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El cambio climático y una mala gestión agravan la falta de agua en Bolivia

20 Mar

 

Hace ya tres años que el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) alertó de que Bolivia es uno de los países que más sufre por el cambio climático y eso se ha traducido ahora en el deshielo progresivo de los glaciares y la desaparición del lago Poopó.

Agua

Cambio climático agrava la escasez de agua en Bolivia. Foto: Internet

La Razón Digital / EFE / La Paz

24 de noviembre de 2016

El cambio climático y el efecto del fenómeno de El Niño, una dispar geografía que impide un mejor aprovechamiento de las cuencas y una mala gestión institucional del sector han empeorado los efectos de la sequía en Bolivia.

Pese a estar atravesado por tres cuencas hidrográficas, parte del país padece de una brutal sequía que ha causado pérdidas agrícolas y que muchos embalses estén a niveles mínimos en las ciudades, entre ellas La Paz, donde desde hace más de dos semanas hay cortes en el suministro de agua y racionamientos por pocas horas en cisternas.

Hace ya tres años que el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) alertó de que Bolivia es uno de los países que más sufre por el cambio climático y eso se ha traducido ahora en el deshielo progresivo de los glaciares y la desaparición del lago Poopó, que era el segundo más grande después del lago Titicaca.

Al respecto, un reciente estudio publicado por la Unión Europea de Geólogos cuantificó en un 43 % la disminución de los glaciares bolivianos entre 1986 y 2014, por el calentamiento global.

Los investigadores de esa institución concluyeron que la superficie que ocupan los glaciares bolivianos pasó de los 530 kilómetros cuadrados en 1986 a 300 kilómetros cuadrados en 2014.

El deshielo supone «un hecho alarmante», pero en concreto solo afecta a la provisión de agua en las ciudades andinas vecinas de La Paz y El Alto, donde viven cerca de dos millones de personas, dijo a Efe el investigador del Instituto de Hidráulica e Hidrología (IHH) de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), Jorge Molina.

«Va a llegar un momento en el que el glaciar sea tan pequeño o haya desaparecido y ahí sí va a afectar a la disminución del agua disponible», dijo Molina reforzando un pronóstico que se ha repetido varias veces en las instancias científicas.

Por eso, según este experto, a partir de lo que ya ha comenzado a suceder el Gobierno debe tomar previsiones y al menos construir embalses que puedan almacenar el agua que proviene del deshielo.

Además, Bolivia vive afectada por el fenómeno climatológico de El Niño, que está provocando la peor sequía en 25 años en el país.

Molina señaló que las consecuencias de la sequía se han agravado en regiones como La Paz, Oruro (oeste) o Chuquisaca (sureste) «por la mala gestión del agua» y porque las autoridades no han hecho «una previsión adecuada» para el aprovechamiento del agua.

El propio presidente boliviano, Evo Morales, ha reconocido el mal manejo del tema por parte de funcionarios del área de regulación y de la empresa pública que atiende a La Paz y El Alto, lo que hasta ahora ha derivado en la destitución de tres autoridades por no haber lanzado a tiempo las alertas sobre el desabastecimiento.

El país andino cuenta además con tres cuencas hidrográficas muy diferenciadas, entre las que está la del Amazonas, que es la más grande del mundo y se extiende por más de la mitad del país.

Pese a tener esa disposición de agua en el Amazonas, la mayor parte de la población boliviana vive cerca de la cuenca del Plata, que tiene contaminación minera, y en la cuenca del Altiplano, que es la que más está sufriendo los efectos de la escasez del agua.

Otro investigador del sector de la UMSA, Mario Baudoin, comentó a Efe que también se debe tomar en cuenta que «el crecimiento demográfico tanto de La Paz como de otras ciudades ha hecho que haya más demanda de agua que la capacidad de las represas».

Baudoin sostuvo, además, que la sequía «se veía venir hace mucho tiempo» y achacó las malas previsiones a que habitualmente «uno no cree que la mala suerte le va a llegar, hasta que le llega».

La noche de este miércoles llovió en La Paz con granizo y truenos durante 45 minutos, pero los técnicos del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología consideraron que fue un chaparrón que no ayuda mucho porque las aguas no cayeron sobre la represa que más necesidades tiene. (24/11/2016)

 

Así es el ALMA, el telescopio que devela los secretos del universo desde la cordillera de Chile

18 Mar

 

 

BBC
Antena
Image copyrightGIDEON LONG
Image captionLos «platos» o antenas miden 12 metros de diámetro y pesan 100 toneladas.

En una tarde muy fría, un pequeño equipo de ingenieros se mueve lentamente por el llano de Chajnantor, en Chile.

Abrigados contra el viento cortante que reina en la zona, se detienen frente a una de las antenas parabólicas telescópicas gigantes repartidas a través de todo ese paisaje con aspecto lunar.

Despliegan una escalera y trepan hacia arriba, en la parte posterior, para realizar un mantenimiento de rutina.

Mantenimiento
Image copyrightGIDEON LONG
Image captionRealizar operaciones de mantenimiento en esta altura no es un trabajo fácil

Cada uno de ellos lleva oxígeno. A más de 5.000 metros de altura sobre el nivel del mar es difícil respirar.

Caen copos de nieve en el llano. La temperatura es de -5°C, con una sensación térmica de -19°C.

Son los ingenieros de ALMA, el radiotelescopio más potente del mundo y uno de los lugares más extraordinarios de Chile.

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ALMA (Atacama Large Millimeter Array)

  • Telescopio único de diseño revolucionario, compuesto de 66 antenas de alta precisión situadas a 5.000 metros de altitud en el llano de Chajnantor.
  • Mayor proyecto astronómico vigente.
  • Inaugurado en marzo de 2013.
  • El ALMA es una asociación internacional entre Chile y Europa, EE.UU., Japón, Canadá, Taiwán, Corea del Sur y organizaciones científicas.

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‘Tablero de ajedrez gigante’

El ALMA se encuentra en medio de la Cordillera de los Andes, cerca de las fronteras con Argentina y Bolivia. Cuenta con 66 antenas parabólicas, de hasta 12 metros de diámetro.

Las parabólicas se mueven a través del llano como piezas en un tablero de ajedrez gigante. Cada una pesa 100 toneladas.

