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Apthapi

22 Abr

El 22 de abril se celebra el Dia Universal de la Madre Tierra y es celebrado en el occidente y oriente boliviano

Se come Apthapi. Aunque usted no lo crea, se trata de una comida que no tiene receta. Ella trae todo lo que da la tierra y la cría de animales, en la época que se lo consume. Es una  comida comunitaria donde cada persona aporta con lo que produjo su tierra y los animales que cría.

La costumbre de compartir alimentos entre los miembros de una comunidad, amigos o familiares se conoce entre los aymaras como apthapi y es una herencia de los pueblos nativos del occidente boliviano. La palabra proviene del vocablo apthapiña, que significa “recoger de la cosecha”. El apthapi procura compartir, unir a la familia, a la vez que permitir a las comunidades reconciliarse con aquellas que se encuentran distanciadas por discusiones o problemas.

Debido al gran respeto y cariño hacia las comidas, se suele rezar antes de consumir. En muchas ocasiones se los besa antes de llevarlos a la boca.

En el campo, los comunarios entregan una porción de sus cosechas y de su producción ganadera.

Los comestibles son expuestos en hijilla, un aguayo o una bayeta tendido en el piso que sirve para presentar ante todos la comida recolectada. “Sobre unos aguayos tendidos al piso, comunarios del altiplano boliviano colocan  —cada uno lo que puede, lo que produce— y todos comparten a partes iguales.

Dice el sociólogo y catedrático universitario Salvador Romero: “Los apthapis han sido elevados al rango de banquete presidencial; así han recobrado popularidad. No son nuevos ni en el campo ni en las ciudades del Ande. A principios del siglo XX, los paceños de clases medias y altas los servían en los días de campo, como recuerda la narrativa de aquellos años…”

 Ingredientes
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Comida Típica Tradicional de Tarija

15 Abr

  • Ají de karas
  • Cangrejos de río
  • Cuchi asao
  • Chirriadas
  • Doraditos
  • Enrollado
  • Keperí
  • Misquinchos
  • Morcilla
  • Pan de bollo
  • Pan Hojaldriau.
  • Saice
  • Sábalo de Villamontes
  • Vino patero

La Cocina Colonial en el Alto Peru

11 Abr

cocinacol1

En el día del primer aniversario del Blog les comparto un importante capitulo histórico tomado de la obra de Gustavo Adolfo Otero, en la que se describe el origen de nuestra comida, nuestras recetas y nuestras tradiciones de una manera que sólo su pluma podía hacerla. Es una descripción minuciosa, como Uds. verán, pero que nos permite una visión exacta de la culinaria de nuestros antepasados y como se va desarrollando hasta nuestra comida actual. Es un pedazo un poco extenso de la obra, pero realmente vale la pena leerlo:

Gustavo Adolfo Otero
La Vida Social en el Coloniaje
(Esquema de la Historia del Alto Perú hoy Bolivia,de los siglos XVI, XVII y XVIII).

© Rolando Diez de Medina, 2011
La Paz – Bolivia

LA COCINA COLONIAL EN EL ALTO PERU.- Los elementos culinarios
autóctonos y los importados de España.- El mestizaje de la cocina criolla.- Las
comidas de acuerdo al calendario de las fiestas religiosas.

LA COCINA COLONIAL DEL ALTO PERU
Los elementos autóctonos y los importados por España.- El mestizaje de la cocina criolla.- Las comidas de acuerdo al calendario de las fiestas religiosas.
El estudio de la cocina altoperuana es un ancho campo, cuyas incitaciones mentales abren motivo de interés para el análisis de tópicos relativos a la economía, sociobiología y dietética. Pero, dada la índole sumaria de nuestro trabajo, nos limitaremos a trazar líneas en lo posible sistematizadas, para dar una proyección de conjunto, con un gran fresco, que contiene todos los
elementos, cuyas bases sirvan a especulaciones con dirección calibrada a otros blancos de mayor altura.
La cocina, es decir el sitio de la casa destinado a la química y preparación de los alimentos, era sin duda el rincón al que se prestaba el menor cuidado relativo a la limpieza e higiene. Diseñamos a continuación una cocina correspondiente a una casona. Señoreando la habitación, cubierta en sus paredes con una costra de hollín, especie de pátina como de las viejas
cachimbas, se alza el fogón de barro crudo, que tiene hasta siete agujeros circulares para dar calor a ollas y sartenes. El fogón en las poblaciones del Altiplano estaba alimentado por “taquia”, el excremento de la llama y en los valles y zonas tropicales por leña. Las ollas y lebrillos eran de cerámica y los sartenes de hierro, importados de España. Frente al fogón se ofrece el horno de barro que se calentaba en el Altiplano con una mata llamada “tola” y en los otros centros con leña.

El horno disponía de una boca que permitía el ingreso de un “lechón” y servía para cocer el pan y las humitas, igualmente que los diversos preparados a base de harina. Como elemento indispensable para la cocina debe citarse a la “parrilla”, que era utilizada para asar la carne, alimentada por el calor de carbón vegetal, siendo su aplicación de mayor amplitud en el campo que en la ciudad. Otro útil que no podía faltar en la cocina era la “paila” de cobre, que era elaborada a golpes de martillo, sirviéndose de “charquis” de cobre nativo. Estas pailas eran destinadas exclusivamente para la preparación de almíbares y eran calentadas a fuego lento en braseros de barro, que se alimentaban con carbón de leña. Útiles también infaltables en la cocina eran la piedra batán para moler ají, el trigo y el maíz. Otra piedra de esmerado pulimento y más pequeña, provista de su respectiva muela, servía para pulverizar el café. Estas piedras eran complementadas por el almirez, como útil de molienda. Este almirez era de dos clases, uno de cobre que había descendido de las reboticas y otro de piedra batán pequeño en sus dos integrantes, que servía como mortero para triturar la sal, la pimienta y las diversas especerías. Generalmente frente a la puerta de la cocina se construía una patilla larga y hueca, provista en su base de pequeñas puertas, que era destinada a la cría de conejos con cebada verde, y que luego habrían de ser sacrificados, cuando estaban maduros para la cocina.

La comida colonial tuvo en todas sus características las formas del mestizaje y
posiblemente es en este aspecto de la vida colonial donde se destaca con relieves más intensos el hecho de la hibridación hispano indígena.
Obsérvase que los españoles al pisar las nuevas tierras, encontraron como base de la alimentación indígena el maíz y la papa o patata. El maíz (Zara, Toncko). Al observar la identificación del maíz con la vida antigua y actual del habitante indígena, se justifica el acierto de haber llamado “cultura del maíz” a la de los países del Nuevo Mundo. Nosotros no entramos en la discusión sobre el origen del maíz. Creemos que esta planta tuvo distintos centros de evolución en
el norte, centro y sur de América, de tal modo que las disquisiciones sobre la autoctonía del maíz, constituyen un problema resuelto, que sólo puede preocupar como asunto de índole nacionalista.
El maíz fue, pues, para los habitantes indígenas de Bolivia, un proteo que se transformaba en todo y acompañaba al hombre desde el nacimiento hasta la tumba, y cuya síntesis esencial era la chicha, bebida valiosa que ofrendaban al sol y a sus dioses menores. Los valles de la comarca de los Callahuayas, producen una variedad de tipos de maíz en atención a su color, a su riqueza  y a su tamaño, que alcanza a las cuarenta especies, capaces de transformarse constantemente por los cruces relativos.

Como nuestro objeto es indicar las utilidades que reporta el maíz a los indígenas, nos vamos a limitar a enunciar sus múltiples empleos: La chicha era el vehículo que unía a los hombres y a los dioses, a través de la fecundidad de la tierra. La adoración de los indios quichuas y aymaras al maíz, fue el resultado del milagro que operan sus múltiples y variadas aplicaciones. El indio nacía sobre un colchón hecho por “chalas” de maíz, se calentaba el agua para su primer lavado con la misma envoltura. Estas mismas “chalas” servían para techar sus chozas, para alimentar sus ganados y envolver la sal molida, el ají y la manteca; fumaban su tabaco cubierto por su transparencia y luego servían a la mesa sus humitas defendidas por esta misma cubierta. El
“marlo” del choclo, tiene utilidad como combustible, para tapar las vasijas, formar el cuerpo de las imágenes sagradas, y para no desperdiciar nada de este integrante central del maíz, los morados sirven para teñir la mazamorra de este color conocida con el nombre de “posko-api”.
La caña del maíz o “huiro” no tiene desperdicio para los indios quienes aprovechan su riqueza en azúcar, lo chupan al natural, refrescándose la boca con su delicioso sabor. El tallo del maíz sirve luego para la elaboración de la miel rica y cálida que se utiliza como golosina y medicamento. Con el zumo del huiro, sometido a una cura especial, también preparan el vinagre.

