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> Cambios cognitivos
> > Los cambios cognitivos > se asocian con procesos mentales como sensación y percepción, > memoria, inteligencia, lenguaje, pensamiento y resolución de > problemas. > > Los adultos mayores toman > más tiempo en codificar, almacenar y recobrar información, es decir, > se aprende menos rápido y con repetición, pero el funcionamiento > ocupacional y social NO se deteriora. La memoria remota casi no cambia > pero la reciente declina con la edad así como la capacidad para > encontrar palabras. Estas alteraciones son fuente frecuente de > chistes entre los mismos que las padecen. Por ejemplo, una mujer le > pregunta a su > amiga: ¿“como > dices que se llama ese alemán que me hace perder la cabeza? > Alzheimer!”- > responde su amiga. Consuela saber que el conocimiento, la sabiduría y > la creatividad a menudo crecen hasta el final de la vida y que en > general, la satisfacción con la vida es tan buena, si no mejor, que en > la juventud[2]. > > Cambios emocionales > > Tal vez lo más difícil de > la vejez es aprender a manejar los cambios emocionales que trae > consigo. Con el paso de los años van surgiendo incertidumbres y > expectativas difíciles de resolver que pueden conducir a estados de > depresión y desesperanza si no se enfrentan con actitud reflexiva. > > Incertidumbre: Después de los > 60 años, comienzan a ser frecuentes algunas preguntas: > ¿Qué me espera en este > resto de vida? ¿Podré seguir siendo útil y capaz de cuidar de mí > mismo? > ¿Perderé mis facultades mentales y mi vida perderá su significado? > ¿Cómo cambiará la gente al relacionarse conmigo y qué tan importante > soy para los demás? Las respuestas a menudo son indefinidas e > imprecisas y entonces recurrimos a la ilusión de evadirlas haciendo > dietas mágicas, consumiendo brebajes, montones de vitaminas y > suplementos y practicando > rompecabezas y otros ejercicios mentales. > > Aprender a manejar la > incertidumbre es quizás el ejercicio intelectual más importante en > este tramo de la vida. > > > CÓMO VIVIR EL ÚLTIMO TRAMO > DE LA VIDA > > > Llegar bien > > Durante el viaje es > muy importante enfrentar el último tramo del viaje con salud y medios > económicos adecuados para sortear los cambios que traen la jubilación > o el retiro. Comenzar con hábitos saludables desde joven o adquirirlos > de > inmediato: ejercicio, dieta sana, dormir suficiente, moderar el > alcohol, y dejar el tabaco. Nunca es tarde para empezar: dejar de > fumar a los 60 años de edad disminuye 50% el riesgo de morir > prematuramente. En lo económico, habrá menos oportunidades de ser útil > a pesar de la experiencia y el conocimiento acumulados, pues > competimos con una sociedad que prefiere a los jóvenes en el mercado > de trabajo. Por eso, una condición que debemos adoptar es la > austeridad, que supone vivir dignamente con menos ingresos; prescindir > de cosas innecesarias, suntuosas, superfluas, favorece el ahorro y > alivia el reajuste económico que puede traer consigo la jubilación o > el retiro. Puede ser conveniente considerar, si el “nido ha quedado > vacío”, cambiar la vivienda y conseguir ahorros sustanciales. > > Tomar conciencia > > Es de vital importancia > aceptar que el peso de la vida se vuelve cada vez más incómodo, pero > que no podemos sucumbir ante él. Enfrentar múltiples incertidumbres, > temores (sobre todo al rechazo), nostalgias, recuerdos, pesadumbres, > arrepentimientos es una tarea de aprendizaje que nos permitirá llevar > con dignidad ese peso en el último tramo. Algo que ayuda enormemente > en esa tarea es llenar la pizarra. > > > Llenar la pizarra > > En el último tramo de vida > se llega natural e inexorablemente a una situación cuyas condiciones > son inevitablemente distintas. Un nuevo proyecto de vida para el > tramo que queda de vida requiere poner claramente en la pizarra > mental las respuestas a tres preguntas definitivas: ¿Qué quiero ser? > ¿Qué quiero hacer? ¿Qué quiero tener? > > > > Ser: Primero, > debo aceptar que ya fui! y que debo aprender a ser otro. > Debo aprender a > encontrarle un nuevo sentido a la vida cotidiana y no enclaustrarme. > Advirtiendo mis limitaciones, debo proponerme a aprender algo nuevo: > voluntario > social, músico, el mismo profesional sirviendo a menos afortunados, > jardinero, pintor… Sobre todo, si no aprendí antes, debo ser capaz > de perdonar, pues es condición necesaria para amar. > > Hay que olvidarse de la > utopía del ocio ilimitado en la vejez; el ocio puede convertirse en > ansiedad y angustia existencial que pueden ser muy perjudiciales; el > ocio contemplativo y creador es para genios; querer dormir hasta bien > tarde, casi nunca es posible, pues cada vez menos necesitamos dormir 8 > horas; leer y escuchar música son opciones que deben administrarse > bien para evitar la monotonía. Escribir es una forma de usar bien el > tiempo libre y es muy gratificante, pero requiere disciplina. > > > Hacer: Más que > hacer algo, la clave es hacerlo con otros; familia, amigos, vecinos. > Inventar algo nuevo y fácil de hacer: una tertulia, un juego, viajes, > leer, pintar, cultivar flores, hortalizas, etc. Hay que evitar en lo > posible la inactividad, pues conduce a estados de apatía, soledad y > descuido personal.> > En este tramo de vida hay > más oportunidades de realizar sueños pues ya hemos descargado la > mayor parte de nuestras obligaciones con los demás: hacer un viaje a > ese lugar que siempre soñamos, hacer un crucero, o volvernos a sentir > inmortales lanzándonos en paracaídas…> > Tener: Ya tengo lo > que pude o lo que quise: amigos, satisfacciones, dinero, > poder, prestigio. > Tener lo que necesito se facilita si aprendimos > a ser austeros con > el paso a la jubilación o el retiro. Además, si > aprendí a no tener > odio, envidia o avaricia, estaré a salvo de las > enfermedades más peligrosas del > corazón. Y si supe tener amigos, sólo hay una cosa > mejor que tener nuevos > amigos: conservar los viejos. Por algo Seneca dijo que > “al repasar lo ya > vivido, la felicidad que he podido disfrutar se > debe principalmente > a la amistad”.> Dónde y > Cuándo? > > El peor > escenario para manejar la fragilidad del envejecimiento es > la práctica > mercantilista de la medicina, pues ella se caracteriza por > una avalancha > de > exámenes de laboratorio, procedimientos y tecnologías > usualmente poco > asequibles por lo costosas y no siempre efectivas ni exentas > de riesgos, que > solo arrojan un mar de datos donde cada vez más se ahoga el > médico. Él olvida > fácilmente que quien está siendo medido o intervenido es > un ser humano con > ansiedades, incertidumbres y expectativas. Es el paciente > frágil que, > envejeciendo, le recuerda el principio sagrado de > “primum non nocere” y > las virtudes de la compasión y el respeto que un buen > médico debe tener > por sus pacientes. Atul Gwande, en su magnífico libro > “Being mortal”[3] dice que hay cuatro preguntas que deben > guiar > las decisiones del paciente que está al final: > ¿Cuál es su > entendimiento > de la situación y de los resultados que potencialmente > vendrán? ¿Cuáles son sus > miedos y cuáles son sus esperanzas? ¿Cuáles son los > sacrificios que está > dispuesto a hacer y cuáles no? y ¿Cuál es el curso de los > hechos que satisfacen > de manera más cercana sus expectativas dada la realidad de > la situación? > > Cómo es > > En conversaciones > ocasionales en las que surge el tema de la muerte, es > frecuente que la > gente diga que lo ideal es morir súbitamente o por un > infarto fulminante. Esto > le ocurre solo al 10%, mientras que al 90% le espera el > deterioro gradual final > con profundo impacto en la persona y sus > cuidadores. Los médicos > tiene poco o ningún entrenamiento en manejo del proceso > final, y menos > aún, la familia.
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Quiero darte las gracias de nuevo por haber pensado en mi para este premio. Los invito a visitar el blog de Marina, que estoy segura les gustara y sera de mucha utilidad para conservarse saludables.
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