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Pan de todo santos

27 Oct

Todos Santos: 7 panes añejos para la travesía de las almas

27 Oct Loaves of bread with carved religious symbols on a wooden altar surrounded by lit candles and religious icons

Imagen actual: Loaves of bread with carved religious symbols on a wooden altar surrounded by lit candles and religious icons
 
 

 

PAGINA SIETE

T’antawawas, escaleras, llamas, ataudes, caballos, sol y luna y t’anta palomas no pueden faltar en una mesa. Ferias de panificadores preservan las costumbres.

 
 
 
PAGINA SIETE
 
lunes, 29 de octubre de 2018 · 00:12

Leny Chuquimia / La Paz

 

T’antawawas, escaleras y llamas son algunos de los panes que no deben faltar en la mesa de Todos Santos para recibir a las almas que, según reza la tradición, retornan cada primero de noviembre para estar con sus seres queridos. Ferias artesanales preservan el espíritu y muestran la renovación.

“Son 18 años que impulsamos la Feria de Todos Santos para mantener viva esta tradición que fomenta la unión familiar. Hemos visto que con el auge de Halloween se está perdiendo y ahora tenemos que poner más esfuerzo en recuperarla y preservarla para que las futuras generaciones conozcan nuestras tradiciones y las practiquen”, señaló el dirigente de la Federación de Panificadores Artesanales de La Paz, Dandy Mallea.

Los cambios en los panes

El pan es el elemento principal de la mesa. Con variadas formas, las masas simbolizan al difunto y a los seres y objetos que forman parte de su viaje después de la muerte. La escalera, la llama, la cruz, el sol y luna, el ataúd, la t’antawawa y el cóndor son los siete panes que no deben faltar en una mesa. Algunos se han perdido y otros con el paso del tiempo han cambiado.

“Por ejemplo, las llamitas se han cambiado por los caballos. Las llamas llevan la carga de las almitas. Van a avenir con bendiciones y se van a llevar todo lo que les vamos a preparar”, explicó una de las vendedoras de la Feria de Todos Santos de la Plaza Mayor.

Otra figura que fue modificada, pero que tampoco es muy solicitada, es la t’anta paloma que representa al Espíritu Santo. Esta sería una modificación del cóndor, el ser que transportaba a los ajayus a la morada de los achachilas en lo alto de las montañas y los nevados.

El pan con las formas de sol y luna superpuestas es uno de los elementos que se están perdiendo, según algunas feriantes. Casi siempre es remplazado o confundido con la corona. Sirve para que estos dos astros iluminen el camino de los viajeros durante el día y la noche.

Otro elemento importante es la escalera que sirve a las almas para bajar del Alaxpacha (el mundo de arriba) al Akapacha (el mundo terrenal). Para los niños, las hacen de dulce y dicen que es para que los angelitos (como se les dice a los difuntos en la infancia) suban al cielo.

“El ataúd tampoco puede faltar. Lo representamos con los bizcochuelos, pero a la vez también son la almohada en la que descansarán las almas en su largo viaje”, indicó Mallea.

Como una muestra del sincretismo religioso las cruces de pan representan los pecados del difunto cuando estaba vivo, además de la vida y la resurrección de Jesús. Pero también -dicen los feriantes- que es una representación de la Cruz del Sur, una constelación de gran importancia en la cosmovisión andina.

“El pan central es la t’antawawa. Es la que tiene la forma del difunto. Pueden ser hombres, mujeres, adultos mayores, jóvenes o bebés”, dijo Mallea.

De acuerdo a los años de la partida del difunto, las t’antawawas que lo representen deben ser de mayores dimensiones. Las caretitas que se usan para ponerles un rostro deben parecerse al finado en sus facciones.

 

 

La t’antawawa más grande

Como una forma de incentivar a la elaboración de estos panes la Federación de Panificadores Artesanales elaborará la t’antawawa más grande de La Paz. Como cada año, la meta es superar la longitud de la gestión pasada.

“El año pasado estábamos sobre los tres metros, esperamos superar esa medida. Estamos haciendo la planificación para ver qué panaderos serán los encargados de este año”, aseveró el dirigente del sector.

El pan será presentado en el atrio de San Francisco el 1 de noviembre durante el armado oficial de la mesa de Todos Santos de la Federación. Habrán resiris y varias sorpresas.

“Tenemos todas las masitas necesarias para que la gente pueda comprarlas. A diferencia de Halloween esta es una fiesta sin miedo ni terror, sino llena de unión familiar y alegría. Recibimos a nuestros seres queridos, compartimos con ellos y preparamos su plato favorito”, dijo.

En diferentes plazas de La Paz, las asociaciones de panificadores organizan ferias en las que ofertan al público una gran variedad de panes y masas horneadas, desde dulces hasta saladas.

Como cada año, cada asociación arma una mesa en honor a las almas de sus afiliados o personalidades paceñas que ya murieron. Para quienes deseen adquirir estos productos pueden acudir al atrio y la plaza Mayor de San Francisco y también al atrio de la iglesia la Merced.

 

Otros elementos

Según la tradición, el altar o mesa de difuntos debe estar lista al mediodía del 1 de noviembre. Debe permanecer armada por 24 horas.

Además del pan, para cumplir esta larga travesía son imprescindibles el agua y la coca. Por ello, en la mesa se colocan un montón de la hoja y el “tokoro”, que son cebollas en flor que tienen las cabezas huecas para guardar el agua como en un cántaro.

De acuerdo al gusto del difunto debe haber un plato de comida, una bebida, frutas y algunos manjares. Entre los ornamentos también se colocan cañas de azúcar, que dicen, sirven como bastones para las almas. Además se debe adornar con guirnaldas de colores hechas de polietileno, flores y velas.

La chicha morada para aliviar la sed

 

Para preparar esta bebida tradicional se precisa: seis libras de maíz morado (remojado en agua fría la noche anterior), una piña madura, una manzana, azúcar al gusto, 10 litros de agua, una rama de canela y 10 clavos de olor.

En una olla grande, hay que poner a hervir el maíz en bastante agua. En otra hacer hervir la piña cortada en rodajas -con todo y cáscara- junto con la canela, el clavo de olor y la manzana partida en trozos. El tiempo de cocción puede ser unos 45 minutos. Los tonos oscuros serán una muestra de que están listos.

Mezclar sólo el líquido y dejarlo enfriar. Poner azúcar al gusto antes de servir. Se puede aumentar el jugo de un limón.

Los más dulces bizcochuelos

Para una masa esponjosa se precisa 30 huevos, dos libras de harina blanca, una y media libra de azúcar, una copa de singani y una cuchara de polvo de hornear. También se deben preparar unas pequeñas cajitas de papel.

Lo primero batir las claras hasta que estén a punto nieve, de a poco aumentar las yemas. El azúcar y la harina -mezclada con el polvo de hornear- deben ser cernidos sobre los huevos con movimientos envolventes muy suaves, alternando con el singani.

Para la cocción se debe colocar porciones de la maza en las cajitas de papel. En un horno a temperatura regular la cocción será de unos 15 minutos, deben quedar dorados.

T’antawawas, las más importantes

 

Los ingredientes son: ocho tazas de harina blanca, una cucharada de levadura seca, tres cucharas de azúcar, media cuchara de sal, 120 gramos de manteca, un huevo, leche y agua lo necesario.

Para empezar, en una taza grande se debe colocar la levadura en agua tibia junto con el azúcar. Dejar reposar unos 20 minutos.

En otro recipiente poner la harina con la sal. La leche se debe echar en el centro de a poco, igual que la levadura y azúcar ya disueltos. Mezclar todos los ingredientes, incluyendo la manteca hasta formar una masa compacta. Dejar reposar una media hora y luego tomar porciones para darles forma. Hornear de 20 a 30 minutos.

Suspiros, último aliento de vida

 

Los suspiros son unas golosinas hechas de huevo que representan al último suspiro de vida antes de fallecer. Los ingredientes son pocos y su preparación muy sencilla.

Serán necesarias 8 claras de huevo, el jugo de medio limón y tres y media tazas de azúcar molida. Si desea darles color también se puede añadir colorantes comestibles.

Como primer paso se debe batir las claras a punto nieve. De forma lenta agregar el azúcar sin dejar de batir. Añadir el jugo de limón de forma que la mezcla no quede suelta.

Con una cuchara colocar pequeñas porciones en latas forradas con papel mantequilla. Meter al horno suave durante 45 minutos.

Maicillos en la mesa de difuntos

 

 

Necesita dos libras de harina de maíz blanco cernida, una cucharilla de polvo de hornear, una libra de azúcar molida, una libra de manteca, cuatro huevos y un sobre de canela molida.

El primer paso es tamizar la harina con el polvo de hornear. Luego se debe mezclar con el azúcar.

Colocar la manteca en los ingredientes secos y mezclar hasta que sea absorbida. Se forma una especie de pasta que debe ser distribuida en bolitas medianas.

Una vez acomodada en el molde se aplasta la masa por el centro y se le espolvorea canela molida. Después se hornea entre 15 y 20 minutos. De acuerdo al gusto, una vez cocidos, se les puede poner mermelada de frutas.

Todos Santos forma parte de un amplio ciclo de rituales en torno a la muerte

27 Oct

Periódico Digital PIEB • 30-10-2015 Todos Santos Periódico Digital PIEB Las sociedades humanas han creado rituales para superar colectivamente la muerte de las personas que marcaron sus vidas. Y la sociedad andina no es la excepción. Todo un ciclo de rituales en torno a la muerte se coronan con la fiesta de Todos Santos, una celebración sincrética y que combina tradiciones andinas y católicas.

La antropóloga, docente universitaria e investigadora Angela Riveros Pinto ha estudiado estos “Rituales de muerte e identidad de los migrantes aymaras”. En esta entrevista explica la necesidad de los rituales de muerte, principalmente beneficiosos para aquellas personas que continúan con vida y que tienen que superar esas pérdidas.

¿Cuál es la concepción sobre la muerte que tenemos en esta parte occidental de país?
En general hemos heredado la visión del mundo andino de lo que es la muerte, vinculada a la religión católica. En la ciudad se ha dado un flujo de migración hace años, mucha gente aymara vive en La Paz y El Alto, son hijos de primera o de segunda generación de migrantes, y mantiene estas tradiciones y concepciones aymaras, vinculadas también a las creencias católicas.

¿Cuáles son esos rasgos o elementos propios que al parecer son bastante diferentes a aquello que llega por la vía comercial, como Halloween, donde se ve la muerte como algo de terror?
Tenemos que ver la concepción de vida y muerte, porque cuando hablamos de muerte se nos plantea elementos de cómo se concibe la vida en las distintas culturas. En el caso del mundo andino, la concepción es que cuando la persona fallece es como si fuera a partir de viaje. Hay relatos de que se viaja por caminos angostos, difíciles, espinosos, para llegar a este lugar donde uno trabaja mucho, por ejemplo haciendo adobes, otros dicen que barren, otros cultivan ají u otros productos. En este tiempo (Todos Santos) se supone que estas almas vienen a visitarnos. En la época prehispánica este momento estaba vinculado al ciclo agrícola, al tiempo de lluvia. Guamán Poma de Ayala menciona que en la época prehispánica esta fiesta duraba mucho más tiempo y consistía en sacar de las tumbas a las personas momificadas, se compartía con ellos, se tomaba, se bailaba y se cantaba. Con la llegada de los españoles se fusiona esta fiesta de los difuntos en el mundo andino con la fiesta de Todos Santos de los católicos. A manera de extirpación de idolatrías se prohibieron las costumbres y se fusionaron con Todos Santos. En la celebración actual encontramos memorias, segmentos de esta visión, en la mesa de Todos Santos.

