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Tag Archives: Beatriz Rossells Montalvo

Bocadillos de Chuño a la Sucrense

21 Abr

Esta receta la he tomado del libro de Cocina Ecléctica, de Juana Manuela Gorriti (1818-1892). Les invito a visitar el link que aparece líneas abajo. Allí encontrarán las recetas para los platos más sabrosos que preparaban  nuestras abuelas y bisabuelas y que sólo evocarlas nos hace aguar la boca. Tendrán a la mano recetas bolivianas, peruanas, salteñas, bonaerenses, uruguayas, españolas, chilenas y de tantos otros países que las numerosas amigas de Juana Manuela le hicieron llegar. Gracias a todas ellas y a la minuciosa paciencia de la autora se ha podido preservar un patrimonio notable de otros tiempos:

http://www.bibliotecasvirtuales.com/biblioteca/librodecocina/RecetasdeJuanaManuelaGorriti/cocinaeclectica.asp

Les invito también a leer el libro de la antropóloga boliviana Beatriz Rossells Montalvo: La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana. LA PAZ-BOLIVIA: Instituto de Estudios Bolivianos, 2003, 446p. Allí encontrarán recopiladas las recetas de Juana Manuela y  siquiera otras 800 mas. Es el trabajo más vasto que se ha hecho acerca de la comida Boliviana. Llegue a conocer este libro gracias a mi amiga Pilar López, quien me lo compartió. Agradezco a Pilar por hacerme conocer esta formidable investigación sobre la comida boliviana que solo ahora cuando estoy de vuelta en Bolivia empiezo a descubrir…

Se echan a remojar durante dos días, dos docenas de chuños; (papas heladas.) Después se les lava en varias aguas, y se les cuece. Ya bien cocidos, se les exprime, y se muelen. En seguida, a esta pasta se mezcla una salsa cocida en mantequilla, y hecha con tres cabezas de cebolla, un tomate despepitado, y un puñado de perejil: muy bien molido todo, y sazonado con sal, pimienta, cominos, y un poco de ají en polvo, si se quiere.
Se revuelve vivamente para, que pasta y salsa, se incorporen, se añade un batido de ocho yemas de huevo, y se fríe en grasa de chancho, por cucharadas, aplanando la masa con el revés de la cuchara para que tomen la forma de un buñuelo.
Se sirve con relieve de huevos hilados.

Andrónica Urdininea (Buenos Aires)

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Picaña

10 Abr

 

 

Receta de la Sra. Carmen P. de Linares

La picana se hace de la carne del costillar, dejándola un tanto adherida al cuero correspondiente, del que debe sobrar el contorno, lo preciso, pasara envolverla totalmente en él y formar un paquete chato y holgado.

 

El costillar o costilla con que se hace la picana deberá ser deshuesado, El condimento se hace así: Sal al paladar, también se sala el cuero, éste un poco más de lo que exige el paladar, sin tal precaución sale insípida; una vez salada se frota la carne con cuatro limones reales partidos de modo que la sal se comparta por igual y penetre por todos los resquicios. Se vierte en cada costilla una taza de buen vinagre debidamente salado y preparado en un plato con dos o tres dientes de ajo molido, dos cucharaditas de las de té de pimienta en polvo y seis ajíes amarillos pulverizados,. Si la picana es de costillar de ternera, que para el caso es mejor que la de ternero, se le pone las ubres y los lomos entre los condimentos y la carne

 

Al empaquetar la picana en el cuero, se tiene cuidado de no dejar resquicio por donde pueda escapar el jugo que es muy abundante. Se emplea para hacer el paquete, tientos del mismo cuero, el paquete será chato y muy holgado, de otro modo revienta en el horno

 

Si la pieza es de un año, se necesita para la cocción de la picana unas ocho horas, si es de dos o tres años son necesarios de diez a doce horas. La pieza no debe pasar de los tres años.

 

La boca del horno debe estar caldeada a blanco. El paquete de la picana se lo coloca dentro del horno sobre charolas de lata, sino el cuero se adhiere al piso, revienta y carbonizado da muy mal olor a la picana. Se tapa perfectamente el horno sin olvidar ningún respiradero. Se pone junto con la picana dos ollas con agua, para mantener la humedad, con que sale más jugosa. La buena picana depende de la gordura de la res y de su corta edad.

La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana.

Beatriz Rossells Montalvo:

LA PAZ-BOLIVIA:

Instituto de Estudios Bolivianos, 2003, 446p.

