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Costa de Miami Beach, víctima del calentamiento global

12 Mar

Miami Beach calentamiento global

El aumento del nivel del mar traerá importantes daños sociales y económicos en todo el estado de la Florida desde los Cayos hasta San Agustín.

 

El océano devora la costa de Miami Beach a una velocidad de 0.84 centímetros por año, lo que lleva a inversiones sin precedentes para recrear este paraíso, mientras los políticos debaten si el fenómeno es atribuible al calentamiento global.

De acuerdo con The Associated Press, las costas de Florida son conocidas ya como la “zona cero” para las inundaciones de las crecidas del mar. El aumento del nivel del mar es un fenómeno bien documentado que afecta a todo el estado de la Florida desde los Cayos hasta San Agustín, afirman expertos

Según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, el mar aumentará globalmente cerca de un metro de altura el próximo siglo e indudablemente eso traerá importantes daños sociales y económicos. Las inundaciones tendrán probablemente un impacto devastador en la economía de Miami Beach en los bienes raíces y comercios que han experimentado un auge en los últimos años.

Se calcula que el aumento del nivel del mar por sí solo dañará propiedades valoradas en unos 15 mil millones de dólares a lo largo de la costa del sur de Florida. Simultáneamente la erosión costera ejercerá una enorme presión sobre el turismo de playa, una de las mayores fuentes de ingresos del área. Miami Beach activó un plan de rescate de 400 millones de dólares, que incluye soluciones para aguas pluviales y estructuras de prevención de inundaciones.

Pero esta ciudad es una de las más bajas del país, con la mayoría construida a sólo 60 centímetros sobre el nivel del mar. Científicos de la Universidad de Miami han analizado los registros de mareas, reclamaciones de seguros y pluviómetros para concluir que las inundaciones por lluvias han aumentado 33 por ciento, mientras que las inundaciones de marea repuntaron 400 por ciento desde 2006.

Miami Beach víctima calentamiento global

Pese a que muchas de las inundaciones se deben al fenómeno llamado “King Tide”, común entre octubre y noviembre, Miami Beach es una de las ciudades que presenta más riesgo por el aumento del nivel del mar debido al calentamiento global, según expertos.

El aumento del nivel del mar en la costa suroriental de Florida, donde se encuentra Miami, ha sido de 30 centímetros desde 1870, mientras que el promedio mundial fue 20 centímetros, según la World Resources Institute (WRI). El temor de una ciudad sumergida ha provocado una preocupación masiva entre los funcionarios del gobierno local, sobre todo del alcalde Philip Levine, pionero en la lucha contra el aumento del nivel del mar a través de programas de expansión y obras públicas.

“Florida necesita que (Donald) Trump la proteja del cambio climático con una pared”, dijo recientemente el alcalde Levine.

“No veo cómo esta ciudad va a derrotar el agua”, dijo Brent Dixon, un residente de Miami Beach que planea desplazarse hacia el norte lejos de la costa en previsión del empeoramiento de las mareas.

Miami Beach víctima del calentamiento global

 

Estas preocupaciones han adquirido una nueva urgencia desde la elección presidencial de Trump, quien hace mucho tiempo es escéptico del fenómeno y dijo en 2012 que era un concepto “creado por los chinos para hacer que la producción estadounidense no sea competitiva”. Trump, un promotor de bienes raíces, es también el propietario de varias propiedades en el sur de la Florida, incluyendo Mar-a-Lago, un amplio sitio que se extiende entre el océano Atlántico y el canal intracostero en Palm Beach.

La reciente selección de Myron Ebell para liderar su equipo de transición de la Agencia de Protección Ambiental intensificó estas preocupaciones en Florida y entre muchos científicos del clima. Ebell ha ayudado a dirigir la campaña contra el consenso científico de que el calentamiento global es real y es causado por las personas.

(Fuente: sipse.com)

El misterioso lago gigante que se esconde bajo un volcán en los Andes

11 Mar

 

 

Volcán Uturuncu en BoliviaImage copyrightTHINKSTOCK
Image captionEl reservorio se encuentra a 15 km de profundidad bajo el Volcán Uturuncu en Bolivia.

Un gigantesco lago fue descubierto en Bolivia, aunque no es posible acceder a este masivo reservorio de agua.

Y es que se encuentra a 15km de profundidad bajo el volcán Uturuncu en Los Andes.

El agua del lago, que está mezclada con magma, podría no solamente ayudar a comprender por qué y cómo se producen las erupciones volcánicas.

También podría ser una evidencia de que el agua en la Tierra no provino de cometas o asteroides, sino que ya estaba presente es su interior cuando se formó el planeta.

«Volumen extraordinario»

El hallazgo fue realizado por Jon Blundy, de la Universidad de Bristol, en Inglaterra, y colegas de Francia, Alemania y Canadá, cuando estudiaban una extraña anomalía bajo el Uturuncu.

Este volcán semidormido, que presenta fumarolas activas, tiene más de 6.000 metros de altura y se encuentra en el departamento de Potosí, en el sur de Bolivia.

La anomalía era un cuerpo de magma que, a diferencia del magma hallado comúnmente bajo los volcanes, conducía electricidad.

Fumarolas activas en el volcán UturuncuImage copyrightWIKI COMMONS
Image captionEl Uturuncu es un volcán semidormido que presenta fumarolas activas y tiene más de 6.000 metros de altura.

Estudiando en mayor profundidad esa conductividad, los científicos constataron un gran reservorio de 1,5 millones de kilómetros cúbicos, comparable al volumen del mayor lago de América del Norte, el Lago Superior.

«Se encuentra probablemente entre el Lago Superior y el Lago Hurón. Es un volumen extraordinario», dijo Blundy a la revista británica New Scientist.

1.000 grados centígrados

El equipo de Blundy examinó rocas expulsadas en una erupción del Uturuncu hace 500.000 años y las mezcló con agua antes de someterlas a condiciones similares a las presentes a 15 km de profundidad.

Estas condiciones incluyen una presión 30.000 veces mayor que la atmosférica y temperaturas superiores a los 1.500 grados centígrados.

Esperamos que nuestros resultados mejoren nuestra capacidad de interpretar las señales de actividad sísmica

Jon Blundy, Universidad de Bristol

«Reprodujimos en el laboratorio lo que sucede a grandes profundidades en la Tierra,» explicó Blundy.

Los investigadores determinaron el porcentaje de agua en el que la conductividad de la roca era la misma que en el magma bajo el Uturuncu.

«Calculamos entonces que la anomalía contiene entre un 8 y un 10% de agua«.

Pero no se trata de agua que pueda extraerse.

«Está disuelta en roca parcialmente derretida a una temperatura entre 950 y 1.000 grados centígrados, así que no es accesible«, señaló Blundy.

Microcosmos

El agua en el magma puede ayudar a explicar la composición de la corteza terrestre.

Cuando el magma en el manto terrestre, compuesto de basalto, sube a la corteza, el agua ayuda a la formación de rocas como la andesita, que recibió este nombre precisamente porque se encuentra bajo los Andes.