¿En Todos Santos, el 1 de noviembre, es el único momento en que hacemos rituales a la muerte?
Todos Santos es parte de un amplio ciclo de rituales. Los rituales de la muerte están presentes en todas las culturas, es necesario hacer un ritual de la muerte para superar el duelo. Mientras más se reducen o se resumen los rituales, más difícil es superar nuestros duelos. En el mundo andino empieza cuando una persona muere, sucede el entierro, el velatorio, las misas, los ocho días, en las áreas rurales se hace el lavado de ropa a los ocho días. Se lava la ropa, se la quema, se la pasa por incienso para limpiar, para que la persona que ha fallecido se lleve las penas. Se celebran misas, vinculadas a la religión católica, de un mes, de dos meses, de tres meses. Y el cabo de año es el cierre del ciclo anual, que es cuando sacamos el luto para volver a ponernos la ropa de color en medio de una fiesta. Muchos de estos rituales en el mundo andino, desde la muerte de una persona hasta el cabo de año, no son solemnes sino de celebración: se comparte comida, se toma, se baila en el cabo de año. En Todos Santos la obligación es hacer mesa (armar altar) durante tres años cuando tenemos en la familia a una persona fallecida reciente, es el alma caliente; se arman mesas en casa y arcos en el cementerio para compartir.

¿Parece que Todos Santos es como coronar todo este proceso de rituales a la muerte?
La fiesta de Todos Santos, desde mi perspectiva, es sino la más importante, fundamental para el mundo andino, porque tiene sus significados y sus variaciones en la ciudad, pero en la época prehispánica era una fiesta grande. En las ciudades ha habido otros elementos que han variado, han resignificado la fiesta.

Por ejemplo el lavatorio debe ser difícil hacerlo…
Eso ha pasado con los servicios de las funerarias. En países de Europa o en EEUU sí tenían rituales pero cada vez se han resumido más porque entran las funerarias. Igual en nuestro contexto se corta un poco con esto de que, no la familia sino otra persona hace el lavatorio o quema la ropa. Entonces el mundo ritual se va desritualizando de espacios que nos permiten a las personas o culturas superar los procesos de duelo. Todos estos rituales de muerte nos permiten cumplir el ciclo y terminamos superando el duelo en colectividad. En cambio ahora son procesos más individuales, desritualizados.

No es poco superar el duelo en colectividad pero ¿qué otra importancia tienen estos ritos para nuestra vida?
Es un punto clave en todas las culturas. Estamos frente al cuestionamiento de qué es la muerte, es como un salto, mucha gente tiene miedo a la muerte, porque no sabe qué hay después de eso. Entonces es necesario, es fundamental respaldarse de forma colectiva, con rituales, para superar este proceso. Porque la muerte nos lleva como a un abismo, (nos preguntamos) qué pasa después de la muerte. En general todas las culturas necesitan hacer estos rituales para superar la muerte. Muchos de estos rituales, más que para los que han muerto, son para los vivos, para aquellos que se quedan en la tierra y tienen que superar estas pérdidas. Entender qué hay después de la muerte en colectividad, con rituales, ayuda a todas las culturas primero a enfrentar la muerte y a superar el luto.

Existe otro elemento…
Me habías mencionado Halloween, que es un elemento que parece contradictorio y en conflicto. Desde mi perspectiva es una fiesta de origen celta que, si bien viene de rituales y formas de enfrentar la muerte en otro lugar, ahora exactamente aquí tiene rasgos mercantilistas y de consumo. Todos Santos es otra cosa, no debería haber controversia o conflicto. Todos Santos se mezcló con elementos de la religión católica y es interesante ver cómo ha perdurado esta visión de vida y la muerte en el mundo andino. Como está pasando, pueden convivir ambas fiestas porque se hace una cosa y luego otra, muchos jóvenes hacen Halloween y luego ayudan a hacer pan para Todos Santos. De todos modos Todos Santos, como lo conocemos, tiene una serie de elementos sincréticos que se han resignificado, la mesa se va actualizando cada año con elementos de los medios de comunicación, podemos ver la globalización en la mesa.

© Los artículos difundidos por el Periódico Digital PIEB
pueden ser reproducidos total o parcialmente, citando la fuente.

http://pieb.com.bo/

El dia de las Almas

27 Oct

Espera a las Almas

Esperar a las almas es una responsabilidad muy grande, ellas retornan a borrar sus huellas, y uno las tiene que recibir de la mejor manera, por ello se prepara una enorme mesa que en la parte superior lleva un lienzo negro donde figura el nombre del finado, por encima a manera de cielo un enorme lienzo azul con sus estrellas y lunas de papel pegadas en la misma, sobre del lienzo negro se asientan las enormes ofrendas que se preparan al efecto, estas son la cruz, la escalera, la torre, la palma, las que sobresalen del resto ya que tiene enorme importancia en lo simbólico. Luego se esparce por toda la mesa las diversas ofrendas dulces o saladas, golosinas, frutas, comidas, etc.,

Debajo de la mesa todas las bebidas preparadas para la ocasión, abiertas todas las botellas y junto a ellas las flores, las velas y el agua bendita; nunca debe faltar la coca esas hojas de la planta sagrada de nuestros ancestros, los cigarrillos la yista, el bicarbonato, etc., se suele poner en la parte superior de la mesa enorme troncos de cebollas llamados “toncore”, huecos ellos para que beban las almas, y también los hinojos le dan un toque de distinción.

Difuntos Nuevos

Los “nuevos” tienen la misión de esperar la venida del alma del difunto, para ello convocan a los familiares y amigos para comenzar con la preparación de las ofrendas de pan, porque con la masa se realizan diversas formas como por ejemplo, palomas, escaleras, cruz, palmas, coronas, llamas, corderos, guaguas damajuanas, y lo que el ingenio popular crea conveniente y pueda hacer, claro esta que las formas clásicas tienen una significación, así la escalera sirve al alma para que descienda y vuelva al cielo, la cruz es la que tiene en su tumba, la damajuana seguro era su bebida del carnaval y otras fiestas del difunto, también la paloma simboliza la paz que ahora goza, las llamas, las ovejas, caballos, burros sus Rebaños que Tenia en vida, así también se puede observar que se hace quirquinchos, soles, lunas etc., siempre la costumbre es realizar de a dos, no se permiten que se haga uno solo, siempre se hace en par, eso generalmente lo disponen los más viejos aquellos conocedores de las costumbres populares e inculcan a los más jóvenes.

Preparación

Claro que también se preparan exquisiteces dulces, son tradicionales las capias, esos panecillos de harina de maíz con manteca y azúcar, que las familias solas preparan para esta época del año; No podemos dejar de nombrar a las empanadillas con su riquísimo dulce de cayote y blanqueadas son el dulzor de las claras de huevos y el azúcar, otra delicia son los rosquetes cuya preparación algo difícil, es un manjar a la hora de degustar, se preparan también tortas, pastafloras, budines, postres, anchi de sémola y de chicha, este es un postre andino, con el sabor de lo ancestro, la harina de maíz hervida y sazonada con limón y pelones de duraznos, y endulzados con azúcar, se lo puede degustar frió o caliente.

Otras ofrendas son las comidas, las que le gustaba al finado, entonces se suele preparar, asados, guisos, polentas, empanadas, tamales, locros, etc. siempre atento a lo que el muerto saboreaba en vida.

Estos preparativos previos, llevan varios días, ya que sé acostumbrar hacer una importante cantidad de bolsas de harina de maíz, generalmente se hacen una 4 a seis bolsas, lo implica un mínimo de  200 kilos de harina, se debe preparar abundante leña para la horneada que son de varios días, igualmente si se hace la chicha hay que tener más leñas para el fuego de la misma.

Bebidas

Pero no podía faltar la bebida, si siempre acompaña al hombre en su diario almuerzo y en las mejores fechas de diversión, aquellos carnavales de antaño, esas señaladas, las fiestas de fin año o las corpachadas a la pachamama, en todas ellas había chicha, a base del fermento del maíz; yerbiao, mezcla de yerba mate y otros yuyos como cedrón, yerba buena, muña muña, peperina, menta, toronjil, burro, romero, etc., esos yuyos mezclados con la yerba y rociado con azúcar se le agrega un chorrito de alcohol luego se enciende un fósforo y se deja quemar un poco el azúcar y se le pone agua hervida y esta lista para tomar, también es infaltable, la cerveza, el vino, la soda, la gaseosa, y Porque no la ulpada esa delicia de nuestros ancestros a partir de maíz tostado y luego molido se agrega agua fría y azúcar.

Ceremonia

La ceremonia tiene de curioso que es triste y alegre a la misma vez, ya que permite a los asistentes llegarse a cualquier hora del día o noche, rezar, cantar y también reírse, con el juego llamado “botón”, siempre a cada acontecimiento aparece algún “machadito, que hace alegrar a los presentes, con gestos o cuentos, esto permite que la noche transcurra sin el llanto y la tristeza de recordar al ser esperado.

En el día 02 de noviembre, después de rezar por ultima vez se procede a levantar la mesa, eso ocurre por él medió día, y la dueña de casa invita a alguno de suma confianza para que proceda a repartir entre los presentes todo lo puesto en la mesa, por ello es costumbre salir ese día con las bolsas para recibir lo que nos van a convidar, esta actividad llega al extremo de que en Tilcara por dos o tres días las panaderías cierran, no trabajan, porque la venta cae un 90%, lo que demuestra la convocatoria y aceptación de esta celebración, después del reparto de las ofrendas va acompañado de la bebida que estaba en la mesa, cuando todo se ha repartido, se procede a levantar la mesa, los manteles y se Saca el cielo, y la basura se amontona en una caja,  todo ello se lleva al cementerio a fin de proceder a enflorar y limpiar la tumba, dejar flores, velas, y enterrar la basura, la vuelta a casa permite hacer una parodia de los bautismos cristianos, porque se elige un Tata Cura falso y muy pícaro, con la ayuda de un sacristán, el mismo llama a los que recibieron las ofrendas en forma de muñeco, más conocidas como “guagua” y la que recibió debe buscar un compadre padrino de su guagua, le debe poner un nombre y el apellido debe ser una comida, así bautizamos, a Inés Empanada de Pollo, Pastor Milanesa de Mondongo, Sofía Puchero, etc, el cura hace rezar a todos el Padre Nuestro “Padre nuestro que estas en Los cerros, corriendo guanacos con semejantes perros” y luego bautiza al “turco”, hace preguntas en tono de burla y broma, para que los asistentes tengan un momento de humor y festejos, los compadres deben darse un abrazo sincero y emotivo, que los determina a ser compadres para toda la vida y guardarse respeto.

En algunas ocasiones se procede a efectuar casamientos, siempre con el humor a flor de piel, y la complicidad de todos los presentes, después de finalizados estas dos actividades, comienzan las despedidas, los agradecimientos y la invitación formal para el “cabo de año”, fecha en la que el finado cumple su primer año de fallecido y el momento de quitar el luto a los familiares.

WALTER RAUL APAZA

Prof. Ciencias Jurídicas, Políticas y Sociales

E mail: walterapaza@hotmail.com

Panales o Azucarillos de Todos Santos

26 Oct

Ingredientes para Azucarillo:
  • 1/2 kg de azúcar molida
  • 1 cda. grande de glacé del color deseado (blando y fresco)
  • agua cant. necesaria
Cómo hacer Azucarillo paso a paso:
  • Colocar el azúcar en una cacerola, humedecer con agua, y llevar a fuego fuerte hasta lograr un almíbar punto bolita dura (140º).
  • Preparar el glacé y añadirlo, revolviendo rapidamente, mezclar hasta que quede homogéneo.
  • Volcar sobre un colador forrado con papel apergaminado. Dejar enfríar bien antes de utilizar.

Receta de tawa-tawas

26 Oct

Imagen actual: Bowl of fried pastries dusted with powdered sugar on a wooden table with colorful cloth

 

 
 
 

Las Tawa-Tawas son similares a las galletas europeas. Son servidas normalmente en epoca de Todos Santos.

