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Caldito de Cardan

8 Nov

 

Por Diego Oré

EL ALTO, Bolivia (Reuters) – Combate la fatiga, pero no es una bebida energizante como el “Red Bull”, dicen que aumenta la potencia sexual, pero no es viagra: es caldo de cardán, una curiosidad de la cocina boliviana que parece ganar cada vez más adeptos entre quienes necesitan un empujón extra o mente clara tras un largo festejo.

Los fines de semana, y siempre a partir del alba, numerosos bolivianos colman restaurantes de la ciudad de El Alto y barrios marginales de La Paz en busca del caldo de intenso sabor, cuyo ingrediente principal es el miembro viril del toro.

Lo consumen personas de toda edad, incluso mujeres, convencidas de que es efectivo para recuperar el vigor o para curar la molesta resaca. Algunos le atribuyen propiedades afrodisíacas y no falta quien lo recomienda para combatir los dolores de espalda y articulaciones.

El popular caldo debe su nombre a la analogía entre el miembro taurino y el tubo mecánico ubicado en la base de los vehículos y que lleva la fuerza del motor hacia las ruedas posteriores.

El secreto de la mentada eficacia del caldo de cardán recae en la preparación. “Como es un concentrado, lo ponemos (a que cocine) desde las 10 de la noche hasta la mañana siguiente”, explicó Julio Luque, dueño de un restaurante cuya especialidad es el popular caldo.

El caldo adquiere de ese modo, según los conocedores, la fuerza del toro, contenida más en los testículos que en el miembro.

La larga y lenta cocción, en enormes ollas calentadas con fuego de leña o cocinas de gas licuado de petróleo, hace que la taurina -una sustancia presente también en varias bebidas energizantes- se mezcle con el caldo, destacó Luque, quien prepara el potaje desde hace 17 años con una receta que aprendió en la región central de Cochabamba, donde trabajaba como ayudante de cocina. Son casi 10 horas de cocción para que el caldo esté concentrado, ése es uno de los secretos; el otro, es tomarlo de mañana”, señaló Cristina Poma, esposa de Luque y también cocinera en el restaurante que ambos manejan.

Tras la cocción, el caldo adquiere una consistencia cremosa y del miembro taurino sólo quedan a la vista pequeños trozos, que se mezclan en el plato con porciones de patas de res, carne de pollo y cordero, huevo duro, unos granos de arroz y papa, el tubérculo andino omnipresente en la culinaria boliviana.

“Yo lo como porque es rico”, dijo Bráñez saboreando el caldo, que por la variedad de ingredientes tiene un sabor intenso y agradable.

Por su parte, Lucio Surco resaltó: “Yo tengo nueve hijos gracias al caldo de cardán” y, mientras, levantaba su pecho y tomaba del hombro a su hijo menor, Marco, con quien dijo que va, de cuando en cuando, a saborear el suculento plato.

INGREDIENTES:

  • 1 Pata de res
  • 2 Kilos de res
  • 2 Kilos de miembro del toro, criadillas y  nervio de toro
  • 1 Pollo mediano
  • 1/2 Kilo de charque (carne deshidratada)
  • 10 Huevos
  • 20 Papa (patatas)
  • 2 Nabos
  • 1 Kilo  de tunta
  • 1 1/2 Libra de arroz
  • Sal a gusto y orégano

PREPARACIÓN

  1. En una olla hacer cocer la pata, el miembro, criadillas y nervio durante unas dos horas, una vez que este cocido agregar el pollo, la carne de res y el charque con un poco sal, cuando ya estén cocidas todas las carnes agregar el arroz, la tunta y la papa.
  2. En otra olla hacer pasar el huevo (huevo cocido).
  3. Luego una vez cocida todo separar las carnes en una cacerola y freírlas por separado, una vez listo servirlas en platos hondos acompañado con una marraqueta y con su llajwa.
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Jakonta

30 Oct

Epoca de difuntos se come Jaconta o la comida que le gustaba al muerto

Ingredientes:

  •  1 Cabeza de cordero
  • 1 Cabeza de repollo
  • 15 Papas medianas
  • ½ Libra de arroz
  • Tunta o chuño remojado (a gusto)
  • 1 Plato de jallpahuaica
  • 1 cucharilla de oregano
  • Perejil picado para espolvorear
  • Sal a gusto

Preparación

  1. En una olla a presión con dos litros de agua hirviendo, hacer cocer la cabeza bien lavadas; cuando el cordero este a medio cocer, añadir el repollo deshojado.
  2. La noche anterior remojar el chuño y luego pelar. Lavar varias veces hasta que el agua se aclare. No olvide exprimir los chuños después de cada lavada. Reservar.
  3. Pasado el tiempo de cocimiento del repollo, incorporar el chuño que reservo junto con las papas peladas enteras, el arroz previamente lavado,  y el orégano desmenuzado. Retirar del fuego cuando la papa se encuentre suave y servir con perejil espolvoreado.
  4. Acompañar con jallpahuaica

Tantawawas para Todos Santos

28 Oct

Ingredientes

  • 3 libras harina blanca
  • 1 tajada levadura fresca
  • 1/2 libra azúcar molida
  • 2 cuchllas sal molida
  • 1 libra margarina regia
  • 4 unid. huevos
  • 1 sobrecito canela molida
  • 1 sobrecito colorante amarillo huevo
  • 2 tazas leche

Preparación

 

  1. Cernir la harina
  2. Mezclar la harina con la margarina que se forme como arena
  3. Formar una corona y agregar al centro la levadura, el azúcar y la sal
  4. Incorporar los huevos, el colorante y la canela molida e ir mezclando con la leche poco a poco.
  5. Sobar bien y dejar descansar 15 minutos, el mismo procedimiento 4 veces
  6. Formar bolas del tamaño de las figuras que desee armar, dejar madurar 30 minutos.
  7. Con las caritas de estuco que venden en esta época se dan formas de guaguas, caballos, escaleras, etc.
  8. Pasar con huevo batido por encima para que tenga brillo
  9. Colocar en honor moderado de 15 a 20 minutos

Suspiros de Colores

26 Oct

Ingredientes

  • 8 claras huevo
  • 1/2 limón
  • 3 1/2 tazas azúcar molida
  • Colorantes Vegetales

Preparación

  1. Batir las claras a punto nieve
  2. Agregarle el azúcar
  3. Mezclar con el juego de limón poco a poco y dividir en  tres o cuatro partes y poner colorantes vegetal, rosado, morado, azul y verde, son los mas usuales pero también se puede hacer de otros colores
  4. Colocar la mezcla con una cuchara en latas forradas con papel mantequilla
  5. Meter a horno  muy suave por espacio de 45 minutos.

Sabor a coca

22 Oct

Quinua, amaranto y la hoja sagrada son la base de la cocina fusión de Mirko Vargas

La Razón / Gemma Candela

Probablemente lo que llama la atención del restaurante La Coca, en el barrio de Sopocachi, sea el nombre. Este mes se cumple un año de su apertura y no hay viajero que haya estado en la ciudad de La Paz que no conozca este local y a su dueño, Mirko Vargas Borda. También hace poco más de un año que él regresó a Bolivia, tras una década en Estados Unidos y otro año viajando por el sur del continente, para hacer realidad su sueño: crear un nuevo concepto de restaurante latinoamericano.

