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Tradicion y Proceso de los Higos Secos

3 May

Es una Tradición en Bolivia el dia de la Santa Cruz  comer higos secos con porotos tostados y chocopa

Para secar higos como siempre lo primero lavar y secar las frutas.

Desecación natural al sol que era la más usual, luego aparecieron los sistemas más modernos. Las frutas se dejan secar al aire libre, por lo que este proceso sólo se puede llevar a cabo en las regiones muy favorecidas por el clima, el invierno de la región andina es ideal, hay mucho sol y baja humedad. Este procedimiento da excelentes resultados y conserva todo el sabor y las cualidades de la fruta

Escoger los mejores higos y los mas maduros. Colocarlas simplemente los higos sobre una bandeja de secado  y ésta expuesta al sol y guardarla durante la noche. Controlar diariamente el avance de la desecación y retirar de inmediato cualquier fruta que presente señales de moho o se “pique”.

Para acelerar el proceso pueden partirse por la mitad, pero en este caso usar los dedos, ya que ciertos utensilios metálicos pueden estropear la belleza de la fruta.

Cuando el proceso esté acabado, se aplanan con los dedos y se cierran los higos, si hemos utilizado la segunda opción, y se almacenan en sacos de tela o cestos de mimbre, o frascos de vidrio en un lugar fresco, seco y protegido de la luz y de los insectos

Desecación por calor artificial. Tanto el horno como el microondas garantizan buenos resultados, porque permite regular la evaporación de manera progresiva. Se comienza a una temperatura baja, de 45 a 50 grados máximo , que se va elevando progresivamente hasta 65 ó 70 máximo. Con el secado artificial la operación se termina en 8 ó 10 horas; en el microondas, según la fruta, de 30 minutos a 1 hora, mientras que al aire libre hay que contar con 6 u 8 días o más.

Para lograr una perfecta conservación y evitar que se desequen en exceso, hay que guardar las frutas desecadas en frascos de cristal bien cerrados y en un lugar fresco, seco y protegido de la luz y de los insectos. Así se mantienen durante meses.

Durante la desecación de la fruta fresca, su contenido en agua se reduce, lo que da lugar a la concentración de los nutrientes. El valor calórico de las frutas desecadas es elevado (desde las 163 calorías cada 100 gramos de las ciruelas secas a las 264 calorías de las uvas pasas) por su abundancia en hidratos de carbono simples.

Son fuente excelente de potasio, calcio, hierro y de provitamina A (beta-caroteno) y niacina o B3. La vitamina C, en mayor cantidad en la fruta fresca se pierde durante el desecado. Constituyen una fuente por excelencia de fibra soluble e insoluble, lo que le confiere propiedades saludables para mejorar el tránsito intestinal. El aprovechamiento del calcio de estos alimentos es peor que el que procede de los lácteos u otros alimentos que son buena fuente de dicho mineral.

El potasio es necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso, para la actividad muscular normal e interviene en el equilibrio de agua dentro y fuera de la célula. El beta-caroteno se transforma en vitamina A en nuestro organismo conforme éste lo necesita. Dicha vitamina es esencial para la visión, el buen estado de la piel, el cabello, las mucosas, los huesos y para el buen funcionamiento del sistema inmunológico, además de tener propiedades antioxidantes. El magnesio se relaciona con el funcionamiento de intestino, nervios y músculos, forma parte de huesos y dientes, mejora la inmunidad y posee un suave efecto laxante. La vitamina B3 o niacina interviene en distintas fases del metabolismo y aprovechamiento de los hidratos de carbono, ácidos grasos y aminoácidos entre otras sustancias.

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Apthapi

22 Abr

El 22 de abril se celebra el Dia Universal de la Madre Tierra y es celebrado en el occidente y oriente boliviano

Se come Apthapi. Aunque usted no lo crea, se trata de una comida que no tiene receta. Ella trae todo lo que da la tierra y la cría de animales, en la época que se lo consume. Es una  comida comunitaria donde cada persona aporta con lo que produjo su tierra y los animales que cría.

La costumbre de compartir alimentos entre los miembros de una comunidad, amigos o familiares se conoce entre los aymaras como apthapi y es una herencia de los pueblos nativos del occidente boliviano. La palabra proviene del vocablo apthapiña, que significa “recoger de la cosecha”. El apthapi procura compartir, unir a la familia, a la vez que permitir a las comunidades reconciliarse con aquellas que se encuentran distanciadas por discusiones o problemas.

Debido al gran respeto y cariño hacia las comidas, se suele rezar antes de consumir. En muchas ocasiones se los besa antes de llevarlos a la boca.

En el campo, los comunarios entregan una porción de sus cosechas y de su producción ganadera.

Los comestibles son expuestos en hijilla, un aguayo o una bayeta tendido en el piso que sirve para presentar ante todos la comida recolectada. “Sobre unos aguayos tendidos al piso, comunarios del altiplano boliviano colocan  —cada uno lo que puede, lo que produce— y todos comparten a partes iguales.

Dice el sociólogo y catedrático universitario Salvador Romero: “Los apthapis han sido elevados al rango de banquete presidencial; así han recobrado popularidad. No son nuevos ni en el campo ni en las ciudades del Ande. A principios del siglo XX, los paceños de clases medias y altas los servían en los días de campo, como recuerda la narrativa de aquellos años…”

 Ingredientes

Comida Típica Tradicional de Tarija

15 Abr

  • Ají de karas
  • Cangrejos de río
  • Cuchi asao
  • Chirriadas
  • Doraditos
  • Enrollado
  • Keperí
  • Misquinchos
  • Morcilla
  • Pan de bollo
  • Pan Hojaldriau.
  • Saice
  • Sábalo de Villamontes
  • Vino patero

La Cocina Colonial en el Alto Peru

11 Abr

cocinacol1

En el día del primer aniversario del Blog les comparto un importante capitulo histórico tomado de la obra de Gustavo Adolfo Otero, en la que se describe el origen de nuestra comida, nuestras recetas y nuestras tradiciones de una manera que sólo su pluma podía hacerla. Es una descripción minuciosa, como Uds. verán, pero que nos permite una visión exacta de la culinaria de nuestros antepasados y como se va desarrollando hasta nuestra comida actual. Es un pedazo un poco extenso de la obra, pero realmente vale la pena leerlo:

Gustavo Adolfo Otero
La Vida Social en el Coloniaje
(Esquema de la Historia del Alto Perú hoy Bolivia,de los siglos XVI, XVII y XVIII).

© Rolando Diez de Medina, 2011
La Paz – Bolivia

LA COCINA COLONIAL EN EL ALTO PERU.- Los elementos culinarios
autóctonos y los importados de España.- El mestizaje de la cocina criolla.- Las
comidas de acuerdo al calendario de las fiestas religiosas.

LA COCINA COLONIAL DEL ALTO PERU
Los elementos autóctonos y los importados por España.- El mestizaje de la cocina criolla.- Las comidas de acuerdo al calendario de las fiestas religiosas.
El estudio de la cocina altoperuana es un ancho campo, cuyas incitaciones mentales abren motivo de interés para el análisis de tópicos relativos a la economía, sociobiología y dietética. Pero, dada la índole sumaria de nuestro trabajo, nos limitaremos a trazar líneas en lo posible sistematizadas, para dar una proyección de conjunto, con un gran fresco, que contiene todos los
elementos, cuyas bases sirvan a especulaciones con dirección calibrada a otros blancos de mayor altura.
La cocina, es decir el sitio de la casa destinado a la química y preparación de los alimentos, era sin duda el rincón al que se prestaba el menor cuidado relativo a la limpieza e higiene. Diseñamos a continuación una cocina correspondiente a una casona. Señoreando la habitación, cubierta en sus paredes con una costra de hollín, especie de pátina como de las viejas
cachimbas, se alza el fogón de barro crudo, que tiene hasta siete agujeros circulares para dar calor a ollas y sartenes. El fogón en las poblaciones del Altiplano estaba alimentado por “taquia”, el excremento de la llama y en los valles y zonas tropicales por leña. Las ollas y lebrillos eran de cerámica y los sartenes de hierro, importados de España. Frente al fogón se ofrece el horno de barro que se calentaba en el Altiplano con una mata llamada “tola” y en los otros centros con leña.

El horno disponía de una boca que permitía el ingreso de un “lechón” y servía para cocer el pan y las humitas, igualmente que los diversos preparados a base de harina. Como elemento indispensable para la cocina debe citarse a la “parrilla”, que era utilizada para asar la carne, alimentada por el calor de carbón vegetal, siendo su aplicación de mayor amplitud en el campo que en la ciudad. Otro útil que no podía faltar en la cocina era la “paila” de cobre, que era elaborada a golpes de martillo, sirviéndose de “charquis” de cobre nativo. Estas pailas eran destinadas exclusivamente para la preparación de almíbares y eran calentadas a fuego lento en braseros de barro, que se alimentaban con carbón de leña. Útiles también infaltables en la cocina eran la piedra batán para moler ají, el trigo y el maíz. Otra piedra de esmerado pulimento y más pequeña, provista de su respectiva muela, servía para pulverizar el café. Estas piedras eran complementadas por el almirez, como útil de molienda. Este almirez era de dos clases, uno de cobre que había descendido de las reboticas y otro de piedra batán pequeño en sus dos integrantes, que servía como mortero para triturar la sal, la pimienta y las diversas especerías. Generalmente frente a la puerta de la cocina se construía una patilla larga y hueca, provista en su base de pequeñas puertas, que era destinada a la cría de conejos con cebada verde, y que luego habrían de ser sacrificados, cuando estaban maduros para la cocina.

