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La wallunka, ritual erótico, desde una mirada científica

31 Oct

Imagen actual: Wallunka ritual in vivid colors

     

Periódico Digital PIEB • 14-06-2012 La wallunka (mecerse en columpio gigante), tradición erótica que se practica en los valles de Cochabamba tras la celebración de Todos Santos, representa la fiesta de la sensualidad y la abundancia, el encuentro entre la vida y la muerte, la inversión por el regocijo que tiende a ser cada vez más privatizado, afirma la antropóloga e investigadora francesa, Céline Geffroy.Durante la presentación de su estudio “La sensualidad de la wallunka. Diálogo con los muertos y rituales de fertilidad en los valles cochabambinos”, realizado bajo el auspicio de la Embajada de Francia, el Instituto Francés de Estudios Andino (IFEA) y el Instituto de Investigación para el Desarrollo (IRD), la investigadora mostró las diversas facetas, escenarios y significados tanto explícitos como simbólicos de esta práctica.La investigadora afirma que los escenarios festivos de la wallunka evocan ciertas escenas de la historia del arte en cuanto a juegos de seducción. El erotismo, la ebriedad y la picardía son los denominadores comunes con las fiestas del Carnaval.

“Los columpios sirven de escenario para el coqueteo de jóvenes pero también revelan una relación de seducción entre vivos y muertos, ambos quedando atrapados en una red de reciprocidad”, afirma.

Geffroy centró sus trabajos de campo en el Valle Alto de Arani, conocida como la tierra de la chicha a 2.800 msnm, y en la localidad de Khoari cerca de Tiraque a 3.600 msnm, pero también ofrece una comparación con prácticas similares de otros lugares y en contextos históricos diferentes.

La wallunka es un columpio gigante que se instala cuando finaliza la celebración de Todos Santos, preferentemente en los cruces de caminos que conectan poblados, y con mayor fuerza en los últimos años en galpones o chicherías particulares. La estructura principal es armada por troncos de eucaliptos a la que acompañan dos especies de arcos de futbol delante y detrás, ambos decorados con tostados de colores, guirnaldas de flores y hasta muñecas como símbolo de abundancia y exuberancia.

Las cholitas solteras ó casadas que suelen columpiar deben atrapar con sus pies los premios que cuelgan de los arcos. Impulsadas por dos varones que jalan de las cuerdas, deben sortear al vértigo no solo del vaivén del columpio, sino también los efectos de la chicha, en medio de coplas picarescas y música ensordecedora.

“La sensación de vértigo está muy presente porque es impensable pensar en la wallunka sin bebida, donde hay un primer desequilibrio provocado por la bebida, y es acentuado en el momento de columpiar que es cuando hay una especie de irradiación que parte del centro del cuerpo, de debajo del vientre, de los órganos genitales e irradia en todo el cuerpo”, afirma.

Las mujeres columpian siempre con polleras o faldas pero no con pantalones porque la idea es exponer las pierna al momento de coger el premio, mientras que los varones ven como ofensivo subir al columpio, pues les disminuiría su masculinidad.

La antropóloga reafirma la creencia que el vaivén de la wallunka tiene algunas significaciones ocultas, pues representa el balanceo entre la vida y la muerte, donde el movimiento de ascenso permite alcanzar el Alax Pacha (cielo) y el simétrico de descenso al Kay Pacha (mundo terrenal) . “Ahí se puede vislumbrar un juego de seducción con los muertos”, señala.

Para Geffrroy, es sorprendente ver cómo las familias de los valles luego de comer y beber junto a los muertos en Todos Santos, desde el medio día del 2 de noviembre cambian al escenario de la wallunk´a lleno de risas y alegría porque se piensa además que los difuntos no dejan este mundo si no ven a sus seres queridos contentos.

“La wallunka tiene por objetivo mandar a los difuntos hacia su mundo, se les enseña a volar, por eso las canciones evocan a la palomitay”, señala.