 
 

INGREDIENTES

2 tazas de harina
2 cucharillas de levadura en polvo
1 cucharilla de sal
1 cucharda de mantequilla
2 huevos
1/2 taza de agua o leche
2 tazas de manteca o aceite para freir
1 taza miel de caña para bañar

PREPARACIÓN

  1. Cernir en una fuente la harina, la levadura en polvo y la sal, agregar la mantequilla y mezclar bien.
  2. Añadir los huevos ligeramente batidos, el agua o la leche poco a poco mezclando muy bien, hasta tener una masita suave.
  3. Sacar de la fuente a la mesa enharinada y amasar un poco, dejar reposar por unos diez minutos envuelta en un secador para que seque un poco.
  4. En la mesa enharinada, poner una mitad de de la masa y adelgazar ha hasta el grosor de un cuarto de centímetro, o sea muy delgada. Cortar en rombos de cinco centímetros de lado mas o menos, poner esta masa ya cortada sobre un repasador, mientras se adelgace y corte la otra mitad de la masa, y los recortes que queden.
  5. Poner en una olla de freír o una sartén honda toda la manteca o aceite y cuando esté ya bien caliente freír varias masitas a la vez; la mayor parte se inflan completamente, dependiendo ésto de que la manteca o aceite esté muy caliente, cuando se doren de un lado revolver para que se doren del otro.
  6. Sacar de la sarten, escurrir en una coladera, después sobre papel sábana, finalmente poner en una fuente y rociar con toda la miel. Si se quiere espolvorear con azúcar molida.

http://www.cocina-boliviana.com/recetas/4_reposteria/140_tawa-tawas

Cocadas

26 Oct

Las cocadas son pequeños bocadillos los cuales se pueden preparar fácilmente. Son ideales para  un postre  o para  la fiestas de los niños y también es uno de los dulces de Todos Santos

Ingredientes:

  • 3 tazas de coco rallado
  • 1 taza de leche condensada
  • 1 huevo
  • 1/4 cucharilla esencia de almendra.

Preparación:

 

  1. Mezclar en una fuente, el coco rallado, la leche condensada, el huevo y la esencia de almendra hasta que todo quede bien unido.
  2. Dejar reposar unos dos a tres minutos.
  3. Enmantequillar una lata de hornear
  4. Con dos cucharillas, poner unos montoncitos de la preparación en la lata, no muy separados.
  5. Hornear a horno suave  por veinticinco minutos o hasta que estén doradas, secas y suaves al mismo tiempo.

 

 

Cristina Olmos

El Bizcochuelo de Todos los Santos

26 Oct

t

Cada 1ro de noviembre en esta parte del mundocelebramos el día de todos los santos, en el altiplano peruano y boliviano aprovechamos en visitar las tumbas de nuestros difuntos para limpiarla, adornarla y sobre todo recordar “a quien en vida fue”.

El origen de esta celebración es católica, pero gracias a la santa inquisición, y otras atrocidades, es que los nativos enmascaraban sus celebraciones ancestrales en ritos católicos, en muchas partes del mundo también recuerdan a sus muertos en esa fecha, pero aquí es particularmente especial.

Al visitar el cementerio los deudos suelen preparar comida (pan, bizcochuelo, empanadas, galletas y otros) por tres años seguidos después del fallecimiento y ofrecerla como agradecimiento a cambio de un rezo en el altar del difunto, la preparación de estos alimentos puede seguir incluso muchos años después, pero sin la necesidad de ofrecerlos en el cementerio. El cementerio es abarrotado de gente y todos participan visitando altares de amigos, familiares y también desconocidos.

El bizcochuelo que se prepara en esta fecha es el mas preciado por que es muy sabroso y escaso. Al preparar todos esos alimentos debe participar toda la familia, generalmente contratamos un horno rustico y el panadero nos guía con la compra de ingredientes y la preparación. Es toda una fiesta!

Para hacer el bizcochuelo deben batirse 40 huevos con azúcar suficiente, todos los miembros de la familia participan del batido por que es muy duro y debe ser constante hasta que llegue a un punto razonable para mezclar el resto de ingredientes (harina de maíz, polvo de hornear, alcohol, leche,  y otros que no recuerdo muy bien).

Una vez listo se vierte el batido en cajas de papel armadas previamente, de una buena batida pueden salir 24-28 bizcochuelos, nosotros obtuvimos 21 solamente, para una familia numerosa 24 bizcochuelos no es nada, y deben prepararse mas batidos para cubrir la demanda, el trabajo es duro pero vale la pena por que no hay mejor bizcochuelo (o pan) que el preparado por uno mismo.

El horno no debe estar muy caliente, como ven es un horno rústico, aquí algunas tomas adicionales:

El próximo año documentaré mejor esta fiesta por que hay muchos detalles mas, quienes saben de este acontecimiento en el altiplano verán a este post muy pobre.

Update, aquí dejo la receta:
Gracias a Fany del Pilar Choque (*)

BIZCOCHUELOS
18 A 20 CAJITAS (como las de la foto)

INGREDIENTES:
1 Kilo de harina de almidon o maicena
30 huevos (de campo)
1 Kilo de azúcar blanca
1 copa de pisco
2 sobres pequeños de polvo de hornear.
Jugo de 6 limones
Anís

PREPARACIÓN:

  1. En un recipiente grande batir las claras de los 30 huevos hasta que estén a punto de nieve.
  2. Ir agregando poco a poco las yemas sin dejar de batir, ni perder la consistencia de la mezcla.
  3. Agregar el azúcar poco a poco, sin dejar de batir hasta que la mezcla esté homogénea.
  4. Utilizamos un cernidor o colador para añadir a la mezcla la mandioca y el polvo de hornear, a la vez se le añade el jugo de limón más la copita de pisco, sin dejar de mezclar.
  5. Colocamos la mezcla en los moldes enharinados, esparcimos un poco de anís en la superficie para que le dé un sabor más agradable.
  6. Los metemos a un horno rústico con una temperatura regular, no muy caliente, por lo menos por 15 minutos.

(*) Fany comenta: Resaltan los que hacen los bizcochuelo “con énfasis” que los huevos deben ser de preferencia de gallinas de campo o criadas por uno mismo, porque “dicen” que sus yemas tienen mejor color (más anaranjados), esto para que los bizcochuelos salgan con un aspecto más apetecible.

T’antawawas para Todos Santos

26 Oct

 tanta

Ingredientes:

  • 3 libras harina blanca
  • 1 tajada levadura fresca
  • 1/2 libra azúcar molida
  • 2 cucharillas de sal molida
  • 1 libra margarina regia
  • 4 unid, huevos
  • 1 sobrecito canela molida
  • 1 sobrecito colorante amarillo huevo
  • 2 tazas leche

Preparación:

Cernir la harina y mezclarla con la margarina, que se forme como arena. Formar una corona y agregar al centro la levadura, el azúcar y la sal. Incorporar los huevos, el colorante y la canela molida e ir mezclando con la leche poco a poco.

Sobar bien y dejar descansar 15 minutos, el mismo procedimiento 4 veces. Formar bolas del tamaño de las figuras que desee armar, dejar madurar 30 minutos.

Con las caritas de estuco que venden en esta época se dan formas de guaguas, caballos, escaleras, etc.

Pasar con huevo batido por encima para que tenga brillo. Colocar en horno moderado de 15 a 20 minutos.

http://www.recetas.com.bo/content/tantawawas

Galletas de vainilla de Todos Santos

26 Oct

galle

Ingredientes • Dos tazas de harina, una taza de azúcar, polvo de hornear Royal, la vainilla, dos huevos, una libra de mantequilla y leche.

Preparación • En un recipiente se coloca la mantequilla y la azúcar se la bate bien hasta que se diluya. Se coloca la vainilla los huevos, y la leche, se sigue batiendo y se coloca el royal, se aplana la masa hasta por lo menos cinco centímetros, Colocar en horno de 200 grados, sólo cinco minutos.

Uchu Llajua de Todos Santos en San Pedro de Buena Vista

26 Oct Woman ladling Andean soup from a pot at outdoor market stall with breads and flowers

Imagen actual: Woman ladling Andean soup from a pot at outdoor market stall with breads and flowers

UCHÚ LLAJUA DE TODOS SANTOS EN SAN PEDRO DE BUENA VISTA

 

Ingredientes: Fideo. Carne de cordero. Papa imilla. Harina de maíz. Ají colorado de Zudáñez, ajo, comino, cebolla. Sal.

Manera de preparar: En una olla grande se hace co­cer la carne de cordero y cuando está cocida se escurre el caldo. Aparte se muele abundante ají colorado (con pepas o sin pepas de acuerdo al gusto), se le agrega ajo, comino, y se hace co­cer en una sartén con manteca y mucha cebolla picada menudito (sólo las cabezas). Cuando es­tá cocido el ají se mezcla con las carnes, y se espesa con un poco de harina de maíz. Aparte se hace cocer la papa imilla, con su cas­cara negra y es muy harinosa. Aparte se ha­ce cocer el fideo, si se quiere retostándolo antes en manteca o sino sin retostar, depende del gusto.

 

LA COMIDA POPULAR BOLIVIANA

Paredes Candia, Antonio Edición privada.

2ª Edición La Paz. Bolivia. 1990

Muk´uña de Quinua para Todos Santos

26 Oct

Imagen actual: Day of the Dead altar with flowers, candles, photographs, and traditional food offerings

 

 
 
Yo misma compartiré una receta típica de mi pueblo, muk’uña de quinua. Esta receta generalmente la preparaba mi abuela para Todos Santos y rara vez para el consumo de un día ordinario, para tomar con desayuno. El muk’uña es la mezcla de quinua común con quinua silvestre que se come en el campo en lugar del pan. La quinua silvestre es muy parecida a la quinua que conocemos, se diferencia por su tallo y su fruto que es café oscuro y sus hojas son verde oscuro también; crece donde hay sembradíos de quinua o de haba sin que nadie la haya cultivado, también es conocida con el nombre de ajara.
 
Yo soy de Guaqui, que está en la provincia Ingavi del departamento de La Paz, mi pueblo está ubicado a orillas del lago Titicaca, en la frontera con Perú. La  mayoría de la gente se dedica al comercio trayendo productos de la frontera; también a ordeñar leche y a la agricultura para su consumo diario; algunos también a la pesca.
 
Antes de conocer los ingredientes,  escuchemos las propiedades de la quinua.
La quinua es un grano que nuestros abuelos consumían en gran cantidad. Es un buen alimento muy  rico en proteínas, hierro, magnesio, fósforo y vitamina B. Su consumo es bueno para el funcionamiento del hígado y su sabor es agradable, tiene textura suave y es fácil de preparar.
 
Ingredientes:
 
3 libras de quinua
1 libra de quinua silvestre
Sal al gusto
Agua lo necesario
 
Preparación:
 
Mezclar las dos quinuas y frotar con batan sobre un cuero para que salga su cáscara fina, una vez listo esto, ventilar la quinua y lavarla tres veces o hasta que el agua este cristalina. Luego secar al sol y una vez seca, tostarla en una olla de cerámica hasta que tome un color café claro. Posteriormente moler la quinua hasta transformarla en harina, una vez lista, amasar con un poco de agua tibia con sal, no tiene  que estar muy seco ni aguado. Después hacer unas bolitas medio ovaladas. Por otro lado, en una olla de cerámica, colocar palitos y paja bien lavadas para ponerlas como base dentro de la olla, poner tres tazas de agua, que no deben estar por encima de la paja, ya que los muk’uña tienen que cocer a vapor. Por ultimo colocar las bolitas y esperar a que cuezan por una hora aproximadamente.
 
 

Tantawawas para Todos Santos

26 Oct

Ingredientes

  • 3 libras harina blanca
  • 1 tajada levadura fresca
  • 1/2 libra azúcar molida
  • 2 cuchllas sal molida
  • 1 libra margarina regia
  • 4 unid. huevos
  • 1 sobrecito canela molida
  • 1 sobrecito colorante amarillo huevo
  • 2 tazas leche

Preparación

 

  1. Cernir la harina
  2. Mezclar la harina con la margarina que se forme como arena
  3. Formar una corona y agregar al centro la levadura, el azúcar y la sal
  4. Incorporar los huevos, el colorante y la canela molida e ir mezclando con la leche poco a poco.
  5. Sobar bien y dejar descansar 15 minutos, el mismo procedimiento 4 veces
  6. Formar bolas del tamaño de las figuras que desee armar, dejar madurar 30 minutos.
  7. Con las caritas de estuco que venden en esta época se dan formas de guaguas, caballos, escaleras, etc.
  8. Pasar con huevo batido por encima para que tenga brillo
  9. Colocar en honor moderado de 15 a 20 minutos

Celebración de Todos Santos en Santa Cruz

26 Oct

Preparación de la Mesa de Difunto

26 Oct

Preparación de la Mesa de Difunto

La mesa o altar del difunto debe estar preparado para el medio día, pues se dice que las almas llegan el 1 de noviembre justo al mediodía. Su estructura tiene un lenguaje simbólico de color y disposición de los diferentes elementos que la componen.

Se coloca un mantel negro para las almas de personas mayores y blanco cuando se trata de niños, muchas veces el altar puede ser para ambas edades, mitad blanco y mitad negro.

Para las almas pequeñas, jóvenes y solteros no hay bebidas embriagantes, sólo refrescos, dulces, galletas, frutas, guirnaldas multicolores, predominando el color blanco, como color de pureza del difunto llamado «angelito».

En el altar se colocan los elementos rituales hechos de pan, como las escaleras, la cruz cristiana, los Phillus (roscones para colocarse en el cuello de los pasantes de la fiesta), aves diversas, como los cóndores; luego esta la t´ant´awawa en sus diferentes variedades. En muchos casos en este lugar se encuentra el epitafio del difunto con su fotografía y la inscripción del nombre y día de su fallecimiento. Encima del altar, cogido por las cañas están las pasanq’allas multicolores que asemejan las estrellas del cielo.

Luego viene el espacio donde se colocan las bebidas, las comidas, las galletas, la t´ant´awawa, t´ant´a caballos, t´ant´a titis (gatos), t´ant´a llamas. De la misma manera están presentes las bebidas, refrescos, cerveza, coca, frutas, biscochuelos, dulces y masitas.

En la parte inferior de la mesa, se colocan flores de color blanco y amarillas como la retama, además de los tallos de cebolla (tocoros) que proporcionan a las almas el agua para calmar su sed. En las cuatro esquinas de la mesa se colocarán las cañas y se adornará la mesa con coronas y suspiros de colores.

Cada ofrenda y figura tiene un significado que vale la pena saberlo. Por ejemplo:

CABALLO PARA EL ALMA

Sirve para llevar a las almas de retorno al cielo luego de su llegada a la tierra. Otros suelen relacionarlo como un medio de transporte que apoyará a la llama para llevar carga cuando ésta esté colmada de ofrendas.

LA LLAMA

Es un medio de transporte, en ella el alma se lleva todas las ofrendas que fueron preparadas por los familiares y amigos (pan, comida, fruta) y que solían ser del gusto del difunto cuando estaba en vida. Estos alimentos le servirán como provisión hasta el próximo año.

La llama es uno de los elementos más tradicionales de Todos Santos, ya que se creer que es un símbolo de unión entre el cielo y la tierra.

La soga o wisca

Tiene una forma de rosquita y sirve para que el alma amarre sus ofrendas sobre la llama.

EL PERRO

Permite que el difunto cruce el río. «Dicen que cuando el difunto fue bueno con los animales, el perro lo lleva bien protegido en su espalda, pero cuando fue malo lo pone en la punta de su hocico».Se le atribuye al perro la capacidad de ver en el mas allá virtud que ayuda a conducir a las almas en su camino al descanso.

EL DIOS SOL

Representa al dios de los tiwanacotas, que era conocido como Wiracocha. También se lo conoce como Whilatantacha, porque representa las personas que fallecieron de ancianos y representa una nueva vida para las almas renaciendo para emprender nuevas acciones.

ESTRELLAS DE LUZ

Con su brillo las estrellas alumbran el camino de las almas sirviendo, según las creencias, a aquellas almas que tienen más obstáculos para llegar ante Dios.

Las estrellas permiten que el difunto se oriente correctamente y sin tropezones por el camino que le fue trazado.

LA ESCALERA

Las hay de dulce, de masa, para almas viejas, jóvenes y de niños. Su función es ayudar en la subida y bajada de las almas. Es un elemento simbólico que fue recientemente incorporado ya que representa el instrumento que servirá para compensar las imperfecciones que pudo tener el difunto y así ayudarle a llegar al cielo permitiéndole alcanzar el perdón de Dios. En las mesas se colocan hasta tres de estos elementos.

CORONAS EN LA MESA

Son un símbolo cristiano que representa la muerte. Muchos dicen que estas son utilizadas por las almas en el largo camino de regreso. Al momento de esperar al muerto, las coronas se colocan en la parte superior de las mesas de Todos Santos, sin embargo, otros tienen la costumbre de colocarlas en los niveles intermedios o próximas a la escalera.

LAS T’ANT’AWAWAS

Son la representación de las formas humanas de los seres que ya se marcharon, están hechas de masa y llevan en la parte superior caritas o caretitas de yeso.

Las t’antawawas reciben el nombre de achachis cuando son varones mayores y awichas cuando son mujeres. Por lo general las caretitas se colocan de acuerdo a las habilidades que demostraron cuando estuvieron vivos.

LA QUISPIÑA

Masa en base a quinua cocida, que además de ser el alimento tradicional de esta fiesta, sobre todo en el altiplano, gracias a su plasticidad permite hacer figuras que representan a los animales y enseres de casa que el difunto se llevará.

Caña de azúcar

Da la sombra necesaria que requiere el alma para sus días de sol y lluvia, además de servir de bastón para el viaje de retorno. Se coloca en las cuatro esquinas de la mesa. Se considera que el dulce es propicio para la comunión con las almas mientras que la sal la impide.

LA COMIDA

Se destacan el ají de arveja, el de fideo, la jallpa y el luxro, entre otros, pero también se incluyen las comidas que eran del gusto del difunto. El ají por su fuerte aroma y picante es el elemento de atracción.

La chicha morada

Aplaca la sed del difunto y endulza su paladar. Está hecha a base maíz morado, azúcar y limón. También se pone a la mesa las bebidas preferidas del difunto.

EL TOCORO

Es el tallo y flor de la cebolla que representa el bastón que necesita el difunto y es una reserva de agua para calmar su sed.

Las frutas

Se colocan todas las frutas que degustaban los difuntos. El Momento que se recoge la mesa se reparten entre los amigos del difunto

“El Diario”  del 2 de noviembre del 2004

Tradicion de Todos Santos en Bolivia

26 Oct

Cada año, al inicio de noviembre, retornan las almas o ajayus de nuestros seres queridos que ya fallecieron. A ellos se los espera con los altares armados de los difuntos conocidos como apxatas, que incluyen alimentos, bebidas y sobre todo a las tantawawas, elementos que tienen un especial significado en la festividad de Todos Santos en Bolivia. Los amautas o sabios aymaras mencionan una y otra vez que “venimos de un Wiñay Marka (Pueblo eterno) y volveremos a ese Wiñay Marka por lo tanto, no existe la muerte sólo volvemos a nuestro pueblo”.

El ajayu también se diferencia entre el “jisk’a” (pequeño o menor) y el jach’a (grande o mayor) ajayu. El menor se describe como la energía que algunos pierden poco a poco en vida, ante el desequilibrio de sus energías positivas y negativas. En cambio el mayor, es la energía vital, ésta se pierde con la “muerte” de un ser, pero la energía es trascendente y permanece en otra dimensión, menciona el amauta Manuel Alvarado en su reciente obra: Cómo superar el miedo con el ajayu.

Todos Santos en Bolivia

El culto a los difuntos en los Andes se remonta a épocas prehispánicas cuando la muerte era concebida de otra manera para los pueblos y civilizaciones que desarrollaron el arte y la ciencia como los tiwanacotas y los incas. Para los pueblos aymaras la muerte natural no constituye un episodio trágico, sino un ciclo más de la propia vida. Por eso, cuando alguien fallece, se suele decir que esa persona “se ha ido” o “ha partido”. Entre las tradiciones que aún se mantienen se cree que los ajayus vienen para traer fecundidad y fertilidad para todo el año, porque en noviembre también se inicia la época de la siembra en los campos agrícolas del altiplano.

El 1 de noviembre al mediodía los “ajayus” regresan de sus montañas para convivir durante 24 horas con sus familiares y amigos, que les reciben preparando y recordándolos en cada hogar con un altar o “mesa” también llamada apxata que es adornada con flores, velas, cañas, frutas, bebidas y dulces, además de otros elementos.

Tantawawas en la festividad de Todos Santos en Bolivia“En algunas poblaciones altiplánicas, como en la provincia Aroma (La Paz), y en Oruro, en la región de los Chipayas, se tiene aún la costumbre de sacar el esqueleto de un difunto elegido por sus familiares, que eventualmente son los encargados de limpiar y adornar la iglesia y pasar el preste del lugar”, sostiene el estudio del amauta Manuel Alvarado en otras de sus obras: Origen de las Fiestas Andinas, El investigador considera que el cuerpo, la conciencia, la mente y la fuerza física dependen de un motor llamado la gran energía o ajayu que proviene a la vez de otra energía más grande, el pacha ajayu o la energía cósmica.

Según la cosmovisión andina el equilibrio universal del jaqi-warmi (ser humano) tiene un fundamental significado junto al ajayu en cuatro niveles que son: el amuyu (inteligencia y sabiduría, la razón y el pensamiento), al ch’ama (la energía vital del aspecto físico y biológico), el chuyma (la conciencia y los valores) y la qamasa (es el valor para enfrentar los retos de la vida. Estos son los elementos vitales en el ser humano en el jaqi-warmi y que junto al ajayu constituyen la energía vital cósmica.

Para la cultura aymara, la muerte es la continuación de la vida, y se cree que durante dos años el alma permanece acompañando a los vivos, para después ascender a las montañas donde se reintegra al mundo de los achachilas (antepasados) recién en el tercer año. “Por este motivo se realiza por tres años consecutivos la ‘apxata’ o el altar de los difuntos, un ritual realizado por los parientes cercanos del difunto, durante esos tres años llevan alimentos, productos, velas, flores y otros objetos ceremoniales hasta el cementerio y justo sobre la tumba elevan un altar”, se menciona en el estudio del amauta Alvarado

La Mesa de Todos Santos con las TantawawasPara algunos investigadores la festividad de Todos Santos en Bolivia se constituye en un complejo ceremonial de gran interés antropológico para valorar la importancia que adquiere la figura de los difuntos en la vida social de las comunidades aymaras contemporáneas que mantuvieron una serie de rituales y ceremonias, y que incluso fueron llevadas a los centros urbanos. Durante los días previos a la fiesta de los difuntos se inicia todo un afán por parte de los familiares en los preparativos como es la elaboración de las tantawawas.

Los ajayus que nos visitan suelen manifestarse de diferentes maneras con sonidos, golpes, en la fuerza del viento. Otra forma de manifestarse es por medio de los sueños, anunciando que la visita ha comenzado. Pueden quedarse incluso hasta la época de carnavales, dependiendo del trato que reciban, según las tradiciones aymaras.

El armar los altares de los difuntos o mesas, es todo un ritual y cada uno de los elementos que las componen tienen un importante significado en la festividad de Todos Santos en Bolivia. Algunos antropólogos consideran que el propio altar representa la montaña de los achachilas, de donde llegan los ajayus. Entonces el mantel de la mesa puede tener diferentes colores: blanco si el difunto es un niño o negro si el fallecido es una persona mayor. Otras familias suelen usar el aguayo colorido si el difunto es mujer.

Es importante delimitar el espacio donde se recibirá y se tendrá el reencuentro, por eso se suele usar cuatro cañas largas de azúcar que adornan cada una de las esquinas de la mesa, otros creen que éstas cañas se las colocan dobladas porque sirven como “bastones” para que los ajayus se apoyen y alivien su cansancio en su largo retorno. En la parte central del altar se coloca la fotografía del ser querido, del difunto que retornará del Wiñay Marka junto a abundante comida, flores, alcohol y hojas de coca. Otros familiares suelen incluir elementos católicos como cruces y rosarios. La tradición cuenta que “los ajayus vienen a comer la comida que más les gusta”, por eso la costumbre de colocar en las mesas los comidas y bebidas de preferencias del difunto.

La música tiene un papel fundamental en la despedida de los ajayus, al día siguiente del retorno de ellos se los despide con música y cantos en una celebración por su grata visita y para que se vayan alegres. Pero el primer día es más solemne y se suele evitar cualquier clase sonidos y ruidos en la espera atenta de alguna clase de manifestación durante su visita.

Visita a los cementerios en Todos SantosEn la mesa también se destacan las vistosas tantawawas panes con forma humana y un colorido rostro que es modelado en estuco y que representan al fallecido. Las familias también esperan a los ajayus de sus seres queridos con dulces bizcochuelos, kispiñas (galletitas de quinua), “maicillos” y un sinfín de “masitas” o dulces de diferentes formas como las cruces católicas, escaleras para “ayudar” a los ajayus en su camino de retorno y otros elementos ceremoniales con los que se adorna la mesa. El servirse los dulces biscochuelos también es una tradición que tiene el significado de endulzar la vida como un presagio de que vendrán días mejores pese a la pérdida de un familiar.

Las tantawawas también representan, según algunos investigadores, la pureza del difunto, antiguamente eran hechas de otros materiales, como muñecas. Se tiene el registro del descubrimiento de un keru o vaso ceremonial encontrado en la gran necrópolis tiwanacota de Cundisa en el lago Titicaca, con la representación antropomorfa de un rostro, posiblemente de quien fue enterrado en ese lugar.

La escalera de pan que también forma parte del altar del difunto de acuerdo significa una ayuda para la ascensión del espíritu al cielo, y que tiene connotaciones católicas. Mientras que las cebollas en flor, “tuquru”, sirven para que el difunto lleve agua para su viaje. Los caballitos de pan, son como una distracción del ajayu, porque se suele decir que ellos tienen forma de niños. Además el caballo y la llama, son útiles para que el ajayu pueda transitar por los caminos más difíciles en el mundo de los espíritus.

Las flores también tienen sus significados como las retamas en los floreros que sirven para ahuyentar a los espíritus enemigos, esta costumbre es muy usual, en los negocios, tiendas y hogares aunque sea durante otra época o en todo año siempre se pone retamas para combatir a las maldiciones o vibraciones negativas.

Un vaso de agua bendita para rociar la ropa del ser querido. Coca, cigarro, vino y refrescos, para que el espíritu se sienta satisfecho. La caña de azúcar o alma thuxru, para que sirva de bastón a las almas.

En Bolivia la tradición de los difuntos y de Todos Santos se mantiene como una de las costumbres que sobrevive frente a un marcado sincretismo cultural, que continúa siendo practicado y que es transmitido a través de las generaciones frente a la celebración foránea del Halloween, una costumbre respaldada como un hecho comercial que busca imponer una expresión que también fue desligada de su verdadero origen de los celtas de Inglaterra.

Los aymaras de la región de los Andes tienen la concepción del mundo como una totalidad, integrada e interrelacionada, pero sobre todo dinámica. Este mundo o cosmos tiene tres espacios claramente diferenciados en los que los ajayus pueden encontrarse. Uno de ellos es el Alax Pacha, o el espacio superior, un mundo lejano, el mundo de arriba. Es la región del universo donde moran algunos dioses. Espacialmente se la concibe como si estaría ubicada más allá de las cumbres de las montañas andinas. No corresponde al concepto católico del “cielo”.

Mientras que el Aka Pacha, es el plano medio, este mundo donde viven los seres humanos y los animales. Es el aquí y el ahora, es la tierra que pisamos y habitamos. Es el espacio en el que se expresa la Pachamama a través de las cosechas.

El Manqha Pacha, es el plano inferior, el mundo de abajo, de adentro, es un espacio cerrado, oculto, secreto y encubierto. Dicen que también es la morada de la principal diosa andina, la Pachamama, y de otros como del Supay, y no corresponde si se refiere al concepto católico del “infierno”.

El ajayu –que engloba los sentimientos y la razón– es entendido por la cultura aymara como el eje, la energía vital, el motor, de un ser que siente y piensa es la energía cósmica que da vida al movimiento. También puede compararse con el “aura” o chakra que son términos comunes en el continente asiático, son las ondas vibratorias que fluyen en todo el universo.

La festividad de los difuntos y de Todos Santos, una costumbre como una autoafirmación cultural se convierte en una de las tradiciones que son practicadas en el área rural y en las ciudades. En la región del lago Titicaca, específicamente en la isla Suriqui, los comunarios suelen armar los altares en la plaza central, cada familia invita a las demás personas bastante comida.

La costumbre de recibir a los ajayus de los seres queridos se repite con algunas variaciones en la región de los Andes, pero en esencia se trata de compartir por lo menos por el lapso de un día junto a los espíritus de los seres que ya han partido.

La fecha tiene un particular significado en el calendario agrícola-ritual del mundo andino, ya que en el transcurso de tiempo que comprende del 12 de octubre al 8 de noviembre, es el periodo que marca el final el Awtipacha o tiempo seco, para dar inicio al Jallupacha o el tiempo de lluvias.

Cuando llega el tiempo de lluvias se inicia también la siembra en los campos agrícolas del altiplano, un hecho muy importante ya que tiene que ver con el sustento de las familias aymaras. Entonces entre las tradiciones se espera a los ajayus, principalmente en el área rural, para que también las cosechas sean exitosas.

No sabemos si los ajayus tienen que travesar los diferentes espacios del Alax Pacha, Manqha Pacha o del Aka Pacha, ni cuánto tardan en llegar en Todos Santos, ni el tiempo que se quedan entre sus familiares, pero lo que conocemos es que las tradiciones se mantienen junto a las costumbres del pueblo.

Edwin Conde Villarreal/cambio
periodista

Festividad de Todos los Santos

26 Oct


Festividad y tradición
Es costumbre recordar, a partir del mediodía del 1 de noviembre hasta el mediodía del 2, la festividad de Todos Santos y del Día de los Difuntos. Un día especial, dedicado a compartir con el alma de familiares que murieron. Algo que transita en el mundo de lo sobrenatural, de la fe, de lo esotérico y por tanto, difícil de creer y entender. Pero allí está, celebrado y respetado por mucha gente.
Cuentan que se empieza con un juego con piedras redondas y que según una vieja costumbre andina, se invita a todos los familiares y amigos a participar de ese juego; que se visita alguna casa y que allí todos comen algún plato tradicional. Hay muchos, pero generalmente se impone aquel que fuera del gusto del alma homenajeada (ver recetas tradicionales). Tras el almuerzo se empieza con el armado de una supuesta tumba, también conocida como altar o mesa. En ella se colocan una serie de símbolos hechos de pan y en esa simbología es fácil encontrar un sol, una luna, la cruz, una escalera, etc, etc. También se utilizan flores, frutos en flor, cañas, juguetes, escaleras o voladores sujetados a hilos (por donde las almas desciendan y asciendan al mundo de los vivos). No hay elemento sin significado, no se utiliza nada que no sirva para explicar el camino al mundo del más allá, aquel que está en el espacio. En el cielo.Según la tradición, en días previos a la fiesta, los mercados de las ciudades y del campo ofrecen ferias, en aimara se dice jacha ala ó althapi. En esas ferias hay abundancia de harina blanca y amarilla, de masitas y panes con figuras ántropo y zoomorfas junto a suspiros, alimento preparado en base a huevos de gallina y con todo ello, el tuquru, que es la parte floral de los arreglos. Las almas permanecen el el mundo de los vivos por 24 horas, ellas deben ser homenajeadas y para saber si se sienten cómodas también hay una herramienta ideada por la tradición: la vela encendida. Si el cebo comienza a chorrear es una mala señal, se dice que el alma está triste. En cambio si arde normalmente, el alma esta alegre y contagia su bienestar a sus deudos. A las doce horas del día 2, se apagan las velas para no retrasar su retorno al más allá, ya que, dicen, las puertas se cierran a esa hora. Las almas se van, los deudos quedan luego de haber combinado, por algunos días, como en todas las festividades pagano-religiosas, creencias nativas con la religión católica. Una simbiosis que data de la época colonial.

Altares que servirán de posada a las almas.No existe una receta para armar una mesa para los difuntos pero si fuera necesario hacer una definición, esta bien sería que es el elemento central, el altar familiar en el que se recibe el alma del ser querido. Es por ello que en la mesa se colocará el nombre, la fotografía, algún recuerdo y varias cosas que el alma homenajeada pudiera reconocer y por las que podrá sentirse a gusto en este paseo efímero por el mundo de los vivos, de tan sólo de 24 horas.

La preparación de las llamadas mesas o tumbas, es todo un acontecimiento. Al mediodía del 1 de noviembre, esta tumba debe estar preparada para la llegada del espíritu del difunto. «Las leyendas cuentan que hubo quienes escucharon hablar a las almas en un lenguaje extraño y comieron y bebieron todo lo que estaba preparado en sus tumbas», comenta Filomena Gutierrez, una antigua seguidora de las tradiciones aimaras.

Los principales elementos utilizados para armar estas mesas son panes, comidas, fruta y bebidas, pero también hay otros detallados a continuación:

Tantawawas, que son los niños de pan, para recordar la pureza de los espíritus.
Escaleras de pan, para facilitar la subida al cielo de los espíritus.
Cebollas en flor, para que el difunto lleve agua en su viaje.
Caballitos y juguetes, cuando los espíritus son niños, para que se distraigan
Retamas en los floreros, para ahuyentar a los espíritus enemigos.
Un vaso con agua bendita, para rociar la ropa del difunto.
Coca, cigarros, vino y refrescos, para que el espíritu se sienta satisfecho.
El plato de comida favorito del difunto.

Masas de todo tipo, en especial galletas, maicillos, biscochuelos, empanadas, suspiros, yemas y panes en general, en formas de caballos, peces, escaleras y alas.
Caña de azúcar, para que sirva de bastón a los espíritus.

Los extraños mundos o niveles andinos

Los floreros, las velas y la cruz o imagen de Jesucristo estarán colocados en el nivel superior de la tumba, que simboliza el cielo. Este nivel se llama Alaxpacha (el mundo de arriba). En el está el Padre Sol y todas las estrellas. Para los aimaras, las estrellas son macho y hembra, los hombres nacen con una estrella, cuando ésta cae, el hombre también cae y su alma sube junto al sol.

«Cuando nos referimos a nuestras deidades, decimos: Pacha-p’usaqa, Pachaqamasi, Pachamama, Pachakuti, Uywir, Achachila, porque ellos son los que nos dan la vida, son como nuestra madre. Alaxpacha no es algo separado. Todo es uno solo, como nuestro cuerpo que cuenta con manos, pies y cabeza. Todos se ayudan mutuamente para ser algo. Todo lo que tenemos es para todos», comenta.

En el nivel intermedio e inferior de las tumbas, se colocan los demás elementos. Estos niveles son dos y simbolizan: el Akapacha (este mundo), es todo lo que nos rodea, todo lo que podemos palpar y tocar: el sembradío, el cuidado de los animales, la vida en pareja, la vida en la tierra. Es como una madre que nos cría y nos cuida, está representada en el alimento, el agua, es la Pachamama.

Y el Manqhapacha (el mundo de abajo que no es malo). Adiferencia de los cristianos, los aimaras opinan que sólo hay que proceder con respeto y permiso. Todo debe hacerse con educación y justicia. Ahora bien, exi

sten hombres con dones sobrenaturales señalados físicamente, a los cuales no se les puede hacer sufrir, porque son elegido y muy queridos de nuestro padre. Si los hacemos sufrir nos puede pasar cualquier desgracia. Hacer sufrir, el robo, la mentira, la flojera, lo injusto, es manqhapacha, que no es lo mismo que el mal al que se refiere los cristianos.

La tumba debe permanecer extendida hasta el mediodía siguiente, hora en la que la familia del difunto solicitará a una persona ajena que recoja la mesa, quedándose con la mitad de todo cuanto ella contenía. El resto será llevado hasta el cementerio, donde se repartirá entre quienes rezan por sus difuntos. No debe sobrar nada, en lo absoluto, pues de hacerlo, según la cultura andina, las penas se quedan en la familia.