Apenas salido del colegio, Mirko dejó su natal Cochabamba para aterrizar en la urbe paceña y estudiar Antropología. La carrera implicaba hacer prácticas en lugares casi incomunicados, y los alumnos tenían que prepararse la comida. Y su sazón cobró fama. “Siempre yo me ofrecía a cocinar y a todo el mundo le gustaba lo que yo cocinaba”, cuenta. Por aquel entonces, sólo se tomaba como una afición lo que había aprendido de forma natural al ver a su abuela y a su madre cocinar en el restaurante que regentaban en la Llajta. Pero terminó tomándose la cocina en serio y decidió estudiar hostelería. Trabajó en varios lugares, como en el comedor del Banco Central o en la primera filial que McDonald’s abrió en Bolivia.

A los 24 años decidió alistar maletas y emigrar a Estados Unidos, donde vivía su progenitora. “Fui con cero inglés”, dice. Sin embargo, ya sabía lo básico a los siete meses de su arribo y, gracias a su experiencia previa en la firma estadounidense de comida rápida, consiguió trabajo en Burger King. “De ahí empecé un recorrido por todas las cadenas que hay allá”, pequeñas y grandes, así como en hoteles, durante una década. Sus idas y venidas las hizo entre los estados de Virginia, Maryland y Washington.

Aquella época de su vida estuvo marcada por el constante aprendizaje. Se le impregnaron dos aspectos: el conocimiento en control y manipulación de alimentos y, lo más determinante, el mestizaje gastronómico fruto de la mezcla social y racial característica de Estados Unidos.

“Aprendí  muchos tipos de comida llevados de todo el mundo por los mismos inmigrantes”.

La multiculturidad gastronómica es característica en la zona en la que él vivió. Tanto es así, que incluso se puede encontrar un silpancho en la carta de un restaurante italiano, mexicano o árabe. “Mi hermana nació allá. A ella le gusta mucho el silpancho. Los chicos nacidos allá de padres inmigrantes, tienden a invitar a sus amigos que son de otras culturas para compartir. De esa forma, ese plato pasó a ser parte de los chicos”.

En busca del sabor de Sudamérica

Aunque en Estados Unidos le iba bien, e incluso tuvo la oportunidad de emprender un negocio, decidió volver a su tierra. “Siempre quise regresar a Bolivia porque quería emprender un reto nuevo”.  Además, tenía un antiguo sueño que necesitaba realizar:  colgarse la mochila al hombro y conocer Sudamérica, a lo que se sumó la curiosidad por descubrir la gastronomía de cada país en su lugar de origen. “No aprenderlo de un libro o sacar la receta de internet”, matiza.

Así que, al retornar a suelo boliviano tras una década fuera, se fue a conocer aquellos rincones a los que por falta de recursos no había podido ir antes, además de visitar lugares donde ya había estado, a los que regresó con “otra mentalidad”. Resalta sus viajes al salar de Uyuni, al nevado Chacaltaya y el ascenso al Huayna Potosí. La subida a este último fue un momento clave para su oficio, cuando cocinó con los guías. “Ahí hice mis primeras mezclas de comida fusión con charque y comida mexicana”, rememora.

Su periplo duró tres meses. Luego pasó a Perú, donde quedó fascinado por la variedad de pescados y mariscos que caracterizan la gastronomía de la nación vecina y la importancia de la comida fusión; posteriormente conoció Ecuador, Colombia y Venezuela. En la mayoría de países estuvo al menos mes y medio, salvo en el último: dos semanas. “Lo sentí muy peligroso”, explica. Luego, volvió a pasar por Estados Unidos, pero visitando lo que le quedó por conocer. Todo fue posible gracias a sus ahorros, pero  también trabajó en hoteles y restaurantes a cambio de comida y alojamiento.

“Donde más aprendí fue en los mercados populares de cada país. Ahí es donde se encuentra la verdadera gastronomía de un lugar”, comenta el chef, que hoy tiene 35 años de edad. A lo largo de su ruta halló sitios en los que se estaban usando ingredientes autóctonos como base de la cocina, y en Colombia ese elemento era el café. Así empezó a gestarse en su cabeza la idea de hacer algo similar en Bolivia.

El 7 de diciembre de 2010, Mirko estaba de vuelta en La Paz con muchas experiencias por contar y nuevos conocimientos que poner en práctica. Al volver de Estados Unidos, su intención era abrir un restaurante internacional, tipo mexicano o tal vez italiano. Pero vio que la ciudad había cambiado mucho desde su partida. “Encontré que ya había de todo”. Se dijo que no podía hacer lo mismo que los demás y retomó otra de las ideas que nacieron en él a lo largo de su estadía en el norte del continente: inaugurar un lugar donde la carta ofreciera platos latinoamericanos.

Una vez que encontró el local apropiado en la calle Rosendo Gutiérrez, pensó en la esencia del lugar. “Una noche, hablando entre amigos, nació la propuesta de hacer comida con coca”, relata, aunque Mirko reconoce que no es algo novedoso. “Ya estuvo ahí la idea, pero se estaba llevando a un nivel más de comida industrializada. Lo único que creo que estoy haciendo es dar un poco de aporte a esto de hacer comida con coca”. Eso sí, no todo está hecho con este ingrediente: los tallarines, la pizza y las carnes marinadas en licor de esta planta son los platos creados por este cocinero.

Tomó la hoja sagrada, añadió la recuperación de productos tradicionales andinos y surgió La Coca, cuyo lema está pintado en una de las paredes del local: “Desde los Andes al mundo, sabor y saber”. A partir del aniversario del restaurante, el 26 de abril, habrá otras dos propuestas: crema y fricasé de coca. “La idea de hacer comida con coca iba a ser muy pesada, porque así como el nombre puede ser muy llamativo, a la vez puede ser que mucha gente sienta temor de probar”.

El mejor ingrediente del local

“Lo curioso es que yo regresé con la intención de hacer un gran cambio en el paladar de los bolivianos”, resalta el chef, de hacer un “aporte al desarrollo gastronómico” de Bolivia. Sin embargo, por el momento el 85% de su clientela es foránea. Eso se debe, opina Mirko, a la falta de educación sobre alimentación en el país. “Se confunde la calidad con cantidad”. Sus raciones no son  abundantes sino “la porción justa y la combinación exacta de alimentos”, asegura el cochabambino, tomando lo que los extranjeros le dicen.  Sabe de lo que habla: su tesis de grado fue sobre calidad alimentaria. “Siempre que juzgo un plato de cualquier cultura o de cualquier región, lo hago en base a este conocimiento:  qué tan saludable puede ser para el organismo de una persona o para una sociedad determinada”.

La Coca tiene una parte destinada a comida rápida; la llamada fast food no tiene por qué ser perjudicial, explica Mirko: “Bien preparada no puede ser mala”. Hacer la carne sin dejarla seca o freír la papa al momento son algunas de las claves para cocinar algo rápido pero saludable. Hamburguesas, anticucho o quesadillas son ejemplos deliciosos de sus platos “rápidos”.

Él califica su trabajo como “cocina fusión”, un concepto muy empleado en el entorno gastronómico desde hace pocos años. “Yo diría que es una simple moda porque en sí la comida fusión siempre ha existido”, dice convencido. Y lo argumenta recordando que, aunque el arroz tiene gran importancia en la cocina boliviana, es un ingrediente que llegó de Asia. Algo similar sucede con el tomate, que es la base en la pizza italiana, pero originario de América.

