Indígenas de la Chiquitanía piden a la iglesia permiso para divertirse y perdón por los excesos en Carnaval
4 FebCarnaval de Oruro en Bolivia
4 FebCulinaria de Carnaval
4 FebUna celebración que combina las costumbres ancestrales propias de cada región, departamento, ciudad y comunidades rurales del país, con algunas tradiciones europeas traídas durante la epoca colonial. La diversidad ecologica del país crea opciones culinarias carnavaleras que varían de acuerdo a la geografía y cultura de cada región.
Los carnavales preludian la Cuaresma. Pero antes de pasar a esas semanas de privación, la sociedad se sume en días de festejo en los que la gastronomía es de todo menos escasa. Esta fiesta se remonta siglos atrás. Se trata de una fiesta de origen cristiano que se celebra antes de que comience la Cuaresma. Los cuarenta días antes de la Pascua de Resurrección, los cristianos debían preparar su cuerpo y su mente para recibir a Cristo en base a abstinencia en su quehacer diario y, por supuesto, en la gastronomía. Esta época de privación también incluía la prohibición de comer carne los viernes.
Por ello, antes de someterse a esta escasa alimentación y rígida forma de vida, los ciudadanos necesitaban un periodo de liberación, de fiesta y de poder disfrutar de los placeres culinarios.
Hoy en día permanece la costumbre de la comida en familia, que se respeta a pesar del incremento acelerado del ritmo de algunas de nuestras ciudades.
En casi todos los rincones del país se celebran los carnavales y con ellos, se disfruta de platos y recetas singulares.
Algo típico de la gastronomÍa de esta fiesta es la abundancia de deliciosas recetas pasadas de generación en generación
Carnaval en Santa Cruz
4 FebCrece la región y también cambia la fiesta grande de los cruceños
La transformación. La fiesta grande adquiere nuevos rasgos que tienen que ver con la migración y con los tiempos modernos que vive Santa Cruz de la Sierra
Mónica Salvatierra
msalvatierra@eldeber.com.bo
El viajero Fawcet en 1913
Leonor Ribera Arteaga en 1937
Los Ch’utas de las Cholas
4 FebDesde hace algunos años, las mujeres de los ch’utas del Carnaval paceño han venido adquiriendo una connotación nueva, de mayor importancia, de visibilización y cierto poder en un ámbito ritual y festivo que privilegiaba al hombre. En efecto, el ch’uta no es cualquiera en su origen mítico.
Como protector de la cosecha, tiene una gran significación en el mundo agrícola del que proviene. Si bien esta fuerza de la ritualidad y religiosidad agrícola se ha perdido de gran manera al alejarse del origen campesino e instalarse en la ciudad, su figura continúa siendo importante.
La transformación última, sin embargo, tiene que ver con el lugar de las mujeres: en los denominativos de las comparsas y en la organización y las decisiones de las actividades propias de la fiesta. Este hecho, constituye una revalorización de la chola, la compañera de los ch’utas, aparentemente disminuida en su papel de mujer al admitir la existencia de los ch’utas choleros, hombres con dos mujeres a las cuales hacen bailar y dar vueltas, una con cada brazo, además de los versos abiertamente machistas de las canciones de Carnaval.
Es esta relación, la que parece dar un vuelco a partir de los últimos años en el contexto de la fiesta, espacio privilegiado para las transformaciones y los cambios de valores y normas, pues los rituales reflejan, tanto los conflictos y oposiciones del orden social como las proyecciones y estrategias de un mundo cambiante.
Algo más que nombres
Ya a inicios del milenio se empezó a incluir a las mujeres en los nombres de las comparsas, como es el caso de la Fraternidad Comparsa de Ch’utas y Pepinos “Los celosos y sus lindas celositas del Carnaval” o la fraternidad “Juventud ch’utas alegres wistu vida y sus lindas cholitas Queipo del llano”. En los siguientes años se utilizan más designaciones femeninas relacionadas con ideales de belleza y distinción, atributos físicos, llenos de humor o términos propios de las relaciones amorosas: “Elegantes ch’utas choleros de La Paz y sus lindas bellezas de tipo holandesas”, “Fiesta cohetillos y sus cholitas magníficas de la Plana Mayor”, “Volantes de oro y sus muñequitas de oro”, “Fiesta ch’okopitas y sus lindas mamacitas diamantinas”, “Ch’utas Súper Papis Bronco Amigo y sus lindas Mamis 0 km.”
Esta tendencia será más visible, ya que la moda es precisamente usar nombres especiales: “Comparsa de ch’utas coquetos y sus lindas damitas de 24 kilates”; los Viajeros de Charaña se denominan “Wistu Vidas y sus lindas Tawacos” (jóvenes); la tradicional comparsa de los maquineros, “Lindas cholitas miski chuymas” (corazones dulces); Los Chaska caballos utapokas, “Los Jaira Compadres y sus magníficas orkochis” (que no conocen las labores femeninas); “Los chuyma lunthathas y sus comadres quitalulus” (roba jovencitos). En el denominativo “Los Pocholos rompecorazones y sus lindas Maridas” hay una clara influencia de la pareja de comediantes urbanos que revierten los roles del hogar, encargando a un sometido y sufrido marido todos los quehaceres domésticos bajo el mando de la mujer.
Javier Escalier, dirigente de la asociación de comparsas carnavaleras, sostiene que la tendencia revela la conciencia que se va adquiriendo en los grupos sobre el poder de la familia y la mujer. Los cambios no se dan sólo en los nombres, sino que ahora asisten parejas a las reuniones de organización; si los hombres acuden solos, dicen: “Voy a consultar”. Las mujeres gravitan más que hace unos cinco años, están involucradas; antes se las dejaba fuera, ahora aparecen como centralizando el poder, especialmente económico.
Esa transformación curiosamente proviene en especial de parte de la pareja fundadora de los Ch’utas Choleros en 1985. Héctor Quisbert y su esposa Cristina Yujra tuvieron la idea de hacer que un ch’uta baile con dos cholas, algo que antes no existía. No todos estuvieron ni están de acuerdo, y el baile en pareja predomina; además, la figura de las señoras, manifiestan algunos bailarines, merece respeto. Al fallecimiento del esposo, Cristina Yujra ha tomado las riendas como pasante.
Un estudio realizado en la carrera de Literatura de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA, 2010) analiza coplas que cantan los músicos de las bandas que amenizan el baile de los ch’utas. Los resultados son paradójicos, distantes de esta corriente nueva que analizamos. Dichas coplas tienen diferentes significados para hombres y mujeres, pero muchas están relacionadas con la cantina y la bebida, a partir de las cuales se expresa un “yo” desdichado:
Muy amargado me encuentro./Maldigo de haber nacido/Voy buscando en las cantinas/En busca de mi belleza/Muy amargada me siento/ Maldigo de haber nacido/Voy buscando en las cantinas/En busca de mi cholero Banda Gallardos Raymis.
