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Empanada de Carne con Chimichurri

21 Mar

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Empanadas are so easy to make. You can use any filling that you want and freeze them for when you need them. Making empanadas with my mom was a whole day process but we made 100 of them at once and we would give them away to our neighbors and family. When others made empanadas, they would bring some to us. It was a great way to share food and interact with family and friends and exchange recipes.

Serves 20 empanadas

Ingredients

3 cups flour

1/2 cup shortening

1/4 tsp salt

1 egg yolk

1 cup warm milk (or warm water)

Preparation:

In a food processor mix the flour with the salt.

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Add the shortening and pulse until the flour looks like sand.

Add the egg yolk and slowly add the milk until the dough is soft. Put the dough on the table and work with your hands until dough is soft but not wet. Divide the dough in 5 portions and wrap them in plastic. Set them aside for 1 hour.

Filling

Ingredients

1 cup diced onion (small)

1 lb ground beef

2 tbsp olive oil

1/2 cup green onion chopped

1/2 cup frozen petite peas

1/2 tsp cumin

1 tbsp paprika

1 tsp garlic

1  tsp oregano

1/2 tsp salt

1/4 cup broth or water

5 hard boiled eggs

5 large green marinated olives ( 2 extra for decoration)

1 egg to paint the empanada

Preparation

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Heat the olive oil in a pan add the onion and garlic. Cook for 5 min.

Add the paprika, cumin, salt and oregano. Cook for another 3 min.

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Add the meat and cook them for 5 min.

Add the broth and cook until it starts boiling.

Add the peas and green onions and turn off the stove. You want the filling slightly dry but not too much. Let it chill for 1/2 hour.

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Divide each ball of dough in 4 pieces for a total of 20 little balls.

Cover them with plastic and let them rest for 5 min.

Preheat the oven to 400 F

Work one empanada at a time.

Roll one ball at a time into a flat round oval.

Put the filling in the rolled dough. 1/2 tbsp of the beef filling and add the egg and olive and cover with another 1/2 tbsp of filling.

Close the empanada by folding the empty half over the filling.

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Place the empanadas on a baking sheet that is covered with parchment paper.

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Whisk the egg and use a brush to paint each of them with the whisked egg. Cover the entire empanada.

For decoration: Slice the olives very thin and place on top. If you have fresh oregano add a leaf of oregano on top.

Bake them for 20 min or until well brown.

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Serve warm by itself or if you want you can add the chimichurri sauce or peanut sauce.

Chimichurri Sauce

Ingredients:

2 tbsp finely chopped fresh oregano (just the leaves)

4 tbsp finely chopped parsley

1 large clove minced (like a paste)

2 tbsp balsamic vinegar

5 tbsp olive oil

3 tbsp finely chopped scallions

1/4 tsp salt.

Preparation

Mix all the ingredients in a bowl, cover and refrigerate.

Prepare the sauce in the morning and use it by the afternoon,so the flavor will have time to mixed and marinated. Use the same day.

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LLaucha

29 Ene

En La Paz, la llaucha es una empanada irreemplazable,  es tradición comerlas a media  mañana. Son empanadas gigantes, jugosas, rellenas de queso,  con ulupica o con ají colorado. Hace que el cuerpo entre en calor en las frías mañanas de La Paz,  junto al api, forman una pareja que sabe a tradición.

La costumbrista Elizabeth de Col explica que el nombre de la que hoy se conoce como llaucha proviene de “queso llauch’ita”, que en aymara es la acción de agarrar el queso y untarlo en la masa.

Posteriormente su nombre fue simplificado a llauch’ita y luego sólo a llaucha. “La llauch’ita, aunque sea pequeña o de gran tamaño, sigue siendo llauch’ita”, dice.

Las mujeres la vendían siempre muy temprano y no eran conocidas como “llaucheras” sino como “llauch’iteras”.

El queso llauch’ita era acompañado con phosko allpi -que quiere decir mazamorra fermentada en aymara- que luego pasaría a ser llamado phosko api y en la actualidad se conoce como api.

“La llauch’ita salía a la venta a mediados del siglo XX a las 5:00 y a las 10:00 ya no encontrabas ninguna. Ahora tomamos té con llauchas”, dice De Col, quien explica que el origen de esta empanada paceña puede ser una simbiosis de alguna receta traída por los españoles, ya que el queso proviene de ese país.

La llaucha también tiene un lugar en sucesos que marcaron la historia en el siglo XX.

Según cuenta la costumbrista, el consumo de la llaucha figura en una crónica de la Revolución del 21 de julio de 1946, en la que murió el presidente Gualberto Villarroel, quien habría mencionado que “la chola paceña es muy noble, igual les dio phosko api con llauch’itas a los revolucionarios, como a los soldados que defendían al Gobierno”.

