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Sopa de Biscochuelos

24 May

 Postre

Se han de rebanar biscochuelos y disponer almendras rajadas, pasas remojadas, una buena porción de natas bien revueltas con harta azúcar molida y canela y en las fuentes ya poniendo a capas las rebanadas de biscochuelos. Encima de ellos las natas, encima de ellas pasas y almendras, espolvorearlos con azúcar y canela y de esta suerte llenar a capas las fuentes y por última capa las natas con pasas y almendras, harta azúcar y canela. Poner al horno a que se tuesten, también se hacen con mantequilla medio derretida dispuesta en la misma forma que las natas porque todo es uno que también se hace mantequilla de natas, batiéndola no más y lavándola con agua fría y sale rica.

La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana.

Beatriz Rossells Montalvo:

LA PAZ-BOLIVIA:

Instituto de Estudios Bolivianos, 2003, 446p.

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Picaña

10 Abr

 

 

Receta de la Sra. Carmen P. de Linares

La picana se hace de la carne del costillar, dejándola un tanto adherida al cuero correspondiente, del que debe sobrar el contorno, lo preciso, pasara envolverla totalmente en él y formar un paquete chato y holgado.

 

El costillar o costilla con que se hace la picana deberá ser deshuesado, El condimento se hace así: Sal al paladar, también se sala el cuero, éste un poco más de lo que exige el paladar, sin tal precaución sale insípida; una vez salada se frota la carne con cuatro limones reales partidos de modo que la sal se comparta por igual y penetre por todos los resquicios. Se vierte en cada costilla una taza de buen vinagre debidamente salado y preparado en un plato con dos o tres dientes de ajo molido, dos cucharaditas de las de té de pimienta en polvo y seis ajíes amarillos pulverizados,. Si la picana es de costillar de ternera, que para el caso es mejor que la de ternero, se le pone las ubres y los lomos entre los condimentos y la carne

 

Al empaquetar la picana en el cuero, se tiene cuidado de no dejar resquicio por donde pueda escapar el jugo que es muy abundante. Se emplea para hacer el paquete, tientos del mismo cuero, el paquete será chato y muy holgado, de otro modo revienta en el horno

 

Si la pieza es de un año, se necesita para la cocción de la picana unas ocho horas, si es de dos o tres años son necesarios de diez a doce horas. La pieza no debe pasar de los tres años.

 

La boca del horno debe estar caldeada a blanco. El paquete de la picana se lo coloca dentro del horno sobre charolas de lata, sino el cuero se adhiere al piso, revienta y carbonizado da muy mal olor a la picana. Se tapa perfectamente el horno sin olvidar ningún respiradero. Se pone junto con la picana dos ollas con agua, para mantener la humedad, con que sale más jugosa. La buena picana depende de la gordura de la res y de su corta edad.

La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana.

Beatriz Rossells Montalvo:

LA PAZ-BOLIVIA:

Instituto de Estudios Bolivianos, 2003, 446p.

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Pulpetas de ternera

31 Mar

Hacer de la pulpa de ternera unos charquesitos muy delgados, esparcirle con ajos picados, semilla de hinojo, unas hojas de perejil, espolvorearle con clavo, canela y su sal y hacerlos reboltillos atándolos con hilo y ponerlos en una olla. Ponerle harta manteca, un puñado de romero, agua con su sal hasta la mitad de la carne o menos, porque de si vierte mucho caldo y embarrada la boca de la olla con masa, dejarla hervir hasta que se consuma el caldo y desatados los hilitos, tostarlos en la manteca que quedase.

Esta receta se encuentra en el libro de la antropóloga boliviana Beatriz Rossells Montalvo: La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana. LA PAZ-BOLIVIA: Instituto de Estudios Bolivianos, 2003, 446p. Allí encontrarán recopiladas las recetas de Juana Manuela y  siquiera otras 800 mas. Es el trabajo más vasto que se ha hecho acerca de la comida Boliviana.

Llegue a conocer este libro gracias a mi amiga Pilar López, quien me lo compartió. Agradezco a Pilar por hacerme conocer esta formidable investigación sobre la comida boliviana que solo ahora cuando estoy de vuelta en Bolivia empiezo a descubrir..

La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana.

Beatriz Rossells Montalvo: LA PAZ-BOLIVIA:

Torresnos

31 Mar

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Se toman dos libras de almendras y siete libras de azúcar, se muele todo junto echándole agua y después hacer que tome punto hirviéndolo. Antes, dividirlo en partes, poniéndole a una una onza de canela, a la otra una onza de clavo, a la otra teñirla con ayrampo y la última dejarla blanca. A cada una de estas partes se le dará punto alto y después se extenderá sobre una tabla distribuyendo la parte blanca por debajo, a continuación la de canela, sobre ésta la colorada, y luego la de clavo; después se cortarán cuadraditos y se ponen sobre una tabla para que se sequen en el horno que ha de estar en temple bajo. Cocidos se bañarán con almíbar de punto alto.

La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana.

Beatriz Rossells Montalvo:

LA PAZ-BOLIVIA:

Instituto de Estudios Bolivianos, 2003, 446p.

Allí encontrarán recopiladas las recetas de Juana Manuela Gorriti y  siquiera otras 800 mas.