Los granos de maíz reciben la primera aproximación al indígena en su niñez, cocidos en agua. Este es el pan primario que servirá de alimentación inicial, siendo arrancados sus granos del “marlo”, por la presión de los dientes. El grano de maíz tostado se transforma en el compañero del indio, siendo algunas veces el único alimento en sus prolongados viajes. Los famosos “chasquis”
soportaban sus largas y rápidas caminatas mantenidos por el “tostado” y chupando sus raciones de coca. El “tostado” indígena sirvió también a los españoles de la conquista en sus fatigosos viajes, y a los soldados de todos los tiempos en Bolivia. El “mote”, maíz de tamaño especial, desgranado previamente, se utiliza como sustituto del pan, que acompaña al queso y a los
picantes de distintas clases. El maíz “pasancalla”, que tostado en manteca da las formas plurales de diminutas flores, era el alimento consagrado a las festividades religiosas. Hoy día mismo los peregrinos que viajan al Santuario de Copacabana, consumen la “pasancalla”, estimándola como saliva de la Virgen. El “choclo” molido y condimentado ofrece otras variedades muy especiales para la alimentación. Se elabora en primer término la “humita”, condimentada con sal, ají y queso, que envuelta en “chala” es cocida al horno o entre piedras calientes. Esta misma “humita” se prepara en dulce con pasas. El tamal es una variedad de la humita, con la diferencia que la pasta de maíz está aderezada con “charqui” cocido al vapor, envuelta su masa en hojas de plátano.
Además, de la pasta del maíz salada o dulce, los indios hacen distintos pasteles, que son cocinados al horno. Con la harina del maíz los indios preparan pan, y mezclada con harina de trigo amasan un nuevo pan de sabor magnífico. Luego, con la harina elaboran distinta clase de mazamorras, (“apis”) saladas y dulces. La “lagua” de los aymaras con “chalona” es típica, lo mismo que el “posko-api” teñido de morado.
La chicha es el licor de los dioses indígenas. Los indios elaboran dos clases de chichas, una sin fermento y otra con graduación alcohólica. La chicha sin fermentar es un cocimiento de maíz que sirve de refresco y tiene que ser consumida a poco tiempo de su elaboración; a esta clase pertenece la chicha morada y otras no alcohólicas. La chicha fermentada procede del Incario.
El Padre José de Arriaga explica la elaboración de la chicha fermentada en la siguiente forma: “Mascan el maíz mujeres doncellas y a las que hacen ayunar no comiendo ni sal, ni ají, ni durmiendo al tiempo que dura el “hazalle” con sus maridos, las que son casadas”.
Este mascar del maíz es la preparación del llamado “muco”, que es el producto de la quimificación de la glucosa’ con la diastasa de la saliva y que sirve como fuente básica de la fermentación, desempeñando el “muco” el papel de la levadura en la cerveza. En la actualidad todavía en Bolivia se consume la chicha no sólo entre el grupo indígena, sino también por los mestizos y blancos. El vicio de beber la chicha ha creado el chichismo, que es un estado maíz, a la llegada de los españoles, comenzó a ser utilizado como alimento para engordar el ganado porcino, igualmente que para la nutrición de las aves de corral. El español tuvo gran resistencia para alimentarse con maíz, a tal punto que, por ejemplo, ahora en Europa se consume este grano en todas sus formas en la mayoría de los países, excepto en España que sólo es empleado para consumo del ganado. El español utilizó el maíz para fabricar alcohol y elaborar aceite.

Finalmente, vamos a referimos a la utilización del maíz y de sus principales productos en la terapéutica y en la magia de los Callahuayas. Para la adivinación emplean los granos de maíz de distintos colores, los cuales se vierten de la mano sobre una superficie blanca. El agrupamiento de
los granos, según los colores afines, su dispersión y frescura, constituyen elementos básicos para la lectura de la suerte, cuya interpretación queda librada a la fantasía y a la penetración intuitiva, del adivino. Otro método para predecir la fortuna por medio del maíz, consiste en coger con la mano un “hichi” y colocarlo sobre una superficie plana. Luego se procede a retirar los granos de dos en dos, hasta que queda un saldo, sea de una pareja o un sólo grano; si la solución es par, representa augurio de buena suerte en el tema consultado, y si es impar es signo de lo contrario.
Entre los productos del maíz usados en la terapéutica de los Callahuayas, señalaremos la  hasta de esta gramínea que, calentada en agua a elevada temperatura, desempeña funciones emolientes y descongestionantes, acelerando la formación de tumores y postemas. La chicha
caliente desempeña papel importante como diaforético en casos de resfriado. La chicha sin fermentar, cocida con el pedúnculo del maíz, es suministrada como diurético. Entre las prácticas funerarias que ofician los Callahuayas se encuentra el depositar en las tumbas chicha, maíz tostado y otros alimentos derivados de ese grano, como sustentos destinados al gran viaje que
emprende el muerto. Esta costumbre indígena del Altiplano ha sido transmitida por la influencia quichua; pues en las tumbas del Incario, recién descubiertas, se han encontrado granos de maíz en buena conservación y sin haber perdido su poder germinativo.
La Papa.- Entre los alimentos esenciales de la dieta indígena figura la papa, de origen americano, que se ha convertido en elemento importante de la mesa universal. Los cronistas coloniales elogian a la papa como uno de los frutos sabrosos de especie vegetal que “crecen debajo de la tierra”. Como una utilización típica de la papa por los Indios aymaras y que no se ha
difundido por el mundo, vamos a referirnos a la elaboración del “chuño” y la “tunta”.
Se trata de dos diversas formas de conservación de la papa, la una por deshidratación y la otra por lavado, ya que ambas consiguen preservar la celulosa que contiene la papa. La “tunta” se obtiene por medio del lavado de la papa. Es un producto blanco, fofo, liviano. Los indios preparan este producto sometiendo las papas a una corriente de agua a la helada, en forma alternativa, sin que lleguen a tocar los rayos del sol, surgiendo de ahí ese su color alabastrino. El “chuño”, obtenido de la misma papa, es de color negro, compacto, duro y más pesado que el agua. El “chuño” se prepara por los indios sometiendo la papa a la helada y al sol, alternativamente, de tal modo que al cabo de algunos días de este tratamiento, adquiere una consistencia típica. Tanto la “tunta” como el “chuño” pueden conservarse indefinidamente.

Entre las principales frutas que asimilaron los españoles al registro de sus alimentos, anotaremos las siguientes: el plátano, la piña, la chirimoya, el pepino, la palta o aguacate, a la cual llama Garcilaso de la Vega pera, la lima, la papaya, el chile-tomate, la ajipa, la castaña y otras. A estas frutas debemos agregar la importante presencia del cacao (nativo) y el café (importado) que
se producían en la tierra caliente llamada Yungas. También asimilaron el principal condimento de los indígenas, que era el ají, en sus distintas especies.
Las carnes que consumían los indígenas eran procedentes de la siguiente fauna: llama, alpaca, y el cuy o conejo de Indias. Entre las aves autóctonas que fueron adoptadas por la cocina criolla figuran el “pavo”, aquéllas que vivían en las orillas de los ríos y lagos como la chocka, la vecacina y otras. Las carnes de pescado originario del Lago Titicaca y de sus ríos, eran las siguientes: el suche, el mauri, la boga, el humanto y el hispi.
Los españoles, por su parte, introdujeron para su alimentación nuevos elementos a las tierras de Indias. Citaremos en primer término al trigo, que fue mandado sembrar y propagar por el Emperador Carlos V hacia el año 1.547, ofreciendo premios a los agricultores que se dedicaran a su cultivo. Como gramíneas complementarias también fueron difundidas por los españoles el arroz, la cebada y el centeno. Luego fueron importadas las frutas como la naranja, el limón, la manzana, el melocotón, la cereza, la vid y la pera. La caña de azúcar fue aclimatada en las regiones tropicales del Alto Perú, para la elaboración del azúcar y el aprovechamiento de los subproductos como la “chancaca”, el alfeñique y la miel.
España importó al territorio del Alto Perú, ganado nuevo, para el aprovechamiento culinario de su carne, contándose entre otras especies, las siguientes: vacuno, ovino, porcino y caprino. La industria ganadera quedó integrada por la producción de la leche, mantequilla y queso. A este
grupo de ganado productor de carnes agregaremos, desde el punto de vista de la culinaria, la crianza de aves de corral que ofrecía sus variadas carnes y los huevos.
También los españoles importaron para su cocina diversos condimentos llamados especerías, entre las que se cuentan las siguientes: pimientas, ajos, cominos, azafrán, culantro, anís, vainilla, laurel, mostaza, orégano, etc. A estas especerías añadiremos que fueron importadas variedad de hortalizas de las diversas regiones de España, como la lechuga, col, nabo, zanahoria,
remolacha, judías, coliflor, cebolla, puerro, perejil, apio y otras.
Ya conocemos el cuadro de los principales elementos de la alimentación que tuvo la Colonia a su disposición, para el desarrollo del arte culinario.

Al iniciar el esbozo de la cocina altoperuana debemos registrar que la alimentación de la Colonia fue pobre, sujeta a las alternativas climáticas y al régimen de las lluvias, cuyo desborde o sequía ocasionaba con frecuencia oleadas trágicas, llamadas “hambrunas” que afectaban en mayor grado a los indígenas y a los individuos de la clase media. Es indudable que se puede
anotar que la gente de la Colonia comía en las fiestas como un rito religioso, mientras en el resto del año tenía como base de su alimentación el maíz, la papa, la yuca, el plátano, la carne de res, algo de leche, huevos, queso y chocolate. El pan no era alimento de consumo diario, no obstante
que existía de diversas clases: pan blanco de harina cernida, mollete o pan integral, “kaspa”, pan negro y mestizo hecho de capas de harina blanca y negra. Además habían otras variedades con huevos y manteca.
Las primeras fiestas del año eran las Alacitas. Su celebración se realizaba con una feria en miniatura de las artes e industrias. Allí se vendían minimizadas figuras de animales y objetos, hechos plásticos con masapan de almendras y manjar blanco. Luego, diversos dulces llamados con nombres pintorescos como: “gaznate”, “plantilla”, “bocado de la Reina”, alfajores de miel y de
manjar blanco, “planchados”, “suspiros”, “tetas de monja”, “tablitas del Señor”, “paciencias”, “‘bizcochos yungueños”, “cabellos de ángel”, empanadas de carne, de queso y de dulces. Luego se vendían caramelos llamados bolitas, melcochas y “ankukos”. Todos estos dulces eran de industria hogareña, pero quienes tenían el monopolio de la exquisitez y de la gracia para la preparación de estas confituras, llamadas por términos general “frutas secas”, eran las monjas de
los conventos. Al leer los recetarios de la cocina conventual de la Colonia, se puede apreciar la diversidad y la múltiple riqueza en la producción de las golosinas. Solamente para la preparación de roscas dulces y rosquetes habían cien recetas. Igualmente para la elaboración de las frutas en almíbar. Los bizcochuelos y bizcochos también exhibían un caudaloso número de recetas.