La comida colonial tuvo en todas sus características las formas del mestizaje y
posiblemente es en este aspecto de la vida colonial donde se destaca con relieves más intensos el hecho de la hibridación hispano indígena.
Obsérvase que los españoles al pisar las nuevas tierras, encontraron como base de la alimentación indígena el maíz y la papa o patata. El maíz (Zara, Toncko). Al observar la identificación del maíz con la vida antigua y actual del habitante indígena, se justifica el acierto de haber llamado “cultura del maíz” a la de los países del Nuevo Mundo. Nosotros no entramos en la discusión sobre el origen del maíz. Creemos que esta planta tuvo distintos centros de evolución en
el norte, centro y sur de América, de tal modo que las disquisiciones sobre la autoctonía del maíz, constituyen un problema resuelto, que sólo puede preocupar como asunto de índole nacionalista.
El maíz fue, pues, para los habitantes indígenas de Bolivia, un proteo que se transformaba en todo y acompañaba al hombre desde el nacimiento hasta la tumba, y cuya síntesis esencial era la chicha, bebida valiosa que ofrendaban al sol y a sus dioses menores. Los valles de la comarca de los Callahuayas, producen una variedad de tipos de maíz en atención a su color, a su riqueza  y a su tamaño, que alcanza a las cuarenta especies, capaces de transformarse constantemente por los cruces relativos.

Como nuestro objeto es indicar las utilidades que reporta el maíz a los indígenas, nos vamos a limitar a enunciar sus múltiples empleos: La chicha era el vehículo que unía a los hombres y a los dioses, a través de la fecundidad de la tierra. La adoración de los indios quichuas y aymaras al maíz, fue el resultado del milagro que operan sus múltiples y variadas aplicaciones. El indio nacía sobre un colchón hecho por “chalas” de maíz, se calentaba el agua para su primer lavado con la misma envoltura. Estas mismas “chalas” servían para techar sus chozas, para alimentar sus ganados y envolver la sal molida, el ají y la manteca; fumaban su tabaco cubierto por su transparencia y luego servían a la mesa sus humitas defendidas por esta misma cubierta. El
“marlo” del choclo, tiene utilidad como combustible, para tapar las vasijas, formar el cuerpo de las imágenes sagradas, y para no desperdiciar nada de este integrante central del maíz, los morados sirven para teñir la mazamorra de este color conocida con el nombre de “posko-api”.
La caña del maíz o “huiro” no tiene desperdicio para los indios quienes aprovechan su riqueza en azúcar, lo chupan al natural, refrescándose la boca con su delicioso sabor. El tallo del maíz sirve luego para la elaboración de la miel rica y cálida que se utiliza como golosina y medicamento. Con el zumo del huiro, sometido a una cura especial, también preparan el vinagre.

Los granos de maíz reciben la primera aproximación al indígena en su niñez, cocidos en agua. Este es el pan primario que servirá de alimentación inicial, siendo arrancados sus granos del “marlo”, por la presión de los dientes. El grano de maíz tostado se transforma en el compañero del indio, siendo algunas veces el único alimento en sus prolongados viajes. Los famosos “chasquis”
soportaban sus largas y rápidas caminatas mantenidos por el “tostado” y chupando sus raciones de coca. El “tostado” indígena sirvió también a los españoles de la conquista en sus fatigosos viajes, y a los soldados de todos los tiempos en Bolivia. El “mote”, maíz de tamaño especial, desgranado previamente, se utiliza como sustituto del pan, que acompaña al queso y a los
picantes de distintas clases. El maíz “pasancalla”, que tostado en manteca da las formas plurales de diminutas flores, era el alimento consagrado a las festividades religiosas. Hoy día mismo los peregrinos que viajan al Santuario de Copacabana, consumen la “pasancalla”, estimándola como saliva de la Virgen. El “choclo” molido y condimentado ofrece otras variedades muy especiales para la alimentación. Se elabora en primer término la “humita”, condimentada con sal, ají y queso, que envuelta en “chala” es cocida al horno o entre piedras calientes. Esta misma “humita” se prepara en dulce con pasas. El tamal es una variedad de la humita, con la diferencia que la pasta de maíz está aderezada con “charqui” cocido al vapor, envuelta su masa en hojas de plátano.
Además, de la pasta del maíz salada o dulce, los indios hacen distintos pasteles, que son cocinados al horno. Con la harina del maíz los indios preparan pan, y mezclada con harina de trigo amasan un nuevo pan de sabor magnífico. Luego, con la harina elaboran distinta clase de mazamorras, (“apis”) saladas y dulces. La “lagua” de los aymaras con “chalona” es típica, lo mismo que el “posko-api” teñido de morado.
La chicha es el licor de los dioses indígenas. Los indios elaboran dos clases de chichas, una sin fermento y otra con graduación alcohólica. La chicha sin fermentar es un cocimiento de maíz que sirve de refresco y tiene que ser consumida a poco tiempo de su elaboración; a esta clase pertenece la chicha morada y otras no alcohólicas. La chicha fermentada procede del Incario.
El Padre José de Arriaga explica la elaboración de la chicha fermentada en la siguiente forma: “Mascan el maíz mujeres doncellas y a las que hacen ayunar no comiendo ni sal, ni ají, ni durmiendo al tiempo que dura el “hazalle” con sus maridos, las que son casadas”.
Este mascar del maíz es la preparación del llamado “muco”, que es el producto de la quimificación de la glucosa’ con la diastasa de la saliva y que sirve como fuente básica de la fermentación, desempeñando el “muco” el papel de la levadura en la cerveza. En la actualidad todavía en Bolivia se consume la chicha no sólo entre el grupo indígena, sino también por los mestizos y blancos. El vicio de beber la chicha ha creado el chichismo, que es un estado maíz, a la llegada de los españoles, comenzó a ser utilizado como alimento para engordar el ganado porcino, igualmente que para la nutrición de las aves de corral. El español tuvo gran resistencia para alimentarse con maíz, a tal punto que, por ejemplo, ahora en Europa se consume este grano en todas sus formas en la mayoría de los países, excepto en España que sólo es empleado para consumo del ganado. El español utilizó el maíz para fabricar alcohol y elaborar aceite.

Finalmente, vamos a referimos a la utilización del maíz y de sus principales productos en la terapéutica y en la magia de los Callahuayas. Para la adivinación emplean los granos de maíz de distintos colores, los cuales se vierten de la mano sobre una superficie blanca. El agrupamiento de
los granos, según los colores afines, su dispersión y frescura, constituyen elementos básicos para la lectura de la suerte, cuya interpretación queda librada a la fantasía y a la penetración intuitiva, del adivino. Otro método para predecir la fortuna por medio del maíz, consiste en coger con la mano un “hichi” y colocarlo sobre una superficie plana. Luego se procede a retirar los granos de dos en dos, hasta que queda un saldo, sea de una pareja o un sólo grano; si la solución es par, representa augurio de buena suerte en el tema consultado, y si es impar es signo de lo contrario.
Entre los productos del maíz usados en la terapéutica de los Callahuayas, señalaremos la  hasta de esta gramínea que, calentada en agua a elevada temperatura, desempeña funciones emolientes y descongestionantes, acelerando la formación de tumores y postemas. La chicha
caliente desempeña papel importante como diaforético en casos de resfriado. La chicha sin fermentar, cocida con el pedúnculo del maíz, es suministrada como diurético. Entre las prácticas funerarias que ofician los Callahuayas se encuentra el depositar en las tumbas chicha, maíz tostado y otros alimentos derivados de ese grano, como sustentos destinados al gran viaje que
emprende el muerto. Esta costumbre indígena del Altiplano ha sido transmitida por la influencia quichua; pues en las tumbas del Incario, recién descubiertas, se han encontrado granos de maíz en buena conservación y sin haber perdido su poder germinativo.
La Papa.- Entre los alimentos esenciales de la dieta indígena figura la papa, de origen americano, que se ha convertido en elemento importante de la mesa universal. Los cronistas coloniales elogian a la papa como uno de los frutos sabrosos de especie vegetal que “crecen debajo de la tierra”. Como una utilización típica de la papa por los Indios aymaras y que no se ha
difundido por el mundo, vamos a referirnos a la elaboración del “chuño” y la “tunta”.
Se trata de dos diversas formas de conservación de la papa, la una por deshidratación y la otra por lavado, ya que ambas consiguen preservar la celulosa que contiene la papa. La “tunta” se obtiene por medio del lavado de la papa. Es un producto blanco, fofo, liviano. Los indios preparan este producto sometiendo las papas a una corriente de agua a la helada, en forma alternativa, sin que lleguen a tocar los rayos del sol, surgiendo de ahí ese su color alabastrino. El “chuño”, obtenido de la misma papa, es de color negro, compacto, duro y más pesado que el agua. El “chuño” se prepara por los indios sometiendo la papa a la helada y al sol, alternativamente, de tal modo que al cabo de algunos días de este tratamiento, adquiere una consistencia típica. Tanto la “tunta” como el “chuño” pueden conservarse indefinidamente.

