Archive | Singani RSS feed for this section

Singani Los Parrales y 3 Estrellas

27 Feb

 

 

El nombre de nuestra empresa se debe a su fundador don Franz Kuhlmann de origen alemán que llegó a Bolivia en el año 1917.

En 1930 en una pequeña viña llamada “Moyococha” en la zona de Camargo, empezó a forjar un sueño.  En forma artesanal comenzó a elaborar vino oporto, ratafia y un primer singani que tuvo gran acogida en La Paz, Oruro, Potosí y centros mineros. El singani fue comercializado con una atractiva etiqueta francesa de coñac, en cuyo diseño aparecían tres estrellas como indicador de marca.

Por su gran calidad, el singani tuvo gran demanda y se consolidó con la marca Tres Estrellas.

Con la visión de los pioneros, en la década del 50 don Franz Kuhlmann después de 47 años de incansable trabajo, el señor Franz Kuhlmann fallece en el año 1977 y la empresa queda a cargo de su esposa Dora Kuhlmann y su hijo Enólogo Carlos Molina.

Actualmente, la empresa cuenta con una nueva imagen, una moderna infraestructura y un equipo de profesionales especializados en cada área.  Sus viñedos se encuentran en la localidad de Colón, provincia Avilés a una altura superior a los 1950 m.s.n.m. empieza a tecnificar los procesos de vendimia y destilación.  En 1973 se traslada a Tarija, donde encuentra mayor extensión de tierras aptas para la plantación de viñedos y una mejor infraestructura para implementar la bodega con nuevas piletas de fermentación, destilería, laboratorio y toda la tecnología necesaria para hacer de Kuhlmann una empresa líder en producción de singani.

Con el mismo afán de superación permanente, año tras año Kuhlmann & Cia. Ltda., desarrolla nuevas técnicas de elaboración de singani de alta calidad y realiza importantes inversiones en maquinaria y tecnología de punta. Siguiendo el legado de su visionario fundador, la empresa se caracteriza por tener como desafío constante, la búsqueda de calidad superior.

Con ese espíritu, de llevar la calidad a niveles cada vez más altos, Kuhlmann y Cia Ltda. presenta su nueva línea de singanis “Los Parrales” de mayor calidad.

  • Una línea con una imagen innovadora, moderna y elegante.
  • Una línea de singanis que recoge 80 años de tradición, experiencia y calidad.

Dirección: Barrio San Luis Km. 4

Teléfono: 591-4-6644346

Fax: 591-4-6634150

GERENCIA

Carlos Molina (Gerente General) gerencia@bodegaskuhlmann.com

MARKETING

Annelise Molina (Gerente Comercial)    marketing@bodegaskuhlmann.com

PRODUCCIÓN

Franz Molina (Enólogo)  produccion@bodegaskuhlmann.com

ADMINISTRACIÓN

Jaime Velasquez (Administrador) administracion@bodegaskuhlmann.com


Dirección: Barrio San Luis Km. 4

Teléfono: 591-4-6644346

Fax: 591-4-6634150

Pedidos
LA PAZ:
Otero de la Vega # 252
Telf. 2488459SANTA CRUZ Y TRINIDAD: KUHLMANN & CIA. LTDA.
5º Anillo (oeste) # 200 Radial 17 1/2.
Telf. Fax. 3557333COCHABAMBA:
Moises Monroy # 3109
Telf. 4020599TARIJA – KUHLMANN & CIA. LTDA.
Ventas: Alejandro del Carpio entre Sucre y Daniel Campos # 251
Telf. 6663057
Bodega: Calle Franz Kuhlmann Zona San Luis Km. 4
Telf. 6644346 Fax. 6634150SUCRE – DISUR
Calle Loa # 466 Telf. 6445744POTOSI
Calle Bolívar esq. Oruro # 621.
Telf. 6262221

http://bodegaskuhlmann.com/index.php?option=com_content&view=article&id=61&Itemid=70

Anuncios

Singani: el centenario trago de Bolivia

17 Feb

 

Singani: el centenario trago de Bolivia que llegó a EE.UU. de la mano de las estrellas de Hollywood

Steven SoderberghImage Singani 63
Image captionSteven Soderbergh está ayudando a popularizar la bebida en Estados Unidos.