Pancitos para Té

24 Mar

 Pancitos

Se coloca en una sopera cuatro tazas de harina de trigo, se mezclan con ella cuatro cucharillas de royal, se le añade un cuarto de libra de mantequilla, cuatro yemas de huevo y taza y media de leche, se mezcla bien esta masa sin sobarla, se la extiende con fuslero y se cortan los pancitos que deben ser un poco más altos que los de sandwiches, para hornearlos se los unta con un poco de leche.

La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana.

Beatriz Rossells Montalvo:

LA PAZ-BOLIVIA:

Instituto de Estudios Bolivianos, 2003, 446p.

Huevos chimbos

16 Mar

 Huevos Chimbos

Se bate muy bien cincuenta yemas de huevo, se agrega dos onzas de azúcar y cuatro onzas de harina de papa en un molde se mete al horno; después se cortan los chimbos y se les hace dar un ligero hervor en almíbar, se sacan y se les clavetea con pasas, almendras y nueces.

La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana.

Beatriz Rossells Montalvo:

LA PAZ-BOLIVIA:

Instituto de Estudios Bolivianos, 2003, 446p.

Chascas

14 Mar

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El inconfundible sabor a mani, su ingrediente principal, convirtio a este postre en uno de los favoritos de la reposteria colonial y republicana bolivianas.

 

Preparación

  1. En un perol de cobre o de otro tipo pon el azucar con el agua y prepara un caramelo suave a fuego lento.
  2. Añade el jugo de limon y el mani y mezcla todo rapido.
  3. Prepara como una masa y coloca en una fuente enmantequillada de tu horno porciones redondas planas, bien separadas entre si.
  4. Cuando esten bien cocidas y doradas, deja enfriar y recien entonces levanta de una por vez con una pala para que no se te parta.

Cocina Ecléctica – Pescado – (Juana Manuela Gorriti)

7 Mar

Prólogo

El hogar es el santuario doméstico; su ara es el fogón; su sacerdotisa y guardián natural, la mujer.
Ella, sólo ella, sabe inventar esas cosas exquisitas, que hacen de la mesa un encanto, y que dictaron a Brantôme el consejo dado a la princesa, que le preguntaba cómo haría para sujetar a su esposo al lado suyo:
-Asidlo por la boca.
Yo, ¡ay! nunca pensé en tamaña verdad.
Avida de otras regiones, arrojéme a los libros, y viví en Homero, en Plutarco, en Virgilio, y en toda esa pléyade de la antigüedad, y después en Corneille, Racine; y más tarde, aún, en Châteaubriand, Hugo, Lamartine; sin pensar que esos ínclitos genios fueron tales, porque -excepción hecha del primero- tuvieron todos, a su lado, mujeres hacendosas y abnegadas que los mimaron, y fortificaron su mente con suculentos bocados, fruto de la ciencia más conveniente a la mujer.
Mis amigas, a quienes, arrepentida, me confesaba, no admitieron mi mea culpa , sino a condición de hacerlo público en un libro.
Y, tan buenas y misericordiosas, como bellas, hanme dado para ello preciosos materiales, enriqueciéndolos más, todavía, con la gracia encantadora de su palabra.
Juana Manuela Gorriti

Pescados

El dorado – Dorado a la San Martín – Dorado a la sevillana – Sábalo a la natural – Sábalo a la mimosa – Mojarras – Manjarcina de mojarra a la pschut – Sollito mojarra – Nogada de bacalao – Seviche – Estofado de corbina – Bacalao a la crema – Corbina rellena – Pescado frito a la limeña – Pejerreyes a la comodoro – Ostras – Ostras a la Judic. 

EL DORADO 

Entre la infinita variedad de peces que bullen en las aguas del río Pasage , provincia de Salta, hay uno tan bello a la vista, como sabroso al paladar. Largo de un metro, y proporcionalmente grueso, tiene en sus brillantes escamas todos los colores del prisma. Este pez es el dorado. Su carne, blanquísima, es tan exquisita, que las muchachas ribereñas, cuando, bañándose, juegan a la pesca, si en sus redes se encuentra un dorado, sueltan el resto de sus prisioneros, en gracia a esta valiosa captura. 

DORADO A LA SAN MARTIN 

Diz que allá, cuando este héroe, en su gloriosa odisea, cabalgaba por los pagos vecinos al Pasage, un día, al salir de Metán, pronto a partir, y ya con el pie en el estribo, rehusaba el almuerzo que, servido, le presentaban, llegó un pescador trayéndole el obsequio de un hermoso dorado; tan hermoso, que el adusto guerrero le dio una sonrisa. 
Alentados con ella sus huéspedes: 
-¡Ah! ¡señor! -exclamaban, alternativamente. 
-¡Siquiera estos huevos! 
-¡Siquiera esta carne fría en picadillo! 
-¡Siquiera estas aceitunas! 
-¡Siquiera estas nueces! 
San Martín se volvió hacia sus dos asistentes: 
-¡Al vientre del pescado -dijo- todas esas excelentes cosas, y en marcha! 
Dijo, y partió a galope. 
Escamado, abierto, vacío y limpio en un amén el hermoso dorado, fue relleno con el picadillo, los huevos duros en rebanadas, las aceitunas y las nueces peladas y molidas. Cerrado el vientre con una costura, envuelto en un blanquísimo mantel, fue entregado a los dos asistentes, que a carrera tendida partieron, y adelantando al general, llegaron a la siguiente etapa, donde el famoso dorado fue puesto al horno, y asado, y calentito lo aguardaban para serle servido en la comida. En su sobriedad, San Martín quiso que ésta se limitara al pescado y su relleno. 

