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Surge un nuevo tipo de chef: conoce cuál es su perfil

23 Abr

Claus Meyer el socio de René Redzepi en Noma contrastó a los nuevos cocineros nórdicos con los genios españoles

Chefs
(Reuters)

El gastrónomo danés Claus Meyer es uno de los dueños de Noma(Copenhague), considerado el mejor restaurante del mundo en el 2010 y el 2011 en la clasificación San Pellegrino.

Meyer ha dejado todo el mérito de Noma durante los últimos cuatro años a su amigo Redzepi, quien se formó en el legendario El Bulli con Ferran Adrià, para seguir otras iniciativas como los proyectos sociales que emprende su fundación Melting Pot.

En una reciente conferencia, Meyer dejó en claro lo que él percibe como una diferencia fundamental entre su movimiento y la nueva cocina española: “En esta última prima mucho el genio de cocinero. En la nórdica, este es más una persona razonable, dedicada a la naturaleza y a la salud, que busca traer a la cocina una reflexión sobre los principales problemas de nuestro tiempo”, consideró.

Una de las ideas de Meyer es hacer una cocina más sana, huyendo de los conceptos de algunas multinacionales, pero también más sostenible “con más verduras y menos carne” y de alta calidad. En su idea, “el chef nórdico es un nuevo tipo de cocinero, que reflexiona sobre lo que pasa en la sociedad, que lleva la naturaleza a la mesa, antes que considerarse un mago o un genio científico”, dijo.

FILOSOFÍA
Meyer explicó esta filosofía en un almuerzo que ofreció a un grupo de periodistas europeos con motivo del inicio de la presidencia de turno de la UE, que ejerce su país durante la primera mitad del año.

El chef, que ha colaborado con las autoridades de varios países y territorios del extremo norte de Europa para elaborar una cocina propia de la región, está promoviendo a través de su fundación una escuela de cocina y un grupo de establecimientos en Bolivia para ver si la fórmula puede ser viable económicamente en países en desarrollo.

La apuesta por productos locales simples y sencillos pero de alta calidad; la cocina de temporada con respeto a la naturaleza; las recetas saludables y sostenibles (con más verduras autóctonas y menores porciones de carne y pescado) son algunas de las claves del movimiento, que ha protagonizado una auténtica revolución culinaria en los países escandinavos, reconocida en el resto del mundo.

Claus Meyer, de 48 años, es dueño o copropietario de 10 empresas (desde restaurantes hasta producción de fruta biológica o fabricación artesanal de vinagre y chocolate), que emplean a más de 400 personas.

http://elcomercio.pe/gastronomia/1360506/noticia-surge-nuevo-tipo-chef-conoce-cual-su-perfil

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La pasankalla llega a los cines, supermercados y se va a EEUU

21 Abr

Su comercialización pasó de la venta por medio de carretillas y en bolsita a nuevos mercados, como salas de cine que antes eran “territorio” de las pipocas.

La pasankalla llega a los cines, supermercados  y  se va a EEUU

Foto: Gabriel Díez /.

Gabriel Díez Lacunza  / La Paz
La tradicional pasankalla boliviana, ese dulce alimento  derivado del maíz, pasó de  venderse en carretillas y puestos en las plazas y calles a salas de cine, supermercados y hasta se exporta a Estados Unidos como producto con valor agregado.
Al menos tres empresas bolivianas vieron una oportunidad en un producto tan habitual y en apariencia sencillo. Tossitos, San Javier y Tutucas son las tres marcas que decidieron aprovecchar  el mercado más allá de lo convencional.

Este insuflado de maíz, que a diferencia de la pipoca es dulce y tiene forma casi circular, es un alimento que la gente acostumbra comerlo cuando descansa en una plaza o comparte un momento de ocio con los amigos.
El historiador Fernando Cajías considera que se trata de una “gran” noticia que este producto se produzca con valor agregado y que encuentre nuevos mercados.

La idea de Tossitos de crear un producto a partir de la pasankalla nació hace seis años. “Es un producto tradicional muy apetecido y gustado aquí en Bolivia, así como por nuestros compatriotas en el extranjero. Es un producto más depurado que es el Tossito, con un maíz bueno y es muy agradable al gusto”, afirma Álvaro Gómez, gerente de Comercialización de Orgánica del Sur, firma que lo elabora.

Uno de los desafíos de esta empresa fue ingresar también en el mercado local a través de cadenas de supermercados y tiendas de barrio. En la actualidad están en siete departamentos de Bolivia, excepto Beni y Pando.

Gómez explica que incluso este producto se vende en el MegaCenter de La Paz y Cine Center de Cochabamba haciendo competencia a las tradicionales pipocas a la hora de ver un filme.

El encargado de la sección de snack del MegaCenter, Branimir Laura, cuenta que los Tossitos se oferta desde hace un año. Comenta que se trata de un “producto innvovador” que la gente lo disfruta igual que las pipocas. “Tenemos que promocionar este producto que además es boliviano”, asegura.

El gerente de Comercialización del Hipermaxi La Paz, Luis Miranda, explica que los emprendimientos como estos, con medidas de higiene y con regulaciones de calidad, son una muestra del valor que tienen los clientes para los productores.

El gerente de Usabol, Edmar Pedraza, cuenta que la exportación de pasankallas a Estados Unidos se inició en 2004 con la marca San Javier. El valor estimado de exportación de este alimento ronda en promedio las 10 toneladas por año.

Pedraza, quien comenzó vendiendo enciclopedias en EEUU a principios de los 90, dio el salto a la industria de alimentos porque consideró que existía una necesidad de llevar a los compatriotas productos nacionales de tradición como cuñapé, biscochos de maíz y pasankalla.

“Nosotros por naturaleza somos más dulceros en la parte del oriente. Nuestra pasankalla, o pororó, es más durita, más chiquitita y más dulce que la de La Paz”, comenta Pedraza, quien asegura que sólo se comercializa en el país del norte y no así en Bolivia, por motivos estratégicos.

Usabol pretende llegar al mercado de España durante este 2015. Tossitos, cuyas pasankallas se caracterizan por ser más dulces y con menos cáscara ya ingresó a ese país europeo. La meta para este 2015 será llegar a los mercados de  Paraguay, Uruguay y Colombia.

Los Tossitos, que se elaboran hace seis años en Cochabamba, también son exportados al mercado norteamericano desde que se inició su producción.

Pasankalla, en el occidente, pororó en el oriente y tostado en el sur del país. Este derivado tiene distinta denominación según dónde se lo consuma pero el valor tradicional boliviano es igual en cada rincón del país.

  Página Siete. Competencia de las pipocas en el cine

Pique macho

19 Abr

El pique macho fue una creación colectiva de los comensales que frecuentábamos el Restaurante Miraflores, por entonces ubicado en El Prado, de propiedad de Honorato Quiñones. Sencillamente pedíamos carne picada con papas fritas y locotos cortados transversalmente, para que inciten más la sed. De allí parece haberse emparentado con el Intendente orureño, por la cantidad de carnes y menudencias que hoy exhibe. En El Prado.- Dos establecimientos se especializan en buenos piques machos, y los dos tradicionales: el Savarín, de mi buen amigo Octavio Camacho, quien ha sido presidente de la Cámara de Empresarios de Restaurantes, y El Tunari, de la familia Arévalo-Panozo. Son verdaderos carros alegóricos servidos en fuentes gigantescas depositarias del buen sabor. También son muy buenos los picantes. En Cala Cala.- La Casa del Gordo es el laboratorio de mi amigo Rufino, chef con años de experiencia que quiere publicar un libro de recetas con este servidor. (Lo haremos pronto, Rufino). Allí los piques machos son también buques de gran presentación y buen sabor. Los picantes, para chuparse los dedos. En La Recoleta.- El Pique Lobo, de La Casa de Campo, es invención de mi dilecto amigo Cacho Lobo. Viene jugosito. Es muy apreciado a toda hora, desde el almuerzo hasta el cierre de la cocina por la noche. En la calle Tarija.- Allí, a su segunda cuadra, se trasladó el Restaurante Miraflores, de don Honorato Quiñones. No sólo sirve el pique macho original y auténtico, sino cabecitas de cordero y sus célebres picantes.

trancapechoboliviano.blogspot.com/

posted by OJODEVIDRIO @ 

La nueva ola alimenticia se llama quinua

18 Abr

 

El llamado ‘superalimento’ ha pasado de cultivo infravalorado a nutriente para astronautas. La fiebre internacional amenaza a sus consumidores tradicionales más desfavorecidos

No sé cuándo empezó a suceder ni quién o qué lo propició (alguna institución bienintencionada, dos o tres empresarios visionarios o la NASA para incorporarla en el régimen alimenticio de sus astronautas), pero algo es evidente: tras milenios de estricto consumo andino, la quinua o quinoa está en auge a nivel mundial, seduciendo con sus propiedades nutritivas y con su versatilidad y sutileza. No sé tampoco si sea un entusiasmo pasajero, una moda más o si llegue a ser algún día tan consumida como el trigo o el arroz, pero ahora mismo, mientras deambulo por Toronto, la ciudad donde vivo, la quinua está en todas partes –en supermercados y restaurantes, en pastelerías y cafés–. No deja de ser perturbador para un boliviano acostumbrado a que su país irradie poco de sí mismo, alguien al que le consta que la producción y el consumo local están siendo afectados de forma severa por su inserción en la economía global.

Lo cierto es que en la Bolivia clasemediera de mi infancia era un cultivo infravalorado, aun cuando ocupara un lugar fundamental en la dieta de la población indígena. Dentro del país y fuera de él, muchos empezamos a saber ahora que la quinua puede cultivarse en diversas geografías y condiciones –en lugares fríos o cálidos, a nivel del mar o a 4.000 metros de altura, en tierras húmedas o secas–, que su calidad proteínica es extraordinaria porque contiene los nueve aminoácidos esenciales, que es rica en minerales y fibra y que está libre de gluten. Es decir, que se mire por donde se mire es un cultivo prodigioso que responde a las obsesiones nutricionales de la época, lo que explicaría la fiebre desatada. Algunos de los chefs más reconocidos de América y Europa la ofrecen como una exquisitez, y la ONU declaró 2013 “año mundial de la quinua”. Bolivia, el mayor exportador de quinua en el mundo, casi triplicó su producción en los últimos años.

Pero ese panorama luminoso tiene un reverso sombrío: la alta demanda internacional ha encarecido la quinua localmente y, paradojas de la modernidad y del libre mercado, ahora es cada vez menos accesible para los bolivianos. Es difícil no pensar en ellos en Toronto, donde la quinua parecería estar en todas partes. Por primera vez en su historia milenaria, el cultivo de la quinua en Bolivia se ve enfrentado a la demanda internacional, asomando el peligro de una producción poco sostenible y de la competencia industrializada, puesto que países tan disímiles como Estados Unidos, Dinamarca o India ya la producen. Es un escenario desafiante y no está de más subrayar que debajo de la fiebre abunda una incertidumbre inquietante para mi país.

http://internacional.elpais.com

 

La Ruta de la Quinua.

16 Abr

La Ruta de la Quinua busca elevar producción del grano

Existe la capacidad de incrementar la producción del grano porque existe un “interés conjunto” de los productores, los comercializadores y el Gobierno.

Info ruta de la quinua.

La caravana por la denominada  Ruta de la Quinua, que comienza el 8 de abril, tiene el propósito de promocionar las zonas en las que se cultiva el grano, en La Paz, Oruro y Potosí, a fin de incentivar una mayor producción.

Así lo informó el viceministro de Desarrollo Rural y Agropecuario, Víctor Hugo Vásquez, quien indicó que existe la capacidad de incrementar la producción del grano porque existe un “interés conjunto” de los productores, los comercializadores y el Gobierno. “Existen ocho millones de hectáreas (h) en el país para subir la producción de quinua y sólo 100 mil h estamos utilizando”, dijo.

