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El qarachi para el wallaqi está por desaparecer

22 Feb

El qarachi es el ingrediente principal para preparar uno de los platillos tradicionales del altiplano paceño, como es el suculento y nutritivo wallaqi, que además se comercializa con gran aceptación en mercados y restaurantes de las ciudades, sin embargo, un reporte de la Unidad de Pesca de Acuicultura de la Gobernación de La Paz hace conocer que éste, junto al mauri, son especies nativas del lago Titicaca en vías de extinción, debido a la pesca y comercialización sin control.

Es por esta situación que se puso en marcha  el proyecto de repoblamiento de ambos peces en el lago, que une a Bolivia y Perú. Se pretende capacitar sobre la crianza de estas especies a más de 3.430 familias campesinas que se dedican a la pesca, de 108 comunidades que están en cinco provincias del departamento paceño, informó el responsable de la Unidad de Pesca y Acuícultura de la Gobernación paceña, el ingeniero Salas Fernández.

“(El qarachi y el mauri) están prácticamente en peligro de extinción, por eso justamente la Gobernación ha previsto impulsar este proyecto. El objetivo del proyecto es justamente preservar y aprovechar de manera sostenible las especies nativas del lago Titicaca, mediante el repoblamiento paulatino”, señaló a la Agencia de Noticias Indígenas de Erbol.

Capacitados

El proyecto de repoblamiento y capacitación cosechó en 2012 sus primeros resultados con la formación de 440 familias. Fernández dijo que se liberaron 300 mil alevines (peces chicos), además de semillas de karachis y mauris en el lago Titicaca.

“Se capacita a las familias para que ellos aprendan a realizar el repoblamiento de las especies nativas (…) la parte técnica del proyecto se empezó en agosto de 2012 y ya se tienen resultados”, manifestó.

Añadió que el proyecto demanda una inversión de 3 millones de bolivianos y durará cinco años dirigida a pescadores de poblaciones aledañas al lago Titicaca de las provincias Omasuyus, Camacho, Los Andes, Ingavi y Manco Kapac.

Caldo de qarachi

En el blog Sabores de Bolivia se informa que el caldo de qarachi o wallaqi no sólo se prepara con qarachi, sino también con pejerrey, truchita o incluso un pez de carne algo dulce que también vive en el lago Titicaca como el mauri.

“El wallaqe tiene un ingrediente importante que le da el sabor y se denomina koa (arbusto altiplanico cuyas hojas se parecen al comino y de un olor muy fuerte)”, se lee en la nota.

El preparado del wallaqi es sencillo y variado: en una olla se hace hervir primero el agua, luego se pone la  cebolla finamente picada, con ajo, comido y ají molidos (mover siempre) durante algunos minutos, para luego poner la koa bien lavada junto con las papa peladas, esperar unos 15 minutos, añadir los pescados  y dejar que hiervan por algo más de 10 minutos porque su cocido es rápido y puede deshacerse. En ese proceso final recién poner la sal. Acompañar con chuño.

La preparación de este platillo tiene un sabor diferente y más agradable si se lo hace en fogón (cocina de barro) en ollas de barro, y a la leña, como se opta en las comunidades.

 

   ERBOL DIGITAL
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Singani – Luribay

22 Feb

Luribay lugar apacible de hermosa geografía

  

Quienes viajen al Luribay, ubicada en la primera sección de la provincia Loayza de La Paz, se familiarizan con las 65 curvas que unen a este paraíso con la Sede de Gobierno. La geografía accidentada de su camino pudiera ser una de las principales dificultades para llegar a este hermoso e insospechado lugar. Las montañas jaspeadas, rojizas, cafés y verdes, hasta encontrarse con un verde profundo, contrasta con el cielo más celeste de Bolivia. Luribay, declarada “Ciudad del Singani”, está orgullosa de su agricultura y de su pasado. Pese a su belleza y a ser uno de los lugares más apetecidos por los turistas para convencerse de los contrastes de nuestra tierra, Luribay carece de servicios básicos y es uno de los más afectados por la carencia de agua potable, no cuenta con telefonía y sus habitantes viven en permanente alerta por la crecida del río; el mismo caudal salado amenaza a Sapahaqui y Caracato. Famosa por sus ferias, el Luribay hizo famosa a su plaza, que de cuando en cuando se llena de forasteros que se deleitan con su fina culinaria y compran “los duraznos más sabrosos del Universo”, como los llaman los agricultores que muestran variedades del jugoso y carnoso fruto. Hay 18 tipos de duraznos y a cada cual con el nombre más lindo: “mocito blanco”, “perchico colorado”, “ulincate jaspeadito”, también se producen sabrosas peras y uvas perfectas para la elaboración del vino y singani. Los frutos inundan la zona en el mes de febrero, cuando la riada así lo permite. Las más de 200 familias que se dedican a la agricultura son férreos defensores de su tierra, a tal extremo que se oponen al uso de plaguicidas para evitar las pestes. La producción agrícola de Luribay es natural y mejorada con injertos. Está distante a 165 kilómetros de La Paz y fue fundada el 29 de mayo de 1897. Cuenta con 10.394 habitantes. Uno de los grandes orgullos de esta tierra es el haber visto nacer a hombres prominentes como José María Pérez Urdininea, Felipe Segundo Guzmán y José Manuel Pando. Antes de la Revolución del 9 de abril de 1952, algunos propietarios de los alrededores de Luribay eran ingenieros agrónomos y fueron ellos quienes se dedicaron a la destilación de los más finos vinos y singanis del país. Según sus habitantes, Luribay también podría convertirse en un sitio turístico, por la belleza de sus paisajes y su clima benigno. Entre otros de sus encantos están los chullpares de Totora, las puyas raymondi de Thumi, la arquitectura colonial de sus iglesias, además de la casa de quienes fueron presidentes José Manuel Pando y José María Urdininea. El mirador de Murmutani es una formación rocosa al oeste de la región, y las termales de Azambo son atractivos imperdibles para quienes vistan la provincia. Otro atractivo turístico es la laguna de Totorkota, cerca de Yaco, donde amautas y yatiris realizan sus ceremonias espirituales. Se puede apreciar también la iglesia de la Exaltación de Yaco, que tiene una estructura arquitectónica de la época Colonial. La población de Luribay puede ser visitada durante todo el año, siempre y cuando se tenga el cuidado de conducir con cuidado, especialmente en época de lluvia. DATOS – En el mes de septiembre, el valle de Luribay expone para sus visitantes la forma ancestral y artesanal en la elaboración de vinos y singanis de altura. – Para recibir a sus visitantes existen albergues que constan de cinco habitaciones con todas sus dependencias, y están a dos cuadras del centro de esa población. –

Los vehículos que viajan hacia el Luribay salen de la terminal de Villa Fátima y el costo de los pasajes es de Bs 25. – Transportes “Luribay Durazno” es la principal línea que llega hasta la localidad, aunque existen otras empresas particulares y minibuses que prestan el servicio.

 

El Diario – BOLIVIA

Bizcochos yungueños

14 Feb

biscochuelo

En ocho vasos de chicha cochabambina de 4 as de arropada, se le pone la harina como para \a lagua espesa; en este término se bate bien ira que salga buena la levadura. Esta se pone las 4 de la tarde para las 7 de la mañana guíense, hora en que se baten 60 huevos con 1/2 libras de azúcar, 1 libra de manteca y la levadura, todo reunido. Luego se le pone harina hasta que la masa quede en buen punto. Esta asa se deja con manteca untada por encima ira que no se raje y se hace madurar hasta que pone otro tanto de lo que es la masa, y se oposita en una habitación abrigada. Cuando está la masa bien madura se soba hasta que puede como mantequilla y se hacen los bizcochos, hechos éstos se les unta con manteca,  doblan y se cortan dejando nuevamente que maduren y esponjen hasta ponerse livianos; entonces se hornean en horno templado.

La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana.

Beatriz Rossells Montalvo:

LA PAZ-BOLIVIA:

Instituto de Estudios Bolivianos, 2003, 446p.

Singani de Luribay

14 Feb

 

En la carretera de La Paz a Oruro, nada más pasar Patacamaya, a la izquierda se abre un camino de tierra. A ambos lados lucen cultivos de papa, cebada y trigo. La apacheta, a 4.500 msnm, inaugura la bajada al valle por una carretera serpenteante decorada por cactus y tuna. Tras cuatro horas y media de trayecto desde la sede de gobierno, se alcanza el cartel de meta: Luribay “Capital del durazno y de la uva”.

Es en este lugar, capital de la provincia paceña Loayza, donde se encuentra la Cabaña Unión, cuyo dueño, Samuel Apaza, es el rescatador de la producción de vinos y singanis en el pueblo. Y es aquí también donde acaba de abrirse un albergue para alojar a visitantes dispuestos a conocer los miles de viñedos y distintos frutales de un lugar cien por cien agricultor. Turistas que observarán el ritual del vino y del singani de altura. No: de mucha altura. Y por qué no, catarán más de uno.

Apaza trabajó desde niño en una hacienda en Poroma (Chuquisaca). Fue allí donde aprendió a tratar la uva para fermentarla y destilar el líquido. Sucedió que tanto el hacendado como otros patronos terminaron abandonando y la mayoría de la descendencia de estos productores emigró a La Paz, y se perdió así la costumbre del vino.

En 1983, Apaza compró dos hectáreas de la hacienda La Unión, donde décadas más tarde, marzo de 2007, se formó la asociación La Cabaña Unión-Turismo Rural, encargada de la fabricación de vinos, singani, mermeladas de fruta, lágrimas de uva y jugos. Se rescató así la elaboración de productos de la tierra; “el singani estaba desapareciendo, si no llega a ser por esta asociación yo creo que se hubiera perdido”.

Para llevar a cabo este cometido tuvieron que convencer a otros cultivadores y amigos del pueblo. No fue tarea fácil. “En un principio no nos comprendían y no veían claro el emprendimiento. Lo hicimos con quien nos entendió”. Finalmente consiguió juntar a 22 socios activos y diez pasivos (proveedores). Los primeros ponen capital a partes iguales, pero aun así es necesaria la ayuda de otros organismos. Según Hugo Choquecallata, guía y coordinador de actividades de la asociación, la Cabaña Unión tiene varias contrapartes que les han ayudado a sacar su proyecto adelante. Entre ellas, el Fondo de las Organizaciones Económicas Campesinas (Oecas), la Red Tusoco y la Cooperación Técnica Belga (CTB).

