La mesa o altar del difunto debe estar preparado para el medio día, pues se dice que las almas llegan el 1 de noviembre justo al mediodía. Su estructura tiene un lenguaje simbólico de color y disposición de los diferentes elementos que la componen.
Se coloca un mantel negro para las almas de personas mayores y blanco cuando se trata de niños, muchas veces el altar puede ser para ambas edades, mitad blanco y mitad negro.
Para las almas pequeñas, jóvenes y solteros no hay bebidas embriagantes, sólo refrescos, dulces, galletas, frutas, guirnaldas multicolores, predominando el color blanco, como color de pureza del difunto llamado «angelito».
En el altar se colocan los elementos rituales hechos de pan, como las escaleras, la cruz cristiana, los Phillus (roscones para colocarse en el cuello de los pasantes de la fiesta), aves diversas, como los cóndores; luego esta la t´ant´awawa en sus diferentes variedades. En muchos casos en este lugar se encuentra el epitafio del difunto con su fotografía y la inscripción del nombre y día de su fallecimiento. Encima del altar, cogido por las cañas están las pasanq’allas multicolores que asemejan las estrellas del cielo.
Luego viene el espacio donde se colocan las bebidas, las comidas, las galletas, la t´ant´awawa, t´ant´a caballos, t´ant´a titis (gatos), t´ant´a llamas. De la misma manera están presentes las bebidas, refrescos, cerveza, coca, frutas, biscochuelos, dulces y masitas.
En la parte inferior de la mesa, se colocan flores de color blanco y amarillas como la retama, además de los tallos de cebolla (tocoros) que proporcionan a las almas el agua para calmar su sed. En las cuatro esquinas de la mesa se colocarán las cañas y se adornará la mesa con coronas y suspiros de colores.
Cada ofrenda y figura tiene un significado que vale la pena saberlo. Por ejemplo:
CABALLO PARA EL ALMA
Sirve para llevar a las almas de retorno al cielo luego de su llegada a la tierra. Otros suelen relacionarlo como un medio de transporte que apoyará a la llama para llevar carga cuando ésta esté colmada de ofrendas.
LA LLAMA
Es un medio de transporte, en ella el alma se lleva todas las ofrendas que fueron preparadas por los familiares y amigos (pan, comida, fruta) y que solían ser del gusto del difunto cuando estaba en vida. Estos alimentos le servirán como provisión hasta el próximo año.
La llama es uno de los elementos más tradicionales de Todos Santos, ya que se creer que es un símbolo de unión entre el cielo y la tierra.
La soga o wisca
Tiene una forma de rosquita y sirve para que el alma amarre sus ofrendas sobre la llama.
EL PERRO
Permite que el difunto cruce el río. «Dicen que cuando el difunto fue bueno con los animales, el perro lo lleva bien protegido en su espalda, pero cuando fue malo lo pone en la punta de su hocico».Se le atribuye al perro la capacidad de ver en el mas allá virtud que ayuda a conducir a las almas en su camino al descanso.
EL DIOS SOL
Representa al dios de los tiwanacotas, que era conocido como Wiracocha. También se lo conoce como Whilatantacha, porque representa las personas que fallecieron de ancianos y representa una nueva vida para las almas renaciendo para emprender nuevas acciones.
ESTRELLAS DE LUZ
Con su brillo las estrellas alumbran el camino de las almas sirviendo, según las creencias, a aquellas almas que tienen más obstáculos para llegar ante Dios.
Las estrellas permiten que el difunto se oriente correctamente y sin tropezones por el camino que le fue trazado.
LA ESCALERA
Las hay de dulce, de masa, para almas viejas, jóvenes y de niños. Su función es ayudar en la subida y bajada de las almas. Es un elemento simbólico que fue recientemente incorporado ya que representa el instrumento que servirá para compensar las imperfecciones que pudo tener el difunto y así ayudarle a llegar al cielo permitiéndole alcanzar el perdón de Dios. En las mesas se colocan hasta tres de estos elementos.
CORONAS EN LA MESA
Son un símbolo cristiano que representa la muerte. Muchos dicen que estas son utilizadas por las almas en el largo camino de regreso. Al momento de esperar al muerto, las coronas se colocan en la parte superior de las mesas de Todos Santos, sin embargo, otros tienen la costumbre de colocarlas en los niveles intermedios o próximas a la escalera.
LAS T’ANT’AWAWAS
Son la representación de las formas humanas de los seres que ya se marcharon, están hechas de masa y llevan en la parte superior caritas o caretitas de yeso.
Las t’antawawas reciben el nombre de achachis cuando son varones mayores y awichas cuando son mujeres. Por lo general las caretitas se colocan de acuerdo a las habilidades que demostraron cuando estuvieron vivos.
LA QUISPIÑA
Masa en base a quinua cocida, que además de ser el alimento tradicional de esta fiesta, sobre todo en el altiplano, gracias a su plasticidad permite hacer figuras que representan a los animales y enseres de casa que el difunto se llevará.
Caña de azúcar
Da la sombra necesaria que requiere el alma para sus días de sol y lluvia, además de servir de bastón para el viaje de retorno. Se coloca en las cuatro esquinas de la mesa. Se considera que el dulce es propicio para la comunión con las almas mientras que la sal la impide.
LA COMIDA
Se destacan el ají de arveja, el de fideo, la jallpa y el luxro, entre otros, pero también se incluyen las comidas que eran del gusto del difunto. El ají por su fuerte aroma y picante es el elemento de atracción.
La chicha morada
Aplaca la sed del difunto y endulza su paladar. Está hecha a base maíz morado, azúcar y limón. También se pone a la mesa las bebidas preferidas del difunto.
EL TOCORO
Es el tallo y flor de la cebolla que representa el bastón que necesita el difunto y es una reserva de agua para calmar su sed.
Las frutas
Se colocan todas las frutas que degustaban los difuntos. El Momento que se recoge la mesa se reparten entre los amigos del difunto
Bien recuerdo aquellos tiempos cuando todavía era un chavalito de unos 7, 8, 9 años aproximadamente, creo que las cosas cambiaron mucho en lo que se refiere a este dia que todos los conocen, la fiesta de todos santos, o como otros suelen llamarlo fiesta del día de los muertos, un festejo que al parecer en todo el mundo se festeja, al menos una gran mayoría de los países lo tienen, aqui en Bolivia tambien tenemos lo nuestro.
Al pasar los años esto llego a ser un poco más olvidado, según muchos al sacar explicaciones es culpa de las influencias del exterior, mas indirectamente diríamos Estados Unidos, pues en esta misma fecha en este país se festeja lo que es muy conocido por sus pelicular “Halloween”, y esta costumbre o manera de festejarlo gracias a la influencia de la tv se ha ido involucrando cada vez más en nuestra cultura que es muy distinta a la de ellos, vamos a tratar de mostrar según yo que es el todos santos clásico, o tradicional boliviano.
Festejando Todos Santos En Bolivia
Si bien recuerdo, esas fechas cuando era niño aunque no sabía el verdadero significado de esta palabra, me hacía mucha ilusión que llegara este día por el solo hecho de ir a rezar en las mesas que se solían tender en las casas y los cementerios, pero por que ir a rezar? Pues una de las formas tradicionales de festejar este día en Bolivia es esto, no solo niños, también se ven personas mayores que suelen ir a rezar a las mesas tendidas a cambio de alguna ofrenda.
Las T’anta Wawas En Las Mesas
Según la costumbre en Bolivia, al menos en Cochabamba (que es donde he pasado la mayoría de las fiestas de todos santos) el hecho de tender unas mesas llenas de masitas duras o como se suelen llamar T’anta Wawas, es porque se tiene la creencia de que en este dia especial los espíritus o almas de nuestros seres queridos nos visitan, a lo cual estas almas esperan poder encontrar algo en las mesas para que puedan servirse, obviamente es algo espiritual, no esperes que las cosas que pones en la mesa desaparezcan. Las mesas no solo suelen tener estas T’anta Wawas, sino también se suelen poner dulces hechos artesanalmente, con diferentes formas y colores que dan color a las mesas, un rasgo muy considerable que debería haber mencionado es ¿que son las T’anta Wawas?, pues vamos a explicarlo de la mejor manera que yo sé, las T’anta Wawas o Tanta Wawas o Tanta Guagas (como suelen pronunciarlos aquellos que son indiferentes al idioma de Bolivia Quechua) son prácticamente panes endurecidos con el tiempo, al menos los que se sirven en las mesas la mayoría son duros, están hechos para que puedan durar mucho tiempo sin llegar a ponerse malos, si quieres saber más detalles en este artículo explico un poco sobre el origen y lo que es la Tanta Wawas.
Ir A Rezar, Típica Tradición Boliviana
Estas mesas tendidas además de ser para las almas que nos visitan también tiene una finalidad, según se cree estas almas que vienen a visitarnos están encantados de poder ver como los vivos alaban y rezan para el en este día, entones las personas, en mayor cantidad los niños suelen salir de sus casas a ir a buscar las casas con mesas tendidas para poder rezar y cantar alabanzas y canticos con coros que pueden llegar a ser dramáticos, suplicantes o graciosos, todo esto a cambio de recibir alguna porción de todo lo que hay en estas mesas, que por cierto, ya he visto también muchas veces en estas mesas que incluso se suele poner cosas cocinadas, pollos, patos asados (que según recuerdo la mayoría eran unos flacuchentos que no tenían ni carne xD), fruta y muchas cosas que se le podría ocurrir a los que lo organizan, según parece se pone lo que le gustaba al que en vida fue.
Si bien recuerdo algunos de los canticos que yo solía cantar es como dice la siguiente frase:
Allá viene un chino men, le daremos un balazo en su tojlo calavera.
Chiwanquito Chiwanquito, ¿cuantos platos has lavado? Ningún plato he lavado, manca yunku me he quedado.
De tallo nació la flor, de la flor nación maría y de maría el redentor.
A todo esto siempre se suelen acompañar unos cuantos padre nuestros y unos cuantos ave marias, si bien nos fijamos hay términos que quizá si no eres de Bolivia no puedes llegar a comprender, esto es porque la tradición de todos santos en Bolivia esta muy apegada a su cultura quechua y aymara, por lo cual algunas palabras se suelen usar en los canticos, por ejemplo “tojlo”, es un sinónimo de lo que es calva de una calavera, manca que significa olla, yunku, que significa lamedor o lamiendo, por lo cual se diría que significa lamiendo ollas me he quedado.
La Fiesta Se Expande al Cementerio
Normalmente después de este día de todos santos la fiesta suele continuar al dia siguiente, pero ya no en las casas, sino esta vez la sociedad se traslada a los cementerios donde tienen enterrados a sus seres queridos que en un tiempo atrás estaban vivos, pues los cementerios de Bolivia se suelen llenar de mucha gente con sus respectivos preparativos para tender la manta en las tumbas de sus muertos, así mismo se suelen venir también aquí la persona para poder nuevamente rezar, cantar sus coplas de todo tipo a estas mesas y así seguir recaudando sus recompensas. A lo largo del tiempo esto ha ido evolucionando al punto en que hoy en día no solo basta las personas y pequeños grupos que se ponen a rezar, sino también hay grandes bandas y orquestas que suelen tocar canciones variadas que en principio eran del gusto de estos caídos, aunque normalmente suelen ser más temas cristianos los que se tocan, así mismo he visto ya una que alguna vez coros profesionales bien organizados y algún que otro tipo de acto especial que cada vez me sorprende.
Algo que se puede notar mucho en la gente es que casi nunca faltan los valdes o cubos de chicha o garapiña, la cual es una bebida con alcohol muy popular en Bolivia, al menos en Cochabamba, esto con la finalidad de poder invitar para descansar la garganta a todo aquel que viene a dar su pesame o a rezar a sus muertos, excepto a los niños obviamente
Yo en aquellos tiempos solia reunirme con los amigos y compañeros de la escuela e ir a rezar para volver por la noche con grandes cantidades de t’anta wawas, frutas, dulces y otros tipos de masitas, vamos, con decir que solíamos volver con gangochos o sacos llenos de estos, al final nos repartíamos los botines entre todos cuando llegábamos a casa, si bien recuerdo casi siempre hay uno que es el que se lleva más, que según parece es el que había hecho el papel de jefe o líder del grupo porque era el que cantaba los versos y tenías que sabértelos de memoria, es que son tantos que hay que variarlos, mientras el resto se encarga de cantar los coros o los estribillos y los padre nuestros.
Para que se hagan una mejor idea, aqui les dejo un video donde se puede ver y escuchar algo de lo que es el festejo de todos santos en Bolivia.