En ese marco, indicó que la actividad tiene la meta de incrementar la producción del cereal y, por ello, el “recorrido representará un incentivo más para el sector productivo y además que se intercambiará información sobre el cultivo de quinua orgánica”. “También se pretende abrir otros mercados para exportar el grano”.

Vásquez informó que en la actividad participarán varias carteras de Estado, productores, comercializadores, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), las agencias de cooperación internacional y las delegaciones diplomáticas de Perú, Ecuador, Colombia y otros países.

Detalló que la caravana partirá el 8 de abril de la plaza Murillo y luego se visitará las parcelas de producción de quinua dulce en la comunidad paceña de Qura Jawira. Se ofrecerá un almuerzo comunitario para los invitados en el municipio de Patacamaya. En la tarde se hará una visita a los cultivos del grano dulce que cuentan con sistemas de riego en la comunidad paceña de Jatuquira.

El viceministro indicó que al día siguiente se irá a la planta de procesamiento del cereal de la Asociación Nacional de Productores de Quinua (Anapqui), ubicada en Challapata (Oruro). Después se recorrerán los campos de producción de semillas de quinua certificada, en la comunidad orureña de Cantuyo, bajo un sistema de producción mecanizado. Se hará una demostración de la producción orgánica del cereal en la comunidad potosina de Suma.

Finalmente, ese día se visitará la comunidad orureña de Rodeo, donde se mostrará el sistema de producción y organización productiva comunitaria que se utiliza para la producción de quinua real.

Vásquez agregó que el 10 de abril se visitará el banco de germoplasma de quinua y la segunda planta de beneficiado del cereal de Anapqui, ambos situados en la comunidad orureña de Irpani.

También se efectuará una inspección de los campos de cultivos y conservación de ecotipos de quinua y biodiversidad local en la comunidad de Uyuni K. “También se hará un recorrido por el museo de la quinua, atravesando la ruta turística del salar de Uyuni”, señaló

Asimismo se visitará la feria nutricional organizada por el Consejo Nacional de Alimentación y Nutrición (Conan), en el municipio de Uyuni, y el recorrido terminará con la visita a la planta de transformación de la Central de Cooperativas Agropecuarias Operación Tierra (Cecaot).

Producción de quinua en Bolivia

La producción de quinua obtenida en 2012 fue de 50.566 toneladas (t), un 32,17% más que en 2011, cuando alcanzó las 38.257 t. Este año se calcula producir 58.040 t.

La Razón / Aline Quispe / La Paz

Cangrejitos en Tomatitas, Tarija

15 Abr

Los “cangrejitos” de Tarija que llegaron hasta el cine

Se ha convertido en el plato tradicional de Tomatitas y es muy buscado por los turistas. Su demanda aumentó cuando en el lugar se filmó una película de éxito.

A cinco kilómetros de la ciudad de Tarija se encuentra la localidad de Tomatitas. Está situada al borde del río Guadalquivir y muchas personas, en especial turistas, visitan la zona preguntando por los tradicionales “cangrejitos” que se sirven como un tradicional alimento, acompañado con mote y limón.

Hace siete años, incluso el cineasta Paolo Agassi se inspiró en este lugar y en el plato tradicional para realizar una película de comedia denominada “Sena Quina”, que fue un éxito a nivel nacional, éxito que rebasó las fronteras del país.

Cuando uno pasa el primer puente de Tomatitas, ya se puede visualizar una docena de restaurantes y puestos de venta en las calles ofreciendo los “cangrejitos”. Estos singulares “animalitos” causan admiración por la forma que adquieren al ser cocinados, ya que lucen un color naranja cuando están listos para servirse.

Definitivamente se convirtió en el principal plato del lugar y los visitantes tienen una gama de ofertas para acompañar los crustáceos, como ser los doraditos, misquinchos (pescados pequeños), mote, limón, entre otros.

Uno de los lugares más antiguos y visitados de Tomatitas, que sirve este plato, es “La Higuera”, que se encuentra ubicada al pasar el puente de Erquis. El negocio es atendido por Nelly Altamirano, quien viene de Río San Juan de Loro, pero vive hace más de 35 años en Tomatitas, y son 20 años que cocina cangrejos.

Ella comenta que en un principio no se vendían muchos cangrejos, y eran pocas las personas que llegaban al lugar a servirse este alimento. Apenas salían tres platos por día, pero de a poco se empezó a promocionar el plato tradicional.

Una vez que salió la película “Sena Quina”, recién se vendió muy bien. Es decir, que el filme boliviano hizo que se incentivara mucho más su comercialización, ya que viene gente del interior y del exterior del país.

La propietaria comenta que cuando se filmó la película fue algo extraordinario que nunca pensó que iba a pasar. El equipo cinematográfico llegó con mucha gente a filmar y fueron “bien atendidos”. Luego de ese evento, llegaron turistas preguntando dónde se rodó la película y la dueña siempre les hace pasar por los ambientes uitilizados.

Actualmente, el restaurante recibe por día hasta 200 personas y la mayoría pide cangrejos. El restaurante tiene el nombre de “La Higuera” porque tiene una gran planta de higos en el centro del patio principal.

Del negocio participan también sus hijas, y por el gran aumento de clientes, tuvo que abrir otro restaurante con el mismo nombre, que es administrado por su hija Gabriela, quien también recibe por día hasta 100 clientes.

“Los clientes son muy cordiales y siempre peguntan por el cangrejo, pero también se sirven junto a los misquinchos y doraditos”, explicó.

El restaurante es visitado por muchas autoridades, como alcaldes, senadores, delegaciones del norte de Argentina, y personalidades de Tarija. Todas reconocen su trabajo y los deliciosos platos que sirve. También el Hotel Viñas del Sur manda a sus hospedados a comer a “La Higuera”, ya que siempre la llaman para avisarle que irán personas a su restaurante.

La señora Nelly recuerda que en 20 años de trabajo tuvo muchas experiencias con los clientes y la gente que trabajó con ella. Reconoció a una mujer mayor de 60 años que la acompaña desde hace doce años en su labor de cocinera.

Comenta que hace 20 años el kilogramo de cangrejo costaba 20 bolivianos y por ello el plato costaba 12 bolivianos. Sin embargo, y como “todo sube en el país”, ahora el kilogramo del producto cuesta 70 bolivianos y por lo tanto el plato se incrementó a 30 bolivianos. De todas maneras, la gente paga porque quiere probar el tradicional “crustáceo chapaco”.

“El plato de cangrejo es parte de la cultura de Tarija porque caracteriza a Tomatitas y es uno de los pocos lugares donde se sirve con la particularidad que hay. Yo me siento muy bien en este rubro durante estos 20 años y quiero mucho mi trabajo y lo mantengo”, afirma.

Cabe recordar que su jornada laboral empieza a las cuatro de la mañana para hervir las gallinas y dejar todo preparado para servir a la clientela. Alista los cangrejitos, los misquinchos y doraditos. La gente empieza a llegar a su local a partir de las diez de la mañana. Su labor continúa hasta las ocho de la noche porque todavía llegan turistas a esas horas, pero los atiende con la misma hospitalidad.

“Que Dios me dé fuerzas para seguir trabajando en este rubro. Una de mis metas y objetivos es mejorar la infraestructura del restaurante, pero manteniendo la esencia tradicional chapaca”, señala.

http://boliviachef.blogspot.com/2011/05/los-cangrejitos-de-tarija-que-llegaron.html

Una vueltita por Tarija para quedarse picado

15 Abr

Hace un par de semanas tuve la oportunidad de visitar la pequeña ciudad de Tarija – una de las ciudades más lindas de Bolivia – para dar un pequeño curso. Es así que aproveché la oportunidad para conocer algunos lugares donde comer mientras aprovechaba para conocer esta ciudad. Este pequeño recorrido culinario no hizo más que dejarme deseoso de probar nuevas cosas – ya será otra la oportunidad. Es que en Bolivia la restricción más importante es el tiempo, pues el costo de la comida es usualmente bajo – cada una de las salidas descritas abajo me costó menos de 10 dólares americanos.
Gattopardo
Dominado por mi ignorancia, comencé mi tour en el Gattoparto, ubicado en las colindancias de la Plaza Central. Este lugar me pareció ciertamente interesante pues luego de pasar por dos hileras de mesas ubicadas al frente del restaurant se ingresa a un ambiente oscuro, pero de cierta manera agradable pues el mobiliario de madera rústica cae bien con los terracota que dominan el lugar. Este restaurante es uno de los más reputados en la ciudad, al punto que mucha de su clientela son los visitantes que se dieron la oportunidad de salir de los circuitos turísticos usuales del sur Boliviano. Sin embargo, para mi desventura, este restaurant ofrece una carta poco sorprendente a pesar de que presenta muchas alternativas de comida internacional.
En estas condiciones, por recomendación de la persona que me estaba atendiendo, terminé comiendo un Lomo Gattopardo. La materia prima era formidable, pues la carne estaba suave y agradablemente acompañada con huevo y trozos de tocino – uno de mis pecados capitales – aunque creo que le faltaba algo más de sal en la preparación. Respecto a la guarnición, a las papas fritas les faltaba un golpe de cocción para que estén perfectas. Sin embargo, creo que este criterio no es concluyente pues mientras comía me di cuenta que el Filet migñón era EL plato del lugar. A ver si prueban y me cuentan.
Mucho mejor, sin embargo, estaba el tiramisú que a pesar de su aparente simplicidad creo que es muy complicado de hacer pues de no combinarse en adecuadas proporciones los condimentos pierde la delicadez de su sabor, que tanto me agrada. En efecto, este tiramisú era delicado tanto en sabor como en textura sorprendiéndome incluso después del empache provocado por el abundante plato principal – clara señal de un buen postre.
Por otro lado, la atención, sin ser impecable, es relativamente cuidadosa. Empero, como me senté cerca del mostrador me enteré de una que otra orden y de uno que otro chismecito. A mí me cayó bien pues, a comer en total silencio, prefiero algo de bulla; sin embargo el local ofrece lugares más reservados para evitar este posible inconveniente.
Zarca II
Al día siguiente por la mañana, en medio de mis clases, tuve la oportunidad de probar el Saice de Doña Pastora, a modo de refrigerio. Este es un guiso de carne molida que generalmente no me entusiasma. Sin embargo, este preparado en particular tenía un sabor tan embriagante que comencé a dar crédito a los rumores de que este plato era enviado a la Ciudad de La Paz por avión una vez a la semana para que los Tarijeños residentes en esta ciudad puedan comprarlo en el ya cerrado Gringo Limón. Lamentablemente, mis alumnos me comentaron que esta señora sólo atendía en los horarios que nosotros estábamos pasando clases, frustrando así mi deseo de repetir – ya podré ir la siguiente vez y dedicarle una reseña. Se lo merece.
Ante tal frustración, pregunté a mis alumnos qué solían comer por la tarde y algunos me recomendaron probar cerdo al turril que se prepara en algunos restaurantes como el Zarca. Caminando por el centro de la ciudad llegue al Zarca II, un pequeño restaurant familiar nada pretencioso detrás de la catedral. En este lugar, la atención es extremadamente informal y el ambiente sólo llega a inspirar una noche de cacho con los amigos – en fin, lo que importa son los sabores. Según lo que entendí, el cerdo al turril consiste en cocer las costillas de cerdo con especias y sal en un recipiente profundo lleno de agua y dejar que se cocine hasta que el agua se consuma permitiendo que la carne se termine de cocinar en sus fluidos. Esta modalidad de preparar el cerdo es ciertamente nueva para mí y el sabor, aunque simple, fue igualmente sorprendente. El cerdo estaba suave y tenía un sabor peculiar que iba muy bien con la llajua y el mote que le acompañaba. Además, como en este lugar en vez de cubierto te dan un trapo para limpiarte las manos, pude disfrutar de la grata experiencia de comer con los dedos que, creo, tiende a resaltar el placer del comer – aun no entiendo porqué, pero probablemente se debe a que el comer con cubiertos es anti-natura y que al comer con las manos se generan más estímulos neuronales.
Mientras estaba disfrutando esta peculiaridad, noté que el resto de los comensales pedían las morcillas del lugar de manera recurrente y decidí pedirme una. El sabor de esta morcilla no me agradó tanto como el del cerdo, pero sorprendió gratamente a mi paladar pues, a diferencia de la mayoría de las morcillas que he comido, ésta tenía fragmentos de fruta, en especial uvas pasas. Esta inusual forma de preparar las morcillas genera sensaciones interesantes en el paladar pues, en medio de usuales salados y aromas especiados, resalta aleatoriamente el dulce de las uvas.
Cabaña Tentaguazú
Terminadas mis clases, me sobró un tiempo antes de dirigirme al aeropuerto, así que le pedí al coordinador del programa que me acompañe a comer a algún lugar. De esta forma, nos fuimos a comer a la Cabaña Tentaguazú. Este es un restaurante ubicado a pocas cuadras del aeropuerto de Tarija, de una decoración muy acogedora y refrescante dominada por un techo entretejido. Éste ofrece una variedad interesantes de platos, pero nosotros optamos por el sábalo a la parrilla. Esta decisión parece obvia si se considera que el sábalo es pescado en un rio cercano y que la parrilla es una modalidad de preparación que siempre me ha cautivado por los sabores y aromas aportados por las brasas de carbón.
Luego de un breve tiempo de espera, me trajeron un plato con un sábalo de gran dimensión, dorado por la parrilla, y un medio limón grande que le cayó muy bien. Este plato venía acompañado de una porción de motes y papas que acompañaban bien al pescado. Sin embargo, lo que terminaba de redondearlo era la llajua con hierbas que caía muy bien con el acido del limón rociado sobre el sábalo, al punto que no recomendaría comer este plato si no están dispuestos a comer algo de picante – es increíble como una salsa picante criolla como ésta puede mejorar ampliamente un plato. Sin embargo, me queda aún pendiente ir a probar el sábalo a la parrilla en el Mercado Campesino que, según mi acompañante, esta aún mejor – ya será otra la oportunidad.
  • Gattopardo: Calle La Madrid esquina Calle Sucre, Plaza Luis de Fuentes. Teléfono: 4-66-30656. Enlaces: 12
  • Zarca IICalle Bolivar casi esquina Ramón Rojas. Calle Juan Misael Saracho casi esquina Pasaje Baldiviezo. Enlaces: 12
  • Cabaña Tentaguazú: Avenida Monseñor Font esquina Avenida Defensores del Chaco, Barrio Juan XXIII. Teléfono: 4-66-37466. Enlaces: 12

