Recientes estudios han demostrado que la Vía Láctea, además de tener un movimiento por atracción, también es empujada hacia la Concentración de Shapley
AFP
Nuestra galaxia se desplaza a una velocidad fenomenal de más de 2 millones de km/h y uno de los responsables de este movimiento sería un inmenso vacío extragaláctico que la «empuja», según un estudio publicado el lunes.
Aunque no lo percibimos, la Tierra gira sobre su eje a una velocidad de 1.600 km/h y alrededor del Sol a 100.000 km/h. El astro órbita a su vez alrededor del centro de la Vía Láctea a 850.000 km/h. Y nuestra galaxia navega a casi 2,3 millones de km/h, es decir, 630 km por segundo.
Desde hace 40 años, los astrofísicos tratan de comprender qué es lo que causa el desplazamiento de la Vía Láctea y su dirección. Los astrónomos descubrieron en los años 1980 que una región de cúmulos de galaxias situada a unos 150 millones de años luz de la Tierra atraía a la Vía Láctea bajo el efecto de la gravitación.
Posteriormente, se dieron cuenta de que la Concentración de Cúmulos de Galaxias Shapley, situada a 600 millones de años luz, tenía el mismo efecto. Pero ambos fenómenos eran insuficientes para explicar el movimiento de la Vía Láctea. El estudio publicado este lunes en la revista Nature Astronomy da cuenta de un «vacío» extragaláctico, desprovisto casi totalmente de materia visible e invisible.
«Si se crea un vacío en una región del Universo, los elementos que se hallan en la periferia se alejarán porque serán atraídos por otras regiones bajo el efecto de la gravitación«, explicó el ingeniero francés Daniel Pomarede, integrante del equipo internacional de astrofísicos autor del estudio, dirigido por Yehuda Hoffman, de la Universidad hebraica de Jerusalén.
«Cartografiamos en 3D las corrientes de las galaxias a través del espacio y descubrimos que nuestra Vía Láctea se alejaba a gran velocidad de una vasta región muy poco densa, hasta entonces no identificada», subrayó Hoffman. «No solamente nuestra galaxia está atraída hacia la Concentración de Shapley, sino que también es empujada» por este vacío, agregó.
Donald Trump, durante su investidura.SAUL LOEB (AP) / EPV
Cada año, un panel de científicos y especialistas nos dice cuánto queda para el fin del mundo. Lo hace de manera simbólica, con un reloj a punto de llegar al abismo, la medianoche: el indicador son los minutos que faltan para ese momento. Y hoy estamos muy cerca, a tan solo dos minutos y medio para el apocalipsis, según este grupo que incluye 15 premios Nobel. Los responsables del grupo lo han adelantado 30 segundos hacia las 0.00 horas. Nunca habíamos estado tan cerca de la destrucción de la humanidad desde 1953, cuando EE UU y la URSS pusieron sobre la Tierra sus primeras bombas termonucleares, con una capacidad destructiva desconocida hasta el momento.
Nunca habíamos estado tan cerca de la destrucción de la humanidad desde 1953, cuando EE UU y la URSS pusieron sobre la Tierra sus primeras bombas termonucleares
En aquel momento, la humanidad estuvo a dos minutos de su fin. La bomba termonuclear de nuestra época no es producto de la Guerra Fría sino de un fenómeno mucho más caliente: la verborrea de Donald Trump y el calentamiento global. «Las palabras importan. No tanto como los hechos, pero importan mucho», aseguró una portavoz del panel antes de anunciar la nueva situación. Las palabras que preocupan se refieren a las sugerencias de Trump de que Japón debería tener armamento atómico para afrontar la amenaza de Corea del Norte (puedes consultar la resolución en inglés en este PDF).
El mundo llevaba dos años parado a tres minutos de la hora fatídica, la misma hora que en 1984 —la segunda peor crisis de la historia de este reloj—, cuando las dos superpotencias rompían relaciones y se alcanzaba un nuevo pico en el arsenal atómico mientras se avecinaba otra escalada de rearme. Curiosamente, en 1987 era Donald Trump el que promovía el desarme de EE UU y la URSS. Hoy, él es el problema que afronta el planeta. En diciembre, como presidente electo, Trump aseguraba que su país debía fortalecer su capacidad nuclear hasta que el mundo recobre el sentido en torno a estas armas.
«Putin y Trump pueden elegir comportarse como hombres de Estado o como niños petulantes», dijo el panel al mencionar los problemas que han resurgido entre las dos grandes potencias nucleares, con una escalada dialéctica y en lugares como Ucrania y Siria. «Esta situación mundial ya amenazadora fue escenario del aumento de un nacionalismo estridente en todo el mundo en 2016, incluso en una campaña presidencial de Estados Unidos durante la cual el vencedor, Donald Trump, hizo comentarios inquietantes sobre el uso y la proliferación de armas nucleares y expresó su incredulidad hacia el consenso científico sobre el cambio climático».
El Reloj del Fin del Mundo (Doomsday Clock, como se denomina originalmente en inglés) se creó en 1947 por la junta del Boletín de Científicos Atómicos, un grupo de especialistas que pretendían concienciar del riesgo del armamento nuclear. En su primera edición, se situó a 7 minutos de la medianoche. En 1995, estábamos a 14 minutos. En 2007 entró por primera vez el cambio climático entre sus preocupaciones para el futuro de la humanidad. En este caso, el calentamiento ha sido otro factor decisivo para el panel: el año pasado fue el más caluroso de los registros históricos, y lo fue por tercer año consecutivo. El grupo de científicos reconoce que la situación política en EE UU y las personas que estarán al mando del Gobierno y, en este campo, el hecho de que la nueva administración de EE UU sea «abiertamente hostil» a tomar medidas contra el cambio climático.
«Las palabras importan. No tanto como los hechos, pero importan mucho», aseguró una portavoz del en referencia a Trump
Además, otra de las preocupaciones que se expresan por parte del Boletín fue la de las amenazas tecnológicas emergentes, en relación con los ciberataques pero también con todos los problemas reconocidos por la inteligencia de EE UU que han surgido durante su campaña electoral con hackeos y desinformación. Y resaltan especialmente la falta de respeto de los líderes mundiales por los hechos, los datos y el conocimiento científico.
Conviene recordar que hace 70 años ni siquiera hacía falta ese reloj. La humanidad no se había dado razones a sí misma para esperar su autodestrucción.
Tierras remotas, búnkeres, otros planetas… ¿Hacia dónde deberíamos dirigir nuestros pasos si llega el Apocalipsis?
El nuevo año que comienza podría venir cargado de sorpresas desagradables para la humanidad, comouna colisión catastrófica con un meteorito, una Tercera Guerra Mundial o una tormenta solar capaz de noquear la red de energía global. Los más precavidos ya piensan con antelación en lugares seguros para huir del posible Apocalipsis. Estos son 8 de estos ‘escondites’ para guarecerse del fin del mundo.
La Antártida
La Antártida es, probablemente, uno de los lugares más inhóspitos y de más difícil acceso del mundo, condiciones que lo convierten en un lugar propicio para todos aquellos que se proponen dar esquinazo al fin del mundo. Si usted puede traer hasta allí suficientes víveres para sobrevivir en condiciones de frío extremo, puede alojarse en una de las cabañas de las bases científicas que hay en la zona hasta que las cosas mejoren. Sin duda, parece poco probable que el apocalipsis llegue a esta remota zona del planeta.
Además, si el calentamiento global fuera la causa del fin del mundo, la Antártida podría ser un buen escondite, ya que podría llegar a convertirse en un lugar templado y fértil.
Suiza, Ginebra
El Gran Colisionador de Hadrones, que ocupa un anillo de 27 kilómetros en la frontera franco-suiza, cerca de Ginebra, no parece ser el lugar perfecto para pasar el mal trago del Apocalipsis. De hecho, uno de los mayores experimentos científicos de la historia parece ser más bien el lugar idóneo para que se desencadene el fin del mundo. Sin embargo, como se encuentra a 100 metros bajo tierra podría salvarnos la vida.
