Ni el surgimiento de empresas de helados ni la venta en las tiendas de barrio provocan que estos personajes abandonen esa labor. Eso sí, quedan ya pocos.

Descansan cuando “está mal el tiempo” porque no hay venta.
Sonia Córdova / La Paz
Diez grados centígrados y lluvias suaves, es el pronóstico del tiempo para este viernes. Telésforo reluce con su overol blanco. Está parado cerca de la puerta de la heladería, junto a su carrito de ventas. Mientras tanto, la gente que está por el lugar se refugia en sus paraguas.
A pesar de la lluvia, el vendedor decide comercializar los productos. «Va a mejorar el tiempo”, sostiene. Es uno de los dos heladeros que se presentó en la agencia para trabajar esta jornada.
El oficio de vendedor ambulante desaparece de a poco, comentan los protagonistas entrevistados. Pero hombres como Telésforo Tumiri y Pedro Mamani continúan ejerciéndolo sin tregua.
«Cuando mis nietos vienen a la casa, me piden (dinero) porque soy su abuelito y no puedo, tengo que darle algo por lo menos. Por eso trabajo”, afirma Mamani
El antropólogo Édgar Arandia explica que la competencia se hizo muy fuerte en este ámbito por las «grandes” empresas que incursionaron en el negocio , lo que terminó perjudicando a estos personajes. «Cuando emergen otras empresas que producen masivamente este producto, la competencia ya es muy grande, muy fuerte”, comenta.
Esto contrasta con lo que pasaba en las décadas de los años 60 y 70 cuando -comenta este especialista- los carritos de los heladeros aparte del producto en sus vitrinas exhibían imágenes de luchadores mexicanos. «En esa época del siglo pasado, los carritos eran parte de la magia de la ciudad de La Paz”, agrega el especialista.
Pedro, al ser interrogado sobre la razón de la merma de heladeros, indica: «Ahora en las tiendas hay Delizia, Panda, incluso apareció Pil. Tenemos más competencia”. Telésforo está de acuerdo y agrega que «a algunos no les gusta vender” porque hay que caminar mucho.
Bruno Rojas, investigador del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario, sostiene que el oficio perdura; agrega que, con sus matices, está siendo recuperado por las empresas.
«Yo veo más bien que se mantiene por lo menos como actividad (…) y fue recuperada por empresas productoras de alimentos como una forma de comercialización de estos productos”, sostiene.
Desde hace décadas
Dentro una canastita, el carrito amarillo de Pedro ostenta conos de galleta y hostia, acumulados uno dentro de otro como en una torre. Su experiencia se nota cuando avanza por la plaza Murillo y sube las gradas sin que ninguno de esos pilares de galleta se mueva en absoluto. El hombre está 20 años en este rubro.
Antes de convertirse en heladero, trabajó en el Círculo de la Unión, pero cuando «entró un ratero” decidió dejar ese empleo porque se asustó. Desde entonces, siempre vende en la plaza Murillo y, cuando hay partidos, en el estadio Hernando Siles. «Yo tengo mi puestito en el estadio en el sector preferencia”.
Telésforo, en cambio, trabajó en heladerías toda su vida. Empezó en los desaparecidos helados Súper Él, que tenían su agencia en Sopocachi. Cuando la empresa cerró, se fue a trabajar en la confitería de Frigo, eso hace 30 años. «Yo antes vendía sólo en la agencia, de ahí la señora y su papá me conocían y me dijeron que me viniera a trabajar a la fábrica”, narra el vendedor.
Ganar 30 bolivianos al día
Todos los días Telésforo cumple religiosamente con su ruta. Pasa por la plaza Murillo y espera en frente del colegio San Antonio a los estudiantes. A media tarde, visita a sus clientes en las oficinas de edificios del centro paceño. Un día no trabajado es una jornada que no gana nada.
«Todos los días trabajo, domingos, feriados, no descanso. Mi descanso es cuando está mal el tiempo y ya no salgo, esos días no más”, expresa Pedro. Si quieren salir de vacaciones, Telésforo aclara que es por su cuenta.
«A veces gano 30 o 40 bolivianos, según el tiempo. Fin de semana se vende alguito más, sábado y domingo”, cuenta Telésforo. Comenta que «cuando hace buen tiempo” puede percibir entre 60 y 150 bolivianos, pero que cuando llueve no gana nada.
Los ingresos de la venta de helados de la mayoría de los vendedores ambulantes de helados son por «comisión”. Por lo tanto, estas personas carecen de beneficios sociales.
«Son como una cadena de distribución y, en ese sentido, compartimos esta figura de que son trabajadores sin ningún derecho, excepto el pago que se les hace por comisión, pero nada más”, manifiesta Rojas.
El investigador infiere que la gente que trabaja en este tipo de oficios no recibe ninguna clase de beneficios establecidos por ley. «No conocemos ni aguinaldo, ni seguro ni ninguna clase de beneficio”, comenta, al respecto, Pedro.
Al mediodía el sol, mortecino, se abre paso entre las nubes. «Bueno pues, señorita, iré a vender”, indica Pedro, para luego alejarse con su carrito amarillo.




