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Aprender de las dietas mediterránea y japonesa para una vida sana

12 Nov

COLUMNA:Por José Graziano da Silva *

José Graziano da Silva

José Graziano da Silva/Crédito FAO

ROMA, may 2015 (IPS) – En el último medio siglo, los estilos de vida cambiaron radicalmente. La esperanza de vida aumentó casi por doquier, pero vino acompañada de un incremento de las llamadas enfermedades no transmisibles (como las cardiovasculares, las respiratorias, el cáncer o la diabetes), que cada vez provocan más muertes en todo el mundo.

Mi distinguida colega, Margaret Chan, directora general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha calificado el incremento mundial de las enfermedades no transmisibles (ENT) como “una catástrofe a cámara lenta”.

Si estas enfermedades fueron consideradas en su día el azote de los países desarrollados, esto ha dejado de ser cierto; ahora afectan de manera desproporcionada a los países de bajos y medianos ingresos, donde se producen casi tres cuartas partes de las muertes relacionadas con estas enfermedades, 28 millones al año.

Gran parte del aumento de las ENT se puede atribuir a las dietas poco saludables. La OMS estima que 2,7 millones de muertes al año obedecen a dietas bajas en frutas y hortalizas.

A nivel mundial se estima que las dietas no saludables provocan aproximadamente 19 por ciento de los cánceres gastrointestinales, 31 por ciento de las enfermedades isquémicas del corazón, y 11 por ciento de los accidentes cerebrovasculares, haciendo de las ENT relacionadas con la dieta una de las principales causas evitables de mortalidad en todo el mundo.

En otras palabras, nuestra dieta determina nuestra salud.

Y así como la mala alimentación puede causar enfermedades, las dietas saludables pueden contribuir a una buena salud.

Pero, ¿en qué consiste exactamente una dieta saludable? Se trata de una pregunta difícil. En general, una dieta saludable debe proporcionar los nutrientes adecuados en cantidades adecuadas y con suficiente variedad, limitando la ingesta de azúcares libres a menos de 10 por ciento de las necesidades energéticas totales, y manteniendo la ingesta de sal por debajo de cinco gramos al día.

Sin embargo, no existe una única dieta saludable. Una dieta saludable debe ser asequible, debe basarse en alimentos disponibles a nivel local, y debe satisfacer las preferencias culturales.

Durante más de 20 años la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha trabajado, junto con la OMS, con los gobiernos en las directrices dietéticas nacionales basadas en los alimentos: consejos breves y con base científica sobre alimentación saludable, en consonancia con los valores, costumbres y tradiciones locales.

Las comidas saludables no siempre saben igual o tienen el mismo aspecto. Tomemos, por ejemplo, las dietas mediterránea y japonesa: son muy saludables y completamente diferentes.

La dieta mediterránea se basa en el consumo de legumbres, cereales, frutas y hortalizas, aceite de oliva, pescado, y el consumo moderado de productos lácteos (sobre todo queso y yogur). Hace hincapié en alimentos vegetales no elaborados, como frutas y hortalizas, además del consumo de legumbres, frutos secos, cereales y otras semillas; el aceite de oliva es la principal fuente de grasa, y se trata de grasa no saturada.

Por su parte, la cocina japonesa se suele asociar al sushi (pescado crudo con arroz) y al sashimi (marisco crudo fresco). La dieta japonesa se basa, al menos, en siete ingredientes: pescado como fuente principal de proteínas; hortalizas como el rábano japonés y las algas marinas; arroz; soja (tofu, miso, salsa de soja), fideos, frutas, y té, preferiblemente verde.

Las dietas japonesa y mediterránea son ejemplos de dietas saludables. Emplean una amplia variedad de ingredientes; son ricas en alimentos vegetales como hortalizas y frutas, legumbres y fibras, no incluyen mucha carne roja, y utilizan muchas hierbas y especias naturales para sazonar los alimentos en lugar de sal.

Ambas dietas están vinculadas a los pueblos y a las culturas, tanto como a su entorno natural. Por ello, no es ninguna sorpresa que las dos hayan sido incluidas en la Lista Mundial del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, La Ciencia y la Cultura).

Los beneficios para la salud de las dietas japonesa y mediterránea son prometedores. Los japoneses disfrutan de una de las esperanzas de vida más longevas del mundo: 87 años para las mujeres y 80 años para los hombres. En los países mediterráneos, como Italia y España, las mujeres tienen una esperanza de vida de 85 años. En el caso de los hombres italianos se cifra en los 80 años, lo mismo que los varones japoneses.

Todos están por encima de la media de los países de altos ingresos: 82 años para las mujeres y 76 para los hombres.

La investigación médica también indica que la dieta japonesa conlleva la menor prevalencia del mundo de obesidad -solo 2,9 por ciento de las mujeres japonesas- y otras enfermedades crónicas como osteoporosis, enfermedades del corazón y algunos tipos de cáncer.

Por otro lado se sabe que, si se sigue la dieta mediterránea durante unos años, se reduce el riesgo de desarrollar enfermedades del corazón, cáncer, hipertensión, diabetes de tipo 2, las enfermedades de Parkinson y Alzheimer.

En definitiva, adoptar una dieta saludable no solo ayuda a vivir más tiempo, sino que también permite disfrutar de una mejor calidad de vida. Por el contrario, una dieta inadecuada provoca malnutrición y puede exponer a diversas enfermedades no transmisibles.

Una paradoja moderna es que muchos países –incluyendo aquellos en desarrollo– sufren por una parte de subalimentación y, por otra, de obesidad y de enfermedades no transmisibles.

Y aunque la principal preocupación de la FAO es erradicar el hambre en el mundo, no podemos separar la seguridad alimentaria de la nutrición. La FAO -junto con otros organismos de las Naciones Unidas- considera la seguridad alimentaria y nutricional como un derecho humano básico.

En todo caso, el coste de la malnutrición va más allá de la salud del individuo: afecta a la sociedad en su conjunto en términos de gasto sanitario público y pérdida de productividad y, por tanto, es un asunto que debe abordarse mediante una acción pública y coordinada.

La Segunda Conferencia Internacional sobre Nutrición (CIN2), celebrada en noviembre del año pasado y organizada conjuntamente por la FAO y la OMS, lanzó un mensaje claro en este sentido.

Los dos documentos finales de la CIN2, la Declaración de Roma sobre la Nutrición y el Marco de Acción, comprometen a los líderes mundiales a formular políticas nacionales encaminadas a erradicar la malnutrición y a lograr que haya dietas nutritivas al alcance de toda la población.

Un mensaje clave de la CIN2 es: los gobiernos tienen un papel fundamental que desempeñar en la creación de un entorno alimentario saludable que permita a las personas adoptar hábitos alimentarios sanos.

Sí, son los consumidores los que deciden qué comer, pero es responsabilidad del gobierno habilitar un entorno propicio que fomente y posibilite opciones saludables.

(*) José Graziano da Silva, director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO),

(FIN/IPS)
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Nutrición Vegana

29 Oct

El veganismo es un estilo de vida que, entre otras cosas, propone eliminar de la dieta el consumo de productos animales y sus derivados. Los que siguen este tipo de alimentación deben tener algunos puntos básicos en nutrición vegana para no tener ningún tipo de carencias. Una alimentación que no incluya carnes de ningún tipo, lácteos, huevos, miel ni otros derivados animales puede estar perfectamente balanceada y hasta ser más saludable para combatir numerosas enfermedades (colesterol alto, diabetes, obesidad, etc.). El mayor consumo de frutas y verduras en la nutrición vegana, además, asegura una cuota de vitaminas y minerales más elevada que la de aquellos que siguen una dieta omnívora tradicional.

Las fuentes de proteínas para quien busca una nutrición vegana completa no son inconveniente, dado que están en abundancia en cereales, legumbres y semillas oleaginosas. Consumiendo una variedad de estos productos en cantidades suficientes (los requerimientos de proteínas son muy bajos, apenas el 10% de las calorías del día) estaremos cubriendo las necesidades básicas. Las grasas vegetales (a partir de frutos secos, semillas, y verduras como la palta) proveen ácidos grasos esenciales de alta calidad y sin colesterol.

Discutirán sobre cocina amazónica

22 Oct

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Discutirán sobre cocina amazónica - Rubén A. Ariñez V. La Prensa

Discutirán sobre cocina amazónica – Rubén A. Ariñez V. La Prensa

Copoazú. Para muchos esta palabra es desconocida, pero para los habitantes de la amazonia es parte de su lenguaje y su menú culinario cotidiano. Frutos como éste, junto a insumos provenientes de las regiones orientales, serán objeto de estudio en la segunda versión del Foro Gastronómico Amazónico, organizado por la Escuela de Hotelería y Turismo (EHT), en La Paz.

Cocina amazónica para el mundo. Los días 22 y 23 de mayo, en el auditorio del Centro de Comunicaciones de La Paz, más de una veintena de expertos, investigadores e historiadores expondrán sus conocimientos sobre la cosmovisión de las naciones amazónicas y su aporte a la gastronomía boliviana, además de presentar proyectos de aprovechamiento de insumos amazónicos en la cocina nacional y mundial.

Asimismo, participarán en el evento, que tiene un carácter nacional, cocineros de Cobija, Santa Cruz  y Beni. En 2014 se internacionalizará el encuentro con la presencia de invitados de Colombia, Venezuela y Ecuador, afirma el director ejecutivo de la EHT, Guillermo Iraola.

Este encuentro culinario se enriquecerá con la participación de las naciones amazónicas Yaminahua y Machineri, asentadas en Pando, en el norte del país, que harán conocer sus costumbres, productos y platos típicos con un sabor étnico único.

