Tag Archives: Restaurant

Pastelería Fridolin Santa Cruz

6 Ene

La Pastelería Fridolin es uno de los Salones de Café mas tradicionales de Santa Cruz  para consumir los horneados típicos cruceños. Si, se encuentran en Santa Cruz y quieren un buen lugar para llevar amigos, visitantes o simplemente degustar un» Cafe de la Tarde» Fridolin es el lugar apropiado para comer un tamal, un sonso y un cuñape  con un cafecito destilado.

Direcciones

Av. Monseñor Rivero, cerca Cañada Strongest (zona el Cristo)
Santa Cruz, Bolivia

311239

Av. Cañoto Esq. Florida
Santa Cruz de la Sierra, Bolivia
Tel: (591-3) 334-0274
Fax: (591-3) 332-2618

Calle 21 de Mayo 168
Santa Cruz de la Sierra, Bolivia
Tel: (591-3) 335-4404

Calle Pari 254
Santa Cruz de la Sierra, Bolivia
Tel: (591-3) 332-3768

Churrasqueria Grill Tierra de Fuego

2 Ene

Tierra de Fuego
Carne de primera en Tierra de Fuego

CARNE BOLIVIANA DE PRIMERA
Los comensales pueden servirse churrasco de lomito o de cuadril, punta de S, bife chorizo nacional o argentino, tira de res, milanesa de peceto argentino, carne de cerdo, además de surubí y salmón.CON QUE LO ACOMPAÑO
El restaurante tiene más de 30 variedades de vino, de siete bodegas principalmente nacionales, argentinas, chilenas, francesas y portuguesas. Además ofrece refrescos y cocteles. De 17:00 a 20:00, 2×1.DE MARTES A DOMINGO
El local está inspirado en restaurantes especializados en carne en Colombia. Los mejores cortes son preparados a la parrilla y sazonados con sal y sin ablandadores. Atención de mar. a sáb. de 17:00 a 00:00 y dom. de 12:00 a 15:00.
Ubicación: Calle Lemoine # 220. Teléfono: 337-8900.

Para los que todavía no les queda claro dónde está Tierra de Fuego y sus horarios podrán verlo en esta publicación o en el área de INFORMACIÓN de la página Facebook. los esperamos!
Dirección: Calle Lemoine #210 – Entre Colón y Velasco
Teléfono: 337-8900

Claus Meyer abre Restaurante

5 Dic

El chef danés Claus Meyer, copropietario del restaurante Noma, el mejor del mundo según Restaurant Magazine, dio otro paso para revolucionar la cocina boliviana con la inauguración de un restaurante en La Paz.
Bolivia.com
Cchef danés Claus Meyer
Cchef danés Claus Meyer
El restaurante se llama Gustu y en él trabajan 24 jóvenes chefs bolivianos formados en la escuela que Meyer fundó hace más de un año en La Paz, dirigidos por los gastrónomos Kamila Seidler, de Dinamarca, y Michelangelo Cestari, de Venezuela.
Gustu y la escuela, a la que asisten jóvenes de escasos recursos, son parte del proyecto que Meyer impulsa en Bolivia a través de su fundación, Melting Pot, en alianza con la organización no gubernamental danesa IBIS y la alcaldía de La Paz.
Meyer se mostró complacido por la apertura del restaurante, algo que, según confesó a Efe, «no ha sido el proyecto más fácil» que ha emprendido en su vida.
«Es fantástico haber llegado a este punto porque hablamos con mucha gente en los últimos dos años y medio y muchos nos han dicho ‘bien, linda idea, pero ¿te volveremos a ver en algún momento?’. Y yo soy un hombre al que le gusta mantener sus promesas incluso si algunas de las cosas a las que apuntamos son difíciles», dijo.
Con este proyecto, gestado en 2010, el danés pretende generar un movimiento para revolucionar la cocina boliviana y a que los jóvenes que se forman en la escuela sean emprendedores culinarios.
Por ello, aseguró que todo el proyecto apunta a transmitir a los jóvenes bolivianos «esperanzas de un futuro mejor y más prospero».
«El proyecto se trata de educación, de crear una nueva filosofía para que usen sus propios productos y estén orgullosos de quienes son y de dónde vienen», sostuvo Meyer.
Agregó que Gustu debe convertirse en una «fuente de inspiración» para otros chefs en Bolivia, pero además debe captar la atención de amantes de la gastronomía, turistas y periodistas de todo el mundo para que visiten y «disfruten toda la belleza y los elementos maravillosos de este país».
Con este propósito, Meyer eligió a Seidler y Cestari para que formen a los estudiantes en la escuela y dirijan el restaurante.
El programa de entrenamiento que los chefs crearon para los jóvenes bolivianos incluyó prácticas en los dos últimos meses en los restaurantes limeños Acurio’s, Central y Malabar, según explicó Cestari a Efe.
El venezolano señaló que tenían expectativas bajas cuando llegaron a La Paz, pero quedaron gratamente sorprendidos por el «increíble» grupo de gente al que hoy lideran.
«La idea no es que Gustu sea manejado por gente extranjera sino que poco a poco le pasemos esto a la gente boliviana. Nuestra meta es estar dos años aquí e impulsarlo, que vuele bien y dejarlo a una persona boliviana», señaló Cestari.
La particularidad de Gustu es que lo único extranjero son los «head-chefs», pues todo lo demás es «cien por cien boliviano», desde los materiales de construcción, hasta los muebles y, por supuesto, los alimentos y bebidas, dijo Seidler a Efe.
«Aquí van a encontrar a Bolivia, básicamente (…) Va a ser una visita intensa, una noche en Gustu es una visita a Bolivia», agregó.
Cada plato cuesta entre siete y 20 dólares en Gustu, pero también hay menús especiales con varios platillos y bebidas con precios entre los 40 y 135 dólares.
Uno de los estudiantes y ahora trabajadores de Gustu, Rolando Irose Velasco (25), aseguró a Efe que esta experiencia le ha «cambiado la vida» y expresó su deseo de que el restaurante, que ofrecerá una «comida vanguardista» llegue a ser uno de los mejores en Bolivia y el mundo.
Meyer explicó por su parte que la comida en Gustu será «una fusión de la esencia y el legado de la cultura de la comida boliviana» con técnicas modernas.
Cangrejos de río, tumbo, palmito, chancaca (una especie de miel de caña) y carne de llama son algunos de los ingredientes tradicionalmente bolivianos que los jóvenes chef actualizarán en sus recetas.
«Hacemos un restaurante, pero también jugamos un rol en un movimiento. Hombro a hombro con agricultores, pescadores, productores de alimentos, cocineros, queremos probar nuestra parte en este proyecto para redefinir la imagen de la cocina boliviana en un mundo moderno», concluyo
.
Agencia de Noticias EFE

