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Hogaza de pan con queso

9 Sep

 

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INGREDIENTES

  • 1 hogaza de pan de buen tamaño, que esté prieta y asentada (mejor del día anterior)
  • 200 ml de nata líquida de cocina espesa y especial para montar
  • 250 gr de queso rallado o troceado menudo a tu gusto
  • 1 copa (150 ml) de vino blanco joven, vino de guiso o un oloroso seco, a tu gusto
  • 1 cebolleta fresca mediana limpia y picada muy fina
  • Pimienta negra recién molida

ELABORACIÓN

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  1. Cortamos la tapa superior de la hogaza y vaciamos toda la miga del interior. Ten cuidado de no romper el pan ni sus paredes porque nos tiene que servir de recipiente.
  2. En un bol mezclamos los quesos con la cebolla, la nata, el vino y la pimienta. Lo metemos todo un minuto al microondas para que ligue mejor la mezcla, pero este paso no es necesario.
  3. Rellenamos la hogaza con la mezcla de quesos y la metemos al horno con calor por arriba y abajo a 200º. Serán necesarios unos 10-15 min (depende de tu horno) hasta que vemos que el pan se ha dorado un poco (es importante que esté crujiente) y el queso se ha derretido y empieza a dorar por la superficie.
  4. Servimos al momento, bien caliente, al centro de la mesa. Con el pan que hemos quitado de la tapa formamos unas tiras y las tostamos para que nos sirvan para mojar en esta fondue de queso en pan. Puedes también acompañar con colines, biscotes, palitos de hojaldre, galletas saladas… a tu gusto

CONSEJOS Y COMENTARIOS

  • Esta hogaza de pan con queso es un éxito en el centro de todas tus mesas de fiesta y reuniones. Cuando se acaba el queso del interior todo el mundo empieza a cortar con las manos el pan de la propia hogaza que está impregnado en queso hasta que se acaba.
  • Aprovecha la miga que has sacado del interior de la hogaza para hacer unsalmorejo tradicional o prueba con un salmorejo de fresas o salmorejo de pimientos del piquillo.

http://www.divinacocina.es/

Pan Amarillo

8 Sep

La imagen actual no tiene texto alternativo. El nombre del archivo es: pexels-photo-15894799.jpeg

 

Ingredientes:

6 libras de harina

20 huevos criollos

  1. taza de azúcar
  2. cucharadas de sal

2 cucharadas de levadura seca 2 tazas de agua tibia 1/2 kilo de manteca

Preparación:

  • Cuatro horas antes de preparar el pan haga la levadura poniendo esta en un recipiente con agua tibia; mezcle bien y ponga la harina necesaria; deje madurar.
  • Para saber si la levadura está madura, esta tiene que subir y después bajar haciendo pequeñas burbujas.
  • Cuando la levadura esté madura agregue el azúcar, los huevos y la sal; mezcle bien.
  • Añada poco a poco la harina mezclando bien hasta formar una masa suave.
  • Agregue la manteca hasta suavizar completamente la masa.
  • Dé a los panes la forma que desee (empanadas, pan con queso, marraquetas, etc.) y deje madurar.
  • Para saber cuándo está madura: poner una bolita de masa en un vaso con agua; cuando la bolita sube hacia la superficie, el pan está a punto para hornearse.

Libro de Cocina Doña Piedades

Moreno de Parejas, Delfina

Editorial La Hoguera. 9ª Edición, Santa Cruz. Bolivia. 2000

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Tutorial Pan de Chocolate

8 Sep

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FIGLIOZZI, cuando la marraqueta tenia apellido

31 Ago

Artículo extraído del libro: Polenta, familias italianas en Bolivia, Mauricio Belmonte Pijuàn, Segunda Edición editorial Gente Común, 2011.

