½ kilo carne de res (cadera) cortada en 12 porciones
1 libra de harina de trigo integral
2 huevos
5 litros caldo de res o agua
1/2 kilo de papas peladas y picadas
½ taza de arvejas sin cáscara
½ taza de habas sin cáscaras
1 cebolla pelada y picada en cuadrados
1 zanahoria pelada y rallada
1 nabo pelado y rallado
1 achojcha picada en cuadraditos
1 ramita de perejil picado
1 cuchara de colorante rojo sin picante
2 dientes de ajo pelados y molidos
4 cucharas de aceite
Sal a gusto
1 cuchara de perejil picado fino
1 cuchara de orégano desmenuzado
PREPARACIÓN
Poner el caldo en una olla al fuego, cuando empiece a hervir añadir la carne y las arvejas.
En una fuente poner la harina y los huevos, mezclar en forma de arena fina, retostar en la sartén a fuego mínimo con 1 cuchara de aceite sin dejar de mover que adquiera fragancia, retirar del fuego y reservar.
En la sartén poner el aceite a calentar al fuego, sofreír la cebolla con el ajo dejando incorporar la zanahoria, el nabo, la achojcha, el colorante y el perejil, seguir friendo un poco más.
Añadir este ahogado a la olla, hacer cocer 30 minutos, luego incorporar la harina en forma de lluvia directo a la olla moviendo continuamente para evitar los grumos.
Agregar las papas, las habas, la sal y el orégano, una vez cocidas las papas retirar del fuego.
Servir decorado con perejil, acompañado de llajwa.
4 und. tomate de árbol o jitomate como se lo llama en Bolivia
1/2 und. pepino
1 und. rebanada de pan de miga
1 und. huevo
1 und. tomate común
4 und. ramita de perejil
10 mi. vinagre balsámico
4 el. aceite de oliva
1 und. diente de ajo
1 cda. crema de leche batida
sal y pimienta a gusto
PREPARACIÓN DEL GAZPACHO
Centrifugar 3 de los tomates de árbol sin tallo. Si no tiene la máquina adecuada, colar para obtener un líquido fino. Licuar este líquido con 3/4 partes del pepino pelado y sin semillas, el diente de ajo, el aceite de oliva ‘ y el vinagre balsámico. Salpimentar.
PREPARACIÓN DE LA GUARNICIÓN
Cocer el huevo hasta que esté duro. Picar en brunoise el resto del pepino, el perejil, el pan de miga, el tomate común sin piel ni semillas y la clara del huevo duro.
DECORACIÓN
Sobre un plato base, colocar un bol con el gazpacho. Al momento de servir, adicionar 4 cubitos de hielo y la crema de leche batida con el ramito de perejil encima. Decorar el plato base con el tomate de árbol restante y la guarnición.
La ocas en sus distintas veriedades son otro de los tesoros de nuestra biodiversidad que durante largo tiempo fueron poco valorados por las ciudades de la costa y particularmente Lima.
Por ello a nuestros hermanos campesinos les fue siempre uy dificil encontrar un precio justo para dicho tesoro y una demanda que justifique plantaciones mas extensas de este fascinante tubérculo andino.
A pesar de ello, esperanzados en que un día finalmente esta historia cambiaría, ellos lo guardaron pacientemente y no sucumbieron a la tentación de traer otros cultivos que nada tenían que ver con su herencia ancestral y la relación agradecida que tienen con su entorno.
Hoy, finalmente ese dia parece llegar. Hoy tenemos todos la oportunidad de saldar una deuda histórica y hacerlo disfrutando de un tesoro mágico , dulce, delicioso como la oca, que se presta para mil y un preparaciones.
Guisos, pures, rostizados, incluso helados y postres.
La oca es lo maximo,
A partir del 30 de Mayo en los mercados de Lima
Parrillada de ocas.
Simplemente lavarlas y sin pelar tirarlas a la brasa hasta que estén doraditas y tostaditas por fuera y un purecito encerrado por dentro. acompañarlas con una salsa de aji hecha en el batan moliendo ajo, cebolla, rocoto, aji limo, limon, sal, pimienta, comino, queso fresco, y bastante huacatay. al final gotas de limon y aceite.
Estudiantes en la cocina Manq’a Santa Isabel en El Alto (Bolivia).