Ingredientes:

  • 1  y    ½  kilo de harina
  • ½ kilo de manteca
  • 1  Cucharilla de sal
  • 2  Cucharillas de azúcar
  •  30 gramos de levadura seca o 50 de fresca
  • 1 litro de agua mas o menos

Preparacion

  1. Formar una corona con la harina, añadir en su centro la azúcar, la sal los huevos y un poco de agua; disolver bien y agregar la levadura disuelta en un poco de agua tibia.
  2. Empezar a mezclar hasta obtener una masa muy suave y elástica que no se pegue en las manos.
  3. Dejar reposar durante 10 minutos tapando la masa con un un nylon o servilleta de mesa, luego amasar y dejar leudar. Hacer bolitas del tamaño de un huevo mas o menos.
  4. Cuando haya doblado su volumen extender la masa en forma de empanadas grandes, agregar el relleno y repulgar.

Relleno:

  • 1   litro de leche
  • 1   kilo de queso blanco
  • ½     taza de Maizena
  • ½     taza de harina
  • 1 cucharada de gelatina sin sabor
  •   Ulupica o aji colorado a gusto
  •   1 clara
  •   1 cuchara de manteca
  • 2 cucharadas de aceite

Prepare el relleno:

  1. Se hace cocer el ají colorado en aceite caliente. Una vez cocido, dividir en dos porciones. Se diluye la harina y la maicena en la  leche fría, se la pone al fuego y se la cocina hasta que espese como una laguita, se añade  una porcion del  ají y se deja enfriar. Solo se añade la gelatina diluida en agua tibia y el queso antes de empezar a rellenar’
  2.   Una vez que las bolitas aumentaron de volumen, estire la mesa con el uslero en forma ovalada de aproximadamente medio centímetro de alto y rellene con la crema que preparo, pase el borde con la clara antes separada, cierre la masa apretando bien y repulgue las llauchas mojando los dedos  con el resto de ají colorado.  Pintar por encima de la llaucha con un poco de manteca diluida mezclada con ají colorado en polvo.
  3.  Llevar a horno precalentado a temperatura moderada, por espacio de  mas o menos 20 minutos.
  4.  Son exquisitas con api o tojo

http://tradicionesdebolivia.blogspot.com/

Pasteles de Navidad con Jigote

7 Dic

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Ingredientes

  • 5 tazas harina
  • 2 cucharillas de levadura en polvo
  • 4 huevos enteros
  • 1 cucharilla sal
  • 3 cucharillas azúcar
  • 2 cucharadas manteca
  • 1 taza leche o agua tibia más o menos

 

Preparación de la masa

lº— Cernir la harina, la levadura en polvo y la sal, a esto agregar el azúcar y la manteca, mezclando muy bien. Batir ligeramente los huevos, mezclar con la leche o agua y añadir a la anterior preparación; mezclar y amasar mucho, hasta que revienten globitos. Dejar reposar.

 

Ingredientes (Jigote):

  • 1/2 kilo carne blanda de vaca, cocida, martajada y picada
  • 4 cucharadas manteca
  • 1 taza cebolla blanca picada fina (sin lavar)
  • 2 cucharadas azúcar
  • 1 cucharilla sal
  • ¼ taza pasas de uva sin semillas
  • 2 huevos duros picados
  • ½ cucharilla canela molida (si se quiere)

 

MODO DE PREPARAR EL RELLENO

(Jigote):

2°— Poner en una olla a fuego fuerte la manteca, dejarla calentar y freír ligeramente la cebolla, agregar la carne, azúcar, sal, pasas, huevos y canela (si se quiere), mezclar y sacar del fuego.

3º— Tomar un pedazo de masa, adelgazarla con un rodillo sobre la mesa espolvoreada con harina, lo más fina posible, cortar en redondeles del tamaño de un pla-tito de taza de té, poner en medio una cucharada del relleno, humedecer los bordes, doblar, ajustar bien y repulgar, procediendo así, hasta tener todos los pasteles listos.

4º— Dejar una noche para freír, si se quiere; o freír inmediatamente en abundante manteca caliente, escurrir primero en coladera y después sobre papel sábana, espolvorear con azúcar molida encima. Servir calientes.

 

PASTELES DE NAVIDAD RELLENOS CON QUESILLO

 

Se hacen lo mismo que los anteriores pasteles y en vez de rellenar con jigote, se rellenan con quesillo fresco deshecho mezclado con clara batida, una clara por media taza de quesillo deshecho.