AntenasImage copyrightGIDEON LONG
Image captionSesenta y seis platos coexisten dispersados a través de la meseta

Los ingenieros utilizan dos camiones amarillos enormes para transportarlas a sus posiciones.

A veces las colocan una al lado de la otra. Otras deben moverlas hasta 15 kilómetros.

Su posición determina hacia qué parte del universo están apuntando.Las antenas trabajan al unísono, detectando ondas de radio desde el espacio exterior. Un supercomputador, tan poderoso como tres millones de laptops, transforma las ondas en datos que se envían al centro de operaciones del ALMA, ubicado en la ladera de la montaña, a 2.900 metros de altitud.

supercomputadorImage copyrightGIDEON LONG
Image captionUn supercomputador se utiliza para convertir las ondas en datos.

Allí, los astrónomos estudian detenidamente la información y la utilizan para expandir nuestro conocimiento del universo. Y han hecho algunos descubrimientos notables.

«Apenas el año pasado encontramos un sitio en donde se está formando un disco alrededor de una estrella y donde se están formando planetas», dice Violette Impellizzeri, astrónoma de la parte de operaciones del ALMA.

TW HydraeImage copyrightALMA
Image captionViolette Impellizzeri dice que TW Hydrae parece una pintura.

Materia oscura

Desde la época de Galileo, los científicos han utilizado los telescopios ópticos para mirar hacia el universo, pero ese tipo de telescopios sólo pueden detectar ondas de luz a partir de una pequeña parte del espectro electromagnético.

Sirven muy bien para ver cosas brillantes como estrellas, pero no tanto para perfilar las partes más oscuras del universo, como el centro de los agujeros negros.

Ahí es donde el ALMA entra en acción.

Los científicos lo usaron recientemente para medir la masa de un agujero negro supermasivo a 73 millones de años luz de la Tierra.

«Es la primera vez que se ha hecho con tanta precisión», dice Impellizzeri.

Violette Impellizzeri
Image copyrightGIDEON LONG
Image captionAlma permite a los científicos realizar mediciones mucho más precisas, asegura Violette Impellizzeri.

El telescopio también ha detectado moléculas de azúcar en el gas que rodea a una estrella joven similar a nuestro sol. Esto sugiere que los sistemas solares distintos de los nuestros podrían albergar vida.

Y el ALMA se ha utilizado para estudiar los sistemas de estrellas binarias que, a diferencia de nuestro propio sistema solar, contienen dos soles en lugar de uno.

No se sabe exactamente cómo los planetas sobreviven en estos sistemas binarios. La lógica indica que, debido a que orbitan dos estrellas en vez de una, debieran quedar atrapados en un tira y afloja gravitacional peligroso entre ambos.

Esta fuerza debería hacerlos salirse de órbita, enviándolos a chocar contra las estrellas o lanzándolos fuera de su sistema solar.

Pero el ALMA ha demostrado que estos planetas orbitan alrededor de estrellas dobles sorprendentemente sin problemas.

El paraíso de los astrónomos

El ALMA es uno de varios telescopios gigantes construidos en el desierto de Atacama de Chile, que cuenta con uno de los cielos más limpios y secos del mundo.

Pablo CarrilloImage copyrightGIDEON LONG
Image captionPablo Carrillo, coordinador del proyecto, dice que la tecnología a veces acarrea problemas inesperados

La altitud es también fue un factor a la hora de elegir el sitio para construirlo. A medida que las ondas de radio llegan a la Tierra, se van distorsionando por el vapor en la atmósfera.

Al construir en Los Andes, los ingenieros están por sobre gran parte de esa humedad.

«Estas antenas pueden detectar moléculas de otras galaxias. ¡Es increíble!«, dice el coordinador del proyecto ALMA, Pablo Carrillo, mientras desafía las bajas temperaturas para asegurarse de que las parabólicas están funcionando correctamente.

«La tecnología es el estado de la técnica, pero es tan nueva que es susceptible a problemas que no hemos encontrado antes. Por eso que estamos aquí, para solucionarlos».

El misterioso lago gigante que se esconde bajo un volcán en los Andes

11 Mar

 

 

Volcán Uturuncu en BoliviaImage copyrightTHINKSTOCK
Image captionEl reservorio se encuentra a 15 km de profundidad bajo el Volcán Uturuncu en Bolivia.

Un gigantesco lago fue descubierto en Bolivia, aunque no es posible acceder a este masivo reservorio de agua.

Y es que se encuentra a 15km de profundidad bajo el volcán Uturuncu en Los Andes.

El agua del lago, que está mezclada con magma, podría no solamente ayudar a comprender por qué y cómo se producen las erupciones volcánicas.

También podría ser una evidencia de que el agua en la Tierra no provino de cometas o asteroides, sino que ya estaba presente es su interior cuando se formó el planeta.

«Volumen extraordinario»

El hallazgo fue realizado por Jon Blundy, de la Universidad de Bristol, en Inglaterra, y colegas de Francia, Alemania y Canadá, cuando estudiaban una extraña anomalía bajo el Uturuncu.

Este volcán semidormido, que presenta fumarolas activas, tiene más de 6.000 metros de altura y se encuentra en el departamento de Potosí, en el sur de Bolivia.

La anomalía era un cuerpo de magma que, a diferencia del magma hallado comúnmente bajo los volcanes, conducía electricidad.

Fumarolas activas en el volcán UturuncuImage copyrightWIKI COMMONS
Image captionEl Uturuncu es un volcán semidormido que presenta fumarolas activas y tiene más de 6.000 metros de altura.

Estudiando en mayor profundidad esa conductividad, los científicos constataron un gran reservorio de 1,5 millones de kilómetros cúbicos, comparable al volumen del mayor lago de América del Norte, el Lago Superior.

«Se encuentra probablemente entre el Lago Superior y el Lago Hurón. Es un volumen extraordinario», dijo Blundy a la revista británica New Scientist.

1.000 grados centígrados

El equipo de Blundy examinó rocas expulsadas en una erupción del Uturuncu hace 500.000 años y las mezcló con agua antes de someterlas a condiciones similares a las presentes a 15 km de profundidad.

Estas condiciones incluyen una presión 30.000 veces mayor que la atmosférica y temperaturas superiores a los 1.500 grados centígrados.