La investigadora encuentra relación de la wallunka con la abundancia, debido a que en noviembre comienza la época de lluvias, los cultivos comienzan a producir y es momento propicio para el amor y la fertilidad. La festividad marcaría el periodo pre-carnavalero en esta región.

En Khoari señala que la wallunk´a es una diversión mas “privatizada”, ya que el dueño del columpio arma alrededor una inmensa carpa y vende la chicha que se consumirá en el lugar, mientras que en otras zonas como Arani, se instala toda una feria en torno a la wallunka.

Geffroy encuentra sin embargo bastante similitud de esta recreación con algunas prácticas de las mujeres de la época de la Colonia de Andalucía, quienes columpiaban y jalaban racimos de uva con los pies desnudos. También encontró varios cuadros de pintores de la época Rococo (siglo XVII) donde se muestra la sensualidad de la mujer en el columpio.

Contacto: celinajeffroy@gmail.com

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El Gran Poder se transnacionaliza sobre fuertes redes sociales y políticas, dice investigación.

8 Ago Entrada del Señor del Gran Poder, La Paz

Imagen actual: Entrada del Señor del Gran Poder, La Paz
   

Periódico Digital PIEB •  La fiesta del Gran Poder se ha transnacionalizado con la expansión de distintos grupos, internos a las fraternidades, hacia otras ciudades del país y del mundo, sostenidos en un crecimiento económico comercial y en fuertes redes sociales, dice el sociólogo Germán Guaygua que ha desarrollado la investigación “Las estrategias de la diferencia: Construcción de identidades urbanas populares en la festividad del Gran Poder”.El estudio plantea que esa fiesta se ha constituido en un escenario importante para desarrollar relaciones y redes sociales. En esa construcción de relaciones sociales el barrio de Chijini tiene una connotación simbólica fuerte, que se remite incluso a zona de ex haciendas después de 1952. Ahora el espacio físico se extiende a todo el complejo económico que hace al barrio (Graneros, Huyustus, Eloy Salmón, Garcilazo de la Vega, etc.) y a una identidad cultural, además de una proyección social y económica que supera lo estrictamente local. Tanto así que se ha irradiado a nivel nacional e internacional.Guaygua dice que a partir de Chijini se forma la “fiesta mayor de los Andes”, entendida como un escenario donde confluyen expresiones religiosas, sociales, culturales y económicas, distintos niveles de presencia y de exclusión, procesos de ascenso social, establecimiento de nuevas elites y mecanismos de inclusión.La fiesta ha permitido una “irrupción de escenarios” antes cercados por una especie de cordón cultural. Primero fue la ocupación del centro paceño con la irrupción de lo cholo o de la denominada “burguesía chola”, en principio vista como un elemento estrictamente folklórico y turístico. Pero en una segunda instancia, la actual, se puede observar claramente a elites que se mueven con distintos intereses y proyecciones.El sociólogo explica que la proyección transnacional es bastante fuerte, como sucede con los viajeros a China (importadores, más identificados como viajeros a Charaña) que han comenzado a reconfigurar la economía del barrio en términos de movimiento económico e incluso se puede notar la simbología china utilizada en sus expresiones. Pero “no todos los que participan son del barrio”, sino que son grupos actualmente articulados con otros grupos económicos de El Alto, de Oruro, de Santa Cruz y del exterior de país, que se expresa en filiales de las fraternidades en esos puntos geográficos.“La fiesta se está trasnacionalizando. Es un fenómeno que ocurre sobre todo en el Gran Poder, que algunas fraternidades tienen prácticamente sucursales en todo el mundo. Por eso decimos que de Chijini se irradia con fuerza el tema de lo religioso, lo cultural y ahora creo que se consolida en lo económico”, dice Guaygua.

Una expresión inicialmente local, de barrio, excluida y subalternizada se ha convertido, a decir del sociólogo, en un mecanismo que permite consolidar las redes sociales y económicas. Pero a la vez la mayoría de las fraternidades con poder de decisión dentro de la fiesta responden a lógicas comerciales, con alto sentido capitalista, y políticas, no solo como expresiones de fe religiosa y cultural.