Islandia
Islandia es el país más aislado en Europa, ya que se encuentra a cientos de kilómetros de cualquier otro territorio. Además de ser un país difícil de alcanzar para todo potencial invasor, Islandia está repleto de recursos marinos, así como de energía geotérmica que generan los muchos volcanes activos del país.
Suecia, Estocolmo
La sede en Estocolmo de la organización sin lucro WikiLeaks se encuentra en un antiguo búnker militar construido en los tiempos de la Guerra Fría a una profundidad de 30 metros bajo tierra. El búnker presenta puertas de acero de un espesor de 50 centímetros, así como paredes de granito natural, y usa motores submarinos como generadores de emergencia.
EE.UU., Colorado
El Mando Norteamericano de Defensa Aérea (NORAD por sus siglas en inglés) se ubica dentro de la montaña Cheyenne, en las proximidades de la ciudad del Estado de Colorado Springs. El complejo está protegido por 600 metros de roca y está equipado con seis generadores diésel y con su propio sistema de suministro de agua y filtración.
China, Pekín
En 1969 China construyó una ciudad subterránea durante el conflicto chino-soviético por temor a una guerra nuclear. La ciudad, que tiene una extensión de unos 85 km² y puede albergar a 300.000 personas, cuenta con hospitales, escuelas, cafés, cines e incluso una pista de hielo.
Noruega, Svalbard
En Svalbard, un archipiélago situado al norte de la Noruega continental, se encuentra la Bóveda Global de Semillas construida dentro de una montaña de piedra arenisca. La así llamada ‘Bóveda del fin del mundo’contiene más de 20 millones de semillas y tiene como fin salvaguardar la diversidad agrícola del planeta. El almacén es impermeable a la actividad volcánica, los terremotos, la radiación y las crecidas del mar.
Marte
Si se puede permitir un gasto de 500.000 dólares para comprar un billete a Marte, tendrá una oportunidad de trasladarse al planeta vecino gracias a los nuevos proyectos espaciales de los empresarios Elon Musk y Jeff.
No es la primera vez que la NASA registra este espectacular fenómeno que hace parecer que el Sol empieza a romperse.
Los investigadores de la NASA han observado una enorme mancha oscura en el Sol que apareció durante los pasados días 4 y 5 de enero.
En su sitio web, la agencia espacial ha publicado una imagen animada del fenómeno, que muestra con claridad una gran mancha oscura que parece rasgar la superficie del Sol.
Este curioso fenómeno, denominado ‘agujero coronal’, se produce en zonas de la corona solar en donde la densidad y la temperatura del plasma son aproximadamente cien veces más bajas que en el resto de la superficie.
Los agujeros coronales aparecen en periodos de actividad solar mínima, y tras su formación la Tierra sufre las llamadas “tempestades magnéticas”, que se dejan sentir en algunos dispositivos electrónicos, aparatos espaciales, frecuencias de radio y en la observación de fenómenos atmosféricos como la aurora boreal.
De hecho, los expertos opinan que las propias fotografías que muestran el agujero coronal podrían estar afectadas por el temporal geomagnético, tal y como informa el diario ‘Daily Mail’. Por todo esto, la predicción de posibles tempestades geomagnéticas no es muy fiable, aunque se considera que la probabilidad de que aparezcan en la Tierra es muy alta.
Los científicos han adjudicado al agujero el grado «G2», que corresponde a un nivel moderado en la escala de intensidad de temporales geomagnéticos.
Hay que tener en cuenta que este tipo de agujeros aparecen con frecuencia en el Sol. En diciembre del año pasado, la NASA también informó sobre otro fenómeno de este tipo.
El frío polar que está viviendo parte de Europa hizo que algunos meteorólogos italianos propusieran el estudio publicado por la universidad británica Northumbria en el 2015, donde se advierte que la baja actividad solar podría desencadenar en el continente una nueva Pequeña Era Glacial entre los años 2030 y 2050.
Los investigadores liderados por la profesora Valentina Sharkova, se basaron en el hecho que entre los siglos XVII y XVIII, durante el período llamado Mínimo de Maunder, cuando el Sol casi no registró manchas solares, al mismo tiempo el continente experimentó una Pequeña Era glacial con severos inviernos y fríos veranos.
Las manchas solares son zonas oscuras de Sol desde donde surgen las ondas magnéticas que generarán eventos de radiación en dirección a la Tierra y todo el sistema planetario.
El calentamiento global que se vive hoy podría generar resultados diferentes a lo esperado, por lo que queda siempre cierta incertidumbre. Para algunos climatólogos, la evidente baja actividad solar registrada por nuestra estrella podría quizás mitigar las temperaturas globales siempre en aumento, sin embargo, las alertas de frío de las últimas semanas en Italia, Bulgaria, Hungría y Grecia han permitido suponer que es mejor estar preparados para un posible ambiente glacial regional más duradero.
El Sol pasa por ciclos de máxima actividad (con más de un centenar de manchas promedio diario) y de mínima actividad (cero manchas promedio) cada 11 años. El último ciclo iniciado a fines de 2008 con el Mínimo Solar es el número 24 registrado astronómicamente, y desde sus inicios ha mantenido un promedio de manchas más bajo de lo usual, hecho que también se repitió en los años 1900 y 1800.
Entre los años 1645 y 1700 esto fue más pronunciado. Los científicos de la época contaron solo cerca de 50 manchas solares en total, cuando lo normal deben ser 40 a 50 mil. El estudio de Sharkova, presentado en el encuentro de astronomía de Llandudna en 2015, analizó las zonas magnéticas del Sol durante los ciclos 21 y 23, para luego hipotetizar que los ciclos 25 (desde 2020) y 26, tendrán aisladas manchas solares, algo similar al Mínimo de Mounder.
Sharkova y científicos como el profesor Simon Shepherd de la Universidad de Bradford, E. Popova de la Universidad de Moscú y Sergei Zhakov de la Universidad de Hull, creen que no hay que descartar la posibilidad de la nueva Pequeña era Glacial en Europa. Antes del calentamiento global, registros históricos revelaron que los grandes ríos de Europa se congelaban totalmente por prolongado tiempo durante los años de Mínimo Solar de cada ciclo. Una Pequeña Era Glacial puede generar inviernos aún más extremos.
Frío en el sur de Europa y Mediterráneo
El frío polar hizo descender el termómetro ayer en Bulgaria a menos 26 grados, a menos 21 en Bucarest, Rumania, además de congelar parte del río Danubio, informó el diario de Meteogiorale.
Una gran onda de frío está azotando Atenas, la capital de Grecia, y nieva en la isla de Creta. Una tormenta de nieve prolongada por varios días tiene paralizados a los pasajeros del aeropuerto de Estambul en Turquía. Italia está sumergida en el hielo, las bajas temperaturas han causado la muerte de al menos siete ambulantes a lo largo del país, y mientras se sigue bajo cero, otro frente polar podría empeorar la situación en los próximos días. Esta semana en el Valle del Arno se registraron -9 grados, y menos de –10 se vivió en los poblados golpeados por el terremoto que azotó en 2016. En tanto al Sur, Sicilia se emblanqueció con una prolongada tormenta de nieve que bloqueó los trenes.
La temperatura promedio en 2016, récord histórico.
Si 2015 se cerró como el año más caliente de la historia, 2016 ha roto este triste récord nuevamente al superar su temperatura promedio en 0.2ºC hasta situarse en los 14,8ºC. Esta cifra supone un aumento de 1,3ºC respecto a mediados del siglo XVIII, es decir, la época preindustrial.
Uno de los acuerdos alcanzados en la cumbre de París contra el cambio climático en 2015 consistía en mantener el aumento de la temperatura media mundial “muy por debajo de los 2ºC” por encima de los niveles preindustriales, y limitar el aumento a 1,5ºC sobre estos niveles. Sin embargo, los científicos alertaron de que esos 2ºC eran insuficientes.
