| Feria y encuentro con el imaginario colectivo paceño | |
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No sólo el hip hop, los graffiti o los festivales de teatro hablan sobre la cultura urbana de La Paz, la feria anual de Alasitas es otro elemento importante del moderno imaginario de los paceños. Un encuentro en el que se puede comprar cualquier objeto anhelado y posible de conseguir en la vida real, por lo que expresa la capacidad/aspiración productiva –y el deseo– de cada ciudadano.Para estudiar el fenómeno de la Alasita, que hasta ahora se expandido, según el diario La Razón, a 13 ciudades y cuatro países, el investigador Nelson Martínez Espinoza partió de un análisis de la cultura urbana paceña y de la producción de imaginarios sociales.Entonces, dice, la Alasita “es un evento sui generis de producción de imaginarios urbanos en la ciudad de La Paz”, un encuentro citadino que, salvo tal vez por el Carnaval, no se puede apreciar en otras ciudades de América Latina.Y es que al mediodía del 24 de enero de cada año, los habitantes de la ciudad de La Paz acuden a la feria (que luego se extiende hasta por tres semanas), instalada en distintos puntos de la urbe, para adquirir sus objetos de deseo en miniatura. Una casa, un carro, una computadora, un pasaje de avión, millones de dólares, todo en miniatura se pone al alcance de cualquier bolsillo.A pesar de ser un acto de masas, la satisfacción individual de participar surge de la identidad que vincula al ciudadano con su ciudad y su cultura.
Los emblemas principales de la Alasita son el antiguo dios de la abundancia (convertido ahora en Ekeko) y las illas (representaciones de objetos a escala), son los elementos indígenas de la festividad que se han conservado con sus respectivas mutaciones. Las illas, por ejemplo, representaban a los animales, la producción agrícola y otros elementos de la naturaleza, pero actualmente representan bienes materiales de consumo masivo.
Según Nelson Martínez, lo primero que llama la atención de la feria de Alasita es su carácter masivo y su capacidad de movilizar a casi toda la población, “una movilización cultural de identidad que se va expandiendo, (pues) tenemos registros (de que sucede) en Buenos Aires, el norte de Chile y Perú”.A pesar de que la identidad indígena aymara es la productora y reproductora de este fenómeno, se trata más bien de una miscelánea de visiones mestizas, católicas e indígenas que producen y reflejan un imaginario colectivo. “Es el imaginario de los ciudadanos expresado en las miniaturas para amplificar sus posibilidades de futuro, de metas de producción, de capacidad productiva”, dice Martínez. Y esto significa que las personas acuden a buscar aquello de desean, pero a la vez aquello que tienen posibilidades de conseguir en la vida real. Martínez explica que en la Alasita de La Paz se expresa “el imaginario que tiene que ver con capacidad productiva (individual), no es un imaginario que se da en función a la capacidad de acumular riqueza y bienes”. A pesar de ser un encuentro masivo, las personas acuden a la Alasita en función de intereses personales y no de una receta colectiva. Lo que se compra o se desea no es para la comunidad, sino para sí mismo y para su entrono familiar. “Eso define una acción específica en la feria de Alasita –dice Martínez–, uno va a buscar lo que puede lograr, lo que ansía, lo que uno espera y desea”. Por eso se trata de un ritual en el que las personas se marcan una meta a futuro. Una vez que las personas adquieren sus objetos de deseo, suelen ir a bendecirlos con el sacerdote católico o con el yatiri (adivino aymara), o a ambos sin importar el orden. Martínez dice que esto también es importante porque cada quién construye su propia norma dentro del mismo ritual. El investigador conoció a un grupo de bolivianos en Canadá, por ejemplo, que obligaba a los demás a elevar una oración antes de empezar el ritual de la compra, etcétera. Esa costumbre puede continuar o desaparecer, sólo es una demostración de que pueden añadirse elementos nuevos constantemente, como parte de una construcción colectiva e imaginaria. Alasita es, por tanto, “ese imaginario poderoso que ha subsistido por cientos de años y que hace que los paceños se encuentren con su identidad, pidiendo algunos objetos o sueños anhelados para fijarse como meta y, en función a eso, establecer su ritmo de vida”. Martínez advierte que a pesar de que a lógica de vivir en ciudad distancia a un ciudadano de otro, esta práctica de cultura urbana paceña congrega a todos en un escenario (Alasita) para encontrarse en un acto ritual y de entretenimiento. El comunicador e investigador de las culturas urbanas Nelson Martínez Espinoza puede ser contactado a través del correo pucarani@gmail.com.
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Quiero darte las gracias de nuevo por haber pensado en mi para este premio. Los invito a visitar el blog de Marina, que estoy segura les gustara y sera de mucha utilidad para conservarse saludables.
https://consejonutricion.wordpress.com


Muchas gracias por los comentarios y las visitas.
Maravilloso! Como siempre, un agrado tu blog. Un fuerte abrazo de argentina!
Muy bueno!
Buen post! Te mando un abrazo grande desde argentina, siempre es un agrado leerte :)
Muy buen post! Me encanta siempre lo que subes. Un abrazo grande desde mi buenos aires querido!
Maravilloso! Me ha encantado tu post y por cierto, buen blog. Un abrazo fuerte desde argentina!
Cristina Gracias x responderle a Facundo la intención es apreciable ... En realidad en Aiquile se prepara la "leche de coco" es de origen vegetal, del coco, un tipo de palma que producen en Chuquisaca, en Tarabuco... Decía la leche de coco se prepara moliendo el coco en batan de piedra, hasta obtener una masa pastos y de allí obtener su "leche" (jugo del coco) y luego se hace hervir con canela y clavo de olor en agua. Se sirve caliente con pastel de queso. No contiene nada de origen animal y tampoco alcohol.
Si puedes darte una escapada por los valles tanto del sur de Cochabamba, norte de Chuquisaca y norte de Potosí encontraras exquisiteces muy peculiares y propias a ser descubiertas y degustadas que también aportan al patrimonio de la cocina boliviana.
Muchas gracias por tan valioso blog y aporte al mundo Cristina.
PD: Sabes donde se puede encontrar regaliz en Cochabamba?
Que hermoso blog!!! Gracias por todo la compilación y tu tiempo.🤗🤗🤗🤗
Estupendo trabajo!
Se ve increible. Lo voy a hacer
Gracias
Hola Cristina un gusto saludarte despues de mucho tiempo, yo sigo en la Cronica Gastronomica y ya van como siete mis libros sobre este tema apasionante
Que rico, me recuerda a las vendedoras de dulces en las calles en La Paz, todos hechos a mano como los quesitos,tablillas,pitu, los extranjeros de la Argentina como los Sugus,Marilu,etc.
Mi adorado papi me traía de Potosí y Sucre los dulces hechos en los conventos.
Gracias por la receta.
El choripán en Chile es otra cosa, que bueno aprender de otros países, gracias por compartir.
Excelente tip me funciono excelente mil gracias. Saludos.
Hola buenas tardes, muy interesantes sus aportaciones, quisiera ponerme en contacto con usted.