Esperamos que nuestros resultados mejoren nuestra capacidad de interpretar las señales de actividad sísmica

Jon Blundy, Universidad de Bristol

«Reprodujimos en el laboratorio lo que sucede a grandes profundidades en la Tierra,» explicó Blundy.

Los investigadores determinaron el porcentaje de agua en el que la conductividad de la roca era la misma que en el magma bajo el Uturuncu.

«Calculamos entonces que la anomalía contiene entre un 8 y un 10% de agua«.

Pero no se trata de agua que pueda extraerse.

«Está disuelta en roca parcialmente derretida a una temperatura entre 950 y 1.000 grados centígrados, así que no es accesible«, señaló Blundy.

Microcosmos

El agua en el magma puede ayudar a explicar la composición de la corteza terrestre.

Cuando el magma en el manto terrestre, compuesto de basalto, sube a la corteza, el agua ayuda a la formación de rocas como la andesita, que recibió este nombre precisamente porque se encuentra bajo los Andes.

Volcán Uturuncu en BoliviaImage copyrightWIKI COMMONS
Image captionEl agua bajo el Uturuncu no es accesible. Está mezclada con magma y tiene una temperatura cercana a los 1.000 grados centígrados.

La andesita es una roca ígnea volcánica y el magma andesítico es el más rico en agua aunque al hacer erupción el agua se pierde como vapor.

«El proceso en el Uturuncu es un microcosmos de la formación de la corteza continental», dijo Blundy.

«Lo poco que sabemos»

Blundy y sus colegas aún no saben qué papel juega la conductividad eléctrica en las erupciones.

Pero detectaron similares casos misteriosos de conductividad bajo la zona volcánica Taupo en Nueva Zelanda y en el Monte Santa Helena en el estado de Washington, en Estados Unidos.

Monte Santa HelenaImage copyrightGETTY IMAGES
Image captionMagma que conduce electricidad también fue detectado bajo el Monte Santa Helena en Estados Unidos. El fenómeno podría ser indicio de otro gran reservorio.

Es probable que la conductividad en estos casos también sea indicio de reservorios secretos como el del Uturuncu.

«El estudio nos recuerda lo poco que sabemos sobre el agua en la corteza y el manto terrestres«, dijo Steve Jacobsen, de la Universidad Northwestern en Illinois.

¿De dónde vino el agua de la Tierra?

Jacobsen y sus colegas descubrieron en 2014 un reservorio de agua tres veces el volumen de todos los océanos a 700 km de profundidad.

Estos descubrimientos son nuevos indicios de que existen grandes cantidades de agua en el interior de la Tierra, que podrían haber dado origen a los océanos.

Y es posible que el agua que hace habitable al planeta ya estuviera presente en la misma nube de polvo que se condensó para formar el planeta, en lugar de llegar posteriormente en cometas o asteroides con hielo, como señalan algunas teorías.

Los científicos esperan que comprender el agua y la conductividad en el magma puedan tener un impacto práctico y crucial, según concluyó Blundy.

«Esperamos que nuestros resultados mejoren nuestra capacidad de interpretar las señales de actividad sísmica«, señaló.

Y esa interpretación podría traducirse en una mayor habilidad para predecir devastadoras erupciones.

Los ríos atmosféricos, ¿causa de la extinción de ecosistemas?

10 Mar

 

 

La reciente desaparición de la población de ostras en la bahía de San Francisco habría sido provocada por el efecto de este fenómeno meteorológico.

Un grupo de climatólogos estadounidenses aseguran haber demostrado que los ríos atmosféricos pueden ser la principal causa de las grandes inundaciones y de la extinción de los ecosistemas, según un estudio publicado en el portal The Royal Society.

Según los investigadores, los ríos atmosféricos —estrechos corredores invisibles de humedad concentrada en la atmósfera terrestre que transporta corrientes de aire con una alta concentración de vapor de agua— habrían sido los causantes de la extinción de la población de ostras de la Bahía de San Francisco (EE.UU.), que pasó de 3.000 por metro cuadrado en 2011 a prácticamente desaparecer.

En gran parte, ello se debió a la drástica disminución de la concentración de sal en el agua marina provocada por una ingente llegada de agua dulce al lugar.

El agua dulce se habría derramado sobre la bahía después de que las corrientes de los ríos atmosféricos generasen fuertes lluvias, lo que provocó deslizamientos de tierras y desbordamientos en el norte del Estado de California.

Ríos atmosféricos extinción ecosistemas

Asimismo, los ríos atmosféricos son los causantes de entre el 30 y el 50% de las precipitaciones anuales en la costa oeste de estadounidense. La cantidad de agua que pueden transportar dichas corrientes de aire equivale a entre 7 y 15 veces más del volumen de agua del río Misisipi, el más extenso y caudaloso de EE.UU., cuyo caudal medio es de unos 15.000 metros cúbicos por segundo a lo largo de 3.700 kilómetros.

(Fuente: rt.com)

Más de 15.000 científicos lanzan una alerta para salvar el planeta

9 Mar

Veinticinco años después de la primera advertencia, un nuevo llamamiento advierte de que casi todos los problemas son ahora “mucho peores”

Más de 15.000 científicos lanzan una alerta para salvar el planeta
Harvepino Shutterstock

Un grupo de 15.000 científicos de 184 países han alertado, por segunda vez en 25 años, de las negativas tendencias ambientales que amenazan “seriamente” el bienestar humano y causan daños “sustanciales” e “irreversibles” a la Tierra. Advertencia de los científicos del mundo a la Humanidad: Un segundo aviso es el título del artículo que firman este lunes en la revista BioScience, en el que hablan de las “señales obvias de que vamos por un camino insostenible”, aunque también ofrecen acciones para intentar revertir las tendencias actuales. A su juicio, casi todos los problemas que acucian al planeta son ahora “mucho peores” que en su primer llamamiento, de 1992.

En los últimos 25 años, las tendencias en nueve temas medioambientales “sugieren que la Humanidad sigue arriesgando su futuro”, aunque hay algunas excepciones como la estabilización de la capa de ozono. Esta “rápida disminución global de las sustancias que perjudican la capa de ozono muestra que podemos hacer cambios positivos cuando actuamos de forma decisiva”, subrayan. Pero el bienestar humano sigue “seriamente amenazado” por tendencias negativas como el cambio climático, la deforestación, la falta de acceso agua dulce, la extinción de las especies y el crecimiento de la población humana, escriben los expertos.