Estas últimas cifras son las que deja el C3S (Servicio del Cambio Climático de Copérnico). En febrero de 2016 ya advirtieron que se superó ese límite de 1,5ºC, pero en aquel entonces se contaba con la influencia de El Niño y su período de calentamiento.
En el segundo semestre del año las temperaturas de todo el mundo se mantuvieron notablemente por encima de la media, en buena parte por las bajas capas de hielo marino, tanto en el Ártico como en el Antártico, fruto de las temperaturas inusualmente altas, llegando hasta los 20ºC al alza de diferencia respecto a los registros históricos habituales.
Aunque la práctica totalidad de regiones del mundo experimentaron temperaturas por encima de la media durante el año que acaba de finalizar, el Ártico fue quien se llevó unas diferencias mayores. El sur de África, Asia meridional y sudoriental y Oriente Medio también vieron acentuadas estas diferencias.
El aumento del calor en la región ártica y en los océanos preocupan a los científicos, que alertan sobre el problema y los cambios medioambientales que se están produciendo.
El pasado jueves se registró en la región del Ártico una temperatura superior en 30 grados centígrados a la temperatura media de la zona, llegando a superar los 0º cerca del polo norte, informa el portal de noticias CBC News.
Según el informe sobre anomalías climáticas en el Ártico publicado por Arctic Buoy, las temperaturas en esta región lleva varios meses en aumento. De hecho, durante el pasado mes de noviembre la temperatura se elevó unos 20º sobre la media propia para esa época del año.
La preocupación por parte de la comunidad científica no se ha hecho esperar. El investigador Ted Scambos, investigador principal del Centro Nacional de Datos de Nieve y Hielo de la Universidad de Colorado Boulder (EE.UU.), afirma que este calentamiento es una clara señal de que el cambio climático es un hecho que está cambiando el planeta. Asimismo, predice que, si este ritmo se mantiene, en el año 2050 o 2060 en el Ártico ya no quedará hielo.
Por su parte, el climatólogo David Phillips señala que están cambiando los patrones de las corrientes de aire. Donde antes el viento soplaba de oeste a este, ahora lo hace de norte a sur y viceversa, arrastrando consigo corrientes de aire gélidas inusuales sobre Norteamérica y devolviendo aire caliente desde Groenlandia y Noruega al Ártico.
En consecuencia, la vida de los animales y de las personas que habitan regiones nórdicas como Canadá está cambiando mucho y rápidamente. “Para los norteños es una situación de vida o muerte”, apunta Phillips. “Ya no se puede pescar o cazar como antes, los edificios se derrumban y las ventanas ya no se ajustan a sus marcos, todo porque el ambiente está cambiando y no porque ellos [los habitantes] lo quieran, lo que les convierte en las primeras víctimas” del cambio climático, añade.
El aumento del nivel del mar traerá importantes daños sociales y económicos en todo el estado de la Florida desde los Cayos hasta San Agustín.
El océano devora la costa de Miami Beach a una velocidad de 0.84 centímetros por año, lo que lleva a inversiones sin precedentes para recrear este paraíso, mientras los políticos debaten si el fenómeno es atribuible al calentamiento global.
De acuerdo con The Associated Press, las costas de Florida son conocidas ya como la “zona cero” para las inundaciones de las crecidas del mar. El aumento del nivel del mar es un fenómeno bien documentado que afecta a todo el estado de la Florida desde los Cayos hasta San Agustín, afirman expertos
Según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, el mar aumentará globalmente cerca de un metro de altura el próximo siglo e indudablemente eso traerá importantes daños sociales y económicos. Las inundaciones tendrán probablemente un impacto devastador en la economía de Miami Beach en los bienes raíces y comercios que han experimentado un auge en los últimos años.
Se calcula que el aumento del nivel del mar por sí solo dañará propiedades valoradas en unos 15 mil millones de dólares a lo largo de la costa del sur de Florida. Simultáneamente la erosión costera ejercerá una enorme presión sobre el turismo de playa, una de las mayores fuentes de ingresos del área. Miami Beach activó un plan de rescate de 400 millones de dólares, que incluye soluciones para aguas pluviales y estructuras de prevención de inundaciones.
Pero esta ciudad es una de las más bajas del país, con la mayoría construida a sólo 60 centímetros sobre el nivel del mar. Científicos de la Universidad de Miami han analizado los registros de mareas, reclamaciones de seguros y pluviómetros para concluir que las inundaciones por lluvias han aumentado 33 por ciento, mientras que las inundaciones de marea repuntaron 400 por ciento desde 2006.
Pese a que muchas de las inundaciones se deben al fenómeno llamado “King Tide”, común entre octubre y noviembre, Miami Beach es una de las ciudades que presenta más riesgo por el aumento del nivel del mar debido al calentamiento global, según expertos.
El aumento del nivel del mar en la costa suroriental de Florida, donde se encuentra Miami, ha sido de 30 centímetros desde 1870, mientras que el promedio mundial fue 20 centímetros, según la World Resources Institute (WRI). El temor de una ciudad sumergida ha provocado una preocupación masiva entre los funcionarios del gobierno local, sobre todo del alcalde Philip Levine, pionero en la lucha contra el aumento del nivel del mar a través de programas de expansión y obras públicas.
“Florida necesita que (Donald) Trump la proteja del cambio climático con una pared”, dijo recientemente el alcalde Levine.
“No veo cómo esta ciudad va a derrotar el agua”, dijo Brent Dixon, un residente de Miami Beach que planea desplazarse hacia el norte lejos de la costa en previsión del empeoramiento de las mareas.
Estas preocupaciones han adquirido una nueva urgencia desde la elección presidencial de Trump, quien hace mucho tiempo es escéptico del fenómeno y dijo en 2012 que era un concepto “creado por los chinos para hacer que la producción estadunidense no sea competitiva”. Trump, un promotor de bienes raíces, es también el propietario de varias propiedades en el sur de la Florida, incluyendo Mar-a-Lago, un amplio sitio que se extiende entre el océano Atlántico y el canal intracostero en Palm Beach.
La reciente selección de Myron Ebell para liderar su equipo de transición de la Agencia de Protección Ambiental intensificó estas preocupaciones en Florida y entre muchos científicos del clima. Ebell ha ayudado a dirigir la campaña contra el consenso científico de que el calentamiento global es real y es causado por las personas.
Hasta 25 lagos glaciales en los Andes de Bolivia, formados por el aumento de las temperaturas, podrían colapsar si son perturbados por eventos como deslizamientos o avalanchas.
En lugares secos y de gran altitud, los glaciares a menudo proporcionan un suministro confiable de agua. Los lagos glaciares de los Andes, por ejemplo, mantienen el agua incluso cuando la estación seca reduce los ríos y lagos en los valles. Pero cuando estos gigantes de hielo se derriten demasiado rápido, el agua que se extiende alrededor de ellos puede precipitarse cuesta abajo con fuerza letal.
En los Andes bolivianos, el retroceso del hielo y el riesgo de inundaciones glaciales van de la mano, según un nuevo estudio publicado en The Cryosphere. Utilizando imágenes satelitales, los científicos identificaron 25 lagos glaciales en los Andes (formados por el aumento de las temperaturas y el derretimiento de los glaciares) que podrían estallar si son perturbados por el clima severo u otros eventos naturales (deslizamientos de tierra, avalanchas, etc.).
El estudio encontró que los glaciares de la Cordillera Real encogieron en un 43 por ciento entre 1963 y 2006. La imagen en falso color, que utiliza datos de los satélites Landsat 8 y Landsat 5, visualiza parte de este retroceso de hielo a lo largo de esta sección de los Andes. Entre las áreas estudiadas, la Cordillera Real tuvo el área glacial inicial más alta y experimentó el mayor cambio neto.
Los glaciares que una vez abarcaron tanto las zonas azules como las blancas en 1986 se redujeron para cubrir sólo el área azul en 2014. Si el calentamiento climático continúa al ritmo actual, la mayoría de estos glaciares habrán desaparecido a fines del siglo XXI.
