Archivo | 12:42 AM

El Aceite de Coco y la Acidez de Estómago

6 Oct

Bacteria Helico Pylori

La bacteria Helico Pylori es una de las bacterias más comunes que infectan a la raza humana. Se encuentra en familias enteras que se pasan la bacteria de unos a otros. La Helico Pylori vive en el estómago y el esófago y estimula a las células del estómago a producir cantidades excesivas de ácido gástrico o ácido hidroclorídrico. El ácido producido en exceso sale del estómago hacia arriba produciendo ardores, o técnicamente, reflujo gastroesofágico. Este reflujo es doloroso y puede producir úlceras, gastritis y ocasionalmente cáncer gástrico que puede llegar a ser mortal.

Existen docenas de diagnósticos médicos para determinar la presencia de la Helico Pylori y docenas de tratamientos desarrollados por la industria farmacéutica que ganan billones de euros con esta enfermedad.

El tratamiento normal consiste en un diagnóstico preciso de la enfermedad utilizando un análisis del aliento del paciente para determinar la presencia de gases producidos por la bacteria, seguido de una medicación que dura diez días de media y consiste en hasta 6 antibióticos diarios y dos inhibidores de la bomba de protones. Finalmente, al paciente se le vuelve a analizar para comprobar la presencia de Helico Pylori. La tasa de éxito con este tratamiento fluctúa del 70 al 90 por ciento.

Los problemas del tratamiento químico para el paciente son:

  • Alto Coste: Si no se tiene seguro médico puede costar entre 300 y 500 euros
  • Efectos Secundarios: Diarrea, dolores estomacales, crecimiento de bacterias
  • Tiempo: Varias visitas a médicos y laboratorios

En resumen, el tratamiento de la infección por Helico Pylori es costoso, produce efectos secundarios y lleva bastante tiempo, al tiempo que no es 100% infalible.

Por su parte, el Aceite de Coco es un antibiótico natural excelente. Mata las bacterias y los hongos por contacto. El Aceite de Coco se compone de grasas saturadas de cadena media. La gasa saturada más presente en el Aceite de Coco es el Ácido Laúrico. Este Ácido Laúrico es capaz de invadir la membrana celular de las bacterias y destruirlas.

Veamos un extracto de un estudio científico al respecto. “Los estudios de las grasas en 1960 por Kabara y colegas mostraron que los ácidos grasos de cadena media (C8 a C14) y sus monoglicéridos tenían efectos antimicrobiales contra una cantidad de organismos testados en laboratorio.”

Los estudios de 1960 confirmaron la actividad antimicrobial de estos lípidos contra organismos gram positivo y gram negativo, incluyendo Neisseria Gonorrhoeae, Helicobacter Pylori y Chlamydia Trachomatis, así como con los viruses envueltos en Candida Albicans y levaduras.

Desde 1998, diversos estudios clínicos han confirmados estos datos de laboratorio, y específicamente acerca de la monolaurina, el monoglicérido del Ácido Laúrico presente en el Aceite de Coco Virgen. Una pomada preparada al 2% con Lauricidin, un compuesto que contiene un 90% de monolaurina pura de los laboratorios Skin Sciences Laboratory disminuyó considerablemente los cultivos de gérmenes en las manos de los trabajadores de los hospitales al acabar sus turnos.

Otro estudio investigó las lesiones de la piel de 100 pacientes pediátricos. Los mejores aislados fueron SA, coagulasa negativos SA, Streptococcus spp, Enterobacter spp y Escherichia vulneris. La sensibilidad de estos organismos a la penicilina, oxacilina, eritromicina, ácido fusídico, mupirocina y vancomicina varió significativamente, lo que demuestra menor a mayor susceptibilidad, en los diferentes aislados (prueba exacta de Fisher = 0,000, p <0,05). En claro contraste, la sensibilidad a la monolaurina no varió significativamente entre los diferentes aislados de bacterias (prueba exacta de Fisher = 0.000; p <0,05) reflejando una alta actividad antibacteriana.

También existe una marcada diferencia estadística en los grados de resistencia. SA, coagulasa negativos SA y streptococcus spp no mostraron ninguna resistencia a la monolaurina, lo contrario a los distintos niveles de resistencia mostrados con otros antibióticos en este estudio.

Podemos afirmar con rotundidad que la monolaurina presente en el Ácido Laúrico, el ácido graso predominante en el Aceite de Coco es altamente antibacteriano y mata la bacteria Helico Pylori.