Sin embargo, “la Humanidad no está tomando las medidas urgentes necesarias para proteger nuestra biosfera en peligro”, según los firmantes del artículo, ya que “la abrumadora mayoría” de las amenazas que ya se habían descrito persisten y, “de manera alarmante, la mayoría están empeorando”. Por ello, los científicos sugieren 13 áreas en las que actuar y piden una corriente de presión pública para convencer a los líderes políticos de que adopten las medidas correctivas.

Crear más reservas terrestres y marinas, fortalecer la aplicación de las leyes contra la caza furtiva y las restricciones al comercio de especies silvestres, ampliar los programas de planificación familiar y de educación para las mujeres, promover un cambio de dieta basada en las plantas y la adopción “generalizada” de energías renovables y tecnologías “verdes” son algunas de sus propuestas.

Esta es la segunda advertencia sobre los peligros del futuro, que ha sido necesaria al constatar que casi todas las amenazas se han recrudecido desde 1992, cuando más de 1.700 científicos, entre ellos todos los premios nobel vivos, firmaron Advertencia de los científicos del mundo a la Humanidad, publicada por la Union of Concerned Scientists (Unión de Científicos Preocupados). La segunda advertencia ha sido redactada por una nueva organización independiente internacional, la Alianza de Científicos Mundiales, liderada por el profesor William Ripple, de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad estatal de Oregón (EE UU), con datos de agencias gubernamentales, organizaciones sin ánimo de lucro e investigadores individuales.

Algunas personas, “podrían tener la tentación de ignorar estas evidencias y pensar que estamos siendo alarmistas”, indica Ripple, pero “los científicos saben interpretar datos y mirar a las consecuencias a largo plazo. Los que han firmado esta segunda advertencia no están solo lanzando una falsa alarma”. Al contrario, “están reconociendo las señales obvias de que vamos por un camino insostenible”. “Esperamos que nuestro documento encienda un amplio debate público sobre el medioambiente y el clima global”, agrega.

Aunque el panorama parece sombrío, los científicos señalan que se han hecho progresos en algunas áreas como la reducción de los productos químicos que dañan la capa de ozono y el aumento de la energía generada con fuentes renovables. Además, en algunas regiones se ha producido un “rápido descenso en las tasas de natalidad, lo que puede atribuirse a inversiones para la educación de las mujeres” y también se ha registrado una ralentización de las tasa de deforestación en algunos lugares.

Entre los principales peligros, la Alianza destaca el aumento del 35% de la población humana, que ha sumado 2.000 millones de personas desde 1992, mientras se produce una reducción colectiva del 29% en el número de mamíferos, reptiles, anfibios, aves y peces. “Hemos desencadenado un evento de extinción masiva, el sexto en aproximadamente 540 millones de años, en el que muchas formas de vida actuales podrían estar aniquiladas o al menos comprometidas de extinción para finales de este siglo”, recuerdan. Otras tendencias negativas son la reducción del 26% en la cantidad de agua dulce disponible per capita, el descenso en las capturas de pescado salvaje, a pesar del aumento de los esfuerzos pesqueros, o un incremento del 75% en las zonas muertas de los océanos.

También causa preocupación la pérdida de unos 300 millones de acres de bosque, muchos de ellos convertidos en agrícolas, el continuo incremento de las emisiones globales de carbono y el aumento de las temperaturas. “Pronto será demasiado tarde para cambiar el rumbo de nuestra fallida trayectoria, y el tiempo se agota”, advierten los científicos, que llaman al resto de la comunidad a respaldar la el manifiesto.

Fuente: elpais.com

Enfermedades, bacterias y migraciones, principales efectos de un proceso difícilmente controlable

9 Mar

 

Imagen tomada durante una expedición de Greenpeace en el Ártico.Ampliar foto
Imagen tomada durante una expedición de Greenpeace en el Ártico. PEDRO ARMESTRE

En el verano de 2014, uno de los más cálidos en lo que va de siglo, se produjeron casi un centenar de infecciones por bacterias del género vibrio, entre las que está la causante del cólera, en las costas de Suecia y Finlandia. Algunos de los casos se dieron a apenas 160 kilómetros del Círculo Polar Ártico. El clima está tan trastocado por el cambio climático que una enfermedad asociada al trópico está emigrando tan al norte. La emergencia de enfermedades y patógenos es solo una de las consecuencias que tendrá el deshielo del Ártico para todos.

Bacterias en el mar y virus en la tierra. Aunque el calentamiento sea global, hay regiones del planeta que se calientan más que otras. En el ártico se produce un efecto denominado amplificación ártica por el que el deshielo allí es más acusado que en otras regiones heladas. La explicación breve dice que la retirada del hieloen favor del agua reduce la capacidad de la región de rebotar la radiación solar. Esto hace que se caliente aún más y retroalimente el deshielo, lo que puede flanquear el paso a patógenos, algunos venidos del pasado.

Aunque no se las vea, las bacterias marinas son el principal componente de la biomasa marina. Algunas especies, como las vibrio, que son patógenas. El otro peligro viene de los hielos y el permafrost de las franjas norteñas de Siberia, Canadá y Groenlandia que se están derritiendo. Investigadores del CSIC encontraron en junio de 2015 ADN de virus hasta ahora desconocidos en lagos de Svalbard. Dos meses después se daba a conocer el desentierro de un virus de hacía 30.000 años atrapado en el hielo siberiano.

El oso híbrido. Hace 10 años, un extraño oso fue abatido en el norte de Canadá. Era extraño por su apariencia y un análisis de ADN confirmó la extrañeza. Se trataba de un ejemplar nacido de un oso pardo ogrizzly y un oso polar. Algún ingenioso lo bautizó como grolar. El avistamiento de osos grolar no ha dejado de aumentar en estos años, así como los encontronazos entre ambas especies. El deshielo del ártico está empujando al polar tierra adentro y al grizzly cada vez más al norte. Pero el impacto ecológico del deshielo está afectando a todo el ecosistema ártico. Desde el microscópico plancton, que tiene que lidiar con el aumento de la temperatura y la acidez del agua, hasta la migración anual de las ballenas.