Volcán Uturuncu en BoliviaImage copyrightWIKI COMMONS
Image captionEl agua bajo el Uturuncu no es accesible. Está mezclada con magma y tiene una temperatura cercana a los 1.000 grados centígrados.

La andesita es una roca ígnea volcánica y el magma andesítico es el más rico en agua aunque al hacer erupción el agua se pierde como vapor.

«El proceso en el Uturuncu es un microcosmos de la formación de la corteza continental», dijo Blundy.

«Lo poco que sabemos»

Blundy y sus colegas aún no saben qué papel juega la conductividad eléctrica en las erupciones.

Pero detectaron similares casos misteriosos de conductividad bajo la zona volcánica Taupo en Nueva Zelanda y en el Monte Santa Helena en el estado de Washington, en Estados Unidos.

Monte Santa HelenaImage copyrightGETTY IMAGES
Image captionMagma que conduce electricidad también fue detectado bajo el Monte Santa Helena en Estados Unidos. El fenómeno podría ser indicio de otro gran reservorio.

Es probable que la conductividad en estos casos también sea indicio de reservorios secretos como el del Uturuncu.

«El estudio nos recuerda lo poco que sabemos sobre el agua en la corteza y el manto terrestres«, dijo Steve Jacobsen, de la Universidad Northwestern en Illinois.

¿De dónde vino el agua de la Tierra?

Jacobsen y sus colegas descubrieron en 2014 un reservorio de agua tres veces el volumen de todos los océanos a 700 km de profundidad.

Estos descubrimientos son nuevos indicios de que existen grandes cantidades de agua en el interior de la Tierra, que podrían haber dado origen a los océanos.

Y es posible que el agua que hace habitable al planeta ya estuviera presente en la misma nube de polvo que se condensó para formar el planeta, en lugar de llegar posteriormente en cometas o asteroides con hielo, como señalan algunas teorías.

Los científicos esperan que comprender el agua y la conductividad en el magma puedan tener un impacto práctico y crucial, según concluyó Blundy.

«Esperamos que nuestros resultados mejoren nuestra capacidad de interpretar las señales de actividad sísmica«, señaló.

Y esa interpretación podría traducirse en una mayor habilidad para predecir devastadoras erupciones.

Los ríos atmosféricos, ¿causa de la extinción de ecosistemas?

10 Mar

 

 

La reciente desaparición de la población de ostras en la bahía de San Francisco habría sido provocada por el efecto de este fenómeno meteorológico.

Un grupo de climatólogos estadounidenses aseguran haber demostrado que los ríos atmosféricos pueden ser la principal causa de las grandes inundaciones y de la extinción de los ecosistemas, según un estudio publicado en el portal The Royal Society.

Según los investigadores, los ríos atmosféricos —estrechos corredores invisibles de humedad concentrada en la atmósfera terrestre que transporta corrientes de aire con una alta concentración de vapor de agua— habrían sido los causantes de la extinción de la población de ostras de la Bahía de San Francisco (EE.UU.), que pasó de 3.000 por metro cuadrado en 2011 a prácticamente desaparecer.

En gran parte, ello se debió a la drástica disminución de la concentración de sal en el agua marina provocada por una ingente llegada de agua dulce al lugar.

El agua dulce se habría derramado sobre la bahía después de que las corrientes de los ríos atmosféricos generasen fuertes lluvias, lo que provocó deslizamientos de tierras y desbordamientos en el norte del Estado de California.

Ríos atmosféricos extinción ecosistemas

Asimismo, los ríos atmosféricos son los causantes de entre el 30 y el 50% de las precipitaciones anuales en la costa oeste de estadounidense. La cantidad de agua que pueden transportar dichas corrientes de aire equivale a entre 7 y 15 veces más del volumen de agua del río Misisipi, el más extenso y caudaloso de EE.UU., cuyo caudal medio es de unos 15.000 metros cúbicos por segundo a lo largo de 3.700 kilómetros.

(Fuente: rt.com)

Enfermedades, bacterias y migraciones, principales efectos de un proceso difícilmente controlable

9 Mar

 

Imagen tomada durante una expedición de Greenpeace en el Ártico.Ampliar foto
Imagen tomada durante una expedición de Greenpeace en el Ártico. PEDRO ARMESTRE

En el verano de 2014, uno de los más cálidos en lo que va de siglo, se produjeron casi un centenar de infecciones por bacterias del género vibrio, entre las que está la causante del cólera, en las costas de Suecia y Finlandia. Algunos de los casos se dieron a apenas 160 kilómetros del Círculo Polar Ártico. El clima está tan trastocado por el cambio climático que una enfermedad asociada al trópico está emigrando tan al norte. La emergencia de enfermedades y patógenos es solo una de las consecuencias que tendrá el deshielo del Ártico para todos.

Bacterias en el mar y virus en la tierra. Aunque el calentamiento sea global, hay regiones del planeta que se calientan más que otras. En el ártico se produce un efecto denominado amplificación ártica por el que el deshielo allí es más acusado que en otras regiones heladas. La explicación breve dice que la retirada del hieloen favor del agua reduce la capacidad de la región de rebotar la radiación solar. Esto hace que se caliente aún más y retroalimente el deshielo, lo que puede flanquear el paso a patógenos, algunos venidos del pasado.

Aunque no se las vea, las bacterias marinas son el principal componente de la biomasa marina. Algunas especies, como las vibrio, que son patógenas. El otro peligro viene de los hielos y el permafrost de las franjas norteñas de Siberia, Canadá y Groenlandia que se están derritiendo. Investigadores del CSIC encontraron en junio de 2015 ADN de virus hasta ahora desconocidos en lagos de Svalbard. Dos meses después se daba a conocer el desentierro de un virus de hacía 30.000 años atrapado en el hielo siberiano.

El oso híbrido. Hace 10 años, un extraño oso fue abatido en el norte de Canadá. Era extraño por su apariencia y un análisis de ADN confirmó la extrañeza. Se trataba de un ejemplar nacido de un oso pardo ogrizzly y un oso polar. Algún ingenioso lo bautizó como grolar. El avistamiento de osos grolar no ha dejado de aumentar en estos años, así como los encontronazos entre ambas especies. El deshielo del ártico está empujando al polar tierra adentro y al grizzly cada vez más al norte. Pero el impacto ecológico del deshielo está afectando a todo el ecosistema ártico. Desde el microscópico plancton, que tiene que lidiar con el aumento de la temperatura y la acidez del agua, hasta la migración anual de las ballenas.

¿Y el anticiclón de las Azores?

Aunque son muchos los factores que intervienen en el clima, la mencionada amplificación ártica ha dibujado el escenario de un polo norte casi sin hielo durante muchos meses en solo unas décadas. Esa agua es, por definición más caliente que el hielo. Los científicos ya están investigando cómo afectará esto a la circulación oceánica y las corrientes de aire asociadas que determinan buena parte del clima en todo el planeta.

Un coste de billones de euros.

Investigadores de la Universidad de Cambridge han estimado el impacto económico que tendrá el deshielo no de todo el Ártico, sino solo del permafrost, del hielo atrapado en las tierras que rodean el Ártico. Para finales de siglo, la cantidad extra de emisiones tendrá un impacto de más de 40 billones de euros.