La Escuela de cocina Manq’a Santa Isabel ocupa una pequeña casita blanca instalada en un cruce de calles del distrito dos de El Alto (Bolivia), una ciudad casi imposible, en la que cerca de un millón de personas viven por encima de los techos de La Paz, a más de 4.000 metros de altitud. Dentro, una mesa larga, como para 20 personas, y un mostrador que la separa de la cocina. Estamos en una escuela ocupacional de cocina que traduce la enseñanza en la gestión de un comedor popular. La mesa ya está prácticamente llena. Todos tienen delante un jugo de papaya y la mayoría acaba de empezar la sopa de verduras. Tres ya están con el plato fuerte: una brocheta de masa de yuca y queso pasada por la plancha, llamada zonzo, servida con vainitas, palmitos y un filete de pollo a la plancha. Los postres esperan en el refrigerador: hoy toca mus de maracuyá. Cada comensal pagará 10 bolivianos (unos tres dólares).
De la preparación del menú y el servicio se ocupan los alumnos de la escuela. Jóvenes entre 16 y 28 años, que en algunos casos vienen a clase acompañados por sus hijos. Por ahí están, Juan Carlos y Eduardo, los niños en edad preescolar de Delia Guachalla y Patricia Escobar Callisaya. Las mañanas de los lunes, los miércoles y los viernes, asisten con sus madres al curso de técnicas culinarias básicas y se ocupan del comedor popular. Otro grupo cumple el mismo ciclo los martes, jueves y sábados y uno más acude tres tardes por semana a un curso de panadería y pastelería. En total, 60 alumnos durante cuatro meses.
El grupo empezó el 22 de noviembre y este pequeño espacio será parte de su mundo hasta mediados de marzo. Antes de recibir el diploma, cumplirán un periodo de prácticas en Gustu, el restaurante abierto hace año y medio en La Paz que ha lanzado la cocina boliviana al estrellato. Los mejores practicantes serán aceptados en la escuela del restaurante durante los siguientes tres años. En el primer curso ya lo han conseguido tres alumnos, aunque la mayor parte de ellos no aspira a tanto. Sólo buscan la formación necesaria para encontrar una fuente de ingresos. Tal vez la venta de comida en la calle o abastecer una pequeña carretilla dedicada a la venta ambulante. Es importante en una población crecida con las corrientes migratorias de los últimos 20 años, donde apenas el 14 % de sus habitantes tienen un empleo estable.
Entrar en Gustu es una de las metas de muchos jóvenes bolivianos que aspiran a ser cocineros. Abierto en abril de 2013 por la fundación Melting Pot con el respaldo económico de IBIS Dinamarca, es un restaurante escuela concebido con un notable calado social. Acoge estudiantes procedentes de familias sin recursos, que aprenden mientras trabajan en el propio restaurante. En lugar de pagar por su formación, reciben un sueldo por su trabajo.
En apenas año y medio, Gustu ha escalado hasta los lugares más destacados del escalafón culinario latinoamericano. Lo debe a una cocina contemporánea, joven, arriesgada y comprometida con la despensa del país, hasta el punto de utilizar exclusivamente productos bolivianos. Tanto en la cocina como en el bar.
La Escuela Santa Isabel nació como un proyecto piloto pero ya no está sola en El Alto. Desde el pasado mes de noviembre le acompaña la Escuela 1º de marzo y durante 2015 se unirán dos más: Santa Rosa y Franz Tamayo. Para finales del próximo año, habrán formado a 160 alumnos. Si se cumple el plan de trabajo definido por la fundación Melting Pot, el número de escuelas Manq’a (comida en lengua aymara) aumentará a 12 antes de cerrarse 2017 y llegará a 3.700 estudiantes.
Frente a la puerta de Santa Isabel hay un pequeño invernadero asociado al centro. Plantaron algunas verduras que no han conseguido prosperar en un ambiente tan hostil, marcado por la falta de oxígeno y temperaturas extremas. Queda entre las tareas pendientes en un universo que apenas tiene que ver con el fulgurante brillo de los cocineros-estrella.
Hay dos clases de gratitud: la condicional y la incondicional. La primera consiste en sentirse bien cuando las cosas salen como uno espera. Como no siempre es así, acaba siendo una emoción esquiva y poco duradera. La segunda consiste en una actitud y un hábito de vida, sentirse bien sin que haya ocurrido nada especial; es decir: estar agradecido por todo y por nada a la vez. Y al no estar condicionada por ningún otro acontecimiento, esta actitud es la precursora de la felicidad y el éxito personal en la vida.