“Los lagos glaciales son básicamente grandes tanques de almacenamiento de agua”, dijo Simon Cook, autor principal del estudio y un glaciólogo en la Universidad Metropolitana de Manchester. Si estas torres de agua de alta montaña se derrumban, todo su contenido podría caer, desalojando los cantos rodados y haciendo que los ríos rompan sus orillas. Al igual que una avalancha, una inundación glacial puede recorrer un fondo del valle y arrasar pueblos enteros.
Si bien el daño inmediato sería devastador, el impacto a largo plazo también es preocupante, dijo Cook. En la estación seca, los glaciares proporcionan hasta el 30 por ciento de agua a La Paz, la capital de Bolivia.
A medida que el cambio climático produce más estaciones húmedas y secas, la estabilidad de los glaciares de montaña y sus lagos se hace más importante. Si la pérdida generalizada de los glaciares ocurre en los Andes, La Paz y ciudades tendrían que buscar otras fuentes de agua para satisfacer sus necesidades, en lugar de alimentar a las poblaciones con agua durante la estación seca”, dijo Cook.
El robot fue desarrollado por la División Australiana de la Antártida (AAD)
Carlos Morales
Debajo del hielo de la Antártida hay un universo desconocido de especies marinas. Un robot ha captado imágenes impresionantes bajo la banquisa de la Antártida que revelan un mundo colorido de esponjas con forma de cocos, gusanos parecidos a dientes de león y algas rosas.
La División Australiana de la Antártida (AAD), dependiente del ministerio del Medio Ambiente, adosó una cámara a un vehículo teledirigido que entró en el agua mediante un pequeño agujero en el hielo.
Se trata de registrar los niveles de acidez, oxígeno, salinidad y temperatura del agua.
«Cuando se piensa en el medio ambiente marino de la costa de la Antártida todo el mundo tiene en mente especies emblemáticas como los pingüinos, focas y ballenas», declaró Glenn Johnstone, biólogo de AAD, en un comunicado publicado el miércoles.
«Estas imágenes revelan un hábitat que es productivo, colorido, dinámico y con una gran variedad de biodiversidad, como esponjas, arañas de mar, erizos de mar, cohombros de mar y estrellas de mar», añade.
Estas especies grabadas en O’Brien Bay, cerca de la estación de investigaciones de Casey, viven en aguas con temperaturas de menos de 1,5 grados Celsius. En esa zona la capa de hielo mide 1,5 metros durante diez meses del año.
«De vez en cuando, un iceberg puede desplazarse y erradicar una comunidad desafortunada pero la mayor parte del tiempo el hielo protege (las especies) de las tormentas, lo que les proporciona un entorno relativamente estable en el que la biodiversidad puede expandirse», explica Johnstone.
Los científicos intentan comprender mejor el impacto de la acidificación del océano Austral sobre las especies que viven sobre el nivel oceánico, bajo el efecto de las crecientes emisiones de dióxido de carbono.
El director de investigaciones Johnny Stark explica que los océanos absorben un cuarto de las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera, lo que aumenta su acidez.
«El dióxido de carbono es más soluble en las aguas frías y las polares se acidifican a un ritmo dos veces más elevado que en las regiones tropicales y templadas», declaró Stark. «Creemos que estos ecosistemas serán los primeros afectados por la acidificación del océano».
Lo que en un principio se pensaba que se trataba de la acción del impacto de un asteroide, resultó ser obra de corrientes de aire caliente que propician la creación de molinos glaciares.
Un equipo de investigadores del cambio climático de la Universidad de Utrecht (Países Bajos), liderados por Jan Lenaerts y Stef Lhermitte, llegaron a la conclusión de que la placa de hielo que cubre la región de la Antártida Oriental es mucho más vulnerable de lo que se pensaba por culpa de las corrientes de aire caliente que soplan en la zona.
Estos flujos hacen que se derrita la nieve que cubre las placas heladas, provocando torrentes y corrientes de agua subterránea que llevan al colapso de la superficie helada, advierten en un estudio publicado este lunes en el portal Nature Climate Change.
El problema en cuestión se halla en una región de la Antártida donde en los últimos años se han observado numerosos fragmentos de hielo rotos parecidos a icebergs, rodeados por una especie de cráter de dos kilómetros de diámetro que los científicos creían que podía haber sido formado por el impacto de un meteorito que cayó allí en 2004.
No obstante, a los investigadores de la universidad de Utrecht esta teoría no les convencía y, tras cotejar estudios sobre el cambio climático, observaciones por satélite y mediciones in situ, confirmaron la sospecha de que no se trataba de la acción de un asteroide.
La causa real es un rápido derretimiento del hielo provocado por el calentamiento global, que produce ráfagas de aire caliente que derriten la nieve y generan la aparición, insólita en la región, de molinos glaciares que desestabilizan aún más la zona.
Los molinos glaciares, que hasta ahora nunca habían sido observados en la Antártida Oriental, son cascadas de agua derretida por el calor y que llegan a formar grandes lagos subterráneos bajo la superficie helada y que, a causa de la erosión que provoca la circulación del agua subterránea, hace que los lagos se expandan, e incluso en ocasiones como esta hagan colapsar la superficie de la capa de hielo.
Hace ya tres años que el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) alertó de que Bolivia es uno de los países que más sufre por el cambio climático y eso se ha traducido ahora en el deshielo progresivo de los glaciares y la desaparición del lago Poopó.
Cambio climático agrava la escasez de agua en Bolivia. Foto: Internet
La Razón Digital / EFE / La Paz
24 de noviembre de 2016
El cambio climático y el efecto del fenómeno de El Niño, una dispar geografía que impide un mejor aprovechamiento de las cuencas y una mala gestión institucional del sector han empeorado los efectos de la sequía en Bolivia.
Pese a estar atravesado por tres cuencas hidrográficas, parte del país padece de una brutal sequía que ha causado pérdidas agrícolas y que muchos embalses estén a niveles mínimos en las ciudades, entre ellas La Paz, donde desde hace más de dos semanas hay cortes en el suministro de agua y racionamientos por pocas horas en cisternas.
Hace ya tres años que el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) alertó de que Bolivia es uno de los países que más sufre por el cambio climático y eso se ha traducido ahora en el deshielo progresivo de los glaciares y la desaparición del lago Poopó, que era el segundo más grande después del lago Titicaca.
Al respecto, un reciente estudio publicado por la Unión Europea de Geólogos cuantificó en un 43 % la disminución de los glaciares bolivianos entre 1986 y 2014, por el calentamiento global.
Los investigadores de esa institución concluyeron que la superficie que ocupan los glaciares bolivianos pasó de los 530 kilómetros cuadrados en 1986 a 300 kilómetros cuadrados en 2014.
El deshielo supone «un hecho alarmante», pero en concreto solo afecta a la provisión de agua en las ciudades andinas vecinas de La Paz y El Alto, donde viven cerca de dos millones de personas, dijo a Efe el investigador del Instituto de Hidráulica e Hidrología (IHH) de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), Jorge Molina.
«Va a llegar un momento en el que el glaciar sea tan pequeño o haya desaparecido y ahí sí va a afectar a la disminución del agua disponible», dijo Molina reforzando un pronóstico que se ha repetido varias veces en las instancias científicas.
Por eso, según este experto, a partir de lo que ya ha comenzado a suceder el Gobierno debe tomar previsiones y al menos construir embalses que puedan almacenar el agua que proviene del deshielo.
Además, Bolivia vive afectada por el fenómeno climatológico de El Niño, que está provocando la peor sequía en 25 años en el país.
Molina señaló que las consecuencias de la sequía se han agravado en regiones como La Paz, Oruro (oeste) o Chuquisaca (sureste) «por la mala gestión del agua» y porque las autoridades no han hecho «una previsión adecuada» para el aprovechamiento del agua.
