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Claudia Quini: “El cambio cultural y de vida redujo el consumo de vino”

9 Oct

Imagen actual: Seven bottles of wine with three wine glasses on a wooden table in a wine cellar, with rows of wine racks and wine barrels in the background

La experta considera que el vino pierde terreno por la competencia de otras bebidas menos conservadoras. Es necesario hacer vinos más comerciales, dice. Cree que la llegada de otros países con menos tradición le hace bien al sector. Ve en Bolivia un buen aliado

La experta argentina considera que se deben ofrecer vinos con más imaginación. Foto: Juan Carlos Salinas
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Durante el XIV Congreso Latinoamericano de Viticultura y Enología realizado por primera vez en Bolivia, la especialista argentina en vinos remarcó el momento irregular que vive el sector agobiado por la competencia de otras bebidas y por los problemas climáticos que afectan la oferta de uva. A su vez, destacó el ingreso de nuevos países a la industria vitivinícola a la que calificó como una  bocanada de aire puro y de imaginación.

  ¿Hace cuánto es presdenta de la Organización de la Viña y del Vino (OIV)?

Fui elegida en la ciudad turca de Esmir el 22 de julio de 2012. En la presidencia estaré por tres años, para luego ocupar la vicepresidencia por otros tres años.

 ¿Cuál es la realidad del sector vitivinícola en el mundo?

El sector como toda actividad sufre por el impacto de la crisis económica. De manera general se puede decir que en algunos lugares la industria tiene problemas, pero en esta actividad la cultura y la tradición son muy importantes, eso permite que el que elabora vinos tenga una espalda que le permita sobrellevar los malos momentos.

Por eso las grandes y tradicionales vitiviniculturas del mundo se siguen sosteniendo por los pequeños productores. Esto sucede en España, Italia y Francia y en los países con reciente tradición vinera como Argentina y Chile, que en poco tiempo tuvieron un gran desarrollo.

 ¿Cuál es el aporte de los    países con poca tradición vinera?

En este punto, países como Chile, Bolivia, Nueva Zelanda, India, China están más interesados en el producto, es decir que trabajan por una bebida de calidad y eso sin dudas fortalece el sector. También los empresarios que están en pleno crecimiento realizan más inversiones, se animan a comprar tecnología y a gastar recursos en la investigación de nuevas variedades de uva y así obtener nuevas ofertas. Estos países son el pilar fundamental de la industria.

 ¿En qué niveles está el consumo de vino en la región?

A manera de ejemplo, en la década del 60, en Argentina se consumían cada año 90 litros de vino por persona, esta cifra fue cayendo a 60 litros, luego pasó a 50 y en la actualidad solo se llega a los 30 litros. Esta es una realidad  en la mayoría de los países productores de vino.

 ¿A qué se debe esta situación?

Principalmente a un cambio cultural, debido a que las exigencias laborales son diferentes y exigen que las personas estén más tiempo fuera de sus hogares.

No se debe olvidar de que el vino es una bebida que se comparte en familia y estos encuentros se han limitado solo a la noche y son cada vez más breves, por lo que el ritual de compartir se está perdiendo.

A eso se debe sumar que en la actualidad hay una cantidad enorme de otras bebidas alcohólica y sin alcohol que antes era impensable que estén en la mesa.

 ¿Cómo salir de este problema o tendencia a consumir menos vino?

La viticultura debe seguir manteniendo su posición tradicional, con su estructura en la que los vinos blancos sean frescos, pero con un buen contenido de alcohol, mientras que los vinos tintos sean más añejados, eso pensando en los clientes cautivos. Pero si se quiere dar un salto de calidad y cantidad se debe trabajar para captar a un segmento nuevo de consumidores que no tiene incorporada la cultura del vino, por lo que demandan otro tipo de productos de la industria.

 ¿Cómo sería ese nuevo vino?

Un poco más frutado, con menos alcohol, con un poquito de azúcar, unas burbujitas, vinos que sean más atractivos y atrapantes. Nos debemos poner en el lugar de una persona que nunca bebió vino, un consumidor de unos 25 años que si le ofrecemos una bebida tradicional puede ser muy agresivo para su paladar. Se debe pensar en un vino comercial, fácil de tomar, menos estructurado  para no seguir perdiendo consumidores.

 ¿Qué hay de cierto con eso de que el consumo de vino es bueno para la salud?

El vino es parte de la dieta alimenticia, se lo debe beber con las comidas, en compañía, se lo debe tomar porque se lo quiere disfrutar. El vino es elaborado con todos los componentes nutricionales de la uva, tiene antioxidante y por los estudios realizados se demuestra que su ingesta con moderación le hace bien a la salud

Perfil

Claudia Quini
Técnica en Enología
Presidenta de la OIV
Mendoza
Una constante especialización
Claudia Quini, desde hace 30 años se dedica a entender la eleboración del vino y asegura que es una materia que nunca terminará de aprender, por ello siempre está leyendo libros sobre el tema. Ama los cerros, por eso cada vez que viene a Tarija disfruta del paisaje. Considera que la calidad del vino de altura es destacable y mejora cada vez.

Juan Carlos Salinas Cortez  – jcsalinas@eldeber.com.bo

Samaipata el Nuevo Destino Enologico de Santa Cruz

3 Oct

 

 Desde que hace 450 los españoles llegaron a Santa Cruz y plantaron las primeras cepas para poder beber el vino propio de su cultura, estas cepas se mantuvieron latentes en los Valles Cruceños , donde la uva siempre estuvo presentes entre los paisanos de este bello terruño en sus parrales de uvas de mesas que son herencia de sus antepasados que durante la colonia también fermentaron para los vinos de Misa de las iglesias del Obispado de Santa Cruz. Pasado casi 450 años renace esta vieja tradición para unirse a Tarija y lograr un nuevo destino enológico en los valles de Santa Cruz.
“Valle de SAMAIPATA”   de los Vinos de Santa Cruz
A mediados del siglo pasado un emigrante croata se casó con una samaipateña y además de hijos engendró una hermosa viña en el Valle de Samaipata, esta viña bautizada con el apellido del croata MILETA embotelló  con la marca VINOS MILETA un mosto afinado y hecho con uva criolla, un tinto medio dulce, que si bien entraba en las casas de los cruceños la mayoría de las botellas  iban a las sacristías y se usaba para Misa. Aquel vino medio dulzón se convertía así en sangre de Cristo después de la consagración y sirvió también como buen acompañamiento para que junto a la chicha deleitara los paladares de los cruceños y viajantes que venían por estos lares.
Pasados 20 años el viejo Mileta, dijo basta y sus hijos no siguieron con el emprendimiento bodeguero de su padre. Por los 70 hubo una nueva intentona, el Ingeniero Jorge Arias llegó a embotellar 800 botellas con el nombre de «DON JORGE», de un vino con muy buena traza hecho por un enólogo argentino, con uvas compradas en el exterior, también adquirieron autenticos corchos de alcornoque  y en estas operaciones y trasiegos el gaucho, resulto ser un chanta y desapareció, el bueno de Jorge Arias se quedó “compuesto y sin novia” mejor dicho «y sin su  «DON JORGE» y aquel interesante proyecto enológico  del el valle de Samaipata murió.
 Con el Siglo XXI, la primera bodega en Santiago del Valle a solo 10 kilómetros de Samaipata, iniciativa de  Jorge Vargas, quien apostó  por las uvas Moscatel de Italia, Quebranta y Moscatel de Alejandría y con estas frutas Vargas comenzaba a destilar el vino con alambiques comprados en Perú y en la actualidad están sacando un destilado tipo Singani o Pisco que lo han bautizado como MOSCATO. Vargas también se ha lanzado al tinto y ha empezado a embotellar un Cabernet Sauvignon.  Viñas de Vargas cuenta con 3 viñedos que suplen su producción enfocada en dar una nueva opción al amante del singani. Este es un loable proyecto para alabar y alentar.
A este proyecto, en la actualidad, se tienen que sumar dos más, uno que ya es una realidad que bajo el nombre de Bodega UVAIRENDA, embotella el vino 1750 impulsado por el tándem Roig-Ortiz.
Y el otro que en dos o tres años empezará a trajinar sus mostos y con 13 hectáreas está sobre la ruta al famoso FUERTE y que ha empezado con el buen hacer y el cariño que pone en las cosas el empresario Carlos Landivar.
Con estas tres realidades enológicas y otras que están en ciernes en los valles, no nos extrañaría nada que pronto tengamos en Santa Cruz una D.O (Denominación de Origen) que bajo el nombre de Valle de Samaipata u otro similar albergara a todas estas emergentes bodegas.
UVAIRENDA – 1750
Si con una palabra pudiéramos definir esta Bodega la llamaríamos “La Ladera”. Si usted llega a Samaipata vaya en dirección al Hotel  El Pueblito que está en una pronunciada colina y todo lo que es la ladera es la Viña de Uvairenda, en la cúspide la Bodega y al lado la casita que será la recepción del enoturismo.
Sin lugar a dudas este proyecto tiene todas las trazas para convertirse en uno de los proyectos enológicos más importantes de Bolivia, siempre y cuando el fuelle económico aguante y el terroir sigue dando estos estupendos frutos.

Los impulsores de esta nueva Bodega Boliviana tienen los conceptos claros, hacer de los procesos que van desde el Terroir a la Bodega, todo lo más natural posible, como nos decía el Roberto Aguilar  “La idea es que en esta viña se mime la uva, que se golpee el fruto lo menos posible, para que desde que empieza el ciclo de la vid hasta que se embotella el vino todo sea lo más natural posible”.

Dicen los expertos que para tener éxito en un emprendimiento hay que tener cuatro cosas: Conocimiento de la materia, Pasión, Fondos y Creatividad. Si dejamos a un lado el vil metal, personalmente, lo resumiría en tres palabras Credibilidad, Creatividad y Sensibilidad.