Ahora bien, cualquier médico recomendaría el tratamiento químico convencional a pesar de que el Aceite de Coco no ha producido efectos secundarios en los millones y millones de personas que lo toman diariamente, especialmente en Asia. Los pacientes que han rehusado medicarse con el tratamiento convencional y han apostado por un tratamiento natural consistente en tomar con sus comidas el equivalente a una cucharada de Aceite de Coco Virgen tres veces al día han descubierto que la enfermedad remite y la bacteria es eliminada en un mes. Todo ello sin efectos secundarios, visitas a médicos y laboratorios y con un muy bajo coste. Todos los pacientes examinados fueron sometidos a un nuevo test después de consumir Aceite de Coco durante un mes y ninguno de ellos volvió a dar positivo. La bacteria había desaparecido y con ella los reflujos, la acidez y el malestar gastroesofágico.

En resumen, ningún gobierno ha alertado jamás de que la ingesta de Aceite de Coco sea peligrosa en cualquier modo y no se conoce en la historia ningún caso de efecto secundario o dolencia alguna causada por el Aceite de Coco. Para aquellas personas que sufren los efectos de la bacteria Helico Pylori -o de cualquier otra bacteria- tomar Aceite de Coco durante un mes para comprobar sus efectos en el organismo es, en el peor de los casos, inocuo, y las posibilidades reales de solucionar una infección bacteriana o incluso vírica son muy altas. Si a esto le añadimos los beneficios clásicos que ofrece el consumo de Aceite de Coco (piel, cabello, metabolismo, energía, sistema cardiovascular, etc.) probar este producto 100% natural debería ser uno de los primeros pasos que todo el mundo diese para mejorar su salud, incluso si están tomando medicación química convencional.

SALUD Comer poco… para vivir mucho

6 Oct

Muy interesante…

Avatar de elcafedefiloEl Café de Filo

Parece paradójico que se diga esto en fechas navideñas pero está demostrado: cuantas menos calorías se ingieren, más protegidas están las partes fundamentales de las células. Se debe a la producción de sulfuro de hidrógeno, que retrasa el envejecimiento del organismo.

Ana Villagrasa

paperblog.com Fuente: paperblog.com

Aunque hasta el momento solo se había demostrado en animales, a partir de ahora ya está claro: si las personas disminuyen las calorías ingeridas-sin llegar a la malnutrición-, vivirán más tiempo. Así lo demuestra el último estudio de un grupo de investigadores de la Escuela de Salud Pública de Harvard. Estos científicos han descubierto un mecanismo molecular que ayuda a comprender esta hipótesis.

Dentro de este proceso molecular destaca el papel del sulfuro de hidrógeno (H2S), una sustancia química que protege a las mitocondrias de la oxidación. Las mitocondrias son las responsables de generar energía en la célula a partir del…

Ver la entrada original 166 palabras más

SALUD Guia para Angustiados

6 Oct

Por: José Luis Catalán

1. Técnicas para bajar el nivel general de ansiedad

1.1. Ejercicio

El ejercicio adecuado nos ayuda a una tonificación muscular,evitando tanto la rigidez como el exceso de activación del sistema nervioso, propiciando un sano cansancio que favorece el sueño reparadory calma el exceso de cavilaciones y rumiaciones.

Si nuestro estado físico es lamentable (tenemos síntomascomo mareos, vértigos, nauseas) y no podemos tolerar un ejercicio intenso, se puede optar por repartirlo en fragmentos pequeños a lo largo de día y partir de un ritmo muy suave hasta ganar un bienestar suficiente para abordar esfuerzos de mayor enjundia.

Es preferible practicar un deporte lúdico que nos gusteo hayamos disfrutado de él en el pasado, ya que de paso nos proporcionará mayor satisfacción que la gimnasia fría y pesada.

1.2. Hábitos de sueño y alimentación

El sobreesfuerzo que entraña una vida desordenada tiene un peso por sí mismo como factor estresante en el resultado global de una ansiedad excesiva.

No pocas personas se han acostumbrado a una alimentación caótica y unos horarios de sueño demasiado ajustados o irregulares, lo que mientras sus fuerzas lo permitan parecieran a primera vista no tener consecuencias negativas (por cierto, es el mismo argumento que lleva a empezar a fumar, porque parece, en los primeros años, que el hábito no presenta ningún daño o molestia de las que se quejan los fumadores veteranos).