Mirko no admira a ninguna de las estrellas del universo gastronómico, ni tiene un ídolo. “La verdad que no sé los nombres de los chefs más famosos, nunca me interesó. Sólo sé que me gusta lo que hago. Tal vez mi forma de juzgar a estos grandes chefs sea algo loca”, comenta. Critica a aquellos que crean un plato y lo ofrecen a precios desorbitados.  “¿Cuánta gente hay que puede pagar 300 dólares por un plato? ¿Cuántos millones de personas viven con menos de dos dólares al día? (…) Para mí sólo están buscando la forma de enriquecerse con el trabajo. No me parece justo que habiendo tanta gente que muere de hambre, se pague por un producto 300 dólares”.

A la hora de elegir su plato preferido, este hombre de buena sazón se queda con dos: el ceviche y la chanca de pollo que prepara su abuela. Sin embargo, la mejor cocinera es su madre: “No creo que haya nadie que cocine mejor que ella”. Para Mirko, “muchos de los mejores platos que se hicieron famosos en todo el mundo nacieron del cariño de nuestras madres, de nuestras abuelas, no necesariamente de un gran chef”.

En una pared de La Coca los clientes pueden escribir sus impresiones del local. Un grupo de españoles cuenta por qué les gusta este rincón de La Paz: “Destacaría la innovación de sus platos que, sin perder el carácter boliviano, tienen un toque moderno”, resalta Jorge; mientras que Santi se declara “fanático” por la calidad de la comida y lo agradable del lugar, y Sandra elige la pizza de coca como lo mejor de la carta. Pero los tres coinciden al señalar que Mirko es el ingrediente esencial del restaurante.

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La Universidad de los Andes galardonó al cocinero cochabambino con el premio al Mejor Chef Innovador 2012, el 29 de marzo.
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Sandwich de Chola

17 Oct

Tomado de Periodico Cochabambino “La Opinon” del 14/09/2011

(Para 8 personas)

Ingredientes

  •  8 panes redondos, corrientes 8 tajadas de asado de cerdo,
  • 8 tajadas zanahoria en escabeche, 8 pedazos de locoto en escabeche
  • 8 pedazos de cebolla en escabeche, 8 porciones de salsa cruda u, 8 cucharadas de uchu llajwa

Preparacion

  1. Cortar el pan al través sin llegar a partir del todo, poner la tajada de asado de cerdo cortado delgado, encima los escabeches, la salsa cruda.
  2. una cucharada de uchu llajwa . Cerrar y servir.
  3. Nota.- Se puede hacer también con pollo cocido o al horno, o enrollado de cerdo, ambos con escabeche. si se quiere con salsa cruda y uchu llajwa.

Charque de Llama – Charkhi Kanka (Aimara)

14 Oct

Ingredientes para seis personas:

  • 6 pedazos de charqui
  • 2 cucharadas de ají amarillo
  • Comino molido al gusto
  • Orégano desmenuzado al gusto
  • 1 litro de agua
  • 2 huevos duros rebanados
  • Sarza

Preparación

  1. Lavar el charqui y cocerlo en una olla cubierta de agua por media hora; luego golpearlo hasta que quede como hilachas y picarlo. Cocer el ají con el aceite, removiendo constantemente.
  2.  Añadir el charqui, el comino, el orégano a gusto y tostarlo. Servir caliente acompañado de chuño, una papa y cubierta con una ensalada de cebolla.

Propiedades de la Papalisa, Lisa, Ruba, Olluma, Melloco, Ulluco

26 Sep

Los mellocos, llamados también olluco, ulluco, papalisa, papa lisa, ruba, chugua, ulloco u olluma, es la única especie de plantas del género botánico monotípico Ullucus, perteneciente a la familia Basellaceae. Es originaria de la región andina de Sudamérica.Se le conoce con los nombres de olluco (del quechua ulluku), melloco y, en la zona sur andina del Perú y Bolivia, como papa lisa o simplemente lisa.

Esta planta es nativa del Altiplano, donde se cultiva por su tubérculo y hojas comestibles. Se cultiva a más de 2.800 msnm en Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú, pudiéndose también encontrar en Argentina y Chile.

Del melloco se emplea tanto los tubérculos como las hojas frescas, consumidas como verdura en ensalada, hervidas o en otras preparaciones; el sabor de sus hojas recuerda a la espinaca (Spinacia oleracea). A veces se mezclan con las de la estrechamente emparentada Basella rubra.

Los tubérculos del melloco se consumen con más frecuencia hervidos que de otro modo, ya que su alto contenido de agua (un 85% cuando frescos) dificulta otras preparaciones. La piel es delgada y se quita con facilidad, pero puede consumirse junto con la pulpa, de color pálido, firme, lisa y suave, sin rastro de fibra; la textura ligeramente gomosa del tubérculo crudo desaparece con la cocción. Se los utiliza enteros como guarnición, rallados, en puré, o molidos para espesar sopas y estofados. Se los prepara también en conserva; no modifican así su textura ni su sabor, aunque el color se empalidece. La necesidad de aderezarlos de este modo es poca en origen, pues se conservan durante muchos meses a temperatura ambiente, pero es el método más habitual para la exportación.

En la preparación tradicional andina se los emplea para hacer una especie de chuño, llamado llingli, que a su vez se muele para preparar una fécula fina y delicada. Secos, su sabor se intensifica, y el aroma nogado de su pulpa se hace más perceptible.

La composición nutricional del tubérculo fresco es de un 85% de humedad, un 14% de almidón y azúcar, y un 1% de proteínas. Seco, el 72-75% es de carbohidratos, 10-16% proteínas, 4-6% fibra y alrededor de un 1% lípidos; aportan así unas 360 calorías por 100 g. Contiene además 23 mg de vitamina C. Las variaciones en el aporte nutricional son marcadas entre cultivares.

Ancas de Rana del Lago Titicaca

3 Sep

Ingredientes:

  •  1 libra de ancas de rana
  • ½ taza de jugo limón
  • Sal
  • 1 huevo
  • Perejil picado
  • 1 cuchara de harina
  • Aceite

Preparación

  1.  Lavamos bien las ancas de rana. Las salpimentamos y las dejamos marinar con zumo de limón 5 minutos. Sacamos del marinado, y las pasamos por harina y huevo batido con perejil.
  2. Freímos en el aceite muy caliente. Una vez fritas sacamos las ancas a un plato con papel de cocina para que elimine el exceso de grasa de la fritura. Servimos calientes. Podemos acompañarlas con papa, y una sarza o ensalada de lechuga

Tucumanas (Comida Eclectica de Mariana Ruiz)

4 Ago

Esta vez no tengo la receta, aunque rindo mi homenaje a esta empanada y a su creadora -oriunda, dicen, de Tucumán- por lo menos dos veces a la semana.
Ya mi compadre Ramón Rocha Monroy venía diciendo que hay tres divinos artes que se cultivan en nuestra tierra; las tres sendas de la empanada: la salteña, jugosa como ninguna; el pastel, de queso y dulce por igual, y la tucumana, frita y rellena.

Es de la tercera divinidad de la que quiero hablar hoy.

Empanada frita rellena de carne, papa, huevo duro, pollo o charque, que se come de pie, ya sea en el Prado o en la Arce (en la Paz, aunque están en todo el país), almuerzo solar si los hay.
Y de sus aderezos.Salsa de maní:Al mani tostado se le añade ají amarillo, se licúa y sofríe, añadiendo sal a gusto, esta salsa espesa es la misma para las papas a la huancaína.

