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La bandera de bolivia la salteña parte1

29 May

La bandera de bolivia la salteña parte2

29 May

Empanadas Salteñas

24 May

Como hacer empanadas criollas

Como cada región tiene un tipo de empanadas, estas las empanadas criollas son muy requeridas en la capital federal. Para los porteños la empanada es criolla. Es por eso que hoy te pasamos la receta para que vos también puedas probar como es que queda esta variedad de nuetras empanadas.

Hoy se cocina empanadas criollas

Ingredientes

1 kilo de carne picada
4 huevos duros pelados
4 cebollas grandes picadas
100 gr de aceitunas verdes
50 gr pasas de uva
pimentón dulce
1 cubito de caldo de carne
sal a gusto

Preparación

Picar las cebollas en trocitos pequeños para que pueda entreverarse muy bien con la carne. Las cebollas tienen que estar bien cocinadas, así que la ponemos en la cacerola a fuego medio hasta que las cebollas queden cristalinas, es esto nos daremos cuenta que ya casi estará lista para agregar las carne y los condimentos siempre a gusto.

En este caso que no hay que hervir la carne y no nos quedará el caldo, tendremos que poner una jarra con agua caliente y un caldo de carne para ir agregándole en la medida que vamos revolviendo todo el relleno.

Cuando todo esto ya esta cocinado y bien jugoso, se le agregan las pasas de uva y las aceitunas sin carozo cortada en gajitos. Cuando esto está listo sacamos del fuego y le ponemos los huevos hervidos picados.

Siempre es muy bueno poner el relleno de las empanadas criollas en el frezzer por algún tiempo, ya que el jugo que le agregamos puede escaparse al momento de armarlas, esto nos garantiza que las empanadas criollas solamente cuando entren al horno dejaran salir su jugo. Así tendremos las famosas empanadas criollas bien jugosas que tanto le gustan a los porteños.

En cuando a la masa, puede visitar nuestra sección de cómo hacer la masa para empanadas.

http://www.hacerempanadas.com/comohacerempanadassalte%C3%B1as.html

Salteña de Pollo

27 Mar

 

 

Cuando se pronuncia la palabra salteña, a muchos se nos hace agua la boca e inmediatamente la asociamos con recuerdos, que han hecho las delicias de nuestros paladares a lo largo de los años.  La salteña es un ícono boliviano. La salteña gusta en cualquier lugar del mundo y a todo el mundo. Es como una tarjeta de presentación boliviana cuando uno vive en el exterior. Ha sido mi  gran compañera en los casi 30 años que vivido fuera de Bolivia. Me fui acostumbrando a dedicar un par de días al mes para prepararlas y así cada día me salían mejor.  El primer día preparaba el jigote y  la masa, al día siguiente armaba las salteñas. Cada mes preparaba una receta y en el congelador -que las conserva hasta por tres meses- tenía tres o cuatro tipos de salteñas. Con una persona ayudando a picar los ingredientes, fácilmente llegaba a preparar 200 salteñas. Las congelaba crudas y luego las horneaba o freía sin descongelar. La servía en la variedad que tenía como plato único y con un rico postre  tenía un maravilloso almuerzo o cena en lo que tardaba meter al horno y hacer un postre, máximo una hora. Con ellas me fue más fácil disfrutar de alojados y amigos en la casa.  Lo que también es muy importante, es que se trata de una comida completa, que tiene carne, vegetales, proteínas y carbohidratos.  A todos mis seguidores en el exterior lo convoco a animarse a hacerlas y disfrutarlas ya que les dará muchas satisfacciones.

Les  compartiré las siguientes recetas que yo las he hecho y rehecho, Salteña de carne, Salteña de pollo, Salteña de fricase, Salteña de hoja, Salteña tucumana

Les daré antes unas dicas que se aplican casi  a todas.

  1. Para que las salteñas tengan brillo se pincelan con huevo batido, se aplica generalmente a las de carne, pollo, mixtas
  2. Para que la masa tenga un color amarillo, se le pone unas gotas de colorante vegetal color yema
  3. Para que tenga la tonalidad colorada se utiliza achiote diluido en aceite o manteca caliente, añadiendo a la masa o pincelando encima de la masa.
  4. El jigote para las salteñas con jugo se lo prepara siempre unas 12 horas antes, para que tome cuerpo y sea fácil rellenarlas.
  5. El jigote para las tucumanas y de hoja tienen que ser secos.
  6. El uslero para estirar la masa es mejor si es delgado
  7. Las recetas son para más o menos 50 salteñas

 

Ingredientes Jigote

  • 2 cebollas con cola picada finamente
  • 100ml de aceite o 100 grs de manteca vegetal
  • 3 cucharas de ají amarillo molido
  • 2 cucharas de ají colorado molido
  • ½ cuchara rasa de pimienta
  • ½ cuchara rasa de comino
  • ½ cuchara de orégano
  • 1 pollo grande deshilachado sin piel
  • ½ libra de papa picada en cuadritos y semi cocida
  • 100 grs de azúcar
  • 6 cucharas de gelatina sin sabor diluida en agua tibia
  • 1 cuchara de sal
  • ¼ kilo de aceitunas negras medianas
  • 2 huevos duros
  • 2 cucharas de perejil picado

Preparación

Freír la cebolla hasta que este transparente, agregar el ají y los condimentos, dejar cocer unos 5 minutos, agregar el pollo, sazonar con sal y azúcar, retirar del fuego añadir la gelatina y la papa. Vaciar en una bandeja plana para que enfríe hasta el día siguiente, que deberá estar bien cuajado

Ingredientes para masa

  • 1y1/2 libra de harina
  • 150 grs de manteca vegetal
  • 150 grs de azúcar
  • 2 huevos
  • 250ml de agua más o menos

Preparación

Se mescla la harina y la manteca a punto arena, se hace un circulo al centro donde se colocan los demás ingredientes y se masa hasta conseguir una masa uniforme más o menos suave, hacer un amasado fuerte de más o menos 8 minutos, puede ser con la moledora del batan. Cortar la masa en tiras y hacer los bollitos dejando reposar hasta el día siguiente, listos para ser uslereados. Una vez uslereados de mas o menos 10 a 12 cm se extienden sobre la mesa, se coloca el jigote y se realiza el repulgado y se procede a hornear o a congelar.

 

Cristina Olmos

Historia de La Salteña

10 Ene

La Empanada Salteña  por Jorge Ángel Orellana Jiménez

Breve historia anecdótica de la empanada salteña

La creadora de la empanada salteña, fue la familia del General José Ignacio de Gorriti y Cueto (1770-1835), esposo de Doña Feliciana Zuviría, y padre de 8 hijos, una familia de la alta alcurnia del Norte Argentino, de la Provincia de Salta del siglo antepasado.

Don José Ignacio Gorriti, fue un importante militar, abogado y político, participante de las luchas por la independencia de la República Argentina, y ejércitos argentinos organizados para apoyar a la independencia de los países vecinos.

Durante la dictadura del General Juan Manuel de Rosas en Argentina, siendo el General de Gorriti el 22º Gobernador Delegado de la Provincia de Salta, por sus convicciones políticas, en 1931 fue desterrado por el gobierno argentino a la ciudad de La Paz, Bolivia; pero antes que se procediera a la formalización del mandato de gobierno, huyó a la cercana ciudad fronteriza boliviana de Tarija, abandonando todo su patrimonio, acompañado de lo que rápidamente pudo tomar, con su prole de nueve personas,

La condición de desterrado, le mermó rápidamente los pocos recursos que había traído consigo, lo cual lo obligó a llevar una vida austera llena de limitaciones; ante lo cual Doña Feliciana, ayudada por el espíritu emprendedor de sus hijas colaboró a generar ingresos para la familia, con el establecimiento de una pequeña panadería que se dedicaba a producir empanadas al horno, de aspecto sui generis y contenido jugoso, que rápidamente se llenaron de fama, por ser de exquisitas de sabor, e inigualables a otras de los parajes. De esta manera, los clientes cuando iban a hacer sus compras de las empanadas, insinuaban hacerlo donde Las Salteñas, por su origen nativo de la prole femenina que las producía y comercializaba.

Entre las hijas del general Gorriti, se encontraba Juana Manuela, nacida en 1816, en la Hacienda Los Horcones de Rosario de la Frontera (Provincia de Salta), quien en 1831 constaba con apenas 13 años de edad, desempeñándose como vendedora y pregonera de la existencia de las empanadas en la pequeña ciudad de Tarija.

La condición de político argentino, le permitió al General Gorriti, relacionarse con lo más selecto de la sociedad local boliviana, iniciando amistad con el señor Manuel Isidoro Belzú, quien había llegado a Tarija en calidad de joven militar destinado, a esos trechos en ejercicio de su profesión recientemente iniciada. En 1833, el General Gorriti cambió de residencia a la ciudad de Charcas (actual Sucre), donde falleció en 1835, asistido en los últimos oleos por su célebre hermano Canónigo: Juan Ignacio de Gorriti.

Fue en estas circunstancias que el joven militar Belzú conoció a la señorita Juana Manuela Gorriti Zuviría, a quien después de cortejarla durante dos años, la pidió en matrimonio y se la llevó a vivir a la ciudad de La Paz.

En la ciudad de La Paz, Doña Manuela con sus 15 años de edad, se dedicó a difundir la poesía y el culto a la buena empanada, que había dejado atrás en Tarija, entre la sociedad de la capital boliviana.

El militar Belzú, llegó a ser General del Ejército Boliviano, y constante agitador de cuanta revolución apareciese, contra los regímenes presidenciales, hasta que después de una vida militar azarosa y aventurera, en 1830 se hizo del poder hasta 1868, logrando durante su mandato presidencial fanatizar al populacho boliviano, que llegó a idolatrarlo como Tata Belzú, hasta que fue muerto por el otrora caudillo boliviano General Mariano Melgarejo.

Doña Juana Manuela acompaño a su marido hasta el destierro que recibiera en alguna oportunidad a la ciudad de Lima; sin embargo, su vida fue un constante sufrimiento, ante el continuo abandono del hogar, por parte de su esposo.

Posteriormente a la muerte del General Belzú, Doña Manuela se replegó a la ciudad de Lima, y posteriormente a Buenos Aires, donde en 1892 escribió su libro La Cocina Ecléctica, y una amplia serie de creaciones literarias, que la han situado como poetisa y cuentista argentina de renombre, y precursora de las letras de ese país.

Por la posición social que alcanzó Doña Juana Manuela Gorriti Zuviría, el escritor e historiador boliviano Antonio Paredes Candia Céspedes (1924 – 2004), como un gentilicio a su famosa e importante trayectoria cultural, atribuye el origen de La Empanada Salteña a ésta señora, quien como se ve, hizo parte del núcleo familiar que la generó, y cuyo mérito principal fue difundirla en Tarija, y posteriormente en La Sede de Gobierno de Bolivia, en su condición de Primera Dama de la Nación (cargo que nunca quiso ejercer), desde donde se propagó a todo el país.

Salteñas Paceñas (receta industrial)

2 Nov


Para 60 salteñas grandes o 100 chicasMasa de la salteñaIngredientes1 kilo 800 gramos de harina blanca
400 gramos de manteca de cerdo
2 ½ tazas de agua
1 cuchara de pimentón molido
½ taza de azúcar granulada
2 cubos de carne concentrada
1 ½ cucharas de sal molida
2 huevos enterosPreparaciónEn una olla ponga a hervir el azúcar, el agua, la sal, la manteca y los cubitos de carne concentrada. Coloque la harina cernida en un recipiente hondo y vierta el agua hirviendo, con todos los ingredientes, sobre la harina. Con una cuchara de palo mezcle rápidamente para evitar que se formen grumos.

Cuando enfríe, amase con las manos y adjunte, ligeramente, los huevos batidos, para que la masa quede impermeable. Ponga la masa por pedazos al batán y, como si moliera, trabaje unos 10 minutos cada uno, debe hacerse esto un día antes, lo mismo que el jigote.

Relleno de Salteñas

Ingredientes

1 kilo de carne

picada sin grasa ni nervios
1 kilo 500 grs. de papa runa picada en daditos, cocida medianamente con sal
200 gramos de arvejas cocidas con agua y sal al gusto
2 ½ tazas de cebolla picada
50 gramos de manteca de cerdo para freír el ají y la cebolla
100 grs. de ají colorado molido en vainas o 3 cucharas de ají, molido en polvo
2 cucharas de colorante rojo, pimentón molido
1 ½ tazas de tomate
2 cucharas de sal a gusto
1 cuchara de sazonador
1 cuchara de perejil
1 cuchara de comino
3 cucharas de azúcar granulada
1 cuchara de orégano
2 cubitos de carne concentrada
1 ½ paquetes de gelatina royal sin sabor
2 hojas de colapez
2 litros de caldo hirviendo o agua
2 tazas de agua fría para remojar gelatina
60 aceitunas chicas o 30 grandes
10 huevos duros, cada uno partido en 6
6 pasas de uva para cada salteña (opcional)

Preparación

Fría el ají en la manteca. Añada la cebolla picada en dados pequeños y eche 2 cucharones

de caldo para que no se queme al cocer. Remueva constantemente hasta que salgan ampollitas de grasa a la superficie. En una olla coloque el agua a hervir con los cubitos de carne concentrada, sal al gusto, el azúcar, el comino, el orégano, el sazonador, el ají cocido, el tomate, la cebolla dorada, la gelatina y el colapez, completamente disuelto. En caso de que tenga algún grumo, ponga un momento la olla a baño María para que se disuelvan íntegramente los ingredientes. Esto es muy importante para que se distribuya parejamente el jigote.

Deje enfriar el caldo y cuando esté tibio, agregue las papas cocidas, las arvejas y la carne molida cruda. Mezcle muy bien y ponga al refrigerador para que cuaje la gelatina hasta el día siguiente.

Divida la masa en 60 porciones, para salteñas grandes o en 100 para pequeñas. Ponga harina sobre la mesa y con un uslero estire cada pedazo en forma ovalada, hasta obtener ½ cm. de espesor.

En cada masa coloque

1 cuchara de jigote, la aceituna, 1 pedazo de huevo duro y si desea, 6 pasas.

Para unir los bordes de las empanadas tenga a la mano un recipiente pequeño con agua y ½ cucharilla de azúcar disuelta, o una clara de huevo. Procure que el jugo del jigote no chorree a los bordes, porque esto hace que se abran y mojen a las otras. Pinte con la yema de los dedos la mitad del óvalo con el agua con azúcar o la clara, en muy poca cantidad. Empiece a pegar por el extremo superior del centro, procurando que quede sin aire y con la costura arriba. Repulgue con mucho cuidado, compruebe que las salteñas no tengan ningún agujero.

Colóquelas en latas enmantecadas y enharinadas, separadas a 2 ½ cm. de distancia unas de otras. Páseles por encima con una brocha con huevo batido, procurando que no chorree a la lata.

El horno para las salteñas tiene que estar al máximo, porque deben cocer solamente en 7 a 8 minutos, para evitar que se remojen o salga el jugo.

http://www.bolivia.com/

Envíe sus recetas a: elsabor@gmcsa.net

Misterios de la salteña

17 Sep


Un rito se construye a lo largo de los años. Pero, ¿dónde se inicia? ¿quién lo inicia? Que las salteñas se comen en la mañana, nunca pasado el mediodía. Que una salteña —mujer venida de Salta (Argentina) les dio el nombre.

Que qué horror, qué error, que más boliviana, imposible, pues sólo en estas tierras frías podía inventarse el caldo cuajado y encerrado en fina masa. Que si las mejores son las de aquí, que las de allá, que si hay ingredientes secretos. Que si es mejor una salteñada que un té para celebrar los cumpleaños… ¡Cuánto da para hablar una empanada que con gentilicio quizás equivocado es absoluta e indiscutiblemente boliviana!

Comencemos por la historia. La versión que maneja uno de los salteñeros en La Paz cuenta cómo una familia procedente de Salta llegó a Tarija, donde subsistía con la venta las empanadas típicas de su región. Sin embargo, al ver que los compradores eran siempre pocos, la familia, cuyo apellido el empresario no es capaz de recordar, decidió migrar a Chuquisaca. Allí, los sucrenses, conquistadores y románticos se fijaron en las hermosas hijas salteñas vendiendo las empanadas, así que decidieron piropearlas a través del producto que sus manitas ayudaban a preparar.

Tal versión se le hace antojadiza a la investigadora Beatriz Rossells Montalvo, cuyo trabajo de recuperación de recetas de la comida boliviana ha merecido premios internacionales. Las ‘empanadas de caldo’, asegura, se conocieron como tales al menos hasta los años 60. Puede que los salteños hayan llegado a Tarija, claro, “porque queda cerca de la Argentina, sin embargo, en Sucre no han tenido influencia estas familias”, afirma Rossells.

Menos en Potosí, a donde se apunta para encontrar el origen del bocado caliente, jugoso y picante.

“Las empanadas ya formaban parte de los menús que trajeron los españoles al nuevo continente, sin embargo, en cada país y en cada ciudad se han ido diferenciando hasta adquirir el sabor que tienen en la actualidad. Lo que diferencia a las empanadas bolivianas es el ají y el hecho de que son más jugosas que en otras partes, al menos que en Salta y que en Chile”, explica la investigadora radicada en La Paz y chuquisaqueña de nacimiento.

Juana Manuela Gorriti, intelectual salteña, pasó en Bolivia toda su juventud, pues su familia, amenazada por la dictadura de Rosas, emigró al igual que un grupo de liberales e intelectuales, “quienes probablemente llegaron a La Paz”. Dice la tradición que “en los primeros tiempos, los Gorriti sufrieron pobreza y hambre. Su mamacita la peleaba haciendo empanadas, y para ahorrar utilizaba un solo disco de masa, para luego repulgarla”, publica la página web El portal de Salta.

En el libro La gastronomía en Potosí y Charcas. Siglos XVIII, XIX y XX, escrito por Beatriz Rossells, se consignan los recetarios que sirven de irrefutable prueba del pasado altoperuano de las hoy llamadas salteñas. Doña María Josepha Escurrechea y Ondusgoytia, condesa de Otavi y marquesa de Cayara, natural de la Villa de Potosí, hija de vizcaíno y potosina, recolectó recetas varias correspondientes “al periodo de su plena vida de mujer, madre de familia y ama de casa. Hija de español y potosina, en el libro captura los conocimientos de ambos mundos, no sólo del tiempo de vida de sus abuelos sino de los antepasados de éstos”. Y de sus descendientes, se diría, pues en Sucre se siguen usando las uvas pasas que aparecen en la receta de empanadas flamencas de 1776. Sin embargo, se añade aquí papa y cebolla. La canela ya no se usa, pero la manera de prepararlas, en general, es la y claramente la base para las apreciadas “salteñas”.

El otro recetario, que se encuentra en manos de la investigadora, data de 1917 y está recogido por Sofía Urquidi, en Chuquisaca. En él se conoce de las prácticas culinarias de la élite boliviana de finales del siglo XIX y principios del XX. Y, claro, empanadas de caldo abundan.

El nombre de ‘salteña’ se ha podido expandir desde La Paz a finales del siglo XIX, debido a las muchas familias que emigraron desde la Argentina durante las dictaduras de esas épocas. Como también hacían empanadas, es muy probable que se fuera generalizando el nombre de “salteña” con que alguien asoció aquella repostería con las empanadas de caldo.

Es muy probable que todas estas precisiones históricas no afecten la forma de nombrar el bocado. Pero es entendible el celo de los investigadores como Rossells, dada la importancia que tiene la salteña para los bolivianos: como refrigerio, pero también como imagen con que los extranjeros aprenden a asociar al país.

Las tradiciones de una reina

La salteña conserva un reinado sereno en La Paz, que no han podido disputarle las novedades de la llamada comida rápida. Uno de los monarcas de las empanadas de caldo es David Soria Cárdenas, gerente general de La Nueva Gaita, uno de los establecimientos más tradicionales de la sede de gobierno. “La empresa comenzó con un hombre, Florencio Soria, mi padre, allí por agosto de 1961, cuando yo tenía 11 años”, dice David. En ese momento había una competencia muy reñida, pues varias salteñerías tradicionales se disputaban el paladar de la gente en el centro de la ciudad”. No obstante, La Gaita se hizo sentir y “comienza ahí otra tradición, pues surgen las salteñas especiales: carne picada en vez de carne molida y más grandes en relación con las normales”. La gente pagó por ellas, sin chistar, un boliviano, es decir el doble de los 50 centavos de las normales.

Las empanadas de caldo, afirma Beatriz Rossells, se comían en el pasado, tal cual hoy, por la mañana. Los salteñaficionados defienden el hecho de que no se pueden pedir en la tarde porque “¡qué barbaridad!, cambiaría su sabor”.

Y sin embargo, David Soria recuerda que cuando él era pequeño, las salteñas se servían a la hora del té. “Recuerdo que así sucedía en una pastelería muy famosa, llamada Towa, ubicada en la Mariscal Santa Cruz, donde hoy se erige el edificio La Primera. Los propietarios eran Ignacio Espejo y Tomás Alvarado, de los pocos que compitieron con los japoneses —a quienes además heredaron el local— en eso de las confiterías. Muchas de las personas que trabajaban en Towa abrieron luego sus propias confiterías y le dieron a sus empanadas con caldo un sabor propio, entre ellos mi padre”, narra.

A quien se le ha metido la idea de imponer las empanadas con caldo en la tarde es a Mario Chavarría Torres, gerente general de Paceña la Salteña. Dueño de una planta de elaboración y tres sucursales en La Paz, este empresario quiere romper lo que considera una costumbre matutina limitante y que lo hará en breve.

Pero si de desafíos se trata, la exportación al por mayor es algo pendiente: “Me gustaría que la salteña fuera como los tacos, que se pudiera exportar a todo el mundo y convertirse hacia fuera en un producto de referencia de la gastronomía nacional”, aspira David Soria, que recuerda haber visto este febrero una salteñería al lado de un local de McDonald’s en el aeropuerto brasileño de Guarulhos (Sao Paulo).

Frente a una salteña

Básicamente hay dos formas: con cucharilla, los menos diestros, y a mano limpia, los expertos. El primer paso es común para ambos: sostener la salteña con una mano, en posición vertical, y quitar la punta del repulgo con los dedos de la otra mano (también se lo puede hacer con los dientes, siempre y cuando se tenga dentadura original y resistente). Por ningún motivo se debe realizar la mala (y acostumbrada) práctica de sacudir la salteña antes del primer mordisco, ya que es como agitar una botella de gaseosa antes de quitarle la tapa.

Si no se emplea cucharilla, hay que levantar la salteña hasta la altura de la boca e inclinarla lentamente hasta que caigan las primeras gotas de su jugo sobre la lengua (demás está decir que para eso hay que tener la boca abierta). Si el jugo no está hirviendo, entonces se puede repetir el procedimiento sin tanta cautela y beber un buen sorbo, a fin de que no se produzca un derrame prematuro.

Si se emplea cucharilla, ésta debe sostenerse con una mano, y con la otra, inclinar la salteña suavemente, para que el jugo salga por el orificio hasta colmar la concavidad del utensilio. Se debe repetir el procedimiento de dos a cinco veces hasta que dar la primera mascada no implique riesgo de desangre. Bajo ningún motivo se debe comer el relleno con la cucharilla y dejar la masa, ya que eso equivale a comer el relleno del pavo y botar el ave.

En ambos casos, con o sin cucharilla, se debe comer el resto de la salteña realizando la extracción previa del jugo antes de la siguiente mascada. No hay que sentirse confiado ni siquiera en el último bocado, pues la aceitunas suelen funcionar como válvula, manteniendo en el fondo una buena cantidad de jugo.

Como en cualquier actividad riesgosa, se debe tomar los recaudos necesarios antes de emprenderla, que en este caso sería: tener más de cinco servilletas a la mano para remediar de inmediato un error de cálculo o un mal movimiento, sobre todo si quien come la salteña tiene barba y/o bigote.

La Salteña Boliviana

5 Ago

sal

 Una de las mejores comidas callejeras del mundo

Revista 7 DiasLa empanada caliente, jugosa y picante es parte de la guía Lonely Planet, que propone 80 especialidades saladas y 20 dulces de los cinco continentes. La publicación se caracteriza por aconsejar al turismo mundial sobre qué es lo mejor de cada lugar. Bolivia tiene a la salteña como su representante.bolivianosporelmundo.comGladys Mayta

La más reciente publicación de Lonely Planet, una de las guías de viaje más famosas del mundo, cita a la salteña como uno de los alimentos tradicionales que se consumen en las calles de Bolivia.

El aperitivo es una empanada que tiene un relleno de carne o pollo picado, papa, verduras, huevo duro, ají, además de aceitunas, todas éstas contenidas en un jugoso caldo sazonado con algunas especias que se encargan de darle un sabor peculiar.

Si bien la tradicional salteña boliviana adquirió varias características, de acuerdo con el departamento en el que es preparada —Potosí, La Paz o Chuquisaca— existen coincidencias acerca de su origen.

El portal La Información cita que las “reconstituyentes empanadas salteñas de Bolivia, humildes samosas (rellenas de patata” son parte de las comidas callejeras sobre las que habla esta guía que se anuncia como el perfecto recurso para “los trotamundos gourmet”.

Las guías que llevan el sello de Lonely Planet se caracterizan por aconsejar al turismo mundial sobre qué es lo mejor de cada lugar. En este caso, Bolivia tiene la salteña como su representante.

El libro La mejor comida callejera del mundo recoge 80 especialidades saladas y 20 dulces de los cinco continentes.

El aperitivo que se cuece en horno y está a la venta sólo hasta el mediodía es consumido y comprado en locales o en pequeños carros ambulantes que se encuentran por lo general en plazas o calles principales de las ciudades.

Además de ser apetecidas y consumidas en toda Bolivia, también se las encuentra en países del exterior, donde bolivianos emigrantes preparan este delicioso bocado.

Estas jugosas empanadas fueron popularizadas en el país durante la segunda mitad del siglo XIX, cuando la señora Juana Manuela Gorriti, nacida en la ciudad de Salta, Argentina, huyó al exilio junto con su familia y se estableció en la ciudad de Tarija, al sur de Bolivia.

La familia Gorriti tuvo que dejar atrás todos sus bienes y pertenencias, por lo que Manuela comenzó a preparar unas empanadas caldosas para salir de la pobreza.

En cuanto a la procedencia de su nombre, se dice que fue tanto el éxito de este alimento que adoptaron el apodo de su creadora, a quien conocían como ‘la salteña’, denominativo atribuido por su lugar de nacimiento.

Expansión 

Su expansión a otras regiones del país se remonta a los años de su inventora. La versión que maneja la investigadora Beatriz Rossells Montalvo es que al ver que los compradores eran siempre pocos en Tarija, la familia Gorriti migró a Chuquisaca.

Según relat de la estudiosa —por dichos de algunos salteñeros paceños— los sucrenses, conquistadores y románticos, se fijaron en las hermosas hijas salteñas que vendían las empanadas, así que decidieron piropearlas a través del producto que preparaban.

No obstante, un trabajo de recuperación de recetas de Rossells revela que la comida boliviana mereció, desde hace tiempo, premios internacionales. Las ‘empanadas de caldo’, asegura la investigación, se conocieron como tales al menos hasta los años 60.

“Puede que los salteños hayan llegado a Tarija porque queda cerca de la Argentina; sin embargo, en Sucre no han tenido influencia estas familias”, señala la experta. Además, asegura que aún hay menos posibilidades de que la influencia haya llegado a Potosí, adonde se apunta para encontrar el origen del bocado caliente, jugoso y picante.

“Es una de las más deliciosas sajra horas (refrigerios) de nuestro país”, sostiene el chef boliviano Nelson Aguilera, quien afirma que se las puede consumir a diario porque no existe una fecha especial para disfrutar de su sabor.

Actualmente, este bocado es la comida ideal para cócteles, fiestas de cumpleaños para niños o simplemente para compartir con los amigos.

http://www.cambio.bo/revista_7_dias/20130113/la_saltena_boliviana_una_de_las_mejores_comidas_callejeras_del_mundo_86904.htm