Regular el sueño, de forma que sea suficiente y que el cuerpo encuentre un alivio en poder se adaptar a una rutina sistemática, puede ayudar a disminuir la tensión.

Una alimentación variada y no muy pesada favorece el control de muchos síntomas gástricos que se favorecen en estado de ansiedad (diarreas, estreñimiento, gases, molestias estomacales, etc). Muchas personas detectan su grado de angustia por las sensaciones que les produce en el estómago, otras por las sensaciones de mareo por la mañana: a unas y otras no les conviene complicarse con una alimentación inadecuada.

Un grado elevado de ansiedad influye que el momento de conciliar el sueño sea más dificultoso porque aparecen en la mente ráfagas de pensamientos que nos desvelan o bien nos dedicamos, en el momento que nos tocaría descansar, a cansarnos con pesados exámenes de conciencia y arduos preparativos para el día siguiente. El resultado es que robamos tiempo al sueño porque nuestro estado es demasiado frágil como para soportar estas provocaciones.

Sería aconsejable que mientras no podamos recuperarla capacidad de dormirnos rápido nos ayudemos a nosotros mismos eligiendo un momento distinto para las reflexiones y la planificación del día la dejemos para la mañana siguiente. A cambio nos relajaremos pensando cosas agradables o leyendo un artículo de esos que inducen a dormirse. Si estamos más de 15′ removiéndonos entre las sábanas sin poder dormir, en vez de hacernos mala sangre, es preferible levantarse y seguir leyendo el pesado artículo o viendoun programa aburrido de televisión hasta que notemos que los párpados nos pesan y entonces volvamos a la cama.

La persona ansiosa puede torturarse con facilidad por el hecho de que si le cuesta dormirse tendrá dificultades para estar despejada al día siguiente y se atormenta ante la idea de que se aproxima la hora del despertar. Es mejor en esta circunstancia considerar que si uno tiene que dormir unas pocas horas es mejor aceptarlo que no por culpa de empeñarse, protestar o quejarse dormir todavía menos. Ni su estado el día siguiente será tan lamentable ni cabe pensar -a no ser que se obsesione con que el proceso se repita fatídicamente- que en los días posteriores su propio organismo luchará por recuperarse.

La misma anticipación o temor de que igual no podemos dormir bien puede causar que durmamos mal (del mismo modo que el temor a que nos asalte un navajero en un callejón oscuro produce que no paseemos tranquilos por ese lugar). Hay que recordar dormirse es algo pasivo, no algo que hagamos poniendo mucho esfuerzo de voluntad y que provoquemos con el látigo de la frase «¡tengo que dormir!», por consiguiente el método para conseguir que venga el sueño, sin que se asuste viendo el panorama de cómo lo esperamos, es no hacer nada, ni siquiera pensar en ello, simplemente viviendo bien el día (para que el desasosiego no nos pida consuelos de última hora), y acabar bien la noche con actividades neutras (ni demasiado emocionantes ni demasiado desagradables).

1.3. Desaceleración

Ante una situación de estrés se impone una cierta rebaja de nuestras aspiraciones. No podemos forzar la marcha para que quepan más cosas en el mismo periodo de tiempo, y hay que seleccionar con criterios de relevancia, intentando delegar o aplazar el resto.

Aunque logremos disminuir la cantidad podemos estar tan acelerados que vayamos con la mismas prisas y celeridad de cuando nos afanábamos, dejando huecos de repentina inactividad como quien devora en un visto yno visto el alimento que hay en el plano y se pasa el resto de la comida nervioso esperando a que los demás acaben.

Desacelerar significa lentificar todos nuestros movimientos forzando una «velocidad de paseo», apostando por regodearnos con la perfección y pulimento de lo que llevamos entre manos (por ejemplo, escribir con muy buena letra, seleccionar las palabras, ampliar las frases entrando en detalles y consideraciones, repasar los trabajos o introducir pequeñas mejoras creativas).

Las sensaciones de vacío hay que llenarlas con algo que nos ayude a no desquiciarnos frente a ese fisura insoportable, atendiendo con esmero a lo que nos rodea observando bien a lo Shelock Holmes donde estoy, como es la persona con la que estoy, jugando a crear algo divertido, entretenido y relajado para ofrecer goce al tiempo que pasa y que así transcurrir se convierta en un vivir.