Dicen los investigadores: “El cuerpo es mencionado como un vehículo al pasado, existe una continua dicotomía entre olvido y amor: el amor se olvida en otro cuerpo. Para el hombre, el recuerdo y el baile son motivo de alegría y ostentación; para la mujer, son motivo de llanto. La situación se invierte y la mujer sufre pero olvida, en cambio el hombre olvida circunstancialmente y lleva el castigo por su malquerer […]. La condición de cholero parece una carga porque implica un inicial sentimiento de culpa (por el fracaso de la relación) con la chola “titular” y recae en la traicionera: es culpable por ser débil, falta de paciencia y carácter al permitir que sus padres la casen con otro cuando debió esperar y escapar con el ch’uta (Herrera, 2010).
Los autores se refieren a la “oscilación identitaria”, del cholero, un vaivén entre el campo y la ciudad. El ch’uta cholero al vivir en la ciudad, debe adquirir nueva mujer:
Quieres, quieres volver a mí/Ya no quiero saber de ti/ Porque tengo otra mejor:/Chiquitita, quinceañerita/Alicia eres bonita como flor/Sopocacheñita eres mi amor/Linda sampedreña.
Esta identidad partida, evidente en el pasado, en gran parte de los casos ya ha sido superada, pues la migración familiar se ha completado, así como la vivienda citadina, salvo en el caso de los transportistas.
¿En qué medida corresponde la narrativa de la fiesta con la vida real y cotidiana de los actores sociales identificados con estos personajes?
Conociendo que en el ámbito festivo, espacio simbólico de múltiples contradicciones, las redefiniciones sirven para reforzar identidades que son cambiantes y no estáticas y para actualizarlas reconduciendo formas de subordinación y otras. La actuación de los danzantes refleja los cambios sociales, pero también son fuerzas liberadoras que transforman la sociedad.
¿De qué manera cambiarán las letrillas de las nuevas canciones de los ch’utas o continuarán encarnando discursos de desdicha sobre sí mismos? Ahora que las mujeres de los ch’utas ya no son pasivas y están transformando en la práctica sus intervenciones, ¿seguirán cantando igual que antes?
Texto: Beatriz Rossells
Referencias: El carnaval de La Paz y Jisk’anata de Beatriz Rossells y otros autores, y el estudio de Gabriel Llanos, J. Ángel Herrera Transculturación, narrativa e identidad en ‘Fiesta y Literatura’, ambas publicaciones del Instituto de Estudios Bolivianos, Universidad Mayor de San Andrés, ASDI- SAREC. 2010.
Dos parejas para el Domingo de Tentación
Una mujer policía se dirige a nuestro encuentro. Unocincuentaialgo de estatura y enormes ojos vistosamente maquillados. No es que la cabo Juli Cuentas luzca así todos los días, sólo que se acerca el Carnaval y, como integrante de la comparsa de ch’utas Unión Comercial Los golosos y sus lindas golosinas, la joven ha aceptado posar para las fotos de una nota referida, justamente, a las “golosinas”.
Con Juli llega Benjamín Choque, 1,80 de alto aproximadamente y a quien ella ha llevado hasta las filas de los ch’utas. Ambos enamorados bailan juntos y a él no se le pasa por la mente tomar de la mano a otra cholita, pues ni por asomo es un “cholero”. No con Juli, tan segura de sí misma, a su lado.
“Yo no me dejo; las mujeres hemos cambiado en ese sentido”, afirma la joven que sale del vestuario transformada en una beldad gracias a la pollera, la chaquetilla y las vistosas joyas.
Benjamín baila también morenada con las Rosas de Viacha Revelación 82. Ella pertenece a familias de folkloristas provenientes de Achocalla, la Unión Comercial, y Achacachi, Los Catedráticos, y menciona que, si no fuese más cómodo, por su trabajo, llevar pantalón, estaría muy feliz de vestir a diario una pollera.
La pareja posa, baila, se divierte ante la cámara. “Nada de machismos”, expresa ella. “No, no soy muy machista”, se define él con un hilo de voz. ¿Me pongo el sombrero?, pregunta él. “No, con sombrero te ves muy flaco”, decide ella.
Otra joven que tiene su propio ch’uta es Jhovana Carmen Cahuasa Quispe. Ella y su ahora esposo participan, desde la fundación hace 14 años, de la Elegante Comparsa Ch’utas y Pepinos Renacer y sus Palomitas Blancas, iniciativa exclusivamente carnavalera de su hermana María Isabel y su cuñado Ramiro Lazo.
Jhovana, comunicadora social, ha hecho su tesis sobre la danza paceña cuyo origen se disputan Corocoro y Caquiaviri. Y está en condiciones de defender que los ch’utas serán unos infieles en la ciudad, “tomarán con una mano —la derecha, eso sí— a la pareja titular y con la otra a la suplente”; pero por su origen y significación rural son en realidad “una consagración de la pareja, del matrimonio”.
Dice la comunicadora que la danza del ch’uta es propia de la etapa de siembra y de fertilidad de la tierra, de los animales, de las personas. Un periodo húmedo, que se inicia apenas acaba el Día de Difuntos y que se extiende hasta marzo. A diferencia de otros personajes del folklore, que bailan en cualquier época del año, éste lo hace exclusivamente en este tiempo y, más estrictamente, en el Carnaval paceño. “Se respeta tiempo y espacio”, aunque haya aspectos que han ido cambiando por la migración campo-ciudad, por la moda, etc.
Tanto Julio como Jhovana destacan el hecho de que hay más mujeres que varones en la danza del ch’uta. Y que, por eso, se ve a los enmascarados bailando con dos cholitas. Habrá quien vea en ello puro machismo, y habrá machismo en ello; “pero en general, ellas sólo quieren divertirse y no se hacen problema”, señala Juli. “Es la danza del ch’uta y sin él no hay baile; no creo que, como en la morenada, que tiene bloques de mujeres cada vez mayores, se vea a cholas bailando sin ch’utas; la tradición no va a permitirlo”, considera Jhovana.
Esta joven —la primera que fue elegida Cholita del Carnaval Paceño, en 2005— está casada con Gróver Chuquimia, ingeniero comercial que proviene de una familia de artesanos costureros. Se conocieron en el colegio, pero bailando ch’utas se enamoraron. Tienen una niña que los une más, pero hay que verlos vistiéndose, ayudándose uno a otro a quedar perfectos en sus vistosos trajes —tal cual hicieron Juli y Benjamín—, para intuir que debe haber más que sólo bailar en el rito de ser parte de la fiesta.
Parte de la fiesta son el consumo de alcohol y la violencia. “Es cierto”, dice la pareja Chuquimia; “en nuestro grupo hablamos con la gente para que no lleven a los niños a la entrada, no es un lugar para ellos”, explica la comunicadora social. Ella no bebe y su esposo reconoce las veces que se ha excedido, ella ha controlado la situación. Y Juli explota ante la posibilidad de ser agredida: “¿Golpearme?, ya vería el desgraciado que se atreviese”.
Texto: Mabel Franco
La Razón / Beatriz Rossells/Mabel Franco
Dia de «Las Comadres» Tarija
3 FebTampoco en Tarija ni sus alrededores, nadie sabe ni recuerda -a ciencia cierta- cuándo nacieron » Las Comadres» . Lo que sí podemos asegurar que ésta fiesta, cuya cuna es el pueblo asturiano de Pola de Siero, está íntimamente vinculada al ciclo agrícola. Es decir, en torno a las cosechas. Diferentes fiestas en el área rural están distribuidas en fiestas de invierno, primavera, verano y otoño.