¿Tenemos en cuenta cuántas personas han contribuido a que este día sea posible? Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos estamos recibiendo las bendiciones de innumerables personas, la mayoría desconocidas, que hacen de nuestras vidas una experiencia mejor. Por ejemplo, ¿cuántas personas han intervenido en la elaboración del desayuno? El agricultor, el granjero, el molinero, el transportista, el tendero… el sol, la lluvia, el viento, el agua… las manos que lo prepararon y sirvieron. Si contásemos cuánta gente nos sirve directa e indirectamente en un solo día de nuestra vida, no podríamos más que sentir puro agradecimiento.
Cuanta más gratitud sientas, más feliz serás
y tu vida cambiará más rápido” Rhonda Byrne
Por no mencionar a nuestros padres, nuestros médicos, nuestros maestros, nuestros amigos, nuestros compañeros o empleados… todas las personas que han contribuido a que consiguiéramos algo significativo, o simplemente que nos han ayudado a sobrevivir hasta el día de hoy.
Es innegable que debemos un inmenso reconocimiento a infinidad de personas que hacen posible que sigamos con vida o que disfrutemos de nuestro momento actual tal como es. Y para poder expresarlo es necesario estar muy presente de manera que seamos conscientes de las cosas buenas y positivas que nos rodean.
Si además miramos hacia atrás en el tiempo y repasamos todos los descubrimientos y avances tecnológicos que hacen nuestra vida más cómoda y segura, sin olvidar los pensadores y sabios que la han enriquecido, entonces este sentimiento debería extenderse casi a los orígenes de la humanidad.
Cuando reflexionamos sobre todo ello, cada día se convierte en una sucesión de oportunidades para acordarnos con una sonrisa de personas que han contribuido con mucho o poco a nuestra vida y para sentir el deseo de devolver el favor a las generaciones futuras.
Los psicólogos Emmons y McCollough estudiaron las consecuencias de la gratitud y acabaron concluyendo que tiene profundos efectos en el bienestar físico y también emocional de las personas. En su estudio analizaron las muchas formas de expresarla, como, por ejemplo:
Con una nota personal.
Comparándose con gente que tiene problemas graves.
Dando simplemente las gracias.
Controlando mentalmente los pensamientos negativos.
Y descubrieron que las personas que hacían de esta actitud un hábito de vida se sentían más saludables, más optimistas y más felices con sus vidas. Otros investigadores llegaron a la conclusión de que este hábito mejora las relaciones con las personas y propicia el altruismo. Además de ayudar a superar el estrés y las actitudes negativas. Pero uno de los frutos más importantes de la gratitud es que contribuye a generar felicidad.
Para saber más
En otros estudios, con mayores y con niños, se ha profundizado en la relación entre la felicidad, inducida por buenos recuerdos y sentimientos de gratitud, y el éxito general en la vida. Y se ha concluido que las personas que se sienten más contentas consiguen una existencia más longeva, mejores ingresos, mejores relaciones, y también ser más eficaces ante los problemas profesionales y personales. Es decir, ahora sabemos que “la felicidad da éxito” (y no al revés, como se creía antes: “El éxito da la felicidad”, lo cual ya intuíamos que no era cierto).
Estados Unidos y Canadá tienen una celebración muy particular: Thanksgiving Day, el día de acción de gracias, una de sus fiestas más importantes. Es una fiesta en cuyo origen, tal vez europeo, se celebraba el final de las buenas cosechas. Hoy día es una reunión familiar en la que se honra expresar lo que se siente por los incontables dones que disfrutamos como civilización.
Habrá quien piense que para apreciar o poder verbalizar esa sensación primero debe ocurrir algo que lo motive; es decir, que la emoción debe ser la consecuencia de un acontecimiento favorable. Pero necesariamente no ha de ser así. En realidad, es posible abrigar gratitud sin que haya ocurrido nada especial antes. Ser capaces de dar gracias por algo que aún no ha sucedido. Aunque esta posibilidad pueda ser incomprensible para la mayoría, tiene muchas ventajas. La más obvia es que podemos empezar a estar agradecidos en este mismo momento, sea cual sea la situación personal de cada uno.