SOSTENIBLE. Una característica de la comida de esta región es el uso de insumos provenientes de animales silvestres. Por ello, este foro establecerá, dentro de sus ejes temáticos, la soberanía alimentaria amazónica. Graciela Vargas, supervisora de Talleres de Gastronomía de EHT,  sostiene que el consumo de estos alimentos no tiene que ser continuo para ser sostenible. “Estamos enfocando el uso de estos insumos de manera seria y responsable”, confirma Iraola.

“La gastronomía en Bolivia, lamentablemente,  nunca ha tenido un apoyo estatal. Se ha movido gracias al emprendimiento privado y a la pasión de los cocineros”. Guillermo Iraola

CONCLUSIONES EN 2012 DEL FORO GASTRONÓMICO. La amazonia boliviana comprende el 65% del territorio boliviano y tiene gran diversidad de flora y fauna, además de variedad genética. Los cocineros y gastrónomos deben ser partícipes del conocimiento y uso apropiado de los productos amazónicos para garantizar su sostenibilidad. Se debe generar sistemas de información e investigación científica, entre otras.

DIFUSIÓN MUNDIAL. Se enfatizó la necesidad de transmitir, a través de publicaciones e internet, el aporte intelectual
que tiene relación con esta temática.  http://foroamazonico.com

VENADOLI

Lo resaltante de este bocadito es el uso de un insumo amazónico, la carne de urina o venado, y su mezcla con quinua que resalta su sabor. Un sabor más que exótico…

 Ingredientes
Carne de urina (venado)
Espinaca
Quinua negra
Sal
Pimienta
Nuez amazónica

para la masa
Harina
Mantequilla
Agua
Sal
Limón

Preparación
Realizar la masa hojaldre. Estirarla realizando dobleces junto a la mantequilla blanda. Dejar refrigerar por unos minutos. Hervir la carne con sal. Mezclar la quinua cocida con espinacas. Para la presentación, poner una base de masa de hojaldre, seguido de la carne de venado, intercalar la masa y quinua. Decorar con una lonja de nuez.

Sabor a coca

22 Oct

Quinua, amaranto y la hoja sagrada son la base de la cocina fusión de Mirko Vargas

La Razón / Gemma Candela

Probablemente lo que llama la atención del restaurante La Coca, en el barrio de Sopocachi, sea el nombre. Este mes se cumple un año de su apertura y no hay viajero que haya estado en la ciudad de La Paz que no conozca este local y a su dueño, Mirko Vargas Borda. También hace poco más de un año que él regresó a Bolivia, tras una década en Estados Unidos y otro año viajando por el sur del continente, para hacer realidad su sueño: crear un nuevo concepto de restaurante latinoamericano.

Apenas salido del colegio, Mirko dejó su natal Cochabamba para aterrizar en la urbe paceña y estudiar Antropología. La carrera implicaba hacer prácticas en lugares casi incomunicados, y los alumnos tenían que prepararse la comida. Y su sazón cobró fama. “Siempre yo me ofrecía a cocinar y a todo el mundo le gustaba lo que yo cocinaba”, cuenta. Por aquel entonces, sólo se tomaba como una afición lo que había aprendido de forma natural al ver a su abuela y a su madre cocinar en el restaurante que regentaban en la Llajta. Pero terminó tomándose la cocina en serio y decidió estudiar hostelería. Trabajó en varios lugares, como en el comedor del Banco Central o en la primera filial que McDonald’s abrió en Bolivia.

A los 24 años decidió alistar maletas y emigrar a Estados Unidos, donde vivía su progenitora. “Fui con cero inglés”, dice. Sin embargo, ya sabía lo básico a los siete meses de su arribo y, gracias a su experiencia previa en la firma estadounidense de comida rápida, consiguió trabajo en Burger King. “De ahí empecé un recorrido por todas las cadenas que hay allá”, pequeñas y grandes, así como en hoteles, durante una década. Sus idas y venidas las hizo entre los estados de Virginia, Maryland y Washington.

Aquella época de su vida estuvo marcada por el constante aprendizaje. Se le impregnaron dos aspectos: el conocimiento en control y manipulación de alimentos y, lo más determinante, el mestizaje gastronómico fruto de la mezcla social y racial característica de Estados Unidos.

“Aprendí  muchos tipos de comida llevados de todo el mundo por los mismos inmigrantes”.

La multiculturidad gastronómica es característica en la zona en la que él vivió. Tanto es así, que incluso se puede encontrar un silpancho en la carta de un restaurante italiano, mexicano o árabe. “Mi hermana nació allá. A ella le gusta mucho el silpancho. Los chicos nacidos allá de padres inmigrantes, tienden a invitar a sus amigos que son de otras culturas para compartir. De esa forma, ese plato pasó a ser parte de los chicos”.

En busca del sabor de Sudamérica

Aunque en Estados Unidos le iba bien, e incluso tuvo la oportunidad de emprender un negocio, decidió volver a su tierra. “Siempre quise regresar a Bolivia porque quería emprender un reto nuevo”.  Además, tenía un antiguo sueño que necesitaba realizar:  colgarse la mochila al hombro y conocer Sudamérica, a lo que se sumó la curiosidad por descubrir la gastronomía de cada país en su lugar de origen. “No aprenderlo de un libro o sacar la receta de internet”, matiza.

Así que, al retornar a suelo boliviano tras una década fuera, se fue a conocer aquellos rincones a los que por falta de recursos no había podido ir antes, además de visitar lugares donde ya había estado, a los que regresó con “otra mentalidad”. Resalta sus viajes al salar de Uyuni, al nevado Chacaltaya y el ascenso al Huayna Potosí. La subida a este último fue un momento clave para su oficio, cuando cocinó con los guías. “Ahí hice mis primeras mezclas de comida fusión con charque y comida mexicana”, rememora.

Su periplo duró tres meses. Luego pasó a Perú, donde quedó fascinado por la variedad de pescados y mariscos que caracterizan la gastronomía de la nación vecina y la importancia de la comida fusión; posteriormente conoció Ecuador, Colombia y Venezuela. En la mayoría de países estuvo al menos mes y medio, salvo en el último: dos semanas. “Lo sentí muy peligroso”, explica. Luego, volvió a pasar por Estados Unidos, pero visitando lo que le quedó por conocer. Todo fue posible gracias a sus ahorros, pero  también trabajó en hoteles y restaurantes a cambio de comida y alojamiento.

“Donde más aprendí fue en los mercados populares de cada país. Ahí es donde se encuentra la verdadera gastronomía de un lugar”, comenta el chef, que hoy tiene 35 años de edad. A lo largo de su ruta halló sitios en los que se estaban usando ingredientes autóctonos como base de la cocina, y en Colombia ese elemento era el café. Así empezó a gestarse en su cabeza la idea de hacer algo similar en Bolivia.

El 7 de diciembre de 2010, Mirko estaba de vuelta en La Paz con muchas experiencias por contar y nuevos conocimientos que poner en práctica. Al volver de Estados Unidos, su intención era abrir un restaurante internacional, tipo mexicano o tal vez italiano. Pero vio que la ciudad había cambiado mucho desde su partida. “Encontré que ya había de todo”. Se dijo que no podía hacer lo mismo que los demás y retomó otra de las ideas que nacieron en él a lo largo de su estadía en el norte del continente: inaugurar un lugar donde la carta ofreciera platos latinoamericanos.

Una vez que encontró el local apropiado en la calle Rosendo Gutiérrez, pensó en la esencia del lugar. “Una noche, hablando entre amigos, nació la propuesta de hacer comida con coca”, relata, aunque Mirko reconoce que no es algo novedoso. “Ya estuvo ahí la idea, pero se estaba llevando a un nivel más de comida industrializada. Lo único que creo que estoy haciendo es dar un poco de aporte a esto de hacer comida con coca”. Eso sí, no todo está hecho con este ingrediente: los tallarines, la pizza y las carnes marinadas en licor de esta planta son los platos creados por este cocinero.

Tomó la hoja sagrada, añadió la recuperación de productos tradicionales andinos y surgió La Coca, cuyo lema está pintado en una de las paredes del local: “Desde los Andes al mundo, sabor y saber”. A partir del aniversario del restaurante, el 26 de abril, habrá otras dos propuestas: crema y fricasé de coca. “La idea de hacer comida con coca iba a ser muy pesada, porque así como el nombre puede ser muy llamativo, a la vez puede ser que mucha gente sienta temor de probar”.

El mejor ingrediente del local

“Lo curioso es que yo regresé con la intención de hacer un gran cambio en el paladar de los bolivianos”, resalta el chef, de hacer un “aporte al desarrollo gastronómico” de Bolivia. Sin embargo, por el momento el 85% de su clientela es foránea. Eso se debe, opina Mirko, a la falta de educación sobre alimentación en el país. “Se confunde la calidad con cantidad”. Sus raciones no son  abundantes sino “la porción justa y la combinación exacta de alimentos”, asegura el cochabambino, tomando lo que los extranjeros le dicen.  Sabe de lo que habla: su tesis de grado fue sobre calidad alimentaria. “Siempre que juzgo un plato de cualquier cultura o de cualquier región, lo hago en base a este conocimiento:  qué tan saludable puede ser para el organismo de una persona o para una sociedad determinada”.

La Coca tiene una parte destinada a comida rápida; la llamada fast food no tiene por qué ser perjudicial, explica Mirko: “Bien preparada no puede ser mala”. Hacer la carne sin dejarla seca o freír la papa al momento son algunas de las claves para cocinar algo rápido pero saludable. Hamburguesas, anticucho o quesadillas son ejemplos deliciosos de sus platos “rápidos”.

Él califica su trabajo como “cocina fusión”, un concepto muy empleado en el entorno gastronómico desde hace pocos años. “Yo diría que es una simple moda porque en sí la comida fusión siempre ha existido”, dice convencido. Y lo argumenta recordando que, aunque el arroz tiene gran importancia en la cocina boliviana, es un ingrediente que llegó de Asia. Algo similar sucede con el tomate, que es la base en la pizza italiana, pero originario de América.