La Fiesta de » Las Comadres» pertenece al ciclo carnavalesco, circunscrito dentro de las Fiestas de verano o como dirían Lorenzo Calzavarini y Fernándo Arduz Ruiz (Música y Cantos Tradicionales de Tarija, 1999), esta fiesta está dentro del ciclo fuerte (desde diciembre a junio), y está dedicada a los dioses.
A pesar de que no existen crónicas y testimonios escritos sobre la Fiesta de » Las Comadres» , salvo pocos trabajos de investigación, se puede asegurar que ésta se mantuvo gracias a la tradición oral que de madres y padres a hijos fue transmitida y que permitió que permaneciera viva, especialmente en el área rural del valle y, en la Ciudad de Tarija, donde su celebración -en un pasado lejano- estuvo circunscrita al vecindario de la periferia donde fue popular y tradicional. Posteriormente, a partir de 1983 la Fiesta tomaría carta de ciudadanía general, aspecto que hoy la enaltece.
En el valle central de Tarija, donde existen innumerables comunidades, el calendario Lúdico anual se inicia faltando 15 días -es decir, un día jueves- para la celebración del » Carnaval Chapaco» . La Fiesta tiene el nombre de » Los Compadres» .
Pero la Fiesta más importante del calendario carnavalesco de Tarija es sin duda de » Las Comadres» , que se celebra el día jueves antes de Carnaval. Durante ese día y desde horas muy tempranas, miles de mujeres realizan la compra de la tradicional » torta» para entregarla en acto público o familiar a quién hayan elegido para cristalizar el parentesco espiritual de por vida con su » Comadre» o » Compadre» .
Esta impresionante y vigorosa manifestación del sentimiento chapaco, es la máxima expresión de la Fiesta de » Las Comadres» , Patrimonio Intangible de Tarija. Pero, además, la fiesta posee dos características esenciales que no pueden ser soslayadas: es una fiesta celebrada solamente por mujeres de todas las edades y de todas las clases sociales y es una festividad que se celebra en la Ciudad Capital y en todos los pueblos que conforman el valle central del Departamento de Tarija.
A mi entender, tres elementos deben preservarse. El valor y significado espiritual de la fiesta en sí; la » torta» como expresión material de ese profundo sentimiento de solidaridad y respeto mutuos y; el rol de la mujer, como protagonista esencial de esta celebración.
Durante los meses que me llevó el trabajo de investigación, descubrí que, desde decenas de décadas atrás, familias enteras, procedieron de manera artesanal y rústica, a la elaboración de las » tortas» .
Primero fueron las madres, luego las hijas y hoy las nietas y bisnietas son las que mantienen viva esta tradición. Explican, algunas » Comadres» que hoy todavía persisten en trabajar en su elaboración a pesar de su avanzada edad, que desde muy niñas ellas ayudaban a sus madres a vender las » tortas» , y que luego, enseñaron a sus propias hijas y éstas a su descendencia, no sólo a vender, sino, también a elaborarlas.
La mayoría de las » Comadres» artesanas como bien deben ser llamadas, son oriundas de uno de los más tradicionales Barrios de Tarija. » San Roque» y de un pueblo histórico y muy querido por todos: » San Lorenzo» o » Tarija, La Vieja» .
Por esa razón, celebramos jubilosamente que, sean las propias mujeres de los dos Barrios más emblemáticos de la Ciudad de Tarija: » El Molino» y » San Roque» y del primer poblado español en Tarija, como es » San Lorenzo» o » Tarija la Vieja» , las que mantengan viva una tradición y que gracias al aporte familiar y su silencioso trabajo, hayan permitido mantener viva una Fiesta tan arraigada en Tarija.
Como testimonio de un merecido y público agradecimiento, considero que debemos mencionar a aquellas obreras de la tradición tarijeña. Si en verdad queremos preservar la Fiesta, reconocer a quiénes son las que trabajaron y dejaron una herencia que hoy todos disfrutamos, será muy importante para los fines que perseguimos.
La Virgen de la Candelaria
2 Feb
Por Mario D. Ríos Gastelú
Lanzar la mirada hasta el año 1621, hace posible establecer que la primera entrada folclórica conocida en la historia universal se realizó durante la entronización de la Virgen del Lago, hecho que, a no dudar, fue una manifestación de prácticas arraigadas y manifestadas, posteriormente, en las “entradas de carnaval” costumbre pagano – religiosa, no ajena a cierto primitivismo de regocijo popular, como una simbología de creencia religiosa desprendida de leyendas que dieron solidez a toda fe católica naciente.
La fecha 2 de febrero nos lleva por caminos de creencias surgidas de la devoción vinculada a la historia y la leyenda. Es el día de la Virgen Candelaria, no sólo festejada en Bolivia, sino en países de América y Europa, según investigaciones realizadas por expertos y devotos de esa imagen sacra ya venerada en el siglo XVII, proyectándose en el tiempo hasta nuestros días.
Los antecedentes difundidos a través de investigaciones periodísticas, ubican tres nombres sagrados en los altares de creencias marianas, reconociendo a la Virgen del Lago, a la Virgen de Copacabana y a la Virgen del Socavón, como un solo perfil sacrosanto en la devoción católica.
En medio de aquellas referencias, surgen otras revelaciones vinculantes a la leyenda del Chiru – Chiru, origen del “Socavón de la Virgen” en la mina de plata del cerro Pie de Gallo en la ciudad de Oruro, lugar que habitó el mítico personaje. Pero también se menciona que la Patrona de la minería de Oruro era la Virgen de Copacabana siendo, posteriormente, llamada Virgen del Socavón al encontrar su efigie pintada en la bocamina abandonada en el mencionado cerro.
A las conclusiones que llegaron quienes estuvieron investigando el origen de la Virgen de Copacabana, encontraron ciertos compromisos que vinculan a la santa figura con el carnaval orureño, fundamentalmente, compromiso que fue aprobado por autoridades eclesiásticas y representantes mineros.
En tal sentido, acordaron celebrar cada año la fiesta de la Virgen debiendo coincidir con la fecha del sábado de carnaval, víspera de la Quincuagésima determinando, así, una fecha móvil centrada en el día señalado. Por su parte, los mineros, tendrían tres días libres de su trabajo con el fin de incorporarse al festejo religioso y folclórico, no existiendo día fijo para dicha algarabía, pero insistiendo en que siempre debe caer en carnaval pese a calendarios, ritos y bulas de la Iglesia, de tal manera que todos los creyentes puedan honrar a la Virgen.
También se determinó que los mineros deben disfrazarse de diablos para conservar ciertas tradiciones de la mina, sin que falten Satanás y el Arcángel San Miguel representantes de la caída de Luzbel. Con esas conclusiones se proclamó a la Virgen del Socavón (Candelaria) patrona de los mineros.