 

http://buenareceta.blogspot.com/2008/10/festividad-de-todos-los-santos.html

Cooperativistas y “chotas”, las novedades para t’anta wawas

26 Oct

Imagen actual: Rows of small painted masks with traditional Bolivian hats displayed at an outdoor market
 
 
 
 
 
LAS CARETAS DE YESO PARA LOS PANES DE TODOS SANTOS SE RENUEVAN

Cooperativistas y “chotas”, las novedades para t’anta wawas

La docena de las máscaritas cuesta entre 12 y 15 bolivianos. Los diseños clásicos, como cholitas, morenos y soldados compiten con los de personajes del Chavo.

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Las caretas de los mineros cooperativistas.

Anahí Cazas  / La Paz
Caretas  de   cooperativistas mineros y  de «chotas” renuevan este año  la oferta de las caretas  de yeso  para las t’anta wawas, esos  tradicionales panes de  la festividad Todos Santos, que se celebra cada  2 de noviembre.
«Este año,  traemos como novedades  las caretas de  las ‘chotas’ que son  las mujeres de vestido que se caracterizan por tener los pelos teñidos”, aseguró Gabriela Acero, quien ayer ofertaba una variedad de mascarillas de yeso   en la  avenida Max Paredes.
Las t’antawawas son el complemento esencial para armar la mesa de bienvenida a las almas de los muertos que llegan al medio  del 1 de noviembre.  Al día siguiente, en su despedida, se recuerda la festividad de Todos Santos.

Las  «chotas” se caracterizan por tener   el pelo suelto y  de color negro, castaño y rubio pero con  mechones teñidos, los labios pintados de rojo y las cejas delineadas. Se ofertan   en dos tamaños,  la docena de las grandes vale 15 bolivianos y de las pequeñas 12.
«Creamos también máscaras de los rostros de hombres jóvenes, que tienen cortes de cabello modernos”, acotó Acero, quien aseguró que la próxima semana sacarán más novedades.
Pasos más arriba, frente a la plaza Max Paredes,  Olga Zegales ofertaba ayer una variedad de caretitas de yeso.  «La figura de los   cooperativistas mineros  es lo último  para Todos Santos. Elaboramos este   diseño ante  la demanda de los compradores  que siempre  buscan mascaras que tengan relación con el difundo”, dijo.
Según la comerciante, el año pasado, varias familias ya consultaban sobre caretas con diseños de cooperativistas. Estos modelos  lucen los tradicionales cascos  que usan los mineros y bigotes. Algunas tienen el rostro pintado de blanco y otras, de color piel. La docena  cuesta 15 bolivianos.

Los modelos de las caretas son diseñados con más de ocho meses de anticipación. Son elaborados con  estuco y harina. Los artesanos se encargan de crear los moldes, de  secar las piezas y de pintar  en cada  los ojos y  el pelo.
Las caretas clásicas
A pesar de los nuevos diseños, las caretas tradicionales no pasan de moda. Por ejemplo, las   caras blancas con cabellos de colores y cachetes pintados son muy demandadas por la gente.
Entre otros   diseños clásicos están  los de soldados, achachis morenos, policías, mineros y cholitas. Otros de los modelos que siguen vigentes son las mascarillas de personajes de vecindad del Chavo del Ocho.  Su costo oscila entre uno a cinco bolivianos.
«La gente compra para regalar a los niños”, comenta Lucía Quispe, quien además resalta que las más vendidas son las mascarillas denominadas «uñitas” por su reducido tamaño. Estás a veces también se usan para hacer galletas.

Crean figuras de harina de trigo
Figuras de caballos y bebés  (wawitas) hechas en  harina de trigo son las   más demandas por los pobladores del área rural.
«Las wawitas  están elaboradas de harina de trigo y son muy demandas por la gente  que vive en el campo. Las compran para decorar sus mesas de difuntos”, contó  María Mamani, vendedora.
Según Mamani, las  figuras no son comestibles y  sirven sólo como ornamento en las mesas. Miden de dos a tres  a tres centímetros.

http://www.paginasiete.bo

 

Todos Santos y el Día de los Difuntos

26 Oct Día de los Muertos altar with photo, candles, flowers, bread, and offerings honoring Doña Carmen

Imagen actual: Día de los Muertos altar with photo, candles, flowers, bread, and offerings honoring Doña Carmen

Posted by Mademiosel Selpulcroix In: Historia, Mitología, Tradición

Todos Santos:«pan para todos», el cuerpo de Cristo, tradición católica.
Día de los Difuntos:de poblaciones quechuas, aymaras y urus.
Halloween:«All Hollow’s Eve», tradición pagana europea.
Samhain:Tradición celta en la cual se celebra el fin de las cosechas.

La tradición principal de Todos Santos se junta por casualidad de fechas con las del Día de los Difuntos en nuestras tierras, festejando un evento convertido en tradición: La mesa para los muertos. Esta mesa se arma en tres niveles: Alaxpacha (el cielo), Akapacha (la tierra) y Mankapacha (el inframundo). Cada nivel de dicha mesa, deberá entonces representar los estadíos del ser en estos tres niveles, pero enfatizando en los gustos del difunto en cuanto a comidas y bebidas. En esta fecha, nuestro difunto visitará su anterior hogar, para ver cómo lo estamos manejando en su auscencia. En dicha visita, se lo deberá tratar de manera formal, y darle toda la comodidad para que este se pueda ir de nuevo en paz, estando seguro de que no nos falta nada y que podemos darnos el lujo de invitarle deliciosos manjares. De la misma manera, algunos elementos católicos como la escalera para volver a subir al cielo, o las alas del difunto si se trata de un niño demuestran cómo las creencias religiosas católicas se combinan con los
ritos populares de antaño. Existen otros elementos, como la semilla de cebolla que es el primer alimento del difunto, los niveles generacionales representados mediante las «tantawawas» (tanta = pan, wawa = niño en la lengua aymara),frutas, caña, refrescos, ají de arbeja, caballos, «achachis»(figuras de morenos y personas mayores que identifican a las personas avanzadas de edad) , la corona, y flores que acompañan la mesa.

Entre diversidad de costumbres, en el municipio cochabambino de Punata «La Feria del Mast’acu» se caracterizará por milares de personas yendo a esa capital con el objetivo de comprar una variedad de masitas, algunas de ellas a cambio de oraciones, mientras en la Zona Sur de la ciudad de La Paz, muchos niños difrazados salen a las calles a pedir dulces. Los «rezacos», jóvenes dedicados a rezar en Punata, con oraciones y música en honor de los difuntos, no se diferencian mucho de lo que se hace en Monteagudo, donde la gente tiene la costumbre de bautizar a las t’antawawas y nombrar por ellas a los padrinos, tradición arraigada en gran parte de Chuquisaca, ni a Tarvita, que está en la provincia Azurduy de Chuquisaca. allí, los bebés fallecidos tienen especial atención. Para ellos, los dolientes preparan arcos con flores, adornos y alimentos. En San Ignacio de Moxos, en el Beni, la celebración principal de Todos Santos se hace en la Catedral. Los dolientes llevan a la Iglesia comida, bebidas, dulces y masaco.Se dice que mientras el «rezador» dirige las oraciones, los difuntos se alimentan con las comidas hechas en su honor. Los jóvenes y los niños, que también participan de las oraciones, están «prohibidos» de recibir las ofrendas. «Lo que las almas comen, no deben comer los niños, porque se vuelven locos», es la creencia del lugar. En Turco se juega al «Phuti». El phuti es una pelota gigante de trapo atada a una soga que se lanza al centro de un ruedo conformado por unas cinco personas. Una de ellas gana el juego si es que consigue lacear la pelota antes que caiga al suelo. A cambio, recibe un trago de sucumbé o té con té de parte de los anfitriones. El juego recorre de casa en casa, hasta la madrugada. En otros lados, como en el municipio de San Antonio de Esmoruco es casi prohibido llorar en la festividad de Todos Santos. Desde los preparativos de la espera a los difuntos, los familiares y vecinos bailan rondas tradicionales y entonan música de cajanis y zampoñaris, lo ideal es divertirse y pasarla bien a nombre de los difuntos. El incienso, masitas, fruta seca y carne de cerdo son de la mesa que preparan los pobladores del municipio de El Choro en Oruro para recibir a las almas de los seres queridos en la misma fiesta.

Según el doctor Fernando Cajías, «lo más común en nuestra ciudad, es colocar un mantel negro en la mesa para las almas de personas mayores y blanco cuando se trata de niños, muchas veces el altar puede ser para ambas edades, mitad blanco y mitad negro, ya que se reciben a todos los muertos en esta festividad. Para las almas de niños, jóvenes y solteros que dejaron de existir, ponen refrescos, dulces, galletas, frutas, guirnaldas multicolores, predominando el color blanco, como color de pureza del difunto llamado «angelito». En muchos casos, en este lugar se encuentra el epitafio del difunto con su fotografía y la inscripción del nombre y día de su fallecimiento. En la parte inferior de la mesa, se colocan flores de color blanco y amarillas como la retama, además de los tallos de cebolla (tocoros) que proporcionan a las almas el agua para calmar su sed.Asimismo, en las cuatro esquinas de la mesa se instalan las cañas de azúcar, que representa los bastones de los difuntos con adornos de coronas y suspiros (dulces) de colores. Durante esta primera jornada del día y de noche se reciben a los rezadores que vistan las casas donde hay mesas instaladas»

Lo escencial en la mesa es:
– Tantawawas, que son los niños de pan, para recordar la pureza de los espíritus.
– Escaleras de pan, para facilitar la subida al cielo de los espíritus.
– Cebollas en flor, para que el difunto lleve agua en su viaje.
– Caballitos y juguetes, cuando los espíritus son niños, para que se distraigan
– Retamas en los floreros, para ahuyentar a los espíritus enemigos.
– Un vaso con agua bendita, para rociar la ropa del difunto.
– Coca, cigarros, vino y refrescos, para que el espíritu se sienta satisfecho.
– El plato de comida favorito del difunto.
– Caña de azúcar, para que sirva de bastón a los espíritus.

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Cuando nuestros muertos conviven con nosotros

Ely López Canelas, Bolpress.-

Lo que sé de Todos Santos no lo sé por ser antropóloga o investigadora, ni cosa parecida, lo sé por lo que he aprendido y aprendo cada año con mis papás y en los sitios a los que he viajado. Como tú mismo lo dices, en realidad se habla de los “supuestos difuntos”, porque como tú también dices y así es lLa muerte no existe, esto viene desde una tradición pre-colonial. Algunos dicen que el alma se va abajo al Ukhu Pacha, otros, que las almas están en el mismo plano que nosotros, pero en otra dimensión. Es decir, viven en las montañas, lugares especiales, los rincones de las casas… sabes que no hay cosas absolutas, todo depende de la costumbre de los pueblos.

Según mi papá, las almas se van al cielo y ahí se reúnen todos. Desde allí nos miran, nos escuchan, nos ayudan cuando les necesitamos, nos castigan si nos portamos mal (“nos hacen andar mal”).

Cada año se pone la mesa para los muertos con todo lo que a ellos les gustaba: la comida, la bebida, la coca (si la mascaban), la fruta, los panes, los dulces y las cosas especiales. Se hace una lista larga de los difuntos. Es como recordar toda la genealogía y al recordarles se acuerdan de cómo murieron y se pregunta por la suerte de amigos y conocidos de estos difuntos.

Existen dos juegos relacionados con la celebración de la muerte: la taba y los maicitos. Son juegos de los días de duelo y de los días de todos santos.

Siempre hay que ponerle también agua, todo con pajitas, los muertos solo pueden aspirar… si no te acuerdas de ellos, si los muertos no encuentran comidita se van llorando, sufren y luego también nosotros sufrimos.

En el pueblo de mi mamá se arman las tumbas en el cementerio, con música, panes, comida, bebida, la fiesta se traslada al cementerio allí se come, se bebe, se llora, se juega, se hace rezar. No hay que ser tacaños cuando se hace rezar. Hay que dar buenos panes… Hay ciertas comidas picantes que se hace con afrechillo y la achacana, son comidas que solo las hacen para esta fiesta (uy ya me dio ganas de ir al pueblo de mi mamá).

Lo de volcar la mesa, en el caso de mi mamá y mi papá, es para que ya no hayan mas muertos al año que viene. A veces dicen que se “kimsacha” es decir mueren hasta tres personas en poco tiempo y se está de luto durante mucho tiempo.

Hay muchos rituales con relación a la muerte, muchos… cuando se quita el luto, por ejemplo, hay una fiesta y al final hay alguien que se viste con la ropa del difunto y a él se lo “bota” y se lo castiga para que se vaya y no vuelva en mucho tiempo, por eso también los que se sacan el luto se cambian con ropas de colores, todo nuevo, e incluso tienen un padrino para ello, es como un volver a vivir…

Los muertos llegan con agua, viento y moscas. En serio, no te rías, siempre llueve o hace mucho viento o hay muchas moscas como al medio día y ahí están llegando, se puede sentir que todo cambia de olor… es algo que yo he sentido muchas veces… Así que, son momentos alegres y tristes a la vez… Un reencuentro de cada año.

Como mi padre lo cuenta es muy gráfico. El dice que en la tardecita cuando ya se recoge la mesa algunos que eran amigos de las copas, se van cantando juntos a su dominio, felices de que les hayan recibido tan bien. Él dice que se encuentran los amigos y que incluso a veces las almas se invitan entre almas para venir a una casa u a otra, por eso siempre hay que esperarles, y que entre ellos comparan como les han esperado sus deudos…

En la parte más oficial ya sabes que el todos santos empieza oficialmente la época de lluvias el jallu pacha, los muertos bendicen a los vivos y reproducen la vida a través de la lluvia. Desde ahora hasta el carnaval en muchos sitios (en el lugar de mi mamá y mi papá también, pero menos) los muertos están entre éste y el otro mundo. Por ejemplo, en San Andrés vuelve a hacerse una fiestita para ellos, y en febrero también. Es difícil de contar todo ahora, pero no es solamente el día de todos santos, ya sabes que en nuestras culturas las cosas son mas de procesos que de momentos.

Todos Santos y Día de los Difuntos en Bolivia

La Paz, 31 oct (ABI).- En Bolivia se recuerda la tradición de Todos Santos el 1 de noviembre con el recibimiento de las almas y el 2 el Día de los Difuntos para recordar a los muertos, según consta en las tradiciones.

El viceministro de Cultura, Pablo Groux, relató que el 2 de noviembre, los cementerios de las periferias en las ciudades y en el área rural de las regiones rurales, miles de personas acostumbran «festejar» y recordar a sus seres queridos que dejaron de existir.

«La muerte en general es parte intrínseca de la humanidad y todas las sociedades. El valor simbólico que tiene la muerte, el valor simbólico de estos momentos específicos, donde nos encontramos con los muertos y realizamos una serie de rituales respecto a la costumbre», señaló.

Este día denominado «Día de los Difuntos», en las tumbas se arman mesas, al igual que el primer día, donde los «dolientes» hacen rezar a las personas que visitan los nichos.

Según la costumbre, al mediodía se reza por el almuerzo y por la tarde rezan por las cosas que están en la mesa.

La comida y la bebida son importantes para celebrar y saciar el hambre y la sed de las almas. Las familias cocinan los alimentos y preparan las bebidas que le gustaba al ser querido cuando estaba en vida.

En los cementerios se oye cantar «los alabados» o «alabanzas» siendo en su mayoría tonadas de inspiración popular y constituyen una tradición en la fiesta que acompañan los sicus y la tropa de tarkas.

En el atardecer, la gente empieza con el despacho del alma que consiste en recoger la mesa y pedirle al difunto que regrese al año siguiente para volver a compartir.

El «levantar la mesa» que así se denomina a la invitación a rezar, finaliza con la repartición de las masitas, frutas, comidas, golosinas y manjares que se han puesto a la vista de los asistentes rezadores.

La tradición de Todos Santos y el «Día de los Difuntos», es un acontecimiento que se celebra entre el 1 y 2 de noviembre, en las comunidades rurales, los pueblos.

Los muertos vuelven, según la cultura andina

(La Razón – Bolivia)

En el contexto de la cultura andina, la presencia de moscas, la evaporación del agua u otras bebidas y la rápida fermentación de las comidas son algunas de las señales que alertan sobre la llegada de las almas durante la celebración de Todos Santos.

Desde el mediodía de hoy, los hogares donde se levantó una mesa en memoria de uno o más familiares fallecidos, esperan la llegada de sus espíritus para satisfacer los gustos que tenían en vida. Pero ¿cómo saber si el alma regresó evidentemente a casa?

El antropólogo aymara Juan Ángel Yujra explica que “hay elementos simbólicos, por ejemplo la comida u otro alimento que se prepara y a la media hora se fermenta. La gente dice entonces que (el alma) ha comido espiritualmente. Pasa también cuando uno de los panes de la mesa se ha caído y se comenta que ‘ahí está, el espíritu ha llegado\\’”.

Coincide con esta versión el sociólogo Fernando Huanacuni, quien además precisa que desde la concepción andina hoy no es el día de los muertos, sino el wiñay pacha o tiempo eterno, en el cual “nosotros compartimos (comidas y bebidas) con la familia, que no sólo son los que están acá, sino también los que se han ido”.

Huanacuni también cita ejemplos de cómo advertir la presencia de los espíritus, y en ese contexto recuerda que entre hoy y mañana es evidente la presencia de las moscas, pues a estos animales se les atribuye la capacidad de transportar a las almas desde el wiñay pacha.

“En estas fechas no hay muchas moscas, pero hoy y mañana van a aparecer bastantes y además hay un aroma muy interesante en el altar que levantamos, que es más fuerte cuando el alma es fresca. El sabor del refresco no es el mismo y la evaporación es más rápida; la comida que colocamos, si uno llegara a probarla, es desabrida. Ésas son las señales que ellos nos dan de que están con nosotros”, dice.

No obstante, el sacerdote Telean Corona, rector de la Universidad Salesiana, sostiene que “no hay ningún dato que fundamente esa creencia ni por tradición dela Iglesia ni tampoco por algún dato que nos permita constatar que eso sucede. Puedo decir que se trata de una evocación donde la comunión con las personas que pasaron a la eternidad se convierte en un deseo”.

La celebración de Todos Santos contada en historias

El alma lo maldijo • Aún en vida, Higidio Huarita solía relatar la historia de un amigo suyo que al morir heredó todas sus pertenencias a su único hijo. En el día de Todos Santos, el espíritu del padre regresó a casa acompañado de otras almas y se percató que su hijo no había preparado nada en su memoria. Adolorido, sentenció: “Que se termine todo”, y al poco tiempo el joven perdió todas su riquezas.

Un alma que recién partió • Según las enseñanzas que recibió Marcia Tórrez, cuando un familiar falleció hace poco, en el primer año de la festividad en su ausencia se debe preparar una mesa exclusiva para esa persona con todo lo que le gustaba comer y beber en vida. “Es como un homenaje al ser querido. La familia espera hasta el próximo año para recibir otra vez a sus demás seres queridos”.

El cigarro avisa que llegó • Mariana Suárez cuenta que su familia siempre pone en la mesa un plato con coca y cigarrillos. Al mediodía del 1 de noviembre, además de encender las velas se enciende el cigarrillo y si éste se consume rápido quiere decir que el alma llegó y “estaba antojada de cigarrillo”. Si la bebida ofrendada se evapora con rapidez, entonces se presume que el espíritu llegó muy sediento.

Lo especial se desecha

La comida y la bebida preparadas especialmente para el difunto deben ser desechadas al término de la festividad, en tanto que el resto de los alimentos se debe compartir con los familiares y amigos, explica el sociólogo Fernando Huanacuni.

“En toda mesa hay algo específico, una comida y refresco que se colocan con nombre y apellido para el alma; esa (ración) se la desecha y el resto se reparte porque esta es una fiesta de la redistribución de los bienes a la comunidad. Se hace pidiendo a los demás que recen por un espíritu determinado”.

La fiesta al “ajayu” en El Alto
Por Fernando Cabezas y Juan Manuel Miranda.

(APA).- Como una forma de resguardar de las tradiciones y cultura foráneas, la arraigada Festividad de Todos los Santos que año tras año viene practicando la población alteña, la Dirección de Turismo dependiente del Gobierno Municipal de El Alto, inicio el proceso de difusión y promoción hacia los turistas que visitan Bolivia.
La actividad tiene también el propósito de revalorizar la tradición ancestral y la identidad cultural andina de esta celebración en honor a los difuntos, en la lógica de que en el mundo andino existen costumbres y tradiciones transmitidas de generación en generación manteniéndose viva y latente hasta nuestros día.

Roxana Velarde, titular de la Dirección de Promoción Turística, confirmo que esta campaña de sensibilización se inicio el 31 de agosto y hasta el momento se viene reforzando la campaña con publicaciones que contienen la historia, los fundamentos y significados de cada uno de las masitas que se colocan en la mesa o tumba.

«Tenemos previsto levantar una mesa para los difuntos de la Guerra del Gas en coordinación con los representantes de este sector», anuncio la autoridad a tiempo de indicar que las tradiciones extranjeras que se están introduciendo a nuestro medio con grave peligro para los menores de edad, quienes son los mas propensos a estos mensajes.

«Con el pasar del tiempo se están perdiendo nuestras tradiciones y están viniendo de afuera otro tipo de costumbres que no tienen nada que ver con nuestros antepasados, es por eso que las cartillas que elaboramos están siendo serán distribuidas con prioridad en los centros educativos», precisó Velarde.

Por otro lado también se refirió al hecho de que la educación viene del hogar y convocó a los padres de familia a «inculcar a sus hijos la cultura del nuestros ancestros y nuestros abuelos que tiene mas relación con nuestro diario vivir» aconsejó la autoridad.

LA MUERTE

En la visión aymara y quechua -donde la gente convive con sus ritos ancestrales y la religión que les fue impuesta a punta de lanza- la concepción no es diferente. Para ellos la muerte es también motivo de alborozo porque al superar ese estado el alma se reúne con las deidades humanas y naturales (la Pachamama y los Pacha Achachilas) a fin de formar una comunidad.

Simón Yampara, estudioso de la cultura aymara, dice que la muerte representa también una forma de cultivar conocimientos, pensamiento que es compartido por el sacerdote católico Hugo Varga, quien sostiene que «la muerte no puede ser castigo, es parte de la vida, significa vencer la limitación del tiempo y del espacio para seguir creciendo».

«El jiwaki, o muerte en aymara, conceptualmente tiene una doble connotación: se entiende como muerto, pero al mismo tiempo como bonito. Lo que sucede es que cuando un ser humano aymara muere pasa a ser parte de las deidades, de sus antepasados. En ese sentido se puede decir que no muere del todo, si bien desaparece físicamente, reaparece en el mundo espiritual para formar la comunidad de las deidades. Pero éstas no son sólo de vertiente humana, sino que están también las de vertiente natural como la Pachamama y los Pacha Achachilas», explicó Yampara, asesor cultural de la comuna de El Alto.

TRADICIÓN

Es costumbre recordar, a partir del mediodía del 1 de noviembre hasta el mediodía del 2, la festividad de Todos Santos y del Día de los Difuntos. Un día especial, dedicado a compartir con el alma de familiares que murieron. Algo que transita en el mundo de lo sobrenatural, de la fe, de lo esotérico y por tanto, difícil de creer y entender. Pero allí está, celebrado y respetado por mucha gente.

Cuentan que se empieza con un juego con piedras redondas y que según una vieja costumbre andina, se invita a todos los familiares y amigos a participar de ese juego; que se visita alguna casa y que allí todos comen algún plato tradicional. Hay muchos, pero generalmente se impone aquel que fuera del gusto del alma homenajeada (ver recetas tradicionales). Tras el almuerzo se empieza con el armado de una supuesta tumba, también conocida como altar o mesa. En ella se colocan una serie de símbolos hechos de pan y en esa simbología es fácil encontrar un sol, una luna, la cruz, una escalera, etc, etc. También se utilizan flores, frutos en flor, cañas, juguetes, escaleras o voladores sujetados a hilos (por donde las almas desciendan y asciendan al mundo de los vivos). No hay elemento sin significado, no se utiliza nada que no sirva para explicar el camino al mundo del más allá, aquel que está en el espacio.