Estas son precisamente las tres características del cruceño con sangre catalana y ahora afincado en Estados Unidos, Francisco Roig, quien  parió este  proyecto y ahora lo hace realidad junto a su socio Peregrín Ortiz que a pie de terroir le suple a “toque de blackberry”, convirtiendo este sueño en realidad.

El sueño de Francisco desde muy joven fue el mosto, el producir vino, y en el sótano de su casa ya trajinaba uva, turriles, levaduras  y fermentaciones. Sus vinos artesanales eran apreciados por sus familiares y amigos, y todavía sigue en este empeño en su casa norte americana.  Un día decidió reunirse con su amigo de toda la vida Peregrín y cambiar el sótano por una bodega, de su bodega de juguete a una profesional y con todas las consecuencias y así llego a hacer este  sueño realidad, desde hace cuatro años UVAIRENDA es una gratificante y sorprendente realidad.
Ya han tenido dos cosechas, los vintages de 2010 y 2011. La  vendimia del presente año ha sido la primera de Bolivia terminando de cortar los últimos racimos el tercer sábado de febrero de 2011.
Para coordinar la viña y bodega de Samaipata han  buscado el “expertise” del profesor Philippo Pszczólkowski, quien con ingenieros egresados de la universidad Católica de Chile están entrenando al personal de la bodega y apoyando los procesos de vinificación. En estos momentos es el  joven Roberto Aguilar quien ha tomado la batuta del vintage de 2011 con las indicaciones de Francisco Roig en cuanto a la vendimia y realización los cortes.
En Uvairenda,terminada la primera fase de la bodega, podrá producir unos 50.000 litros. En esta viña se ha apostado  por variedades tradicionales como el Cabernet  Sauvignon, Syrah, Tannat , también por Malbec y Merlot que en estos momentos están de modo experimental,  además se han plantado cepas de frutas blancas como Chardonnay. Uvairenda con estas frutas pondrá en el mercado boliviano vinos varietales, trivarietales. Tintos, rosés y blancos.
Pero no todo es a corto plazo,  ya están pensando a medio plazo, y este año se plantará 1600 cepas a raíz desnuda de Chardonnay y Tannat recién traídas desde el sur de Francia.
Esta bodega quiere ser el centro de la producción de vino de Samaipata y está animando a otros vecinos y pobladores de la zona a plantar vides para que usen sus instalaciones en los procesos de producción.
Cuál es el secreto de Uvairenda, por un lado la Pasión de Francisco Roig, la Credibilidad del equipo de la universidad Chilena capitaneada por Philippo Pszczólkowski y la creatividad de Peregrín Ortiz que sabe sacar de donde no hay.
 En la actualidad  un  equipo de campo encabezado por Fidel Sibaute, miman la viña para que se convierta en una “niña bonita”  y un plantel de operarios en bodega y laboratorio, hacen de este proyecto una realidad llena de futuro y con una proyección tremenda.
El vino que sale de esta bodega se ha bautizado con el nombre  “1750”, cifra que indica la altura en que se encuentran los viñedos de Uvairenda, tiene una proyección fantástica y esperamos en los próximos años logremos catar la mejor expresión de este gran potencial. Por ahora todo va por muy buen camino y los primeros caldos han cautivado a todo aquel que lo ha probado.
VIÑA DEL VALLE DE LA PURIFICACIÓN
Otro de los proyectos que se ven sólidos y con futuro es el del empresario cruceño Carlos Landívar, que acaba de plantar sus primeras cepas en la ladera junto al famoso Fuerte de Samaipata, un total de 13 hectáreas de Cabernet Sauvignon, Merlot, Tanat , Sauvignon Blanc y Chardonnay.
Landivar es un hombre meticuloso, y le gusta como él dice “empezar desde cero”, paso a paso, pero con zancada firme. A Carlos no le gusta la mediocridad y lo que hace lo hace bien. Así que en la enología seguirá esta misma filosofía.
 Asesorado por el enólogo franco-chileno  Francois Massoc consultor de varias viñas en nuestro continente, formado en Francia y con la consultoría “Massoc y Parra”, ve en este proyecto un reto muy importante pues se trata de constatar alguna de sus teorías donde la climatología, el terroir y la altura juegan un papel importante para esta nueva viña que su primera cosecha se recogerá en tres años en el pueblo del Valle de la Purificación, que es el nombre que recibió de los españoles  el hermoso valle donde está Samaipata, y así llamará Landívar a su Bodega,
El Valle de la Purificación era hace 450 años,  la población de tránsito obligatorio desde el la Gobernación del Río de La Plata, sobre todo desde Asunción del Paraguay y Santa Cruz de la Sierra con las minas que se encontraban en los Andes y el puerto en Lima.Ahora, Samaipata, con estos proyecto puede convertirse como importante vía de producción vinífera en Santa Cruz y llegar en un futuro a un centro exportación  como lo era antaño en tiempo de los españoles.
Para esto Carlos Landivar construirá una gran Bodega con todos los detalles para este proceso. Deseamos de todo corazón que las plantas que en este 2011 se han plantado puedan tener su primer fruto vinificable en tres años, pedimos a Dios estar en el Valle de la Purificación para probarlos.
Samaipata, Descanso en las Alturas, El Valle de la Purificación, Encuentro de Culturas, es un sin fin de cosas a descubrir, en la actualidad se cree que fue un centro importante para varias de culturas ancestrales como: Las Culturas Amazónicas, las Culturas Andinas y las Culturas del Gran Chaco. Hoy, tiene un nuevo aliciente una nueva ruta  del vino en Santa Cruz…. Una nueva alternativa que se suma a Tarija para seguir fortaleciendo la industria nacional.
TURISMO ENOLOGICO
Junto a las bodegas de Samaipata, el visitante tiene que estar cerca de la viña, disfrutar de la gastronomía y de un buen dormir, Pared con pared con Uvairenda está el Hotel boutique u Hotel con encanto «El Pueblito», regentado por  Giovanni Guidetti y Sandra Serrate. Nos solo son buenos anfitriones, sino además unos verdaderos amantes del vino.
Nos reciben con una camisa adoc a las circunstancias con sus estampados de botellas cepas racimos y copas de vino. El Hotel está lleno de dibujos y pinturas realizadas por la laboriosa artista Sandra Serrate, donde el vino es el motivo principal de la decoración, y para colmo le recomendamos que se hospede en la habitación que se llama «la taberna».
No hemos visto nunca una sinergia tal entre Bodega, viña y Hotel. Un hotel con encanto para un viaje de ensueño entre viñedos hermoso paisaje e historia.
Además de “El Pueblito”, Samaipata te ofrece otras casas de hospedaje, restaurantes, cafeterías donde nunca te faltará la botella de Viñas de Vargas, 1750 o la que Landivar está ya plantando en el Valle de la Purificación.
 Samaipata ofrece al visitante un interesante núcleo gastronómico con productos caseros, como los famosos chorizos alemanes, quesos, mermeladas caseras, embutidos, mieles silvestres, horneados típicos…etc  que se unen al vino haciendo de este lugar un destino único en Santa Cruz.
  http://nomesvi.blogspot.com/2011/02/samaipata-el-nuevo-destino-enologico-de.html

New York Times elogia los vinos de Tarija, los Cintis y Samaipata

27 Sep

La imagen actual no tiene texto alternativo. El nombre del archivo es: pexels-photo-36789950.jpeg

BOLIVIA

 

Un experto habló con el periódico estadounidense sobre los vinos bolivianos. Aunque los considera de altísima calidad, ve que la producción aún es limitada y eso impide que despeguen a nivel mundial

 

Los viñedos en Tierra Roja se cultivan con métodos agrícolas biodinámicos. Christian Villamor, fundador de la marca, empezó su empresa mientras hacía vino en su habitación | Foto: NYT

 

«Durante un viaje a Bolivia en marzo, el experto holandés en vinos Cees van Casteren realizó una cata a ciegas de vinos tannat provenientes de todo el mundo. Como era de esperarse, el ganador fue La Tyre, de Chateau Montus en Madiran, la región francesa que se especializa en esos vinos tintos.

Sin embargo, un vino boliviano, Único de Campos de Solana, obtuvo el segundo lugar. Se vende en las tiendas de Tarija por una décima parte del precio de 150 dólares de La Tyre», así inicia el reportaje que el reconocido periódico estadounidense The New York Times hace sobre los vinos bolivianos, en los que destaca la producción de bodegas como Campos de Solana, Aranjuez, Cepas de Fuego, Tierra Roja, Los Bauguales o Uvairenda.

La cuna espiritual del vino

El diario estadounidense califica al valle de los Cintis como «la cuna espiritual de la producción de vino tradicional a pequeña escala» y es que existen viñedos de hasta 250 años de antigüedad que crecen enredadas con pirules y chañares. «Los españoles usaron este sistema para proteger a las uvas del sol y las enfermedades, pero ha desaparecido en el resto del mundo», según comentó Van Casteren.

En Cepas de Fuego, Weymar Ríos Cavero, todavía elabora vino casi de la misma forma en que lo hacían su padre y abuelo: mezcla fertilizante a mano para obtener una combinación natural que rocía para prevenir enfermedades.

Los más jóvenes aportan nuevas perspectivas; al enólogo de cuarta generación Marcelo Vacaflores, de 31 años, y a su padre les ha tomado quince años revitalizar el viñedo de la familia. También está la familia del autodidacta Christian Villamor, quien inició Tierra Roja haciendo vino en su habitación. Aunque murió en 2016 a los 37 años, la familia continuó con los métodos biodinámicos del viñedo y ha plantado nuevas viñas de vicchoqueña, parecida al Pinot Noir.