Menos hielo, mas cambio climático.

Es la gran paradoja. El cambio climático derrite el hielo del Ártico y esto retroalimenta al cambio climático. Un amplio informe de las Academias de Ciencias de EE UU (de obligada lectura) sobre los impactos globales del deshielo del Ártico de 2015 destacaba cómo la reducción del efecto albedo, la liberación del metano y el carbono atrapados en el permafrost o la alteración de la circulación oceánica intensificarán el calentamiento global. Y eso, probablemente, acabe con el hielo que quede en el Ártico.

http://elpais.com/s/setEspana.html

Más de 15.000 científicos lanzan una alerta para salvar el planeta

9 Mar

Veinticinco años después de la primera advertencia, un nuevo llamamiento advierte de que casi todos los problemas son ahora “mucho peores”

Más de 15.000 científicos lanzan una alerta para salvar el planeta
Harvepino Shutterstock

Un grupo de 15.000 científicos de 184 países han alertado, por segunda vez en 25 años, de las negativas tendencias ambientales que amenazan “seriamente” el bienestar humano y causan daños “sustanciales” e “irreversibles” a la Tierra. Advertencia de los científicos del mundo a la Humanidad: Un segundo aviso es el título del artículo que firman este lunes en la revista BioScience, en el que hablan de las “señales obvias de que vamos por un camino insostenible”, aunque también ofrecen acciones para intentar revertir las tendencias actuales. A su juicio, casi todos los problemas que acucian al planeta son ahora “mucho peores” que en su primer llamamiento, de 1992.

En los últimos 25 años, las tendencias en nueve temas medioambientales “sugieren que la Humanidad sigue arriesgando su futuro”, aunque hay algunas excepciones como la estabilización de la capa de ozono. Esta “rápida disminución global de las sustancias que perjudican la capa de ozono muestra que podemos hacer cambios positivos cuando actuamos de forma decisiva”, subrayan. Pero el bienestar humano sigue “seriamente amenazado” por tendencias negativas como el cambio climático, la deforestación, la falta de acceso agua dulce, la extinción de las especies y el crecimiento de la población humana, escriben los expertos.

Sin embargo, “la Humanidad no está tomando las medidas urgentes necesarias para proteger nuestra biosfera en peligro”, según los firmantes del artículo, ya que “la abrumadora mayoría” de las amenazas que ya se habían descrito persisten y, “de manera alarmante, la mayoría están empeorando”. Por ello, los científicos sugieren 13 áreas en las que actuar y piden una corriente de presión pública para convencer a los líderes políticos de que adopten las medidas correctivas.

Crear más reservas terrestres y marinas, fortalecer la aplicación de las leyes contra la caza furtiva y las restricciones al comercio de especies silvestres, ampliar los programas de planificación familiar y de educación para las mujeres, promover un cambio de dieta basada en las plantas y la adopción “generalizada” de energías renovables y tecnologías “verdes” son algunas de sus propuestas.

Esta es la segunda advertencia sobre los peligros del futuro, que ha sido necesaria al constatar que casi todas las amenazas se han recrudecido desde 1992, cuando más de 1.700 científicos, entre ellos todos los premios nobel vivos, firmaron Advertencia de los científicos del mundo a la Humanidad, publicada por la Union of Concerned Scientists (Unión de Científicos Preocupados). La segunda advertencia ha sido redactada por una nueva organización independiente internacional, la Alianza de Científicos Mundiales, liderada por el profesor William Ripple, de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad estatal de Oregón (EE UU), con datos de agencias gubernamentales, organizaciones sin ánimo de lucro e investigadores individuales.

Algunas personas, “podrían tener la tentación de ignorar estas evidencias y pensar que estamos siendo alarmistas”, indica Ripple, pero “los científicos saben interpretar datos y mirar a las consecuencias a largo plazo. Los que han firmado esta segunda advertencia no están solo lanzando una falsa alarma”. Al contrario, “están reconociendo las señales obvias de que vamos por un camino insostenible”. “Esperamos que nuestro documento encienda un amplio debate público sobre el medioambiente y el clima global”, agrega.

Aunque el panorama parece sombrío, los científicos señalan que se han hecho progresos en algunas áreas como la reducción de los productos químicos que dañan la capa de ozono y el aumento de la energía generada con fuentes renovables. Además, en algunas regiones se ha producido un “rápido descenso en las tasas de natalidad, lo que puede atribuirse a inversiones para la educación de las mujeres” y también se ha registrado una ralentización de las tasa de deforestación en algunos lugares.

Entre los principales peligros, la Alianza destaca el aumento del 35% de la población humana, que ha sumado 2.000 millones de personas desde 1992, mientras se produce una reducción colectiva del 29% en el número de mamíferos, reptiles, anfibios, aves y peces. “Hemos desencadenado un evento de extinción masiva, el sexto en aproximadamente 540 millones de años, en el que muchas formas de vida actuales podrían estar aniquiladas o al menos comprometidas de extinción para finales de este siglo”, recuerdan. Otras tendencias negativas son la reducción del 26% en la cantidad de agua dulce disponible per capita, el descenso en las capturas de pescado salvaje, a pesar del aumento de los esfuerzos pesqueros, o un incremento del 75% en las zonas muertas de los océanos.

También causa preocupación la pérdida de unos 300 millones de acres de bosque, muchos de ellos convertidos en agrícolas, el continuo incremento de las emisiones globales de carbono y el aumento de las temperaturas. “Pronto será demasiado tarde para cambiar el rumbo de nuestra fallida trayectoria, y el tiempo se agota”, advierten los científicos, que llaman al resto de la comunidad a respaldar la el manifiesto.

Fuente: elpais.com

Cambio climático: Lo que el agua puede llevarse

8 Mar

La temperatura ha bajado tanto en Yellowstone que los géiseres escupen nieve en lugar de agua hirvie

8 Mar

 

Yellowstone nieve agua hirviendo

Visitar Yellowstone en estas fechas puede ser todo un espectáculo. Primero, por el frío glacial con temperaturas bajo cero en el que se encuentra. La segunda es el poco común espectáculo de ver los géiseres del parque escupiendo nieve en lugar de agua hirviendo.

Wyoming es uno de los géiseres más famosos del Parque Nacional de YellowstoneLo es por vomitar regularmente enormes chorros de agua hirviendo y vapor de agua cada 74 minutos.

El agua que sale disparada se levanta a 95,6 grados Celsius (204 grados Fahrenheit), ya que golpea el aire exterior, y la nube de vapor se puede obtener por encima de 177 grados centígrados (350 grados Fahrenheit) y llegar a 43 metros de altura. Pero esta semana, el géiser parece estar en erupción de nieve, debido al clima inusualmente frío en la región.

El efecto se produce cuando la temperatura cae por debajo de los cero grados la cosa cambia. En temperaturas frías, el agua caliente se congela en realidad más rápido que el agua fría. No es que salga nieve helada directamente de sus profundidades, lo que realmente sucede aquí es que el agua caliente forma instantáneamente una nube que golpea con el aire y empieza a nevar.

El agua hirviendo se condensa tan rápidamente porque se evapora constantemente y el vapor de agua se agrupa rápidamente en el aire helado en el exterior, formando una nube.

Todo ese vapor de agua eventualmente se vuelve demasiado pesada, al igual que en las nubes atmosféricas, y comienza a caer de nuevo a la Tierra como nieve.

El meteorólogo Marcos Seeley de la Universidad de Minnesota explica este fenómeno para la Ciencia en vivo: “Cuando hace frío afuera, apenas hay vapor de agua presente en el aire, mientras que el agua hirviendo emite vapor muy fácilmente.

Cuando arrojas el agua al aire, se rompe en gotitas mucho más pequeñas. Ahora, el aire frío es muy denso, y esto hace que su capacidad para mantener las moléculas de vapor de agua sea muy baja. Hay menos espacio para las moléculas de vapor”.

La secuencia provocada por la naturaleza es algo bastante increíble, más cuando sucede directamente de un géiser caliente y burbujeante. Las temperaturas no suelen ser tan baja en Yellowstone, por lo que es un hecho bastante raro.

(Fuente: lainformacion.com)

Planeta en desintegración muestra el nefasto futuro de la Tierra

7 Mar

Todos sabemos que el Sol es una estrella y, como tal, tiene un tiempo de vida limitado, lo que repercute en la posibilidad de vida en la Tierra. Recientemente, un hallazgo del Telescopio Espacial Kepler abrió una ventana inesperada hacia el futuro de nuestro mundo, al descubrir un planeta muy similar en fase de descomposición.

 

Las estrellas como nuestro Sol, viven miles de millones de años y, una vez que se consume su energía, pasan a una fase de máxima expansión (gigantes rojas) para luego reducir su tamaño drásticamente (enanas blancas). Sin embargo, conservan tanta densidad en su interior, que ejercen una intensa fuerza gravitatoria hacia los cuerpos celestes que las rodean.

Hace aproximadamente un año, el telescopio Kepler halló a una enana blanca llamada WD 11451+017, que se encuentra en su última fase y está absorbiendo lentamente a un planeta que la orbita, tal y como lo hace la Tierra con el Sol. El planeta expulsa poco a poco fragmentos de roca que son atraídos por la fuerza gravitatoria de la enana blanca.

Afortunadamente, los científicos aseguran que nuestro Sol está en el apogeo de su existencia y aún le quedan unos 5000 millones de años de vida, antes de pasar a la fase de gigante roja, y engullir a planetas como Mercurio o Venus, para luego absorber a la tierra con su fuerza gravitatoria de enana blanca.

 

 

 

 

 

Fte: Tuhistory

La Antártida, en alerta frente al cambio climático

6 Mar

 

 

La Antártida, en alerta frente al cambio climático

El considerado sexto continente, que anteriormente estaba totalmente cubierto de hielo, ahora esta perdiendo su manto blanco por el cambio climático

El aumento de la temperatura, el derretimiento de los glaciares, lluvia en lugar de nieve y la polución de la atmósfera: el cambio climático produce en la Antártida trastornos muy claros que alarman a los científicos.

«Cuando llegué a la Antártida en los años 90 jamás llovía. Hoy llueve con frecuencia en vez de nevar«, dice con preocupación el director del Instituto Antártico Argentino (IAA), Rodolfo Sánchez. A 1.000 km del extremo sur del continente americano, el archipiélago Shetland del Sur está en primera línea: en un siglo la temperatura media aumentó 2,5 grados centígrados.

El derretimiento de los glaciares preocupa a los científicos: los paisajes otrora de un blanco inmaculado dejan ver flancos de montañas y riberas con sombras. «Los glaciares llegaban hasta la costa, pero ahora hay una playa de 500 metros», observa el experto señalando el gigantesco glaciar próximo a la base científica argentina Carlini, donde la mayoría de las investigaciones versan sobre los efectos del cambio climático.

De diciembre a marzo, las temperaturas son más clementes durante el verano austral y los científicos trabajan en los laboratorios de la base, una de las 13 argentinas del también conocido como sexto continente.

Intrusos en Malvinas

Por tercer año consecutivo la isla del Rey Jorge, también llamada 25 de Mayo, fue testigo del desembarco de nuevos ocupantes. Una pareja de pingüinos reales tomó el hábito de venir a reproducirse cerca de la base Carlini. Es aún demasiado pronto para afirmar que ello es resultado del calentamiento global, pero es una hipótesis.

Esta especie habita por lo general sobre el continente, en la Patagonia o en el archipiélago de las Islas Malvinas, cuya soberanía se disputan Argentina y el Reino Unido, a 2.000 km de distancia y en un clima menos frío. Un intento de colonización británica, ironiza un científico argentino. A finales del siglo XX, las bases militares se transformaron en laboratorios donde se estudia el futuro del planeta.

«La Antártida es el termómetro que indica cómo cambia el mundo. No hay lugar en el mundo donde sea más evidente el cambio climático«, afirma Adriana Gulisano, física de la Dirección Nacional Antártica. «Y no hablo de variación climática, sino de cambios estadísticamente significativos. Hay un alza de la temperatura media, y la retracción de los glaciares es tremenda».

El derretimiento de los glaciares modifica la salinidad del agua y altera los microorganismos, el krill que se reproduce debajo del hielo y del cual se alimentan los mamíferos marinos. «Menos hielo quiere decir menos krill para las ballenas, los pingüinos, las focas y toda la cadena alimentaria», destaca Rodolfo Sánchez.

Debajo del hielo, dinosaurios

El retroceso de los glaciares pone manos a la obra a los paleontólogos. Antaño, los dinosaurios poblaban la Antártida, antes de la glaciación, en los tiempos en que había bosques donde se alimentaban. Fue hace 75 millones de años. «Los indicios están en el hielo«, dice Marcelo Reguero, paleontólogo que trabaja desde 1986 en la Antártida.

Al pie de la montaña Tres Hermanos, que domina la base Carlini, las construcciones rojas parecen cajas dispersas sobre una elevación desde donde se ve la playa sembrada de rocas volcánicas negras y bloques de hielo.Los científicos vislumbran los abastecimientos de provisiones que llegan por barco o helicóptero.

Los desechos son guardados mientras se espera la reparación de un rompehielos para que los lleve al continente.La población de científicos y militares, que aseguran la logística, puede llegar al millar durante el verano en las 13 bases.Quizás atracan algunos turistas. El turismo se ha desarrollado en el continente blanco. Entre 30.000 y 40.000 amantes de las sensaciones extremas llegan cada año desde Ushuaia, en la Patagonia, en cruceros-rompehielos.

En la base Carlini, Maria Marta Martorell, bióloga, trabaja en microorganismos que puedan ser utilizados en la industria farmacéutica y en otros capaces de limpiar la contaminación por hidrocarburos «con resultados prometedores». El sexto continente es considerado la tercera reserva de hidrocarburos del mundo, pero su explotación está prohibida en virtud del Tratado Antártico de 1959.

En la Antártida, a miles de kilómetros de los grandes centros industriales, un estudio italo-argentino estableció que la concentración de dióxido de carbono va creciendo. «Es por los flujos de circulación atmosférica. Las emisiones globales afectan a la Antártida«, dice Adriana Gulisano.

«Si en las zonas periféricas de la Antártida la temperatura media aumenta, baja cuanto más nos acercamos al polo sur. ¿Por qué? es la pregunta del millón, eso investigamos», explica.

AFP

Nieva en el Sáhara por segunda vez en la historia

5 Mar

Nieva Sáhara

La imagen es impactante: un manto blanco sobre la arena naranja. Hablamos de la nevada que cayó sobre la ciudad argelina Aïn Séfra, situada a 1.000 metros de altura. Solo se recuerda algo similar en 1979

Internet es el lugar donde todo cabe. Es el cajón de sastre en el que verdades y mentiras se cubren con el mismo velo de información. Algunas imágenes parecen sacadas de la más profunda de las ficciones, de un mundo en el que lo imposible y lo factible se confunden. O si no, ¿creerías si dijéramos que ha nevado en el Sáhara?

Por mucho que cueste creerlo, esto sucedió nada más y nada menos que el pasado lunes. Un frío y ligero manto blanco cubrió el 19 de diciembre la roja arena convirtiendo el paisaje en un inesperado escenario digno de película de ciencia ficción.

La estampa fue captada por Karim Bouchetata, un fotógrafo aficionado. El emplazamiento de esta espectacular escena es la ciudad argelina de Ain Séfra, considerada una de las puertas al vasto desierto africano.

Pese a que la localidad está situada a unos 1.000 metros de altura sobre el nivel del mar y a ser próxima al Atlas, la nieve queda lejos de ser un fenómeno habitual en la ciudad. La última nevada registrada de cierta importancia que se recuerda tuvo lugar en 1979 y sólo duró media hora.

Algunos copos cayeron en 2005 y 2012, pero nada comparado a esta ocasión. No, no ha sido una gran nevada, pero ha sido suficientemente abundante para tejer una tela de nieve sobre un terreno más relacionado con el calor extremo.

Nieva en el Sáhara

Los habitantes de Ain Séfra pudieron gozar de este espectáculo natural durante todo el día, hasta que el calor derritió la nieve, volviendo a convertir en imperante el naranja cobrizo de la arena sahariana.

Y es que, que nieve en el desierto es un fenómeno extraordinario. “Parecía increíble cómo la nieve se posó en la arena”, comenta el autor de las fotos en el diario ‘Today’. Este fenómeno también podría tener un alto valor científico, puesto que, según este mismo diario, puede ser una confirmación de la teoría de que en 15.000 años el desierto del Sáhara volverá a ser verde. Pero eso sólo el tiempo lo dirá.

(Fuente: lavanguardia.com)

 

 

Lo que pasa en el Ártico no se queda en el Ártico

4 Mar

Estas son las consecuencias de un Ártico enloquecido

Salvar el Ártico es salvar el planeta, nos dicen y repiten hasta la saciedad los científicos y grupos de activistas. Es un entorno frágil y desestabilizarlo supone enloquecerlo de un modo quizá irreversible, tal y como está empezando a ocurrir.

Su deshielo parece inevitable, según la ciencia, pero ralentizarlo supondría mucho. Sobre todo, porque, como dicen Greenpeace, “lo que pasa en el Ártico no se queda en el Ártico” y, de no actuarse de forma urgente y efectiva, su impacto será devastador.

Apocalíptico pronóstico de Greenpeace

Greenpeace, en efecto, tituló su campaña con el mencionado eslogan. En un impactante vídeo que se difundió hace apenas medio año podemos ver una simulación gráfica de los posibles impactos que provocaría el deshielo de la región ártica en el resto del mundo.

Mostrarnos de forma visual (ver vídeo al final del post) cómo acabarán ciudades como Londres, Sevilla, Miami u otros lugares costeros o especialmente vulnerables como un bosque ártico o un campo de arroz, pongamos por caso, es una forma mediática de hacerlo.

Pero los cambios serán globales, no uniformes, pero sí lo suficientemente generalizados como para temer sus efectos, según confirman evidencias científicas. De igual manera que el deshielo del Ártico traerá consecuencias en cadena inimaginables en los distintos ecosistemas, ahora mismo imposibles de predecir.

Tráfico marítimo y explotación de recursos

El deshielo, como es sabido, ha abierto el tráfico en aguas árticas de forma inédita para el hombre moderno. El avance del deshielo ya ha hecho posible la ruta del norte y del noroeste, utilizadas para el transporte de mercancías. De hecho, el tráfico marítimo ya se ha incrementado, y con ello también la actividad pesquera, el turismo y la minería.

A ello hay que añadir la cada vez mayor necesidad de recursos que se tiene, lo cual lleva a poner los ojos en regiones vírgenes como ésta, entre otros objetivos para realizar exploración de gas y petróleo. Son actividades económicas y humanas que suponen un importante impacto ambiental y que, de no restringirse con el suficiente rigor, acelerarán su explotación y declive.

En la región ártica ello supondrá la desaparición de numerosas especies, entre ellas el oso polar, tanto por el aumento de las temperaturas como por la falta de fuentes de alimentación. Actualmente, solo quedan 26.000 en todo el mundo y se trata de una especie en inminente peligro de extinción, al tiempo que están amenazadas otras muchas que pertenecen a este ecosistema único, un auténtico santuario de vida salvaje.

No en vano, el impacto ecológico del deshielo afecta a todo el ecosistema ártico, desde el microscópico plancton hasta la composición bioquímica del agua o al comportamiento migratorio de las ballenas. De un modo u otro, nada impedirá que se produzcan cambios drásticos en la flora y fauna, amenazando sobre todo a las especies autóctonas más antiguas.

Entre otros efectos a nivel ambiental, una creciente explotación de recursos también acelerará el deshielo, con lo que las consecuencias, a la postre, agravarán las previstas en caso de seguir avanzando el cambio climático al ritmo actual.

Más calentamiento, más patógenos

Como hemos apuntado, la región ártica se calienta de forma especial. Se trata, en efecto de la región del planeta que más sufre el calentamiento global a consecuencia de un efecto denominado amplificación, básicamente por su menor capacidad para rebotar la radiación solar. Así pues, se produce un mayor calentamiento y también se acelera el deshielo, lo cual puede ayudar a desarrollar la reactivación o desarrollo de patógenos. La velocidad a la que allí aumentan las temperaturas ya ha provocado casos de ántrax, y los científicos advierten de la posibilidad de que el cambio climático pueda traer también numerosas bacterias y “virus gigantes”.

Por otra parte, el deshielo en la zona ártica dispara el avance del cambio climático. Junto con la liberación de metano y carbono atrapados en el permafrost (capa de suelo helado), el deshielo intensificará los efectos del cambio climático, apunta un informe (2015) de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos.

Un colosal coste económico

La ciencia también ha calculado cuánto nos costará a nivel económico el deshielo del ártico, si bien solo de forma aproximada. Según investigadores de la Universidad de Cambridge y de Rotterdam el impacto económico del deshielo del permafrost, superará los 45 billones de euros. Una cifra que solo cuenta el efecto del gas de efecto invernadero en las economías, por lo que el resultado se multiplicaría si sumáramos otros aspectos en realidad más graves, como son los efectos de la subida del nivel del mar o de la acidificación de las aguas.