Bolivia anuncia una nueva era sin capitalismo ni Coca-Cola

14 Abr

 

Ha empezado en Bolivia la cuenta atrás para el fin de la Coca-Cola, por lo menos de su consumo en el país, fijado para el 21 de diciembre de 2012. La decisión “estará en sintonía con el fin del calendario maya y será parte de los festejos para celebrar el fin del capitalismo y el comienzo de la cultura de la vida”, según ha citado el ministro de Asuntos Exteriores, David Choquehuanca.

La declaración del canciller boliviano, ideólogo de la cosmovisión aymara –que intenta imprimir en el pensamiento del Gobierno–, ha tenido como escenario el poblado religioso de Copacabana junto a un santuario y un observatorio astronómico pre-hispánico a orillas del Lago Titicaca, propicio para hablar de un cambio de época: el fin de un periodo y el comienzo de otro de buen augurio en línea con las profecías mayas y la serie de películas relacionadas con un probable y temido fin del mundo.

“El 21 de diciembre de 2012 es el fin del egoísmo, de la división, el 21 de diciembre tiene que ser el fin de la Coca-Cola, y el comienzo del mocochinche (refresco de durazno). Los planetas se alinean después de 26.000 años”, ha dicho el canciller para afirmar que se trata de una fecha de gran importancia para el planeta.

Choquehuanca, que acompañó al presidente Evo Morales a inaugurar obras de un aeropuerto en Copacabana para incentivar el turismo, ha recordado que, con el fin del calendario maya “tiene que terminar lamacha; estamos en la macha, la oscuridad. Es el fin del odio y el comienzo del amor, es el fin del capitalismo y es el comienzo de laPacha, del amor, del comunitarismo”, al referirse a una forma de cooperación fraterna que se habitúa entre los indígenas altiplánicos para la siembra, la cosecha y trabajos de beneficio colectivo.

La grave amenaza que se cierne sobre los adictos a la Coca-Cola ha llevado ya a hacer cálculos sobre los costos del doloroso cambio; pero la popular bebida bandera del capitalismo tiene ventajas a la hora de los precios. Una botella de dos litros vale un equivalente a 65 centavos de euro. En cambio, la misma cantidad de melocotón deshidratado hervido alcanza a un euro y 20 centavos.

Por si fuera poco, el “trago largo” más requerido en este país es el “Cuba Libre” a base de un ron anejo del Caribe con hielo y mucha Coca-Cola que, probablemente, no quedaría igual si se reemplaza con moccochinche o con agüita de wilcaparu, un maíz morado que hervido y con leche se destina a la crianza de los lactantes.

La Cancillería ha señalado que el fin de la Coca-Cola ha sido más bien un simbolismo utilizado por el ministro Choquehuanca para destacar la terminación de una era, como señala el calendario maya.

De todos modos, para el 21 de diciembre se ha programado una gran reunión de indígenas de los cinco continentes que tendrá como escenario la Isla del Sol, en el lado boliviano del Titicaca donde, según cuenta la leyenda, aparecieron Manco Kapac y Mama Ocllo que, más tarde, desde Macchu Pichu, organizaron el imperio de los Incas.

Entretanto, en Cochabamba y La Paz circulan ya botellas de refresco de cola a base de hoja de coca, cafeína y agua carbonatada, y otras más internacionales como la Coca-Energy, que tienen el propósito de ganar mercados y desbancar a la bebida que es bandera del capitalismo.

Evo Morales durante un acto de apoyo a Hugo Chávez el 24 de julio. / AIZAR RALDES (AFP)

Papa, maíz, quinua, ají y haba 5 productos son embajadores de la cocina nacional

13 Abr

La quinua, la papa, el ají, el maíz y el haba fueron nombrados ayer como embajadores de la gastronomía boliviana, en el marco de la presentación del Primer Encuentro Gastronómico Boliviano “Tambo”

El Comité Directivo del Proyecto de Revalorización del Patrimonio Alimentario Regional “Tejiendo el Movimiento Gastronómico Boliviano” presentó uno a uno los productos en un acto realizado en la Casa Goitia.

Tras resaltar su importancia en la gastronomía nacional, Ivonne Prado, vocera del comité, indicó que “cada uno de estos productos representa un pilar en la cocina boliviana” y que gran parte de los platos típicos incluye alguno de ellos.

Reconoce que hay muchos más productos que merecen ser embajadores de la gastronomía nacional, pero que éstos se irán incluyendo conforme se revalorice la cocina boliviana y ésta “recupere el autoestima que ha perdido con los años”.

Los primeros cocineros

En el acto de ayer también se realizó la primera graduación de la escuela de la Fundación Melting Pot.

Los recién graduados lucían nerviosos mientras la ceremonia avanzaba y se acercaba la hora de mostrar el queso humacha que habían preparado.

Johnny Sandóval siempre soñó con ser cocinero y cuando la oportunidad se le presentó se aferró a ella: “Ha sido un camino duro, pero ha valido la pena”.

Antes de estudiar gastronomía, el joven trabajó como albañil. Un día se benefició con una beca de la Fundación Ichuri para estudiar cocina. Johnny se apuntó y debido a su buen desempeño fue elegido para recibir capacitación en la Escuela de Comida de La Paz, impulsada por Melting Pot, fundación del danés Claus Meyer, considerado el mejor chef del mundo.

En febrero, Meyer visitó La Paz y degustó varios platillos en mercados de la ciudad. Su llegada oficializó el proyecto gastronómico, que busca revalorizar la cocina nacional.

Johnny habla de comida con pasión. “Si hablamos de ella incluimos las sensaciones, los aromas y colores de los ingredientes”.

Cuando Sara Yujra cocina, cuida cada ingrediente. “Sólo de esa manera puedo estar segura de que la comida me quedará rica”, dice la aspirante a chef.

Las variedades de los productos nativos

Según investigaciones de la Universidad Católica Boliviana, el país posee cerca de 1.400 variedades de papa de las 13.000 existentes en el mundo; de éstas se cultivan extensivamente 500.

Respecto a la quinua, se cultivan dos variedades de 30 existentes: la real y la dulce, ambas nativas de Potosí.

Además, existen siete clases de maíz con decenas de especies diferenciadas según su origen y el uso que se le da a sus granos.

El ají tiene cerca de 300 tipos, de los cuales se cultiva una veintena de diferentes propiedades y grado de picante.

El haba sólo cuenta con tres variedades en Bolivia.

 

Los Andes están para comérselos

12 Abr

 
Michelangelo Cestari y Kamilla Seidler, chefs del restaurante Gustu, en La Paz, Bolivia.

Los caballos no aguantaban. Algunos directamente morían por falta de oxígeno. Porque transportar plata por senderos de alturas escalofriantes tampoco es tarea que soporte todo animal. Sin embargo las llamas sí. Así que a ellas recurrieron los conquistadores españoles para trasladar su botín de las minas bolivianas de Potosí a La Paz. Y de ellas también tira el restaurante Gustu, siglos después y con objetivos distintos. Riqueza, sí, pero del paladar. El centro abierto por el cofundador de Noma Claus Meyer en La Paz hace nueve meses respeta la regla del kilómetro 0 a rajatabla: solo productos bolivianos crecidos a su alrededor. Como, precisamente, las llamas.

Su carne y su leche, en concreto, son algunas de las especialidades que sirven a 3.700 metros de altura la danesa Kamilla Seidler y el venezolano Michelangelo Cestari, los dos jóvenes chefs que Meyer puso al frente de su última perla. Con un objetivo: cocina creativa a partir de lo boliviano de toda la vida. Aunque la recién terminada XII edición del congreso gastronómicoMadrid Fusión ha dejado claro que la misión de Gustu tiene aliados por todo el eje andino. “Nos separan fronteras políticas, pero tenemos la misma tierra, el mismo lenguaje, los mismos pensamientos”, aclara Virgilio Martínez, dueño y cocinero de Central, en Lima, el 4º mejor restaurante de América Latina según la última lista de la revista Restaurant.

Ninguno de los cocineros, para empezar, supera los 36 años. Todos usan únicamente lo que produce su tierra y mantienen estrechas relaciones con pequeñas comunidades recolectoras y productores autóctonos. Hasta trabajan con biólogos y antropólogos. El reto es llevar a la mesa el sabor del país. “Conocemos los animales que te vamos a dar. Quiero saber qué gente corta del suelo la comida que servimos”, añade Rodolfo Guzmán, 36 años y los últimos siete al frente de Boragó, en Santiago de Chile (octavo en la lista de Restaurant).

Así, ante el cliente de Central pueden aparecer papas liofilizadas recogidas a 4.800 metros en Perú. Y en Boragó se sirve un plato que sigue durante un año la evolución del árbol chileno peumo. Son muchas, al fin y al cabo, las historias que narran las exquisiteces de estos restaurantes. Hay productos que proceden de la selva fría chilena, un “parque jurásico donde hay frutos que desaparecen y vuelven al cabo de cinco años”, destaca Guzmán. Y Martínez viaja dos veces al mes a los Andes para volver “cargado” de nuevos hechizos para los paladares ajenos.

