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Empanadas Salteñas

24 May

Como hacer empanadas criollas

Como cada región tiene un tipo de empanadas, estas las empanadas criollas son muy requeridas en la capital federal. Para los porteños la empanada es criolla. Es por eso que hoy te pasamos la receta para que vos también puedas probar como es que queda esta variedad de nuetras empanadas.

Hoy se cocina empanadas criollas

Ingredientes

1 kilo de carne picada
4 huevos duros pelados
4 cebollas grandes picadas
100 gr de aceitunas verdes
50 gr pasas de uva
pimentón dulce
1 cubito de caldo de carne
sal a gusto

Preparación

Picar las cebollas en trocitos pequeños para que pueda entreverarse muy bien con la carne. Las cebollas tienen que estar bien cocinadas, así que la ponemos en la cacerola a fuego medio hasta que las cebollas queden cristalinas, es esto nos daremos cuenta que ya casi estará lista para agregar las carne y los condimentos siempre a gusto.

En este caso que no hay que hervir la carne y no nos quedará el caldo, tendremos que poner una jarra con agua caliente y un caldo de carne para ir agregándole en la medida que vamos revolviendo todo el relleno.

Cuando todo esto ya esta cocinado y bien jugoso, se le agregan las pasas de uva y las aceitunas sin carozo cortada en gajitos. Cuando esto está listo sacamos del fuego y le ponemos los huevos hervidos picados.

Siempre es muy bueno poner el relleno de las empanadas criollas en el frezzer por algún tiempo, ya que el jugo que le agregamos puede escaparse al momento de armarlas, esto nos garantiza que las empanadas criollas solamente cuando entren al horno dejaran salir su jugo. Así tendremos las famosas empanadas criollas bien jugosas que tanto le gustan a los porteños.

En cuando a la masa, puede visitar nuestra sección de cómo hacer la masa para empanadas.

http://www.hacerempanadas.com/comohacerempanadassalte%C3%B1as.html

Salteña de Pollo

27 Mar

 

 

Cuando se pronuncia la palabra salteña, a muchos se nos hace agua la boca e inmediatamente la asociamos con recuerdos, que han hecho las delicias de nuestros paladares a lo largo de los años.  La salteña es un ícono boliviano. La salteña gusta en cualquier lugar del mundo y a todo el mundo. Es como una tarjeta de presentación boliviana cuando uno vive en el exterior. Ha sido mi  gran compañera en los casi 30 años que vivido fuera de Bolivia. Me fui acostumbrando a dedicar un par de días al mes para prepararlas y así cada día me salían mejor.  El primer día preparaba el jigote y  la masa, al día siguiente armaba las salteñas. Cada mes preparaba una receta y en el congelador -que las conserva hasta por tres meses- tenía tres o cuatro tipos de salteñas. Con una persona ayudando a picar los ingredientes, fácilmente llegaba a preparar 200 salteñas. Las congelaba crudas y luego las horneaba o freía sin descongelar. La servía en la variedad que tenía como plato único y con un rico postre  tenía un maravilloso almuerzo o cena en lo que tardaba meter al horno y hacer un postre, máximo una hora. Con ellas me fue más fácil disfrutar de alojados y amigos en la casa.  Lo que también es muy importante, es que se trata de una comida completa, que tiene carne, vegetales, proteínas y carbohidratos.  A todos mis seguidores en el exterior lo convoco a animarse a hacerlas y disfrutarlas ya que les dará muchas satisfacciones.

Les  compartiré las siguientes recetas que yo las he hecho y rehecho, Salteña de carne, Salteña de pollo, Salteña de fricase, Salteña de hoja, Salteña tucumana

Les daré antes unas dicas que se aplican casi  a todas.

  1. Para que las salteñas tengan brillo se pincelan con huevo batido, se aplica generalmente a las de carne, pollo, mixtas
  2. Para que la masa tenga un color amarillo, se le pone unas gotas de colorante vegetal color yema
  3. Para que tenga la tonalidad colorada se utiliza achiote diluido en aceite o manteca caliente, añadiendo a la masa o pincelando encima de la masa.
  4. El jigote para las salteñas con jugo se lo prepara siempre unas 12 horas antes, para que tome cuerpo y sea fácil rellenarlas.
  5. El jigote para las tucumanas y de hoja tienen que ser secos.
  6. El uslero para estirar la masa es mejor si es delgado
  7. Las recetas son para más o menos 50 salteñas

 

Ingredientes Jigote

  • 2 cebollas con cola picada finamente
  • 100ml de aceite o 100 grs de manteca vegetal
  • 3 cucharas de ají amarillo molido
  • 2 cucharas de ají colorado molido
  • ½ cuchara rasa de pimienta
  • ½ cuchara rasa de comino
  • ½ cuchara de orégano
  • 1 pollo grande deshilachado sin piel
  • ½ libra de papa picada en cuadritos y semi cocida
  • 100 grs de azúcar
  • 6 cucharas de gelatina sin sabor diluida en agua tibia
  • 1 cuchara de sal
  • ¼ kilo de aceitunas negras medianas
  • 2 huevos duros
  • 2 cucharas de perejil picado

Preparación

Freír la cebolla hasta que este transparente, agregar el ají y los condimentos, dejar cocer unos 5 minutos, agregar el pollo, sazonar con sal y azúcar, retirar del fuego añadir la gelatina y la papa. Vaciar en una bandeja plana para que enfríe hasta el día siguiente, que deberá estar bien cuajado

Ingredientes para masa

  • 1y1/2 libra de harina
  • 150 grs de manteca vegetal
  • 150 grs de azúcar
  • 2 huevos
  • 250ml de agua más o menos

Preparación

Se mescla la harina y la manteca a punto arena, se hace un circulo al centro donde se colocan los demás ingredientes y se masa hasta conseguir una masa uniforme más o menos suave, hacer un amasado fuerte de más o menos 8 minutos, puede ser con la moledora del batan. Cortar la masa en tiras y hacer los bollitos dejando reposar hasta el día siguiente, listos para ser uslereados. Una vez uslereados de mas o menos 10 a 12 cm se extienden sobre la mesa, se coloca el jigote y se realiza el repulgado y se procede a hornear o a congelar.

 

Cristina Olmos

Empanadas bolivianas: piñatas del sabor criollo

25 Mar

 

 

 

.Para chuparse los dedos

…Para chuparse los dedos

Las salteñas son un invento muy ingenioso: son como hornitos de barro en los cuales se calienta un misterio para buenos paladares. Abrirlas es como romper una piñata. Sus paredes de masa especial deben ser finas y duras para que el jigote revele todos sus secretos. Se llaman equívocamente salteñas porque, así como las conocemos, son un invento nacional. Dicen que nacieron en Potosí, pero las salteñas cochabambinas son inconfundibles. En realidad deberían llamarse empanadas bolivianas.

En El Prado.- Orti’s ha ganado varios premios de la Feria de la Salteña y tiene un establecimiento espacioso y soleado en El Prado, casi llegando al monumento a Simón Bolívar.

Las salteñas Los Castores, de mi buen amigo Cristóbal Andrew, son preferidas por los jóvenes. Se sirven en la esquina del Prado y Oruro.

En la calle Colombia.- El Canguro es una vieja tradición. Jorgito Antezana es un viejo amigo que ha conservado el secreto de sus deliciosas salteñas por décadas. Atiende en la calle Colombia entre Baptista y España.

En Cala Cala.- La Salteñería Social es heredera de la vieja tradición del Bar Social de Cala Cala, continuada por el legendario Armando Antezana Palacios, obispo del buen humor al punto que lo llamábamos Gordo Ja Ja. Hoy la atienden sus herederos. Son salteñas tradicionales de exquisito sabor criollo.
trancapechoboliviano.blogspot.com

posted by OJODEVIDRIO @ 7:05 

Salteñas de Rosa Elena de Guevara

23 Ene

SALTEÑAS 1-001

Regalo de mi querida amiga Rosa Elena, estas salteñas fueron muy famosas y la receta es excelente, dada con la generosidad que siempre la caracterizo.

  • 1 kilo lomito cortado en cuadraditos
  • 4 cebollas medianas picadas en cuadritos
  • 1 tomate pelado y cortado en cubitos
  • 1 pimenton verde picado en cubitos
  • 1 zanahoria grande o 2 pequenas cortada en cuadritos
  • 150 grs. de arvejas peladas
  • 3 papas medianas cortadas en cuadritos
  • Sal y aceite 6 cucharadas, ¼ ají al gusto
  • 2 cabezas de ajo machacado
  • 100 grs. De pasas  remojadas en ½ taza de agua
  • 1 caja de gelatina sin sabor
  • 4 huevos duros picaditos
  • 1 ½ de sal (cucharilla), ají colorado
  • 2 cucharas de perejil picado
  • Comino, pimienta
  • 1 1/2 taza de consome

 

Preparacion

Freír la cebolla hasta que esté bien cocida, añadir el tomate, pimentón y zanahoria y freír 15 minutos,  agregar las arvejas, perejil, ajo, comino, pimienta, sal, cuando esté la arveja, agregar el ají, las pasas y la papa, se espera que hierva, cuando esté hirviendo se añade la carne, la gelatina remojada y diluida en 1 ½  taza de consome y se retira del fuego, se mezcla bien y se deja cuajar en la nevera toda la noche.

 

Masa

  • 1 kilo de harina
  • 2 panelas de margarina o 250 grs.
  • 4 cucharas de azúcar
  • 1 cuchara de azúcar
  • 1 cucharilla de sal
  • 1 cucharada de aji colorado molido
  • 1 cubito de carne diluido en el agua tibia
  • 2 tazas de agua tibia caliente

Preparacion

  1. Se pone en la mesa la harina con el azúcar, poner a calentar la margarina y cuando este hirviendo echarle ají colorado y hacer hervir un momento, echar esta hirviendo y la harina e ir echando poco a poco el agua tibia a medida que se necesite.
  2. Amasar bien hasta que se ablande y se despegue de la mano, no amasar mucho, porque la masa queda dura.
  3. Hacer bolitas del tamano de un huevo, estirarlas colocar una cuchara del relleno,  un pedacito de aceituna, huevo duro y pasas y se pone en los bordes clara de huevo antes de repulgar.

Rosa Elena de Guevara

Misterios de la salteña

17 Sep


Un rito se construye a lo largo de los años. Pero, ¿dónde se inicia? ¿quién lo inicia? Que las salteñas se comen en la mañana, nunca pasado el mediodía. Que una salteña —mujer venida de Salta (Argentina) les dio el nombre.

Que qué horror, qué error, que más boliviana, imposible, pues sólo en estas tierras frías podía inventarse el caldo cuajado y encerrado en fina masa. Que si las mejores son las de aquí, que las de allá, que si hay ingredientes secretos. Que si es mejor una salteñada que un té para celebrar los cumpleaños… ¡Cuánto da para hablar una empanada que con gentilicio quizás equivocado es absoluta e indiscutiblemente boliviana!

Comencemos por la historia. La versión que maneja uno de los salteñeros en La Paz cuenta cómo una familia procedente de Salta llegó a Tarija, donde subsistía con la venta las empanadas típicas de su región. Sin embargo, al ver que los compradores eran siempre pocos, la familia, cuyo apellido el empresario no es capaz de recordar, decidió migrar a Chuquisaca. Allí, los sucrenses, conquistadores y románticos se fijaron en las hermosas hijas salteñas vendiendo las empanadas, así que decidieron piropearlas a través del producto que sus manitas ayudaban a preparar.

Tal versión se le hace antojadiza a la investigadora Beatriz Rossells Montalvo, cuyo trabajo de recuperación de recetas de la comida boliviana ha merecido premios internacionales. Las ‘empanadas de caldo’, asegura, se conocieron como tales al menos hasta los años 60. Puede que los salteños hayan llegado a Tarija, claro, “porque queda cerca de la Argentina, sin embargo, en Sucre no han tenido influencia estas familias”, afirma Rossells.

Menos en Potosí, a donde se apunta para encontrar el origen del bocado caliente, jugoso y picante.

“Las empanadas ya formaban parte de los menús que trajeron los españoles al nuevo continente, sin embargo, en cada país y en cada ciudad se han ido diferenciando hasta adquirir el sabor que tienen en la actualidad. Lo que diferencia a las empanadas bolivianas es el ají y el hecho de que son más jugosas que en otras partes, al menos que en Salta y que en Chile”, explica la investigadora radicada en La Paz y chuquisaqueña de nacimiento.

Juana Manuela Gorriti, intelectual salteña, pasó en Bolivia toda su juventud, pues su familia, amenazada por la dictadura de Rosas, emigró al igual que un grupo de liberales e intelectuales, “quienes probablemente llegaron a La Paz”. Dice la tradición que “en los primeros tiempos, los Gorriti sufrieron pobreza y hambre. Su mamacita la peleaba haciendo empanadas, y para ahorrar utilizaba un solo disco de masa, para luego repulgarla”, publica la página web El portal de Salta.

En el libro La gastronomía en Potosí y Charcas. Siglos XVIII, XIX y XX, escrito por Beatriz Rossells, se consignan los recetarios que sirven de irrefutable prueba del pasado altoperuano de las hoy llamadas salteñas. Doña María Josepha Escurrechea y Ondusgoytia, condesa de Otavi y marquesa de Cayara, natural de la Villa de Potosí, hija de vizcaíno y potosina, recolectó recetas varias correspondientes “al periodo de su plena vida de mujer, madre de familia y ama de casa. Hija de español y potosina, en el libro captura los conocimientos de ambos mundos, no sólo del tiempo de vida de sus abuelos sino de los antepasados de éstos”. Y de sus descendientes, se diría, pues en Sucre se siguen usando las uvas pasas que aparecen en la receta de empanadas flamencas de 1776. Sin embargo, se añade aquí papa y cebolla. La canela ya no se usa, pero la manera de prepararlas, en general, es la y claramente la base para las apreciadas “salteñas”.

El otro recetario, que se encuentra en manos de la investigadora, data de 1917 y está recogido por Sofía Urquidi, en Chuquisaca. En él se conoce de las prácticas culinarias de la élite boliviana de finales del siglo XIX y principios del XX. Y, claro, empanadas de caldo abundan.

El nombre de ‘salteña’ se ha podido expandir desde La Paz a finales del siglo XIX, debido a las muchas familias que emigraron desde la Argentina durante las dictaduras de esas épocas. Como también hacían empanadas, es muy probable que se fuera generalizando el nombre de “salteña” con que alguien asoció aquella repostería con las empanadas de caldo.

Es muy probable que todas estas precisiones históricas no afecten la forma de nombrar el bocado. Pero es entendible el celo de los investigadores como Rossells, dada la importancia que tiene la salteña para los bolivianos: como refrigerio, pero también como imagen con que los extranjeros aprenden a asociar al país.

Las tradiciones de una reina

La salteña conserva un reinado sereno en La Paz, que no han podido disputarle las novedades de la llamada comida rápida. Uno de los monarcas de las empanadas de caldo es David Soria Cárdenas, gerente general de La Nueva Gaita, uno de los establecimientos más tradicionales de la sede de gobierno. “La empresa comenzó con un hombre, Florencio Soria, mi padre, allí por agosto de 1961, cuando yo tenía 11 años”, dice David. En ese momento había una competencia muy reñida, pues varias salteñerías tradicionales se disputaban el paladar de la gente en el centro de la ciudad”. No obstante, La Gaita se hizo sentir y “comienza ahí otra tradición, pues surgen las salteñas especiales: carne picada en vez de carne molida y más grandes en relación con las normales”. La gente pagó por ellas, sin chistar, un boliviano, es decir el doble de los 50 centavos de las normales.

Las empanadas de caldo, afirma Beatriz Rossells, se comían en el pasado, tal cual hoy, por la mañana. Los salteñaficionados defienden el hecho de que no se pueden pedir en la tarde porque “¡qué barbaridad!, cambiaría su sabor”.

Y sin embargo, David Soria recuerda que cuando él era pequeño, las salteñas se servían a la hora del té. “Recuerdo que así sucedía en una pastelería muy famosa, llamada Towa, ubicada en la Mariscal Santa Cruz, donde hoy se erige el edificio La Primera. Los propietarios eran Ignacio Espejo y Tomás Alvarado, de los pocos que compitieron con los japoneses —a quienes además heredaron el local— en eso de las confiterías. Muchas de las personas que trabajaban en Towa abrieron luego sus propias confiterías y le dieron a sus empanadas con caldo un sabor propio, entre ellos mi padre”, narra.

A quien se le ha metido la idea de imponer las empanadas con caldo en la tarde es a Mario Chavarría Torres, gerente general de Paceña la Salteña. Dueño de una planta de elaboración y tres sucursales en La Paz, este empresario quiere romper lo que considera una costumbre matutina limitante y que lo hará en breve.

Pero si de desafíos se trata, la exportación al por mayor es algo pendiente: “Me gustaría que la salteña fuera como los tacos, que se pudiera exportar a todo el mundo y convertirse hacia fuera en un producto de referencia de la gastronomía nacional”, aspira David Soria, que recuerda haber visto este febrero una salteñería al lado de un local de McDonald’s en el aeropuerto brasileño de Guarulhos (Sao Paulo).

Frente a una salteña

Básicamente hay dos formas: con cucharilla, los menos diestros, y a mano limpia, los expertos. El primer paso es común para ambos: sostener la salteña con una mano, en posición vertical, y quitar la punta del repulgo con los dedos de la otra mano (también se lo puede hacer con los dientes, siempre y cuando se tenga dentadura original y resistente). Por ningún motivo se debe realizar la mala (y acostumbrada) práctica de sacudir la salteña antes del primer mordisco, ya que es como agitar una botella de gaseosa antes de quitarle la tapa.

Si no se emplea cucharilla, hay que levantar la salteña hasta la altura de la boca e inclinarla lentamente hasta que caigan las primeras gotas de su jugo sobre la lengua (demás está decir que para eso hay que tener la boca abierta). Si el jugo no está hirviendo, entonces se puede repetir el procedimiento sin tanta cautela y beber un buen sorbo, a fin de que no se produzca un derrame prematuro.

Si se emplea cucharilla, ésta debe sostenerse con una mano, y con la otra, inclinar la salteña suavemente, para que el jugo salga por el orificio hasta colmar la concavidad del utensilio. Se debe repetir el procedimiento de dos a cinco veces hasta que dar la primera mascada no implique riesgo de desangre. Bajo ningún motivo se debe comer el relleno con la cucharilla y dejar la masa, ya que eso equivale a comer el relleno del pavo y botar el ave.

En ambos casos, con o sin cucharilla, se debe comer el resto de la salteña realizando la extracción previa del jugo antes de la siguiente mascada. No hay que sentirse confiado ni siquiera en el último bocado, pues la aceitunas suelen funcionar como válvula, manteniendo en el fondo una buena cantidad de jugo.

Como en cualquier actividad riesgosa, se debe tomar los recaudos necesarios antes de emprenderla, que en este caso sería: tener más de cinco servilletas a la mano para remediar de inmediato un error de cálculo o un mal movimiento, sobre todo si quien come la salteña tiene barba y/o bigote.