Deidamia Sierra de Torrens (Metán)
DORADO A LA SEVILLANA 

Escamado, abierto y lavado, se cortará el dorado en trozos transversales del grosor de cinco centímetros, que se pondrán a curtir, durante una hora, en agua sazonada con sal, y fuertemente saturada de vinagre. Tendráse cuidado de que este remojo se haga en una vasija de madera, de terra-cotta , o al menos esmaltada de porcelana a causa del vinagre, agente principal de esta confección. 
En seguida, se envuelven en harina los trozos del dorado, y se fríen con manteca de chancho, en una cacerola esmaltada. La cabeza se cocerá en una olla igual a la anterior, y agua sazonada con sal y vinagre. 
Hecha esta preparación se acomoda en una fuente la fritura, en círculo, y al centro la cabeza, vertiéndose sobre el todo, una salsa de aceite, vinagre, sal, pimienta, cabezas de cebolla en rebanadas, tomates y perejil picados, y rajas de ajíes verdes, llevando como relieves, aceitunas y escabeches, entre ramitas de hierbas finas. 

Isabel López de Palma (Sevilla)
SABALO A LA NATURAL 

Preparado el sábalo, después de escamado, abierto y limpio con una hora de inmersión en agua bien salada, se le rellena con mantequilla, a la que se habrá mezclado un puñado de hierbas finas, bien picadas, y el debido sazonamiento de sal y pimienta. 
Esta confección se pondrá también en el interior de dos cortes que se harán al sábalo, en la espalda, a lo largo de la espina dorsal. 
Envuélvasele en un papel untado de mantequilla y póngasele a cocer en la parrilla, a un fuego moderado. 
Cuando esté bien cocido, se le quita del papel y se sirve, rociándolo con el zumo de un limón, acompañándolo en la salsera, una salsilla picante, ya sea de mostaza con jugo de tomates, ya de aceite y vinagre con ajíes verdes. 

Carmen Weigel de López Benedito (Buenos Aires)
SABALO A LA MIMOSA 

Preparado convenientemente el sábalo; es decir, escamado, vacío y limpio, se le pondrá en salmuera, en una olla de tierra barnizada, durante una hora, revolviéndolo de vez en cuando, para que se sale por igual. 
Elíjase una fuente que sea resistente a la acción del fuego, y sobre una capa de mantequilla y hierbas finas, bien picadas, colóquese en ella el sábalo, polvoreándolo de uno a otro lado con pimienta y nuez moscada. Echesele por encima una capa de pan rallado; mójesela con una botella de vino blanco. Otra capa de pan rallado; y viértase mantequilla derretida sobre el sábalo, que no debe estar cubierto por el vino. Así preparado, póngasele en el horno, teniendo cuidado de abrir éste, de vez en cuando, para vigilar su cocción, y rociarlo con su propio caldo. Debe servírsele en la fuente en que ha sido asado, acompañándolo con limones partidos, para quien quiera sazonarlo con su jugo. 

Carmen Gazcón de Vela (Buenos Aires)
MOJARRAS 

Llaman así los gauchos, no sólo al pececillo marino de este nombre, sino a todo pez pequeño, sea de raza, o en crecencia. De estos últimos, el sábalo y la yusca son, en ese estado, muy apetecidos, por lo tierno y sabroso de su carne, mucho mejor que la del pescado grande, para estofarla o ponerla en guiso. 
Y, pues, en todos los países hay ríos, y en todos estos, mojarras, he aquí, para que los lectores se chupen los labios, una: 

MANJARCINA DE MOJARRA A LA PSCHUT 

Abiertas, vacías y bien escamadas las mojarras, se las lava con agua bien salada, y se las acaba de abrir con tres golpes en el lomo con la mano del mortero. Córteseles cola y cabeza; y así dispuestas, acomódeselas en una cazuela, con la piel hacia abajo, con una porción proporcionada de mantequilla derretida, y cuatro cucharadas de aceite puro de oliva. Póngase la cazuela a fuego vivo, revolviendo una o dos veces las mojarras, para que cuezan por igual. 
Ya cocidas, quíteselas de la cazuela, y en ésta -que debe ser de tierra barnizada o de fierro, esmaltada de porcelana-, viértase medio vaso de vinagre de uva, una taza de consumado, o de buen caldo, una docena de setas cortadas en trozos; rebanadas de cebolla, una cucharada de perejil bien picado, sal y pimienta. 
Hágase reducir esta salsa a fuego vivo; y al servir, colóquense las mojarras en una fuente, añádase a la salsa media taza de mantequilla derretida, y viértasela hirviente sobre el pescado. 

Juana M. Cabrera (Salta)
SOLLITO MOJARRA 

Con la preparación de limpieza necesaria, y sazonamiento de sal y pimienta, asad en las parrillas, sollitos envueltos en papel untado de mantequilla. Una vez cocidos, quíteseles el papel y lléneseles de mantequilla con hierbas finas picadas, el zumo de una naranja agria, sal y pimienta. 
Se les sirve calientes, al sacarlos de las parrillas. 