Cuando el tiempo y el olvido consolidan intenciones no existe fuerza humana capaz de revertir los efectos y secuelas que ambos van sembrando en la memoria del hombre. Esta facultad psíquica es tan frágil e indefensa que termina, casi siempre, cediendo ante las permanentes embestidas de los confabulados. Y si todavía se persiste en afirmar lo contrario, basta con poner un ejemplo sencillo. Por decirlo así, de los actuales viandantes que circulan presurosos por las vías de la urbe paceña, pocos sabrán responder por el sitio exacto dónde se encontraba la desaparecida calle Recreo, lugar elegido hace muchos años atrás por cinco hermanos para organizar uno de los negocios más rentables y concurridos de la época que permitió, a su vez, popularizar el alimento con el que hoy se da religiosamente la bienvenida a cada jornada.
Difícil determinarlo con precisión, más aún si se toma en cuenta los años transcurridos desde aquellos días. La calle mudó de nombre y forma para convertirse en un tramo más de una céntrica y conglomerada avenida; el negocio fue trasladado hasta la zona de San Pedro y de él poco queda, salvo la firma imborrable que lo representó en sus años de esplendor, todo lo demás a desaparecido como si la mismísima tierra se lo hubiese tragado. No, definitivamente nada queda de aquello que fue grande y reconocido por un pueblo entero. Ya nadie pregunta con la exigencia de años anteriores por la exquisitez y consistencia de los afamados panes crocantes que se despachaban desde el horno eléctrico en las primeras horas del día; los vinos, licores, aceites y demás conservas de primera calidad que el negocio de los cinco hermanos importaba, dejaron de circular de la noche a la mañana extinguiéndose irremediablemente, ni que decir sobre los fiambres y pescados frescos que la empresa familiar introducía desde los puertos chilenos para sosegar las apetencias exigentes de muchas familias acomodadas. En esos tiempos –corría el año de 1916- los cinco hermanos italianos; José, Juan, Héctor, Luís y Pía, aglutinando esfuerzo, voluntad y la suma de 100.000 bolivianos de la época, administraban confiados las Provisiones y Abarrotes de Figliozzi & Hnos99.
La empresa Figliozzi fue acogida con el beneplácito de la población. Además de emplear y prestarles colaboración plena a cientos de obreros indígenas, Luís Figliozzi y sus hermanos lograron insertar, en aquella sociedad discreta pero de insinuaciones pretensiosas, su amabilidad e ingenio. Allí extendieron su entorno social y pudieron cultivar con soltura amistades diversas.
Cambio de capitán, cambio de barco

En el reino de los panes el culto y la subordinación estuvieron desde un principio dirigidos a una única soberana: la marraqueta. Y ésta tuvo un palacio donde reinó a sus anchas, la empresa de los Figliozzi. A esta corte inusual llegaban todos los días pedidos diversos, los clientes, cual cortesanos desesperados por ver a su majestad de cerca, acudían puntuales para adquirir el producto alimenticio que los italianos sobaban con pericia en su cocina. Por años, el pan Figliozzi mereció un sinfín de reconocimientos, y ni siquiera los altibajos, y posterior resquejebramiento de los cimientos de la empresa, dañaron el prestigio que el nombre poseía. Pero los hermanos provenientes de Génova no tenían en sus cálculos las intempestivas tormentas políticas que azotaban a Bolivia. El inicio de la caída vertical estaba a la vuelta de la esquina y no había manera de detenerlo. Las series de reformas y contrarreformas que proponían los gobiernos de turno terminaron por minar la economía de cientos de trabajadores nacionales y extranjeros. Los Figliozzi perdieron tierras dedicadas a la producción agrícola en el oriente boliviano, y el colapso de la fábrica fue el punto decisivo para cambiar de planes y dejar Bolivia. Luís entregó los destinos de la empresa al industrial boliviano Jorge Sáenz García y con ello se cerró un ciclo de vida institucional dentro de la reconocida panificadora nacional.
Antes de partir a la Argentina, en Mar del Plata, los italianos tenían un molino, Luís Figliozzi contrajo matrimonio con una dama agraciada de origen italiano, Lucia Linale. Pero las zarpas desgarradoras de la mala fortuna tenían atrapado a José y al menor descuido le arrebataron de las manos a su joven esposa. Lucia muere al dar a luz a su único hijo, Domingo, dejando abatido a Figliozzi.
Domingo fue llevado a Italia rumbo al hogar de su abuela paterna mientras su progenitor se instalaba en la Argentina tratando de aplacar el inmenso dolor que le producía la irreparable pérdida de Lucía. Ahora, después de muchos años y nuevamente residiendo en Bolivia, Domingo Figliozzi sonríe melancólico cada vez que se le consulta por la suerte que corrió el negocio de los suyos. Él desconoce muchos aspectos importantes concernientes a la historia de la empresa y lo poco que su mente retiene empieza a diluirse progresivamente de su memoria. Aún así, él sabe que la marraqueta tuvo alguna vez apellido italiano.