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Ponche Olímpico

7 Abr

 

 

 

 

 

 ponche

 

 

Se ralla primero y después se muele en el mortero, un coco de Panamá o del Brasil, y a falta de éste, cuatro docenas de cocos del Paraguay. Mientras se muele en el mortero, se le echa, poco a poco, medias cucharadas d eleche, al mismo tiempo que, de cuatro en cuatro, dos docenas de almendras mondadas y lavadas, que se muelen con el coco. Molidos ya, se les cuela en un tamiz de tela fuerte. Se presiona bien, para hacerles arrojar su más grueso jugo, que se mezcla con un litro de crema de leche hirviente y sazonada con azúcar, canela y moscada, vertiendo inmediata y prontamente sobre esta mezcla, batiéndola con el molinillo, una clara de huevo batida a la nieve, y tras ésta, media botella de ron de Jamaica. Se bate al servir cada copa, que debe coronarse con espuma. Para mantener caliente este ponche, que a causa del coco, no puede volvérsele al fuego, se le pone sobre vasija de agua hirviendo.


Corona Aparicio de Pacheco, París.

La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana.

Beatriz Rossells Montalvo:

LA PAZ-BOLIVIA:

Instituto de Estudios Bolivianos, 2003, 446p.

 

Pulenta de Papas

5 Abr

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Corona Aparicio de Pacheco, París.

Pulenta de papas

A tres platos de papas cocidas y molidas, se les pone una cucharada de mantequilla, una taza de leche, un pedazo de queso rallado, las yemas y las claras separadamente batidas de ocho huevos, un poquito de nuez moscada, pimienta y sal al paladar. Se acomoda este puré en una fuente untada con mantequilla, poniéndole al medio algún jigote, luego se sirven.

Pancitos para té

Se coloca en una sopera cuatro tazas de harina de trigo, se mezclan con ella cuatro cucharillas de royal, se le añade un cuarto de libra de mantequilla, cuatro yemas de huevo y taza y media de leche, se mezcla bien esta masa sin sobarla, se la extiende con fuslero y se cortan los pancitos que deben ser un poco más altos que los de sandwiches, para hornearlos se los unta con un poco de leche.

Estas recetas pertenecen al trabajo de recuperación e investigacion de la antropóloga boliviana Beatriz Rossells Montalvo: La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana.

La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana.

Beatriz Rossells Montalvo: LA PAZ-BOLIVIA:

Compota de Naranjas

29 Mar

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Se escogen las naranjas más hermosas, se les quita ligeramente con el cuchillo la cascara amarilla y se dividen en cuatro, se les saca las pepitas, se ponen en cuando en agua fría y se aperdigan en agua hirviendo (se les pone en agua hirviendo unos minutos), se vuelven a meter en agua fría y cuando estén bastante tiernas o suaves se sacan para echarlas al almíbar de medio punto, después de unos hervores se apartan y dejan enfriar, se les vuelve a dar otros hervores, se dejan enfriar nuevamente, entonces se las saca del almíbar y se colocan en las compoteras echándoles por encima el almíbar que se habrá puesto a hervir un poco más después de sacadas las naranjas dejando que enfríe antes de echarlo en las compoteras.

 

Esta receta se encuentra en el libro de la antropóloga boliviana Beatriz Rossells Montalvo: La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana. LA PAZ-BOLIVIA: Instituto de Estudios Bolivianos, 2003, 446p. Allí encontrarán recopiladas las recetas de Juana Manuela y  siquiera otras 800 mas. Es el trabajo más vasto que se ha hecho acerca de la comida Boliviana.

Llegue a conocer este libro gracias a mi amiga Pilar López, quien me lo compartió. Agradezco a Pilar por hacerme conocer esta formidable investigación sobre la comida boliviana que solo ahora cuando estoy de vuelta en Bolivia empiezo a descubrir..

Grillos

28 Mar

grillos

Receta recopilada por  la antropóloga boliviana Beatriz Rossells Montalvo: La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana. LA PAZ-BOLIVIA: Instituto de Estudios Bolivianos, 2003, 446p. Allí encontrarán tambien recopiladas las recetas de Juana Manuela y  siquiera otras 800 mas. Es el trabajo más vasto que se ha hecho acerca de la comida Boliviana.