Al llegar a la Cabaña Unión se degusta un almuerzo originario que incluye cui y vino casero. Vino blanco elaborado con uva moscatel de Alejandría. Vanni de Michele, natural de Verona (Italia) —famosa por sus vinos— y voluntario de la ONG Progetto Mondo, lo define como “un vino hecho de manera artesanal sin aditivos químicos. Natural, turbio y no filtrado; de color amarillo paja”. Dice que en la nariz se siente el aroma de durazno y nuez fresca. “Seco y fresco en el paladar —continúa— tiene un sabor persistente que recuerda el sabor de frutas frescas como la manzana y la pera. Es un vino joven, suave con baja graduación alcohólica (9,5°)”. La moscatel de Alejandría es la que usan también para la producción del singani. El uso específico de esta uva es lo que diferencia al singani boliviano del pisco peruano, elaborado éste con uva torontel, albilla, quebranta o uvina, entre otras.

La grandeza de la naturaleza te abraza instalado en el albergue. Mires donde mires está la serranía; a cada lado se alzan recias montañas marrones y verdes. Pero destaca una entre todas ellas, el cerro Laurany, la más imponente y peculiar. A simple vista se diría que se trata de un macizo rojo. Hugo Choquecallata se me acerca y cuenta conmigo los colores. No es sólo rojiza. Hugo recuerda una montaña argentina conocida por su diversidad de tonalidades; entiendo que debe referirse al macizo de Purmamarca, conocido por sus siete colores.

No es temporada de uva, y parece que los viñedos más cercanos a la finca ya se quedaron sin frutos; así que hay que ir una hora y media en vehículo hasta llegar a Porvenir —parte del municipio de Luribay— para ver otros viñedos que aún están cargados. Según una publicación de Redalyc, de diciembre de 2008 —número dedicado a los vinos de altura en Bolivia—, “la introducción de las primeras plantaciones de vid se remonta al siglo XVI en la población de Luribay (La Paz) y Mizque (Cochabamba); posteriormente se introdujo a otros valles, como el de Cinti en 1584 y más tarde Tarija”. Luribay posee pues de los más antiguos viñedos que se pueden encontrar en el país. Justiniano Díaz, guía también del emprendimiento La Cabaña Unión, cuenta que fueron los jesuitas los que trajeron las plantas. “Se cuenta que reprodujeron por pepas, porque no dejaban traer las cepas. También se puede reproducir así, pero es más lento”.

Al éxodo de los patronos hay que añadir la plaga de filosera —insectos que atacan la raíz y merman la cosecha— que abatió la mayor parte de los cultivos de vid criolla en Luribay. Estos dos motivos hicieron que la producción de vino y singani se viera menoscabada de 1975 a 1995. La implantación de nuevos cultivos con pie de injerto americano —más resistente a la filosera— solucionó el problema.

Víctor Touchard (socio proveedor) calcula que tiene unos 5.000 viñedos distribuidos en 7.500 metros cuadrados: el 30% es injerto. Son las viñas más altas de Luribay, y posiblemente de Bolivia. Están a 2.825 msnm. Pareciera que el injerto se tuviera que hacer directamente con las nubes.

Es inevitable no sacar a colación los famosos vinos de altura tarijeños, que si bien proceden de viñedos muy altos, se cultivan un kilómetro más abajo que los paceños de Luribay.

“En Tarija se atribuyen el vino de altura —comenta Touchard— pero el nuestro es más alto”. Reconoce que va a ser un poco difícil que puedan superar a Tarija. “Su calidad es muy buena y tienen mucha experiencia. Tienen cantidades extensas de producción de uva. En cambio a nosotros, en Luribay, nos desfavorece esa parte porque no tenemos grandes terrenos”.

Durante la estancia en Luribay, todos los socios hablan de Luis Vicente Elías. Oriundo de La Rioja —la denominación de origen más famosa de España— acabó visitando los viñedos de Luribay de la mano de Apaza y su hijo, Omar, presidente de la asociación. Elías estaba recorriendo los viñedos de América cuando aterrizó en Bolivia con la intención de visitar Tarija y Chuquisaca. En la Cabaña Unión se enteraron de su llegada y le buscaron para enseñarle sus viñedos y la hacienda. Luis Vicente se alegra de este encuentro y rememora su estadía, que califica como una “experiencia única”. “En Luribay —comenta el español— hay cultivos de la época de la conquista; formas de plantación únicas; altitudes extraordinarias; y una gente como Apaza y toda su familia que son un encanto”. Sobre el vino piensa que “necesitan algo de tecnología y mejores tratamientos en la viña, aunque los singanis son excelentes”. Si Omar y Hugo se pusieran a trabajar en serio en vinos —reconoce— podrían entrar dentro de ese marco de vinos de altura tan alabados y buscados.

Luis Vicente Elías colaboró con Fautapo, la fundación que más está trabajando por el viñedo en Bolivia, en la elaboración de un libro que contará las experiencias de su viaje. Durante su paseo por Bolivia se realizaron cursos a los que acudieron los principales productores de vino del país, entre ellos representantes de Luribay. Apaza recuerda que el español se refirió varias veces a los viñedos de Luribay, y entre risas espeta: “Medio celosos se han puesto de La Paz”. Es que Elías reconoce que “los viñedos de Luribay, junto a los de Camargo y Cotagaita, son los más antiguos y originales”.

Aguas glaciales

La altura y el agua para el cultivo parecen ser los principales motivos del dulzor de la uva, que según cuentan supera a la de otras regiones. “Regamos con aguas glaciales—asegura Touchard— con aguas de la cordillera que son cristalinas. La calidad del agua es lo más importante para que el producto esté sano y limpio”. Además, no usan insecticidas. “Nosotros cultivamos la uva de forma natural y orgánica. No utilizamos químicos para la producción; simplemente usamos abono orgánico de vaca u oveja”. Para curar las plantas, y alejar a los hambrientos insectos, no usan insecticidas sino que bañan los frutales en azufre que, según cuenta este patrón de Porvenir, no es tan dañino como el químico, y no es tóxico.

Entre sus plantaciones de uva también encontramos duraznos, el otro símbolo de Luribay. Podemos rescatar algunas de estas frutas, pero no hay buenos ejemplares porque tampoco es la temporada. Su cosecha suele ser en febrero. Las viñas hacen sitio a los manzanos y de éstos sí que podemos saborear su fruto pues su temporada es prácticamente todo el año.

Touchard tiene una pequeña destiladora en la que hace singani para consumo propio, básicamente. Explica que “la tradición viene desde mis abuelos. Hacer vino no es algo difícil. Acá todos saben hacer vino, es una costumbre entre la gente del lugar, no es algo extraño”.

La visita a Porvenir incluye otros viñedos. Los cultivos de Hugo Zapata y su hijo Wilfredo son colindantes. De los del vástago agarramos una gran cantidad de frutos que vamos saboreando mientras cruzamos a pie el camino que separa ambas plantaciones. Durante este tramo, Hugo Choquenallata relata, como antes Apaza, la dificultad inicial de encontrar proveedores. Recuerda que cuando el emprendimiento arrancaba fueron a pedir a los cultivadores que les vendieran las uvas. Les decían que les pagarían lo mismo que recibían en La Paz; se evitarían el camino de viaje y cobrarían la misma plata. “Aun así no querían —recuerda Choquenallata—, así que tuvimos que tomar una medida drástica: nos fuimos a La Paz y les compramos las uvas al mismo precio que les habíamos ofrecido en Luribay”. A partir de ahí todo cambió y una gran cantidad de proveedores se sumaron al proyecto. Ganarían lo mismo y se ahorrarían el viaje.

En la vivienda de Hugo Zapata probamos por primera vez el singani. La botella reza: Elaborado y etiquetado en origen por “Bodegas y viñedos Luribay”. Es un producto elaborado íntegramente con uva 0moscatel de Alejandría, cosechada en nuestros viñedos y seleccionada cuidadosamente por viticultores de la Región del Valle de Luribay. La asociación no está muy contenta con el etiquetado que temporalmente están llevando sus envases. “Necesitamos un plan de marketing” dice Hugo Choquenallata. Calculan que el singani se comercialice en La Paz a final de año y para ello tienen que lanzar el producto con fuerza; una buena imagen es esencial para introducirlo en el mercado. El vino, sin embargo, tardará más en comercializarse, y no por problema de etiquetado, sino porque tienen que seguir mejorando el género. “A mí me gusta el slogan vino de altura para gente de altura”, reconoce Samuel Apaza.

El sabor del singani es fuerte e intenso. Unos cuantos tragos nos servirán para afrontar mejor el traqueteo de la carretera de vuelta al albergue. La zozobra y una luna redonda, lechosa, brillante y titánica nos acompañarán en el retorno.

El zarandeo de la carretera de bajada al valle es uno de los mayores inconvenientes para los cultivadores de frutas, verduras y hortalizas del pueblo. La mayor parte de su producción se vende en La Paz y muchas veces llega maltrecha por los vaivenes de la carretera, que no está asfaltada. Sabino Gerónimo y Néstor Chávez, mientras desayunan junto a otros dos compañeros una botella de singani a las 08.00, comentan que la fruta está lista para venderse en época de lluvia. La dificultad del terreno hace que la carga llegue maltrecha a la capital. “La arroba de la uva (12 libras) cuesta 60 bolivianos, pero como llega rematada la tenemos que vender a 40”. Esto sucede en el mejor de los casos, pues si la carretera se ha inundado, la fruta se desperdicia por completo.

Eddy Aguilar Canaza —del MAS— es director de Desarrollo Humano del Gobierno Autonómico Municipal de Luribay, y asegura que el problema de la vía se va a solucionar. “El proyecto de asfalto se ha dado inicio, ahorita ya están removiendo tierra”. Según Aguilar, en dos años más la carretera estará totalmente asfaltada.

Omar Apaza y Hugo Choquenallata se encargan de enseñar el proceso de producción de vino y singani a los visitantes. En grandes bidones almacenan las uvas con agua, en la sala de fermentación. De ahí pasa a la destiladora, que Samuel compró de la vieja hacienda del expresidente José Manuel Pando, nacido en Luribay.