Una de las botellas de la bodega Tierra Roja, producido en Villa Abecia 

Buenos pero limitados

El artículo destaca los vinos bolivianos como de alta calidad pero aún desconocidos internacionalmente. Sin embargo, Van Casteren manifestó que esto está cambiando y que habrá más interés en la producción boliviana en los próximos meses. Sin embargo, advierte que su alcance es limitado.

«Los viñedos de Bolivia solo equivalen a alrededor del 1,5 por ciento de las más de 200.000 hectáreas en la nación vecina, Argentina —el sexto productor más grande del mundo—, y la producción anual de Bolivia de 8,3 millones de litros es minúscula en comparación con los 25.000 millones de litros mundiales».

 

 

 

 

Los vinos bolivianos existen

8 Sep

La imagen actual no tiene texto alternativo. El nombre del archivo es: pexels-photo-36789950.jpeg

 

Un viaje por los inesperada región vitivinícola del valle central de Tarija, en Bolivia

Un viaje por los inesperada región vitivinícola del valle central de Tarija, en Bolivia

 

Por Alejandro Maglione

amaglione@datamarkets.com.ar

@crisvalsfco

La investigación

Me venía pasando que en algún que otro merodeo por nuestro Noroeste, ya fuera en Salta o Jujuy, siempre en los corrillos amistosos con enólogos de la zona, invariablemente escuchaba el comentario «algo está pasando con el vino en Tarija». En mi ignorancia del asunto, solía preguntar a estos informantes si lo que pasaba tenía que ver con que en la región se elaboraba el Singani, un destilado muy interesante, que se obtiene de la uva Moscatel de Alejandría, y de la que sí tenía mentas. Pero los enterados me insistían que estaban pasando más cosas, y que el asunto pasaba por el lado de la elaboración de vinos, que pronto trascenderán sus fronteras.

Mi recuerdo de algunos viajes que realicé en el pasado a distintas ciudades de Bolivia, no era precisamente el de un país que tuviera la posibilidad de estas elaboraciones. Conocí Santa Cruz de la Sierra cuando tenía 60 mil habitantes. Hoy tiene un millón cien mil… Conocí Cochabamba, donde me ofrecieron un sándwich de huevo frito como muestra de su gastronomía. Conocí La Paz, cuando para salir de ella e ir hasta Tiahuanaco hacía falta obtener una suerte de salvoconducto en la policía, que se debía mostrar cada tanto en la ruta, en distintos retenes…Hoy, hasta se ha instalado Gustu, un restaurante paceño que se nutre únicamente con productos del país y que se propone ser considerado entre los mejores del mundo. Ciertamente, otro país.

El investigador

Para darle un corte a este asunto, salir de los rumores e ir a la información de primera mano, busqué a un colega cordobés, Roberto Colmenarejo, hombre que ama el vino incondicionalmente; ama su profesión de periodista; y ama investigar sobre temas que no estén tan trillados en la prensa especializada. Supe que había tenido la inquietud, a instancias de su esposa, de visitar Tarija para responder la misma pregunta que me atenazaba a mí: ¿existen los vinos bolivianos? ¿Valen la pena? Esta fue la charla que tuvimos:

Un viaje por los inesperada región vitivinícola del valle central de Tarija, en Bolivia
  • Roberto Colmenarejo en Bolivia

 

La preparación

Profesional cabal, le pregunté si había sido fácil la preparación de su viaje: «No, de ninguna manera. Intenté ver las páginas web de las bodegas locales, y descubrí que no tienen ninguna, y si la tienen, directamente no funciona. Peor aún: ponen direcciones de e-mail que no existen o demoran una semana en volver rebotados. De tres respuestas que obtuve, dos fueron positivas y una negativa. No importa el camino que utilizara para comunicarme, el silencio fue la respuesta habitual«.

Ocurrencia

Me interesó saber cómo se le había ocurrido este viaje, y me recordó que desde el Perú, en el siglo XVI, se habían trasladado estacas para implantar la vitis vinífera hacia el sur de Lima. Bolivia y Chile fueron las primeras beneficiadas con esta migración, y recién bastantes años después, se conocerían los primeros intentos en nuestra Santiago del Estero.

«El verdadero desarrollo en la región de Tarija comenzó en la década del ’60 en el siglo pasado, plasmado en diversos proyectos que en su mayoría existen al día de hoy» Me explicó Roberto, agregando que la gran reconversión de los viñedos y la aplicación de técnicas más modernas en las propias bodegas, se habían dado a partir del año 2000.

Tarija

Quise saber porqué ha sido elegido el Valle Central de Tarija, que abarca la propia ciudad y sus alrededores: «Sucede que es una región que tiene grandes similitudes con nuestros Valles Calchaquíes, comenzando por la altura que oscila entre los 1750 y 2500 msnm. Como contracara tiene un clima más templado y húmedo a la vez, lo cual hace que se aprecien plantas claramente más vigorosas que las nuestras».

Un viaje por los inesperada región vitivinícola del valle central de Tarija, en Bolivia

 

Roberto me comentó que de las 2850 hectáreas en producción, solo 500 están dedicadas a la producción de vinos. El resto se utiliza ya sea para destilados o como uvas de mesa. A su vez, las uvas más plantadas son, en tintas, las Cabernet Sauvignon, Malbec, Barbera, Syrah, Merlot y Tannat. En blancas, la difundida Moscatel de Alejandría, Chardonnay, Riesling, Ugni Blanc y Franc Colombard.

Difusión

Le pido a Colmenarejo que me haga un balance de la situación actual de la industria, y me cuenta: «Incluyendo a las destilerías de singani, son 9 las bodegas industriales, conformadas como empresas familiares. Además, existen unos 9.000 productores artesanales, con lo cual, se estima que la industria emplea a unas 18.000 personas, obteniendo una producción total de 12 millones de litros anuales. Hay que tener en cuenta que el consumo anual per cápita es bajo, ya que ronda los 4 litros, pero con una clara tendencia creciente».

Concluyendo

«En concreto, esto representa el 50% del consumo local, lo que deja un mercado abierto para los vinos argentinos y chilenos, que deben tener en cuenta que el paladar boliviano prefiere vinos abocados y de bajo tenor alcohólico».

Las bodegas

Como comentara Roberto, no fue fácil armar una agenda de visitas, así que tuvieron cierta limitación. Lo cual debe hacer pensar a los bodegueros chapacos –como llaman a los habitantes de la región- que tienen en las rutas del vino de la Argentina y Chile un espejo donde mirarse.

Así, merodeó por la bodega Campos de Solana, donde sus anfitriones fueron el enólogo Nelson Sfarcich y la representante de la familia propietaria, María José Granier. Para Roberto es una bodega con una interesante potencialidad.

Luego visitó una bodega artesanal, Viñas del Señor, donde su propietario, Sebastián Iñiguez Estensoro, le hizo probar algunos caldos que le recordaron los vinos artesanales de Colonia Caroya (¿hace falta que recordar que Colmenarejo es cordobés?)

La tercera bodega fue la que le produjo más impacto. Es la bodega Kulmann, donde el anfitrión fue Franz Molina, joven enólogo, miembro de la tercera generación de la familia propietaria. Se especializa en la producción de singanis, que a Roberto le parecieron los mejores que probó, y que, además, está haciendo punta en la producción de vinos espumosos. Roberto le puso varias fichas al futuro de Molina.

Más fugaces fueron su paso por las bodegas Casa Grande, Kohlberg –que le produjo una gran impresión por el entorno que tiene de viñas, frutales y una frondosa arboleda-; y finalmente, sus pasos lo llevaron a la Bodega y Destiladora Casa Real, donde se produce el singani más famoso de Bolivia. Fue allí que probó el afamado singani Casa Real Etiqueta Negra, que le dejó una gran impresión tanto puro, como cuando lo vio utilizado en la preparación del Chuflay, que es un cóctel a base de singani, por supuesto, con el añadido de ginger ale y una rodaja de limón. Roberto asegura que fue un gran aliciente para el calor que experimentaba esa tarde.

Balance

Nuestro espía enológico de lujo me hizo un balance de los vinos que logró probar en su visita por tierras chapacas, donde recorrió productos desde 4 dólares la botella, hasta alcanzar los 15. El de menor precio fue un Campos de Solana Clásico Tinto, que lo calificó como «ideal para pedir en restaurantes». Por el medio, 9 dólares, quedó impactado con un Altosama Espumante de Altura Blanco NV, hecho con el método Charmat y que para Roberto resultó irresistible, entre otras cosas por tener en su corte, la cepa de Moscatel de Alejandría. En el mismo precio –que a nuestro catador le parecieron, en general, altos- recordó un Sausini Cabernet Sauvignon 2009 que describió a la antigua: «frutado maduro, especiado y notas de cuero en la nariz; paso lleno, sabroso, largo y de taninos muy pulidos en boca. ¡Gran vino!» (Confieso que no me atreví a preguntarle que quería decir con paso lleno, pero parece un dato importante).

En el segmento de los 15 dólares, tuvo dos sorpresas: el Campos de Solana Reserva Trivarietal 2011, considerado el top del mercado boliviano, que describió, nuevamente, con expresiones apegadas al gongorismo que, me parece, lentamente van quedando atrás en las catas: «de nariz compleja ofrece sensaciones de frutas negras, especias, herbáceas y suaves trazos del contacto con roble…En la boca es voluminoso pero fluido, pleno de sabores, con tantitos firmes y persistencia prolongada. ¡Un vino de nivel Internacional!»

La otra agradable sorpresa fue el Singani Los Parrales Reserva 80º Aniversario. Roberto lo cuenta así con su inimitable prosa: «Aromas nítidos de flores blancas, piel de cítricos y uvas frescas; sin ninguna sensación de alcohol. Paso de boca seco, vivaz, muy delicado y con un alter-taste largo y placentero. ¡Soberbio!».