En el cielo.

Según la tradición, en días previos a la fiesta, los mercados de las ciudades y del campo ofrecen ferias, en aymara se dice jacha ala ó althapi. En esas ferias hay abundancia de harina blanca y amarilla, de masitas y panes con figuras antropológicas y zoomorfas junto a suspiros, alimento preparado en base a huevos de gallina y con todo ello, el tuquru, que es la parte floral de los arreglos. Las almas permanecen el el mundo de los vivos por 24 horas, ellas deben ser homenajeadas y para saber si se sienten cómodas también hay una herramienta ideada por la tradición: la vela encendida. Si el cebo comienza a chorrear es una mala señal, se dice que el alma está triste. En cambio si arde normalmente, el alma esta alegre y contagia su bienestar a sus deudos. A las doce horas del día 2, se apagan las velas para no retrasar su retorno al más allá, ya que, dicen, las puertas se cierran a esa hora. Las almas se van, los deudos quedan luego de haber combinado, por algunos días, como en todas las festividades pagano-religiosas, creencias nativas con la religión católica. Una simbiosis que data de la época colonial.

Existe una receta para armar una mesa para los difuntos pero si fuera necesario hacer una definición, esta bien sería que es el elemento central, el altar familiar en el que se recibe el alma del ser querido. Es por ello que en la mesa se colocará el nombre, la fotografía, algún recuerdo y varias cosas que el alma homenajeada pudiera reconocer y por las que podrá sentirse a gusto en este paseo efímero por el mundo de los vivos, de tan sólo de 24 horas.

Los principales elementos utilizados para armar estas mesas son panes, comidas, fruta y bebidas.

La tumba debe permanecer extendida hasta el mediodía siguiente, hora en la que la familia del difunto solicitará a una persona ajena que recoja la mesa, quedándose con la mitad de todo cuanto ella contenía. El resto será llevado hasta el cementerio, donde se repartirá entre quienes rezan por sus difuntos. No debe sobrar nada, en lo absoluto, pues de hacerlo, según la cultura andina, las penas se quedan en la familia.

Todos Santos una tradición para unir a la familia
Desde la visión católica se recuerda a los santos que murieron en la gloria de Dios. En la cosmovisión andina se expresa la interacción con los «ajayus» (almas) de los difuntos quienes retornan de su largo viaje al otro mundo.

La Paz, 30 oct (ABI).- La fiesta de Todos Santos se ha constituido en el reencuentro tradicional familiar y cultural de las familias bolivianas, que preparan cada 1 y 2 de noviembre una mesa con diversas ofrendas para recibir a las almas de sus seres queridos que dejaron existir en este mundo terrenal, según la percepción de un historiador y una personalidad del área cultural.

En la festividad, cada familia alista un mesa con una diversidad de masitas como las t’antawawas (muñecos de pan), escaleras, coronas, bizcochuelos, caballos, frutas, dulces, refrescos, comidas, flores. El primer día de recibimiento y el segundo de despedida de las almas.

Según el viceministro de Cultura, Pablo Groux, la tradición del acercamiento entre los «vivos y los muertos», Todos Santos, ha logrado que miles de familias se reúnan para celebrar, compartir y realizar todas las costumbres que enmarcan esta tradición cultural

«Es mucho más valiosa nuestra tradición, porque rescata a la familia, a la comunidad, el contexto cultural y todas los valores que se han adaptado en la sociedad para este encuentro colectivo», dijo.

«ESTA ARRAIGADA»

De su parte, el historiador boliviano, Fernando Cajías, explicó que la mayor parte de la población continúa viviendo esta fiesta tradicional que está bien arraigada en las familias bolivianas, pese al crecimiento del Hallowen.

Considera que en este siglo XXI y pese a los cambios los padres se han encargado por generaciones a transmitir la creencia a sus hijos, de que sus seres más queridos que dejaron de existir visitan sus hogares para reencontrarse con las familias.

«Esta tradición se mantiene con mucha fuerza, ya que la mayoría de las personas la respeta como una relación entre los vivos y los muertos y asimismo se siente segura de su reafirmación cultural», precisó.

TRADICIÓN-CATÓLICA-ANDINA

Desde la visión católica, se recuerdan a los santos que murieron en la gloria de Dios. Por tanto la Iglesia los honra con solemnidad desde el año 835 durante el periodo del Papa Gregorio II y que pasa del 13 de mayo al 1 de noviembre.

El 2 de noviembre la Iglesia Católica realiza la conmemoración de «todos los fieles difuntos», que estableció en Roma el año 1311 y que consiste en el ritual para celebrar a los muertos a través de misas.

En la cosmovisión andina se expresa la interacción con los «ajayus» (almas) de los difuntos quienes retornan de su largo viaje.

Desde Tiwanaku se han hallado evidencias arqueológicas de culto a los difuntos en las tumbas.

Los cronistas relatan cómo los rituales funerarios continuaban después de la muerte, pues se sacaba los restos de los grandes señores a las plazas para que allí «coman y beban» junto a los criados que los cuidaban.

En el contexto tradicional de lo andino, la población que vive en las regiones rurales, son las más arraigadas de esta festividad.

En los cementerios de la periferias de la ciudad de La Paz y los que están en pequeñas comunidades, en las tumbas de los difuntos se preparan grandes mesas tradicionales, cañas que bordean los nichos, un variedad incalculable de masas, «todos juntos en grandes familias».

«Es mucho más lindo, es un verdadero ritual de encuentro donde todo concurre y efectivamente se festeja el encuentro familiar que se lo vincula con la Pachamama, con esa alegría y energía cultural», comentó el viceministro Groux.

TESTIMONIOS

María Esther de Zabala (65)
«Como todos los años es una costumbre para poder celebrar esperar a mis seres queridos, con todo cariño. Por ello toda mi familia estamos esperando y preparando para hacer un buen recibimiento a las almas».

Ademar M. (23)
«Tenemos previsto pasear e ir a comprar masitas para visitar el Cementerio General para rezar a nuestros parientes con toda la familia, ya que también mis papás hornean pan en nuestras casas».

Yovana P. (19)
«Mis padres me enseñaron la tradición y creo que es una buena oportunidad para recordar a nuestros muertos y compartir n familia».

Teresa Gonzales (60)
«Los tiempos han cambiado y veo que la gente está perdiendo la tradición, ya no es como antes cuando era una verdadera fiesta de reencuentro y de fe, se hacía mucha comida y masitas para darle de comer a nuestras alamas. Ahora creo que el Hallowen está perjudicando».
Faq/Rq ABI

Todos Santos en Bolivia: Origen y significado

26 Oct

En Bolivia, desde tiempos inmemoriales, las comunidades originarias celebran la fiesta a los muertos. Con la llegada de los conquistadores españoles ésta fiesta se fusionó con la fiesta de Todos Santos que los católicos celebran los dos primeros días de noviembre de cada año. Desde entonces la tradición de festejar a las almas y ajayus (“almas” en aymara) de los muertos forma parte de los detalles culturales de muchos bolivianos.

Una de las importantes fiestas o celebraciones en Bolivia se da en los dos primeros días del mes de noviembre. En la fiesta de Todos Santos las familias bolivianas conmemoran y recuerdan a los muertos. Es el tiempo en que se preparan elementos que simbolizan la añoranza por las personas fallecidas.
Los cementerios de la mayoría de las regiones del país son abiertos para recibir a los dolientes que realizan rituales en honor a sus conocidos. Es al medio día del primer día de noviembre que las familias preparan una mesa sobre la cual colocan un mantel, adornos y flores. Si el mantel es de color blanco es porque el fallecido recordado es un niño y si es de color oscuro o negro se trataría de una persona adulta.
El culto a los difuntos se conserva mucho más en el área rural y con muchas semanas anticipadas de preparación, esencialmente en lo referido a los elementos culinarios que son una singular característica de esta festividad.
Todos Santos en Bolivia - Bolivia informa
Los alimentos que dominan en la mesa son los preferidos por el difunto: flores, una serie de masas, fruta seca, caramelos en forma de animales, escaleras de pan (que proviene de la tradición católica que simboliza la subida o bajada del cielo), coca y chicha, instrumentos musicales y tantawawas. Las velas simbolizan la presencia del difunto, la cual es encendida a medio día del primero de noviembre.
El elemento principal y muy característico de estas fechas son las tantawawas, que en una traducción literal significarían “niños de pan”. Este último elemento es una reminiscencia de un rito de la época incaica, donde se dice regalaban niños sacrificados a las divinidades del mundo sobrenatural, más conocido hoy en día como “mundo de los muertos”.
Los familiares, siempre sentados alrededor de la mesa, reciben al o los difuntos con oraciones, para luego compartir la bebida y la comida. También es una tradición que grupos de niños vayan de casa en casa para rezar y cantar (coros en aymara) para las almas de los muertos, recibiendo a cambio una parte del festín. Estos cantos se realizan en rima para recordar el alma de los que ya partieron.

Así como se piensa que las almas llegan al medio día del 1° de noviembre, la tradición indica que al medio día del siguiente día empieza la despedida a las almas, siempre con abundante comida y bebida, ya que se piensa que el muerto necesita mucha energía para su viaje de vuelta. Existen referencias históricas que antes del coloniaje español, se solían sacar los restos de los fallecidos para rendirle culto.VIDEO: Todos Santos en Bolivia
Origen del día de Todos los Santos Con varias modificaciones y en épocas distintas, éste día fue instituido por la iglesia. La misma fecha de celebración sufrió modificaciones, antes de quedar fijada para el 1 y 2 de noviembre. El sincretismo entre la tradición cristiana y la originaria ancestral juega un papel complejo para encontrar el origen de esta fiesta.
En los primeros días del Cristianismo se acostumbró a solemnizar el aniversario de las muertes de los mártires cristianos en el lugar del martirio, y esa parece ser la referencia cercana de dónde y porqué nace este culto. Fueron tantos los mártires que los días no alcanzaban para honrarlos a todos. El almanaque y sus días no alcanzaban.
Luego de varias fechas, el Papa Gregorio III determinó que el 1 de noviembre sea la fecha de esta celebración, efecto y contra respuesta a una celebración pagana conocida como “Samhain” o Año Nuevo Celta (ahora llamado Noche de Brujas o Halloween) que se festejaba la noche del 31 de octubre.
Debido a que los pueblos adoctrinados cristianamente se negaban a abandonar sus raíces y fiestas, la iglesia decide encontrar una forma para convertir al cristianismo a los pueblos de tradición pagana. Los regentes católicos se preocuparon por instituir nuevas fiestas, que casaran en acontecimiento y fecha  con las antiguas fiestas de estos pueblos. Así los nuevos creyentes irían dejando de lado sus antiguas creencias, es aquí que el sincretismo religioso se dio con mayor énfasis.
Todos Santos en Bolivia - Bolivia informa
Algunos apuntes importantes de esta fiesta • Todos los preparativos para la tradicional fiesta empiezan faltando semanas antes de la celebración, generalmente las familias que tienen difuntos recientes son las que afanadamente realizan los ricos y diversos panes o masitas.
• Antes de la celebración, los cementerios son preparados para recibir a las almas. Los dolientes reparan y limpian los nichos de los familiares para el ritual del 2 de noviembre en que se despide a las almas.
• Los componentes de la mesa de esta festividad no solo a las masitas, también se tiene una variedad de componentes como la comida, el cual haya sido del gusto de la persona recordada.
• Los elementos básicos de la mesa son: la tantawawas, bizcochuelos, masas de pan en forma de caballos, escaleras o llamas. Además se coloca platos tradicionales de comida, caña de azúcar, chicha morada, velas, flores, frutas, etc.
• Las tantawawas son panes con apariencia de niño recién nacido el cual representa a un ser querido muerto.
• Los caballitos y las llamas significan la ayuda que necesitan los difuntos  para cargar todas las ofrendas.
• La escalera sirve para cruzar obstáculos para bajar y subir del cielo.// Educa Bolivia