Luribay, además de tierra de durazno y uva, es patria de expresidentes. Son tres los nacidos en este territorio. A Pando se suman José María Pérez de Urdininea y Felipe Segundo Guzmán. El visitante podrá conocer sus fincas como una curiosidad más de las muchas de Luribay. A ellas se suman las leyendas de los tapados, según dice Justiano Díaz. A lo largo y ancho de Luribay —que comprende tres climas: altiplano, cabecera de valle y valle— están escondidos remotos tesoros de la época incaica, o incluso anteriores. “En realidad no están catalogados — dice Hugo Choquenallata— se cree que pueden ser tiwanakotas, pero no se sabe”. Don Samuel afirma que no son leyendas. En su propia finca han descubierto dos tapados: “Hemos detectado tres cajitas en un lugar y, en otro, un hornito. Intentamos sacarlos, pero no hay dinero para contratar maquinaria”.

El sabor de la uva destilada nos acompaña de vuelta a La Paz. Parece que la canción que Justiniano Díaz entonaba a ratos durante la visita tiene razón. La cantata aymara Luribay Durazno anuncia que en esta tierra “turista que pescan lo ahogan en vino”.

 

ASOCIACIÓN LA CABAÑA UNIÓN

Representante legal:Omar Samuel Apaza,

Calle Edgar Condori Condor

DirecciónLuribay Teléfono – Celular: 77291872 – 70683246

La Razón / María L. Vivas

Un cielo encapotado despide al pepino y Carnaval paceño

10 Feb

Adiós Hubo 2 entierros del pepino, en San Francisco y Cementerio

“Pero volveré al año, volveré”, sentenció el tradicional pepino chorizo durante el entierro simbólico que ayer puso fin al Carnaval paceño. Mientras las viudas lloraban la despedida, un pícaro ch’uta respondió al personaje: “Yo cuidaré de tus cholitas y de tus 500 mil bebés”.

Al cortejo fúnebre, en la plaza Mayor de San Francisco, llegaron unas 1.000 personas que tuvieron que soportar más de dos horas de lluvia, que cayó cual lágrimas de viuda. Pero los paraguas e impermeables se dejaron de lado cuando los grupos musicales tocaron las canciones de despedida.

Picarescas e improvisadas coreografías de mujeres con trajes antiguos y de pepinos sobresalían en medio de cuecas, huayños y bailecitos que la orquesta Recuerdos Vivo y los infaltables Los Olvidados tocaban rememorando antiguas estudiantinas que alegraban el Carnaval de los años 30 y 40.

“Qué viva el Carnaval”, indicó el oficial mayor de Culturas de la Alcaldía paceña, Wálter Gómez, organizador de esta representación. “Despedimos esta fiesta, pero la vida es un Carnaval y hay que saber vivirla, no hay que llorar”, ovacionó por su parte Arianet López, la cholita paceña.

Al concluir la retreta, las viudas, representado por el sector femenino de Los Olvidados, rodearon el ataúd del pepino, que era cargado por otros personajes, y se alejaron hasta desaparecer por la calle Figueroa. “No, no te vayas pepino, tantas wawas (bebés) me has dejado”, lloraba una de ellas. Ch’utas. Esta despedida también se vivió en la zona del Cementerio, donde alrededor de 25 mil personas vestidas de ch’utas y pepinos, y acompañados de sus parejas, danzaron al ritmo de sus bandas hasta la noche. La vistosidad de sus trajes de colores vivos y coreografías fueron características de las 25 comparsas que danzaron por la avenida Baptista.

Javier Escalier, presidente de la Asociación de Comparsas del Carnaval de La Paz, indicó que a la fiesta se sumaron bailarines de las comunidades de Coro Coro, Caquiaviri, Viacha, Sica Sica y otras. “Además están presentes de distintas zonas de la ciudad, cada comparsa está compuesta por unas 1.000 personas”.

Ch’utas Súper Papis Bronco Amigo y sus Lindas Mamis 0 km, Farsantes de La Paz, Cariñositos de la Garcilaso de la Vega, Elegantes Ch’utas Choleros de La Paz y sus Lindas Bellezas de Tipo Holandesas, Alegrísimos Ch’utas Coquetos y sus Lindas Joyitas de 24 klts. (quilates)”, fueron algunos de los nombres que identificaban a las comparsas que desde las 11.00 bailaron desde la plaza Garita de Lima, recorrieron la avenida Baptista y Kollasuyo, y descansaron en la cancha El Tejar.

La asociación de comparsas también realizó otro acto simbólico del entierro del pepino en esta zona. Los ch’utas sostenían el ataúd y daban giros bailando en cadena por la Baptista acompañados por las viudas hasta perderse en el Cementerio.

“Ya se acaba el Carnaval, pero no-sotros seguiremos danzando a pesar de que llueva”, indicó Dora Cahua, bailarina de la comparsa Los Ch’utas y Pepinos y sus Cholitas Misk’i Chuymas (corazones dulces). “La lluvia es una bendición y el ch’uta se quedará en el corazón de los paceños”, dijo Escalier.

Segunda vez en francisco

músicaEn la retreta de San Francisco  se recordó temas compuestos por  Gilberto Rojas, Alberto Arteaga, Justo Jaldín y Julio Martínez. Ésta fue la segunda versión consecutiva del entierro del pepino realizada en esta plaza.

En Oruro,  el Carnaval se prolonga hasta el 20

Ayer hubo entradas infantil y de la zona Sur, que inicia su diversiónJuan Mejía

Oruro, en domingo de tentaciones vivió una fiesta infantil con la entrada del corso 2013, y una fiesta de comparsas, unas que bailaron para despedir el Carnaval y otras para dar inicio al Carnaval del Sur, que durará hasta el miércoles.

El corso infantil 2013 fue una muestra del ingenio de los padres de familia para disfrazar a sus hijos con atuendos originales, como el disfraz de un lagarto hecho con maples pintado de verde y con mensajes a favor del medio ambiente, de una salida al mar para Bolivia y otros. La fiesta culminó con el desfile de carros con alegorías a las culturas del mundo.

En la tarde, aproximadamente unas cuatro comparsas se trasladaron a las zonas Este, Norte y Sur para celebrar la fiesta de tentaciones y despedir el Carnaval en el sector de los arenales, el sapo, la víbora, el cóndor y otros sitios tradicionales. Los grupos entraron a la ciudad pasada las 19.00.

Pero la fiesta más relevante fue la entrada de unas 12 comparsas en la zona Sur, que recorrieron toda la avenida España bailando en parejas al compás de trotes ejecutados por las bandas de música. Así se dio inicio al Carnaval del Sur, que durará hasta el miércoles.

Según Cristino Ontoja Moya, un antiguo sureño, esta fiesta nació en la calle Pagador y Tomás Frías en 1968 con la participación de dos comparas: Santa Bárbara y Los Brillantes, en 1975 se trasladó al sector del zoológico y desde 1983 a la avenida Abaroa.

La Razón / Micaela Villa – La Paz

 

Gustu en La Paz

10 Feb

Sabores bolivianos inspiran a la cocina contemporánea
Responsable. Claus Meyer, copropietario del restaurante Noma, uno de los mejores del mundo, creó Gustu en La Paz
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Si tuviera que ser calificado en base a estrellas, Gustu se lleva todas las constelaciones. Y es que el establecimiento, que se encuentra asentado en La Paz, no descuidó detalles, especialmente en el menú donde los ingredientes producidos en el territorio nacional han sido convertidos en platillos únicos en el mundo.

El menú de Gustu obtiene la calificación más alta, con sus 15 propuestas, que a diferencia de otros restaurantes, no están divididas en entradas, sopas, ensaladas y platos de fondo, sino en comidas ligeras y en fuertes.

¿Cuál es la característica principal de sus preparaciones? La innovación a la que se someten los ingredientes. Como la papalisa, que de ser conocida en guiso, en el restaurante se puede saborear con beterragas y aromatizada con la esencia de las flores de hibisco.

Asimismo, la carne de conejo, que comúnmente es preparada en estofado, en Gustu es confitada y servida con choclo rostizado, rociado con crema y cáscara de limón. Y así, la cola de cordero, el cachete de res, el lechón y peces como el pejerrey y la trucha del Titicaca son los insumos para las creaciones de Gustu. En todos los casos aprovechan al máximo la biodiversidad de las diferentes regiones del país. Y si de postres se trata, el helado de tumbo se moderniza con una cama de chanchaca, singani y pedazos de merengue.

La ambientación y la atención, suman, pero al final, vos pondrás la nota

Dónde encontrarlo. Calle 10 de Calacoto # 300. Atención de martes a sábado, de 12:00 a 15:00 y de 19:00 a 23:00.

Historia del Pepino en Carnavales de Bolivia

8 Feb

 

Pepinos, entre máscaras, chorizos y chauchitas (La Razón)
Muchos rostros tiene el personaje más importante del carnaval paceño. Se barajan muchas teorías sobre su origen, pero su historia se continúa tejiendo en los talleres de artesanos.Miguel Vargas S.
Fotos: Tony Suárez, Archivo Foto Cordero / Nicolás Quinteros

Agudísima pone la voz; de tiple, de pipiripi. Aunque el paso de los años le heredó un profundo dolor de espaldas, no puede dejarlo; es un vicio. Cada domingo de carnaval porta un ´chorizo´ —arma contundente ensamblada con medias nylon y rellena de arena— para enfrentarse a la entrada. Detrás de la careta se siente otro. Reparte golpes, lo mojan y se venga con harina y mixtura. ¿Cuánto cuesta ser un joven de 54 años? para el profesor Andrés Aramayo Cayo sólo se necesita vestir un traje y una máscara de pepino.Misterioso origen el de este personaje. Hijo mestizo del pierrot francés, el arlequín y el kusillo —un espíritu juguetón andino que se lleva las semillas durante la siembra—, el fiestero del carnaval paceño remonta su origen al siglo XIX.El historiador Ismael Sotomayor relata en sus Añejerías paceñas las carnestolendas de la época republicana, con la organización de las primeras mascaradas de las élites paceñas y las coplas populares en que la gente se burlaba de las autoridades. Hay rastros de arlequines y bufones, pero del pepino, ni un comentario.El investigador Gonzalo Íñiguez dice que el pepino es un personaje propio de la comedia del arte español que llegó de la mano del teatro del siglo XVIII a Bolivia. Tenía un bonete con tres cuernos, cabellera de cuero de oveja y dientes de vidrio. José De Mesa habla de un personaje surgido a principios del siglo XIX como el arlequín de circos europeos. Otros historiadores recuerdan como su más remoto antecesor al Pierrot de Croce. También está la figura de un clown uruguayo, el Pepino 88, quien en las dos últimas décadas del siglo XIX animó a la Argentina.