Redondeando

Creo que a los que nos interesa lo que anda pasando en la enogastronomía en Latinoamérica debemos poner en la agenda a Bolivia. Y Bolivia, debe ponerse en la agenda de la región. Volvamos a recordar la sabiduría del Talmud: haces-no comunicas-no haces. La experiencia de Roberto Colmenarejo por tomar contacto con la realidad enológica chapaca fue sufrida, cuando debió ser fluida.

Gracias Roberto por compartir tu experiencia conmigo. Has actuado con la misma generosidad como cuando abrís tu casa en Córdoba, te ponés el delantal, y llenás la mesa de delicias que hacen que estar con vos y tu mujer Silvia, sea una experiencia nutritiva para el cuerpo, pero también para el espíritu.

Miscelánea restauranteur I

Compañía de Chocolates, esta creación de Daniel Uría, hace tiempo que incorporó en sus locales la posibilidad de desayunar, almorzar y merendar. Con productos hechos en el día y en el lugar –como el pan-, y un festival de propuestas a la hora de los postres, con excelente pastelería y helados, donde recomiendo, por razones obvias, todo lo relacionado con el chocolate. Los locales de Juan Francisco Seguí y Salguero en Palermo, y Emilio Lamarca esquina Paunero en Martínez, ofrecen también disfrutar de una clientela de barrio, donde todo el mundo se saluda, como se estilaba hacer en los viejos buenos tiempos.

Miscelánea restauranteur II

El restaurant Casa Cruz estaba necesitando una vuelta de tuerca que lo pusiera nuevamente en carrera, después un cierto rumbo errático por el que atravesó. Entonces, apareció Aldo Graziani con su grupo, le puso un cartel de neón en la puerta –que viene a ser como decir «aquí estoy»- mantuvo la excelente decoración, pero hizo que la vista desde la calle sea completamente franca; lo llamó al chef Rodrigo Sieiro –ex Nectarine-, que aceptó el reto de proponer un menú porteño aggiornado y con precios acotados, y ha vuelto a salir al ruedo hace unos pocos días. La estupenda barra sigue en manos de la afamada Inés de los Santos. Espiando detrás de un cortinado me pareció ver a Emilio Lucini –que de esto la sabe lunga- manejando los números. Le doy la dirección, Uriarte 1658, pero ya verá que no hace falta, porque desde lejos se dará cuenta dónde se encuentra el lugar. Sospecho que solo les puede ir bien.

Miscelánea rosarina

Nuevamente la Fundación Rosario Cocina Ideas, el Ente Turístico de la ciudad y la Asociación de Hoteles y Restaurantes local, proponen hacer la Semana Gastronómica del 11 al 18 de mayo. Tras esta movida, como entre las sombras, percibo al inquieto periodista Augusto Saracco, que siempre demuestra gran eficiencia y entusiasmo en lo que coordina. Hay un Foro que forma parte del abigarrado programa, que este año piensa tratar el tema «Street Food», que me entusiasma personalmente y que merece un debate a fondo. Enhorabuena que tengan esta continuidad y sospecho que todo volverá a suceder con el éxito acostumbrado.

Tutorial de la Temperatura Ideal del Vino

17 Ago

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#taninotanino #vinosmaximum

Ruta de Vinos y Singanis

10 Abr

http://www.lavinotecadetarija.com/index.php?option=com_content&view=article&id=38&Itemid=48

Vino boliviano en la feria europea más importante

4 Abr

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Recientemente una marca nacional fue incluida dentro de las 200 mejores del mundo, después de una selección a la que fueron sometidos 650.000 vinos
Una marca nacional fue incluida dentro de las 200 mejores del mundo, después de una selección a la que fueron sometidas miles de marcas.
Vino boliviano en la feria europea más importante
Cerca de 50.000 visitantes acudieron al evento desarrollado en una ciudad alemana. El Trivarietal Reserva de la bodega Tarijeña Campos de Solana está entre los mejores
Jesús Alanoca – EL DEBER
alanocajesus@gmail.com

Bolivia participó por primera vez de la Feria Internacional del vino ProWein, la más importante de Europa y una de las más reconocidas a nivel mundial, que se realiza todos los años en la ciudad de Düsseldorf, Alemania, según información desde la embajada nacional en ese país.

Los datos indican que durante esta gestión, el evento recibió a más de 49 mil visitantes especializados del rubro y Bolivia fue uno de los 50 países expositores, representada por ocho bodegas especialmente seleccionadas.

En el evento se presentaron al mundo los denominados “vinos de altura” que, gracias a su elaboración a más de 2.000 metros sobre el nivel del mar, se caracterizan por una especial nota floral y cítrica en su aroma, así como por una fresca acidez y un grado de alcohol moderado.

Según se informa, Campos de Solana, Kohlberg, Sausini, Aranjuez, Kuhlmann, Magnus, La Concepción y la Sociedad Agroindustrial del Valle representaron al país en el evento internacional. Todos con bodegas en Tarija, el valle de Cinti y Santa Cruz.

La Embajadora de Bolivia en Alemania, Elizabeth Salguero Carillo, llegó a Düsseldorf para dar la bienvenida a las y los empresarios del vino bolivianos y para coordinar el apoyo de la Embajada a la promoción de su producto en Alemania, así como a los emprendimientos que puedan darse a partir de la ProWein.

Franz Molina, presidente de la Asociación “Wines of Bolivia (Vinos Bolivia)”, sostuvo que los vinos bolivianos tuvieron una muy buena acogida en la feria. “Nos estamos dando cuenta que la gente se interesa por nosotros y se sorprende al enterarse de que en Bolivia hacemos vino”, dijo.

Recientemente, el Trivarietal Reserva de la bodega Tarijeña Campos de Solana fue incluido entre los 200 mejores vinos del mundo por la Asociación Mundial de Periodistas y Escritores de Vinos y Licores, en el Ranking Vinos del Año 2014 (WRW&S).

http://www.eldeber.com.bo/bolivia/vino-boliviano-feria-europea-mas.html

Vinos de Altura

30 Mar

http://cepasdealtura.com/historia-del-vino-boliviano/origen-de-los-vinos-de-altura

El instituto de educación británico Wine and Spirits Education Trust especializado en vinos y destilados ha destacado la creciente importancia y calidad que han alcanzado los vinos producidos en altura, es decir los vinos de altura.

Los beneficios y las características únicas que brinda la altura a los viñedos y que confiere posteriormente al vino como aspectos gustativos enriquecidos han sido algunos de los motivos por los cuales surgió el interés de establecer como Denominación de origen D.O. a los vinos de altura.

Las denominaciones de origen ha sido un elemento diferenciador no solo en el caso de vinos, sino también de otros tipos de productos, también ha permitido posicionar ciertos niveles de calidad, garantizando de alguna manera a los consumidores un mayor grado de satisfacción cuando degusta un vino.

En el caso de la altura el microclima y el suelo son características únicas que otorgarán al vino una excelente concentración de aromas y sabores, así como de colores. ¿A qué se debe esto? A que la uva tiene una mayor exposición a rayos ultravioletas que por la altura se encuentran concentrados con mayor intensidad que en otras latitudes o zonas con más bajo nivel sobre el mar.

Estas ventajas se encuentran favorecidas por las características de Bolivia, segundo país más alto del mundo y cuya producción vitivinícola se concentra entre los 1750 y los 3000 m.s.n.m., generando de esta manera las condiciones particularmente favorables para la producción de vinos de gran calidad, principalmente tintos, con particularidades de intensidad, con aromas a tierra, con viveza y en algunos casos dulces; pero no melosos.

Como estableció en el Seminario sobre denominaciones de origen celebrado en enero del 2006 en Lima, los vinos de altura gozan de características Organolépticas propias (Aroma, Gusto y Color), además de constituirse como un Producto exótico con identidad propia.

Situación actual

Para identificar la situación actual de la producción vitivinícola en Bolivia haremos referencia a los siguientes datos estadísticos:

Producción de Uva

Para Vinificación 34 %
Para Consumo en Fresco 66 %
Total Has. Aprox. 5.200

Situación Actual Industrial

Producción de Vino 6.8 mns de litros
Producción de Singani 8.2 mns de litros
Exportaciones Menos del 4 %

Actualmente es el valle central de Tarija la zona donde se concentra la producción de uva en el país y por tanto el principal elaborador de vinos y singanis. Estudios elaborados por la Fundación Simón Patiño señalan que el 80% de los terrenos productores de uva se encuentran en el Valle de Tarija.

Los vinos de altura bolivianos ha ido ganando el reconocimiento internacional e ingresando al mercado internacional en este sentido las diferentes bodegas establecidas en el país y principalmente las tarijeñas al presente exportan sus diferentes ofertas vinícolas a países como Alemania, Estados Unidos, Suiza, Japón, Dinamarca, Colombia, Perú. España, Holanda, Inglaterra entre otros. Por otra parte, se han realizado importantes inversiones económicas para mejorar los procesos productivos Esta bodega ha estado invirtiendo en calidad de manera, así mismo se están realizando estudios para determinar la potencialidad de adaptación nuevas variedades para la zona como ser plantines de origen Californiano y Francés.

¿Cuál es la explicación de tantas cualidades de los vinos de altura? La respuesta está condensada en las sencillas palabras de un viejo productor artesanal de vino: “Estamos 2000 m.s.n.m. más cerca del sol, más cerca de las estrellas y más cerca de Dios”.

Vino Patero « Doña Vita »

25 Mar


Doña Victoria L. de Lazcano es la propietaria de esta pequeña bodega
artesanal, vive en el Valle de la Concepción y es por tradición familiar
productora de vinos.

