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Refresco de Piton

27 Sep

Consumo. Este fruto se puede usar en la gastronomía, salud y también en la ornamentación en el hogar.
El-exotico-dulce-del-piton-
Ref. Foto: Vea como dan los frutos cuando están maduros y listos para degustar.

Conocido en nuestro medio como pitón, las frutas de la “Bouea Macrophylla” son de forma ovoide, obtusas a redondeadas en ambos extremos, lisas, de color amarillo o anaranjado al estar maduras, de 3 a 6 cm de largo (Semejantes a mangos pequeños), explicó el ingeniero agrónomo de Fundacruz, Luis Urzagaste Menacho. “La parte pulposa es comestible; puede ser dulce o ácida, según la variedad. La semilla mide de 1,5 a 3 cm de largo, posee una cáscara delgada de color café claro”,acotó.

Origen y nombres. El pitón, es originario de Malasia y pertenece a la familia de las Anacardiáceas. Se puede propagar por semillas o acodos aéreos. En otros países la Bouea macrophylla es comúnmente conocido en Inglés como la ciruela Marian, Gandarias, mango y ciruela. También es conocida como ma-praang y ma-yong (Tailandia), ramania y Gandarias (Indonesia), mayun-ti (Birmania), y kundang, rembunia, y Setar (Malasia). En Santa Cruz se cree que llegó por el lado de Brasil.

En paurito. Un lugar antiguo y de mucha tradición es la localidad de Paurito, ubicado a 30 Km de Santa Cruz, donde se puede encontrar muchas plantas de está exótica fruta, indicó Urzagaste. En nuestra ciudad son muy pocas las plantas que se pueden ver en algunas casas.

Usos. Los frutos de las variedades dulces se pueden comer directamente al natural. “Se abre la cascarita y se chupa hasta que se acabe su pulpa, para dejar la semilla”. Pero las variedades ácidas se deben hervir y agregarles azúcar. Con los frutos aún verdes se prepara una bebida o jarabe muy agradable. Por otra parte, las hojas se pueden comer crudas, cuando todavía son jóvenes, y se puede utilizar en ensaladas.

Ornamental. Por su parte, la paisajista y decoradora, Ana Yamile Rojas, de Vergel Paisajismo, indica que los racimos del fruto maduro, se los puede utilizar para adornar el pesebre del Niño Jesús en las épocas navideñas, dando un toque natural a los tradicionales arbolitos de Navidad. Por otra parte, acotó que las especies que pasan los 10 metros de altura, son árboles frondosos que dan una excelente sombra. Por otra parte, “también hay especies que son un arbolito delgadito, con tallos de 10 cm, y llegan hasta  unos 4 mts. de altura, los cuales se los puede colocar dentro de un patio pequeño”, acotó.

Información
Nutricional

Por cada 100 gramos de fruta

•Carbohidratos 11,3 grs.
• Grasas 0,02 – 0,04 grs.
• Proteínas 0,04 – 0,1 grs.
•Calcio 6 – 9 mg.
•Fósforo 4  – 11 mg.
•Hierro 0,3 mg.
• Vitamina “A”  72 IU
• Vitamina  “B1” 0,03 – 0,1 mg.
• Vitamina “B2” 0,03 -0,05 mg.
•  Vitamina “B3” 0,3 – 0,5 mg.
• Vitamina “C” 75 mg.

Fuente: fruitipedia.com

Receta Refesco de Piton

1   Remojar. Para hacer un refresco exótico a base de esta fruta, ponga a remojar las semillas sin cáscara, de manera que la pulpa dulce se ablande. Deje remojar por lo menos una hora, un racimo grande para preparar 1 litro de refrescos

2   Preparación. Apriete las semillas con la mano, con se hace con el tamarindo, para sacarle el sabor de la pulpa, luego agregue agua y endulce al gusto. Es un sabor exótico diferente.

Acerca del autor:
Gary J. Mendoza Caballero

Frutas: sabores cruceños en el olvido

24 Sep

EPÍGRAFE

“Turere, guapomó, pachío, motojobobo y pitaja ya son algunos frutos nativos que las nuevas generaciones de cruceños no pueden paladear por que están desapareciendo de los mercados de la capital oriental. LA EXPANSIÓN DE LOS MONOCULTIVOS Y

EL CRECIMIENTO DE LA CIUDAD AFECTAN A LA PROVISIÓN URBANA DE ESTOS PRODUCTOS. Los expertos recomiendan revalorizar las frutas cruceñas  encontrando nuevas formas de presentación de las mismas, para rescatar su consumo tradicional”

La palabra les resulta completamente desconocida. ¿Turere? ¿Qué es eso?, pregunta el grupo de púberes. Marcos, Alfredo y Javier son  estudiantes de Secundaria y ninguno supera los 14 años. Para ellos, Guabirá sólo es el nombre de un equipo de fútbol, el guapomó “es un pájaro que sale de noche” y la pitajaya “una víbora venenosa”. Lejos están de imaginar que estos nombres designan frutas nativas que, con seguridad, hicieron las delicias de sus progenitores, pero que en los últimos tiempos están desapareciendo de los mercados, la mesa y hasta la memoria de los cruceños.

Doña Juana Tejerina nació en Villa Montes pero vive en Santa Cruz de la Sierra desde hace más de 30 años. Atiende su puesto de venta de tentadoras jaleas y masas típicas en una esquina en las calles Campero y Suárez Arana, en el extremo sureste del mercado Los Pozos -en la zona conocida como del Cupesí- y hasta hace cinco años atrás siempre tenía a mano tablilla o dulce de motojobobo (Lycianthes asarifolia), un fruto pequeño y anaranjado, antaño muy requerido para elaborar este tipo de productos.

“No hay forma de hacer dulce de motojobobo, si no hay motojobobo. Antes traían el fruto en carretilladas desde los potreros de la periferia, pero hace ya cinco años que nadie aparece ni para ofrecer un balde”, dice la vendedora, que es testigo de la desaparición paulatina de los frutos cruceños en el mencionado centro de abastecimiento.

Rodeada por estantes cubiertos con manzana y durazno argentinos y uva chilena, además de naranjas y sandías cambas, pero de lejano origen asiático y africano respectivamente, doña Juana recuerda cuando hace 15 años, en el mismo sitio, los compradores encontraban sin problemas los manojos de pitón (Talisia esculenta), bolsadas de motoyoé (Melicoccus lepidopetalus) y guapurú (Myrciaria cauliflora) o los gajos de turere (Rhamnidium elaeocarpum) cargadingos de frutos.

Al otro extremo de Los Pozos, cerca a la intersección de las calles Quijarro y Vaca Díez, tiene su puesto de frutas la señora Bella Sumoya. Ella nació en la ciudad de Jesús y Montes Claros de los Caballeros -es vallegrandina- pero vive en la capital oriental hace más de 20 años.

En este tiempo, la frutera ha visto cómo las frutas nativas empezaron a escasear en los sitios de venta. “Hace años, cuando llegaba su época, en casi todos los puestos se podía comprar ambaiba (Cecropia polystachya), guapurú, pitón, ocoró (Rheedia acuminata), motoyoé y guabirá (Campomanesia aromatica). Ahora muy poca gente trae estas frutas para comercializar en la ciudad y cuando traen, las venden muy caras”, dice.

En el puesto de doña Bella, un poco opacadas por frutas convencionales como manzanas y peras, asoman tímidos los péndulos de la ambaiba, unos pachíos amarillos (Passiflora nigradenia) de cáscara abrillantada y los cayús colorados (Anacardium occidentale) con su drupa en forma de riñón.

– Todavía llega ambaiba del norte, mientras que el pitón lo traen de El Torno. Antes varias personas nos entregaban motoyoé, pero ahora muy poco llega-, dice la vendedora, agregando que este último fruto, de Bs 18 por arroba pasó a costar Bs 60.

“Con el pachío pasa lo mismo. Como ya casi no se encuentra, cuando algunas personas traen lo venden a 90 bolivianos el 100. O sea que si queremos ganar algo, tenemos que vender cada fruto a dos pesos o a tres por cinco… y a ese precio casi nadie compra”, dice.