En noviembre de pasado año surgió una querella respecto al patrimonio cultural de la festividad de la Virgen Candelaria al solicitar Perú, a la UNESCO, reconocimiento de dicha fiesta como originaria de Puno. Conocidos los antecedentes y lo manifestado por representantes peruanos y bolivianos, la UNESCO incluyó esa manifestación festiva en la lista del patrimonio de la humanidad tras acuerdo con delegados de ambos países. En tal sentido la declaración dice: “La ancestral e histórica cooperación que existe entre Bolivia y Perú nos compromete a trabajar en la investigación, salvaguardia y promoción conjunta de nuestro patrimonio.”
Anata Papa Nueva
2 FebFiesta Tradicional de La Paz que celebra las primeras cosechas de la papa nueva
Anata Aymara «La ch’alla de la Pachamama» (fecha movible en febrero)
El mundo andino está organizado principalmente por el tiempo de producción agrícola de la papa. Dicho tubérculo andino significa la misma vida para los aymaras y es uno de los pilares que sustenta su sistema social, muy relacionado con el respeto a la naturaleza. Toda esta cosmovisión se traduce en la celebración de la fiesta aymara del Anata o juego en la traducción aymara.
El Anata o «juego» ritual agrícola se realiza en época de Jullapacha o lluvias. Para los aymaras es el tiempo femenino, tiempo de la Paxsi Mama (Luna) y de la Pachamama. Todos los ritos están dirigidos a las sayañas y aynoqas de la papa, la quinua, la arveja y todo lo que en este tiempo esté floreciendo.
El Anata comienza el 2 de febrero, día de la Virgen de la Candelaria, con la bendición de los productos agrícolas y fundamentalmente de la papa. Todas las comunidades andinas se reúnen este día para agradecer simbólicamente a la Pachamama por la primera cosecha que se realizará después del Anata.
Las familias deben llevar de sus parcelas o sayañas de producción una muestra de los tubérculos extraídos de la chacra. Así, en el lugar más alto del pueblo se reúnen todas las comunidades y comienzan a comer las primeras papas con aji y membrillo.
Tambien se cumple con el floreo o wayñu que es la ceremonia conocida como el matrimonio de los animales. A los camelidos y ganado vacuno se les colocan aretes o t’ikachas de colores además de serpentinas para simbolizar su unión.
http://www.redescuela.org/WikiEscuela/FiestasTradicionalesLaPaz
Quién no se rinde ante el puchero, el plato de la diversidad
31 Ene
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Feria Gastronómica Tambo Bolivia
29 Ene- Chirriadas, piri con leche, pastel de gallina, capirotada y pipián son algunas de las comidas típicas bolivianas que están desapareciendo y que fueron presentadas para su rescate en la primera Feria Gastronómica Tambo Bolivia.
- Las chirriadas son una especie de panqueque elaborado con maíz, acompañado de miel y es un alimento que ha desaparecido a lo largo de los años.
El piri con leche es un alimento a base de maíz molido, servido con leche de chiva, acompañado con hierbabuena y sal. Los dos platos fueron presentados como patrimonio gastronómico campesino de Tarija, que reunió a mujeres campesinas de diferentes comunidades de esta región para poder rescatar las recetas que habían desaparecido.
- «Éstos son alimentos nutritivos que todavía se consumen en las comunidades”, afirmó Zoila Romero, integrante de esa organización en Tarija.
El pastel de gallina es uno de los platos típicos cruceños que dejó de ser popular en esta región hace muchos años y al que se lo conoce tradicionalmente como la lasaña camba. Javier Rivera, socio del restaurante El Aljibe, ubicado en la capital oriental, explicó que la preparación es a base de harina y el jugo es preparado con carne de gallina criolla; “este plato tiene un sabor dulzón” agregó. Este restaurante también presenta diferentes platos en extinción como la capirotada, preparada con charque de cola de res y harina de maíz tostado, similar a un puré con pedazos de carne. El pipián es otro plato rescatado por El Ajibe y es básicamente pollo con salsa de maní tostado. En la feria también se presentaron innovaciones como la paella andina, que en lugar de utilizar arroz como ingrediente principal, utiliza la quinua. “Este plato es muy nutritivo, porque la quinua es rica en proteínas y minerales, además absorbe mejor el sabor de la carne”, afirmó José Castellón, chef de Pimienta y Chocolate Catering de La Paz. La paella chapaca, ofertada por la escuela gastronómica de Tarija Construyendo Capacidades, es otra novedad, “incluye ingredientes netamente tarijeños”, aclara Edwin Viaña, chef de esa escuela. Se la prepara con cangrejos (crustáceo de río), misquincho (molusco) y vino blanco, mezclado con arroz. La Casa del Camba, de Santa Cruz, presentó una gran variedad de platos típicos de la región, uno de los más originales fue el chicharrón y cebiche de cola de lagarto. Otra delegación de Tarija ofreció el lechón a la cruz, preparado sólo con sal y limón y a la brasa. Para cocer el cuero se le añade espuma de cerveza. Fue uno de los platos más demandados. Los visitantes también degustaron del chairo, charquekán, ají de chacana, del altiplano; mondongo, chicharrón, saice, del valle, y majadito, keperí y pacú, del oriente. El encuentro es impulsado por la embajada de Dinamarca, en coordinación con el Comité de Revalorización del Patrimonio Regional
Clasificacion de los Ajies
28 EneClasificación de los chiles, ajíes y pimientos
CHILE DE ARBOL
Este chile pequeño de subido color rojo pertenece a la familia de la pimienta de cayena.
Es tan esbelto como la habichuela verde (ejote) y sumamente bravo. Se usa para platillos que requieren un agudo sabor picoso.
AJI AMARILLO
Este chile mide entre 3 y 4 pulgadas (8cm y 10 cm) de largo y sólo 1/2 a 3/4 pulgada (1 cm a 2 cm) de ancho. Es el picante pedrilecto del Perú, donde se usa para condimentar todo tipo de platillos.
El ardiente y afrutado ají amarillo se vende en tres presentaciones básicas: seco, en polvo o en pasta. Los tres se pueden usar por igual. Si no lo consigue, puede sustituírlo por pimienta de cayena o pimentón (paprika) picante mezclado con una pizca de cúrcuma (azafrán de las Indias) para dar color al plato.
CHILE CASCABEL
La razón para el curioso nombre de este pequeño chile color marrón rojizo con forma de cereza se vuelve evidente cuando se sacude: está lleno de semillas sueltas que suenan cuando se le agita.
Su picante viene templado por un leve sabor dulce con cierto toque de madera fresca y se usa principalmente para preparar salsas.
CHILE PIQUIN
Con este nombre se identifican muchos chiles de pequeño tamaño, redondos, ovalados, ligeramente cónicos y, sobre todo, muy picantes. su color es verde y se vuelve rojo vivo al madurar.
El chile piquín fresco se usa para preparar salsas o para comerlo como acompañante, pero en su versión seca es utilizado molido y espolvoreado sobre frutas y verduras. Es la base de muchos aderezos, entre ellos la salsa tabasco.
Es un chile espontáneo perenne y que aparece en diferentes terrenos. Los cambios de clima, el tipo de terreno en el que crece y la humedad, generan pequeñas diferencias entre ellos.
Su nombre proviene del Náhuatl y significa pulga, por lo que se le conoce tambén como chile pulga,enano, ó guindilla. Este diminuto chile rojo confirma la regla de que entre más pequeño un chile, más pica. Se puede sustituír por pimienta de cayena molida.