Quiero darte las gracias de nuevo por haber pensado en mi para este premio. Los invito a visitar el blog de Marina, que estoy segura les gustara y sera de mucha utilidad para conservarse saludables.
https://consejonutricion.wordpress.com


uuuh tiene una pinta deliciosa y golosa! en mi hogar gusta mucho el dulce de leche, seguro que les encanta, gracias!
Muy buen post! Me encanta siempre lo que subes. Un abrazo grande desde mi buenos aires querido!
Maravilloso! Me ha encantado tu post y por cierto, buen blog. Un abrazo fuerte desde argentina!
Cristina Gracias x responderle a Facundo la intención es apreciable ... En realidad en Aiquile se prepara la "leche de coco" es de origen vegetal, del coco, un tipo de palma que producen en Chuquisaca, en Tarabuco... Decía la leche de coco se prepara moliendo el coco en batan de piedra, hasta obtener una masa pastos y de allí obtener su "leche" (jugo del coco) y luego se hace hervir con canela y clavo de olor en agua. Se sirve caliente con pastel de queso. No contiene nada de origen animal y tampoco alcohol.
Si puedes darte una escapada por los valles tanto del sur de Cochabamba, norte de Chuquisaca y norte de Potosí encontraras exquisiteces muy peculiares y propias a ser descubiertas y degustadas que también aportan al patrimonio de la cocina boliviana.
Muchas gracias por tan valioso blog y aporte al mundo Cristina.
PD: Sabes donde se puede encontrar regaliz en Cochabamba?
Que hermoso blog!!! Gracias por todo la compilación y tu tiempo.🤗🤗🤗🤗
Estupendo trabajo!
Se ve increible. Lo voy a hacer
Gracias
Hola Cristina un gusto saludarte despues de mucho tiempo, yo sigo en la Cronica Gastronomica y ya van como siete mis libros sobre este tema apasionante
Antonio Jesus, gracias por tus palabras y seguirme. Una salsa tan fina no puede ser con manteca...tiene que ser mantequillas, gracias por hacerme notar, muchos saludos y a la orden para cualquier consulta- Abrazos
Primero gracias por ilustrarnos con tu blog, sigue así, te seguimos en muchos paises, pero en esta receta quisiera que me aclararas una duda, en la salsa de nueces, cuando te refieres a la manteca quieres decir mantequilla?
Hola! Yo he sido siempre una ratona, me chifla el queso! Pero desde que tengo fibromialgia y como consecuencia síndrome de colon irritable he dejado todos los lácteos y debo decir que, mi cuerpo lo nota!
Ahora tomo frutos secos y levadura nutricional para hacer "quesos veganos", de hecho en mi blog hablo de ella, para que al menos mis compañeros de enfermedad sepan que el queso y los lácteos en general, inflaman y que es un mito que sin ellos, nuestro organismo carezca de calcio.
Buen artículo, a ver si el mundo va tomando conciencia y come más sano.
Un saludo.
Que rico, me recuerda a las vendedoras de dulces en las calles en La Paz, todos hechos a mano como los quesitos,tablillas,pitu, los extranjeros de la Argentina como los Sugus,Marilu,etc.
Mi adorado papi me traía de Potosí y Sucre los dulces hechos en los conventos.
Gracias por la receta.
El choripán en Chile es otra cosa, que bueno aprender de otros países, gracias por compartir.
Excelente tip me funciono excelente mil gracias. Saludos.
Hola buenas tardes, muy interesantes sus aportaciones, quisiera ponerme en contacto con usted.