Los bolivianos llevan cinco siglos disfrutando de su bebida nacional, el singani.

Pero el mundo tuvo que esperar a que un famoso director de cine estadounidense Steven Soderbergh se obsesionara con promoverlo en el exterior, para empezar a conocer este trago andino que hoy se toma en fiestas deljet-set en Hollywood y bares de moda en Brooklyn, Nueva York.

En Bolivia, el singani siempre ha sido cosa seria.

Tanto que esta semana el gobierno del presidente Evo Morales decretó que entrara a formar parte del patrimonio nacional.

Lo toman ricos y pobres, solo o en un cóctel con el improbable nombre de “chuflay”, inventado, según la leyenda popular, por un ingeniero ferroviario británico que en un momento de ocio mezcló el licor boliviano con ginger ale.

Pero lo nuevo es que el singani está empezando a entrar en la carta de bares hípster famosos de Nueva York y Los Ángeles, ganando concursos internacionales y prometiendo ser una nueva contribución al mundo de la cultura andina.

De película

Todo comenzó, aseguran muchos, con una película. El laureado cineasta Steven Soderbergh estaba rodando su filme “Che” en 2007, sobre la vida del líder revolucionario en su paso por las montañas andinas, cuando en pleno set de filmación uno de sus colegas bolivianos abrió una botella de singani.

SinganiImage copyrightSingani 63
Image captionEl singani se hace a partir de uvas cultivadas a gran altura.

Soderbergh quedó tan impresionado con el trago que se obsesionó con la idea de popularizarlo en Estados Unidos y fue el pionero en los esfuerzos de mercadeo internacional del producto.

Hoy, su marca Singani 63 vende el licor boliviano en las principales ciudades estadounidenses.

“Es su otra gran pasión aparte del cine. Se llama Singani 63 porque fue el año en que él nació”, le dice a BBC Mundo Jonathan Brathwaite, director de ventas de la firma.

“El mismo Soderbergh escribe el material promocional del singani, hasta los textos mas pequeños de nuestro sitio web”, asegura.

Y los críticos están reaccionando al recién llegado licor boliviano. Esta semana el diario The Washington Post describió al singani como “el absolutamente delicioso trago boliviano que todo el mundo debe conocer”.

Y semanas antes, el londinense Financial Times lo comparaba con el pisco y la cachaça, tragos sudamericanos que ya sacuden la escena global.

La revista estadounidense de comida gourmet Eater lo mencionó como una de “las obsesiones de licor” que marcaron la moda en 2015.

Aroma y resaca

Pero, ¿a qué sabe el singani?

“Es un brandy sin añejamiento, tal vez como un pisco aromático. Lo interesante que tiene es el bouquet, un aroma cítrico y dulzón”, le dice a BBC Mundo Pedro Moscoso, cofundador de la Asociación Boliviana de Bartenders y un reconocido experto nacional en cócteles.

SinganiImage copyrightSingani 63
Image captionLa popularidad del singani va en aumento.

La particularidad del licor radica en que está hecho de una sola variedad de uva,la blanca de moscatel de Alejandría, cultivada en una región específica del departamento de Tarija en Bolivia, y a una elevación de entre 1.800 y 2.200 metros sobre el nivel del mar.

“Por efecto de la altura, la uva cambia sus características. Sus sabores son más fuertes”, asegura Moscoso.

Aunque, otros advierten, es legendario el “chaqui” (resaca) que puede producir este licor al día siguiente, según asegura el periodista boliviano de BBC Mundo, Boris Miranda.

“Por eso yo prefiero tomarlo puro”, afirmó.

Enamoramiento

Pero, ¿llegarán a enamorarse masivamente los estadounidenses del singani, como hace años lo hicieron del tequila?

Pedro MoscosoImage copyrightPedro Moscoso
Image captionPedro Moscoso asegura que el éxito del singani en el extranjero lo ha revalorizado en Bolivia.