La negrita Encarnación (Cocinera salteña)
NOGADA DE BACALAO 

Póngase a remojar el bacalao, durante diez horas, en agua fría, saturada de vinagre, y remuévase tres veces. En seguida se le vuelve a lavar con tres aguas, y se le pone a cocer durante una hora en agua saturada de vinagre, con un diente de ajo y hojas verdes de cebolla sin picar. 
Después, se le quita del fuego, se le vuelve a lavar con dos aguas, despedazado ya, en pequeños trozos, y eliminados huesos y espinas, se le pone en una fuente, a infusionarse en agua con vinagre. 
En tanto, se han quebrado nueces; se las ha echado en agua hirviente y se las ha dejado un rato para que se les despegue la película, que se quitará, lavándolas bien en agua fría, para que se tornen blancas. Se las muele bien, y se mezclan a leche hirviente, pasándolas así, no por el tamiz, sino en un trozo de gasa o linón, presionando bien, para que, con la leche, salga el jugo grueso de las nueces. 
Se hace una salsa con cabezas de cebolla cocida y deshojada sin picarla; un diente de ajo molido, pimienta, un poco de pan rallado, sal al paladar, y mantequilla. Se mezcla, se le hace hervir un poquito, se le echan cinco cucharadas de vinagre y tres de aceite, se le mezcla el bacalao, se le echan tres cucharadas de caldo,se revuelve, y se pone a hervir por quince minutos, revolviéndolo con suavidad. 
Se quita del fuego, se le mezcla la leche nogada, y se sirve con relieves de pepinillos escabechados, y huevos duros en rodajas. 
Sustituyendo al bacalao un buen pollo, asado a la parrilla con un fuego bien encendido, y teniendo cuidado de volverlo para que no se queme; despresándolo y poniéndolo, como el bacalao, en la salsa y la leche nogada, se obtendrá un plato igualmente, sino más apetitoso que el anterior, y que se llama, en los fastos de la cocina: “Nogada de pollo”. 

Carolina García de Bambaren (Lima)
SEVICHE 

Recetaré un plato más, y me eclipso, dejando lugar a tantas confecciones deliciosas, que el sexo hermoso ha acumulado en este libro y que -no fuera más que para saborearlas- dan ganas de vivir. ¡Benditas sean ellas, y las manos que saben hacerlas! He aquí la mía: 
Se elige una hermosa corbina, este pez de carne tan blanca y apetitosa; se la desescama, se la abre, quítense las espinas y lávese repetidas veces con agua fría. Se la corta en regulares trozos cuadraditos formando dado grande. 
Previamente se tiene preparada una salsa hecha con el jugo de 30 naranjas agrias, cabezas de cebolla cortadas en redondelas muy delgaditas, bastante ají molido, pimienta, sal y orégano, y comino también molido. 
Colóquense los trozos de corbina sobre una fuente, viértasele encima la salsa, revuélquese en ella cada trozo de corbina, y déjeseles escabechar en el fuerte jugo de la naranja agria -que hace las veces de cocción-, durante ocho horas, y sírvase en seguida. 
Este plato, tan gustado de los gastrónomos, lo hago yo servir en el lunch, y no en la comida, por ser, a causa misma de su apetitoso sabor, más propio de esa hora de grandísimo deseo de comer. 

Urcina Ponce de Sandoval (Buenos Aires)
ESTOFADO DE CORBINA 

Tengo este plato de un gastrónomo francés, compañero de Gambetta, aquel tribuno, diz que tan ducho en el arte de yantar, como en el de hablar. 
Por supuesto, como de tan alto origen, merece figurar en este libro de crema culinaria. 
Cortada en regulares trozos, y repetidas veces lavada en agua con sal, la blanca carne de este pez, se la adereza de este modo: 
En el fondo de una cacerola esmaltada, póngase, sobre una capa de mantequilla, otra de rebanadas de cebolla y un ligero polvoreo de pimienta; sobre esto una capa de trozos de corbina con otro polvoreo de pimienta ligero, muy ligero; y así hasta concluir. 
Hecho esto, se pone sobre el todo una salsa de tomates asados, desemillados, pelados y molidos, cebollas en rodajas, pimienta, un diente de ajo molido, orégano ídem y media botella de buen vinagre y media ídem de agua. Póngase a cocer a fuego lento. Cuando la cebolla esté bien cocida, el estofado está a punto. Se sirve con relieves de pepinillos escabechados y aceitunas negras. 

Mercedes Cabello de Carbonera (Lima)
BACALAO A LA CREMA 

Hágase cocer en agua un trozo de bacalao, bien lavado y desalado, y quítesele la piel y las espinas. Hágase una salsa blanca de mantequilla sazonada de pimienta; mézclesele una taza de crema, y a falta de ésta, de buena leche. Echese el bacalao en esta salsa, y déjesele hervir, a fin de que se espese. Luego se iguala la superficie, y se le cubre con una capa de pan rallado. Sobre este pan rallado se echa mantequilla derretida. Otra capa de pan rallado, con mantequilla derretida encima, se le hace tomar color en el horno de la cocina, o en un hornillo portátil. 
Se sirve muy caliente, llevando en torno rebanaditas de pan fritas en mantequilla. 

