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Quinua: la revolución del grano de oro

19 Oct

Imagen actual: Mature quinoa plant with grain clusters in a field with mountains
ÁLEX AYALA UGARTE

http://elpais.com/

David Lynch, Gwyneth Paltrow y Juan Diego Flórez son sus embajadores
Se ha convertido en uno de los motores de la economía en Bolivia, principal exportador mundial
Sus precios se deciden cada sábado en un mercado campesino del Altiplano
Viajamos hasta allí para certificar la fiebre por la semilla dorada

 

En Challapata, un pueblito del Altiplano que algunos definen como el Wall Street boliviano de la quinua, los brókeres no tienen corbata, ni gafas de sol de marca, ni gemelos de plata para amarrar las mangas de la camisa. Tampoco hay pantallas luminosas que cambian de dígitos a cada segundo, ni teléfonos que suenan sin parar con tonos psicodélicos, ni portátiles, niipads, ni cualquier otro atisbo de modernidad que invite a pensar que este lugar es un importante mercado de América Latina. Acá, la Bolsa de Valores es una larga calle empedrada llena de camiones de carga, comerciantes que venden calculadoras enormes para los cortos de vista y puestos de comida callejera cubiertos con plásticos azul cobalto. Y los que fijan los precios del grano que seduce hasta a los paladares más sofisticados son hombres de mediana edad, manos ajadas, rostros tostados y pantalones sucios, y mujeres con enaguas, polleras de colores vivos, gorros para el frío y medias gruesas de lana que cubren desde la rodilla hasta el tobillo.

Es sábado, nueve y media de la mañana, y la herramienta más útil de trabajo es un palo del tamaño de una escoba. Este es el instrumento que identifica a los compradores, a los que buscan las mejores ofertas, a los que intentan encajar después la quinua a las empresas exportadoras de las ciudades de El Alto y Oruro –dos de las más pobladas de este país con una de las economías más estables de la región andina–. Pero desde hace algunos meses, dicen, es muy complicado conseguir la materia prima barata.

“Todo depende de la oferta y la demanda”, explica Eduardo Calisaya, dientes gigantes, como los de un oso, peinado alborotado sin raya. Son muchos los pedidos desde Europa y Estados Unidos y no es temporada de siega. Por eso la quinua está cara. Calisaya es acopiador, tiene 48 años, lleva más de 25 dedicado al negocio de la compra-venta y considera que elboom en torno al grano ha solucionado problemas de muchos labriegos e intermediarios que hasta hace poco eran bastante humildes: “Ahora es más sencillo mantener a la familia. Ya no tenemos nuestros bolsillos vacíos”, sonríe.

A unos metros de donde se encuentra Calisaya se lleva a cabo en este instante una transacción típica. Un señor amarra su vara de ­madera en uno de los extremos de un sacón con quinua blanca como el yogur que una doña entrada en carnes ofrece en la acera. Después la encaja en una balanza y comprueba el peso. Y luego saca un fajo de billetes y paga. Hizo un buen negocio: compró el quintal (46 kilos) a 1.500 bolivianos (unos 160 ­euros). Ayer el quintal de esa misma quinua estaba a 2.050 (212 euros): todo un récord. Pero los agricultores quieren quitarse de encima los remanentes antes de la época de recogida y decidieron depreciarla. En 2011, la muerte de Steve Jobs, el famoso gurú de la tecnología, propició un descenso fugaz en la cotización de las acciones de Apple. Aquí, una helada dispara los precios rápidamente y un buen año de cosecha hace que caigan.

Lidia Arancibia, vecina de Challapata, periodista en una radio local, dice que lo que están viviendo es un desvarío. “Hace 12 años, cuando estaba esperando un hijo, con 200 bolivianos (21 euros) me abastecí de quinua suficiente para aguantar todo el embarazo. Hoy no podría hacer lo mismo”. Hoy, por 200 bolivianos le alcanzaría para sobrellevar a lo sumo un mes encinta: para sazonar unas cuantas sopitas y algún guiso.

“Cuando la reina Sofía vino por acá, pedía quinua a todas horas”, cuenta Rita del Solar, referente culinario de Bolivia

Algunos tildan la locura de la que habla Lidia como transitoria. Y otros piensan que la tendencia al alza se sostendrá en el tiempo. Para ellos, la quinua es inimitable y única, una especie de piedra filosofal del universo agrícola, un producto revolucionario.

En Bolivia, la palabra revolución está de moda. Se habla de revolución política y cultural. Se habla de revolución indígena y energética. Y la revolución también tiene que ver aquí con el estómago y los jugos gástricos. “Frente a la crisis alimentaria global, nuestros pueblos tienen varias propuestas. Una de ellas es la quinua. Durante 7.000 años hemos mejorado este regalo que nos dejó la Madre Tierra, perfeccionando sus usos dietéticos, medicinales y rituales”, dijo Evo Morales en 2013, durante su discurso en la sede neoyorquina de la ONU con motivo del año internacional de este grano. Unos meses antes había viajado a Orinoca, su aldea natal, para sembrar quinua en una parcela y dejarse retratar para la galería. Allá, mientras atiborraba la chacra de simiente, el presidente que de niño recogía las cáscaras de naranja que botaban de los autobuses para hacer luego infusiones con las que matar el hambre posaba para los flases emocionado: parecía un niño que acababa de descubrir el fuego.

La quinua es un seudocereal que se adapta a los valles secos y a los húmedos, que se desarrolla incluso a nivel del mar, capaz de aguantar temperaturas bajo cero y calores extremos. Es parte ya del patrimonio de varios países, como Ecuador, Chile, Colombia, Francia, Suecia, Dinamarca e Italia. Pero la más valorada, la real, capaz de resistir allí donde cualquier otro sembradío difícilmente podría echar raíces, gusta de las alturas; y disfruta de condiciones excepcionales (suelo volcánico y planicies semiáridas) en los sectores que rodean al salar de Uyuni, que queda a 393 kilómetros de Challapata.

El año pasado, en la comunidad campesina de Frasquia, a 115 kilómetros de la ciudad de La Paz y a más de 4.000 metros de altitud, Carmelo Flores, un anciano de manos acartonadas y 123 años –probablemente el más viejo del planeta–, desveló a la prensa el secreto de su longevidad y apareció hasta el aburrimiento en portales de Internet y buscadores de noticias. Su fórmula mágica –declaró– consiste en beber agua de un nevado próximo a su casa, remojar el cuerpo con alcohol que guarda en un bote con víboras cuando le duele algo y consumir abundantes habas, papas, cebada y quinua.

Hoy es jueves y, en La Paz, Lucio Patón y Josefina Morales dicen ahora que ellos –al igual que Carmelo– intentan que nunca falte quinua en su dieta. La compran por arroba (11,5 kilos) cada vez que pueden y tratan de que les aguante varios meses. Entre ambos suman casi 180 años y aseguran que su fortaleza depende en gran medida de este grano que en otras latitudes se emplea hasta para controlar el mal de altura de los pollos y el ganado. “La quinua es buena para todo”, comenta Lucio, quien a su edad –se acerca a los 90– aún es capaz de cargar kilos y kilos en su espalda como si nada. “Te hace crecer”, añade Josefina, anclada en una silla. Lucio revela que también les da a sus perros unos puñaditos de vez en cuando. “Quizá por eso, los que hemos tenido han permanecido junto a nosotros muchísimos años. Mi padre fue el que me enseñó a lavarla bien y a cocinarla. A él le encantaba. Murió a los 105 años”.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, la quinua, considerada por los incas como la madre de todas las semillas, se emplea para tratar más de 22 dolencias; tiene un alto contenido en vitaminas y en minerales como hierro, fósforo, potasio calcio, zinc y magnesio. Es perfecta para los diabéticos por su almidón de bajo índice glicémico. Para los celiacos porque sus ácidos grasos no contienen gluten. Y sus altos porcentajes de fibra hacen de ella el mecanismo ideal para eliminar toxinas y otros residuos que son perjudiciales para el organismo. El seudocereal, perteneciente a la subfamilia Chenopodioideae de las amarantáceas, está siendo evaluado por la NASA como una alternativa para los viajes de sus astronautas; y forma parte de las preferencias de cineastas como David Lynch, modelos como Kate Moss, actrices como Gwyneth Paltrow y Jennifer Aniston y tenores como el peruano que no sabe silbar: Juan Diego Flórez. Todos ellos son los nuevos embajadores kitsch del que ha sido bautizado por los nutricionistas como el “supergrano” o “grano de oro”.

Bolivia es el mayor exportador de este seudocereal. / PATRICIO CROOKER

“No existe ningún otro con tantas virtudes”, dice Rita del Solar mientras sujeta un coqueto empaquetado de cartón listo para que uno pueda hacerse una hamburguesa de quinua sin demasiado esfuerzo. “Yo recuerdo haber visto a madres que no podían dar de mamar porque no tenían suficiente leche engordando a sus bebés con el agua en la que cocían los granos. Y eso me parece algo maravilloso. Además, se trata de una planta sumamente atractiva. Sus tres variedades más conocidas, la blanca, la roja y la negra, combinan bastante bien con cualquier plato. Y son muy agradables para la vista”.

Del Solar, considerada la madame de las recetas bolivianas, tiene más de una decena de libros publicados. Es una señora que suele vestir trajes elegantes. Usa a veces unos lentes de varilla que le dan aspecto de abuelita entrañable. Y presume de haber preparado quinua para la reina Sofía. “Cuando vino por acá, la pedía a todas horas porque le fascina y es vegetariana. Yo no entiendo por qué los españoles se fijaron solo en la papa durante la conquista y no pusieron sus ojos en la quinua y en sus cualidades. La papa es muy voluminosa y poco práctica; la quinua, todo lo contrario. De haberse descubierto antes, seguramente se habrían evitado en el pasado muchísimas hambrunas”.

Hoy, el complemento ideal para los cosmonautas es un artículo omnipresente en las tiendas de comercio justo, en supermercados gigantescos como Carrefour y en las grandes cadenas de comida saludable. Se halla en un sinfín de formas: como grano, como harina, como pipoca, como gragea. Vive su mejor momento: ha llegado a rincones como Israel y Ucrania, y se promociona en otros como Corea del Sur y China. Según datos del Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras de Bolivia, este país, el mayor exportador internacional de quinua –por delante de Perú y Estados Unidos–, produjo el año pasado 95.000 toneladas y recaudó 153 millones de dólares, casi 50 veces más que hace una década. Su destino principal fue América del Norte; después, Europa.

Diez años atrás, el panorama era distinto. Por aquel entonces, aún había gente que se refería a la quinua con desprecio: hacia ella y hacia los que la consumían. “Esto es para pobres, para indios”, era la frase que más se repetía. “Ahora, la mentalidad es otra”, asegura Juan Pablo Seleme, ingeniero químico y dueño de la comercializadora Quinua Foods de El Alto. Actualmente, el grano se presenta como postre, como aperitivo, como entrante y como bocadito, en fideos y galletas, con huevo, con chocolate y hasta con sushi; su potencial es equiparable al de los lácteos; ha sido adoptado por algunos de los chefs más influyentes de las pasarelas culinarias, como el catalán Ferran Adrià, el francés Alain Ducasse o el también canonizado Gastón Acurio, peruano; y se utiliza normalmente en cantidades mínimas.

“Para mí es una bendición”, dice Seleme. “Y no solo por sus características, sino porque trae progreso. Antes, en el Altiplano, la mayoría de las viviendas eran de barro; ahora, de ladrillo. Debido al capital que genera, la electricidad ha llegado a bastantes sitios, más niños asisten al colegio y hay nuevos caminos”.

“Nos dijeron que teníamos que cultivar más quinua y lo hicimos, pero se marcha casi toda fuera. ¿Qué queda para nosotros?”

En Jirira, un poblado boliviano a orillas del volcán Tunupa en el que los teléfonos móviles no vibran porque no hay señal y donde el silencio es casi monástico, Guadalupe Ramos de Nina, extrabajadora del hogar, exmujer itinerante y huérfana desde muy chica, se ufana de haber levantado un albergue para mochileros con el dinero proveniente de la quinua. “Nos lo ha dado todo”, predica. “Le estoy muy agradecida”. Historias de éxito como la suya se reproducen a lo largo y ancho de la geografía de Bolivia. En Challapata, José Luis Willca, de 39 años, cuenta que él comenzó con una mochila, su mujer y un recién nacido; que antes se alojaba en una habitación precaria y que ahora, con los beneficios que recibe por la venta de maquinaria para los cosechadores, ha comenzado a construir el hogar deseado. Y en Caracollo, otro importante centro de acopio, Severino Arias sueña en voz alta: “Tenemos un presidente que antes era cocalero. ¿Por qué no aspirar a que el siguiente sea quinuero?”.

Walter Magne, en Oruro, es más escéptico y considera que se ha distorsionado la cadena productiva. “Vinieron las ONG, nos dijeron que teníamos que cultivar más quinua y la cultivamos, pero se marcha casi toda fuera. ¿Qué queda para nosotros?”, se pregunta. Magne, exembajadador boliviano en Alemania, un tipo delgado de dicción pausada y ojos chiquitos, dirige un café rústico con un menú cien por cien casero en el que lo más extraño es una cerveza elaborada a partir del codiciado “grano dorado”. Y dice que muchos campos se están erosionando, que únicamente preocupa la ganancia, que a pocos les interesa ya una buena relación hombre-naturaleza.

En La Paz, Joan Carbó Solé, de 25 años, uno de los responsables del laboratorio experimental del restaurante Gustu –un espacio vanguardista que maneja únicamente ingredientes made in Bolivia–, se muestra entusiasmado por las propiedades de la quinua, pero confiesa que, como comensal, no es algo que le cautive. “Por dentro es espectacular”, apunta. “Hay que reconocerlo: según los estudios, contiene los ocho aminoácidos esenciales y mucha proteína. Hace mil años, en el Altiplano, la gente, más que alimentarse, se nutría, y eso era fantástico. Su sabor, sin embargo, no representa para mí un estallido para los sentidos, como otras cosas que he probado”. Entre ellas, una flor dulce como la sandía y un hongo de aspecto tenebroso que parece explotar cuando se mete en la boca.

En Gustu, la quinua se esparce en unos panes laminados que se elaboran en la sección de repostería, y también se sirve como acompañamiento. Pero todavía la miran con cierta prudencia. “Dicen que es el superhéroe de este siglo, y sería genial que garantizara la seguridad alimentaria mundial”, comenta Joan. “Pero creo que no es lo que está ocurriendo. Muchos la ven solo como un negocio más, como si fuera petróleo”.

Se calcula que apenas el 10% de lo que se produce en Bolivia se dedica al consumo interno. Y en Challapata, Trifón Choque, que ha asesorado a una infinidad de programas de cooperación y desarrollo, habla de una especie de maldición de la quinua. “Por angurria, se ha roto el equilibrio. La gente ha comenzado a pelear por tierras para cultivarla y únicamente se le da importancia al billetito. Pregunte a ver cuántos la cocinan a menudo y le dirán que pocos, solo cuando llega algún turista”.

Así parece ser. A la hora del almuerzo, en el que se supone el paraíso boliviano de la quinua, los locales preferidos por muchos lugareños son los de comida chatarra, los que ofrecen pollos a la brasa, filetes de ternera, coca-cola, fanta y patatas fritas.

 

http://elpais.com/elpais/2014/04/10/eps/1397142396_162148.html

Historia del Anticucho

19 Oct

Imagen actual: Grilled meat skewers with cooked potatoes, salsa, and dipping sauce on a plate

El anticucho es un plato criollo a base de carne ensartada en un pincho o brocheta que se cocina a la parrilla. Es originario de los países sudamericanos antiguamente incluidos en el Virreinato del Perú y está considerado como uno de los más populares y típicos en algunos países de este continente.

Según textos del archivo de la Biblioteca Nacional de Lima (Perú), se cree que el término proviene del quechua antikuchu (anti: Andes y kuchu: ‘corte’) o anti-uchu (uchu: ‘potaje, mezcla’). Los anticuchos se pueden rastrear en textos españoles del siglo XVI, cuando los conquistadores españoles llegaron al Perú. En esa época al anticucho se le agregaron ingredientes europeos, como la carne de res (que remplazaría a la de llama u otros) y el ajo. Los españoles trajeron también esclavos negros, que se establecieron en Lima y en la costa del sur chico de la Ciudad de los Reyes del Virreinato del Perú. Ellos adoptaron este plato (o lo adaptaron del que ya comerían en África). En aquellos tiempos los españoles desechaban todo tipo de vísceras y se las daban como alimento a los esclavos. A ellos se debe la receta primigenia que nació con la necesidad de tener un plato atractivo, de buen aspecto y mejor sabor; específicamente se usaba el corazón de la res. En el Perú, se mantiene la tradición, el nombre y esos ingredientes.

Este plato alcanzó con el tiempo gran demanda, haciéndose más usual y desprejuiciado su consumo en el Virreinato del Perú y luego avanzado el siglo XX, en otros puntos de Sudamérica. En el Perú y Bolivia se consumen los anticuchos en base a la tradicional y originaria receta del siglo XVI a base de corazón de res. Preparados similares con carne de pescado, pollo, mariscos y de otras carnes a la parrilla se les llaman brochetas.

El anticucho, está íntimamenta ligado a la vida de la nación peruana, a la vida y creencias religiosas, como la Procesión del Señor de los Milagros, la Feria taurina del Señor de los Milagros, Rosa de Lima, las tardes deportivas en el Estadio Nacional José Díaz de Lima donde se expende el tradicional anticucho, los picarones y chicha morada, tradicional dulce y bebida limeña.

El peso, la forma y el color de los cubiertos afectan el sabor de la comida

18 Oct Varied colorful ceramic plates, bowls, and utensils arranged on wooden table

El hallazgo podría ser utilizado como forma para fomentar unos mejores hábitos alimentarios, afirman los investigadores

En la investigación, los participantes pensaban que el yogurt blanco tenía un sabor más dulce que el yogurt color rosa cuando se comía con una cuchara blanca, y ocurrió lo contrario cuando se utilizó una cuchara negra.

Estos hallazgos podrían ayudar a las personas a mejorar sus hábitos alimentarios al reducir los tamaños de las porciones o la cantidad de sal que añaden a la comida, señalaron los investigadores.

«La forma en que percibimos la comida es una experiencia multisensorial que tiene que ver con el gusto, la sensación de la comida en la boca, el aroma y el aspecto que tiene ante nuestros ojos», comentaron Vanessa Harrar y Charles Spence, de la Universidad de Oxford, en Reino Unido. «Incluso antes de poner la comida en la boca, el cerebro ya ha realizado un juicio sobre ella, que afecta a la experiencia en general».

Hallaron que el yogurt parecía ser más denso y más caro cuando se comía con una cuchara de plástico. El yogurt blanco se calificó como más dulce, gustó más y se consideró más caro que el yogurt color rosa cuando se comieron con una cuchara blanca. Esos efectos fueron lo contrario cuando el yogurt de ambos colores se comió con una cuchara negra.

Cuando se ofreció a los participantes queso con un cuchillo, una cuchara, un tenedor o un palillo, dijeron que el queso tenía un sabor más salado cuando lo tomaron del cuchillo, según el estudio, que aparece en la revista Flavour.

«Cambiar sutilmente los cubiertos y los utensilios puede afectar qué tan placentera o satisfactoria parece la comida», apuntó Harrar. «Cuando se sirve un plato, hay que tener en cuenta que el color de la comida parece distinto dependiendo del trasfondo en el que se presenta, y por tanto, tiene un sabor distinto».

Esto también podría utilizarse para controlar los patrones alimentarios, como los tamaños de las porciones o cuánta sal se añade a la comida. Las personas también podrían elegir mejores opciones alimentarias si sus asociaciones arraigadas sobre el color se ven menos afectadas por la publicidad constante y el empaquetamiento.

Investigaciones anteriores han mostrado que el peso y el color de un plato pueden alterar las percepciones de las personas sobre qué tan densa, salada o dulce sabe la comida.

 

Curiosas costumbres en la mesa segun diferentes paises

18 Oct

Imagen actual: Infografía sobre costumbres en la mesa mundial

 

Algunas costumbres de las que podríamos pensar que son correctas y hasta de buena educación podrían ser consideradas en otros países como demasiado snob o incluso de mal gusto.Sentarnos a comer o cenar es todo un ritual que se lleva a cabo de forma distinta según el país o la región en que nos encontremos. Para entender un poco mejor cómo han ido evolucionando las buenas formas en la mesa debemos remontarnos hasta hace unos siglos:Durante la Edad Media, por ejemplo, la gente solía usar las manos para comer, pues los cubiertos (a excepción de la cuchara) eran utensilios propios de las élites, sobre todo el cuchillo. En este sentido, y como ejemplo ilustrativo de la época, el sociólogo Norbot Elias sostenía que ‘en una buena sociedad no es aceptable poner ambas manos en el plato. Lo realmente refinado es utilizar únicamente tres dedos de una mano‘. Hasta el siglo XVII, de hecho, el tenedor era considerado un instrumento excesivamente refinado y hasta afeminado.España es uno de los países en que más se cuida el ritual de sentarse a la mesa, especialmente en lo que se refiere a los horarios, que en cada familia se suelen cumplir casi a rajatabla. Además, existe la extendida costumbre de alargar el tiempo de permanencia en la mesa una vez finalizada la comida, lo que comúnmente conocemos como ‘sobremesa’ y que contrasta con lo que suele suceder en otros países.

En la actualidad, entran en juego muchas reglas nuevas de comportamiento en la mesa que debemos considerar: ¿deberíamos esperar hasta que otro de los comensales termine de subir a Instagram una foto de la comida? o ¿se considera correcto dejar el teléfono móvil sobre la mesa?

Por si estos modernos quebraderos de cabeza no fueran suficientes, en esta era podemos considerarnos unos afortunados gastronómicos, pues tenemos a nuestra disposición un amplísimo rango de opciones culinarias de prácticamente todos los rincones del mundo. Disfrutar del popular sushi, sin ir más lejos, implica tener que manejar con cierto arte los palillos, hasta el punto de que muchos restaurantes no pondrán a nuestra disposición un tenedor y un cuchillo a no ser que lo solicitemos expresamente.

Quizá el mejor consejo que se le puede dar a alguien preocupado por mantener la compostura en la mesa sea el de observar e imitar al resto de comensales, aunque echar un vistazo al siguiente infográfico sobre diferentes costumbres según el país puede ayudarnos a comprender mejor otras culturas.

Wimdu

http://www.wimdu.es/blog/curiosas-costumbres-en-la-mesa-en-diferentes-paises/

Ignacio Medina: ‘Dejamos atrás las vergüenzas y la mirada a las cocinas de afuera’

18 Oct

El experto, conocedor de la gastronomía peruana, ofrecerá una charla mañana en el marco de un simposio que tratará sobre el patrimonio alimentario. Es un español que quiere descubrir a Bolivia.

Experto. El periodista y crítico gastronómico, ayer en el restaurante Gustu, donde conversó con jóvenes estudiantes de alta cocina boliviana. Luego habló con este matutino.

Experto. El periodista y crítico gastronómico, ayer en el restaurante Gustu, donde conversó con jóvenes estudiantes de alta cocina boliviana. Luego habló con este matutino. Miguel Carrasco.

La Razón / Mauricio Quiroz / La Paz

01:09 / 16 de octubre de 2013

Llegó el lunes a La Paz y ayer conversó con La Razón, a sólo horas de la inauguración del Tambo 2013, el segundo encuentro gastronómico del Movimiento de Integración Gastronómico Boliviano (Miga). “Si estoy aquí es porque algo está pasando y quiero verlo”, dice Medina al comenzar la entrevista. El experto, conocedor de la gastronomía peruana, ofrecerá una charla mañana en el marco de un simposio que tratará sobre el patrimonio alimentario. Es un español que quiere descubrir a Bolivia.

— ¿Es importante alguien con su especialidad en Bolivia?

— Este es el punto de partida. En Bolivia está empezando a suceder algo en torno a la cocina y si yo estoy aquí es porque eso está pasando y porque quiero verlo. Vivimos un cambio de tiempo, estamos dejando atrás complejos y vergüenzas, estamos dejando atrás esa mirada hacia las cocinas de afuera. A Francia, a Italia, hacia España como referencia de la cocina de calidad y también en Bolivia, que está empezando a volver la mirada hacia sus platos, a sentirse orgullosa de sus productos y de su cocina. La cocina boliviana tiene prácticamente lo mismo que la peruana; quitamos el pescado del mar y hay los mismos frutos andinos, de los valles; papas, choclos, camotes, quinuas, ajíes. Lo que la hace diferente.

— Usted ha estado más vinculado con la gastronomía del Perú. ¿Cómo fue su evolución?

— Hace diez años, en Perú los restaurantes como tal eran como aquí de cocina francesa mal hecha, como en otras partes. Lo que yo he encontrado en La Paz —no conozco Santa Cruz— es un tipo de cocina que no me llama la atención.  En Perú, una generación de cocineros recuperó el orgullo por su cocina, de tal manera que convirtió a ésta en el emblema del país, en la segunda o tercera industria, en la imagen pública del Perú. Para Bolivia debería serlo, porque una sociedad que está creciendo económicamente necesita de la cocina para poder extenderse.

— ¿Cómo percibe el patrimonio gastronómico de Bolivia y su vinculación con la cultura?

— La cocina es cultura, de principio a fin. Siempre lo ha sido, es una manifestación cultural. Forma parte de la identidad de cada pueblo. Comemos como somos y ya lo decía el cocinero español Juan Mari Arzak (…): “un pueblo es como cocina y cocina como es”. La cocina muestra cómo son los pueblos, la evolución de aquélla muestra la evolución de éstos. Puedo contar la historia de una sociedad a través de su cocina. (Pero) la cocina juega un papel mucho más importante (…). Cada vez que le compramos a un pequeño productor local, le estamos mejorando su situación económica, y si hacemos eso, estamos generando riqueza a su entorno y el nivel de vida de su comunidad crece. O podemos comprar la producción importada y con eso empobrecemos al  productor. La cocina es muy importante para el desarrollo de un país, de su gente.

— ¿Podríamos gestar una revolución a partir de los actores que usted señala?

— Bolivia va a empezar a mirar a su cocina de una forma clara y a partir de ahí hay revolución. Si el país es capaz de asumir con orgullo sus señas de identidad culinaria, sí. Si el país no se siente orgulloso de su cocina, y está acomplejado porque piensa que su cocina es pobre, entonces no llegaremos a ningún lado. Esa es una revolución de abajo a arriba. Tiene que imponerse en restaurantes y en cocinas familiares.

— ¿Qué retos deberíamos superar para lograr esto?

— Aprender a conocer los productos y a valorarlos, y a encontrarlos en los mercados.

— ¿Se están perdiendo?

— ¿Cuántas variedades de papa encuentra usted en un mercado de La Paz? Muy pocas. Hay más de 2.000 variedades. ¿Cuántas variedades de ají encuentra? Tenemos que recuperar y poner en valor nuestros productos (…). Las cocinas populares del mundo son cocinas pobres; la española, la italiana, la francesa vienen de la pobreza absoluta, de usar los productos más humildes para convertirlos en platos ilustrados, magníficos y muy populares.

— ¿Qué espera del Tambo?

— Vengo a aprender. ¿Qué espero? Que sea el punto de partida de una revolución culinaria. Y no hay vuelta atrás; no para mirar más a las cocinas de afuera.

Perfil

Nombre: Ignacio Medina

Nació: Octubre de 1955, en Madrid, España

Profesión: Periodista

Cargo: Especialista en gastronomía

Especialista en sabores

Periodista especializado en gastronomía desde hace casi 30 años. Fue crítico de restaurantes en el diario El País, en Madrid, y también para la revista Cosas de Lima. Publicó más de 70 libros de cocina. Entre octubre de 2007 y junio de 2010 mantuvo una sección en la revista española Esquire y creó Gran Reserva, la publicación gastronómica trimestral que se edita desde 2008 en Perú.

En 2005 recibió el premio Gourmet Cookbooks por su libro Guía de Turismo del Vino en España, distinguido como la Mejor Guía del Mundo en su género. En 2010 recibió el Premio Nacional de Gastronomía (Perú) a la mejor labor periodística. Mantiene el blog La mula del otro lado (delotrolado.lamula.pe) especializado en culinaria.

El Tambo 2013 abre con una ceremonia andina

El segundo encuentro gastronómico Tambo abrirá sus puertas, hoy al mediodía, en el Parque Urbano Central de La Paz con la participación de 150 expositores, entre restaurantes, comideras y productores artesanales. El evento, que se prolongará hasta el domingo 20, comenzará con una ofrenda a la Pachamama (Madre Tierra) y un ritual de agradecimiento por los alimentos, informó ayer el Movimiento de Integración Gastronómico Boliviano (Miga), organizador de esta feria. La apertura del evento coincidirá con el Día Mundial de la Alimentación establecido por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

La muestra se instalará con una oferta de más de 90 diferentes platos de todo el país que mostrarán la riqueza culinaria de cada región. Entre algunas de las preparaciones que se podrán degustar están las exóticas, como la carne de lagarto proveniente del Beni en chicharrón y milanesa; la tradicional watia propia del altiplano y valles; platos tradicionales pero con innovación como la sajta de trucha, las albóndigas de quinua o el pato con salsa de guapurú; y deliciosas muestras de postres, panadería y pastelería típicas, destinadas a revalorizar el patrimonio gastronómico del país.

Sobre el Mote o Mut’i o Mute

17 Oct

El Mote (del quechua: mut’i) es el nombre genérico para distintos granos o legumbres cocidos en agua, consumidos en varias zonas del continente americano. En Chile, cuando se dice “mote” por defecto, se refiere al “mote de trigo”, es decir al grano de trigo hervido y pelado, comúnmente en un proceso industrial. Se usa principalmente para elaborar el refresco dulce mote con huesillos. Salado se usa como acompañamiento en guisos, lo que le da el nombre (“porotos con mote” o “papas con mote”) y en algunas sopas, llamadas de trigo. En Bolivia en cambio, para el trigo se especifica, se dice trigo pelado, y se usa principalmente en sopas.

En el Perú, al trigo cocido de igual forma que al maíz blanco se le llama mote de trigo. En Bolivia y Chile, los granos de trigo se pelan con batán, (piedra de moler).

En Chile, en la gastronomía mapuche el mote se emplea para elaborar un tipo de masa llamada catuto (mültrün en mapudungun), para una bebida de baja graduación alcohólica llamada muday y como ingrediente de diversas comidas, tales como cazuelas o el kakoiyael o kako, “comida de mote”.Es usual comprender por “mote” al “mote de trigo”, es decir al grano de trigo hervido y pelado, comúnmente en un proceso industrial. Se usa principalmente para elaborar el refresco dulce mote con huesillos. Salado se usa como acompañamiento en guisos, lo que le da el nombre (“porotos con mote” o “papas con mote”) y en algunas sopas, llamadas de trigo. En Bolivia en cambio, para el trigo se especifica, se dice trigo pelado, y se usa principalmente en sopas

En Colombia y Venezuela este platillo es conocido como mute. En la región central venezolana se agregan cerdo y especias. En el departamento de Santander (mute santandereano) y en la región andina venezolana se hace con estómago de res (mondongo), y en los estados Lara y Yaracuy con vísceras (hígado o riñones) de chivo. También con el maíz preparado de esta forma se hace la arepa pelada en distintas regiones de Colombia y Venezuela.

http://es.wikipedia.org/wiki/Mote

Sólo se puede recalentar arroz, fideo y chuño

17 Oct

Imagen actual: Three wooden bowls with steamed rice, noodle dish, and potatoes with salsa

Publicado por VozBol

La comida debe ser congelada para ser consumida un día después.

La comida recalentada es una de las principales causas de las enfermedades gastrointestinales, pero el chef Óscar Mora, director de Bolivia Gourmet, dice que los alimentos como el arroz, el fideo, el chuño y los jigotes se pueden calentar   siempre y cuando tengan una debida manipulación.

Mora advierte que las comidas anteriormente citadas, sólo se debe recalentar una vez. “Uno de los errores más comunes es dejar enfriar el alimento en la olla, éste cálido ambiente  permite que los microorganismos se desarrollen rápidamente. Una vez terminada la cocción, se debe servir en recipientes plásticos y guardarlos en la nevera”.

Respecto a otros alimentos como la papa y los guisos preparados  con tomate, vino y cerveza, no son recomendables para el recalentado, ya que pueden ocasionar malestares estomacales. El chef recomienda que los alimentos a ser recalentados deben estar separados al momento de llevarlos a la sartén, para prevenir la contaminación cruzada, además de tapar la cacerola para evitar que escape el calor.

Alimentos en Bolivia

La nutricionista Verónica Mallo explica que por distintos factores, ya sea por el tiempo o por ahorro de dinero, las familias bolivianas recurren al consumo de día antes y lo que ella sugiere es que el alimento sea previamente congelado a  10 grados y después recalentadas a 40 grados. Añade que se debe evitar el uso de microondas si no se tiene los envases adecuados.

Finalmente, Mallo enfatiza que el consumo de la comida recalentada hace daño a largo plazo por el cultivo de microorganismos en el estómago.

12  horas es el tiempo máximo par que una comida vuelva a ser digerida.

Alimentos  de alto riesgo que no se deben consumir fríos o recalentados son las carnes, pescados y mariscos crudos, flanes y postres con leche y huevos, cremas, cereales y legumbres cocidas, como frijoles, porotos, aderezos y papas  horneadas, hervidas o fritas.

La nutricionista Verónica Mallo explica que el consumo indebido de estos alimentos puede ocasionar enfermedades gastronómicas como la Salmonela, Clostridium perfringens. Los principales síntomas son dolor de cabeza, dolor abdominal, diarrea  fiebre y náuseas que pueden durar hasta ocho días.// La Prensa

 Origen de algunos alimentos: los pro­ductos nativos y los traídos de España

17 Oct

Imagen actual: Baskets of colorful potatoes and corn with stone grinding tools on a wooden table outdoors

Si partimos de un concepto racional, es justo reconocer que los alimentos, sean productos natura­les o elaborados, en Bolivia y en la América toda, a través de los siglos han sufrido cambios, mezclas, combinaciones, creando una comida popular, sabrosa, variada y singular.

Dos son los productos nativos que han sido el sostén de dos culturas: la papa para la aimará y el maíz para la quechua, productos que el boliviano ac­tual ha heredado de sus antepasados y los cultiva, los cosecha y le sirve de alimento. Las etnias selvícolas de la región oriental tienen de alimento bá­sico la yuca.

La papa, alimento milenario andino, ha sido y es uno de los productos alimenticios básico, hoy con­sumido a nivel mundial. Se cultivó en la cultura aimará, luego heredó la quechua y hoy es el tubércu­lo insustituible en la dieta de los habitantes de Bolivia y del mundo.

Otro alimento básico de la dieta nativa fue, ha sido y es el maíz, denominado en lengua aimará tonkho y en quechua zara.

Aparte existen varios otros productos nativos co­mo la yuca, la papalisa, el camote o batata, la wa-lusa, el cacao, la quinua, la cañahua, el achiote, el ají, la mandioca, la palta, el tomate; y variados fru­tos: la pina, la tuna, la chirimoya, el pacay, entre otros son el aporte indio a la cocina boliviana.

Entre los productos españoles que realmente son significativos en la dieta boliviana tenemos el trigo. El cordero, la vaca; entre las frutas: la uva que ha nivel continental se la cultiva y ha dado paso a una grande industria vitivinícola, ají o algún otro producto, por ejemplo: el grano del choclo para elaborar humintas en los días de Car­naval. Generalmente se los colocaba en el patio in­terior donde estaba la cocina, y el batán pequeño que se lo guardaba dentro de la cocina. Labrados en piedra especial, de característica muy compacta

Tipos de batanes y morteros

El batán es el molino doméstico, portable, labra­do en piedra, con excepción de los existentes en el área oriental boliviana que son fabricados en ma­deras especiales, cuya dureza se asemeja al de la piedra.

En todas las casas de la ciudad existían dos o más batanes de diferentes dimensiones: los grandes que servían para moler cantidades elevadas de maíz, que los fabricaban y ofrecían indígenas dedicados a este oficio. Este artefacto se compone de dos par­tes: el batán propiamente dicho, la base de piedra de forma circular, sobre la que se muele el produc­to y la otra parte que es una piedra en forma de media luna, que sirve para moler haciéndola balan­cear con las dos manos sobre el producto que se quiere partir.

En el campo, entre los aimarás, el batán o la piedra sobre la que se muele se llama pekhaña (ai-mará: batán) y la parte con la que se muele cutaña. En las áreas quechuas a la piedra inmóvil se de­nomina marán (quechua: batán) y al moledor marán-uña (quechua: hijo del batán).

A los batanes medianos, donde se muele el ají colorado y amarillo, se denomina uchú cutana (que­chua: moledor de ají), cantón Kapactala, Prov. Azur-duy, Departamento Chuquisaca.

Los batanes pequeños se utilizan en los me­nesteres que requieren escaso esfuerzo. En las ciu­dades se los utilizaba para machuchar la carne a objeto de ablandarla, moler la llajua o jallpawayca (salsa de locotos o ají), se componía siempre de dos piedras, la base aproximadamente de 30 centímetros de diámetro, medio ahondada y el machucador, una piedra esférica u oblonga con el que se molía, que recibía el nombre de morokho (aimará y quechua: esfera, redondo).

Este mismo batancito se conoce en el cantón Kapactala, Prov. Azurduy, Depto. Chuquisaca, con el nombre de tacana-morokho, y en las comunidades del cantón Huari, Depto. Oruro por likhenosa la base de piedra y por morokhoto al golpeador.