Mirko no admira a ninguna de las estrellas del universo gastronómico, ni tiene un ídolo. “La verdad que no sé los nombres de los chefs más famosos, nunca me interesó. Sólo sé que me gusta lo que hago. Tal vez mi forma de juzgar a estos grandes chefs sea algo loca”, comenta. Critica a aquellos que crean un plato y lo ofrecen a precios desorbitados.  “¿Cuánta gente hay que puede pagar 300 dólares por un plato? ¿Cuántos millones de personas viven con menos de dos dólares al día? (…) Para mí sólo están buscando la forma de enriquecerse con el trabajo. No me parece justo que habiendo tanta gente que muere de hambre, se pague por un producto 300 dólares”.

A la hora de elegir su plato preferido, este hombre de buena sazón se queda con dos: el ceviche y la chanca de pollo que prepara su abuela. Sin embargo, la mejor cocinera es su madre: “No creo que haya nadie que cocine mejor que ella”. Para Mirko, “muchos de los mejores platos que se hicieron famosos en todo el mundo nacieron del cariño de nuestras madres, de nuestras abuelas, no necesariamente de un gran chef”.

En una pared de La Coca los clientes pueden escribir sus impresiones del local. Un grupo de españoles cuenta por qué les gusta este rincón de La Paz: “Destacaría la innovación de sus platos que, sin perder el carácter boliviano, tienen un toque moderno”, resalta Jorge; mientras que Santi se declara “fanático” por la calidad de la comida y lo agradable del lugar, y Sandra elige la pizza de coca como lo mejor de la carta. Pero los tres coinciden al señalar que Mirko es el ingrediente esencial del restaurante.

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La Universidad de los Andes galardonó al cocinero cochabambino con el premio al Mejor Chef Innovador 2012, el 29 de marzo.
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En Bolivia se preparan platos con 2 insectos de la Amazonia

20 Oct

Alimento. El tuyu tuyu y tujo se fritan y acompañan con arroz

Comida. Tuyu tuyu, uno de los insectos comestibles listos para freír.

 Tuyu tuyu, uno de los insectos comestibles listos para freír.

En la Amazonia boliviana ya es cuestión de tradición y salud comer el tuyu tuyu y el tujo, dos insectos que se sirven crudos o fritos por su valor nutritivo y el sabor que posee cada uno, más aún cuando los platos son acompañados con arroz o miel.

Recientemente la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura (FAO) resaltó la importancia de los insectos como alimentos nutritivos para el ser humano. Este hecho no es una novedad para los pueblos bolivianos de la Amazonia, que consumen por costumbre dos insectos desde hace cientos de años.

Uno de ellos es el tuyu tuyu o suri, un gusano de color amarillo y del tamaño del dedo pulgar, del que se dice también que es afrodisiaco. Algunos prefieren comerlo crudo y otros frito, acompañado con arroz o miel, explicó Huini Domínguez, representante de Madre Tierra Amazonia, empresa que procesa y comercializa productos de esa región del país.

El tujo o cepe culón es una hormiga voladora, cuya parte trasera (cola) es un “sabroso alimento” para la población amazónica, que lo come frito y con sal, algunos lo preparan mezclado con arroz.

Domínguez aseguró que ambos insectos tienen un alto valor nutritivo porque ayudan a curar los resfríos y males pulmonares, además de ser ricos en proteínas y mantener las defensas estables. “El tujo es como comer maní crocante y el tuyu tuyu es viscoso y tiene un sabor muy agradable. Ambos son apetecibles y estoy seguro de que podría gustar mucho a la población”, expresó.

Agregó que es posible encontrar a ambos insectos en el trópico de Cochabamba, Beni, Pando, parte de Santa Cruz y el norte de La Paz. El costo del tuyu tuyu está entre los Bs 150 y 200 la libra; y el tujo habitualmente no es comercializado, porque aparece sólo en la época de Todos Santos, en noviembre.

Domínguez destacó que es muy necesario realizar investigaciones sobre los insectos comestibles en el país y hasta qué punto podrían utilizarse en la culinaria. Este tema fue abordado en el segundo Encuentro Gastronómico Amazónico, realizado en La Paz entre el 22 y 23 de mayo.

La Razón / Guiomara Calle / La Paz

00:33 / 24 de mayo de 2013

Sobre el Mote o Mut’i o Mute

17 Oct

El Mote (del quechua: mut’i) es el nombre genérico para distintos granos o legumbres cocidos en agua, consumidos en varias zonas del continente americano. En Chile, cuando se dice “mote” por defecto, se refiere al “mote de trigo”, es decir al grano de trigo hervido y pelado, comúnmente en un proceso industrial. Se usa principalmente para elaborar el refresco dulce mote con huesillos. Salado se usa como acompañamiento en guisos, lo que le da el nombre (“porotos con mote” o “papas con mote”) y en algunas sopas, llamadas de trigo. En Bolivia en cambio, para el trigo se especifica, se dice trigo pelado, y se usa principalmente en sopas.

En el Perú, al trigo cocido de igual forma que al maíz blanco se le llama mote de trigo. En Bolivia y Chile, los granos de trigo se pelan con batán, (piedra de moler).

En Chile, en la gastronomía mapuche el mote se emplea para elaborar un tipo de masa llamada catuto (mültrün en mapudungun), para una bebida de baja graduación alcohólica llamada muday y como ingrediente de diversas comidas, tales como cazuelas o el kakoiyael o kako, “comida de mote”.Es usual comprender por “mote” al “mote de trigo”, es decir al grano de trigo hervido y pelado, comúnmente en un proceso industrial. Se usa principalmente para elaborar el refresco dulce mote con huesillos. Salado se usa como acompañamiento en guisos, lo que le da el nombre (“porotos con mote” o “papas con mote”) y en algunas sopas, llamadas de trigo. En Bolivia en cambio, para el trigo se especifica, se dice trigo pelado, y se usa principalmente en sopas

En Colombia y Venezuela este platillo es conocido como mute. En la región central venezolana se agregan cerdo y especias. En el departamento de Santander (mute santandereano) y en la región andina venezolana se hace con estómago de res (mondongo), y en los estados Lara y Yaracuy con vísceras (hígado o riñones) de chivo. También con el maíz preparado de esta forma se hace la arepa pelada en distintas regiones de Colombia y Venezuela.

http://es.wikipedia.org/wiki/Mote

Sabores que pintan la comida boliviana

30 Sep

Gracias Gemma, que buena información. Abrazo y hasta pronto

Gemma en Bolivia

La Asociación de Chefs de Bolivia y organizaciones que impulsan la gastronomía recuperaron los productos de la cocina nacional.

Asaí Asaí

Helado de coca, cebiche de tarwi, flan de chuño, mousse de asaí… Estas preparaciones a base de productos típicos de la gastronomía nacional pueden sonar raras, pero son factibles y, ¿por qué no?, pueden servir para rescatar dentro de Bolivia, y dar a conocer al mundo, nuestros ingredientes típicos.

Algunos se están dejando de utilizar; otros, incluso, de vender. Pero son nutritivos, forman parte de nuestra cultura y, además, nos caracterizan y aportan el toque peculiar que diferencia a la gastronomía nacional de otras.

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Cultura del té

26 Sep

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http://teaandco.com/2010/01/31/guia-t-temperaturatiempotazas/

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Tutorial para el uso de Vasos y Copas

24 Sep

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Tutorial Como hacer Brotes en Casa

24 Sep

Saiku, agradezco el haberte encontrado y poder beneficiarme de tu hermosa generosidad. Un abrazo

Una manera de obtener alimentos de calidad es cultivarlos uno mismo. Pero esto no es algo al alcance de cualquiera por falta de espacio. En esos casos, para tener un huerto en miniatura la solución son los germinados. Además, ninguna hortaliza puede superar el porcentaje de vitaminas y sales minerales de los brotes tiernos. La alimentación cruda es la que mejor restituye los tejidos del organismo y la germinación nos abre nuevas posibilidades: los brotes tiernos, aun los de las lentejas y garbanzos, no son duros y, además, el proceso de crecimiento va acompañado de una “predigestión”. Del mismo modo que si los cociéramos, los principios inmediatos comienzan su proceso: los almidones se transforman en azúcares simples y las proteínas se disocian en aminoácidos. Todo ello es posible porque hay una gran cantidad de enzimas actuando según su función. Podemos experimentar primero con las semillas que hallemos por casa, como legumbres, o pipas de girasol o de calabaza. También podemos comprar semillas para germinar, e incluso hacer mezclas. Las buscaremos biológicas. Nos sirven todos los cereales, el rábano, el nabo, el sésamo y, cómo no, la soja. Usaremos preferentemente la judía mungo, llamada también soja verde, porque la excesiva riqueza de la soja blanca no la hace recomendable para su consumo en crudo. En realidad, es la judía mungo la que se suele comercializar en forma de brotes.

Elaboración: El primer paso es colocar las semillas. (1) Pon dos o tres capas de granos previamente lavados en el fondo del bote de vidrio, en relación a su anchura. (2) Cubre con agua. Añade agua no demasiado fría, como mínimo en una cantidad tres veces superior al volumen de granos. (3) Tapa el bote con gasa para hacer vendajes y una goma elástica. Escurre y riega tres veces al día. (4) Ha llegado el momento de cosechar. A los pocos días ya tendrás los brotes. Si los quieres con clorofila, el último día expónlos a luz indirecta. Experimenta con semillas que tengas en casa o compra semillas biológicas para germinar: – legumbres- girasol- avena- calabaza- cereales varios- rábano- nabo- alforfón- guisantes – sésamo- soja- judía mungo- alfalfa- fenogreco- trigo * Algunas combinaciones de granos son: alfalfa con 10 % de rábano y 10 % de fenogreco, semillas de girasol y de calabaza con avena, guisantes, trigo y alforfón.

