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Celebración de Todos Santos en Santa Cruz

26 Oct

Preparación de la Mesa de Difunto

26 Oct

Preparación de la Mesa de Difunto

La mesa o altar del difunto debe estar preparado para el medio día, pues se dice que las almas llegan el 1 de noviembre justo al mediodía. Su estructura tiene un lenguaje simbólico de color y disposición de los diferentes elementos que la componen.

Se coloca un mantel negro para las almas de personas mayores y blanco cuando se trata de niños, muchas veces el altar puede ser para ambas edades, mitad blanco y mitad negro.

Para las almas pequeñas, jóvenes y solteros no hay bebidas embriagantes, sólo refrescos, dulces, galletas, frutas, guirnaldas multicolores, predominando el color blanco, como color de pureza del difunto llamado «angelito».

En el altar se colocan los elementos rituales hechos de pan, como las escaleras, la cruz cristiana, los Phillus (roscones para colocarse en el cuello de los pasantes de la fiesta), aves diversas, como los cóndores; luego esta la t´ant´awawa en sus diferentes variedades. En muchos casos en este lugar se encuentra el epitafio del difunto con su fotografía y la inscripción del nombre y día de su fallecimiento. Encima del altar, cogido por las cañas están las pasanq’allas multicolores que asemejan las estrellas del cielo.

Luego viene el espacio donde se colocan las bebidas, las comidas, las galletas, la t´ant´awawa, t´ant´a caballos, t´ant´a titis (gatos), t´ant´a llamas. De la misma manera están presentes las bebidas, refrescos, cerveza, coca, frutas, biscochuelos, dulces y masitas.

En la parte inferior de la mesa, se colocan flores de color blanco y amarillas como la retama, además de los tallos de cebolla (tocoros) que proporcionan a las almas el agua para calmar su sed. En las cuatro esquinas de la mesa se colocarán las cañas y se adornará la mesa con coronas y suspiros de colores.

Cada ofrenda y figura tiene un significado que vale la pena saberlo. Por ejemplo:

CABALLO PARA EL ALMA

Sirve para llevar a las almas de retorno al cielo luego de su llegada a la tierra. Otros suelen relacionarlo como un medio de transporte que apoyará a la llama para llevar carga cuando ésta esté colmada de ofrendas.

LA LLAMA

Es un medio de transporte, en ella el alma se lleva todas las ofrendas que fueron preparadas por los familiares y amigos (pan, comida, fruta) y que solían ser del gusto del difunto cuando estaba en vida. Estos alimentos le servirán como provisión hasta el próximo año.

La llama es uno de los elementos más tradicionales de Todos Santos, ya que se creer que es un símbolo de unión entre el cielo y la tierra.

La soga o wisca

Tiene una forma de rosquita y sirve para que el alma amarre sus ofrendas sobre la llama.

EL PERRO

Permite que el difunto cruce el río. «Dicen que cuando el difunto fue bueno con los animales, el perro lo lleva bien protegido en su espalda, pero cuando fue malo lo pone en la punta de su hocico».Se le atribuye al perro la capacidad de ver en el mas allá virtud que ayuda a conducir a las almas en su camino al descanso.

EL DIOS SOL

Representa al dios de los tiwanacotas, que era conocido como Wiracocha. También se lo conoce como Whilatantacha, porque representa las personas que fallecieron de ancianos y representa una nueva vida para las almas renaciendo para emprender nuevas acciones.

ESTRELLAS DE LUZ

Con su brillo las estrellas alumbran el camino de las almas sirviendo, según las creencias, a aquellas almas que tienen más obstáculos para llegar ante Dios.

Las estrellas permiten que el difunto se oriente correctamente y sin tropezones por el camino que le fue trazado.

LA ESCALERA

Las hay de dulce, de masa, para almas viejas, jóvenes y de niños. Su función es ayudar en la subida y bajada de las almas. Es un elemento simbólico que fue recientemente incorporado ya que representa el instrumento que servirá para compensar las imperfecciones que pudo tener el difunto y así ayudarle a llegar al cielo permitiéndole alcanzar el perdón de Dios. En las mesas se colocan hasta tres de estos elementos.

CORONAS EN LA MESA

Son un símbolo cristiano que representa la muerte. Muchos dicen que estas son utilizadas por las almas en el largo camino de regreso. Al momento de esperar al muerto, las coronas se colocan en la parte superior de las mesas de Todos Santos, sin embargo, otros tienen la costumbre de colocarlas en los niveles intermedios o próximas a la escalera.

LAS T’ANT’AWAWAS

Son la representación de las formas humanas de los seres que ya se marcharon, están hechas de masa y llevan en la parte superior caritas o caretitas de yeso.

Las t’antawawas reciben el nombre de achachis cuando son varones mayores y awichas cuando son mujeres. Por lo general las caretitas se colocan de acuerdo a las habilidades que demostraron cuando estuvieron vivos.

LA QUISPIÑA

Masa en base a quinua cocida, que además de ser el alimento tradicional de esta fiesta, sobre todo en el altiplano, gracias a su plasticidad permite hacer figuras que representan a los animales y enseres de casa que el difunto se llevará.

Caña de azúcar

Da la sombra necesaria que requiere el alma para sus días de sol y lluvia, además de servir de bastón para el viaje de retorno. Se coloca en las cuatro esquinas de la mesa. Se considera que el dulce es propicio para la comunión con las almas mientras que la sal la impide.

LA COMIDA

Se destacan el ají de arveja, el de fideo, la jallpa y el luxro, entre otros, pero también se incluyen las comidas que eran del gusto del difunto. El ají por su fuerte aroma y picante es el elemento de atracción.

La chicha morada

Aplaca la sed del difunto y endulza su paladar. Está hecha a base maíz morado, azúcar y limón. También se pone a la mesa las bebidas preferidas del difunto.

EL TOCORO

Es el tallo y flor de la cebolla que representa el bastón que necesita el difunto y es una reserva de agua para calmar su sed.

Las frutas

Se colocan todas las frutas que degustaban los difuntos. El Momento que se recoge la mesa se reparten entre los amigos del difunto

“El Diario”  del 2 de noviembre del 2004

La dulce tradición de la fiesta de Todos los Santos y difuntos

26 Oct Day of the Dead altar with flowers, sugar skulls, candles, bread, and family photo

Imagen actual: Day of the Dead altar with flowers, sugar skulls, candles, bread, and family photo
 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
TERESA PEREDO, ARTESANA CON 40 AÑOS DE EXPERIENCIA

Uno de los lugares más visitados por tres generaciones durante las fiestas de Todos Santos, es la casa de la familia Peredo Castillo, que se encuentra colindante al pasaje Atacama, detrás de la iglesia de San Ildelfonso.

Ya por los alrededores el olor a dulce, aromatiza los rincones; dentro de la casa el calor del sótano se encuentra a casi 33 grados centígrados.

La razón de este sopor se encuentra en una esquina de la habitación, donde se cristaliza el azúcar  en tres ollas de aluminio. Los propietarios afirmán que más o menos hay un quintal de azúcar en cada olla, aunque está cociendo lentamente, exteriormente se observa como cientos de burbujas transparentes bullen una tras otra y revientan al tomar contacto unas con otras.

Sólo el ojo experto de la propietaria Teresa Peredo reconoce cuando el almíbar está a punto para verter su contenido sobre batanes, científicamente se conoce que el azúcar llega a casi 140 grados centígrados.

«El azúcar debe atravesar por una reacción química -la proporción es un secreto familiar-, después se lo deja reposar y se escurre a otro recipiente para volver a purificar. Finalmente esta base es sometida al calor» asegura Peredo, quien al mismo tiempo explica que elabora entre 120 y 150 quintales de azúcar, sólo para esta fiesta.

Trabajo manual

Luego de que la masa se enfría un poco sobre el batán, uno de los empleados se encarga de amasar y de dar el color con tinte vegetal, con una serie de movimientos.

De ahí pasa al soporte vertical donde Noel Peredo, lo vuelve a batir manualmente, éste muestra sus manos teñidas completamente de rojo y con una sensación térmica elevada.

Luego de «batir la masa» se separa en bolsas plásticas y luego envueltas en frazadas para mantener el calor y así poder trabajar con ellas.

Doña Teresa asegura que ella conoce del ramo hace más de 40 años, cuando aprendió la receta que su abuela, Benedicta Borda, le enseñó a su madre, y que hasta el presente a podido mantener vigente e incluso incursionarla en otro tipo de masa.

La familia Peredo comienza a tomar los pedidos desde el mes de agosto y se pone manos a la obra el primero de septiembre. «Son tres meses de trabajo, pero vale la pena, puesto que nosotros proveemos a todo este lado del valle e incluso llegan de la ciudad», asegura Teresa Peredo.

Dentro de este taller trabajan unas 20 personas, las cuales ya llevan años de actividad.

«A pesar de trabajar más de 10 años aún tenemos accidentes, no debemos olvidar que la masa está muy caliente al momento de moldearla», asegura Guadalupe Castellón, hija de la propietaria, la cual será la primera de la cuarta generación en conocer el secreto de la masa de los dulces de Todos santos

Miguel Castillo es el primer eslabón de la cadena de producción, él es quien se encarga del trenzado principal de las estructuras. «Todo es cuestión de práctica y de habilidad. Luego de moldear el hilo grueso del pastillaje, hay que empezar a dar forma de inmediato porque sino comienza a endurarse la masa y eso de alguna manera hace que la tarea sea más morosa», asegura Castillo.

En el sótano las empleadas van tomando porciones de la masa y las utilizan para crear diferentes artículos, como agarraderas para las canastas, las cuales tienen sellos en su superficie, luego también forman las flores, moldean las cruces y otros.

«Es bien moroso, hay que hacerlo rápido porque luego se enfría y se puede arruinar la masa, para ello nos ayudamos de tijeras, limas y todo aquello que nos ayude a terminar el trabajo con prontitud», dice Guadalupe Castillo.

Una vez que el esqueleto de la pieza está armado y seco se la lleva al primer piso, donde José Hinojosa se encarga de darle los primeros toques.

Hinojosa relata que el secreto está en sus manos, y no por su habilidad manual sino porque él tiene las manos secas, no traspiran y esa es la clave de su puesto de modelador de pastillaje.

Diseños originales

Uno de los factores que da mayor realce al trabajo que realizan en este taller es la habilidad de su modelador, Noel Peredo, quien logra armar las estructuras más caprichosas que el cliente solicite, como ser: bicicletas, motocicletas, mariachis, carniceras y todo aquello que los dolientes pidan, por lo general son cosas muy cercanas al difunto, ya sea en su profesión o en su cotidianidad. Es así como éste dulce se convierte en el centro de atención de la mesa en Todos Santos.

http://www.eltunari.com/quillacollo/noticias-quilacollo/926-la-dulce-tradici%C3%B3n-de-la-fiesta-de-todos-los-santos-y-difuntos.html

 

Todos Santos en Bolivia: Origen y significado

26 Oct

En Bolivia, desde tiempos inmemoriales, las comunidades originarias celebran la fiesta a los muertos. Con la llegada de los conquistadores españoles ésta fiesta se fusionó con la fiesta de Todos Santos que los católicos celebran los dos primeros días de noviembre de cada año. Desde entonces la tradición de festejar a las almas y ajayus (“almas” en aymara) de los muertos forma parte de los detalles culturales de muchos bolivianos.

Una de las importantes fiestas o celebraciones en Bolivia se da en los dos primeros días del mes de noviembre. En la fiesta de Todos Santos las familias bolivianas conmemoran y recuerdan a los muertos. Es el tiempo en que se preparan elementos que simbolizan la añoranza por las personas fallecidas.
Los cementerios de la mayoría de las regiones del país son abiertos para recibir a los dolientes que realizan rituales en honor a sus conocidos. Es al medio día del primer día de noviembre que las familias preparan una mesa sobre la cual colocan un mantel, adornos y flores. Si el mantel es de color blanco es porque el fallecido recordado es un niño y si es de color oscuro o negro se trataría de una persona adulta.
El culto a los difuntos se conserva mucho más en el área rural y con muchas semanas anticipadas de preparación, esencialmente en lo referido a los elementos culinarios que son una singular característica de esta festividad.
Todos Santos en Bolivia - Bolivia informa
Los alimentos que dominan en la mesa son los preferidos por el difunto: flores, una serie de masas, fruta seca, caramelos en forma de animales, escaleras de pan (que proviene de la tradición católica que simboliza la subida o bajada del cielo), coca y chicha, instrumentos musicales y tantawawas. Las velas simbolizan la presencia del difunto, la cual es encendida a medio día del primero de noviembre.
El elemento principal y muy característico de estas fechas son las tantawawas, que en una traducción literal significarían “niños de pan”. Este último elemento es una reminiscencia de un rito de la época incaica, donde se dice regalaban niños sacrificados a las divinidades del mundo sobrenatural, más conocido hoy en día como “mundo de los muertos”.
Los familiares, siempre sentados alrededor de la mesa, reciben al o los difuntos con oraciones, para luego compartir la bebida y la comida. También es una tradición que grupos de niños vayan de casa en casa para rezar y cantar (coros en aymara) para las almas de los muertos, recibiendo a cambio una parte del festín. Estos cantos se realizan en rima para recordar el alma de los que ya partieron.

Así como se piensa que las almas llegan al medio día del 1° de noviembre, la tradición indica que al medio día del siguiente día empieza la despedida a las almas, siempre con abundante comida y bebida, ya que se piensa que el muerto necesita mucha energía para su viaje de vuelta. Existen referencias históricas que antes del coloniaje español, se solían sacar los restos de los fallecidos para rendirle culto.VIDEO: Todos Santos en Bolivia
Origen del día de Todos los Santos Con varias modificaciones y en épocas distintas, éste día fue instituido por la iglesia. La misma fecha de celebración sufrió modificaciones, antes de quedar fijada para el 1 y 2 de noviembre. El sincretismo entre la tradición cristiana y la originaria ancestral juega un papel complejo para encontrar el origen de esta fiesta.
En los primeros días del Cristianismo se acostumbró a solemnizar el aniversario de las muertes de los mártires cristianos en el lugar del martirio, y esa parece ser la referencia cercana de dónde y porqué nace este culto. Fueron tantos los mártires que los días no alcanzaban para honrarlos a todos. El almanaque y sus días no alcanzaban.
Luego de varias fechas, el Papa Gregorio III determinó que el 1 de noviembre sea la fecha de esta celebración, efecto y contra respuesta a una celebración pagana conocida como “Samhain” o Año Nuevo Celta (ahora llamado Noche de Brujas o Halloween) que se festejaba la noche del 31 de octubre.
Debido a que los pueblos adoctrinados cristianamente se negaban a abandonar sus raíces y fiestas, la iglesia decide encontrar una forma para convertir al cristianismo a los pueblos de tradición pagana. Los regentes católicos se preocuparon por instituir nuevas fiestas, que casaran en acontecimiento y fecha  con las antiguas fiestas de estos pueblos. Así los nuevos creyentes irían dejando de lado sus antiguas creencias, es aquí que el sincretismo religioso se dio con mayor énfasis.
Todos Santos en Bolivia - Bolivia informa
Algunos apuntes importantes de esta fiesta • Todos los preparativos para la tradicional fiesta empiezan faltando semanas antes de la celebración, generalmente las familias que tienen difuntos recientes son las que afanadamente realizan los ricos y diversos panes o masitas.
• Antes de la celebración, los cementerios son preparados para recibir a las almas. Los dolientes reparan y limpian los nichos de los familiares para el ritual del 2 de noviembre en que se despide a las almas.
• Los componentes de la mesa de esta festividad no solo a las masitas, también se tiene una variedad de componentes como la comida, el cual haya sido del gusto de la persona recordada.
• Los elementos básicos de la mesa son: la tantawawas, bizcochuelos, masas de pan en forma de caballos, escaleras o llamas. Además se coloca platos tradicionales de comida, caña de azúcar, chicha morada, velas, flores, frutas, etc.
• Las tantawawas son panes con apariencia de niño recién nacido el cual representa a un ser querido muerto.
• Los caballitos y las llamas significan la ayuda que necesitan los difuntos  para cargar todas las ofrendas.
• La escalera sirve para cruzar obstáculos para bajar y subir del cielo.// Educa Bolivia

Tradicion de Todos Santos en Bolivia

26 Oct

Cada año, al inicio de noviembre, retornan las almas o ajayus de nuestros seres queridos que ya fallecieron. A ellos se los espera con los altares armados de los difuntos conocidos como apxatas, que incluyen alimentos, bebidas y sobre todo a las tantawawas, elementos que tienen un especial significado en la festividad de Todos Santos en Bolivia. Los amautas o sabios aymaras mencionan una y otra vez que “venimos de un Wiñay Marka (Pueblo eterno) y volveremos a ese Wiñay Marka por lo tanto, no existe la muerte sólo volvemos a nuestro pueblo”.

El ajayu también se diferencia entre el “jisk’a” (pequeño o menor) y el jach’a (grande o mayor) ajayu. El menor se describe como la energía que algunos pierden poco a poco en vida, ante el desequilibrio de sus energías positivas y negativas. En cambio el mayor, es la energía vital, ésta se pierde con la “muerte” de un ser, pero la energía es trascendente y permanece en otra dimensión, menciona el amauta Manuel Alvarado en su reciente obra: Cómo superar el miedo con el ajayu.

Todos Santos en Bolivia

El culto a los difuntos en los Andes se remonta a épocas prehispánicas cuando la muerte era concebida de otra manera para los pueblos y civilizaciones que desarrollaron el arte y la ciencia como los tiwanacotas y los incas. Para los pueblos aymaras la muerte natural no constituye un episodio trágico, sino un ciclo más de la propia vida. Por eso, cuando alguien fallece, se suele decir que esa persona “se ha ido” o “ha partido”. Entre las tradiciones que aún se mantienen se cree que los ajayus vienen para traer fecundidad y fertilidad para todo el año, porque en noviembre también se inicia la época de la siembra en los campos agrícolas del altiplano.

El 1 de noviembre al mediodía los “ajayus” regresan de sus montañas para convivir durante 24 horas con sus familiares y amigos, que les reciben preparando y recordándolos en cada hogar con un altar o “mesa” también llamada apxata que es adornada con flores, velas, cañas, frutas, bebidas y dulces, además de otros elementos.

Tantawawas en la festividad de Todos Santos en Bolivia“En algunas poblaciones altiplánicas, como en la provincia Aroma (La Paz), y en Oruro, en la región de los Chipayas, se tiene aún la costumbre de sacar el esqueleto de un difunto elegido por sus familiares, que eventualmente son los encargados de limpiar y adornar la iglesia y pasar el preste del lugar”, sostiene el estudio del amauta Manuel Alvarado en otras de sus obras: Origen de las Fiestas Andinas, El investigador considera que el cuerpo, la conciencia, la mente y la fuerza física dependen de un motor llamado la gran energía o ajayu que proviene a la vez de otra energía más grande, el pacha ajayu o la energía cósmica.

Según la cosmovisión andina el equilibrio universal del jaqi-warmi (ser humano) tiene un fundamental significado junto al ajayu en cuatro niveles que son: el amuyu (inteligencia y sabiduría, la razón y el pensamiento), al ch’ama (la energía vital del aspecto físico y biológico), el chuyma (la conciencia y los valores) y la qamasa (es el valor para enfrentar los retos de la vida. Estos son los elementos vitales en el ser humano en el jaqi-warmi y que junto al ajayu constituyen la energía vital cósmica.

Para la cultura aymara, la muerte es la continuación de la vida, y se cree que durante dos años el alma permanece acompañando a los vivos, para después ascender a las montañas donde se reintegra al mundo de los achachilas (antepasados) recién en el tercer año. “Por este motivo se realiza por tres años consecutivos la ‘apxata’ o el altar de los difuntos, un ritual realizado por los parientes cercanos del difunto, durante esos tres años llevan alimentos, productos, velas, flores y otros objetos ceremoniales hasta el cementerio y justo sobre la tumba elevan un altar”, se menciona en el estudio del amauta Alvarado

La Mesa de Todos Santos con las TantawawasPara algunos investigadores la festividad de Todos Santos en Bolivia se constituye en un complejo ceremonial de gran interés antropológico para valorar la importancia que adquiere la figura de los difuntos en la vida social de las comunidades aymaras contemporáneas que mantuvieron una serie de rituales y ceremonias, y que incluso fueron llevadas a los centros urbanos. Durante los días previos a la fiesta de los difuntos se inicia todo un afán por parte de los familiares en los preparativos como es la elaboración de las tantawawas.

Los ajayus que nos visitan suelen manifestarse de diferentes maneras con sonidos, golpes, en la fuerza del viento. Otra forma de manifestarse es por medio de los sueños, anunciando que la visita ha comenzado. Pueden quedarse incluso hasta la época de carnavales, dependiendo del trato que reciban, según las tradiciones aymaras.

El armar los altares de los difuntos o mesas, es todo un ritual y cada uno de los elementos que las componen tienen un importante significado en la festividad de Todos Santos en Bolivia. Algunos antropólogos consideran que el propio altar representa la montaña de los achachilas, de donde llegan los ajayus. Entonces el mantel de la mesa puede tener diferentes colores: blanco si el difunto es un niño o negro si el fallecido es una persona mayor. Otras familias suelen usar el aguayo colorido si el difunto es mujer.

Es importante delimitar el espacio donde se recibirá y se tendrá el reencuentro, por eso se suele usar cuatro cañas largas de azúcar que adornan cada una de las esquinas de la mesa, otros creen que éstas cañas se las colocan dobladas porque sirven como “bastones” para que los ajayus se apoyen y alivien su cansancio en su largo retorno. En la parte central del altar se coloca la fotografía del ser querido, del difunto que retornará del Wiñay Marka junto a abundante comida, flores, alcohol y hojas de coca. Otros familiares suelen incluir elementos católicos como cruces y rosarios. La tradición cuenta que “los ajayus vienen a comer la comida que más les gusta”, por eso la costumbre de colocar en las mesas los comidas y bebidas de preferencias del difunto.

La música tiene un papel fundamental en la despedida de los ajayus, al día siguiente del retorno de ellos se los despide con música y cantos en una celebración por su grata visita y para que se vayan alegres. Pero el primer día es más solemne y se suele evitar cualquier clase sonidos y ruidos en la espera atenta de alguna clase de manifestación durante su visita.

Visita a los cementerios en Todos SantosEn la mesa también se destacan las vistosas tantawawas panes con forma humana y un colorido rostro que es modelado en estuco y que representan al fallecido. Las familias también esperan a los ajayus de sus seres queridos con dulces bizcochuelos, kispiñas (galletitas de quinua), “maicillos” y un sinfín de “masitas” o dulces de diferentes formas como las cruces católicas, escaleras para “ayudar” a los ajayus en su camino de retorno y otros elementos ceremoniales con los que se adorna la mesa. El servirse los dulces biscochuelos también es una tradición que tiene el significado de endulzar la vida como un presagio de que vendrán días mejores pese a la pérdida de un familiar.

Las tantawawas también representan, según algunos investigadores, la pureza del difunto, antiguamente eran hechas de otros materiales, como muñecas. Se tiene el registro del descubrimiento de un keru o vaso ceremonial encontrado en la gran necrópolis tiwanacota de Cundisa en el lago Titicaca, con la representación antropomorfa de un rostro, posiblemente de quien fue enterrado en ese lugar.

La escalera de pan que también forma parte del altar del difunto de acuerdo significa una ayuda para la ascensión del espíritu al cielo, y que tiene connotaciones católicas. Mientras que las cebollas en flor, “tuquru”, sirven para que el difunto lleve agua para su viaje. Los caballitos de pan, son como una distracción del ajayu, porque se suele decir que ellos tienen forma de niños. Además el caballo y la llama, son útiles para que el ajayu pueda transitar por los caminos más difíciles en el mundo de los espíritus.

Las flores también tienen sus significados como las retamas en los floreros que sirven para ahuyentar a los espíritus enemigos, esta costumbre es muy usual, en los negocios, tiendas y hogares aunque sea durante otra época o en todo año siempre se pone retamas para combatir a las maldiciones o vibraciones negativas.

Un vaso de agua bendita para rociar la ropa del ser querido. Coca, cigarro, vino y refrescos, para que el espíritu se sienta satisfecho. La caña de azúcar o alma thuxru, para que sirva de bastón a las almas.

En Bolivia la tradición de los difuntos y de Todos Santos se mantiene como una de las costumbres que sobrevive frente a un marcado sincretismo cultural, que continúa siendo practicado y que es transmitido a través de las generaciones frente a la celebración foránea del Halloween, una costumbre respaldada como un hecho comercial que busca imponer una expresión que también fue desligada de su verdadero origen de los celtas de Inglaterra.

Los aymaras de la región de los Andes tienen la concepción del mundo como una totalidad, integrada e interrelacionada, pero sobre todo dinámica. Este mundo o cosmos tiene tres espacios claramente diferenciados en los que los ajayus pueden encontrarse. Uno de ellos es el Alax Pacha, o el espacio superior, un mundo lejano, el mundo de arriba. Es la región del universo donde moran algunos dioses. Espacialmente se la concibe como si estaría ubicada más allá de las cumbres de las montañas andinas. No corresponde al concepto católico del “cielo”.

Mientras que el Aka Pacha, es el plano medio, este mundo donde viven los seres humanos y los animales. Es el aquí y el ahora, es la tierra que pisamos y habitamos. Es el espacio en el que se expresa la Pachamama a través de las cosechas.

El Manqha Pacha, es el plano inferior, el mundo de abajo, de adentro, es un espacio cerrado, oculto, secreto y encubierto. Dicen que también es la morada de la principal diosa andina, la Pachamama, y de otros como del Supay, y no corresponde si se refiere al concepto católico del “infierno”.

El ajayu –que engloba los sentimientos y la razón– es entendido por la cultura aymara como el eje, la energía vital, el motor, de un ser que siente y piensa es la energía cósmica que da vida al movimiento. También puede compararse con el “aura” o chakra que son términos comunes en el continente asiático, son las ondas vibratorias que fluyen en todo el universo.

La festividad de los difuntos y de Todos Santos, una costumbre como una autoafirmación cultural se convierte en una de las tradiciones que son practicadas en el área rural y en las ciudades. En la región del lago Titicaca, específicamente en la isla Suriqui, los comunarios suelen armar los altares en la plaza central, cada familia invita a las demás personas bastante comida.

La costumbre de recibir a los ajayus de los seres queridos se repite con algunas variaciones en la región de los Andes, pero en esencia se trata de compartir por lo menos por el lapso de un día junto a los espíritus de los seres que ya han partido.

La fecha tiene un particular significado en el calendario agrícola-ritual del mundo andino, ya que en el transcurso de tiempo que comprende del 12 de octubre al 8 de noviembre, es el periodo que marca el final el Awtipacha o tiempo seco, para dar inicio al Jallupacha o el tiempo de lluvias.

Cuando llega el tiempo de lluvias se inicia también la siembra en los campos agrícolas del altiplano, un hecho muy importante ya que tiene que ver con el sustento de las familias aymaras. Entonces entre las tradiciones se espera a los ajayus, principalmente en el área rural, para que también las cosechas sean exitosas.

No sabemos si los ajayus tienen que travesar los diferentes espacios del Alax Pacha, Manqha Pacha o del Aka Pacha, ni cuánto tardan en llegar en Todos Santos, ni el tiempo que se quedan entre sus familiares, pero lo que conocemos es que las tradiciones se mantienen junto a las costumbres del pueblo.

Edwin Conde Villarreal/cambio
periodista

Cooperativistas y “chotas”, las novedades para t’anta wawas

26 Oct Rows of small painted masks with traditional Bolivian hats displayed at an outdoor market

Imagen actual: Rows of small painted masks with traditional Bolivian hats displayed at an outdoor market
 
 
 
 
 
LAS CARETAS DE YESO PARA LOS PANES DE TODOS SANTOS SE RENUEVAN

Cooperativistas y “chotas”, las novedades para t’anta wawas

La docena de las máscaritas cuesta entre 12 y 15 bolivianos. Los diseños clásicos, como cholitas, morenos y soldados compiten con los de personajes del Chavo.

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Las caretas de los mineros cooperativistas.

Anahí Cazas  / La Paz
Caretas  de   cooperativistas mineros y  de «chotas” renuevan este año  la oferta de las caretas  de yeso  para las t’anta wawas, esos  tradicionales panes de  la festividad Todos Santos, que se celebra cada  2 de noviembre.
«Este año,  traemos como novedades  las caretas de  las ‘chotas’ que son  las mujeres de vestido que se caracterizan por tener los pelos teñidos”, aseguró Gabriela Acero, quien ayer ofertaba una variedad de mascarillas de yeso   en la  avenida Max Paredes.
Las t’antawawas son el complemento esencial para armar la mesa de bienvenida a las almas de los muertos que llegan al medio  del 1 de noviembre.  Al día siguiente, en su despedida, se recuerda la festividad de Todos Santos.

Las  «chotas” se caracterizan por tener   el pelo suelto y  de color negro, castaño y rubio pero con  mechones teñidos, los labios pintados de rojo y las cejas delineadas. Se ofertan   en dos tamaños,  la docena de las grandes vale 15 bolivianos y de las pequeñas 12.
«Creamos también máscaras de los rostros de hombres jóvenes, que tienen cortes de cabello modernos”, acotó Acero, quien aseguró que la próxima semana sacarán más novedades.
Pasos más arriba, frente a la plaza Max Paredes,  Olga Zegales ofertaba ayer una variedad de caretitas de yeso.  «La figura de los   cooperativistas mineros  es lo último  para Todos Santos. Elaboramos este   diseño ante  la demanda de los compradores  que siempre  buscan mascaras que tengan relación con el difundo”, dijo.
Según la comerciante, el año pasado, varias familias ya consultaban sobre caretas con diseños de cooperativistas. Estos modelos  lucen los tradicionales cascos  que usan los mineros y bigotes. Algunas tienen el rostro pintado de blanco y otras, de color piel. La docena  cuesta 15 bolivianos.

Los modelos de las caretas son diseñados con más de ocho meses de anticipación. Son elaborados con  estuco y harina. Los artesanos se encargan de crear los moldes, de  secar las piezas y de pintar  en cada  los ojos y  el pelo.
Las caretas clásicas
A pesar de los nuevos diseños, las caretas tradicionales no pasan de moda. Por ejemplo, las   caras blancas con cabellos de colores y cachetes pintados son muy demandadas por la gente.
Entre otros   diseños clásicos están  los de soldados, achachis morenos, policías, mineros y cholitas. Otros de los modelos que siguen vigentes son las mascarillas de personajes de vecindad del Chavo del Ocho.  Su costo oscila entre uno a cinco bolivianos.
«La gente compra para regalar a los niños”, comenta Lucía Quispe, quien además resalta que las más vendidas son las mascarillas denominadas «uñitas” por su reducido tamaño. Estás a veces también se usan para hacer galletas.

Crean figuras de harina de trigo
Figuras de caballos y bebés  (wawitas) hechas en  harina de trigo son las   más demandas por los pobladores del área rural.
«Las wawitas  están elaboradas de harina de trigo y son muy demandas por la gente  que vive en el campo. Las compran para decorar sus mesas de difuntos”, contó  María Mamani, vendedora.
Según Mamani, las  figuras no son comestibles y  sirven sólo como ornamento en las mesas. Miden de dos a tres  a tres centímetros.

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