JALAPEÑO Y CHIPOTLE
Chile fresco, de color verde fuerte. Su forma es cónica alargada, a veces termina en puntiagudo o chato y es carnoso con piel brillante. Mide en promedio unos 6 cm de largo y 2.5 cm de ancho. Se considera un chile picante o muy picante.
Como chile verde es muy utilizado, ya sea crudo o cocido, en diferentes salsas verdes, salsas de jitomate o salsas de mesa.
Se llama jalapeño porque antiguamente se cultivaba en Jalapa (Veracruz, Mx.), desde donde se comercializaba a otras partes. También se le conoce como cuaresmeño, porque se solía utilizar sólo durante la cuaresma, relleno de queso o atún. Cuando llega a su estado de maduración toma un color rojo intenso y se utiliza indistintamente como el verde.
Cuando se seca se le conoce como chipotle, de color café oscuro, textura arrugada y muy picante. Su nombre proviene del Náhuatl y significa chile ahumado. Se venden secos en los mercados populares para hacerlos en escabeche o adobados; sin embargo, la gran mayoría de los chiles en escabeche o adobados se consumen de lata, y sólo muy pocas personas los siguen preparando en casa.
Puede ver la receta de:
AJI MORRON
Este ají no es picante en comparación de los otros ajís, y su uso culinario es en la preparación de platillos con pasta, carnes, mariscos, y es muy utilizado en la cocina Japonesa y China.
También es muy utilizado para rellenar, tanto de vegetales como los granos de elote, y de carnes .
AJI DULCE Y ROCOTILLO
Este pimiento anaranjado, amarillo o color verde pálido parece una pequeñisima calabaza amarilla. No es más grande que la yema de un pulgar.
El ají dulce se parece al habanero en su intensa fragancia y aroma, pero a diferencia de éste, no pica para nada. Es un ingrediente muy importante en la cocina del Caribe de habla hispana. Si no lo encuentra, sustituya cada 6 ajíes dulces por 2 cucharadas de pimiento (ají, pimiento morrón) rojo picado. También puede sustituír su pariente cercano, el ají cachucha de Cuba, en cantidades iguales.
Otros sustitutos similares a los ajíes dulces son los chiles rocotillos o rocotillo peppers.
CHILE MALAGUETA
El chile Malagueta es imprescindible en la cocina Brasileña. Este pequeñín acanalado rojo o verde por lo común se vende seco, pero aveces también se prepara en escabeche.
Se usa para animar el sabor de las salsas de mesa.
CHILE HONTAKA
Este chile rojo pequeño, delgado y arrugado es originario del Japón.
La cocina Peruana saca mucho provecho de su intenso picante. Si no lo encuentra, sustitúyalo por pimienta roja molida.
CHILE MULATO
Este pariente del chile ancho, también se obtiene secando el poblano.
Mide entre 3 y 4 pulgadas (8 cm y 10 cm) de largo y tiene la forma de un triángulo alargado. su piel es muy arrugada y lustrosa, color marrón oscuro o negra. El sabor es terroso, rico y ahumado, con toques de tabaco y chocolate. No pica mucho, sobre todo si se le saca la semilla. Constituye un ingrediente clave del clásico MOLE POBLANO MEXICANO.(mole rojo)
CHILE ROJO DE NUEVO MEXICO
Estos chiles también se conocen como chiles de ristra, ya que muchas veces se atan unos con otros. Alargados, de piel lustrosa y lisa y no muy picantes, por lo común se muelen para preparar el chile en polvo de Nuevo México. También se venden enteros para salsas. En ciertas partes de Texas se conocen como chiles colorados.
ANAHIEM
Este esbelto chile mide entre 6 y 8 pulgadas (15 cm a 20cm) de largo y entre 1 y 1 1/2 pulgada (3 cm a 4 cm) de ancho. Es entre leve y medianamente picante, con un sabor a hierba parecido al del pimiento.
Por su tamaño, el chile de Anahiem se presta muy bien para rellenos. A veces se usa para preparar chiles verdes no muy picantes enlatados. Cuando se madura, este chile se conoce como chile rojo de California.
AJI MIRASOL
Este chile se parece al ají amarillo, pero es de mayor tamaño, más oscuro y sólo medianamente picante. Su sabor afrutado es muy apreciado en México como ingrediente para el mole amarillo, mientras que en el Caribe de habla hispana, se usa en diversas salsas.
CHILE SERRANO
Es un chile verde, pequeño no más grande que el dedo meñique, mide de 3 a 5 cm de largo y 1 cm de diámetro, es cilíndrico y muy picante. También se le conoce como chile verde, ya que se consume exclusivamente fresco en salsas y encurtidos. Toma su nombre del lugar donde es cultivado, que son las sierras de los estados de Puebla, Hidalgo y México.
Se puede comer crudo, cocido, asado o frito. cuando está crudo generalmente se muele y se mezcla con otros ingredientes para hacer diferentes salsas, entre ellas la llamada salsa mexicana o el guacamole. Cuando es cocido se utiliza para salsas como la ranchera o salsa verdecocica.
CHILE JAMAIQUINO
El chile Jamaiquino, conocido como Scotch bonnet con frecuencia se confunde con elhabanero. Si bien se le parece, el jamaiquino por lo común es amarillo. También su forma es un poco diferente. como lo indica su nombre (bonnet es una especie de gorra de mujer), tiene más bien forma de gorra que de nuez.
CHILE GUAJILLO
Es un chile seco, de color café rojizo, piel lisa y gruesa y con forma triangular alargada. Suele medír unos 10 cm de largo y 3 cm de ancho. Esta especie se utiliza en la preparación de los platos al ajillo que requieren toque rojo y picante de este fruto, así como en todo tipo de guisos con puerco, pollo, res, o cualquier otra carne, o como parte de moles, adobos, salsas picantes, etc.
La mayoría de las veces se usa mezclado con otros chiles, porque solo no produce una buena salsa. Se aconseja ponerlo en remojo antes de ser usado y colado sobre las salsas, pues la mayoría de las veces la licuadora no logra molerlo del todo.
Existen tres variantes de este tipo de chile; el guajillo ancho, que no es picante, el guajillo chico, que es de picor moderado, y el guajillo puya, que es muy picante.
CHILE ANCHO (poblano-pasilla)
Chile seco de color rojo oscuro, de sabor poco picante, que procede del chile fresco conocido como poblano. Es de forma triangular, con textura rugosa, brillante y flexible al tacto. Cuando se pone en remojo, adopta un color ladrillo muy llamativo, por lo que generalmente es utilizado como colorante en muchos guisos.
Otro nombre que adopta el chile ancho es el de chile para guisar, ya que es muy utilizado en salsas para guisos de cualquier tipo de carne. Se puede usar cocido o crudo, tostado y sin semillas y con él se hacen todo tipo de moles, adobos y diferentes clases de salsas picantes.
CHILE HABANERO
De color verde claro y con tonalidades amarillas y anaranjadas brillantes cuando madura; el chile abanero es posiblemente el más picante de todos. Su textura es suave y su tamaño aproximado es de 4 cm de largo y 3 cm de ancho.