El propio presidente boliviano, Evo Morales, ha reconocido el mal manejo del tema por parte de funcionarios del área de regulación y de la empresa pública que atiende a La Paz y El Alto, lo que hasta ahora ha derivado en la destitución de tres autoridades por no haber lanzado a tiempo las alertas sobre el desabastecimiento.
El país andino cuenta además con tres cuencas hidrográficas muy diferenciadas, entre las que está la del Amazonas, que es la más grande del mundo y se extiende por más de la mitad del país.
Pese a tener esa disposición de agua en el Amazonas, la mayor parte de la población boliviana vive cerca de la cuenca del Plata, que tiene contaminación minera, y en la cuenca del Altiplano, que es la que más está sufriendo los efectos de la escasez del agua.
Otro investigador del sector de la UMSA, Mario Baudoin, comentó a Efe que también se debe tomar en cuenta que «el crecimiento demográfico tanto de La Paz como de otras ciudades ha hecho que haya más demanda de agua que la capacidad de las represas».
Baudoin sostuvo, además, que la sequía «se veía venir hace mucho tiempo» y achacó las malas previsiones a que habitualmente «uno no cree que la mala suerte le va a llegar, hasta que le llega».
La noche de este miércoles llovió en La Paz con granizo y truenos durante 45 minutos, pero los técnicos del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología consideraron que fue un chaparrón que no ayuda mucho porque las aguas no cayeron sobre la represa que más necesidades tiene. (24/11/2016)
Image copyrightGIDEON LONGImage captionLos «platos» o antenas miden 12 metros de diámetro y pesan 100 toneladas.
En una tarde muy fría, un pequeño equipo de ingenieros se mueve lentamente por el llano de Chajnantor, en Chile.
Abrigados contra el viento cortante que reina en la zona, se detienen frente a una de las antenas parabólicas telescópicas gigantes repartidas a través de todo ese paisaje con aspecto lunar.
Despliegan una escalera y trepan hacia arriba, en la parte posterior, para realizar un mantenimiento de rutina.
Image copyrightGIDEON LONGImage captionRealizar operaciones de mantenimiento en esta altura no es un trabajo fácil
Cada uno de ellos lleva oxígeno. A más de 5.000 metros de altura sobre el nivel del mar es difícil respirar.
Caen copos de nieve en el llano. La temperatura es de -5°C, con una sensación térmica de -19°C.
Son los ingenieros de ALMA, el radiotelescopio más potente del mundo y uno de los lugares más extraordinarios de Chile.
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ALMA (Atacama Large Millimeter Array)
Telescopio único de diseño revolucionario, compuesto de 66 antenas de alta precisión situadas a 5.000 metros de altitud en el llano de Chajnantor.
Mayor proyecto astronómico vigente.
Inaugurado en marzo de 2013.
El ALMA es una asociación internacional entre Chile y Europa, EE.UU., Japón, Canadá, Taiwán, Corea del Sur y organizaciones científicas.
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‘Tablero de ajedrez gigante’
El ALMA se encuentra en medio de la Cordillera de los Andes, cerca de las fronteras con Argentina y Bolivia. Cuenta con 66 antenas parabólicas, de hasta 12 metros de diámetro.
Las parabólicas se mueven a través del llano como piezas en un tablero de ajedrez gigante. Cada una pesa 100 toneladas.
Image copyrightGIDEON LONGImage captionSesenta y seis platos coexisten dispersados a través de la meseta
Los ingenieros utilizan dos camiones amarillos enormes para transportarlas a sus posiciones.
A veces las colocan una al lado de la otra. Otras deben moverlas hasta 15 kilómetros.
Su posición determina hacia qué parte del universo están apuntando.Las antenas trabajan al unísono, detectando ondas de radio desde el espacio exterior. Un supercomputador, tan poderoso como tres millones de laptops, transforma las ondas en datos que se envían al centro de operaciones del ALMA, ubicado en la ladera de la montaña, a 2.900 metros de altitud.
Image copyrightGIDEON LONGImage captionUn supercomputador se utiliza para convertir las ondas en datos.
Allí, los astrónomos estudian detenidamente la información y la utilizan para expandir nuestro conocimiento del universo. Y han hecho algunos descubrimientos notables.
«Apenas el año pasado encontramos un sitio en donde se está formando un disco alrededor de una estrella y donde se están formando planetas», dice Violette Impellizzeri, astrónoma de la parte de operaciones del ALMA.
Image copyrightALMAImage captionViolette Impellizzeri dice que TW Hydrae parece una pintura.
Materia oscura
Desde la época de Galileo, los científicos han utilizado los telescopios ópticos para mirar hacia el universo, pero ese tipo de telescopios sólo pueden detectar ondas de luz a partir de una pequeña parte del espectro electromagnético.
Sirven muy bien para ver cosas brillantes como estrellas, pero no tanto para perfilar las partes más oscuras del universo, como el centro de los agujeros negros.
Ahí es donde el ALMA entra en acción.
Los científicos lo usaron recientemente para medir la masa de un agujero negro supermasivo a 73 millones de años luz de la Tierra.
«Es la primera vez que se ha hecho con tanta precisión», dice Impellizzeri.
Image copyrightGIDEON LONGImage captionAlma permite a los científicos realizar mediciones mucho más precisas, asegura Violette Impellizzeri.
El telescopio también ha detectado moléculas de azúcar en el gas que rodea a una estrella joven similar a nuestro sol. Esto sugiere que los sistemas solares distintos de los nuestros podrían albergar vida.
Y el ALMA se ha utilizado para estudiar los sistemas de estrellas binarias que, a diferencia de nuestro propio sistema solar, contienen dos soles en lugar de uno.
No se sabe exactamente cómo los planetas sobreviven en estos sistemas binarios. La lógica indica que, debido a que orbitan dos estrellas en vez de una, debieran quedar atrapados en un tira y afloja gravitacional peligroso entre ambos.
Esta fuerza debería hacerlos salirse de órbita, enviándolos a chocar contra las estrellas o lanzándolos fuera de su sistema solar.
Pero el ALMA ha demostrado que estos planetas orbitan alrededor de estrellas dobles sorprendentemente sin problemas.
El paraíso de los astrónomos
El ALMA es uno de varios telescopios gigantes construidos en el desierto de Atacama de Chile, que cuenta con uno de los cielos más limpios y secos del mundo.
Image copyrightGIDEON LONGImage captionPablo Carrillo, coordinador del proyecto, dice que la tecnología a veces acarrea problemas inesperados
La altitud es también fue un factor a la hora de elegir el sitio para construirlo. A medida que las ondas de radio llegan a la Tierra, se van distorsionando por el vapor en la atmósfera.
Al construir en Los Andes, los ingenieros están por sobre gran parte de esa humedad.
«Estas antenas pueden detectar moléculas de otras galaxias. ¡Es increíble!«, dice el coordinador del proyecto ALMA, Pablo Carrillo, mientras desafía las bajas temperaturas para asegurarse de que las parabólicas están funcionando correctamente.
«La tecnología es el estado de la técnica, pero es tan nueva que es susceptible a problemas que no hemos encontrado antes. Por eso que estamos aquí, para solucionarlos».
Image copyrightTHINKSTOCKImage captionEl reservorio se encuentra a 15 km de profundidad bajo el Volcán Uturuncu en Bolivia.
Un gigantesco lago fue descubierto en Bolivia, aunque no es posible acceder a este masivo reservorio de agua.
Y es que se encuentra a 15km de profundidad bajo el volcán Uturuncu en Los Andes.
El agua del lago, que está mezclada con magma, podría no solamente ayudar a comprender por qué y cómo se producen las erupciones volcánicas.
También podría ser una evidencia de que el agua en la Tierra no provino de cometas o asteroides, sino que ya estaba presente es su interior cuando se formó el planeta.
«Volumen extraordinario»
El hallazgo fue realizado por Jon Blundy, de la Universidad de Bristol, en Inglaterra, y colegas de Francia, Alemania y Canadá, cuando estudiaban una extraña anomalía bajo el Uturuncu.