Receta de la Srta. Aurora Gutiérrez

Se hace hervir en un poco de agua o leche, unas tres o cuatro chancacas y cuando están disueltas se les pone una libra de nueces, un poco de almendras y otro poco de maní, cada una de estas cosas molidas áspero y un bizcocho duro, un poco de anchicoco y una cascara de mandarina bien molidos. Se hace tomar punto, luego se hace enfriar, y se forman con esa pasta unas bolitas, se bañan con caramelo.

El caramelo para el baño, se prepara haciendo derretir azúcar granulada en una cacerola, y procediendo a bañar cuando está líquida. Es mejor bañar haciendo el caramelo poco a poco, y los grillos bañados se les hace orear en una charola para poderlos desprender con facilidad.

Locro de Frutillas

26 Mar

mermelada

 

El caldo es vino con azúcar, que quede dulce, con harta canela, un poco de clavo, nuez moscada, todo molido y revuelto en el vino, se le ponen las frutillas que lavadas se parten en dos de la cabeza a la punta y así se comen. A falta de frutillas se hace también este locro de melocotones, duraznos, o peras mondadas y cortadas en rebanaditas.

La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana.

Beatriz Rossells Montalvo:

LA PAZ-BOLIVIA:

Instituto de Estudios Bolivianos, 2003, 446p.

Pancitos para Té

24 Mar

 Pancitos

Se coloca en una sopera cuatro tazas de harina de trigo, se mezclan con ella cuatro cucharillas de royal, se le añade un cuarto de libra de mantequilla, cuatro yemas de huevo y taza y media de leche, se mezcla bien esta masa sin sobarla, se la extiende con fuslero y se cortan los pancitos que deben ser un poco más altos que los de sandwiches, para hornearlos se los unta con un poco de leche.

La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana.

Beatriz Rossells Montalvo:

LA PAZ-BOLIVIA:

Instituto de Estudios Bolivianos, 2003, 446p.

Torta de Chochoca

22 Mar

Chochoca

La chochoca ha de ser buena y bien remojada, Se ha de pelar con ceniza como maíz; bien lavada y despuntada hervirla en grano, en un poco de leche, a falta de leche en agua con manteca, a fuego lento, sacudiendo la olla para que no se queme y si se secare yaparle de una u otra hirviendo. Así ha de hervir hasta que reviente, entonces escurrirle el caldo y volverla a secar con mucha limpieza, tendida sobre una mesa tapada con un lienzo pero no mucho. Se ha de moler  como para locro y amasarla con mucha manteca sin gota de agua ni caldo. Hecha masa la pondrán en una fuente de plata tapada con otra sobre una olla que esté hirviendo para que con el vaho esponje y la revolverán de rato en rato. Batirán huevos la mitad sin claras, allí revolverán la chochoca fría para que no cuaje los huevos. Le pondrán presas de gallina cocidas, pedazos de tocino cocido, unos y otros bien escurridos el caldo, harto ají ahogado con cebollas y revuelto con maní molido, tomates, ajíes verdes, perejil, clavo, canela, pimienta, semilla de culantro tostado y molido, bizcocho sin dulce, molido. Revolver todo, untar una fuente de plata con manteca y llenarla con lo dispuesto, y por encima componerla con las verduras otras, pedazos de tocino, huevos duros rajados, aceitunas. Poner al horno en temple de rosquetes sobre pocas brazas.

La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana.

 

Beatriz Rossells Montalvo: LA PAZ-BOLIVIA: Instituto de Estudios Bolivianos, 2003, 446p. Allí encontrarán recopiladas las recetas de Juana Manuela Gorriti y  siquiera otras 800 mas.

Camotes fritos o gollorías

22 Mar

Gollorias

 

Camotes mondados y cortados a ruedesitas se cocinan en agua. Cocidos se les enjuga la humedad y se fríen en manteca (no tanto que se achicharren), fritos se ponen en almíbar y se hierven a fuego lento como conserva hasta que estén bien pasados. Se les pone olor y agua de azahar o azúcar molida con harta canela y se comen calientes.

La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana.

Beatriz Rossells Montalvo:

LA PAZ-BOLIVIA:

Instituto de Estudios Bolivianos, 2003, 446p.

Bolivia: La gastronomía en el siglo XIX

22 Mar

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Una muestra de los gustos y preferencias que tenía la clase dirigente boliviana en el siglo XIX puede encontrarse en los pocos menús que han quedado de banquetes ofrecidos por presidentes de la república. Por cierto, los abundantes condumios presidenciales sólo estaban al alcance de las élites.