Zoyla Urdininea (Buenos Aires)
CORBINA RELLENA 

Se escoge una corbina tierna: fácil es conocerlo en que no ha alcanzado a su natural grandor. Después de desescamarla, abierta y lavada muchas veces con agua fría, se la cuelga arriba, se le atraviesa un palito en la boca para mantenerla abierta, y se le echan por ella dos litros de agua hirviente. 
El agua, corriendo a lo largo del cuerpo, desde la cabeza a la cola, encoge la carne, descubriendo así todas las espinas, que se arrancan con presteza. 
En seguida se la lava otra vez, y se la deja una hora en agua saturada de sal y vinagre. 
Entre tanto, se pica cebolla y tomate, se les añaden un diente de ajo y perejil molidos, y se ponen a cocer en mantequilla. Se pican menudo, huevos duros; se remoja miga de pan en leche; y cuando la cebolla que se esté friendo tome color dorado, se le echa el picado de huevos y la miga remojada en leche, se le añaden aceitunas y pepinillos escabechados, se espolvorea pimienta y cominos, se añade una cucharada de vinagre, y se revuelve, haciéndolo cocer cinco minutos más, se quita del fuego y se rellena con ello la corbina. 
Una vez rellena la corbina, se cierra la abertura con unas puntadas de aguja, y muy bien untada de mantequilla, así como el papel en que haya de envolvérsele, a fin de que se tueste por ambos lados, se pone al horno. 
La misma confección sirve para toda clase de pescado. 

Cristina Sagasta de Eguía (Buenos Aires)
PESCADO FRITO A LA LIMEÑA 

La corbina es el más sabroso pescado; pero a falta de ésta, cualquier otro adquiere las mismas condiciones, cuando una mano diestra lo ha sazonado. Lo único que debe cuidarse, es que esté recién sacado del agua. 
Se le desescama, y lavado con tres aguas, se le unta interior y exteriormente con un compuesto de ajo, cebolla, pimienta, orégano y sal, molido todo, y humedecido con una cucharada de vinagre. 
En este adobo se le deja dos horas. En seguida se le corta a trozos transversales; se le envuelve en harina de maíz amarillo, y se le fríe en manteca de chancho; primero a fuego no muy vivo, para dar lugar a que el pescado se cueza; avivándolo después para que se tueste. 

Francisca Herrera (Lima)
PEJERREYES A LA COMODORO 

Se pican muy menudo, cabezas de cebolla, huevos duros y tomates desemillados; se envuelven con pan rallado, se sazonan con sal, y se fríen en mantequilla. 
La fritura hecha, se le espolvorea pimienta y comino, y se rellena con ella los pejerreyes, que, ya escamados, limpios, y quitadas sus espinas, estarán preparados. Se les acomoda en la pescadera con agua y sal, y cubierta con su tapa, se le hace dar un hervor de una hora a buen fuego. Se les saca, con cuidado, de la pescadera y se les pasa a la que ha de llevarlos a la mesa. Se les echa aceite, vinagre y pimienta, y se sirven con relieves de cebollas escabechadas, y ramitas de perejil. 

Alice de Carreño (Buenos Aires)
OSTRAS 

Aunque la mayor parte de los gastrónomos encuentren más sabrosas las ostras comidas al natural, esto es, sorbidas crudas en la concha y sin más sazonamiento que el agua salada que ésta contiene, hay, sin embargo, aliños que las hacen deliciosas. Uno de éstos es el siguiente: 

OSTRAS A LA JUDIC 

Abranse tres docenas de ostras; recójase el agua que contienen, prénseselas a través de un lienzo, y calentada, y a punto de hervir, póngase en ella las ostras durante cuatro minutos. Quíteselas del agua, en seguida, escúrraselas, y póngaselas en una fuente que pueda resistir la acción del fuego, con un trozo de mantequilla y un adobo de hierbas finas y setas picadas, una cucharada de aceite puro de oliva, y un fuerte sazonamiento de pimienta y nuez moscada. Cúbrase todo de una capa de miga de pan duro, rallado, y manténgase la fuente sobre un fuego suave, y cubierta con un hornillo portátil, provisto de un fuego vivo. 
Cuando la miga haya tomado un color dorado, quítese la fuente del fuego y sírvase, rociando las ostras con el zumo de un limón. 

Adela Castell (Montevideo)

Cocina Ecléctica

Sopa de Vigilia

21 Feb

 

Pelados y asados jitomates, y fritos unos dientes de ajo, se muelen unos y otros con algunos garbanzos desollejados, y en la manteca que se frieron los ajos se echará también un poco de cebolla picada, caldo y cominos molidos; todo junto se pondrá a hervir rebanado el pan frío y puesto en la fuente, se le va echando el caldo y a la hora de servirla se le echa un poco de aceite de comer, rebanadas de huevos duros o fritos de criadillas, sesos o tajadas de plátanos largos fritos, hojas de lechuga o ruedecitas de limón, si es para vigilia, aceite y demás condimentos.

La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana.

Beatriz Rossells Montalvo:

LA PAZ-BOLIVIA:

Instituto de Estudios Bolivianos, 2003, 446p.

Allí encontrarán recopiladas las recetas de Juana Manuela Gorriti y  siquiera otras 800 mas.

Bacalao a la vizcaína

20 Feb

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Receta de la cocinera Delfina

Se remoja bacalao en agua hirviendo, cambiando al día siguiente otra agua también hirviendo. Se fríe un pan partido en trozos en bastante manteca, cuando está tostado se le pone cebollas partidas en dos y se hace dorar lo mismo que los dientes de ajo. Se remoja bastante tomate en agua tibia y se les pone después sobre carbones encendidos hasta que tuesten un poco y luego se les pone a la manteca en que está el pan y se hace dorar; cuando ya está, se saca todo y se muele, desliéndose después en un poco de agua de aquella en la que estuvo el bacalao, haciéndola calentar; se cuela esta salsa y se la pone en una olla con el bacalao y se hace dar unos hervores cuidando que queden jugoso, se le añade petit pois y un poco de pimiento morrón picado y un poco de agua de los pimientos. Para mandar a la mesa se le adorna con tiras de pimiento.

La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana.

Beatriz Rossells Montalvo: LA PAZ-BOLIVIA: Instituto de Estudios Bolivianos, 2003, 446p.

Tripa de Gato

19 Feb

 

Hilos

 

 

La masa es de huevos con claras y yemas, harina de trigo buena y bien floreada, un poco de levadura y su sal, muy bien batido todo junto, la masa rala que pueda correr. Después de batirla ir friendo en manteca bien caliente, no tanto que se queme; el modo es el siguiente; se ha de agujerear la cascara de un huevo del tamaño que pueda salir un garbanzo grande, o algo mayor y en esta cascara se llena la masa y se hace chorrear en el sartén, girando la mano de modo que parezcan tripas amontonadas y fritas han de quedar huecas, se comen como buñuelos.

La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana.

Beatriz Rossells Montalvo: LA PAZ-BOLIVIA: Instituto de Estudios Bolivianos, 2003, 446p. Allí encontrarán recopiladas las recetas de Juana Manuela Gorriti y  siquiera otras 800 mas.

Budín de Seso

19 Feb

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Receta recopilada por  la antropóloga boliviana Beatriz Rossells Montalvo: La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana.

LA PAZ-BOLIVIA: Instituto de Estudios Bolivianos, 2003, 446p. Allí encontrarán tambien recopiladas las recetas de Juana Manuela y  siquiera otras 800 mas. Es el trabajo más vasto que se ha hecho acerca de la comida Boliviana.

Receta de la cocinera Lola

Se vacía una sesada de vaca y se la pone en agua fría, se le limpia bien y luego se le hace cocer en agua con sal y ramas de cebolla verde. Se prepara una salsa blanca, se le mezcla el seso bien picado y se le añade tres huevos bien batidos y como un platillo de pan duro molido, luego se le pone en moldecitos untados con mantequilla y se hace cocer en baño María en una olla tapada. Se pica tomates de los grandes y se los hace cocer con un poco de mantequilla o de manteca, después se espesa con un poco de harina, con esta salsa se cubre el budín sacándolo de los moldecitos.

Gallinas con Arroz

19 Feb

Gallina con Arroz 

 

Se rellena una gallina gorda con el siguiente jigote: Se muele en máquina un poco de tocino, el hígado de la misma gallina y la mitad de un pan, se le añade tres huevos enteros, una cucharada de cebolla picada, pimienta en polvo, perejil y sal, se mezcla todo bien y se embute la gallina cosiéndola con una aguja, se la amarra en un lienzo, se echa a una olla de agua hirviendo con una cabeza de cebolla, seis clavos de olor, tres tomates partidos por la mitad, un pedazo de canela, una hoja de laurel, pimientas enteras y seis zanahorias, todo esto se deja hervir a fuego lento durante seis horas. Una hora antes de sacar del fuego se dora en manteca, una media libra de arroz bien escogido y lavado que luego se hace hervir en poca agua hasta que esté bien cocido, entonces se prepara una salsa con una cebolla partida a cuatro que se dora en manteca y el jugo de seis tomates, media taza de caldo que se añade con un poco de sal, cuando todo esto ha hervido se le añade el arroz; y se sirve junto con la gallina.

La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana.

Beatriz Rossells Montalvo:

LA PAZ-BOLIVIA:

Instituto de Estudios Bolivianos, 2003, 446p.

Allí encontrarán recopiladas las recetas de Juana Manuela Gorriti y  siquiera otras 800 mas.

SALUD Receta para personas convalecientes

19 Feb

sopa de gallo

(o para personas debilitadas)

Se toma un gallo muy viejo y se lo pela sin mojarlo, se lo destripa y sin quitarle la sangre se lo rellena haciendo un preparado con lo siguiente: se muele una libra de azúcar, una onza de canela, otra de clavo, un puñado de pepitas de sandía, otro de pepitas de melón, (las pepitas deben estar peladas), una raíz corta de escarsonera, dos narigadas de asta de ciervo y seis manzanas; con todo esto bien molido y mezclado se rellena el gallo, se dan unas puntadas a la abertura para evitar que se derrame el relleno y se lo pone en una olla grande y nueva bien tapada para que no se evapore el caldo. Se hace hervir hasta que escurra un almíbar que es la medicina. La olla debe estar en el fuego hasta que no escurra más el almíbar y esté bien cocido el gallo, después se saca el almíbar y se toma una cuchara por la mañana en ayunas y otra a las cinco de la tarde. A media hora de haber tomado esta medicina recién se puede almorzar o tomar agua u otro alimento. Este preparado conserva la salud y puede ser tomado por personas de diferente constitución y edad y un buen régimen de vida la prolonga hasta más de un siglo. Esta receta fué hallada entre los papeles del Dr. Jermes Sueco.