¿Y el anticiclón de las Azores?

Aunque son muchos los factores que intervienen en el clima, la mencionada amplificación ártica ha dibujado el escenario de un polo norte casi sin hielo durante muchos meses en solo unas décadas. Esa agua es, por definición más caliente que el hielo. Los científicos ya están investigando cómo afectará esto a la circulación oceánica y las corrientes de aire asociadas que determinan buena parte del clima en todo el planeta.

Un coste de billones de euros.

Investigadores de la Universidad de Cambridge han estimado el impacto económico que tendrá el deshielo no de todo el Ártico, sino solo del permafrost, del hielo atrapado en las tierras que rodean el Ártico. Para finales de siglo, la cantidad extra de emisiones tendrá un impacto de más de 40 billones de euros.

Menos hielo, mas cambio climático.

Es la gran paradoja. El cambio climático derrite el hielo del Ártico y esto retroalimenta al cambio climático. Un amplio informe de las Academias de Ciencias de EE UU (de obligada lectura) sobre los impactos globales del deshielo del Ártico de 2015 destacaba cómo la reducción del efecto albedo, la liberación del metano y el carbono atrapados en el permafrost o la alteración de la circulación oceánica intensificarán el calentamiento global. Y eso, probablemente, acabe con el hielo que quede en el Ártico.

http://elpais.com/s/setEspana.html

Cambio climático: Lo que el agua puede llevarse

8 Mar

Nieva en el Sáhara por segunda vez en la historia

5 Mar

Nieva Sáhara

La imagen es impactante: un manto blanco sobre la arena naranja. Hablamos de la nevada que cayó sobre la ciudad argelina Aïn Séfra, situada a 1.000 metros de altura. Solo se recuerda algo similar en 1979

Internet es el lugar donde todo cabe. Es el cajón de sastre en el que verdades y mentiras se cubren con el mismo velo de información. Algunas imágenes parecen sacadas de la más profunda de las ficciones, de un mundo en el que lo imposible y lo factible se confunden. O si no, ¿creerías si dijéramos que ha nevado en el Sáhara?

Por mucho que cueste creerlo, esto sucedió nada más y nada menos que el pasado lunes. Un frío y ligero manto blanco cubrió el 19 de diciembre la roja arena convirtiendo el paisaje en un inesperado escenario digno de película de ciencia ficción.

La estampa fue captada por Karim Bouchetata, un fotógrafo aficionado. El emplazamiento de esta espectacular escena es la ciudad argelina de Ain Séfra, considerada una de las puertas al vasto desierto africano.

Pese a que la localidad está situada a unos 1.000 metros de altura sobre el nivel del mar y a ser próxima al Atlas, la nieve queda lejos de ser un fenómeno habitual en la ciudad. La última nevada registrada de cierta importancia que se recuerda tuvo lugar en 1979 y sólo duró media hora.

Algunos copos cayeron en 2005 y 2012, pero nada comparado a esta ocasión. No, no ha sido una gran nevada, pero ha sido suficientemente abundante para tejer una tela de nieve sobre un terreno más relacionado con el calor extremo.

Nieva en el Sáhara

Los habitantes de Ain Séfra pudieron gozar de este espectáculo natural durante todo el día, hasta que el calor derritió la nieve, volviendo a convertir en imperante el naranja cobrizo de la arena sahariana.

Y es que, que nieve en el desierto es un fenómeno extraordinario. “Parecía increíble cómo la nieve se posó en la arena”, comenta el autor de las fotos en el diario ‘Today’. Este fenómeno también podría tener un alto valor científico, puesto que, según este mismo diario, puede ser una confirmación de la teoría de que en 15.000 años el desierto del Sáhara volverá a ser verde. Pero eso sólo el tiempo lo dirá.

(Fuente: lavanguardia.com)

 

 

Lo que pasa en el Ártico no se queda en el Ártico

4 Mar

Estas son las consecuencias de un Ártico enloquecido

Salvar el Ártico es salvar el planeta, nos dicen y repiten hasta la saciedad los científicos y grupos de activistas. Es un entorno frágil y desestabilizarlo supone enloquecerlo de un modo quizá irreversible, tal y como está empezando a ocurrir.

Su deshielo parece inevitable, según la ciencia, pero ralentizarlo supondría mucho. Sobre todo, porque, como dicen Greenpeace, “lo que pasa en el Ártico no se queda en el Ártico” y, de no actuarse de forma urgente y efectiva, su impacto será devastador.

Apocalíptico pronóstico de Greenpeace

Greenpeace, en efecto, tituló su campaña con el mencionado eslogan. En un impactante vídeo que se difundió hace apenas medio año podemos ver una simulación gráfica de los posibles impactos que provocaría el deshielo de la región ártica en el resto del mundo.

Mostrarnos de forma visual (ver vídeo al final del post) cómo acabarán ciudades como Londres, Sevilla, Miami u otros lugares costeros o especialmente vulnerables como un bosque ártico o un campo de arroz, pongamos por caso, es una forma mediática de hacerlo.

Pero los cambios serán globales, no uniformes, pero sí lo suficientemente generalizados como para temer sus efectos, según confirman evidencias científicas. De igual manera que el deshielo del Ártico traerá consecuencias en cadena inimaginables en los distintos ecosistemas, ahora mismo imposibles de predecir.

Tráfico marítimo y explotación de recursos

El deshielo, como es sabido, ha abierto el tráfico en aguas árticas de forma inédita para el hombre moderno. El avance del deshielo ya ha hecho posible la ruta del norte y del noroeste, utilizadas para el transporte de mercancías. De hecho, el tráfico marítimo ya se ha incrementado, y con ello también la actividad pesquera, el turismo y la minería.

A ello hay que añadir la cada vez mayor necesidad de recursos que se tiene, lo cual lleva a poner los ojos en regiones vírgenes como ésta, entre otros objetivos para realizar exploración de gas y petróleo. Son actividades económicas y humanas que suponen un importante impacto ambiental y que, de no restringirse con el suficiente rigor, acelerarán su explotación y declive.