Jonathan Bratwaithe, de Singani 63, dice que las cifras de ventas del licor en Estados Unidos son reservadas, pero asegura que están avanzando bien.

“Lo estamos llevando a algunos de los bares más famosos del mundo. Nos dicen que les impresiona la versatilidad del licor. En el Clover Club de Brooklyn en Nueva York, por ejemplo, hicieron un Martini con él”.

Otros se preguntan qué tanto se beneficiarán los bolivianos comunes y corrientes de la creciente popularidad de su bebida nacional entre los ricos y famosos.

El singani, que se vende a cerca de US$11 la botella en Bolivia, según Moscoso, puede costar US$29 en Estados Unidos.

Las fábricas productoras del licor son todas bolivianas.

Más aún, puntualiza Moscoso, esas grandes firmas compran parte de las uvas que usan a campesinos de Tarija, expandiendo los beneficios a los pequeños cultivadores.

Y hay otros beneficios más intangibles, que tienen que ver con el orgullo nacional.

Moscoso dice que a medida que crece la fama del producto en el extranjero, se revaloriza en Bolivia.

“Los bolivianos se estan enamorando de Bolivia de nuevo”, asegura.

 

Singani de Luribay

14 Feb

 

En la carretera de La Paz a Oruro, nada más pasar Patacamaya, a la izquierda se abre un camino de tierra. A ambos lados lucen cultivos de papa, cebada y trigo. La apacheta, a 4.500 msnm, inaugura la bajada al valle por una carretera serpenteante decorada por cactus y tuna. Tras cuatro horas y media de trayecto desde la sede de gobierno, se alcanza el cartel de meta: Luribay “Capital del durazno y de la uva”.

Es en este lugar, capital de la provincia paceña Loayza, donde se encuentra la Cabaña Unión, cuyo dueño, Samuel Apaza, es el rescatador de la producción de vinos y singanis en el pueblo. Y es aquí también donde acaba de abrirse un albergue para alojar a visitantes dispuestos a conocer los miles de viñedos y distintos frutales de un lugar cien por cien agricultor. Turistas que observarán el ritual del vino y del singani de altura. No: de mucha altura. Y por qué no, catarán más de uno.

Apaza trabajó desde niño en una hacienda en Poroma (Chuquisaca). Fue allí donde aprendió a tratar la uva para fermentarla y destilar el líquido. Sucedió que tanto el hacendado como otros patronos terminaron abandonando y la mayoría de la descendencia de estos productores emigró a La Paz, y se perdió así la costumbre del vino.

En 1983, Apaza compró dos hectáreas de la hacienda La Unión, donde décadas más tarde, marzo de 2007, se formó la asociación La Cabaña Unión-Turismo Rural, encargada de la fabricación de vinos, singani, mermeladas de fruta, lágrimas de uva y jugos. Se rescató así la elaboración de productos de la tierra; “el singani estaba desapareciendo, si no llega a ser por esta asociación yo creo que se hubiera perdido”.

Para llevar a cabo este cometido tuvieron que convencer a otros cultivadores y amigos del pueblo. No fue tarea fácil. “En un principio no nos comprendían y no veían claro el emprendimiento. Lo hicimos con quien nos entendió”. Finalmente consiguió juntar a 22 socios activos y diez pasivos (proveedores). Los primeros ponen capital a partes iguales, pero aun así es necesaria la ayuda de otros organismos. Según Hugo Choquecallata, guía y coordinador de actividades de la asociación, la Cabaña Unión tiene varias contrapartes que les han ayudado a sacar su proyecto adelante. Entre ellas, el Fondo de las Organizaciones Económicas Campesinas (Oecas), la Red Tusoco y la Cooperación Técnica Belga (CTB).