Hacia una Vida Minimalista en 10 Pasos

24 Sep

Vida Minimalista en 10 PasosYa hablé de como debemos de asimilar el Minimalismo como estandarte en nuestro caso particular si es que queremos lograr nuestra meta.

Al igual que nuestro propósito tomará un poco de tiempo, lo mismo ocurre si estas interesado(a) en llevar una vida Minimalista también, aunque tus motivos sean completamente distintos a los nuestros.

Tal vez creas que el deshacerte de tus pertenencias de la noche a la mañana sea una forma de hacer la transición al Minimalismo. Pero hay que estar consciente  de que la mayoría de nosotros tenemos vidas hechas, familias que mantener y empleos que harán que nuestro cambio tenga que ser algo pautado.

Una transición lenta sería lo mas recomendado.

Si ya te decidiste a dar el salto, he aquí como puedes empezar una vida Minimalisita en 10 pasos que te pueden ayudar a alcanzar más fácil tu meta.

1. Deja de comprar cosas innecesarias – Debemos empezar por detener el ingreso de cosas que no son estrictamente útiles a nuestras vidas. Velo como si quisieras perder algo de peso, primero cuidas lo que ingieres y después es tiempo de hacer ejercicio.

2. Deshazte de cosas obvias – Artículos que te estorben o que casi nunca les des uso es un buen comienzo. Te aseguro que si haces esto, en un ratito habrás juntado un montón de cosas sin darte cuenta. Regálalos, dónalos o véndelos, pero sácalos de tu vida.

3.Deshazte de aún más cosas obvias – Una vez que hayas completado el paso anterior, echa un vistazo a tu alrededor y repite el procedimiento. Es muy probable que hayas dejado cosas que pudiste haber descartado y que se te pasaron o creíste que sí las necesitabas, piénsalo otra vez y encontrarás más. Como dice el dicho, “el que busca encuentra”.

4. Recuerda el color de tu piso o alfombra – Si tienes tantas cosas tiradas por todas partes que ya no recuerdas ni el color de tu piso o alfombra, entonces es hora de empezar a eliminar por ahí.

5. Desocupa lo que esté encima de todo – Aquí aplican todas las cosas innecesarias que estén sobre escritorios, roperos, mesas para comer, mesas de adorno, muebles de cocina, muebles del baño y en sí todo aquello que juzgues que no sea necesario que ocupe tantas cosas y que puedas reducir ese número al mínimo.

6. Echa un vistazo a lugares cerrados – Closets, debajo de camas, muebles, dentro de gabinetes, en la cochera, cajas, sótanos y cosas por el estilo que no estén a simple vista pero que si miras dentro, encontrarás mucho que eliminar.

7. Olvídate del valor sentimental de las cosas – Lo más seguro es que te encontrarás con artículos a los cuales les tengas cierto valor sentimental. Tal vez haya sido algún obsequio, o algo que tu mismo compraste, cosas de tu niñez, primeros logros, cualquier cosa; estas serán seguramente las más difíciles de desprenderse pero al paso del tiempo, te darás cuenta que dichos accesorios no son necesarios.

8. Deshazte de la otra mitad – A este punto ya debes haber descartado casi la mitad de tus pertenencias, ahora vuelve a repasar las cosas que se te hayan quedado y vuelve a seguir los pasos mencionados.

9. Continúa con lo mismo – A pesar de que ya te habrás deshecho de muchas cosas, aún hay mucho por eliminar de tu vida, el proceso continua para siempre.

10. Aplícalo a ideas – Así como te vas a deshacer de cosas materiales, haz lo mismo con ideologías, pensamientos, negativismo, influencias y todo aquello que consideres que no trae nada de provecho a tu vida y que solamente está llenando tu cabeza de basura.

No tienes que seguir los pasos que he mencionado al pie de la letra, pero ese es el camino que nosotros hemos decidido seguir.

Minimalismo como Estandarte

June 3, 2012 by  Leave a Comment

Sala Minimalista

Para muchos esta sería la representación perfecta del concepto del Minimalismo

Para llegar a donde queremos llegar va a ser necesario que transformemos nuestro estilo de vida por completo. La forma en que pensamos hacerlo es a través de una transición al Minimalismo, es decir, llevaremos una vida Minimalista. El Minimalismo en este caso no se refiere a un movimiento artístico o músico, sino en lo que respecta a rediseñar nuestra vida material y únicamente depender lo que en realidad consideremos necesario.

En nuestro corto tiempo que llevamos desde que le “prendimos al switch minimalista”, hemos conocido algunas personas, específicamente viajeros mochileros, que prácticamente todas sus pertenencias se encuentran colgadas a su espalda. Aunque tal vez este estilo de vida no es para todos, será un requisito indispensable para llevar una vida de nómada  como la queremos.

 Entonces cómo “se come” el Minimalismo o qué?

Wikipedia lo define básicamente como:

La tendencia a reducir a lo esencial

Lo primero que te ha de venir a la mente es dejar de comprar cosas, deshacerte de tus pertenencias y además vivir en una casa con 4 paredes libres de objetos y con muebles que deberías contar con una sola mano. En cierta forma eso sería cierto pero la realidad es otra.

Hay que entender que el reducir el número de nuestras pertenencias casi siempre es el resultado del Minimalismo, mas no significa que eso sea Minimalismo.

Sólo porque regales y te deshagas de todas tus cosas no te hace un Minimalista, al igual que beber soda de dieta no te hace mas saludable o comprar una estatuilla de Buda no te hace Budista.

Todo gira alrededor de tus propias prioridades.

Lo opuesto a Minimalista

Crees que sea en verdad necesario tener cosas como estas en nuestra casa?–Foto de the bridge–Flickr

Se trata de recapacitar sobre tus prioridades para que puedas apartarte de lo innecesario, tales como pertenencias, ideas, actividades e incluso asociaciones (amigos,pareja sentimental, conocidos,etc) que no provean ningún valor en tu vida.

Cuando seas capaz de decir “esto es importante para mí, mi colección de latas vacías de cerveza son mi vida y son mi motor que hace que me levante por las mañanas”, entonces es tiempo que le dediques mas tiempo a tu colección, por citar un ejemplo.

Cuando uno empieza a pensar a fondo en ello, uno se percata que las cosas materiales que posemos no son la parte mas importante de nuestras vidas.

Si te pudieras tomar el tiempo, un día por ejemplo, y trataras de enfocarte en lo que realmente importa, lo mas probable es que te darás cuenta de que hay cosas mucho mas importantes que bienes materiales, y si ese es el caso, es hora de empezar a actuar.

Deshaciéndote de tus pertenencias

Si quieres empezar a deshacerte de muchas de tus cosas, te recomiendo que primero pienses con cuales piensas quedarte.

La cantidad de pertenencias que tengas no importa, pero ser capaz de vivir una vida feliz si lo es.

No te deshagas de cosas simplemente porque puedes. Si lo haces, lo más probable es que sentirás un vacío y mas adelante terminarás comprando nuevas versiones de cosas que lo llenen y que te llevarán a comenzar de nuevo.

Sólo piensa en las cosas sin las que crees que no podrías vivir.

Artículos como tu computadora, o tal vez tu inmenso armario lleno de ropa, tu teléfono celular, reproductor de mp3, accesorios dentro de la casa y cosas por estilo, puede que si sean muy útiles para ti, pero son completamente necesarias? Piénsalo.

Recuerda que el Minimalismo es sólo una herramienta. Tampoco se trata de obsesionarse con hacer que todo entre en ese estándar de vida. Prueba  a ver que es lo que funciona para ti y que te ayude a ser más feliz en la vida. Trata de no caer en el consumerismo en el cual nuestra actual sociedad nos “obliga” a ser parte de.

Cuando nos vayamos de esta vida no nos darán puntos extras por tener mas cosas que otras personas, ni tampoco recibiremos un trofeo por tener menos que otros.

Mejor llevémonos una sonrisa a la tumba con las experiencias vividas, al menos ese es el plan no?

Frutas: sabores cruceños en el olvido

24 Sep

EPÍGRAFE

“Turere, guapomó, pachío, motojobobo y pitaja ya son algunos frutos nativos que las nuevas generaciones de cruceños no pueden paladear por que están desapareciendo de los mercados de la capital oriental. LA EXPANSIÓN DE LOS MONOCULTIVOS Y

EL CRECIMIENTO DE LA CIUDAD AFECTAN A LA PROVISIÓN URBANA DE ESTOS PRODUCTOS. Los expertos recomiendan revalorizar las frutas cruceñas  encontrando nuevas formas de presentación de las mismas, para rescatar su consumo tradicional”

La palabra les resulta completamente desconocida. ¿Turere? ¿Qué es eso?, pregunta el grupo de púberes. Marcos, Alfredo y Javier son  estudiantes de Secundaria y ninguno supera los 14 años. Para ellos, Guabirá sólo es el nombre de un equipo de fútbol, el guapomó “es un pájaro que sale de noche” y la pitajaya “una víbora venenosa”. Lejos están de imaginar que estos nombres designan frutas nativas que, con seguridad, hicieron las delicias de sus progenitores, pero que en los últimos tiempos están desapareciendo de los mercados, la mesa y hasta la memoria de los cruceños.

Doña Juana Tejerina nació en Villa Montes pero vive en Santa Cruz de la Sierra desde hace más de 30 años. Atiende su puesto de venta de tentadoras jaleas y masas típicas en una esquina en las calles Campero y Suárez Arana, en el extremo sureste del mercado Los Pozos -en la zona conocida como del Cupesí- y hasta hace cinco años atrás siempre tenía a mano tablilla o dulce de motojobobo (Lycianthes asarifolia), un fruto pequeño y anaranjado, antaño muy requerido para elaborar este tipo de productos.

