Utopía esta situada en los Andes Colombianos a 3150 mts de altura, por ello es un lugar idóneo para la producción de muchas de las Semillas Andinas de alta calidad.
Cuando las semillas están siendo amenazadas y secuestradas por las multinacionales, nosotros nos empeñamos en liberarlas y para ello, las sembramos, las multiplicamos, las intercambiamos y las difundimos para engrandecer nuestra agrobiodiversidad alimentaria.
Conoce los proyectos de Bancos Comunitarios de Semillas y Fincas Madres productoras de semillas que venimos desarrollando.
De momento venimos recuperando en la finca madre Utopia 33 variedades de papas nativas con ellas estamos desarrollando platos como el ajiaco arco iris, de 7 papas cada una de un color diferente: azul, verde, roja, amarilla, negra, gris y blanca. Igualmente buscamos la transformación de estas papas, en, por ejemplo, papas fritas de paquete orgánicas y de colores. Esta diversidad de papas es una herramienta de lucha frente a las papas transgénicas que nos traerá el TLC.
Sembramos este año 2007 siete variedades de maíces de altura, entre ellos el maíz diente de caballo que viene siendo recuperado por comunidades indígenas en el Sur-Occidente Colombiano. Igualmente tenemos 7 variedades de quinua, 2 de amaranto, yacón, maca, cubios y cubias, ibias, ullucos, chuuas, 5 variedades de habas. Toda esta siembra estará dedicada a la multiplicación de las semillas nativas andinas.
Las Semillas son Sagradas
Para todas las culturas de América del Continente Abya Yala, las semillas han sido sagradas, consideradas la fuente de la vida misma, existiendo desde antes del hombre. En el caso de las culturas Mayas y Muiscas, el hombre fue hecho de estas semillas, y se les conoce como hombres de maiz.
Recuperar el sentido de las semillas como una instancia de lo mas sagrado, es parte de nuestra labor. Las semillas están siendo amenazadas pues los del Norte, las culturas de occidente, las ven solo como fuentes de ingreso, como ven el agua, como ven hasta sus propias celulas, todo lo ven para venderlo. Desde ese pensamiento todo puede ser depredado. A ese pensamiento eminentemente materialista oponemos el concepto de lo sagrado de la tierra, el agua y las semillas, como base ética fundamental para la recuperación del planeta tierra y de nosotros mismos.
Nuestros antepasados los indígenas de América les han cantado, danzado y ofrecido pagamentos, han adorado a las semillas y han mantenido con ellas una relación sagrada. Son la fuente de la vida, el orígen. En la semilla está contenida toda la vida de este planeta; como no cuidarla como lo mas sagrado?
Mujer Semilla
La primera función y necesidad de una comunidad es asegurar la nutrición para todos y cada uno de sus integrantes. Hoy, nuestros pueblos mueren de hambre y mueren envenenados . La causa es la apropiación privada de la vida bajo el dominio del mercado global. Quienes tienen el poder buscan dominar a los pueblos del mundo controlando la semilla y el alimento y eso es lo que han venido haciendo desde siempre, expropiándonos de lo que en nuestros orígenes ha sido un bien común.
Explotación y expropiación han sido las estrategias para apartar al hombre de la tierra y los valores para sojuzgar a la mujer. La ambición del hombre por el poder nos ha excluido a la mujer y a la tierra, de nuestra potencia, la vida.
Y si nuestra potencia es la vida, contra la muerte nos resistimos.
Por eso hoy los temas de biogenetica y su relación con el mercado importan a las mujeres puesto que sus implicaciones se extienden a la manipulación de todo lo vivo, asunto que toca directamente el control de la producción de la vida y los conocimientos para mantenerla, que aun en condiciones de sojuzgamiento las mujeres hemos venido desarrollando de forma natural desde siempre.
La recuperación de las semillas nativas se convierte entonces en una lucha biopolitica pues es la manera social y ambiental mas contundente de resistencia contra la exclusión y perdida de libertad que deja la privatización de todo lo vivo.
