Tag Archives: boliviachef.blogspot.com

Macho Camacho

20 Sep

Ingredientes

½ tomate picado en cuadraditos
½ pimiento morrón picado en cuadraditos
½ cebolla (mediana) picada en corte pluma
¼ de carne de res picada en trozos largos
Soya a gusto
1 salchicha
1 huevo
1 locoto
1 marraqueta

Retuesta en una sartén con un poco de aceite caliente el tomate, el pimiento morrón y la cebolla por tres minutos y agrega la carne ya picada. Añade la salsa soya a gusto y deja que vaya cociendo a fuego lento, cubriendo todo con una tapa para que cree su propio jugo y cuidando que éste no se seque.

Si lo prefieres picante, pica el locoto y ponlo a cocer junto a los anteriores ingredientes.

Paralelamente, en otra sartén, fríe el huevo y luego la salchicha hasta que quede bien dorada. Acompaña con una marraqueta crocante y café.

Este plato es la especialidad del mercado Camacho, donde acuden los comensales a media mañana y se deleitan saboreándolo. Tiene un costo de Bs 9 y Bs 11 con café.

 

Mondongo

19 Sep

Ingredientes

1 kilo de costilla de cerdo
3 libras de mote cocido
2 libras de papa
400 gr de ají colorado en polvo
1 ramo de perejil picado
200 gr de cuero de cerdo
1 pizca de palillo
Sal y sazonador Aji-no-moto a gusto
1/2 taza de azúcar.

Rinde para cuatro personas.

Cocer la costilla de cerdo durante 15 minutos en una olla a presión con aproximadamente un litro de agua y sal. Paralelamente, poner al fuego el ají colorado en polvo y dejar cocer durante tres horas en dos litros de agua. Aumentar este líquido cada cierto tiempo para evitar que se seque.

Una vez cocida la costilla de cerdo y cumplidas las tres horas de cocción del ají, pasar este último a otra cacerola y agregarle el caldo de la costilla, dejando un poco para usar más adelante en el preparado del mote.

Al ají colorado cocido, además del caldo, aumentarle azúcar, sal y Ajinomoto; dejarla cocer por una hora más. El caldo de cerdo debe ser agregado gradualmente para evitar que la preparación se seque.

Cumplida la hora, sacar de la cacerola el ají colorado y pasarlo a una sartén para requemarlo en aceite vegetal (esto le da textura y le quita algo de picante).

Hacer cocer el mote con el caldo de la costilla, agregar palillo, sal, pedazos de cuero de cerdo y Ajino-moto. Cocinar la papa por separado.Sofreír en aceite caliente la costilla previamente cortada en trozos pequeños, luego trasladarla a la cacerola del ají preparado y dejar que se concentre por unos minutos. Servir y adornar con perejil sobre el mote.

La sajra hora

13 Sep

El tiempo transcurre de manera diferente dependiendo del lugar donde se vive.En las grandes ciudades los días y los años «pasan volando, como si nada»En el campo pareciera que el sol camina lento y tarda mucho más en esconderse.En Oruro, Bolivia por ejemplo, el tiempo es muy elástico y al parecer nunca hay tanto apuro por lo que sucede, pues todo resulta igual sin tanto apremio.

La sajra hora es una costumbre vigente en Bolivia, que ya se está perdiendo y puede que en algunos años se convierta solo en un recuerdo que vamos a añorar.

Esto se debe al ritmo de vida que impone la sociedad contemporánea.

Por eso es importante resaltar las costumbres y tradiciones propias de los pueblos que van quedando en el olvido por causa de la velocidad, el modernismo y las exigencias de un sistema avasallador que no le otorga importancia al ser humano ni a su sanidad espiritual. Parece que el hombre como especie, está cayendo en sus propias trampas.

La sajra hora es la costumbre diaria e intermitente de comer un plato liviano a media mañana, acompañado de una cerveza Huari, por supuesto, o simplemente de un refresco, pero siempre en compañía de amigos o compañeros de trabajo con los cuales se conversa y discute de la actualidad nacional, fútbol u otros temas contingentes.