Salsa de aceituna:Aceitunas negras despepitadas, licuadas con un poco de agua y crema, sal y pimienta. Deliciosa.Salsa de cilantro:Manojo de cilantro fresco, aceite común y algo de agua, muy poco para que sea espesa, sal y pimienta.Salsa de palta:

Palta licuada con agua, aunque se recomienda comerla fresca y en tajadas al lado de la tucumana.Y las ensaladas:De repollo, crudo o cocido, de pepino y tomate picados, de cebollita en escabeche…

Chairo paceño, un plato colonial

16 Jul


El Chairo paceño pertenece a la época colonial. Posiblemente, tanto el chairo como el plato paceño, formaron parte de la tradición paceña desde que el Gobernador Segurola instauró el día 24 de enero como fecha de celebración de la feria de Alasitas, en homenaje de gratitud a Nuestra Señora de La Paz y al amuleto del Ekeko, bajo cuyas protecciones la ciudad y su familia había sobrevivido al asedio del cerco de Tupac Katari, en 1781.

Ingredientes:

  • 1/4 Kg. pecho de vaca
  • 1 colita o nudo de cordero
  • 1 lonja de chalona
  • 1 queso mediano
  • 1/2 lb. chuño remojado o
  • 1 taza de chuño seco
  • 3 papas
  • 1/4 lb. mote y trigo cocido
  • 1 cebolla
  • colas de cebolla frescas
  • 1 nabo
  • 1 ramito de apio
  • 1 ramito de perejil
  • 5 hojas de hierba buena
  • 1 platillo de habas y arvejas
  • 1 cucharilla de pimentón rojo
  • 1 pizca de pimienta molida
  • 1 cucharilla de orégano desmenuzado
  • 1 platillo de chicharrón de cerdo (opcional)
  • 4 cucharillas de perejil finamente picado
  • sal al gusto
  • aceite

Preparación:
La chalona remojar en agua durante quince minutos y las demás carnes lavar bien.

En olla a preside con uno y medio litros de agua hirviendo sin sal, hacer cocer los nudos del cordero o la colita, el pecho de vaca, la chalona escurrida, durante treinta minutos. Colar a otra olla y reservar caliente.
Mientras tanto, raspar la cebolla, la zanahoria, el nabo; picar finamente la yerba buena y las colas de la cebolla. En una sartén con aceite caliente, saltear estosingredientes junto con las habas, arvejas y al final añadir el pimentón colorado.

Esta preparación incorporar a la olla del caldo con el apio y el perejil enteros lavados. Dejar cocer durante veinte minutos.

El chuño remojado, pelar y lavar en un recipiente: con las manos coger de a poco y exprimir, eliminando el agua. Nuevamente sumergir en otra agua y seguir la misma operación hasta que el agua se aclare. (Si utiliza chuño seco, remojar la noche anterior).

En un batán o licuadora martajar cada chuño, no muy molido, ni enteros y colocar en un recipiente con agua que lo cubra. Dejar reposar durante quince minutos, hasta que se asiente el chuño bien molido en la base.

A la olla de las verduras, agregar el chuño martajado, cogiendo de arriba un poco y exprimiendo del recipiente que reposó, luego escurrir el agua, cuidando de no eliminar los residuos (la borra) que queda, sirve pare espesar; y junto con esta incorporar el trigo, el mote cocidos, las papas cortadas al hilo (finos) y los chicharrones. Una vez los ingredientes estén cocidos, añadir el orégano.

Servir el chairo, espolvorear una cucharilla de perejil y acompañar con el queso cortado en tajadas.

http://es.unabuenareceta.com/2012/10/chairo-paceno-comidas-tipicas-de-bolivia.html

Calendario Gastronomico de La Paz de Antaño

16 Jul

El calendario gastronómico de La Paz de antaño

 

SABOR Muchos platos representativos y los acompañamientos que se servían a la hora del almuerzo, en fechas especiales, durante la Colonia, se mantienen hasta la actualidad.

Artículo escrito por Alejandra Pau / La Paz – 28/06/2011

Desde la Colonia y hasta las primeras décadas del siglo XX, las cocinas de las familias paceñas estaban ubicadas por lo general en un patio interior de las casas. Allí se cocinaba con un fuego avivado por la taquia, excremento de llama, mientras que lo más parecido a un refrigerador era el cuarto más fresco que por tradición debía estar ubicado frente al Illimani.

Después de haber rezado El Ángelus, al toque de las tres campanadas, a mediodía se almorzaba, puntualmente, en los hogares paceños. Platos que ahora son parte de la llamada “comida típica nacional” eran servidos con regularidad.

El menú cotidiano contemplaba el thimpu, costillar o guiso; además la warjata, ranga, fritanga, entre otros; todos acompañados por plátano cocido, putis de chuño, tunta o kaya, un cocido o mezclado del tubérculo con queso, huevo o maní.

En lugar del pan, la familia se servía de una fuente de habas phuspu -habas secas cocidas-, mote de habas o de maíz.

Pero también existía un calendario gastronómico establecido que respetaba la fuerza de la tradición, y que mandaba a servir ciertos platos sólo en fechas especiales. La costumbrista Elizabeth de Col ha investigado y rescatado muchos detalles que guardan la esencia de los sabores más representativos, muchos de los cuales se mantienen en la actualidad.

Enero

 

Entre la noche vieja y el primer día de un nuevo año se consumían platos basados en carne de cerdo, como el chancho al horno o el tradicional fricasé. “Algunos festejaban hasta la hora del phosko allpi de la mañana, lo que hoy conocemos como api”, dice De Col.

El 24 de enero, en la fiesta de Alasita, se comía el tradicional plato paceño, sin carne, pero en grande y en chiquito. La versión en miniatura estaba a cargo de los más pequeños de la casa, para lo que adquirían quesos en las aljerías, lugares donde los hacendados vendían productos que producían en sus fincas.

El plato paceño surgió del cerco a La Paz que en 1781 protagonizó Tupac Katari, y que dejó a la ciudad aislada por tres meses.

“En las casas se sembraba papa, haba y choclo, y por ello surge este plato, aunque otra versión dice que al terminar el cerco los agricultores de Río Abajo llegaron a comercializar estos tres productos, además del queso”, comenta la costumbrista.

Febrero

El domingo de carnaval se llevaba  lechones o lechoncitos a los hornos de los barrios.

En lunes de carnaval no podía faltar el picante surtido con tunta achuta (con queso) y “sarsa” compuesta por cebolla picada, tomate y locoto, que podía llevar también arveja cocida -y donde también surgió la sajta de pollo-. También estaba el ají de lengua, estirado de conejo, saice, ranga, tortilla de cola de cebolla, entre otros.

Para el martes, día de la ch’alla, se consumían todos los productos que daba la tierra representados por el puchero, que contenía pecho de vaca, espalda de cordero, tocino, chorizo, repollo, zanahoria, garbanzo, papa, racacha, yuca y arroz.

El miércoles de ceniza se disfrutaba de las humintas en tradicionales días de campo, además de mucha fruta.

El viernes de Cuaresma se consumía el tradicional “caldo de viernes”, hecho de verduras, leche y huevo. El segundo consistía en suchis, karachis y otros pescados del lago Titicaca, pero también se podía optar por el ají de papalisa, queso humacha y ají de huevos.

Marzo

 

El 3 de marzo, día de la Cruz, se comía la huatía, hecha con carne de cordero, ocas, papas y camotes. “Y era tradición decir 1.000 veces Jesús contando maíz”, comenta sonriendo la costumbrista.

Abril’

 

Semana Santa y Pascua

En Semana Santa, especialmente el jueves y el viernes, era tradicional consumir bacalao, cochayuyo, caldillo de camaroncillos, ají de arvejas, llullucha y para el postre compota de frutas y arroz con leche.

No obstante, ya para la Pascua mandaban en el menú el cordero o el chancho.