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Tutorial Pancitos Rellenos

28 Ago

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Tutorial Pancitos Rellenos con Chocololate

27 Ago

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Pan de ajo con mozzarella

25 Ago

ARANI encantada la tierra del pan y de la Virgen bella

24 Ago

Imagen actual: Large crescent-shaped loaf of bread on wooden table in bakery with bakers and bread oven in background
 

El secreto de los famosos panes de ese municipio cochabambino está en la harina de trigo salida de antiguos molinos de piedraLa Razón / Miguel E. Gómez Balboa

La tierra legendaria del pan y el viento, se hace llamar Arani, municipio del valle alto de Cochabamba en la provincia del mismo nombre. Allí, los españoles sentaron presencia desde el siglo XVI, en un territorio que recibía entonces la denominación de Saqsayjarani, que luego fue habitado por los padres agustinos y donde actualmente radica una de las imágenes más deslumbrantes de la Virgen María.

“Simplemente es bella”. Jorge Bráñez, responsable turístico de la Alcaldía araneña, no tiene más palabras para describir a la patrona de su localidad. Es secundado por el sacristán Milton Galindo: “Tiene que verla para que sepa por qué lleva ese nombre”. Ambos se refieren a la Virgen Bella o La Bella, cuidadora del antiguo templo de San Bartolomé, una advocación mariana tallada en piedra que luce una ruborosa tez morena.

El origen de la devoción se halla en suelo ibérico, según los estudios del académico boliviano Edwin Claros, específicamente en el sur de España, donde fue venerada desde el siglo XV en la ciudad pesquera de Lepe, provincia de Huelva. Allí lidera la fiesta más popular de la región, en el puerto de El Terrón, donde La Bella se habría aparecido por primera vez, reza la tradición de franciscanos y marineros.

Su adoración emigró al Nuevo Mundo junto con los conquistadores. Y llegó a Arani. Hoy, San Bartolomé es el Santuario de Nuestra Señora La Bella, efigie que lleva una corona de plata con piedras preciosas y sujeta un niño Jesús de larga cabellera. Espacio religioso edificado en 1610, por su arquitectura, platería y retablos fue declarado Monumento Nacional y Patrimonio Colonial de Cochabamba, en 1945.

La posada de los Libertadores

El óleo de Fray Bernardino de Cárdenas resalta entre los 33 de la capilla barroca. Fue él quien diseñó el templo construido por Lucas Cabral. Los cuadros, coloniales y de autores anónimos, representan los siete sacramentos eclesiásticos y muestran a los obispos que trabajaron en ese lugar que figura entre las cinco más importantes catedrales marianas del país y que conserva preciosos retablos tallados en cedro.

La celebración de La Bella es entre el 23 y 25 de agosto. Se nicia con la misa de bienvenida a los peregrinos de la población de Sacaba, en el Calvario de la Virgen, donde se venden miniaturas. El segundo día es la procesión y, la última jornada, se realiza la colorida cacharpaya, entrada folklórica con más de medio centenar de fraternidades, que despide a los que parten a los festejos de la Virgen de Surumi, en el norte de Potosí.

“O sea, es al revés de la fiesta de la Virgen de Urkupiña (a mediados de agosto en Quillacollo), que se  inicia con el baile de las comparsas y termina con la visita al Calvario”, explica Bráñez, quien cuenta que La Bella fue agasajada mucho antes que la Mamita de Urkupiña, que su romería convocaba a más fieles, hasta que un accidente de tren ocurrido en 1945 se llevó la vida de casi todos los que iban a Arani ese año.

Fue entonces que la celebración araneña decayó hasta “casi extinguirse”, relata el responsable municipal turístico, mientras que la de Quillacollo ganó seguidores.

Hasta que Arani recuperó sus tradiciones, entre ellas el festejo en honor de su patrona milagrosa. “Por eso, ahora la festividad es multitudinaria, es la segunda por detrás de la de Quillacollo, inclusive ha sido declarada patrimonio cultural”, añade Bráñez.