En el “banquete de obsequio en el Palacio nacional” ofrecido por los “agradecidos” ministros de Mariano Melgarejo en 1869, vemos un menú escrito en formato francés, pero finalmente se trata de comida criolla mestiza con influencia extranjera: Sopas: valenciana, fideos, verduras; Hors D’euvres (aperitivos): carnes frescas,  lengua a l’ecarlata, jamón con jalea, galatinas, sardinas, escabeche de bogas, pastel frío; Releves: bocaditos a la  reina, tomatadas de súchez, lomitos mechados, ají de bocadillos, ají de conejos, picana de ternero, guiso de pollos, chanchitos rellenos, enrollados de cordero, patos con aceitunas; Legumbres: zanahorias, arvejas, frijoles verdes; Asados: patos trufados, patos carneri. Intermedios: ponche a la romana, queso helado. Dessert: tres castillos grandes, tres helados, tres pasteles grandes en fuente, huevos chimbos, sopas borrachas, frutas de cartain, pastelitos surtidos, jaleas, crema inglesa, y frutas; Licores: bordeaux, sauterne, jerez, champagne, coñac y curazao.

Este menú, correspondiente a 1870, representa muy bien algunos productos y platos que luego se consolidaron como parte de la comida boliviana en el siglo XX, aunque se presentan con variantes, como los chanchitos rellenos, los corderos y patos, la picana de ternero. Están, además, las casi desaparecidas bogas y dos platos de ají medio olvidados, el ají de conejo y el de bocadillos.

El Manual de Cocina de Manuel Camilo Crespo (1860), republicado en 1987 por la reconocida investigadora Julia Elena Fortún, es el único recetario que brinda información abundante sobre la comida del siglo XIX, considerando que refleja la comida en una ciudad como La Paz y una familia criolla acomodada. Se trata de una cocina en transición, en la que ya no se encuentra el pesado recetario colonial con uso excesivo de especias; pero persisten varias recetas de origen español. Lo más interesante es el considerable número de recetas de platos de ají, por lo que se confirma la adopción de este tipo de alimentación en el menú criollo paceño. Están platillos como el fricasé de chancho, el tamal, el locro de pallares, el chuño atamalado, las achojchas rellenas. Se ve un consumo considerable de productos americanos como el zapallo, maíz, tomate, papa, camote, quinua, lacayote, achojcha, pallares y racacha. De la antigua cocina española todavía quedan los lampreados, costradas, tortas, torrejas, migas, pebres y una serie de postres de origen conventual.

Resulta de gran interés en el Manual… el uso de productos del departamento de La Paz, provenientes de la caza y la pesca como las pequeñas palomas o kukulis y principalmente los chchichchis, larvas de himenópteros anfibios de los ríos de altura, de gran valor nutritivo proteínico.

Lo que ofrece el recetario tiene mayor riqueza y variedad en productos animales y vegetales que los del siglo XXI en nuestro país. Se utiliza una variedad de carnes, junto a las buenas chuletas de ternera, aparecen el cordero, puerco o chancho, conejo, perdices sudadas, capones, patos rellenos, pavos, vizcachas, chorlitos, corvina, bogas, dorado, sábalo.

El Manual… nos recuerda el verdadero nombre de las ahora denominadas “salteñas”. Siempre fueron empanadas hasta la llegada de unas señoras argentinas que trastornaron la denominación.// 

La Razón – Beatriz Rossells, antropóloga, autora de ‘Gastronomía en Potosí y Charcas’, siglos XVIII al XX.

Huevos chimbos

16 Mar

 Huevos Chimbos

Se bate muy bien cincuenta yemas de huevo, se agrega dos onzas de azúcar y cuatro onzas de harina de papa en un molde se mete al horno; después se cortan los chimbos y se les hace dar un ligero hervor en almíbar, se sacan y se les clavetea con pasas, almendras y nueces.

La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana.

Beatriz Rossells Montalvo:

LA PAZ-BOLIVIA:

Instituto de Estudios Bolivianos, 2003, 446p.