La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana.

Beatriz Rossells Montalvo:

LA PAZ-BOLIVIA:

Instituto de Estudios Bolivianos, 2003, 446p.

Allí encontrarán recopiladas las recetas de Juana Manuela Gorriti y  siquiera otras 800 mas.

Jalea de Membrillo

18 Feb

Jalea de Membrillos 

(Receta de la Sra. Benedicta R. V. de Linares)

Para hacer jalea y dulce de membrillo en caja, se hace un día antes el almíbar de punto alto, de dos arrobas de azúcar y se la divide en dos porciones iguales. Se mondan cien membrillos, se los parte en el sentido del palito, se les saca las semillas con toda esa parte dura que las contienen, se los deposita en agua fría para que no se ennegrezcan. Mientras se hace esta operación, se hace hervir agua en una paila, se lava los membrillos en dos aguas y se los hace a cocer hasta que les entre una paja punzándolos, se les saca con un cucharón a una fuente, si no se ha podido hacer cocer todos los membrillos de un golpe, se echa los restantes a este mismo caldo. Todo este caldo se echa a una de las porciones de almíbar y además el jugo que se escurre de los membrillos que se los pone en un tocuyo nuevo y colgados, no se los aprieta a fin de que el jugo sea claro. Inmediatamente se los pone a hervir con más la goma de las pepitas, que no bien se quitan de los membrillos se lavan con agua fría y se hacen hervir en una buena porción de agua, se cuela y se hace dar punto junto con el caldo hasta que echando unas gotas de éste en el plato con agua fría queden como topacios, en el mismo plato se procura juntarlos con la punta de los dedos si se esparcen es que hay que darles más punto. Para que salga muy clara es preciso hacerlo en una paila de porcelana y no de cobre que le da mal color. En todo caso se hace el almíbar el día anterior y la preparación de los membrillos muy de mañana, cosa que desde el mediodía tome punto y se termine hasta las cuatro o cinco de la tarde, porque si se guarda el caldo a medio hervir comienza la fermentación y el resultado es malo. Este caldo se deja enfriar en moldes. Los membrillos bien escurridos se los raspa en una lata llena de agujeros y se los hace hervir con la otra porción de almíbar con unos palitos de canela y clavos de olor hasta que tome punto muy alto como para cajeta, también se echa a este dulce parte de la goma que hay que separar de ia que se echó al otro. Debe hacerse este dulce el mismo día por las razones expresadas, de ninguna manera se hace cocer los membrillos más de lo preciso, si no lo necesario para que les entre una paja, de lo contrario el dulce sale como mazamorra, guardando la regla indicada es graneteado y blanco. Es preciso pesar el membrillo por si pesa más que la arroba, se hace más almíbar de punto alto de tantas libras de azúcar cuantas más haya de membrillo y se aumenta agua caliente mientras esté hirviendo. El punto debe ser alto para evitar que la fruta hierva demasiado y pierda su aspereza que es tan agradable. La goma se le añade en espesa por esta misma razón se le pone un poco de agua.

La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana.

Beatriz Rossells Montalvo:

LA PAZ-BOLIVIA:

Instituto de Estudios Bolivianos, 2003, 446p.

Alfeñiques de Azúcar

17 Feb

 

Alfeniques

 

Se tomarán 6 libras de azúcar y se clarificarán, se hará dar punto alto, en cuyo estado se le exprimirá una lima dejando hervir un rato, al mismo tiempo se le echará un poco de anís y luego retirar del fuego. Deben tenerse dispuestas dos estacas con las cuales se enfriará el almíbar, elevándolo y batiéndolo hasta que esté a una temperatura que se pueda meter las manos, seguir batiendo y elevando hasta que se haya endurecido y puesto blanco, en cuyo estado y hallándose como melcocha se irá estirando a manera de soga delgada, y con toda rapidez se irán amarrando nuditos pequeños y cortados, los cuales se arroparán bien estando calientes para que resulten blandos y suaves. Los que se quisiesen duros y amelcochados se dejarán enfriar sin arroparlos.

La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana.

Beatriz Rossells Montalvo:

LA PAZ-BOLIVIA:

Instituto de Estudios Bolivianos, 2003, 446p.

Dulces Secos

17 Feb

Frutos Secos

 

Los dulces secos son los que en adelante se irán refiriendo: Estos dulces se sirven en la tarde cuando se convidan helados. Se ponen en las palanganas o fuentes chacurruscados con diasitrones de sidras y fruta seca, que todo viene a ser diasitrones, porque la fruta seca son conservas de todas frutas. Las conservas las cubren con almíbar en punto y las secan. Estas al poner en las palanganas, se han de cuidar que los dulces delicados y synetosos se pongan encima de los demás, que llaman a ello pintar las fuentes.