“No hay forma de hacer dulce de motojobobo, si no hay motojobobo. Antes traían el fruto en carretilladas desde los potreros de la periferia, pero hace ya cinco años que nadie aparece ni para ofrecer un balde”, dice la vendedora, que es testigo de la desaparición paulatina de los frutos cruceños en el mencionado centro de abastecimiento.

Rodeada por estantes cubiertos con manzana y durazno argentinos y uva chilena, además de naranjas y sandías cambas, pero de lejano origen asiático y africano respectivamente, doña Juana recuerda cuando hace 15 años, en el mismo sitio, los compradores encontraban sin problemas los manojos de pitón (Talisia esculenta), bolsadas de motoyoé (Melicoccus lepidopetalus) y guapurú (Myrciaria cauliflora) o los gajos de turere (Rhamnidium elaeocarpum) cargadingos de frutos.

Al otro extremo de Los Pozos, cerca a la intersección de las calles Quijarro y Vaca Díez, tiene su puesto de frutas la señora Bella Sumoya. Ella nació en la ciudad de Jesús y Montes Claros de los Caballeros -es vallegrandina- pero vive en la capital oriental hace más de 20 años.

En este tiempo, la frutera ha visto cómo las frutas nativas empezaron a escasear en los sitios de venta. “Hace años, cuando llegaba su época, en casi todos los puestos se podía comprar ambaiba (Cecropia polystachya), guapurú, pitón, ocoró (Rheedia acuminata), motoyoé y guabirá (Campomanesia aromatica). Ahora muy poca gente trae estas frutas para comercializar en la ciudad y cuando traen, las venden muy caras”, dice.

En el puesto de doña Bella, un poco opacadas por frutas convencionales como manzanas y peras, asoman tímidos los péndulos de la ambaiba, unos pachíos amarillos (Passiflora nigradenia) de cáscara abrillantada y los cayús colorados (Anacardium occidentale) con su drupa en forma de riñón.

– Todavía llega ambaiba del norte, mientras que el pitón lo traen de El Torno. Antes varias personas nos entregaban motoyoé, pero ahora muy poco llega-, dice la vendedora, agregando que este último fruto, de Bs 18 por arroba pasó a costar Bs 60.

“Con el pachío pasa lo mismo. Como ya casi no se encuentra, cuando algunas personas traen lo venden a 90 bolivianos el 100. O sea que si queremos ganar algo, tenemos que vender cada fruto a dos pesos o a tres por cinco… y a ese precio casi nadie compra”, dice.

El guapurú -que ya está en su tiempo- también subió bastante de precio debido a su escasez. A la fecha una lata mantequera -una arroba- cuesta entre Bs 80 y 100, así que venderlo en bolsitas a Bs 5 ó 10 no resulta tan rentable para los fruteros ni atractivo para los consumidores.

Otros frutos como el guabirá,  guapomó, lúcuma y paquió no son considerados como un negocio con alta posibilidad de ganancia por los fruteros, porque no muchas personas los conocen y aprecian. Ante la posibilidad de que se echen a perder en los puestos antes de encontrar comprador, los comercializadores de frutas dejaron de adquirirlos a los campesinos que los ofrecían en la ciudad y de esta forma la oferta desapareció por completo.

CIUDAD DE FRUTAS

El departamento de Santa Cruz, el más diverso ecológicamente en Bolivia, podría ser considerado un verdadero paraíso de frutas exóticas por los extranjeros. En su libro Frutas silvestres comestibles de Santa Cruz, los investigadores Roberto Vásquez y Germán Coimbra Sanz (+) identifican nada menos que 142 especies vegetales que producen frutos aptos para el consumo humano.

La misma capital abunda en árboles frutales -unos nativos y otros introducidos- que resultan desconocidos para la gran mayoría de sus habitantes. Pocos saben que en plena Cañoto hay varios ejemplares de tamarindo; que en la Alameda Junín hay pomarrosas al alcance de la mano; que en el canal Isuto, entre el segundo y el tercer anillo hay una larga hilera de ambaibos, mientras que entre el tercero y el cuarto se encuentran tureres que ofrecen gratis sus frutos; que fuera del ingreso al Zoológico Municipal se puede recolectar guapomó y guapurú, y que en las aceras de la calle Padre Pérez (cerca a la Radio Santa Cruz) hay varios árboles de mora que son aprovechados -cuando maduran los frutos- por los chiquillos del barrio y los estudiantes que pasan por el lugar.

Las nuevas generaciones de cruceños no conocen sus frutos nativos. Ahora se conocen y comen manzanas, uvas y otras frutas importadas, pero ésas que sirvieron para formar la tradición cruceña están desapareciendo, señala Roberto Vásquez, quien ha saboreado cada una de las 142 frutas descritas en su libro.

El investigador -al que pertenecen casi todas las fotografías al pie de página- recorrió buena parte del departamento y los alrededores de Santa Cruz de la Sierra. Reconoce que el crecimiento de la mancha urbana juega un papel trascendental en la desaparición de estos pequeños manjares. “Antes era mucho más fácil que los jóvenes tengan contacto directo con los frutos, porque estaban al alcance de cualquier persona. Ahora el que quiera recoger frutas nativas debe recorrer muchos kilómetros para encontrarlas”, expresa.

Por su parte, la ingeniera agrónoma y botánica Elena Vallejos -que trabaja en el Jardín Botánico Municipal- señala que, con el paso de los años, las frutas nativas se han alejado de la capital. “Antes teníamos quintas apenas saliendo del cuarto anillo y los frutos quedaban cerca. A la fecha, tenemos varias especies en el mismo casco viejo, pero ahora sólo se utilizan para el consumo familiar, son una especie de reliquias en la ciudad”.

Sobre el punto, el director de la carrera de Agronomía de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (UAGRM), Ramiro Sánchez Ribera, señala que la desaparición de los frutos nativos de los mercados capitalinos en Santa Cruz se debe a la ampliación de la frontera agrícola y a la aparición del monocultivo.

Según el agrónomo, la gente de campo de antes tenía en sus parcelas muchos árboles frutales nativos, así que recolectaba diferentes frutos durante todo el año y los excedentes no consumidos se comercializaban en la ciudad. Con el correr de los años la situación fue cambiando y los productores asignaron mayor importancia sólo a determinados cultivos porque eran los más rentables económicamente.

De esta forma, si alguien tenía en su quinta unos cuantos árboles de paquió, lúcuma o guabirá, los derribaba para cultivar caña.

“Lo bueno es que ahora hay una corriente mundial de revalorizar las cosas propias y en el caso de los frutos nativos, en algún momento se deberá retomar su uso y consumo, porque muchos de éstos aportan con antioxidantes, fitoquímicos, pigmentos vegetales o tienen alto valor nutritivo”, señala el agrónomo.

Con el convencimiento de que “no hay fruto o cultivo que esté por demás en ninguna parte del mundo”, Sánchez señala que el presente siglo “es el del bienestar”. “Ahora se buscan alimentos saludables; hay una cultura del acondicionamiento físico, de la alimentación natural. En la diversidad de la alimentación es donde encontramos las  mejores posibilidades para nuestra salud y ahí está la oportunidad para la revalorización de los frutos cruceños nativos”, manifiesta.

Pero… ¿cómo conservar el sabor de las frutas típicas mientras las nuevas generaciones las redescubren? ¿No se corre el riesgo de que estos vegetales desaparezcan por el desconocimiento de la gente respecto a sus usos y consumo?

Para sortear este obstáculo, la carrera de Agronomía de la UAGRM desarrolla desde hace tres años su Programa Parientes Silvestres, con la finalidad de conservar un banco de germoplasma (genes) de varias especies vegetales.

“Todas las plantas de los géneros comestibles tienen ‘parientes’ silvestres con cualidades nutritivas, sabor o forma ligeramente diferentes. En la UAGRM colectamos las semillas, realizamos su caracterización botánica y las depositamos en nuestro banco de germoplasma para conservarlas a través de los años. Es un tesoro genético que preserva a las especies. Mediante el proyecto hemos recolectado germoplasma de diferentes especies de yuca, ajíes, frejol… y también de frutos como el pachío en sus diversas variedades”, agrega Sánchez.

Elena Vallejos dice, por su parte, que en el Jardín Botánico también se conservan varias especies frutales para que puedan ser conocidas por las nuevas generaciones.

BUSCANDO EL USO CORRECTO

Frente a la realidad de que muchas frutas nativas son desconocidas para gran número de consumidores locales, los expertos en el tema sostienen que para fomentar su consumo deben buscarse novedosas formas de presentarlas.

Según el escritor e investigador Ismael Muñoz, el principal problema con las frutas nativas -en relación a las introducidas- es que casi todas carecen de jane (pulpa) abundante. “El motoyoé, el pitón, el turere o el ocoró, son frutas de chupar más que de morder. El caso contrario se presenta con frutas como la manzana o el durazno, que tienen bastante jane”, dice.

Ramiro Sánchez acota en el punto que, debido al efecto de la globalización, está sucediendo un fenómeno que afecta al consumo de las frutas nativas. “La sociedad adapta costumbres extranjeras, como la fiesta de Halloween en lugar de Todos Santos. Lo mismo pasa con las frutas: suena más exótico pedir un helado de pistacho o de kiwi que uno de motojobobo”, indica.

Para contrarrestar esta situación se debe encontrar la utilidad del fruto. Si no basta comerlo fresco para hacerlo atractivo a los consumidores, se puede encontra usos alternativos.

Por ejemplo, el olor característico de la lúcuma hace que algunas personas se resistan a ingerir el fruto al natural. Sin embargo, en helados, jugos y yogures es una fruta reconocida a nivel internacional y se la podría aprovechar muy bien en la industria de la repostería.

En el caso del pachío, el ocoró y el guapurú, sus pulpas se pueden industrializar en forma de jarabe para elaborar refrescos. La preparación de licores e incluso vinagre son otras alternativas para su consumo.

