Tag Archives: Cochabamba

Sillp’anchu

18 Ene

Foto Cristina Olmos

Sillp’anchu (voz quechua significa aplanada y delgada) es una plato típico de Bolivia, más exactamente del departamento de Cochabamba.

Este plato es relativamente contemporáneo al no tener más de 60 años desde que se preparó por primera vez. Se compone de arrozpapas, un lonja circular de carne de vaca procesada con pan y fritada que cubre la mayor parte del plato, y uno o dos huevos. Suele venir con papas hervidas después fritas y, una ensalada de cebolla y tomate en la parte superior.

El plato originalmente no llevaba el arroz y el huevo siendo que la creadora, Celia la Fuente Peredo (1928-2008), fue la primera en ponerle todos los ingredientes como ahora se conoce al sillp’ancho.

En Cochabamba es común encontrar lugares dedicados exclusivamente al expendio de este plato. En la noche son fácilmente reconocibles por llevar un foco o bombillo con una visera en la parte superior del mismo que los caracteriza.(wikipedia)

Ingredientes

  •  1/2 kilo de carne blanda sin grasa ni nervios
  • 6 huevos
  • 1 ajo
  • 2 kilos de papas
  • 5 tazas de pan rallado
  • 1 cuchara de sal molida
  • 1 cucharadita de pimienta molida
  • 2 tazas de arroz graneado cocido
  • 1 ½ taza de aceite
  • SARZA:
  • 1 cebolla mediana
  • ½ locoto
  • 1 tomate pequeño
  • 1 pizca de sal
  • 1 chorrito de aceite

Preparación

  1. Cortar la pulpa como para asado (filetes delgados), 4 porciones, condimentar con la sal, la pimienta, los ajos recién molidos y el perejil finamente picado, luego sobre el batán rociar con el pan molido, encima colocar la carne, cubrir con una cape de pan molido y golpear bastante sobre la carne, apanando de ambos lados hasta dejarlo delgado.
  2. Cocer en una olla las papas peladas, con agua y sal, hasta que estén blandas pero no desechas; escurrir y partir cada papa en 4 rodajas. Calentar la mitad del aceite en una sartén grande y retostar las papas ligeramente, escurrir en una fuente cubierta con servilletas de papel.
  3. En el mismo aceite en que se doraron las papas, freír los trozos de carne una por una.
  4. Cortar la cebolla, el tomate y el locoto en cuadraditos y aderezar con aceite y sal. Freír los huevos al momento de servir.
  5. Servir el arroz con las papas doradas, encima el silpancho, y sobre él el huevo frito adornado con la Sarza.

http://www.bolivian.com/cocina/silpanch.html

Salteñeria Los Castores

18 Ene

Son salteñas originarias de Cochabamba, que en la actualidad cuentan con sucursales en Santa Cruz y La Paz. En el siguiente blog encontraran todas la direcciones y la presentación de la variedad que ofrecen y niveles de ají con que cuentan. Son muy apreciadas en las tres ciudades.

http://www.los-castores.com/

También los invito a visitar el siguiente blog, donde encontraran las direcciones de las mejores salteñerias de Bolivia y podran ver las opiniones y consejos de un experto. Es un blog dedicado a los amantes de las  salteñas.

http://saltucas.blogspot.com/

Pan de Siete Cereales

14 Ene

Foto Cristina Olmos

El año pasado la novedad en la feria del pan Arani fue el Pan de Siete Cereales ya que lo importante es mantener la tradición en la elaboración del pan que a los visitantes les gusta e ir creando novedades.

El pan me encanto y esta receta que les comparto es de mi autoría, con cereales y semillas bolivianas, está probada y reprobada . Les garantizo que queda deliciosa y saludable. El sabor es casi el mismo, la textura varia, ya que la de Arani es cocida en molde plano como los panes tradicionales del Valle Alto, y este queda mas esponoso.