Llegar a la comunidad del Valle, cuesta 3 Bs. y toma alrededor de 45 minutos. Para probar los vinos de doña Vita solo
falta encontrar su casa, porque gentilmente nos invitara a pasar hasta su bodega, donde, mientras nos invita un vaso de cada uno de sus vinos, compartirá con nosotros su costumbre vitivinícola con fotografías, artesanías e historias.

Los tipos de vinos que ofrece esta productora
artesanal, son :
– Tinto áspero, oporto y de mesa
– Blanco áspero, oporto y de mesa
Además de vender vino, doña Victoria vende también mermeladas artesanales, uvas al singani, uvas de mesa, recuerdos tarijeños y fotografías
de su bodega. Una vez que el cliente ha decidido que es lo que va a comprar,
uno de los empleados de doña Vita llenara las botellas y las encorchará
frente al comprador, permitiéndole comprobar que el vino que lleva es el vino
deseado.
Lo mas sorprendente de estas pequeñas bodegas es la cordialidad con la que
el comprador es recibido, aconsejado y acompañado durante su visita.

 

Haz clic para acceder a belmonte_vinos.pdf

Magnus, vinos tarijeños que deleitan a los más exigentes

22 Mar

Vinos Magnus

18 Mar

Ubicada en Torrecillas a 10 minutos del centro de Tarija, cuenta con una capacidad de producción de 41.000 Litros. Esta bodega es la mas joven de Bolivia iniciando su producción en 2003.

Bodegas MAgnus produce vinos de altura estabilizados de manera natural. Actualmente solo están disponibles dentro de Bolivia.

  • Cabernet Sauvignon
    2007 – 2008
  • Syrah – Cabernet Sauvignon
    2008
  • Merlot – Cabernet Sauvignon
    2007 – 2008
  • L`rose
    2010 – 2011

Informes y Reservas a los Teléfonos:
Telf.:(591)-(4) 6112462
Fax:(591)-(4) 6643463
Página Web: http://www.bodegasmagnus.com
bodegamagnus@yahoo.es

Samaipata, Vendimia Cruceña

17 Mar

Samaipata, vendimia cruceña

La variedad Cabernet saugvignon está en su punto de maduración. Es la última cosecha de uvas de este año. Los valles cruceños fueron tierras vinícolas que proveían a los centro religiosos y a las ciudades mineras.

La Razón / Gemma Candela

 

Huelen? Es la uva madura, el elixir de los dioses”, dice Francisco Roig mientras pasea por un camino de tierra rojiza junto a su amigo y socio Peregrín Ortiz. Allí crecen 16 mil plantas de vid. Caminan por su viñedo de seis hectáreas en Samaipata, al que bautizaron Uvairenda. El olor dulzón que impregna el aire viene de la variedad Cabernet saugvignon, que está en su punto de maduración.

Entre las hileras de una de las parcelas del campo, la número cinco, asoma de vez en cuando alguna que otra cabeza cubierta con gorra o sombrero, que luego desaparece, camuflándose entre las telas blancas que cubren las parras. Ahí, medio agachados, están los trabajadores realizando la vendimia samaipateña. Tijera en mano, van racimo por racimo, cortando y colocando los pequeños frutos morados en cajas de plástico blanco. Acaba de comenzar marzo y es el momento de la vendimia de esa variedad de uva, la última del año.

Los dueños del viñedo caminan en dirección a la bodega, un edificio de dos plantas levantado con ladrillo, piedra laja, cristal y tejas. Ahí se “fabrica” y se deja fermentar el vino. “La mayoría de las bodegas son galpones industriales climatizados, pero si ustedes miran el paisaje, con tantas casas coloniales, sería un crimen poner un galpón en un lugar tan idílico como Samaipata. Lo que decidimos hacer fue rendir homenaje a la arquitectura tradicional”.

En la puerta trasera se acumulan las cajas que traen los jornaleros, cargadas al hombro, por los empinados senderos entre las hileras de uvas. El ingeniero enólogo Rodrigo Aguilar y la ingeniera química María Eldi, ataviados con sus batas blancas, se encargan de pesarlas para, luego, transformar su contenido en vino.

Primero, vuelcan las uvas en la máquina despalilladora: ésta separa por un lado el escobajo (que luego se usa para hacer abono) y la pulpa y la semilla caen a través de un tubo, convertidas en una especie de crema acuosa de color morado, a un tanque que puede ser de acero inoxidable o de PVC no degradable. Y ahí se queda, realizando la fermentación alcohólica (que dura entre cinco y diez días). Éste es el llamado vino de gota, de mayor cuerpo.

El fondo sólido que queda en el tanque se pasa luego a la prensa tradicional de roble: de ahí, sale el vino de prensa. Cada uno sigue un proceso diferente hasta llegar a la copa del consumidor.

Luego viene otra fermentación, la maloláctica, en la que el ácido málico (que está en la pulpa de la fruta) se convierte en ácido láctico. Esto, explica Ortiz, le aporta un gusto similar al de la mantequilla que queda en el paladar. “Le da cierta redondez para que la acidez no se sienta tan agresiva en la boca”.

Tras varias semanas de fermentación, el vino se limpia de partículas sólidas con gelatina o clara de huevo. Por último, el líquido pasa por una filtradora, se embotella y, con la encorchadora manual, se le coloca el tapón, la cápsula de PVC que la recubre y se etiqueta.

Este trabajo es, casi siempre, realizado por mujeres de la zona, que suelen ser empleadas a media jornada durante el curso escolar, para que puedan tener una actividad económica y, al mismo tiempo, estar con sus hijos.

Uvairenda es el nombre de la bodega, una mezcla de castellano y guaraní que significa “el lugar de la uva”. Los vinos han sido bautizados con la cifra 1750, que no hace referencia al año de fundación del viñedo, pues estos dos socios no vienen de familias con tradición vinícola: es la altura media a la que se encuentran sus campos de vid. Y ellos, dicen, no son bodegueros con tradición, sino unos “locos” del vino.

Los valles cruceños fueron, junto con los campos de Tarija, tierras vinícolas que  proveían a los centros religiosos de la colonia y, también, a la clase pudiente de las ciudades mineras. En general, no podía faltar el líquido alcohólico en el virreinato del Perú. Durante la segunda mitad del siglo XVI, el virrey Francisco de Toledo promulgó la siguiente ordenanza: “Que en cada tambo haya un español ó cacique ó otro indio que tenga posibilidad, y que éstos se encarguen de los dichos tambos, y de tener en ellos mantenimientos y provisiones necesarias para los caminantes, y sus cabalgaduras y de pan, vino, maíz, carne y leña, yerba y agua” (sic).

Samaipata se encuentra en la zona de producción de uva de Sudamérica, por debajo del Codo de los Andes (donde la cordillera occidental cambia de rumbo), que separa los bosques amazónicos de las planicies subtropicales chaqueñas y que se encuentra a la altura del municipio de Buena Vista (que es parte de la gran área cafetera del continente). Hoy, todavía se ven, al lado de la carretera hacia Samaipata, viñedos antiguos de cepas retorcidas, algunas originarias de Alejandría. Y, los porches de las casas están hechos de parrales. “Es el estilo tradicional, a lo español”, coinciden Roig y Ruiz.

Una vez instaurada la República, en el siglo XIX, ya no quedó quién velara por los cultivos de vid, explica Roig. Algunas familias mantuvieron pequeños viñedos para consumo propio, hasta la segunda mitad del siglo XX, cuando inmigrantes (croatas, libaneses…) comenzaron a rescatar esta actividad en los valles cruceños.

Ruiz y Roig también retomaron el cultivo de la uva en Samaipata hace una década. “No somos los primeros en plantar uva, somos ‘renacentistas’”, dicen. Amigos desde los cinco años y amantes del vino, se les ocurrió tener su propio viñedo para producir zumo de uva fermentado, de calidad y a pequeña escala. Aunque, para hacer honor a la verdad, también tuvo que ver en esta historia la esposa de Roig. Él emigró a Estados Unidos a los 17 años para aprender inglés. “Hice mi vida allí y me enamoré de una francesa. Y, por una mujer, se hace todo, hasta vino”, comenta. En el país norteamericano estudió primero Economía y, después, Enología en la Universidad de California en Davis. Y retornó a su tierra, Santa Cruz, con su pareja y con la idea de plantar sus cepas. Pero ninguno tenía tradición familiar vinícola (ni siquiera Roig, hijo de tarijeño y nieto de catalán, ambas tierras productoras de vino), por lo que no habían heredado ningún terreno con vid.

Los dos amigos comenzaron a investigar cuáles eran las zonas aptas (tanto por el tipo de tierra como por tradición) para plantar uva en Bolivia.

Tras descartar varios lugares, quedaron tres localizaciones en su lista: el Valle de la Concepción, en Tarija, y Vallegrande y Samaipata, en Santa Cruz. Finalmente, se decantaron por la última porque, dicen, está en la región con mayor potencial vinícola del país y con condiciones climatológicas perfectas: tiene temporalidad estacional y, además, el lugar se encuentra a una relativa altura. Así, la uva, crece menos que al nivel del mar pero concentra el sabor en pequeños granos, así como los taninos y otras sustancias químicas antioxidantes.

Los dos socios adquirieron un terreno de una hectárea y plantaron en él un centenar de plantas de diferentes variedades de uva tarijeña. Ése fue su viñedo experimental: con él supieron qué especies serían las apropiadas para cultivar en la zona. Era el año 2004. Tres años más tarde, Roig y Ortiz ya tenían cinco hectáreas ubicadas en la ladera de una loma en dirección al oeste, de tierra pedregosa y rica en minerales, y en estado de erosión. Ahí establecieron sus viñedos, en terrazas, con riego por goteo que utiliza agua de lluvia acumulada.