En opinión de Roberto Vásquez, además del achachairú, las frutas con mayor valor para su explotación comercial son la ambaiba -para preparar mermelada-, la conservilla (Alibertia melloana) y los diferentes pachíos. “Le aseguro que la mermelada de ambaiba mezclada con motojobobo es una ricura que se puede producir primero a nivel artesanal, para a la larga pensar en la exportación”, señala.

Con los frutos del guabirá, bi y motojobobo, se pueden elaborar dulces y compotas. En el caso de este último, al principio de la nota se hizo mención a la gran demanda que tenían las tablillas elaboradas con su pulpa.

Con el paquió y el cupesí -que en Santa Cruz se consumen al natural tradicionalmente- se podría elaborar harinas fortificadas para elaborar masas y refrescos. En varias comunidades cordilleranas y chiquitanas se aprecia bastante la chicha de cupesí, que se prepara secando y moliendo el fruto. Además, en países como Argentina, Brasil y Paraguay se lo utiliza para elaborar harina de alto valor proteínico, que se transforman en pasteles y otras golosinas.

Datos del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) dan cuenta que en 2007 el país vendió al exterior más de $us 80 millones en frutos exóticos -la mayor parte almendra, plátano, piña y achachairú- pero el potencial exportador es infinitamente superior.

A favor de las frutas nativas de Santa Cruz juegan varios factores, pero el principal es que los mercados de los países desarrollados están saturados por el sabor de frutas tradicionales como la manzana, uva, durazno o cítricos. Con una adecuada campaña promocional el sabor de estos regalos de la naturaleza perdurará por siempre.

Freddy Lacio   El Deber – Santa Cruz   October 2008

Sobre el Mocochinchi y la Coca-Cola

17 Sep

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El Mocochinchi

Alfonso Ussía

El Mocochinchi es, como se sabe, el nombre boliviano de un refresco realizado de durazno deshidratado hervido con azúcar, canela y clavode olor.  Lo que a veces se olvida es que el durazno no es una fruta autóctona y que, de hecho, su origen es chino y llegó a Europa con los romanos que lo conocieron en Persia.  Los romanos lo extendieron por toda Europa y, por supuesto, llegó a España que, a su vez, lo trajeron a América.

Desde que los colonizadores llegaron a América trataron de reproducir en el nuevo mundo sus frutas tradicionales e importaron plantines y los cultivaron, así llegaron, por ejemplo, frutas como la manzana. El primer intento de producir duraznos en América fue en Las Antillas a finales del siglo XV, pero resultó que en Cuba y la Española hacía mucho calor para que el árbol del durazno, que ellos llaman melocotón, se aclimatase y no fue hasta 1520 después de la conquista de México que el fruto pudo producirse de manera importante en América. Hacia 1536 Francisco de Santa Cruz y Vasco de Quiroga logró en Nueva España, por primera vez, importantes rendimientos de durazno y de albaricoque o damasco.

Al virreinato del Perú el durazno llegó bastante más tarde, hacia finales del siglo  XVI  y  de allí  a  Bolivia, que entonces no tenía todavía ese nombre y era una provincia virreinal.  El durazno se aclimató bien, sobre todo en la zona de los valles donde el clima era más templado.  Por lo tanto,  es una lástima tener que informarle al canciller que el mocochinchi no es una bebida autóctona, sino una herencia de los españoles. De hecho, deshidratar el durazno es una antigua tradición que se conocía desde hace milenios entre los pueblos árabes (que lo exportaron a Europa) y que pretendía reducir al máximo el contenido  de  agua  en  la  fruta  con  el  fin  de  paralizar  la acción de los gérmenes.   La forma  tradicional  de  secar  el  durazno o melocotón era exponiéndolo al sol después de pelados y deshuesados y todavía se hace así en  Italia,  España  y  Grecia.   Un dato más:   hay muchas bebidas que tienen su base en los duraznos deshidratados, por ejemplo, el Qamar Ad-Din, una bebida espesa egipcia hecha a base de láminas de pasta de albaricoque seco y azúcar o, en muchas regiones españolas, el refresco de orejón.

No deja de ser paradójico descubrir que la coca-cola tiene mucho más que ver con los  bolivianos  que el mocochinchi.   En primer lugar,  por supuesto, porque la coca-cola estaba hecha por nuestra planta milenaria, la coca,  y  ya  eso nos une a ella mucho más que el durazno ibérico.

Pero además, es muy conocido que la receta de la coca-cola se basó inicialmente en la patente del “vino Lorini” o “coca Lorini” inventada or el farmaceútico italiano Domenico Lorini, macerando hojas de coca en vino. El mismo químico  John  Pemberton,  creador de la coca-cola, admitió que se basó para su fórmula en el vino lorini, muy popular en Europa y los EEUU durante el siglo XIX como bebida energizante y curativa. Como se sabe, Domenico Lorini llegó a La Paz en 1872 y abrió una  botica  de  la  Plaza  Murillo  y  fundó  la  Facultad  de  Farmacia  de nuestra universidad pública. Fue aquí en La Paz donde Lorini conoció la coca e inventó la “coca-lorini”.  Es decir,  la coca-cola  es  mucho más boliviana que el mocochinche

La comida cochabambina y el suculento sabor a Llajta

14 Sep

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Sobre papas bien cocidas se coloca los huevos igual de cocidos en olla y sobre ambos la llajua… esa es la merienda de media mañana en algunos hogares cochabambinos que conservan la tradición. Otra, es tener sobre la mesa servida para el almuerzo, en lugar de trozos de pan, mote caliente con quesillo. Cochabamba es el departamento que todos anhelan visitar y una razón es que en la Llajta se come rico.

Si algo tiene la comida cochabambina desde siglos atrás es el misk’i, el dulce que toda mujer cochala le sabe añadir. “Esto viene desde la llegada del inca Huayna Capac en 1525”, relata el profesor Wilfredo Camacho y dice, que al ver el Inca la bondad y fertilidad de la tierra hizo de “Qochapampa” su centro administrativo, religioso y de producción maicera.

De ahí, el Inca hizo levantar las 2.500 qollqas, almacenes de maíz, de donde se exportaba al Cuzco y a la zona de las minas. Tal era la producción prodigiosa de entonces, que Huayna Capac llamó a esta tierra “La Llajta”. Según el relato de Camacho, la toponimia de esa palabra significa “centro de los grandes Dioses y de gran producción”, por eso mismo, es el centro de abundancia.

Sipe Sipe, Tapacarí, Colcapirhua, Tiquipaya y en general todo el valle es productor de maíz desde la época incaica. Otros alimentos que acompañaron la producción de maíz y que desde siempre formaron la base de la alimentación cochabambina son: la quinua, amaranto, papa, papaliza, oca, chuño, etc. La comida viene de la mano de la alfarería y en eso Colcapirhua se transformó en el centro de la producción de grandes ollas (manka llutas) y los chillamis, recipientes grandes hechos de barro que hacían de platos; de ahí viene la tradición de la mujer cochabambina de servir la comida en abundancia más la infaltable yapa.

Los abuelos, en algunos casos los tatarabuelos, eran expertos en combinar los alimentos y así crearon las diversas lawas de maíz, lluspichi, phiris, tojoris, pectus y otras comiditas como las ensaladas de verdolaga y los manjares para los chicos como el tostado de maíz, chuspillo, ch’ejchi, etc. Ese misk’i, de la mano de la cochabambina, se combinaba ya desde la época del Inca con la llajua, el picante que exige el paladar cochabambino. La llajua siempre fue más rica molida en batán. Se dice que la preferida es la que lleva quirquiña, pero el picante no sólo se lo adquiere del locoto, también hay la ulupica, la wacatela etc.

Hoy en día gracias a la iniciativa de Wilfredo Camacho y de todo su equipo de antropólogos y estudiantes se recupera la comida ancestral a través de la “Ñaupa Manka Mikhuna”, literalmente Comida de la Vieja Olla, con sede en la comunidad de Achamoco, a 40 kilómetros de la ciudad. Hoy en día esa feria llega también a la ciudad y se instala en la plaza de las Banderas.

Cochabamba al ser centro, corazón de Bolivia y de América latina es abierta a las creaciones y combinaciones, así la comida contemporánea, que más que historia lleva anécdotas sobre todo de “viernes de soltero” no deja de ser tentadora, abundante y nunca deja de estar acompañada del sabor picantito de la llajua cochabambina.

http://www.lostiempos.com

Cochabamba  –  Bolivia, Estado Plurinacional de

14 de septiembre de 2011

Expansion de la comida Cochabambina

14 Sep

45 por ciento de los negocios de comida cochabambinos se expande

La expansión de las empresas gastronómicas en el departamento deriva en la proliferación de las cadenas de restaurantes, mismas que progresivamente consolidan el denominativo “capital gastronómica de Bolivia”, que Cochabamba adquirió el año 2011.A la fecha, de los 48 restaurantes que están afiliados a la Cámara de Empresarios de Restaurantes y Ramas Anexas de Cochabamba (CERAC), 22 tienen calidad de “cadena”. Es decir que estos establecimientos gastronómicos poseen mínimamente una sucursal más, aparte de sus instalaciones centrales.PROGRESO Del total de los emprendimientos y las “cadenas”, destaca “Wist’upiku” porque es la empresa que posee más sucursales dentro y fuera del departamento.Según el gerente general de “Wist’upiku”, Wilson Ramírez, su empresa tiene 25 filiales en el país. De las cuales 11 están en Cochabamba, nueve en La Paz y cinco en Santa Cruz.Además, indica que “Wist’upiku” fue la primera empresa gastronómica que salió del departamento y luego le siguieron los pollos “Panchita” y la salteñería “Los Castores”, entre otros.EXPANSIÓN “Tomar la decisión de salir de Cochabamba no es fácil, porque cada sector del país tiene gustos diferentes a los que hay que conquistar”, dice el administrador de los pollos “Panchita”, Sigfrido Arandia.Uno de los principales retos que enfrentan los restaurantes es hacer que su comida “tenga el mismo sabor en cualquier lugar”.