Es una parada a media mañana en el trabajo, lo que en Estados Unidos y Europa podría llamarse el «coffee break» o el cafecito que se toma a mitad de la jornada en una oficina o en la construcción y, que apenas da tiempo para saludarse e intercambiar un par de palabras entre compañeros de trabajo, sin mucho sentido ni profundidad.

Las jornadas laborales en el ámbito urbano en casi toda Bolivia se dividen por la hora de almuerzo, en la mañana y en la tarde. No obstante entre las 10 y las 11 de la mañana se hace difícil resistir el hambre y el ritmo del trabajo monótono y continuo, entonces se convidan los amigos de diferentes oficinas, o que laboran en múltiples actividades, para juntarse en las «picadas de la mañana» donde sirven exquisitos platos mañaneros que no se encuentran a otra hora. Es común ver en estos boliches a trabajadores de las oficinas públicas y privadas, obreros, comerciantes, etc. en animada charla, muchas veces acompañados de sus jefes. Hasta los más altos ejecutivos y autoridades se encuentran para compartir la comida, cervezas y conversaciones de media mañana. No es raro entonces encontrarse alguna vez con el alcalde, el prefecto, los jueces, abogados, policías, vendedores y simples ciudadanos trabajadores en estos lugares.

La sajra hora, se prolonga dependiendo de la cantidad de trabajo que cada uno tenga que cumplir. Los más serios y responsables se toman como mínimo media hora y luego retornan a continuar con su labor. Otros vuelven cerca de las 12:30 a firmar el libro de salida o a marcar la tarjeta para irse a almorzar a sus casas. Los más alegres y entusiastas que no tienen algo urgente que atender o simplemente «agarraron vuelo» y no pudieron desprenderse de tan profunda y trascendental conversación, se quedan hasta las 2 de la tarde, pues a esa hora cierran la atención al público en estos restaurantes especiales y «picadas mañaneras».

Grandes negocios y relaciones públicas importantes han resultado de estos encuentros esporádicos en los lugares señalados para compartir la sajra hora.

A las 2 y media o 3 de la tarde comienza el trabajo nuevamente y todos vuelven con renovados bríos y la suficiente energía para ser eficientes, cumpliendo de la mejor manera sus responsabilidades laborales.

Sajra es una voz quechua que significa: malo, demonio, tacaño, según el diccionario.

La sajra hora entonces puede ser la hora mala.

Mala hora para comer un plato a mitad de la jornada matinal pues se quita el hambre para el almuerzo familiar que espera en casa.

O puede ser la hora del demonio, la gran tentación pues el plato de comida, la cerveza o las cervezas que lo acompañan, pueden ser el inicio de una gran borrachera que no permita volver a la oficina o al trabajo y peor aún, no volver a la casa porque estaba tan buena la conversación que se les abrió la tripa alcohólica o sencillamente «se les calentó la jeta» y es necesario continuar en otros lugares, derivando en una farra descomunal que puede durar varios días.

También podría interpretarse como la «hora de los tacaños» que se aprovechan de la tradición y los amigos, para hacerse invitar a comer y beber sin gastar un centavo.

Los platos que tradicionalmente se sirven a esta hora son:

Jolke, es una sopa de riñoncitos de cordero con papa, cebolla y bien condimentada.

Ranga, es una sopa espesa con trozos de panza o guatitas de vacuno o cordero, con papas y aderezos.

Thimpu, es un guiso con un buen trozo de carne de pecho de res, con arroz y queso, papas cocidas y chuño (papa deshidratada), acompañado de sopa blanca al final.

Lagua, es una mazamorra espesa de maíz, con papas, chuño y condimentos.

Las salteñas y los rellenos de papa son bocadillos algo más livianos para los que tienen prisa y no quieren recargar tanto el estómago y evitar así perder el apetito.

Los países desarrollados con su modelo económico-social que lleva a las personas a despersonalizarse y a perder su identidad, deberían mirar a su alrededor y quitar el pie del acelerador para imprimirle a la vida un ritmo más lento, más sano y coherente que esté de acuerdo con el desarrollo integral y la felicidad del ser humano.