Nogada de Bacalao

10 Mar

 

Continúo  la serie de los platos de los 12 Apostoles, de la Semana Santa y ahora les comparto esta receta  que siempre estaba presente en las mesas que conmemoraban en La Paz la semana más grande de la cristiandad. Esta receta la he tomado del libro de Cocina Ecléctica, de Juana Manuela Gorriti (1818-1892). Les invito a visitar el link que aparece líneas abajo. Allí encontrarán las recetas para los platos más sabrosos que preparaban  nuestras abuelas y bisabuelas y que sólo evocarlas nos hace aguar la boca. Tendrán a la mano recetas bolivianas, peruanas, salteñas, bonaerenses, uruguayas, españolas, chilenas y de tantos otros países que las numerosas amigas de Juana Manuela le hicieron llegar. Gracias a todas ellas y a la minuciosa paciencia de la autora se ha podido preservar un patrimonio notable de otros tiempos: http://www.bibliotecasvirtuales.com/biblioteca/librodecocina/RecetasdeJuanaManuelaGorriti/cocinaeclectica.asp Les invito también a leer el libro de la antropóloga boliviana Beatriz Rossells Montalvo: La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana. LA PAZ-BOLIVIA: Instituto de Estudios Bolivianos, 2003, 446p. Allí encontrarán recopiladas las recetas de Juana Manuela y  siquiera otras 800 mas. Es el trabajo más vasto que se ha hecho acerca de la comida Boliviana. Llegue a conocer este libro gracias a mi amiga Pilar López, quien me lo compartió. Agradezco a Pilar por hacerme conocer esta formidable investigación sobre la comida boliviana que solo ahora cuando estoy de vuelta en Bolivia empiezo a descubrir…

Receta

  1. Durante diez horas, póngase a remojar el bacalao en agua fría, saturada de vinagre, y remuévase tres veces. De inmediato, se lo vuelve a lavar con tres aguas, y se lo deja cocer durante una hora en agua saturada de vinagre, con un diente de ajo y hojas verdes de cebolla sin picar. Después, se le quita del fuego, se le vuelve a lavar con dos aguas. Despedazado ya, cortado en pequeños trozos, y eliminados huesos y espinas, se lo coloca en una fuente, a infusionarse en agua con vinagre.
  2. En tanto, se han quebrado nueces; se las ha echado en agua hirviente y se las ha dejado un rato para que se les despegue la película, que se quitará, lavándolas bien en agua fría, para que se tornen blancas. Se las muele bien, y se mezclan a leche hirviente, pasándolas así, no por el tamiz, sino en un trozo de gasa o linón, presionando fuerte para que, con la leche, salga el jugo grueso de las nueces. Se hace una salsa con cabezas de cebolla cocida y deshojada sin picarla; un diente de ajo molido, pimienta, un poco de pan rallado, sal al paladar, y mantequilla.
  3. Se mezcla, se le hace hervir un poquito, se le echan cinco cucharadas de vinagre y tres de aceite, se le mezcla el bacalao, se le echan tres cucharadas de caldo, se revuelve, y se pone a hervir por quince minutos, revolviéndolo con suavidad. Se quita del fuego, se le mezcla la leche nogada, y se sirve con relieves de pepinillos escabechados, y huevos duros en rodajas.
  4. Sustituyendo al bacalao un buen pollo, asado a la parrilla con un fuego bien encendido, y teniendo cuidado de volverlo para que no se queme; despresándolo y poniéndolo, como el bacalao, en la salsa y la leche nogada, se obtendrá un plato igualmente, sino más apetitoso que el anterior, y que se llama, en los fastos de la cocina: “Nogada de pollo”
  5. Carolina García de Bambare
  6. Nota: en la foto la nogada esta con almendras fileteadas, en vez del huevo duro.

Conejo a la Bella Monjita

17 Sep

Esta receta la he tomado del libro de Cocina Ecléctica, de Juana Manuela Gorriti (1818-1892). Les invito a visitar el link que aparece líneas abajo. Allí encontrarán las recetas para los platos más sabrosos que preparaban  nuestras abuelas y bisabuelas y que sólo evocarlas nos hace aguar la boca. Tendrán a la mano recetas bolivianas, peruanas, salteñas, bonaerenses, uruguayas, españolas, chilenas y de tantos otros países que las numerosas amigas de Juana Manuela le hicieron llegar. Gracias a todas ellas y a la minuciosa paciencia de la autora se ha podido preservar un patrimonio notable de otros tiempos:

http://www.bibliotecasvirtuales.com/biblioteca/librodecocina/RecetasdeJuanaManuelaGorriti/cocinaeclectica.asp

Les invito también a leer el libro de la antropóloga boliviana Beatriz Rossells Montalvo: La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana. LA PAZ-BOLIVIA: Instituto de Estudios Bolivianos, 2003, 446p. Allí encontrarán recopiladas las recetas de Juana Manuela y  siquiera otras 800 mas. Es el trabajo más vasto que se ha hecho acerca de la comida Boliviana. Llegue a conocer este libro gracias a mi amiga Pilar López, quien me lo compartió. Agradezco a Pilar por hacerme conocer esta formidable investigación sobre la comida boliviana que solo ahora cuando estoy de vuelta en Bolivia empiezo a descubrir