Como en toda construcción que es expresión de su sociedad, en este caso también se expresan relaciones de exclusión dentro de la fiesta porque si bien no existe la prohibición de participar en ningún grupo, los criterios económicos y la exigencia de fuertes erogaciones de dinero sí ponen obstáculos a las personas que no cuentan con ese requisito para participar, sin contar con las relaciones sociales y los contactos políticos que abren puertas de acceso a la festividad.

Referencias bibliográficas:

Las estrategias de la diferencia: Construcción de identidades urbanas populares en la festividad del Gran Poder.  Guaygua, Germán. Cuadernos de investigación. Nº11. Instituto de Investigaciones Sociológicas-UMSA. 2001.

http://pieb.com.bo/sipieb_notas.php?idn=8102

Alasitas: Origen, dinámicas y ritualidad

24 Ene

El origen de la Alasita se sostiene en mitos y leyendas

–Las investigaciones del sociólogo especialista en patrimonio cultural, David Mendoza, muestran que la celebración de la Alasita y su relación con el Ekeko no han dejado evidencias escritas acerca de su origen. Sus antecedentes más conocidos están sostenidos en mitos y leyendas.Esta festividad de la miniatura se celebra en la ciudad de La Paz al mediodía de cada 24 de enero, y en diferentes fechas en el resto del país.Los autores más conocidos que escribieron sobre esta festividad fueron Antonio Paredes Candia, Rigoberto Paredes, Antonio Díaz Villamil, Carlos Ponce Sanjinés, Ernesto Cavour y Arthur Posnasky, cuyas obras están envueltas en leyendas y mitos sobre la feria y el personaje en miniatura.Mendoza elaboró un expediente sobre esta festividad, pero no detectó una evidencia histórica en los archivos del país sobre la tradición, aunque sí memorias orales que atestiguan la celebración.Una de las causas por las que no existiría documentación, según el investiador, habría sido «la colonización española que no permitió desarrollar ciertos sistemas de creencias; entonces la historia ha sido proscrita, atacada, por eso no se tiene bien definido (la fecha, la localidad de la Alasita) qué es el Ekeko, porque hay muchas interpretaciones».Para comenzar, el nombre de Alasita tiene diferentes significados, en aymara el más conocido es el reflexivo «cómprame». «Trata de la compra de las illas, ispallas (amuletos, imágenes), miniaturas con el atributo de volverse reales, en medio de un ritual celebrado por el yatiri (adivinador) a las 12.00. Antiguamente, indígenas de comunidades venían a la feria a comprar illas, ispallas, animales y semillas, y duraba un día hasta dos, pero hoy dura como 15 días».Las versiones sobre el origen geográfico de la festividad son diversas, pero coinciden en que sucede en la región andina de Bolivia. Unos autores dicen que es en Tiawuanaku (antes Kollasuyo), en los pueblos kallawayas (enclave quechua) y otros en Chuquiago Marka (ciudad de La Paz), todos en el departamento de La Paz.Sobre Chuquiago Marka, una versión dice que estaba formada por comunidades y ayllus, y la Alasita habría nacido en la actual zona de Santa Bárbara, antes ayllu Uturuncu. Posteriormente la exposición recorrió por la plaza Murillo, la plaza San Francisco, el paseo El Prado, la Terminal de Buses y la avenida Tejada Sorzano, hasta asentarse en el ex Parque de los Monos o campo ferial.Tampoco existe claridad respecto de la fecha de celebración. «La alasita se fue ubicando en una época, unos dicen en octubre, otros el 21 de diciembre (solsticio de verano), al final se quedó en 24 de enero, relacionado con la fiesta de Nuestra Señora de La Paz y después del cerco del caudillo Tupac Katari, en 1781».

Esta afirmación fue abstraída de una obra de Antonio Díaz Villamil, pero Mendoza observa que no existen pruebas para afirmar que, evidentemente, en 1781 se haya instaurado oficialmente la Alasita.