En la región ártica ello supondrá la desaparición de numerosas especies, entre ellas el oso polar, tanto por el aumento de las temperaturas como por la falta de fuentes de alimentación. Actualmente, solo quedan 26.000 en todo el mundo y se trata de una especie en inminente peligro de extinción, al tiempo que están amenazadas otras muchas que pertenecen a este ecosistema único, un auténtico santuario de vida salvaje.

No en vano, el impacto ecológico del deshielo afecta a todo el ecosistema ártico, desde el microscópico plancton hasta la composición bioquímica del agua o al comportamiento migratorio de las ballenas. De un modo u otro, nada impedirá que se produzcan cambios drásticos en la flora y fauna, amenazando sobre todo a las especies autóctonas más antiguas.

Entre otros efectos a nivel ambiental, una creciente explotación de recursos también acelerará el deshielo, con lo que las consecuencias, a la postre, agravarán las previstas en caso de seguir avanzando el cambio climático al ritmo actual.

Más calentamiento, más patógenos

Como hemos apuntado, la región ártica se calienta de forma especial. Se trata, en efecto de la región del planeta que más sufre el calentamiento global a consecuencia de un efecto denominado amplificación, básicamente por su menor capacidad para rebotar la radiación solar. Así pues, se produce un mayor calentamiento y también se acelera el deshielo, lo cual puede ayudar a desarrollar la reactivación o desarrollo de patógenos. La velocidad a la que allí aumentan las temperaturas ya ha provocado casos de ántrax, y los científicos advierten de la posibilidad de que el cambio climático pueda traer también numerosas bacterias y “virus gigantes”.

Por otra parte, el deshielo en la zona ártica dispara el avance del cambio climático. Junto con la liberación de metano y carbono atrapados en el permafrost (capa de suelo helado), el deshielo intensificará los efectos del cambio climático, apunta un informe (2015) de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos.

Un colosal coste económico

La ciencia también ha calculado cuánto nos costará a nivel económico el deshielo del ártico, si bien solo de forma aproximada. Según investigadores de la Universidad de Cambridge y de Rotterdam el impacto económico del deshielo del permafrost, superará los 45 billones de euros. Una cifra que solo cuenta el efecto del gas de efecto invernadero en las economías, por lo que el resultado se multiplicaría si sumáramos otros aspectos en realidad más graves, como son los efectos de la subida del nivel del mar o de la acidificación de las aguas.

Igualmente, se liberarán a la atmósfera decenas de gigatoneladas de metano que permanecía atrapado en el hielo, un potente gas de efecto invernadero, con lo que ello supondrá en cuanto a costes asociadas a un aumento de las emisiones. De hecho, se acelerará el proceso del cambio climático. Greenpeace, por su parte, considera que para los países de la Unión Europea los costes directos de la subida del nivel del mar rondarán los 17.000 millones de euros anuales en el 2100. Y, lógicamente, los efectos del deshielo se agravarán en los países más pobres, donde más se van a sufrir los efectos del cambio climático.

Un Ártico totalmente enloquecido

A nivel global, los efectos del deshielo son cada vez peores. Si hace nada las predicciones daban un cierto respiro, sin dejar de advertir que habíamos entrado en una “espiral descendente”, ahora no dudan de que estamos en una cuenta atrás. En palabras de Carlos Duarte, oceanógrafo, director del Centro de Investigación del Mar Rojo y catedrático en la Universidad Rey Abdullah de Ciencia y Tecnología, en Arabia Saudí:

“Nos encontramos un Ártico completamente enloquecido. No existe ahora mismo un modelo de predicción. Tenemos un problema, se nos ha ido de las manos.”

Aun así, “todavía estamos a tiempo de parar los efectos del cambio climático”, concluye Duarte. Proteger el Ártico, la zona del planeta que más rápido se calienta, en definitiva, significa frenar el cambio climático y, con ello, también sus efectos. Aunque la ciencia afirma que el deshielo completo del Ártico es inevitable, el futuro de nuestro planeta a corto y medio plazo implica actuar de forma decidida.

Entre otros aspectos claves, invertir en energías limpias es clave. Apostar por las fuentes de energía limpias y renovables ayudaría a reducir la contaminación y también a detener el cambio climático. Una necesidad cada vez más perentoria, ante la que debe responder el mundo actuando de forma conjunta.

 

http://www.alertacatastrofes.com

 

Geocientíficos anonadados descubren una ‘corriente en chorro’ de hierro fundido en el núcleo de la Tierra

1 Mar

 

 

EL FLUJO CORRE HACIA EL OESTE, POR DEBAJO DE ALASKA Y SIBERIA, A 3.000 KILÓMETROS BAJO LA SUPERFICIE DE LA TIERRA.

Un grupo de científicos parece haber identificado una característica desconocida del núcleo de nuestro planeta. El estudio, publicado en la revista Nature Geoscience, detalla evidencia de una “corriente en chorro” de hierro líquido que fluye hacia el oeste, por debajo de Alaska y Siberia, a 3.000 kilómetros bajo la superficie de la Tierra, informa The Independent.

El descubrimiento surgió de una serie de medidas tomadas por los satélites Europe’s Swarm, que ofrecen un mapa del campo magnético de la Tierra, para entender mejor cómo funciona éste. Los científicos estiman que el chorro fluye a unos 50 kilómetros por año.

 

“Podría no sonar como una gran velocidad para quienes estamos en la superficie de la Tierra, pero hay que recordar que se trata de un metal líquido muy denso (…) Probablemente sea el movimiento más rápido que podemos tener en cualquier lugar dentro de la Tierra”, explica a BBC el Dr. Chris Finlay, coautor del estudio y académico de la Universidad de Dinamarca.

En cierto modo, el flujo de hierro líquido se parece a la corriente atmosférica –un cinturón de aire a una gran altitud que permite a los aviones viajar más rápido a sus destinos.

Los científicos creen que el chorro tiene unos 420 kilómetros de ancho, aproximadamente. “Es probable que la corriente en chorro haya estado ahí por cientos de millones de años”, dice el principal autor del paper, Dr. Phil Livermore, de la Universidad Leeds.

Se cree que la corriente se creó debido a su proximidad con dos regiones diferentes en el corazón de la Tierra. Cuando el hierro fundido se acerca a los bordes de cada lado se impulsa hacia afuera formando una corriente de chorro.

