Carla Hannover / La Paz
El colorido de las frutas y verduras y el aroma de los pescados a la parrilla se apoderaron del Parque Urbano Central, que recibió ayer a los productores del valle de Zongo, ubicado al noreste de la ciudad, en una feria de productos agropecuarios. Papayas, cocos, chocolates y arroz ecológico, entre otros artículos, fueron las ofertas de la feria que reunió a más de 60 productores de esa región.
«Están bien nomás los precios”, comentó doña Mariela Flores mientras recorría la feria con un enorme coco en la mano. La fruta fue una de las más consumidas ayer por quienes se dieron cita a la feria, pues su precio no superaba los cinco bolivianos. «La gente se está llevando hartos cocos para combatir el calor y porque están regalados”, agregó doña Zulma Villanueva, quien junto a las frutas comercializó chocolate, yuca y arroz ecológico, «ese que no está fumigado”, aclaró.
Desde temprano, cerca de 60 productores de las comunidades de Kelequelera, Buenos Aires, Yurumani, Zongo Choro, Huayllipaya y Tiquimani, entre otras, acomodaron sus productos con la esperanza de una venta masiva.
Cerca del mediodía, doña Marina Ortiz pedía que la feria se extienda un día más, pues aún no había terminado de comercializar la montaña de papayas que trajo desde KeleKelera. «Las estamos rematando a dos bolivianos las más pequeñas y a cinco bolivianos las más grandes. Quisiera quedarme un día más para no volver con el producto”, dijo.
Sucede que los paceños que se dieron cita a la feria, al menos los que fueron cerca del mediodía, cayeron seducidos por los aromas que despedían los stands del área de gastronomía. Allí los comensales hacían largas filas para comprar un plato «bien servido” de la tradicional wathia, de chicharrón de trucha, de charquekán de llama o de sábalos y truchas a la parrilla que en cuanto a precio no superaban los 30 bolivianos.
Ni hablar de la sajta de trucha, que doña Ximena Caero preparó para la feria. «La sajta de trucha es similar a la de pollo, porque lleva papa, tunta y jigote, salvo la carne que es la de pescado y su preparación porque se la hace cocer al vapor”, contó. «Este plato ha sido el primero en agotarse y ni siquiera es la una de la tarde (13.00)”, agregó contenta.
Mientras algunos hacían fila por los platillos, otro grupo de gente se dio cita a la feria para participar en la elección de la Cholita de Zongo 2016, evento que se desarrolló como parte del programa cultural del encuentro.
Uno de ellos fue el subalcalde de la zona Gabino Cadena, quien hizo de jurado. «Se decidió realizar la elección de la Cholita de Zongo en el marco de esta feria porque queríamos aprovechar la masiva concurrencia de la gente”, explicó Cadena a Página Siete. El título recayó sobre Sonia Jurado, una joven de 20 años de la comunidad Llaullini. La elección estuvo amenizada por un grupo de bailarines de saya que participó en el evento.
Si bien el encuentro permitió promocionar los productos de esa localidad, también posibilitó a sus habitantes hablar sobre las necesidades que tiene el sector. «Zongo está olvidada por las autoridades. Faltan buenos colegios, por eso me vine a vivir aquí, a la ciudad, con mis hijos”, contó doña Rosa Esperanza, quien comercializó empanadas de Zongo, además de lima y coca. «Ojalá pronto se puedan ver mejoras en el municipio”, dijo.
Datos de Zongo
- Pisos El valle de Zongo alberga una variada cantidad de pisos ecológicos, en alturas que van desde los 6.088 hasta los 800 metros sobre el nivel del mar.
- Habitantes El municipio de Zongo tiene cerca de 5.000 habitantes, que se dedican en su mayoría al cultivo de productos ecológicos.
- Ubicación El valle de Zongo se encuentra ubicado al norte de la ciudad de La Paz, en los contrafuertes orientales de la Cordillera Real. El valle está atravesado por el río Zongo, que nace de los deshielos del Huayna Potosí y termina en el río Coroico.
- Coca Zongo es un centro importante de producción de coca, muy cotizada por ser considerada «dulce” y agradable para masticar. De ahí que en la feria, la hoja fue uno de los productos más populares.
- Historia El valle de Zongo era importante económicamente en el incario, según la documentación dejada por los españoles durante la Colonia. En la actualidad se pueden observar restos arqueológicos en forma de caminos y sistemas agrícolas, construcciones arquitectónicas y hasta restos de pueblos abandonados de las culturas tiwanacota e inca.
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