Entre las principales frutas que asimilaron los españoles al registro de sus alimentos, anotaremos las siguientes: el plátano, la piña, la chirimoya, el pepino, la palta o aguacate, a la cual llama Garcilaso de la Vega pera, la lima, la papaya, el chile-tomate, la ajipa, la castaña y otras. A estas frutas debemos agregar la importante presencia del cacao (nativo) y el café (importado) que
se producían en la tierra caliente llamada Yungas. También asimilaron el principal condimento de los indígenas, que era el ají, en sus distintas especies.
Las carnes que consumían los indígenas eran procedentes de la siguiente fauna: llama, alpaca, y el cuy o conejo de Indias. Entre las aves autóctonas que fueron adoptadas por la cocina criolla figuran el “pavo”, aquéllas que vivían en las orillas de los ríos y lagos como la chocka, la vecacina y otras. Las carnes de pescado originario del Lago Titicaca y de sus ríos, eran las siguientes: el suche, el mauri, la boga, el humanto y el hispi.
Los españoles, por su parte, introdujeron para su alimentación nuevos elementos a las tierras de Indias. Citaremos en primer término al trigo, que fue mandado sembrar y propagar por el Emperador Carlos V hacia el año 1.547, ofreciendo premios a los agricultores que se dedicaran a su cultivo. Como gramíneas complementarias también fueron difundidas por los españoles el arroz, la cebada y el centeno. Luego fueron importadas las frutas como la naranja, el limón, la manzana, el melocotón, la cereza, la vid y la pera. La caña de azúcar fue aclimatada en las regiones tropicales del Alto Perú, para la elaboración del azúcar y el aprovechamiento de los subproductos como la “chancaca”, el alfeñique y la miel.
España importó al territorio del Alto Perú, ganado nuevo, para el aprovechamiento culinario de su carne, contándose entre otras especies, las siguientes: vacuno, ovino, porcino y caprino. La industria ganadera quedó integrada por la producción de la leche, mantequilla y queso. A este
grupo de ganado productor de carnes agregaremos, desde el punto de vista de la culinaria, la crianza de aves de corral que ofrecía sus variadas carnes y los huevos.
También los españoles importaron para su cocina diversos condimentos llamados especerías, entre las que se cuentan las siguientes: pimientas, ajos, cominos, azafrán, culantro, anís, vainilla, laurel, mostaza, orégano, etc. A estas especerías añadiremos que fueron importadas variedad de hortalizas de las diversas regiones de España, como la lechuga, col, nabo, zanahoria,
remolacha, judías, coliflor, cebolla, puerro, perejil, apio y otras.
Ya conocemos el cuadro de los principales elementos de la alimentación que tuvo la Colonia a su disposición, para el desarrollo del arte culinario.

Al iniciar el esbozo de la cocina altoperuana debemos registrar que la alimentación de la Colonia fue pobre, sujeta a las alternativas climáticas y al régimen de las lluvias, cuyo desborde o sequía ocasionaba con frecuencia oleadas trágicas, llamadas “hambrunas” que afectaban en mayor grado a los indígenas y a los individuos de la clase media. Es indudable que se puede
anotar que la gente de la Colonia comía en las fiestas como un rito religioso, mientras en el resto del año tenía como base de su alimentación el maíz, la papa, la yuca, el plátano, la carne de res, algo de leche, huevos, queso y chocolate. El pan no era alimento de consumo diario, no obstante
que existía de diversas clases: pan blanco de harina cernida, mollete o pan integral, “kaspa”, pan negro y mestizo hecho de capas de harina blanca y negra. Además habían otras variedades con huevos y manteca.
Las primeras fiestas del año eran las Alacitas. Su celebración se realizaba con una feria en miniatura de las artes e industrias. Allí se vendían minimizadas figuras de animales y objetos, hechos plásticos con masapan de almendras y manjar blanco. Luego, diversos dulces llamados con nombres pintorescos como: “gaznate”, “plantilla”, “bocado de la Reina”, alfajores de miel y de
manjar blanco, “planchados”, “suspiros”, “tetas de monja”, “tablitas del Señor”, “paciencias”, “‘bizcochos yungueños”, “cabellos de ángel”, empanadas de carne, de queso y de dulces. Luego se vendían caramelos llamados bolitas, melcochas y “ankukos”. Todos estos dulces eran de industria hogareña, pero quienes tenían el monopolio de la exquisitez y de la gracia para la preparación de estas confituras, llamadas por términos general “frutas secas”, eran las monjas de
los conventos. Al leer los recetarios de la cocina conventual de la Colonia, se puede apreciar la diversidad y la múltiple riqueza en la producción de las golosinas. Solamente para la preparación de roscas dulces y rosquetes habían cien recetas. Igualmente para la elaboración de las frutas en almíbar. Los bizcochuelos y bizcochos también exhibían un caudaloso número de recetas.

El Carnaval era la fiesta por excelencia de las grandes comilonas, consistentes
principalmente en el consumo de humitas y pasteles de maíz, asados de puerco y frutas de la estación, destacándose la chirimoya, los melocotones, las uvas, plátanos, etc.
La cuaresma daba lugar a una cocina especial llamada de ayuno, que se cumplía durante los cuarenta días de su duración. Este régimen de ayuno, de acuerdo a las reglas canónicas, consistía en alimentarse de carne de pescado en diversas formas de preparación, caldos de leche y huevos, ajíes de queso, todo rociado con chocolate en leche y pastas. También se consumían diversas mazamorras dulces de “amachipeke” una fécula de origen tropical y “posko api” de maíz morado y harina de camote. Por cierto que después de la cuaresma todas las personas que habían ayunado, aumentaban de peso no obstante de que por las noches sólo tomaban compotas de frutas deshidratadas, llamadas “kisas” de melocotón y de ciruela.
La fiesta de la Cruz, que revestía los caracteres de un nuevo carnaval de acentuado paganismo, era celebrada con abundantes banquetes y comilonas, donde se hacían presentes los lechones de cerdo, humitas y como platos típicos de la celebración diversos ajíes, destacándose el de conejo, la “ranga-ranga” correspondiente al estómago rumiante de las ovejas y los de gallinas
con la peculiaridad de “sajta”. En las chacras cercanas a la ciudad se hacían “huatias” que era el procedimiento de cocer papas, camotes, ocas, y carne, sepultando estos alimentos en tierra previamente calentada. Las bebidas de aguardiente de frutas y chicha eran en estas fiestas de mayor consumo que las comidas.
San Juan, que coincide con el equinoccio de invierno, era festejado con fogatas y juego de agua. Al propio tiempo se iniciaba la temporada del consumo de los llamados helados de leche, canela, de chirimoya y otras frutas, que eran obtenidos en las ciudades altas, por el procedimiento natural de exponer en fuentes los líquidos al sereno, situándolos en los techos y azoteas, en la
madrugada se recogían los helados, que cristalizaban sus masas con gran consistencia. Otros
helados que también se tomaban eran las “tayachas” de izaño y el “chirapaco”, mezcla de nieve recién caída y “pito” de cañahua, que aseguraban los indígenas que preservaba y curaba del “soroche”

Las magníficas festividades de Corpus, que eran solemnizadas por las autoridades regias y eclesiásticas, eran también objeto de banquetes y cuchipandas. Los banquetes de Corpus comprendían un largo menú de caldos diversos, pescados en salsas o fritos, aves, pavos rellenos, carnes diversas, dulces, pastas, helados, ponches y frutas.
La celebración de algunas fiestas patronales y sus “alferazgos”, o sea las personas que son nombradas para el pago de las ceremonias religiosas y misa, novena y procesión y para que ofrezcan las comidas propias de la festividad. Entre los platos que ofrecían los alfereces figuraban diversos guisos de carnes de tipo español, aderezados con nueces y maní, y muchas especerías.
También se presentaban diversos rellenos de aves pequeñas con múltiples condumios de carnes molidas. Luego se ofrecían rellenos de papas, de plátanos, de alcachofas, de algunas hortalizas y los famosos niños envueltos, consistentes en carne de res convenientemente curada con vinagre o
vino, que enrollaban con un condumio de una mezcla de huevos, carne molida, pasas y piñones.
Por la cantidad de personas que concurrían a ellas se usaban platos fríos, de bogas apanadas y en escabeche, “queso de chancho”, jamón, queso, etc.
El recuerdo del día de difuntos era motivo para que los vivos manifestaran su dolor por los muertos, realizando unas comidas litúrgicas o religiosas. La costumbre había impuesto que los familiares de un difunto reciente obsequiaran a sus parientes y amigos, sobre todo si la herencia
había sido importante, comidas que eran enviadas a sus domicilios. Estas comidas se ofrecían “para hacer rezar” a los obsequiados en sufragio del alma del difunto. Entre los platos típicos de esta fiesta se contaban el ají de conejos, de ullucu, de charqui, de arvejas secas, etc. Dichas comidas eran acompañadas con la bebida de chicha morada y adornadas con frutas secas, especialmente de bizcochuelos, “panales” o azucarillos, empanadas de dulce preparadas de harina de maíz.
Las fiestas de Navidad y Año Nuevo traían también sus propias comidas. Los últimos días del año y primeros del entrante, hasta Reyes, coincidían con la llamada “parición de Navidad”, tanto de las vacas como de las ovejas. De aquí que era fácil en estas festividades hacer gran consumo de leche en forma de múltiples preparados culinarios, entre otros variedad de quesos, requesones y quesillos y manjar blanco y también se preparaba el arroz con leche, ponches de leche a base de huevos batidos, vino y aguardiente.
Estas fiestas navideñas rendían culto al Niño Dios, comiendo buñuelos de viento fritos en aceite o manteca, roscas, rosquetes, empanadas de dulce, y de cabellos de ángel.

Picana Paceña

30 Dic

Ingredientes

  • 1 pollo mediano cortado en 10 presas o 10 muslo de pollo
  • 2 kilos de pecho de vaca cortado en 10 trozos
  • 1 lomo de cerdo con 10 mudos
  • 10 nudos o chuletas de cordero sin grasa
  • 10 papas partidas en 2
  • 5 choclos partidos en pedazos
  • ¼ botella de vino blanco
  • 6 zanahorias cortadas
  • 4 cebollas partidas en 4
  • 1 cucharada de ají colorado molido
  • 1 cucharada de paprica

Preparacion

  1. Cueza el pecho y el cordero con sal, cuando este a medio cocer añada el cerdo, el pollo y las verduras, los condimentos y el ají, menos el choclo y la papa que se hace cocer separadamente. Cuando esté cocido añadir el vino probando para darle el gusto. Sirva en platos de sopa. Ponga una papa y un choclo a cada plato y sirva encima la sopa repartiendo las carnes y las verduras.

“Epicuro Andino”

Recopilado por: Teresa de Prada, Peggy Palza, Wilma W. Velasco, Susan Gisbert

La Paz – Bolivia 1995 – Sexta Edición

 

Cabalas de Año Nuevo

30 Dic

año

Significado de las cábalas y las tradiciones de Año Nuevo, conózcalas

Superstición: Comer 12 uvas, trepar escaleras, consumir carne de chancho, contar dinero a la medianoche… las cábalas y tradiciones para recibir un nuevo año existieron desde tiempos inmemoriales y responden a la necesidad que tiene el ser humano de mantener la esperanza en los tiempos que vendrán. Julio César fijó la fecha actual que marca el 1 de enero como primer día del año.

Las 12 uvas para la suerte

Una de las costumbres más populares para recibir el Año Nuevo es el consumo de 12 uvas que, según se cree, deben ser comidas en el momento justo en que suenan las 12 campanadas que inician la flamante gestión.

La creencia dice que, a medida que se vaya degustando y saboreando cada uva, aumenta la buena fortuna para cada mes venidero.

Las doce uvas son una tradición que se inició en España, donde, en 1909, unos viticultores alicantinos la difundieron para dar salida a un excedente de cosecha.

Luego, esta costumbre importada a América fue variando; por ejemplo, en Argentina se consume pasas.

Ascender a sitios altos

Con un atuendo elegante, se debe subir al lugar más alto de la casa, si es posible subir a una escalera y esperar ahí las 12.00 de la noche para atraer la buena suerte. En algunos hogares la gente acostumbra subir a una silla o a una mesa y esperar allí que pase la medianoche.

Se cree que esta costumbre tiene su origen en China, país donde el famoso viajero Marco Polo vio cómo sus habitantes creaban figuras de animales cubiertas con papel y luego las colgaban en sitios altos durante las celebraciones de Año Nuevo.

Cargar maletas para viajar

Recibir el Año Nuevo caminando con maletas es otra superstición de esta fiesta. La creencia asegura que esto permitirá que la persona realice viajes en el futuro. Hay quienes salen a la puerta con la maleta, justo a medianoche, y también están las que creen que es mejor todavía dar toda una vuelta a la manzana con esta carga.

Se trata de una vieja tradición rumana, seguramente heredada de los zíngaros, los que en el último minuto del año viejo salían a la puerta y daban vueltas sobre sí mismos en alusión al tránsito que recorre el planeta alrededor del Sol. Así retornaban a su hogar al iniciarse el nuevo año, lo que además auguraba ventura y fortuna.

El champagne burbujeante

El brindis para recibir el nuevo año es infaltable en los hogares bolivianos. Para esto es necesario que se prevea la compra de un buen champagne o un vino espumoso, ya que las burbujas que se forman al momento de servir las copas representarán la felicidad de todo el año.

El chocar las copas entre familiares y amigos tiene un profundo significado: el brindar, que implica cierta ofrenda por parte de cada persona.

Los antiguos reyes chocaban con fuerza sus vasos de madera para que el líquido de ambos saltara y se mezclara antes de que bebieran, como muestra de confianza, ya que era posible que alguna estuviera envenenada.

Prender velas de colores

Una de las creencias más antiguas es prender velas justo a medianoche. El color manda en el significado.

Si es roja, la persona que la enciende se asegura el amor fiel; la vela negra sirve para alumbrar las pasiones; la fuccia, para retener al ser amado; la naranja vence a rivales y atrae y seduce a quien se pretenda.

Una vela celeste consume las dificultades; la café es considerada un guardián para los negocios; el azul ilumina y guía a la persona hacia la fortuna; la verde ayuda en la buena salud; la lila ayuda a cumplir los deseos.

Las velas deben permanecer encendidas y dejar que se consuman hasta el día siguiente.

El cerdo y la abundancia

Para la última noche del año viejo, los diferentes platos elaborados con carne de cerdo son los más requeridos por las familias, como fricasé, fritanga y lechón al horno, porque, según las creencias, se debe consumir este producto para obtener prosperidad.

Se cree que en la cena de año nuevo y en el primer día del nuevo año hay que comer cerdo para tener abundancia y alimentarse hasta hastiarse, pero, eso sí, nunca comer pollo, a menos que se quiera pasar el año desplumado y sin dinero en el bolsillo.

Esperar al año con dinero

Quizás la cábala a la que más acude la gente es la de recibir las doce campanadas con dinero en las manos o dentro de los zapatos, para que éste no falte durante el año que se avecina.

Se cree que para que la plata no falte los 365 días venideros se debe contar billetes justo a medianoche, desde el primer segundo del nuevo año. Hay quienes, para garantizar la disposición monetaria, reciben el año con un buen manojo de billetes sujetos fuertemente entre las manos.

Una variación común es poner uno o más billetes de mayor valor que se tenga en los bolsillos o en la suela del calzado que se usa y, claro, tratar de no llevar monedas en esta noche.

El color de la ropa interior

Aunque se trata de prendas íntimas que prácticamente pasarán inadvertidas en las fiestas de fin de año, el utilizar ropa interior amarilla, roja o blanca es una de las tradiciones más difundidas en nuestro medio.

El amarillo lo usan las personas que desean atraer energía, dinero y salud, aunque se aclara que el color de la prenda debe ser intenso, no opaco, o se logrará lo contrario.

Para conservar o encontrar el amor, la gente acostumbra usar prendas íntimas rojas o rosadas; mientras que para los jóvenes se recomienda el uso de prendas blancas, porque representan la amistad y la paz. Se dice que es aún mejor usarlas al revés.

Celebraciones en otras latitudes del orbe

En cada país existen costumbres y tradiciones particulares para festejar la llegada del nuevo año, algunas de ellas muy curiosas y no dejan de sorprender, según suite101.net.

En Italia, por ejemplo, es costumbre regalar ropa interior roja a las mujeres y, lo más curioso, en algunas localidades se tiran los trastos viejos por la ventana como símbolo del fin de una etapa. En Alemania, en honor a San Silvestre, se quema castillos de madera para ahuyentar a los malos espíritus. También se acostumbra dejar en el plato parte de la comida para asegurar abundancia para el próximo año. En Portugal, el centro de atención de la noche son los fuegos artificiales, únicos en el mundo por su calidad y duración.

En Dinamarca, para demostrar amor a los seres queridos, se lanzan los platos viejos acumulados durante el año en el frente de las casas de aquéllos. En Escocia prenden fuego a un barril y lo hacen rodar por las calles para dar paso al nuevo año. En Rusia, el fin de año es parecido a la Navidad, ya que a Papá Noel lo reemplaza el Abuelo Hielo, un viejito que recorre los hogares repartiendo dulces, juguetes y muñecas matriuskas.

En Japón se tocan 108 campanadas, cada una simboliza un deseo terrenal que hay que mantener alejado, luego, la gente va a los templos budistas a pedir buena suerte.

Para destacar

Se debe procurar recibir el Año Nuevo con la casa limpia y toda la ropa lavada, lo que permitirá que todo lo malo se vaya.

Quemar un muñeco viejo hecho o vestido con ropa vieja sirve para desprenderse de las cosas malas del año que se va.

A las 00.00 se mete las manos a una fuente con azúcar. Luego se lavan con champaña para tener abundancia y prosperidad.

Comer una cucharada de lentejas (cocidas) los primeros minutos del nuevo año promete prosperidad.

Los fuegos pirotécnicos, muy ruidosos, se utilizan para ahuyentar a los malos espíritus y a la mala suerte.

Se cree, en muchos países, que sentarse y volverse a parar con cada una de las doce campanadas atrae el matrimonio.

El Año Nuevo hindú, el Diwali, es una fiesta de luces y abundancia. Por eso se invoca a Lakhmi, diosa de la abundancia.

En Bélgica, los niños celebran el Año Nuevo o Nieuwjaarsdag, leyendo en voz alta tarjetas hechas por ellos mismos.

En el norte de Perú sacan a las calles enormes muñecos rellenos de fuegos artificiales, paja y cuero que queman a las 00.00.

En el sudeste asiático, a las 00.00, dejan volar miles de aves y sueltan a otras tantas tortugas para atraer la fortuna.

Usar ropa blanca traerá paz y bondad para el año entrante, según varias creencias. Además se suele acompañar de velas.

En Brasil, la gente sale a “saltar las siete olas”. A medianoche, se meten al mar y comienza el rito, con cada ola se pide un deseo.

 

http://tradicionesdebolivia.blogspot.com/2010/12/el-significado-de-las-cabalas-y-las.html

Tradiciones Navideñas en Bolivia

23 Dic

 

 

 

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La Paz

La gente acostumbra reunirse en familia en la Nochebuena. Los que profesan la religión católica asisten a la Misa de Gallo, que por lo general comienza a las 23.00. En algunas iglesias de la religión cristiana no suelen realizar ningún tipo de actividades.

Luego de la Misa de Gallo, las familias se dirigen a sus casas. Muchos, para adorar a la imagen del Niño Jesús con música y danza y hasta con incienso y mirra. Otros llegan a sus hogares directamente para cenar. El plato tradicional es la picana, pero antes se hace un brindis con sidra, la mayoría, y con champán, quienes pueden comprar esa bebida.

Picana • Según el chef internacional y docente en la Escuela Hotelera, Óscar Aramayo, la picana antes no era el nombre de un plato, sino era la comida de Nochebuena, que podía ser un guisado como un pato, o un pavo.

Paceña • Actualmente la picana elaborada en La Paz se diferencia de la que se prepara en Cochabamba o en Potosí.

Elaboración • Se prepara en base a cuatro tipos de carne: piernas de pollo, pecho de res, nudos de lomo de cordero y de cerdo. En verduras está el nabo, cebolla, zanahoria, apio, perejil, romero y de condimentos la sal, pimienta, comino. El pecho de res se lo coloca en agua con sal y se hace cocer primero en olla a presión. Luego de media hora se pasa a una olla normal para mezclarla con las verduras, terminar de condimentarla y hacer cocer el cerdo y el cordero. Junto con el agua se aumenta chicha amarilla y vino seco. Pasados 20 minutos se coloca el pollo. Todo el preparado dura como una hora y media.

El consumo de pavo está presente en la ciudad desde hace varios años. Sin embargo, el producto tiene un precio elevado, por lo que no todos pueden comprarlo. Sin embargo, el pavo tiene un origen europeo. Para estas clases sociales, la sidra es relegada y en su lugar se toma el champán.

El comercio, principalmente el de los panetones y del pavo, creció en el último tiempo.

Hace más de 15 años que se ofrece al comprador una variedad de marcas y de panetones como el de chocolate o el con fruta abrillantada, según Paulina Vera, vendedora de pan en la calle Zoilo Flores, en la populosa zona de San Pedro.

De las comidas, antes la picana de Navidad se la preparaba sólo en casa, pero actualmente los restaurantes la ofrecen.

Mientras que al contrario de lo que se daba años atrás, en varios hogares el panetón es elaborado en casa.

Recuerdos • Teresa Alcázar, de 83 años, menciona que cuando era niña no conocía la picana navideña, pues la familia con la que vivía servía en la cena de Nochebuena una ensalada de palta. Mario Rodríguez, de 78 años, vivió hasta sus 16 años en Taraco, en la provincia Ingavi de La Paz. Allí, para Navidad junto con sus amigos hacían animalitos de barro para el nacimiento y la comida era igual que cualquier día del año: papa, chuño, haba o quinua.

Años • Óscar Aramayo, chef internacional, cree que hace 30 a 40 años recién comenzó la tradición del panetón.

Chocolate • Es una tradición servir el chocolate con leche y los buñuelos en la mañana del 25 de diciembre. Actualmente, varias familias mantienen la tradición, pero es principalmente en las iglesias, en algunas instituciones y es en pocas familias donde se mantiene esta práctica. Los beneficiados son gente de escasos recursos que hacen filas para recibir un vaso de chocolate caliente con un pan.

Buñuelo • Se creía que al Niño le gustaba y para complacerle había que comer mucho.

  Cochabamba

Costumbre • La picana es el plato principal de la Nochebuena en la ciudad de Cochabamba. Igual que en otras ciudades capitales, la gente acostumbra cenar a la medianoche, luego de la Misa de Gallo. La sidra es la bebida por excelencia, pero sólo para brindar entre la familia deseando bienestar.

El panetón va acompañado con un té o un café, por lo general después de la comida o en la mañana siguiente.

Área rural • En algunas poblaciones rurales hay varias costumbres que aún se mantienen como cantar villancicos en diferentes casas a cambio de un api y un buñuelo. Esta actividad la realizan principalmente los niños.

En la mayoría de los pueblos de Cochabamba la Navidad pasa a ser sólo una comida especial como servirse un pollo criollo, o cerdo. Los regalos son casi inexistentes y la cena es, por lo general, antes de la medianoche. A las 00.00, muchas familias están durmiendo.

Totora • Marcia Alba es una vecina de esta población, ubicada a 139 kilómetros de la ciudad cochabambina. Ella cuenta que antes de la medianoche se realiza la Misa de Gallo en la parroquia y que después las familias se van a sus casas para servirse un plato de comida que por lo general es un pollo al horno.

A la mañana siguiente, el 25, los niños principalmente asisten a la iglesia, pues los párrocos casi siempre les preparan un desayuno, que consiste en un té o api con galletas. Hay años, recuerda Alba, en los que incluso les dan regalos.

El panetón casi no se consume en Totora, porque es costoso y la mayoría de la gente no tiene mucho dinero.

Hay casas en las que aún se cantan villancicos y en la mayoría se arman nacimientos con imágenes del Niño Jesús, sus padres María y José, y con animalitos. Los árboles son naturales, pues en la región abundan los pinos. El área urbana tienen unos 5.000 habitantes.

 Santa Cruz

Platos • En la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, son varios platos especiales los que se comen en la Nochebuena. Los más conocidos son el pato o el pollo al horno, el cerdo y la picana. También se come el pavo relleno, pero por lo general en las familias con posibilidades de pagar uno, pues su costo es superior a los 100 bolivianos.

Entre las bebidas con las que se comparte luego del abrazo de Navidad y de entregar los regalos, están la sidra y el vino. En muchas casas, luego de la comida principal, la gente acostumbra servirse también pastelitos, flanes y chocolates. El panetón tampoco falta en la cena de las familias cruceñas.

En las casas se adora la imagen del Niño Jesús y se asiste a la Misa de Gallo, que comienza por lo general a las 23.00.

Igual que en otras ciudades capitales, las campanas y hasta sirenas suenan a la medianoche. Allí también hacen reventar petardos. Luego de la fastuosa cena, la mayoría se va a dormir, pero hay jóvenes que salen de casa para estar con los amigos o las enamoradas y la Nochebuena termina a tempranas horas del día de Navidad.

En el área rural • La comida es similar, excepto por el pavo. Las familias comen el pollo, pato o cerdo horneados. En el campo, principalmente en los pueblos pequeños, la noche del 24 y la mañana del 25 de diciembre, los niños suelen pedir dulces en las casas a cambio de adorar al Niño Jesús con baile y algo de música.

Árbol • En Montero los niños suelen bailar alrededor del árbol de Navidad. La gente se sirve un plato de pollo al horno y la sidra a la hora de brindar. Allí también arman el pesebre para el Niño Jesús. La diferencia es que en esa localidad el pasto es natural.

 Beni

Chancho • Un plato típico para la Nochebuena en el departamento del Beni es el chancho al horno, cuenta Fernando Ávila, ex prefecto del Beni.

En cuanto a bebidas, el champán y la sidra para el brindis de medianoche.

En Trinidad, en la plaza principal Mariscal José Ballivián se arma un nacimiento gigante donde la gente suele reunirse terminada la Misa de Gallo. Luego de pasear, se va a sus viviendas para cenar.

En San Borja, en muchas casas, en vez de panetón se come torta o masitas y un picante de gallina o cualquier plato de ocasiones especiales.

25 de diciembre • La p’ataska es el plato de la mañana en varias zonas del Beni, cuenta Ávila. Es una sopa elaborada con cabeza de res y mote pequeño. “Se parece al fricasé paceño”.

Panetón • Aún no está muy arraigada esta tradición, pues no muchas familias compran este producto. Lo hacen más que nada quienes tienen dinero.

 Pando

Pastel • En la ciudad de Cobija, en el departamento de Pando, el pastel de maíz es una tradición en la cena de Nochebuena. El 24 de diciembre, a la medianoche, la mayoría de las familias se sirven ese plato que es elaborado en base a maíz molido y pollo, un poco parecido a la huminta, según relató Arturo Ferreira, un vecino de esa ciudad, ubicada en el norte boliviano.

Allí, luego de escuchar la Misa de Gallo, las familias se van a sus casas para adorar al Niño Jesús, abrazarse y entregarse los regalos.

Después viene la cena y al concluir ésta se procede a visitar las viviendas de los familiares y en algunos casos de los amigos. Esa noche, también se brinda con sidra y se come panetón y roscas navideñas.

En los ventanales de las casas pandinas se lucen los arbolitos adornados con luces y otros objetos. Allí, semanas antes de Navidad se arman los pesebres y el 24 de diciembre se hace nacer al Niño Manuelito a la medianoche con oraciones, música y baile.

 Chuquisaca

Sucre • José Carlos Mier, consejero departamental, habló sobre la tradición chuquisaqueña en Navidad. El plato principal de la Nochebuena es la picana elaborada con diferentes carnes, zanahorias grandes, cebolla, pasas y con vino seco. Allí también se adora al Niño Jesús y se asiste a la Misa de Gallo.

La mañana del 25, las tiendas que tuvieron buenas ganancias durante el año, organizan chocolatadas y reparten buñuelos a los niños.

Pasado • Según el libro Mitos, supersticiones y supervivencias populares de Bolivia, de Rigoberto Paredes, en Sucre “sacan la noche del 24 de diciembre en procesión al Niño colocado sobre andas adornadas con encajes blancos y rodeado de seis angelitos alados, seguidos de una enorme multitud de gente del pueblo. Delante de las andas, puesto en alto, guía una farola en forma de estrella, que se lleva en medio de dos filas de niños que caminan con faroles encendidos. Más adelante se presentan grupos de muchachos armados de cañas, palos, que marchan haciendo cabriolas y relinchando contentos y lanzando gritos que por la confusión que domina sólo se les oye decir: “Jui, jui, jui… Fuerza…”.

 Potosí

Familia • La Nochebuena es sinónimo de reunión en familia. La gente por lo general suele asistir a la Misa de Gallo y luego ir a sus casas para adorar al Niño Jesús y luego servirse la tradicional picana. El brindis se lo hace antes de empezar a comer, cuenta Rodolfo Elías Franco, un vecino de la ciudad de Potosí. El 25 en la mañana, la gente prepara buñuelos y chocolate con leche. Muchos aún mantienen la tradición de abrir sus puertas y esperar a que los niños lleguen para adorar a Jesús que nació. Ellos reciben como paga buñuelos y chocolate caliente.

En el campo • Para Navidad, familias enteras, principalmente de Sud Lípez, se trasladan a las ciudades y a los campamentos mineros para pedir alimentos gratis. Muchos optan por llegar a Tupiza y otros pueblos grandes. Los que se quedan no tienen un plato especial navideño, sino que a la comida diaria (papa y chuño) le agregan pollo o llama.

Tarija

En la ciudad • Según Juan Flores, costumbrista y concejal municipal de la ciudad de Tarija, las comidas en esta capital no son fastuosas. El plato principal que se come en la Nochebuena es la picana, que es un plato elaborado con carne de res o con carnes mixtas de pollo y cordero. Para el brindis y acompañamiento a la cena están la sidra y el vino, que puede ser tinto o blanco.

Al día siguiente, la mañana del 25, no hay una regla tradicional para el desayuno, pues la mayoría suele tomar un té con panetón. Al mediodía, la mayoría de las familias prepara parrilladas o chancho al horno y algunos se sirven un plato de pavo o pato.

En el campo • En el área rural de Tarija, cuenta Flores, en Nochebuena se acostumbra comer un guiso chapaco (una especie de ahogado) que está elaborado con gallina criolla y acompañado con arroz o maíz. También se suele preparar el guiso de cordero o esta misma carne al horno. Lo que se come mucho, pero el 25 de diciembre, es el tradicional puchero, que tiene carne de cordero y repollo.

 Oruro

Nochebuena • Luego de la Misa de Gallo, las familias se reúnen en casa y a la medianoche oran al Niño Jesús y lo colocan en su pesebre. Después es la cena donde se sirve la picana tradicional y se brinda con sidra. Aunque hay familias que comen pavo.

En la mañana del 25 de diciembre, aún hay hogares donde se prepara el chocolate caliente con empanadas, buñuelos o pasteles y donde al primero que sirve el desayuno es al Niño Jesús. Ello tiene que ser especial, pues las masitas deben ser pequeñas y el chocolate debe estar en tazas de juguete. Pasar Nochebuena en casa se cree que trae buena suerte. Pasada la cena, recién se va a visitar a los parientes.

La tradición que se perdió son las rondas que se hacían para adorar al Niño. Los niños llevaban los lluch’u, lluch’us para acompañar el canto de villancicos.

Navidad • Semanas antes de la celebración navideña, hay gente que llega a la ciudad para hacer compras. También llegan niños del campo para pedir monedas. Algunos aún usan barba y bastones para bailar y cantar villancicos en las calles.

Pavo Navideño de Potosi

16 Dic

Aleja Velasco, nacida en la población minera de Llallagua, Potosí nos comparte su receta del pavo relleno de Noche Buena .

En su preparación, lo primero que se debe hacer es preparar el relleno, amasando la carne molida de res con la carne molida de cerdo, pasta de hígado, nuez moscada molida, perejil picado, tocino ahumado picado, jamón picado, pimienta, ajo picado, manzanas en rodajas, nuez pelada y rallada, almendra pelada y rallada, y por ultimo la hierbabuena.

Con esta preparación se debe rellenar el pavo y proceder a coserlo fuertemente con un hilo grueso, logrando cerrarlo de la mejor manera posible. Después, se tiene que espolvorear al pavo con la sal y bastante  mantequilla; preparar la jeringa con el vino blanco y la sal, y vaciar este contenido en sus piernas y pecho para evitar que la carne quede seca y sin sabor.

Para hacer cocer en un horno, que puede ser de barro o el de una cocina normal, se debe recubrir a la charola con papel estañado y encima de esto se pone un papel que debe ser grueso o también el papel de bolsas de cemento y por último una capa de barro fresco.

Después de todo, la charola debe ser introducida en el horno. No debe ser muy grande para que pueda entrar en un horno normal y se la debe dejar por aproximadamente una hora. El pavo prácticamente se cocina en un doble horno que hace que su carne esté tan bien cocida que hasta los huesos quedan frágiles.

Picana Cochabambina

12 Dic

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Ingredientes:

  • 1 pollo de dos kilos
  • 1 kg de pecho de vaca
  • 1 pierna de cordero
  • 1/2 libra de tunta remojada
  • 1/2 libra de papa
  • 4 choclos
  • 4 zanahorias partidas
  • 2 nabos partidos
  • 2 ramos de perejil y de apio
  • 3 hojas de laurel
  • 2 cucharadas de ají colorado molido
  • 4 cebollas pequeñas
  • 1 taza de vino blanco
  • 1 taza de cerveza
  • 1/4 cucharilla de pimienta negra entera
  • 1 locoto
  • 4 aceitunas
  • 7 pasas de uvas por persona
  • 1/4 cucharilla de orégano
  • Sal al gusto.

Preparación:

1. Primero se debe hacer cocer la carne de vaca en una olla con agua y sal. Cuando esté blanda, se añade el cordero y el pollo, previamente lavados. Luego se agregan el ají pasado por la brasa, la zanahoria, el nabo y la cebolla.

2. Se debe condimentar con la pimienta entera, ajo, laurel, perejil, apio, pimentón colorado y sal al gusto. Luego se agrega la papa pelada y hay que esperar que termine de cocer.

3. Mientras las carnes y verduras sazonadas hierven en la olla, en otra se deben colocar los cuatro choclos y dejarlos cocer con un poco de anís, sal y azúcar si los desea dulces.

4. Las tuntas, después de estar remojadas y peladas, deben ser cortadas un poco por la mitad para ser rellenadas con una tajada de queso para cada tunta, éstas deben cocer en vapor de agua.

5. Una vez que las carnes estén cocidas, se deben añadir en la olla el vino y la cerveza para darle gusto. También se debe espolvorear el orégano y luego dejar la olla en el fuego para que dé un hervor (10 min.).

6. En un plato hondo se servirán las presas adornadas con las verduras, papas y el caldo. Las tuntas y los choclos se sirven en una fuente separa

 

http://destinobolivia.net/picana-cochabambina/

Festival de Locro

25 Nov

 

Las ‘cabañas del Piraí’ ya son Patrimonio Cultural El nombramiento se hizo oficial en la Sesión de Honor de la Brigada Parlamentaria en su 29 aniversario.

En la cabaña El Pantanal se hizo oficial el lanzamiento del Festival del Locro previsto para hoy.

Las cabañas del río Piraí, consideradas como un vestigio de una Santa Cruz de antaño, fueron declaradas mediante Decreto Ley 0654 “Patrimonio Cultural Turístico del Estado Plurinacional en Bolivia” en Sesión de Honor celebrada por la Brigada Parlamentaria en conmemoración del 202 aniversario del grito libertario cruceño. La designación fue recibida con beneplácito por los más de 50 cabañeros asentados en las riberas del río Piraí que aplaudieron el nombramiento y solo esperan la promulgación del Decreto en el Senado Nacional.

Una zona de esparcimiento. El presidente de la asociación de cabañeros, Freddy Contreras, dijo que el nombramiento los compromete a brindar un mejor servicio de atención y gastronomía a personas nacionales y extranjeras que acuden a este centro de recreación para degustar de platos típicos como ser majadito de pato, de charque, el locro; el tradicional café de siesta, acompañado de cuñapé (pan de mandioca), el zonzo, las empanadas de arroz y de maíz, verdaderas delicias de la gastronomía típica oriental. Además que también se cuentan con amplios sitios de esparcimiento donde se pueden disfrutar  de cervezas y tragos fríos junto al deleite de conjuntos al vivo, paseos a caballo o en cuadratrack, entre muchos otros entretenimientos. Contreras reconoció que el próximo objetivo que apuntan los asociados es el pavimentado  del revestimiento de las vías de circulación con el colocado de ladrillo adoquín cerámico para que no desaparezca la esencia típica del Santa Cruz de antaño.

Celebran el Festival del Locro. A partir de las 8:00 de la mañana de hoy, los cabañeros abrirán al público para degustar de su tradicional “Festival del Locro”. Los visitantes podrán servirse una variedad de platos de locro como ser de muruncuntrullo, de choquizuela, de cola saraza, de pollo pateao,  locro de gallina criolla, locro carretero con charque de anta. Los festejos comenzarán con la tradicional carrera de caballos y juegos típicos para rescatar sus valores.

Las cabañas del río Piraí se crearon en una zona donde originalmente estaba asentado el Jardín Botánico en Santa Cruz, destruido por un catastrófico turbión en 1983 que arrasó la zona. Aunque en un principio las familias asentadas no superaban las 20, en la actualidad se estima que aproximadamente 50 familias viven en el lugar y se sustentan del comercio de comidas típicas.

Autor: Lubomir Endara Sanchez    e-mail: lendara@edadsa.com.bo

Comida Típica Tradicional del Beni

18 Nov

  •  Coto relleno
  • Cheruje
  • Locro carretero
  • Mamona
  • Masaco de plátano
  • Taitetú
  • Jochi Pintao
  • Caldo de Matanza
  • Compota de Guayaba
  • Jarabe de Tamarindo
  • Locro de Gallina
  • Majadito de Yuca
  • Payuje
  • Picado de yuca con pescado
  • Sopa de Yuca con pescado
  • Zonsos en pacumuto
  • Chorizo beniano: Elaborado con tripa delgada de res, carne molida de res, carne molida de cerdo, tocino, cebolla, aribibi, vinagre, ajo, comino, pimienta y sal.
  • Caldo de Bagre: Elaborado con bagre (pez de la región), arroz y plátano verde.
  • Tortilla de Huevo de Peta: Elaborado con huevo batido de peta (tortuga) con cebolla picada, harina de trigo, comino, pimienta y sal.
  • Sopa de Pirañas: Plato que contiene pirañas, cebolla, pimentones verdes, salsa de tomate concentrado, dientes de ajo, vino blanco, locoto, orégano seco, sal y pimienta.

Comida Típica Tradicional de Potosí

10 Nov

  • Achakahama
  • Aji de Huevos
  • Cazuela
  • Chambergo
  • Fritanga Potosina
  • Lagua de Chuno
  • Pastel de Pan
  • Sopaipillas
  • Tetitas de monja
  • Saltenas: Empanadas con jigote y abundante caldo.
  • K’alapurka: Lagua de maíz que se prepara echando al interior de la olla una piedra de río calentada a fuego vivo.
  • Ckatuchupe: sopa tradicional en la cual el ingrediente principal es la llulluch’a (alga de rio), acompañada con maíz, trigo, carne de cordero, chuño, papa y vainas enteras de ají colorado.

