Anuncios

La Bodega

19 Dic

Hasta muy adentrado de este siglo, bodega era el nombre con el cual se conocían las tiendas expen­dedoras de licores. Eran establecimientos de mobi­liario especial y estaban categorizados de acuerdo a la calidad de bebidas que ofrecían y hasta al tipo de parroquianos que atendían. Habían bodegas pa­ra abastecer a las familias de las capas altas y otras para el grueso pueblo, donde se expendían aguardien­tes de ínfima calidad. En estas últimas y en algu­nas de las otras se atendían en el mostrador a los clientes que quisieran servirse un trago. Hoy es un negocio que ha sido sustituido por otro tipo de tien­das. La verdadera bodega es un recuerdo del pasado.

Lamentablemente, costumbre comercial que está en vía de extinción. Pocas, muy pocas defienden su existencia con la misma figura y modalidades que tenían en el pasado. La grande industria de bebi­das espirituosas que se ha formado en el país, con sus tiendas de mercadeo de los productos que ela­boran, llamadas licorerías, ha venido a sustituir a la tradicional bodega, la que cumplía la misma fun­ción de las actuales licorerías, pero en otra forma, quién sabe más familiar. Las ciudades eran pequeñas y los bodegueros sabían de lo que gustaba de­terminada familia o persona. Eran tiempos que en Bolivia se vivía en familia.

La Bodega como la Botica, era el lugar de reu­nión de los vecinos, donde se comentaban las últi­mas noticias. Una especie de salón social público, de conversación, de chismografía, a la que concu­rrían sólo varones. Habría sido un escándalo ver a una mujer de habitué en la bodega.

Las bodegas tenían diferentes categorías; unas donde eran parroquianos “gente decente”, y otras destinadas al bajo pueblo. Pero en ambas, por igual los concurrentes bebían de pie, delante del mostra­dor, su copón de un blanquete, o un anizado; o una ratafia, nombre popular que se daba a un buen singani con una uva maserada dentro. La capa social de los parroquianos habitúes del local, era la que categorizaba una bodega.

Una bodega se compañía de una tienda y su trastienda. En la tienda el mostrador y los arma­rios mostrando la botellería conteniendo los di­ferentes licores que ofrecía. Sobre el mostrador lasenormes vacijas de estaño o de cerámica, y vasos pequeños para la venta del aguardiente al raleo.En la trastienda, especie de depósito, otras tinajas de estaño, damajuanas, pichelas de cristal, botellería, odres, botas y algún tonel de madera.

La última bodega que existió en la ciudad de La Paz fue la de don Pedro Canales, un cinteño avecindado en la ciudad, que instaló su bodega en la calle Evaristo Valle, con los utensilios propios de una bodega tradicional.

En el siglo pasado año 1875, fue famosa en es­ta ciudad la Bodega de don Manuel María Infantas, situada en la calle Chirinos, actual calle Potosí, fren­te al tambo de las Concebidas, que quedaba al lado del actual Palacio de Justicia. Cuando Infantas ven­dió su Bodega, publicó el siguiente aviso en un pe­riódico local:

Realización de Una Bodega. El abajo suscrito teniendo que ausentarse de esta ciudad: ofrece en venta y al contado, su acreditado establecimiento de BODEGA DE LICORES, con toda su vacija, tanto de estaño como de barro teniendo capacidad como para envasijar 250 quintales, con más todos sus en seres y útiles concernientes a dicho establecimiento. Advirtiéndose que los licores que componen hoy su existencia: constan de Singani legítimo o “Moscatel de Cinti”, buenos vinos del año pasado, Aguardiente de uva pura, todo de ” la costa. Mientras se proporcione celebrar dicha” compraventa de la Bodega indicada: se pone en conocimiento del público, que desde la presente fecha se da principios a su realización y a precios mucho más equitativos que los que corren hoy en plaza, tanto por mayor como por menor. Por ejemplo, el Singani de Cinü a 55 $, el quintal, la arroba en 15 $, el medio cucho en 4 $, la botella en 1 peso. Los vinos, tanto dulces como ásperos, la botija en 12 $, Medio ” cucho 1 peso 6 reales, la botella 4 reales. El Aguardiente de uva y de buena calidad, por ” quintales a 24 $, por arrobas 6 $, por Medio cucho 1 peso 4 reales, la botella 4 reales. El ” Pisco Italia de superior calidad, el quintal en 42 $, la arroba en 12 $, Medio cucho en 3 $, la botella en 6 reales. Los precios y calidad de los licores, son sin duda alguna sin competencia, por lo que se aguarda aprovechen los interesados de la ocasión. Con tal motivo, de realizar mi establecimiento: me cabe pues suplicar a todas las personas que tengan créditos pendientes con dicha casa, se dignen cancelar sus cuentas, en el término perentorio de 30 días a contar desde la presente fecha y en caso contrario, serán publicados sus nombres por la prensa, y sin perjuicio de la vía ejecutiva. Casa del Dr. Juan Bedregal, calle de Chirinos, frente al Tambo de las Concebidas, números 54 y 56. La Paz de Ayacucho, Diciembre 10 de 1875. Manuel María Infantas.

Otra famosa bodega del mismo siglo fue la que quedaba en la “Calle San Francisco Nº 76, hacia Churubamba”, cuya especialidad era dar la mercade­ría al crédito y recibir en consignación.

Los vinos y licores que surtían a las bodegas de la ciudad de La Paz, venían de Cinti, de Moquegua, de la costa, y también de Europa. En un aviso de prensa encontramos el siguiente suelto: “Importante. En el Tambo de las Concebidas se vende toda cla­se de licores de Moquegua de la mejor calidad, im­portados directamente para esta Bodega, y a pre­cios equitativos.”, y en otro ofrecían “Vino Málaga en Anclotes”. Y eran famosos en gentes de burgue­sía citadina los mentados vinos de Achocara, cuya bodega se situaba en casa de los señores de Asín (La Paz 1875), porque según decían en ese tiempo, “contienen una gran cantidad de fierro, comprobado en el análisis químico que se ha hecho, y hace de ellos un tónico poderoso, tal que con su uso ordi­nario en la mesa, como todo vino, se consigue el mismo efecto que tomando drogas, que lo contienen, sin tener el fastidio de tomar medicinas”, tal se pu­blica en un periódico de 1876 en la Ciudad de La Paz de Ayacucho. En ese tiempo ya teníamos cer­veza elaborada en el país; un suelto periodístico ofre­ce: “En venta en el almacén de Otto Richter, casa de los señores Benguria, Cerveza del país, cápsula verde”.

Ya entrado el presente siglo, en la ciudad de La Paz fueron mentadas muchas bodegas; una de ellas, en 1913, la bodega situada en la calle Evaristo Valle Nº 54, propiedad de la firma “Luribay Andrade Unos.”, cuyo letrero pintado en la pared del frontis de la casa, decía “Bodega de las Haciendas Chincha y Angulema”; presumiblemente por ese tiempo ya exis­tía la Bodega de los Ormachea, que fabricaba alcoholes de diferentes calidades, uno de ellos, el más conocido tenía por nombre popular “Chaleco Verde”, en razón de que la etiqueta pegada a la bo­tella era de color verde; también fabricaban el fa­moso Duraznillo, aguardiente de ínfima calidad. La Bodega Chivisivi, situada en la calle Jenaro Sangi-nés casi esquina Potosí, de propiedad de don José Luis Aramayo, mentada por elaborar vinos de alta calidad. La Bodega de los Flores, situada en la ca­lle del Recreo y perteneciente a una familia inmi­grante del Perú. La Bodega de la familia Balanza, que también ofrecía variedad de vinos de diferentes calidades.