Este volcán semidormido, que presenta fumarolas activas, tiene más de 6.000 metros de altura y se encuentra en el departamento de Potosí, en el sur de Bolivia.
La anomalía era un cuerpo de magma que, a diferencia del magma hallado comúnmente bajo los volcanes, conducía electricidad.
Image copyrightWIKI COMMONSImage captionEl Uturuncu es un volcán semidormido que presenta fumarolas activas y tiene más de 6.000 metros de altura.
Estudiando en mayor profundidad esa conductividad, los científicos constataron un gran reservorio de 1,5 millones de kilómetros cúbicos, comparable al volumen del mayor lago de América del Norte, el Lago Superior.
«Se encuentra probablemente entre el Lago Superior y el Lago Hurón. Es un volumen extraordinario», dijo Blundy a la revista británica New Scientist.
1.000 grados centígrados
El equipo de Blundy examinó rocas expulsadas en una erupción del Uturuncu hace 500.000 años y las mezcló con agua antes de someterlas a condiciones similares a las presentes a 15 km de profundidad.
Estas condiciones incluyen una presión 30.000 veces mayor que la atmosférica y temperaturas superiores a los 1.500 grados centígrados.
Esperamos que nuestros resultados mejoren nuestra capacidad de interpretar las señales de actividad sísmica
Jon Blundy, Universidad de Bristol
«Reprodujimos en el laboratorio lo que sucede a grandes profundidades en la Tierra,» explicó Blundy.
Los investigadores determinaron el porcentaje de agua en el que la conductividad de la roca era la misma que en el magma bajo el Uturuncu.
«Calculamos entonces que la anomalía contiene entre un 8 y un 10% de agua«.
Pero no se trata de agua que pueda extraerse.
«Está disuelta en roca parcialmente derretida a una temperatura entre 950 y 1.000 grados centígrados, así que no es accesible«, señaló Blundy.
Microcosmos
El agua en el magma puede ayudar a explicar la composición de la corteza terrestre.
Cuando el magma en el manto terrestre, compuesto de basalto, sube a la corteza, el agua ayuda a la formación de rocas como la andesita, que recibió este nombre precisamente porque se encuentra bajo los Andes.
Image copyrightWIKI COMMONSImage captionEl agua bajo el Uturuncu no es accesible. Está mezclada con magma y tiene una temperatura cercana a los 1.000 grados centígrados.
La andesita es una roca ígnea volcánica y el magma andesítico es el más rico en agua aunque al hacer erupción el agua se pierde como vapor.
«El proceso en el Uturuncu es un microcosmos de la formación de la corteza continental», dijo Blundy.
«Lo poco que sabemos»
Blundy y sus colegas aún no saben qué papel juega la conductividad eléctrica en las erupciones.
Pero detectaron similares casos misteriosos de conductividad bajo la zona volcánica Taupo en Nueva Zelanda y en el Monte Santa Helena en el estado de Washington, en Estados Unidos.
Image copyrightGETTY IMAGESImage captionMagma que conduce electricidad también fue detectado bajo el Monte Santa Helena en Estados Unidos. El fenómeno podría ser indicio de otro gran reservorio.
Es probable que la conductividad en estos casos también sea indicio de reservorios secretos como el del Uturuncu.
«El estudio nos recuerda lo poco que sabemos sobre el agua en la corteza y el manto terrestres«, dijo Steve Jacobsen, de la Universidad Northwestern en Illinois.
¿De dónde vino el agua de la Tierra?
Jacobsen y sus colegas descubrieron en 2014 un reservorio de agua tres veces el volumen de todos los océanos a 700 km de profundidad.
Estos descubrimientos son nuevos indicios de que existen grandes cantidades de agua en el interior de la Tierra, que podrían haber dado origen a los océanos.
Y es posible que el agua que hace habitable al planeta ya estuviera presente en la misma nube de polvo que se condensó para formar el planeta, en lugar de llegar posteriormente en cometas o asteroides con hielo, como señalan algunas teorías.
Los científicos esperan que comprender el agua y la conductividad en el magma puedan tener un impacto práctico y crucial, según concluyó Blundy.
«Esperamos que nuestros resultados mejoren nuestra capacidad de interpretar las señales de actividad sísmica«, señaló.
Y esa interpretación podría traducirse en una mayor habilidad para predecir devastadoras erupciones.
La reciente desaparición de la población de ostras en la bahía de San Francisco habría sido provocada por el efecto de este fenómeno meteorológico.
Un grupo de climatólogos estadounidenses aseguran haber demostrado que los ríos atmosféricos pueden ser la principal causa de las grandes inundaciones y de la extinción de los ecosistemas, según un estudio publicado en el portal The Royal Society.
Según los investigadores, los ríos atmosféricos —estrechos corredores invisibles de humedad concentrada en la atmósfera terrestre que transporta corrientes de aire con una alta concentración de vapor de agua— habrían sido los causantes de la extinción de la población de ostras de la Bahía de San Francisco (EE.UU.), que pasó de 3.000 por metro cuadrado en 2011 a prácticamente desaparecer.
En gran parte, ello se debió a la drástica disminución de la concentración de sal en el agua marina provocada por una ingente llegada de agua dulce al lugar.
El agua dulce se habría derramado sobre la bahía después de que las corrientes de los ríos atmosféricos generasen fuertes lluvias, lo que provocó deslizamientos de tierras y desbordamientos en el norte del Estado de California.
Asimismo, los ríos atmosféricos son los causantes de entre el 30 y el 50% de las precipitaciones anuales en la costa oeste de estadounidense. La cantidad de agua que pueden transportar dichas corrientes de aire equivale a entre 7 y 15 veces más del volumen de agua del río Misisipi, el más extenso y caudaloso de EE.UU., cuyo caudal medio es de unos 15.000 metros cúbicos por segundo a lo largo de 3.700 kilómetros.
Veinticinco años después de la primera advertencia, un nuevo llamamiento advierte de que casi todos los problemas son ahora “mucho peores”
HarvepinoShutterstock
Un grupo de 15.000 científicos de 184 países han alertado, por segunda vez en 25 años, de las negativas tendencias ambientales que amenazan “seriamente” el bienestar humano y causan daños “sustanciales” e “irreversibles” a la Tierra. Advertencia de los científicos del mundo a la Humanidad: Un segundo aviso es el título del artículo que firman este lunes en la revista BioScience, en el que hablan de las “señales obvias de que vamos por un camino insostenible”, aunque también ofrecen acciones para intentar revertir las tendencias actuales. A su juicio, casi todos los problemas que acucian al planeta son ahora “mucho peores” que en su primer llamamiento, de 1992.
En los últimos 25 años, las tendencias en nueve temas medioambientales “sugieren que la Humanidad sigue arriesgando su futuro”, aunque hay algunas excepciones como la estabilización de la capa de ozono. Esta “rápida disminución global de las sustancias que perjudican la capa de ozono muestra que podemos hacer cambios positivos cuando actuamos de forma decisiva”, subrayan. Pero el bienestar humano sigue “seriamente amenazado” por tendencias negativas como el cambio climático, la deforestación, la falta de acceso agua dulce, la extinción de las especies y el crecimiento de la población humana, escriben los expertos.
Sin embargo, “la Humanidad no está tomando las medidas urgentes necesarias para proteger nuestra biosfera en peligro”, según los firmantes del artículo, ya que “la abrumadora mayoría” de las amenazas que ya se habían descrito persisten y, “de manera alarmante, la mayoría están empeorando”. Por ello, los científicos sugieren 13 áreas en las que actuar y piden una corriente de presión pública para convencer a los líderes políticos de que adopten las medidas correctivas.
Crear más reservas terrestres y marinas, fortalecer la aplicación de las leyes contra la caza furtiva y las restricciones al comercio de especies silvestres, ampliar los programas de planificación familiar y de educación para las mujeres, promover un cambio de dieta basada en las plantas y la adopción “generalizada” de energías renovables y tecnologías “verdes” son algunas de sus propuestas.