Al llegar a la Cabaña Unión se degusta un almuerzo originario que incluye cui y vino casero. Vino blanco elaborado con uva moscatel de Alejandría. Vanni de Michele, natural de Verona (Italia) —famosa por sus vinos— y voluntario de la ONG Progetto Mondo, lo define como “un vino hecho de manera artesanal sin aditivos químicos. Natural, turbio y no filtrado; de color amarillo paja”. Dice que en la nariz se siente el aroma de durazno y nuez fresca. “Seco y fresco en el paladar —continúa— tiene un sabor persistente que recuerda el sabor de frutas frescas como la manzana y la pera. Es un vino joven, suave con baja graduación alcohólica (9,5°)”. La moscatel de Alejandría es la que usan también para la producción del singani. El uso específico de esta uva es lo que diferencia al singani boliviano del pisco peruano, elaborado éste con uva torontel, albilla, quebranta o uvina, entre otras.

La grandeza de la naturaleza te abraza instalado en el albergue. Mires donde mires está la serranía; a cada lado se alzan recias montañas marrones y verdes. Pero destaca una entre todas ellas, el cerro Laurany, la más imponente y peculiar. A simple vista se diría que se trata de un macizo rojo. Hugo Choquecallata se me acerca y cuenta conmigo los colores. No es sólo rojiza. Hugo recuerda una montaña argentina conocida por su diversidad de tonalidades; entiendo que debe referirse al macizo de Purmamarca, conocido por sus siete colores.

No es temporada de uva, y parece que los viñedos más cercanos a la finca ya se quedaron sin frutos; así que hay que ir una hora y media en vehículo hasta llegar a Porvenir —parte del municipio de Luribay— para ver otros viñedos que aún están cargados. Según una publicación de Redalyc, de diciembre de 2008 —número dedicado a los vinos de altura en Bolivia—, “la introducción de las primeras plantaciones de vid se remonta al siglo XVI en la población de Luribay (La Paz) y Mizque (Cochabamba); posteriormente se introdujo a otros valles, como el de Cinti en 1584 y más tarde Tarija”. Luribay posee pues de los más antiguos viñedos que se pueden encontrar en el país. Justiniano Díaz, guía también del emprendimiento La Cabaña Unión, cuenta que fueron los jesuitas los que trajeron las plantas. “Se cuenta que reprodujeron por pepas, porque no dejaban traer las cepas. También se puede reproducir así, pero es más lento”.

Al éxodo de los patronos hay que añadir la plaga de filosera —insectos que atacan la raíz y merman la cosecha— que abatió la mayor parte de los cultivos de vid criolla en Luribay. Estos dos motivos hicieron que la producción de vino y singani se viera menoscabada de 1975 a 1995. La implantación de nuevos cultivos con pie de injerto americano —más resistente a la filosera— solucionó el problema.

Víctor Touchard (socio proveedor) calcula que tiene unos 5.000 viñedos distribuidos en 7.500 metros cuadrados: el 30% es injerto. Son las viñas más altas de Luribay, y posiblemente de Bolivia. Están a 2.825 msnm. Pareciera que el injerto se tuviera que hacer directamente con las nubes.

Es inevitable no sacar a colación los famosos vinos de altura tarijeños, que si bien proceden de viñedos muy altos, se cultivan un kilómetro más abajo que los paceños de Luribay.

“En Tarija se atribuyen el vino de altura —comenta Touchard— pero el nuestro es más alto”. Reconoce que va a ser un poco difícil que puedan superar a Tarija. “Su calidad es muy buena y tienen mucha experiencia. Tienen cantidades extensas de producción de uva. En cambio a nosotros, en Luribay, nos desfavorece esa parte porque no tenemos grandes terrenos”.

Durante la estancia en Luribay, todos los socios hablan de Luis Vicente Elías. Oriundo de La Rioja —la denominación de origen más famosa de España— acabó visitando los viñedos de Luribay de la mano de Apaza y su hijo, Omar, presidente de la asociación. Elías estaba recorriendo los viñedos de América cuando aterrizó en Bolivia con la intención de visitar Tarija y Chuquisaca. En la Cabaña Unión se enteraron de su llegada y le buscaron para enseñarle sus viñedos y la hacienda. Luis Vicente se alegra de este encuentro y rememora su estadía, que califica como una “experiencia única”. “En Luribay —comenta el español— hay cultivos de la época de la conquista; formas de plantación únicas; altitudes extraordinarias; y una gente como Apaza y toda su familia que son un encanto”. Sobre el vino piensa que “necesitan algo de tecnología y mejores tratamientos en la viña, aunque los singanis son excelentes”. Si Omar y Hugo se pusieran a trabajar en serio en vinos —reconoce— podrían entrar dentro de ese marco de vinos de altura tan alabados y buscados.