Su zona de cultivo está cituada en Campeche, Quintana Roo y Yucatán (México). Toma el nombre de su procedencia, porque se cree que fue introducido a la Península de Yucatán vía Cuba.
No se usa seco. Se come fresco, crudo, asado, o cocido. Se pica crudo para hacer ciertos tipos de salsas y se muele para salsas muy picantes.
Historia del Confite de Sucre
27 EneCartilla recupera Carnaval de los siglos XVII a XX
El Carnaval, manifestación colectiva de alegría y diversión, se viene festejando desde tiempos remotos en todas las ciudades, provincias y comunidades del territorio boliviano, cobrando en cada una de ellas modalidades diferentes dentro de un marco típico de humor, picardía y esparcimiento.
El docente de la carrera de Historia de la Universidad San Francisco Xavier, Guillermo Calvo, en una cartilla carnavalera, pretende brindar algunos apuntes históricos sobre el carnaval en Sucre entre los siglo XVII y XX. Posteriormente, este documento servirá de base para escribir una memoria.
En el documento se cita a los Confiteros en la ciudad de La Plata, que elaboraron los confites en Sucre desde la segunda década del siglo XVII.
En el documento se hace referencia que ya en 1627 existían acuerdos económicos entre mercaderes y artesanos para la fabricación y venta del confite.
Es así que en 1642, don Bartolomé Francisco de Mendoza alquiló un ambiente para dedicarlo a la venta de confites, géneros y otros enseres básicos en la esquina de Santo Domingo (hoy calles Daniel Calvo y Simón Bolívar). Para su fabricación el documento señala que se necesitaba: una paila de cobre, una roldana, azúcar, leña y cargas de carbón, y para la exhibición de los confites era necesario un aparador.
La cartilla también cita el festejo del Señor de los desamparados y la fiesta de compadres.
Este santo está en el beaterio de Santa Rita y desde las últimas décadas del siglo XIX se constituyó en el centro de culto para iniciar la tradicional fiesta de compadres.
Para esta fiesta se celebraba una procesión en el día de los Compadres. Los devotos salían del Beaterio de Santa Rita y recorrían las principales calles de la zona.
En el documento se hace referencia un poemario carnavalero del siglo XIX, con su contenido histórico, político y picaresco, del cual existe transcrito.
Sucre/CORREO DEL SUR
Alasitas: Origen, Dinámicas y Ritualidad
24 Ene| Feria y encuentro con el imaginario colectivo paceño | |
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No sólo el hip hop, los graffiti o los festivales de teatro hablan sobre la cultura urbana de La Paz, la feria anual de Alasitas es otro elemento importante del moderno imaginario de los paceños. Un encuentro en el que se puede comprar cualquier objeto anhelado y posible de conseguir en la vida real, por lo que expresa la capacidad/aspiración productiva –y el deseo– de cada ciudadano.Para estudiar el fenómeno de la Alasita, que hasta ahora se expandido, según el diario La Razón, a 13 ciudades y cuatro países, el investigador Nelson Martínez Espinoza partió de un análisis de la cultura urbana paceña y de la producción de imaginarios sociales.Entonces, dice, la Alasita “es un evento sui generis de producción de imaginarios urbanos en la ciudad de La Paz”, un encuentro citadino que, salvo tal vez por el Carnaval, no se puede apreciar en otras ciudades de América Latina.Y es que al mediodía del 24 de enero de cada año, los habitantes de la ciudad de La Paz acuden a la feria (que luego se extiende hasta por tres semanas), instalada en distintos puntos de la urbe, para adquirir sus objetos de deseo en miniatura. Una casa, un carro, una computadora, un pasaje de avión, millones de dólares, todo en miniatura se pone al alcance de cualquier bolsillo.A pesar de ser un acto de masas, la satisfacción individual de participar surge de la identidad que vincula al ciudadano con su ciudad y su cultura.
Los emblemas principales de la Alasita son el antiguo dios de la abundancia (convertido ahora en Ekeko) y las illas (representaciones de objetos a escala), son los elementos indígenas de la festividad que se han conservado con sus respectivas mutaciones. Las illas, por ejemplo, representaban a los animales, la producción agrícola y otros elementos de la naturaleza, pero actualmente representan bienes materiales de consumo masivo.
Según Nelson Martínez, lo primero que llama la atención de la feria de Alasita es su carácter masivo y su capacidad de movilizar a casi toda la población, “una movilización cultural de identidad que se va expandiendo, (pues) tenemos registros (de que sucede) en Buenos Aires, el norte de Chile y Perú”.A pesar de que la identidad indígena aymara es la productora y reproductora de este fenómeno, se trata más bien de una miscelánea de visiones mestizas, católicas e indígenas que producen y reflejan un imaginario colectivo. “Es el imaginario de los ciudadanos expresado en las miniaturas para amplificar sus posibilidades de futuro, de metas de producción, de capacidad productiva”, dice Martínez. Y esto significa que las personas acuden a buscar aquello de desean, pero a la vez aquello que tienen posibilidades de conseguir en la vida real. Martínez explica que en la Alasita de La Paz se expresa “el imaginario que tiene que ver con capacidad productiva (individual), no es un imaginario que se da en función a la capacidad de acumular riqueza y bienes”. A pesar de ser un encuentro masivo, las personas acuden a la Alasita en función de intereses personales y no de una receta colectiva. Lo que se compra o se desea no es para la comunidad, sino para sí mismo y para su entrono familiar. “Eso define una acción específica en la feria de Alasita –dice Martínez–, uno va a buscar lo que puede lograr, lo que ansía, lo que uno espera y desea”. Por eso se trata de un ritual en el que las personas se marcan una meta a futuro. Una vez que las personas adquieren sus objetos de deseo, suelen ir a bendecirlos con el sacerdote católico o con el yatiri (adivino aymara), o a ambos sin importar el orden. Martínez dice que esto también es importante porque cada quién construye su propia norma dentro del mismo ritual. El investigador conoció a un grupo de bolivianos en Canadá, por ejemplo, que obligaba a los demás a elevar una oración antes de empezar el ritual de la compra, etcétera. Esa costumbre puede continuar o desaparecer, sólo es una demostración de que pueden añadirse elementos nuevos constantemente, como parte de una construcción colectiva e imaginaria. Alasita es, por tanto, “ese imaginario poderoso que ha subsistido por cientos de años y que hace que los paceños se encuentren con su identidad, pidiendo algunos objetos o sueños anhelados para fijarse como meta y, en función a eso, establecer su ritmo de vida”. Martínez advierte que a pesar de que a lógica de vivir en ciudad distancia a un ciudadano de otro, esta práctica de cultura urbana paceña congrega a todos en un escenario (Alasita) para encontrarse en un acto ritual y de entretenimiento. El comunicador e investigador de las culturas urbanas Nelson Martínez Espinoza puede ser contactado a través del correo pucarani@gmail.com.
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Alasitas en honor al Ekeko
24 EneAlacita, Alasitas o Alasita o Alacitas
24 Ene
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La Alasita nació en el pueblo de Ayata
24 EneA decir del autor de la nota
Por Milton Loayza Mejía
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Muchos investigadores y autores afirman que la Alasita nació en la hoyada de la ciudad de La Paz, no sabemos las fuentes en las que se basan, pero lo concreto y real es que la Alasita tiene su origen en los valles de la provincia Muñecas, en el pueblo de Ayata, donde cada año en el mes de mayo, para la fiesta del Señor de la Cruz, los campesinos de distin-tas comunidades participan de esta festividad, la misma que comienza con una serenata de kantus. El pueblo, previo a esta festividad se prepara con mucha expectativa, para ofrecer todo tipo de productos, comidas, chicha, guarapo y una variedad de masas hechos de maíz y trigo.
Esta feria se realiza todo el día en el Calvario de la población, la gente viene de las comunidades que están alrededor del pueblo y de estancias muy lejanas, trayendo sus productos como maíz, papa, oca, poroto, charque, leche, haba, etc. Los originarios acostumbran comprar productos que ofrecen los vecinos de Ayata, especialmente masitas con figuras de caballos, asnos, llamas, tantahuahuas, escaleras, con la ilusión de hacer realidad una de estas representaciones. En el mes de noviembre para la fiesta de Todos Santos, es todo un acontecimiento, los que han adquirido esas masas con anticipación buscan un compadre o padrino y challan emotivamente. A veces hasta perder la cabeza con tanta bebida. Luego viajan al Perú para hacer realidad comprando lo que la casa necesita.
También se exponen una variedad de animales: conejos, gallinas, ovejas, cabras, mulas, burros, etc. Dentro de los productos agrícolas se ofrecen las siguientes verduras como cebollas, lechugas, nabos, repollos, zapallos, etc. Esta feria se la realiza desde tiempos inmemorables. La alasita en la población de Ayata tiene una característica, se intercambia productos con maíz, papa, oca, lacayote, coca, achiuete, sal, etc. Y muy poco se hace la compra monetizada. La mayoría hace el trueque de los productos con la esperanza de que estos no falten durante el año. Se compran cosas vivas pero siempre con la esperanza de que se multiplique esa fe.
En cuestión de platos se ofrece una variedad de comidas típicas del lugar, como ají de arvejas, ají de papaliza, chairo de kaya, lawa de maíz, etc. En cuanto a productos de cerámica se ofertan ollas de todo tamaño, tostaderas, chatos, chuas finas para hacer chicha. Esto generalmente se lo hace mediante el trueque, en épocas pasadas no existía la venta con billetes, esta costumbre hasta la fecha sigue existiendo.
Por tanto, se concluye que estas costumbres ancestrales que existen en la población de Ayata, fueron copiadas por los comerciantes y trasladadas a la ciudad de La Paz. Esta tradición en la población nunca tuvo como objetivo de buscar beneficio económico, sino al contrario, que la Pachamama provea lo necesario y que no falte los productos básicos, a diferencia de la ciudad donde se impuso el ekeko, que es representado como el dios de la abundancia y la fecundidad, entrando en una contradicción andina, donde el aymara y el quechua nunca hizo acumulación de riqueza sino simplemente busca tener lo necesario.
Los nuevos tiempos y la modernidad pudo imponerse ante esta tradición ancestral y que también se encargó de monetizar y convertirlo en un comercio esta tradición ayateña.
No se tiene datos de esta costumbre, tam-poco existen investigaciones, pero lo cierto es que en la provincia Muñecas, en el pueblo de Ayata, la Alasita se lo realiza desde tiem-pos ancestrales y con el tiempo tomó fuerza y se expandió hasta la ciudad de La Paz.
Las Alacitas y El Ekeko
22 Ene
La Paz, conocida también como Chuqiyapu Marka, es poseedora de múltiples tradiciones y fiestas andinas heredadas de la colonia y la república. Una de esas tradiciones es la feria de la Alasita que desde antes de la colonia se celebraba en honor del diminuto ídolo llamado Ekeko.
Se inicia cada 24 de enero y permanece por dos semanas en el área ocupada anteriormente por el zoológico municipal. Su mayor característica es la exposición de miniaturas elaboradas por los artesanos especializados en hojalatería, yeso, confección de ropa, comida, pastas, madera y otros.
Al Ekeko se le atribuyen poderes mágicos capaces de atraer la buena fortuna y la riqueza material. De ahí que se lo represente con semblante de un mestizo, vestido a la usanza de los cargadores, y cargado de víveres, electromotores, autos, billetes; todo en miniatura.
El Ekeko y su feria tienen un remoto pasado. Ni la misma tradición oral de los pueblos andinos coincide en una versión definitiva. Existen sin embargo esculturas y cerámicas que sugieren la veneración del dios desde la propia Tiwanaku. De lo que debe estarse seguro es de que las sublevaciones indígenas de 1781 y el sitio de Tupac Katari a La Paz, sumaron devotos de la virgen de Nuestra Señora de La Paz y popularizaron la creencia en el dios de la abundancia (Ekeko-Iqiqu).
De allí en adelante la religión católica y las creencias andinas volvieron a juntarse para dar origen a otra fiesta de rasgos mestizos y su feria. De allí que la Alasita (palabra derivada de Alasita, comprame pues, variación a su vez del verbo Althaña, comprar) sea la expresión de la religiosidad católica del pueblo y su inclinación de recurrir a las deidades andinas para alcanzar los favores de la fortuna y la salud.
Años después de los alzamientos indígenas, las autoridades locales institucionalizaron la procesión de la virgen cada 24 de enero y la consiguiente feria de artesanías. Los anales refieren una fiesta fastuosa, al extremo de que los propios curas y familias opulentas solicitaron aminorar tal derroche y suprimir las danzas de los originarios, por cuestión de «decencia». Se mantuvo en cambio la romería de la virgen; y ni en la república se volvió a la magnificencia de los años iniciales.
Desde entonces se acostumbra comprar miniaturas a las 12 del mediodía. Una vez challados (con coca, alcohol, esencias andinas) por el yatiri (sabio aymara), pasan por la bendición del sacerdote católico y son llevados a casa. Esta tradición se mantuvo y creció gracias a la migración del campo.
Ya se anotó que el Ekeko viene cargado de todo. Su apariencia urbana lo hace parte del mundo mestizo, donde el saco al estilo europeo se complementa con el pantalón hasta el tobillo del antiguo pongo aymara, el lluchu y las abarcas.
Su nombre está en la lista de personajes extraños, así de extraños como el Tío de la mina y el Kari Kari. Pero su condición benefactora requiere atenciones especiales, caso contrario puede invertirse su papel.
A las artesanías en miniatura, se suman los periodiquitos. El primero fue la «Epoca», 24 de enero de 1846, que medía 160 x 167 mm. a dos columnas y cuatro páginas, con el lema de: Dios, Patria y Libertad; con noticias, avisos, comunicados, humor. Fue todo un éxito. Este periodiquillo se editaba en la imprenta Paceña hasta 1860. Llegó hasta el número 20. Después, se publicarón otros periodiquillos con diferentes características los más llamativos fueron: «El Cholo» (1850), «El Artesanito» (1860), » El Gualaichito» (1864) y la «Pulga» (1866).
La feria cambió muchas de sus peculiaridades iniciales, como la compra de artesanías con botones amarillos, llamados «tapa balazos». Hoy se lo hace con dinero corriente.