Es posible que el nombre genérico del personaje paceño provenga precisamente de este artista, Pepino Podestá, un trapecista que devino en payaso y conformó un repertorio de canciones, letras y chistes vinculados a la actualidad de esa época. Además de sus habilidades de músico, Pepino 88 tenía un espectáculo interactivo en el que dialogaba con su público.

La hipótesis es que con la llegada de un circo argentino o uruguayo, la figura de uno de los clowns —si es que no era el mismísimo Pepino Podestá— quedó fijada en la memoria de los paceños, que lo replicaron a partir de esa fecha. No por nada, el traje de Podestá tiene similitudes con el que aparece en las fotos del archivo Cordero.

Para el antropólogo David Mendoza, el pepino surge como una copia del bufón o el pierrot que se lucía en las fiestas de la clase alta. Pero con el tiempo, la figura fue apropiada por los paceños, adoptando características peculiares.

Alegrías del siglo **
Las memorias de Julio Cordero Benavides no se confunden con un apoyo tan contundente como el del archivo fotográfico iniciado por su abuelo, Julio Cordero. A sus 68 años, recuerda perfectamente sus aventuras como pepino.

La fotografía más antigua que tiene data de 1909 y muestra a este personaje con un traje ancho y careta. El sombrero era en forma de cono y los fiesteros acompañaban sus pasos con las mandolinas.

´El domingo era la entrada para todo el pueblo. El personaje principal era el pepino. En esa época no se mojaba. El pepino tenía una careta feliz o triste y una bolsa llena de mixtura, serpentina y monedas. Los niños les gritábamos \’¡Pepino, chorizo, sin calzón!\’ y él nos sonaba con el chorizo. Luego decíamos, \’¡chauchita, chauchita!\’ y entonces nos lanzaba monedas´.

Así se celebraba en las décadas de los años 40 y 50. La gente jugaba con agua de colonia en botellas de vidrio que llegaban de España y Francia. Después apareció un rociador en envase de goma, pues aún no existía el plástico. La serpentina y la mixtura cubrían todo. No habían globos ni chisguetes.

El lunes, las comparsas visitaban las casas de sus madrinas. En la clase alta se elegía una reina y su mandato se celebraba en grandes bailes en el Teatro Municipal, el Hotel Torino, el Club de La Paz, el Bancario o el Ferroviario. La Alcaldía organizaba las mascaradas.

El martes era la ch\’alla y el miércoles de Ceniza se dedicaba al día de campo. Allí, los comparseros bailaban con las estudiantinas. El viernes de Tentación empezaba la despedida del Carnaval, pues el sábado se realizaba el Entierro del Pepino en la plaza Garita de Lima. ´Se hacía un ataúd de cartón viejo y ahí se ponía al muñeco… en realidad no se lo enterraba, se lo deshacía… las viudas aparecieron años después´, recuerda Cordero.

Julio también fue un alegre pepino. Su tía Luisa le cosía el traje, usaba zapatos viejos y peluca de lana. El traje del pepino tenía sólo un color y la careta era de cartón con engrudo. Luego apareció la máscara de tres cuernos y de yeso.

Los trajes se compraban en la esquina Sagárnaga e Illampu por 10 ó 15 pesos de la época. ´Como no te pueden reconocer, te acercas a las personas conocidas y a alguna chica bonita para halagarla, mojarla con agua de colonia, hacerle tragar un poco de mixtura y adornarla con serpentina. Bailar se siente bonito; hay que chillar, cantar, es pura alegría. Es lindo bailar en ronda sin saber con quiénes´.

En la década de los 60 apareció el juego con agua y la “matasuegra”, arma golpeadora fabricada de cartón prensado. ´Cuánto ha cambiado el rostro del pepino paceño´, se lamenta Julio. Pero existe un artesano que busca recuperarlos.

El hacedor de rostros
Desde que recuerda, sus abuelos trabajaban con yeso. Alejandro Paz Castillo tiene 48 años y un taller en que fabrica caretas de tela para pepinos. También tiene otras de yeso, como las que se usaron a mediados del siglo ** para evitar el daño del juego con agua.

Desde los 10 años, Paz trabaja en ese taller. Allí vio cómo se perdía en el tiempo la máscara de tres cuernos. ´Estos pepinos los ´romperajas´ han vuelto después de mucho tiempo, el modelo es el tradicional. Estaba a punto de desaparecer hasta que los matarifes regresaron con estas máscaras que han empezado a gustar a la gente´, explica Alejandro.

El proceso es en base al fuste de fieltro, que se moldea a mano cuando está húmedo. Al fuste seco se le pasa una capa de yeso (sisado) y se hace el acople entre cara y cabeza. Este yeso se prepara como si fuese una especie de arcilla que incluye yeso, harina blanca, cola, tiza molida y azúcar. Las proporciones son su secreto. Una vez terminado, prepara una masa que sirve para dar relieve y aumentar detalles según la creatividad del artesano. Cada modelo es único.

La máscara de tres cuernos se vende a 100 bolivianos y la de tela —fabricada con tocuyo y engrudo que se adhiere a una tela que luego es pintada— cuesta a 10.

Para esta fiesta, el tiempo le alcanza para hacer unas 50 máscaras de yeso y 500 de tela. Empezó el trabajo en noviembre y acabará a tiempo para la entrada.

Son cuatro hermanos los que trabajan en el taller. Paz no tiene hijos. ´Hay gente que viene a aprender, pero se escapa, porque es mucho trabajo. Estamos de 8.30 a 23.00´, explica Alejandro, a quien no le preocupa mucho el no tener descendencia, pues su hermano menor está llevando sus conocimientos al plano formal estudiando en la Carrera de Artes.

Eso sí, trabajo no faltará en el taller de la calle Reyes Cardona. Al menos eso cree Javier Escalier —presidente de la Asociación de Comparsas, Ch\’utas y Pepinos del Carnaval Paceño— pues la planificación para estos carnavales no sólo incluyen la elección del Pepino 2006, sino el desentierro, festejo y posterior sepultura del personaje paceño, que cada año que pasa, recupera la sonrisa de esos rostros de antaño.

Kaucas paceñas

5 Feb

 

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  Foto :  www.recetas.com.bo


Ingredientes.-

  • Una libra de harina de trigo,
  • dos cucharadas de manteca,
  • dos yemas de huevo y uno entero,
  • una cucharada de azúcar,
  • una cucharilla de sal, una taza de leche
  •  dos cucharillas de royal.

 

Práctica.-

De todo lo anotado se forma una masa, se la fuslerea más delgada que gruesa, se cortan pancitos redondos, se les unta con manteca, se les dobla sin apretarlos y se los mete en latas al horno el que no debe ser muy caliente, cuando están cocidos se los parte en dos y se los vuelve a meter al horno un momento.

Receta de Graciela Ybarnegaray

La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana.

Beatriz Rossells Montalvo:

LA PAZ-BOLIVIA:

Instituto de Estudios Bolivianos, 2003, 446p.

Allí encontrarán recopiladas las recetas de Juana Manuela Gorriti y  siquiera otras 800 mas.

Carnaval Paceño

5 Feb

El carnaval paceño comienza con el Corso Infantil que se festeja el día sábado de Carnaval, en el que niños e infantes desfilan por El Prado, luciendo diversos tipos de disfraces típicos y modernos.

La Farándula y entrada de pepinos se realiza día domingo de Carnaval, la misma que empieza su recorrido en la Av. Montes, pasando por la Pérez Velasco y terminado en la Av. Camacho, en cuyo recorrido participan pepinos (personajes bufos) que van bailando en comparsas y haciendo travesuras a su paso por las calles. También participan comparsas con diversos tipos de disfraces como los Chutas o Aljeris, danza carnavalesca que se ejecuta en parejas con atuendos típicos al son de huayños. En este corso prima el juego con agua, espuma, harina y mixtura.

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Chutas y pepinos de La Paz.

El día lunes se realiza la entrada del Jiska Anata(Entrada Folklórica del Carnaval paceño) que antiguamente era una de las fiestas mas importantes del mundo andino, donde cada tiempo del proceso productivo en el ciclo agrícola aymará estaba bien marcado por un conjunto de ritos y celebraciones festivas.

El Jiska Anata del carnaval paceño consiste en la entrada de conjuntos y danzas folklóricas como los morenos, caporales, tobas, kusillos y saya afroboliviana, cuyo recorrido empieza en la Av. Montes finalizando en Av. Camacho.

El día martes de Carnaval, se procede a la tradicional Challa en todas las zonas de La Paz, tradición andina que consiste en bendecir mediante la ceremonia de la Challa los bienes como casas, vehículos, negocios, etc. De origen Aymara y campesino, esta tradición con la que se paga favores a la madre tierra saltó a la urbe en los años 30 y 40.

Un domingo después, en la tradición del Carnaval Paceño, se festeja elDomingo de Tentación. Con una retreta en la plaza Murillo y la ceremonia del Entierro del Pepino, a la que se sumará la entrada de Chutas.

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Entierro del pepino en La Paz.(foto:turismolapaz360.com)

El programa se inicia a las 11.00 de la mañana en la plaza Murillo, con la retreta de carnaval, en la que participan el movimiento cultural Los Olvidados.

Concluida la retreta, el sector femenino de Los Olvidados, en el que también estarán las viudas, cargará el ataúd con el Pepino rumbo al Cementerio General pasando por la tradicional calle Comercio, en una muestra de que el Carnaval paceño ha llegado a su fin.

Una comitiva conformada por más de 20.000 chutas lo esperará a las 13.00 en la plaza Garita de Lima, donde se realiza la concentración del Chuquiago Anata. Esta entrada hará su paso por la avenida Baptista, y finalizará en la cancha de El Tejar.

Cuando venga al carnaval en Bolivia no se olvide del carnaval paceño.

Fuente: turismolapaz360.com

Un restaurante ofrece fricasé, tallarín y pizza a base de coca en La Paz

5 Feb

¿Se imagina un plato de fricasé preparado con coca? ¿Un tallarín o una pizza con el mismo ingrediente? Un restaurante paceño los cocina.

El 26 de abril, el restaurante gourmet La Coca incluirá oficialmente en su menú el fricasé preparado con la hoja sagrada como ingrediente principal.

Comida en Bolivia

El dueño del establecimiento, ubicado en la calle Rosendo Gutiérrez esquina Sánchez Lima, es el chef Mirko Vargas, quien alista éste y otros planes en su cocina.

Lo que comenzó como un experimento para una recepción social, estará a disposición de los comensales en el primer aniversario del local. “Estamos ansiosos de comenzar. Además, no estamos nerviosos porque sabemos que será del agrado de todos”, comentó el chef.

En un acontecimiento pasado, Vargas sorprendió a más de 25 personas con su innovación. “Claro que tiene un sabor poco distinto del común, pero la gran diferencia es que este fricasé (de coca) es de color verde”, afirmó el chef de 35 años, que estudió en la Escuela Hotelera de La Paz.

El cochabambino advirtió que su platillo no lleva hojas enteras “como tal vez se imaginen, sino que los ingredientes con los que se prepara son a base de coca”.

“Este fricasé está hecho de hoja de coca molida y un poco de harina de la misma. Si un plato lleva la hoja (entera) es por fines decorativos”, apuntó.

El gastrónomo sostuvo que el sabor de la coca no es muy notorio en sus recetas, tal como creen algunas personas. En sus platillos él trata de que el sabor de la hoja sea “suave y sutil”.

“En todos mis platos preparados, la coca no está en más que un diez a 15% como ingrediente”, aseveró.

Aseguró que su objetivo principal no es darle el sabor de este vegetal a su comida, sino aprovechar de él su cualidad nutritiva.

“La coca aporta más nutrientes y minerales que cualquier otro condimento o ingrediente”, remarcó el cocinero.

En su criterio, muchos bolivianos no conocen el valor nutritivo y las posibilidades de la coca en el ámbito de la culinaria.

“No muchos compatriotas vienen a comer aquí. El 85% de mis clientes son extranjeros”, contó el experimentado chef.

Otros platos

Pero la especialidad de la casa es el tallarín al pesto de coca, que es degustado por extranjeros y nacionales. El plato tiene un costo de 25 bolivianos en el restaurante de Sopocachi.

“Nuestra especialidad como comida preparada con coca es la pasta. Preparamos desde pizza hasta tiramisú (postre) y milanesa de pollo”, explicó mientras cocinaba un tallarín al pesto.

Desde su experiencia, hay platos típicos bolivianos que sí se pueden preparar con coca y otros que no. Entre los que sí podría cocinar está el sillpancho cochabambino y el chairo paceño. “Tendría que experimentar y probarlo para lanzarlo al mercado paceño”.// Página Siete

El restaurant Gourmet “La Coca”, que está ubicado en la zona de Sopocachi  en la calle Rosendo Gutiérrez esquina Sánchez Lima, es el chef Mirko Vargas.

Publicado por VozBol

Los Ch’utas de las Cholas

4 Feb

Desde hace algunos años, las mujeres de los ch’utas del Carnaval paceño han venido adquiriendo una connotación nueva, de mayor importancia, de visibilización y cierto poder en un ámbito ritual y festivo que privilegiaba al hombre. En efecto, el ch’uta no es cualquiera en su origen mítico.

Como protector de la cosecha, tiene una gran significación en el mundo agrícola del que proviene. Si bien esta fuerza de la ritualidad y religiosidad agrícola se ha perdido de gran manera al alejarse del origen campesino e instalarse en la ciudad, su figura continúa siendo importante.

La transformación última, sin embargo, tiene que ver con el lugar de las mujeres: en los denominativos de las comparsas y en la organización y las decisiones de las actividades propias de la fiesta. Este hecho, constituye una revalorización de la chola, la compañera de los ch’utas, aparentemente disminuida en su papel de mujer al admitir la existencia de los ch’utas choleros, hombres con dos mujeres a las cuales hacen bailar y dar vueltas, una con cada brazo, además de los versos abiertamente machistas de las canciones de Carnaval.

Es esta relación, la que parece dar un vuelco a partir de los últimos años en el contexto de la fiesta, espacio privilegiado para las transformaciones y los cambios de valores y normas, pues los rituales reflejan, tanto los conflictos y oposiciones del orden social como las proyecciones y estrategias de un mundo cambiante.

Algo más que nombres

Ya a inicios del milenio se empezó a incluir a las mujeres en los nombres de las comparsas, como es el caso de la Fraternidad Comparsa de Ch’utas y Pepinos “Los celosos y sus lindas celositas del Carnaval” o la fraternidad “Juventud ch’utas alegres wistu vida y sus lindas cholitas Queipo del llano”. En los siguientes años se utilizan más designaciones femeninas relacionadas con ideales de belleza y distinción, atributos físicos, llenos de humor o términos propios de las relaciones amorosas: “Elegantes ch’utas choleros de La Paz y sus lindas bellezas de tipo holandesas”, “Fiesta cohetillos y sus cholitas magníficas de la Plana Mayor”, “Volantes de oro y sus muñequitas de oro”, “Fiesta ch’okopitas y sus lindas mamacitas diamantinas”, “Ch’utas Súper Papis Bronco Amigo y sus lindas Mamis 0 km.”

Esta tendencia será más visible, ya que la moda es precisamente usar nombres especiales: “Comparsa de ch’utas coquetos y sus lindas damitas de 24 kilates”; los Viajeros de Charaña se denominan “Wistu Vidas y sus lindas Tawacos” (jóvenes);  la tradicional comparsa de los maquineros, “Lindas cholitas miski chuymas” (corazones dulces); Los Chaska caballos utapokas, “Los Jaira Compadres y sus magníficas orkochis” (que no conocen las labores femeninas); “Los chuyma lunthathas y sus comadres quitalulus” (roba jovencitos). En el denominativo “Los Pocholos rompecorazones y sus lindas Maridas” hay una clara influencia de la pareja de comediantes urbanos que revierten los roles del hogar, encargando a un sometido y sufrido marido todos los quehaceres domésticos bajo el mando de la mujer.

Javier Escalier, dirigente de la asociación de comparsas carnavaleras, sostiene que la tendencia revela la conciencia que se va adquiriendo en los grupos sobre el poder de la familia y la mujer. Los cambios no se dan sólo en los nombres, sino que ahora asisten parejas a las reuniones de organización; si los  hombres acuden solos, dicen: “Voy a consultar”. Las mujeres gravitan más que hace unos cinco años, están involucradas; antes se las dejaba fuera, ahora aparecen como centralizando el poder, especialmente económico.

Esa transformación curiosamente proviene en especial de parte de la pareja fundadora de los Ch’utas Choleros en 1985. Héctor Quisbert y su esposa Cristina Yujra tuvieron la idea de hacer que un ch’uta baile con dos cholas, algo que antes no existía. No todos estuvieron ni están de acuerdo, y el baile en pareja predomina; además,  la figura de las señoras, manifiestan algunos bailarines, merece respeto. Al fallecimiento del esposo, Cristina Yujra ha tomado las riendas como pasante.

Un estudio realizado en la carrera de Literatura de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA, 2010) analiza coplas que cantan los músicos de las bandas que amenizan el baile de los ch’utas. Los resultados son paradójicos, distantes de esta corriente nueva que analizamos. Dichas coplas tienen diferentes significados para hombres y mujeres, pero muchas están relacionadas con la cantina y la bebida, a partir de las cuales se expresa un “yo” desdichado:

Muy amargado me encuentro./Maldigo de haber nacido/Voy buscando en las cantinas/En busca de mi belleza/Muy amargada me siento/ Maldigo de haber nacido/Voy buscando en las cantinas/En busca de mi cholero Banda Gallardos Raymis.

Dicen los investigadores:  “El cuerpo es mencionado como un vehículo al pasado, existe una continua dicotomía entre olvido y amor: el amor se olvida en otro cuerpo. Para el hombre, el recuerdo y el baile son motivo de alegría y ostentación; para la mujer, son motivo de llanto. La situación se invierte y la mujer sufre pero olvida, en cambio el hombre olvida circunstancialmente y lleva el castigo por su malquerer […]. La condición de cholero parece una carga porque implica un inicial sentimiento de culpa (por el fracaso de la relación) con la chola “titular” y recae en la traicionera: es culpable por ser débil, falta de paciencia y carácter al permitir que sus padres la casen con otro cuando debió esperar y escapar con el ch’uta (Herrera, 2010).

Los autores se refieren  a la “oscilación identitaria”, del cholero, un vaivén entre el campo y la ciudad. El ch’uta cholero al vivir en la ciudad, debe adquirir nueva mujer:

Quieres, quieres volver a mí/Ya no quiero saber de ti/ Porque tengo otra mejor:/Chiquitita, quinceañerita/Alicia eres bonita como flor/Sopocacheñita eres mi amor/Linda sampedreña.

Esta identidad partida, evidente en el pasado, en gran parte de los casos ya ha sido superada, pues la migración familiar se ha completado, así como la vivienda citadina, salvo en el caso de los transportistas.

¿En qué medida corresponde la narrativa de la fiesta con la vida real y cotidiana de los actores sociales identificados con estos personajes?

Conociendo que en el ámbito festivo, espacio simbólico de múltiples contradicciones, las redefiniciones sirven para reforzar identidades que son cambiantes y no estáticas y para actualizarlas reconduciendo formas de subordinación y otras. La actuación de los danzantes refleja los cambios sociales, pero también son fuerzas liberadoras que transforman la sociedad.

¿De qué manera cambiarán las letrillas de las nuevas canciones de los ch’utas o continuarán encarnando discursos de desdicha sobre sí mismos?  Ahora que las mujeres de los ch’utas ya no son pasivas y están transformando en la práctica sus intervenciones, ¿seguirán cantando igual que antes?

Texto: Beatriz Rossells

Referencias:  El carnaval de La Paz y Jisk’anata de Beatriz Rossells y otros autores, y el estudio  de Gabriel Llanos, J. Ángel Herrera Transculturación, narrativa e identidad en ‘Fiesta y Literatura’, ambas publicaciones del Instituto de Estudios Bolivianos, Universidad Mayor de San Andrés, ASDI- SAREC. 2010.

Dos parejas para el Domingo de Tentación

Una mujer policía se dirige a nuestro encuentro. Unocincuentaialgo de estatura y enormes ojos vistosamente maquillados. No es que la cabo Juli Cuentas luzca así todos los días, sólo que se acerca el Carnaval y, como integrante de la comparsa de ch’utas Unión Comercial Los golosos y sus lindas golosinas, la joven ha aceptado posar para las fotos de una nota referida, justamente, a las “golosinas”.