Luis Vicente Elías colaboró con Fautapo, la fundación que más está trabajando por el viñedo en Bolivia, en la elaboración de un libro que contará las experiencias de su viaje. Durante su paseo por Bolivia se realizaron cursos a los que acudieron los principales productores de vino del país, entre ellos representantes de Luribay. Apaza recuerda que el español se refirió varias veces a los viñedos de Luribay, y entre risas espeta: “Medio celosos se han puesto de La Paz”. Es que Elías reconoce que “los viñedos de Luribay, junto a los de Camargo y Cotagaita, son los más antiguos y originales”.

Aguas glaciales

La altura y el agua para el cultivo parecen ser los principales motivos del dulzor de la uva, que según cuentan supera a la de otras regiones. “Regamos con aguas glaciales—asegura Touchard— con aguas de la cordillera que son cristalinas. La calidad del agua es lo más importante para que el producto esté sano y limpio”. Además, no usan insecticidas. “Nosotros cultivamos la uva de forma natural y orgánica. No utilizamos químicos para la producción; simplemente usamos abono orgánico de vaca u oveja”. Para curar las plantas, y alejar a los hambrientos insectos, no usan insecticidas sino que bañan los frutales en azufre que, según cuenta este patrón de Porvenir, no es tan dañino como el químico, y no es tóxico.

Entre sus plantaciones de uva también encontramos duraznos, el otro símbolo de Luribay. Podemos rescatar algunas de estas frutas, pero no hay buenos ejemplares porque tampoco es la temporada. Su cosecha suele ser en febrero. Las viñas hacen sitio a los manzanos y de éstos sí que podemos saborear su fruto pues su temporada es prácticamente todo el año.

Touchard tiene una pequeña destiladora en la que hace singani para consumo propio, básicamente. Explica que “la tradición viene desde mis abuelos. Hacer vino no es algo difícil. Acá todos saben hacer vino, es una costumbre entre la gente del lugar, no es algo extraño”.

La visita a Porvenir incluye otros viñedos. Los cultivos de Hugo Zapata y su hijo Wilfredo son colindantes. De los del vástago agarramos una gran cantidad de frutos que vamos saboreando mientras cruzamos a pie el camino que separa ambas plantaciones. Durante este tramo, Hugo Choquenallata relata, como antes Apaza, la dificultad inicial de encontrar proveedores. Recuerda que cuando el emprendimiento arrancaba fueron a pedir a los cultivadores que les vendieran las uvas. Les decían que les pagarían lo mismo que recibían en La Paz; se evitarían el camino de viaje y cobrarían la misma plata. “Aun así no querían —recuerda Choquenallata—, así que tuvimos que tomar una medida drástica: nos fuimos a La Paz y les compramos las uvas al mismo precio que les habíamos ofrecido en Luribay”. A partir de ahí todo cambió y una gran cantidad de proveedores se sumaron al proyecto. Ganarían lo mismo y se ahorrarían el viaje.

En la vivienda de Hugo Zapata probamos por primera vez el singani. La botella reza: Elaborado y etiquetado en origen por “Bodegas y viñedos Luribay”. Es un producto elaborado íntegramente con uva 0moscatel de Alejandría, cosechada en nuestros viñedos y seleccionada cuidadosamente por viticultores de la Región del Valle de Luribay. La asociación no está muy contenta con el etiquetado que temporalmente están llevando sus envases. “Necesitamos un plan de marketing” dice Hugo Choquenallata. Calculan que el singani se comercialice en La Paz a final de año y para ello tienen que lanzar el producto con fuerza; una buena imagen es esencial para introducirlo en el mercado. El vino, sin embargo, tardará más en comercializarse, y no por problema de etiquetado, sino porque tienen que seguir mejorando el género. “A mí me gusta el slogan vino de altura para gente de altura”, reconoce Samuel Apaza.