Potosí, por su cercanía a Camargo y Cinti siem­pre tuvieron fama sus buenos vinos y singanis. Tal es que el pueblo ha ido formando un vocabulario es­pecial referente a los licores: Cuarteros llama a los individuos que beben aguardiente barato que se ex­pende por cuarta parte de una botella conocida por cuartilla, medida anterior al sistema decimal, que ri­ge actualmente. Aguachado, nombre que se da a la mezcla de alcohol y agua; bebida muy barata y or­dinaria y por el costo preferida por los khepiris (changadores o mozos de cordel), Tucsillo, es el aguardiente ordinario y barato. Alcohol Toro, otro aguardiente de baja calidad, que se elabora en la destilería de Culpina. Y para nominar humorísticamente a los aguardientes o a la costumbre consuetudinaria de beber se la llama Desayuno escolar y para designar un trago de alcohol el pueblo dice: ¡Un khaj! que equivaldría a vaciar la copa de una vez.

Entre las bodegas famosas que tuvo o tiene se señalan la Bodega Leytón, situada en la calle Ingavi; Bodega Inch, desde tiempo antiguo en la Plazoleta Pichincha. Bodega, de las Cárdenas, en la calle Linares.

No todas las bodegas vendían la producción pro­pia, generalmente recibían en consignación de los pro­ductores pequeños y medianos que traían desde Cin-ti en odres y botas a surtir el comercio de licores de la ciudad de Chojchi Gandarias; en la misma calle la Bodega de la señora Genoveva Leytón v. de Osio; la Bodega de Gutiérrez; en la calle Urcullo La Bodeguita, cuyo propietario era don Darío Campuzano; La Bodega de los Oropeza en la casa que hace esquina Loa y Ravelo, lugar más conocido por “Las 4 Esquinas”. Las bodegas en Sucre se surtían de las propias falcas que tenían en sus haciendas de Cinti o en los valles chuquisaqueños; otros adquirían los licores de los repartidores, que también eran dueños de hacien­da y cuya industria abastecía a las diferentes bode­gas de la ciudad; muy conocido fue don Antonio Tar­dío, propietario de una falca en su hacienda de Chuquí-Chuquí, quien elaboraba a más de alcohol corriente el famoso Ron Cartavio; la Uva y pastilla, singani especial y el Mandarinado que era un licor preparado de alcohol y cascara de mandarina o naranja.

En Sucre sentó fama la bodega de nombre “La botella verde”, no sólo por los licores que ofrecía, sino también porque en esa esquina se despedía el duelo en los entierros.

El nombre venía de que en la puerta de la bo­dega se colgaba un letrero grande de latón, donde tenía pintada una botella del color verde. Estaba si­tuada en la calle Bustillo esquina La Paz.

Otras bodegas conocidas fueron: Bodega de Du-lón, en la calle Junín y frontera a ésta la Bodega

LA COMIDA POPULAR BOLIVIANA

Paredes Candia, Antonio

Edición privada. 2ª Edición

La Paz. Bolivia. 1990

Anuncios
The WordPress.com Blog

The latest news on WordPress.com and the WordPress community.

Entre El Comal Y La Olla

Una aventura culinaria

yofumoenpipa

SOY DE LETRAS

Para los que necesitan evolucionar

Reflexiones de crecimiento.. para una inmensa minoria.

Mientras tanto, en Santa Cruz

Notas desde la Llanura

Cocina sana con Ernest Subirana

Blog de cocina donde encontraréis recetas y recomendaciones para una vida saludable

Ablet Gustro

Gastronomic And Cultural Advisor Marketing Techniques

Pensamientos de vida

Reflexiones para mi familia, amigos cercanos y a las personas que por casualidad, el mundo de la internet los trajo hasta acá. ¡Bienvenidos!

"YOKA" NATURALEZA, COLOR Y SABOR

Fotografias. Color, Gente , Sabor y algo más

WordPress.com

WordPress.com is the best place for your personal blog or business site.

A %d blogueros les gusta esto: