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Tag Archives: Alacita

La Alasita nació en el pueblo de Ayata

24 Ene

A decir del autor de la nota

Por Milton Loayza Mejía

 

 

 

 

 

 

 

 

Muchos investigadores y autores afirman que la Alasita nació en la hoyada de la ciudad de La Paz, no sabemos las fuentes en las que se basan, pero lo concreto y real es que la Alasita tiene su origen en los valles de la provincia Muñecas, en el pueblo de Ayata, donde cada año en el mes de mayo, para la fiesta del Señor de la Cruz, los campesinos de distin-tas comunidades participan de esta festividad, la misma que comienza con una serenata de kantus. El pueblo, previo a esta festividad se prepara con mucha expectativa, para ofrecer todo tipo de productos, comidas, chicha, guarapo y una variedad de masas hechos de maíz y trigo.

Esta feria se realiza todo el día en el Calvario de la población, la gente viene de las comunidades que están alrededor del pueblo y de estancias muy lejanas, trayendo sus productos como maíz, papa, oca, poroto, charque, leche, haba, etc. Los originarios acostumbran comprar productos que ofrecen los vecinos de Ayata, especialmente masitas con figuras de caballos, asnos, llamas, tantahuahuas, escaleras, con la ilusión de hacer realidad una de estas representaciones. En el mes de noviembre para la fiesta de Todos Santos, es todo un acontecimiento, los que han adquirido esas masas con anticipación buscan un compadre o padrino y challan emotivamente. A veces hasta perder la cabeza con tanta bebida. Luego viajan al Perú para hacer realidad comprando lo que la casa necesita.

También se exponen una variedad de animales: conejos, gallinas, ovejas, cabras, mulas, burros, etc. Dentro de los productos agrícolas se ofrecen las siguientes verduras como cebollas, lechugas, nabos, repollos, zapallos, etc. Esta feria se la realiza desde tiempos inmemorables. La alasita en la población de Ayata tiene una característica, se intercambia productos con maíz, papa, oca, lacayote, coca, achiuete, sal, etc. Y muy poco se hace la compra monetizada. La mayoría hace el trueque de los productos con la esperanza de que estos no falten durante el año. Se compran cosas vivas pero siempre con la esperanza de que se multiplique esa fe.

En cuestión de platos se ofrece una variedad de comidas típicas del lugar, como ají de arvejas, ají de papaliza, chairo de kaya, lawa de maíz, etc. En cuanto a productos de cerámica se ofertan ollas de todo tamaño, tostaderas, chatos, chuas finas para hacer chicha. Esto generalmente se lo hace mediante el trueque, en épocas pasadas no existía la venta con billetes, esta costumbre hasta la fecha sigue existiendo.

Por tanto, se concluye que estas costumbres ancestrales que existen en la población de Ayata, fueron copiadas por los comerciantes y trasladadas a la ciudad de La Paz. Esta tradición en la población nunca tuvo como objetivo de buscar beneficio económico, sino al contrario, que la Pachamama provea lo necesario y que no falte los productos básicos, a diferencia de la ciudad donde se impuso el ekeko, que es representado como el dios de la abundancia y la fecundidad, entrando en una contradicción andina, donde el aymara y el quechua nunca hizo acumulación de riqueza sino simplemente busca tener lo necesario.

Los nuevos tiempos y la modernidad pudo imponerse ante esta tradición ancestral y que también se encargó de monetizar y convertirlo en un comercio esta tradición ayateña.

No se tiene datos de esta costumbre, tam-poco existen investigaciones, pero lo cierto es que en la provincia Muñecas, en el pueblo de Ayata, la Alasita se lo realiza desde tiem-pos ancestrales y con el tiempo tomó fuerza y se expandió hasta la ciudad de La Paz.

 

http://www.eldiario.net

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Alacita, Alasitas o Alasita o Alacitas

24 Ene

Huáscar I. Vega L.

Hay tantos nombres para una costumbre, de la cual no se sabe a ciencia cierta sus origenes e incluso la costumbre ha cambiado con el paso del tiempo, e incluso continúa cambiando. Es algo de nunca acabar, es como un ser con vida, es algo que crece y se transforma, sin dejar de ser lo que es, pero sin ser lo que era antes, ya me siento Cantinflas escribiendo. y por cierto, Cantinflas es otro de los personajes en miniatura que se venden en las Alasitas (con ese nombre se las conoce ahora).Para la actual mayoría, las Alasitas son una feria, donde decenas de artesanos ofrecen productos de primera y “última” necesidad, cuya característica principal es la miniaturización de los objetos ofrecidos. La gente tiene la costumbre de comprar los objetos que considera necesarios y, aquellos que desea obtener en la realidad, logrando de este modo una relación mágica con el objeto, de forma tal que gran parte de sus esfuerzos en el año son dirigidos a obtener el objeto real, mientras el miniaturizado descansa en un lugar escogido en la morada del creyente.Pero para comprender mejor esta costumbre principalmente paceña, es necesario procurar remontarnos a sus origenes, de este modo Fernando Diez de Medina indica:
… la fabulosa corte mitológica de los Dioses y divinidades de la teogonía aymara, brilla por su atractiva figura, cautivantes hechos y manifiestas virtudes, el diminuto Dios de la fortuna, de la alegría y del amor: el EkekoEs decir, las Alasitas son una fiesta dedicada a el Ekeko, quien con su actual figura regordeta y repleta de cosas en miniatura (no siempre fue así), aparentemente tiene la potestad de llenarnos de abundancia y riqueza material, espiritual, emocional e incluso sexual. Es por eso que el escritor costumbrista Rigoberto Paredes manifiesta:
… El Ekhako popularizado con el nombre alterado de Ekhekho, era el Dios de la fortuna y de la prosperidad entre los antiguos kollas¿ Y cómo es que ahora es el Diosecillo de la fortuna y prosperidad tambien, pero de los criollos citadinos de La Paz y otras ciudades? ¿ A pesar de sus raices, de sus orígenes?. Pero ese traspaso cultural, si bien no se explica del todo, es posible comprenderlo en base a la aceptación y acepción de investigadores de la talla de Arturo Posnansky, quien en una de sus publicaciones menciona: “… la fiesta del Ekeko siempre fue indígena y no una costumbre introducida por el coloniaje…Y para ello es menester ver la foto del prendedor que menciona Fernando Diez de Medina, por voz de Carlos Ponce Sangines:
… Diez de Medina tuvo el indudable acierto de identificar al Ekeko en una figura moldeada en alto relieve en la placa circular de un prendedor inkaiko de plata. No queda por consiguiente otro recurso que aceptar la identificación sugerida y por ende exponer que el Ekeko barrigón tiene su antecedente inmediato en el periodo inka. Sin embargo habría que reconocer que se ha modificado parcialmente la represetnación, ya que el Ekeko actual, no está desnudo como su predecesor, carece de giba y del pronunciado apéndice fálico…

¿ Qué, cómo?… ¿ dijeron fálico? Si señor, así mismo es. Para ello pueden observar algunas fotos de figuras gibosas y fálicas encontradas en diversas excavaciones (otras muestras: gibosas y fálicas ).


Muestras Gibosas y fálicas

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¿ Y que tiene que ver todo esto con la feria de Alasitas? Pues forma parte de sus orígenes e incluso de algunas prácticas no perdidas del todo, pero en proceso de desaparición. Por ejemplo actualmente las mozas que desean pareja, van a comprar gallos, si, estatuillas de gallo y, ellas se dan el lujo de escoger el gallo que más les guste y esté al alcance de su bolsillo. Eso si, es más conveniente si le regalan el gallo, de este modo la magia funciona mejor. También es costumbre comprar estatuillas de bebes (para tener niños), y los varones buscan el famoso warmimunachi (2 estatuillas juntas de diversa manera: abrazados, o lado a lado, o juntos en relación erótica), pues con este amuleto conquistan el amor de las mujeres. Recalco que en estas prácticas, la magia funciona mejor cuando le regalen el talisman a que cuando se lo compra.

Reforzando, Paredes explica: “… al Ekhako consideran los jóvenes como el Dios propicio a las uniones sexuales, y que favorece los matrimonios…

A pesar de nuestra cibernética época, la creencia en este generoso Dios, permanece, con algunas variantes y distorsiones que se explican en este texto y en el que habla del Ekhako (ver texto referido).

Hay cosas tan interesantes del pasado, como la figurilla de la que habla Fernando diez de Medina. Un Ekeko de antes del 1800, con 51 cm de alto. y nada parecido al ancestral Ekhako, pero más parecido al actual, por lo menos se puede suponer que es un representante de la transcición que sufrio esta figurilla. Com referencia, Diez de Medina indica:
… se supone con relativo acierto, que la simpática figura del Ekeko: rechoncho, barrigón, y mofletudo, risueño y pleno de bondad, estaba copiada de la muy conocida facha del popular gobernador Segurola, o bien, de la de su suegro el encomendero Don Francisco de Rojas; creemos que tal supocisión es relativa porque -como se puede apreciar en la figura que data de fines del siglo XVIII- el artista que lo elaboró, con notable habilidad y malicia, parece haberlo hecho con cierto parecido a las personas antes citadas, no sólo en la apariencia física sino también en partes de su indumentaria


Apariencia e Indumentaria

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Apariencia física Indumentaria

presione para una versión de mayor tamañoReforzando Chali Ponce Sangines:
… en consecuencia, se infiere que desde el inkario hasta la hora actual el Ekeko ha sufrido una transformación tanto en el material con que se elabora la efigie como en el aspecto de la misma. Ha adquirido catadura más bien criolla y ha perdido la giba precolombina para tornarse en enano y obeso
Pero lo más significativo de este cambio son las palabras vertidas en 1969 por Carlos Ponce en el libro que sirve de base para este texto, “Tunupa y Ekako”. Pues sin quererlo nos alerta:
El área de expansión de el Ekeko es restringida, aunque curiosamente se halla en proceso de expansión. El centro emplazado en la ciudad de La Paz. Aunque parezca paradójico el indígena por lo general no lo posee en las comunidades altiplánicas…

Dos aspectos nos mencionan, uno que el indígena no lo practica actualmente, y dos el de expansión. Para hoy, cuarenta años después, esta costumbre ya está arraigada en las principales ciudades del país origen (Bolivia) y en ciudades peruanas (Puno, Cuzco). Pero además hay muestras itinerantes (ferias periodicas) con sus respectivos creyentes en varias otras ciudades del Perú, Ecuador, Argentina, Chile y no tengo información de otros paises vecinos, pero imagino que si.

En este aspecto expansivo, ya estamos sintiendo los efectos del robo cultural y es menester cuidar el patrimonio intelectual en este aspecto, pues Bolivia ha demostrado ser pasible a este tipo de atropellos; por otra parte, si logramos de alguna forma “patentar”esta tradición, sería altamente recomendable exportarla no sólo a los paises vecinos, mas bien al mundo entero, pues se adapta fácilmente a los requerimientos del tercer milenio, de la aldea global y las condiciones del mercado, pues como su nombre lo indica ALASITA es igual a CÓMPRAME.

Retornando a estas tierras del pasado, volvemos a palabras de Carlos Ponce:
.. se asegura que en años pasados la efigie siempre se la representaba desnuda… Sobresalen entre las prendas el ponchito que cubre el torso y la testa con sombrero y gorro..


Efigie y sus prendas

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Efigie desnuda Prendas de la efigie

Este aspecto es comprensible, si se además se lee lo que Costas asegura:
Una mujer sea burguesa, chola o indígena, que en la feria de Alasitas lo compra desnudo…. está obligada a vestirlo y escoger personalmente los objetos le interesa que él cargue

Vamos por partes. Actualmente ya no se compran Ekekos desnudos, se los compra vestiditos y cargado de cositas diversas. Es la relación comercial actual, “cómpralo hecho”, “llave en mano”, ya nadie tiene el tiempo para vestirlo y cargarlo de miniaturas. Eso conlleva hacia una estandarización de los Ekekos, de las necesidades, de los gustos.

Pero antes, se los compraba desnudos, entonces es posible que los blancos de la época los ataviaran como a ellos les parecía, con el frac y levita que ellos deseaban conseguir, con las botas que querían, con el sombrero anhelado, etc, etc. Lo mismo ocurriría con las necesidades de un terrenito, o el ganado o las frutas o quien sabe, ¿ quién conoce las necesidades del prójimo?.

Entonces, es probable que poco a poco adquirió ese estandar mestizo de ciudad, un poco indio y un poco blanco, con necesidades mas blancas que indias.

Por supuesto que esa no es la única transformación, hay otras menos benignas todavía. Tal como lo expresa Carlos Ponce:
… acción destructora de los pesquisidores y sus drásticos procedimientos represivos lograron en el lapso comprendido entre 1570 y 1660 eliminar a las deidades superiores de la religión inkaika y tolerar tan sólo prácticas mágicas que eran marginales, apoyados en la distinción teológica de que las últimas eran superticiones, o sea culto vicioso y no idolatría herética que abraza la adoración de las primeras… 

¿ Qué nos quiere decir Carlos con esa frase? No quiero ni imaginarme tanta teogonía andina destruida y olvidada. ¿ Acaso significa que la pervivencia de el Dios Ekeko se debe al derecho deidad menor, a su cualidad marginal y superticiosa? ¿ Dónde están los otros Dioses de estas tierras? ¿ Quién proteje a sus hijos ahora?

Obvio que para la mayoría católica este cuestionamiento no viene al caso. Pero de alguna manera todos creen en el Ekeko, van a las Alasitas y compran y se hacen “sahumear” y además pasan por la iglesia más cercana y hacen bendecir sus objetos y el cura de turno bendice sin ningún reparo, hasta muy contento de ver tantos feligreses y tanto contento desbordando por los ojos.

Esto es parte de las contradiciones o las simbiosis religiosas que vive nuestra amada Bolivia. No pongo en tela de juicio, sólo intento “mostrar la película”.

Pero veamos cuanto duraban estas fiestas y cuanto duran actualmente. Según se sabe, en decenios anteriores se prolongaba por 3 dias, en 1969 por una semana y ahora por 2 o 3 semanas.

Y para conocer su fecha de inicio, Paredes indica que es el remanente de la fiesta sagrada del Ekeko en tiempos prehispánicos , solemnizada en solisticio de verano. Y A. Posnasky indica:
…22 de diciembre, fecha en la que se realizaban rogativas a sus deidades para que les traiga buena suerte, ofreciendo miniaturas de cuanto anhelaban poseer o alcanzar

Diez de Medina no se queda atrás: “… la fiesta con la que se agasajaba al diocesillo kolla, el 22 de diciembre -fecha que correspondía al solisticio de verano y al comienzo del año agrícola de los aymaras…

Esas palabras nos ubican en fechas parecidas a las Navidades (regalos, alegrías, cosas del estilo) y, sin embargo hubo un cambio sustancial, más o menos sustanciado en voz de Chali Ponce:
… Asimismo según Paredes durante el periodo colonial se realizaba el 20 de octubre, rememorando el aniversario de la ciudad de La Paz, y recién después de 1781 se trasladó al 24 de enero…

En 1781, ¿ porqué? ya entenderemos aquello, pero lo que aún perdura martillando mis ideás es el ¿porqué cambió hacia el 24 de enero, porqué no al 30 o al 17 o a febrero?

Antes de ello, como un paréntesis, comprenderemos de donde proviene el nombre de esta costumbre. La denominación Alacita deriva del verbo aymara alathaña que significa comprar y, alacita equivaldría a cómprame.

Y en el transcurso de esta pequeña investigación del nombre, conseguí un dato curioso, fruto del cual elucubré algo que peca hasta de gracioso, pero explica de alguna manera el trastoque del nombre Alacita por Alasita (con letra ese en lugar de ce). Resulta que, según Palza, el marques Juan Contreras de Villarreal se asustó muchísimo cuando oyó que la gente de la ciudad hablaban de “el 24 vamos a Alacita” él entendió “vamos a la cita” y pensó que era un código para complotar y alzarse y producirse otra masacre parecida a la del 28 de septiembre de 1814… Quizá por eso cambiaron el nombre por Alasita con ese, pues es harto conocido la notable diferencia en pronunciación que tiene para los españoles la ese de la ce; de este modo es menos probable la generación de ese error en comprensión. No lo sé, pero se me vino a la mente.

Regresando a más datos y menos especulación, les informo que esa fiesta se celebraba en:
… se ha realizado la feria son la plaza Alonso de mendoza en el barrio de Churubamba, la plaza de San Francisco, la plaza Murillo, la avenida 16 de julio (1914), la avenida camacho, la plaza Sucre en el barrio de San Pedro (1953) y hoy en día en la avenida Montes y aledaños…

Actualmente se celebra en el ex parque zoologico, a la altura de la cancha Zapata, precisamente este año los artesanos se molestaron una vez más, pues el gobierno municipal, hasta ahora no les proporciona un espacio estable para el efecto. Pero además de ello, las Alasitas se han convertido en fiesta itinerante, pues casi en la puerta de todas las iglesias se reunen vendedores de miniaturas e, incluso la ciudad de El Alto tiene su propia fiesta, bastante grande y concurrida. Es realmente algo que se nota a la legüa (palabras de antaño) que es una costumbre con vida propia, dificil de matar, dificil de morir. El mismo tiempo nos muestra las cualidades de sobrevivencia de esta fiesta, de este Dios agradable y bonachón, que cada 24 de enero despierta en nosotros la esperanza de conseguir lo que nos falta y, seguir teniendo lo que necesitamos.

Es un momento de tanto regocijo, es un momento tan mágico, tan lleno de ojos adultos recuperando el brillo infantil. No tengo ni la menor idéa si así sería cuando se celebraba en febrero, pero si sabemos cuando se cambió y su aparente razón, pues Paredes indica:
Don sebastian Segurola despues del asedio de 1871, luego de su triunfo, por ser devoto de la Virgen de La Paz instauró el cambio de fecha del 20 de octubre al 24 de enero

Eso aconteció cuando los indios en un intento más por liberarse, sitiaron la ciudad de La Paz y, los citadinos casi mueren de hambre. Sin embargo lograron resistir y salvarse. Después de ello es que Segurola cambia la fecha, posiblemente un mago, un yatiri, un kallawaya le habló del 24 de enero. No se sabe. Pero esa fecha es muy sugestiva, y más que todo es sugestiva la costumbre de que es mucho mejor si se compra el 24 a las 12 del mediodía. y lo sugestivo y extraño es que a esa hora llueve todos los años, es posible que llueva poco o mucho, pero llueve y todos ya sabemos que el Ekeko, el Tunupa es también el Dios de la lluvia y el agua, de la fecundidad, ¡del bienestar para las cosechas!.

http://www.bolivian.com/alasita99/alacita.html

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