No se trata de inventar nuevas fórmulas ni de utilizar recursos rebuscados para tratar de mejorar la calidad de vida y lograr un acercamiento a cierta plenitud y tranquilidad, que toda persona anda buscando sin poderla encontrar en la mayoría de los casos.

Las soluciones más simples basadas en las costumbres y tradiciones más antiguas, son las que ayudan de verdad al ser humano a comprender y valorar la existencia para ser un poco más feliz.

No es mala idea entonces compartir alguna de estas mañanas, en plena jornada laboral, una buena «sajra hora».

Más bien esta costumbre, y otras por el estilo, deberían ser parte de nuestros derechos fundamentales, y habría que defenderlas para que no desaparezcan, pues de lo contrario estaríamos allanando y pavimentando el camino hacia la deshumanización.

 http://boliviachef.blogspot.com

La cuna del Sillpancho

13 Sep

Imagen actual: Steak topped with fried egg, rice, potatoes, salsa, and red wine

El qhochalo tiene un distintivo de dominio público, el cual parece haber sido trasmitido de generación en generación: un buen paladar.

En algunos casos es blanco de bromas y de risas a costilla de su apetito, pero la verdad es innegable, pues el cochabambino “vive para comer bien” y es esa pasión la que lo lleva a recorrer varios lugares y -a veces- grandes distancias en busca del bocado ideal; y esta pericia gastronómica también convierte a muchos en innovadores de la gastronomía.

Tal es caso de doña Celia La Fuente Peredo quien fue la creadora del Sillpancho, quien dio origen a este apetitoso platillo en una pequeña casa de la calle Lanza esquina Ecuador.

EL hijo del bistéc

De origen humilde su sabor logró conquistar hasta el paladar más exigente y casi se ha convertido en un “delito” irse de Cochabamba sin haber probado un plato de Sillpancho y claro que está presente en el menú semanal de cualquier hogar.

Su creadora, una mujer humilde, pero hábil culinaria fue la primera en crear esta combinación gastronómica.

De acuerdo a algunas publicaciones y a relatos de la familia de doña Celia, el origen y el alma matriz de este plato fue el bistéc, es decir un pedazo de carne asada que estaba acompañado por unas cuantas rodajas de papas fritas y además una sarsa de tomate, cebolla y locoto picado como ensalada.

De acuerdo a la tradición este plato era muy popular en el valle y era preparado por varias señoras de la época.

Doña Celia con apenas unos 15 años habitaba en la zona de las “Pampapilas”, allá por la década de los cuarenta, cuando el avance de la modernidad no había llegado aún y todo el entorno era diferente. La calle Lanza se caracterizaba por sus huertos de fruta, sus calles de tierra y muchas pilas de agua públicas para regar los huertos, de ahí el nombre.

Por aquel entonces, Celia ya tenía su negocio de comida, su plato principal era el bistéc; pero también contaba con otras preparaciones.

En esa época las señoras sólo tenían que colocar en la puerta una pequeña hoguera y un sartén para que los clientes comenzaran a llegar.

María del Carmen Zapata La Fuente, hija de doña Celia, señala que su mamá le contaba que los jovenzuelos y niños que se daban cita a diario en este sector para disputar partidos de fútbol, y ellos eran sus clientes más asiduos porque entre risa y cansancio el hambre se apoderaba de ellos. “Mi mamá decía que muchas veces los jovencitos ni esperaban que los atienda y que de repente un furtivo ladronzuelo se acercaba a la sartén y le robaba una papa. Eso era una invitación al juego y doña Celia se veía obligada a salir corriendo tras de ellos”, recuerda.

Julio López, nieto de doña Celia, asegura que su abuela siempre le contó que esos mismos chicos que la hacían corretear con el tiempo comenzaron a traer huevos y le hacían freír en la sartén para agregarlos al bistéc.

Como las visitas se hacían más asiduas y este plato era cada vez más solicitado, especialmente por los universitarios, tuvo la idea de incrementar en su plato el arroz; de esta manera sus comensales salían contentos del local. Es así como el Sillpancho comenzó a crear poco a poco una identidad propia.