Como iba mencionando ya al principio del artículo, la influencia de costumbres del exterior cada vez se ha ido metiendo en la cultura de la sociedad boliviana, por lo cual muchos jóvenes de las nuevas generaciones prefieren festejar al estilo americano con el muy conocido Halloween, llegando a disfrazarse para ir a caminar por las calles e ir a pedir dulces en las puertas, sin embargo el estilo nacional de Bolivia todavía se hace sentir por las personas que son más metidas en su cultura, más que nada se siente más en los lugares más alejados de las principales ciudades, y en las ciudades las personas que provienen de estos pueblos distanciados o bien personas que como ya dije, que todavía están muy metidos en su cultura, los cuales inculcan las costumbres originales a sus hijos. Personalmente creo que esto es algo malo, ya que si una sociedad no mantiene sus tradiciones tiende a perder su identidad cultural, bien aquel que se aferra más al Halloween pero en el momento que ve bailarse un caporal, una morenada o un tobas en países exteriores sale a quejarse diciendo que esa danza es boliviana, ¿pero con que palabra vienes a reclamar si eres el primero en pasar de tus costumbres? Para defender nuestra cultura una de las mejores maneras es mantenerlo dentro de nuestra sociedad. Por otro lado también creo que no está bien rechazar las costumbres del exterior, pues conocer la cultura internacional hace que las personas aprendan más, sepan a ser tolerantes y saber convivir con lo nuestro y con lo ajeno, creo que sería una buena opción inculcar más nuestras costumbre pero mantener también la fiesta de Halloween, pero saber diferenciarlos y dividirlos para su festejo.
Bueno, todo esto es solo una aproximación de lo que es más o menos el festejo de Todos Santos en Bolivia, obviamente que no se compara nunca con lo que es la verdadera sensación de poder vivirlo en persona, si no eres de aquí de Bolivia te invito a que vengas a visitarlo algún día de esos cuando se festeja el Todos Santos, que siempre es la misma fecha, el 11 de noviembre de todos los años, te aseguro que se te llenara una sensación de suspenso, una esencia de magia que te intimida en estos cementerios.
Todos Santos a decir del antropólogo José Antonio Rocha es la fiesta del sumaj kausay, del buen vivir, un momento donde se hacen fuertes los lazos de amistad y familiar, en torno al difunto. Ese momento no es más que el compartir, el vivir en comunidad y trabajar juntos todo para recibir el alma del difunto, que llegará al medio día del 1º de noviembre.
Todos Santos es una fiesta que se fortalece y lo hace aún más por el momento político e histórico que vive el país, indica el investigador, quienes en esta entrevista hace un análisis de la celebración actual.
La fiesta de Todos Santos es una tradición boliviana, se tiene la costumbre de recordar a partir del medio día del 1ro. de noviembre hasta el mediodía del 2. Es un día especial, dedicado a compartir con las almas de los familiares que murieron. Algo que transita en el mundo de lo sobrenatural, de la fe, de lo secreto y por tanto, difícil de creer y entender. Pero allí está, celebrado y respetado por mucha gente.
Toda persona en el transcurso del año que haya tenido un deceso entre sus familiares o amistades, está obligada, si pertenece especialmente a la clase popular, a efectuar «el hacer rezar» por la salvación del alma del difunto. Esta costumbre que consiste en recibir grupos de personas para que recen y después retribuirles con masas, viandas criollas, frutas, refrescos, dulces, chichas y otras bebidas.
Las costumbres son diferentes de acuerdo a las regiones, (altiplano, valles y trópicos), asimismo, dentro de las regiones existen distintas creencias, costumbres y tradiciones en las sub regiones. También hay diferencia entre el área rural y el área urbana, por ejemplo la presentación de mesas en el área rural se realiza mayormente con productos del lugar, (masitas de quinua en forma de animales, platos típicos, la bebida es la maceración de frutas y otros) en el área urbana, más se emplea masitas de harina en diferentes modalidades, caramelos y la bebida más consumida es la cerveza, también se colocan flores en los nichos de los muertos
La historia de Todos Santos
La Fiesta de Todos los Santos o día de los difuntos no tiene su propio origen aquí en Bolivia, las costumbres y tradiciones vienen con la llegada de los españoles que al imponer su religión amenazaban a la gente original de estas tierras que si no se arrepentían de sus pecados pagarían en el purgatorio para ir directo al infierno.
Halloween VS. Mast’ aku (Todos Santos)
El conflicto entre las élites bolivianas (burguesas) y las masas sociales indígenas y mestizas entran en un escenario geográfico al espacio de lo simbólico y lo imaginario de lo espiritual, que ambos se confrontan en ocasión de una celebración ritual como la del Día de los Muertos.
Cada cual a su manera busca sentar su supremacía en el imaginario social del país, y mientras unos utilizan la clase media para convocar a la ciudadanía a reconocer en rituales urbanos como «halloween», los otros abren espacios de discusión académica para interpelar a los bolivianos a la recuperación de las prácticas culturales como el «Mast’aku», anteriores a la imposición señorial.
El enfrentamiento de «Halloween vs. Mast’aku», es una disputa histórica entre clases sociales, que en el contexto aún candente de la reciente insurrección indígena contra las élites nacionales, cobró una vigencia inusitada y aportó valiosos elementos. Otros temas fueron las fiestas en el ciclo productivo agrícola andino, la revalorización científica de los saberes tradicionales y un análisis del significado de la evolución del discurso social en las coplas de Todos Santos.
En esta fecha las culturas andinas celebran el fin del ciclo seco y el principio del ciclo húmedo, la despedida de los difuntos junto con el invierno y la esterilidad del suelo en una fiesta denominada «Mast’aku», por tener como característica el armado de mesas rituales (mast’a).
Con la conquista de América, la religión católica pretendía erradicar esta fiesta indígena, hasta que lograron imponer la fiesta de Todos Santos, pero sus costumbres fueron enfrascados o refugiados a esta fiesta cristiana, pero la evolución de este rito cristiano en las comunidades rurales y a un en las ciudades de Bolivia, testimonia el fracaso del catolicismo en su afán de eliminar al rito aymara – quechua.
La fiesta de halloween de la noche del 31 de octubre y del 1ro de noviembre, se celebra en honor a Dios Samhain el caballero de la muerte, antiguamente los Celtas practicaban, según sus orígenes. Este calendario festivo es muy importante para estadounidenses, canadienses y europeos. Por esta razón la clase burguesa boliviana, prefiere celebrar el Halloween para distinguirse de «lo otro» ya sea a partir de su capacidad adquisitiva, para adquirir símbolos estéticos distintivos de clase, o ya sea a partir de sus capitales culturales, que le permiten ingresar y marginar a otras castas y clases de sus circuitos espirituales. En la actualidad se compran’ del mercado, ejemplo: el Halloween Kit, con disfraz, dulces e instrucciones para la fiesta ¡A esto se llama una tradición empaquetada , Los cristianos protestantes consideran a la fiesta de «Halloween» como el día de cumpleaños del señor del mal «El Satanás o Diablo» antiguamente conocido con el nombre de «Samhain».
La costumbre de Todos Santos
La fiesta empieza el 1ro de noviembre con los preparativos de la mesa, para recibir a las almas, para ello días antes la gente acude a los diferentes hornos panaderos para realizar sus masas, era tradicional que cada familia, empleara en la elaboración de masas para, Todos santos «una fanega de harina» equivalente a seis arrobas de 25 libras cada una. También se compran diferentes frutas, hortalizas y caña de azúcar, se realiza también el preparativo de las bebidas alcohólicas, insumos de repostería, y muchos otros alimentos y bebidas.
Para preparar la mesa de las almas, se reúnen los familiares, personas especiales, vecinos y otros, todos ellos preparan la mesa, antes del medio día del 1ro de noviembre, con el fin de que para el medio día (12 horas en punto) todo esté listo para que lleguen las almas.
Al día siguiente 2 de noviembre se procede a realizar el «despacho de las almas» que consiste en recoger la mesa.
Sin embargo del sentido espiritual de esta costumbre, por cada rezo para determinada alma, se paga al rezador con masas, biscochuelos, golosinas, los niños y la gente muy pobre aprovechan esta oportunidad para disfrutar de las masas, y llenar circunstancialmente sus alacenas con golosinas que rara vez pueden comprar;
Preparación de la mesa
La mesa se prepara con un mantel negro, para las personas mayores y para los niños, y jóvenes se pone mantel blanco, se le colocan en ambos costados, un par de candelabros con las velas que van a servir en las oraciones. Junto a las velas se colocan dos floreros, uno con flores variadas y el otro con retamas. En la parte posterior central se pueden colocar las imágenes de santos o vírgenes que sean de nuestra preferencia, también se coloca la foto de
la persona fallecida. A partir de la parte media central y por los costados se pueden colocar los platillos de masitas y comida a ofrecer a los difuntos, y a cada lado se sirve un vaso de chicha morada, chicha kulli, el aji de alverjas, fruta seca, bizcochuelos, una taza de café y un vaso de agua.
El, 1ro de noviembre
La fiesta empieza el’ 1ro de noviembre con los preparativos de la mesa, para recibir a las almas. Se efectúa el «reza chicu», en casa de los dolientes. Allí se cantan «los alabados» o «alabanzas», que la mayoría son coplas de inspiración popular y constituyen una tradición en la fiesta. Los familiares, vecinos y personas especiales son los que asisten a la casa de la familia doliente, allí se arregla sobre una mesa algo así como un altarcito, velas encendidas, un crucifijo velado por un tul oscuro y la fotografía del difunto más reciente, rodeado todo de masas, frutas, bizcochuelos, dulces, tanta wawas, cañas de azúcar, cebollas, coronas, etc.
La preparación se termina antes de las 12:00 a.m., para recibir a las almas, con dinamitas, petardos, bombos y platillos además existen grupos musicales que hacen alegrar al alma visitante. Posteriormente proceden ha almorzar, todos los presentes quienes dicen que las almas también almuerzan junto con ellos.
En la tarde proceden a hacer rezar, por la salvación de las almas. Esta costumbre consiste en recibir grupos de personas para que recen y retribuirles con masas, viandas criollas, refrescos y chicha. Lo propio ocurre en la noche, grupos musicales vestidos de diferentes personajes visitan al alma para hacerle alegrar y rezar por la salvación del alma, son retribuidos con masas, refrescos, bebidas y otros.
El día 2 de noviembre
Todos visitan el cementerio, allí preparan sobre el nicho una mesa (en el aérea rural y en el área urbana es prohibido por la alcaldía), que contiene masas de pan (T’hanta wawa, t’anta achachi, escaleras, coronas, caballos, mulas, cruces, masitas, biscocho, galletas, empanadas, rosquitas y otros) todos estos elaborados de harina y algunos de quinua; también frutas (naranja, lima, banano, piña,), cebolla con tocoro, caña de azúcar, huevo, queso, flores, coca, y otros todo lo que gustó en vida a las almas. Además llevan comida preparada, bebidas y velas, refrescos, también llevan dinero para hacer rezar.
Los familiares hacen rezar a los niños pobres que visitan ese día el cementerio, también rezan personas mayores que vienen individualmente o en conjunto. Al medio día también rezan por almuerzo y por la tarde proceden a rezar por las cosas que están en la mesa.
«Alma despacho» consiste en recoger la mesa a las doce del medio día pidiendo a las almas que regresen al año siguiente para volver a compartir. Tiene relación con el reza chicu el «levantar la mesa», que así se denomina a la invitación a rezar, cuyo final del acto es la repartición de golosinas y manjares que se han puesto a la vista de los asistentes rezadores.
Nota.- En algunas regiones la fiesta de Todos Santos dura una semana, en el transcurso de la semana Se realiza las mismas actividades ya mencionadas sólo que existe la diferencia en días de visitar al cementerio y otras costumbres particulares de cada región. En las áreas urbanas se acostumbra poner flores y hacer rezar en el cementerio, las demás actividades se realizan en el domicilio o en un local particular.
Los extraños mundos o niveles andinos
Los floreros, las velas y la cruz o imagen de Jesucristo estarán colocados en el nivel superior de la tumba, que simboliza el cielo. Este nivel se llama Alaxpacha (el mundo de arriba). En el está el Padre Sol y todas las estrellas. Para los aimaras, las estrellas son macho y hembra, los hombres nacen con una estrella, cuando ésta cae, el hombre también cae y su alma sube junto al sol.
«Cuando nos referimos a nuestras deidades, decimos: Pacha-p’usaqa, Pachaqamasi, Pachamama, Pachakuti, Uywir, Achachila, porque ellos son los que nos dan la vida, son como nuestra madre. Alaxpacha no es algo separado. Todo es uno solo, como nuestro cuerpo que cuenta con manos, pies y cabeza. Todos se ayudan mutuamente para ser algo. Todo lo que tenemos es para todos», comenta.