1.4. Planificación de actividades

La sabiduría y astucia a la hora de planificar nuestras actividades es otra herramienta muy conveniente para rebajar tensiones, sabiendo intercalar descansos oportunos para aliviar el crecimiento dela ansiedad o cambiando el tipo de tarea a una más suave o llevadera, hasta recuperar el buen talante y afrontar la dureza del día conenergías siempre sobradas en vez de desfallecidas.

No debemos olvidar que al cabo del día hemos de dar satisfacción a distintas necesidades y no descuidarlas es una forma de armonizarnos, dedicando tiempo a los amigos, a nuestras lecturas, músicas y placeres personales, teniendo momentos de contacto afectivo. Siendo los distintos yoes que somos, repasamos y fortalecemos el esqueleto y la trama que nos aguanta.

1.5. Ayuda farmacológica

Si los síntomas de la ansiedad o las consecuencias que reporta en trastornos psicosomáticos (aquellos en los que el estréses un factor de riesgo, desencadenante o agravante) son demasiado desagradables o incapacitantes, podemos recurrir a una ayuda farmacológica.

Los sedantes y ansiolíticos pueden ser de gran ayuda, sobre todosi les damos un papel modesto de apoyo, poniendo nuestro interésy firme propósito de cambiar malos hábitos, suprimir las causas que producen ansiedad y aprender a mejorar nuestro control emocional.

Es insuficiente y peligroso considerar los tranquilizantes como una droga que nos da un alivio para seguir haciendo lo mismo que estábamos haciendo, pero sin consecuencias desagradables (algo así como si alguien pidiera al médico una medicina para el dolor de estómago para poder seguir dándose atracones a su antojo).

1.6. Técnicas de relajación

Los ejercicios de relajación, respiración y yoga son tan poderosos como un fármaco, aunque algo más trabajosos. Puede resultar una buena inversión aprender estas técnicas por que no sólo serán útiles para afrontar el momento actual, sino que nos ayudarán a cuidarnos ante los agobios que nos depare el futuro.

1.7. Actividades manuales

Las actividades manuales son muy convenientes para las pesonas que tienen angustias y preocupaciones intelectuales. Las aficiones artísticas y de bricolaje nos hacen entrar en contacto con los objetos sencillos y nos dulcifican, haciendo que hundamos nuestras raíces en la realidad. El disfrutar de la naturaleza tiene similar efecto benéfico.

Las personas cuyo estres tiene un origen físico (trajín imparable, niños revoloteando, esfuerzos físicos intensos, operaciones mecánicas embrutecedoras, etc.) les interesa más bien lo contrario, dejar aparcado el cuerpo y hacer trabajar el espíritu con cosas que estimulen la inteligencia (no que aturdan, como por ejemplo estirarse en el sofá y ver televisión durante horas), como podría ser una actividad de aprendizaje (idiomas, ordenadores, cursillo) o una actividad asociativa (apa, vecinal, ONG, etc.) o lúdica.

1.8. Sexualidad

Si se dispone de una pareja conviene dedicarle atención y usarla, ya que la tenemos, procurando cultivar la atracción mutua. Las relaciones sexuales satisfactorias (evitando que resulten exigentes, compulsivas o rutinarias) tienen un efecto muy beneficioso para espantar tensiones acumuladas. Puede ser un buen momento para mejorar la comunicación y el arte de amar.

1.9. Actividad social

Aumentar la vida social, vincularse, participar en las conversaciones, reuniones informales y cultivar la amistad, son ideas positivas y loables por sí mismas y no deben dejarse de lado pensando que el «retiro» y el aislamiento nos tranquilizarán más (la idea del balneario en una montaña perdida).

Efectivamente existe una forma de relajación que es simplificar (tumbarse, no ver a nadie, no hacer nada, aturdirse con cosas que no nos compliquen la vida) y existe otra forma de relajación que proviene de la satisfacción y del ánimo, de habernos molestado en hacer algo con cierta calidad, habiéndonos interesado por los demás y por el mundo externo (la idea de que el mundo que nos rodea es un balneario).

Particularmente conviene calmarse mediante el vínculo con lo afectivo, con el contacto vitalizador con las personas a nuestro alrededor, desde el vecino hasta nuestra pareja o familia.

http://www.psicologia-online.com/colaboradores/jc/tecnicas.htm