Este plato puede ser considerado relativamente contemporáneo al no tener más de 70 años desde la primera vez que se preparó.

El bautizo del plato

De acuerdo a la tradición familiar la procedencia del nombre deriva del lenguaje coloquial y la chispa de doña Celia, quien se encargó de narrar una anécdota a sus familiares, quienes a su vez repiten la historia a quien quiera escuchar el origen del denominativo más usual en las noches.

De acuerdo a la creadora ella llevaba mucho tiempo sirviendo el plato tal como actualmente lo conocemos, hasta que un día de esos llegó a servirse su local el profesor Francisco Villarroel, más conocido como don “Pancho”, un vecino del barrio que era cliente habitual, que con su fino humor criollo se acercó a doña Celia y le dijo: “Ya pues, ¡servime tus sillpas!”, dando a entender que la carne apanada era demasiado delgada. Ella, al servirle el plato, un tanto molesta por las palabras de don Francisco le contestó: “¡Ahí tienes tu sillpa Pancho!.” y éste le contestó: “¡Sillpa pancho querrás decir!”

A raíz de esa anécdota, doña Celia bautizó su famoso plato como Sillpancho. Poco a poco los clientes habituales comenzaron a pedirle su comida con ese nombre, Sillpancho.

Muchas fueron las personalidades locales que se dieron cita en su pequeño negocio para así disfrutar de su creación, entre ellos el reconocido intendente municipal Guillermo Aldunate, quien era un cliente asiduo; de igual manera este negocio era paradero regular de reconocidos profesionales.

Calidad del sillpancho

La actividad de doña Celia no terminaba frente al fogón sino que su labor iniciaba muy temprano por la mañana, puesto que ella personalmente se dirigía a La Cancha para escoger las verduras, la carne, los huevos y el arroz.

“Cada mañana salía de mi casa para comprar lo del día, desde la carne a las verduras, todo tenía que estar fresco y ella era muy exigente con sus caseritas. Una manía que heredé y que sigo practicando tal como lo hacia mi mamá”, asegura María del Carmen Zapata, quien es la encargada de atender el local actual de la sillpanchería.

Con el paso del tiempo la sillpanchería de doña Celia se cambió de lugar en dos ocasiones, pero no lejos de la zona, hasta que la familia tuvo la oportunidad de adquirir la casa donde había nacido el plato, Ecuador casi Lanza, y a partir de entonces noche tras noche y ahora durante el medio día los cochabambinos tienen la oportunidad de disfrutar de esta receta.

Y como lo hacía tradicionalmente la familia La Fuente un foquito indica que ese día se podrá disfrutar de este plato y si no estuviera encendida quiere decir que no atenderán.

el legado continúa

Doña Celia estuvo a la cabeza de su negocio hasta que lo dejó en manos de su hija María del Carmen, la cual con ayuda de sus hijos Julio López Zapata y Rodrigo Rocabado Zapata siguieron impulsando la tradición.

La receta original está hecha en base a un pedazo de carne de lomo, aplastado con pan molido, y claro está con el acompañamiento habitual.

Pero la familia La Fuente cedió ante el impulso de crear una nueva receta, la cual denominaron el Sillpancho especial y que también tiene mucha aceptación en el mercado.

“Por varios años dejamos de elaborar el Sillpancho tradicional, pero más o menos en la década de los 90 se volvió a la receta original”, asegura Julio López. En la actualidad el negocio ofrece los dos tipos de platos.

Rodrigo Rocabado asegura que en este caso es el cliente quien decide cuál de los dos le gusta más.

el día del sillpancho

Esta iniciativa surgió de los nietos de doña Celia, Julio y Rodrigo, quienes deseaban honrar la memoria de la creadora de esta delicia gastronómica y por este motivo eligieron la fecha de su natalicio. Por eso, este 6 de julio pasado muchos cochabambinos ya se sumaron a esta iniciativa y se sirvieron a nombre de “Doña Celia” este gran exponente de la comida boliviana.