En el nivel intermedio e inferior de las tumbas, se colocan los demás elementos. Estos niveles son dos y simbolizan: el Akapacha (este mundo), es todo lo que nos rodea, todo lo que podemos palpar y tocar: el sembradío, el cuidado de los animales, la vida en pareja, la vida en la tierra. Es como una madre que nos cría y nos cuida, está representada en el alimento, el agua, esla Pachamama.
Y el Manqhapacha (el mundo de abajo que no es malo). A diferencia de los cristianos, los aimaras opinan que sólo hay que proceder con respeto y permiso. Todo debe hacerse con educación y justicia. Ahora bien, existen hombres con dones sobrenaturales señalados físicamente, a los cuales no se les puede hacer sufrir, porque son elegido y muy queridos de nuestro padre. Si los hacemos sufrir nos puede pasar cualquier desgracia. Hacer sufrir, el robo, la mentira, la flojera, lo injusto, es manqhapacha, que no es lo mismo que el mal al que se refiere los cristianos.
La tumba debe permanecer extendida hasta el mediodía siguiente, hora en la que la familia del difunto solicitará a una persona ajena que recoja la mesa, quedándose con la mitad de todo cuanto ella contenía. El resto será llevado hasta el cementerio, donde se repartirá entre quienes rezan por sus difuntos. No debe sobrar nada, en lo absoluto, pues de hacerlo, según la cultura andina, las penas se quedan en la familia.
Todos Santos:«pan para todos», el cuerpo de Cristo, tradición católica. Día de los Difuntos:de poblaciones quechuas, aymaras y urus. Halloween:«All Hollow’s Eve», tradición pagana europea. Samhain:Tradición celta en la cual se celebra el fin de las cosechas.
La tradición principal de Todos Santos se junta por casualidad de fechas con las del Día de los Difuntos en nuestras tierras, festejando un evento convertido en tradición: La mesa para los muertos. Esta mesa se arma en tres niveles: Alaxpacha (el cielo), Akapacha (la tierra) y Mankapacha (el inframundo). Cada nivel de dicha mesa, deberá entonces representar los estadíos del ser en estos tres niveles, pero enfatizando en los gustos del difunto en cuanto a comidas y bebidas. En esta fecha, nuestro difunto visitará su anterior hogar, para ver cómo lo estamos manejando en su auscencia. En dicha visita, se lo deberá tratar de manera formal, y darle toda la comodidad para que este se pueda ir de nuevo en paz, estando seguro de que no nos falta nada y que podemos darnos el lujo de invitarle deliciosos manjares. De la misma manera, algunos elementos católicos como la escalera para volver a subir al cielo, o las alas del difunto si se trata de un niño demuestran cómo las creencias religiosas católicas se combinan con los
ritos populares de antaño. Existen otros elementos, como la semilla de cebolla que es el primer alimento del difunto, los niveles generacionales representados mediante las «tantawawas» (tanta = pan, wawa = niño en la lengua aymara),frutas, caña, refrescos, ají de arbeja, caballos, «achachis»(figuras de morenos y personas mayores que identifican a las personas avanzadas de edad) , la corona, y flores que acompañan la mesa.
Entre diversidad de costumbres, en el municipio cochabambino de Punata «La Feria del Mast’acu» se caracterizará por milares de personas yendo a esa capital con el objetivo de comprar una variedad de masitas, algunas de ellas a cambio de oraciones, mientras en la Zona Sur de la ciudad de La Paz, muchos niños difrazados salen a las calles a pedir dulces. Los «rezacos», jóvenes dedicados a rezar en Punata, con oraciones y música en honor de los difuntos, no se diferencian mucho de lo que se hace en Monteagudo, donde la gente tiene la costumbre de bautizar a las t’antawawas y nombrar por ellas a los padrinos, tradición arraigada en gran parte de Chuquisaca, ni a Tarvita, que está en la provincia Azurduy de Chuquisaca. allí, los bebés fallecidos tienen especial atención. Para ellos, los dolientes preparan arcos con flores, adornos y alimentos. En San Ignacio de Moxos, en el Beni, la celebración principal de Todos Santos se hace en la Catedral. Los dolientes llevan a la Iglesia comida, bebidas, dulces y masaco.Se dice que mientras el «rezador» dirige las oraciones, los difuntos se alimentan con las comidas hechas en su honor. Los jóvenes y los niños, que también participan de las oraciones, están «prohibidos» de recibir las ofrendas. «Lo que las almas comen, no deben comer los niños, porque se vuelven locos», es la creencia del lugar. En Turco se juega al «Phuti». El phuti es una pelota gigante de trapo atada a una soga que se lanza al centro de un ruedo conformado por unas cinco personas. Una de ellas gana el juego si es que consigue lacear la pelota antes que caiga al suelo. A cambio, recibe un trago de sucumbé o té con té de parte de los anfitriones. El juego recorre de casa en casa, hasta la madrugada. En otros lados, como en el municipio de San Antonio de Esmoruco es casi prohibido llorar en la festividad de Todos Santos. Desde los preparativos de la espera a los difuntos, los familiares y vecinos bailan rondas tradicionales y entonan música de cajanis y zampoñaris, lo ideal es divertirse y pasarla bien a nombre de los difuntos. El incienso, masitas, fruta seca y carne de cerdo son de la mesa que preparan los pobladores del municipio de El Choro en Oruro para recibir a las almas de los seres queridos en la misma fiesta.
Según el doctor Fernando Cajías, «lo más común en nuestra ciudad, es colocar un mantel negro en la mesa para las almas de personas mayores y blanco cuando se trata de niños, muchas veces el altar puede ser para ambas edades, mitad blanco y mitad negro, ya que se reciben a todos los muertos en esta festividad. Para las almas de niños, jóvenes y solteros que dejaron de existir, ponen refrescos, dulces, galletas, frutas, guirnaldas multicolores, predominando el color blanco, como color de pureza del difunto llamado «angelito». En muchos casos, en este lugar se encuentra el epitafio del difunto con su fotografía y la inscripción del nombre y día de su fallecimiento. En la parte inferior de la mesa, se colocan flores de color blanco y amarillas como la retama, además de los tallos de cebolla (tocoros) que proporcionan a las almas el agua para calmar su sed.Asimismo, en las cuatro esquinas de la mesa se instalan las cañas de azúcar, que representa los bastones de los difuntos con adornos de coronas y suspiros (dulces) de colores. Durante esta primera jornada del día y de noche se reciben a los rezadores que vistan las casas donde hay mesas instaladas»
Lo escencial en la mesa es:
– Tantawawas, que son los niños de pan, para recordar la pureza de los espíritus.
– Escaleras de pan, para facilitar la subida al cielo de los espíritus.
– Cebollas en flor, para que el difunto lleve agua en su viaje.
– Caballitos y juguetes, cuando los espíritus son niños, para que se distraigan
– Retamas en los floreros, para ahuyentar a los espíritus enemigos.
– Un vaso con agua bendita, para rociar la ropa del difunto.
– Coca, cigarros, vino y refrescos, para que el espíritu se sienta satisfecho.
– El plato de comida favorito del difunto.
– Caña de azúcar, para que sirva de bastón a los espíritus.
Algunos artículos de interés:
Cuando nuestros muertos conviven con nosotros
Ely López Canelas, Bolpress.-
Lo que sé de Todos Santos no lo sé por ser antropóloga o investigadora, ni cosa parecida, lo sé por lo que he aprendido y aprendo cada año con mis papás y en los sitios a los que he viajado. Como tú mismo lo dices, en realidad se habla de los “supuestos difuntos”, porque como tú también dices y así es lLa muerte no existe, esto viene desde una tradición pre-colonial. Algunos dicen que el alma se va abajo al Ukhu Pacha, otros, que las almas están en el mismo plano que nosotros, pero en otra dimensión. Es decir, viven en las montañas, lugares especiales, los rincones de las casas… sabes que no hay cosas absolutas, todo depende de la costumbre de los pueblos.
Según mi papá, las almas se van al cielo y ahí se reúnen todos. Desde allí nos miran, nos escuchan, nos ayudan cuando les necesitamos, nos castigan si nos portamos mal (“nos hacen andar mal”).
Cada año se pone la mesa para los muertos con todo lo que a ellos les gustaba: la comida, la bebida, la coca (si la mascaban), la fruta, los panes, los dulces y las cosas especiales. Se hace una lista larga de los difuntos. Es como recordar toda la genealogía y al recordarles se acuerdan de cómo murieron y se pregunta por la suerte de amigos y conocidos de estos difuntos.
Existen dos juegos relacionados con la celebración de la muerte: la taba y los maicitos. Son juegos de los días de duelo y de los días de todos santos.
Siempre hay que ponerle también agua, todo con pajitas, los muertos solo pueden aspirar… si no te acuerdas de ellos, si los muertos no encuentran comidita se van llorando, sufren y luego también nosotros sufrimos.
En el pueblo de mi mamá se arman las tumbas en el cementerio, con música, panes, comida, bebida, la fiesta se traslada al cementerio allí se come, se bebe, se llora, se juega, se hace rezar. No hay que ser tacaños cuando se hace rezar. Hay que dar buenos panes… Hay ciertas comidas picantes que se hace con afrechillo y la achacana, son comidas que solo las hacen para esta fiesta (uy ya me dio ganas de ir al pueblo de mi mamá).
Lo de volcar la mesa, en el caso de mi mamá y mi papá, es para que ya no hayan mas muertos al año que viene. A veces dicen que se “kimsacha” es decir mueren hasta tres personas en poco tiempo y se está de luto durante mucho tiempo.
Hay muchos rituales con relación a la muerte, muchos… cuando se quita el luto, por ejemplo, hay una fiesta y al final hay alguien que se viste con la ropa del difunto y a él se lo “bota” y se lo castiga para que se vaya y no vuelva en mucho tiempo, por eso también los que se sacan el luto se cambian con ropas de colores, todo nuevo, e incluso tienen un padrino para ello, es como un volver a vivir…
Los muertos llegan con agua, viento y moscas. En serio, no te rías, siempre llueve o hace mucho viento o hay muchas moscas como al medio día y ahí están llegando, se puede sentir que todo cambia de olor… es algo que yo he sentido muchas veces… Así que, son momentos alegres y tristes a la vez… Un reencuentro de cada año.
Como mi padre lo cuenta es muy gráfico. El dice que en la tardecita cuando ya se recoge la mesa algunos que eran amigos de las copas, se van cantando juntos a su dominio, felices de que les hayan recibido tan bien. Él dice que se encuentran los amigos y que incluso a veces las almas se invitan entre almas para venir a una casa u a otra, por eso siempre hay que esperarles, y que entre ellos comparan como les han esperado sus deudos…
En la parte más oficial ya sabes que el todos santos empieza oficialmente la época de lluvias el jallu pacha, los muertos bendicen a los vivos y reproducen la vida a través de la lluvia. Desde ahora hasta el carnaval en muchos sitios (en el lugar de mi mamá y mi papá también, pero menos) los muertos están entre éste y el otro mundo. Por ejemplo, en San Andrés vuelve a hacerse una fiestita para ellos, y en febrero también. Es difícil de contar todo ahora, pero no es solamente el día de todos santos, ya sabes que en nuestras culturas las cosas son mas de procesos que de momentos.
Todos Santos y Día de los Difuntos en Bolivia
La Paz, 31 oct (ABI).- En Bolivia se recuerda la tradición de Todos Santos el 1 de noviembre con el recibimiento de las almas y el 2 el Día de los Difuntos para recordar a los muertos, según consta en las tradiciones.
El viceministro de Cultura, Pablo Groux, relató que el 2 de noviembre, los cementerios de las periferias en las ciudades y en el área rural de las regiones rurales, miles de personas acostumbran «festejar» y recordar a sus seres queridos que dejaron de existir.
«La muerte en general es parte intrínseca de la humanidad y todas las sociedades. El valor simbólico que tiene la muerte, el valor simbólico de estos momentos específicos, donde nos encontramos con los muertos y realizamos una serie de rituales respecto a la costumbre», señaló.
Este día denominado «Día de los Difuntos», en las tumbas se arman mesas, al igual que el primer día, donde los «dolientes» hacen rezar a las personas que visitan los nichos.
Según la costumbre, al mediodía se reza por el almuerzo y por la tarde rezan por las cosas que están en la mesa.
La comida y la bebida son importantes para celebrar y saciar el hambre y la sed de las almas. Las familias cocinan los alimentos y preparan las bebidas que le gustaba al ser querido cuando estaba en vida.
En los cementerios se oye cantar «los alabados» o «alabanzas» siendo en su mayoría tonadas de inspiración popular y constituyen una tradición en la fiesta que acompañan los sicus y la tropa de tarkas.