El profesor Rainer Hollerbach, también de la Universidad Leeds y coautor del estudio, dice que para que el impulso para que el fluido se mueva podría venir de la flotabilidad, o bien podría estar provocado por los cambios en el campo magnético en el núcleo.

FtE: El Ciudadano

 

El Pantanal boliviano en alto riesgo

5 Jul

 

Los incendios forestales,la quema de pastizales, la cacería y la pesca comercial son algunas de las amenazas que acosan al Pantanal.

Fotos: Archivo Página Siete.. El bloque mayor del Parque Nacional Pantanal comprende 10.000 kilómetros.

Rolando Carvajal /  La Paz
Una robusta y reptiliana peni, de casi un metro de longitud, se arrastra pesadamente moviendo la cola y las patas, mientras el jefe de guardaparques  se da modos para esquivarla tras su repentina aparición en medio del camino, ante la misma camioneta. Tan mimetizada como está apenas se la ve.
En los siguientes kilómetros  aparecen en medio de la ruta decenas de familias de capibaras, con madres del tamaño de un cordero gordo, que miran de reojo y  sólo se deslizan hacia los matorrales  cuando el vehículo está a escasos metros de ellas.
Durante el viaje también se ve a algunas de las londras, esas nutrias acuáticas gigantes de piel tan cotizada y caninos brillantes, Algunas retozan al sol con sus cachorros, en las orillas de las pozas; otras disfrutan de un pez a dentelladas urgentes.
Aves y plantas de nombres complejos o de origen guaraní  se alzan sobre el parabrisas. Algunas vienen precedidas de bandadas de cotorras verdes y de  torcazas plomizas, que vuelan en medio de garzas blancas, patos negros, aguiluchos y gallaretas que dejan caer un caracol.
Un solitario bato-jabirú, de cabeza y cuello negro con plumas blancas, condecoradas por un destello  rojo en la pechuga (que en La Paz recuerda al tétrico marabú), se alza sobre una pata, metiendo el pico en un ala.
Todos están en  el bloque mayor del Parque Nacional Pantanal Otuquis, que comprende 10.000 kilómetros cuadrados, repartidos en dos secciones. Ambas conforman el Pantanal boliviano, un quinto del gran Pantanal que se extiende al otro lado del río Paraguay y es compartido por Brasil, Bolivia y Paraguay.
La porción menor corresponde al bloque Pimiento, con la laguna Cáceres como centro del humedal. Está al borde de Puerto Suárez y Puerto Quijarro, del departamento de Santa Cruz,  a sólo metros de la frontera con Brasil, exactamente a 10 minutos de Corumbá.
La otra parte, por donde la 4×4 todo terreno avanza en medio de la inmensa sabana, salpicada de vastas islas de palmas blancas, motacuses y tajibos pantaneros, es fuente y reservorio de agua dulce, hábitat natural de un gran número de especies de fauna y flora.
Es mediodía y,  por supuesto, no se ve ni un  jaguar o yacaré. «Ellos salen en la tarde y en la noche”, explica el guía que nos acompaña en el viaje y remeda sobre el volante un pretendido trote noctámbulo de esos felinos.
A esa hora sí se ve billones de mosquitos, que, como naves circundantes a chorro, punzan la piel. También aparecen miles de mariposas de colores intensos que succionan agua del barro que sobrevive en los humedales y arroyos, donde abundan los peces.
En el lugar se ve a algunos pescadores  armados de tacuaras largas transformadas en cañas, seguros de que al final picará un pacú.
El parque incluye en su millón de hectáreas un área natural de manejo integrado, donde pululan 59 especies de mamíferos acuáticos y terrestres, una notable cantidad de reptiles mayores y una alta diversidad de aves, especialmente acuáticas. Según el portal sernap.gob.bo,, se tiene contabilizadas  50 especies de peces concentrados en las llanuras de inundación.
Decenas de amenazas
Oficialmente, las principales presiones sobre el área son los incendios forestales y la quema de pastizales en la época seca (de julio a septiembre), la cacería de lagartos, la pesca comercial no autorizada, la presión de la colonización, a través de rutas mejoradas, y el comercio de loros y parabas.
«No todas las estancias proveen de carne a sus trabajadores, lo que aumenta la cacería”,  se lee en el portal digital del Servicio de Áreas Protegidas (Sernap).
Hace cuatro años, la no gubernamental WWF (World Wildlife) previno que la conservación de la cuenca del río Paraguay y la supervivencia del Pantanal estaban en peligro por la degradación de las nacientes y ríos que fluyen desde los altiplanos hacia la planicie del Pantanal.
«La mitad de la cuenca está bajo un riesgo ambiental alto o medio. Es necesario proteger urgentemente el 14% de su superficie, por su gran capacidad de suministrar agua y mantener los ciclos de crecidas y reflujos que dan vida al Pantanal”, informó  entonces la WWF.
La ONG identificó como las principales amenazas la deforestación y el manejo inadecuado de tierras para la agricultura, y la ganadería, que causan erosión y sedimentación en los ríos. Añadió que las represas hidroeléctricas alteran el régimen hídrico natural del Pantanal.
«El crecimiento urbano y de población conduce a más obras de infraestructura, como carreteras, represas, puertos e hidrovías, poniendo en peligro al frágil equilibrio ambiental”, dijo entonces el organismo.
La norma vs. el poder
Hoy los riesgos vienen de la mano del Estado y sus socios privados que construyen megaproyectos: puertos de carga, vía férrea, pavimento rígido para alto tráfico vehicular, locomotoras…
«Se van a dar y no podemos hacer nada, sino preservar todo lo que se tiene, de acuerdo al reglamento”, confiesa el jefe de guardapartes de Otuquis, Juan Carlos Alvis, un chaqueño oriundo de Monteagudo.
Entre las presiones que pesan sobre el área cita el ruido provocado por la maquinaria de las empresas que dispersa a los animales, los vehículos que atropellan a la fauna. A eso se suma la futura afluencia de gente local y de turistas, la polvareda de óxido férrico levantada durante el trayecto por las rutas abiertas (el polvillo afecta a la fotosíntesis  de las plantas acuáticas), la producción de basura y la contaminación  del agua.
«No se ha considerado caminos con pasos de fauna, como en Brasil, con puentes accesibles”, lamenta el guardabosques Alvis, que, inmediatamente, añade orgulloso: «Hay lugares del Pantanal que aún son vírgenes”.
El cambio climático hace  su parte y ha elevado la temperatura en el lugar hasta los  45 grados bajo sombra.
De pronto, una tormenta  reemplaza al intenso sol  y  comienza a inundar las cunetas. Reaparecen las entradas y vallas de la veintena de haciendas establecidas a uno y otro lado del camino.
El cerro del Mutún se yergue. ¿Su explotación  tendrá piedad del Pantanal?  El Estado no ha difundido sus previsiones medioambientales.
Purificador del río Paraguay
El Pantanal purifica el río Paraguay de los metales pesados procedentes de la minería y reduce la mortandad de especies acuáticas. «La piraña, el pacupeba, el pacú, el ventón, el pintado, los bagres y las juritas -que viven en las aguas del Canal Tamengo- mueren por la contaminación de las aguas y por la poca oxigenación en esa hidrovía, dijo en agosto del 2013 el presidente de la agencia estatal fronteriza (Ademaf), Fernando Alcázar.
«Cuando baja el agua, hay pequeñas lagunillas donde los peces fallecen y esa agua se pudre y cuando sube el nivel se mezcla todo y eso contamina”, explicó. Mucho antes, en 2009, el experto paraguayo Carlos Cáceres advirtió en el ABC de Asunción que al modificarse los patrones de drenaje existe la posibilidad de desecación de la Laguna Cáceres, provocando  el deterioro de la calidad del agua por la remoción de sedimentos.
«El canal Tamengo representaba a la mayor concentración de volúmenes de dragado por unidad de longitud de toda la hidrovía.  Incluso, de depositarse el material extraído del canal a lo largo de la orilla norte  podría afectar los patrones de drenaje en el área de inundación, acelerando aún más la desecación de la laguna Cáceres, incluido unas 450 hectáreas de humedales”, dijo.
En 1969, laguna Cáceres ya se secó, recuerda el presidente de la cooperativa de agua potable de Puerto Suárez, Erwin Salinas.
«Fue difícil sacar a los loteadores y aún hoy los alambres de púas y postes están bajo el agua, por eso es peligroso bañarse en ella”, afirma al mostrar fotos de 1932, cuando en Puerto Suárez atracaban navíos de gran calado.