El campanario de San Bartolomé también guarda historias. Sus tres piezas metálicas suspendidas en las alturas anuncian a los comunarios misas, fallecimientos, problemas o cabildos, según el tono del repiqueteo aplicado por el sacristán. La más grande luce quebrada y Bráñez señala que se le extrajo una parte porque los habitantes más antiguos cuentan que su talán era tan fuerte que provocó varios abortos.

Arani es un pueblo con aires coloniales, que conserva sus casas de barro con techos de tejas. Su vocación productiva es agropecuaria: plantación de papa, maíz, trigo y cebada. Por sus tierras, antes de los españoles, caminaban los grupos étnicos chuis y cotas. Actualmente, en este municipio de 191 kilómetros cuadrados con 64 comunidades, conviven más de 11 mil personas.

Cinco kilómetros al suroeste se halla Collpa Ciaco, donde está el convento de Santa Catalina de Siena, edificado en 1570 y, tal vez, el primero que se instaló en el territorio que sería Bolivia. El inmueble que albergó a los agustinos luce olvidado, a pesar de su importancia histórica: allí pernoctaron los libertadores Simón Bolívar y Antonio José de Sucre, ya que era paso obligado para arribar a la ciudad de La Plata (Sucre).

Restos de pintura mural con los colores de una antigua bandera boliviana sobresalen en un cuarto desvalijado. “Se cree que aquí durmieron los libertadores”, dice Bráñez, y la subalcaldesa Elsa Palma comenta que se busca recursos económicos para resucitar este lugar que cuenta con un patio cuadrangular  rodeado de arcos y columnas, pero plagado de hierba.

Los confines araneños atesoran más atractivos. El Elefante Dormido es un cerro cuya forma hace pensar en la figura de un paquidermo de bruces. A la par, están las haciendas de las familias Tardío y Mariscal; la primera parece un castillo medieval, y la otra, es una hacienda que perteneció a uno de los patricios que fundó Arani: Nemesio Antonio Mariscal, que posee un patio con columnas y arquerío de medio punto.

Pero, si por algo es conocido Arani es por su pan, por sus famosas, redondas y gigantes mama qonqachis, sus chamillos, tortillas, bizcochos, “frutasecas” y sus deliciosas empanadas picantes y de queso. En su gastronomía está el plato de arvejas uchu, que siempre es acompañado por las chichas kulli y amarilla, néctares del valle que uno puede degustar en los restaurantes locales.

El secreto del pan araneño

El olor a pan fresco domina una de las calles del poblado. Proviene de una de las panaderías más reconocidas del lugar, la de Reyna Camacho. El piso está regado de cientos de panes y canastas; en medio resalta Juanita Arispe, que muestra las enormes sarnas, similares a pizzas  que son elaboradas con harinas de trigo y blanca, leche, queso y manteca. “Pruebe, va a saber por qué somos conocidísimas”, invita.

El pan de Arani tiene alta demanda en  Cochabamba y otras partes del país, adonde se va la mayoría de la producción diaria. El alcalde araneño, Macario Álvarez, informa que la fama de este alimento ha rebasado las fronteras, porque hay “panaderos” que lo exportan a mercados de Estados Unidos y de Europa y que “están en la tarea de patentar la receta en el extranjero”.

“El agua y el viento son dos de los ingredientes para hacer este pan”, sostiene la autoridad. Los panaderos suman uno clave, la harina de trigo preparada en los antiguos molinos de piedra que yacen en diferentes aldeas, pero sobre todo en Pocoata, una campiña colonial que se halla a cinco kilómetros al sur y que es bañada por un riachuelo que “nunca se seca y que tiene el agua más pura de Bolivia”, indica Bráñez.

Son cinco molinos en los cuales los lugareños muelen el trigo. Las aspas y maquinaria vetusta son impulsadas por la fuerza de las aguas del río que baña Pocoata.

“Éste es el principal secreto del pan de Arani, sus molinos y su harina de trigo”, complementa Bráñez, de manera que el patrimonio está a salvo, pese a aquellos “malos panaderos” arriba mencionados.