Ingredientes

Para 2 panes,

  • 1 kilo de harina  tamizada,
  • 500 ml, de agua,
  • 30 grs de sal .
  • 60 grs de levadura fresca o 20 de levadura granulada, activada con 50 ml de agua y 10 grs de azúcar.
  • 200 grs de cereales variados, cebada, quinua, centeno, avena, maíz, trigo y arroz.
  • Para decorar 100 gramos de semillas variadas como sésamo blanco y negrito, linaza,amaranto, quinoa, girasol, etc),

Preparacion

  1. Si la levadura es fresca diluirla en agua tibia e incorporar directo, si es granulada activarla con el agua y el azucar, ponerla en lugar caliente que doble su tamaño y añadirle a la harina con la sal. Anadir de golpe todos los cereales y amasar agregando el agua hasta que este bien suave.
  2. Hacer un bollo y dejarla en un lugar caliente y humedo tapado hasta que duplique su volumen, amasar de nuevo y dividir en 2 pedazos, de prefencia colocarlos en molde redondo para que mantengan la forma redonda y se pueden hacer bollitos como en la foto, pincelarlos con agua y espolvorear semillas variadas.
  3. Taparlos y dejarlos que doblen su volumen. Cocinar en horno180 por 50 minutos. Al sacar pincelar con agua, para mejorar el color.

Cristina Olmos

Un Bicho Linajudo: El Cerdo

8 Ene

cerdo

Les comparto este excelente artículo de Ramón Rocha Monroy, escritor boliviano, Premio Nacional de Novela 2002. Ha publicado las novelas El run run de la calavera, Ando volando bajo, Ladies Night, La casilla vacía y Potosí 1600.  

Un bicho linajudo: el cerdo

El cerdo ibérico es lozano, rubicundo y enorme: dicen que suele llegar a los 500 kilos. Debió costarle mucho acostumbrarse a los rigores del clima andino, porque en el altiplano hay cerdos que parecen perros flacos o, como dice Pérez Alcalá, parecen cactus. Mucho se habla del caballo en el proceso de la Conquista, pero los estudiosos olvidan a ese animal gordinflón y simpático, que ha sido honrado por los pueblos celtíberos esculpiendo su imagen en los monumentos funerarios o en las encrucijadas de los caminos. En buenas cuentas, los soldados de Cortés, de Pizarro o de Valdivia conquistaron el continente a puro chicharrón y chorizo, de las crianzas que instalaron los españoles en las islas del Caribe. Quizá por eso, una provincia de Cuba se llama Matanzas, ominoso nombre que se refiere al sacrificio del cerdo y su conversión en toda suerte de embutidos. Como hay también una Bahía de Cochinos. Un buen dato que recuerda Platón, es el nombre del inventor de la morcilla, Aftónitas, a quien se le atribuye también la paternidad de los chorizos. La receta original de la morcilla, fabricada con sangre coagulada de cerdo, es la siguiente: se lavan las tripas en vinagre, se las rellena con carne de cerdo machacada en un mortero, mezclada con los sesos del animal, huevos, piñones, pimienta en grano, anís y ruda triturada en aceite. Se atan cuidadosamente los chorizos con hilo de cáñamo, se los cuece a medias en una olla de agua hirviendo, se los pincha para que no estallen, se los ahuma, y luego se los cocina en vino del Pireo mezclado con aceite. (Yum, yum). La morcilla admite la más variada concentración de aromas y sabores. En Tarija son famosas ciertas morcillas preparadas por la Zarca, que son levemente dulzonas. En Sucre tienen un ligero aroma de clavo de olor y canela. En el Beni, el relleno se mezcla con arroz. Roma vivió la apoteosis del cerdo, desde el barrio popular de la Suburra, sede de los siete pecados capitales, hasta la mesa de Trimalción, el héroe de Petronio, que ofrecía a sus invitados cerdos inmensos de cuyo vientre abierto escapaban volando cardenales y pinzones. Mucho ajo, romero, tomillo y otras especias condimentaban la cervella, embutido de sesos de cerdo y el salumi. La mortadela nació recién en la Edad Media, dicen que en Bolonia, y su nombre derivaría del mortero en el cual se machaca la carne y las especias o del murtatum, el mirto, cuyas hojas sirven para el aderezo. Curioso destino el del cerdo, de ser prueba de vieja cristianía, frente a los vecinos sospechosos de tener origen moro o judío. Allí nació la costumbre de enviar una bandeja de menudencias del animal recién sacrificado a uno u otro vecino, que se convertía en doble certificado, tanto del que donaba como del que recibía. Nadie ha encontrado explicación racional a la «porcofobia» de las religiones musulmana y judía. Creen algunos que se debe al rigor del desierto, que impide criar un bicho tan ocioso y omnívoro, pues devora todo lo que come el hombre y entonces le hace competencia. Lo cierto es que, por su carne sensual y ociosa, está asociado a la mesa del rico Epulón, no así a la del pobre Lázaro. Entre cristianos viejos, el cerdo es, pues, un animal linajudo. Así lo demuestra el Arcipreste de Hita en el Librodel Buen Amor, con la deliciosa polémica entre Don Carnal y Doña Cuaresma, terciada por los oportunos apuntes de Don Tocino. Y es prenda de adorno a la cual recurre Miguel de Cervantes para elogiar las habilidades de Aldonza Lorenzo o Dulcinea del Toboso, quien «tuvo la mejor mano para salar puercos que otra mujer de la Mancha». En Cochabamba es famoso el barrio de Cala Cala por el culto que le rinden al cerdo las mejores cocineras del lugar. Es frecuente oír de labios de estas heroicas damas que no hay animal más noble que el cerdo, porque de él se aprovecha todo, de la punta del hocico en triángulo isósceles con las orejas, hasta el pequeño rabo, que es también motivo de gula.

Y es sorprendente saber que repiten una vieja página de Plinio el Viejo, quien inventarió 50 sabores distintos en el cuerpo de este noble animal: «Ningún otro animal produce más alimentos para el conocedor que el cerdo, pues su carne presenta casi 50 sabores distintos, mientras que los otros no tienen más que uno». Hemos perdido en la memoria el arte mayor de los jamones; pero son famosos nuestros enrollados y nuestros lechones criados con malta de cebada. Hemos reinventado el fricasé, de origen francés, con abundante ají amarillo y chuños enteros, cuya mejor versión se halla, sin duda, en La Paz, aunque haya variaciones sugestivas en Cochabamba, Oruro y Sucre.

Sin embargo, el rey de los manjares de cerdo es el chicharrón, pues su presencia en la mesa define el día consagrado al Señor: el domingo. Resulta curioso, indigerible, que en la altura de La Paz, hayamos convertido el chicharrón en platillo nocturno. Hay muy buenos chicharrones nocturnos en la calle Ecuador, a cuadra y media de la Plaza España, en la Plaza de San Pedro y, por supuesto, en Las Velas. Hay otros muy buenos en Irpavi, pero son originarios de Cochabamba y de antiguo linaje calacaleño. Hoy tiene la preferencia de los conocedores la chicharronería de Doña Pola, en la Avenida América esquina Gualberto Villarroel, cuyo viejo arte del perol de cobre mereció un premio que se concede desde España. Otro chicharrón célebre es el de Doña Flora, en la avenida Simón López y, remontándonos más en el tiempo, el perol de Doña Donata, célebre en el corazón de Cala Cala. Si el chicharrón es dominguero, el enrollado y el escabeche de patitas de cerdo son manjares de San Lunes. Disputan honores en esta especialidad. La Cacha Blanca y El Phujru en el barrio de Villa Galindo y Los Duraznitos en La Chimba. Pero la oferta de este embutido tan bien condimentado es muy variada.

Hay un refrán para nosotros difícil de comprender. Dice: A cada cerdo le llega su San Martín. Es que en el Viejo Mundo, el 11 de noviembre, día del Santo, se celebra una copiosa matanza de cerdos, que son «acecinados» y «salados» para convertirlos en esa variedad increíble de formas sensuales que tienen los embutidos. La fiesta tiene como complemento la degustación del vino nuevo. Con el cerdo están relacionados santos como Antonio Abad, Blas y Leonardo, este último patrono bávaro de los cerdos. Pocas matanzas hay más ruidosas y dramáticas que la matanza del cerdo. Un viejo aragonés, Don Darío Vidal, escribió la crónica de una matanza en estos temibles términos: «Debíamos decir que quien recibía el presente, con un poco de los bocados más sabrosos del animal, reputaba de cristiano sin mácula al donante; pero en las poblaciones de conquista no se conformaban, ni se conforman ahora, en que el alarde ha perdido significación con gestos tan contenidos: hay que dar ruidoso testimonio de la condición de cristiano y, en consecuencia, sacan al cerdo de la zahúrda, lo pasean por la calle hasta la puerta de la casa, donde se ha dispuesto el banco del sacrificio, se le clava al animal un gancho en la garganta, se tira de él, porfía el bicho y se resiste, se le arrastra, grita y forcejea, se aprestan las mujeres con los barreños de la sangre, corren los hombres a sujetar al fugitivo, lo vencen, lo acuestan en el banco, gruñe aquél, resopla, gritan los hombres órdenes y advertencias jadeando, actúa el matarife o matachín como el oficiante de un extraño rito y acuden las mujeres, y el animal acuchillado se estremece y revuelve entre los hombres que forcejean, alborotando al vecindario, mientras la callecita, casi siempre estrecha y con perfume de aljama, se puebla de niños que miran mientras pueden, curiosos y aterrados, el sacrificio cruento, desgarrador y sangrante, hasta que el animal agoniza. Entonces, cuando se atreven a retirar las manos de los ojos húmedos, olvidados del trágico trance, comienza a relajarse la tensión entre las bromas de los mayores que entienden entonces mejor que nunca la contradictoria comunión de la sangre, porque el gozo de comer va aparejado siempre a la tragedia de la muerte, y tal vez para olvidarse convierten el drama sangriento, que tal vez asumen como acto purificador y catártico, en fiesta que desborda de alegría y de vida». (Gulp, como para comer puras lechugas).

Ramón Rocha Monroy

Uchu de Fideos (AJÍ DE FIDEO)

7 Ene

 

Era costumbre bien arraigada de los pueblos el servir este plato como muestra de gratitud a las personas de la comunidad que ayudaban en la faena del lavatorio de las pertenencias del compadre o padrino fallecido; este UCHÚ, que quiere decir ají en Qhéshwa, resulta muy agradable y actualmente se lo prepara en diversas ocasiones.


Para prepararlo necesitamos:

  • 2 litros agua
  • 1 cuchara perejil, picado
  • 5 trozos carne de res (cadera junto con los huesos cortados en martajada o cuadraditos)
  • 1 cucharilla orégano
  • 1/4 cucharilla pimienta
  • 4 cucharas ají colorado,
  • 1 cebolla grande molido y frito
  • 1 tomate grande
  • 10 papas runas, menudas
  • 1/2 locoto, sin semilla
  • 2 cucharas aceite
  • 1 zanahoria, pelada
  • 1/2 kilo de fideo del país Orégano, para añadir (tipo tallarín) al final
  • 1 taza habas verdes, tiernas
  • Perejil, para decorar

Preparacion

  1. Ponemos en una olla con el agua ligeramente tibia las carnes y antes de que dé el primer hervor, espumamos cuidando de no sacar la grada que desprende la carne; luego agregamos la cebolla, tomate, locoto y zanahoria finamente picados, hierbas, condimentos y el ají, dejando hervir por dos horas. Pelamos las papas y añadimos al caldo a que dé un hervor; luego agregamos el fideo ya retostado en el aceite (cuidando siempre que no se deshaga ni se queme) junto con las habas, para dejar que se cocinen por diez minutos más. Probamos la sal y agregamos el orégano desmenuzado para sacar la olla del fuego.
  2. Servimos en plato hondo, porque la consistencia de este ají no es ni muy espeso, ni muy líquido, junto con el trozo de carne y los huesos, los cuales son muy agradables de chupar. Acompañamos a la mesa con una buena llajwa y un pan «chamillo»  ó un pedazo de pan Toco 
  3. Para variar este ají ponemos costilla ó charque (ó chalona) en lugar de la carne de res; también podemos añadir a la cocción (junto con la papa) una taza de chuño negro remojado, lavado y estrujado; lo que hace que este ají sea delicioso.

Cocina Tradicional Boliviana

Romero de Velasco, Emilia  –  Gutentag de Muzevich, Carola

Editorial Amigos del Libro, La Paz. Bolivia. 1988

«Chupe-Llokalla» o «Llokalla-Chupe»

7 Ene

Foto: Cristina Olmos

La gastronomía boliviana no ha hecho otra cosa que incorporar platos, mezclas y preparados a una larga lista de sabores y aun así no agota sus posibilidades, pues cada vez surgen nuevas variedades. Un ejemplo lo da este plato. La receta se fue perfeccionando hasta convertirse en la delicia que es ahora.  Es una receta que nunca había probado, pero ahora que la preparé, realmente la recomiendo con entusiasmo, pues el plato es especialmente delicioso.

Escribe Paulovich que es asiduo a este plato: De puro metiche, quería preguntar al yatiri Titirico, el personaje de Paulovich, si conocía algunos platos indígenas o criollos que podrían llamarse “manjares póstumos”. Naturalmente, no pude hacerlo. Pero luego supe que efectivamente existen y que el más peligroso era el “llokalla Chupe” o “Chupe-Llokalla”, que es invento cochabambino a base de piezas de cordero cocidas en un caldo con locotos enteros, pero que no era mortal.

Le pedí a mi amiga Marcia  Sáenz que nos compartiera su famosa receta familiar de llokalla-chupe o chupe-llokalla, ella accedió gustosamente y me autorizó a publicarla

Ingredientes

  • 4 Personas
  • 12 locotos lo mas coloridos posible
  • 1 espaldita o trozo de cordero
  • 250 grs de carne de res molida
  • 250 grs Carne de rés entera
  • 3 papas medianas para rallar y espesar la sopa
  • 4 papas enteras peladas
  • 1 cebolla mediana picada
  • 1 diente de ajo picado
  • 2 cucharadas de ají colorado molido
  • 3 cucharas de aceite
  • 3 cucharas de yerba buena
  • ½ taza de arvejas
  • ½ taza de habas
  • Comino, pimienta y sal

Preparación

Hacer cocer la espalda con el pedazo entero de carne. Hacer un ahogado  con el aceite,  la cebolla, ajo, condimentos, aji  y reservar. Cuando las carnes estén cocidas, picarlas en cuadraditos pequeñito, volver a colocarlas en el caldo que en que se cocieron las carnes y colocar a hervir; anadir la carne molida, el ahogado, las arvejas, las habas y las papas enteras. Mientras esto se cocina tostar al fuego 12 locotos enteros de diferentes colores, y añadirlos a la sopa, rallar las papas hasta que la sopa tenga la espesura deseada, añadir la yerba buena . Luego se sirve una papa en cada plato, 3 locotos y espolvorear con perejil. Delicia…….

Marcia Saenz

Aji de Chillijche

4 Ene

Comentario del escritor Ramon Rocha Monrroy,  “Ojo de Vidrio”, sobre el «Aji de Flores de Chillijchi»

Flores de ceibo rehogadas con cebolla, tomate y locoto, y papas blancas.

Tenemos una suerte bárbara. Hoy podemos comer como plato excepcional “Ají de chilijchi”.

Quedo en la luna y el amigo explica:

–Se llama “Chillijchi” a la roja flor del ceibo, mejor dicho, a los redondos frutos rojos. Estos, debidamente cocinados, proporcionan un delicadísimo ají, que muy raras veces es posible conseguir.