 

Un enorme glaciar antártico amenaza con elevar el mar casi 3 metros

1 Jul

 

Enorme glaciar antártico

Las tasas actuales de cambio climático podrían provocar inestabilidad en un glaciar antártico importante, llevando en última instancia a una subida del nivel del mar de casi 3 metros.

Ésta es la conclusión de un nuevo estudio que analiza el futuro del glaciar Totten, un importante glaciar en la Antártida, que drena en una de las áreas de hielo más grandes del mundo, la plataforma de hielo de la Antártida Oriental (SEIA, por sus siglas en inglés).

Mediante el estudio de la historia de avances y retrocesos de Totten, los investigadores han descubierto que, si el cambio climático continúa sin cesar, el glaciar podría cruzar un umbral crítico durante el próximo siglo, entrando en un periodo irreversible de muy rápido retroceso. Esto causaría la retirada e hasta 300 kilómetros hacia el interior en los siglos siguientes y la liberación de grandes cantidades de agua, contribuyendo a hasta 2,9 metros de subida global del nivel del mar.

Se cree que la SEIA es relativamente estable haciendo frente al calentamiento global en comparación con la capa de hielo mucho más pequeña en el oeste de la Antártida, pero el glaciar Totten está yendo en contra de esa tendencia al perder grandes cantidades de hielo. La nueva investigación revela que Totten puede ser aún más vulnerable de lo que se pensaba anteriormente.

El estudio, realizado por científicos del Imperial College de Londres, en Reino Unido, e instituciones en Australia, Estados Unidos y Nueva Zelanda, se publica este miércoles en ‘Nature’. El año pasado, el equipo descubrió que en la actualidad hay agua caliente que circula por debajo de una porción flotante del glaciar que está causando más fusión de la que se podría haber esperado.

Su nueva investigación se centra en la geología subyacente del glaciar y revela que, si se retira otros entre 100 y 150 kilómetros, su frontal va a estar sentado en una plataforma inestable y esto podría desencadenar un periodo de rápido retroceso de los glaciares. Esto provocaría que se retirara casi 300 kilómetros hacia el interior desde la parte frontal actual en la costa.

Una fusión de cientos de años, pero imparable

La retirada de esos 300 kilómetros hacia el interior puede llevar varios cientos de años, según el coautor del profesor Martin Siegert, codirector del Instituto Grantham en el Imperial College de Londres, quien matiza que una vez que el glaciar cruza el umbral hacia la región inestable, la fusión será imparable, al menos hasta que haya retrocedido hasta el punto donde la geología se vuelve más estable de nuevo.

“La evidencia está pintando un cuadro de la Antártida oriental mucho más vulnerable a un entorno de calentamiento de lo que pensábamos -advierte–. Esto es algo que debe preocuparnos. El glaciar Totten está perdiendo hielo ahora y el agua caliente del océano que está causando esta pérdida tiene el potencial de impulsar también el glaciar de nuevo a un lugar inestable”.

Enorme glaciar antártico mar 3 metros

“El glaciar Totten es sólo una salida para el hielo de la capa de hielo de la Antártida Oriental, pero podría tener un impacto enorme. La capa de hielo de la Antártida Oriental es, con mucho, la mayor masa de hielo en la Tierra, por lo que cualquier cambio pequeño tiene una gran influencia en todo el mundo“, subraya.

Para descubrir la historia de los movimientos del glaciar Totten, el equipo analizó las rocas sedimentarias por debajo del glaciar mediante estudios geofísicos aéreos. Desde el registro geológico, influenciado por la erosión por el hielo más arriba, fueron capaces de entender la historia del glaciar que se remonta a millones de años.

Los investigadores encontraron que el glaciar ha retrocedido más rápidamente sobre ciertas regiones inestables en el pasado. Sobre la base de esta evidencia, los científicos creen que cuando el glaciar afecte a estas regiones se producirá el mismo patrón de rápido retroceso.

(Fuente: europapress.es)