Conejo y su Confección

La carne del conejo hervida, es insípida de una blandura acuosa desagradable. Necesario es para cualquier uso que de ella se haga en la cocina, prepararla asada o frita. Así, es uno de los platos más sabrosos.
Más aún: preciso es que el conejo sea casero: en el montés, la promiscuidad del alimento da a su carne un dejo acre, de que gustan los paladares burdos: para los delicados repugnantísimo.
En ninguna parte saben preparar tan bien el conejo, como en Bolivia.
Allí no le quitan el pellejo: despójanlo perfectamente del pelo con una inmersión en lejía de ceniza hirviente, y ráspanlo después con un cuchillo como se hace en la preparación del chancho.
Pelado y lavado, el conejo queda blanquísimo, y su cuero, así en fritura como en asado, es tierno y sabrosísimo.
En La Paz lo fríen; en Sucre lo cuecen en el horno; en Cochabamba, envuelto en un papel enmantecado, lo asan, ensartado en una brocha, a fuego vivo.
Previa esta operación, el conejo es confeccionado de diferentes modos, a cual más exquisito.

CONEJO A LA BELLA MONJITA

María Serrano, la célebre monja, heroína de una leyenda de Palma, fue durante su vida el encanto de Chuquisaca.
Para la docta capital, cuanto decía la monja era gracioso, espiritualísimo. En cuanto a lo que hacía, ¡oh! era recibido bajo de palio . Porque -¡figuraos!- la bella Serrano, que sabía, por Brantôme, la manera de atraer a la gente , confeccionaba riquísimos platos, que en fuentes sobredoradas, bajo guirnaldas de flores, enviaba a sus amigos.
Todo cuanto de aquellas lindas manos salía: pasteles, guisos y dulces, era de un sabor tan exquisito, que cuando se quería encarecer lo agradable de un bocado, decíase que era a la Serrano.
Mas la pícara monjita guardábase el secreto de sus brujerías culinarias; y antes que dar una receta, habría dado el enorme brillante que abotonaba al cuello, su hábito negro de Mónica.
Dándole mil vueltas estratégicas, y suplicándole por la memoria de Alvear, pudo mi madre obtener dos primores de cocina y repostería con que, a mi vez, he regalado el paladar de muchos golosos, y que, ahora yo ofrezco a este filantrópico libro.
He aquí uno:
Preparado el conejo con todos los requisitos de limpieza se le corta en sus cuatro cuartos, que se ponen, durante una hora, en un adobo de vinagre, aceite, sal, pimienta, orégano una dedada de cominos y un diente de ajo molido.
Después de sacado del adobo, se enjuga bien con una servilleta, y se le pone a freír en mantequilla, junto con pequeños trozos de tocino, del tamaño y forma de dados.
Cuando el tocino se haya dorado, se le quita, dejando el conejo a que acabe de freír.
Ya frito el conejo, se echa de nuevo en la cazuela el tocino; añádanse dos cucharadas de harina, revuélvasela bien, a fin de incorporarla y después de un minuto de hervor, échesele media botella de vino Oporto, u otro abocado.
Hágase cocer a fuego vivo, con un sazonamiento de sal y pimienta y cuatro o cinco cebollitas, hasta que la salsa se haya apocado espesándose.
Se sirve con relieves de pepinillos escabechados, alternando con aceitunas en torno a los bordes de la fuente y ramitas de perejil sobre la superficie.

Nieves O. de Romero (Buenos Aires)

Cocina Nacional

7 Ago

 

Dictan conferencia sobre cocina nacional

La antropóloga Beatriz Rossells Montalvo dará una conferencia sobre la gastronomía en Potosí y Charcas entre los siglos XVIII al XX. La charla será moderada por Euguenia Bridhikina.

La Razón

01:00 / 30 de noviembre de 2010

La Paz – La antropóloga Beatriz Rossells Montalvo dará una conferencia sobre la gastronomía en Potosí y Charcas entre los siglos XVIII al XX. La charla será moderada por Euguenia Bridhikina. La disertante, quien también escribió un libro sobre este tema, ofrece a los asistentes dar una mirada sobre el periodo que llegó a definir lo que se conoce actualmente cono “comida nacional”.