K’atuchupe

1 Nov

Es la comida tradicional de los velorios en Potosi. Receta tomada del link oficial de Potosi
K’ATUCHUPEUna sopa elaborada con la espalda de cordero, maíz y trigo mote, y el ingrediente principal es la llullucha una alga que crece en las orillas de algunos bofedales, su consumo es durante el año, pero en especial en algunos velorios al amanecer

  • INGREDIENTES: 
  • 1 1/2 Kg. carne de res (huarcuna y costilla)
  • 1 1/2 libra de maíz  pelado
  • 1 1/2 libra de trigo pelado
  • 1/4 libra de LLullucha
  • 4 papas grandes
  • 5 colas de cebolla de verdeo
  • 2 vainas de ají colorado seco, pelado
  • 3 cucharas de ají colorado molido
  • Sal a gusto
  • 2 dientes de ajo

VALORES NUTRICIONALES

Alimento

Valor Energético
Calorías

Proteínas

Hidratos de Carbono

Carne de res

235

33.37

0

Maíz pelado
Trigo pelado
LLullucha

358

25.38

62.45

Papa

93

2.71

21.12

Cebolla

51

.67

12.42

Ají colorado

43

1.46

10.57


Chicha Morada

1 Nov

CHICHA MORADA  se la toma en Todos Santos con los dulces típicos.

   Ingredientes :

  • ¾ k de maíz morado
  • 1 piña grande
  • 4 limones
  • 1 taza de azúcar
  • 4 clavos de olor
  • ¾ k manzana para cocinar
  • 1 rama de canela
  • 4 ½ litros de agua

   Preparación:

  1. En una olla grande hervir el maíz morado, las cáscaras de manzana, las de piña, la canela y clavo de olor con 3 litros de agua.
  2. Cocinar tapado a fuego lento por 45 minutos.
  3. Colar y reservar este líquido.
  4. Volver a hervir las cáscaras con 1 litro y medio más de agua a fuego lento y tapado por otros 45 minutos.
  5. Colar y juntar con el líquido anterior. Añadirle azúcar (al gusto) y el jugo de limón.
  6. Servir helada.
  7. Agregar azúcar y limón solamente a la cantidad de refresco que se va consumir de inmediato.
  8. El refresco sin mezclar se puede guardar varios días en el refrigerador.  Picar la pulpa de las manzanas y piñas en dados pequeños y agregarlos al refresco al servir.

Preparación de la Mesa de Difunto

27 Oct

Preparación de la Mesa de Difunto

La mesa o altar del difunto debe estar preparado para el medio día, pues se dice que las almas llegan el 1 de noviembre justo al mediodía. Su estructura tiene un lenguaje simbólico de color y disposición de los diferentes elementos que la componen.

Se coloca un mantel negro para las almas de personas mayores y blanco cuando se trata de niños, muchas veces el altar puede ser para ambas edades, mitad blanco y mitad negro.

Para las almas pequeñas, jóvenes y solteros no hay bebidas embriagantes, sólo refrescos, dulces, galletas, frutas, guirnaldas multicolores, predominando el color blanco, como color de pureza del difunto llamado “angelito”.

En el altar se colocan los elementos rituales hechos de pan, como las escaleras, la cruz cristiana, los Phillus (roscones para colocarse en el cuello de los pasantes de la fiesta), aves diversas, como los cóndores; luego esta la t´ant´awawa en sus diferentes variedades. En muchos casos en este lugar se encuentra el epitafio del difunto con su fotografía y la inscripción del nombre y día de su fallecimiento. Encima del altar, cogido por las cañas están las pasanq’allas multicolores que asemejan las estrellas del cielo.

Luego viene el espacio donde se colocan las bebidas, las comidas, las galletas, la t´ant´awawa, t´ant´a caballos, t´ant´a titis (gatos), t´ant´a llamas. De la misma manera están presentes las bebidas, refrescos, cerveza, coca, frutas, biscochuelos, dulces y masitas.

En la parte inferior de la mesa, se colocan flores de color blanco y amarillas como la retama, además de los tallos de cebolla (tocoros) que proporcionan a las almas el agua para calmar su sed. En las cuatro esquinas de la mesa se colocarán las cañas y se adornará la mesa con coronas y suspiros de colores.

Cada ofrenda y figura tiene un significado que vale la pena saberlo. Por ejemplo:

CABALLO PARA EL ALMA

Sirve para llevar a las almas de retorno al cielo luego de su llegada a la tierra. Otros suelen relacionarlo como un medio de transporte que apoyará a la llama para llevar carga cuando ésta esté colmada de ofrendas.

LA LLAMA

Es un medio de transporte, en ella el alma se lleva todas las ofrendas que fueron preparadas por los familiares y amigos (pan, comida, fruta) y que solían ser del gusto del difunto cuando estaba en vida. Estos alimentos le servirán como provisión hasta el próximo año.

La llama es uno de los elementos más tradicionales de Todos Santos, ya que se creer que es un símbolo de unión entre el cielo y la tierra.

La soga o wisca

Tiene una forma de rosquita y sirve para que el alma amarre sus ofrendas sobre la llama.

EL PERRO

Permite que el difunto cruce el río. “Dicen que cuando el difunto fue bueno con los animales, el perro lo lleva bien protegido en su espalda, pero cuando fue malo lo pone en la punta de su hocico”.Se le atribuye al perro la capacidad de ver en el mas allá virtud que ayuda a conducir a las almas en su camino al descanso.

EL DIOS SOL

Representa al dios de los tiwanacotas, que era conocido como Wiracocha. También se lo conoce como Whilatantacha, porque representa las personas que fallecieron de ancianos y representa una nueva vida para las almas renaciendo para emprender nuevas acciones.

ESTRELLAS DE LUZ

Con su brillo las estrellas alumbran el camino de las almas sirviendo, según las creencias, a aquellas almas que tienen más obstáculos para llegar ante Dios.

Las estrellas permiten que el difunto se oriente correctamente y sin tropezones por el camino que le fue trazado.

LA ESCALERA

Las hay de dulce, de masa, para almas viejas, jóvenes y de niños. Su función es ayudar en la subida y bajada de las almas. Es un elemento simbólico que fue recientemente incorporado ya que representa el instrumento que servirá para compensar las imperfecciones que pudo tener el difunto y así ayudarle a llegar al cielo permitiéndole alcanzar el perdón de Dios. En las mesas se colocan hasta tres de estos elementos.

CORONAS EN LA MESA

Son un símbolo cristiano que representa la muerte. Muchos dicen que estas son utilizadas por las almas en el largo camino de regreso. Al momento de esperar al muerto, las coronas se colocan en la parte superior de las mesas de Todos Santos, sin embargo, otros tienen la costumbre de colocarlas en los niveles intermedios o próximas a la escalera.

LAS T’ANT’AWAWAS

Son la representación de las formas humanas de los seres que ya se marcharon, están hechas de masa y llevan en la parte superior caritas o caretitas de yeso.

Las t’antawawas reciben el nombre de achachis cuando son varones mayores y awichas cuando son mujeres. Por lo general las caretitas se colocan de acuerdo a las habilidades que demostraron cuando estuvieron vivos.

LA QUISPIÑA

Masa en base a quinua cocida, que además de ser el alimento tradicional de esta fiesta, sobre todo en el altiplano, gracias a su plasticidad permite hacer figuras que representan a los animales y enseres de casa que el difunto se llevará.

Caña de azúcar

Da la sombra necesaria que requiere el alma para sus días de sol y lluvia, además de servir de bastón para el viaje de retorno. Se coloca en las cuatro esquinas de la mesa. Se considera que el dulce es propicio para la comunión con las almas mientras que la sal la impide.

LA COMIDA

Se destacan el ají de arveja, el de fideo, la jallpa y el luxro, entre otros, pero también se incluyen las comidas que eran del gusto del difunto. El ají por su fuerte aroma y picante es el elemento de atracción.

La chicha morada

Aplaca la sed del difunto y endulza su paladar. Está hecha a base maíz morado, azúcar y limón. También se pone a la mesa las bebidas preferidas del difunto.

EL TOCORO

Es el tallo y flor de la cebolla que representa el bastón que necesita el difunto y es una reserva de agua para calmar su sed.

Las frutas

Se colocan todas las frutas que degustaban los difuntos. El Momento que se recoge la mesa se reparten entre los amigos del difunto

“El Diario”  del 2 de noviembre del 2004

Leyendas de Todos Santos

25 Oct

Para entender lo que sucederá en el altar de la mesa de difuntos es necesario remontarse a las tradiciones precolombinas. En este mundo están presentes tres universos: “la Mankapacha, el mundo de abajo; la Akapacha, el mundo donde estamos, y la Alajpacha, el mundo de donde vienen los muertos, las almas”.

Por eso, en esta fecha se coloca una escalera como parte central de la mesa, porque es por ella por donde descenderá y ascenderá el alma. Pero no sólo eso, existen otros elementos que forman parte de este ritual. Por ejemplo, las masas cuya máxima expresión son las t’antawawas, las t’antachachas, las t’antamamas y las t’antaachachis, para los ancianos que fallecieron el último año.

La existencia de estos elementos confirma la dualidad hombre-mujer de la cosmovisión andina, según David Mendoza.

Alivianar los pecados

El preparado de las mesas está repleto de metáforas. Sin embargo, uno de los aspectos más importantes se refiere a las penas y los pecados.

Hay dos elementos que les sirven a los difuntos para tener un “viaje” más ligero de pecados. El ají de arvejas y la chicha morada.

Según la investigadora Elizabeth Col: “Esta comida se debe preparar con muchas arvejitas y cada una de ellas representa un pecado que te lo comes tú y así le estás alivianando la carga. La chicha morada se hace de granos, se hace de maíz, y como también son granos representan pecados que al comerlos hacen más ligero el viaje de ida y vuelta los difuntos”.