En el caso de “Panchita”, Arandia indica que su expansión implicó buscar proveedores de ingredientes parecidos a los de la región valluna y maquinaria que permita cocer el pollo a un calor similar en cualquier zona.

Por su parte, Wilson Ramírez especifica que una de las recetas más sencillas de llevar a cualquier región es el helado. Sin embargo, a la par del crecimiento de los restaurantes también se nota la proliferación de pensiones informales.

Este hecho preocupa a Ramírez porque estos pequeños empresarios no dan la comodidad que necesita el cliente al momento de comer.

“McDonald’s aportó a Bolivia”

Según el administrador de los pollos “Panchita”, Sigfrido Arandia, “McDonald’s” insertó en el país un sistema que permitió a decenas de restaurantes nacionales incorporar el autoservicio.

Sigfrido indica que la gente del país estaba acostumbrada a que le sirvan en la mesa, sin embargo con el ingreso de McDonald’s al país, el autoservicio se posesionó.

“Este tipo de sistema nos permite atender más rápido y por ende el cliente se siente más a gusto”, indica.

Por ello, la mayor parte de las sucursales que posee “Panchita” practican este método, pero hay un sector que se resiste en la zona sur.

Arandia dice que en sus instalaciones situadas en la calle Esteban ArZe y Totora, la gente no asimila el autoservicio, por ello tienen gran cantidad de meseros ya que esta sucursal es una de las más concurridas, sobre todo el fin de semana.

Diez años dura registro de marca

Es importante que las personas registren su marca para tener el uso exclusivo de la misma en todo el país.

Existen varios restaurantes que lo hicieron tarde, es decir cuando vieron que otra gente malintencionada se aprovechó de su fama y abrió un local copiando su nombre.

Los pasos para realizar este proceso son sencillos. En principio es necesario mandar una carta dirigida al director nacional de Propiedad Industrial, luego se descarga un formulario de la página web del Servicio Nacional de Propiedad Intelectual (Senapi).

Posteriormente se presenta el Número de Impuesto Tributario (NIT), a tiempo de cancelar 750 bolivianos.

Finalmente se cancela 200 bolivianos para publicar la solicitud de la marca en una gaceta.

Las franquicias amenazan recetas
DAYANA FLORES A.

dflores@opinion.com.bo

La mayor parte de los restaurantes del departamento prefiere no dar franquicias, sino otorgar la administración de una sucursal a una persona de confianza, a fin de no perder sus recetas “secretas”.

El presidente de la Cámara de Empresarios de Restaurantes y Ramas Anexas de Cochabamba (CERAC), Wilson Ramírez, indica que los empresarios de su rubro prefieren delegar a alguien de confianza el manejo de sus sucursales establecidas fuera del departamento, en vez de otorgar franquicias a personas ajenas.

Una franquicia implica utilizar el modelo de negocio de otra persona y para ello se paga un determinado monto de dinero al propietario del restaurante a copiar. A cambio el interesado en imitar a la empresa original recibe detalles sobre la receta “secreta”, cantidad de ingredientes, entre otros.

Respecto a su situación, Ramírez dijo que como empanadas “Wist’upiku” recibieron varias solicitudes para emitir franquicias, dentro y fuera del país, pero no las dieron “porque no hay una ley que regule este tipo de proceso”.

Gran parte de los emprendimientos locales no tiene calidad de franquicia, y son más los restaurantes internacionales los que operan de esta manera, tal es el caso de “Burguer King”.

VACÍO LEGAL Respecto a este caso, la responsable del Servicio Nacional de Propiedad Intelectual (Senapi), Karen Ricáldez, señala que en dicha entidad el registro de una franquicia es igual al de una marca. Es decir, no existen normas específicas para las franquicias.

En ese sentido también reconoce que existen franquicias en el país que funcionan sin haber registradas su marca en Senapi. “Esto es decisión de los dueños de los restaurantes”, concluye.

Opiniones.

Kevin Urquieta

Estudiante

Me parece que es muy bueno para la gente que existan varias sucursales de comida distribuidas por toda Cochabamba. A mí me gustan los pollos “Panchita” y sé que puedo encontrar un plato de este tipo de comida hasta en Quillacollo.

Pamela Callejas

Ama de casa

Además de que en Cochabamba la comida es rica su costo es accesible para la población. Pero de un tiempo a esta parte se ve que el negocio del pollo frito es el que más ha crecido y se ha extendido por toda la ciudad.

Juan Carlos Montaño

Chofer

El paladar del cochabambino es muy exigente y además le gusta la variedad, muchos restaurantes abren sus sucursales en el departamento porque saben que con gente como nosotros les va a ir bien.

Nataly Tejerina

Abogada

Afortunadamente tenemos un departamento en el que se puede comer de todo, desde un chicharrón hasta comida vegetariana. Este surtido de opciones hace que seamos un referente para el país.

Miguel Lora

Profesor

La población de Cochabamba es un mercado atractivo para los empresarios de comida y al abrir sus restaurantes no se equivocan. Sin embargo, yo prefiero los platos sencillos, cocinados por las viejitas, y no la comida sofisticada.

Cochabamba: un día para comer y el otro también

14 Sep

Los tradicionales pique macho de la Casa de Campo y silpancho del Palacio del Silpancho. - Fabiola Chambi Los Tiempos

Los tradicionales pique macho de la Casa de Campo y silpancho del Palacio del Silpancho. – Fabiola Chambi Los Tiempos

COCHABAMBA |

El “arte de preparar una buena comida” es la definición que la Real Academia de la Lengua Española (RAE) le da a la palabra gastronomía; sin embargo, en Cochabamba este significado va más allá, pues la amplia oferta culinaria hace que además de los exquisitos sabores, la hora, el lugar y el costo no sean inconvenientes.

Ch’anka de pollo o de conejo, silpancho, pique macho, sajta de papaliza, picante de pollo, lambreado de pichón, chicharrón de cerdo, chupes de lacayote y zapallo, chaques de trigo y quinua, jak’alawa, jarwiuchu, pampaku, escabeche de patitas, humintas al horno, k’allu… una interminable lista de deliciosos platos típicos de la gastronomía valluna, justifican a Cochabamba como la “Capital gastronómica de Bolivia”.

Una denominación que fue sancionada por la Asamblea Legislativa Plurinacional el 28 de diciembre de 2011 a través de la Ley Nº 217que reconoce la diversidad culinaria propia de las regiones, provincias y municipios de la Llajta.

Sin embargo, aunque muchos no lo sepan, cada día de la semana en Cochabamba está dedicado a determinados platos que se pueden encontrar en diferentes restaurantes típicos o puestos de comida al paso en toda la ciudad y sus alrededores; una iniciativa que surgió el 2010 desde la Unidad de Turismo de Cercado como una manera de dejar establecidas ciertas costumbres ya popularizadas en el quehacer cochabambino.

Al respecto, Ramón Rocha Monroy, reconocido escritor y cronista de la ciudad explica cómo se origina la concepción de la comida por día. “Lo típico de Cochabamba no es el menú sino la especialidad y ésta se circunscribe a uno o dos platos por día desde el domingo”, afirma.

También Rocha destaca como aspecto clave el sábado, considerado un día muy laborioso ya que en Cochabamba “todos somos más o menos comerciantes y dejamos para el domingo el disfrute familiar alrededor de un buen plato”.

“Vamos a compartir un platito”

En familia o en grupos de amigos las constumbres q’ochalas buscan momentos de compañía que no serían completos si no estuvieran matizados por los exquisitos platos, la bebida característica y la buena música.

De lunes a viernes estos son los “platitos día a día de la Llajta”:

Lunes: Kardan caldito, enrrollado, escabeche y chorizo criollo.

Martes: Ranga, rellenos de papa, ch’anka de gallina y anticuchos.

Miércoles: Ají de patas, riñones, locoto relleno y puchero.

Jueves: Picante mixto, fideus uchu, laping y trancapecho.

Viernes: Planchitas, k’allu, lechón y pique macho.

Sábado: Lomo borracho, jarwi uchu, lambreado de conejo y  habas pejtu.

Domingo: Salteñas, sopa de maní, chicharrón y pampaku.

El silpancho es considerado como el plato que probablemente más caracteriza a Cochabamba porque nació en la Llajta y su tradición se ha expandido en todo el país y también fuera de él.

Pero también están los antojitos de cada día, entre los que podemos mencionar el api, pastel y buñuelos, sándwich de chola, humintas, empanadas, rosquetes tradicionales y las infaltables chicha y garapiña. (Ver galería)

Los restaurantes famosos y las caseritas

En Cochabamba hay restaurantes que son tradición indiscutible en cuanto a comida se refiere, casi una obligación conocerlos  y a donde se debe llevar a alguna visita para quedar bien; pero también están los puestos de las caseritas que encontramos en todo lugar dispuestos para satisfacer el exigente paladar cochabambino.

De todo, para todos y al alcance de cualquier bolsillo, son las razones para que a más de uno se escuche decir: “no hay mejor lugar que Cocha para comer“.

Y como no es lo mismo leer que ver, Lostiempos.com recorrió diferentes lugares, los famosos, los típicos, los tradicionales, los escondidos, los infaltables, los mejores, restaurantes y puestos de comida al paso, para mostrarles la amplia y exquisita oferta gastronómica de la Llajta. Aquí pueden ver el video.

Nomenclatura gastronómica en Cochabamba

Ají de flores de chilijchi: Flores de ceibo rehogadas con cebolla, tomate y locoto, y papas blancas.