 

Mayo y Junio

Entre los últimos días de mayo y los primeros de junio, dependiendo de calendario eclesiástico, se celebra el Corpus Christi. En esa fecha, en el campo, se mataban ovejas hembras o corderos viejos.

Sólo sus menudencias llegaban a La Paz, por lo que se preparaban platos como la wilapara -una especie de morcilla hecha de la sangre de ese animal-, chanfaina de panza y ají de sullu -de fetos de oveja-.

También era tradicional comer la chokopa, más que en otras fechas, una mezcla de maní, melcocha, naranja, mandarina, ajipa y pepino.

Julio

Los primeros días de julio llegaba la khumunta, y los empleados de las fincas regresaban con las cosechas y con cerdos de gran tamaño llamados k’uras para preparar platillos como chicharrón, fricasé, warjata o fritanga.

“Era un día de solidaridad porque llegaban grandes cantidades de productos, pero no sólo se favorecía a quien podía adquirirlos, ya que se veía a los empleados de las casas llevando una parte a los hospicios, hospitales y asilos. También eran beneficiados los inquilinos, ex arrenderos y los familiares pobres o que no tuvieron buena cosecha”, explica De Col.

El chairo era un plato que se consumía a diario. Surgió por la khumunta, ya que los restos que quedaban, como el chuño más pequeño, la tunta más menuda, el cebo de la chalona, la pepa del ají o huaicachira eran regalados a los pongos, quienes los mezclaban con otros condimentos creando así el jintimanka, que en su versión refinada no es otra cosa que el chairo.

Agosto

Para el 16 de julio y el 6 de agosto se preparaba lechón o platos también con carne de chancho y se realizaban las verbenas, animadas por el té con té y sucumbé, mientras se observaban las procesiones ecuestres.

Noviembre

 

Llega Todos Santos. Mandaba el ají de arvejas y las “frutas secas”, y también masitas como las empanadas de queso, alfajores, maicillos y bizcochuelos. No podían faltar las tanthawawas, tantha caballos, escaleras, cañas y demás masitas.

Diciembre

El 24 de diciembre, en Noche Buena, era y sigue siendo infaltable en las mesas paceñas la picana con carne de cordero, pollo y vaca, con tunta, choclo, papa, entre otros.

“Antes, la picana se hacía en una olla de barro grande. Se juntaba lo que quedaba de las botellas del vino con papa, nabo, pimienta blanca, las carnes, zanahoria, pasas y hojas de laurel. Se tapaba con una chua y encima de la olla una masa de pan que cubría todo para luego mandarla al horno”, recuerda la costumbrista.

Las cocinas del pasado

Cocina La cocina de antaño se instalaba en un gran ambiente, donde funcionaban las cocinas económicas con dos o más hornillas, que se alimentaban con taquia, excremento de llama, también un brasero alimentado con carbón.

Más detalles Una cocina no estaba completa sin los peroles de cobre, mesas forradas con lata, calentador de agua, wisllas -cucharas de madera.

Desayuno El desayuno de antaño consistía en té o café; sólo los niños tomaban leche.

Más comida El té no era relevante, pero a las 18:00 toda la familia tomaba un caldo muy ligero de avena o sémola, por lo general, y un ají de acelga, fideo y otros.

Chocolate Luego de las tertulias, se bebía chocolate con bizcochos.

La Razon

Artículo escrito por Alejandra Pau / La Paz

Comida Típica Paceña

15 Jul

En la sede del Gobierno. Se tiene la posibilidad de encontrar todos los platos que caracterizan a cada uno de los departamentos

La cocina típica paceña no se deja arrollar por la moderna culinaria
Delicia. Tradicional, sencillísimo, sabroso y nutritivo, el plato paceño es infaltable en fechas festivas en la sede del Gobierno como el 16 de julio o el 20 de octubre

La región paceña es un territorio que ancestralmente pertenece al pueblo aimara, que fusionaron su cultura inicialmente con los quechuas que los dominaron, y más tarde con  los españoles. De esta manera se gestó una cultura mestiza rica en valores de toda índole, y en particular el ámbito de una culinaria exquisita que se conserva a pesar del transcurso del tiempo. Esta cocina andina tiene en algunos casos algunas fusiones con la gastronomía europea

Plato paceño

INGREDIENTES

Para ocho raciones
8 choclos tiernos. 1 kilo de granos de habas verdes. 8 papas con cáscara. 4 quesillos frescos. 1/4 taza de aceite para freír el quesillo. 1 taza de llajwa.

PREPARACIÓN
Poner en una olla cubriendo el fondo con chala (más o menos unas tres pulgadas de alto). Agregar agua hirviendo hasta cubrirlas, todo a fuego fuerte. En cuanto vuelva a hervir, poner los choclos, encima unas chalas para separar y sobre estas, las habas. Se deja hervir unos 25 minutos.
Añadir las papas con cáscara. Cubrir nuevamente con chala y dejar hervir otros 20 minutos, hasta que esté cocido. Si se tiene olla de presión, poner tres pulgadas de agua, la rejilla cubierta con chala, los choclos, las habas y papas, dejar cocer 15 minutos a 15 libras de presión. Contar el tiempo desde el momento que se cierra la válvula.
Poner en una sartén a fuego fuerte el aceite.  Cuando esté caliente freír los quesillos partidos en dos redondeles o tajadas de queso paceño.
Servir en cada plato un choclo, habas, papa y medio quesillo frito y acompañar con llajwa.

Fricasé paceño

INGREDIENTES

Para seis raciones
6 nudos de espalda de cerdo. 1 kilo de maíz blanco, pelado y cocido. 1 kilo de chuño remojado. 1 taza de ají amarillo molido y frito. 2 dientes de ajo molidos. 1 cucharadita de pimienta negra molida. 1 cucharadita de comino molido. 1 cubo de caldo de carne. 1 litro de agua fría. 1 taza de cebolla licuada. 1 ramita de hierbabuena fresca. 3 cucharadas de aceite de girasol. Sal a gusto.

PREPARACIÓN
Colocar en una olla a fuego lento el aceite, la cebolla, el ají, la pimienta, el comino, el ajo y el cubo de caldo de carne; sofreír todo junto.
Añadir a la preparación anterior el agua fría, los nudos de carne de cerdo y la mitad de la hierbabuena. A partir de ahí, dejar hervir e ir sacando la espuma que se formó con la cocción.

Cocinar la preparación por un promedio de 45 minutos hasta que la carne este suave.
En una olla aparte cocinar el chuño con agua y sal.

Para servir, distribuir en un plato hondo el maíz previamente calentado. De inmediato colocar la carne.
Acompañar con chuño y bañe con abundante jugo.
Decorar con hierbabuena.

Chairo paceño

INGREDIENTES
Para seis raciones
8 nudos de lomo de cordero. 8 pedazos de chalona (charque de cordero). 2/3 taza de arvejas. 2/3 taza de habas verdes. 1/2 taza de trigo mote crudo. 2/3  taza de zanahoria pelada y picada. 5 tazas de papas peladas y picadas. 2 tazas de chuño. 1 taza de cebolla picada. 1 taza de tomate picado. 1 y 1/2 cucharadas de sal. 3 litros de agua. 1 cucharada de ají colorado. 2 cucharadas de aceite. 1 cucharadita de comino. 1 cucharadita  de orégano desmenuzado. 1 cucharada de hierbabuena picada finamente.

