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Comida para tu cerebro

19 Jun

 

Por Katie Pisa

ALIMENTOS

La comida perfecta de una dieta de ‘Brain Maker’ es una porción decente de vegetales acompañada de algo de proteína (Getty Images). Los arándanos ayudan a la memoria, principalmente la memoria al corto plazo y ayudan a mejorar la coordinación y el balance (Getty Images). El té ayuda a incrementar la energía y a bajar de peso, según ‘Brain Maker’ (Jeremy Keith). El vino tinto es rico en polifenoles, lo que ayuda al estómago. No olvides, solo una copa diaria de vino (Getty Images). Los aguacates son ricos en grasa saludable no saturada lo que ayuda a las membranas del cerebro (Getty Images). El cacao, en porciones moderadas, es muy saludable para el estómago (Getty Images). El yogur ayuda a mantener una buena flora intestinal, lo que mantiene al sistema inmunológico en una condición idónea (Getty Images). Los condimentos, como la mostaza, son buenos para tu cuerpo si no tienen gluten, ni azucares (Getty Images). El ajo, puerro, jengibre, cebolla… entre más crudo, mejor. Son sinónimo de prebióticos que ayudan al cuerpo (Getty Images). El brócoli tiene vitamina K que ayuda a mejorar las habilidades y ayuda a la memoria (Getty Images). Tampoco te olvides de filtrar el agua, lo que mantendrá a tu cuerpo alejado de partículas dañinas (Brian Snelson).

 

No necesitas otro título para aumentar tu capacidad intelectual en el trabajo. De acuerdo con un autor y neurólogo, si quieres trabajar de forma más inteligente, debes comer de manera más inteligente.

“La respuesta a un cerebro activo está en el intestino”, dice el Dr. David Perlmutter, cuyo último libro Brain Maker: The Power of Gut Microbes To Heal and Protect Your Brain ­For Life aborda cómo un cambio de dieta al parecer puede alterar la química del cerebro.

“La comida realmente afecta la función del cerebro”, señala.

Según Brain Maker, nuestro sistema digestivo es la clave para hacer que nuestro cerebro funcione mejor y volvernos más sanos. Perlmutter supone que nuestro cerebro depende de la salud de las bacterias en nuestro intestino. No es necesariamente una nueva teoría. Hipócrates, el médico griego y padre de la medicina moderna, dijo la famosa frase: “Toda enfermedad comienza en el intestino”.

Una nación de enfermos

Perlmutter dice que escribió este libro para hacer que la gente entre en acción.

“Quiero que la gente se sienta intimidada”, dice, señalando que en Estados Unidos, dos tercios de la población tienen sobrepeso. También asocia el aumento en el autismo y la depresión con la dieta deficiente en Estados Unidos. Señala que cuando comemos alimentos procesados, dulces y grasos, nuestros intestinos se vuelven disfuncionales y se dañan, dando lugar a que las bacterias malignas se multipliquen.

El intestino, dice, es un “segundo cerebro”, y cuando está sano, añade, la persona es más feliz.

“Cuando el intestino está sano, produces más serotonina. Aproximadamente del 80 al 90 por ciento de nuestra serotonina se deriva del intestino”, señala.

El libro anterior de Perlmutter Grain Brain analizaba cómo los carbohidratos y gluten están dañando nuestro cerebro, dando lugar a dolores de cabeza, depresión, demencia, TDAH y trastornos intestinales.

El punto crucial del último libro de Perlmutter dice que contamos con dos sistemas nerviosos: el sistema nervioso central, el cual está compuesto por el cerebro y la médula espinal, y el sistema nervioso entérico, el cual está vinculado a nuestro tracto gastrointestinal. Ambos sistemas están vinculados a través del nervio vago, que va desde el tronco cerebral hasta el abdomen.

Perlmutter explora la conexión entre los microbios intestinales y el cerebro. Él examina cómo el microbioma (el cual supera en número a las células del cuerpo 10 a 1) se desarrolla desde el nacimiento y evoluciona con base en el estilo de vida; además, estudia cómo llegamos a “enfermarnos”.

Optar por una dieta Mediterránea

“La importancia del eje intestino-cerebro sigue evolucionando y es una nueva y emocionante área de investigación”, admitió la Dra. Melina Jampolis, médica especializada en la nutrición y el estado físico. “En general, creo que estamos empezando a entender que la salud del intestino y las bacterias que colonizan el intestino (microbioma) es fundamental para muchos aspectos de la buena salud, incluyendo la salud del cerebro”, dijo.

Jampolis recomienda una dieta antiinflamatoria tipo mediterráneo, la cual según ella ayuda a controlar tanto la salud del intestino como la del cerebro. La dieta mediterránea, proclamada desde hace mucho tiempo por sus beneficios para el corazón, es rica en granos enteros, nueces, frutas y verduras, legumbres, pescado y vino tinto.

Su dieta saludable para el cerebro también incluye el consumo de una variedad de polifenoles de origen vegetal que se encuentran en las bayas, té y especias como la curcumina. Además, reducir el consumo de azúcar y carbohidratos refinados y limitar los alimentos fritos y la carne roja procesada también juega un papel importante tanto en la salud del cerebro como en la del intestino, agregó.

Seis pasos para mejorar la ecología intestinal

¿Cuál es la buena noticia? Perlmutter señala que no se necesita demasiado tiempo para acabar con las bacterias intestinales dañinas y agregó que puede tomar tan solo dos semanas hacer un cambio. A continuación se encuentra una guía paso a paso de lo que debes comer para asegurar que tu cerebro está en su mejor forma:

Elige alimentos ricos en probióticos, entre ellos el yogur con cultivos vivos, kéfir, kombucha, el tempeh, el kimchi, chucrut, pepinillos en vinagre, frutas y verduras encurtidas.

Consume alimentos bajos en carbohidratos y opta por grasa de alta calidad. Brain Maker incluye los siguientes alimentos:

Verduras de hoja verde, espinacas, coles de Bruselas, espárragos, ajo, jimica y jengibre

Frutas bajas en azúcar: aguacate, pimientos, tomate, calabaza, calabacín, limones y limas

Grasa saludable: aceite de oliva extra virgen, aceite de coco, mantequilla orgánica, leche de almendras, aceitunas, nueces y mantequillas de frutos secos

Proteína: huevos enteros, pescado silvestre, mariscos, carne de animales alimentado con pasto, aves de caza y de corral

Las hierbas, condimentos y especias: mostaza, rábano picante, tapenade, salsa (si son libres de gluten y trigo y si no tienen soya o azúcares)

Bebe vino tinto (no más de dos copas al día), té, café y chocolate

Elige alimentos ricos en prebióticos: goma de acacia, raíz de achicoria cruda, alcachofa de Jerusalén cruda, hojas diente de león crudas, ajo crudo, puerro crudo, cebolla cruda y espárragos crudos.

Bebe agua filtrada: el agua de grifo a menudo tiene altos niveles de cloro, los cuales pueden matar las bacterias benignas que se encuentran en tu intestino. Opta por agua filtrada para proteger a los bichos buenos.

Practica el ayuno: Perlmutter dice que el ocasional ayuno de 24 horas (únicamente líquidos… sin comida, sin cafeína y mucha agua) puede ayudar a despejar las toxinas que podrían haberse acumulado en el sistema durante años de malas decisiones en cuanto a la dieta.
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