El guapurú -que ya está en su tiempo- también subió bastante de precio debido a su escasez. A la fecha una lata mantequera -una arroba- cuesta entre Bs 80 y 100, así que venderlo en bolsitas a Bs 5 ó 10 no resulta tan rentable para los fruteros ni atractivo para los consumidores.

Otros frutos como el guabirá,  guapomó, lúcuma y paquió no son considerados como un negocio con alta posibilidad de ganancia por los fruteros, porque no muchas personas los conocen y aprecian. Ante la posibilidad de que se echen a perder en los puestos antes de encontrar comprador, los comercializadores de frutas dejaron de adquirirlos a los campesinos que los ofrecían en la ciudad y de esta forma la oferta desapareció por completo.

CIUDAD DE FRUTAS

El departamento de Santa Cruz, el más diverso ecológicamente en Bolivia, podría ser considerado un verdadero paraíso de frutas exóticas por los extranjeros. En su libro Frutas silvestres comestibles de Santa Cruz, los investigadores Roberto Vásquez y Germán Coimbra Sanz (+) identifican nada menos que 142 especies vegetales que producen frutos aptos para el consumo humano.

La misma capital abunda en árboles frutales -unos nativos y otros introducidos- que resultan desconocidos para la gran mayoría de sus habitantes. Pocos saben que en plena Cañoto hay varios ejemplares de tamarindo; que en la Alameda Junín hay pomarrosas al alcance de la mano; que en el canal Isuto, entre el segundo y el tercer anillo hay una larga hilera de ambaibos, mientras que entre el tercero y el cuarto se encuentran tureres que ofrecen gratis sus frutos; que fuera del ingreso al Zoológico Municipal se puede recolectar guapomó y guapurú, y que en las aceras de la calle Padre Pérez (cerca a la Radio Santa Cruz) hay varios árboles de mora que son aprovechados -cuando maduran los frutos- por los chiquillos del barrio y los estudiantes que pasan por el lugar.

Las nuevas generaciones de cruceños no conocen sus frutos nativos. Ahora se conocen y comen manzanas, uvas y otras frutas importadas, pero ésas que sirvieron para formar la tradición cruceña están desapareciendo, señala Roberto Vásquez, quien ha saboreado cada una de las 142 frutas descritas en su libro.

El investigador -al que pertenecen casi todas las fotografías al pie de página- recorrió buena parte del departamento y los alrededores de Santa Cruz de la Sierra. Reconoce que el crecimiento de la mancha urbana juega un papel trascendental en la desaparición de estos pequeños manjares. “Antes era mucho más fácil que los jóvenes tengan contacto directo con los frutos, porque estaban al alcance de cualquier persona. Ahora el que quiera recoger frutas nativas debe recorrer muchos kilómetros para encontrarlas”, expresa.

Por su parte, la ingeniera agrónoma y botánica Elena Vallejos -que trabaja en el Jardín Botánico Municipal- señala que, con el paso de los años, las frutas nativas se han alejado de la capital. “Antes teníamos quintas apenas saliendo del cuarto anillo y los frutos quedaban cerca. A la fecha, tenemos varias especies en el mismo casco viejo, pero ahora sólo se utilizan para el consumo familiar, son una especie de reliquias en la ciudad”.

Sobre el punto, el director de la carrera de Agronomía de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (UAGRM), Ramiro Sánchez Ribera, señala que la desaparición de los frutos nativos de los mercados capitalinos en Santa Cruz se debe a la ampliación de la frontera agrícola y a la aparición del monocultivo.

Según el agrónomo, la gente de campo de antes tenía en sus parcelas muchos árboles frutales nativos, así que recolectaba diferentes frutos durante todo el año y los excedentes no consumidos se comercializaban en la ciudad. Con el correr de los años la situación fue cambiando y los productores asignaron mayor importancia sólo a determinados cultivos porque eran los más rentables económicamente.

De esta forma, si alguien tenía en su quinta unos cuantos árboles de paquió, lúcuma o guabirá, los derribaba para cultivar caña.

“Lo bueno es que ahora hay una corriente mundial de revalorizar las cosas propias y en el caso de los frutos nativos, en algún momento se deberá retomar su uso y consumo, porque muchos de éstos aportan con antioxidantes, fitoquímicos, pigmentos vegetales o tienen alto valor nutritivo”, señala el agrónomo.

Con el convencimiento de que “no hay fruto o cultivo que esté por demás en ninguna parte del mundo”, Sánchez señala que el presente siglo “es el del bienestar”. “Ahora se buscan alimentos saludables; hay una cultura del acondicionamiento físico, de la alimentación natural. En la diversidad de la alimentación es donde encontramos las  mejores posibilidades para nuestra salud y ahí está la oportunidad para la revalorización de los frutos cruceños nativos”, manifiesta.

Pero… ¿cómo conservar el sabor de las frutas típicas mientras las nuevas generaciones las redescubren? ¿No se corre el riesgo de que estos vegetales desaparezcan por el desconocimiento de la gente respecto a sus usos y consumo?

Para sortear este obstáculo, la carrera de Agronomía de la UAGRM desarrolla desde hace tres años su Programa Parientes Silvestres, con la finalidad de conservar un banco de germoplasma (genes) de varias especies vegetales.

“Todas las plantas de los géneros comestibles tienen ‘parientes’ silvestres con cualidades nutritivas, sabor o forma ligeramente diferentes. En la UAGRM colectamos las semillas, realizamos su caracterización botánica y las depositamos en nuestro banco de germoplasma para conservarlas a través de los años. Es un tesoro genético que preserva a las especies. Mediante el proyecto hemos recolectado germoplasma de diferentes especies de yuca, ajíes, frejol… y también de frutos como el pachío en sus diversas variedades”, agrega Sánchez.

Elena Vallejos dice, por su parte, que en el Jardín Botánico también se conservan varias especies frutales para que puedan ser conocidas por las nuevas generaciones.

BUSCANDO EL USO CORRECTO

Frente a la realidad de que muchas frutas nativas son desconocidas para gran número de consumidores locales, los expertos en el tema sostienen que para fomentar su consumo deben buscarse novedosas formas de presentarlas.

Según el escritor e investigador Ismael Muñoz, el principal problema con las frutas nativas -en relación a las introducidas- es que casi todas carecen de jane (pulpa) abundante. “El motoyoé, el pitón, el turere o el ocoró, son frutas de chupar más que de morder. El caso contrario se presenta con frutas como la manzana o el durazno, que tienen bastante jane”, dice.

Ramiro Sánchez acota en el punto que, debido al efecto de la globalización, está sucediendo un fenómeno que afecta al consumo de las frutas nativas. “La sociedad adapta costumbres extranjeras, como la fiesta de Halloween en lugar de Todos Santos. Lo mismo pasa con las frutas: suena más exótico pedir un helado de pistacho o de kiwi que uno de motojobobo”, indica.

Para contrarrestar esta situación se debe encontrar la utilidad del fruto. Si no basta comerlo fresco para hacerlo atractivo a los consumidores, se puede encontra usos alternativos.

Por ejemplo, el olor característico de la lúcuma hace que algunas personas se resistan a ingerir el fruto al natural. Sin embargo, en helados, jugos y yogures es una fruta reconocida a nivel internacional y se la podría aprovechar muy bien en la industria de la repostería.

En el caso del pachío, el ocoró y el guapurú, sus pulpas se pueden industrializar en forma de jarabe para elaborar refrescos. La preparación de licores e incluso vinagre son otras alternativas para su consumo.

En opinión de Roberto Vásquez, además del achachairú, las frutas con mayor valor para su explotación comercial son la ambaiba -para preparar mermelada-, la conservilla (Alibertia melloana) y los diferentes pachíos. “Le aseguro que la mermelada de ambaiba mezclada con motojobobo es una ricura que se puede producir primero a nivel artesanal, para a la larga pensar en la exportación”, señala.

Con los frutos del guabirá, bi y motojobobo, se pueden elaborar dulces y compotas. En el caso de este último, al principio de la nota se hizo mención a la gran demanda que tenían las tablillas elaboradas con su pulpa.