Esta es la segunda advertencia sobre los peligros del futuro, que ha sido necesaria al constatar que casi todas las amenazas se han recrudecido desde 1992, cuando más de 1.700 científicos, entre ellos todos los premios nobel vivos, firmaron Advertencia de los científicos del mundo a la Humanidad, publicada por la Union of Concerned Scientists (Unión de Científicos Preocupados). La segunda advertencia ha sido redactada por una nueva organización independiente internacional, la Alianza de Científicos Mundiales, liderada por el profesor William Ripple, de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad estatal de Oregón (EE UU), con datos de agencias gubernamentales, organizaciones sin ánimo de lucro e investigadores individuales.
Algunas personas, “podrían tener la tentación de ignorar estas evidencias y pensar que estamos siendo alarmistas”, indica Ripple, pero “los científicos saben interpretar datos y mirar a las consecuencias a largo plazo. Los que han firmado esta segunda advertencia no están solo lanzando una falsa alarma”. Al contrario, “están reconociendo las señales obvias de que vamos por un camino insostenible”. “Esperamos que nuestro documento encienda un amplio debate público sobre el medioambiente y el clima global”, agrega.
Aunque el panorama parece sombrío, los científicos señalan que se han hecho progresos en algunas áreas como la reducción de los productos químicos que dañan la capa de ozono y el aumento de la energía generada con fuentes renovables. Además, en algunas regiones se ha producido un “rápido descenso en las tasas de natalidad, lo que puede atribuirse a inversiones para la educación de las mujeres” y también se ha registrado una ralentización de las tasa de deforestación en algunos lugares.
Entre los principales peligros, la Alianza destaca el aumento del 35% de la población humana, que ha sumado 2.000 millones de personas desde 1992, mientras se produce una reducción colectiva del 29% en el número de mamíferos, reptiles, anfibios, aves y peces. “Hemos desencadenado un evento de extinción masiva, el sexto en aproximadamente 540 millones de años, en el que muchas formas de vida actuales podrían estar aniquiladas o al menos comprometidas de extinción para finales de este siglo”, recuerdan. Otras tendencias negativas son la reducción del 26% en la cantidad de agua dulce disponible per capita, el descenso en las capturas de pescado salvaje, a pesar del aumento de los esfuerzos pesqueros, o un incremento del 75% en las zonas muertas de los océanos.
También causa preocupación la pérdida de unos 300 millones de acres de bosque, muchos de ellos convertidos en agrícolas, el continuo incremento de las emisiones globales de carbono y el aumento de las temperaturas. “Pronto será demasiado tarde para cambiar el rumbo de nuestra fallida trayectoria, y el tiempo se agota”, advierten los científicos, que llaman al resto de la comunidad a respaldar la el manifiesto.
Ampliar fotoImagen tomada durante una expedición de Greenpeace en el Ártico. PEDRO ARMESTRE
En el verano de 2014, uno de los más cálidos en lo que va de siglo, se produjeron casi un centenar de infecciones por bacterias del género vibrio, entre las que está la causante del cólera, en las costas de Suecia y Finlandia. Algunos de los casos se dieron a apenas 160 kilómetros del Círculo Polar Ártico. El clima está tan trastocado por el cambio climático que una enfermedad asociada al trópico está emigrando tan al norte. La emergencia de enfermedades y patógenos es solo una de las consecuencias que tendrá el deshielo del Ártico para todos.
Aunque no se las vea, las bacterias marinas son el principal componente de la biomasa marina. Algunas especies, como las vibrio, que son patógenas. El otro peligro viene de los hielos y el permafrost de las franjas norteñas de Siberia, Canadá y Groenlandia que se están derritiendo. Investigadores del CSIC encontraron en junio de 2015 ADN de virus hasta ahora desconocidos en lagos de Svalbard. Dos meses después se daba a conocer el desentierro de un virus de hacía 30.000 años atrapado en el hielo siberiano.
El oso híbrido. Hace 10 años, un extraño oso fue abatido en el norte de Canadá. Era extraño por su apariencia y un análisis de ADN confirmó la extrañeza. Se trataba de un ejemplar nacido de un oso pardo ogrizzly y un oso polar. Algún ingenioso lo bautizó como grolar. El avistamiento de osos grolar no ha dejado de aumentar en estos años, así como los encontronazos entre ambas especies. El deshielo del ártico está empujando al polar tierra adentro y al grizzly cada vez más al norte. Pero el impacto ecológico del deshielo está afectando a todo el ecosistema ártico. Desde el microscópico plancton, que tiene que lidiar con el aumento de la temperatura y la acidez del agua, hasta la migración anual de las ballenas.
¿Y el anticiclón de las Azores?
Aunque son muchos los factores que intervienen en el clima, la mencionada amplificación ártica ha dibujado el escenario de un polo norte casi sin hielo durante muchos meses en solo unas décadas. Esa agua es, por definición más caliente que el hielo. Los científicos ya están investigando cómo afectará esto a la circulación oceánica y las corrientes de aire asociadas que determinan buena parte del clima en todo el planeta.
Es la gran paradoja. El cambio climático derrite el hielo del Ártico y esto retroalimenta al cambio climático. Un amplio informe de las Academias de Ciencias de EE UU (de obligada lectura) sobre los impactos globales del deshielo del Ártico de 2015 destacaba cómo la reducción del efecto albedo, la liberación del metano y el carbono atrapados en el permafrost o la alteración de la circulación oceánica intensificarán el calentamiento global. Y eso, probablemente, acabe con el hielo que quede en el Ártico.
Según la organización Climate Central, si no se reducen las emisiones, en 2100 el nivel del mar anegará varias ciudades emblemáticas del mundo.
Gran parte de Nueva York totalmente cubierta por el agua, Durban en Sudáfrica convertida en una ciudad submarina, Shanghai rodeada de canales, en la India la mayor parte de sus monumentos desaparecían de nuestra vista y el mítico edificio de la Ópera de Sindey en Australia a punto de ser tragado por el océano.
No es una película futurista, sino la previsión de lo que pasará en el planeta en poco menos de cien años si no reducimos las emisiones que calientan el clima. La recreación digital que muestra a las ciudades más emblemáticas del mundo sumergidas, ha sido realizada por la organización norteamericana Climate Central. Según sus previsiones en 2100 el clima de la Tierra habrá aumentado cuatro grados con lo que el nivel del mar podría crecer entre cuatro y casi diez metros a finales de siglo.
A España también llegarían las consecuencias, amplias zonas de Barcelona y Valencia quedarían bajo el nivel del mar como consecuencia del deshielo y el delta del Ebro desaparecería totalmente. Con este escenario, si no se toman medidas, la única solución sería levantar protecciones gigantescas ante las ciudades afectadas.
Pero el futuro ya está aquí, este año el fenómeno meteorológico “El Niño” será el mas devastador de la historia, la energía acumulada en la Tierra entre enero y septiembre, ha convertido a 2015 en el año más caliente de los últimos siglos. Sus efectos provocarán sequías en Indonesia, Australia e India y graves inundaciones en América del Sur, sobre todo en Ecuador y Perú, donde en 1997 El Niño provocó más de 4.000 desaparecidos.
Una imagen vale más que mil palabras y esta vez es toda una advertencia de cara a la reunión sobre Cambio Climático que tendrá lugar el próximo mes de diciembre en París. Los principales líderes del mundo tienen en sus manos adoptar las decisiones que cambien el futuro del Planeta.
Todos sabemos que el Sol es una estrella y, como tal, tiene un tiempo de vida limitado, lo que repercute en la posibilidad de vida en la Tierra. Recientemente, un hallazgo del Telescopio Espacial Kepler abrió una ventana inesperada hacia el futuro de nuestro mundo, al descubrir un planeta muy similar en fase de descomposición.