Arriba el “Ají de chillijchi”. Los frutos tienen un sabor muy parecido al del “Charque”. Es magnífico el conjunto.

El “Ckochala” feliz, está devorando su ración parsimoniosamente. Se nota que por el “Ají de chillijchi” él haría muchas cosas. Cuando concluye de comer me indica que también con “Chillijchi” se hacen fritos especialísimos, añadiéndoles un poco de harina de maíz.

Del Ceibo (Chillijche en Queshwa, Cuñuri en Aimara) arbol corpulento y frondoso, se recogia en canastas las flores mas frescas y tiernas, las mismas que servían para un juego infantil llamado «gallo gallo». Flores de color rojo intenso de las cuales se sacaban las cabecitas junto con los estambres, quedando los petalos que servían para comer. Con ellos preparamos este ají, para el que necesitamos

Ingredientes

  • 1/2 kilo de carne de res
  • 2 cucharas de aceite
  • 2 cebollas
  • 1 tomate grande
  • 1/4 locoto sin semilla
  • 1 cuchara de perejil picado
  • 1 zanahoria pelada
  • 1 cucharilla de orégano
  • 1/2 cucharilla de pimienta negra martajada
  • 1/4 cucharilla de comino molido
  • 2 cucharadas de ají colorado molido y frito
  • 1 cuchara de  sal
  • 1 cucharita de azucar2 1/2 taza de caldo o agua
  • 15 papas runas, menudas, peladas y cocidas
  • 3 tazas de la flor del chillijchi, sin cabecitas ni estambres
  • 1 ramita de yerba buena

Preparación

Primero machamos la carne sobre el batan o tabla y la mezclamos con agua fría a cubrir para que se deshaga.

Preparamos el ahogado sofriendo en el aceite las cebollas finamente picadas junto con la sal, añadimos el locoto, tomate y zanahoria picados, hierbas y condimentos dejando sazonar por 5 minutos junto con el ají. Aumentamos la carne con su agua y mantenemos la cocción del preparado a fuego lento por cuarenta y cinco minutos (sin sacar la espuma ya que esta da el espesor y es sabor al ahogado).

Mientras tanto quitamos el amargo a los pétalos de las flores, llevando a ebullición con bastante agua, escurrimos del agua y repetimos la operación dos veces mas. Agregamos los petalos, ya sin su amargo, al ahogado junto con las papas cocidas, solamente para que se impregne su sabor al aji.

Servimos bien caliente con arroz graneado.

Con esta misma flor podemos preparar una rica ensalada, siempre despues de quitar su amargo, y tambien fritos (con harina, huevo, sal y agua) en aceite caliente.

Cocina Tradicional Boliviana

Romero de Velasco, Emilia

Gutentag de Muzevich, Carola

Editorial Amigos del Libro

La Paz. Bolivia. 1988

Chicha de Año Nuevo

1 Ene

En Cochabamba, además de saborear el lechón al horno en Año Nuevo, el plato tradicional de la ocasión, las personas acompañan la fiesta brindando  con una chicha de maíz de dos colores: La chicha de frutilla (roja), que representa al amor, y la de durazno (amarilla), que representa al dinero. Para la chicha roja añadir a la bebida frutillas licuadas y, para la amarilla, un licuado de duraznos.

Chicha roja de frutillas

  • 2 litros de chicha de buena calidad
  • 1 cucharilla de airampo, colorante vegetal rojo
  • 1 cuchara de canela con dos de azúcar
  • 1 kilo de frutilla madura licuada y colada

Chicha de duraznos

  • 2 litros de chicha de buena calidad
  • 1 kilo de duraznos maduros pelados, licuados y colados
  • 2 cucharadas de azúcar

Preparación

Para la Chicha Roja remojar el airampo en una taza de chicha durante media hora y colar. Media hora antes de servir mesclar todos los ingredientes y colocar en jarras de vidrio o cristal.

Cristina Olmos

@esterucaa

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