En el atardecer, la gente empieza con el despacho del alma que consiste en recoger la mesa y pedirle al difunto que regrese al año siguiente para volver a compartir.
El «levantar la mesa» que así se denomina a la invitación a rezar, finaliza con la repartición de las masitas, frutas, comidas, golosinas y manjares que se han puesto a la vista de los asistentes rezadores.
La tradición de Todos Santos y el «Día de los Difuntos», es un acontecimiento que se celebra entre el 1 y 2 de noviembre, en las comunidades rurales, los pueblos.
Los muertos vuelven, según la cultura andina
(La Razón – Bolivia)
En el contexto de la cultura andina, la presencia de moscas, la evaporación del agua u otras bebidas y la rápida fermentación de las comidas son algunas de las señales que alertan sobre la llegada de las almas durante la celebración de Todos Santos.
Desde el mediodía de hoy, los hogares donde se levantó una mesa en memoria de uno o más familiares fallecidos, esperan la llegada de sus espíritus para satisfacer los gustos que tenían en vida. Pero ¿cómo saber si el alma regresó evidentemente a casa?
El antropólogo aymara Juan Ángel Yujra explica que “hay elementos simbólicos, por ejemplo la comida u otro alimento que se prepara y a la media hora se fermenta. La gente dice entonces que (el alma) ha comido espiritualmente. Pasa también cuando uno de los panes de la mesa se ha caído y se comenta que ‘ahí está, el espíritu ha llegado\\’”.
Coincide con esta versión el sociólogo Fernando Huanacuni, quien además precisa que desde la concepción andina hoy no es el día de los muertos, sino el wiñay pacha o tiempo eterno, en el cual “nosotros compartimos (comidas y bebidas) con la familia, que no sólo son los que están acá, sino también los que se han ido”.
Huanacuni también cita ejemplos de cómo advertir la presencia de los espíritus, y en ese contexto recuerda que entre hoy y mañana es evidente la presencia de las moscas, pues a estos animales se les atribuye la capacidad de transportar a las almas desde el wiñay pacha.
“En estas fechas no hay muchas moscas, pero hoy y mañana van a aparecer bastantes y además hay un aroma muy interesante en el altar que levantamos, que es más fuerte cuando el alma es fresca. El sabor del refresco no es el mismo y la evaporación es más rápida; la comida que colocamos, si uno llegara a probarla, es desabrida. Ésas son las señales que ellos nos dan de que están con nosotros”, dice.
No obstante, el sacerdote Telean Corona, rector de la Universidad Salesiana, sostiene que “no hay ningún dato que fundamente esa creencia ni por tradición dela Iglesia ni tampoco por algún dato que nos permita constatar que eso sucede. Puedo decir que se trata de una evocación donde la comunión con las personas que pasaron a la eternidad se convierte en un deseo”.
La celebración de Todos Santos contada en historias
El alma lo maldijo • Aún en vida, Higidio Huarita solía relatar la historia de un amigo suyo que al morir heredó todas sus pertenencias a su único hijo. En el día de Todos Santos, el espíritu del padre regresó a casa acompañado de otras almas y se percató que su hijo no había preparado nada en su memoria. Adolorido, sentenció: “Que se termine todo”, y al poco tiempo el joven perdió todas su riquezas.
Un alma que recién partió • Según las enseñanzas que recibió Marcia Tórrez, cuando un familiar falleció hace poco, en el primer año de la festividad en su ausencia se debe preparar una mesa exclusiva para esa persona con todo lo que le gustaba comer y beber en vida. “Es como un homenaje al ser querido. La familia espera hasta el próximo año para recibir otra vez a sus demás seres queridos”.
El cigarro avisa que llegó • Mariana Suárez cuenta que su familia siempre pone en la mesa un plato con coca y cigarrillos. Al mediodía del 1 de noviembre, además de encender las velas se enciende el cigarrillo y si éste se consume rápido quiere decir que el alma llegó y “estaba antojada de cigarrillo”. Si la bebida ofrendada se evapora con rapidez, entonces se presume que el espíritu llegó muy sediento.
Lo especial se desecha
La comida y la bebida preparadas especialmente para el difunto deben ser desechadas al término de la festividad, en tanto que el resto de los alimentos se debe compartir con los familiares y amigos, explica el sociólogo Fernando Huanacuni.
“En toda mesa hay algo específico, una comida y refresco que se colocan con nombre y apellido para el alma; esa (ración) se la desecha y el resto se reparte porque esta es una fiesta de la redistribución de los bienes a la comunidad. Se hace pidiendo a los demás que recen por un espíritu determinado”.
La fiesta al “ajayu” en El Alto Por Fernando Cabezas y Juan Manuel Miranda.
(APA).- Como una forma de resguardar de las tradiciones y cultura foráneas, la arraigada Festividad de Todos los Santos que año tras año viene practicando la población alteña, la Dirección de Turismo dependiente del Gobierno Municipal de El Alto, inicio el proceso de difusión y promoción hacia los turistas que visitan Bolivia.
La actividad tiene también el propósito de revalorizar la tradición ancestral y la identidad cultural andina de esta celebración en honor a los difuntos, en la lógica de que en el mundo andino existen costumbres y tradiciones transmitidas de generación en generación manteniéndose viva y latente hasta nuestros día.
Roxana Velarde, titular de la Dirección de Promoción Turística, confirmo que esta campaña de sensibilización se inicio el 31 de agosto y hasta el momento se viene reforzando la campaña con publicaciones que contienen la historia, los fundamentos y significados de cada uno de las masitas que se colocan en la mesa o tumba.
«Tenemos previsto levantar una mesa para los difuntos de la Guerra del Gas en coordinación con los representantes de este sector», anuncio la autoridad a tiempo de indicar que las tradiciones extranjeras que se están introduciendo a nuestro medio con grave peligro para los menores de edad, quienes son los mas propensos a estos mensajes.
«Con el pasar del tiempo se están perdiendo nuestras tradiciones y están viniendo de afuera otro tipo de costumbres que no tienen nada que ver con nuestros antepasados, es por eso que las cartillas que elaboramos están siendo serán distribuidas con prioridad en los centros educativos», precisó Velarde.
Por otro lado también se refirió al hecho de que la educación viene del hogar y convocó a los padres de familia a «inculcar a sus hijos la cultura del nuestros ancestros y nuestros abuelos que tiene mas relación con nuestro diario vivir» aconsejó la autoridad.
LA MUERTE
En la visión aymara y quechua -donde la gente convive con sus ritos ancestrales y la religión que les fue impuesta a punta de lanza- la concepción no es diferente. Para ellos la muerte es también motivo de alborozo porque al superar ese estado el alma se reúne con las deidades humanas y naturales (la Pachamama y los Pacha Achachilas) a fin de formar una comunidad.
Simón Yampara, estudioso de la cultura aymara, dice que la muerte representa también una forma de cultivar conocimientos, pensamiento que es compartido por el sacerdote católico Hugo Varga, quien sostiene que «la muerte no puede ser castigo, es parte de la vida, significa vencer la limitación del tiempo y del espacio para seguir creciendo».
«El jiwaki, o muerte en aymara, conceptualmente tiene una doble connotación: se entiende como muerto, pero al mismo tiempo como bonito. Lo que sucede es que cuando un ser humano aymara muere pasa a ser parte de las deidades, de sus antepasados. En ese sentido se puede decir que no muere del todo, si bien desaparece físicamente, reaparece en el mundo espiritual para formar la comunidad de las deidades. Pero éstas no son sólo de vertiente humana, sino que están también las de vertiente natural como la Pachamama y los Pacha Achachilas», explicó Yampara, asesor cultural de la comuna de El Alto.
TRADICIÓN
Es costumbre recordar, a partir del mediodía del 1 de noviembre hasta el mediodía del 2, la festividad de Todos Santos y del Día de los Difuntos. Un día especial, dedicado a compartir con el alma de familiares que murieron. Algo que transita en el mundo de lo sobrenatural, de la fe, de lo esotérico y por tanto, difícil de creer y entender. Pero allí está, celebrado y respetado por mucha gente.
Cuentan que se empieza con un juego con piedras redondas y que según una vieja costumbre andina, se invita a todos los familiares y amigos a participar de ese juego; que se visita alguna casa y que allí todos comen algún plato tradicional. Hay muchos, pero generalmente se impone aquel que fuera del gusto del alma homenajeada (ver recetas tradicionales). Tras el almuerzo se empieza con el armado de una supuesta tumba, también conocida como altar o mesa. En ella se colocan una serie de símbolos hechos de pan y en esa simbología es fácil encontrar un sol, una luna, la cruz, una escalera, etc, etc. También se utilizan flores, frutos en flor, cañas, juguetes, escaleras o voladores sujetados a hilos (por donde las almas desciendan y asciendan al mundo de los vivos). No hay elemento sin significado, no se utiliza nada que no sirva para explicar el camino al mundo del más allá, aquel que está en el espacio.
En el cielo.
Según la tradición, en días previos a la fiesta, los mercados de las ciudades y del campo ofrecen ferias, en aymara se dice jacha ala ó althapi. En esas ferias hay abundancia de harina blanca y amarilla, de masitas y panes con figuras antropológicas y zoomorfas junto a suspiros, alimento preparado en base a huevos de gallina y con todo ello, el tuquru, que es la parte floral de los arreglos. Las almas permanecen el el mundo de los vivos por 24 horas, ellas deben ser homenajeadas y para saber si se sienten cómodas también hay una herramienta ideada por la tradición: la vela encendida. Si el cebo comienza a chorrear es una mala señal, se dice que el alma está triste. En cambio si arde normalmente, el alma esta alegre y contagia su bienestar a sus deudos. A las doce horas del día 2, se apagan las velas para no retrasar su retorno al más allá, ya que, dicen, las puertas se cierran a esa hora. Las almas se van, los deudos quedan luego de haber combinado, por algunos días, como en todas las festividades pagano-religiosas, creencias nativas con la religión católica. Una simbiosis que data de la época colonial.
Existe una receta para armar una mesa para los difuntos pero si fuera necesario hacer una definición, esta bien sería que es el elemento central, el altar familiar en el que se recibe el alma del ser querido. Es por ello que en la mesa se colocará el nombre, la fotografía, algún recuerdo y varias cosas que el alma homenajeada pudiera reconocer y por las que podrá sentirse a gusto en este paseo efímero por el mundo de los vivos, de tan sólo de 24 horas.
Los principales elementos utilizados para armar estas mesas son panes, comidas, fruta y bebidas.
La tumba debe permanecer extendida hasta el mediodía siguiente, hora en la que la familia del difunto solicitará a una persona ajena que recoja la mesa, quedándose con la mitad de todo cuanto ella contenía. El resto será llevado hasta el cementerio, donde se repartirá entre quienes rezan por sus difuntos. No debe sobrar nada, en lo absoluto, pues de hacerlo, según la cultura andina, las penas se quedan en la familia.
Todos Santos una tradición para unir a la familia Desde la visión católica se recuerda a los santos que murieron en la gloria de Dios. En la cosmovisión andina se expresa la interacción con los «ajayus» (almas) de los difuntos quienes retornan de su largo viaje al otro mundo.
La Paz, 30 oct (ABI).- La fiesta de Todos Santos se ha constituido en el reencuentro tradicional familiar y cultural de las familias bolivianas, que preparan cada 1 y 2 de noviembre una mesa con diversas ofrendas para recibir a las almas de sus seres queridos que dejaron existir en este mundo terrenal, según la percepción de un historiador y una personalidad del área cultural.
En la festividad, cada familia alista un mesa con una diversidad de masitas como las t’antawawas (muñecos de pan), escaleras, coronas, bizcochuelos, caballos, frutas, dulces, refrescos, comidas, flores. El primer día de recibimiento y el segundo de despedida de las almas.
Según el viceministro de Cultura, Pablo Groux, la tradición del acercamiento entre los «vivos y los muertos», Todos Santos, ha logrado que miles de familias se reúnan para celebrar, compartir y realizar todas las costumbres que enmarcan esta tradición cultural
«Es mucho más valiosa nuestra tradición, porque rescata a la familia, a la comunidad, el contexto cultural y todas los valores que se han adaptado en la sociedad para este encuentro colectivo», dijo.
«ESTA ARRAIGADA»
De su parte, el historiador boliviano, Fernando Cajías, explicó que la mayor parte de la población continúa viviendo esta fiesta tradicional que está bien arraigada en las familias bolivianas, pese al crecimiento del Hallowen.
Considera que en este siglo XXI y pese a los cambios los padres se han encargado por generaciones a transmitir la creencia a sus hijos, de que sus seres más queridos que dejaron de existir visitan sus hogares para reencontrarse con las familias.
«Esta tradición se mantiene con mucha fuerza, ya que la mayoría de las personas la respeta como una relación entre los vivos y los muertos y asimismo se siente segura de su reafirmación cultural», precisó.
TRADICIÓN-CATÓLICA-ANDINA
Desde la visión católica, se recuerdan a los santos que murieron en la gloria de Dios. Por tanto la Iglesia los honra con solemnidad desde el año 835 durante el periodo del Papa Gregorio II y que pasa del 13 de mayo al 1 de noviembre.
El 2 de noviembre la Iglesia Católica realiza la conmemoración de «todos los fieles difuntos», que estableció en Roma el año 1311 y que consiste en el ritual para celebrar a los muertos a través de misas.
En la cosmovisión andina se expresa la interacción con los «ajayus» (almas) de los difuntos quienes retornan de su largo viaje.
Desde Tiwanaku se han hallado evidencias arqueológicas de culto a los difuntos en las tumbas.
Los cronistas relatan cómo los rituales funerarios continuaban después de la muerte, pues se sacaba los restos de los grandes señores a las plazas para que allí «coman y beban» junto a los criados que los cuidaban.
En el contexto tradicional de lo andino, la población que vive en las regiones rurales, son las más arraigadas de esta festividad.
En los cementerios de la periferias de la ciudad de La Paz y los que están en pequeñas comunidades, en las tumbas de los difuntos se preparan grandes mesas tradicionales, cañas que bordean los nichos, un variedad incalculable de masas, «todos juntos en grandes familias».
«Es mucho más lindo, es un verdadero ritual de encuentro donde todo concurre y efectivamente se festeja el encuentro familiar que se lo vincula con la Pachamama, con esa alegría y energía cultural», comentó el viceministro Groux.
TESTIMONIOS
María Esther de Zabala (65)
«Como todos los años es una costumbre para poder celebrar esperar a mis seres queridos, con todo cariño. Por ello toda mi familia estamos esperando y preparando para hacer un buen recibimiento a las almas».
Ademar M. (23)
«Tenemos previsto pasear e ir a comprar masitas para visitar el Cementerio General para rezar a nuestros parientes con toda la familia, ya que también mis papás hornean pan en nuestras casas».
Yovana P. (19)
«Mis padres me enseñaron la tradición y creo que es una buena oportunidad para recordar a nuestros muertos y compartir n familia».
Teresa Gonzales (60)
«Los tiempos han cambiado y veo que la gente está perdiendo la tradición, ya no es como antes cuando era una verdadera fiesta de reencuentro y de fe, se hacía mucha comida y masitas para darle de comer a nuestras alamas. Ahora creo que el Hallowen está perjudicando».
Faq/Rq ABI
Es costumbre recordar, a partir del mediodía del 1 de noviembre hasta el mediodía del 2, la festividad de Todos Santos y del Día de los Difuntos. Un día especial, dedicado a compartir con el alma de familiares que murieron. Algo que transita en el mundo de lo sobrenatural, de la fe, de lo esotérico y por tanto, difícil de creer y entender. Pero allí está, celebrado y respetado por mucha gente.
Cuentan que se empieza con un juego con piedras redondas y que según una vieja costumbre andina, se invita a todos los familiares y amigos a participar de ese juego; que se visita alguna casa y que allí todos comen algún plato tradicional. Hay muchos, pero generalmente se impone aquel que fuera del gusto del alma homenajeada (ver recetas tradicionales). Tras el almuerzo se empieza con el armado de una supuesta tumba, también conocida como altar o mesa. En ella se colocan una serie de símbolos hechos de pan y en esa simbología es fácil encontrar un sol, una luna, la cruz, una escalera, etc, etc. También se utilizan flores, frutos en flor, cañas, juguetes, escaleras o voladores sujetados a hilos (por donde las almas desciendan y asciendan al mundo de los vivos). No hay elemento sin significado, no se utiliza nada que no sirva para explicar el camino al mundo del más allá, aquel que está en el espacio. En el cielo.Según la tradición, en días previos a la fiesta, los mercados de las ciudades y del campo ofrecen ferias, en aimara se dice jacha ala ó althapi. En esas ferias hay abundancia de harina blanca y amarilla, de masitas y panes con figuras ántropo y zoomorfas junto a suspiros, alimento preparado en base a huevos de gallina y con todo ello, el tuquru, que es la parte floral de los arreglos. Las almas permanecen el el mundo de los vivos por 24 horas, ellas deben ser homenajeadas y para saber si se sienten cómodas también hay una herramienta ideada por la tradición: la vela encendida. Si el cebo comienza a chorrear es una mala señal, se dice que el alma está triste. En cambio si arde normalmente, el alma esta alegre y contagia su bienestar a sus deudos. A las doce horas del día 2, se apagan las velas para no retrasar su retorno al más allá, ya que, dicen, las puertas se cierran a esa hora. Las almas se van, los deudos quedan luego de haber combinado, por algunos días, como en todas las festividades pagano-religiosas, creencias nativas con la religión católica. Una simbiosis que data de la época colonial.
Altares que servirán de posada a las almas.No existe una receta para armar una mesa para los difuntos pero si fuera necesario hacer una definición, esta bien sería que es el elemento central, el altar familiar en el que se recibe el alma del ser querido. Es por ello que en la mesa se colocará el nombre, la fotografía, algún recuerdo y varias cosas que el alma homenajeada pudiera reconocer y por las que podrá sentirse a gusto en este paseo efímero por el mundo de los vivos, de tan sólo de 24 horas.
La preparación de las llamadas mesas o tumbas, es todo un acontecimiento. Al mediodía del 1 de noviembre, esta tumba debe estar preparada para la llegada del espíritu del difunto. «Las leyendas cuentan que hubo quienes escucharon hablar a las almas en un lenguaje extraño y comieron y bebieron todo lo que estaba preparado en sus tumbas», comenta Filomena Gutierrez, una antigua seguidora de las tradiciones aimaras.
Los principales elementos utilizados para armar estas mesas son panes, comidas, fruta y bebidas, pero también hay otros detallados a continuación:
Tantawawas, que son los niños de pan, para recordar la pureza de los espíritus.
Escaleras de pan, para facilitar la subida al cielo de los espíritus.
Cebollas en flor, para que el difunto lleve agua en su viaje.
Caballitos y juguetes, cuando los espíritus son niños, para que se distraigan
Retamas en los floreros, para ahuyentar a los espíritus enemigos.
Un vaso con agua bendita, para rociar la ropa del difunto.
Coca, cigarros, vino y refrescos, para que el espíritu se sienta satisfecho.
El plato de comida favorito del difunto.
Masas de todo tipo, en especial galletas, maicillos, biscochuelos, empanadas, suspiros, yemas y panes en general, en formas de caballos, peces, escaleras y alas.
Caña de azúcar, para que sirva de bastón a los espíritus.
Los extraños mundos o niveles andinos
Los floreros, las velas y la cruz o imagen de Jesucristo estarán colocados en el nivel superior de la tumba, que simboliza el cielo. Este nivel se llama Alaxpacha (el mundo de arriba). En el está el Padre Sol y todas las estrellas. Para los aimaras, las estrellas son macho y hembra, los hombres nacen con una estrella, cuando ésta cae, el hombre también cae y su alma sube junto al sol.
«Cuando nos referimos a nuestras deidades, decimos: Pacha-p’usaqa, Pachaqamasi, Pachamama, Pachakuti, Uywir, Achachila, porque ellos son los que nos dan la vida, son como nuestra madre. Alaxpacha no es algo separado. Todo es uno solo, como nuestro cuerpo que cuenta con manos, pies y cabeza. Todos se ayudan mutuamente para ser algo. Todo lo que tenemos es para todos», comenta.
En el nivel intermedio e inferior de las tumbas, se colocan los demás elementos. Estos niveles son dos y simbolizan: el Akapacha (este mundo), es todo lo que nos rodea, todo lo que podemos palpar y tocar: el sembradío, el cuidado de los animales, la vida en pareja, la vida en la tierra. Es como una madre que nos cría y nos cuida, está representada en el alimento, el agua, es la Pachamama.
Y el Manqhapacha (el mundo de abajo que no es malo). Adiferencia de los cristianos, los aimaras opinan que sólo hay que proceder con respeto y permiso. Todo debe hacerse con educación y justicia. Ahora bien, exi
sten hombres con dones sobrenaturales señalados físicamente, a los cuales no se les puede hacer sufrir, porque son elegido y muy queridos de nuestro padre. Si los hacemos sufrir nos puede pasar cualquier desgracia. Hacer sufrir, el robo, la mentira, la flojera, lo injusto, es manqhapacha, que no es lo mismo que el mal al que se refiere los cristianos.
La tumba debe permanecer extendida hasta el mediodía siguiente, hora en la que la familia del difunto solicitará a una persona ajena que recoja la mesa, quedándose con la mitad de todo cuanto ella contenía. El resto será llevado hasta el cementerio, donde se repartirá entre quienes rezan por sus difuntos. No debe sobrar nada, en lo absoluto, pues de hacerlo, según la cultura andina, las penas se quedan en la familia.
En Bolivia, desde tiempos inmemoriales, las comunidades originarias celebran la fiesta a los muertos. Con la llegada de los conquistadores españoles ésta fiesta se fusionó con la fiesta de Todos Santos que los católicos celebran los dos primeros días de noviembre de cada año. Desde entonces la tradición de festejar a las almas y ajayus (“almas” en aymara) de los muertos forma parte de los detalles culturales de muchos bolivianos.
Una de las importantes fiestas o celebraciones en Bolivia se da en los dos primeros días del mes de noviembre. En la fiesta de Todos Santos las familias bolivianas conmemoran y recuerdan a los muertos. Es el tiempo en que se preparan elementos que simbolizan la añoranza por las personas fallecidas.
Los cementerios de la mayoría de las regiones del país son abiertos para recibir a los dolientes que realizan rituales en honor a sus conocidos. Es al medio día del primer día de noviembre que las familias preparan una mesa sobre la cual colocan un mantel, adornos y flores. Si el mantel es de color blanco es porque el fallecido recordado es un niño y si es de color oscuro o negro se trataría de una persona adulta.
El culto a los difuntos se conserva mucho más en el área rural y con muchas semanas anticipadas de preparación, esencialmente en lo referido a los elementos culinarios que son una singular característica de esta festividad.
Los alimentos que dominan en la mesa son los preferidos por el difunto: flores, una serie de masas, fruta seca, caramelos en forma de animales, escaleras de pan (que proviene de la tradición católica que simboliza la subida o bajada del cielo), coca y chicha, instrumentos musicales y tantawawas. Las velas simbolizan la presencia del difunto, la cual es encendida a medio día del primero de noviembre.
El elemento principal y muy característico de estas fechas son las tantawawas, que en una traducción literal significarían “niños de pan”. Este último elemento es una reminiscencia de un rito de la época incaica, donde se dice regalaban niños sacrificados a las divinidades del mundo sobrenatural, más conocido hoy en día como “mundo de los muertos”.
Los familiares, siempre sentados alrededor de la mesa, reciben al o los difuntos con oraciones, para luego compartir la bebida y la comida. También es una tradición que grupos de niños vayan de casa en casa para rezar y cantar (coros en aymara) para las almas de los muertos, recibiendo a cambio una parte del festín. Estos cantos se realizan en rima para recordar el alma de los que ya partieron.
Así como se piensa que las almas llegan al medio día del 1° de noviembre, la tradición indica que al medio día del siguiente día empieza la despedida a las almas, siempre con abundante comida y bebida, ya que se piensa que el muerto necesita mucha energía para su viaje de vuelta. Existen referencias históricas que antes del coloniaje español, se solían sacar los restos de los fallecidos para rendirle culto.VIDEO: Todos Santos en Bolivia
Origen del día de Todos los Santos Con varias modificaciones y en épocas distintas, éste día fue instituido por la iglesia. La misma fecha de celebración sufrió modificaciones, antes de quedar fijada para el 1 y 2 de noviembre. El sincretismo entre la tradición cristiana y la originaria ancestral juega un papel complejo para encontrar el origen de esta fiesta.
En los primeros días del Cristianismo se acostumbró a solemnizar el aniversario de las muertes de los mártires cristianos en el lugar del martirio, y esa parece ser la referencia cercana de dónde y porqué nace este culto. Fueron tantos los mártires que los días no alcanzaban para honrarlos a todos. El almanaque y sus días no alcanzaban.
Luego de varias fechas, el Papa Gregorio III determinó que el 1 de noviembre sea la fecha de esta celebración, efecto y contra respuesta a una celebración pagana conocida como “Samhain” o Año Nuevo Celta (ahora llamado Noche de Brujas o Halloween) que se festejaba la noche del 31 de octubre.
Debido a que los pueblos adoctrinados cristianamente se negaban a abandonar sus raíces y fiestas, la iglesia decide encontrar una forma para convertir al cristianismo a los pueblos de tradición pagana. Los regentes católicos se preocuparon por instituir nuevas fiestas, que casaran en acontecimiento y fecha con las antiguas fiestas de estos pueblos. Así los nuevos creyentes irían dejando de lado sus antiguas creencias, es aquí que el sincretismo religioso se dio con mayor énfasis.
Algunos apuntes importantes de esta fiesta • Todos los preparativos para la tradicional fiesta empiezan faltando semanas antes de la celebración, generalmente las familias que tienen difuntos recientes son las que afanadamente realizan los ricos y diversos panes o masitas.
• Antes de la celebración, los cementerios son preparados para recibir a las almas. Los dolientes reparan y limpian los nichos de los familiares para el ritual del 2 de noviembre en que se despide a las almas.
• Los componentes de la mesa de esta festividad no solo a las masitas, también se tiene una variedad de componentes como la comida, el cual haya sido del gusto de la persona recordada.
• Los elementos básicos de la mesa son: la tantawawas, bizcochuelos, masas de pan en forma de caballos, escaleras o llamas. Además se coloca platos tradicionales de comida, caña de azúcar, chicha morada, velas, flores, frutas, etc.
• Las tantawawas son panes con apariencia de niño recién nacido el cual representa a un ser querido muerto.
• Los caballitos y las llamas significan la ayuda que necesitan los difuntos para cargar todas las ofrendas.
• La escalera sirve para cruzar obstáculos para bajar y subir del cielo.// Educa Bolivia
Cada año, al inicio de noviembre, retornan las almas o ajayus de nuestros seres queridos que ya fallecieron. A ellos se los espera con los altares armados de los difuntos conocidos como apxatas, que incluyen alimentos, bebidas y sobre todo a las tantawawas, elementos que tienen un especial significado en la festividad de Todos Santos en Bolivia. Los amautas o sabios aymaras mencionan una y otra vez que “venimos de un Wiñay Marka (Pueblo eterno) y volveremos a ese Wiñay Marka por lo tanto, no existe la muerte sólo volvemos a nuestro pueblo”.
El ajayu también se diferencia entre el “jisk’a” (pequeño o menor) y el jach’a (grande o mayor) ajayu. El menor se describe como la energía que algunos pierden poco a poco en vida, ante el desequilibrio de sus energías positivas y negativas. En cambio el mayor, es la energía vital, ésta se pierde con la “muerte” de un ser, pero la energía es trascendente y permanece en otra dimensión, menciona el amauta Manuel Alvarado en su reciente obra: Cómo superar el miedo con el ajayu.
El culto a los difuntos en los Andes se remonta a épocas prehispánicas cuando la muerte era concebida de otra manera para los pueblos y civilizaciones que desarrollaron el arte y la ciencia como los tiwanacotas y los incas. Para los pueblos aymaras la muerte natural no constituye un episodio trágico, sino un ciclo más de la propia vida. Por eso, cuando alguien fallece, se suele decir que esa persona “se ha ido” o “ha partido”. Entre las tradiciones que aún se mantienen se cree que los ajayus vienen para traer fecundidad y fertilidad para todo el año, porque en noviembre también se inicia la época de la siembra en los campos agrícolas del altiplano.
El 1 de noviembre al mediodía los “ajayus” regresan de sus montañas para convivir durante 24 horas con sus familiares y amigos, que les reciben preparando y recordándolos en cada hogar con un altar o “mesa” también llamada apxata que es adornada con flores, velas, cañas, frutas, bebidas y dulces, además de otros elementos.
“En algunas poblaciones altiplánicas, como en la provincia Aroma (La Paz), y en Oruro, en la región de los Chipayas, se tiene aún la costumbre de sacar el esqueleto de un difunto elegido por sus familiares, que eventualmente son los encargados de limpiar y adornar la iglesia y pasar el preste del lugar”, sostiene el estudio del amauta Manuel Alvarado en otras de sus obras: Origen de las Fiestas Andinas, El investigador considera que el cuerpo, la conciencia, la mente y la fuerza física dependen de un motor llamado la gran energía o ajayu que proviene a la vez de otra energía más grande, el pacha ajayu o la energía cósmica.
Según la cosmovisión andina el equilibrio universal del jaqi-warmi (ser humano) tiene un fundamental significado junto al ajayu en cuatro niveles que son: el amuyu (inteligencia y sabiduría, la razón y el pensamiento), al ch’ama (la energía vital del aspecto físico y biológico), el chuyma (la conciencia y los valores) y la qamasa (es el valor para enfrentar los retos de la vida. Estos son los elementos vitales en el ser humano en el jaqi-warmi y que junto al ajayu constituyen la energía vital cósmica.
Para la cultura aymara, la muerte es la continuación de la vida, y se cree que durante dos años el alma permanece acompañando a los vivos, para después ascender a las montañas donde se reintegra al mundo de los achachilas (antepasados) recién en el tercer año. “Por este motivo se realiza por tres años consecutivos la ‘apxata’ o el altar de los difuntos, un ritual realizado por los parientes cercanos del difunto, durante esos tres años llevan alimentos, productos, velas, flores y otros objetos ceremoniales hasta el cementerio y justo sobre la tumba elevan un altar”, se menciona en el estudio del amauta Alvarado
Para algunos investigadores la festividad de Todos Santos en Bolivia se constituye en un complejo ceremonial de gran interés antropológico para valorar la importancia que adquiere la figura de los difuntos en la vida social de las comunidades aymaras contemporáneas que mantuvieron una serie de rituales y ceremonias, y que incluso fueron llevadas a los centros urbanos. Durante los días previos a la fiesta de los difuntos se inicia todo un afán por parte de los familiares en los preparativos como es la elaboración de las tantawawas.
Los ajayus que nos visitan suelen manifestarse de diferentes maneras con sonidos, golpes, en la fuerza del viento. Otra forma de manifestarse es por medio de los sueños, anunciando que la visita ha comenzado. Pueden quedarse incluso hasta la época de carnavales, dependiendo del trato que reciban, según las tradiciones aymaras.
El armar los altares de los difuntos o mesas, es todo un ritual y cada uno de los elementos que las componen tienen un importante significado en la festividad de Todos Santos en Bolivia. Algunos antropólogos consideran que el propio altar representa la montaña de los achachilas, de donde llegan los ajayus. Entonces el mantel de la mesa puede tener diferentes colores: blanco si el difunto es un niño o negro si el fallecido es una persona mayor. Otras familias suelen usar el aguayo colorido si el difunto es mujer.
Es importante delimitar el espacio donde se recibirá y se tendrá el reencuentro, por eso se suele usar cuatro cañas largas de azúcar que adornan cada una de las esquinas de la mesa, otros creen que éstas cañas se las colocan dobladas porque sirven como “bastones” para que los ajayus se apoyen y alivien su cansancio en su largo retorno. En la parte central del altar se coloca la fotografía del ser querido, del difunto que retornará del Wiñay Marka junto a abundante comida, flores, alcohol y hojas de coca. Otros familiares suelen incluir elementos católicos como cruces y rosarios. La tradición cuenta que “los ajayus vienen a comer la comida que más les gusta”, por eso la costumbre de colocar en las mesas los comidas y bebidas de preferencias del difunto.
La música tiene un papel fundamental en la despedida de los ajayus, al día siguiente del retorno de ellos se los despide con música y cantos en una celebración por su grata visita y para que se vayan alegres. Pero el primer día es más solemne y se suele evitar cualquier clase sonidos y ruidos en la espera atenta de alguna clase de manifestación durante su visita.
En la mesa también se destacan las vistosas tantawawas panes con forma humana y un colorido rostro que es modelado en estuco y que representan al fallecido. Las familias también esperan a los ajayus de sus seres queridos con dulces bizcochuelos, kispiñas (galletitas de quinua), “maicillos” y un sinfín de “masitas” o dulces de diferentes formas como las cruces católicas, escaleras para “ayudar” a los ajayus en su camino de retorno y otros elementos ceremoniales con los que se adorna la mesa. El servirse los dulces biscochuelos también es una tradición que tiene el significado de endulzar la vida como un presagio de que vendrán días mejores pese a la pérdida de un familiar.
Las tantawawas también representan, según algunos investigadores, la pureza del difunto, antiguamente eran hechas de otros materiales, como muñecas. Se tiene el registro del descubrimiento de un keru o vaso ceremonial encontrado en la gran necrópolis tiwanacota de Cundisa en el lago Titicaca, con la representación antropomorfa de un rostro, posiblemente de quien fue enterrado en ese lugar.
La escalera de pan que también forma parte del altar del difunto de acuerdo significa una ayuda para la ascensión del espíritu al cielo, y que tiene connotaciones católicas. Mientras que las cebollas en flor, “tuquru”, sirven para que el difunto lleve agua para su viaje. Los caballitos de pan, son como una distracción del ajayu, porque se suele decir que ellos tienen forma de niños. Además el caballo y la llama, son útiles para que el ajayu pueda transitar por los caminos más difíciles en el mundo de los espíritus.
Las flores también tienen sus significados como las retamas en los floreros que sirven para ahuyentar a los espíritus enemigos, esta costumbre es muy usual, en los negocios, tiendas y hogares aunque sea durante otra época o en todo año siempre se pone retamas para combatir a las maldiciones o vibraciones negativas.
Un vaso de agua bendita para rociar la ropa del ser querido. Coca, cigarro, vino y refrescos, para que el espíritu se sienta satisfecho. La caña de azúcar o alma thuxru, para que sirva de bastón a las almas.
En Bolivia la tradición de los difuntos y de Todos Santos se mantiene como una de las costumbres que sobrevive frente a un marcado sincretismo cultural, que continúa siendo practicado y que es transmitido a través de las generaciones frente a la celebración foránea del Halloween, una costumbre respaldada como un hecho comercial que busca imponer una expresión que también fue desligada de su verdadero origen de los celtas de Inglaterra.
Los aymaras de la región de los Andes tienen la concepción del mundo como una totalidad, integrada e interrelacionada, pero sobre todo dinámica. Este mundo o cosmos tiene tres espacios claramente diferenciados en los que los ajayus pueden encontrarse. Uno de ellos es el Alax Pacha, o el espacio superior, un mundo lejano, el mundo de arriba. Es la región del universo donde moran algunos dioses. Espacialmente se la concibe como si estaría ubicada más allá de las cumbres de las montañas andinas. No corresponde al concepto católico del “cielo”.
Mientras que el Aka Pacha, es el plano medio, este mundo donde viven los seres humanos y los animales. Es el aquí y el ahora, es la tierra que pisamos y habitamos. Es el espacio en el que se expresa la Pachamama a través de las cosechas.
El Manqha Pacha, es el plano inferior, el mundo de abajo, de adentro, es un espacio cerrado, oculto, secreto y encubierto. Dicen que también es la morada de la principal diosa andina, la Pachamama, y de otros como del Supay, y no corresponde si se refiere al concepto católico del “infierno”.
El ajayu –que engloba los sentimientos y la razón– es entendido por la cultura aymara como el eje, la energía vital, el motor, de un ser que siente y piensa es la energía cósmica que da vida al movimiento. También puede compararse con el “aura” o chakra que son términos comunes en el continente asiático, son las ondas vibratorias que fluyen en todo el universo.
La festividad de los difuntos y de Todos Santos, una costumbre como una autoafirmación cultural se convierte en una de las tradiciones que son practicadas en el área rural y en las ciudades. En la región del lago Titicaca, específicamente en la isla Suriqui, los comunarios suelen armar los altares en la plaza central, cada familia invita a las demás personas bastante comida.
La costumbre de recibir a los ajayus de los seres queridos se repite con algunas variaciones en la región de los Andes, pero en esencia se trata de compartir por lo menos por el lapso de un día junto a los espíritus de los seres que ya han partido.
La fecha tiene un particular significado en el calendario agrícola-ritual del mundo andino, ya que en el transcurso de tiempo que comprende del 12 de octubre al 8 de noviembre, es el periodo que marca el final el Awtipacha o tiempo seco, para dar inicio al Jallupacha o el tiempo de lluvias.
Cuando llega el tiempo de lluvias se inicia también la siembra en los campos agrícolas del altiplano, un hecho muy importante ya que tiene que ver con el sustento de las familias aymaras. Entonces entre las tradiciones se espera a los ajayus, principalmente en el área rural, para que también las cosechas sean exitosas.
No sabemos si los ajayus tienen que travesar los diferentes espacios del Alax Pacha, Manqha Pacha o del Aka Pacha, ni cuánto tardan en llegar en Todos Santos, ni el tiempo que se quedan entre sus familiares, pero lo que conocemos es que las tradiciones se mantienen junto a las costumbres del pueblo.
