- Ají de karas
- Cangrejos de río
- Cuchi asao
- Chirriadas
- Doraditos
- Enrollado
- Keperí
- Misquinchos
- Morcilla
- Pan de bollo
- Pan Hojaldriau.
- Saice
- Sábalo de Villamontes
- Vino patero
Comida Típica Tradicional de Tarija
15 AbrLa Cocina Colonial en el Alto Peru
11 AbrEn el día del primer aniversario del Blog les comparto un importante capitulo histórico tomado de la obra de Gustavo Adolfo Otero, en la que se describe el origen de nuestra comida, nuestras recetas y nuestras tradiciones de una manera que sólo su pluma podía hacerla. Es una descripción minuciosa, como Uds. verán, pero que nos permite una visión exacta de la culinaria de nuestros antepasados y como se va desarrollando hasta nuestra comida actual. Es un pedazo un poco extenso de la obra, pero realmente vale la pena leerlo:
Gustavo Adolfo Otero
La Vida Social en el Coloniaje
(Esquema de la Historia del Alto Perú hoy Bolivia,de los siglos XVI, XVII y XVIII).
© Rolando Diez de Medina, 2011
La Paz – Bolivia
LA COCINA COLONIAL EN EL ALTO PERU.- Los elementos culinarios
autóctonos y los importados de España.- El mestizaje de la cocina criolla.- Las
comidas de acuerdo al calendario de las fiestas religiosas.
LA COCINA COLONIAL DEL ALTO PERU
Los elementos autóctonos y los importados por España.- El mestizaje de la cocina criolla.- Las comidas de acuerdo al calendario de las fiestas religiosas.
El estudio de la cocina altoperuana es un ancho campo, cuyas incitaciones mentales abren motivo de interés para el análisis de tópicos relativos a la economía, sociobiología y dietética. Pero, dada la índole sumaria de nuestro trabajo, nos limitaremos a trazar líneas en lo posible sistematizadas, para dar una proyección de conjunto, con un gran fresco, que contiene todos los
elementos, cuyas bases sirvan a especulaciones con dirección calibrada a otros blancos de mayor altura.
La cocina, es decir el sitio de la casa destinado a la química y preparación de los alimentos, era sin duda el rincón al que se prestaba el menor cuidado relativo a la limpieza e higiene. Diseñamos a continuación una cocina correspondiente a una casona. Señoreando la habitación, cubierta en sus paredes con una costra de hollín, especie de pátina como de las viejas
cachimbas, se alza el fogón de barro crudo, que tiene hasta siete agujeros circulares para dar calor a ollas y sartenes. El fogón en las poblaciones del Altiplano estaba alimentado por «taquia», el excremento de la llama y en los valles y zonas tropicales por leña. Las ollas y lebrillos eran de cerámica y los sartenes de hierro, importados de España. Frente al fogón se ofrece el horno de barro que se calentaba en el Altiplano con una mata llamada «tola» y en los otros centros con leña.
El horno disponía de una boca que permitía el ingreso de un «lechón» y servía para cocer el pan y las humitas, igualmente que los diversos preparados a base de harina. Como elemento indispensable para la cocina debe citarse a la «parrilla», que era utilizada para asar la carne, alimentada por el calor de carbón vegetal, siendo su aplicación de mayor amplitud en el campo que en la ciudad. Otro útil que no podía faltar en la cocina era la «paila» de cobre, que era elaborada a golpes de martillo, sirviéndose de «charquis» de cobre nativo. Estas pailas eran destinadas exclusivamente para la preparación de almíbares y eran calentadas a fuego lento en braseros de barro, que se alimentaban con carbón de leña. Útiles también infaltables en la cocina eran la piedra batán para moler ají, el trigo y el maíz. Otra piedra de esmerado pulimento y más pequeña, provista de su respectiva muela, servía para pulverizar el café. Estas piedras eran complementadas por el almirez, como útil de molienda. Este almirez era de dos clases, uno de cobre que había descendido de las reboticas y otro de piedra batán pequeño en sus dos integrantes, que servía como mortero para triturar la sal, la pimienta y las diversas especerías. Generalmente frente a la puerta de la cocina se construía una patilla larga y hueca, provista en su base de pequeñas puertas, que era destinada a la cría de conejos con cebada verde, y que luego habrían de ser sacrificados, cuando estaban maduros para la cocina.
La comida colonial tuvo en todas sus características las formas del mestizaje y
posiblemente es en este aspecto de la vida colonial donde se destaca con relieves más intensos el hecho de la hibridación hispano indígena.
Obsérvase que los españoles al pisar las nuevas tierras, encontraron como base de la alimentación indígena el maíz y la papa o patata. El maíz (Zara, Toncko). Al observar la identificación del maíz con la vida antigua y actual del habitante indígena, se justifica el acierto de haber llamado «cultura del maíz» a la de los países del Nuevo Mundo. Nosotros no entramos en la discusión sobre el origen del maíz. Creemos que esta planta tuvo distintos centros de evolución en
el norte, centro y sur de América, de tal modo que las disquisiciones sobre la autoctonía del maíz, constituyen un problema resuelto, que sólo puede preocupar como asunto de índole nacionalista.
El maíz fue, pues, para los habitantes indígenas de Bolivia, un proteo que se transformaba en todo y acompañaba al hombre desde el nacimiento hasta la tumba, y cuya síntesis esencial era la chicha, bebida valiosa que ofrendaban al sol y a sus dioses menores. Los valles de la comarca de los Callahuayas, producen una variedad de tipos de maíz en atención a su color, a su riqueza y a su tamaño, que alcanza a las cuarenta especies, capaces de transformarse constantemente por los cruces relativos.
Como nuestro objeto es indicar las utilidades que reporta el maíz a los indígenas, nos vamos a limitar a enunciar sus múltiples empleos: La chicha era el vehículo que unía a los hombres y a los dioses, a través de la fecundidad de la tierra. La adoración de los indios quichuas y aymaras al maíz, fue el resultado del milagro que operan sus múltiples y variadas aplicaciones. El indio nacía sobre un colchón hecho por «chalas» de maíz, se calentaba el agua para su primer lavado con la misma envoltura. Estas mismas «chalas» servían para techar sus chozas, para alimentar sus ganados y envolver la sal molida, el ají y la manteca; fumaban su tabaco cubierto por su transparencia y luego servían a la mesa sus humitas defendidas por esta misma cubierta. El
«marlo» del choclo, tiene utilidad como combustible, para tapar las vasijas, formar el cuerpo de las imágenes sagradas, y para no desperdiciar nada de este integrante central del maíz, los morados sirven para teñir la mazamorra de este color conocida con el nombre de «posko-api».
La caña del maíz o «huiro» no tiene desperdicio para los indios quienes aprovechan su riqueza en azúcar, lo chupan al natural, refrescándose la boca con su delicioso sabor. El tallo del maíz sirve luego para la elaboración de la miel rica y cálida que se utiliza como golosina y medicamento. Con el zumo del huiro, sometido a una cura especial, también preparan el vinagre.
Los granos de maíz reciben la primera aproximación al indígena en su niñez, cocidos en agua. Este es el pan primario que servirá de alimentación inicial, siendo arrancados sus granos del «marlo», por la presión de los dientes. El grano de maíz tostado se transforma en el compañero del indio, siendo algunas veces el único alimento en sus prolongados viajes. Los famosos «chasquis»
soportaban sus largas y rápidas caminatas mantenidos por el «tostado» y chupando sus raciones de coca. El «tostado» indígena sirvió también a los españoles de la conquista en sus fatigosos viajes, y a los soldados de todos los tiempos en Bolivia. El «mote», maíz de tamaño especial, desgranado previamente, se utiliza como sustituto del pan, que acompaña al queso y a los
picantes de distintas clases. El maíz «pasancalla», que tostado en manteca da las formas plurales de diminutas flores, era el alimento consagrado a las festividades religiosas. Hoy día mismo los peregrinos que viajan al Santuario de Copacabana, consumen la «pasancalla», estimándola como saliva de la Virgen. El «choclo» molido y condimentado ofrece otras variedades muy especiales para la alimentación. Se elabora en primer término la «humita», condimentada con sal, ají y queso, que envuelta en «chala» es cocida al horno o entre piedras calientes. Esta misma «humita» se prepara en dulce con pasas. El tamal es una variedad de la humita, con la diferencia que la pasta de maíz está aderezada con «charqui» cocido al vapor, envuelta su masa en hojas de plátano.