“Para nosotros es muy satisfactorio que existan otros locales que se dedican a preparar el Sillpancho porque nos llena de orgullo y alegría”, asegura Julio López, ya que la idea original es de su abuela.

Si el plato de bistéc es el origen de la receta, el Sillpancho ya tiene su pariente que es el trancapecho, ya que una de las comideras de “Las Tierritas” (lugar de tierra) ubicado a un lado del puente de 14 de enero, más conocido como el de Quillacollo, utilizó un pan rebanado en dos para servir dentro el plato del Sillpancho.

De esta manera se ofrece un servicio rápido a las personas que no podían quedarse a disfrutar el plato tradicional y que esta modalidad le permitía continuar con su recorrido.

En definitiva, el Sillpancho es un plato que se ha convertido en un embajador de la gastronomía boliviana y que se encuentra en cualquier rincón de Bolivia y en el lugar donde viva un boliviano.

http://boliviachef.blogspot.com/2013/09/la-cuna-del-sillpancho.html

Amoríos de monja

19 Ago

Empezar por preparar el ahogado ligero picando finamente la cebolla, el tomate, el ají verde, el amarillo, el perejil y condimentar la mezcla con sal, comino y pimienta a gusto. Agregar a lo anterior el fondo de res y la leche. Dejar cocinar unos minutos hasta que la preparación se reduzca un poco. Paralelamente cocer las papas con cáscara y la tunta en una olla; en otra hervir los huevos y esperar a que queden cuajados (de siete a ocho minutos).

Pelar la papa y la tunta. Al momento de servir, poner ambos ingredientes al fondo del plato previamente cortados en cuatro y sobre éstos servir el ahogado con el huevo duro. Finalmente poner las lonjas de queso y decorar con un poco de perejil.

Ingredientes

•½ litro de leche

•4 papas grandes cortadas en cuatro

•8 rebanadas de queso criollo

•4 huevos

•Sal y pimienta a gusto

•Perejil picado

•1 libra de tunta picada y cocida

Ahogado ligero:

•1 cebolla mediana repicada

•2 tomates repicados

•6 unidades de ají verde picado

•6 unidades de ají amarillo braseado y licuado

•Sal y pimienta a gusto

•Fondo de res, lo necesario.

Rinde para cuatro personas.

Fricasé de Monja

2 May

Ingredientes

• 2 kg de lomo de cerdo o pierna con cuero cocido al horno

• 6 chorizos cocidos

• 2 limones cortados en rodajas

• 100 gr de aceitunas

• 100 gr de almendras

• 100 gr de pasas de uva

• perejil picado

• sal y pimienta a gusto

• 2 cebollas

• 2 tomates

• 6 unidades de ají verde

• 2 dientes de ajos

• orégano

• 6 vainas de ají colorado braseado y licuado

• 1 cuchara de azúcar

• 1 hoja de laurel

• 2 clavos de olor

• fondo de res o de pollo

• aceite de freír, lo necesario.

PREPARACIÓN.-

Haz cocer el cerdo en una olla de presión hasta que quede suave, córtalo en trozos pequeños y resérvalos. Paralelamente, cuece los chorizos y córtalos en rodajas.

Prepara el ahogado en una sartén con un poco de aceite caliente. Pica finamente la cebolla, el tomate, el ají verde, el ajo y el perejil. Condimenta la mezcla con sal, comino y pimienta a gusto.

Agrega el laurel y las vainitas de ají colorado, previamente braseado y licuado. Añade a esta mezcla el azúcar y el laurel bien desmenuzado más los dos clavos de olor para darle más sabor.

Posteriormente añade a esa preparación el fondo de res más las rodajas de limón, las aceitunas, las almendras, las pasas y las carnes de cerdo y chorizo. Deja reducir un poco en la sartén.

Este es uno de los platos que se preparaba en la época colonial y que ahora el chef Óscar Aramayo pretende recuperar, según expresó el experto a Mía.

Chef: Óscar Aramayo Cortez – Bolivia Gourmet c/ Linares entre Rodríguez y Sagárnaga