Con el paquió y el cupesí -que en Santa Cruz se consumen al natural tradicionalmente- se podría elaborar harinas fortificadas para elaborar masas y refrescos. En varias comunidades cordilleranas y chiquitanas se aprecia bastante la chicha de cupesí, que se prepara secando y moliendo el fruto. Además, en países como Argentina, Brasil y Paraguay se lo utiliza para elaborar harina de alto valor proteínico, que se transforman en pasteles y otras golosinas.

Datos del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) dan cuenta que en 2007 el país vendió al exterior más de $us 80 millones en frutos exóticos -la mayor parte almendra, plátano, piña y achachairú- pero el potencial exportador es infinitamente superior.

A favor de las frutas nativas de Santa Cruz juegan varios factores, pero el principal es que los mercados de los países desarrollados están saturados por el sabor de frutas tradicionales como la manzana, uva, durazno o cítricos. Con una adecuada campaña promocional el sabor de estos regalos de la naturaleza perdurará por siempre.

Freddy Lacio   El Deber – Santa Cruz   October 2008

Recetas de Santa Cruz

22 Sep

Comparto este regalo que nos hizo El Deber

Semilla con choquizuela, majaditos y sopa tapada, delicias de la cocina oriental
Pasado. La historiadora Paula Peña dice que la culinaria cruceña es el resultado de la fusión de dos sabores, el de las mujeres nativas y el de las europeas que llegaron dando origen a una comida propia

Oswaldo Ramos Astibena – oramos@eldeber.com.bo

La gastronomía cruceña utilizó los muchos productos nativos: maíz, joco, urucú, palillo, yuca, maní y un sinnúmero de frutas de todas las variedades y sabores, los combinó con ingredientes que vinieron desde fuera: arroz, plátano, leche, queso y, por supuesto, azúcar.

Esta comida se expandió a todo el oriente boliviano, recreándose, incluyendo otros ingredientes que la tierra producía. Y así surgió la comida camba, que se extiende por toda la zona oriental de nuestro país. Una comida que tenía el desafío de retar el paso del tiempo, las inclemencias del clima y acompañar a los viajeros en sus largas travesías a través de los montes y los ríos.

Con la vinculación de Santa Cruz al mundo y la llegada de la modernización, se introdujeron otros alimentos, otras técnicas, pero el sab

Majadito de semilla

Ingredientes para 4 raciones
1/2 kilo de maíz blanco. 1/2 kilo de charque. 1/2 kilo de charque de hueso de agujita. 2 cebollas grandes. 3 tomates grandes. 5 dientes de ajo. Cebolla en hoja c/n (cantidad necesaria). Comino y pimienta c/n. 2 cucharadas de aceite con urucú y cebollita verde

Preparación
Lavar varias veces el charque y los huesos para eliminar la sal.
Llevar a cocer hasta que estén blandos. Retirar y reservar el agua donde se hirvió. (Verificar que no esté muy salado). Moler el charque en caliente. Reservar.  Hervir el maíz hasta que esté blando y reservar en la olla. Hacer un sofrito con la cebolla, tomate, ajo y los condimentos en el aceite con urucú. Freír el charque y agregar a la olla donde está el maíz. Agregar el sofrito y los huesos de agujita. Añadir el caldo de cocción del charque que fue reservado. Continuar cociendo por unos minutos más. Rectificar el sabor y apagar cuando esté todo bien integrado. Servir y decorar con la cebollita verde  bien picadita

Majadito de charque batido
Ingredientes para 4 raciones
1 kilo de charque. 6 tazas de agua. 2 tazas de arroz popular. 1 cebolla. 1 tomate. Sal y comino al gusto
Aceite con urucú c.n.
Preparación
Lavar el charque hasta que pierda la sal. Poner una cacerola al fuego y hervir el charque hasta que esté blando. Reservar el caldo de cocción. Hacer un ahogado con la cebolla, el tomate y los condimentos. Moler el charque y colocar junto con el ahogado a freír un poco. Una media hora antes de servir, llevar al fuego el caldo que se reservó. Luego de hervir incorporar el ahogado y dejar unos segundos que nuevamente llegue a hervir. Añadir el arroz y el charque y dejar cocinar hasta que el arroz esté en su punto. Guarnición: huevos y plátanos fritos.

Semilla y frejol con choquizuela
Ingredientes para 6 raciones
1/2 kilo de maíz blanco. 1/2 kilo de frejol. 2 kilos de choquizuela. 1/2 kilo de hueso de pecho. 1 cebolla.
1 pimentón. 4 dientes de ajo. 2 tomates. Orégano, laurel, sal, aceite y pimienta a gusto.
Preparación
Elegir y lavar la semilla (maíz blanco pelado)  y ponerla en remojo durante una noche. Al día siguiente cocinar a fuego suave en agua y sal, junto con las choquizuelas y el frejol. Una vez cocido incorporar el ‘ahogado’, o sea una fritura preparada de la siguiente forma.
Colocar en una sartén el aceite. Calentar. Picar  la cebolla, el ajo, el pimentón, el tomate, el laurel y la pimienta. Freír. Incorporar a la olla. Agregar caldo si fuera necesario. Dejar hervir unos 10 minutos más. Servir.

SOBRE EL MAJADITO
Sabor oriental
Un clásico de la gastronomía nacional es el majadito, según comentarios de los chefs que nos asesoran en esta ocasión.
El majadito es un plato típico del oriente boliviano, delicioso, sencillo de elaborar, muy popular en la cocina tradicional del país. Se lo prepara tostado o batido, de charque, de pollo o de pato. Se lo acompaña con plátano y huevo frito, además de yuca.
En Montero Hoyos tiene fama la cocina de la señora Aida Rivero, que prepara majadito de pato todos los domingos. Para que salga lindo tiene que ser de pata, o sea de la hembra del pato, dice doña Aida.

Ingredientes para 6 raciones
½ kilo de charque de res. 6 plátanos maduros, 2 tazas de arroz. 6 huevos duros. 1 cebolla grande. 1 tomate. ½ cucharadita de pimienta negra molida. ½ cucharadita de comino molido. 1 cucharada de colorante rojo (urucú). Aceitunas y sal a gusto.

Preparación
Hervir el charque en agua hirviendo, retirar cuando esté blando, machacar hasta que quede hilos delgados de carne. Cortar los plátanos en cubos medianos. Picar 3 huevos duros y los otros tres restantes. Reservar para decorar.
En una sartén con aceite, sofreír la cebolla hasta que resulte transparente. Agregar pimienta, comino y sal. Incorporar el tomate picado y remover unos 5 minutos. Añadir el colorante, el charque, los huevos y los plátanos.
Poner a hervir el arroz en abundante agua (3 x 1) con un chorrito de aceite, sal y ½ cebolla. Retirar cuando esté cocido y enfriar rápidamente.
Poner en una fuente de horno la mitad de arroz. Cubrir con el ahogado de charque y tapar con el resto de arroz. Retirar del horno y decorar con las aceitunas, rodajas de tomate y de huevo y algunas hojitas de perejil.
Nota: Para que la sopa tapada quede más compacta, batir 4 huevos e incorporar, minutos antes de llevar al

horno.

http://www.eldeber.com.bo/paraellas/2013-05-08/notaparaellas.php?id=130507004216

La capirotada se puede servir como sopa o si desea como un plato de fondo.

19 Sep

Forma parte del menú de antaño, pero su sabor indescriptible sigue siendo el mismo. La capirotada, es un plato que engloba las grandes cualidades del arte culinario de Santa Cruz y para que usted la disfrute como en aquella época, hoy le proponemos hacerla en casa.

Darle el toque original que se merece no es difícil, para ello la chef Carola Parejas, nieta de la señora Delfina de Parejas (autora del conocido libro culinario “Doña Piedades”), le da todas las pautas para que usted sorprenda a sus comensales. ¡Que lo disfrute!.

Doble presentación. Según indica la especialista este plato al igual que todo el arte culinario de la región se caracteriza por su fácil preparación, “La capirotada está elaborada con ingredientes al alcance de todos los estratos sociales”, dice.
“Algunos lo presentan como sopa, o en otros casos más espeso, como un plato de fondo”, agrega Parejas.

Ingredientes con sabor. La capirotada se destaca por sus ingredientes característicos ya que se hace en base a una sopa de hueso de agujita, costilla y charque. Se le agrega maíz blando, tostado y se la mezcla con queso.