El Carnaval era la fiesta por excelencia de las grandes comilonas, consistentes
principalmente en el consumo de humitas y pasteles de maíz, asados de puerco y frutas de la estación, destacándose la chirimoya, los melocotones, las uvas, plátanos, etc.
La cuaresma daba lugar a una cocina especial llamada de ayuno, que se cumplía durante los cuarenta días de su duración. Este régimen de ayuno, de acuerdo a las reglas canónicas, consistía en alimentarse de carne de pescado en diversas formas de preparación, caldos de leche y huevos, ajíes de queso, todo rociado con chocolate en leche y pastas. También se consumían diversas mazamorras dulces de “amachipeke” una fécula de origen tropical y “posko api” de maíz morado y harina de camote. Por cierto que después de la cuaresma todas las personas que habían ayunado, aumentaban de peso no obstante de que por las noches sólo tomaban compotas de frutas deshidratadas, llamadas “kisas” de melocotón y de ciruela.
La fiesta de la Cruz, que revestía los caracteres de un nuevo carnaval de acentuado paganismo, era celebrada con abundantes banquetes y comilonas, donde se hacían presentes los lechones de cerdo, humitas y como platos típicos de la celebración diversos ajíes, destacándose el de conejo, la “ranga-ranga” correspondiente al estómago rumiante de las ovejas y los de gallinas
con la peculiaridad de “sajta”. En las chacras cercanas a la ciudad se hacían “huatias” que era el procedimiento de cocer papas, camotes, ocas, y carne, sepultando estos alimentos en tierra previamente calentada. Las bebidas de aguardiente de frutas y chicha eran en estas fiestas de mayor consumo que las comidas.
San Juan, que coincide con el equinoccio de invierno, era festejado con fogatas y juego de agua. Al propio tiempo se iniciaba la temporada del consumo de los llamados helados de leche, canela, de chirimoya y otras frutas, que eran obtenidos en las ciudades altas, por el procedimiento natural de exponer en fuentes los líquidos al sereno, situándolos en los techos y azoteas, en la
madrugada se recogían los helados, que cristalizaban sus masas con gran consistencia. Otros
helados que también se tomaban eran las “tayachas” de izaño y el “chirapaco”, mezcla de nieve recién caída y “pito” de cañahua, que aseguraban los indígenas que preservaba y curaba del “soroche”

Las magníficas festividades de Corpus, que eran solemnizadas por las autoridades regias y eclesiásticas, eran también objeto de banquetes y cuchipandas. Los banquetes de Corpus comprendían un largo menú de caldos diversos, pescados en salsas o fritos, aves, pavos rellenos, carnes diversas, dulces, pastas, helados, ponches y frutas.
La celebración de algunas fiestas patronales y sus “alferazgos”, o sea las personas que son nombradas para el pago de las ceremonias religiosas y misa, novena y procesión y para que ofrezcan las comidas propias de la festividad. Entre los platos que ofrecían los alfereces figuraban diversos guisos de carnes de tipo español, aderezados con nueces y maní, y muchas especerías.
También se presentaban diversos rellenos de aves pequeñas con múltiples condumios de carnes molidas. Luego se ofrecían rellenos de papas, de plátanos, de alcachofas, de algunas hortalizas y los famosos niños envueltos, consistentes en carne de res convenientemente curada con vinagre o
vino, que enrollaban con un condumio de una mezcla de huevos, carne molida, pasas y piñones.
Por la cantidad de personas que concurrían a ellas se usaban platos fríos, de bogas apanadas y en escabeche, “queso de chancho”, jamón, queso, etc.
El recuerdo del día de difuntos era motivo para que los vivos manifestaran su dolor por los muertos, realizando unas comidas litúrgicas o religiosas. La costumbre había impuesto que los familiares de un difunto reciente obsequiaran a sus parientes y amigos, sobre todo si la herencia
había sido importante, comidas que eran enviadas a sus domicilios. Estas comidas se ofrecían “para hacer rezar” a los obsequiados en sufragio del alma del difunto. Entre los platos típicos de esta fiesta se contaban el ají de conejos, de ullucu, de charqui, de arvejas secas, etc. Dichas comidas eran acompañadas con la bebida de chicha morada y adornadas con frutas secas, especialmente de bizcochuelos, “panales” o azucarillos, empanadas de dulce preparadas de harina de maíz.
Las fiestas de Navidad y Año Nuevo traían también sus propias comidas. Los últimos días del año y primeros del entrante, hasta Reyes, coincidían con la llamada “parición de Navidad”, tanto de las vacas como de las ovejas. De aquí que era fácil en estas festividades hacer gran consumo de leche en forma de múltiples preparados culinarios, entre otros variedad de quesos, requesones y quesillos y manjar blanco y también se preparaba el arroz con leche, ponches de leche a base de huevos batidos, vino y aguardiente.
Estas fiestas navideñas rendían culto al Niño Dios, comiendo buñuelos de viento fritos en aceite o manteca, roscas, rosquetes, empanadas de dulce, y de cabellos de ángel.

Singani, Origen, Tradición y Desafío

27 Mar

• 5. Un trabajador en los campos de uva moscatel con los que se fabrica el singani  - Alvaro Gumucio Periodista Invitado

Por Mónica Oblitas Zamora – Los Tiempos – 25/03/2012

Un trabajador en los campos de uva moscatel con los que se fabrica el singani – Alvaro Gumucio Periodista Invitado

Esta bebida |  que ahora quiere traspasar fronteras, tiene un origen muy arraigado en nuestra historia. 

¿Sabía Ud., amigo lector, que el nombre de uno de los tragos más típicos de Bolivia nació gracias a un inglés? Efectivamente, este señor, conductor de ferrocarriles de la británica Bolivian Railway allá por 1888, acostumbraba a llevar en sus viajes de La Paz (Bolivia) a Antofagasta (Chile) que duraban 72 horas, una botella de whisky o de gin para tomar en el coche comedor durante la noche.

Pero una vez olvidaron sus botellas, así que el mozo le ofreció un trago preparado en base a singani, limón, hielo y gaseosa. El hombre desconfiaba, temeroso de una bebida que jamás había probado, pero el mozo boliviano insistía, hasta que el conductor aceptó.

A la noche siguiente el inglés pedía en su medio castellano otro trago de singani porque no tenía resaca, “sure fly” (vuelo seguro) le dijo al mozo, y este le contestó sonriendo: “Chuflay”.

Entre valles

Hoy el singani, indiscutiblemente boliviano, tiene su centro de producción más importante en Tarija, y las empresas que se dedican a él, como Casa Real, Los Parrales o la Concepción, están trabajando para lograr que el singani atraviese nuestras fronteras.

Pero no siempre fue Tarija el reino del singani.

De acuerdo a historiadores y devotos de esta bebida, como Víctor Hugo Alfaro Lazo,  Potosí fue la cuna de este aguardiente, muy popular en la época del auge minero.

Las vides, traídas por los padres agustinos entre los años 1550 y 1570, llegaron primero a ciertas poblaciones de Chuquisaca, luego a valles como Mizque, en Cochabamba, Luribay, en La Paz y el sur de Potosí, donde justamente existe una población llamada Singani, ubicada al norte de Santiago de Cotagaita. Finalmente los agustinos llegaron a Tarija en 1588.

Durante la época de la explotación de la plata en el Cerro Rico de Potosí, se trató de cultivar vides en los valles de Potosí y Chuquisaca, pero las condiciones eran adversas para la fabricación del vino. Durante las temporadas de lluvias era imposible sacar la producción de uva debido al caudal de los ríos, lo que dificultaba la elaboración y conservación del vino. Esto obligó a los productores a incorporar alternativas para la utilización de esas vides como la destilación y es así que nace el singani.

A través del tiempo

Desde la época de la colonia y hasta mediados del siglo XX, la producción nacional de singani se hizo de manera artesanal, con poca utilización de maquinaria industrial. Es a partir de la década de 1960 que se introducen métodos y tecnología industrial en la fabricación del singani. La mejora de suelos, sus características única y la introducción de nuevas variedades de uva, benefician la calidad tanto del vino, como del singani.

En 1925, Julio Ortiz, el pionero de la empresa Casa Real que hoy ya está en su cuarta generación, inició la  primera operación industrializada de destilación en el valle de Cinti, cerca de Tarija.