Las personas más felices sienten gratitud por todo y por nada en especial. No necesitan razones concretas (aunque si se ponen a buscarlas, la lista de motivos es inacabable). Viven instaladas en reconocer lo bueno que tienen por el simple hecho de estar vivas, al margen de lo que les sucede. No necesitan razones de peso para estar agradecidas porque haber recibido la vida ya les es suficiente. Incluso hay personas, tan habituadas a vivir en esta actitud, que agradecen cosas tan intangibles como una sonrisa, un amanecer, una inspiración, la brisa suave, la calidez del sol o un instante de paz… O incluso son capaces de agradecer a futuro: algo valioso que se aprenderá mañana, el próximo libro que se leerá y que quizá aún no está ni escrito, o incluso la música que sonará en el propio funeral. Es lo que se podría llamar “agradecimiento gratuito”: no se debe a nada tangible, pero conmueve por igual.
Uno de los hábitos comunes de las personas felices es el de empezar el día dando gracias por pequeñas cosas para generar una actitud dichosa para el resto de la jornada.
Basta con celebrar pequeños detalles de la vida, pero no por ello menos valiosos. Hacer una lista mental de razones que merecen ser aplaudidas ayuda a sentirse reconciliado con las que nos hacen más difícil la existencia. En realidad, no importa el objeto, sino la emoción que provoca en nosotros.
Demos gracias a las personas que nos hacen felices; son los adorables jardineros que hacen florecer nuestras almas”
Marcel Proust
La maestría en este arte se alcanza cuando uno es capaz de agradecer incluso las dificultades extremas que a cada uno le toca vivir, porque somos capaces de pensar que detrás de cada lágrima, de cada instante de sufrimiento, hay un aprendizaje, una enseñanza que nos convierte en personas más humanas, más suaves, y más comprensivas con el abatimiento de los demás. Es lo que se llama “ver lo bueno de lo malo” que siempre existe, aunque cueste reconocerlo en una primera mirada.
Para finalizar, hay una palabra que siempre es bien recibida por todos, y es: “Gracias”. Todas nuestras comunicaciones con otras personas deberían terminar con ella. Tampoco estaría de más escribir cada día una breve nota de agradecimiento por cualquier vía (e-mail, sms, WhatsApp…) a las personas que hayan aparecido en nuestra vida por el motivo que sea. Un simple y corto mensaje de gratitud a quien haya influido en nuestro pasado o en el presente. Nada más que dos líneas, sin que tenga especial relevancia el papel que haya desempeñado. Con toda certeza, esta actitud hará que las cosas empiecen a cambiar.
Estas técnicas son el arte de decorar o embellecer alimentos y/o bebidas, utilizando elementos comestibles; desde la más sencilla presentación hasta complejas decoraciones llenas de belleza y las personas relacionadas al mundo de la gastronomía sabe que la apariencia de la comida es tan importante como su sabor por eso les comparto estas fotos, que estoy segura los llenaran de de emoción y alegría.
3 Tazas de harina de trigo cernidas
1/2 Taza de azúcar impalpable
Pizca de sal
2 Huevos (separar yemas de claras)
3 Cucharadas de mantequilla
2 Cucharillas de polvo de hornear
2 Cucharillas de esencia de vainilla (Opcional)
Leche tibia (lo necesario)
Dulce de Lacayote:
Lacayote bastante maduro
Azúcar (cantidad similar a la pulpa del Lacayote)
Canela entera, nueces picadas, Uvas pasas
Glasse:
3 Huevos (solo claras)
Azúcar impalpable
Gotas de limón
PREPARACION:
En un recipiente, mezcle los ingredientes secos. Aparte bata las yemas con la mantequilla y el azúcar, hasta obtener una pasta cremosa, e incorpore al anterior preparado, alternando con la leche. Obtendrá una masa compacta media seca, y mas bien no tan suave, lo cual sirve para poder rellenarla.
Haga bolitas uniformes, luego estírelas con el uslero para darles una forma ovalada.
Prepare el día anterior, el relleno o dulce de lacayote: Saque la pulpa con la ayuda de un cuchillo, escogiendo las semillas. Una vez obtenida toda la pulpa, mida una cantidad igual de azúcar y mezcle hasta que se incorporen; deje reposar por lo menos 24 horas.
El jugo obtenido durante el reposo hágalo hervir, agregando canela entera, nueces picadas y uvas pasas, hasta que tome punto; una vez frío rellene las empanadas, pasando por los bordes, con huevo batido, dóblelas y cierre sin repulgar. Si desea guardar, deberá hacer dorar la mermelada de lacayote.