Además, de la pasta del maíz salada o dulce, los indios hacen distintos pasteles, que son cocinados al horno. Con la harina del maíz los indios preparan pan, y mezclada con harina de trigo amasan un nuevo pan de sabor magnífico. Luego, con la harina elaboran distinta clase de mazamorras, («apis») saladas y dulces. La «lagua» de los aymaras con «chalona» es típica, lo mismo que el «posko-api» teñido de morado.
La chicha es el licor de los dioses indígenas. Los indios elaboran dos clases de chichas, una sin fermento y otra con graduación alcohólica. La chicha sin fermentar es un cocimiento de maíz que sirve de refresco y tiene que ser consumida a poco tiempo de su elaboración; a esta clase pertenece la chicha morada y otras no alcohólicas. La chicha fermentada procede del Incario.
El Padre José de Arriaga explica la elaboración de la chicha fermentada en la siguiente forma: «Mascan el maíz mujeres doncellas y a las que hacen ayunar no comiendo ni sal, ni ají, ni durmiendo al tiempo que dura el «hazalle» con sus maridos, las que son casadas».
Este mascar del maíz es la preparación del llamado «muco», que es el producto de la quimificación de la glucosa’ con la diastasa de la saliva y que sirve como fuente básica de la fermentación, desempeñando el «muco» el papel de la levadura en la cerveza. En la actualidad todavía en Bolivia se consume la chicha no sólo entre el grupo indígena, sino también por los mestizos y blancos. El vicio de beber la chicha ha creado el chichismo, que es un estado maíz, a la llegada de los españoles, comenzó a ser utilizado como alimento para engordar el ganado porcino, igualmente que para la nutrición de las aves de corral. El español tuvo gran resistencia para alimentarse con maíz, a tal punto que, por ejemplo, ahora en Europa se consume este grano en todas sus formas en la mayoría de los países, excepto en España que sólo es empleado para consumo del ganado. El español utilizó el maíz para fabricar alcohol y elaborar aceite.
Finalmente, vamos a referimos a la utilización del maíz y de sus principales productos en la terapéutica y en la magia de los Callahuayas. Para la adivinación emplean los granos de maíz de distintos colores, los cuales se vierten de la mano sobre una superficie blanca. El agrupamiento de
los granos, según los colores afines, su dispersión y frescura, constituyen elementos básicos para la lectura de la suerte, cuya interpretación queda librada a la fantasía y a la penetración intuitiva, del adivino. Otro método para predecir la fortuna por medio del maíz, consiste en coger con la mano un “hichi» y colocarlo sobre una superficie plana. Luego se procede a retirar los granos de dos en dos, hasta que queda un saldo, sea de una pareja o un sólo grano; si la solución es par, representa augurio de buena suerte en el tema consultado, y si es impar es signo de lo contrario.
Entre los productos del maíz usados en la terapéutica de los Callahuayas, señalaremos la hasta de esta gramínea que, calentada en agua a elevada temperatura, desempeña funciones emolientes y descongestionantes, acelerando la formación de tumores y postemas. La chicha
caliente desempeña papel importante como diaforético en casos de resfriado. La chicha sin fermentar, cocida con el pedúnculo del maíz, es suministrada como diurético. Entre las prácticas funerarias que ofician los Callahuayas se encuentra el depositar en las tumbas chicha, maíz tostado y otros alimentos derivados de ese grano, como sustentos destinados al gran viaje que
emprende el muerto. Esta costumbre indígena del Altiplano ha sido transmitida por la influencia quichua; pues en las tumbas del Incario, recién descubiertas, se han encontrado granos de maíz en buena conservación y sin haber perdido su poder germinativo.
La Papa.- Entre los alimentos esenciales de la dieta indígena figura la papa, de origen americano, que se ha convertido en elemento importante de la mesa universal. Los cronistas coloniales elogian a la papa como uno de los frutos sabrosos de especie vegetal que «crecen debajo de la tierra». Como una utilización típica de la papa por los Indios aymaras y que no se ha
difundido por el mundo, vamos a referirnos a la elaboración del «chuño» y la «tunta».
Se trata de dos diversas formas de conservación de la papa, la una por deshidratación y la otra por lavado, ya que ambas consiguen preservar la celulosa que contiene la papa. La «tunta» se obtiene por medio del lavado de la papa. Es un producto blanco, fofo, liviano. Los indios preparan este producto sometiendo las papas a una corriente de agua a la helada, en forma alternativa, sin que lleguen a tocar los rayos del sol, surgiendo de ahí ese su color alabastrino. El «chuño», obtenido de la misma papa, es de color negro, compacto, duro y más pesado que el agua. El «chuño» se prepara por los indios sometiendo la papa a la helada y al sol, alternativamente, de tal modo que al cabo de algunos días de este tratamiento, adquiere una consistencia típica. Tanto la «tunta» como el «chuño» pueden conservarse indefinidamente.
Entre las principales frutas que asimilaron los españoles al registro de sus alimentos, anotaremos las siguientes: el plátano, la piña, la chirimoya, el pepino, la palta o aguacate, a la cual llama Garcilaso de la Vega pera, la lima, la papaya, el chile-tomate, la ajipa, la castaña y otras. A estas frutas debemos agregar la importante presencia del cacao (nativo) y el café (importado) que
se producían en la tierra caliente llamada Yungas. También asimilaron el principal condimento de los indígenas, que era el ají, en sus distintas especies.
Las carnes que consumían los indígenas eran procedentes de la siguiente fauna: llama, alpaca, y el cuy o conejo de Indias. Entre las aves autóctonas que fueron adoptadas por la cocina criolla figuran el «pavo», aquéllas que vivían en las orillas de los ríos y lagos como la chocka, la vecacina y otras. Las carnes de pescado originario del Lago Titicaca y de sus ríos, eran las siguientes: el suche, el mauri, la boga, el humanto y el hispi.
Los españoles, por su parte, introdujeron para su alimentación nuevos elementos a las tierras de Indias. Citaremos en primer término al trigo, que fue mandado sembrar y propagar por el Emperador Carlos V hacia el año 1.547, ofreciendo premios a los agricultores que se dedicaran a su cultivo. Como gramíneas complementarias también fueron difundidas por los españoles el arroz, la cebada y el centeno. Luego fueron importadas las frutas como la naranja, el limón, la manzana, el melocotón, la cereza, la vid y la pera. La caña de azúcar fue aclimatada en las regiones tropicales del Alto Perú, para la elaboración del azúcar y el aprovechamiento de los subproductos como la «chancaca», el alfeñique y la miel.
España importó al territorio del Alto Perú, ganado nuevo, para el aprovechamiento culinario de su carne, contándose entre otras especies, las siguientes: vacuno, ovino, porcino y caprino. La industria ganadera quedó integrada por la producción de la leche, mantequilla y queso. A este
grupo de ganado productor de carnes agregaremos, desde el punto de vista de la culinaria, la crianza de aves de corral que ofrecía sus variadas carnes y los huevos.
También los españoles importaron para su cocina diversos condimentos llamados especerías, entre las que se cuentan las siguientes: pimientas, ajos, cominos, azafrán, culantro, anís, vainilla, laurel, mostaza, orégano, etc. A estas especerías añadiremos que fueron importadas variedad de hortalizas de las diversas regiones de España, como la lechuga, col, nabo, zanahoria,
remolacha, judías, coliflor, cebolla, puerro, perejil, apio y otras.
Ya conocemos el cuadro de los principales elementos de la alimentación que tuvo la Colonia a su disposición, para el desarrollo del arte culinario.
Al iniciar el esbozo de la cocina altoperuana debemos registrar que la alimentación de la Colonia fue pobre, sujeta a las alternativas climáticas y al régimen de las lluvias, cuyo desborde o sequía ocasionaba con frecuencia oleadas trágicas, llamadas «hambrunas» que afectaban en mayor grado a los indígenas y a los individuos de la clase media. Es indudable que se puede
anotar que la gente de la Colonia comía en las fiestas como un rito religioso, mientras en el resto del año tenía como base de su alimentación el maíz, la papa, la yuca, el plátano, la carne de res, algo de leche, huevos, queso y chocolate. El pan no era alimento de consumo diario, no obstante
que existía de diversas clases: pan blanco de harina cernida, mollete o pan integral, «kaspa», pan negro y mestizo hecho de capas de harina blanca y negra. Además habían otras variedades con huevos y manteca.