Con Juli llega Benjamín Choque, 1,80 de alto aproximadamente y a quien ella ha llevado hasta las filas de los ch’utas. Ambos enamorados bailan juntos y a él no se le pasa por la mente tomar de la mano a otra cholita, pues ni por asomo es un “cholero”. No con Juli, tan segura de sí misma, a su lado.

“Yo no me dejo; las mujeres hemos cambiado en ese sentido”, afirma la joven que sale del vestuario transformada en una beldad gracias a la pollera, la chaquetilla y las vistosas joyas.

Benjamín baila también morenada con las Rosas de Viacha Revelación 82. Ella pertenece a familias de folkloristas provenientes de Achocalla, la Unión Comercial,  y Achacachi, Los Catedráticos, y menciona que, si no fuese más cómodo, por su trabajo, llevar pantalón, estaría muy feliz de vestir a diario una pollera.

La pareja posa, baila, se divierte ante la cámara. “Nada de machismos”, expresa ella. “No, no soy muy machista”, se define él con un hilo de voz. ¿Me pongo el sombrero?, pregunta él. “No, con sombrero te ves muy flaco”, decide ella.

Otra joven que tiene su propio ch’uta es Jhovana Carmen Cahuasa Quispe. Ella y su ahora esposo participan, desde la fundación hace 14 años, de la Elegante Comparsa Ch’utas y Pepinos Renacer y sus Palomitas Blancas, iniciativa exclusivamente carnavalera de su hermana María Isabel y su cuñado Ramiro Lazo.

Jhovana, comunicadora social, ha hecho su tesis sobre la danza paceña cuyo origen se disputan Corocoro y Caquiaviri. Y está en condiciones de defender que los ch’utas serán unos infieles en la ciudad,  “tomarán con una mano —la derecha, eso sí— a la pareja titular y con la otra a la suplente”; pero por su origen y significación rural son en realidad “una consagración de la pareja, del matrimonio”.

Dice la comunicadora que la danza del ch’uta es propia de la etapa de siembra y de fertilidad de la tierra, de los animales, de las personas. Un periodo húmedo, que se inicia apenas acaba el Día de Difuntos y que se extiende hasta marzo. A diferencia de otros personajes del folklore, que bailan en cualquier época del año, éste lo hace exclusivamente en este tiempo y, más estrictamente, en el Carnaval paceño. “Se respeta tiempo y espacio”, aunque haya aspectos que han ido cambiando por la migración campo-ciudad, por la moda, etc.

Tanto Julio como Jhovana destacan el hecho de que hay más mujeres que varones en la danza del ch’uta. Y que, por eso, se ve a los enmascarados bailando con dos cholitas. Habrá quien vea en ello puro machismo, y habrá machismo en ello; “pero en general, ellas sólo quieren divertirse y no se hacen problema”, señala Juli. “Es la danza del ch’uta y sin él no hay baile; no creo que, como en la morenada, que tiene bloques de mujeres cada vez mayores, se vea a cholas bailando sin ch’utas; la tradición no va a permitirlo”, considera Jhovana.

Esta  joven —la primera que fue  elegida Cholita  del Carnaval Paceño, en 2005— está casada con Gróver Chuquimia, ingeniero comercial que proviene de una familia de artesanos costureros. Se conocieron en el colegio, pero bailando ch’utas se enamoraron. Tienen una niña que los une más, pero hay que verlos vistiéndose, ayudándose uno a otro a quedar perfectos en sus vistosos trajes —tal cual hicieron Juli y Benjamín—, para intuir que debe haber más que sólo bailar en el rito de ser parte de la fiesta.

Parte de la fiesta son el consumo de alcohol y la violencia. “Es cierto”, dice la pareja Chuquimia; “en nuestro grupo hablamos con la gente para que no lleven a los niños a la entrada, no es un lugar para ellos”, explica la comunicadora social. Ella no bebe y su esposo reconoce  las veces que se ha excedido, ella ha controlado la situación. Y  Juli explota ante la posibilidad de ser agredida: “¿Golpearme?, ya vería el desgraciado que se atreviese”.

Texto: Mabel Franco

La Razón / Beatriz Rossells/Mabel Franco

 

El ch’uta llega hoy a La Paz para iniciar el Carnaval

4 Feb

Festejo. La forma en que el personaje arribará es una sorpresa. El domingo se desenterrará al pepino

Tradición. El ch’uta llegará, como otros años, acompañado a La Paz.

Tradición. El ch’uta llegará, como otros años, acompañado a La Paz.

Este año, la forma en que llegará el ch’uta a La Paz está envuelta en el mayor secretismo. Como fuere, el personaje de las carnestolendas paceñas estará hoy a las 10.00 en la plaza Murillo y será recibido por el gobernador César Cocarico.

“La sorpresa del día será ver en qué llega desde Caquiaviri. Pero, aunque sea en burro, el ch’uta estará mañana (hoy) en la ciudad para participar el domingo en el desentierro de su compinche: el pepino”, aseguró el presidente de la Asociación de Comparsas del Carnaval Paceño, Javier Escalier.

En anteriores versiones de ambos eventos, considerados como la primera precarnavalera oficial del departamento, los dos personajes llegaron a la urbe en medios de transporte como un avión, un minibús y otros.

Escalier adelantó que el acto, planificado para las 10.00, también servirá como pistoletazo de salida para todas las actividades oficiales de las fiestas en el departamento de La Paz.

Durante la bienvenida al personaje, diversos grupos interpretarán las danzas tradicionales de la Anata, como las pinquilladas, tarqueadas y la moseñada, además de la danza del ch’uta. Hoy también será el lanzamiento de la segunda canción oficial de las fiestas de este año. El tema fue compuesto por la agrupación Hiru Hicho, que en octubre del año pasado lanzó Caquivireñita, dedicada al ch’uta.

Este último es uno de los tres personajes tradcionales de las carnestolendas de La Paz, junto al pepino y la cholita. Originalmente parte de un baile exclusivo para solteros y actualmente llega a las fiestas acompañado siempre por dos cholitas.

Las poblaciones de Corocoro y Caquiaviri se disputan ser su cuna. Fue en esta última donde la asociación dio por iniciadas las actividades con la elección de la Cholita Caquiavireña y la fiesta del patrono de la comunidad, San Antonio Abad, el 16 y 17 de enero.

Con la llegada del ch’uta, la Asociación de Comparsas ya puede proceder con el siguiente paso de la fiesta: desenterrar al pepino. Esta ceremonia se realizará el domingo 2 de febrero. La dirigencia convocó a sus afiliados y a los ciudadanos que quieran disfrutar del espectáculo a las 12.00 en la puerta del Cementerio General. El recorrido comenzará a las 14.00.

Escalier adelantó que su organización ha preparado varias sorpresas para la resurrección del personaje, que serán reveladas durante el desarrollo de la fiesta. Este año, el desentierro del pepino fue organizado por la Fundación Poder del Folklore. Esta institución preparó un espectáculo que consiste en sacar del camposanto un féretro cerrado y llevarlo por un recorrido por las vías cercanas al Cementerio.

La procesión irá por la avenida Bautista y terminará en la calle Entre Ríos, en la puerta trasera de la necrópolis. Allí se levantará un podio donde estarán los invitados: el ministro de Culturas, Pablo Groux; el gobernador César Cocarico; el alcalde Luis Revilla, y otros.

“Tendremos bandas de música que nos acompañarán durante todo el recorrido, grupos musicales y muchas sorpresas. Invitamos especialmente a todas las familias”, agregó Escalier. La elección de los personajes del Carnaval será el 14 de febrero.

La Nutrida agenda de la fiesta paceña

En febrero se celebrará la Preste del Pepino, la segunda fiesta precarnavalera. A ésta le sigue la selección de los personajes  y la elección de la reina.

La Razón (Edición Impresa) / Jorge Soruco / La Paz

http://la-razon.com/la_revista/chuta-llega-Paz-iniciar-Carnaval_0_1990000982.html

Zarza de Tarwi

2 Feb

El tarwi es visto como la madre de las comidas (manq’a tayka), por ello es infaltable en los rituales de la ch’alla de las ispallas como la: Candelaria y Carnavales.

Para estas ocasiones si no están maduras, sellevan las flores o las vainas junto a la inflorescencia y en Pentecostés las vainas secas junto a la inflorescencia. Los tallos de tarwi son utilizados para atizar la misa ritual  de la granizada, la helada, el viento, entre otros.

Asímismo para el llamado de las lluvias, como la misa ritual para la salud de la familia campesina, en caso de enfermedades por alguna desarmonía con los componentes de la naturaleza.

– Desamargado manual: Limpiar el grano de impurezas (residuos de cosecha, tierra o piedrecillas); seleccionar el grano por tamaño; remojar el grano durante un día en agua; cocer el grano en agua durante una hora; colocar en un recipiente apropiado (costalillo o canasta) y poner en agua corriente durante 4-5 días; probar el grano, si ya no tiene sabor amargo, quiere decir que ya está listo para ser consumido.

La zarza de tarwi es consumida como plato ritual, su uso es generalizado en las fiestas de todos los santos para ofrecer a las almas de las personas que fueron antiguos moradores de estas tierras. Se consume en nombre del difunto, haciendo rezar los días de las almas (2 y 3 de noviembre), siendo una costumbre generalizada el consumir el tarwi.

La zarza es una especie de ensalada con abundante cebolla picada en rodajas, tomate,lechugas y mezclada con conservas de sardina en salsa de tomate, papa harinosa sancochada de variedades nativas, pan de todos los santos,aceite vegetal, sal y locoto al gusto. Se sirve en platillos de porcelana de uso exclusivo para estas fechas.

Ingredientes

  • 4 Cebollas picadas juliana
  • 1 lechuga picada
  • 2 locotos picados
  • 1 lata de sardinas en salsa de tomate
  • 6 papas harinosas cocida cortadas en 4
  • Aceite y sal a gusto

Preparacion

Mesclar todos los ingredientes, el tarwi con la zarza y servir en platos de porcelana .

Lecciones de una Fricasera

18 Dic

Marcelo Paredes Lastra Pata y perro

En el Año Nuevo de 2004 estuve despierto 48 horas preparando y vendiendo centenares de platos de fricasé. Hasta ahora lo digo con orgullo: no me arrepiento de haber abierto una fricasería, pero tampoco me arrepiento de haberla cerrado.

A la mayor parte de los bolivianos nos llega un momento en la vida en que deseamos hacer un emprendimiento empresarial para volvernos “independientes”. A los perseverantes les va bien, a otros no.

En mi familia fui testigo de buenas experiencias emprendedoras. Gracias a mi abuelita hubo una temporada larga en que pudimos vivir gracias a sus recetas de mermelada casera. Conformamos una pequeña empresa familiar que hubiera crecido más si es que no se abrían las fronteras e ingresaban las mermeladas argentinas, con mejor presentación, mejores envases, pero con más edulcorantesy preservantes químicos; hasta el momento, no encuentro una mermelada casera de la calidad de la nuestra.

Luego vi a muchos compañeros universitarios abandonar los estudios y los encontré años más tarde bien plantados con sus negocios. Entonces me picó la idea de hacer un negocio que podría permitirnos ganar más y trabajar menos. No sólo que no gané, sino que perdí dinero y nunca trabajé tanto como en esa temporada.

Mi negocio

El gran problema de mi emprendimiento fue que nos metimos a un negocio del que no sabíamos nada. Influyó para que nos metiéramos en esta aventura el que unos compadres tenían una casa con una buena ubicación y estaban dando en alquiler algunos locales.

La casa estaba cerca del estadio, un lugar donde existen muchos locales de diversión. La idea era aprovechar a ese público de fin de semana, a aquellos de chaki que iban a comer fricasé a la calle Pando. La opción era darles un local más cercano donde puedan comer un rico fricasé de madrugada. La otra alternativa, para los demás días de la semana, era servir chicharrón.

Lecciones aprendidas

Las siguientes fueron las lecciones que aprendí de este negocio y las transmito, por si son de utilidad a alguien que quiera incursionar de cero en el negocio de la gastronomía:

– No te metas en un negocio que no conoces.

– Si tienes un negocio, dale todo tu tiempo.

– Si tu idea es madrugar los fines de semana para dar fricasé, pues madruga.

– Apunta bien a tu público. O cocinas poco y caro, dándole las atenciones y infraestructura a un público exigente, o cocinas mucho y vendes barato. Es difícil atrapar a dos públicos diferentes.

– Los coolers (refrigeradores) para la cerveza y los refrescos son sólo para exhibir el producto; en La Paz no debes enfriar las bebidas, pues tu factura comercial de electricidad te saldrá cara.

– Si no tienes cocineras y ayudantes honrados, por lo menos debes tener el espíritu de perro guardián.

– El hecho de que vendas en la víspera y en Año Nuevo 300 fricasés no es ningún indicador de que te irá así de bien todo el año.

– Si fracasan el fricasé y el chicharrón, cambia a tiempo y prepara almuerzos.

– Si te das cuenta de que no naciste para este negocio, ciérralo antes de que se sumen más las pérdidas.

buena retirada

Así lo hice. Traspasé al negocio a una familia que había vivido de la gastronomía todo el tiempo y allí donde no germinó mi semilla ellos tuvieron una buena cosecha.

Lo positivo de esta experiencia es que la hice. No me quedé con la duda de “si hubiera realizado ese negocio, ahora estaría’”. En esos meses inolvidables vi mis fortalezas y conocí mis debilidades, supe que puedo dar mucho más de lo que yo mismo esperaba. Que no resultara el negocio es secundario.

Debido al nombre de vanguardia que le puse entonces (noviembre de 2003), mi fricasería-chicharronería fue merecedora de dos notas televisivas. Tal vez alguno se acuerde del local: “El Referéndum”.

La idea era aprovechar a ese público de fin de semana, a aquellos de chaki que iban a comer fricasé a la calle Pando. La opción era darles un local más cercano donde puedan comer un fricasé de madrugada.

Caldito de Cardan

8 Nov

 

Por Diego Oré

EL ALTO, Bolivia (Reuters) – Combate la fatiga, pero no es una bebida energizante como el “Red Bull”, dicen que aumenta la potencia sexual, pero no es viagra: es caldo de cardán, una curiosidad de la cocina boliviana que parece ganar cada vez más adeptos entre quienes necesitan un empujón extra o mente clara tras un largo festejo.

Los fines de semana, y siempre a partir del alba, numerosos bolivianos colman restaurantes de la ciudad de El Alto y barrios marginales de La Paz en busca del caldo de intenso sabor, cuyo ingrediente principal es el miembro viril del toro.

Lo consumen personas de toda edad, incluso mujeres, convencidas de que es efectivo para recuperar el vigor o para curar la molesta resaca. Algunos le atribuyen propiedades afrodisíacas y no falta quien lo recomienda para combatir los dolores de espalda y articulaciones.

El popular caldo debe su nombre a la analogía entre el miembro taurino y el tubo mecánico ubicado en la base de los vehículos y que lleva la fuerza del motor hacia las ruedas posteriores.

El secreto de la mentada eficacia del caldo de cardán recae en la preparación. “Como es un concentrado, lo ponemos (a que cocine) desde las 10 de la noche hasta la mañana siguiente”, explicó Julio Luque, dueño de un restaurante cuya especialidad es el popular caldo.

El caldo adquiere de ese modo, según los conocedores, la fuerza del toro, contenida más en los testículos que en el miembro.

La larga y lenta cocción, en enormes ollas calentadas con fuego de leña o cocinas de gas licuado de petróleo, hace que la taurina -una sustancia presente también en varias bebidas energizantes- se mezcle con el caldo, destacó Luque, quien prepara el potaje desde hace 17 años con una receta que aprendió en la región central de Cochabamba, donde trabajaba como ayudante de cocina. Son casi 10 horas de cocción para que el caldo esté concentrado, ése es uno de los secretos; el otro, es tomarlo de mañana”, señaló Cristina Poma, esposa de Luque y también cocinera en el restaurante que ambos manejan.

Tras la cocción, el caldo adquiere una consistencia cremosa y del miembro taurino sólo quedan a la vista pequeños trozos, que se mezclan en el plato con porciones de patas de res, carne de pollo y cordero, huevo duro, unos granos de arroz y papa, el tubérculo andino omnipresente en la culinaria boliviana.

“Yo lo como porque es rico”, dijo Bráñez saboreando el caldo, que por la variedad de ingredientes tiene un sabor intenso y agradable.

Por su parte, Lucio Surco resaltó: “Yo tengo nueve hijos gracias al caldo de cardán” y, mientras, levantaba su pecho y tomaba del hombro a su hijo menor, Marco, con quien dijo que va, de cuando en cuando, a saborear el suculento plato.

INGREDIENTES:

  • 1 Pata de res
  • 2 Kilos de res
  • 2 Kilos de miembro del toro, criadillas y  nervio de toro
  • 1 Pollo mediano
  • 1/2 Kilo de charque (carne deshidratada)
  • 10 Huevos
  • 20 Papa (patatas)
  • 2 Nabos
  • 1 Kilo  de tunta
  • 1 1/2 Libra de arroz
  • Sal a gusto y orégano

PREPARACIÓN

  1. En una olla hacer cocer la pata, el miembro, criadillas y nervio durante unas dos horas, una vez que este cocido agregar el pollo, la carne de res y el charque con un poco sal, cuando ya estén cocidas todas las carnes agregar el arroz, la tunta y la papa.
  2. En otra olla hacer pasar el huevo (huevo cocido).
  3. Luego una vez cocida todo separar las carnes en una cacerola y freírlas por separado, una vez listo servirlas en platos hondos acompañado con una marraqueta y con su llajwa.

Jakonta

30 Oct

Epoca de difuntos se come Jaconta o la comida que le gustaba al muerto

Ingredientes:

  •  1 Cabeza de cordero
  • 1 Cabeza de repollo
  • 15 Papas medianas
  • ½ Libra de arroz
  • Tunta o chuño remojado (a gusto)
  • 1 Plato de jallpahuaica
  • 1 cucharilla de oregano
  • Perejil picado para espolvorear
  • Sal a gusto

Preparación

  1. En una olla a presión con dos litros de agua hirviendo, hacer cocer la cabeza bien lavadas; cuando el cordero este a medio cocer, añadir el repollo deshojado.
  2. La noche anterior remojar el chuño y luego pelar. Lavar varias veces hasta que el agua se aclare. No olvide exprimir los chuños después de cada lavada. Reservar.
  3. Pasado el tiempo de cocimiento del repollo, incorporar el chuño que reservo junto con las papas peladas enteras, el arroz previamente lavado,  y el orégano desmenuzado. Retirar del fuego cuando la papa se encuentre suave y servir con perejil espolvoreado.
  4. Acompañar con jallpahuaica

Tantawawas para Todos Santos

28 Oct

Ingredientes

  • 3 libras harina blanca
  • 1 tajada levadura fresca
  • 1/2 libra azúcar molida
  • 2 cuchllas sal molida
  • 1 libra margarina regia
  • 4 unid. huevos
  • 1 sobrecito canela molida
  • 1 sobrecito colorante amarillo huevo
  • 2 tazas leche

Preparación

 

  1. Cernir la harina
  2. Mezclar la harina con la margarina que se forme como arena
  3. Formar una corona y agregar al centro la levadura, el azúcar y la sal
  4. Incorporar los huevos, el colorante y la canela molida e ir mezclando con la leche poco a poco.
  5. Sobar bien y dejar descansar 15 minutos, el mismo procedimiento 4 veces
  6. Formar bolas del tamaño de las figuras que desee armar, dejar madurar 30 minutos.
  7. Con las caritas de estuco que venden en esta época se dan formas de guaguas, caballos, escaleras, etc.
  8. Pasar con huevo batido por encima para que tenga brillo
  9. Colocar en honor moderado de 15 a 20 minutos

Suspiros de Colores

26 Oct

Ingredientes

  • 8 claras huevo
  • 1/2 limón
  • 3 1/2 tazas azúcar molida
  • Colorantes Vegetales

Preparación

  1. Batir las claras a punto nieve
  2. Agregarle el azúcar
  3. Mezclar con el juego de limón poco a poco y dividir en  tres o cuatro partes y poner colorantes vegetal, rosado, morado, azul y verde, son los mas usuales pero también se puede hacer de otros colores
  4. Colocar la mezcla con una cuchara en latas forradas con papel mantequilla
  5. Meter a horno  muy suave por espacio de 45 minutos.