Con esta receta, y unos menús que oscilan entre los 50 y los 130 dólares (37 y 100 euros), han acabado por cocinar un éxito mundial. De momento, cuentan con reservas para más de un mes y mezclan público nacional y extranjero. En Gustu, por ejemplo, lo boliviano gana en los fogones y en sala: el 65% de los clientes es autóctono, prometen Seidler y Cestari. Guzmán, en cambio, sigue teniendo más dificultades para convencer a los chilenos: su público, por ahora, es al 75% foráneo.

En el fondo, con los problemas el dueño de Boragó se ha peleado siempre. Se dedicó a la cocina tras un accidente que truncó su carrera como deportista de esquí acuático. Cuenta que estuvo a punto de cerrar su restaurante cuatro veces y que, al menos al principio, en Chile se encontró con resistencia y escepticismo. Otro tanto les ocurrió a los cocineros de Gustu. Aunque ellos mismos lo entienden. “La gente podía pensar: ‘¿Quién eres tú? ¿Por qué vienes de Dinamarca a cocinar platos bolivianos?”, afirma Seidler.

Por lo visto, han conseguido ganarse la confianza de la crítica –Food & Winese preguntaba hace poco si se trata del “mejor restaurante nuevo del mundo”- y del respetable. Tal vez sea porque sus cervezas artesanales las trae una señora de un establecimiento a 20 metros del restaurante. Tal vez porque a Cestari le fascina tanto la gastronomía que lleva tatuadas en su cuerpo las recetas de la crème brûlée y de los macarons de chocolate. O tal vez por la miríada de proyectos que rodea Gustu: un festival gastronómico, un movimiento que pone en contacto ONG, productores, cocineros y demás actores culinarios, varias escuelas para futuros chefs y un laboratorio de alimentos bolivianos. “Pensamos que podemos cambiar el mundo a través de la comida”, reza un ambicioso lema en la web de Gustu.

Guzmán formula un concepto parecido, aunque de forma más poética: “El restaurante es un soporte. Es importante que se entienda el valor de la comida”. El chileno se dice convencido de que su establecimiento ha generado “un cambio importante”. Más en general, todos creen que el gran momento de la gastronomía sudamericana está llegando. Según Martínez, “América Latina tiene mucho que ofrecer. Tenemos productos únicos y muy diversos”. De las llamas a las papas liofilizadas, es sin duda cocina de altura. Literal.

http://elpais.com/m/cultura/2014/02/07/actualidad/1391799441_633151.html?rel=rosEP

 Madrid

La Cocina Colonial en el Alto Peru

11 Abr

cocinacol1

En el día del primer aniversario del Blog les comparto un importante capitulo histórico tomado de la obra de Gustavo Adolfo Otero, en la que se describe el origen de nuestra comida, nuestras recetas y nuestras tradiciones de una manera que sólo su pluma podía hacerla. Es una descripción minuciosa, como Uds. verán, pero que nos permite una visión exacta de la culinaria de nuestros antepasados y como se va desarrollando hasta nuestra comida actual. Es un pedazo un poco extenso de la obra, pero realmente vale la pena leerlo:

Gustavo Adolfo Otero
La Vida Social en el Coloniaje
(Esquema de la Historia del Alto Perú hoy Bolivia,de los siglos XVI, XVII y XVIII).

© Rolando Diez de Medina, 2011
La Paz – Bolivia

LA COCINA COLONIAL EN EL ALTO PERU.- Los elementos culinarios
autóctonos y los importados de España.- El mestizaje de la cocina criolla.- Las
comidas de acuerdo al calendario de las fiestas religiosas.

LA COCINA COLONIAL DEL ALTO PERU
Los elementos autóctonos y los importados por España.- El mestizaje de la cocina criolla.- Las comidas de acuerdo al calendario de las fiestas religiosas.
El estudio de la cocina altoperuana es un ancho campo, cuyas incitaciones mentales abren motivo de interés para el análisis de tópicos relativos a la economía, sociobiología y dietética. Pero, dada la índole sumaria de nuestro trabajo, nos limitaremos a trazar líneas en lo posible sistematizadas, para dar una proyección de conjunto, con un gran fresco, que contiene todos los
elementos, cuyas bases sirvan a especulaciones con dirección calibrada a otros blancos de mayor altura.
La cocina, es decir el sitio de la casa destinado a la química y preparación de los alimentos, era sin duda el rincón al que se prestaba el menor cuidado relativo a la limpieza e higiene. Diseñamos a continuación una cocina correspondiente a una casona. Señoreando la habitación, cubierta en sus paredes con una costra de hollín, especie de pátina como de las viejas
cachimbas, se alza el fogón de barro crudo, que tiene hasta siete agujeros circulares para dar calor a ollas y sartenes. El fogón en las poblaciones del Altiplano estaba alimentado por “taquia”, el excremento de la llama y en los valles y zonas tropicales por leña. Las ollas y lebrillos eran de cerámica y los sartenes de hierro, importados de España. Frente al fogón se ofrece el horno de barro que se calentaba en el Altiplano con una mata llamada “tola” y en los otros centros con leña.

El horno disponía de una boca que permitía el ingreso de un “lechón” y servía para cocer el pan y las humitas, igualmente que los diversos preparados a base de harina. Como elemento indispensable para la cocina debe citarse a la “parrilla”, que era utilizada para asar la carne, alimentada por el calor de carbón vegetal, siendo su aplicación de mayor amplitud en el campo que en la ciudad. Otro útil que no podía faltar en la cocina era la “paila” de cobre, que era elaborada a golpes de martillo, sirviéndose de “charquis” de cobre nativo. Estas pailas eran destinadas exclusivamente para la preparación de almíbares y eran calentadas a fuego lento en braseros de barro, que se alimentaban con carbón de leña. Útiles también infaltables en la cocina eran la piedra batán para moler ají, el trigo y el maíz. Otra piedra de esmerado pulimento y más pequeña, provista de su respectiva muela, servía para pulverizar el café. Estas piedras eran complementadas por el almirez, como útil de molienda. Este almirez era de dos clases, uno de cobre que había descendido de las reboticas y otro de piedra batán pequeño en sus dos integrantes, que servía como mortero para triturar la sal, la pimienta y las diversas especerías. Generalmente frente a la puerta de la cocina se construía una patilla larga y hueca, provista en su base de pequeñas puertas, que era destinada a la cría de conejos con cebada verde, y que luego habrían de ser sacrificados, cuando estaban maduros para la cocina.

La comida colonial tuvo en todas sus características las formas del mestizaje y
posiblemente es en este aspecto de la vida colonial donde se destaca con relieves más intensos el hecho de la hibridación hispano indígena.
Obsérvase que los españoles al pisar las nuevas tierras, encontraron como base de la alimentación indígena el maíz y la papa o patata. El maíz (Zara, Toncko). Al observar la identificación del maíz con la vida antigua y actual del habitante indígena, se justifica el acierto de haber llamado “cultura del maíz” a la de los países del Nuevo Mundo. Nosotros no entramos en la discusión sobre el origen del maíz. Creemos que esta planta tuvo distintos centros de evolución en
el norte, centro y sur de América, de tal modo que las disquisiciones sobre la autoctonía del maíz, constituyen un problema resuelto, que sólo puede preocupar como asunto de índole nacionalista.
El maíz fue, pues, para los habitantes indígenas de Bolivia, un proteo que se transformaba en todo y acompañaba al hombre desde el nacimiento hasta la tumba, y cuya síntesis esencial era la chicha, bebida valiosa que ofrendaban al sol y a sus dioses menores. Los valles de la comarca de los Callahuayas, producen una variedad de tipos de maíz en atención a su color, a su riqueza  y a su tamaño, que alcanza a las cuarenta especies, capaces de transformarse constantemente por los cruces relativos.

Como nuestro objeto es indicar las utilidades que reporta el maíz a los indígenas, nos vamos a limitar a enunciar sus múltiples empleos: La chicha era el vehículo que unía a los hombres y a los dioses, a través de la fecundidad de la tierra. La adoración de los indios quichuas y aymaras al maíz, fue el resultado del milagro que operan sus múltiples y variadas aplicaciones. El indio nacía sobre un colchón hecho por “chalas” de maíz, se calentaba el agua para su primer lavado con la misma envoltura. Estas mismas “chalas” servían para techar sus chozas, para alimentar sus ganados y envolver la sal molida, el ají y la manteca; fumaban su tabaco cubierto por su transparencia y luego servían a la mesa sus humitas defendidas por esta misma cubierta. El
“marlo” del choclo, tiene utilidad como combustible, para tapar las vasijas, formar el cuerpo de las imágenes sagradas, y para no desperdiciar nada de este integrante central del maíz, los morados sirven para teñir la mazamorra de este color conocida con el nombre de “posko-api”.
La caña del maíz o “huiro” no tiene desperdicio para los indios quienes aprovechan su riqueza en azúcar, lo chupan al natural, refrescándose la boca con su delicioso sabor. El tallo del maíz sirve luego para la elaboración de la miel rica y cálida que se utiliza como golosina y medicamento. Con el zumo del huiro, sometido a una cura especial, también preparan el vinagre.

Los granos de maíz reciben la primera aproximación al indígena en su niñez, cocidos en agua. Este es el pan primario que servirá de alimentación inicial, siendo arrancados sus granos del “marlo”, por la presión de los dientes. El grano de maíz tostado se transforma en el compañero del indio, siendo algunas veces el único alimento en sus prolongados viajes. Los famosos “chasquis”
soportaban sus largas y rápidas caminatas mantenidos por el “tostado” y chupando sus raciones de coca. El “tostado” indígena sirvió también a los españoles de la conquista en sus fatigosos viajes, y a los soldados de todos los tiempos en Bolivia. El “mote”, maíz de tamaño especial, desgranado previamente, se utiliza como sustituto del pan, que acompaña al queso y a los
picantes de distintas clases. El maíz “pasancalla”, que tostado en manteca da las formas plurales de diminutas flores, era el alimento consagrado a las festividades religiosas. Hoy día mismo los peregrinos que viajan al Santuario de Copacabana, consumen la “pasancalla”, estimándola como saliva de la Virgen. El “choclo” molido y condimentado ofrece otras variedades muy especiales para la alimentación. Se elabora en primer término la “humita”, condimentada con sal, ají y queso, que envuelta en “chala” es cocida al horno o entre piedras calientes. Esta misma “humita” se prepara en dulce con pasas. El tamal es una variedad de la humita, con la diferencia que la pasta de maíz está aderezada con “charqui” cocido al vapor, envuelta su masa en hojas de plátano.
Además, de la pasta del maíz salada o dulce, los indios hacen distintos pasteles, que son cocinados al horno. Con la harina del maíz los indios preparan pan, y mezclada con harina de trigo amasan un nuevo pan de sabor magnífico. Luego, con la harina elaboran distinta clase de mazamorras, (“apis”) saladas y dulces. La “lagua” de los aymaras con “chalona” es típica, lo mismo que el “posko-api” teñido de morado.
La chicha es el licor de los dioses indígenas. Los indios elaboran dos clases de chichas, una sin fermento y otra con graduación alcohólica. La chicha sin fermentar es un cocimiento de maíz que sirve de refresco y tiene que ser consumida a poco tiempo de su elaboración; a esta clase pertenece la chicha morada y otras no alcohólicas. La chicha fermentada procede del Incario.
El Padre José de Arriaga explica la elaboración de la chicha fermentada en la siguiente forma: “Mascan el maíz mujeres doncellas y a las que hacen ayunar no comiendo ni sal, ni ají, ni durmiendo al tiempo que dura el “hazalle” con sus maridos, las que son casadas”.
Este mascar del maíz es la preparación del llamado “muco”, que es el producto de la quimificación de la glucosa’ con la diastasa de la saliva y que sirve como fuente básica de la fermentación, desempeñando el “muco” el papel de la levadura en la cerveza. En la actualidad todavía en Bolivia se consume la chicha no sólo entre el grupo indígena, sino también por los mestizos y blancos. El vicio de beber la chicha ha creado el chichismo, que es un estado maíz, a la llegada de los españoles, comenzó a ser utilizado como alimento para engordar el ganado porcino, igualmente que para la nutrición de las aves de corral. El español tuvo gran resistencia para alimentarse con maíz, a tal punto que, por ejemplo, ahora en Europa se consume este grano en todas sus formas en la mayoría de los países, excepto en España que sólo es empleado para consumo del ganado. El español utilizó el maíz para fabricar alcohol y elaborar aceite.