PREPARACIÓN
Poner al fuego una cacerola con el agua. Cuando esté a punto de hervir, echar las carnes, el trigo mote, el ají cocido en el aceite, la sal, la cebolla, el tomate, el comino y el orégano. Dejar cocer hasta que la carne quede blanda. Agregar las zanahorias picadas en tiras finas y largas, las arvejas y las habas. Dejar cocer unos 10 minutos. Al final poner las papas picadas muy finas y el chuño martajado y lavado en varias aguas (incluyendo el allpi, que es el saldo del chuño molido que queda en la base del recipiente, donde se lo lavó). Añadir sal si es necesario.
Si merma el caldo, añadir unas 2 a 3 tazas de agua hirviendo. Las papas y el chuño apenas deben dar un hervor, o sea unos 6 minutos, hasta que las papas estén ligeramente cocidas y enteras.

Llauchas

INGREDIENTES
Para cuatro unidades
Para la masa: 1/4 taza de agua. 1/2 cucharada de azúcar. 1 cucharada de levadura. 1/2 taza de agua tibia. 2 cucharadas de manteca vegetal. 2 tazas de harina de trigo. 1/2 cucharadita de sal.
Para el relleno: 1 cucharada de manteca. 1/2 cucharada de ají rojo. 1 taza de agua fría. 1 taza de agua caliente. Queso fresco rallado.

PREPARACIÓN
Echar la levadura en un 1/4 taza de agua tibia y también el azúcar. Luego añadir 1/2 taza de agua tibia, sal, manteca y harina.  Amasar bien, cortar la masa en esferas pequeñas y dejar reposar.
Poner una olla a fuego suave, junto con el agua, la sal, la manteca y el ají. Diluir en el agua fría la harina, y añadir a la mezcla, removiendo de forma regular. Sacar del fuego y mezclar con el queso. Aplanar las esferas en discos, rellenar y luego hornear por media hora


Humintas de choclo al horno

INGREDIENTES
Para cinco unidades
6 choclos tiernos y desgranados. 1 taza de leche descremada. 3/4 taza de azúcar granulada. 2 cucharaditas de sal. 1/2 cucharadita rasa de canela molida. 3/4 taza de aceite vegetal. 2 tazas de queso rallado, más 1/2 libra en rodajas. 2 y 1/2 tazas de harina de maíz. 1 cucharada de anís entero, lavado. 1/2 taza de pasas de uva (opcional). Pizca de clavo de olor

PREPARACIÓN
Poner en la licuadora tres tazas de choclo desgranado más la taza de leche descremada. Licuar a medias. Con un cernidor mediano colar y separar la leche del choclo molido y usar la misma leche para seguir moliendo el resto del choclo. Se repite este procedimiento con los seis choclos.
Vaciar el choclo molido y la leche en una fuente mediana. Añadir el azúcar, la sal, la canela molida, el aceite, el anís, la pizca de clavo de olor, la harina de maíz y el queso rallado. Revolver con una espátula. Si se usa las pasas de uva, hay que lavarlas con agua caliente, escurrirlas bien y agregarlas a la preparación. Ahora, revuelva otra vez. Vaciar la mitad de la preparación en un molde (de 14×10 pulgadas aproximadamente) ligeramente engrasado. Poner una capa de queso en rodajas y luego encima la otra mitad del preparado. Hornear durante 1 hora.

OSWALDO RAMOS ASTIBENA – oramos@eldeber.com.bo

Sucumbe

15 Jul

Tradicionalmente se lo preparaba con pisco, ahora es con singani.

Año tras año, en especial la víspera de San Juan y del 16 de Julio en La Paz, es infaltable el tradicional  trago. El sucumbé es una bebida preparada con leche, clavo de olor, canela y singani que, preferentemente, debe ser consumido caliente para combatir las frías noches.

Ingredientes:

  •  2 litros de leche
  • 2 huevos
  • 1 ramita de canela
  • 1 clavo de olor
  • Singani o pisco y azúcar al gusto

Preparación:

  1. Ponga a hervir la leche con la canela y el azúcar. Bata las claras a punto de nieve y agréguele las yemas; saque del fuego la leche y añada los huevos poco a poco para que no se cuezan; luego, agréguele el singani o el pisco y bata con un molinillo hasta que haga espuma.

Cristina Olmos

Plato líder en la ciudad de La Paz

15 Jul

Chairo paceño - Giannina  Machicado La Prensa

Con una presencia sólida en la ciudad de la Paz, el chairo es parte de la tradición culinaria occidental y su fama continúa en ascenso.
El chairo es una sopa mestiza de la gastronomía charquesa, al decir eso nos referimos al Alto Perú, territorio preindependentista compartido por Perú y Bolivia, con predominancia noliviana. La gastronomía de la región surgió a partir del siglo XVI, periodo de muchos cambios.
Los paceños somos muy apegados al chairo y existen diferentes formas de prepararlo. En Perú lo elaboran de diferente manera, lo hacen con más tipos de carne, la sopa puede volverse, incluso, una especie de crema.
La sopa de chairo de la que nosotros hablamos, es el plato bandera de la ciudad del Illimani y a nivel nacional la identifican como tal.
Ingredientes de origen español. El chairo entra en lo que se llamaría la cocina fusión, es decir, la que acostumbra juntar regiones, en este caso, las de oriente y occidente. La carne de cerdo no es propia del occidente, por tanto hablamos de un plato mestizo.
En el libro “Gastronomía Nacional y Literatura”, Antonio Paredes Candia habla de 13 ingredientes que hacen al verdadero chairo, de los cuales al menos 10 son de origen español. Por tanto, este plato es uno de tantos resultados del choque precolonial con el español. La variación en las formas de preparar este plato a nivel local son diversas, destaca la sazón aymara.
Sobre la base de la patasca (concentrado de la carne cocida) es que el cocinero puede jugar con  la combinación de ingredientes y condimentos acostumbrados.

Algo que no conocía

Mucha gente conoce la receta del chairo tradicional, pero lo que no es muy conocido es el uso de la chala del choclo.

Prepare esta delicia para acompañar las fiestas julias.


 Ingredientes
8 papas peladas
1 zanahoria
1 libra de chuño pellizcado
1/2 libra de trigo
Arvejas lo necesario
Habas lo necesario
Chalona (cecina de cordero)
Cuero de chancho (chicharrón)
Chala de choclo
Preparación
Un día antes se lava el trigo y en esa misma agua se hace la sopa, se agrega la chalona, la papa en corte mirepoix (corte que es de 1 centímetro a 1 y medio, en cuadrados). El chuño pellizcado se lo hace hervir en agua con ají amarillo. Se hace cocer la chala de choclo por 10 minutos en fuego lento para que no pierda su aroma y ahí entra la zanahoria, la arveja y las habas.
Es fundamental, poner la chala de choclo en el fondo del plato y servir encima la sopa. Finalmente se pone la hierbabuena y perejil picados y se coloca encima el chicharrón.

P
Chairo paceño – Giannina Machicado – La Prensa

Los platos de La Paz

15 Jul

Cuando viene un pariente cochalo a visitarme a La Paz, siempre tropiezo con el mismo problema: dónde llevarlo a comer un rico plato propio de esta ciudad. El problema no sólo es identificar cuáles son las comidas paceñas, sino también dónde las sirven bien.

Para mi buena suerte, el primer problema se resuelve porque ya tenemos 22 platos y bebidas tradicionales que serán declaradas por ley municipal como patrimonio patrimonio cultural intangible del municipio de La Paz.

Se trata del anticucho, el api, el aphthapi, el chairo paceño, la chicha morada, el chocolate, el fricasé de cerdo, el helado de canela, la huminta, las k’isitas, la llajwa, la picana de Navidad, el pito de cañahua, el plato paceño, el puchero de Carnaval, la k’ispiña, el queso humacha, la salteña, el sándwich de chola y el thimpu de cordero.