Igualmente, se liberarán a la atmósfera decenas de gigatoneladas de metano que permanecía atrapado en el hielo, un potente gas de efecto invernadero, con lo que ello supondrá en cuanto a costes asociadas a un aumento de las emisiones. De hecho, se acelerará el proceso del cambio climático. Greenpeace, por su parte, considera que para los países de la Unión Europea los costes directos de la subida del nivel del mar rondarán los 17.000 millones de euros anuales en el 2100. Y, lógicamente, los efectos del deshielo se agravarán en los países más pobres, donde más se van a sufrir los efectos del cambio climático.

Un Ártico totalmente enloquecido

A nivel global, los efectos del deshielo son cada vez peores. Si hace nada las predicciones daban un cierto respiro, sin dejar de advertir que habíamos entrado en una “espiral descendente”, ahora no dudan de que estamos en una cuenta atrás. En palabras de Carlos Duarte, oceanógrafo, director del Centro de Investigación del Mar Rojo y catedrático en la Universidad Rey Abdullah de Ciencia y Tecnología, en Arabia Saudí:

“Nos encontramos un Ártico completamente enloquecido. No existe ahora mismo un modelo de predicción. Tenemos un problema, se nos ha ido de las manos.”

Aun así, “todavía estamos a tiempo de parar los efectos del cambio climático”, concluye Duarte. Proteger el Ártico, la zona del planeta que más rápido se calienta, en definitiva, significa frenar el cambio climático y, con ello, también sus efectos. Aunque la ciencia afirma que el deshielo completo del Ártico es inevitable, el futuro de nuestro planeta a corto y medio plazo implica actuar de forma decidida.

Entre otros aspectos claves, invertir en energías limpias es clave. Apostar por las fuentes de energía limpias y renovables ayudaría a reducir la contaminación y también a detener el cambio climático. Una necesidad cada vez más perentoria, ante la que debe responder el mundo actuando de forma conjunta.

 

http://www.alertacatastrofes.com

 

Estudio europeo alerta de disminución dramática de los glaciares en Bolivia

3 Mar

 

 

Medio Ambiente
  • Laguna Isquillani en la Cordillera Apolobamba, mayo de 2011.| Foto: cambioclimatico-bolivia.org
Publicado el 20/10/2016

LA PAZ |

Un estudio elaborado por la Unión Europea de Geólogos y difundido por la revista The Cryosphere concluyó que los glaciares bolivianos encogieron un 43 por ciento entre 1986 y 2014, una tendencia que seguirá su curso si continúa el aumento global de las temperaturas.

El catedrático de la Universidad Metropolitana de Manchester (Reino Unido) y coordinador del estudio, Simon Cook, alertó que el retroceso de los nevados «deja tras de sí lagunas que pueden desbordarse llevándose por delante pueblos e infraestructuras situados aguas abajo».

El informe señala que esta circunstancia también amenaza el abastecimiento de agua para consumo, riego y producción de energía hidroeléctrica, ya que por ejemplo entre el 15 por ciento y el 30 por ciento del abastecimiento de agua al área de La Paz y El Alto, que supera 2 millones de habitantes, procede del deshielo estacional.

Los geólogos midieron el área ocupada por los glaciares en el país utilizando imágenes captadas por el satélite Landsat, del programa de observación de la tierra del Servicio Geológico de Estados Unidos y la NASA.

De esta manera, concluyeron que la superficie que ocupan los glaciares bolivianos disminuyó desde 530 kilómetros cuadrados en 1986 hasta 300 kilómetros cuadrados en 2014.

El equipo investigador alertó del peligro que un eventual desborde de las lagunas puede traer, especialmente para zonas aisladas.

En este sentido, el estudio identificó diversas lagunas y embalses que corren este riesgo, pero señaló que se sabe poco de las consecuencias de estos fenómenos, llamados «inundaciones catastróficas», así como de las consecuencias del deshielo para el abastecimiento de agua.

El investigador del Instituto Boliviano de la Montaña y coautor del estudio Dirk Hoffmann, documentó en 2009 una inundación de estas características en el área montañosa de Apolobamba, que causó muerte de ganado, destrucción de cultivos y la incomunicación de un pueblo durante meses por la destrucción de una carretera.

«Al ser localidades muy aisladas, alejadas de ciudades, las autoridades a nivel nacional y la población en general no son conscientes de los peligros a los que se enfrentan estas comunidades de montaña a causa del cambio climático y no se están tomando las medidas adecuadas», lamentó Hoffman en declaraciones a Cryosphere.

EFE

Crisis del agua: La Paz sufre la peor sequía en cuarto siglo

2 Mar

 

Por la sequía de las represas y falta de previsiones, 94 barrios de la ladera Este y la zona Sur son afectados por el racionamiento de agua. Hay emergencia nacional. EPSAS está en la mira.

Crisis del agua: La Paz sufre la peor sequía en cuarto siglo

 

Freddy Barragán / Página Siete. Ajuan Khota se redujo a su mínima expresión, en la represa mayor apenas queda un charco de agua estancada.