El singani tiene como materia prima la uva moscatel de Alejandría. Tras la cosecha de uvas, entre febrero y marzo, se pasa un proceso de molienda cuyo producto es llevado a las cubas de fermentación; el productor controla que no se extinga la fermentación y que las temperaturas del mosto no se eleven por encima de entre 19º C – 21º C, ya que la fruta perdería su aroma natural que es lo que le da el carácter final al singani. Así se obtiene un vino base que luego pasará a una etapa de destilación en los alambiques. El proceso demora aproximadamente siete días y el resultado es un destilado claro de vino que se conoce local e internacionalmente como singani con alto grado alcohólico, por lo que debe ser consumido con moderación y sólo por adultos.

Con la apertura de la llamada “Ruta del vino” en Tarija, se quieren destacar también los emprendimientos respecto a esta bebida, una de las más tradicionales de Bolivia. Cada vez hay más preparaciones con esta bebida, además de los conocidos Poncho Negro, Yungueñito o Chuflay y los bartenders experimentan para lograr tragos diferentes basados en el singani, como el singani sour.

A principios de noviembre se realiza “La fiesta del singani” organizada por Casa Real en casi todos los departamentos del país, allí se elige al Rey y a la Reina del Singani que serán los rostros publicitarios de la campaña anual de esta empresa, líder en el rubro. El viejo aguardiente está más vigente que nunca, y su calidad hace que hoy pueda codearse con las bebidas más distinguidas del mundo. Hay que brindar por ello.  (Con datos de La Página del Singani, Cepas de Altura, wikipedia)

 

¿Cuál escojo? 

Gran Singani / Singani de Altura

Es el producto obtenido por destilación simple o doble de vinos provenientes exclusivamente de la fermentación alcohólica de la uva Moscatel de Alejandría, producidos en una altura mínima de 1,600 metros de acuerdo al decreto supremo 25569, elaborados, destilados embotellados y/o añejados en barricas de roble francés en las zonas de denominación de origen.

Singani de Primera selección

Es la bebida alcohólica de vinos proveniente de la fermentación alcohólica, de una o varias variedades Vitis vinifera blancas de acuerdo a prácticas enológicas, producidos, destilados y embotellados en las zonas de denominación de origen.

Singani de segunda selección

Es la bebida alcohólica de vinos proveniente de la fermentación alcohólica de orujos no prensados, de una o varias variedades Vitis vinífera, producidos, destilados y embotellados en las zonas de denominación de origen.

Camba Muerto

20 Mar

 

 

El camba muerto es originario y tradicional de Magdalena, Beni, saboreado por los habitantes y visitantes del pueblo. Consiste en envolver carne molida condimentada en hojas de plátano y cocinado a las brasas. Si quiere experimentar este sabroso plato, esta es la receta.

Ingredientes:

  •  2 kilos de carne molida.
  • 1/2 kilo de cebolla rallada. 1 kilo de yuca cocida.
  • 1/2 cucharada de condimentos.
  •  6 dientes de ajo.
  • Aceite o grasa de cerdo.
  • 1 pizca de pimienta.
  • Palos de pacumuto.
  •  Hojas de plátano.
  • Sal a gusto.

Preparación

  1.  En una gaveta de madera echar la carne molida y mezclar los demás ingredientes.
  2. Proceder a amasar la yuca molida en tacú para que se ligue y pueda prenderse la masa de carne a los palos de pacumutos.
  3. Una vez amasado todo, se envuelve en el pacumuto, se lía con hojas de plátano y se amarra en ambas puntas y en el medio.
  4. Luego, se pone a coser, como el sonso, a las brasas.

 

Camba muerto: cortesía de la revista Cadomoje Itonama, de Magdalena (Beni).

Pachamanca

3 Mar

 

El 3 de marzo, día de la Cruz, se comía la huatía, hecha con carne de cordero, ocas, papas y camotes. “Y era tradición decir 1.000 veces Jesús contando maíz”, comenta sonriendo la costumbrista  Elizabeth de Col.

La Pachamanca, Huatia o Watia se la come generalmente de febrero a marzo, que es la época de cosecha. Es preparada en toda la región andina con algunas variantes. Es una Tradición comerla en las fechas mas importantes. En una próxima entrega les compartiré un hermoso relato sobre la Pachamanca de Jaime Ariansen, (Perú)  Director del Instituto de los Andes – Lima – Perú  Escritor – Historiador – Investigador.

La fuente de esta receta esta en el libro de Cocina Ecléctica, de Juana Manuela Gorriti (1818-1892). Les invito a visitar el link que aparece líneas abajo. Allí encontrarán las recetas para los platos más sabrosos que preparaban  nuestras abuelas y bisabuelas y que sólo evocarlas nos hace aguar la boca. Tendrán a la mano recetas bolivianas, peruanas, salteñas, bonaerenses, uruguayas, españolas, chilenas y de tantos otros países que las numerosas amigas de Juana Manuela le hicieron llegar. Gracias a todas ellas y a la minuciosa paciencia de la autora se ha podido preservar un patrimonio notable de otros tiempos:

http://www.bibliotecasvirtuales.com/biblioteca/librodecocina/RecetasdeJuanaManuelaGorriti/cocinaeclectica.asp

Les invito también a leer el libro de la antropóloga boliviana Beatriz Rossells Montalvo: La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana. LA PAZ-BOLIVIA: Instituto de Estudios Bolivianos, 2003, 446p. Allí encontrarán recopiladas las recetas de Juana Manuela y  siquiera otras 800 mas. Es el trabajo más vasto que se ha hecho acerca de la comida Boliviana. Llegue a conocer este libro gracias a mi amiga Pilar López, quien me lo compartió. Agradezco a Pilar por hacerme conocer esta formidable investigación sobre la comida boliviana que solo ahora cuando estoy de vuelta en Bolivia empiezo a descubrir

PACHAMANCA

Se prepara un cabrito de leche, pero ya en destete. Desollado, lavado y cortadas cabeza y patas, se le pone dos horas en un adobo de aceite, vinagre y especias, en una batea de madera, u otra vasija que no sea de metal, cuidando de revolverlo cada media hora para que se adobe por igual, debiendo hacer gran parte entre las especias de este adobo, el ají mirasol, y los cominos, para dar a la carne del cabrito más exquisito sabor.

Se preparan gruesas lonjas de queso fresco, y de queso añejo mantecoso de Tafí o de Huaraz; papas, batata, yucas, o mandiocas y choclos; todos estos frutos, enteros y con sus cáscaras. Se tienen, también prontas hojas de plátano, de las más grandes.

Dispuesto ya, todo esto, se cava, en un sitio seco, al aire libre, huerta o jardín, y mejor, aún, si es arenoso, un hoyo de medio metro de hondo y ancho suficiente para que las otras cosas que se asen no estorben a la pieza de carne, que debe cocerse extendida, y las papas, yucas, choclos y queso amontonados a un lado.

Hecho el hoyo se coloca dentro una gran cantidad de leña y se le cubre con piedras formando un horno y elevándole a la altura de un metro.

Antes de poner fuego a la leña se le acomodan encima de las piedras, envueltas en paquetes de dos en dos las hojas de plátano para que se soasen y pierdan su rigidez, y volviéndose flexibles, lo necesario para envolver en ellas las piezas que han de asarse.

Hecho esto se enciende la leña, cuya llama sube, abrasa toda la leña, que en brasas vivas y ceniza calientes, va cayendo sobre el fondo del hoyo y caldeando las piedras.

Téngase cuidado de retirar después de las primeras llamaradas, las hojas de plátano, que se habrán ya soasado, desenrólleselas, y envuélvase en ellas la pieza de cabrito y el queso; con una pala se retiran las piedras sobre los bordes del horno; acomódese en el fondo de éste, desembarazado para ello de las brasas y rescoldo, el cabrito y el queso, y se les añade, amontonándolas, las papas, yucas, batata y choclos. Échese sobre ellos, de nuevo, las brasas y rescoldo; añádasele la tierra extraída del hoyo y hasta las piedras, y cúbrase todavía con una tela fuerte de lana o lino.

después de cinco horas de cocción, la pachamanca está a punto.

Se aparta con mucho cuidado, la tela, las piedras, tierra, brasas y rescoldo; se extrae con esmero las piezas asadas; se las desembaraza de su envoltura de hojas de plátano y se sirven en grandes fuentes con salsas picantes.

Este asado indígena es esencialmente usado en meriendas campestres, bajo la fronda, sobre el césped, donde el blanco mantel, el dorado pan, las coloreadas salsas, y las garrafas de rica chicha, mezcladas a las polvorientas botellas de los venerandos añejos, hacen de esta confección culinaria nacional, un manjar exquisito. Como lo dice su nombre, pachamanca -Banquete de la Madre Tierra- es de orígen incásico, y estaba reservado a la mesa del soberano.

Cristina Román de Palma (Lima)

Peskje o Pesk’e de Quinoa

28 Feb

 

 

Ingredientes

  • 2 tazas de quinua
  • 5 tazas de agua
  • 5 tazas de leche
  • 1 cuchara de mantequilla
  • 1 queso fresco mediano
  • Sal y comino  a gusto
  • Si se desea con ahogado, una cebolla, ají amarillo al gusto

Preparación

  1. Lave bien la quinua entres aguas frotando con las manos y escurriendo varias veces
  2. Cocine la quinua en agua hervida hasta que empiece a reventar.
  3. Estruje la quinua con una cuchara de palo, hasta que quede como crema
  4. Entonces agregue la leche, la mantequilla, el queso fresco rallado o en rodajas y finalmente dele el punto preciso con sal y comino.
  5. Existen dos formas de servir este plato. La primera, colocando sobre la quinua el ahogado, y la segunda, poniendo sobre el cereal el queso rallado y rematando con una lonja grande.