Hoy, siguen teniendo viñedos experimentales. De lo que sale de esos terrenos, sólo lo prueban los dueños, los trabajadores y los allegados. Lo mismo sucedió con las primeras cosechas: tuvieron dos de prueba y se lanzaron al mercado. La primera, la de 2010, dio 1.200 botellas. El año pasado, ya fueron 6.000. Este año se espera llegar a las 10 mil.

Uvairenda produce vino boutique: viene de un viñedo pequeño y se realiza de forma tradicional. Hay 1750 tinto (de las variedades Cabernet saugvignon, Syrah y Tanat) blanco (de la cepa española Torrontés y de las francesas Chardonnay y Saugvignon blanc) y rosado (que se obtiene de la syrah). El 50% de las cepas de Uvairenda son de la Cabernet sauvignon. Al ser tinto, el proceso de elaboración dura entre seis y ocho meses; los blancos necesitan de tres a cuatro.

También hay cultivados alrededor de 250 olivos que por ahora apenas producen aceituna (son muy jóvenes) y 300 árboles frutales para que se alimenten las aves del entorno. “Así le aportamos algo a la naturaleza”, explica Roig.

Para los amantes del mundo del vino, y para todos aquellos que quieran conocer más de esta industria creciente, Uvairenda ofrece tours por el viñedo o, lo que es lo mismo, han sumado a Samaipata la oferta del enoturismo o turismo enológico.

Esta experiencia es como tomar vino: el visitante puede ver (los viñedos y la producción), oler (la uva y el zumo que sale de ella) y, por supuesto, probar.

Ésa es al última parte de la visita: en la terraza, con las vistas del verde valle y los tejados del pueblo de fondo, el guía (que puede ser la persona contratada para ello, los mismos dueños o los ingenieros; se puede concertar una visita cualquier día del año) lleva a los visitantes ante una mesa con aceitunas, queso y embutidos samaipateños, y, por supuesto, 1750 de diferentes tipos.

Roig sirve los caldos en copas con adornos hechos mediante la técnica del arenado manual. “Tenemos 150 diseños diferentes, que los hace un artesano del pueblo, un español afincado aquí”, explica Ortiz. “Primero, hay que tomar el vino y mirarlo, ver la lágrima que deja en la copa.

Cuanta más lágrima, más alcohol tiene”, guía Roig. Después, hay que introducir sin miedo la nariz, todo lo que se pueda, en la copa. Ahí ya se pueden sentir los aromas de ciertas especias, etc… que sólo un experto o un nacido con un olfato muy desarrollado pueden percibir. Y, luego, llega el momento más esperado: la cata.

Para cambiar de vino, hay que echar agua en la copa, limpiarla, y servirse el siguiente. Al terminar, el visitante se lleva la copa de recuerdo.Al llegar al pueblo, de casas bajas y puertas de cuatro hojas, uno puede comprar botellas de 1750 en la tienda de la esquina o pedirlo en varios de sus restaurantes. También puede buscarlo en algunos grandes supermercados de Santa Cruz. Pero hay que tener en cuenta la diferencia de precios, que llegan a oscilar entre los 86 y los 250 bolivianos.

Uno de los primeros lugares que incluyó el 1750 en su carta fue el restaurante Jardín de Asia del Hotel Los Tajibos. En ese hotel se alojaba una eminencia de la vitivinicultura, el chileno Philippo Pszczólkowski. Y los dos amigos, sin vacilar, le llamaron para que probara sus vinos. El experto no les puso ninguna objeción, salvo que los recibiría en el restaurante del hotel.  Pero… no se puede entrar con alcohol. Así que Ortiz y Roig tuvieron que convencer a los trabajadores del local, que no veían con buenos ojos que entraran con seis botellas de vino, de que no iban a atentar contra los vinos del lugar. Y, cuando escucharon cómo el experto alababa el 1750, los encargados se apresuraron en pedir a los dueños de Uvairenda que les abastecieran con sus botellas.

“Queremos ser la joya de la vitivinicultura nacional”, aspiran los socios. Están centrados en la calidad más que en la cantidad, pero ya han establecido alianzas con vecinos de la zona para darles asesoramiento gratuito durante tres años y, así, aumentar hasta 16 las hectáreas de vid.

De momento, no es fácil conseguir este vino fuera de Santa Cruz, pero ya tienen potenciales clientes en el extranjero. “Para nosotros, primero es la gente del pueblo. Luego, la de Santa Cruz, el resto del país y, finalmente, el extranjero”, explica Roig. “Queremos representar a Bolivia, que se conozca lo bueno que tenemos aquí”.

Cómo llegar

Transporte: Buses, desde la terminal de Santa Cruz, de la Av. Omar Chávez esq. Soliz de Olguín y de la Av. Grigotá esq. Arumá.

Hospedaje: Existe una amplia oferta de tipos de alojamiento (cabaña, hotel, etc.) cuyos precios oscilan entre los Bs 20 y más de Bs 400.

Hay dos tours: básico (visita al viñedo e historia, Bs 50) y completo (con degustación, Bs 100). Inf:75026648.

Vinos Aranjuez – Bodegas Milcast Corp. S.R.L

8 Mar

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BODEGAS MILCAST CORP. S.R.L. fue fundada en marzo de 1976 por Don Milton  Castellanos E. y Doña Hebe Cortez V.G. Como una sociedad familiar dedicada a la actividad agroindustrial.

Una Sociedad Familiar
Vinos Aranjuez es marca registrada de Viñedos y Bodegas MILCAST Corp. que fue creada por la familia Castellanos Cortez e inició sus actividades en marzo de 1976. Hoy como siempre, nos esmeramos en que nuestros consumidores sientan la dedicación y cuidado que todo el equipo Aranjuez brinda en la elaboración de nuestros vinos que nacen con la magia del excepcional Terruño en el que se cultivan nuestras uvas de altura. Desde que empezamos nuestras operaciones emplazamos nuestra bodega en la pintoresca zona denominada «Aranjuez» de la Ciudad de Tarija; de ahí el nombre, con el que identificamos a nuestros vinos.

Las Viñas 
Las viñas de Aranjuez se encuentran ubicadas en la localidad de Santa Ana la Vieja en el Valle Central de Tarija a 2000 m.s.n.m., misma que posee características de suelo y microclima únicos para la producción de las cepas de altura de calidad con las que elaboramos nuestros valorados vinos. En las más de 60 Has. habilitadas con las que contamos, cultivamos variedades de origen francés que se adaptaron excepcionalmente al suelo Tarijeño. Con la experiencia adquirida, estamos ampliando constantemente nuestros cultivos y mejorando el manejo de nuestras viñas.

Los Vinos
Nuestros vinos son la síntesis de todos los factores anteriormente mencionados; pero ante todo, del esmero, dedicación y cariño que entregamos en todas y cada una de las actividades relacionadas a la obtención y cuidado de nuestros vinos que van desde el cultivo de las viñas hasta que los mismos son puestos a disposición del consumidor. Actualmente contamos con los siguientes productos

http://www.opal.com.bo/vinos.php

LA PAZ COCHABAMBA SANTA CRUZ TRINIDAD TARIJA
Calle República Dominicana
Nº. 2144 Esq. Natalia Palacios Miraflores
Teléfono:
(591-2) 214-6561
(591-2) 214-6588
Ver croquis

Calle Casto Rojas Edif. Veronica Cinco, Planta Baja
Teléfono:
(591-4) 414-0939

Barrio Jerusalém
Km. 7 1/2 Norte
Teléfono:
(591-3) 3417121
Fax: (591-3) 370-1878
Ver croquis
Avenida Adolfo Velasco Avila
Nº. 51
Teléfono:
(591-3) 462-2887
(591-3) 462-1321
Fax: (591-3) 462-1393
Avenida Alto de la Alianzaentre Americas y Saavedra
Teléfono:
(591-4) 667-2187

Campos de Solana, Coleccion de Altura

5 Mar

Colección de Altura, un vino de lujo de Campos de Solana

 

“El vino y el singani los llevo en mi sangre porque más allá de la producción es un sentimiento y tradición familiar”, comenta Luis Pablo Granier, quien a sus 28 años es uno de los principales ejecutivos de la cuarta generación de la familia Granier.

El joven empresario es gerente de Producción de las empresas nacionales Casa Real y Campos de Solana, que producen singanis y vinos desde sus bodegas en Tarija.

Esta semana en la capital chapaca, Campos de Solana lanzó al mercado 4.000 botellas de vino de la Colección de Altura en su edición limitada y de lujo.

Antes de explicar las características de este vino, Granier recordó que su familia está vinculada con la producción vitivinícola desde 1925. Su bisabuelo Julio Ortiz Linares inició la industria en el valle de Los Cintis. “Mi abuelo, don Luis Granier Ballivián, era su yerno, trabajaba con él y aprendió mucho, le traspasó toda su experiencia de hacer un buen vino”.

Los Granier son conocidos como una familia tarijeña, pero pocos saben que son paceños que se afincaron en Tarija para desarrollar esta industria.

“Mi abuelo, mi padre Luis Granier y mi tío Fernando Granier, quien falleció hace dos años, todos son paceños e hicieron vida en Tarija”, recuerda.

En 1981 se creó la empresa Casa Real y ahora el empresario recuerda que desde niño vio construir la empresa desde el primer ladrillo.

“Recuerdo desde chico que mi abuelo siempre nos decía: hagan las cosas bien”, dice al recordar a los fundadores de la industria del vino en Bolivia. Junto a su prima María José Granier son los únicos dos nietos que trabajan en la empresa.

Una delegación de periodistas visitó las empresas de los Granier y recibió, como el vino, un trato de altura desde su arribo a Tarija. Unos 15 medios de comunicación de La Paz, Cochabamba, Santa Cruz, Tarija y un grupo de publicistas de Mendoza, Argentina, que trabajan en la campaña de promoción, fueron recibidos con guirnaldas para hacer conocer la producción de los vinos de altura.