Leny Chuquimia Periodista
El 8 de noviembre, la Empresa Publica Social de Agua  y Saneamiento (EPSAS) anunciaba a los paceños un racionamiento de agua en 94 barrios de la ladera Este y la zona Sur. La causa, una baja en el embalse de todas las represas que alimentan la planta de Potabilización   de Pampahasi, que distribuye el líquido a más de 256 mil habitantes. Por primera vez, una ciudad preparada para lidiar con el exceso de lluvias tuvo que enfrentar su escasez.
Para la gestión 2015-2016, el gobierno municipal  presentó un plan de emergencias previendo una dura época de lluvias. El pronóstico contemplaba un exceso de precipitaciones capaz de ocasionar mazamorras, derrumbes   y desbordes de  ríos.  Sin embargo, las descargas pluviales  fueron  mucho menores a las esperadas y las represas mermaron sin que EPSAS alertara sobre la situación.
Reportes  oficiales señalan que Bolivia enfrenta una de las peores sequías del último cuarto de siglo. Ésta,   sumada a una ola de calor extremo, resultado del  cambio climático,  afecta a siete de los nueve departamentos del país. Embalses secos y racionamiento son muestras de ello.
La dimensión del problema se puso en evidencia  el mismo día en que se aplicó el racionamiento.  «Para mí es como un terremoto,  no calculamos, no estaba en nuestras previsiones que nos falte agua. Nos ha sorprendido”, afirmó el presidente Evo Morales.
Espejos de agua que desaparecen
 Incachaca, Hampaturi y Ajuan Khota son las tres represas que alimentan al Este y al Sur  de La Paz. En menos de dos meses, sus embalses se redujeron  hasta llegar, respectivamente al 8%, 5% y 1% de su capacidad. Por falta de recursos, ninguna de ellas puede mantener el suministro.
  La reserva mayor,  Ajuan Khota, presenta un panorama apocalíptico.  Ha quedado al descubierto el fondo de lo que fue una laguna de  cuatro millones de metros cúbicos. La tierra mezclada con piedras pizarra azuladas evidencia al menos tres capas de agrietamientos.
    Apenas unos   charcos de agua estancada quedan de la  reserva que hasta hace poco alimentaba  a la represa de bajo Hampaturi. La sequedad es notoria en el viento que arrastra grandes cantidades de polvo.
En las otras dos represas -Incachaca y Hampaturi- el suelo es fangoso. Del agua que las colmaba sólo queda  tierra, piedras  y arena.   Los afluentes  que desembocan en estas lagunas artificiales también están secos. De los bofedales  ya no hay rastros.
Pero éstas no son las primeras reservas hídricas que desaparecen. A finales de 2015 el lago Poopó empezó un proceso de desertización que durante meses dejó al descubierto una capa blanca de sal granulada. «Siempre han dicho que el lago iba a secarse y convertirse en un salar, pero no pensamos que sería tan pronto”, dijo en enero   el comunario  Sinforiano Lima.
Los más afectados fueron los  Urus Muratos de Puñaka Tinta María, que ante la desaparición de su fuente de vida se declararon en emergencia. Aseguraron que la sequía y los desvíos de  ríos -que alimentaban al segundo espejo de agua más grande de Bolivia-  eran las causas.
Estudios de la Universidad Técnica de Oruro (UTO) corroboraron esa hipótesis y añadieron a las causas el alza de temperaturas. Empero, con el argumento de que la sequía se trataba de un  evento cíclico, el Gobierno  aseguró que  el lago reviviría  «como  sucede  cada cierto tiempo”.
El experto  de la UTO Willy Camargo explicó  que hay al menos cuatro variables para el desastre ambiental. Identificó la disminución de sus afluentes por el desvío del río Desaguadero como la causa principal.
«El problema del Poopó, y de cualquier lago en el mundo está  fundamentalmente en  los límites   mínimos de caudal que  se precisa    para  que el lago  se desarrolle normalmente. Si hay un caudal bajo, la evaporación por causa del incremento de temperaturas es mucho mayor, por lo que éste se seca”, dijo.
  Hace unos meses la Laguna Colorada -que se encuentra en la Reserva Nacional de Fauna Andina Eduardo Abaroa- presentó los mismos síntomas: aguas que retrocedieron,  afluentes insuficientes y un incremento de las temperaturas. Pese a las denuncias,  desde el Ministerio de Medio Ambiente se explicó que el espejo de agua se encontraba en una etapa de recuperación en comparación a otros años.
En Cochabamba, tras la muerte masiva de peces, aves y ranas por altos niveles de  contaminación, la sequía agravó el problema. Para septiembre, el agua retrocedió al menos tres metros de la orilla norte dejando  tierra agrietada y fauna en estado de descomposición, que se convirtió en un foco de infección.
Había alertas, y no pocas, sobre la amenaza a las represas paceñas. Esos caudales, sin embargo, se secaron sin que las autoridades  tomen previsiones para evitar la crisis.
 La Paz sin agua
En enero, el lago Poopó  se había convertido en una enorme planicie  en la que reposaban  decenas de barcas  abandonadas donde permanecían   redes de pesca, mantas y utensilios  de cocina. Todo intacto   como si  el agua hubiera desaparecido junto al pescador en unos segundos. En medio de esos vestigios, desde San Agustín de Puñaka, Aurelio Poma avanzaba en su bicicleta. A cuestas trasladaba un bidón con cinco litros de agua que había conseguido  a poco más de una hora de viaje y que  debía alcanzar  para él, su esposa y sus hijos.
  Hasta entonces, situaciones como ésa eran impensables en las ciudades. Sin embargo, desde noviembre la búsqueda de agua se ha convertido en la tarea diaria para los vecinos de al menos 94 barrios de La Paz.
«Todos los días tenemos que ir a buscar  un poco de agua. Las wawas son las que sufren porque no hay con qué darles de comer”, es la queja de don Aurelio Nina, habitante de Villa Salomé,  que se repite en tres de cada 10 habitantes de la hoyada.
Durante el primer mes del racionamiento,  conseguir agua se convirtió en una odisea que se desarrollaba  en medio de protestas, bloqueos y marchas vecinales. El primer cronograma de EPSAS fijaba 12 horas de corte del suministro día por medio.
Sin embargo, la empresa no cumplió esos horarios y a falta de reservas en las represas endureció los cortes dando   sólo tres horas de provisión cada tercer día. Pero ni con los nuevos cronogramas se pudo resolver la situación, especialmente la de  los barrios más alejados que desde el inicio de la racionamiento no volvieron a recibir el líquido por red.
Ante el desabastecimiento y las protestas de la población, EPSAS decidió poner en marcha un plan de distribución  por medio de cisternas y tanques que instaló en los barrios.   «Hemos tratado de llevar una hasta Villa Salomé pero en el camino los vecinos nos han detenido y han vaciado toda la cisterna”, comentó Rolando Espinoza desde la fila de espera  para aprovisionarse del tanque estacionario de Pampahasi.
  Desde su domicilio en Villa Salome, hasta este punto Espinoza debe caminar cada día al menos 30 minutos cargando baldes con el recurso en el camino de regreso. En ocasiones  alcanza a obtener el líquido y en otras debe esperar a que el tanque sea recargado.
 En los 94 barrios que sufren el racionamiento se han instalado 44 tanques estacionarios y  37 membranas de alta capacidad  de almacenaje de agua.  En todos los puntos el panorama es similar: hay gente con baldes, tachos y botellas esperando su turno. Los que tienen  vehículos logran acopiar el líquido en recipientes más grandes, los demás reciben sólo lo que pueden acarrear.
 La falta de agua no sólo  afectó en las tareas cotidianas de las familias. En cinco regiones, el fin del año escolar tuvo que ser adelantado del 7 de diciembre al 25 y 30 de noviembre; mientras que algunos hospitales reprogramaron cirugías ante la dudosa calidad del agua.
   «No hay brote epidemiológico;   pero estamos en una situación de emergencia. Hay que ser claros con la población: estamos viviendo una situación de emergencia”, afirmó a mediados de noviembre el jefe de la unidad de Salud Ambiental del ministerio del área, Daniel Cruz.
EPSAS en la mira
 Ante el  creciente problema, el 16 de noviembre el presidente Evo Morales anunció  la destitución de Benecio Quispe y Rudy Rojas cabezas de  la Autoridad Reguladora de Agua (AAPS) y EPSAS, respectivamente. En su lugar ingresaron Víctor Rico y Humberto Claure, ambos nombrados por el Ministerio de Medio Ambiente y Agua.
Siguió una serie de denuncias de sueldos de más de 32.000 bolivianos en EPSAS y contrataciones políticas y no técnicas. El 23 de noviembre, el gerente regional de El Alto, Roberto Rojas, fue destituido por «falta de capacidad técnica”. Actualmente las exautoridades, afrontan varios procesos por incumplimiento de deberes y atentado a la salud.
Emergencia de alcance nacional
Tras dos semanas  de  racionamiento en La Paz,   desabastecimiento de agua en Sucre y Potosí, peleas entre mineros y campesinos por el control de escasos ojos de agua, el 21 de noviembre el Presidente  declaró la emergencia nacional por sequía. «Hay que estar preparados para lo peor”, advirtió.
En un sobrevuelo  por todas las represas de La Paz y El Alto  -incluidas Tuni Condoriri y Milluni- y, principalmente, la cuenca Hampaturi Morales corroboró que las denuncias de sequía que en su momento se consideraron exageradas eran una penosa realidad. «Tengo que decir la verdad, sólo queda esperar las lluvias y la mejor forma de atender la falta de agua es con cisternas.
Pensamos en bombear agua, pero  las lagunas están secas”, aceptó.
Tras la declaratoria de emergencia, el Gobierno creó el Gabinete del Agua, a la cabeza del ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana. Inmediatamente las Fuerzas Armadas tomaron el control de la distribución  por tanques y cisternas custodiadas de conscriptos.
 Entre controversias, vehículos repartidores de combustible arribaron a la sede de Gobierno desde el interior del país. Se cuestionó su procedencia y la calidad del líquido que brindaban a los ciudadanos de La Paz y El Alto, municipio al que el racionamiento fue extendido.
En medio del conflicto, los intereses políticos salieron a flote cuando  EPSAS, mediante un comunicado, prohibió que las cisternas de la Alcaldía distribuyan agua a los barrios afectados y que los 500 funcionarios ediles sigan brindando su apoyo. El argumento fue que la comuna «buscaba protagonismo”.
«Es absurdo e irracional rechazar la ayuda de cisternas que a los paceños les hacen falta. La crisis no está bajo control, aún hay filas, bloqueos y vecinos molestos porque no reciben el líquido”, reprochó en respuesta el alcalde Luis Revilla.
  El 9 de diciembre la ministra de Medio Ambiente y el alcalde Revilla retomaron la coordinación.
Entre pronósticos y ruegos
Lunes 7 de noviembre. Entre lágrimas un grupo de niños suben al cerro de Tarvita en Chuquisaca. Postrados en rodillas claman al cielo por lluvia. «Agua Tatay, tenemos sed.
Perdónanos por todo lo que hemos hecho. ¡mandanos agua Tatay!”, ruegan.
Uno de ellos lleva en sus manos una cruz y llora: «Tengo sed, mi vaquita se está muriendo”.
Sus padres ruegan en otro de los cerros. Elevan oraciones en quechua y aseguran que continuarán con el pedido hasta que el cielo les dé agua. Siete meses antes,  pobladores de Mojocoya del mismo departamento, también peregrinaron a los cerros pidiendo ayuda.
A ocho horas de viaje, en Sucre,  las protestas vecinales se masifican porque desde mediados de octubre  no hay agua. Lo mismo se vive en Potosí donde parte de la urbe ya no tiene acceso ni a las cisternas.
En La Paz y El Alto, hace unas semanas decenas de amautas    subieron al Huayna Potosí, al Illimani, al Mururata, al Tuni Condoriri,  los cerros guardianes. Recogieron agua en vasijas y con ella realizaron un gran ritual para convocar a la lluvia.
 El Senamhi pronostica  que las lluvias  se incrementarán en diciembre y enero. Hasta entonces, el Gobierno trabaja en perforación de pozos y captación de ríos y lagunas.
A finales de 2015 los pronósticos  anunciaban que  el fenómeno del Niño ingresaría al país con  granizo, olas de calor  y sequías extremas. También hubo otras alertas pero ni ruegos ni pronósticos fueron efectivos.
¿Se pudo prevenir la crisis del agua? Autoridades  se contradicen
 Desde el inicio de la crisis, la ministra de Medio Ambiente, Alexandra Moreira, y  el presidente Evo Morales aseguraron que se enteraron de la crisis el mismo día del racionamiento. El exdirector de la AAPS, Benecio Quispe, que a un principio señaló que EPSAS no comunicó la situación,  manifestó después, que él alertó sobre el problema.
«EPSAS nunca  ha reportado que las represas estaban en nivel tan bajo”, sostuvo antes de su destitución.
Sin embargo, tras el anuncio de un proceso penal, aseguró  que  Moreira, en septiembre ya «estaba informada” sobre la emergencia. «El 9 de septiembre enviamos a la Ministra un reporte indicando cuál es la situación de EPSAS”, sostuvo.
Al respecto, la Ministra reiteró que ella no conocía la situación. «Si la alerta se hubiese dado, se hubiese planificado para evitar el racionamiento. Eso no debería haber pasado ni con 94, ni con 30, ni 20 barrios… con nadie”, dijo.
La autoridad señaló que en los reportes que recibió  en septiembre mostraban niveles de oferta acuífera superiores a los de la demanda. Quispe insistió. «No sólo estaba informada, sino tiene la obligación de estarlo porque al ser  cabeza del Ministerio  es titular del 100% de las acciones de EPSAS”, dijo.
El 1 de diciembre, el Presidente anunció proyectos para garantizar la provisión de agua a La Paz.
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http://www.paginasiete.bo/sociedad/2016/12/19/