Cristina Olmos

Pan de Semana Santa

27 Feb

 

Pan Acimo o de Semana Santa

El Jueves Santo se celebra la última Cena, porque consideran que se instituyó el sacramento más importante: la eucaristía.

Supuestamente el pan acimo fue el consumido en la Ultima Cena y hay tradición en varios lugares del Bolivia de consumirlo durante los días de la Semana Santa
Los cristianos católicos emplean durante el rito de la eucaristía una especie de pan ácimo, sin levadura y sin fermentar en forma de oblea llamada hostia, que representa el cuerpo de Cristo, en conmemoración de la última cena de Cristo con sus apóstoles durante la cual él tomó pan ácimo, lo partió y lo repartió a sus discípulos.

Para judíos y cristianos el pan ácimo, sin levadura o sin fermentar tiene un significado especial.
La tradición judeocristiana cuenta que el pueblo de Moisés salió huyendo intempestivamente de Egipto, sin mucho tiempo para terminar de preparar el pan, por lo que durante el viaje hacia Israel el pan que se consumió era pan ácimo o sin fermentar. Por ello los judíos elaboran un pan ácimo llamado Matzá para ser consumido durante la conmemoración de la salida de Egipto, conocida como Pésaj.

 

Ingredientes del pan sin levadura o pan ácimo

  • 1/2 Kg. de harina integral.
  • 300 ml. de agua templada.
  • 2 cucharadas de aceite de oliva.

 

Elaboración del pan sin levadura o pan ácimo

 

  1. Se pone la harina en forma de volcán.
  2. En el cráter se le echa el agua templada y una cucharada de aceite.
  3. Se amasa todo durante unos 15 minutos y se deja reposar envuelto en con un paño una hora.
  4. Pasado este tiempo se aplana la masa con un rodillo y se hace una lámina redonda de un espesor aproximado de medio centímetro.
  5. Se coloca en una bandeja de horno, que habremos espolvoreado con harina, y se pincela con aceite de oliva.
  6. Se introduce en el horno, que previamente habremos calentado a 220º y lo coceremos durante 20 minutos.
  7. Es un pan ideal para ser usado en degustaciones por su sabor neutro.

Cristina Olmos

Sopa de Viernes

22 Feb

(4 personas)
Muy buenas tardes queridos y queridas amigas y buenos días a quienes escuchan el reprís de la mañana. Estamos nuevamente en el sector Amtasipjañani, donde compartimos las recetas de diferentes  pueblos de todos los departamentos  del país, ya que cada  provincia tiene sus platos típicos que son preparados con los productos propios de cada lugar, sea  altiplano  o valle.
Hoy compartiremos  una receta muy rica, sopa de viernes. La compañera Julia Chambi nos contará como la prepara, ella es de la ciudad de Cochabamba.
Ahora ¿Por qué se la llama sopa de viernes? Esta sopa  solo se la cocina en esta época, o sea días de cuaresma, muy cerca a semana santa. Según la creencia, ningún viernes de cuaresma se cocina la comida con carne,  esto es hasta pascua, cuando se consagra el cuerpo de Cristo.
Pero antes de dar los ingredientes, como siempre investigamos las propiedades de cada producto que utilizamos para preparar nuestra receta, hoy conoceremos las propiedades del repollo.
Por su contenido en magnesio, fibra y agua es un alimento que ayuda al buen funcionamiento del intestino. También contiene vitamina C, E y de antocianinas, que hace de este vegetal un alimento  antioxidante
Para esta receta necesitaremos:
  • 1 repollo grande
  • 5 achojchas
  • 1 zanahoria
  • 1 cebolla
  • 1 libra de haba
  • 6 papas
  • 4 huevos
  • 1 diente de ajo
  • Y sal al gusto
Preparación:
  1. Este plato es  muy  fácil de preparar, es como cualquier otra sopa, pero sin carne.
  2. En una olla con agua hirviendo, agregar todas las verduras picadas y esperar a que cueza de quince a veinte minutos.  No es necesario que las verduras estén muy cocidas, porque cuando hierven mucho tiempo pierden sus proteínas. Luego añadir las papas picadas y dejarlas cocer unos minutos más. Por último, romper los cuatro huevos y ponerlos  en la preparación para darles un hervor más y luego servir el plato.

Alfeñiques de Azúcar

17 Feb

 

Alfeniques

 

Se tomarán 6 libras de azúcar y se clarificarán, se hará dar punto alto, en cuyo estado se le exprimirá una lima dejando hervir un rato, al mismo tiempo se le echará un poco de anís y luego retirar del fuego. Deben tenerse dispuestas dos estacas con las cuales se enfriará el almíbar, elevándolo y batiéndolo hasta que esté a una temperatura que se pueda meter las manos, seguir batiendo y elevando hasta que se haya endurecido y puesto blanco, en cuyo estado y hallándose como melcocha se irá estirando a manera de soga delgada, y con toda rapidez se irán amarrando nuditos pequeños y cortados, los cuales se arroparán bien estando calientes para que resulten blandos y suaves. Los que se quisiesen duros y amelcochados se dejarán enfriar sin arroparlos.

La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana.

Beatriz Rossells Montalvo:

LA PAZ-BOLIVIA:

Instituto de Estudios Bolivianos, 2003, 446p.

Picarones

16 Feb

picarones 

Se hace hervir dos tazas de leche, con seis pedazos de azúcar, media cucharada de las de sopa, de manteca y un pedacito de sal, cuando está hirviendo se le pone harina de maíz blanco molida en piedra y cernida, se hace una masa regular, ni gruesa ni delgada meneando mucho para que no tenga grumos, se aproxima al fuego meneando siempre hasta que se desprenda de la olla, se vacía a una fuente y cuando está fría se le añade 24 huevos, mezclándolos con la mano uno por uno, la crema queda un poco gruesa y se la pasa por un tamiz a fin de que sea muy suave. Se echa esta crema con una cucharilla a la manteca bien caliente y se las va bañando con la misma manteca, cuando están dorados se los saca a una charola sin ponerlos uno encima de otro. En fríos se los echa al almíbar frío de regular punto y se les hace dar un hervor, se los toma al día siguiente. Para esta cantidad se hace almíbar de dos libras de azúcar.

La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana.

Beatriz Rossells Montalvo

LA PAZ-BOLIVIA: Instituto de Estudios Bolivianos, 2003, 446p.

Allí encontrarán recopiladas las recetas de Juana Manuela Gorriti y  siquiera otras 800 mas.

Marraqueta Paceña

13 Feb

 

 

El departamento de La Paz, es único por sus alimentos característicos, como la marraqueta, que enriquece la gastronomía boliviana, logrando que el aroma y el sabor se conjuguen provocando gratos e inolvidables sabores para el gusto de la ciudadanía.

Un trozo de carne asada en medio de una marraqueta, acompañado de una taza de café caliente para muchos es una delicia para empezar la mañana; o los fines de semana, un fricasé o el chairo paceño acompañados de una marraqueta ¡delicioso!

Este es un pan económico y accesible para el bolsillo de todos.  Es un pan hecho a base de harina de trigo, agua, sal, levadura, azúcar. Tiene una forma alargada y ovalada y es muy agradable sobre todo cuando ha salido del horno y acompañando a una taza de cafe y un pedazo de queso fresco muchísimo mejor.

El pan de batalla o marraqueta tiene su pareja, se trata del pan allulla o pan sarnita, la que tiene forma redonda y una consistencia más suave con quesito encima… Antes solía comprase casado, mitad marraqueta y mitad allulla o sarnita.

El pan de batalla, se consume en hogares pobres y en hogares privilegiados y su fama ha llegado tan lejos que le ha valido el ser declarado “Patrimonio cultural e histórico de La Paz”, mediante Resolución emitida por la Prefectura del Departamento de La Paz, el año 2006. Siendo el pan de cada día en los hogares paceños, acompaña sus vidas desde el desayuno hasta la rica variedad de platos de lunes a domingo.

Normalmente, a la medianoche se inicia el preparado y a las 06:00 el sabroso “pan de batalla” sale crujiente y caliente para ser degustado.

La naturaleza de su nombre ya casi se borró de la memoria colectiva, con el transcurrir del tiempo, aunque la tradición atribuye su origen a panaderos franceses de apellido Marraquette, a la expresión marroco (Marruecos) o al baguette, según la historiadora Florencia Durán.

El patrimonio culinario de los paceños, según otra teoría, no fue creado por panaderos locales sino por uno que emigró desde la isla de Chíos, ubicada en el mar Egeo, donde nacieron Homero e Hipócrates y donde habría habitado hace más de un siglo Michel Jorge Callisperis de oficio panadero.

El joven panadero llegó a Chulumani (Bolivia) en 1908 para elaborar pan como su principal sustento y, como la región le resultó pequeña para agrandar su negocio, se trasladó a la ciudad de La Paz, donde trabajó en la empresa de fideos Figgliozzi que, con los años, llegaría a pertenecer a la familia Sáenz.

La fórmula de este pan pronto le daría motivos para instalar su propio negocio: primero en la calle Bueno y finalmente en Miraflores, donde finalmente se quedó.

Hoy, la marraqueta, es infaltable a la hora del desayuno y el almuerzo, registrándose su mayor consumo en La Paz.