El sabor del singani es fuerte e intenso. Unos cuantos tragos nos servirán para afrontar mejor el traqueteo de la carretera de vuelta al albergue. La zozobra y una luna redonda, lechosa, brillante y titánica nos acompañarán en el retorno.

El zarandeo de la carretera de bajada al valle es uno de los mayores inconvenientes para los cultivadores de frutas, verduras y hortalizas del pueblo. La mayor parte de su producción se vende en La Paz y muchas veces llega maltrecha por los vaivenes de la carretera, que no está asfaltada. Sabino Gerónimo y Néstor Chávez, mientras desayunan junto a otros dos compañeros una botella de singani a las 08.00, comentan que la fruta está lista para venderse en época de lluvia. La dificultad del terreno hace que la carga llegue maltrecha a la capital. “La arroba de la uva (12 libras) cuesta 60 bolivianos, pero como llega rematada la tenemos que vender a 40”. Esto sucede en el mejor de los casos, pues si la carretera se ha inundado, la fruta se desperdicia por completo.

Eddy Aguilar Canaza —del MAS— es director de Desarrollo Humano del Gobierno Autonómico Municipal de Luribay, y asegura que el problema de la vía se va a solucionar. “El proyecto de asfalto se ha dado inicio, ahorita ya están removiendo tierra”. Según Aguilar, en dos años más la carretera estará totalmente asfaltada.

Omar Apaza y Hugo Choquenallata se encargan de enseñar el proceso de producción de vino y singani a los visitantes. En grandes bidones almacenan las uvas con agua, en la sala de fermentación. De ahí pasa a la destiladora, que Samuel compró de la vieja hacienda del expresidente José Manuel Pando, nacido en Luribay.

Luribay, además de tierra de durazno y uva, es patria de expresidentes. Son tres los nacidos en este territorio. A Pando se suman José María Pérez de Urdininea y Felipe Segundo Guzmán. El visitante podrá conocer sus fincas como una curiosidad más de las muchas de Luribay. A ellas se suman las leyendas de los tapados, según dice Justiano Díaz. A lo largo y ancho de Luribay —que comprende tres climas: altiplano, cabecera de valle y valle— están escondidos remotos tesoros de la época incaica, o incluso anteriores. “En realidad no están catalogados — dice Hugo Choquenallata— se cree que pueden ser tiwanakotas, pero no se sabe”. Don Samuel afirma que no son leyendas. En su propia finca han descubierto dos tapados: “Hemos detectado tres cajitas en un lugar y, en otro, un hornito. Intentamos sacarlos, pero no hay dinero para contratar maquinaria”.

El sabor de la uva destilada nos acompaña de vuelta a La Paz. Parece que la canción que Justiniano Díaz entonaba a ratos durante la visita tiene razón. La cantata aymara Luribay Durazno anuncia que en esta tierra “turista que pescan lo ahogan en vino”.

 

ASOCIACIÓN LA CABAÑA UNIÓN

Representante legal:Omar Samuel Apaza,

Calle Edgar Condori Condor

DirecciónLuribay Teléfono – Celular: 77291872 – 70683246

La Razón / María L. Vivas

El blog de la Molmitos

Tal como soy, tal como pienso, tal como siento: sin pelos en la lengua...

Mientras tanto, en Santa Cruz

Notas desde la Llanura

Cocina sana con Ernest Subirana

Blog de cocina donde encontraréis recetas y recomendaciones para una vida saludable

Ablet Gustro

Gastronomic And Cultural Advisor Marketing Techniques

Pensamientos de vida

Reflexiones para mi familia, amigos cercanos y a las personas que por casualidad, el mundo de la internet los trajo hasta acá. ¡Bienvenidos!

"YOKA" NATURALEZA, COLOR Y SABOR

Fotografias. Color, Gente , Sabor y algo más

Support

WordPress.com Support

A %d blogueros les gusta esto: