Lima parece vivir alrededor de sus cocinas y estas se regodean en el descubrimiento de lo propio y la consiguiente exaltación de sus raíces

Cuando Astrid Gutsche y Gastón Acurio abrieron su primer restaurante en Lima, servían cocina francesa, como la habían practicado mientras estudiaban en París. Proponían terrina de foie-gras, boeuf bourguignon, millefeuille de crème de camarones, vol-au-vent de rognon… y algunos platos más del recetario clásico, junto a otros que representaban las nuevas corrientes culinarias que se manejaban desde el advenimiento de la nouvelle cuisine, crecidas en la querencia por la crema de leche y la mantequilla. En eso y en los postres ya se veían diferentes. Un cierto aire de renovación en el marco del monolitismo afrancesado de la época, volcado en lo más rancio y anticuado del recetario. Era lo normal en un tiempo en que la cocina limeña con pretensiones se masticaba en francés; en los restaurantes y en los banquetes oficiales, como muestran los menús de las comidas que se ofrecían en el palacio de Gobierno, siempre escritos en aquel idioma.
Era el año 1994, que viene a ser la prehistoria en el calendario gastronómico latinoamericano, y el panorama de Lima se repetía de punta a punta de la región. Daba igual si estabas en Ciudad de México, Buenos Aires, Bogotá o Santiago de Chile. La presunción de refinamiento culinario siempre apuntaba a Francia, con alguna excepción que desviaba la atención hacia Italia. Nada que ver con lo que encuentro 12 años después, en noviembre de 2006, la primera vez que llego a Lima. La ciudad parece vivir alrededor de sus cocinas y estas se regodean en el descubrimiento de lo propio y la consiguiente exaltación de sus raíces. Las papas andinas empiezan tener nombre propio en los mercados y se asoman a los comedores de referencia, mezcladas de tarde en tarde con mashuas, ollucos y ocas, mientras los ajíes cobran mil nombres, colores y picores. Unas y otros abren camino a otros productos populares, hasta entonces despreciados por la alta cocina; todavía ignorados por muchos.
Faltaban dos años para Perú Mucho Gusto, el precursor de la recién derrumbada Mistura, que acabaría desencadenando la locura y propiciaría el escaparate internacional para la gastronomía peruana, pero las bases estaban sentadas. Tres años antes, en septiembre de 2003, había empezado a emitirse un programa de televisión llamado Aventura culinaria que sería el detonante del cambio. Lo presentaba Gastón Acurio y la dinámica del programa le permitió acercarse primero a las cocinas populares de Lima y luego a los productos y los productores que las hacían posibles, para acabar empujando la propuesta de Astrid & Gastón hacia terrenos completamente nuevos.
Aventura Culinaria pone en valor lo más cotidiano de la vida de los peruanos. Dignifica los gestos culinarios de cada día y el apasionado discurso de Gastón hace el resto. El peruano, que casi hasta entonces dormía cada noche soñando con despertar en Miami, levanta la bandera de la cocina como estandarte de la vergüenza perdida y escaparate del orgullo recuperado. Cinco años después se habla de más de 50.000 estudiantes de cocina en Perú y las recetas emblemáticas del país —cebiche, tiradito, causa…— empiezan a pasearse por el mundo, arrancando el camino que las llevará a ser tendencia. El ejemplo llegó de inmediato a las cocinas mexicanas, lanzadas a un vuelo que sería definitivo, aunque todavía necesitó una decena de años más para empezar a calar en Chile, Colombia, Panamá, Ecuador y Bolivia. Otros países, como Argentina, empiezan a entender la idea.
Las cocinas latinoamericanas han vivido 15 años definitivos, que empezaron a contarse, precisamente, desde la transformación de aquel pequeño restaurante francés de la calle Cantuarias, en Miraflores, que con el tiempo iría creciendo en sus instalaciones y su cocina, hasta ser una de las principales referencias de las nuevas formas culinarias de la región y el punto de partida para una catarsis continental.
Astrid Gutsche y Gastón Acurio lo van a celebrar cocinando dentro de 10 días con algunos de los profesionales que les ayudaron en la difusión de la cocina peruana en el mundo. Estarán los españoles Albert Adrià —Enigma y Tickets; Barcelona—, Andoni Luis Adúriz —Mugaritz; Errenteria, Gipuzkoa— y los hermanos Joan y Jordi Roca, responsables del estado culinario del Celler de Can Roca, en Girona. Con ellos cocinarán los limeños Mitshuharu Tsumura (Maido) y Virgilio Martínez (Central).




Quiero darte las gracias de nuevo por haber pensado en mi para este premio. Los invito a visitar el blog de Marina, que estoy segura les gustara y sera de mucha utilidad para conservarse saludables.
https://consejonutricion.wordpress.com


uuuh tiene una pinta deliciosa y golosa! en mi hogar gusta mucho el dulce de leche, seguro que les encanta, gracias!
Muchas gracias por los comentarios y las visitas.
Maravilloso! Como siempre, un agrado tu blog. Un fuerte abrazo de argentina!
Muy buen post! Me encanta siempre lo que subes. Un abrazo grande desde mi buenos aires querido!
Maravilloso! Me ha encantado tu post y por cierto, buen blog. Un abrazo fuerte desde argentina!
Cristina Gracias x responderle a Facundo la intención es apreciable ... En realidad en Aiquile se prepara la "leche de coco" es de origen vegetal, del coco, un tipo de palma que producen en Chuquisaca, en Tarabuco... Decía la leche de coco se prepara moliendo el coco en batan de piedra, hasta obtener una masa pastos y de allí obtener su "leche" (jugo del coco) y luego se hace hervir con canela y clavo de olor en agua. Se sirve caliente con pastel de queso. No contiene nada de origen animal y tampoco alcohol.
Si puedes darte una escapada por los valles tanto del sur de Cochabamba, norte de Chuquisaca y norte de Potosí encontraras exquisiteces muy peculiares y propias a ser descubiertas y degustadas que también aportan al patrimonio de la cocina boliviana.
Muchas gracias por tan valioso blog y aporte al mundo Cristina.
PD: Sabes donde se puede encontrar regaliz en Cochabamba?
Que hermoso blog!!! Gracias por todo la compilación y tu tiempo.🤗🤗🤗🤗
Se ve increible. Lo voy a hacer
Gracias
Hola Cristina un gusto saludarte despues de mucho tiempo, yo sigo en la Cronica Gastronomica y ya van como siete mis libros sobre este tema apasionante
Hola! Yo he sido siempre una ratona, me chifla el queso! Pero desde que tengo fibromialgia y como consecuencia síndrome de colon irritable he dejado todos los lácteos y debo decir que, mi cuerpo lo nota!
Ahora tomo frutos secos y levadura nutricional para hacer "quesos veganos", de hecho en mi blog hablo de ella, para que al menos mis compañeros de enfermedad sepan que el queso y los lácteos en general, inflaman y que es un mito que sin ellos, nuestro organismo carezca de calcio.
Buen artículo, a ver si el mundo va tomando conciencia y come más sano.
Un saludo.
Que rico, me recuerda a las vendedoras de dulces en las calles en La Paz, todos hechos a mano como los quesitos,tablillas,pitu, los extranjeros de la Argentina como los Sugus,Marilu,etc.
Mi adorado papi me traía de Potosí y Sucre los dulces hechos en los conventos.
Gracias por la receta.
El choripán en Chile es otra cosa, que bueno aprender de otros países, gracias por compartir.
Excelente tip me funciono excelente mil gracias. Saludos.
Hola buenas tardes, muy interesantes sus aportaciones, quisiera ponerme en contacto con usted.
La Jabuticaba, en el Oriente Boliviano se la conoce como Guapurú. En Brasil, existe una ciudad denominada como Jabuticabal