Prepare el Glasse para decorar las empanadas por encima:
Bata las claras de los huevos y agregue azúcar sin dejar de batir, luego añada gotas de limón, batiendo permanentemente, hasta que este a punto nieve, casi duro. Pase con una espátula, cubriendo toda la superficie de las empanadas.
4 presas grandes de pollo o
1 pollo pequeño
1/2 taza de habas tiernas
4 papas grandes peladas
2 hojas de laurel
1 cebolla con colas
1 pimento morrón
sal al gusto
PREPARACION:1. Las presas de pollo lavar o el pollo entero cortar por presas grandes, eliminar las menudencias, lavar y hacer cocer en un litro y medio de agua caliente con sal, agregar la cabeza de la cebolla pelada, una hoja de laurel, pimento morrón cortado en cuatro trozos grandes y sal al gusto.2. Cuando el pollo se encuentre a medio cocer, agregar las papas lavadas y peladas.3. Aparte, hacer cocer las habas con sal al gusto y esperar su cocimiento durante 20 minutos.
4. Las colas de la cebolla lavar y picar finamente, rociar con sal, luego hacer cocer a vapor. Una vez blandas, retirar del fuego y reservar caliente.
5. Servir la presa de polio, encima la porción de habas, las colas de la cebolla, una papa, su propio caldo y adornar con un pedazo de pimento morrón.
Hoy les propongo renovar un plato clásico de toda la vida: el arroz a la cubana. Sustituiremos el arroz blanco por la saludable
quinoa
, elaboraremos una
salsa de tomate casera
, cambiaremos el huevo frito por
huevo poché
y caramelizaremos
rodajas de plátano
con ron añejo para darle el toque cubano.
La quinoa es un cereal que destaca sobre todo por su alto contenido en proteína, respecto de los demás cereales. Por este motivo, es muy recomendable en personas vegetarianas o que tengan un bajo consumo de proteínas animales, pues de esta forma podrán enriquecer su dieta en proteínas vegetales. Además, tiene un alto contenido en fibra y en ácidos grasos omega 3 y omega 6, por lo que contribuye a regular nuestro perfil lipídico. Destacan en ella las vitaminas del grupo B, perfectas para mejorar nuestras defensas, y de vitamina E, que tiene…
1) Se mezclan todos los ingredientes en un recipiente, los ingredientes duros deben picarse muy fino para que se impregne en la carne, para adobar la carne usaremos una rama de cilantro o de apio, como si fuese una brocha.
2) A medida que la carne se va cociendo en la parrilla vamos adobando la carne, que nunca quede seca, no hay apuro, es un proceso lento pero el resultado es muy bueno.
QUITO — La tarde del 15 de diciembre de 2016, el restaurante Patria —uno de los más caros y exclusivos de Quito, la capital de Ecuador— parecía un pequeño mercado callejero. En su terraza, productores de la Amazonía y los Andes ecuatorianos habían improvisado puestos que rebosaban de cebollas, huevos de gallina criolla, ollucos, ajíes, zanahorias, yucas, rosas, palmitos amazónicos, cuyes asados, cacaos, miel, artesanías. Era un evento gastronómico con un nombre ampuloso (el Mercado de la Biodiversidad) pero su principal objetivo era reunir a los productores con la mujer que es —según The 50Best, la clasificación restaurantera más prestigiosa del planeta— la mejor chef de América Latina: la danesa Kamilla Seidler.
Seidler había llegado a Quito desde La Paz, Bolivia, con medio día de retraso, pero estaba de buen humor. “Este vuelo me ha tomado casi lo mismo que ir a Copenhague”, dijo con una sonrisa resignada mientras recorría el mercadillo en la terraza de Patria. La cocinera danesa de 33 años, ojos azules y cerquillo dorado, sabía que esos agricultores habían hecho viajes casi tan largos como el suyo desde sus comunidades en las montañas o en la selva.
Mientras caminaba con un pedazo de cuy asado, Kamilla Seidler se detuvo frente a una mesa con un cartel que decía “Productos de Íntag”. Tomó una bolsa pequeña con un grano marrón que no reconocía. Había, además, unas canastillas tejidas que le parecieron un buen souvenir. Preguntó cuánto costaban. La chica que la atendía sabía el precio de los granos, pero no el de las artesanías. Se puso nerviosa; le dijo que tenía que averiguar y que se iba a demorar un poco: “Sí, sí, tranqui”, respondió Seidler con la voz amable, atonal y directa de los nórdicos mezclada con un dejo andino, “yo no tengo prisa”.