Conejo lambreado: Cuy rebozado con pan molido y frito, rociado con chorrillana y con guarniciones de chuño p’uti y papa blanca.

Chajchu: Filamentos de carne de res, cebolla verde, habas tiernas, chuño picado, tajadas de huevo duro, salsa de cebolla a la juliana, tomate y locoto, y ahogado de ají colorado.

Chanka de conejo: Cuy tierno cocido y aromado con hierbabuena, cebolla verde, haba tierna, papa blanca y llajua de locoto. También se prepara de gallina.

Chaqe de quinua: Caldo espeso de quinua con papa.

Chaqe de trigo: Caldo espeso de trigo cocido con papa.

Chicharrón de cerdo: Cocido al perol en su propia manteca, con mote de maíz blanco y llajua de locoto.

Chupe de papalisa: Caldo de papalisa picada.

Enrollado: embutido de carne de cerdo con especias, que se sirve con escabeche.

Escabeche de patitas de cerdo: manitas de cerdo al vinagre.

Fidius uchu: Ají de tallarines con caldo espeso, colitas de vaca, chuño y papa.

Habas pejtu: Habas tiernas, charque en filamentos, rehogado de cebolla y ají y papa blanca.

Humintas: tamales de choclo (maíz blanco tierno) rellenos con queso, cocidos al vapor en la chala del choclo.

Jakalagua: Caldo espeso de choclo molido con cueritos de cerdo y papa.

Jankakipa: Caldo espeso de maíz tostado y molido con carnes y papa.

Jauri uchu: Caldo de salvado y ají con carne de conejo, vaca y cordero, papa y fritos de huevo, harina y cebolla verde. Es comida de velatorio.

K’allu: Ensalada de cebolla en cortes grandes, tomate y locoto.

k’asauchu: Variedad de caldo espeso con ají.

Kawi: Pecho de vaca frito o en caldo.

Lappin: Pecho de vaca (suadero mexicano) asado a la sartén con mote de habas, solterito y papa cocida con cáscara.

Llokhalla chupe: Caldo sustancioso que contiene locotos soasados a la brasa y cocidos en el líquido.

Lluspichi: Variedad de lagua de trigo.

Matambre: Pecho de vaca en cecina y frito, acompañado con papa cocida con cáscara y mote de maíz.

Miskik’eta: Postre elaborado con borra de chicha en elaboración.

Pan del Valle: De harina integral, es famoso el que se fabrica en Toco, provincia Cliza, que se exporta a la Argentina para consumo de migrantes. Asimismo el Mama Qonqachi (literalmente: que hace olvidar a la madre), de grandes dimensiones.

Patas uchu: Ají de patas de res con papa blanca y culantro picado.

Papawaiku: Papa cocida con cáscara.

Phampaku: Versión valluna de la huatía con carnes de pato, lechón, cordero, pollo y lappin condimentadas. Se sirve con papa ylátanos al horno y ensaladas.

Perdiz a la brasa: Carne de caza a la brasa con guarniciones.

Pichones: de paloma fritos o a la brasa con guarniciones. Especialidad del Valle Alto, Cochabamba.

Puchero de Carnaval: Variedad de la Olla española con abundante ají amarillo.

Pulpito frito: Estómago de vaca frito a la sartén con papa blanca o riñones al caldo.

Ranga: Caldo blanco de libro de res con papa blanca.

Rellenos de papa: de papa molida y jigote, rebozados y fritos.

Riñón al caldo: Rodajas de riñón de res cocidos en agua hervida con papa blanca.

Sajta de lisas: Ají de papalisa con filamentos de charque y papa blanca.

Silica: Caldo mañanero de hígado con papa blanca.

Silpancho: Carne delgada apanada y frita con arroz, papas en rodajas, huevo frito y salsa de cebolla, tomate y locoto en cubitos.

Solterito: Cebolla a la juliana, tomate y locoto picados y quesillo desmenuzado.

T’eqo: Caldo rápido de carne molida, huevos y papa runa golpeada en batán.

Tojorí: Mazamorra de maíz willkaparu molido en trozos grandes.

Tomatada de suches: Pescado de río con ahogado de tomate, cebolla y locoto. Se acompaña con papas blancas.

Trancapecho: Silpancho completo en pan.

Triunvirato: Mixto de riñón al caldo, ranga y pulpito frito.

Uchuco aiquileño: Tres colores de ajíes con variedad de carnes, chuño y papa.

Vizcacha: Comida de caza frita a la sartén con guarniciones.
Fuente: Blog de Ramón Rocha Monroy

http://www.lostiempos.com/diario/actualidad/cochabamba-al-dia/20120914/cochabamba-un-dia-para-comer-y-el-otro-tambien_185416_393250.html

Tiquipaya conquista con su tradicional pampaku

13 Sep

Comensales degustan pampaku preparado por 35 restaurantes - Rocha José Los Tiempos

Comensales degustan pampaku preparado por 35 restaurantes – Rocha José Los Tiempos

La población de Kanarrancho, en el municipio de Tiquipaya, vivió ayer una verdadera fiesta de gastronomía con la tradicional feria del pampaku que se realiza cada año.

La zona, conocida por la cantidad de restaurantes especializados en ese plato en particular, se llenó de visitantes que tuvieron la difícil tarea de elegir la mejor opción, porque a simple vista todos estaban suculentos.

Participaron de la feria alrededor de 35 restaurantes del lugar más señoras invitadas de otros municipios, como Quillacollo, Vinto y Sacaba, que ofertaron el plato a 50 bolivianos y los medios platos entre 25 y 30 bolivianos.

“Como vemos aquí, todas las cocineras se han esmerado para el preparado del pampaku. Los platos son abundantes y todas han seguido las reglas de higiene y presentación estética”, dijo Carlos Quintana, intendente municipal de Tiquipaya.

Varias familias degustaron hasta con las manos el sustancioso plato. Marlen Pérez, una de las vendedoras más requeridas en la feria, dijo que había previsto todo para lograr la venta de unos 150 platos “de los grandes”. Pérez comentó que el pampaku, plato cochabambino, requiere de una paciente y delicada preparación que conlleva alrededor de ocho horas.

La base del pampaku y su principal característica es que es cocinado en horno a tierra, en una fosa cubierta por ardientes piedras que provocan el calor necesario para la cocción natural. El plato comprende papa, choclo, camote, plátano y una variedad de carnes como pato, conejo, cerdo, cordero, pollo y en algunos casos pichón, acompañado de salsa caliente.

Por Redaccion Central – Los Tiempos

El te Adecuado a la hora adecuada

12 Sep

No se toma cualquier té a cualquier hora. Sería una lástima no combinar los buenos momentos con los buenos tés INFUTISA.

– Los tés  del desayuno:

Elija los tés muy fuertes en cafeína, consistentes y bastantes tánicos para empezar el día con buen pie. Piense en los tés negrosearl grey… Los aficionados añadirán un poco de azúcar o de leche. Los puristas lo degustarán solo.

– Los tés de la mañana:

Por la mañana, nada más agradable que degustar 1, 2 o 3 tazas de buen té mientras se trabaja. A esas horas del día, los sentidos están más atentos, busque los tés refinados, ya que podrá apreciar mejor sus cualidades. Alterne Pu Erh y té blanco.

– Los tés de la tarde:

De 2 a 6 de la tarde, deguste más bien tés aromáticos, potentes, para los cuales estarán, sin duda, más receptivo. El té verde con aroma de miel o fresas sería una buena elección.

– Los tés de la noche:

Para terminar el día que mejor que un té sin teína. Para disfrutar su sabor pero no perder el sueño.

té

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Degustación de Té

7 Sep

¿Algún plan para el fin de semana?

Organiza una degustación, Infutisa te da las claves para organizarla!

DEGUSTACIÓN

Saber Degustar Té

6 Sep

Degustar es, ante todo, una actitud intelectual y sensorial; en pocas palabras, supone no ser pasivo, sino al contrario, tener todos los sentidos, despiertos y plena concentración, ir al encuentro de los aromas, los perfumes y , finalmente, las impresiones que un sorbo de té puede provocar.

Degustar para apreciar mejor…

Para un producto tan complejo como el té, lo principal es aprender a saber discernir y nomrar los sabores de un té en particular, para poder apreciarlo mejor y, si es necesario, compararlo con otros.

té

Saber decir algo más que me gusta o no me gusta…

Nuestro sentidos están diseñados de tal manera que rápidamente nos conducen hacia el maniqueísmo del “me gusta/no me gusta”.

¿Por qué? Digamos que este esquema es uno de los vestigios de la época en que sentido del gusto servía para identificar y rechazar los alimentos potencialmente tóxicos, es decir, los que son amargos y astringente, para simplificar.

Hemos heredado este sistema y nos resulta bastante difícil deshacernos de él… El primer paso para liberarnos de él es preguntarnos por qué algo nos gusta y por qué no.

Las particularidades del té al desgustarlo…

Muchos tés poseen un sabor ligeramente amargo y astringente, pero ello no significa que esté malo. Se trata de aprender a acostumbrarse a estos nuevos sabores y descubrir sus infinitas sutilezas en ves de desecharlos sin reparos junto con las experiencias desagradables.

– Sapidez “ligera”: comparado con el café o el chocolate, por ejemplo, los tés tienen sabores menos intensos, sencillamente porque están más diluidos, menos concentrados. Esta sapidez poco marcada del té tiene una ventaja: permite consumirlos sin saturarse; pero también posee un defecto: hay que prestar mucha atención para percibir todos sus sabores.

– Atención a la cafeína: algunos tés tienen un alto contenido de excitantes del tipo de la cafeína. Tenga en cuenta que no se debe sobrepasar cierto límite más allá del cual a menudo aparecen palpitaciones momentáneas y nerviosismo.

http://infutisa.wordpress.com/2013/01/22/saber-degustar/

Pasiones de una chica

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