Finalmente, vamos a referimos a la utilización del maíz y de sus principales productos en la terapéutica y en la magia de los Callahuayas. Para la adivinación emplean los granos de maíz de distintos colores, los cuales se vierten de la mano sobre una superficie blanca. El agrupamiento de
los granos, según los colores afines, su dispersión y frescura, constituyen elementos básicos para la lectura de la suerte, cuya interpretación queda librada a la fantasía y a la penetración intuitiva, del adivino. Otro método para predecir la fortuna por medio del maíz, consiste en coger con la mano un “hichi” y colocarlo sobre una superficie plana. Luego se procede a retirar los granos de dos en dos, hasta que queda un saldo, sea de una pareja o un sólo grano; si la solución es par, representa augurio de buena suerte en el tema consultado, y si es impar es signo de lo contrario.
Entre los productos del maíz usados en la terapéutica de los Callahuayas, señalaremos la  hasta de esta gramínea que, calentada en agua a elevada temperatura, desempeña funciones emolientes y descongestionantes, acelerando la formación de tumores y postemas. La chicha
caliente desempeña papel importante como diaforético en casos de resfriado. La chicha sin fermentar, cocida con el pedúnculo del maíz, es suministrada como diurético. Entre las prácticas funerarias que ofician los Callahuayas se encuentra el depositar en las tumbas chicha, maíz tostado y otros alimentos derivados de ese grano, como sustentos destinados al gran viaje que
emprende el muerto. Esta costumbre indígena del Altiplano ha sido transmitida por la influencia quichua; pues en las tumbas del Incario, recién descubiertas, se han encontrado granos de maíz en buena conservación y sin haber perdido su poder germinativo.
La Papa.- Entre los alimentos esenciales de la dieta indígena figura la papa, de origen americano, que se ha convertido en elemento importante de la mesa universal. Los cronistas coloniales elogian a la papa como uno de los frutos sabrosos de especie vegetal que “crecen debajo de la tierra”. Como una utilización típica de la papa por los Indios aymaras y que no se ha
difundido por el mundo, vamos a referirnos a la elaboración del “chuño” y la “tunta”.
Se trata de dos diversas formas de conservación de la papa, la una por deshidratación y la otra por lavado, ya que ambas consiguen preservar la celulosa que contiene la papa. La “tunta” se obtiene por medio del lavado de la papa. Es un producto blanco, fofo, liviano. Los indios preparan este producto sometiendo las papas a una corriente de agua a la helada, en forma alternativa, sin que lleguen a tocar los rayos del sol, surgiendo de ahí ese su color alabastrino. El “chuño”, obtenido de la misma papa, es de color negro, compacto, duro y más pesado que el agua. El “chuño” se prepara por los indios sometiendo la papa a la helada y al sol, alternativamente, de tal modo que al cabo de algunos días de este tratamiento, adquiere una consistencia típica. Tanto la “tunta” como el “chuño” pueden conservarse indefinidamente.

Entre las principales frutas que asimilaron los españoles al registro de sus alimentos, anotaremos las siguientes: el plátano, la piña, la chirimoya, el pepino, la palta o aguacate, a la cual llama Garcilaso de la Vega pera, la lima, la papaya, el chile-tomate, la ajipa, la castaña y otras. A estas frutas debemos agregar la importante presencia del cacao (nativo) y el café (importado) que
se producían en la tierra caliente llamada Yungas. También asimilaron el principal condimento de los indígenas, que era el ají, en sus distintas especies.
Las carnes que consumían los indígenas eran procedentes de la siguiente fauna: llama, alpaca, y el cuy o conejo de Indias. Entre las aves autóctonas que fueron adoptadas por la cocina criolla figuran el “pavo”, aquéllas que vivían en las orillas de los ríos y lagos como la chocka, la vecacina y otras. Las carnes de pescado originario del Lago Titicaca y de sus ríos, eran las siguientes: el suche, el mauri, la boga, el humanto y el hispi.
Los españoles, por su parte, introdujeron para su alimentación nuevos elementos a las tierras de Indias. Citaremos en primer término al trigo, que fue mandado sembrar y propagar por el Emperador Carlos V hacia el año 1.547, ofreciendo premios a los agricultores que se dedicaran a su cultivo. Como gramíneas complementarias también fueron difundidas por los españoles el arroz, la cebada y el centeno. Luego fueron importadas las frutas como la naranja, el limón, la manzana, el melocotón, la cereza, la vid y la pera. La caña de azúcar fue aclimatada en las regiones tropicales del Alto Perú, para la elaboración del azúcar y el aprovechamiento de los subproductos como la “chancaca”, el alfeñique y la miel.
España importó al territorio del Alto Perú, ganado nuevo, para el aprovechamiento culinario de su carne, contándose entre otras especies, las siguientes: vacuno, ovino, porcino y caprino. La industria ganadera quedó integrada por la producción de la leche, mantequilla y queso. A este
grupo de ganado productor de carnes agregaremos, desde el punto de vista de la culinaria, la crianza de aves de corral que ofrecía sus variadas carnes y los huevos.
También los españoles importaron para su cocina diversos condimentos llamados especerías, entre las que se cuentan las siguientes: pimientas, ajos, cominos, azafrán, culantro, anís, vainilla, laurel, mostaza, orégano, etc. A estas especerías añadiremos que fueron importadas variedad de hortalizas de las diversas regiones de España, como la lechuga, col, nabo, zanahoria,
remolacha, judías, coliflor, cebolla, puerro, perejil, apio y otras.
Ya conocemos el cuadro de los principales elementos de la alimentación que tuvo la Colonia a su disposición, para el desarrollo del arte culinario.

Al iniciar el esbozo de la cocina altoperuana debemos registrar que la alimentación de la Colonia fue pobre, sujeta a las alternativas climáticas y al régimen de las lluvias, cuyo desborde o sequía ocasionaba con frecuencia oleadas trágicas, llamadas “hambrunas” que afectaban en mayor grado a los indígenas y a los individuos de la clase media. Es indudable que se puede
anotar que la gente de la Colonia comía en las fiestas como un rito religioso, mientras en el resto del año tenía como base de su alimentación el maíz, la papa, la yuca, el plátano, la carne de res, algo de leche, huevos, queso y chocolate. El pan no era alimento de consumo diario, no obstante
que existía de diversas clases: pan blanco de harina cernida, mollete o pan integral, “kaspa”, pan negro y mestizo hecho de capas de harina blanca y negra. Además habían otras variedades con huevos y manteca.
Las primeras fiestas del año eran las Alacitas. Su celebración se realizaba con una feria en miniatura de las artes e industrias. Allí se vendían minimizadas figuras de animales y objetos, hechos plásticos con masapan de almendras y manjar blanco. Luego, diversos dulces llamados con nombres pintorescos como: “gaznate”, “plantilla”, “bocado de la Reina”, alfajores de miel y de
manjar blanco, “planchados”, “suspiros”, “tetas de monja”, “tablitas del Señor”, “paciencias”, “‘bizcochos yungueños”, “cabellos de ángel”, empanadas de carne, de queso y de dulces. Luego se vendían caramelos llamados bolitas, melcochas y “ankukos”. Todos estos dulces eran de industria hogareña, pero quienes tenían el monopolio de la exquisitez y de la gracia para la preparación de estas confituras, llamadas por términos general “frutas secas”, eran las monjas de
los conventos. Al leer los recetarios de la cocina conventual de la Colonia, se puede apreciar la diversidad y la múltiple riqueza en la producción de las golosinas. Solamente para la preparación de roscas dulces y rosquetes habían cien recetas. Igualmente para la elaboración de las frutas en almíbar. Los bizcochuelos y bizcochos también exhibían un caudaloso número de recetas.

El Carnaval era la fiesta por excelencia de las grandes comilonas, consistentes
principalmente en el consumo de humitas y pasteles de maíz, asados de puerco y frutas de la estación, destacándose la chirimoya, los melocotones, las uvas, plátanos, etc.
La cuaresma daba lugar a una cocina especial llamada de ayuno, que se cumplía durante los cuarenta días de su duración. Este régimen de ayuno, de acuerdo a las reglas canónicas, consistía en alimentarse de carne de pescado en diversas formas de preparación, caldos de leche y huevos, ajíes de queso, todo rociado con chocolate en leche y pastas. También se consumían diversas mazamorras dulces de “amachipeke” una fécula de origen tropical y “posko api” de maíz morado y harina de camote. Por cierto que después de la cuaresma todas las personas que habían ayunado, aumentaban de peso no obstante de que por las noches sólo tomaban compotas de frutas deshidratadas, llamadas “kisas” de melocotón y de ciruela.
La fiesta de la Cruz, que revestía los caracteres de un nuevo carnaval de acentuado paganismo, era celebrada con abundantes banquetes y comilonas, donde se hacían presentes los lechones de cerdo, humitas y como platos típicos de la celebración diversos ajíes, destacándose el de conejo, la “ranga-ranga” correspondiente al estómago rumiante de las ovejas y los de gallinas
con la peculiaridad de “sajta”. En las chacras cercanas a la ciudad se hacían “huatias” que era el procedimiento de cocer papas, camotes, ocas, y carne, sepultando estos alimentos en tierra previamente calentada. Las bebidas de aguardiente de frutas y chicha eran en estas fiestas de mayor consumo que las comidas.
San Juan, que coincide con el equinoccio de invierno, era festejado con fogatas y juego de agua. Al propio tiempo se iniciaba la temporada del consumo de los llamados helados de leche, canela, de chirimoya y otras frutas, que eran obtenidos en las ciudades altas, por el procedimiento natural de exponer en fuentes los líquidos al sereno, situándolos en los techos y azoteas, en la
madrugada se recogían los helados, que cristalizaban sus masas con gran consistencia. Otros
helados que también se tomaban eran las “tayachas” de izaño y el “chirapaco”, mezcla de nieve recién caída y “pito” de cañahua, que aseguraban los indígenas que preservaba y curaba del “soroche”

Las magníficas festividades de Corpus, que eran solemnizadas por las autoridades regias y eclesiásticas, eran también objeto de banquetes y cuchipandas. Los banquetes de Corpus comprendían un largo menú de caldos diversos, pescados en salsas o fritos, aves, pavos rellenos, carnes diversas, dulces, pastas, helados, ponches y frutas.
La celebración de algunas fiestas patronales y sus “alferazgos”, o sea las personas que son nombradas para el pago de las ceremonias religiosas y misa, novena y procesión y para que ofrezcan las comidas propias de la festividad. Entre los platos que ofrecían los alfereces figuraban diversos guisos de carnes de tipo español, aderezados con nueces y maní, y muchas especerías.
También se presentaban diversos rellenos de aves pequeñas con múltiples condumios de carnes molidas. Luego se ofrecían rellenos de papas, de plátanos, de alcachofas, de algunas hortalizas y los famosos niños envueltos, consistentes en carne de res convenientemente curada con vinagre o
vino, que enrollaban con un condumio de una mezcla de huevos, carne molida, pasas y piñones.
Por la cantidad de personas que concurrían a ellas se usaban platos fríos, de bogas apanadas y en escabeche, “queso de chancho”, jamón, queso, etc.
El recuerdo del día de difuntos era motivo para que los vivos manifestaran su dolor por los muertos, realizando unas comidas litúrgicas o religiosas. La costumbre había impuesto que los familiares de un difunto reciente obsequiaran a sus parientes y amigos, sobre todo si la herencia
había sido importante, comidas que eran enviadas a sus domicilios. Estas comidas se ofrecían “para hacer rezar” a los obsequiados en sufragio del alma del difunto. Entre los platos típicos de esta fiesta se contaban el ají de conejos, de ullucu, de charqui, de arvejas secas, etc. Dichas comidas eran acompañadas con la bebida de chicha morada y adornadas con frutas secas, especialmente de bizcochuelos, “panales” o azucarillos, empanadas de dulce preparadas de harina de maíz.
Las fiestas de Navidad y Año Nuevo traían también sus propias comidas. Los últimos días del año y primeros del entrante, hasta Reyes, coincidían con la llamada “parición de Navidad”, tanto de las vacas como de las ovejas. De aquí que era fácil en estas festividades hacer gran consumo de leche en forma de múltiples preparados culinarios, entre otros variedad de quesos, requesones y quesillos y manjar blanco y también se preparaba el arroz con leche, ponches de leche a base de huevos batidos, vino y aguardiente.
Estas fiestas navideñas rendían culto al Niño Dios, comiendo buñuelos de viento fritos en aceite o manteca, roscas, rosquetes, empanadas de dulce, y de cabellos de ángel.