Ramón Rocha Monroy la describe mejor que nadie:

…”Si fuera pintor, pintaría un paisaje de La Paz con una marraqueta humeante en lugar del Illimani. Quizá ambas criaturas tienen el mismo espíritu, la más pequeña de mineral en bruto y la enormísima de cristal. Es maravilloso disfrutar del desayuno paceño echando vapor por la boca y contemplando el Illimani al amanecer. Es una reconciliación con el alma y el cuerpo, body and soul –la conjunción del viejo blues”.

Ingredientes:

● 2 kilos de harina

● 100 gramos  de levadura fresca o 35 de levadura seca activada en 80ml de agua tibia

● 5 cucharas de azucar

● 3 cucharas de sal

● agua tibia lo necesario

Preparacion:

1.         Se forma una corona con la harina. En el medio de dicha corona se echan los restantes ingredientes.

2.         Se mezcla todo hasta conseguir una masa muy suave, que se desprenda de la lugar donde esta siendo amasada, luego debemos dejar reposar una hora.

3.         A continuación bollar y dejar reposar otra hora.

4.         El siguiente paso es formar la marraqueta de mas o menos 90 gramos,cada una, como el pan francés, dejar nuevamente fermentar hasta que triplique de su volumen.

5.         Hacer cortes en la parte superior con un cuchillo fino y hornear por espacio de 20 minutos a unos 220º C. con un recipiente de agua hirviendo dentro del horno para que eleve como es necesario. Pincelar con agua al sacar del horno para darle un color tostado bonito.

Dicen que un requisito para  que sea exquisita y de una contextura crocante, sabrosa y deliciosa, es la Altura ….

La Cocina de Oruro

10 Feb

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La cocina de Oruro tiene los sabores de varios siglos

Variedad. Hoy les entregamos algunos platos de esta región del altiplano, una sugerencia gastronómica de la chef Ivonne Maritano.

 

La gastronomía tradicional de Oruro hace gala de la carne de cordero, que le da esencia a varios platos típicos como la tostadita, la colita o la cabeza, el intendente o la aguatía o rostro asado. Aunque el cordero es uno de los elementos que son la base para la preparación de un conjunto de alimentos, también existen otros manjares como el clásico charquekán, el api, el chorizo y la p’isara que se la elabora con quinua. Respecto al charquekán se dice que es un plato ancestral de la cultura Uru, que consiste en carne (de res o de llama) desmenuzada y deshidratada mediante su exposición, con sal, al sol, acompañada de queso fresco de leche de vaca, papas con cáscara, mote y llajwa

Charquekán

Ingredientes para 2 raciones 1/2 kilo de charque de llama o de res. 4 papas. 1 libra de mote. 2 huevos. 2 cebollas. 2 tomates. Aceite y sal a gusto. Preparación Sancochar el charque. Golpear y desmenuzar el charque en tiras; luego freírlo hasta que quede tostado y suave. En ollas separadas cocer las papas y el huevo. Para la ensalada, picar la cebolla en pluma y añadir el tomate cortado de la misma manera. Aderezar con sal y aceite a gusto. Servir el charque con papa, mote, huevos duros, la ensalada y acompañar con llajwa.

Mechado de Cordero

Ingredientes para 4 raciones 1 pierna de cordero deshuesada. 5 pepinillos. 3 locotos rojos y verdes. 4 zanahorias. 3 cebollas. 1/2 litro de agua. Sal y pimienta al gusto. Preparación Al sacarle los huesos la pierna del cordero quedará como una bolsa. Rellenar la bolsa con los pepinillos enteros, los locotos cortados en tiras, las zanahorias y las cebollas peladas y cortadas largas y finas. Condimentar con sal y pimienta a gusto. Debe cocer la bolsa por la parte que se rellenó para que quede cerrada. Ponerla en una olla de presión con harta agua hasta que el cordero esté bien cocido. Sacar la bolsa de la olla y freírla con aceite caliente. Cortar en lonjas gruesas y servir acompañado con papas fritas y arroz.

Thimpu

Ingredientes para 4 raciones 1 pierna de cordero. 3 cebollas grandes. 6 papas. 1/4 kilo de chuño. 1 taza de arroz. 1 taza de ají amarillo molido. 1 tomate. 1 locoto. 1/2 cucharada de comino. 1/2 cucharada de orégano. 1 cucharada de sal. Aceite a gusto. Preparación En dos litros de agua hirviendo colocar la carne de cordero, cortada en porciones. Cuando la carne esté blanda, se colocan las papas y una vez cocidas se cuela todo y se reserva. Aparte se hace cocer el chuño, lavado, exprimido y con un poco de sal. El arroz se prepara aparte. La técnica se llama arroz evaporado o arroz blanco. Se hace hervir 6 tazas de agua y se coloca el arroz. Antes que termine de cocer, se cierne con un colador y al arroz le rociamos tres cucharadas de aceite y una taza de agua con sal. Se deja a fuego lento hasta que termina de cocer. Se debe sacudir la olla unas dos veces durante el proceso para que el arroz no se pegue. Para el ahogado: Se pica la cebolla, el tomate y el locoto. Se agrega 1/2 cucharadita de orégano más 6 cucharadas de ají amarillo y el comino. Todo se sofríe. Para servir se coloca en el plato una presa de carne, chuños, una papa grande y una porción de arroz. Todo se rocía con el ahogado. El caldo se sirve aparte con un poco de orégano, después de haber comido la parte seca.

API

Ingredientes 2 tazas de maíz morado molido. 15 tazas de agua. 2 ramas de canela. 2 clavos de olor. Cáscara de 1 naranja. Azúcar al gusto. Preparación Remojar el maíz en cinco tazas de agua por dos horas. Hervir al agua restante con la canela y el clavo de olor. Colar el maíz y agregar el agua con canela poco a poco, moviendo constantemente para que no se forme grumos. Una vez que está espeso, endulzarlo a gusto.

Buñuelos

Ingredientes para 10 raciones 3 tazas colmadas de harina de trigo cernidas. 1 y 1/2 tazas de agua tibia. 3 cucharaditas llenas de levadura virgen. 2 huevos. 1 copa de anisado. 1/2 cucharadita de anís. 1/2 cucharadita de sal. 1 cucharadita de azúcar. Aceite a gusto. Preparación Poner la levadura a remojar en media taza de agua tibia. Cuando esté disuelta agregar una taza de agua tibia, la sal, el azúcar, los huevos bien batidos, el anisado y el anís, procurando siempre que las pepitas vayan al fondo. Agregar las tres tazas llenas de harina. Batir con una cuchara de madera unos 5 minutos. La masa tiene que ser suelta, que casi se escape de entre los dedos. Si a veces resulta insuficiente la cantidad de líquido que se sugiere, es porque existen harinas que absorben más. Corregir aumentando la proporción. Deje reposar en un lugar abrigado hasta que se triplique su volumen. En olla aparte calentar el aceite. Moje sus dedos con agua una y otra vez y aplanar la masa rápidamente. Hacer un hoyo pequeño al centro y freír Con un palo pulido dar vueltas el buñuelo, y así quedará esponjoso y hueco. Servir caliente y bañados con miel.

 http://www.eldeber.com.bo/paraellas/2013-06-19/notaparaellas.php?id=130619012845

OSWALDO RAMOS ASTIBENA – oramos@eldeber.com.bo

Comida Típica Tradicional de Oruro

10 Feb

Brazuelo de cordero
Charque orureño
Pejerrey relleno

Api: Mazamorra de maíz amarillo y maíz morado, con canela, clavo de olor y cascara de naranja
Brazuelo: Paleta de cordero al horno (el mejor cordero es el de Sevaruyo).
Charkecan: Charque de llama a la sartén con mote de maíz, huevo duro, trozos de queso y papa con cáscara.
Intendente: Variedad de carnes de res, cordero, pollo y pescado (preferentemente pejerey), con menudencias de cordero y chorizo a la parrilla, acompañado con arroz, papa cocida y verduras frescas.Es un platillo emblemático de Oruro.
Thimpu o Puchero: Carnes de res y cordero cocidas, arroz, papa y hojas de repollo cocidas, chuño y aji amarillo.
Lomo Montado: Carne de res al sartén, papas fritas, arroz, dos huevos fritos y ensalada de lechuga, locoto, cebolla y tomate.
Mechado de Cordero: Carne de cordero mechada con cebollas, ajos y especias.
Pejerrey relleno: Del Lago Poopó, relleno de jigote y rebozado con harina y huevo.
Rostro asado: Cabeza de cordero con piel cocida al horno o bajo tierra. Es el platillo emblemático de Oruro.

Ch’alla de Martes de Carnaval

8 Feb

Les comparto este articulo muy descriptivo del rito de la Ch’alla del martes Carnaval, publicado en el Periódico La Razón.

La ch’alla debe ser dulce, ruidosa, colorida y abundante
(La Paz – La Razón) 

Este rito prehispánico, propio de la Anata o tiempo de abundancia de la cosecha, representa el acto de devolución que hace la persona a la Pachamama por los bienes recibidos. Hoy se practica en el campo y las ciudades.