No estoy aquí para discutir si hay argumentos históricos que hacen que estos platos sean considerados paceños. A mí mismo me sorprendió, por ejemplo, que estén como paceños el helado de canela, la huminta, la picana, el puchero, entre otros, pero indudablemente sí son tradicionales.

Lo que sí extraño es que la llaucha no esté presente en esta lista de intangibles, pero tal vez esté escondida en alguna otra norma (la marraqueta tiene su propia norma desde hace seis años). Gracias a mi prima Julia encontré un lugar muy famoso donde se vende la llaucha con las picantes ulupicas en el relleno: en la plaza de la Garita de Lima. Esta delicia, sin embargo, no es para forasteros, es sólo para iniciados, para paceños que las comieron de niños. No es algo que yo invite de buenas a primeras a los parientes, pues pueden hacerme caras y eso me pondría de mal humor, pues en mi época universitaria las llauchas alguna vez me sirvieron hasta de almuerzo.

Comidas foráneas

Superado parcialmente el problema de los productos para ofrecer a mis visitantes, la dificultad es encontrar un sitio donde se los sirva. En Cochabamba no es problema encontrar la ruta para llegar a un lugar donde sirvan un BBB (bueno, bonito y barato).

En La Paz es una tarea difícil. No sé si habrán notado, pero cuando queremos comer algo especial los paceños recurrimos a los restaurantes de comida rápida, de pastas italianas, de rodizios y parrilladas, de comida china, de comida chuquisaqueña, de comida beniana o cruceña, de restaurantes chapacos e incluso elegimos platos orureños.

Y para colmo, mientras en Cochabamba siguen inventando platos deliciosos como las chamarritas o el plato del bicentenario (chuleta de cerdo a la plancha, colita a la brasa, conejo cuis hervido, servidos con papa morada, rodajas de choclo, quesillo, chorrellana, arveja, haba, locoto, ají raspado, quilquiña, chicha y cerveza ), los de la salteñería “Paceña” inventan la salteña vegetariana. No es justo.

Si encontramos comida rica, y paceña, tenemos los dos extremos para saborearla; o en los agachaditos (puestos callejeros) o en restaurantes caros. Por eso me alegró saber que algunos empresarios-políticos estén intentando cubrir este nicho de mercado con dos cadenas de comida rápida, pero con platos tradicionales bolivianos y paceños. Ya es una opción que no había hace un año atrás.

Pescado

El pescado, ya sea pejerrey o trucha, se ha convertido en la solución más cómoda que encuentro cuando quiero llevar a mis parientes foráneos a comer algo bien paceño. Conozco algunos lugares, entre exóticos (léase mercados populares) hasta locales pasables.

La anterior semana, sin embargo, llevé a mi primo y a sus amigos cochalos a comer pescado y terminamos comiendo El maremoto, un superplato para cuatro personas de chicharrón productos de mar; pero si La Paz, Bolivia, no tiene mar. Tarde me di cuenta de que los llevé a un restaurante peruano.

Paceños: hasta aquí hemos tolerado una especie de destierro en el seno mismo de nuestra ciudad, ahora que tenemos la Ley de la Gastronomía Tradicional Paceña hagamos esfuerzos en serio para revalorizar nuestros platos tradicionales, para promocionar los lugares donde se los venda en buenas condiciones de higiene y comodidad, donde seamos atendidos con amabilidad.

Podemos hacer mucho más que vanagloriarnos de nuestra marraqueta o esperar la Alasita para comer el plato paceño.

Llaucha, sabor de la mañana paceña

15 Jul

Las primeras vendedoras de la empanada estaban en la Garita.

La llaucha es una empanada irremplazable para los paceños, ya que es una tradición degustarla a media mañana. Algunas personas acostumbran a acompañarla con un caliente y aromático api.
El chef del Instituto Técnico Nueva Bolivia (INB), Miguel Poma, señaló que el origen de las llauchas se remonta a los años 60, cuando aparecieron las primeras vendedoras de la empanada humeante, por entonces, ubicadas en la zona Garita de Lima, donde cada día ofrecían la delicia desde las 05.30.
Poma destacó que el sabor de las empanadas gigantes, sin repulgue, jugosas y rellenas de queso, se ganó la preferencia y el gusto de los paceños. “Su sabor es único porque la cocción se realiza en el piso del horno, este procedimiento le da un sabor y un aroma único a esta masa que después se pinta con ají colorado”.
El chef resaltó que la llaucha es un patrimonio de los paceño al igual que la marraqueta.
“Un desayuno eminentemente paceño con llaucha o la marraqueta ya es tradición en La Paz”.
El origen de su nombre. La historiadora Elizabeth de Col indicó que, el nombre de la llaucha proviene de queso llauch’ita, en aymara es la acción de agarrar el queso y untarlo en la masa. Posteriormente, su nombre fue simplificado a llauch’ita y luego sólo a llaucha.
Según datos de cronistas, la fama de la empanada trascendió hasta la mesa del dibujante chileno Pepo, autor de Condorito.

“La llaucha es un patrimonio paceño. Su sabor y su forma hacen único a este producto que para muchos es infaltable en sus
desayunos”.

Miguel Poma / GASTRÓNOMO

El chef del INB, Miguel Poma, señaló que la llaucha, en los últimos tiempos, no sufrió considerables cambios, ya que la forma y el tamaño aún se mantienen. Sin embargo, el jigote (relleno) ahora se prepara de manera distinta.
“Hace años, las empanadas se elaboraban con ulupica, un locoto picante, también se ponía ají colorado y bastante queso, pero ahora se mezcla con harina o maicena y tiene poco queso”.
Asimismo, indicó que las empanadas se hacen con base a levadura, harina, manteca, agua, sal y azúcar.
“Hay que sobar la masa con bastante fuerza para que salga bien el producto. Se diferencia con otras empanadas porque ésta no tiene repulgue y es bien colorada”.
¡Cuidado!. Según explicó, para saborear la llaucha hay que tener cuidado, ya que una mala manipulación del producto podría ocasionar que el consumidor derrame el jugo o relleno que está preparado con queso y fécula de maíz. ”Es una especie de salsa de harina o maicena”.
Cada mañana, las vendedoras de llauchas, asentadas en las principales arterias paceñas ofrecen a diario las empanadas a los peatones. Son muchas, pero todas tienen demanda y son raras las que se quedan con algunas sin vender, a mitad de la mañana.

2 y 3,50 bolivianos cuesta una sabrosa llaucha, que es vendida en diferentes calles de la ciudad de La Paz.

La historiadora elizabeth de col señala que el origen de la llaucha puede ser una simbiosis de alguna receta traída por los españoles, ya que el queso proviene de ese país.

“Hace años atrás la llaucha se preparaba con ulupica, un locoto picante y tenía harto queso, ahora el relleno sólo consiste en queso y harina”.

Miguel Poma / GASTRÓNOMO

El Singani

19 Jun

Por que nacio el Singani

 Durante la época de la colonia, con el auge de la explotación de la plata en el Cerro Rico de Potosí, los colonos españoles trataron de cultivar la vid uva, en los pequeños valles ubicados al sur de este departamento de Chuquisaca, en condiciones muy adversas propias de la época. Durante las temporadas de lluvias era imposible sacar la producción de uva de los valles debido al caudal de los ríos. Lo que dificultaba la elaboración de vinos, sobre todo el poder conservarlos por mucho tiempo, situación que los obligo a incorporar alternativas para la utilización de la vides producidas en aquellos valles. La solución a su problema fue la destilación. Así nació el singani.