 

Geocientíficos anonadados descubren una ‘corriente en chorro’ de hierro fundido en el núcleo de la Tierra

1 Mar

 

 

EL FLUJO CORRE HACIA EL OESTE, POR DEBAJO DE ALASKA Y SIBERIA, A 3.000 KILÓMETROS BAJO LA SUPERFICIE DE LA TIERRA.

Un grupo de científicos parece haber identificado una característica desconocida del núcleo de nuestro planeta. El estudio, publicado en la revista Nature Geoscience, detalla evidencia de una “corriente en chorro” de hierro líquido que fluye hacia el oeste, por debajo de Alaska y Siberia, a 3.000 kilómetros bajo la superficie de la Tierra, informa The Independent.

El descubrimiento surgió de una serie de medidas tomadas por los satélites Europe’s Swarm, que ofrecen un mapa del campo magnético de la Tierra, para entender mejor cómo funciona éste. Los científicos estiman que el chorro fluye a unos 50 kilómetros por año.

 

“Podría no sonar como una gran velocidad para quienes estamos en la superficie de la Tierra, pero hay que recordar que se trata de un metal líquido muy denso (…) Probablemente sea el movimiento más rápido que podemos tener en cualquier lugar dentro de la Tierra”, explica a BBC el Dr. Chris Finlay, coautor del estudio y académico de la Universidad de Dinamarca.

En cierto modo, el flujo de hierro líquido se parece a la corriente atmosférica –un cinturón de aire a una gran altitud que permite a los aviones viajar más rápido a sus destinos.

Los científicos creen que el chorro tiene unos 420 kilómetros de ancho, aproximadamente. “Es probable que la corriente en chorro haya estado ahí por cientos de millones de años”, dice el principal autor del paper, Dr. Phil Livermore, de la Universidad Leeds.

Se cree que la corriente se creó debido a su proximidad con dos regiones diferentes en el corazón de la Tierra. Cuando el hierro fundido se acerca a los bordes de cada lado se impulsa hacia afuera formando una corriente de chorro.

El profesor Rainer Hollerbach, también de la Universidad Leeds y coautor del estudio, dice que para que el impulso para que el fluido se mueva podría venir de la flotabilidad, o bien podría estar provocado por los cambios en el campo magnético en el núcleo.

FtE: El Ciudadano