Ahora, la idea es impulsar un plan turístico que incluya la visita a estos molinos, donde los visitantes sean parte de la producción del delicioso pan araneño. Más aún, explica el alcalde Álvarez, con la cooperación italiana se arma un circuito que toma en cuenta a otros municipios del valle alto: “Arani promocionará su pan; Punata, su rosquete; Cliza, sus pichones y su carne, y Punata, su chorizo”, enumera.

A la par, en suelo araneño, un empresario pocoateño ha comenzado la edificación de un complejo turístico con “piscinas naturales”. “Es que tenemos todo, historia, paisaje natural, árboles frutales por todo lado, rica gastronomía y atractivos turísticos únicos. Y, sobre todo, a nuestra Virgen, La Bella, que seguro bendecirá todos estos sueños”, comenta Bráñez de esta tierra.

Pan Biblico Proteico

6 Jul

5 recetas de Pan Antiguas

3 Jul

El pan de Laja gana mercados y productores quieren exportarlo

23 Abr

 
SU PLAZA MAYOR ES EL ALTO, DESDE HACE DOS AÑOS SANTA CRUZ ES OTRO NICHO

Hay familias enteras en esa localidad que se dedican a elaborar el producto artesanal, que desde hace cuatro años experimentó un alza en la producción del 50%.

 

Ángela Condori / Página Siete. Dos personas horneando el pan de Laja.

Ángela Condori A.  / Laja
«Vivimos del pan de Laja. En ningún lugar pueden igualar nuestro pan”. Las expresiones corresponden a Carmelo Cori, presidente de la Asociación de Panificadores 10 de Septiembre.

No es para menos el orgullo que la expresión refleja. Desde hace cuatro años la producción de ese pan artesanal vive un auge: fue declarado patrimonio paceño, se formalizó una asociación de los panificadores, además que se consolidó la venta del producto en otros departamentos, y hasta  hay quienes sueñan con comercializarlo en el exterior.

El principal mercado de este producto es la ciudad de El Alto, debido a que en esa urbe -mencionan los panificadores consultados- están sus «mayores consumidores”. Pero desde hace dos años, ingresaron con éxito al mercado de Santa Cruz.

La escalda comenzó cuando el pan de Laja fue declarado Patrimonio Inmaterial de la ciudad de La Paz el 2010 por la Gobernación paceña. A raíz de ese reconocimiento  -afirma Cori- la producción se incrementó en un 50%, debido al incremento de la demanda.

Luego vino la formación de la asociación que consolidó el agrupamiento de 57 panaderos (42 panaderos producen todos los días,  comercializan dentro y fuera del municipio, el resto produce  pan  dos a tres veces por semana, para venderlo en el lugar y en la tranca).
Las ciudades donde más se comercializa el pan son: La Paz, El Alto, y Santa Cruz. Otros espacios donde se lo vende son  las ferias anuales y semanales de los municipios, entre ellos  Viacha, Achacachi y Guaqui.
María Mercedes Cori Alejo, manda a Santa Cruz 1.500 panes, cuatro veces a la semana. «Aquí han venido a buscar ellas (comerciantes), mi hermana mandaba, y ahora yo mando”.

Un negocio, mil historias
A minutos de llegar a Laja, desde la carretera se vislumbran las torres de su histórica iglesia, que data del siglo XVI, y que causa  mucho interés a   viajeros y turistas, que  se detienen para visitarla.  Pero lo que más llama la atención al recorrer  las  calles de esta localidad, es  que  todas las tiendas tienen una canasta semionda  en la que ofertan el pan  artesanal de Laja.
Una de las panificadoras es la señora Janeth Aliaga, que comercializa su producto  en el retén policial. Sus principales compradores son  los choferes y pasajeros, que atraviesan por esa región rumbo a su destino.
Aliaga recuerda  que desde niña se dedica  a este ámbito, y cuenta que incursionó en él cuando su madre quedó viuda. A los 12 años comenzó a vender pan en la «tranca” de Laja, para ayudar a mantener a sus cuatro hermanos. «Mi papá, mi mamá, mis abuelos hacían pan, con esto no más se sobrevivía siempre en Laja”, sostiene.