Los enólogos argentinos Jorge Furio y José Argúmedo, y el  boliviano Nelson Sfarcich, además del embajador de marca Eric Lacoste, de nacionalidad francesa, explicaron, cada uno por separado, las bondades y el proceso de producción de la Colección de Altura.

Este añejo de lujo incluye tres variedades de vino en una sola botella: contiene el 80% de Cabernet Sauvignon, 15% de Malbec y 5% de la variedad Merlot.

Tiene una antigüedad de 12 años y la uva ha sido cultivada a una altura de 1.900 metros sobre el nivel del mar. El vino estuvo dos años en fábrica, pero además estuvo seis meses en botella antes de salir al mercado. Hace una semana que ya se vende a Bs 150 en los principales mercados.

La crianza de la uva fue de 24 meses en barricas donde el 80% es de roble francés y el 20% roble americano. Cada una de estas barricas le da un sabor y aroma especial debido a la madera.

La Colección de Altura es uno de los vinos más galardonados, obtuvo más de diez premios internacionales. Ahora, con esta nueva edición participará en los mundiales de Canadá, Bélgica y una competencia en París.

La producción anual de vino alcanza a 1,5 millones de botellas y logró un crecimiento del 20% en esta producción, según explicaron los ejecutivos de estas dos bodegas bolivianas.

Plantean tributar impuestos por igual 

Las empresas Casa Real y Campos de Solana plantean al Gobierno tributar impuestos por igual tanto para empresas nacionales como extranjeras para el Fondo Proleche.

El gerente regional de D&M y director comercial de Casa Real y Campos de Solana, Juan Trigo, manifestó en Tarija que están plenamente de acuerdo en beneficiar a la niñez con estos fondos, pero que “el mismo debe ser por igualdad de condiciones tanto para empresas nacionales como extranjeras”.

La propuesta inicial, que aún está por definirse en la reglamentación, es que las empresas nacionales aporten con Bs 0,10 centavos y las extranjeras con Bs 0,40 centavos. Esta desigualdad no le convence a Trigo. “Este tipo de impuestos no están bien dirigidos, es un incentivo a lo informal”, señaló. “En la producción nacional no necesitamos impuestos, sino incentivos a la producción”, protestó luego de pedir transparencia y controles en los destinos de estos fondos  para que se inviertan en los niños.

 

La Razón / Édgar Toro Lanza / Tarija

 

 

Uvairenda

26 Feb

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Economía

Ronald Pérez

La empresa de vinos Uvairenda se planteó el objetivo de crecer y para ello apuesta a incrementar su producción de vinos a 5.000 botellas, pese a que este año las plantas produjeron solamente el 10% de su potencial total.
Uvairenda es la primer bodega boutique en el oriente boliviano y cuenta con los cuatro puntos esenciales para la elaboración de vinos de alta calidad: la genética de la vid, la tierra, el clima y el recurso humano. Se encuentra ubicada en la localidad de Samaipata, a 120 kilómetros de la ciudad de Santa Cruz.
Según el gerente general de Uvairenda, Peregrín Ortiz, la capacidad de producción de vino de esta bodega crece anualmente y de manera satisfactoria. Aunque las plantas aún son jóvenes y sólo produjeron este 2011 el 10% de su total potencial, se estima que para el 2012 este rendimiento se duplique hasta obtener un total de 5.000 botellas.
Las plantaciones de esta bodega se encuentran a 1. 750 metros sobre el nivel del mar, característica que le da el nombre de la marca de su mejor vino, de nombre 1750.
Esta viña, cuyo nombre es el neologismo entre uva, una palabra de la lengua española, y renda, que en guaraní significa lugar de, ha demostrado que existen 33.000 hectáreas aptas para la producción de vino de alta calidad en los Valles Cruceños, lo que puede quintuplicar la oferta de esta bebida en el país.

 
Habilitan ruta turistica
Uvairenda, la primera bodega boutique de la zona, es el nuevo destino turístico para quienes deseen pasar una jornada de aprendizajes y sabores relacionados a la viticultura.
A sólo 120 kilómetros de Santa Cruz de la Sierra y bajo la guía del equipo enológico, el recorrido consiste en mostrar la viña, sus plantaciones, la bodega y todo lo relacionado al proceso de elaboración de los vinos de altura. Luego, un sommelier dirige una cata y maridaje del mejor vino, de nombre 1750, además de fiambre y queso del lugar.

El Mundo, Domingo, Febrero 03, 2013.

Bodegas y Viñedos de La Concepción S.A.

20 Feb

 

 

 

Es una empresa vitivinícola situada en la localidad del Valle de La Concepción, a 27 Km. de la ciudad de Tarija en el sur de Bolivia. 


El lugar donde están ubicados los principales viñedos perteneció originalmente a don Luis de Fuentes y Vargas, fundador de la Villa de San Bernardo de la Frontera de Tarixa. Luego estas tierras fueron transferidas a don Juan José Fernández Campero y Herrera (Marqués de Tojo), que posteriormente dono a la orden de los Jesuitas a principios del siglo XVIII. Hoy en día la empresa conserva en su Hacienda La Compañía, plantas de vid que tienen más de 200 años y que crecen enroscadas a los molles, un árbol típico de la región.
Hoy en día, la bodega tiene una capacidad de 2 millones de litros para la producción de vino y singani, y tres propiedades en la zona con 75 hectáreas de viñedos a una altura que fluctúa entre 1.700 y 2.500 metros sobre el nivel del mar.
El año 1999 marca un hito para BVC S.A., puesto que ese año se lanzó la línea de vinos Cepas de Altura: la máxima expresión de lo que se puede lograr con los vinos de altura; un éxito de mercado indiscutible. El turno para demostrar las capacidades del singani,  “destilado nacional por excelencia”, llegó en 2001 cuando BVC S.A. presenta Tarixa, Singani Añejo de Rujero, un fino destilado de uva añejado durante siete años en barricas de roble francés, al estilo de los mejores cognacs de Francia.

 

Agencias y Sucursales La Concepción

LA PAZ
Calle Cañada Strongest Nro 1620, Zona de San Pedro • Telf.: (591-2) 2484812 – 2483197
Contacto: Rubén Darío Rollano | E-mail: rdrollano@bodegaslaconcepcion.com

COCHABAMBA
Calle Nataniel Aguirre Nro. 577 • Telf.: (591-4) 4121967
Contacto: Miriam Oviedo | E-mail: moviedo@bodegaslaconcepcion.com

SANTA CRUZ
Av. Roca y Coronado 4º anillo • Telf.: (591-3) 3571531 – 3571551
Contacto: Margot Nogales | E-mail: mnogales@bodegaslaconcepcion.com

SUCRE
Calle Camargo Nro. 462 • Telf.: (591-4) 6913779
Contacto: Guido Calvo | E-mail: gcalvo@bodegaslaconcepcion.com

TARIJA
Oficina Central BVC S.A.: Calle Colón Nro. 585 • Telf.: (591-4) 6632250 – 6645040
Contacto: Ricardo Córdova | E-mail: rcordova@bodegaslaconcepcion.com

ORURO
Calle Adolfo Mier esq. Soria Galvarro • Telf.: (591-2) 5257500
Contacto: Sara Jauregui

POTOSÍ
Calle Lanza Nº 27 Telf.: (591-2) 6226717
Contacto: Eliana Vargas

EXPORTACIONES
Contacto: Ing. Sergio Prudencio| E-mail: sprudencio@bodegaslaconcepcion.com

http://www.bodegaslaconcepcion.com/inicio/

¿La forma de una copa puede afectar el sabor de un vino?

13 Feb

 

 

CNN
«Generalmente, las copas deben tener un tallo, ser fabricadas con un cristal de buena calidad, no deben tener una boca muy gruesa, y el cáliz debe ser un poco más alto que el tallo», dice Molesworth.
14 de 14 | «Generalmente, las copas deben tener un tallo, ser fabricadas con un cristal de buena calidad, no deben tener una boca muy gruesa, y el cáliz debe ser un poco más alto que el tallo», dice Molesworth.
Riedel ha fabricado copas especiales para apreciar más de 300 tipos de vinos y de variedades de uva.

 