LAS MÁSCARAS DE CHOLITAS Y SOLDADOS NO PASAN DE MODA
Este año están de moda los personajes del filme Los Minions y de la serie Pucca.
Leny Chuquimia / La Paz
Caretas de estuco de los personajes animados de la película Minions y de la serie Pucca son las novedades para las t’antawawas de Todos Santos de este año. Los precios van desde un boliviano hasta 20 bolivianos. Las guirnaldas de plástico y dulces artesanales de colores ya se encuentran a la venta.
«Para este año tenemos las caretitas de Pucca y Garu, todas con diferentes gestos. También hay de los personajes de los Minions y los del Hombre Araña, que son para los niños”, explicó la vendedora Nelly Alvares de la feria de Todos Santos que año tras año se instala en la rotonda de la calle Máx Paredes. La oferta es amplia en las caretas de estuco que dan personalidad propia a las t’antawawas que se ofrecerán en la mesa de Todos Santos. Sus dimensiones varían de acuerdo al fin que vayan a tener. Para las galletas las caretitas no son mayores a la uña del dedo pulgar, mientras que para las t’antawawas hay máscaras de hasta 20 centímetros. «Las caretas grandes son para las almas que cumplen el primer año porque es cuando más grande es la mesa que se les arma. Las pequeñas las llevan para hacer las galletas para las mesas de los niñitos, donde tiene que haber productos dulces”, indicó. Si bien la modernidad llega a las caretas de Todos Santos, con acabados coloridos y brillantes de personajes taquilleros, los tradicionales rostros blancos con chapas rojas en las mejillas, lluchus o sombreros de cholitas aún son buscados. «La carita de la t’antawawa tiene que tener el gesto de almita y parecerse a como era el difunto en vida”, recomendó la compradora Juana Alcón. Para esto se ofrecen caretas con gestos de niños, de jóvenes, de adultos y de ancianos. Algunas evocan a las actividades que tenían en vida, siendo los más comunes los que llevan cascos de mineros, de soldados y de morenos. Los caballos también tienen su lugar entre estas artesanías. «A la mesa también hay que poner guirnaldas de plástico. Los colores depende de quién era la almita. Para los niños y jóvenes se usa el color blanco y para los adultos, negro o lila. A veces también ponen del color de su equipo de fútbol”, señala Alcón. Los dulces artesanales llegan en forma de canastitas, escaleras y cruces. A éstos se suman suspiros con chispas plateadas y cadenas de pasancallas. En su primer día de venta, feriantes y consumidores pidieron ayer que para el próximo año las autoridades autoricen la venta de productos de Todos Santos con más días de anticipación a la fiesta. «Ahora nos dejan salir sólo desde el 26 de octubre, apenas cinco días antes de Todos Santos. Y ese tiempo no es suficiente para preservar nuestra tradición”, sostuvo Álvarez. «Deberían salir antes. Los que tenemos la costumbre de esperar a nuestras almas ya entramos en preparativos semanas antes y sin las caretas no podemos hacer las t’antawawas. Yo he tenido que ir a buscar algunas a El Alto y apenas he encontrado unas tosquitas”, indicó Alcón. Hasta el 1 de noviembre, cerca de 20 expositoras ofrecerán al público sus productos en la rotonda de las Max Paredes desde las 8:00 hasta las 19:00. Prometen rebajas en los precios.
Ferias del pan
Ferias Además de la feria de insumos en Max Paredes, también se abrieron ayer ferias de panificadores en tres puntos del centro paceño.
Puntos El atrio de San Francisco, el mercado Lanza y el atrio de la Iglesia La Merced acogen a las ferias de los panificadores que ofrecen suspiros, galletas, maicillos y otras masitas por docena.
Arvejas En la Garita de Lima ya se puede encontrar las arvejas secas para el tradicional ají de Todos Santos.
LAS CARETAS DE YESO PARA LOS PANES DE TODOS SANTOS SE RENUEVAN
Cooperativistas y “chotas”, las novedades para t’anta wawas
La docena de las máscaritas cuesta entre 12 y 15 bolivianos. Los diseños clásicos, como cholitas, morenos y soldados compiten con los de personajes del Chavo.
Las caretas de los mineros cooperativistas.
Anahí Cazas / La Paz Caretas de cooperativistas mineros y de «chotas” renuevan este año la oferta de las caretas de yeso para las t’anta wawas, esos tradicionales panes de la festividad Todos Santos, que se celebra cada 2 de noviembre. «Este año, traemos como novedades las caretas de las ‘chotas’ que son las mujeres de vestido que se caracterizan por tener los pelos teñidos”, aseguró Gabriela Acero, quien ayer ofertaba una variedad de mascarillas de yeso en la avenida Max Paredes. Las t’antawawas son el complemento esencial para armar la mesa de bienvenida a las almas de los muertos que llegan al medio del 1 de noviembre. Al día siguiente, en su despedida, se recuerda la festividad de Todos Santos.
Las «chotas” se caracterizan por tener el pelo suelto y de color negro, castaño y rubio pero con mechones teñidos, los labios pintados de rojo y las cejas delineadas. Se ofertan en dos tamaños, la docena de las grandes vale 15 bolivianos y de las pequeñas 12. «Creamos también máscaras de los rostros de hombres jóvenes, que tienen cortes de cabello modernos”, acotó Acero, quien aseguró que la próxima semana sacarán más novedades. Pasos más arriba, frente a la plaza Max Paredes, Olga Zegales ofertaba ayer una variedad de caretitas de yeso. «La figura de los cooperativistas mineros es lo último para Todos Santos. Elaboramos este diseño ante la demanda de los compradores que siempre buscan mascaras que tengan relación con el difundo”, dijo. Según la comerciante, el año pasado, varias familias ya consultaban sobre caretas con diseños de cooperativistas. Estos modelos lucen los tradicionales cascos que usan los mineros y bigotes. Algunas tienen el rostro pintado de blanco y otras, de color piel. La docena cuesta 15 bolivianos.
Los modelos de las caretas son diseñados con más de ocho meses de anticipación. Son elaborados con estuco y harina. Los artesanos se encargan de crear los moldes, de secar las piezas y de pintar en cada los ojos y el pelo. Las caretas clásicas A pesar de los nuevos diseños, las caretas tradicionales no pasan de moda. Por ejemplo, las caras blancas con cabellos de colores y cachetes pintados son muy demandadas por la gente. Entre otros diseños clásicos están los de soldados, achachis morenos, policías, mineros y cholitas. Otros de los modelos que siguen vigentes son las mascarillas de personajes de vecindad del Chavo del Ocho. Su costo oscila entre uno a cinco bolivianos. «La gente compra para regalar a los niños”, comenta Lucía Quispe, quien además resalta que las más vendidas son las mascarillas denominadas «uñitas” por su reducido tamaño. Estás a veces también se usan para hacer galletas.
Crean figuras de harina de trigo Figuras de caballos y bebés (wawitas) hechas en harina de trigo son las más demandas por los pobladores del área rural. «Las wawitas están elaboradas de harina de trigo y son muy demandas por la gente que vive en el campo. Las compran para decorar sus mesas de difuntos”, contó María Mamani, vendedora. Según Mamani, las figuras no son comestibles y sirven sólo como ornamento en las mesas. Miden de dos a tres a tres centímetros.
TERESA PEREDO, ARTESANA CON 40 AÑOS DE EXPERIENCIA
Uno de los lugares más visitados por tres generaciones durante las fiestas de Todos Santos, es la casa de la familia Peredo Castillo, que se encuentra colindante al pasaje Atacama, detrás de la iglesia de San Ildelfonso.
Ya por los alrededores el olor a dulce, aromatiza los rincones; dentro de la casa el calor del sótano se encuentra a casi 33 grados centígrados.
La razón de este sopor se encuentra en una esquina de la habitación, donde se cristaliza el azúcar en tres ollas de aluminio. Los propietarios afirmán que más o menos hay un quintal de azúcar en cada olla, aunque está cociendo lentamente, exteriormente se observa como cientos de burbujas transparentes bullen una tras otra y revientan al tomar contacto unas con otras.
Sólo el ojo experto de la propietaria Teresa Peredo reconoce cuando el almíbar está a punto para verter su contenido sobre batanes, científicamente se conoce que el azúcar llega a casi 140 grados centígrados.
«El azúcar debe atravesar por una reacción química -la proporción es un secreto familiar-, después se lo deja reposar y se escurre a otro recipiente para volver a purificar. Finalmente esta base es sometida al calor» asegura Peredo, quien al mismo tiempo explica que elabora entre 120 y 150 quintales de azúcar, sólo para esta fiesta.
Trabajo manual
Luego de que la masa se enfría un poco sobre el batán, uno de los empleados se encarga de amasar y de dar el color con tinte vegetal, con una serie de movimientos.
De ahí pasa al soporte vertical donde Noel Peredo, lo vuelve a batir manualmente, éste muestra sus manos teñidas completamente de rojo y con una sensación térmica elevada.
Luego de «batir la masa» se separa en bolsas plásticas y luego envueltas en frazadas para mantener el calor y así poder trabajar con ellas.
Doña Teresa asegura que ella conoce del ramo hace más de 40 años, cuando aprendió la receta que su abuela, Benedicta Borda, le enseñó a su madre, y que hasta el presente a podido mantener vigente e incluso incursionarla en otro tipo de masa.
La familia Peredo comienza a tomar los pedidos desde el mes de agosto y se pone manos a la obra el primero de septiembre. «Son tres meses de trabajo, pero vale la pena, puesto que nosotros proveemos a todo este lado del valle e incluso llegan de la ciudad», asegura Teresa Peredo.
Dentro de este taller trabajan unas 20 personas, las cuales ya llevan años de actividad.
«A pesar de trabajar más de 10 años aún tenemos accidentes, no debemos olvidar que la masa está muy caliente al momento de moldearla», asegura Guadalupe Castellón, hija de la propietaria, la cual será la primera de la cuarta generación en conocer el secreto de la masa de los dulces de Todos santos
Miguel Castillo es el primer eslabón de la cadena de producción, él es quien se encarga del trenzado principal de las estructuras. «Todo es cuestión de práctica y de habilidad. Luego de moldear el hilo grueso del pastillaje, hay que empezar a dar forma de inmediato porque sino comienza a endurarse la masa y eso de alguna manera hace que la tarea sea más morosa», asegura Castillo.
En el sótano las empleadas van tomando porciones de la masa y las utilizan para crear diferentes artículos, como agarraderas para las canastas, las cuales tienen sellos en su superficie, luego también forman las flores, moldean las cruces y otros.
«Es bien moroso, hay que hacerlo rápido porque luego se enfría y se puede arruinar la masa, para ello nos ayudamos de tijeras, limas y todo aquello que nos ayude a terminar el trabajo con prontitud», dice Guadalupe Castillo.
Una vez que el esqueleto de la pieza está armado y seco se la lleva al primer piso, donde José Hinojosa se encarga de darle los primeros toques.
Hinojosa relata que el secreto está en sus manos, y no por su habilidad manual sino porque él tiene las manos secas, no traspiran y esa es la clave de su puesto de modelador de pastillaje.
Diseños originales
Uno de los factores que da mayor realce al trabajo que realizan en este taller es la habilidad de su modelador, Noel Peredo, quien logra armar las estructuras más caprichosas que el cliente solicite, como ser: bicicletas, motocicletas, mariachis, carniceras y todo aquello que los dolientes pidan, por lo general son cosas muy cercanas al difunto, ya sea en su profesión o en su cotidianidad. Es así como éste dulce se convierte en el centro de atención de la mesa en Todos Santos.
La fiesta de Todos Santos es uno de los momentos fuertes del calendario boliviano. Durante esta fiesta se cultiva la memoria a los muertos, floreciendo sus tumbas. El cementerio se llena todo el día, y las familias vienen a rendir sus homenajes a la memoria de sus antepasados con masitas, bebidas y las comidas que más les gustaba en vida.
Festividad y tradición
Hombre chalando aldifundo
Es costumbre recordar, a partir del mediodía del 1 de noviembre hasta el mediodía del2, la festividad de Todos Santos y del Día de los Difuntos. Un día especial, dedicado a compartir con el alma de familiares que murieron. Algo que transita en el mundo de lo sobrenatural, de la fe, de lo esotérico y por tanto, difícil de creer y entender. Pero allí está, celebrado y respetado por mucha gente.