GUSTU’S KAMILLA SEIDLER CONFIRMED FOR MISTURA

10 Abr

 

 

 

 

By Patrick Hieger

 

[Gustu]

Now that we’re just about three months away from Peru’s biggest food festival, Mistura, the news is going to start coming in about who will be attending and why you need to be there.  Yesterday, Peru’s El Comercio released word that Kamilla Seidler, the Danish chef in charge of La Paz’s Gustu, has been confirmed as a speaker for the Congreso de Mistura, which will take place from September 5 to 7.  Though the rest of the lineup has yet to be confirmed, it’s likely that Seidler will be speaking amongst some very big talent, which last year included Rene Redzepi, Massimo Bottura, Gastón Acurio, and a whole slew of the world’s leading chefs.  We’re also expecting Gustu to break into Latin America’s 50 Best this year, which will be announced on September 3.  It’s looking like 2014 is going to be a very good year for Bolivia.  More on Mistura as we get it.  [via El Comercio]

Ahora que solo faltamos tres meses para el festival de comidas más grande de Peru, Mistura, las noticias van a empezar de quien va a asistir y porque tu debes también.  Ayer, el diario El Comerciopublicó que Kamilla Seidler, la danesa encargada de Gustu en La Paz, ha confirmado su asistencia para el Congreso de Mistura, que pasa desde el 5 al 7 de septiembre.  Aunque no tenemos la lista completa de los otros chefs, es probable que Seidler estará hablando dentro de un grupo de chefs talentosos, que el año pasado incluyó a Rene Redzepi, Massimo Bottura, Gastón Acurio, y muchos más de los mejores chefs del mundo.  También esperamos que Gustu estará en la lista de los 50 mejores de Latinoamérica este año, se se anuncian el 3 de septiembre.  Parece que 2014 será un buen año para Bolivia.  Más acerca de Mistura cuando lo recibimos. [via El Comercio] http://comosur.com/2014/06/04/gustus-kamilla-seidler-confirmed-for-mistura-es/

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Ruta de Vinos y Singanis

10 Abr

http://www.lavinotecadetarija.com/index.php?option=com_content&view=article&id=38&Itemid=48

La Paz nunca se ha visto tan deliciosa!

9 Abr

By Patrick Hieger

[Amapola Media Studios]

Put just about anything through an HD filter and the results will be nothing short of stunning.  Put South America’s highest city through an HD filter and the results will be downright epic. That’s just what the folks at Amapola Media Studio did in this new video titled Los Imperdonables, a look at 50 different reasons–ranging from food to sport to culture–that you be looking at La Paz, Bolivia as your next travel destination.  Watch closely and you’ll see restaurants like Gustu, exceptional anticuchos on the street, wine and beer bars, and a whole lot more.  La Paz has never looked so delicious!

LOS IMPERDONABLES:LA PAZ from Amapola Media Studio on Vimeo.

Si pasas cualquier cosa por un filtro de HD, la resulta será nada peor que alucinante.  Si pones la ciudad más alta de sudamérica por un filto HD, la resulta es épico.  Es lo que hizo el equipo de Amapola Media Studio en este nuevo video que se llama Los Imperdonables, una vista a 50 razones–desde comida a deportes a cultura–que debes mirar a La Paz, Bolivia como tu próximo destino de viaje.  Mira y verás restaurantes como Gustu, anticuchos callejeros increíbles, barras de vino y cerveza, y mucho más.

La Paz nunca se  ha visto tan deliciosa!

http://comosur.com/2014/06/04/video-50-reasons-you-should-head-to-la-paz-bolivia-es/

Medicina Tradicional en el Oriente Boliviano

8 Abr

 Ovidio Roca 

Hace unos días leí que el Vice de Murundanga, determinaba que en los programas de salud, paralelamente a la medicina occidental y capitalista, se apliquen las prácticas originarias, por entendido andinas.

Para no quedar fuera del juego en este país de justicia plural, medicina plural, sexo plural y conseguir algunas pegas para los cambas herbolarios, traigo a la memoria algunas recetas de la medicina y cultura amazónica esperando que mis amigos bonosolistas recordando sus experiencias y exprimiendo sus recuerdos, las puedan complementar, pues de seguro necesitaremos aplicarla cuando nuestros “maestritos” de la economía, la sociología, la educación, la política internacional, con sus absurdas recetas y peor gestión, concluyan de destruir la nación boliviana y el país y consigamos quitarle la posta a Haití.

Es seguro que de seguir con este nefasto experimento de marxismo indígena, retornaremos quinientos años atrás y habremos conseguido el objetivo ultimo del cambio originario: tendremos al Inca y sus narcoamautas y algunos q´arasiquis, q´arapanzas y qanachiris, formando parte del entorno palaciego y muy por debajo la masa de pongos q´arachaquis, a quienes aplicándoles la técnica motivacional originaria, del “garrote y coca”, se los hace trabajar duro para el confort y disfrute del amadísimo líder y sus huestes.

Volviendo a la medicina tradicional, mi experiencia en las practicas curativas viene de algunas vivencias; primero en la Estancia San Lorenzo de la barranca, cerca de Montero Hoyos (Santa Cruz), donde pase mi infancia y aprendí de las cambas viejas y sabidas, las recetas curativas; luego algunos años en Mojos haciendo mi maestría con los Taitas y Mamas del Cabildo de San Lorenzo (Beni), quienes me enseñaron algunas otras, las que reseño para ustedes.

Nota: Estas recetas fueron certificadas en su tiempo por Santos Noco y Malaco Méndez Roca

Inflamación de los ojos: Usar como colirio, el rocío de la madrugada condensado en la flor de Santa Lucia.

Reumatismo: Picadura de hormiga de Palosanto, aumentando la dosis diaria de una a diez hormigas.

Ciática y dolor de huesos: Fricciones con resina de Isiga mezclada con aceite de caimán.

Picada de víbora: Tomar durante una semana por la mañana, hiel de Jochi.

Arrugas en la cara: Friccionarse diariamente con manteca de peta.

Nauseas del embarazo: Tomar disuelto en agua, polvo de Molleja de Piyo

Para Mejorar la vista: Tomar polvo de víbora disuelto en mate de pajacedrón.

Tuberculosis: Una cucharada cada mañana de aceite de hígado de raya

Fijar huesos quebrados: Colocar sobre un trapo que envuelva la lesión, un emplasto de cáscara de curupaú, el que en poco tiempo se seca y endurece fijando el hueso.

Bichos (gusanos intestinales): Masticar y tragar semillas de papaya.

Infecciones y heridas de la piel: Colocar aceite de copaibo.

Fiebres: corteza de quinaquina, ya sea mascando un pedacito o tomado en infusión.

Impotencia: Raspadura de cacho de leque.

Fortificante capilar: Aceite de cusi, evita la caída del pelo y las canas prematuras.

Dolor e inflamación por picadas de petos: Colocar sobre la picada resina de papaya.

Repelente de mosquitos y marigüis: Colocarse aceite de semilla de urucú.

Mocheó (sudoración): Baños con hervido de hojas de tocotoco.

Pitaí: Baños con cocido de hojas de balsamina.

Desodorante: Machacar hojas de cuchi y pasarlas por las axilas o por donde se desee.

Impétigo: Baños con cocido de nido de chopochoro.

Disentería: Tomar infusión de hojas de guayaba y cáscara de tarumá.

Diarrea: Mate de cáscaras de chichapí y palo santo.

Resfrío: Tomar cada mañana una cucharada de aceite de caimán con miel de abeja suro.

Resfrío crónico: Tomar unas gotas de aceite de copaibo en miel de abeja señorita.

Enanismo: En la noche de San Juan hacer un manojo de malva y con este machucarles las nalgas a los muchachos para que crezcan. Repetir todos los años hasta que cumplan los 18, después es tarde.

 

http://www.eforobolivia.org/blog.php/?p=8732

ovidioroca

MEDICINA TRADICIONAL EN EL ORIENTE BOLIVIANO
– Ovidio Roca – 25.3.2011

Hace unos días leí que el Vice de Murundanga, determinaba que en los programas de salud, paralelamente a la medicina occidental y capitalista, se apliquen las prácticas originarias, por entendido andinas.

Para no quedar fuera del juego en este país de justicia plural, medicina plural, sexo plural y conseguir algunas pegas para los cambas herbolarios, traigo a la memoria algunas recetas de la medicina y cultura amazónica esperando que mis amigos bonosolistas recordando sus experiencias y exprimiendo sus recuerdos, las puedan complementar, pues de seguro necesitaremos aplicarla cuando nuestros “maestritos” de la economía, la sociología, la educación, la política internacional, con sus absurdas recetas y peor gestión, concluyan de destruir la nación boliviana y el país y consigamos quitarle la posta a Haití.

Es seguro que de seguir con este nefasto experimento de marxismo indígena, retornaremos quinientos años atrás…

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Gustu, el restaurante que puso a Bolivia en el mapa gastronómico

7 Abr

Por Gloria Carrasco, para CNN

La Paz (CNN Español) – ‘Gustu’, que en el idioma nativo quechua que significa “sabor”, es un restaurante que no solo pone en la mesa nacional y mundial un sofisticado menú, sino también auténtico, con los conocimientos ancestrales de la cocina nacional y los frutos que brinda la madre tierra boliviana.

Si estás viendo esta nota en tu móvil, mira aquí la galería.

Ubicado en la ciudad de La Paz, es el resultado del sueño de un grupo de visionarios encabezado por el empresario danés Claus Meyer, que en colaboración con IBIS Dinamarca, estableció Melting Pot Bolivia en 2012, organización sin fines de lucro que propone un desarrollo social y económicamente sustentable en Bolivia a través de la comida, luego de una similar experiencia en Dinamarca.

Michelangelo Cestari, gerente general de ‘Gustu’, asegura que Bolivia, por su cultura, era un país interesante para este proyecto.

“Tratar de conseguir, a partir de la biodiversidad ecológica y cultural que ustedes tienen aquí en Bolivia, que es hermoso todo y nos facilita la idea de impulsar lo que es Gustu con la misma idea, el mismo concepto Noma en Copenhague…”, dijo a CNN en Español.

Lo importante, asegura Cestari, es unir el concepto gastronómico empresarial y la idea social de la educación de jóvenes de sectores vulnerables en la cocina y transmitir el concepto de cambiar el mundo a través de la comida. Así, buscan inspirar a toda una nueva generación dedicada a la gastronomía, las artes culinarias y las actividades de producción de alimentos: panaderos, pasteleros, sumilleres, baristas, gastrónomos, enólogos, cocineros y camareros, para que descubran el verdadero potencial de la cultura gastronómica boliviana convirtiéndose en un motor para el progreso socio-económico nacional.