Sabor a coca

22 Oct

Quinua, amaranto y la hoja sagrada son la base de la cocina fusión de Mirko Vargas

La Razón / Gemma Candela

Probablemente lo que llama la atención del restaurante La Coca, en el barrio de Sopocachi, sea el nombre. Este mes se cumple un año de su apertura y no hay viajero que haya estado en la ciudad de La Paz que no conozca este local y a su dueño, Mirko Vargas Borda. También hace poco más de un año que él regresó a Bolivia, tras una década en Estados Unidos y otro año viajando por el sur del continente, para hacer realidad su sueño: crear un nuevo concepto de restaurante latinoamericano.

Apenas salido del colegio, Mirko dejó su natal Cochabamba para aterrizar en la urbe paceña y estudiar Antropología. La carrera implicaba hacer prácticas en lugares casi incomunicados, y los alumnos tenían que prepararse la comida. Y su sazón cobró fama. “Siempre yo me ofrecía a cocinar y a todo el mundo le gustaba lo que yo cocinaba”, cuenta. Por aquel entonces, sólo se tomaba como una afición lo que había aprendido de forma natural al ver a su abuela y a su madre cocinar en el restaurante que regentaban en la Llajta. Pero terminó tomándose la cocina en serio y decidió estudiar hostelería. Trabajó en varios lugares, como en el comedor del Banco Central o en la primera filial que McDonald’s abrió en Bolivia.

A los 24 años decidió alistar maletas y emigrar a Estados Unidos, donde vivía su progenitora. “Fui con cero inglés”, dice. Sin embargo, ya sabía lo básico a los siete meses de su arribo y, gracias a su experiencia previa en la firma estadounidense de comida rápida, consiguió trabajo en Burger King. “De ahí empecé un recorrido por todas las cadenas que hay allá”, pequeñas y grandes, así como en hoteles, durante una década. Sus idas y venidas las hizo entre los estados de Virginia, Maryland y Washington.

Aquella época de su vida estuvo marcada por el constante aprendizaje. Se le impregnaron dos aspectos: el conocimiento en control y manipulación de alimentos y, lo más determinante, el mestizaje gastronómico fruto de la mezcla social y racial característica de Estados Unidos.

“Aprendí  muchos tipos de comida llevados de todo el mundo por los mismos inmigrantes”.

La multiculturidad gastronómica es característica en la zona en la que él vivió. Tanto es así, que incluso se puede encontrar un silpancho en la carta de un restaurante italiano, mexicano o árabe. “Mi hermana nació allá. A ella le gusta mucho el silpancho. Los chicos nacidos allá de padres inmigrantes, tienden a invitar a sus amigos que son de otras culturas para compartir. De esa forma, ese plato pasó a ser parte de los chicos”.

En busca del sabor de Sudamérica

Aunque en Estados Unidos le iba bien, e incluso tuvo la oportunidad de emprender un negocio, decidió volver a su tierra. “Siempre quise regresar a Bolivia porque quería emprender un reto nuevo”.  Además, tenía un antiguo sueño que necesitaba realizar:  colgarse la mochila al hombro y conocer Sudamérica, a lo que se sumó la curiosidad por descubrir la gastronomía de cada país en su lugar de origen. “No aprenderlo de un libro o sacar la receta de internet”, matiza.

Así que, al retornar a suelo boliviano tras una década fuera, se fue a conocer aquellos rincones a los que por falta de recursos no había podido ir antes, además de visitar lugares donde ya había estado, a los que regresó con “otra mentalidad”. Resalta sus viajes al salar de Uyuni, al nevado Chacaltaya y el ascenso al Huayna Potosí. La subida a este último fue un momento clave para su oficio, cuando cocinó con los guías. “Ahí hice mis primeras mezclas de comida fusión con charque y comida mexicana”, rememora.

Su periplo duró tres meses. Luego pasó a Perú, donde quedó fascinado por la variedad de pescados y mariscos que caracterizan la gastronomía de la nación vecina y la importancia de la comida fusión; posteriormente conoció Ecuador, Colombia y Venezuela. En la mayoría de países estuvo al menos mes y medio, salvo en el último: dos semanas. “Lo sentí muy peligroso”, explica. Luego, volvió a pasar por Estados Unidos, pero visitando lo que le quedó por conocer. Todo fue posible gracias a sus ahorros, pero  también trabajó en hoteles y restaurantes a cambio de comida y alojamiento.

“Donde más aprendí fue en los mercados populares de cada país. Ahí es donde se encuentra la verdadera gastronomía de un lugar”, comenta el chef, que hoy tiene 35 años de edad. A lo largo de su ruta halló sitios en los que se estaban usando ingredientes autóctonos como base de la cocina, y en Colombia ese elemento era el café. Así empezó a gestarse en su cabeza la idea de hacer algo similar en Bolivia.

El 7 de diciembre de 2010, Mirko estaba de vuelta en La Paz con muchas experiencias por contar y nuevos conocimientos que poner en práctica. Al volver de Estados Unidos, su intención era abrir un restaurante internacional, tipo mexicano o tal vez italiano. Pero vio que la ciudad había cambiado mucho desde su partida. “Encontré que ya había de todo”. Se dijo que no podía hacer lo mismo que los demás y retomó otra de las ideas que nacieron en él a lo largo de su estadía en el norte del continente: inaugurar un lugar donde la carta ofreciera platos latinoamericanos.

Una vez que encontró el local apropiado en la calle Rosendo Gutiérrez, pensó en la esencia del lugar. “Una noche, hablando entre amigos, nació la propuesta de hacer comida con coca”, relata, aunque Mirko reconoce que no es algo novedoso. “Ya estuvo ahí la idea, pero se estaba llevando a un nivel más de comida industrializada. Lo único que creo que estoy haciendo es dar un poco de aporte a esto de hacer comida con coca”. Eso sí, no todo está hecho con este ingrediente: los tallarines, la pizza y las carnes marinadas en licor de esta planta son los platos creados por este cocinero.

Tomó la hoja sagrada, añadió la recuperación de productos tradicionales andinos y surgió La Coca, cuyo lema está pintado en una de las paredes del local: “Desde los Andes al mundo, sabor y saber”. A partir del aniversario del restaurante, el 26 de abril, habrá otras dos propuestas: crema y fricasé de coca. “La idea de hacer comida con coca iba a ser muy pesada, porque así como el nombre puede ser muy llamativo, a la vez puede ser que mucha gente sienta temor de probar”.

El mejor ingrediente del local

“Lo curioso es que yo regresé con la intención de hacer un gran cambio en el paladar de los bolivianos”, resalta el chef, de hacer un “aporte al desarrollo gastronómico” de Bolivia. Sin embargo, por el momento el 85% de su clientela es foránea. Eso se debe, opina Mirko, a la falta de educación sobre alimentación en el país. “Se confunde la calidad con cantidad”. Sus raciones no son  abundantes sino “la porción justa y la combinación exacta de alimentos”, asegura el cochabambino, tomando lo que los extranjeros le dicen.  Sabe de lo que habla: su tesis de grado fue sobre calidad alimentaria. “Siempre que juzgo un plato de cualquier cultura o de cualquier región, lo hago en base a este conocimiento:  qué tan saludable puede ser para el organismo de una persona o para una sociedad determinada”.

La Coca tiene una parte destinada a comida rápida; la llamada fast food no tiene por qué ser perjudicial, explica Mirko: “Bien preparada no puede ser mala”. Hacer la carne sin dejarla seca o freír la papa al momento son algunas de las claves para cocinar algo rápido pero saludable. Hamburguesas, anticucho o quesadillas son ejemplos deliciosos de sus platos “rápidos”.

Él califica su trabajo como “cocina fusión”, un concepto muy empleado en el entorno gastronómico desde hace pocos años. “Yo diría que es una simple moda porque en sí la comida fusión siempre ha existido”, dice convencido. Y lo argumenta recordando que, aunque el arroz tiene gran importancia en la cocina boliviana, es un ingrediente que llegó de Asia. Algo similar sucede con el tomate, que es la base en la pizza italiana, pero originario de América.

Mirko no admira a ninguna de las estrellas del universo gastronómico, ni tiene un ídolo. “La verdad que no sé los nombres de los chefs más famosos, nunca me interesó. Sólo sé que me gusta lo que hago. Tal vez mi forma de juzgar a estos grandes chefs sea algo loca”, comenta. Critica a aquellos que crean un plato y lo ofrecen a precios desorbitados.  “¿Cuánta gente hay que puede pagar 300 dólares por un plato? ¿Cuántos millones de personas viven con menos de dos dólares al día? (…) Para mí sólo están buscando la forma de enriquecerse con el trabajo. No me parece justo que habiendo tanta gente que muere de hambre, se pague por un producto 300 dólares”.

A la hora de elegir su plato preferido, este hombre de buena sazón se queda con dos: el ceviche y la chanca de pollo que prepara su abuela. Sin embargo, la mejor cocinera es su madre: “No creo que haya nadie que cocine mejor que ella”. Para Mirko, “muchos de los mejores platos que se hicieron famosos en todo el mundo nacieron del cariño de nuestras madres, de nuestras abuelas, no necesariamente de un gran chef”.

En una pared de La Coca los clientes pueden escribir sus impresiones del local. Un grupo de españoles cuenta por qué les gusta este rincón de La Paz: “Destacaría la innovación de sus platos que, sin perder el carácter boliviano, tienen un toque moderno”, resalta Jorge; mientras que Santi se declara “fanático” por la calidad de la comida y lo agradable del lugar, y Sandra elige la pizza de coca como lo mejor de la carta. Pero los tres coinciden al señalar que Mirko es el ingrediente esencial del restaurante.

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La Universidad de los Andes galardonó al cocinero cochabambino con el premio al Mejor Chef Innovador 2012, el 29 de marzo.
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Sandwich de Chola

17 Oct

Tomado de Periodico Cochabambino “La Opinon” del 14/09/2011

(Para 8 personas)

Ingredientes

  •  8 panes redondos, corrientes 8 tajadas de asado de cerdo,
  • 8 tajadas zanahoria en escabeche, 8 pedazos de locoto en escabeche
  • 8 pedazos de cebolla en escabeche, 8 porciones de salsa cruda u, 8 cucharadas de uchu llajwa

Preparacion

  1. Cortar el pan al través sin llegar a partir del todo, poner la tajada de asado de cerdo cortado delgado, encima los escabeches, la salsa cruda.
  2. una cucharada de uchu llajwa . Cerrar y servir.
  3. Nota.- Se puede hacer también con pollo cocido o al horno, o enrollado de cerdo, ambos con escabeche. si se quiere con salsa cruda y uchu llajwa.
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