Puntos claves. Ahora si usted necesita darle un toque extra a la preparación, Carola Parejas sugiere una vez cocido todo meterlo al horno unos minutos solo para gratinar el plato (dorar el queso por encima). El resultado por demás de exquisito. También es muy buena opción acompañar la capirotada con arroz y plátano frito.

Chef
Carola Parejas
Titulada en el Inacap de Santiago, Chile. Es nieta de la señora Delfina de Parejas (autora del conocido libro culinario “Doña Piedades”.

Receta

Ingredientes
Capirotada
(Para 8 personas)

• ½ kilo de charque de buena clase (mejor si es de pecho).
• ½ kilo de hueso (con preferencia agujitas).
• ½ kilo de harina de maíz blando.
• 1/4 kilo de queso rallado.
• 10 tazas de agua.
• Ahogado de aceite con cebolla.
• Sal a gusto.

Preparación
Ponga una cacerola con el agua al fuego y agregue la carne (bien lavada para quitarle la sal) y el hueso picado; añada el ahogado, que debe preparar por separado, y deje en el fuego hasta que la carne esté tierna.

Por separado ponga la harina en una sartén sobre el fuego y repásela un poco; acto seguido disuelva la harina con agua fría. Cuando la harina esté disuelta agréguele a la cacerola con el otro preparado.

Haga cocer bien cuidando de batir constantemente al fuego lento. Sirva con queso rallado.

Helados Caseros

24 Ago

 Viernes,  31 de Mayo, 2013

Helados-con-sello-propio-y-sabor-a-frutas-naturales

Se hacen en La Guardia y se venden en la Ramada
Helados con sello propio y sabor a frutas naturales
Emprendimiento. Una artesana y ama de casa osa hacer competencia a grandes marcas de helados con una oferta y un sabor singular.
 La señora Danitza prepara ella misma sus helados y también los vende sola en el mercado La Ramada.

Son realizados en una casa humilde con ingredientes naturales y sin productos químicos. Sin embargo, no tienen nada que envidiar a los que son producidos en empresas de renombre y de grandes inversiones económicas.

Se trata de los helados Carrasco, los mismos son elaborados por la señora Danitza Carrasco, quien desde hace dos años osó hacerle la competencia a los vendedores ambulantes de marcas tradicionales para imponer su sello propio.

Helados de maracuyá, limón y naranja en vasos y a precios módicos. Con un sabor indiscutible a frutas naturales a favor, pero sin un nombre o una marca, la mujer de 35 años comercializa sus helados en el mercado La Ramada, donde  se hace propaganda a puro pulmón y de boca a boca, pues “quien los prueba no los olvida y pasa la voz”, afirma la emprendedora, quien tiene bien claro el objetivo de crear su propia empresa.

“Quiero que mis helados sean tan conocidos como los Cabrera o cualquier otro. Lo que me falta es un impulso económico, porque el sabor es propio”, expresa mientras resalta la singularidad de sus helados en los sabores de  naranja, limón, maracuyá, entre otros. “La gente no encuentra estos sabores en cualquier carro ambulante y en este precio, esto me motiva”, dice mientras oferta sus helados en Bs 2 y las tres unidades por Bs 5, además que los vende por kilo a Bs 20.

Sin duda que su negocio que empezó por mera casualidad, como ella afirma, se está gestando y se perfila para crecer.

Emprendedora. Desempleada y con dos hijos a cargo, la mujer cuenta que se vio en la necesidad de buscar la manera de sustentar a su familia, aunque solo sabía las  labores de casa y el secreto de una tía suya para preparar este tipo de postres. “Sabía que de empleada me costaría por mis hijos que eran chicos, entonces dije por qué no hago los helados y los vendo en casa”, recuerda.

Es así que con ingredientes en mano empezó la preparación de los mismos. “Empecé haciendo 40 y me fui a La Ramada y los ofrecí en un comercial, al principio la gente era reacia a comprar porque no tenían una marca, pero al probarlos los mismos comerciantes me motivaron a que haga más, porque les gustó”, expresa, mientras cuenta la grata experiencia que tuvo en su primera venta al público. “A partir de ese día aumenté mis ingredientes, no hago más de 200”, dice mientras señala como su principal dificultad la lejanía de su hogar hasta la ciudad y no contar con personal para  expandir a más zonas sus productos.

“Pensé en agrandar mi negocio y hasta me contraté una chica, pero es difícil, ya que mis ganancias no hacen mérito”, confiesa. “La otra vez quise poner mi sello en los vasos, pero me salía una suma que solo vendiendo un año la lograría recaudar”, expresa.

Pese a ello no se da por vencida y con la ayuda de su pareja emprende sus ventas en el mercado popular. Asimismo aprovecha cada feria o evento masivo que se organiza en La Guardia para ofertar sus helados y asegura que no le va mal. “Para las ferias me preparo con la heladera llena y pido el micrófono para vender, pues sé que en la medida que más lo conozca la gente podré hacer crecer mi negocio”, dice la mujer.

http://eldia.com.bo/index.php?c=Portada&articulo=Helados-con-sello-propio-y-sabor-a-frutas-naturales&cat=1&pla=3&id_articulo=118579

Sopa de Hojas de Trigo

29 Jul

Ingredientes:½ kilo de hueso de res
6 tazas de agua
3 papas
1 cucharada de aceite
1 cebolla
1 pimentón
5 hojas de trigo (*)
Sal al gustoPreparación:Ponga el agua y el hueso en una cacerola; llévelo al fuego. Por separado, prepare un ahogado con la cebolla y el pimentón; añádalo a la cacerola. Pele las papas y córtelas en rajitas; agréguelas a la cacerola. Si desea, puede ponerle un poco de colorante. Deje cocinar hasta que esté a punto. Pocos minutos antes de servirla, ponga en la cacerola las hojas de trigo, partidas en trozos. (*) Las hojas de trigo ya vienen asadas y se compran en el mercado.

http://www.soysantacruz.com.bo/Contenidos/1/CocinaTipica/Textos/B02-SopaDeHojasDeTrigo.asp

Semilla y Frejol con Choquizuela

6 Jul


Ingredientes 

  • 1/4 kilo de maíz blanco
  • 1/2 kilo de frejol
  • 2 kilos de choquizuela
  • 1/2 kilo de hueso de pecho
  • 1 cebolla.
  • 1 pimentón
  • 4 dientes de ajo
  • 2 tomates
  • Orégano
  • laurel
  • sal
  • aceite y pimienta

Preparación

  1. Elegir y lavar la semilla (maíz blanco pelado)  y ponerla en remojo durante una noche. Al día siguiente cocinar a fuego suave en agua y sal, junto con las choquizuelas, el hueso y el frejol.
  2. Una vez cocido incorporar el ‘ahogado’, o sea una fritura preparada de la siguiente forma.
  3. Colocar en una sartén el aceite. Calentar. Picar  la cebolla, el ajo, el pimentón, el tomate, el laurel y la pimienta. Freír. Incorporar a la olla. Agregar caldo si fuera necesario. Dejar hervir unos 10 minutos más.

Los secretos del Asadito Vallegrandino

19 Jun

Para quien se da una vuelta por la zona del mercado Siete Calles, sabe que en plena esquina de dicho lugar hay una parada casi obligatoria; sobre todo cuando se trata de disfrutar un buen asadito vallegrandino, y si ya se le hizo “agua” la boca, aquí le dejamos la receta para que usted se anime hacerlo en casa.

Pero para que logre el sabor, tal cual como se vende en el puesto del Siete Calles hablamos con Romelia Quiroz, impulsora de este negocio que lleva más de 50 años de trayectoria, el mismo que actualmente está en manos de su hija Isaura Albornoz. Ambas nos revelaron todos sus secretos culinarios de elaboración.

Carne indicada. Para que el asadito vallegrandino también conocido como asadito colorau, logre su sabor característico, Albornoz aconseja en primer lugar tomar en cuenta la elección de la carne de chancho, mejor si esta es de pierna o costillitas, “este tipo de carne por la grasa que lleva le da un toque de exquisitez al plato”, enfatiza.

Dos claves para el sabor. Pero los secretos de preparación van más allá, las expertas revelan que el reposo o el marinado es un punto clave, mejor si el proceso del mismo se lo hace un día antes.