“Estudios sobre la cocina de este país, tanto sobre el lado indígena como el europeo, ofrecen interesantísima información, no sólo para obtener un conocimiento mayor en cuanto a la formación de las costumbres y prácticas culturales, sino para añadir a nuestros hábitos alimentarios nuevas propuestas y promover acciones para la  adopción de políticas alimentarias”, explica la antropóloga en la invitación al evento pedagógico de esta noche.

La historiadora también indica que el maíz, la papa y el ají “son las grandes, contribuciones de esta región al mundo entero” y que, además, constituyen actualmente los alimentos preferidos por los bolivianos de distintos sectores sociales y económicos.

Estas características, considera Rossells, se convierten en una corriente de integración que se puede encontrar en las humintas “tan requeridas en el lado occidental de Bolivia como en el oriente, donde son llamadas tamales”.

Rossells Montalvo es actualmente docente titular de la materia de Antropología en la carrera de Historia e investigadora del Instituto de Estudios Bolivianos de la Universidad Mayor de San Andrés. Es autora de títulos como Carnaval Paceño y Jisk’a Anata 2009 y La gastronomía en Potosí y Charcas siglos: XVIII, XIX y XX. La charla será en el Museo Nacional de Etnografía y Folklore (Musef) en la calle Ingavi, 916.

Uchuku

31 Jul

El 31 de Julio se celebra la feria del Uchuku que es el Plato Tradicional de Aiquile y se lo acostumbra a cocinar en todas sus fiestas.

Se sirve la sopa de gallina con ají de tres colores (espesada con dobladillos o pan molido), acompañada con pastel de arroz, ch’uñu phuti, relleno de papa rellena de quesillo, fritos de flores de ceibo (chillijchi o flor del Ceibo), papa blanca, carne de pollo, lengua de res, pato dorado, huevo duro, papa runha. En Mizque y Totora también lo comen en sus fiestas, con algunas diferencias.
Algunas de las recetas ya se encuentran en el Blog, como el  ch’uñu phuti,  pastel de arroz, relleno de papa  con quesillo y las que faltan se irán colocando paulatinamente.

Torta de Agipas

30 Jun

Esta receta pertenece al trabajo de recuperación e investigacion de la antropóloga boliviana Beatriz Rossells Montalvo: La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana.

Las agipas se han de rallar en agua y después exprimirlas muy bien en un lienzo. Batir huevos frescos con claras y yemas. A cada diez huevos le pondrán una libra de azúcar molida y ya que esté bien batido y espeso le pondrán azafrán, clavo, canela, pimienta, semilla de culantro tostado, nuez moscada, todo molido, dos puñados de biscocho de pan, o migajón de pan rallado. Pondrán en un perol un poquito de manteca y allí pondrán todo lo otro. Luego colocar a la lumbre hasta que se vaya cuajando; ponerle la agipa exprimida y revuelto todo dejar que cuaje y cuando este hecho mazamorra sacarla fuera del fuego y ponerle olores de ámbar, almiscle desleído en agua de azahar, poner en las fuentes untadas con manteca, clavarle por toda ella almendras rajadas, espolvorear con azúcar y canela y hornear para que se tuesten y doren.

En este libro encontraran el trabajo más vasto que se ha hecho acerca de la comida Boliviana.

La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana.

Beatriz Rossells Montalvo:

LA PAZ-BOLIVIA:

Grillos

3 Jun

Grillos
Receta de la Srta. Aurora Gutiérrez

Se hace hervir en un poco de agua o leche, unas tres o cuatro chancacas y cuando están disueltas se les pone una libra de nueces, un poco de almendras y otro poco de maní, cada una de estas cosas molidas áspero y un bizcocho duro, un poco de anchicoco y una cascara de mandarina bien molidos. Se hace tomar punto, luego se hace enfriar, y se forman con esa pasta unas bolitas, se bañan con caramelo.

El caramelo para el baño, se prepara haciendo derretir azúcar granulada en una cacerola, y procediendo a bañar cuando está líquida. Es mejor bañar haciendo el caramelo poco a poco, y los grillos bañados se les hace orear en una charola para poderlos desprender con facilidad.

La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana.

Beatriz Rossells Montalvo:

LA PAZ-BOLIVIA:

Instituto de Estudios Bolivianos, 2003, 446p.

Allí encontrarán recopiladas las recetas de Juana Manuela Gorriti y  siquiera otras 800 mas.