A nuestros Hermanitos Custodios de Semillas
Somos guardianes de estas semillas que tenemos sembradas y que hemos obtenido como un bien común en encuentros de semillas como el encuentro de pueblos y semillas realizado en 2004 en la Vega Cauca y muy especialmente de dos procesos hermanos: la Finca la Argelia en Cerrito Santander, que lidera nuestro hermanito Olman, y la Finca de Mama Gertrudis en Cajicá, liderada por nuestro hermanito Guillermo Mora, su hija y su mama Gertrudis. Otras semillas, como la papa pepino monserrate, la hemos obtenido de campesinos de la vereda. También recibimos el apoyo de nuestro gran hermano tito indígena Paez que con su Finca Filo de Hambre nos confirmó lo de la Finca Múltiple, también en mercados campesinos en los que hemos participado nos hemos encontrado con semillas, otras han llegado por vías de amigos que las han traído desde Bolivia, Perú y Ecuador. Otras llegaron de nuestro hermano German, líder de la red de semillas del Sur-occidente Colombiano. Él, con Anita nuestra hermana, resguardan cada vez mas semillas.
A todos los que guardan la vida, apasionados de las semillas, un abrazo fraterno.
Para él, no hay nada más emocionante que las artes culinarias. Su cocina se convierte en un laboratorio experimental, donde nuevos sabores surgen a partir de diferentes combinaciones. El inventor de sabores.
La Razón (Edición Impresa) / Mitsuko Shimose
Para él, no hay nada más emocionante que las artes culinarias. Su cocina se convierte en un laboratorio experimental, donde nuevos sabores surgen a partir de diferentes combinaciones. El inventor de saboresIr al mercado y escoger productos frescos. Ir a la cocina: lavar, picar, pelar, cocinar, experimentar. Esta última palabra podría ser la que defina lo que hace Pablo Antelo, de 24 años. “Me gusta crear nuevos sabores. Mi labor es un poco experimental, pero con sentido”.
Estudió las artes culinarias en La Paz, su lugar de nacimiento, porque no imaginaba algo más emocionante. Además y como complemento, se formó al mismo tiempo en Turismo y Hotelería.
Desde el bar del restaurante donde trabaja, de host, conversa con los clientes sobre los productos que elabora y comparte experiencias dignas de probar.
“Es algo así como invitar a alguien a tu casa y tomar un par de tragos, picar algo y charlar”. Sus habilidades y su amor por la gastronomía atrajeron una oportunidad que le brindó la vida para seguir creciendo como profesional.
En 2013, en un bar de Sopocachi necesitaban salsas y algunos alimentos para picar y gracias al contacto que le hizo su amiga, comenzó a preparar productos exclusivos para el local. A los visitantes les gustaron los sabores y empezaron a pedir para llevar. Así nació la idea de envasarlos y de llamarlos e identificarlos bajo el nombre de Nativo, marca con la que tiene la completa libertad de experimentar en la cocina, que se vuelve su laboratorio gastronómico donde todos los sentidos se ponen al servicio de la comida: no solo es el gusto el que tiene que disfrutar, pues lo que se va a comer también entra por los ojos, como él bien dice.
“Me gusta probar siempre diferentes mezclas, aprovechar la temporada y lo que ésta trae. Supongo que la diferencia o lo particular de Nativo es que siempre cambia los sabores, según la temporada y el clima… se adapta a lo que haya”.
En cuanto a los productos que distinguen la marca, tienen chutney de mango (aunque solo a fin de año), berenjenas maceradas con una mezcla de ajíes y especias, cebollas en escabeche con chancaca y canela, pestos de quirquiña y huacataya, pasta de aceitunas con miel de caña y tomates deshidratados. A pesar de ser el autor de todas estas mezclas, también tiene gustos “normales”: caminar, tomar una taza de café, ver el cielo, que la lluvia lo moje y el sol lo seque.
Sus productos se ofrecen en Hallwright’s de Sopocachi, en la zona Sur en la tienda Zabon-Guarida y también se pueden hacer pedidos por Facebook.
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