Por otro lado también es importante no olvidarse de la hierbabuena, “le da ese sabor característico al plato de comida”, señala Quiroz.

Color característico .El nombre de asadito colorau se lo tiene bien ganado, ya que como su nombre indica en la presentación final del plato se puede notar un tono rojizo en la carne, pero para que esta tenga ese color es fundamental la aplicación del urucú molido (ingrediente típico de Santa Cruz que viene en formas de pepitas o bolas pequeñas), “El granito se lo muele en un batán agregándole agua poco a poco, según lo necesario”, dicen las especialistas.

Acompañamientos. Este delicioso plato de los valles es ideal servirlo acompañado de mote, papa, yuca y ensalada de cebolla, tomate y lechuga, “El plato típico de Vallegrande jamás se sirve con arroz”, especifica Albornoz.

Asadito Vallegrandino

Ingredientes

Para 4 personas

• 1 kilo de carne de cerdo
• Ajo a gusto
• Comino c/n
• Urucú molido c/n
• Hierbabuena c/n
• Sal c/n
• Manteca de cerdo c/n
• Vinagre c/n
• Pimienta ( Opcional)

Preparación
Picar la carne de cerdo en el corte y tamaño que desee, luego condimente con el ajo, comino, vinagre y pimienta, deje reposar un buen tiempo, si gusta puede hacerlo un día antes.

Posteriormente ponga al fuego una olla con un poco de manteca de cerdo, agregue la carne, la hierbabuena y sal a gusto, deje cocer por 20 minutos aproximadamente y luego agregue el urucú molido deje cocer unos minutos más y retire del fuego y sirva.

Comercializan energizantes a base de coca en Santa Cruz

31 May

EL DIA

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Ref. Fotografia: Innovación. Los ejecutivos de la empresa apuestan a un producto natural para comercializar los energizantes.

Es de conocimiento popular que la hoja de coca contiene estimulantes que mantiene a la persona que lo consume, despierto y sin hambre, además de otras propiedades benéficas para la salud. Es por ello que la empresa Coca-Life, ha innovado el mercado de los energizantes con sus productos Coca Evolución y Coca Real, que lo comercializan a nivel nacional, pero especialmente en Santa Cruz, ya que representa el 90% de su producción.

Producción del energizante. La fábrica de la empresa se encuentra en la localidad de Jorochito del municipio El Torno, teniendo esta una capacidad de producción mensual de 1.000 paquetes y cada paquete contiene 12 botellas, es decir que se producen mensualmente 12.000 botellas de energizantes. Asimismo, la inversión realizada para montar y hacer andar la fábrica fue alrededor de $us 500.000, aunque aún no está en su capacidad de producción total.

El alemán Thomas Nichterlein, gerente general de Coca-Life, comentó que desde el 2009 está llevando adelante este emprendimiento, pero indicó que tiene muchos tropiezos, ya que dentro del mismo país son muchos los requisitos para industrializar la hoja de coca, que es la materia prima del producto. Lo mismo pasa para exportar el producto, ya que existen muchas restricciones internacionales para con la hoja de coca, además que la industria por el momento apunta al mercado interno. Aún así han recibido propuestas de empresarios de Argentina, Chile, Ecuador, Italia, México, Guatemala, España y Alemania, para comercializar el producto.

“El Gobierno ha ayudado a promocionar el producto, pero de ahí no ha pasado nada más”, manifestó Nichterlein, además de comentar que están abiertos para que capitales privados o públicos se unan e inviertan para potenciar el proyecto.

Santa Cruz, el principal mercado. Por su parte, Ramón Quiroga, administrador de la empresa, indicó que un 90% de las ventas de los energizantes se hace en Santa Cruz de la Sierra, San Julián, Montero, entre otras localidades. También informó que la empresa ha futuro quiere producir otros productos similares, como la  Coca Morena que es una gaseosa de cola a base de coca.

“Es un producto natural que se vende en los mercados, licorerías y donde se distribuye hoja de coca. Sirve para la resaca, dolor de cabeza y estómago, además de ser saludable y energético”, dijo Quiroga.

Cómo anécdota el presidente Evo Morales mostró el energizante hecho de coca en la reunión de la ONU en Viena, en apoyo a la industrialización de la hoja.

Declaración
Evo Morales: el siguiente paso es exportar la coca industrializada

Entrevista. El presidente Evo Morales en una entrevista realizada por la CNN, señaló que Bolivia logró establecer el cato de coca bajo el consenso con las organizaciones sociales.

“Una reducción neta sin muertos ni heridos, una reducción bajo el control sindical, bajo el control social que ha permitido demostrar la participación de los movimientos sociales en la lucha contra el narcotráfico”.

También aseguró que el próximo paso es la industrialización de la hoja sagrada.

“Plantear la exportación ya con productos industrializados, hemos revisado las convenciones de Naciones Unidas, coca descocainizada o industrializada se exporta y eso vamos a aplicarlo para el bien del movimiento campesino pero también significa dar el valor agregado a la hoja de coca con fines benéficos para la humanidad, no con mala intención”.

Para saber

• Contenido. Las bebidas energéticas de coca contienen jarabes de esta planta, que transmiten las propiedades propias de la hoja de coca, el alto contenido de calcio, hierro, potasio y fósforo. Hace que estos actúen en el organismo como preventivos hasta curativos en artritis, osteoporosis, anemia y aumentando la capacidad de fijación de memoria.

• Beneficios
. Restablece la fuerza y la energía vital, ayuda con la digestión, elimina los gases, aumenta la oxigenación al pulmón, evitando el sorojchie (mal de altura), regula el funcionamiento del páncreas, alivia efectivamente el síndrome de resaca o el malestar causado por el consumo de alcohol.

Acerca del autor:
Marcelo-Campos-Velez
Marcelo Campos Vélez

Tome apuntes: le damos la receta del masaco de plátano y de yuca

28 May

Las recetas de hoy tienen distintos ingredientes, pero llevan el mismo nombre y están entre los adulados de la gastronomía oriental; el masaco, que entre el plátano, la yuca, el charque y el chicharrón de chancho, e incluso con queso se presenta en muchas variedades. El salón de té Las Delicias homenajea a Santa Cruz a ocho días de su fundación con estas dos ricas elaboraciones. “Uno de los secretos para prepararlos es la manera de cocinar la carne y dejar que el aceite escurra bien”, detalla doña Beatriz Callaú viuda de Paredes, propietaria del salón de té y precursora de las recetas que se puede degustar bajo un techo que ahora es patrimonio cultural del departamento.

Con carne, dorado y sin grasas. Así también saber tener las medidas -agrega Mirian Paredes-que junto a su hermana Rosario, las dos hijas de doña Beatriz, ahora manejan el negocio, que nació hace 49 años, en el mismo lugar desde donde ahora explican cómo preparan sus productos. El chicharrón de chancho tiene que tener carne, no mucha grasa, explican, “Además al momento de ser cocido tiene que llegar al punto que esté dorado”, dice doña Beatriz. En tanto el charque, tiene que ser desposeído de los nervios y la grasa antes de fundirse con la yuca.

Con cafecito. “En esos tiempos todo era a puño, nada de máquina”, dice sobre la época en que su mamá comenzaba con el negocio y destaca que cada preparación es particular y que cada persona le puede dar su gusto en cuanto a sabor a estas recetas que puede alcanzar para 40 a 35 porciones. “Tómelo con cafecito, aunque yo prefiero hacerlo con té y en la siesta”, manifiesta la señora Beatriz.

«El masaco es muy rico, tanto el de plátano como el de yuca. Es uno de los más requeridos»

Rosario Paredes
Propietaria de Las Delicias

Receta
Ingredientes
Masaco de plátano
• 6 kilos de plátano maduro
• 1 kilo de chicharrón de chancho
• Sal a gusto

Preparación
Pele los plátanos y los corta a la mitad, poner a calentar el aceite y los empieza a freír.

Una vez fritos, que escurra bien todo el aceite. Ello para evitar que la preparación salga grasosa.

Seguidamente, se pone a tostar el chicharrón, hasta que se haga crocante. Escurre y se mezcla con el plátano bien cocido, se agrega sal a gusto.

Para terminar se vierte todo en el tacú y muele, hasta que mezcle.