Sopa de Biscochuelos

24 May

 Postre

Se han de rebanar biscochuelos y disponer almendras rajadas, pasas remojadas, una buena porción de natas bien revueltas con harta azúcar molida y canela y en las fuentes ya poniendo a capas las rebanadas de biscochuelos. Encima de ellos las natas, encima de ellas pasas y almendras, espolvorearlos con azúcar y canela y de esta suerte llenar a capas las fuentes y por última capa las natas con pasas y almendras, harta azúcar y canela. Poner al horno a que se tuesten, también se hacen con mantequilla medio derretida dispuesta en la misma forma que las natas porque todo es uno que también se hace mantequilla de natas, batiéndola no más y lavándola con agua fría y sale rica.

La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana.

Beatriz Rossells Montalvo:

LA PAZ-BOLIVIA:

Instituto de Estudios Bolivianos, 2003, 446p.

Conejo a la “Suma Guarmi”

13 May

Esta receta la he tomado del libro de Cocina Ecléctica, de Juana Manuela Gorriti (1818-1892). Les invito a visitar el link que aparece líneas abajo. Allí encontrarán las recetas para los platos más sabrosos que preparaban  nuestras abuelas y bisabuelas y que sólo evocarlas nos hace aguar la boca. Tendrán a la mano recetas bolivianas, peruanas, salteñas, bonaerenses, uruguayas, españolas, chilenas y de tantos otros países que las numerosas amigas de Juana Manuela le hicieron llegar. Gracias a todas ellas y a la minuciosa paciencia de la autora se ha podido preservar un patrimonio notable de otros tiempos:

http://www.bibliotecasvirtuales.com/biblioteca/librodecocina/RecetasdeJuanaManuelaGorriti/cocinaeclectica.asp

Les invito también a leer el libro de la antropóloga boliviana Beatriz Rossells Montalvo: La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana. LA PAZ-BOLIVIA: Instituto de Estudios Bolivianos, 2003, 446p. Allí encontrarán recopiladas las recetas de Juana Manuela y  siquiera otras 800 mas. Es el trabajo más vasto que se ha hecho acerca de la comida Boliviana. Llegue a conocer este libro gracias a mi amiga Pilar López, quien me lo compartió. Agradezco a Pilar por hacerme conocer esta formidable investigación sobre la comida boliviana que solo ahora cuando estoy de vuelta en Bolivia empiezo a descubr

Conejo y su Confección

La carne del conejo hervida, es insípida de una blandura acuosa desagradable. Necesario es para cualquier uso que de ella se haga en la cocina, prepararla asada o frita. Así, es uno de los platos más sabrosos.
Más aún: preciso es que el conejo sea casero: en el montés, la promiscuidad del alimento da a su carne un dejo acre, de que gustan los paladares burdos: para los delicados repugnantísimo.
En ninguna parte saben preparar tan bien el conejo, como en Bolivia.
Allí no le quitan el pellejo: despójanlo perfectamente del pelo con una inmersión en lejía de ceniza hirviente, y ráspanlo después con un cuchillo como se hace en la preparación del chancho.
Pelado y lavado, el conejo queda blanquísimo, y su cuero, así en fritura como en asado, es tierno y sabrosísimo.
En La Paz lo fríen; en Sucre lo cuecen en el horno; en Cochabamba, envuelto en un papel enmantecado, lo asan, ensartado en una brocha, a fuego vivo.
Previa esta operación, el conejo es confeccionado de diferentes modos, a cual más exquisito.

Después de pelar, lavar y vaciar el conejo se le da un último baño en vinagre y sal. Se le abre bien, aplastándole el lomo con golpes dados con la mano del mortero, o cualquier otro peso; se le unta en mantequilla frita con ají, y tras un ligero espolvoreo de sal, se le cruzan dos palitos a lo largo del interior del cuerpo, para mantenerlo abierto, y envuelto en un papel enmantecado, se le pone en el asador a fuego vivo, al aire libre o en una cocina espaciosa, a fin de que no se impregne con el humo de las viandas.
Cuando el conejo esté ya cocido, se le quita el papel para que tome el color dorado de la perfecta cocción.
Se le sirve con salsa de ají amarillo, para los criollos, y de mostaza inglesa para los extranjeros: ambas sazonadas con un desleído de yemas de huevos duros en aceite y vinagre, con perejil picado.
Bebida obligada a este plato, es la chispeante chicha cochabambina, que con delicia liban propios y extraños.

Adela Zamudio (Cochabamba)

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