La riqueza cultural y la biodiversidad de Bolivia fue determinante para desarrollar el proyecto ‘Gustu’ en este país, asegura Cestari.

“Cien por cien boliviano. No utilizamos absolutamente nada, no sé si seamos el único país del mundo que haga eso, no lo sé. Yo me sorprendí muchísimo por el desarrollo de los productos que existen acá. A nivel de bebidas por ejemplo, el área de singanis, vinos y cervezas es amplio… la variedad cultural también nos ayudan a generar diferentes propuestas gastronómicas”, comentó.

Todo lo que rodea a ‘Gustu’, cada uno de sus rincones exquisitamente decorados con artesanía nacional y todos los ingredientes de sus sofisticados platillos, están impregnados de cultura boliviana. También del trabajo de los hombres y mujeres que producen sus ingredientes, en los valles, el altiplano y las selvas amazónicas de este país. Estos son transformados por las hábiles manos de sus chefs, que también comparten con los productores en su mesa.

Para ellos, como Cristina Yujra, productora de racacha, un tubérculo cultivado en los Yungas del departamento de La Paz , esta política empresarial de compartir conocimientos y experiencias con los chefs es increíble.

“Es una gran alegría saber que nuestro producto, que viene del campo, lleno de tierra y que llegue a la mesa para nosotros es algo increíble ¿no?”, dice Yujira.

Compartir conocimientos con los productores hace de la comida de ‘Gustu’, algo muy particular, nos dice Marsia Taha, sous chef boliviana.

“La experiencia del contacto directo con el productor hace que muchas cosas cambien en mi cabeza, y ahora tengo mucho más respeto por los productos que consumo ya que este tiene un largo proceso de venir a nuestra mesa”, sostiene.

Mauricio López, también sous chef boliviano, dice que esta experiencia hace volar su creatividad a la hora de proponer un nuevo menú.

“Hay mucha más investigación, hay que probar diferentes cosas, hay que aventurarse un poco y claro que le da un valor agregado mucho más grande a nuestros platillo”, afirma.

Todo ello también impacta en los comensales que visitan ‘Gustu’, como Beatriz García, que dice que la comida motiva sus sentidos.

“Cada vez que vengo a este espacio es una experiencia diferente donde todos mis sentidos tienen oportunidad de explorar”, dice.

‘Gustu’ destaca en sus platillos el valor de productos como la quínoa, la carne de llama, de lagarto, el palmito, el locoto y los ajíes, además de una variedad de tubérculos como la papalisa y la racacha, entre otros.

Pero detrás de cada platillo hay mucho más porque ‘Gustu’ apuesta por la educación y lleva adelante una serie de proyectos y programas de capacitación gratuita en gastronomía dirigidos a sectores vulnerables de jóvenes.

Estos proyectos y la interacción de los educadores con sus alumnos también ha impactado en la vida de quienes vinieron a Bolivia para llevar adelante este proyecto, como la danesa Kamilla Seidler, chef principal de ‘Gustu’.

“Para mí ha sido trascendental el afecto humano que recibí en este país y tener la oportunidad de enseñar lo que he aprendido y compartirlo con alguien que no tuvo las mismas oportunidades que yo tuve”, señala Seidler.

José Luís Choque, que se forma en las escuelas de ‘Gustu’ en la ciudad de El Alto, la más poblada de Bolivia y donde para muchos como él es muy difícil acceder a una educación superior, está convencido de que es posible cambiar su vida y el mundo a través de la comida.

“Sí se puede realmente y eso es lo que aquí aprendemos. Si siembras la semillita en una persona eso replica a otra y eso va a otra y vas cambiando la mentalidad de comer de una persona y realmente puedes cambiar a través de la comida al mundo”, asegura.

José Parra, estudiante, dice que ha aprendido a amar lo que su país produce y lo que hace. “Me he enamorado de todo, de los platos, de la comida, de lo que trata de hacer Melting Pot”, agrega.

María Claudia Chura, estudiante graduada de la escuela ‘Gustu’ dice que sueña con abrir su propio restaurante. “En mi restaurante quiero buscar comidas sanas que les hagan bien a mis clientes”, dice.

“Gustu’ es una manera distinta de hacer negocios con responsabilidad social y debemos ser un ejemplo para las grandes empresas”, nos dice convencido Cestari.

“Y que grandes corporaciones puedan dirigir su manera de trabajar, su visión de trabajo en esto, consideramos que no necesitamos engordar económicamente tanto Considero que con una administración honesta, y con mucha moral de alguna manera, yo considero que podríamos generar otro tipo de negocios, yo creo que Sudamérica lo necesita”, asevera.

En 2013 , ‘Gustu’ fue elegido como mejor restaurante nuevo de Sudamérica y mejor restaurante del Cono Sur por la revista digital especializada Como Sur, mediante una votación abierta que evaluó restaurantes, chefs, festivales y eventos gastronómicos destacados de Bolivia, Brasil, Argentina, Uruguay, Chile y Perú.

Seidler, que es la voz de mando de este ejército de jóvenes chefs que considera su familia en Bolivia, asegura que el trabajo realizado hasta ahora ha sido exitoso y muy gratificante.

“Si cerramos mañana y hemos hecho una diferencia en la vida de alguien, y lo hemos hecho definitivamente, y ellos mismos han hecho un cambio en sus vidas, puede acabarse mañana. Ya estamos felices”, dice.

En 2014, ‘Gustu’ recibió el mayor reconocimiento a un restaurante con menos de dos años de antigüedad al entrar en la Lista de los 50 Mejores Restaurantes de Latinoamérica que se dio a conocer el 3 de septiembre en Lima.

¿Fusión de comidas, un invento reciente?

6 Abr

 Algunos creen que la comida fusión es una tendencia que implica toda una revolución en la forma en la que concebimos la comida. Muchas veces ha sido vista como sinónimo de vanguardia. Sin embargo, este es un concepto que lleva siglos marcando la pauta en el mundo gastronómico.

Es el producto de la conquista y el resultado de la mezcla entre el mundo indígena y el español.  Este último venía además de haber sido influido por otras tantas culturas y civilizaciones, como los judíos o los moros. Rachel Laudan  del blog Food and Think, asegura que todas las comidas fueron fusionadas. “La mezcla de mundos culinarios para crear nuevos platos híbridos, ha estado presente desde el inicio de los intercambios. Tan grande es su historia que es casi imposible discernir de dónde provenían en un inicio”, dijo. Ejemplo de ello, son  las célebres pastas italianas, no existirían si los chinos no hubieran perfeccionado la técnica de preparación de fideos primero. El querido sancochado es una mezcla entre el andino timpu y el cocido madrileño./elcomercio.pe

Inés España «La cocina boliviana es única

5 Abr

Inés España «La cocina boliviana es única» - Alvaro Gumucio Periodista Invitado

OH! ¿Cuál es la receta de su éxito?

Creo que la perseverancia, seguir adelante tratando de cumplir los sueños, con especial esfuerzo en una sociedad donde reinan los hombres, y donde hasta en la cocina domina el varón. A fuerza de trabajo y perseverancia se puede conseguir todo.

OH! Pero no siempre estuvo dedicada a la cocina…

Siempre me apasionó la cocina, pero en años anteriores pensar en estudiar cocina no era algo realmente serio, era una carrera poco valorada y no había lugares donde estudiar en Santa Cruz. Yo estudié periodismo, me encanta y le dediqué muchos años, pero luego tuve la oportunidad de dedicarme a la cocina, que es mi gran pasión. Sucedió cuando me volví a casar, y tuve un inconveniente de salud con mi bebé que me forzó a estar en mi casa, eso me hizo revalorizar lo que quería hacer y decidí que haría aquello que me satisficiera completamente, así que comencé con la cocina. Fui a estudiar a Buenos Aires, con el apoyo de mi esposo. Luego a Sao Paulo, a Santiago de Chile, y poco a poco fui tratando de mejorar.

OH! El negocio fue creciendo…

Comencé con los cursos en mi casa y luego con el programa en el canal de cable argentino “Utilísima” que se llamó ‘La Cocina de Inés’ porque realmente estábamos en mi casa. Después todo fue creciendo casi sin darme cuenta, por lo que tuve que conseguir un lugar más formal, y así de a poco comencé con el restaurante. Creció tanto que en un momento yo sola no lo podía controlar, así que las otras cosas paralelas, como el tema administrativo, las fui derivando.

OH! La gastronomía se ha puesto de moda…

En Santa Cruz se ha disparado el tema gastronómico, lo cual es bueno por un lado, pero malo por otro. Es como cuando una ciudad crece desordenadamente y se convierte en un caos como es hoy Santa Cruz. Es bueno porque motiva a un crecimiento constante y a mejorar, a valorar lo nuestro. Yo ahora estoy en el afán de colocar en el menú más productos bolivianos, por ejemplo. La competencia hace que uno mejore a la fuerza. Pero es malo porque los jóvenes creen que la carrera de cocina es fácil. Y evidentemente es una carrera hermosa que uno disfruta mucho cuando está estudiando, pero al momento de ejercerla, se complica. Es una carrera con mucho sacrificio. Yo no tengo día de la madre, navidades o año nuevo, porque esos días son los que más trabajo, y eso no lo ven los jóvenes. Cuando entran a esta carrera se llevan la frustración de que desean hacer otras cosas propias de la juventud y la carrera es tan dura y tan pesada que no se los permite.

OH! Entonces no es tan fácil como se ve en la tele…

El problema es que la gente quiere brillar de la noche a la mañana, pero a mí no me conocieron el primer día que yo salí a la luz; mi trabajo fue de años, un trabajo de hormiga. Hace 12 años que estoy en esto y después de mucho que he podido ver el fruto de mi esfuerzo, pero ahora hay ese error, creen que es de golpe que se van a volver famosos y que será sencillo. Me ha pasado con alumnos de otras escuelas que han venido a trabajar conmigo y que se han dado cuenta de que la realidad es totalmente distinta. Dicen que la carrera que genera mayor tensión no es ni siquiera la medicina, sino la cocina. Es una tensión inmediata; yo no puedo decirle al cliente que se vaya porque me siento indispuesta, al cliente no le importan mis problemas, y eso me sucedió por ejemplo el día de la madre cuando de la clínica tuve que venir a atender el restaurante. A veces hay un mal concepto, efectivamente cocinar es bonito, cuando cocinas para tu familia, para tus amigos, pero cuando cocinas para el cliente, además de ser fascinante, implica otras responsabilidades.

OH! ¿Qué debe tener un buen chef?

Lo primero, paciencia. Con todo, con el cliente, con el personal, con los proveedores, y también tiene que gustarle la cocina. No hay un intermedio, no es que a uno le gusta un poco, o más o menos… Al que no le apasiona la cocina, por más bueno que sea, no va a poder resistir la presión. Hay que amar la cocina, la pasión tiene que nacer de adentro.

OH! ¿En eso influyen las escuelas?

Muchas veces no depende de la escuela, sino de uno mismo. Y eso pasa en todas las carreras. Puede haber profesionales que salen de Harvard, que luego no se destacan, y puede que alguien egrese de una universidad desconocida y termine siendo el mejor. La escuela es importante, pero sobre todo es la actitud de cada persona frente a lo que va apareciendo.

OH! ¿Qué necesita nuestra comida? ¿Con qué nuevos ingredientes está trabajando?

Quinua, que en Santa Cruz se consume muy poco, amaranto, frutas silvestres, el guapurú, utilizar el manjar blanco, usar más el queso criollo, tratar de que el surubí, el paiche o la trucha del lago, sean más buscadas que el salmón o el lenguado. Quiero darle un valor agregado a nuestros productos para que nuestra cocina tenga una identidad, que en este momento yo no encuentro.