Cuentan que se empieza con un juego con piedras redondas y que según una vieja costumbre andina, se invita a todos los familiares y amigos a participar de ese juego; que se visita alguna casa y que allí todos comen algún plato tradicional. Hay muchos, pero generalmente se impone aquel que fuera del gusto del alma homenajeada (ver recetas tradicionales). Tras el almuerzo se empieza con el armado de una supuesta tumba, también conocida como altar o mesa. En ella se colocan una serie de símbolos hechos de pan y en esa simbología es fácil encontrar un sol, una luna, la cruz, una escalera, etc, etc. También se utilizan flores, frutos en flor, cañas, juguetes, escaleras o voladores sujetados a hilos (por donde las almas desciendan y asciendan al mundo de los vivos). No hay elemento sin significado, no se utiliza nada que no sirva para explicar el camino al mundo del más allá, aquel que está en el espacio. En el cielo.
Según la tradición, en días previos a la fiesta, los mercados de las ciudades y del campo ofrecen ferias, en aimara se dice jacha ala ó althapi. En esas ferias hay abundancia de harina blanca y amarilla, de masitas y panes con figuras ántropo y zoomorfas junto a suspiros, alimento preparado en base a huevos de gallina y con todo ello, el tuquru, que es la parte floral de los arreglos. Las almas permanecen el el mundo de los vivos por 24 horas, ellas deben ser homenajeadas y para saber si se sienten cómodas también hay una herramienta ideada por la tradición: la vela encendida. Si el cebo comienza a chorrear es una mala señal, se dice que el alma está triste. En cambio si arde normalmente, el alma esta alegre y contagia su bienestar a sus deudos. A las doce horas del día 2, se apagan las velas para no retrasar su retorno al más allá, ya que, dicen, las puertas se cierran a esa hora. Las almas se van, los deudos quedan luego de haber combinado, por algunos días, como en todas las festividades pagano-religiosas, creencias nativas con la religión católica. Una simbiosis que data de la época colonial.
Visita al cementerio
La tradición de visitar el comentario por el día de los difuntos es algo que se realiza en todas partes del mundo, sin embargo según las creencias religiosas es celebrada de maneras mus particulares en los hogares bolivianos.
Acompañados por una banda, grupo de mariachis, flores, la comida favorita del difundo, masitas, velas, frutas, etc., inclusive oradores, son alguna de la manifestaciones de los doliente cuando por las fiestas del día de los difuntos, o todos santos las familias asisten o visitan los cementerios. Según la tradición, las almas “visitan” la que fue su casa a las doce en punto y se marcharan un día después, cuando las familias visitan el comentario para despedirla con comida, bebidas y otros rituales.
Los reciris, oraciones por un plato de ofrenda
Estas tradiciones se dan con mayo fuerza en el área rural del país, pero en la ciudad la situación no es muy diferente. Otra costumbre es la de invitar a las familias conocidas, una bandeja llena de masas y una copa de vino, con una tarjeta con el nombre del alma quien rezar. Si no hay rezo, no hay alimento. En las comunidades campesinas, existen rezos especiales para cada generación o sexo de los difuntos. Algunos optan por convertir los rezos en cantos, llamados también “Phulura”. Uno de las conocidos, cantado en lengua aymará.
«…te has ido,
te has escapado,
has dejado a tu madre llorando,
pero ahora estás en la gloria del Señor…»
La frase pronunciada al final del rezo es: «Que se reciba la oración» y seguidamente, quien rezó recibe su paga en masas, frutas y platos de comida.
Significados y símbolos de las creencias de Todos Santos
En el contexto tradicional de lo andino, la población que vivo en la regiones rurales, son las mas arraigadas de esta festividad.
En las tumbas de los difundos se preparan grandes mesas
La tantawawa: representa a los ajayus cuyo cuerpo murió cuando fue niño. El tantachachi: representa a los ajayus mayores. Tatawila: representa s los Ayujus adultos mujeres. La corona: representa a una especie de flores. La escalera: sirve para que el ajayu baje del cielo (alajpacha) hacia al altar. Los caballos y llamas: se supone que se transforman en animales de carga verdadera que le ayudan al Ajayu a cargas de que se lleva del mundo material. La cebolla con tallos: sirve para que cuando los retorne a los nevados el Ajayu, lleve en los tallos agua para calmar su sed. La caña de azúcar: le sirve para apoyarse y mitigar su cansancio en el camino de retorno del Ajayu. Ají de arveja: es recomendable emplear arvejas muy pequeñas ya que estas simbolizan los pecados de los difundos y al comerlas se aligero su viaje de regreso. Fruta: la fruta y la comida que esta presente en la mesa es para saciar el apetito de los visitantes que han hecho el viaje desde su mundo. Foto: la fotografía que se usa en la mesa una clara referencia a la persona a la que se esta invitando a la mesa de Todos Santos. Velas: Para iluminar a el difundo por el camino hacia la presencia de Dios. Suspiros: los suspiros y los dulces que deben estar presentes en la mesas de Todos Santos que se arman para los niños. Estas golosinas hacen referencia a los gustos de los infantes durante su estadía en “este” mundo.
(Mesa en Toro Toro – Potosí), en algunos pueblos de Bolivia, la mesa de los difundos es diferente pero casi con las mismas característica.
Para entender lo que sucederá en el altar de la mesa de difuntos es necesario remontarse a las tradiciones precolombinas. En este mundo están presentes tres universos: “la Mankapacha, el mundo de abajo; la Akapacha, el mundo donde estamos, y la Alajpacha, el mundo de donde vienen los muertos, las almas”.
Por eso, en esta fecha se coloca una escalera como parte central de la mesa, porque es por ella por donde descenderá y ascenderá el alma. Pero no sólo eso, existen otros elementos que forman parte de este ritual. Por ejemplo, las masas cuya máxima expresión son las t’antawawas, las t’antachachas, las t’antamamas y las t’antaachachis, para los ancianos que fallecieron el último año.
La existencia de estos elementos confirma la dualidad hombre-mujer de la cosmovisión andina, según David Mendoza.
Alivianar los pecados
El preparado de las mesas está repleto de metáforas. Sin embargo, uno de los aspectos más importantes se refiere a las penas y los pecados.
Hay dos elementos que les sirven a los difuntos para tener un “viaje” más ligero de pecados. El ají de arvejas y la chicha morada.
Según la investigadora Elizabeth Col: “Esta comida se debe preparar con muchas arvejitas y cada una de ellas representa un pecado que te lo comes tú y así le estás alivianando la carga. La chicha morada se hace de granos, se hace de maíz, y como también son granos representan pecados que al comerlos hacen más ligero el viaje de ida y vuelta los difuntos”.
Otros elementos que también son parte de Todos Santos son los animales hechos de pan. En especial los caballos y los perros, que son los compañeros en el viaje de los difuntos. En tanto que las llamas sirven para aligerar las cargas, que por lo general son las penas de las almas.
Las caretas se hacían a mano y con ojitos de clavo de olor
Todos Santos es una fiesta que conserva su mística, aunque algunas cosas han cambiado. Una de las características que más recuerda Elizabeth Col es que en el pasado las máscaras de los panes eran hechas de masa de pan, igual que el resto de las ofrendas. “Me acuerdo que se hacían caritas con ojitos de clavo de olor y he visto caritas preciosas. Se hacían según el difunto, había para mujer, niño y hombre. Me acuerdo de esas caritas que había que armar, hablo de los años 40 a 60, desde que me acuerdo de la mesa de mi abuelo”.
Las caretas hoy en día se compran en las calles y vienen en diferentes modelos. Hay desde las que representan a los niños e incluso aquellas que son de varón, mujer, ancianos y personas del campo.
Otra de las características de antaño está marcada por la comida. Édgar Arandia explica que el primer año del deceso del difunto se debe preparar un quintal de masas, preferentemente pan que se entregaba entre las personas que rezaban por las almas. Hoy, esta cantidad ha bajado considerablemente.
Col cuenta en tono de broma que en Todos Santos “una persona se podía morir de indigestión, pero no de hambre”. Las masas no eran hechas por los deudos, sino por otras personas.
“Además, no se hacían bizcochuelos en el horno de la cocina porque no entraban y había que ir a los hornos de los barrios”. El preparado de las masas estaba a cargo de los “gualaychos”. “Los gualaychos ganaban plata batiendo el molinillo con sus cinturones: entonces no había batidora eléctrica. Ellos, sentados, sujetando el perol con las rodillas, dándole con la correa al molino”.
El bizcochuelo —una masa característica de Todos Santos— se hacía con harina de papa. Una receta antigua, rememorada por Col, indica que se usaban 50 huevos, cuatro libras de harina de papa y media botella de pisco.
El preparado de la masa también era un indicador del futuro. Si ésta era “espumosa y deliciosa”, era una premonición de días mejores para los vivientes.
Antes, más que ahora, era prohibido colocar en la mesa a animales con las patas desiguales, porque las bestias lisiadas no servirían a las personas en su peregrinaje. Hoy bajó esta exigencia.
A mediodía se espera la llegada de las almas de los difuntos a los hogares.
Sólo una vez al año arriban las almas de los difuntos. El resto del tiempo viven en otro espacio.
Los tokoros, conocidos como cebollas torcidas, les sirven a los difuntos como cantimploras.
También es necesario colocar bombillas: las almas no son corpóreas y sorben.
Hoy se debe preparar la comida preferida del alma. En la oferta culinaria se incluye ají de fideo.
Cuando alguien se alimenta con productos colocados en la mesa, se sirve a nombre del difunto.
Las personas deben comer los alimentos al día siguiente de colocados en las mesas.
La música de los dolientes debe ser del agrado del difunto. También hay cantores .
Cuando te pregunten quién es tu madre, vas a decir que es la Dolorosa…
Así comienza una de las típicas canciones de esta festividad que se interpretaba en antaño.
Y cuando te pregunten quién es tu padre, vas a decir que Jesús…
Es el verso final de uno de los cientos de temas antiguos, muchos olvidados.
En los cementerios, ahora, se suelen vender cancioneros con nuevas melodías.
Significados de los elementos de la mesa
Caña
Además de ser un elemento dulce, estas cañas sirven para señalar los cuatro puntos cardinales. Al mismo tiempo, sirven como carpas para acompañar a los difuntos en su viaje.
Bizcochuelo
El bizcochuelo se hace de huevos. Elizabeth Col señaló que antes se lo hacía con harina de papa y pisco. No se utilizaba batidora eléctrica, sino unos envases de madera agitados con cinturones.
Escalera
Está hecha de masa y sirve para que las almas de los muertos vayan y vengan por los diferentes mundos. Es imprescindible en una mesa de Todos Santos y no debe estar rota.
Suspiros
Los suspiros y los dulces deben estar presentes en las mesas de Todos Santos que se arman para los niños. Estas golosinas hacen referencia a los gustos de los infantes durante su estadía en “este” mundo.
Corona
Son de diferentes colores. Las blancas son para recordar a los menores fallecidos; las negras y moradas, para los adultos.
Fruta
La fruta y la comida que está presente en la mesa es para saciar el apetito de los visitantes que han hecho el viaje desde su mundo.
¡Miles de gracias, Saludoteca.com ! Me ha gustado mucho conocerte, y conocer tu blog, que ya es uno de mis favoritos. Es un orgullo que una persona de tu experiencia me haya concedido este Premio.
Gracias yokastaguillen.com !! por haber hecho de mi día un domingo tan feliz!!! Es la segunda vez que lo recibo y te aseguro que la emoción ha sido tan grande como la primera. Es reconfortante recibir un reconocimiento por algo que uno hace con tanto placer. Gracias por pensar en mi, gracias por tus fotografias y por tu nota del keffir, con la que tantas personas se benefician.
Gracias Yoka por volver a pensar en mi... gracias por tu nominacion a “I am Part of the WordPress Family Award”. Me siento feliz al saber que mi trabajo tiene la acogida que tu nominación expresa. La aprecio aún más por venir de una persona como tú, que conoce el valor de la información y su contribución para hacer de nuestro mundo un lugar mejor.
Quiero darte las gracias de nuevo por haber pensado en mi para este premio. Los invito a visitar el blog de Marina, que estoy segura les gustara y sera de mucha utilidad para conservarse saludables.
https://consejonutricion.wordpress.com
Quiero darte las gracias Sally Pimienta por esta nominación, es muy emocionante que alguien piense en ti y te de un premio. Recomiendo la lectura de su blog para que sientan la alegría y emoción con que presenta sus recetas. http://elcomalylaolla.com/
Algunas de los textos, imágenes o videos publicados en este blog son tomadas de la red o provienen de algúno de mis apuntes o libros. La atribución está debidamente registrada. Es posible que en algunas publicaciones no conste la autoría correspondiente. La omisión es involuntaria y el origen puede estar en la fuente de donde fue tomada. Si tiene derecho de autor sobre alguna de las publicaciones y desea que sean retirada o que se registre el derecho de autor correspondiente, favor enviarme una comunicación con su decisión a
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Muchas gracias.