En el caso de Eulogio Merlo Cortés, éste  empezó a producir  pan hace tres años. Ingresó a este ámbito porque se trata del negocio de su familia. «Yo no era panadero hace tres años que hago, y como el maestro me fallaba he tenido que aprender”, asegura.
El pan de Laja se comercializa a 40 centavos, Janeth Aliga  reconoce que se obtiene ganancias  de la venta. «Para qué vamos a decir que no, se gana, para sostener y mantener a los hijos”. Datos del censo 2012 muestran que Laja tiene  23.673 pobladores, muchos de ellos dedicados al negocio del pan artesanal. Una de ellas es Janeth,  quien sueña con comercializar el producto en países del  exterior. «Me gustaría que este pan se exporte, ya que es un patrimonio”, asegura.

Inversión  y mercados
Inversión   Se invierte un aproximado de 250 bolivianos por quintal de harina, más los ingredientes, sal, agua y otros. Además del precio  de la leña que se adquiere de barracas.
Producción  Un quintal elabora alrededor de 900 panes que son comercializados a 0.40 centavos. Que hace un total de 360 bolivianos.
Actualidad  Se incrementó el 50% de las ventas, en cuatro años.  En la actualidad  los panificadores de Laja utilizan  1.800 quintales de harina al mes.
Mercados    Los mercados donde más se  comercializa  el pan de Laja son: La Paz, El Alto, Santa Cruz y los municipios, en sus ferias semanales y anuales.

Un legado para  su descendencia
La mayoría de los panificadores de este municipio aprendieron el oficio desde niños, ayudando a sus padres a realizar un producto, que con el tiempo se convirtió  en su fuente de recursos.
Janeth Aliaga heredó la habilidad de preparar este pan saludable de sus padres Francisco Aliaga y Clementina Sentellas, hoy en día ella inculca a sus dos hijos mayores a que también aprendan.
Así también recordó Carmelo Cori, presidente de la Asociación de Panificadores 10 de Septiembre, que sus abuelos hacían pan hace mucho tiempo y es una costumbre. «Nuestros padres hacían siempre pan, como ya son de la tercera edad, ya los hijos continúan. Ahora mis hijas también ya hacen, yo ya hago poco”.
Flora Ivañez, de 19 años, expresó que desde niña empezó ayudar en los hornos hacer pan y ahora le ayuda a su hermana, «Hago de todo; horneo, amaso, todo” aseguró que el trabajo no es pesado, «es no más fácil”, sonrío.
Por ello, la elaboración del pan de Laja es una herencia que pasa de generación en generación.

http://www.paginasiete.bo/sociedad/2014/10/26/laja-gana-mercados-productores-quieren-exportarlo-36380.html#comentarios

Pan de Arani

2 Abr

INGREDIENTES

50 grs. Levadura fresca
30 grs. Borra de chicha
200 mls. Agua tibia
50 grs. Azúcar

Segunda parte
400 mls. Agua tibia
400 grs. Harina integral

Tercera parte
2000 grs. Harina blanca (000)
400 mls. Leche tibia
30 grs. Sal
200 grs Azúcar
200 grs. Mantequilla
5 unids. Huevos
4 unids. Quesillo

Otros
150 grs. Harina para formar

PREPARACIÓN

Precalentar el horno a 200º C.

Para la primera parte: Mezclar la levadura con el agua, azúcar y la borra, dejar reposar hasta que duplique su volumen.

Para la segunda parte: Mezclar la harina integral con el agua, dejar reposar hasta que burbujee.

Para la tercera parte: Mezclar los ingredientes secos, formar una corona, agregar la leche, los huevos, la primera parte y la segunda parte, mezclar bien y amasar, añadir la mantequilla y mezclar hasta que está desaparezca, dejar reposar hasta que doble su volumen.

Proceder a dividir la masa en porciones de 200 gramos, bolear y dejar reposar por 5 minutos, dar la forma a la pieza de masa, con la ayuda de la harina.

Disponer las piezas de pan en una bandeja plana y dejar fermentar hasta que dupliquen su volumen.

Barnizar con huevo batido y quesillo desmenuzado, hornear durante 35 a 40 minutos a 200º C.

Sacar del horno y dejar orear.

Por Chef: V. Jesús Catorceno Marcos


Pan Acimo

1 Abr

 

 

 

     Y para celebrar San Valentín, os traigo una receta más antigua que el propio Santo en cuestión, porque es el primer pan conocido a lo largo de la historia. Se elabora sin levadura y se hace mezclando simplemente harina de algún cereal con agua y sal (opcional). Otros tipos de panes sin levadura son los roti indios, las tortillas mejicanas, las piadinas italianas, las arepas venezolanas y las hostias…..sí, sí, las hostias que se emplean en las eucaristías son una especie de pan ácimo.