OH! ¿No tiene identidad?

Cuando viene un extranjero lo que ve en nuestra cocina es un plato muy lleno, y con sabores muy cubiertos, debemos tratar de rescatar ingredientes propios, e incorporarlos a un nuevo estilo conservando la esencia pero tratando de que sea más llamativo para el comensal y que así encuentre gourmet comer la comida nacional. En mi menú tengo por ejemplo un cuscús de quinua, con langostinos grillados y mousse de palta. Quiero incorporar productos de Bolivia de una manera fácil de entender para el boliviano y para el extranjero que nos visita y de esa forma hacer que nuestra cocina crezca.

Lo único que no tenemos a diferencia de Perú es mar, pero somos tan ricos en cocina como ellos. Yo sé que se puede destacar nuestra comida. Recientemente estuvo acá Claus Meyer (fundador del restaurante danés Noma, considerado el mejor del mundo), y cociné para él. Le hice un pato con salsa de guapurú acompañado de quinua, y quedó fascinado con los sabores bolivianos. Eso sí, dependo mucho de los proveedores y a veces se hace muy difícil, quiero tener carne de llama en mi menú, pero se me ha dificultado tanto que no puedo hacerlo, porque tienen que traerla desde Potosí, etc. No he encontrado un camino directo hacia la llama al contrario de lo que me ha sucedido con el jamón serrano que hacen en Tarija, o los espárragos o los arándanos que también me llegan desde Tarija.

OH! ¿Cómo fue su experiencia en “Utilísima”?

Es algo que me llena de orgullo y son recuerdos inolvidables. Son esos sueños que una no cree que se puedan realizar. Me ayudó el haber estudiado en Argentina y los contactos que pude hacer con excelentes profesores del medio, que vieron en mí algún extra. Sabían que era periodista y que no le tenía miedo a la cámara, así que me animaron a hacer el programa. Ya teniendo el programa “La Cocina de Inés” acá, mandé un video a través de uno de mis profesores, y me llamaron a un casting. Tuve la suerte de que me eligieran un par de meses después. Estuve tres años en “Utilísima”, yendo una vez cada tres semanas a Buenos Aires. No me trajo ningún rédito económico, pero sí otro valor más importante. Tuve el apoyo en un principio del Lloyd Aéreo Boliviano (LAB) y luego de Aerosur, si no me habría sido imposible. Me apoyó mi esposo, mi familia, todos sabíamos que este era un buen sueño hecho realidad, logramos que se escuchara que Bolivia tiene cocina, llevé muchos platos de acá y preparé una paella de quinua que se ha vuelto una referencia en todo el mundo, hasta ahora me escriben sobre ella.

OH! ¿Puede fusionarse la comida del oriente y la del occidente?

Totalmente, lo que pasa es que nosotros lamentablemente tenemos esa barrera Oriente-Occidente, y eso no debería existir en nada, y peor en la cocina. La cocina boliviana es una, con sus características por cada región. En Santa Cruz tenemos pescados de río y muchas frutas tropicales, pero no tenemos trucha ni papas, ajíes, amaranto, quinua… Combinar todo ello en la cocina es arte.

OH! ¿Planea seguir con la escuela?

La escuela para mí es lo que realmente me abrió el camino en la cocina, por lo tanto le tengo un amor increíble. Empecé primero con la escuela, aunque ahora he tenido que reducir los cursos porque si bien la escuela es lo más bonito que tengo, es lo que me demanda más tiempo porque el alumno se acostumbró a que yo esté en la clase y cuando intento poner otro profesor el alumno como que se niega. He tropezado con este conflicto así que mis clases ya no son tan seguidas como antes, ahora doy clases dos veces al mes, en la mañana, la tarde y la noche.

Perfil

Inés España

Pareciera que siempre está lista. Incluso cuando Inés España descansa, uno tiene la impresión de que está preparándose para hacer algo. Durante esta entrevista no dejó en ningún momento de supervisar el restaurante, guiar a sus alumnos, atender a los clientes y estar pendiente de su familia. Sin duda esta chef cruceña es una persona completa y lo disfruta.

Mamá de tres hijos, de 23, 21 y 10 años y casada con Walter Parejas, hijo de la famosa doña Piedades (Delfina Moreno de Parejas), autora de uno de los libros de recetas más conocido en el país, (“fue pura casualidad que nos enamoráramos, no tiene nada que ver con la cocina”).

Inés España habla en esta entrevista de la receta de su éxito y de los ingredientes para su vida que todavía tiene guardados.

LosTiempos

http://www.amlatina.org/2012/06/ines-espana-%C2%ABla-cocina-boliviana-es-unica%C2%BB/

El Plato “LA GENERALA”

5 Abr

El plato “La Generala” será lanzado el 5 de julio en Cochabamba

Se trata de un plato abundante, pero saludable ya que lleva carnes de res, conejo lampreado, pollo criollo y porciones de mote de maíz, papa khoyllu (morada) y el k’allu tradicional. La contribución y principal característica de La Generala será la porción de quinua (phisara) y majadito con los símbolos de la estrella y tricolor nacional.

Indicaron que se cuidó los mínimos detalles para que sea una propuesta culinaria atractiva y agradable a los sentidos

Cochabamba, La Paz, 28 Jun. (ANF).- El nuevo plato denominado “La Generala” inventado en honor a las mujeres que lograron esos históricos grados en la Policía y el Ejército, tras vencer rigurosos exámenes y degustación de sibaritas y expertos en gastronomía criolla, será presentado el 5 de julio en ceremonia especial en la Gobernación de Cochabamba.

Según los creadores y propietarios de la reconocida Quinta Chernobyl, Cristina Gonzales y Román Soliz, después de la presentación pública el plato será lanzado a la venta el sábado 6 de julio en sus ambientes en medio de un gran acontecimiento festivo y cultural.

Para este singular acontecimiento, informaron, que se contará con la presencia de las generalas Lily Cortez Ávalos y Gina Reque Terán, en quienes está inspirado el plato. Esta ingeniosa propuesta pretende ser un tributo a ellas, quienes con su esfuerzo y sacrificio lograron escalar los sitiales más elevados de la Policía y el Ejército, hecho que incluso fue destacado por el presidente Evo Morales.

“El concebir, preparar y presentar el contenido del nuevo platillo no fue una tarea fácil porque demandó la intervención de todas las sensaciones y sentidos, especialmente el del gusto. La Generala sintetiza los gustos más exigentes de los bolivianos de las tres regiones y pisos ecológicos”, dijeron.

Indicaron que se cuidó los mínimos detalles para que sea una propuesta culinaria atractiva y agradable a los sentidos, además de estar a la altura de las nuevas exigencias gastronómicas de la juventud y las personas mayores que evitan comidas con elevadas calorías.

ABUNDANTE Y SALUDABLE: Explicaron que se trata de un plato abundante, pero saludable ya que lleva carnes de res, conejo lampreado, pollo criollo y porciones de mote de maíz, papa khoyllu (morada) y el k’allu tradicional. La contribución y principal característica de La Generala será la porción de quinua (phisara) y majadito con los símbolos de la estrella y tricolor nacional.

Gonzales y Soliz recomendaron brindar este abundoso platillo con una tutuma de chicha Chernobyl que aplacará el picor de la llajua molida en el batán de la abuela con locoto de huerta y sazonada con tomate extranjero, quirquiña, suyco tiernos y cebolla finamente picada en cubitos.

“Como todo tiene su inicio antes de deleitarse con La Generala, gracias a una alianza estratégica con industrias Viejo Roble, uno podrá servirse como aperitivo un vaso de licor de quinua, elaborado en celebración del año internacional de la quinua”, agregaron.

La presentación oficial de esta nueva propuesta gastronómica se realizará en el hall de la Gobernación con participación de autoridades regionales y chefs internacionales, quienes degustarán el platillo.

“Pero quienes darán su aval y visto bueno serán las tres generalas, quienes recibirán el homenaje de la población en ambientes de Quinta Chernobyl por su contribución a la equidad de género y reivindicar las demandas de las mujeres en la sociedad, especialmente en dos instituciones con fuertes rasgos patriarcales”, finalizaron.

Tanto la general Lily Cortez, Cristina Cerruto y Gina Reque Terán ingresan a las páginas de la historia de Bolivia con merecimientos propios que fueron reconocidos por el propio presidente Evo Morales como parte de las políticas de equidad de género. Antes de este hecho histórico, el país contaba con la única generala honorífica Juana Azurduy de Padilla, una de las máximas heroínas de la guerra de la independencia.

Quinta Chernobyl se encuentra en la ciudad de Quillacollo y se apresta a festejar sus bodas de plata con varios eventos culturales, artísticos y gastronómicos. Es afamada por la producción industrial de la chicha considerada el néctar del valle, que incluso es exportada a varios países de Europa, Argentina, Brasil y Estados Unidos.
//JLZ//

QUINTA CHERNOBYL
Departamento Ciudad Zona
COCHABAMBA QUILLACOLLO QUILLACOLLO
Dirección
C. CALIXTO PEÑALOZA # 92
Teléfono(s) Fax Casilla
4261980, 4263191, 4262275

Vino boliviano en la feria europea más importante

4 Abr

cam
Recientemente una marca nacional fue incluida dentro de las 200 mejores del mundo, después de una selección a la que fueron sometidos 650.000 vinos
Una marca nacional fue incluida dentro de las 200 mejores del mundo, después de una selección a la que fueron sometidas miles de marcas.
Vino boliviano en la feria europea más importante
Cerca de 50.000 visitantes acudieron al evento desarrollado en una ciudad alemana. El Trivarietal Reserva de la bodega Tarijeña Campos de Solana está entre los mejores
Jesús Alanoca – EL DEBER
alanocajesus@gmail.com

Bolivia participó por primera vez de la Feria Internacional del vino ProWein, la más importante de Europa y una de las más reconocidas a nivel mundial, que se realiza todos los años en la ciudad de Düsseldorf, Alemania, según información desde la embajada nacional en ese país.

Los datos indican que durante esta gestión, el evento recibió a más de 49 mil visitantes especializados del rubro y Bolivia fue uno de los 50 países expositores, representada por ocho bodegas especialmente seleccionadas.

En el evento se presentaron al mundo los denominados “vinos de altura” que, gracias a su elaboración a más de 2.000 metros sobre el nivel del mar, se caracterizan por una especial nota floral y cítrica en su aroma, así como por una fresca acidez y un grado de alcohol moderado.

Según se informa, Campos de Solana, Kohlberg, Sausini, Aranjuez, Kuhlmann, Magnus, La Concepción y la Sociedad Agroindustrial del Valle representaron al país en el evento internacional. Todos con bodegas en Tarija, el valle de Cinti y Santa Cruz.

La Embajadora de Bolivia en Alemania, Elizabeth Salguero Carillo, llegó a Düsseldorf para dar la bienvenida a las y los empresarios del vino bolivianos y para coordinar el apoyo de la Embajada a la promoción de su producto en Alemania, así como a los emprendimientos que puedan darse a partir de la ProWein.

Franz Molina, presidente de la Asociación “Wines of Bolivia (Vinos Bolivia)”, sostuvo que los vinos bolivianos tuvieron una muy buena acogida en la feria. “Nos estamos dando cuenta que la gente se interesa por nosotros y se sorprende al enterarse de que en Bolivia hacemos vino”, dijo.

Recientemente, el Trivarietal Reserva de la bodega Tarijeña Campos de Solana fue incluido entre los 200 mejores vinos del mundo por la Asociación Mundial de Periodistas y Escritores de Vinos y Licores, en el Ranking Vinos del Año 2014 (WRW&S).

http://www.eldeber.com.bo/bolivia/vino-boliviano-feria-europea-mas.html

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