Masaco de yuca
Ingredientes
• 3 kilos de yuca pelada
• 400 gr de charque
• sal

Preparación
Ponga la yuca a hervir con sal. Seguidamente, lave el charque y también póngalo a hervir para que ablande. Una vez en su punto, empiece a sacar los nervios y la grasa; golpee la carne, desmenúcela y fría con sal y aceite. Se escurre y junta con la yuca para seguidamente molerlos en el tacú. Pruebe la sal y listo.

Conserva de Naranja Agria

18 May

Receta Antigua Tradicional Cruceña

Ingredientes:10 o 12 naranjas agrias
6 tazas de miel de caña
4 clavos de olor
Agua, cantidad necesariaPreparación:Pele las naranjas dejándole la parte blanca; parta la fruta en cuatro tajadas y sáquele la parte blanca. Póngalas en abundante agua fría durante dos días, cambiándole el agua diariamente. Luego escúrralas bien y póngalas a cocer hasta que estén tiernas. Finalmente, agréguele el azúcar, el clavo de olor y el jugo de la naranja. Deje hervir hasta que tome punto.

http://www.soysantacruz.com.bo/Contenidos/1/CocinaTipica/Textos/B03-ConservaDeNaranjaAgria.asp

Tablillas de Maní

8 May

Receta casera que llega desde Cotoca

Las típicas tablillas de maní podrían fácilmente pasar por unas barras de esas que comercializan grandes marcas. Y no están lejos, solo que estas aún mantienen su forma tradicional de elaborarse, y quizá a ello se deba su sabor irresistible Ahora desde la población más dulce de la región, Cotoca, El Sol le trae la receta.

Artesanal. Entre el maní y el empanizao (barra del jugo de caña), esta rica receta no lleva mucho tiempo para hacerse, en solo una mañana se realiza como 70 unidades. En el municipio de Cotoca Maribel Méndez, presidenta de la Asociación de Jaleeras, todos los días transporta las tablillas hechas en su pueblo hasta Santa Cruz. Además de venderla en el mercado del Cotoca.

De Cotoca y nutritivo. Las mismas que son hechas por Patricia Sandóval que mientras va quitando los restos de cáscara del maní tostado cuenta que desde pequeña aprendió a hacer la receta. Ella nació en esta población y después de tanto hacer tablillas y probarlas, sigue sosteniendo que son ricas. Saca 2 barras de empanizao -pesarán unos 5 kilos cada uno- los pica directamente en la olla y le agrega un poco de agua. Sobre el brasero -a fuego lento- las dulces barras se van derritiendo, una y media hora después agrega finalmente el maní, que luego son moldeados en una estructura de madera.

Receta
Ingredientes
Tablillas de maní
• 1/2 medio kilo de maní
• 2 kilos de empanizao para hacer tablillas (azucarado)
• 3/4 taza de azúcar
• Agua
Preparación
Pica el empanizao, agrega este ingrediente a una olla con un poco de agua y al fuego lento. Momento después agrega el azúcar y deja en el fuego hasta que se derrita. Una vez que esté derretido, para saber si está en su punto, con una cuchara saque un poco y deje caer en una recipiente con agua. Al momento palpe el poco de la preparación que vertió y si está dura, quiere decir que está en su punto. Si es así, saque la olla un momento del fuego como cinco minutos. Después vuelva a poner la olla y agregue el maní poco a poco, sin dejar de batir. Cuando adquiera cierto espesor, puede poner en cualquier molde, que no sea de plástico, mejor si es de madera y dejar reposar hasta que seque. Después de este paso ya están listos para ser degustado.

Churrasco

1 May

Uno de los platos mas consumidos en Santa Cruz  es el churrasco,  que sin duda alguna es uno de los platos más apetecidos.

Antes que nada hay que estar provistos de cuchillo, tenedor, una varilla larga para empujar las brasas, una tabla para cortar la carne, carbón,  la parrilla que  debe estar perfectamente limpia, sal y el ingrediente principal…  la carne, que usualmente es bife de chorizo, corte ivon o cuadril, chorizos y se acompaña con arroz con queso, yuca cocida y ensaldas
En el Periodico “El Sol” del Viernes, del 4  de Febrero, 2011,  Calvin Careaga, experto parrillero del restaurante Los Hierros, explica que  a la hora de hacer un churrasco el tiempo de cocción va a depender del corte de la carne, es por ello que recomienda seleccionarla bien antes de la preparación. “Por ejemplo: Si es bife chorizo se necesitan sólo 15 minutos, en caso que sea el corte ivon se emplea 20-25 minutos y si es cuadril 15 minutos serán más que suficiente”, dice.
EL TRUCO PERFECTO . El churrasco solo necesita sal y nada más, también se debe cocer a fuego lento, volcar la carne solo una vez “No se la debe hacer a cada rato”, añade. Se reconoce que la carne está en el punto exacto de volcarla cuando está sangrando y adquiere la misma cualidad cuando ya está lista para servirse.
También dice que existen otros métodos caseros que dan un sabor extra como el de chorrearle un poco de limón a la carne cuando está a punto de salir.

Qaras o Kjaras

28 Abr

Las Qaras  o Kjaras a la brasa es un plato típico de la región de los valles, en una zona próxima de los departamentos de Santa Cruz y Chuquisaca, Tarija más propiamente en la provincia de Vallegrande del departamento de Santa Cruz. Contiene mote, papas, chuletas de cerdo, y el cuero de cerdo que está cocido sobre las brasas vivas, es un plato delicioso sobre todo el preparado de la carne y el cuero.

Para 2 personas

Ingredientes

  • 2 chuletas grandes de cerdo o 4 pequeñas
  • 300 grs. de cuerito de cerdo cocido
  • 4 papas harinosas cocidas
  • 250 grs. de mote cocido
  • Sal, pimienta, comino

Preparacion

  1. Condimentar las chuletas y los cueritos, colocar al la brasa hasta que esten dorados y jugosos.
  2. Servir las costillas y los cueritos en un lecho de mote con las papas al lado. Acompañar con llawja

Refresco de Mocochinchi

1 Abr

Para la temporada de calor que se vive en Santa Cruz no hay  nada mejor que hacerle frente con un buen mocochinchi frío que ayude a calmar la sed provocada por las altas temperaturas.

Este refresco típico de la cocina cruceña es uno de los favoritos de muchos.

Lo puedes disfrutar en diversos lugares  de la ciudad, puestos de refresco, en los mejores restaurantes o en tu propia casa, prepararlo es muy fácil:

Ingredientes

  • 1 kilo de mocochinchi  de muy buena calidad (durazno disecado)
  • 3 tazas de azúcar
  • 3 litros de agua.
  •  1 palito de canela (opcional)

Preparación

  1.  Poner a remojar el mocochinchi una noche antes que el agua cubra bien los duraznos. Al momento de preparar, hervirlos con agua (si desea agregue un palito de canela), durante 2 horas, hasta que se ablanden. Mientras, preparar un almíbar con el azúcar hasta el punto caramelo semioscuro.
  2. Al finalizar la cocción de los duraznos, se echa el caramelo y se bate hasta disolver totalmente. Retirar del fuego y dejar enfriar. Servir bien frío, si quiere con hielo. Para días calurosos una delicia
  3. La temporada de calor ya se vive en Santa Cruz y  nada mejor que hacerle frente con un buen mocochinchi frío que ayude a calmar la sed provocada por las altas temperaturas.

Cristina Olmos

Roscas de Maiz

1 Abr

INGREDIENTES

  • 4 libras de quesillo fresco
  • 2 libras de harina de maíz
  • ½ libra de yuca cocida y molida
  • sal al gusto
  • leche necesaria para formar la masa suave

PREPARACIÓN

  1. Primero se hace cocer las dos libras de maíz blanco, una vez cocido se deja secar y se muele.
  2. Cernir la harina de maíz.
  3. En forma separada amase el quesillo junto a la yuca molida.
  4. Luego mezcle la harina, sal, añadiendo la leche necesaria para formar la masa.
  5. Amase bien todo junto: la masa debe quedar blanda.
  6. Corte trocitos de masa y deles forma de argollas.
  7. Coloque estas argollas sobre hojas de plátano dándole a cada una un golpecito para que se aplasten.
  8. Lleve al horno moderado.

Cristina Olmos

Anticuchos de Corazon de Pollo

26 Mar

Es muy usual servirlo en los churrascos en Santa Cruz

Ingredientes para 

  • 1/2 taza de vino tinto o cerveza
  • 2 dientes de ajo picado.
  • 2 cdas de ají  molido.
  • 2 cdas de salsa soya.
  • 1 cda de orégano seco
  • 1 cda de mantequilla.
  • 40 corazones de pollo.
  • Sal y pimienta.

Preparacion:

  1. Ponga el vino o cerveza y el ajo en una sarten a fuego medio.
  2. Cuando el vino se haya reducido a la mitad, eche ají, la soya, el azúcar, orégano, la sal y pimienta.
  3. Cocine durante 4 minutos a fuego medio.
  4. Añada la mantequilla remueva y vierta la preparación en un bol.
  5. Una vez fría, eche los corazones de pollo y déjelos marinar durante 10 minutos.
  6. Luego, ensartelos en palitos, y lleve a la parrilla, a fuego alto.

Cristina Olmos

 

Samaipata, Vendimia Cruceña

17 Mar

Samaipata, vendimia cruceña

La variedad Cabernet saugvignon está en su punto de maduración. Es la última cosecha de uvas de este año. Los valles cruceños fueron tierras vinícolas que proveían a los centro religiosos y a las ciudades mineras.

La Razón / Gemma Candela

 

Huelen? Es la uva madura, el elixir de los dioses”, dice Francisco Roig mientras pasea por un camino de tierra rojiza junto a su amigo y socio Peregrín Ortiz. Allí crecen 16 mil plantas de vid. Caminan por su viñedo de seis hectáreas en Samaipata, al que bautizaron Uvairenda. El olor dulzón que impregna el aire viene de la variedad Cabernet saugvignon, que está en su punto de maduración.

Entre las hileras de una de las parcelas del campo, la número cinco, asoma de vez en cuando alguna que otra cabeza cubierta con gorra o sombrero, que luego desaparece, camuflándose entre las telas blancas que cubren las parras. Ahí, medio agachados, están los trabajadores realizando la vendimia samaipateña. Tijera en mano, van racimo por racimo, cortando y colocando los pequeños frutos morados en cajas de plástico blanco. Acaba de comenzar marzo y es el momento de la vendimia de esa variedad de uva, la última del año.

Los dueños del viñedo caminan en dirección a la bodega, un edificio de dos plantas levantado con ladrillo, piedra laja, cristal y tejas. Ahí se “fabrica” y se deja fermentar el vino. “La mayoría de las bodegas son galpones industriales climatizados, pero si ustedes miran el paisaje, con tantas casas coloniales, sería un crimen poner un galpón en un lugar tan idílico como Samaipata. Lo que decidimos hacer fue rendir homenaje a la arquitectura tradicional”.

En la puerta trasera se acumulan las cajas que traen los jornaleros, cargadas al hombro, por los empinados senderos entre las hileras de uvas. El ingeniero enólogo Rodrigo Aguilar y la ingeniera química María Eldi, ataviados con sus batas blancas, se encargan de pesarlas para, luego, transformar su contenido en vino.

Primero, vuelcan las uvas en la máquina despalilladora: ésta separa por un lado el escobajo (que luego se usa para hacer abono) y la pulpa y la semilla caen a través de un tubo, convertidas en una especie de crema acuosa de color morado, a un tanque que puede ser de acero inoxidable o de PVC no degradable. Y ahí se queda, realizando la fermentación alcohólica (que dura entre cinco y diez días). Éste es el llamado vino de gota, de mayor cuerpo.

El fondo sólido que queda en el tanque se pasa luego a la prensa tradicional de roble: de ahí, sale el vino de prensa. Cada uno sigue un proceso diferente hasta llegar a la copa del consumidor.

Luego viene otra fermentación, la maloláctica, en la que el ácido málico (que está en la pulpa de la fruta) se convierte en ácido láctico. Esto, explica Ortiz, le aporta un gusto similar al de la mantequilla que queda en el paladar. “Le da cierta redondez para que la acidez no se sienta tan agresiva en la boca”.

Tras varias semanas de fermentación, el vino se limpia de partículas sólidas con gelatina o clara de huevo. Por último, el líquido pasa por una filtradora, se embotella y, con la encorchadora manual, se le coloca el tapón, la cápsula de PVC que la recubre y se etiqueta.

Este trabajo es, casi siempre, realizado por mujeres de la zona, que suelen ser empleadas a media jornada durante el curso escolar, para que puedan tener una actividad económica y, al mismo tiempo, estar con sus hijos.

Uvairenda es el nombre de la bodega, una mezcla de castellano y guaraní que significa “el lugar de la uva”. Los vinos han sido bautizados con la cifra 1750, que no hace referencia al año de fundación del viñedo, pues estos dos socios no vienen de familias con tradición vinícola: es la altura media a la que se encuentran sus campos de vid. Y ellos, dicen, no son bodegueros con tradición, sino unos “locos” del vino.

Los valles cruceños fueron, junto con los campos de Tarija, tierras vinícolas que  proveían a los centros religiosos de la colonia y, también, a la clase pudiente de las ciudades mineras. En general, no podía faltar el líquido alcohólico en el virreinato del Perú. Durante la segunda mitad del siglo XVI, el virrey Francisco de Toledo promulgó la siguiente ordenanza: “Que en cada tambo haya un español ó cacique ó otro indio que tenga posibilidad, y que éstos se encarguen de los dichos tambos, y de tener en ellos mantenimientos y provisiones necesarias para los caminantes, y sus cabalgaduras y de pan, vino, maíz, carne y leña, yerba y agua” (sic).

Samaipata se encuentra en la zona de producción de uva de Sudamérica, por debajo del Codo de los Andes (donde la cordillera occidental cambia de rumbo), que separa los bosques amazónicos de las planicies subtropicales chaqueñas y que se encuentra a la altura del municipio de Buena Vista (que es parte de la gran área cafetera del continente). Hoy, todavía se ven, al lado de la carretera hacia Samaipata, viñedos antiguos de cepas retorcidas, algunas originarias de Alejandría. Y, los porches de las casas están hechos de parrales. “Es el estilo tradicional, a lo español”, coinciden Roig y Ruiz.

Una vez instaurada la República, en el siglo XIX, ya no quedó quién velara por los cultivos de vid, explica Roig. Algunas familias mantuvieron pequeños viñedos para consumo propio, hasta la segunda mitad del siglo XX, cuando inmigrantes (croatas, libaneses…) comenzaron a rescatar esta actividad en los valles cruceños.

Ruiz y Roig también retomaron el cultivo de la uva en Samaipata hace una década. “No somos los primeros en plantar uva, somos ‘renacentistas’”, dicen. Amigos desde los cinco años y amantes del vino, se les ocurrió tener su propio viñedo para producir zumo de uva fermentado, de calidad y a pequeña escala. Aunque, para hacer honor a la verdad, también tuvo que ver en esta historia la esposa de Roig. Él emigró a Estados Unidos a los 17 años para aprender inglés. “Hice mi vida allí y me enamoré de una francesa. Y, por una mujer, se hace todo, hasta vino”, comenta. En el país norteamericano estudió primero Economía y, después, Enología en la Universidad de California en Davis. Y retornó a su tierra, Santa Cruz, con su pareja y con la idea de plantar sus cepas. Pero ninguno tenía tradición familiar vinícola (ni siquiera Roig, hijo de tarijeño y nieto de catalán, ambas tierras productoras de vino), por lo que no habían heredado ningún terreno con vid.

Los dos amigos comenzaron a investigar cuáles eran las zonas aptas (tanto por el tipo de tierra como por tradición) para plantar uva en Bolivia.

Tras descartar varios lugares, quedaron tres localizaciones en su lista: el Valle de la Concepción, en Tarija, y Vallegrande y Samaipata, en Santa Cruz. Finalmente, se decantaron por la última porque, dicen, está en la región con mayor potencial vinícola del país y con condiciones climatológicas perfectas: tiene temporalidad estacional y, además, el lugar se encuentra a una relativa altura. Así, la uva, crece menos que al nivel del mar pero concentra el sabor en pequeños granos, así como los taninos y otras sustancias químicas antioxidantes.