Mientras esperaba, una funcionaria de las Naciones Unidas le explicó que Íntag era una comunidad de la sierra central de Ecuador con una larga historia de resistencia social: desde hace más de veinte años se oponen a la minería en su territorio. Señaló la bolsa que Seidler tenía en la mano y le dijo: “Le pusieron de nombre frejol alegre, lograron meterlo en un supermercado. Quieren promocionar sus productos como alternativa sustentable a las mineras”. Seidler la escuchaba sin quitar la mirada de los frejoles alegres hasta que preguntó lo que realmente le interesaba saber:
— ¿Cuánto tiempo hay que remojarlos antes de cocinarlos?
Seindler conversa con una productora ecuatoriana en un evento en Quito en diciembre de 2016.CreditJosé María León Cabrera para The New York Times en Español
Cambiar el mundo dando de comer
Ese interés de Seidler por los ingredientes ha crecido a casi 4000 metros de altura, en La Paz, donde dirige la cocina de Gustu, uno de los restaurantes de moda en América Latina. “En Dinamarca nos malcriamos con el tamaño del producto: que la papa de dos centímetros, que la baby coliflor, que la baby zanahoria, que el baby tomate”, dice con algo de vergüenza. “Si no llegaba de cierto tamaño, se devolvía. Y ahora que lo pienso, es algo enfermo: la naturaleza no va a crear nunca dos cosas iguales”.
En la altitud andina ha descubierto plantas y prácticas que jamás imaginó. “Llegué hace cuatro años a Bolivia. Era mi primera vez en América Latina”, les cuenta a los agricultores ecuatorianos que se han sentado frente a ella para escucharla conversar con Roberto Aguinda, un cofán dedicado a la cría de paiche, un pescado amazónico de abundante carne que está empezando a remplazar a la tilapia —una especie introducida de África— en los restaurantes ecuatorianos. “Fue un cambio bastante grande: venir del norte, de vikingos y frío a las montañas y la selva y conocer productos que en mi vida había visto”.
Gustu es apenas la punta más visible de un proyecto social ideado por Claus Meyer, el emprendedor gastronómico danés que sentó las bases de la nueva cocina nórdica con el manifiesto que se aplicaba fielmente en Noma, un restaurante que abrió en Copenhague junto con el chef René Redzepi y que en cuatro de los últimos seis años ha sido elegido como el mejor del mundo.
Meyer es, además, el responsable de que Seidler viva en La Paz y cocine en Gustu. Cómo la eligió para el proyecto boliviano es una historia que ha sido contada muchas veces: Meyer le pidió que cocinase una cena para su familia y quedó encantado. “La comida fue simple, nos conectamos bien”, cuenta en un correo electrónico. “Hablaba un español fluido y venía recomendada por Michelangelo, a quien yo había escogido primero”. El Michelangelo del que habla es Michelangelo Cestari, un chef venezolano que ahora es el gerente de Gustu. Seidler y Cestari se conocieron cuando ambos se iniciaban como cocineros y desde entonces trabajan juntos.
La danesa Kamilla Seidler, jefa de cocina, y el chef venezolano Michelangelo Cestari, gerente de GustuCreditCortesía Gustu
Gustu existe porque primero existió Melting Pot. En 2010, Meyer abrió en Dinamarca la fundación que lleva ese nombre para, según su página web, “mejorar las futuras oportunidades y la calidad de vida de personas de sectores vulnerables de la población, a través de iniciativas que tienen la comida, el sabor y el emprendimiento como elementos recurrentes”. En su país, Melting Pot ha diseñado programas infantiles y se ha aliado con el sistema carcelario en programas de reinserción social relacionados con la cocina. Su primer proyecto fuera de tierras vikingas es el experimento boliviano.
Meyer dice que quería explorar si las lecciones de Noma y el Movimiento de la Cocina Nórdica podían usarse para algo más grande y significativo que una competencia de restaurantes. Además, quería tratar de revitalizar la comida de un país que no fuese el suyo. “Bolivia era el país más pobre de América Latina pero al mismo tiempo tiene la que es, probablemente, la mayor biodiversidad del mundo sin explorar y una cultura riquísima”. Fue entonces que le pidió a Kamilla que se fuese a La Paz: “Lo supe por instinto, sabía que ella quería dar ese paso en su vida, que quería dejar la alta cocina e irse a ayudar a comunidades en desventaja. Me di cuenta de lo valiente que era”. Meyer se precia de seguir sus corazonadas.