“Llevate caserita cositas para ch’allarte, para que le agradezcas a la Pachamama”, grita Nilda Fernández a todo aquel que pasa por la calle Illampu, al oeste de La Paz. Aquí, cada año se vende variedad de productos para cumplir con el tradicional rito de martes de Carnaval.
La palabra ch’allar significa en aymara “rociar”. Es la acción humana de echar o regar, sobre la tierra o bienes materiales, elementos simbólicos como un gesto de retribución y gratitud hacia la madre Tierra (Pachamama).
Este ritual andino de origen rural tiene orígenes prehispánicos. Es una forma de relacionamiento social entre el Jache —la persona— y la Pacha, la madre Tierra. Ella es parte fundamental de las creencias del mundo andino, donde todas las cosas tienen vida y por lo tanto el ser humano debe mantener un fuerte contacto con ella.
La ch’alla es una tradición que del área rural pasó a la urbana andina y de allí a todo el país, gracias a las migraciones.

Mesa dulce o blanca • Lleva pastillas
Hay que quemar todo • La mesa se quema antes de ch’allar la casa. Puede ser el lunes por la noche o temprano el martes de Carnaval. Antes de ponerla al fuego se debe abrir la nuez; si está blanca se la ch’alla con alcohol y vino; si está negra se la ch’alla con cerveza.dulces de diferentes formas (luna, estrella, etc.) y confites. Atrae suerte y dinero. Una figura grande representa la casa, hay vegetales como la alpinica, bolabola, wirakoa, nuez, un feto de llama y vino indio para calmar la sed de la Tierra.

Leer la suerte • La ceniza que queda, si es blanca significa buena suerte para todo el año y se la debe guardar en una esquina de la casa, debajo de
la tierra o en una maceta. Si es negra se la tiene que botar a la basura para que la mala suerte no afecte a la familia.

Lo que se necesita para una ch’alla completa que complazca a la Pachamama

La Anata en el campo y el Carnaval citadino comparten tradiciones como esta de la ch’alla. El rito nacido en el campo llegó a las ciudades y de éstas retornaron costumbres en un diálogo enriquecedor. Por eso, en la ciudad se busca el vino de indio y en el campo se usan cohetillos. Milton Eyzaguirre explica los significados de cada elemento.
Serpentinas
Es un elemento decorativo que de la ciudad llegó también al campo. Se usa para más volumen a las cosas que se ch’alla. Se usa el lunes y martes de la Jiska y la Jacha Anata.

Pétalos multicolores
En la ciudad nació la costumbre de usar mixtura. Pero, se dice que trae mala suerte, pues el viento se la lleva. Es mejor usar pétalos: se rodea la casa
y se ponen en las esquinas.

Flores
Además de usar pétalos de hortensia, pompones y retamas, se aconseja colocar retama en un florero. Es de buen augurio y elimina los elementos negativos de la casa.

Confites
Los pequeños de colores alimentan a la Pachamama, pues ésta necesita elementos dulces. Se echan en la tierra y en el tejado de la casa.

Cereales
Habas, quinua, arvejas, choclo, nueces, lentejas y trigo se riegan para que se multipliquen el dinero y la comida. Dorados y plateados son ya innovaciones. En el sur del país se usa la haba seca.

Banderines
Sirven para que la casa y las movilidades tengan una vestimenta multicolor. Antes se hacían de papel
de seda, hoy son de nylon. Es probable que llegaran de México, donde los filipinos dejaron su arte.

Cohetillos

Costumbre occidental ya arraigada. En el campo sirven para llamar a la gente a unirse a la ch’alla. El ruido despide a los muertos que desde el Día de Difuntos están en el Manka Pacha.

Globos

Los grandes sirven para las cuatro esquinas del tejado y los delgados y largos son el adorno del resto de la casa. En el campo se enflora a los animales, pues el colorido es parte de la abundancia.

Vino
Calma la sed de la Pachamama. Unos dicen que tiene que ser de uva pura sin ninguna mezcla. Otros hablan del vino de indio que es un preparado de tintes y no se toma. No tiene alcohol.

Alcohol
Se usa al final de la ch’alla, cuando la Pachamama recibió las muestras de agradecimiento. Se echa en las cuatro esquinas invitando a beber a la Madre Tierra y pidiendo permiso para el festejo posterior.

Cerveza
Se la toma después de realizar la ch’alla junto a la comida. Tienen que tomarla todos los asistentes. También se la derrama en forma de chorro. Cuanto más espumante, mejor augurio.

Comida
Se acostumbra comer en abundancia. El puchero, el zonzo, el asado de chancho, el saice son algunos platos tradicionales por regiones. En el campo, el aptapi es el aporte de toda la comunidad.

Q’OWA

La Q’owa es un ritual, y parte de la tradición andina y  milenaria de Bolivia, que en la actualidad se la practica en los valles y el oriente boliviano. Los elementos de la preparación, dependiendo del caso, tienen  una serie de hierbas y elementos específicos, que son significativos. El significado puede variar en cada caso, pero el fondo principal de la q’owa es el de presentar una ofrenda que sea agradable a los espíritus milenarios que rigen estas costumbres, principalmente a la Pachamama  (Madre Tierra). Dicha ofrenda tiene como fin recibir la protección y bendición de las divinidades. Es un proceso de reciprocidad: nosotros damos alimento a la Pachamama, mientras que ella nos protege y ayuda con la familia, el amor, el trabajo y los negocios. El día ideal para realizar la q’owa es el primer viernes de cada mes, al igual que el martes de carnaval; pero se puede ver el ritual todos los viernes, en las casas, negocios desde cafés hasta empresas constructoras. Aunque mucha gente diga que no cree en las tradiciones andinas, la gente que realiza la q’owa se ha incrementado en los últimos años, tal vez para no dejar de lado una posibilidad más de suerte en el trabajo o los negocios.

“El Aljibe” Restaurant Museo

6 Feb

Les sugiero visitar este local ubicado en el centro de Santa Cruz de la Sierra, en la calle Potosí con Nuflo de Chavez. Encontrara deliciosos platos tradicionales del Santa Cruz de Antaño como la Sopa Tapada, el Pastel de Gallina, Dulces Criollos…

http://elaljibecomidatipica.com

Confites de Carnaval

4 Feb

Foto de  Rodolfo Goitia – Los Tiempos

La fabricación de estos dulces es una tradición de Potosí que se difunde por todo el país, ya hay varios que aprendieron los secretos.

Un perol fabricado de medio turril, fuego constante que derrita pero que no queme, un relleno que puede ser desde una semilla de anís hasta un trozo de almendra o durazno y mucha energía para evitar que las bolas que se forman se fundan en una sola, son los ingredientes necesarios para elaborar los confites, esos dulces redondos que son una tradición del Carnaval en varias ciudades del país.

Estos secretos acuñados en Potosí, poco a poco se fueron extendiendo. Desde hace dos semanas, artesanos avivaron sus fogones, compraron más azúcar y aumentaron sus jornadas de trabajo para cubrir la demanda de confites durante el Carnaval 2006.

En lo que fue el tambo Santiago, una construcción vetusta en la esquina de las calles Sagárnaga e Isaac Tamayo, en la zona del Gran Poder, don Pedro es uno de los productores de confites que día a día con el traquetear de sus peroles endulzan la vida de la gente y cultivan una tradición.

Él explica que para elaborar un confite es necesario hacer un almíbar de azúcar y limón. “Esa miel se la hace gotear sobre la semilla de cilantro y si prefiere un maní o un pedazo de almendra. Hay que saber la maña porque si se friega ya no sirve”, dice.

El teñido se lo hace con anilina y si los confites son sólo para ch’allar, es decir, si son pequeños, la preparación de un color tarda poco más de una hora.

Si se quiere hacer los grandes se tarda más y se debe usar la plancha, que es una madera con la que se aplana para evitar que se peguen las bolas de azúcar.

La elaboración.

Ingredientes • Azúcar, limón, semillas de cilantro y mucha energía para batir los peroles. Relleno • Se pueden poner anís, maní, trozos de almendra, nueces o durazno seco.

Preparación • Se hace gotear almíbar sobre un perol caliente.

La Razon   La  Paz

RECETA

El tradicional

Para un quintal de confite, se necesita un quintal de azúcar. En un recipiente resistente, de preferencia un perol de cobre, se coloca el azúcar a fuego de leña hasta que se derrita, agregar limón. A medida que se va diluyendo, se echa culandro o arveja. Mecer la bandeja hace que se formen los confites. El proceso dura hasta media hora, pero depende al tamaño que se quiera lograr.

El Especial

A la preparación base del confite tradicional, se incluye huevo y blanqueador. Si es de chocolate se diluye éste en un poco de agua y se aumenta en el almíbar. El proceso es el mismo que el anterior, sólo que en vez de culandro y arveja, se pone nuez, almendra, durazno, maní o coco rallado. Se debe mover la bandeja hasta una hora (de acuerdo a la fruta). La forma determina el relleno.

• Para dar color, en cualquiera de las dos preparaciones, se utiliza colorante vegetal en el almíbar.