Nuestras Comidas

Jordán de, Nelly

Edición privada. 8ª Edición, La Paz. Bolivia. 1994

Misterios de la salteña

17 Sep


Un rito se construye a lo largo de los años. Pero, ¿dónde se inicia? ¿quién lo inicia? Que las salteñas se comen en la mañana, nunca pasado el mediodía. Que una salteña —mujer venida de Salta (Argentina) les dio el nombre.

Que qué horror, qué error, que más boliviana, imposible, pues sólo en estas tierras frías podía inventarse el caldo cuajado y encerrado en fina masa. Que si las mejores son las de aquí, que las de allá, que si hay ingredientes secretos. Que si es mejor una salteñada que un té para celebrar los cumpleaños… ¡Cuánto da para hablar una empanada que con gentilicio quizás equivocado es absoluta e indiscutiblemente boliviana!

Comencemos por la historia. La versión que maneja uno de los salteñeros en La Paz cuenta cómo una familia procedente de Salta llegó a Tarija, donde subsistía con la venta las empanadas típicas de su región. Sin embargo, al ver que los compradores eran siempre pocos, la familia, cuyo apellido el empresario no es capaz de recordar, decidió migrar a Chuquisaca. Allí, los sucrenses, conquistadores y románticos se fijaron en las hermosas hijas salteñas vendiendo las empanadas, así que decidieron piropearlas a través del producto que sus manitas ayudaban a preparar.

Tal versión se le hace antojadiza a la investigadora Beatriz Rossells Montalvo, cuyo trabajo de recuperación de recetas de la comida boliviana ha merecido premios internacionales. Las ‘empanadas de caldo’, asegura, se conocieron como tales al menos hasta los años 60. Puede que los salteños hayan llegado a Tarija, claro, “porque queda cerca de la Argentina, sin embargo, en Sucre no han tenido influencia estas familias”, afirma Rossells.

Menos en Potosí, a donde se apunta para encontrar el origen del bocado caliente, jugoso y picante.

“Las empanadas ya formaban parte de los menús que trajeron los españoles al nuevo continente, sin embargo, en cada país y en cada ciudad se han ido diferenciando hasta adquirir el sabor que tienen en la actualidad. Lo que diferencia a las empanadas bolivianas es el ají y el hecho de que son más jugosas que en otras partes, al menos que en Salta y que en Chile”, explica la investigadora radicada en La Paz y chuquisaqueña de nacimiento.

Juana Manuela Gorriti, intelectual salteña, pasó en Bolivia toda su juventud, pues su familia, amenazada por la dictadura de Rosas, emigró al igual que un grupo de liberales e intelectuales, “quienes probablemente llegaron a La Paz”. Dice la tradición que “en los primeros tiempos, los Gorriti sufrieron pobreza y hambre. Su mamacita la peleaba haciendo empanadas, y para ahorrar utilizaba un solo disco de masa, para luego repulgarla”, publica la página web El portal de Salta.

En el libro La gastronomía en Potosí y Charcas. Siglos XVIII, XIX y XX, escrito por Beatriz Rossells, se consignan los recetarios que sirven de irrefutable prueba del pasado altoperuano de las hoy llamadas salteñas. Doña María Josepha Escurrechea y Ondusgoytia, condesa de Otavi y marquesa de Cayara, natural de la Villa de Potosí, hija de vizcaíno y potosina, recolectó recetas varias correspondientes “al periodo de su plena vida de mujer, madre de familia y ama de casa. Hija de español y potosina, en el libro captura los conocimientos de ambos mundos, no sólo del tiempo de vida de sus abuelos sino de los antepasados de éstos”. Y de sus descendientes, se diría, pues en Sucre se siguen usando las uvas pasas que aparecen en la receta de empanadas flamencas de 1776. Sin embargo, se añade aquí papa y cebolla. La canela ya no se usa, pero la manera de prepararlas, en general, es la y claramente la base para las apreciadas “salteñas”.

El otro recetario, que se encuentra en manos de la investigadora, data de 1917 y está recogido por Sofía Urquidi, en Chuquisaca. En él se conoce de las prácticas culinarias de la élite boliviana de finales del siglo XIX y principios del XX. Y, claro, empanadas de caldo abundan.

El nombre de ‘salteña’ se ha podido expandir desde La Paz a finales del siglo XIX, debido a las muchas familias que emigraron desde la Argentina durante las dictaduras de esas épocas. Como también hacían empanadas, es muy probable que se fuera generalizando el nombre de “salteña” con que alguien asoció aquella repostería con las empanadas de caldo.

Es muy probable que todas estas precisiones históricas no afecten la forma de nombrar el bocado. Pero es entendible el celo de los investigadores como Rossells, dada la importancia que tiene la salteña para los bolivianos: como refrigerio, pero también como imagen con que los extranjeros aprenden a asociar al país.

Las tradiciones de una reina

La salteña conserva un reinado sereno en La Paz, que no han podido disputarle las novedades de la llamada comida rápida. Uno de los monarcas de las empanadas de caldo es David Soria Cárdenas, gerente general de La Nueva Gaita, uno de los establecimientos más tradicionales de la sede de gobierno. “La empresa comenzó con un hombre, Florencio Soria, mi padre, allí por agosto de 1961, cuando yo tenía 11 años”, dice David. En ese momento había una competencia muy reñida, pues varias salteñerías tradicionales se disputaban el paladar de la gente en el centro de la ciudad”. No obstante, La Gaita se hizo sentir y “comienza ahí otra tradición, pues surgen las salteñas especiales: carne picada en vez de carne molida y más grandes en relación con las normales”. La gente pagó por ellas, sin chistar, un boliviano, es decir el doble de los 50 centavos de las normales.

Las empanadas de caldo, afirma Beatriz Rossells, se comían en el pasado, tal cual hoy, por la mañana. Los salteñaficionados defienden el hecho de que no se pueden pedir en la tarde porque “¡qué barbaridad!, cambiaría su sabor”.

Y sin embargo, David Soria recuerda que cuando él era pequeño, las salteñas se servían a la hora del té. “Recuerdo que así sucedía en una pastelería muy famosa, llamada Towa, ubicada en la Mariscal Santa Cruz, donde hoy se erige el edificio La Primera. Los propietarios eran Ignacio Espejo y Tomás Alvarado, de los pocos que compitieron con los japoneses —a quienes además heredaron el local— en eso de las confiterías. Muchas de las personas que trabajaban en Towa abrieron luego sus propias confiterías y le dieron a sus empanadas con caldo un sabor propio, entre ellos mi padre”, narra.

A quien se le ha metido la idea de imponer las empanadas con caldo en la tarde es a Mario Chavarría Torres, gerente general de Paceña la Salteña. Dueño de una planta de elaboración y tres sucursales en La Paz, este empresario quiere romper lo que considera una costumbre matutina limitante y que lo hará en breve.

Pero si de desafíos se trata, la exportación al por mayor es algo pendiente: “Me gustaría que la salteña fuera como los tacos, que se pudiera exportar a todo el mundo y convertirse hacia fuera en un producto de referencia de la gastronomía nacional”, aspira David Soria, que recuerda haber visto este febrero una salteñería al lado de un local de McDonald’s en el aeropuerto brasileño de Guarulhos (Sao Paulo).

Frente a una salteña

Básicamente hay dos formas: con cucharilla, los menos diestros, y a mano limpia, los expertos. El primer paso es común para ambos: sostener la salteña con una mano, en posición vertical, y quitar la punta del repulgo con los dedos de la otra mano (también se lo puede hacer con los dientes, siempre y cuando se tenga dentadura original y resistente). Por ningún motivo se debe realizar la mala (y acostumbrada) práctica de sacudir la salteña antes del primer mordisco, ya que es como agitar una botella de gaseosa antes de quitarle la tapa.

Si no se emplea cucharilla, hay que levantar la salteña hasta la altura de la boca e inclinarla lentamente hasta que caigan las primeras gotas de su jugo sobre la lengua (demás está decir que para eso hay que tener la boca abierta). Si el jugo no está hirviendo, entonces se puede repetir el procedimiento sin tanta cautela y beber un buen sorbo, a fin de que no se produzca un derrame prematuro.

Si se emplea cucharilla, ésta debe sostenerse con una mano, y con la otra, inclinar la salteña suavemente, para que el jugo salga por el orificio hasta colmar la concavidad del utensilio. Se debe repetir el procedimiento de dos a cinco veces hasta que dar la primera mascada no implique riesgo de desangre. Bajo ningún motivo se debe comer el relleno con la cucharilla y dejar la masa, ya que eso equivale a comer el relleno del pavo y botar el ave.

En ambos casos, con o sin cucharilla, se debe comer el resto de la salteña realizando la extracción previa del jugo antes de la siguiente mascada. No hay que sentirse confiado ni siquiera en el último bocado, pues la aceitunas suelen funcionar como válvula, manteniendo en el fondo una buena cantidad de jugo.

Como en cualquier actividad riesgosa, se debe tomar los recaudos necesarios antes de emprenderla, que en este caso sería: tener más de cinco servilletas a la mano para remediar de inmediato un error de cálculo o un mal movimiento, sobre todo si quien come la salteña tiene barba y/o bigote.