Las primeras fiestas del año eran las Alacitas. Su celebración se realizaba con una feria en miniatura de las artes e industrias. Allí se vendían minimizadas figuras de animales y objetos, hechos plásticos con masapan de almendras y manjar blanco. Luego, diversos dulces llamados con nombres pintorescos como: “gaznate”, “plantilla”, “bocado de la Reina», alfajores de miel y de
manjar blanco, «planchados», «suspiros», «tetas de monja», «tablitas del Señor», «paciencias», «‘bizcochos yungueños», «cabellos de ángel», empanadas de carne, de queso y de dulces. Luego se vendían caramelos llamados bolitas, melcochas y «ankukos». Todos estos dulces eran de industria hogareña, pero quienes tenían el monopolio de la exquisitez y de la gracia para la preparación de estas confituras, llamadas por términos general «frutas secas», eran las monjas de
los conventos. Al leer los recetarios de la cocina conventual de la Colonia, se puede apreciar la diversidad y la múltiple riqueza en la producción de las golosinas. Solamente para la preparación de roscas dulces y rosquetes habían cien recetas. Igualmente para la elaboración de las frutas en almíbar. Los bizcochuelos y bizcochos también exhibían un caudaloso número de recetas.
El Carnaval era la fiesta por excelencia de las grandes comilonas, consistentes
principalmente en el consumo de humitas y pasteles de maíz, asados de puerco y frutas de la estación, destacándose la chirimoya, los melocotones, las uvas, plátanos, etc.
La cuaresma daba lugar a una cocina especial llamada de ayuno, que se cumplía durante los cuarenta días de su duración. Este régimen de ayuno, de acuerdo a las reglas canónicas, consistía en alimentarse de carne de pescado en diversas formas de preparación, caldos de leche y huevos, ajíes de queso, todo rociado con chocolate en leche y pastas. También se consumían diversas mazamorras dulces de «amachipeke» una fécula de origen tropical y «posko api» de maíz morado y harina de camote. Por cierto que después de la cuaresma todas las personas que habían ayunado, aumentaban de peso no obstante de que por las noches sólo tomaban compotas de frutas deshidratadas, llamadas «kisas» de melocotón y de ciruela.
La fiesta de la Cruz, que revestía los caracteres de un nuevo carnaval de acentuado paganismo, era celebrada con abundantes banquetes y comilonas, donde se hacían presentes los lechones de cerdo, humitas y como platos típicos de la celebración diversos ajíes, destacándose el de conejo, la «ranga-ranga» correspondiente al estómago rumiante de las ovejas y los de gallinas
con la peculiaridad de «sajta». En las chacras cercanas a la ciudad se hacían «huatias» que era el procedimiento de cocer papas, camotes, ocas, y carne, sepultando estos alimentos en tierra previamente calentada. Las bebidas de aguardiente de frutas y chicha eran en estas fiestas de mayor consumo que las comidas.
San Juan, que coincide con el equinoccio de invierno, era festejado con fogatas y juego de agua. Al propio tiempo se iniciaba la temporada del consumo de los llamados helados de leche, canela, de chirimoya y otras frutas, que eran obtenidos en las ciudades altas, por el procedimiento natural de exponer en fuentes los líquidos al sereno, situándolos en los techos y azoteas, en la
madrugada se recogían los helados, que cristalizaban sus masas con gran consistencia. Otros
helados que también se tomaban eran las «tayachas» de izaño y el «chirapaco», mezcla de nieve recién caída y «pito» de cañahua, que aseguraban los indígenas que preservaba y curaba del «soroche”
Las magníficas festividades de Corpus, que eran solemnizadas por las autoridades regias y eclesiásticas, eran también objeto de banquetes y cuchipandas. Los banquetes de Corpus comprendían un largo menú de caldos diversos, pescados en salsas o fritos, aves, pavos rellenos, carnes diversas, dulces, pastas, helados, ponches y frutas.
La celebración de algunas fiestas patronales y sus «alferazgos», o sea las personas que son nombradas para el pago de las ceremonias religiosas y misa, novena y procesión y para que ofrezcan las comidas propias de la festividad. Entre los platos que ofrecían los alfereces figuraban diversos guisos de carnes de tipo español, aderezados con nueces y maní, y muchas especerías.
También se presentaban diversos rellenos de aves pequeñas con múltiples condumios de carnes molidas. Luego se ofrecían rellenos de papas, de plátanos, de alcachofas, de algunas hortalizas y los famosos niños envueltos, consistentes en carne de res convenientemente curada con vinagre o
vino, que enrollaban con un condumio de una mezcla de huevos, carne molida, pasas y piñones.
Por la cantidad de personas que concurrían a ellas se usaban platos fríos, de bogas apanadas y en escabeche, «queso de chancho», jamón, queso, etc.
El recuerdo del día de difuntos era motivo para que los vivos manifestaran su dolor por los muertos, realizando unas comidas litúrgicas o religiosas. La costumbre había impuesto que los familiares de un difunto reciente obsequiaran a sus parientes y amigos, sobre todo si la herencia
había sido importante, comidas que eran enviadas a sus domicilios. Estas comidas se ofrecían «para hacer rezar» a los obsequiados en sufragio del alma del difunto. Entre los platos típicos de esta fiesta se contaban el ají de conejos, de ullucu, de charqui, de arvejas secas, etc. Dichas comidas eran acompañadas con la bebida de chicha morada y adornadas con frutas secas, especialmente de bizcochuelos, «panales» o azucarillos, empanadas de dulce preparadas de harina de maíz.
Las fiestas de Navidad y Año Nuevo traían también sus propias comidas. Los últimos días del año y primeros del entrante, hasta Reyes, coincidían con la llamada «parición de Navidad», tanto de las vacas como de las ovejas. De aquí que era fácil en estas festividades hacer gran consumo de leche en forma de múltiples preparados culinarios, entre otros variedad de quesos, requesones y quesillos y manjar blanco y también se preparaba el arroz con leche, ponches de leche a base de huevos batidos, vino y aguardiente.
Estas fiestas navideñas rendían culto al Niño Dios, comiendo buñuelos de viento fritos en aceite o manteca, roscas, rosquetes, empanadas de dulce, y de cabellos de ángel.
Singani, Origen, Tradición y Desafío
27 Mar
Por Mónica Oblitas Zamora – Los Tiempos – 25/03/2012
Un trabajador en los campos de uva moscatel con los que se fabrica el singani – Alvaro Gumucio Periodista Invitado
Esta bebida | que ahora quiere traspasar fronteras, tiene un origen muy arraigado en nuestra historia.
¿Sabía Ud., amigo lector, que el nombre de uno de los tragos más típicos de Bolivia nació gracias a un inglés? Efectivamente, este señor, conductor de ferrocarriles de la británica Bolivian Railway allá por 1888, acostumbraba a llevar en sus viajes de La Paz (Bolivia) a Antofagasta (Chile) que duraban 72 horas, una botella de whisky o de gin para tomar en el coche comedor durante la noche.
Pero una vez olvidaron sus botellas, así que el mozo le ofreció un trago preparado en base a singani, limón, hielo y gaseosa. El hombre desconfiaba, temeroso de una bebida que jamás había probado, pero el mozo boliviano insistía, hasta que el conductor aceptó.
A la noche siguiente el inglés pedía en su medio castellano otro trago de singani porque no tenía resaca, “sure fly” (vuelo seguro) le dijo al mozo, y este le contestó sonriendo: “Chuflay”.
Entre valles
Hoy el singani, indiscutiblemente boliviano, tiene su centro de producción más importante en Tarija, y las empresas que se dedican a él, como Casa Real, Los Parrales o la Concepción, están trabajando para lograr que el singani atraviese nuestras fronteras.
Pero no siempre fue Tarija el reino del singani.
De acuerdo a historiadores y devotos de esta bebida, como Víctor Hugo Alfaro Lazo, Potosí fue la cuna de este aguardiente, muy popular en la época del auge minero.
Las vides, traídas por los padres agustinos entre los años 1550 y 1570, llegaron primero a ciertas poblaciones de Chuquisaca, luego a valles como Mizque, en Cochabamba, Luribay, en La Paz y el sur de Potosí, donde justamente existe una población llamada Singani, ubicada al norte de Santiago de Cotagaita. Finalmente los agustinos llegaron a Tarija en 1588.
Durante la época de la explotación de la plata en el Cerro Rico de Potosí, se trató de cultivar vides en los valles de Potosí y Chuquisaca, pero las condiciones eran adversas para la fabricación del vino. Durante las temporadas de lluvias era imposible sacar la producción de uva debido al caudal de los ríos, lo que dificultaba la elaboración y conservación del vino. Esto obligó a los productores a incorporar alternativas para la utilización de esas vides como la destilación y es así que nace el singani.
A través del tiempo
Desde la época de la colonia y hasta mediados del siglo XX, la producción nacional de singani se hizo de manera artesanal, con poca utilización de maquinaria industrial. Es a partir de la década de 1960 que se introducen métodos y tecnología industrial en la fabricación del singani. La mejora de suelos, sus características única y la introducción de nuevas variedades de uva, benefician la calidad tanto del vino, como del singani.
En 1925, Julio Ortiz, el pionero de la empresa Casa Real que hoy ya está en su cuarta generación, inició la primera operación industrializada de destilación en el valle de Cinti, cerca de Tarija.
El singani tiene como materia prima la uva moscatel de Alejandría. Tras la cosecha de uvas, entre febrero y marzo, se pasa un proceso de molienda cuyo producto es llevado a las cubas de fermentación; el productor controla que no se extinga la fermentación y que las temperaturas del mosto no se eleven por encima de entre 19º C – 21º C, ya que la fruta perdería su aroma natural que es lo que le da el carácter final al singani. Así se obtiene un vino base que luego pasará a una etapa de destilación en los alambiques. El proceso demora aproximadamente siete días y el resultado es un destilado claro de vino que se conoce local e internacionalmente como singani con alto grado alcohólico, por lo que debe ser consumido con moderación y sólo por adultos.
Con la apertura de la llamada “Ruta del vino” en Tarija, se quieren destacar también los emprendimientos respecto a esta bebida, una de las más tradicionales de Bolivia. Cada vez hay más preparaciones con esta bebida, además de los conocidos Poncho Negro, Yungueñito o Chuflay y los bartenders experimentan para lograr tragos diferentes basados en el singani, como el singani sour.
A principios de noviembre se realiza “La fiesta del singani” organizada por Casa Real en casi todos los departamentos del país, allí se elige al Rey y a la Reina del Singani que serán los rostros publicitarios de la campaña anual de esta empresa, líder en el rubro. El viejo aguardiente está más vigente que nunca, y su calidad hace que hoy pueda codearse con las bebidas más distinguidas del mundo. Hay que brindar por ello. (Con datos de La Página del Singani, Cepas de Altura, wikipedia)
¿Cuál escojo?
Gran Singani / Singani de Altura
Es el producto obtenido por destilación simple o doble de vinos provenientes exclusivamente de la fermentación alcohólica de la uva Moscatel de Alejandría, producidos en una altura mínima de 1,600 metros de acuerdo al decreto supremo 25569, elaborados, destilados embotellados y/o añejados en barricas de roble francés en las zonas de denominación de origen.
Singani de Primera selección
Es la bebida alcohólica de vinos proveniente de la fermentación alcohólica, de una o varias variedades Vitis vinifera blancas de acuerdo a prácticas enológicas, producidos, destilados y embotellados en las zonas de denominación de origen.
Singani de segunda selección
Es la bebida alcohólica de vinos proveniente de la fermentación alcohólica de orujos no prensados, de una o varias variedades Vitis vinífera, producidos, destilados y embotellados en las zonas de denominación de origen.
Camba Muerto
20 Mar
El camba muerto es originario y tradicional de Magdalena, Beni, saboreado por los habitantes y visitantes del pueblo. Consiste en envolver carne molida condimentada en hojas de plátano y cocinado a las brasas. Si quiere experimentar este sabroso plato, esta es la receta.
Ingredientes:
- 2 kilos de carne molida.
- 1/2 kilo de cebolla rallada. 1 kilo de yuca cocida.
- 1/2 cucharada de condimentos.
- 6 dientes de ajo.
- Aceite o grasa de cerdo.
- 1 pizca de pimienta.
- Palos de pacumuto.
- Hojas de plátano.
- Sal a gusto.
Preparación
- En una gaveta de madera echar la carne molida y mezclar los demás ingredientes.
- Proceder a amasar la yuca molida en tacú para que se ligue y pueda prenderse la masa de carne a los palos de pacumutos.
- Una vez amasado todo, se envuelve en el pacumuto, se lía con hojas de plátano y se amarra en ambas puntas y en el medio.
- Luego, se pone a coser, como el sonso, a las brasas.
Camba muerto: cortesía de la revista Cadomoje Itonama, de Magdalena (Beni).
Pachamanca
3 Mar
El 3 de marzo, día de la Cruz, se comía la huatía, hecha con carne de cordero, ocas, papas y camotes. “Y era tradición decir 1.000 veces Jesús contando maíz”, comenta sonriendo la costumbrista Elizabeth de Col.
La Pachamanca, Huatia o Watia se la come generalmente de febrero a marzo, que es la época de cosecha. Es preparada en toda la región andina con algunas variantes. Es una Tradición comerla en las fechas mas importantes. En una próxima entrega les compartiré un hermoso relato sobre la Pachamanca de Jaime Ariansen, (Perú) Director del Instituto de los Andes – Lima – Perú Escritor – Historiador – Investigador.
La fuente de esta receta esta en el libro de Cocina Ecléctica, de Juana Manuela Gorriti (1818-1892). Les invito a visitar el link que aparece líneas abajo. Allí encontrarán las recetas para los platos más sabrosos que preparaban nuestras abuelas y bisabuelas y que sólo evocarlas nos hace aguar la boca. Tendrán a la mano recetas bolivianas, peruanas, salteñas, bonaerenses, uruguayas, españolas, chilenas y de tantos otros países que las numerosas amigas de Juana Manuela le hicieron llegar. Gracias a todas ellas y a la minuciosa paciencia de la autora se ha podido preservar un patrimonio notable de otros tiempos:
Les invito también a leer el libro de la antropóloga boliviana Beatriz Rossells Montalvo: La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana. LA PAZ-BOLIVIA: Instituto de Estudios Bolivianos, 2003, 446p. Allí encontrarán recopiladas las recetas de Juana Manuela y siquiera otras 800 mas. Es el trabajo más vasto que se ha hecho acerca de la comida Boliviana. Llegue a conocer este libro gracias a mi amiga Pilar López, quien me lo compartió. Agradezco a Pilar por hacerme conocer esta formidable investigación sobre la comida boliviana que solo ahora cuando estoy de vuelta en Bolivia empiezo a descubrir
PACHAMANCA
Se prepara un cabrito de leche, pero ya en destete. Desollado, lavado y cortadas cabeza y patas, se le pone dos horas en un adobo de aceite, vinagre y especias, en una batea de madera, u otra vasija que no sea de metal, cuidando de revolverlo cada media hora para que se adobe por igual, debiendo hacer gran parte entre las especias de este adobo, el ají mirasol, y los cominos, para dar a la carne del cabrito más exquisito sabor.
Se preparan gruesas lonjas de queso fresco, y de queso añejo mantecoso de Tafí o de Huaraz; papas, batata, yucas, o mandiocas y choclos; todos estos frutos, enteros y con sus cáscaras. Se tienen, también prontas hojas de plátano, de las más grandes.
Dispuesto ya, todo esto, se cava, en un sitio seco, al aire libre, huerta o jardín, y mejor, aún, si es arenoso, un hoyo de medio metro de hondo y ancho suficiente para que las otras cosas que se asen no estorben a la pieza de carne, que debe cocerse extendida, y las papas, yucas, choclos y queso amontonados a un lado.
Hecho el hoyo se coloca dentro una gran cantidad de leña y se le cubre con piedras formando un horno y elevándole a la altura de un metro.
Antes de poner fuego a la leña se le acomodan encima de las piedras, envueltas en paquetes de dos en dos las hojas de plátano para que se soasen y pierdan su rigidez, y volviéndose flexibles, lo necesario para envolver en ellas las piezas que han de asarse.
Hecho esto se enciende la leña, cuya llama sube, abrasa toda la leña, que en brasas vivas y ceniza calientes, va cayendo sobre el fondo del hoyo y caldeando las piedras.
Téngase cuidado de retirar después de las primeras llamaradas, las hojas de plátano, que se habrán ya soasado, desenrólleselas, y envuélvase en ellas la pieza de cabrito y el queso; con una pala se retiran las piedras sobre los bordes del horno; acomódese en el fondo de éste, desembarazado para ello de las brasas y rescoldo, el cabrito y el queso, y se les añade, amontonándolas, las papas, yucas, batata y choclos. Échese sobre ellos, de nuevo, las brasas y rescoldo; añádasele la tierra extraída del hoyo y hasta las piedras, y cúbrase todavía con una tela fuerte de lana o lino.
después de cinco horas de cocción, la pachamanca está a punto.
Se aparta con mucho cuidado, la tela, las piedras, tierra, brasas y rescoldo; se extrae con esmero las piezas asadas; se las desembaraza de su envoltura de hojas de plátano y se sirven en grandes fuentes con salsas picantes.
Este asado indígena es esencialmente usado en meriendas campestres, bajo la fronda, sobre el césped, donde el blanco mantel, el dorado pan, las coloreadas salsas, y las garrafas de rica chicha, mezcladas a las polvorientas botellas de los venerandos añejos, hacen de esta confección culinaria nacional, un manjar exquisito. Como lo dice su nombre, pachamanca -Banquete de la Madre Tierra- es de orígen incásico, y estaba reservado a la mesa del soberano.
Cristina Román de Palma (Lima)
Peskje o Pesk’e de Quinoa
28 Feb
Ingredientes
- 2 tazas de quinua
- 5 tazas de agua
- 5 tazas de leche
- 1 cuchara de mantequilla
- 1 queso fresco mediano
- Sal y comino a gusto
- Si se desea con ahogado, una cebolla, ají amarillo al gusto
Preparación
- Lave bien la quinua entres aguas frotando con las manos y escurriendo varias veces
- Cocine la quinua en agua hervida hasta que empiece a reventar.
- Estruje la quinua con una cuchara de palo, hasta que quede como crema
- Entonces agregue la leche, la mantequilla, el queso fresco rallado o en rodajas y finalmente dele el punto preciso con sal y comino.
- Existen dos formas de servir este plato. La primera, colocando sobre la quinua el ahogado, y la segunda, poniendo sobre el cereal el queso rallado y rematando con una lonja grande.
Cristina Olmos
Pan de Semana Santa
27 Feb
Pan Acimo o de Semana Santa
El Jueves Santo se celebra la última Cena, porque consideran que se instituyó el sacramento más importante: la eucaristía.
Supuestamente el pan acimo fue el consumido en la Ultima Cena y hay tradición en varios lugares del Bolivia de consumirlo durante los días de la Semana Santa
Los cristianos católicos emplean durante el rito de la eucaristía una especie de pan ácimo, sin levadura y sin fermentar en forma de oblea llamada hostia, que representa el cuerpo de Cristo, en conmemoración de la última cena de Cristo con sus apóstoles durante la cual él tomó pan ácimo, lo partió y lo repartió a sus discípulos.
Para judíos y cristianos el pan ácimo, sin levadura o sin fermentar tiene un significado especial.
La tradición judeocristiana cuenta que el pueblo de Moisés salió huyendo intempestivamente de Egipto, sin mucho tiempo para terminar de preparar el pan, por lo que durante el viaje hacia Israel el pan que se consumió era pan ácimo o sin fermentar. Por ello los judíos elaboran un pan ácimo llamado Matzá para ser consumido durante la conmemoración de la salida de Egipto, conocida como Pésaj.
Ingredientes del pan sin levadura o pan ácimo
- 1/2 Kg. de harina integral.
- 300 ml. de agua templada.
- 2 cucharadas de aceite de oliva.
Elaboración del pan sin levadura o pan ácimo
- Se pone la harina en forma de volcán.
- En el cráter se le echa el agua templada y una cucharada de aceite.
- Se amasa todo durante unos 15 minutos y se deja reposar envuelto en con un paño una hora.
- Pasado este tiempo se aplana la masa con un rodillo y se hace una lámina redonda de un espesor aproximado de medio centímetro.
- Se coloca en una bandeja de horno, que habremos espolvoreado con harina, y se pincela con aceite de oliva.
- Se introduce en el horno, que previamente habremos calentado a 220º y lo coceremos durante 20 minutos.
- Es un pan ideal para ser usado en degustaciones por su sabor neutro.
Cristina Olmos
Sopa de Viernes
22 Feb- 1 repollo grande
- 5 achojchas
- 1 zanahoria
- 1 cebolla
- 1 libra de haba
- 6 papas
- 4 huevos
- 1 diente de ajo
- Y sal al gusto
- Este plato es muy fácil de preparar, es como cualquier otra sopa, pero sin carne.
- En una olla con agua hirviendo, agregar todas las verduras picadas y esperar a que cueza de quince a veinte minutos. No es necesario que las verduras estén muy cocidas, porque cuando hierven mucho tiempo pierden sus proteínas. Luego añadir las papas picadas y dejarlas cocer unos minutos más. Por último, romper los cuatro huevos y ponerlos en la preparación para darles un hervor más y luego servir el plato.
Alfeñiques de Azúcar
17 Feb
Se tomarán 6 libras de azúcar y se clarificarán, se hará dar punto alto, en cuyo estado se le exprimirá una lima dejando hervir un rato, al mismo tiempo se le echará un poco de anís y luego retirar del fuego. Deben tenerse dispuestas dos estacas con las cuales se enfriará el almíbar, elevándolo y batiéndolo hasta que esté a una temperatura que se pueda meter las manos, seguir batiendo y elevando hasta que se haya endurecido y puesto blanco, en cuyo estado y hallándose como melcocha se irá estirando a manera de soga delgada, y con toda rapidez se irán amarrando nuditos pequeños y cortados, los cuales se arroparán bien estando calientes para que resulten blandos y suaves. Los que se quisiesen duros y amelcochados se dejarán enfriar sin arroparlos.
La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana.
Beatriz Rossells Montalvo:
LA PAZ-BOLIVIA:
Instituto de Estudios Bolivianos, 2003, 446p.
Picarones
16 FebSe hace hervir dos tazas de leche, con seis pedazos de azúcar, media cucharada de las de sopa, de manteca y un pedacito de sal, cuando está hirviendo se le pone harina de maíz blanco molida en piedra y cernida, se hace una masa regular, ni gruesa ni delgada meneando mucho para que no tenga grumos, se aproxima al fuego meneando siempre hasta que se desprenda de la olla, se vacía a una fuente y cuando está fría se le añade 24 huevos, mezclándolos con la mano uno por uno, la crema queda un poco gruesa y se la pasa por un tamiz a fin de que sea muy suave. Se echa esta crema con una cucharilla a la manteca bien caliente y se las va bañando con la misma manteca, cuando están dorados se los saca a una charola sin ponerlos uno encima de otro. En fríos se los echa al almíbar frío de regular punto y se les hace dar un hervor, se los toma al día siguiente. Para esta cantidad se hace almíbar de dos libras de azúcar.
La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana.
Beatriz Rossells Montalvo
LA PAZ-BOLIVIA: Instituto de Estudios Bolivianos, 2003, 446p.
Allí encontrarán recopiladas las recetas de Juana Manuela Gorriti y siquiera otras 800 mas.
La Cocina de Oruro
10 Feb
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Comida Típica Tradicional de Oruro
10 FebBrazuelo de cordero
Charque orureño
Pejerrey relleno
Api: Mazamorra de maíz amarillo y maíz morado, con canela, clavo de olor y cascara de naranja
Brazuelo: Paleta de cordero al horno (el mejor cordero es el de Sevaruyo).
Charkecan: Charque de llama a la sartén con mote de maíz, huevo duro, trozos de queso y papa con cáscara.
Intendente: Variedad de carnes de res, cordero, pollo y pescado (preferentemente pejerey), con menudencias de cordero y chorizo a la parrilla, acompañado con arroz, papa cocida y verduras frescas.Es un platillo emblemático de Oruro.
Thimpu o Puchero: Carnes de res y cordero cocidas, arroz, papa y hojas de repollo cocidas, chuño y aji amarillo.
Lomo Montado: Carne de res al sartén, papas fritas, arroz, dos huevos fritos y ensalada de lechuga, locoto, cebolla y tomate.
Mechado de Cordero: Carne de cordero mechada con cebollas, ajos y especias.
Pejerrey relleno: Del Lago Poopó, relleno de jigote y rebozado con harina y huevo.
Rostro asado: Cabeza de cordero con piel cocida al horno o bajo tierra. Es el platillo emblemático de Oruro.
Ch’alla de Martes de Carnaval
8 FebLes comparto este articulo muy descriptivo del rito de la Ch’alla del martes Carnaval, publicado en el Periódico La Razón.
| La ch’alla debe ser dulce, ruidosa, colorida y abundante (La Paz – La Razón) Este rito prehispánico, propio de la Anata o tiempo de abundancia de la cosecha, representa el acto de devolución que hace la persona a la Pachamama por los bienes recibidos. Hoy se practica en el campo y las ciudades. “Llevate caserita cositas para ch’allarte, para que le agradezcas a la Pachamama”, grita Nilda Fernández a todo aquel que pasa por la calle Illampu, al oeste de La Paz. Aquí, cada año se vende variedad de productos para cumplir con el tradicional rito de martes de Carnaval. Mesa dulce o blanca • Lleva pastillas Leer la suerte • La ceniza que queda, si es blanca significa buena suerte para todo el año y se la debe guardar en una esquina de la casa, debajo de Lo que se necesita para una ch’alla completa que complazca a la Pachamama La Anata en el campo y el Carnaval citadino comparten tradiciones como esta de la ch’alla. El rito nacido en el campo llegó a las ciudades y de éstas retornaron costumbres en un diálogo enriquecedor. Por eso, en la ciudad se busca el vino de indio y en el campo se usan cohetillos. Milton Eyzaguirre explica los significados de cada elemento. Pétalos multicolores Flores Confites Cereales Banderines Cohetillos Costumbre occidental ya arraigada. En el campo sirven para llamar a la gente a unirse a la ch’alla. El ruido despide a los muertos que desde el Día de Difuntos están en el Manka Pacha. Globos Los grandes sirven para las cuatro esquinas del tejado y los delgados y largos son el adorno del resto de la casa. En el campo se enflora a los animales, pues el colorido es parte de la abundancia. Vino Alcohol Cerveza Comida |
Q’OWA
La Q’owa es un ritual, y parte de la tradición andina y milenaria de Bolivia, que en la actualidad se la practica en los valles y el oriente boliviano. Los elementos de la preparación, dependiendo del caso, tienen una serie de hierbas y elementos específicos, que son significativos. El significado puede variar en cada caso, pero el fondo principal de la q’owa es el de presentar una ofrenda que sea agradable a los espíritus milenarios que rigen estas costumbres, principalmente a la Pachamama (Madre Tierra). Dicha ofrenda tiene como fin recibir la protección y bendición de las divinidades. Es un proceso de reciprocidad: nosotros damos alimento a la Pachamama, mientras que ella nos protege y ayuda con la familia, el amor, el trabajo y los negocios. El día ideal para realizar la q’owa es el primer viernes de cada mes, al igual que el martes de carnaval; pero se puede ver el ritual todos los viernes, en las casas, negocios desde cafés hasta empresas constructoras. Aunque mucha gente diga que no cree en las tradiciones andinas, la gente que realiza la q’owa se ha incrementado en los últimos años, tal vez para no dejar de lado una posibilidad más de suerte en el trabajo o los negocios.
«El Aljibe» Restaurant Museo
6 FebLes sugiero visitar este local ubicado en el centro de Santa Cruz de la Sierra, en la calle Potosí con Nuflo de Chavez. Encontrara deliciosos platos tradicionales del Santa Cruz de Antaño como la Sopa Tapada, el Pastel de Gallina, Dulces Criollos…
Confites de Carnaval
4 FebFoto de Rodolfo Goitia – Los Tiempos
La fabricación de estos dulces es una tradición de Potosí que se difunde por todo el país, ya hay varios que aprendieron los secretos.
Un perol fabricado de medio turril, fuego constante que derrita pero que no queme, un relleno que puede ser desde una semilla de anís hasta un trozo de almendra o durazno y mucha energía para evitar que las bolas que se forman se fundan en una sola, son los ingredientes necesarios para elaborar los confites, esos dulces redondos que son una tradición del Carnaval en varias ciudades del país.
Estos secretos acuñados en Potosí, poco a poco se fueron extendiendo. Desde hace dos semanas, artesanos avivaron sus fogones, compraron más azúcar y aumentaron sus jornadas de trabajo para cubrir la demanda de confites durante el Carnaval 2006.
En lo que fue el tambo Santiago, una construcción vetusta en la esquina de las calles Sagárnaga e Isaac Tamayo, en la zona del Gran Poder, don Pedro es uno de los productores de confites que día a día con el traquetear de sus peroles endulzan la vida de la gente y cultivan una tradición.
Él explica que para elaborar un confite es necesario hacer un almíbar de azúcar y limón. “Esa miel se la hace gotear sobre la semilla de cilantro y si prefiere un maní o un pedazo de almendra. Hay que saber la maña porque si se friega ya no sirve”, dice.
El teñido se lo hace con anilina y si los confites son sólo para ch’allar, es decir, si son pequeños, la preparación de un color tarda poco más de una hora.
Si se quiere hacer los grandes se tarda más y se debe usar la plancha, que es una madera con la que se aplana para evitar que se peguen las bolas de azúcar.
La elaboración.
Ingredientes • Azúcar, limón, semillas de cilantro y mucha energía para batir los peroles. Relleno • Se pueden poner anís, maní, trozos de almendra, nueces o durazno seco.
Preparación • Se hace gotear almíbar sobre un perol caliente.
La Razon La Paz
RECETA
El tradicional
Para un quintal de confite, se necesita un quintal de azúcar. En un recipiente resistente, de preferencia un perol de cobre, se coloca el azúcar a fuego de leña hasta que se derrita, agregar limón. A medida que se va diluyendo, se echa culandro o arveja. Mecer la bandeja hace que se formen los confites. El proceso dura hasta media hora, pero depende al tamaño que se quiera lograr.
El Especial
A la preparación base del confite tradicional, se incluye huevo y blanqueador. Si es de chocolate se diluye éste en un poco de agua y se aumenta en el almíbar. El proceso es el mismo que el anterior, sólo que en vez de culandro y arveja, se pone nuez, almendra, durazno, maní o coco rallado. Se debe mover la bandeja hasta una hora (de acuerdo a la fruta). La forma determina el relleno.
• Para dar color, en cualquiera de las dos preparaciones, se utiliza colorante vegetal en el almíbar.
Carnaval en Santa Cruz
4 FebCrece la región y también cambia la fiesta grande de los cruceños
La transformación. La fiesta grande adquiere nuevos rasgos que tienen que ver con la migración y con los tiempos modernos que vive Santa Cruz de la Sierra
Mónica Salvatierra
msalvatierra@eldeber.com.bo
El viajero Fawcet en 1913
Leonor Ribera Arteaga en 1937
Dia de «Las Comadres» Tarija
3 FebTampoco en Tarija ni sus alrededores, nadie sabe ni recuerda -a ciencia cierta- cuándo nacieron » Las Comadres» . Lo que sí podemos asegurar que ésta fiesta, cuya cuna es el pueblo asturiano de Pola de Siero, está íntimamente vinculada al ciclo agrícola. Es decir, en torno a las cosechas. Diferentes fiestas en el área rural están distribuidas en fiestas de invierno, primavera, verano y otoño.
La Fiesta de » Las Comadres» pertenece al ciclo carnavalesco, circunscrito dentro de las Fiestas de verano o como dirían Lorenzo Calzavarini y Fernándo Arduz Ruiz (Música y Cantos Tradicionales de Tarija, 1999), esta fiesta está dentro del ciclo fuerte (desde diciembre a junio), y está dedicada a los dioses.
A pesar de que no existen crónicas y testimonios escritos sobre la Fiesta de » Las Comadres» , salvo pocos trabajos de investigación, se puede asegurar que ésta se mantuvo gracias a la tradición oral que de madres y padres a hijos fue transmitida y que permitió que permaneciera viva, especialmente en el área rural del valle y, en la Ciudad de Tarija, donde su celebración -en un pasado lejano- estuvo circunscrita al vecindario de la periferia donde fue popular y tradicional. Posteriormente, a partir de 1983 la Fiesta tomaría carta de ciudadanía general, aspecto que hoy la enaltece.
En el valle central de Tarija, donde existen innumerables comunidades, el calendario Lúdico anual se inicia faltando 15 días -es decir, un día jueves- para la celebración del » Carnaval Chapaco» . La Fiesta tiene el nombre de » Los Compadres» .
Pero la Fiesta más importante del calendario carnavalesco de Tarija es sin duda de » Las Comadres» , que se celebra el día jueves antes de Carnaval. Durante ese día y desde horas muy tempranas, miles de mujeres realizan la compra de la tradicional » torta» para entregarla en acto público o familiar a quién hayan elegido para cristalizar el parentesco espiritual de por vida con su » Comadre» o » Compadre» .
Esta impresionante y vigorosa manifestación del sentimiento chapaco, es la máxima expresión de la Fiesta de » Las Comadres» , Patrimonio Intangible de Tarija. Pero, además, la fiesta posee dos características esenciales que no pueden ser soslayadas: es una fiesta celebrada solamente por mujeres de todas las edades y de todas las clases sociales y es una festividad que se celebra en la Ciudad Capital y en todos los pueblos que conforman el valle central del Departamento de Tarija.
A mi entender, tres elementos deben preservarse. El valor y significado espiritual de la fiesta en sí; la » torta» como expresión material de ese profundo sentimiento de solidaridad y respeto mutuos y; el rol de la mujer, como protagonista esencial de esta celebración.
Durante los meses que me llevó el trabajo de investigación, descubrí que, desde decenas de décadas atrás, familias enteras, procedieron de manera artesanal y rústica, a la elaboración de las » tortas» .
Primero fueron las madres, luego las hijas y hoy las nietas y bisnietas son las que mantienen viva esta tradición. Explican, algunas » Comadres» que hoy todavía persisten en trabajar en su elaboración a pesar de su avanzada edad, que desde muy niñas ellas ayudaban a sus madres a vender las » tortas» , y que luego, enseñaron a sus propias hijas y éstas a su descendencia, no sólo a vender, sino, también a elaborarlas.
La mayoría de las » Comadres» artesanas como bien deben ser llamadas, son oriundas de uno de los más tradicionales Barrios de Tarija. » San Roque» y de un pueblo histórico y muy querido por todos: » San Lorenzo» o » Tarija, La Vieja» .
Por esa razón, celebramos jubilosamente que, sean las propias mujeres de los dos Barrios más emblemáticos de la Ciudad de Tarija: » El Molino» y » San Roque» y del primer poblado español en Tarija, como es » San Lorenzo» o » Tarija la Vieja» , las que mantengan viva una tradición y que gracias al aporte familiar y su silencioso trabajo, hayan permitido mantener viva una Fiesta tan arraigada en Tarija.
Como testimonio de un merecido y público agradecimiento, considero que debemos mencionar a aquellas obreras de la tradición tarijeña. Si en verdad queremos preservar la Fiesta, reconocer a quiénes son las que trabajaron y dejaron una herencia que hoy todos disfrutamos, será muy importante para los fines que perseguimos.
El puchero, una fusión de sabores y colores
3 Feb
lostiempos.com

El puchero, la comida tradicional del Carnaval, es una mezcla de sabores y colores que seducen a los paladares más exigentes. En nuestro medio, en esta época, es muy solicitado y apetecido.
“El puchero es una mezcla de sabores y colores”, dice el chef Nelson Huanca. Explica que en un solo plato se fusionan sabores salados (arroz, papa), dulces (pera y durazno) y picantes (ají).
Además, la mezcla de colores distingue a este suculento plato. “El blanco del arroz, negro o plomo del chuño, verde del repollo y el amarillo del ají, le dan un toque particular en cuanto a los colores”, dice Huanca, integrante de la Asociación de Gastrónomos de Bolivia (AGB).
Tres expertos chefs comparten en Doble Click sus recetas, quienes también coinciden en que es un menú muy solicitado en la época de Carnaval por los ingredientes que se requieren, como el durazno y la pera.
“Es un plato de temporada, muy solicitado por nuestros clientes”, comenta Fabiana Lobo de la Casa de Campo, un referente en nuestra ciudad en gastronomía tradicional. “Preparamos este plato desde una semana antes del Día de Compadres hasta una semana después del Corso de Corsos o un poco más, si la gente lo pide”, señala Lobo.
Los chefs Nelson Huanca, Roberto Lunario y Vladimir Zapata coinciden en que el origen del puchero es español y que en nuestro país se fue modificando de acuerdo a los productos de temporada.
Además, señalan que en la región y dentro de Bolivia -de acuerdo al lugar- también existen variaciones.
Así, “en España este plato es con caldo y con carne de chancho. En la Argentina se asemeja bastante a un cocido madrileño y lleva muchos embutidos como chorizo y salame”, explica Roberto Lunario.
En Bolivia, de acuerdo al piso ecológico que tengan y su producción también hay modificaciones. “En el altiplano no lleva repollo o frutas, pero en el valle es parte de los ingredientes ”, comenta el chef.
“Generalmente lleva carne de cordero y vaca, pero en algunos lugares del altiplano el cordero es suplantado por la carne de llama”, dice Zapata.
Destacan que en Cochabamba, gracias a la producción que se tiene, se puede disfrutar de la verdura (repollo), las frutas (durazno y pera) y los otros insumos característicos de esta comida tradicional.
Resaltan que el preparado del ají es muy importante para hacer de este plato algo muy especial.
Además, indican que es importante moler el ají en batán porque adquiere otro sabor.
El puchero más grande
En el marco de las actividades carnavaleras, cada año, en Sacaba se elabora el puchero más grande.
“Este proyecto se inició con el objetivo de promocionar el Carnaval de Sacaba y hemos tenido buenos resultados”, comenta Zapata quien junto a la Alcaldía Municipal de Sacaba organizan este evento desde el 2015.
Comenta que el pasado año, esta tradicional comida del Carnaval fue presentado en un plato de metal de cinco metros de diámetro que fue degustado por más de 2.000 personas.
Para su elaboración se usaron más de 200 kilos de carne de cordero, cuatro quintales de arroz, cuatro cargas de papa, un quintal de chuño, 100 repollos, tres arrobas de ají, una arroba de garbanzos, tres cargas de durazno y dos de pera. En la preparación participaron más de 20 chefs de diferentes partes del país, pertenecientes a la AGB.
“Cada año vamos superando retos”, dice Zapata. Se preparó primero para 1.500 personas, después para 2.000 y este año esperamos llegar a 2.500 personas”, señala.
Este año la elaboración del puchero más grande se realizará el 18 de febrero, en Sacaba.
Más allá de las fronteras
Zapata fue invitado por la comunidad Bolivianos en España (BoE)para elaborar el puchero más grande en Madrid. El desafío se realizará en 24 de febrero, en Usera (Madrid).
RECETAS DEL PUCHERO CARNAVALERO
CHEF VLADIMIR ZAPATA
Ingredientes: Para 8 porciones
• 6 litros de agua • 1 1/2 k de carne de vaca (pecho o cadera) • 1 1/2 de costilla de cordero • 1 cebolla mediana • 3 zanahorias en lonjas • 2 dientes de ajo picado • 1 cucharilla de orégano desmenuzado • 2 ramitas de hierbabuena • 1 ramita de apio • 1 rama de perejil • 1 cucharilla de pimienta entera negra • ½ cucharilla de comino molid
Guarniciones saladas: • 3 litros de agua • 1 repollo mediano (crespo) • 1 taza de garbanzos remojados (24 horas antes) • 8 papas imillas cocidas aparte • 1 taza de chuño negro cocido • Sal al gusto
Guarnición dulce: • 8 peramotas sin pelar • 8 duraznos criollos pelados • 1 cucharilla de azúcar • 1 ramita de canela
Para el arroz: • 12 tazas de caldo de puchero • 2 cucharadas de aceite • 3 tazas de arroz bien lavado • Sal a gusto
Para el ají: • ¼ taza de aceite • 1 ½ cebolla finamente picada • 1 diente de ajo picado • ½ cucharilla de comino molido • ½ cucharilla pimienta molida • 10 unidades de ají en vaina • Sal a gusto • 1 taza de caldo del puchero
Preparación:
1. Hervir en una olla grande la carne de vaca, la costilla de cordero y con unas pinzas quemar la cabeza de la cebolla en la hornilla y agregarla con las zanahorias, el ajo, el orégano, la hierbabuena, el perejil, apio, la pimienta y el comino, dejar hervir dos horas. Ir sacando la espuma que se forme continuamente de la olla.
2. Añadir a una olla los garbanzos y dejarlos cocer.
3. Hacer cocer en una olla las papas y cuando empiecen a cocer agregar las hojas de repollo.
4. En otra olla hacer cocer el chuño. 5. La peramota, los duraznos, el azúcar y la canela hacer cocer en otra olla hasta que estén blandos.
5. En otro recipiente hacer hervir las 12 tazas de caldo del puchero. Una vez que hierva, agregar el arroz, el aceite y sal al gusto. Bajar a fuego suave y dejar cociendo 35 minutos. Debe estar siempre húmedo. Aumentar caldo si requiere.
6. Para el ají, con una pinza quemar el ají en vaina en la hornilla, luego sacar las pepas e hidratarlas en agua hirviendo hasta que la piel se separe. Después moler en un batán hasta conseguir una consistencia pastosa.
7. Usar una cacerola pequeña y poner la cuarta taza de aceite en fuego fuerte, una vez caliente añadir la cebolla, el ajo y dejar dorarla. Agregar el ají en vaina molido, comino, pimienta y sal a gusto. Mezclar por unos minutos y añadir la taza de caldo del puchero y dejar cocer por una hora como mínimo para tener un buen ají.
8. Sacar la carne de cordero y res, cortar en 8 pedazos y freírla con aceite en un sartén.
9. Una vez cocidos todo los ingredientes salados y dulces, separar el caldo.
10. Para servir poner en cada plato repollo como base, agregar la porción de arroz, 1 papa entera, 1 chuño, poner la costilla de cordero y res en el centro del plato, bañar con ají y decorar con el garbanzo, la pera y el durazno.
CHEF NELSON HUANCA
Ingredientes: Para 6 personas
• 1 ½ k carne de res (pecho) • 1 ½ k carne de cordero (costilla)
Fondo (*):• 1 zanahoria • 1 cebolla • 2 dientes de ajo • Apio • PerejilPara el ají: • ½ taza de ají amarillo en vaina molido • 5 dientes de ajo • 2 cebollas • Aceite • Sal • Pimienta
Para el arroz: • Arroz • ½ taza de arroz popular • 4 tazas de fondo• 1/4 garbanzo remojado • 1 taza de chuño remojado • 6 papas medianas peladas • Medio repollo • 6 duraznos • 6 peras • Canela • Clavo de olor • Azúcar
Preparación:
1. Poner las carnes en una olla con bastante agua, agregar las verduras para el fondo (*), cocer hasta que las carnes estén tiernas, sacarlas, freírlas y reservarlas.
2. Blanquear el repollo en el fondo sacar y reservar.
3. Para el ají: pasar por el fuego el ají en vaina (chamusquear), luego moler (preferentemente en batán) y hacer cocer. Picar el ajo y la cebolla en cuadraditos finos, saltearlos en aceite. Agregar el ají, sal y pimienta a gusto. Hacer cocer aproximadamente una hora.
4. Hacer cocer en una olla el arroz con el fondo hasta que esté pastoso.
5. Hacer cocer el chuño y reservar.
6. Cocer el garbanzo y reservar.
7. Cocer la papa pelada y reservar.
8. Cocer la pera y el durazno con canela, clavo de olor y azúcar, hasta que estén tiernos y reservar.
CHEF ROBERTO LUNARIO
Ingredientes: Para 4 personas
• 1 kg carne de res (kawi) • 1 kg costilla de cordero • 30 g de ajo • 60 gramos de cebolla • 20 gramos de ají amarillo en vaina • 200 gramos de arroz • 40 gramos de garbanzo • 60 gramos de repollo • 1 kg de papa • 600 gramos de chuño • 40 gramos de apio • 20 gramos de perejil • Sal • Pimienta • Comino • 4 duraznos • 4 peras • 20 gramos de canela • 150 gramos de azúcar
Preparación:
1. Poner en una olla con abundante agua el kawi y la costilla de cordero, dejar cocer.
2. Sofreír en una olla el ajo y la cebolla finamente picados hasta que cristalice y añadir el ají -previamente chamuscado-, agregar sal, pimienta y comino.
3. Cortar el apio y perejil e incorporar a la olla al principio, medio y final.
4. Dejar que reduzca cuatro veces el ají y luego añadir un poco de fondo (*) y dejar que reduzca nuevamente, rectificar el sabor y apagar.
5. Pelar y hacer cocer las papas.
6. Pelar, hacer una pequeña abertura y lavar el chuño, hacer cocer.
7. En un poco del fondo blanquear las hojas enteras de repollo.
8. Colocar agua en una olla e incorporar el arroz lavado y el garbanzo pelado, agregar un poco de sal. Cuando esté cocido añadir el fondo, dejar unos cinco minutos y apagar.
9. En una olla hacer cocer el durazno y las peras peladas junto con el azúcar y canela.
*El fondo es caldo concentrado donde se hace hervir la carne con verduras y especias deseadas
Fuente: lostiempos.com
Zarza de Tarwi
2 FebEl tarwi es visto como la madre de las comidas (manq’a tayka), por ello es infaltable en los rituales de la ch’alla de las ispallas como la: Candelaria y Carnavales.
Para estas ocasiones si no están maduras, sellevan las flores o las vainas junto a la inflorescencia y en Pentecostés las vainas secas junto a la inflorescencia. Los tallos de tarwi son utilizados para atizar la misa ritual de la granizada, la helada, el viento, entre otros.
Asímismo para el llamado de las lluvias, como la misa ritual para la salud de la familia campesina, en caso de enfermedades por alguna desarmonía con los componentes de la naturaleza.
– Desamargado manual: Limpiar el grano de impurezas (residuos de cosecha, tierra o piedrecillas); seleccionar el grano por tamaño; remojar el grano durante un día en agua; cocer el grano en agua durante una hora; colocar en un recipiente apropiado (costalillo o canasta) y poner en agua corriente durante 4-5 días; probar el grano, si ya no tiene sabor amargo, quiere decir que ya está listo para ser consumido.
La zarza de tarwi es consumida como plato ritual, su uso es generalizado en las fiestas de todos los santos para ofrecer a las almas de las personas que fueron antiguos moradores de estas tierras. Se consume en nombre del difunto, haciendo rezar los días de las almas (2 y 3 de noviembre), siendo una costumbre generalizada el consumir el tarwi.
La zarza es una especie de ensalada con abundante cebolla picada en rodajas, tomate,lechugas y mezclada con conservas de sardina en salsa de tomate, papa harinosa sancochada de variedades nativas, pan de todos los santos,aceite vegetal, sal y locoto al gusto. Se sirve en platillos de porcelana de uso exclusivo para estas fechas.
Ingredientes
- 4 Cebollas picadas juliana
- 1 lechuga picada
- 2 locotos picados
- 1 lata de sardinas en salsa de tomate
- 6 papas harinosas cocida cortadas en 4
- Aceite y sal a gusto
Preparacion
Mesclar todos los ingredientes, el tarwi con la zarza y servir en platos de porcelana .
Fiesta de la Candelaria en Aiquile
2 FebSe celebra el día 2 de Febrero.
La patrona de Aiquile es la Virgen de la Candelaria, morena y bella, en su sonrisa lleva un permanente consuelo a los afligidos y a los soñadores.
Cada 2 de febrero se inicia una semana de fiesta, donde la actividad es total y con anticipación se nombran, en las diversas comunidades de la región, a los “Capitanes” que se encargan de llevar “Toros Bravos” para la corrida diaria durante siete días.
Por las mañanas se realizan las misas solemnes y las procesiones cantadas con la imagen de la Virgen, en la que el “Preste” porta su estandarte y posteriormente se desarrolla la fiesta.
Ya por la tarde se reúne dinero en un aguayo o tela para que se lleve el “enjalme” que portará uno de los toros más bravos, con el cual se enfrentarán ya sea un valiente torero “a pie” u otro “a caballo” para sacarle el preciado botín.
Esta es la tradición que se sigue a lo largo de toda una semana empezando desde el 2 de febrero, todo ello acompañado de la gran devoción que tiene un pueblo por su Patrona “La Virgen de la Candelaria de Aiquile”
























Quiero darte las gracias de nuevo por haber pensado en mi para este premio. Los invito a visitar el blog de Marina, que estoy segura les gustara y sera de mucha utilidad para conservarse saludables.
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