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Bolivia: La gastronomía en el siglo XIX

22 Mar

 comi

Una muestra de los gustos y preferencias que tenía la clase dirigente boliviana en el siglo XIX puede encontrarse en los pocos menús que han quedado de banquetes ofrecidos por presidentes de la república. Por cierto, los abundantes condumios presidenciales sólo estaban al alcance de las élites.

En el “banquete de obsequio en el Palacio nacional” ofrecido por los “agradecidos” ministros de Mariano Melgarejo en 1869, vemos un menú escrito en formato francés, pero finalmente se trata de comida criolla mestiza con influencia extranjera: Sopas: valenciana, fideos, verduras; Hors D’euvres (aperitivos): carnes frescas,  lengua a l’ecarlata, jamón con jalea, galatinas, sardinas, escabeche de bogas, pastel frío; Releves: bocaditos a la  reina, tomatadas de súchez, lomitos mechados, ají de bocadillos, ají de conejos, picana de ternero, guiso de pollos, chanchitos rellenos, enrollados de cordero, patos con aceitunas; Legumbres: zanahorias, arvejas, frijoles verdes; Asados: patos trufados, patos carneri. Intermedios: ponche a la romana, queso helado. Dessert: tres castillos grandes, tres helados, tres pasteles grandes en fuente, huevos chimbos, sopas borrachas, frutas de cartain, pastelitos surtidos, jaleas, crema inglesa, y frutas; Licores: bordeaux, sauterne, jerez, champagne, coñac y curazao.

Este menú, correspondiente a 1870, representa muy bien algunos productos y platos que luego se consolidaron como parte de la comida boliviana en el siglo XX, aunque se presentan con variantes, como los chanchitos rellenos, los corderos y patos, la picana de ternero. Están, además, las casi desaparecidas bogas y dos platos de ají medio olvidados, el ají de conejo y el de bocadillos.

El Manual de Cocina de Manuel Camilo Crespo (1860), republicado en 1987 por la reconocida investigadora Julia Elena Fortún, es el único recetario que brinda información abundante sobre la comida del siglo XIX, considerando que refleja la comida en una ciudad como La Paz y una familia criolla acomodada. Se trata de una cocina en transición, en la que ya no se encuentra el pesado recetario colonial con uso excesivo de especias; pero persisten varias recetas de origen español. Lo más interesante es el considerable número de recetas de platos de ají, por lo que se confirma la adopción de este tipo de alimentación en el menú criollo paceño. Están platillos como el fricasé de chancho, el tamal, el locro de pallares, el chuño atamalado, las achojchas rellenas. Se ve un consumo considerable de productos americanos como el zapallo, maíz, tomate, papa, camote, quinua, lacayote, achojcha, pallares y racacha. De la antigua cocina española todavía quedan los lampreados, costradas, tortas, torrejas, migas, pebres y una serie de postres de origen conventual.

Resulta de gran interés en el Manual… el uso de productos del departamento de La Paz, provenientes de la caza y la pesca como las pequeñas palomas o kukulis y principalmente los chchichchis, larvas de himenópteros anfibios de los ríos de altura, de gran valor nutritivo proteínico.

Lo que ofrece el recetario tiene mayor riqueza y variedad en productos animales y vegetales que los del siglo XXI en nuestro país. Se utiliza una variedad de carnes, junto a las buenas chuletas de ternera, aparecen el cordero, puerco o chancho, conejo, perdices sudadas, capones, patos rellenos, pavos, vizcachas, chorlitos, corvina, bogas, dorado, sábalo.

El Manual… nos recuerda el verdadero nombre de las ahora denominadas “salteñas”. Siempre fueron empanadas hasta la llegada de unas señoras argentinas que trastornaron la denominación.// 

La Razón – Beatriz Rossells, antropóloga, autora de ‘Gastronomía en Potosí y Charcas’, siglos XVIII al XX.

Plato Paceño

24 Ene

 

  Foto:  Cristina Olmos

Su origen se re monta al cerco de la ciudad de La Paz liderado por el aymara Tupac Katari, en 1781. Esa rebelión indígena que se extendió a lo largo de nueve meses dejó aislada a la población de la hoyada paceña y sin la posibilidad de abastecerse de productos agrícolas que provenían de las comunidades circundantes. Desesperadas por la terrible escasez, las familias comenzaron a cultivar en los jardines interiores de las viviendas productos como habas, papa y maíz. La combinación de esos alimentos se complementaba con el sabor del queso de leche de vaca, trasladado por los indígenas desde las comunidades altiplánicas hasta el centro de la ciudad.

Alacitas y el Ekeko son  sinónimo de Plato Paceño, por eso hablaremos un poco de ello.El Ekeko era considerado  como el dios de la fortuna y la prosperidad. Según las creencias, este ídolo se encargaba de traer  fortuna y alegría al hogar y,  además, ahuyentaba las desgracias, debía ser el compañero inseparable de la familia. Pero también se cree que es vengativo, ya que, si no se le presta atención, castiga quitando todo lo que su dueño tiene o enviándole enfermedades. Una de las formas de rendirle culto y de lograr los favores solicitados, es hacer “fumar” al Ekeko en el momento en que se lo coloca en lugar donde será reverenciado. Su figura tiene un hueco en la zona donde debería estar la boca, y es allí donde debe colocarse un cigarrillo encendido. Si el pedido es aceptado, del cigarrillo saldrá humo como si realmente el Ekeko fumara. Todo lo que uno quiere poseer en el año, se compra en Alasitas, todo en miniaturas: casas, bolsas de arroz, de azúcar, fideos, pan. Se puede adquirir artesanías en mimbre, barro, madera, ropa de alpaca, vicuña, instrumentos musicales. Por el principio de la magia imaginativa, la gente del campo adquirirá con preferencia, figuras de animales, vacunos, ovinos, llamas y aves, camiones, camionetas, bicicletas, etc.,  que representaban las necesidades de su entorno. En cambio, para quienes viven  en las ciudades se ofrecen una amplia variedad de miniaturas: casas, edificios, artículos de construcción, palas, ladrillos, celulares y dinero; para ello  se imprimen bolivianos, dólares y euros.

Todo el mundo va de paseo, a curiosear, ver artesanías, miniaturas, a jugar en los lugares destinados para tal efecto y, después, a comer. Hay de todo, es tiempo de choclos y habas y lo tradicional para esta fecha del 24 de Enero es el famoso “Plato Paceño”, sencillo de preparar. Para los que añoran este plato tradicional, aquí  les envío receta:

(Para 8 personas)

Ingredientes:

  • 8 choclos tiernos, sin chala
  • 1 kilo habas verdes  sin cascara
  • 8 papas con cáscara
  • 4 quesillos frescos o queso paceño
  • 1/4 taza aceite o  para freír el quesillo
  • 1 taza llajwa

Preparación:

  1. Poner  en una olla cubriendo el fondo, bastante chala; agregar agua hirviendo hasta cubrirlas. El fuego debe ser fuerte y en cuanto el agua hierva, poner los choclos, encima unas chalas para separar y sobre éstas, las habas, dejando hervir unos veinticinco minutos.
  2. Finalmente, poner en la olla las papas con cáscara bien lavadas, cubrir nuevamente con chala y dejar hervir durante otros veinte minutos hasta que esté bien cocido. Como verán, todo se cuece al vapor.  Poner el aceite en una sartén a fuego fuerte y cuando esté caliente freír los quesillos partidos en dos redondeles o tajadas de queso paceño.
  3. Servir en cada plato un choclo, habas, papa y medio quesillo frito y acompañar con Ilajwa.

Cristina Olmos