Seidler llegó a Bolivia una madrugada de finales de 2011 después de un viaje de 36 horas. La Paz la golpeó de inmediato: “La altura fue lo primero que me afectó. Después, no encontrábamos un taxi que llevase los 70 kilos de equipaje que traíamos”. Ya en la capital boliviana, el impacto fue sensorial: “Bajábamos de madrugada y se ven las luces de la ciudad, y en el camino empiezas a ver las cholitas en la calle, las polleras, los grafitis. Era impresionante”.
Durmieron unas horas y a las nueve de la mañana comenzaron a trabajar. La idea inicial era montar la Escuela Gustu. “Un centro de estudio con un restaurante con prácticas donde los chicos de bajos recursos que no podían entrar a la escuela hotelera podían aprender haciendo”, les cuenta Kamilla a los agricultores ecuatorianos, y sus palabras son un guiño: no solo de cultivar vive el hombre.
La Escuela Gustu ha crecido a la par de la reputación del restaurante: evolucionó a ser Manq’a, un proyecto internacional de capacitación técnica en gastronomía para jóvenes que, de otra manera, no hubiesen podido acceder a esa educación.
Según Sumaya Prado, su relacionista pública, el proyecto ha graduado ya a 2500 estudiantes y tiene doce escuelas: diez en Bolivia (El Alto, Huarina y Laja) y dos en Colombia (una en Bogotá y otra en Cali). Los mejores alumnos aplican a pasantías en Gustu.
Yesid Nina es una de las pasantes que se quedó y hoy es una de las chefs de estación de Gustu: “Me llamó la atención todo lo que había detrás: la revalorización de la comida boliviana, de ingredientes como la quinoa, el amaranto, la carne de llama”.
Jorge Luis Parra, un paceño de veintidós años que era guardia de seguridad nocturno del restaurante, veía tanta gente entrar y salir que no pudo más de la curiosidad: “Tuve un momento de locura y dije: ‘Quiero ser parte de esto’”. Hoy, en la panadería del restaurante, donde hornea —entre otros— el pan de coca, uno de los preferidos de los clientes, Parra dice que cree en Gustu por algo que le escuchó decir a Michelangelo Cestari: que se puede cambiar el mundo comiendo y dando de comer.
“Hay muchas cocineras de acá que deberían ser reconocidas”
Cuatro años después, Gustu empieza a dar cosecha: emplea a 58 personas, tiene una estrella Michelin, ha subido del puesto 32 al 17 en la lista 50Best y Kamilla Seidler ha sido elegida la mejor chef de América Latina. Parece un oxímoron que la mejor cocinera de América Latina sea una danesa. “Es una locura, hay muchas cocineras que son de acá que deberían estar reconocidas de la misma manera”, dice Seidler, y aclara que el reconocimiento es al perfil social del proyecto. “No es que hemos abierto un restaurante y después nos hemos hecho los bonachones. No, el propósito era social. Si después el restaurante funcionaba, pues de puta madre”.
Hay otro asterisco junto a la nominación de Seidler: Kamilla es la ganadora de la categoría Mejor Chef Mujer de América Latina. Los premios 50Best tienen esa categoría separada de la clasificación general. William Drew, editor del sitio web, explica por correo que “en un mundo ideal en el que hubiese balance de género, esa categoría no sería necesaria. Pero, en la realidad, la alta cocina ha sido durante mucho tiempo dominada por hombres”.
En la altitud andina, cuenta Seidler, ha descubierto plantas, productos y prácticas que jamás imaginó. CreditCortesía Gustu
La famosa clasificación se arma por la votación de expertos de todo el mundo. Para Latinoamérica son 250 chefs, críticos y periodistas gastronómicos a los que hay que recordarles con una categoría en particular que también hay mujeres en la escena gastronómica latinoamericana. “Cuando se instauró hace dos años me pareció ofensivo”, dice Seidler, “pero si no hay una categoría, no van a seleccionar nunca a una mujer. Esa es la sociedad en la que vivimos. ¿Que no debería ser necesario? Obviamente”.
Gustu ha crecido y Seidler se ha convertido en un referente mundial de la reinvención de la cocina tradicional. Pero no todo el mundo parece impresionado con los aprendizajes y enseñanzas de Kamilla Seidler.