Carnaval en Santa Cruz

4 Feb

Crece la región y también cambia la fiesta grande de los cruceños

La transformación. La fiesta grande adquiere nuevos rasgos que tienen que ver con la migración y con los tiempos modernos que vive Santa Cruz de la Sierra

ca

Los bailes de máscaras se desarrollaban durante 11 noches. Reinaba la picardía y la sensualidad

Mónica Salvatierra

msalvatierra@eldeber.com.bo

El último censo confirmó que Santa Cruz es el departamento más poblado y también el que más gente recibe del interior y exterior del país. Esta explosión influye en la fiesta grande de los cruceños que, año tras año, adquiere nuevas características y deja otras que son propias de ciudades más pequeñas.
El Carnaval cruceño nació sin rasgos folclóricos, pero en los últimos años ha incorporado a los ballets juveniles en las precarnavaleras, en el corso y ahora en una entrada que será exclusiva para estos grupos que interpretan bailes del oriente.
El Carnaval de calle, descrito por Alcides Parejas como el paso de las comparsas por el centro de la ciudad al ritmo de la banda y visitando las casas de espera, tiende a desaparecer y pasa a ser remplazado por los garajes, donde los carnavaleros se encierran y bailan, pero reducen la interacción social con otros carnavaleros o con gente que no es parte de ese grupo. La transformación se produjo después de un enfrentamiento entre comparsas que acabó con la vida de una enfermera.
En el corso, el paso de las comparsas vestidas con simples casacas, pasa a ser remplazado por grupos carnavaleros que visten elegantes  alegorías y ensayan coreografías. En este desfile también se lucen fastuosos carros alegóricos y no han faltado los grupos que pasaron con amplificaciones y bailarinas exóticas. Además, hace ya algunos años se ha descentralizado y también se celebra el corso en las ciudadelas.
Asimismo, cambia para los llamados miracorso, que son los que no tienen comparsa y se divierten yendo a ver la entrada carnavalera. Hasta hace unos cinco años, podían observar desde graderías y sillas ubicadas a lo largo del recorrido, pero esos espacios fueron copados por los camarotes, que son de las comparsas o de empresas que venden espacios a precios más caros. Sin embargo, según la última ordenanza del carnaval, este año se reducirá el espacio para los camarotes y volverán las sillas y graderías más económicas.
Este año tendrá un cambio aún mayor, pues la ordenanza del Carnaval autoriza que, además del corso principal y el infantil, haya el corso cultural espectáculo del oriente boliviano, la entrada folclórica de los residentes del interior.
En su ensayo, Alcides Parejas hace un recuento de las ordenanzas que intentaron suprimir el Carnaval y de cómo fracasaron. Desde que comenzó en el siglo XIX, solo dejó de haber fiesta grande durante la guerra del Chaco: 1933, 1934 y 1935. Un año después volvió con renovada fuerza y entusiasmo de los cruceños.
Lo que se escribió sobre el carnaval cruceño


El viajero Fawcet en 1913
Nos aventuramos a andar por las calles, corriendo el riesgo de ser apedreados con huevos de tinta o recibir baldadas de agua sucia. Fue una total diversión para los que se entregaron al libertinaje de esos días.

Leonor Ribera Arteaga en 1937
Si el pueblo dedica tres o cuatro días a su celebración, no es por holgazanería, sino por reacción contra el ritmo monótono en que se desenvuelve nuestra vida de ciudad, con diversiones escasas.

Diario el comercio en 1975
El corso, pese al desorden, fue del agrado del pueblo. Hubo carros alegóricos que arrancaron aplausos, comparsas juveniles muy alegres y también los jovachones. Por primera vez se realizaba de noche.
El Deber –

Dia de “Las Comadres” Tarija

3 Feb

Tampoco en Tarija ni sus alrededores, nadie sabe ni recuerda -a ciencia cierta- cuándo nacieron ” Las Comadres” . Lo que sí podemos asegurar que ésta fiesta, cuya cuna es el pueblo asturiano de Pola de Siero, está íntimamente vinculada al ciclo agrícola. Es decir, en torno a las cosechas. Diferentes fiestas en el área rural están distribuidas en fiestas de invierno, primavera, verano y otoño.

La Fiesta de ” Las Comadres” pertenece al ciclo carnavalesco, circunscrito dentro de las Fiestas de verano o como dirían Lorenzo Calzavarini y Fernándo Arduz Ruiz (Música y Cantos Tradicionales de Tarija, 1999), esta fiesta está dentro del ciclo fuerte (desde diciembre a junio), y está dedicada a los dioses.

A pesar de que no existen crónicas y testimonios escritos sobre la Fiesta de ” Las Comadres” , salvo pocos trabajos de investigación, se puede asegurar que ésta se mantuvo gracias a la tradición oral que de madres y padres a hijos fue transmitida y que permitió que permaneciera viva, especialmente en el área rural del valle y, en la Ciudad de Tarija, donde su celebración -en un pasado lejano- estuvo circunscrita al vecindario de la periferia donde fue popular y tradicional. Posteriormente, a partir de 1983 la Fiesta tomaría carta de ciudadanía general, aspecto que hoy la enaltece.

En el valle central de Tarija, donde existen innumerables comunidades, el calendario Lúdico anual se inicia faltando 15 días -es decir, un día jueves- para la celebración del ” Carnaval Chapaco” . La Fiesta tiene el nombre de ” Los Compadres” .

Pero la Fiesta más importante del calendario carnavalesco de Tarija es sin duda de ” Las Comadres” , que se celebra el día jueves antes de Carnaval. Durante ese día y desde horas muy tempranas, miles de mujeres realizan la compra de la tradicional ” torta” para entregarla en acto público o familiar a quién hayan elegido para cristalizar el parentesco espiritual de por vida con su ” Comadre” o ” Compadre” .

Esta impresionante y vigorosa manifestación del sentimiento chapaco, es la máxima expresión de la Fiesta de ” Las Comadres” , Patrimonio Intangible de Tarija. Pero, además, la fiesta posee dos características esenciales que no pueden ser soslayadas: es una fiesta celebrada solamente por mujeres de todas las edades y de todas las clases sociales y es una festividad que se celebra en la Ciudad Capital y en todos los pueblos que conforman el valle central del Departamento de Tarija.

A mi entender, tres elementos deben preservarse. El valor y significado espiritual de la fiesta en sí; la ” torta” como expresión material de ese profundo sentimiento de solidaridad y respeto mutuos y; el rol de la mujer, como protagonista esencial de esta celebración.

Durante los meses que me llevó el trabajo de investigación, descubrí que, desde decenas de décadas atrás, familias enteras, procedieron de manera artesanal y rústica, a la elaboración de las ” tortas” .

Primero fueron las madres, luego las hijas y hoy las nietas y bisnietas son las que mantienen viva esta tradición. Explican, algunas ” Comadres” que hoy todavía persisten en trabajar en su elaboración a pesar de su avanzada edad, que desde muy niñas ellas ayudaban a sus madres a vender las ” tortas” , y que luego, enseñaron a sus propias hijas y éstas a su descendencia, no sólo a vender, sino, también a elaborarlas.

La mayoría de las ” Comadres” artesanas como bien deben ser llamadas, son oriundas de uno de los más tradicionales Barrios de Tarija. ” San Roque” y de un pueblo histórico y muy querido por todos: ” San Lorenzo” o ” Tarija, La Vieja” .

Por esa razón, celebramos jubilosamente que, sean las propias mujeres de los dos Barrios más emblemáticos de la Ciudad de Tarija: ” El Molino” y ” San Roque” y del primer poblado español en Tarija, como es ” San Lorenzo” o ” Tarija la Vieja” , las que mantengan viva una tradición y que gracias al aporte familiar y su silencioso trabajo, hayan permitido mantener viva una Fiesta tan arraigada en Tarija.

Como testimonio de un merecido y público agradecimiento, considero que debemos mencionar a aquellas obreras de la tradición tarijeña. Si en verdad queremos preservar la Fiesta, reconocer a quiénes son las que trabajaron y dejaron una herencia que hoy todos disfrutamos, será muy importante para los fines que perseguimos.

http://www.metroflog.com/cuycho/20100211/1

Zarza de Tarwi

2 Feb

El tarwi es visto como la madre de las comidas (manq’a tayka), por ello es infaltable en los rituales de la ch’alla de las ispallas como la: Candelaria y Carnavales.

Para estas ocasiones si no están maduras, sellevan las flores o las vainas junto a la inflorescencia y en Pentecostés las vainas secas junto a la inflorescencia. Los tallos de tarwi son utilizados para atizar la misa ritual  de la granizada, la helada, el viento, entre otros.

Asímismo para el llamado de las lluvias, como la misa ritual para la salud de la familia campesina, en caso de enfermedades por alguna desarmonía con los componentes de la naturaleza.

– Desamargado manual: Limpiar el grano de impurezas (residuos de cosecha, tierra o piedrecillas); seleccionar el grano por tamaño; remojar el grano durante un día en agua; cocer el grano en agua durante una hora; colocar en un recipiente apropiado (costalillo o canasta) y poner en agua corriente durante 4-5 días; probar el grano, si ya no tiene sabor amargo, quiere decir que ya está listo para ser consumido.

La zarza de tarwi es consumida como plato ritual, su uso es generalizado en las fiestas de todos los santos para ofrecer a las almas de las personas que fueron antiguos moradores de estas tierras. Se consume en nombre del difunto, haciendo rezar los días de las almas (2 y 3 de noviembre), siendo una costumbre generalizada el consumir el tarwi.

La zarza es una especie de ensalada con abundante cebolla picada en rodajas, tomate,lechugas y mezclada con conservas de sardina en salsa de tomate, papa harinosa sancochada de variedades nativas, pan de todos los santos,aceite vegetal, sal y locoto al gusto. Se sirve en platillos de porcelana de uso exclusivo para estas fechas.

Ingredientes

  • 4 Cebollas picadas juliana
  • 1 lechuga picada
  • 2 locotos picados
  • 1 lata de sardinas en salsa de tomate
  • 6 papas harinosas cocida cortadas en 4
  • Aceite y sal a gusto

Preparacion

Mesclar todos los ingredientes, el tarwi con la zarza y servir en platos de porcelana .

EspaiViajero

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