Estos en concreto son muy parecidos al pan de pita, pero su corteza es tan extremadamente fina que llega a ser translucida y supercrujiente (llegan a recordarme a las tortas «Ines Rosales» pero saladas) por lo que resultan deliciosos con cualquier relleno.

INGREDIENTES:

  • 500 grs. de harina de fuerza.
  • 10 grs. de sal.
  • 250 ml. de agua.
  • 20 ml. de leche (para pintar los panecillos).
PREPARACIÓN:
  1. Mezclamos la harina y la sal y vamos incorporando poco a poco el agua, trabajando la mezcla unos minutos.
  2. Hacemos una bola y la dejamos reposar durante una hora.
  3. Pasado ese tiempo, la extendemos con el rodillo, dejandola muy fina, con un grosor de unos 3mm.
  4. Con un cortapasta redondo vamos cortando las piezas y colocándolas en una bandeja de horno. Yo también, corté algunas con forma de corazón, como véis (una tontería como otra cualquiera).
  5. Pincelamos cada panecillo con leche y lo introducimos al horno precalentado a 210º durante unos 6 minutos aproximadamente.

 

http://aishakandishablog.blogspot.com/

Pancitos para Té

24 Mar

 Pancitos

Se coloca en una sopera cuatro tazas de harina de trigo, se mezclan con ella cuatro cucharillas de royal, se le añade un cuarto de libra de mantequilla, cuatro yemas de huevo y taza y media de leche, se mezcla bien esta masa sin sobarla, se la extiende con fuslero y se cortan los pancitos que deben ser un poco más altos que los de sandwiches, para hornearlos se los unta con un poco de leche.

La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana.

Beatriz Rossells Montalvo:

LA PAZ-BOLIVIA:

Instituto de Estudios Bolivianos, 2003, 446p.

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Decoración Conejo de Pan

9 Mar

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Tutorial Conejos de Pan

8 Mar

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Decoración de Regalo de Pascua

5 Mar

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Conejitos de masa de pan

Tutorial de Cesta de Pan

5 Mar

 

 

Tutorial 12

Pan de Pascua

4 Mar

Muchas gracias.

Avatar de GustolatinoGustolatino Gastronomia

Llegaron las fiestas y por supuesto fiestas que se respeten en familia o con los amigos no se pueden celebrar sin un postre que haga los días más dulces. En América latina son muchos los postres típicos que acompañan nuestras cenas navideñas y de año nuevo, hoy en Gustolatino Gastronomía seguimos celebrando unas fiestas muy latinas y traemos la receta de pan de pascua.

Se puede decir que el pan de pascua es la versión latinoamericana de panettone, una versión deliciosa en donde la influencia de sabores europeos y africanos se hacen presentes. Muy consumida en Chile, Perú, Ecuador; en otros países como Venezuela, Argentina, Colombia, México, se consumen diferentes versiones pero siempre guardando parecido con la italiana. Les invitamos a preparar esta deliciosa receta de pan de pascua chileno para mantener la tradición de las fiestas y los sabores latinos que siempre nos han acompañado.

Ingredientes para el pan de pascua navideño

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Pan sin levadura o pan ácimo

3 Mar

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Es el pan que se lo consume en Semana Santa

Ingredientes:

  • 1/2 Kg. de harina integral
  • 300 ml de agua templada
  • 2 cucharadas de aceite de oliva

Preparación:

Se pone la harina en forma de volcán. En el cráter se le echa el agua templada y una cucharada de aceite. Se amasa todo durante unos 15 minutos y se deja reposar envuelto en con un paño una hora.

Pasado este tiempo se aplana la masa con un rodillo y se hace una lámina de un espesor aproximado de medio centímetro. Se coloca en una bandeja de horno, que habremos espolvoreado con harina, y se pincela con aceite de oliva.

Se introduce en el horno, que previamente habremos calentado a 220° y lo coceremos durante 20 minutos.

http://recetas.ibolivia.net/content/pan-sin-levadura-o-pan-%C3%A1cimo