La chef boliviana Camila Lechín escribió un artículo titulado Gracias, pero no gracias en el que calificaba la visión de la danesa sobre la gastronomía boliviana como “turística: anecdótica, exótica y lejana de la verdad”. Lechín se refería a una entrevista que le habían hecho en Food Republic a Seidler sobre diez platos esenciales del país andino. “Cuatro años de investigación no te convierten en un experto, tal vez toda una vida, te lleve a conocer todos los recónditos y recetas de un país como el nuestro”.
Para la cocinera danesa, ese tipo de críticas tienen que ver con rencores profesionales más que con el trabajo en sí, que depende de todo un equipo formado con gente local. Sumaya Prado, la relacionista de Gustu, reconoce que en sus inicios el proyecto fue criticado: “Los bolivianos nos veían como una arrogante iniciativa extranjera que trataba de enseñarles a los bolivianos cómo sentir, cocinar y comer”.
Tal vez por eso, como dice Kamilla Seidler riéndose, el primer año Gustu pasó casi vacío. Prado dice que eso ha cambiado en estos cuatro años, y Claus Meyer dice que el hecho de que el presidente Evo Morales haya dicho que Gustu es una de las tres razones principales para visitar su país es una muestra de cómo el restaurante (y el proyecto en general) ha ido ganándose un espacio en Bolivia. Y el país que la dejó sin aire cuando lo pisó por primera vez también se ha ido ganado un espacio en Seidler: la danesa que pensaba quedarse un año en La Paz ha comprado una casa en el Valle de la Luna.
Ahí vive con su novio y sus tres perros —Panceta, Papito y Mufi— que la despiertan todos los días a las seis o siete de la mañana para que salga a Gustu, a intentar reinventar la milenaria (y durante largo tiempo olvidada) cultura gastronómica andina. Kamilla Seidler camina sobre una cuerda floja, sin red de seguridad, intentando equilibrio entre la pedagogía social, la vanguardia culinaria y la osadía propia de los exploradores nórdicos que fueron sus ancestros.
INGREDIENTES ½ kilo carne de res (cadera) cortada en 12 porciones 1 libra de harina de trigo integral 2 huevos 5 litros caldo de res o agua 1/2 kilo de papas peladas y picadas ½ taza de arvejas sin cáscara ½ taza de habas sin cáscaras 1 cebolla pelada y picada en cuadrados 1 zanahoria […]
Para estos días de verano Ingredientes 1 persona 4 und. tomate de árbol o jitomate como se lo llama en Bolivia 1/2 und. pepino 1 und. rebanada de pan de miga 1 und. huevo 1 und. tomate común 4 und. ramita de perejil 10 mi. vinagre balsámico 4 el. aceite de oliva 1 und. diente […]
Gaston Acurio La ocas en sus distintas veriedades son otro de los tesoros de nuestra biodiversidad que durante largo tiempo fueron poco valorados por las ciudades de la costa y particularmente Lima. Por ello a nuestros hermanos campesinos les fue siempre uy dificil encontrar un precio justo para dicho tesoro y una demanda que justifique […]
¡Miles de gracias, Saludoteca.com ! Me ha gustado mucho conocerte, y conocer tu blog, que ya es uno de mis favoritos. Es un orgullo que una persona de tu experiencia me haya concedido este Premio.
Gracias yokastaguillen.com !! por haber hecho de mi día un domingo tan feliz!!! Es la segunda vez que lo recibo y te aseguro que la emoción ha sido tan grande como la primera. Es reconfortante recibir un reconocimiento por algo que uno hace con tanto placer. Gracias por pensar en mi, gracias por tus fotografias y por tu nota del keffir, con la que tantas personas se benefician.
Gracias Yoka por volver a pensar en mi... gracias por tu nominacion a “I am Part of the WordPress Family Award”. Me siento feliz al saber que mi trabajo tiene la acogida que tu nominación expresa. La aprecio aún más por venir de una persona como tú, que conoce el valor de la información y su contribución para hacer de nuestro mundo un lugar mejor.
Quiero darte las gracias de nuevo por haber pensado en mi para este premio. Los invito a visitar el blog de Marina, que estoy segura les gustara y sera de mucha utilidad para conservarse saludables.
https://consejonutricion.wordpress.com
Charito quedaras en mi corazón, gracias por el hermoso regalo.
Quiero darte las gracias Sally Pimienta por esta nominación, es muy emocionante que alguien piense en ti y te de un premio. Recomiendo la lectura de su blog para que sientan la alegría y emoción con que presenta sus recetas. http://elcomalylaolla.com/
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