Los dos socios adquirieron un terreno de una hectárea y plantaron en él un centenar de plantas de diferentes variedades de uva tarijeña. Ése fue su viñedo experimental: con él supieron qué especies serían las apropiadas para cultivar en la zona. Era el año 2004. Tres años más tarde, Roig y Ortiz ya tenían cinco hectáreas ubicadas en la ladera de una loma en dirección al oeste, de tierra pedregosa y rica en minerales, y en estado de erosión. Ahí establecieron sus viñedos, en terrazas, con riego por goteo que utiliza agua de lluvia acumulada.

Hoy, siguen teniendo viñedos experimentales. De lo que sale de esos terrenos, sólo lo prueban los dueños, los trabajadores y los allegados. Lo mismo sucedió con las primeras cosechas: tuvieron dos de prueba y se lanzaron al mercado. La primera, la de 2010, dio 1.200 botellas. El año pasado, ya fueron 6.000. Este año se espera llegar a las 10 mil.

Uvairenda produce vino boutique: viene de un viñedo pequeño y se realiza de forma tradicional. Hay 1750 tinto (de las variedades Cabernet saugvignon, Syrah y Tanat) blanco (de la cepa española Torrontés y de las francesas Chardonnay y Saugvignon blanc) y rosado (que se obtiene de la syrah). El 50% de las cepas de Uvairenda son de la Cabernet sauvignon. Al ser tinto, el proceso de elaboración dura entre seis y ocho meses; los blancos necesitan de tres a cuatro.

También hay cultivados alrededor de 250 olivos que por ahora apenas producen aceituna (son muy jóvenes) y 300 árboles frutales para que se alimenten las aves del entorno. “Así le aportamos algo a la naturaleza”, explica Roig.

Para los amantes del mundo del vino, y para todos aquellos que quieran conocer más de esta industria creciente, Uvairenda ofrece tours por el viñedo o, lo que es lo mismo, han sumado a Samaipata la oferta del enoturismo o turismo enológico.

Esta experiencia es como tomar vino: el visitante puede ver (los viñedos y la producción), oler (la uva y el zumo que sale de ella) y, por supuesto, probar.

Ésa es al última parte de la visita: en la terraza, con las vistas del verde valle y los tejados del pueblo de fondo, el guía (que puede ser la persona contratada para ello, los mismos dueños o los ingenieros; se puede concertar una visita cualquier día del año) lleva a los visitantes ante una mesa con aceitunas, queso y embutidos samaipateños, y, por supuesto, 1750 de diferentes tipos.

Roig sirve los caldos en copas con adornos hechos mediante la técnica del arenado manual. “Tenemos 150 diseños diferentes, que los hace un artesano del pueblo, un español afincado aquí”, explica Ortiz. “Primero, hay que tomar el vino y mirarlo, ver la lágrima que deja en la copa.

Cuanta más lágrima, más alcohol tiene”, guía Roig. Después, hay que introducir sin miedo la nariz, todo lo que se pueda, en la copa. Ahí ya se pueden sentir los aromas de ciertas especias, etc… que sólo un experto o un nacido con un olfato muy desarrollado pueden percibir. Y, luego, llega el momento más esperado: la cata.

Para cambiar de vino, hay que echar agua en la copa, limpiarla, y servirse el siguiente. Al terminar, el visitante se lleva la copa de recuerdo.Al llegar al pueblo, de casas bajas y puertas de cuatro hojas, uno puede comprar botellas de 1750 en la tienda de la esquina o pedirlo en varios de sus restaurantes. También puede buscarlo en algunos grandes supermercados de Santa Cruz. Pero hay que tener en cuenta la diferencia de precios, que llegan a oscilar entre los 86 y los 250 bolivianos.

Uno de los primeros lugares que incluyó el 1750 en su carta fue el restaurante Jardín de Asia del Hotel Los Tajibos. En ese hotel se alojaba una eminencia de la vitivinicultura, el chileno Philippo Pszczólkowski. Y los dos amigos, sin vacilar, le llamaron para que probara sus vinos. El experto no les puso ninguna objeción, salvo que los recibiría en el restaurante del hotel.  Pero… no se puede entrar con alcohol. Así que Ortiz y Roig tuvieron que convencer a los trabajadores del local, que no veían con buenos ojos que entraran con seis botellas de vino, de que no iban a atentar contra los vinos del lugar. Y, cuando escucharon cómo el experto alababa el 1750, los encargados se apresuraron en pedir a los dueños de Uvairenda que les abastecieran con sus botellas.

“Queremos ser la joya de la vitivinicultura nacional”, aspiran los socios. Están centrados en la calidad más que en la cantidad, pero ya han establecido alianzas con vecinos de la zona para darles asesoramiento gratuito durante tres años y, así, aumentar hasta 16 las hectáreas de vid.

De momento, no es fácil conseguir este vino fuera de Santa Cruz, pero ya tienen potenciales clientes en el extranjero. “Para nosotros, primero es la gente del pueblo. Luego, la de Santa Cruz, el resto del país y, finalmente, el extranjero”, explica Roig. “Queremos representar a Bolivia, que se conozca lo bueno que tenemos aquí”.

Cómo llegar

Transporte: Buses, desde la terminal de Santa Cruz, de la Av. Omar Chávez esq. Soliz de Olguín y de la Av. Grigotá esq. Arumá.

Hospedaje: Existe una amplia oferta de tipos de alojamiento (cabaña, hotel, etc.) cuyos precios oscilan entre los Bs 20 y más de Bs 400.

Hay dos tours: básico (visita al viñedo e historia, Bs 50) y completo (con degustación, Bs 100). Inf:75026648.

CAISY LTDA.

4 Mar

Nuez de MacadamiaHuevosArrozSemillas

La Cooperativa Agropecuaria Integral San Juan de Yapacaní

logoCAISY LTDA. – fue fundada el año 1957 por 48 inmigrantes japoneses, con la finalidad de  organizarlos para desarrollar labores productivas que coadyuven al crecimiento de la región. Llegaron a Santa Cruz a través de convenios bilaterales entre los países de Japón y Bolivia. caisy 

Hoy, CAISY lleva 50 años de tesonera labor y constante aporte al desarrollo tecnológico de la industria agrícola de la región, destacándose como un modelo del cooperativismo además de ser reconocido por la producción huevos y arroz a nivel nacional. Actualmente cuenta con 103 socios activos que realizan las diversas actividades productivas y administrativas.

Cooperativa Agropecuaria Integral SanJuan de Yapacaní Ltda. Bolivia (Central) Colonia Japonesa San Juan Km 12 (Suc. Santa Cruz) Av. Monseñor Rivero #354 (Suc. La Paz) C. Isaac Tamayo #791 Página Web:

www.caisybolivia.com (español)

www.caisybolivia.com/jp (japones) diseñado por Akishi

Tamales Cruceños a la Olla

2 Mar

 

 

Ingredientes

  • 4 tazas de choclo molido, guardar los marlos
  • 1 taza de mantequilla
  • 3 cucharadas de azúcar
  • 1 cucharadita de anís en grano
  • 2 tazas de queso fresco rallado
  • 200 gramos de lonjas de queso blanco fresco
  • Sal al gusto

PREPARACIÓN

  1. Pele los choclos; saque los granos con un cuchillo y muélalos en tacú o en máquina. Agregue el queso molido, el anís,  la sal y el azúcar; mezcle bien y la mantequilla derretida caliente, mesclado todo muy bien. Si la masa queda seca, añada leche. En las mismas hojas del choclo uniendolas de 2 en dos, ponga porciones de masa y queso; forme el tamal en forma regular y amarre bien con las mismas chalas u hojas de choclo para que no se deshagan.
  2. Ponga una olla con agua al fuego, coloque los marlos por debajo, ponga los tamales y cubrirlos con el resto de hojas que quede.
  3. Haga hervir durante dos horas por los menos.

 

Cristina Olmos

Mientras tanto, en Santa Cruz

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Reflexiones para mi familia, amigos cercanos y a las personas que por casualidad, el mundo de la internet los trajo hasta acá. ¡Bienvenidos!

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