«Gran parte de los historiadores -afirma Mendoza- eran hijos de hacendados quienes les contaban lo que hacían los campesinos. Por ejemplo, Antonio Paredes, Rigoberto Paredes son hacendados y seguro recogieron de algunos cuentos de los indígenas (sobre la Alasita y el Ekeko) y le dieron una narrativa literaria. Por tanto, son cuentos de tatarabuelos a abuelos, lo más particular y sospechoso es que esta fiesta no existe en el campo. En fin, la leyenda no surge de la nada seguro tiene algún sustento».

Tres versiones 
El investigador Galo Illatarco elaboró el estudio Alasita: Festividad ritual del Eqeqo y las Illas. Una tradición andina viva, en la que analiza tres versiones y coincidencias sobre esta tradición.

La primera versión que comparte Illatarco dice que la Alasita deriva del verbo aymara Alathaña (comprar), es una festividad sagrada de culto a la deidad andina de la reproducción y la fertilidad animal, vegetal y humana, de la buena fortuna, del amor y propiciador de las uniones sexuales (Ekeko), es además una festividad prehispánica celebrada en el Qhapaj Raymi cada solsticio de verano (21 de diciembre), caracterizada por la presencia e intercambio de dijes y miniaturas como símbolos de la tradición andina.

La segunda explicación dice que Alasita proviene del verbo aymara Chhalaqa o Chhalaqasiña (intercámbiame). En el pasado habría sido un ritual sagrado (en el Qhapaj Raymi) dedicado al dios Sol con la presencia del Eqaqo Illa a través del intercambio de miniaturas illas, llallawas e ispallas que representan la fuerza reproductiva de los objetos, alimentos, animales y personas o símbolos con poderes reproductores y propiciatorios de producción y fertilidad.

Una tercera versión señala que Alasita derivaría de la festividad incaica llamada Sitwa o Alaui Situa y sería una fiesta ritual del Eqeqo, de las takas y de las illas vinculadas a la fertilidad y a la salud, supuestamente realizada desde el 21 de septiembre hasta el 21 de diciembre.

En conclusión Illatarco considera que actualmente la Alasita es «una festividad paceña de carácter cíclico y se caracteriza por la tradición de adquirir, intercambiar y/o comprar illas de muchos tipos y formas vinculadas a la producción agrícola y ganadera, a la fertilidad vegetal, animal y humana, y en general, al bienestar material, físico y espiritual».

Tanto Illatarco como Mendoza coinciden en que no se conoce información fehaciente de esta fiesta en el momento de la fundación de La Paz.

Una leyenda popular
El escritor Antonio Diaz Villamil relata en su libro Leyendas de mi tierra que en 1781, durante el cerco a la ciudad de La Paz, encabezado por los caudillos indígenas Túpac Amaru y Túpac Katari, se impidió el ingreso de productos a la urbe.

En ese contexto los campesinos Isidro Choquewanca y Paula Tintaya fueron separados por el patrón español Francisco de Rojas. El encomendero decidió trasladar a Paula la ciudad para que atendiera a su hija Josefa Ursula de Rojas Foronda, esposa del gobernador Sebastián de Segurola Marchain.

Paula y la hija del español se refugiaron en un pequeño cuarto, custodiado por un Ekeko. La empleada guardaba maíz tostado, k’ispiña y charque de llama, provisiones que le eran enviadas por su enamorado Isidro.

Al retornar de la batalla, Sebastián de Segurola encontró a su esposa alimentada, rodeada de alimentos donde antes no había y la imagen del Ekeko en la habitación.

Segurola, mediante una Ordenanza en 1783, dispuso el cambió de la fiesta tradicional del Ekeko de diciembre al 24 de enero, fiesta de la Virgen Nuestra Señora de La Paz, para festejar la victoria española. Díaz Villamil relata que Segurola, agradecido por la provisión de alimentos, hizo que Isidro Choquewanca fabricara un idolillo con los rasgos de Francisco de Rojas, su suegro, con una carga de alimentos en sus manos y espaldas. El idolillo también circulaba en el día de la festividad de La Paz, el 20 de octubre.

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