Algunas personas mezclan estos dulces con bizcochuelos cubiertos que llaman diafanitos, rosquetes cubiertos, tortitas, etc, que está mal dicho porque mejor es que las tres cosas estén aparte revueltas entre ellas, como también los barquillos puestos en orden en cada fuente o palangana, que los blancos y colorados hermosean la mesa. También se da chocolate en tales funciones.

La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana.

Beatriz Rossells Montalvo:

LA PAZ-BOLIVIA:

Instituto de Estudios Bolivianos, 2003, 446p.

Torta de Garbanzos

16 Feb

Torta de Garvanzos

 

Los garbanzos se pelan con ceniza o cal, como el maíz, y se cocina muy bien en leche, y escurrido el caldo vaciarlos en un lienzo ralo, colgarlos de un día para otro a que se escurra la humedad y molerlos bien. Ponerle azafrán, clavo, canela, pimienta, nuez moscada, semilla de culantro tostada, todo molido, almendras machacadas, un poquito de queso añejo rallado y biscocho molido. Batir huevos con claras y yemas, a cada diez ponerle una libra de azúcar molida, bien batido todo que quede espesa la masa y dulce. Irán poniendo poco a poco, y si le faltare dulce añadir más azúcar. Las fuentes que estén untadas con manteca y no se llenen mucho que los garbanzos se esponjan, ponerlas por un instante al fuego y luego al horno templado a que cuaje y tome color.

La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana.

Beatriz Rossells Montalvo:

LA PAZ-BOLIVIA:

Instituto de Estudios Bolivianos, 2003, 446p.

Pastel de Choclo a la Sucrense

3 Ene

Esta receta la he tomado del libro de Cocina Ecléctica, de Juana Manuela Gorriti (1818-1892). Les invito a visitar el link que aparece líneas abajo. Allí encontrarán las recetas para los platos más sabrosos que preparaban  nuestras abuelas y bisabuelas y que sólo evocarlas nos hace aguar la boca. Tendrán a la mano recetas bolivianas, peruanas, bonaerenses, uruguayas, españolas, chilenas y de tantos otros países que las numerosas amigas de Juana Manuela le hicieron llegar. Gracias a todas ellas y a la minuciosa paciencia de la autora se ha podido preservar un patrimonio notable de otros tiempos:

http://www.bibliotecasvirtuales.com/biblioteca/librodecocina/RecetasdeJuanaManuelaGorriti/cocinaeclectica.asp

Les invito  a leer el libro de la antropóloga boliviana Beatriz Rossells Montalvo: La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana. LA PAZ-BOLIVIA: Instituto de Estudios Bolivianos, 2003, 446p.

Allí encontrarán recopiladas las recetas de Juana Manuela y  siquiera otras 700 mas. Es el trabajo más vasto de investigacion que se ha hecho acerca de la comida Boliviana.

Llegue a conocer este libro gracias a mi amiga Pilar López, quien me lo compartió. Agradezco a Pilar por hacerme conocer esta formidable investigación sobre la comida boliviana que solo ahora cuando estoy de vuelta en Bolivia empiezo a descubrir.

PASTEL DE CHOCLO A LA SUCRENSE

Rállase el choclo, y muélesele muy bien, en batán o mortero. Viértasele una taza de leche, revuélvase bien, y cuélese en una tela rala, exprimiéndolo con fuerza para extraer el jugo. Vuélvase el bagazo al mortero, y muélasele otra vez, echándole también una taza de leche, y cuélesele.
En este jugo de choclo, échese, cucharada a cucharada, harina de maíz blanca, o maizena, revolviendo, a medida que se echa la harina, y batiendo hasta que se haya espesado. Se le sazona con sal y un poco de azúcar, a lo más una cucharada o dos, para hacer resaltar el dulzor natural del choclo.
Se derrite un gran trozo de mantequilla, y se la mezcla a la masa, revolviéndola y batiéndola, hasta que la mantequilla se haya incorporado.
Si la masa ha espesado más de lo regular, añádasele un poco de leche y siempre revolviéndola, póngasela a cocer en un fuego moderado.
Pruébese con frecuencia, para, por el sabor, conocer cuando esté cocida ya a punto.
Entonces se la quita del fuego, se le añade mantequilla, se revuelve y se deja enfriar. Ya fría, se le mezclan cuatro yemas de huevo, y se revuelve aún para incorporarlas a la masa.
El fondo de una fuente de loza resistente al calor, se unta de mantequilla y se extiende una capa de la masa de choclo. Sobre ésta se acomoda un relleno; el que se quiera; ya sea de pichones despresados, puestos en adobo y estofados; o bien con un picadillo condimentado con especias, pasas de Málaga, almendras y aceitunas. Sobre el relleno, se acomodan con simetría, rebanadas de huevos duros y aceitunas. Se cubre el relleno con otra capa de masa de choclo y se la entra al horno.
Cuando la superficie del pastel haya tomado el color de un dorado subido, la cocción está hecha, y del horno debe ir a la mesa; pues mientras más caliente, este pastel es más exquisito.

Natalia R. de Dorado (Cochab)

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