Las estrellas como nuestro Sol, viven miles de millones de años y, una vez que se consume su energía, pasan a una fase de máxima expansión (gigantes rojas) para luego reducir su tamaño drásticamente (enanas blancas). Sin embargo, conservan tanta densidad en su interior, que ejercen una intensa fuerza gravitatoria hacia los cuerpos celestes que las rodean.
Hace aproximadamente un año, el telescopio Kepler halló a una enana blanca llamada WD 11451+017, que se encuentra en su última fase y está absorbiendo lentamente a un planeta que la orbita, tal y como lo hace la Tierra con el Sol. El planeta expulsa poco a poco fragmentos de roca que son atraídos por la fuerza gravitatoria de la enana blanca.
Afortunadamente, los científicos aseguran que nuestro Sol está en el apogeo de su existencia y aún le quedan unos 5000 millones de años de vida, antes de pasar a la fase de gigante roja, y engullir a planetas como Mercurio o Venus, para luego absorber a la tierra con su fuerza gravitatoria de enana blanca.
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No pongo límites a que el material del blog sea difundido, por otros medios, ya que compartir es nuestro objetivo. Eso sí, recomendamos indicar su autor u origen.
Muchas gracias.
uuuh tiene una pinta deliciosa y golosa! en mi hogar gusta mucho el dulce de leche, seguro que les encanta, gracias!
Muchas gracias por los comentarios y las visitas.
… liked this!
Maravilloso! Como siempre, un agrado tu blog. Un fuerte abrazo de argentina!
Muy buen post! Me encanta siempre lo que subes. Un abrazo grande desde mi buenos aires querido!
Maravilloso! Me ha encantado tu post y por cierto, buen blog. Un abrazo fuerte desde argentina!
Cristina Gracias x responderle a Facundo la intención es apreciable ... En realidad en Aiquile se prepara la "leche de coco" es de origen vegetal, del coco, un tipo de palma que producen en Chuquisaca, en Tarabuco... Decía la leche de coco se prepara moliendo el coco en batan de piedra, hasta obtener una masa pastos y de allí obtener su "leche" (jugo del coco) y luego se hace hervir con canela y clavo de olor en agua. Se sirve caliente con pastel de queso. No contiene nada de origen animal y tampoco alcohol.
Si puedes darte una escapada por los valles tanto del sur de Cochabamba, norte de Chuquisaca y norte de Potosí encontraras exquisiteces muy peculiares y propias a ser descubiertas y degustadas que también aportan al patrimonio de la cocina boliviana.
Muchas gracias por tan valioso blog y aporte al mundo Cristina.
PD: Sabes donde se puede encontrar regaliz en Cochabamba?
Que hermoso blog!!! Gracias por todo la compilación y tu tiempo.🤗🤗🤗🤗
Se ve increible. Lo voy a hacer
Gracias
Hola Cristina un gusto saludarte despues de mucho tiempo, yo sigo en la Cronica Gastronomica y ya van como siete mis libros sobre este tema apasionante
Hola! Yo he sido siempre una ratona, me chifla el queso! Pero desde que tengo fibromialgia y como consecuencia síndrome de colon irritable he dejado todos los lácteos y debo decir que, mi cuerpo lo nota!
Ahora tomo frutos secos y levadura nutricional para hacer "quesos veganos", de hecho en mi blog hablo de ella, para que al menos mis compañeros de enfermedad sepan que el queso y los lácteos en general, inflaman y que es un mito que sin ellos, nuestro organismo carezca de calcio.
Buen artículo, a ver si el mundo va tomando conciencia y come más sano.
Un saludo.
Que rico, me recuerda a las vendedoras de dulces en las calles en La Paz, todos hechos a mano como los quesitos,tablillas,pitu, los extranjeros de la Argentina como los Sugus,Marilu,etc.
Mi adorado papi me traía de Potosí y Sucre los dulces hechos en los conventos.
Gracias por la receta.
El choripán en Chile es otra cosa, que bueno aprender de otros países, gracias por compartir.
Excelente tip me funciono excelente mil gracias. Saludos.
Hace ya tres años que el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) alertó de que Bolivia es uno de los países que más sufre por el cambio climático y eso se ha traducido ahora en el deshielo progresivo de los glaciares y la desaparición del lago Poopó.
Cambio climático agrava la escasez de agua en Bolivia. Foto: Internet
La Razón Digital / EFE / La Paz
24 de noviembre de 2016
El cambio climático y el efecto del fenómeno de El Niño, una dispar geografía que impide un mejor aprovechamiento de las cuencas y una mala gestión institucional del sector han empeorado los efectos de la sequía en Bolivia.
Pese a estar atravesado por tres cuencas hidrográficas, parte del país padece de una brutal sequía que ha causado pérdidas agrícolas y que muchos embalses estén a niveles mínimos en las ciudades, entre ellas La Paz, donde desde hace más de dos semanas hay cortes en el suministro de agua y racionamientos por pocas horas en cisternas.
Hace ya tres años que el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) alertó de que Bolivia es uno de los países que más sufre por el cambio climático y eso se ha traducido ahora en el deshielo progresivo de los glaciares y la desaparición del lago Poopó, que era el segundo más grande después del lago Titicaca.
Al respecto, un reciente estudio publicado por la Unión Europea de Geólogos cuantificó en un 43 % la disminución de los glaciares bolivianos entre 1986 y 2014, por el calentamiento global.
Los investigadores de esa institución concluyeron que la superficie que ocupan los glaciares bolivianos pasó de los 530 kilómetros cuadrados en 1986 a 300 kilómetros cuadrados en 2014.
El deshielo supone «un hecho alarmante», pero en concreto solo afecta a la provisión de agua en las ciudades andinas vecinas de La Paz y El Alto, donde viven cerca de dos millones de personas, dijo a Efe el investigador del Instituto de Hidráulica e Hidrología (IHH) de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), Jorge Molina.
«Va a llegar un momento en el que el glaciar sea tan pequeño o haya desaparecido y ahí sí va a afectar a la disminución del agua disponible», dijo Molina reforzando un pronóstico que se ha repetido varias veces en las instancias científicas.
Por eso, según este experto, a partir de lo que ya ha comenzado a suceder el Gobierno debe tomar previsiones y al menos construir embalses que puedan almacenar el agua que proviene del deshielo.
Además, Bolivia vive afectada por el fenómeno climatológico de El Niño, que está provocando la peor sequía en 25 años en el país.
Molina señaló que las consecuencias de la sequía se han agravado en regiones como La Paz, Oruro (oeste) o Chuquisaca (sureste) «por la mala gestión del agua» y porque las autoridades no han hecho «una previsión adecuada» para el aprovechamiento del agua.
El propio presidente boliviano, Evo Morales, ha reconocido el mal manejo del tema por parte de funcionarios del área de regulación y de la empresa pública que atiende a La Paz y El Alto, lo que hasta ahora ha derivado en la destitución de tres autoridades por no haber lanzado a tiempo las alertas sobre el desabastecimiento.
El país andino cuenta además con tres cuencas hidrográficas muy diferenciadas, entre las que está la del Amazonas, que es la más grande del mundo y se extiende por más de la mitad del país.
Pese a tener esa disposición de agua en el Amazonas, la mayor parte de la población boliviana vive cerca de la cuenca del Plata, que tiene contaminación minera, y en la cuenca del Altiplano, que es la que más está sufriendo los efectos de la escasez del agua.
Otro investigador del sector de la UMSA, Mario Baudoin, comentó a Efe que también se debe tomar en cuenta que «el crecimiento demográfico tanto de La Paz como de otras ciudades ha hecho que haya más demanda de agua que la capacidad de las represas».
Baudoin sostuvo, además, que la sequía «se veía venir hace mucho tiempo» y achacó las malas previsiones a que habitualmente «uno no cree que la mala suerte le va a llegar, hasta que le llega».
La noche de este miércoles llovió en La Paz con granizo y truenos durante 45 minutos, pero los técnicos del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología consideraron que fue un chaparrón que no ayuda mucho porque las aguas no cayeron sobre la represa que más necesidades tiene. (24/11/2016)