Historia del Chorizo Cochabambino

18 Jul

Les comparto esta linda historia escrita por «Ojo de Vidrio» Ramón Rocha Monrroy

Chorizos célebres en El Prado

“Tunari” es el nombre de una tradición cochabambina que se remonta cuando menos unos 70 años. Se inició en las afueras de la ciudad, cuando la vida alegre y festiva de este hermoso valle terminaba a orillas del río Rocha. Frente a los predios de la Empresa de Luz y Fuerza Eléctrica, en la esquina 14 de enero y Suipacha, la familia Arébalo Bustamante inició este culto de la mejor cocina regional, cuyo emblema son esos chorizos preparados con una receta que se remonta a los días de la Colonia.
El Dr. Arébalo, prestigioso profesional de esa familia de abogados y médicos, me confió que su abuela, doña Felipa Bustamante, con el apoyo de su esposo, don Casimiro Arébalo, preparaba esos chorizos con carne seleccionada, especias de ultramar, una taza de azúcar, otra de vinagre y apenas un pellizco de nuez moscada, pero en una dosis que sólo conocía la abuela, un pellizco de oro tomado con los dedos para darle el toque único, el sello de la casa. Por eso huelen tan bien, con un dejo como a canela, a clavo de olor y a nuez moscada que envuelve el aroma rotundo de la carne especiada; y por eso brindan una digestión liviana y un buen recuerdo matutino.
Esta semana el Restaurant Tunari abrió puertas en el Paseo del Prado, a pocos pasos de la esquina La Paz, en unas instalaciones que deberían llenarnos de orgullo por la arquitectura sobria de piedra y madera que realzan la elegancia tradicional del mejor paseo de la ciudad. Ahora están a cargo los hermanos Arébalo Panozo, la tercera generación de esta familia que, para fortuna nuestra, no olvidó la tradición y conservó la receta de sus célebres chorizos en plato o en sándwich de crocante pan de Toco, así como otros platillos de la mañana como riñón con caldo o a la chorrillana, y el fricasé también preparado con una receta única y familiar.

LINAJE DEL CHORIZO
Los chorizos son cometas de la alegría criolla, cuernos de la abundancia valluna y mensajeros de la memoria gastronómica popular, porque establecen vínculos entre el gusto de los abuelos y el cielo del paladar de los nietos. Tiene que ser una noticia sensacional que estos caballeros andantes de la cocina mundial hayan llegado al Prado con la mejor receta cochabambina, estableciendo un circo de sabores únicos, nuestros, que debería llenarnos de orgullo regional.
En Tarija o Sucre todavía se pueden encontrar chorizos que tienen esa concentración de especias y de sabores dulces, salados y picantes propia de la cocina medieval traída por los españoles. Luego la picardía de nuestros abuelos le añadió ingredientes nuestros, aymaras y quechuas, en especial esa sabia dosis de ají que realza los sabores venidos de ultramar. En el caso del Restaurant “Tunari”, los chorizos son el producto de una decantación sabia, lograda bocado a bocado, probando y probando, gracias a la experiencia culinaria de doña Felipa y de don Casimiro.

http://tallerdeimaginacion.blogspot.com/2005/10/chorizos-clebres-en-el-prado-tunari-es.html