Fuente: http://www.cultura.gov.bo/empresas/cultura/Fiestas_Tradicionales/alasitas.asp
Alacitas. Feria de las Miniaturas
20 EneAgencia de Noticias Fides
Los paceños viven con intensidad la Alasita, que buscará este año revalorizar la figura del Ekeko, además de ofrecer una variedad de miniaturas que van desde los tradicionales billetitos, casas, vehículos, títulos profesionales, masitas, dulces hasta los enseres de la línea blanca consistente en refrigeradores, televisores LCD, computadoras, lavadores refrigerados entre otros productos.
De acuerdo con el municipio paceño, se espera que un total de 56 asociaciones y 4.000 expositores y artesanos participen de la feria de las miniaturas, que este año se presenta bajo el lema «Alasita, Ekeko punchawipa, sum jaqaña suyt’añani qatuqañani, chuquiyapu suma ñiqi marka» que traducido al castellano quiere decir «Fiesta del Ekeko, de esperanza y el bienestar. La Paz, ciudad maravillosa».
La feria de la Alasita, que significa «cómprame» en aimara, es una de las tradiciones más antiguas de la cultura andina que se celebra cada año, el 24 de enero, cuando los paceños bendicen al mediodía las miniaturas que representan sus aspiraciones materiales. Esta tradición se extendió en todo el país y es revalorizada por los bolivianos que viven en el exterior como en Argentina y Brasil.
El achachairú desata una fiesta comercial en Porongo
17 EneExisten 300 productores y una superficie de 700 hectáreas con árboles que este año registran una producción abundante. Este domingo se realizará la Fiesta del Achachairú en Terebinto
Lo que faltan son manos. Manos para cosechar esos frutos anaranjados que cuelgan de los árboles de achachairú en el municipio de Porongo.La fiesta ya está desatada y no parará hasta que caiga la última fruta. Por las calles de Porongo transitan vagonetas con canastas en sus parrillas y se meten a los campos donde la cosecha arranca antes de que salga el sol.Todos los datos son alentadores. Ángel Meneses, director de Desarrollo Productivo del municipio de Porongo, dice que existen 300 productores que tienen plantaciones en 700 hectáreas. Tan bien les va que se estima que la producción llegará a superar los tres millones de frutos o su equivalente a 3.400 canastas. Eso, en plata es más o menos Bs 784.00 que queda en el pueblo, puesto que los intermediarios doblan el precio en los mercados de Santa Cruz de Bs 20 a Bs 40 el cien de achachairú.Don Juan Ibáñez es uno de los productores tradicionales de Porongo y, cada vez que mira sus árboles, una sonrisa amplia se le dibuja en su rostro. La forma en la que él, como otros, cierra el negocio, es que vende toda su producción a una persona, quien se encargará de realizar la cosecha y de hacer llegar las frutas hasta Santa Cruz.Jovita Rivera es una de las que se dedica a comprar el producto cuando aún está en los árboles, contrata a dos cosechadores y por la madrugada llega a La Ramada para comercializar los achachairuses. “Cuando llego al mercado los comerciantes me quitan de las manos los frutos porque hay mucha demanda”, dice emocionada.http://www.eldeber.com.bo/el-achachairu-desata-una-fiesta-comercial-en-porongo-/140117233019
Diccionario Aimara – Quechua
16 EneLes sugiero tener a mano estos enlaces pues con ellos puede traducir palabras escritas en quechua o aimara, que suelen aparecer en mi blog.
http://www.katari.org/diccionario/diccionario.php
http://www.folkloredelnorte.com.ar/diccionario.htm
http://www.perou.org/dico/index.php?lg=es
http://www.profesorenlinea.cl/ChileFolclor/DiccioQuechuaAymara(f)-%20(g).htm
























































Quiero darte las gracias de nuevo por haber pensado en mi para este premio. Los invito a visitar el blog de Marina, que estoy segura les gustara y sera de mucha utilidad para conservarse saludables.
https://consejonutricion.wordpress.com


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uuuh tiene una pinta deliciosa y golosa! en mi hogar gusta mucho el dulce de leche, seguro que les encanta, gracias!
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Muy buen post! Me encanta siempre lo que subes. Un abrazo grande desde mi buenos aires querido!
Maravilloso! Me ha encantado tu post y por cierto, buen blog. Un abrazo fuerte desde argentina!
Cristina Gracias x responderle a Facundo la intención es apreciable ... En realidad en Aiquile se prepara la "leche de coco" es de origen vegetal, del coco, un tipo de palma que producen en Chuquisaca, en Tarabuco... Decía la leche de coco se prepara moliendo el coco en batan de piedra, hasta obtener una masa pastos y de allí obtener su "leche" (jugo del coco) y luego se hace hervir con canela y clavo de olor en agua. Se sirve caliente con pastel de queso. No contiene nada de origen animal y tampoco alcohol.
Si puedes darte una escapada por los valles tanto del sur de Cochabamba, norte de Chuquisaca y norte de Potosí encontraras exquisiteces muy peculiares y propias a ser descubiertas y degustadas que también aportan al patrimonio de la cocina boliviana.
Muchas gracias por tan valioso blog y aporte al mundo Cristina.
PD: Sabes donde se puede encontrar regaliz en Cochabamba?
Que hermoso blog!!! Gracias por todo la compilación y tu tiempo.🤗🤗🤗🤗
Se ve increible. Lo voy a hacer
Gracias
Hola Cristina un gusto saludarte despues de mucho tiempo, yo sigo en la Cronica Gastronomica y ya van como siete mis libros sobre este tema apasionante
Antonio Jesus, gracias por tus palabras y seguirme. Una salsa tan fina no puede ser con manteca...tiene que ser mantequillas, gracias por hacerme notar, muchos saludos y a la orden para cualquier consulta- Abrazos
Primero gracias por ilustrarnos con tu blog, sigue así, te seguimos en muchos paises, pero en esta receta quisiera que me aclararas una duda, en la salsa de nueces, cuando te refieres a la manteca quieres decir mantequilla?
Hola! Yo he sido siempre una ratona, me chifla el queso! Pero desde que tengo fibromialgia y como consecuencia síndrome de colon irritable he dejado todos los lácteos y debo decir que, mi cuerpo lo nota!
Ahora tomo frutos secos y levadura nutricional para hacer "quesos veganos", de hecho en mi blog hablo de ella, para que al menos mis compañeros de enfermedad sepan que el queso y los lácteos en general, inflaman y que es un mito que sin ellos, nuestro organismo carezca de calcio.
Buen artículo, a ver si el mundo va tomando conciencia y come más sano.
Un saludo.
Que rico, me recuerda a las vendedoras de dulces en las calles en La Paz, todos hechos a mano como los quesitos,tablillas,pitu, los extranjeros de la Argentina como los Sugus,Marilu,etc.
Mi adorado papi me traía de Potosí y Sucre los dulces hechos en los conventos.
Gracias por la receta.
El choripán en Chile es otra cosa, que bueno aprender de otros países, gracias por compartir.
Excelente tip me funciono excelente mil gracias. Saludos.