Otros elementos que también son parte de Todos Santos son los animales hechos de pan. En especial los caballos y los perros, que son los compañeros en el viaje de los difuntos. En tanto que las llamas sirven para aligerar las cargas, que por lo general son las penas de las almas.

Las caretas se hacían a mano y con ojitos de clavo de olor

Todos Santos es una fiesta que conserva su mística, aunque algunas cosas han cambiado. Una de las características que más recuerda Elizabeth Col es que en el pasado las máscaras de los panes eran hechas de masa de pan, igual que el resto de las ofrendas. “Me acuerdo que se hacían caritas con ojitos de clavo de olor y he visto caritas preciosas. Se hacían según el difunto, había para mujer, niño y hombre. Me acuerdo de esas caritas que había que armar, hablo de los años 40 a 60, desde que me acuerdo de la mesa de mi abuelo”.

Las caretas hoy en día se compran en las calles y vienen en diferentes modelos. Hay desde las que representan a los niños e incluso aquellas que son de varón, mujer, ancianos y personas del campo.

Otra de las características de antaño está marcada por la comida. Édgar Arandia explica que el primer año del deceso del difunto se debe preparar un quintal de masas, preferentemente pan que se entregaba entre las personas que rezaban por las almas. Hoy, esta cantidad ha bajado considerablemente.

Col cuenta en tono de broma que en Todos Santos “una persona se podía morir de indigestión, pero no de hambre”. Las masas no eran hechas por los deudos, sino por otras personas.

“Además, no se hacían bizcochuelos en el horno de la cocina porque no entraban y había que ir a los hornos de los barrios”. El preparado de las masas estaba a cargo de los “gualaychos”. “Los gualaychos ganaban plata batiendo el molinillo con sus cinturones: entonces no había batidora eléctrica. Ellos, sentados, sujetando el perol con las rodillas, dándole con la correa al molino”.

El bizcochuelo —una masa característica de Todos Santos— se hacía con harina de papa. Una receta antigua, rememorada por Col, indica que se usaban 50 huevos, cuatro libras de harina de papa y media botella de pisco.

El preparado de la masa también era un indicador del futuro. Si ésta era “espumosa y deliciosa”, era una premonición de días mejores para los vivientes.

Antes, más que ahora, era prohibido colocar en la mesa a animales con las patas desiguales, porque las bestias lisiadas no servirían a las personas en su peregrinaje. Hoy bajó esta exigencia.

A mediodía se espera la llegada de las almas de los difuntos a los hogares.

Sólo una vez al año arriban las almas de los difuntos. El resto del tiempo viven en otro espacio.

Los tokoros, conocidos como cebollas torcidas, les sirven a los difuntos como cantimploras.

También es necesario colocar bombillas: las almas no son corpóreas y sorben.

Hoy se debe preparar la comida preferida del alma. En la oferta culinaria se incluye ají de fideo.

Cuando alguien se alimenta con productos colocados en la mesa, se sirve a nombre del difunto.

Las personas deben comer los alimentos al día siguiente de colocados en las mesas.

La música de los dolientes debe ser del agrado del difunto. También hay cantores .

Cuando te pregunten quién es tu madre, vas a decir que es la Dolorosa…

Así comienza una de las típicas canciones de esta festividad que se interpretaba en antaño.

Y cuando te pregunten quién es tu padre, vas a decir que Jesús…

Es el verso final de uno de los cientos de temas antiguos, muchos olvidados.

En los cementerios, ahora, se suelen vender cancioneros con nuevas melodías.

Significados de los elementos de la mesa

Caña

Además de ser un elemento dulce, estas cañas sirven para señalar los cuatro puntos cardinales. Al mismo tiempo, sirven como carpas para acompañar a los difuntos en su viaje.

Bizcochuelo

El bizcochuelo se hace de huevos. Elizabeth Col señaló que antes se lo hacía con harina de papa y pisco. No se utilizaba batidora eléctrica, sino unos envases de madera agitados con cinturones.

Escalera

Está hecha de masa y sirve para que las almas de los muertos vayan y vengan por los diferentes mundos. Es imprescindible en una mesa de Todos Santos y no debe estar rota.

Suspiros

Los suspiros y los dulces deben estar presentes en las mesas de Todos Santos que se arman para los niños. Estas golosinas hacen referencia a los gustos de los infantes durante su estadía en “este” mundo.

Corona

Son de diferentes colores. Las blancas son para recordar a los menores fallecidos; las negras y moradas, para los adultos.

Fruta

La fruta y la comida que está presente en la mesa es para saciar el apetito de los visitantes que han hecho el viaje desde su mundo.

El Deber. (Deisy Ortiz Durán).

http://eju.tv/2009/11/da-de-los-difuntos-o-todos-santos-afloran-las-creencias-y-tradiciones/

Tanta Wawas de Todos Santos

23 Oct

tanta

Es un pan hecho para, en  Todos Santos forma de hombre, mujer, escalera, animalitos, etc.

  • 4 cucharas de levadura fresca o 2 y 1/2 de levadura seca
  • 1/2 taza de agua tibia
  • 3 cucharas de azúcar

En un pocillo remojamos la levadura con el agua tibia y el azucar por unos 5 minutos y luego añadimos:

  • 2 tazas de agua tibia
  • 2 tazas de harina blanca cernida

Mezclamos ambos ingredientes y dejamos en ambiente caliente hasta que duplique

Mientras tanto preparamos la masa con

  • 2 tazas de leche o agua tibia
  • 6 cucharas de azúcar
  • 2 cucharas de sal
  • 1/2 taza de manteca vegetal o mantequilla
  • 10 tazas de harina blanca cernida
  • 3 huevos
  1. A la leche tibia le ponemos sal, azúcar y manteca, a la harina le añadimos la levadura, alternando con la leche tibia, formando una masa, con la ayuda de las manos y por ultimo incorporamos los huevos. Amasamos por quince minutos hasta que revienten unos globitos y hacemos con la masa un solo bollo que untamos con manteca y dejamos reposar hasta que aumente nuevamente su tamaño, por otros quince minutos
  2. Formamos bolitas del tamaño de un puno y colocamos en fila sobre una mesa, tapando con un repasador, para que repose unos 5 minutos, luego las estiramos con el uslero a lo largo y se untan con manteca doblándolas por la mitad, luego se ponen a horno caliente y una vez tostadas se sacan y se desdoblan para nuevamente hornearlas hasta que estén tostadas y sequitas.

Tomado del libro que a todo amante de la cocina Boliviana le aconsejaría tener.

Cocina Tradicional Boliviana

Romero de Velasco, Emilia – Gutentag de Muzevich, Carola

Editorial Amigos del Libro – La Paz. Bolivia. 1988

Comida Típica Tradicional de Santa Cruz

24 Sep

  • Arroz con Leche
  • Arepas
  • Capirotada
  • Cheruje
  • Chimbos
  • Cuajadilla
  • Cuñapé
  • Gelatina de pata
  • Hoja de Trigo
  • Jigote
  • Keperi al Horno
  • Leche de Crema
  • Locro de Gallina Criolla
  • Majau de Charque
  • Majau de Pato
  • Masaco
  • Manjar de Chocolate
  • Manjar de Coco
  • Moqueca de Surubi
  • Pacú
  • Pan de arroz
  • Pastel de Gallina
  • Patajca
  • Picante de Lengua
  • Picante de Pollo
  • Picau de Yuca
  • Paraguayos con Dulce de Leche
  • Pipian
  • Queso con Manjar Blanco
  • Quiero Mas
  • Rapi al Jugo
  • Roscas paraguayas
  • Sopa Tapada
  • Sopa de Leche
  • Sufle Aljibe
  • Suspiros con Chocolate Amargo
  • Surubí
  • Tamales
  • Zapallo Relleno
  • Zonzo al palo

Comida Típica Tradicional de Pando

24 Sep

Gelatina de coco
Pululu
Palometa frita
Tamales en hoja de plátano
Pescado de río: Abundante.
Carne de monte
Venado
Hurina
Taitetú
Caldo de peta: Caldo de tortuga
Locro de pato o de gallina.
Palometa frita: Piraña de río frita al sartén.
Farofa: Alimento elaborado con harina de yuca con charque de res.
Escabeche de Torcaza: Elaborado con torcaza (ave) o codornices, cebolla, hoja de laurel, zanahoria, aceite de oliva, vinagre de uva, locoto, caldo de pollo, pimienta negra en granos y sal.
Carne de Moroco: Elaborado con moroco (pierna de res que se ubica entre la rodilla y la cadera), cebolla, puerro picado, zanahoria y leche.
Sudado de Surubí: Elaborado con filetes de surubí, mantequilla, tomates, dientes de ajo, perejil, tomillo, hierba luisa, cebollinos y cebollas.
Pan de arroz: Es un pan típico de la región, preparado con harina de arroz.
Empanada de arroz: Esta empanada se prepara con harina de arroz y tiene diversos rellenos.

Comida Típica Tradicional de Cochabamba

14 Sep

Ají de flores de chilijchi
Conejo lambreado
Chajchu
Chanka de conejo
Chaqe de quinua
Chaqe de trigo
Chicharrón de cerdo
Chupe de papalisa
Enrollado
Escabeche de patitas de cerdo
Fidius uchu
Habas pejtu
Humintas
Jakalagua
Jankakipa
Jauri uchu
K’allu
k’asauchu
Kawi
Lappin
Llokhalla chupe
Lluspichi
Matambre
Miskik’eta
Pan del Valle
Patas uchu
Papawaiku
Phampaku
Perdiz a la brasa
Pichones
Puchero de Carnaval
Pulpito frito
Ranga
Rellenos de papa
Riñón al caldo
Sajta de lisas
Silica
Silpancho
Solterito
T’eqo
Tojorí
Tomatada de suches
Trancapecho
Triunvirato
Uchuco aiquileño
Vizcacha
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