Elaboracion del Singani

El Singani tiene como materia prima la uva moscatel de Alejandría. Tras la cosecha de uvas, se pasa un proceso de molienda, cuyo producto es llevado a las cubas de fermentación, el productor controla que no se extinga la fermentación y que las temperaturas del mosto no se eleve por encima de entre 19º C – 21º C, ya que la fruta perdería su aroma natural, que es el que le da el carácter final del singani, obteniendo así un vino base, que luego pasará a una etapa de destilación en los alambiques. El proceso demora siete días y el resultado es un destilado claro de vino que se conoce local e internacionalmente como Singani.

 

El singani obtenido constituye la indiscutible bebida boliviana que se caracteriza por aromas de Moscatel de Alejandría muy intensos, una graduación alcohólica de 40º GL, y sabor persistente en el paladar.

 https://sites.google.com/site/lapaginadelsingani/el-singani

Sándwich de chola, una delicia nacional

17 Jun

El tradicional alimento llegó a La Paz en 1908 y luego se expandió a todo el país.

Para algunos el sándwich es sólo un plato improvisado para calmar el hambre, asociado con la comida chatarra. Sin embargo, muchos han hecho del alimento una exquisitez y se crearon variedades en cada país. Tal es el caso del sándwich de chola en Bolivia, muy tradicional en La Paz.
El chef Luis Ballivián, instructor de gastronomía en la Primera Escuela de Hotelería y Turismo de Bolivia, mencionó que el origen del sándwich se remonta en 1762, en Europa. “Se dice que el Conde de Sandwich (John Montagu) a quien le gustaba jugar cartas, le pidió a su mayordomo que le prepare algo de comer, pero que lo pudiera agarrar con una sola mano ya que estaba en uno de sus maratónicos juegos”.
Entonces, dijo, el cocinero le llevó un pedazo de carne entre dos cortes de pan y así fue como nació el sándwich, en la actualidad, un alimento mundial.
El origen del sándwich de chola. Ballivián aseveró que con la globalización y los frecuentes viajes de europeos a Sudamérica, se creó en 1880 en Perú el sándwich de butifarra, un embutido con trozos de carne de cerdo, que se lo preparaba con lechuga, verduras criollas y pan. “Se lo comía en las corridas de toros por su fácil manejo y preparado”.
Posteriormente, dijo, ya en el siglo XX, en 1908, el sándwich de butifarra llegó a La Paz. “En ese entonces, fue preparado y vendido por las señoras de pollera (cholas) y consumido en fiestas patronales como los prestes.

“Es difícil hablar de la comida boliviana justamente por la fusión de culturas. No hay mucha historia, el sándwich de chola se lo vende en todo el país”.

Guillermo Pérez / VICEPRESIDENTE DE LA JUNTA DE VECINOS

Desde que el sándwich de butifarra llegó a La Paz, en 1908, con el pasar de los años sufrió pocas modificaciones. El gastrónomo Luis Ballivián mencionó que en áquel tiempo, el alimento era preparado en la tradicional marraqueta con carne de cerdo, zanahoria, tomate y cebolla.
Algunos cambios. Ballivián, comentó que con los años y debido a la gran cantidad de inmigrantes que llegaron al país, el sándwich de chola sufrió variaciones en su preparado. “Le cambiaron el pan y le incorporaron el escabeche – que es de origen árabe- y el ají, pero, continuó siendo preparado por las señoras de pollera“.
Posteriormente, aseveró, ya por los años 50 se le agregó el chicharrón de cerdo o “cuerito”, como se lo llama comúnmente, la llajhua y la mayonesa. Se volvió tradicional no sólo en La Paz, sino en todos los departamentos”.
Ballivián enfatizó que no sólo la manera de preparar el sándwich cambió con el tiempo, sino que también la manera de cocer la carne de cerdo, “anteriormente se lo asaba en un horno a leña y por ello su sabor era único. Ahora se usan mucho los asadores a gas”.
A ello se suma, dijo, el uso del pan marraqueta, “puedo decir que el ingrediente principal del sándwich de chola es la marraqueta”.

“Se dice que el sándwich de chola sólo se vendía en las festividades patronales. Ahora lo podemos encontrar en culquier parte de la ciudad”.

Luis Ballivián / GASTRÓNOMO

104 años datan desde que el sándwich de butifarra llegó a La Paz desde Perú, para encantar a los paladares bolivianos.

Oferta Gastronómica Paceña Tiene Tres Productos Estrella

7 Jun

 Los sándwiches de chola, el Macho Camacho y los choripanes se llevan la flor.

domingo, 21 de octubre de 2012 20:07 Publicado por MSCD

La Paz tiene una variada gastronomía, dentro de ellas tres bocadillos que el visitante no debe dejar de probar. Entre ellos: el sándwich de chola de Paulina Cruz, los sándwiches de chorizo de Doña Elvira y el recientemente creado, el Macho Camacho, para deleite de los paladares más exigentes.

LARGAS FILAS EN LA AVENIDA SAAVEDRA

Desde las cuatro de la tarde las largas filas se divisan al final de la avenida Saavedra, muchos lo saben ya salió la primera pierna de cerdo al horno para preparar los famosos “Sándwiches de Chola” de doña Paolina Cruz que tiene el negocio hace décadas. Choferes, militares, policías, vecinos, ejecutivos, políticos, diplomáticos, deportistas, niños, se acercan para hacer el pedido.

Este sándwich hecho con carne de cerdo, escabeche de cebolla, zanahoria, un picante dorado y una sarnita crujiente (acompañado del muy cotizado cuerito tostado) no demora más de dos minutos en servirse por la ágil atención que brinda el equipo familiar que la rodea.

El precio único es de 10 bolivianos para todos los que visiten este puesto. Para preparar esta delicia se requiere 1 pierna pequeña de cerdo. 2 limones. 6 ajos. 4 vainas de ají colorado. 1 bolsita de bicarbonato. 5 vainas de ají amarillo. 1 cubito de caldo de gallina. 3 cebollas y panes caseros redondos.

VENTAS IMPARABLES

A las 6:30 doña Elvira Goitia llega hasta el tercer nivel del mercado Lanza junto a sus funcionarias. A las 7:00 el olor del sándwich de chorizo abre el apetito casi de inmediato a los clientes habituales y no habituales. Hoy son un ícono de la gastronomía paceña.

Su actual espacio no llega a los cinco metros, codo a codo los clientes se ubican en asientos dentro de una especie de cabina – no muy apto para el negocio-, unas cinco ayudantes vocean “le sirvo, le sirvo, pase pase ¿cuántos quiere?” a medida que los “caseros” dan el “sí” mirando una gran cantidad de chorizos en el sartén con aceite caliente que se acomoda al lado de la fuente llena de tomates y lechuga.

Del mismo modo, lustrabotas hasta políticos se acercan para saborear el bocadillo que tiene el chorizo, lechuga, tomate, cebolla, llajua, mostaza mayonesa a elección en pan sarnita o marraqueta.

“No pasen de largo en la Pérez Velasco sin servirse un rico sándwich de chorizo” recomienda Doña Elvira, quien recuerda que ya está 30 años en el lugar. El precio único es de Bs. 7 y se vende hasta las 21:00.

Fue tanta la prosperidad y fama del negocio que ayudó con ese dinero a que sus hijos salgan profesionales.

http://boliviachef.blogspot.com/2012/10/oferta-gastronomica-pacena-tiene-tres.html

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