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1 de 14 | Riedel ha fabricado copas especiales para apreciar más de 300 tipos de vinos y de variedades de uva.
La familia Riedel ha fabricado copas de vino por más de 250 años. En 1958, diseñaron una copa para resaltar el sabor y aroma de variedades de Pinot Noir y Nebbiolo.
2 de 14 | La familia Riedel ha fabricado copas de vino por más de 250 años. En 1958, diseñaron una copa para resaltar el sabor y aroma de variedades de Pinot Noir y Nebbiolo.
La altura del tallo, el ancho del pie y el diámetro de la boca de cada una de las copas de la colección Riedel se adapta para realzar el sabor de esa uva.
3 de 14 | La altura del tallo, el ancho del pie y el diámetro de la boca de cada una de las copas de la colección Riedel se adapta para realzar el sabor de la uva.
«El contenido determina la forma de la copa», Georg Riedel dijo a CNN. “Lleva horas diseñar una copa. Tienes que consultar a tu panel de cata para asegurar que están de acuerdo con tu trabajo».
4 de 14 | «El contenido determina la forma de la copa», le dijo Georg Riedel a CNN. “Lleva horas diseñar una copa. Tienes que consultar a tu panel de cata para asegurar que están de acuerdo con tu trabajo».
Uno de los componentes más importantes de una copa de vino es el diámetro de su boca, o su apertura. Riedel explica: «Cuando agarras la copa, ajustas tus labios». «El tipo de apertura de la copa determina la distancia que tienes que mover tu cabeza hacia atrás».
5 de 14 | Uno de los componentes más importantes de una copa de vino es el diámetro de su boca, o su apertura. Riedel explica: «Cuando agarras la copa, ajustas tus labios». «El tipo de apertura de la copa determina la distancia que tienes que mover tu cabeza hacia atrás».
En la primera copa, la ligera elevación exterior de la boca obliga al bebedor a que apriete sus labios más para beber el líquido, lo que quiere decir que el agua tocará la punta de la lengua. La segunda copa, requiere que el bebedor incline su cabeza hacia atrás, esto porque la forma de la boca de la copa. El liquido toca principalmente el paladar. En la tercera copa, de una forma más neutral, permite un gran sorbo, es decir, el líquido toca todas las partes de la lengua. El ejercicio demuestra que la forma de la copa puede cambiar la manera en la que el líquido se desplaza dentro de la boca.
6 de 14 | En la primera copa, la ligera elevación exterior de la boca obliga al bebedor a que apriete sus labios más para beber el líquido, lo que quiere decir que el agua tocará la punta de la lengua. La segunda copa requiere que el bebedor incline su cabeza hacia atrás, esto por la forma de la boca de la copa. El liquido toca principalmente el paladar. La tercera copa, de una forma más neutral, permite un gran sorbo, es decir, el líquido toca todas las partes de la lengua. El ejercicio demuestra que la forma de la copa puede cambiar la manera en la que el líquido se desplaza dentro de la boca.
Riedel se describen los cuatro componentes de sabor principales en el vino: fruta, sal, acidez y el sabor amargo. El flujo de líquido al paladar, tan influenciado por la forma de la copa, puede «sobre-acentuar los componentes amargos o acidez» de un vino, dice Riedel.
7 de 14 | Riedel se describen los cuatro componentes de sabor principales en el vino: fruta, sal, acidez y el sabor amargo. El flujo de líquido al paladar, tan influenciado por la forma de la copa, puede «sobre-acentuar los componentes amargos o acidez» de un vino, dice Riedel.
El primer vino presentado en la clase es un Pinot Noir. Cuando se vierte en la copa, Georg Riedel señala que esta copa en particular, pone de manifiesto las notas más frutales y picantes del vino.
8 de 14 | El primer vino presentado en la clase es un Pinot Noir. Cuando se vierte en la copa, Georg Riedel señala que esta copa en particular pone de manifiesto las notas más frutales y picantes del vino.
En la segunda copa, según Riedel, el mismo Pinot Noir tendrá un sabor más frutal y dulce.
9 de 14 | En la segunda copa, según Riedel, el mismo Pinot Noir tendrá un sabor más frutal y dulce.
El mismo Pinot Noir en la tercera copa tendrá un sabor más picante. Tiene una sensación casi ardiente que, Riedel explica, es la mineralidad del perfil de sabor del vino.
10 de 14 | El mismo Pinot Noir en la tercera copa tendrá un sabor más picante. Tiene una sensación casi ardiente que, Riedel explica, es la mineralidad del perfil de sabor del vino.
Riedel presenta en la clase tres vinos diferentes servidos en tres copas con formas distintas. El piensa que los estudiantes podrán ser capaces de decir qué copa corresponde a qué clase de vino.
11 de 14 | Riedel presenta en la clase tres vinos diferentes servidos en tres copas con formas distintas. El piensa que los estudiantes podrán ser capaces de decir qué copa corresponde a qué clase de vino.
En 2014, las ventas de vino a nivel mundial alcanzaron 317.9 mil millones de dólares, según la firma de investigación Euromonitor Internacional. La cifra se prevé que aumente a 423.5 mil millones de dólares para 2019.
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James Molesworth, editor sénior de la revista Wine Spectator dice que las copas costosas generalmente son innecesarias.
13 de 14 | James Molesworth, editor sénior de la revista Wine Spectator dice que las copas costosas generalmente son innecesarias.
«Generalmente, las copas deben tener un tallo, ser fabricadas con un cristal de buena calidad, no deben tener una boca muy gruesa, y el cáliz debe ser un poco más alto que el tallo», dice Molesworth.
14 de 14 | «Generalmente, las copas deben tener un tallo, ser fabricadas con un cristal de buena calidad, no deben tener una boca muy gruesa, y el cáliz debe ser un poco más alto que el tallo», dice Molesworth.
Riedel ha fabricado copas especiales para apreciar más de 300 tipos de vinos y de variedades de uva.
1 de 14 | Riedel ha fabricado copas especiales para apreciar más de 300 tipos de vinos y de variedades de uva.

Por Stephy Chung, CNN

 

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Lo más importante
El diseño de la copa puede influenciar el aroma del vino, de acuerdo a varios expertosAlgunas compañías de copas de lujo están creando colecciones específicas para coincida con vinos específicos
(CNN) — Decantadores sónicos, termómetros para vino, dispositivos para servir el vino sin sacar el corcho… la lista de accesorios lujosos para el vino crece a pasos agigantados ya que los entusiastas del vino de todo el mundo buscan formas novedosas y mejores para apreciar su bebida favorita.
Sin embargo, James Molesworth, editor sénior de la revista Wine Spectator dice que los dispositivos costosos generalmente son innecesarios. «No necesitas mucho más que un decantador sencillo, un sacacorchos y copas».

La inclusión de las últimas (las copas de calidad fácilmente pueden costar más de 100 dólares cada una) se está volviendo la opción popular en muchos de los restaurantes más elegantes del mundo.

«Refleja el auge del buen comer», dijo Molesworth a CNN. «Es parte del espectáculo y de la expectación, en un nivel determinado y en restaurantes con tres estrellas. De igual forma esperarías que te sirvan en una vajilla de porcelana fina y con cubiertos impresionantes».

El mismo vino, una copa diferente

Más allá de la estética, la premisa de algunas de las empresas fabricantes de copas (tales como Riedel, en Austria), es que la estructura de la copa puede alterar el sabor del vino.

Desde 1958, Riedel ha fabricado copas especiales, diseñadas para apreciar más de 300 tipos de vinos y de variedades de uva.

 

La idea es que si tienes una botella de Pinot Noir, por ejemplo, y la sirves en copas diferentes, el sabor de ese vino variará según las diferencias en la forma de las copas.

Así lo explica Georg Riedel, miembro de la décima generación de propietarios de la empresa familiar: «La copa es una herramienta hecha para lidiar con los muchos factores que contribuyen al sabor del vino, tales como la fruta, la neutralidad y la acidez, y equilibrarlos».

La ‘arquitectura’ de una copa

Cada copa Riedel se apega a tres parámetros principales en su diseño: tamaño, forma y boca.

 

El tamaño controla la cantidad de aire que entra en contacto con el vino; la forma determina el flujo del líquido hacia la boca, y el diámetro de la boca influye en la rapidez con la que el vino fluye y cómo llega al paladar.

Riedel dice que incluso el paladar de un bebedor promedio puede apreciar las diferencias de sabor.

«Estamos en la categoría de los mamíferos y tenemos cerebro. La sacarosa nos atrae naturalmente. Entre más dulce es una cosa, más nos gusta», dice.

Explica que las copas pueden acentuar de más los componentes amargos o ácidos de un vino, mientras que otras que tienen un diseño óptimo deben destacar los sabores más frutales de un vino.

Entonces ¿la forma sí importa?

Aunque se dice que el sabor es una experiencia subjetiva, los científicos del Instituto de Biomateriales y Bioingeniería de la Universidad Médica y Dental de Tokio, Japón, hicieron estudios sobre la materia hace poco.

Por medio de un dispositivo llamado cámara olfativa, el profesor Kohji Mitsubayashi y su equipo mapearon la distribución del etanol que se evapora en copas de diferentes formas.

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Conforme el vino se calienta, las moléculas suben. El color rojo que detectó la cámara olfativa muestra grandes concentraciones de etanol evaporándose en diferentes copas con vino a 13 grados Celsius.

En una parte del estudio se analizaron tres copas de vino: una copa de vino estándar, un vaso recto y una copa para martini. Aunque se sirvió la misma cantidad de vino en las tres copas y se examinaron a 13 grados Celsius, las imágenes revelaron que en el borde de la copa de vino se creaba un patrón de vapor en forma de aro.

Mitsubayashi explica que esta forma de aro permite que los bebedores aprecien el vino sin que interfiera el olor del etanol, que se parece al del vodka.

La cámara olfativa captura esa interferencia y muestra concentraciones más altas de vapor de etanol en las otras dos copas.

«La forma de la copa de vino tiene un diseño sumamente sofisticado y funcional para paladear y disfrutar el aroma del vino», se concluye en el informe.

No se garantizan los milagros

Entonces ¿todos los aficionados a los vinos deberían correr a llenar sus vitrinas con copas de primera?

En la primera copa, la ligera elevación exterior de la boca obliga al bebedor a que apriete sus labios más para beber el líquido, lo que quiere decir que el agua tocará la punta de la lengua. La segunda copa, requiere que el bebedor incline su cabeza hacia atrás, esto porque la forma de la boca de la copa. El liquido toca principalmente el paladar. En la tercera copa, de una forma más neutral, permite un gran sorbo, es decir, el líquido toca todas las partes de la lengua. El ejercicio demuestra que la forma de la copa puede cambiar la manera en la que el líquido se desplaza dentro de la boca.

Georg Riedel opina: «Nunca diríamos que una forma de beber algo es incorrecta. El vino está para disfrutarse».

No obstante, cree que los bebedores «sí se pierden de algo» porque no comparan sus vinos en copas diferentes cuando abren una botella.

«Yo diría que todos los que prueban vinos en copas de formas diferentes creerían que son vinos diferentes. De ellos, puedes elegir tu preferido, lo que demuestra que una forma resalta los componentes del vino mejor que otra», dijo.

«Claro que una copa de vino no puede hacer que un vino malo se vuelva bueno. No hacemos milagros».