En el mismo cantón Kapactala y propiamente en toda la región, se usa el batán singular por sus gigantescas dimensiones. Lo llaman trapiche o rumi-trapiche (quechua: trapiche de piedra). Sirve para moler grandes cantidades de maíz destinado a la elaboración de chicha, o también trigo. Son piedras gi­gantes que se encuentran a la orilla de los ríos, cu­ya parte superior es plana y por ello el indígena la adapta de batán. El complemento de este arte­facto, el moledor o maránufía, labrado en piedra es de dimensiones apropiadas a la del trapiche.

El marán-uña del trapiche por su mismo tama­ño no puede ser manipulado como los otros de me­nores dimensiones. Para hacerlo balancear, y que cumpla el objetivo, se le coloca en la parte supe­rior de la media luna una especie de horcón cuyas extremidades se las amarra y por la otra o mango se hace balancear con las dos manos.

Otro batán especial es el khona, utensilio pre­histórico cuya forma y utilización hoy día son iguales en los grupos aimarás y quechuas, e idénti­cos a los que usaba el nativo antes de la conquis­ta española.

La Khona es un rectángulo con un moledor de aristas boleadas que sobresale por los lados del ba­tán o piedra base y de donde se agarra con las ma­nos para realizar la faena.

Bertonio anota al respecto: «Ccuna. Las pie­dras de moler. La de abaxo Tayca, la de arriba Lu-rahua.» Agregando «y también ruedas de molino.»

Su manejo es fácil, pero diferente al de los ba­tanes corrientes. La base se apoya en declive que se obtiene sea apoyando en una madera o contra los muslos del hombre que realiza la molienda. El moledor se sostiene por las extremidades y se fro­ta sobre la piedra de abajo en forma horizontal y de abajo hacia arriba, repetidas veces, sobre el pro­ducto que se quiere moler.

Sirve para moler quinua, cebada, cañawa, y a veces algún cereal tostado. En el khona se muele el p’itu o sea el molido fino.

En el Oriente boliviano el tacú es el utensilio que sustituye a los batanes de piedra ya descritos. Está fabricado de maderas duras y las hay de di­ferentes calidades: unos muy rústicos y otros has­ta de acabado artístico. En su Diccionario del Fol­klore Boliviano, el investigador José Felipe Costas Arguedas los describe así: «Como escasea la piedra, el tacú es un vaso o almirez hecho de madera de mará, cuchi, etc., de poco más o menos un metro de alto, destinado a usos hogareños tales como «pi­lar» arroz, maíz, etc., moler yuca y otros.

LA COMIDA POPULAR BOLIVIANA

Paredes Candia, Antonio

Edición privada. 2ª Edición

La Paz. Bolivia. 1990

Catar aceite de oliva

16 Oct

Imagen actual: Five bottles of Spanish extra virgin olive oil with different labels and types, 250 ml each

 

Para catar aceite de oliva se usan vasos de color azul, y se observan cualidades del producto en vista, olfato, gusto y tacto. El color no se tiene en cuenta en el análisis sensorial puesto que dependiendo de la variedad o el grado de madurez de laaceituna se puede encontrar aceites más dorados o verdes, pero ambos son de máxima calidad.

El proceso de degustación

El catador toma la copa y procede a oler la muestra para detectar los atributos que tiene el aceite y en qué intensidad.Todo esto, en un tiempo de 30 segundos.

Luego bebe un sorbo de aceite y lo distribuye por toda la boca. El aceite se tiene que extender en cantidad suficiente y muy lentamente por la parte posterior de la lengua hacia los pilares del paladar y la garganta, concentrando la atención en los estímulos amargo y picante.

En el tacto se toma en cuenta la fluidez, pastosidad y picor, cuando se detecte, se debe anotar su intensidad.

Se mastica una manzana entre una cata y otra. Luego se enjuaga la boca con agua a temperatura ambiente.

En el análisis

Visual: se considera positivo lo siguiente:
Limpio de filtrado o decantado

Olfativo: se considera positivo lo siguiente:
Frutado de aceituna madura o verde, manzana, hierba verde y hoja verde.

Táctil: se considera positivo: suave, fluido y acuoso.

 

http://cocinayvino.net/tips/tips-de-cocina/5873-catar-aceite-de-oliva.html

Productores de queso invierten y diversifican

16 Oct

Imagen actual: Artisan cheeses with labels including Cabra con Trufa, Pimentón Ahumado, Fine Herbes, Miel y Lavanda, and others, served with grapes, nuts, honey, and a glass of red wine.


Sector. Las queserías locales alistan nuevas variedades con chocolate, pimienta y sésamo. Además, incorporan la tecnología para incrementar su producción con pedidos nacionales


La producción local de queso artesanal crece y la oferta se potencia con nuevas variedades que incluyen chocolate, sésamo, menta y pimentón rojo.
Ramiro Bayro, que artesanalmente procesa quesos frescos sin aditivos químicos ni conservantes en su planta ubicada  en la zona del Urubó, refirió que la industria quesera tradicional está creciendo merced a la cultura de consumo desarrollada por el público, que actualmente demanda el producto en restaurantes, pizzerías, hoteles y panaderías que son, según él, los potenciales clientes.
Bayro refirió que las cifras alcanzadas por ventas en lo que va del año resultaron auspiciosas, aunque no dio cifras.
Dijo que hace poco habilitó en su página de Facebook una oficina virtual para atender pedidos y bajo este sistema logró abrirse al mercado paceño y concretar la venta semanal de 50 kilos de queso ricotta en una panadería local. Actualmente invierte $us 50.000 en la ampliación de la quesería.
Quesos Bayro en su oferta incluye quesos con sabor a pimienta, paprika, ajo con cebollín y albahaca, además de quesos cremas, quark y ricotta a un precio promedio de Bs 120 el kilo.
Wilfredo Montaño, socio propietario de Quesos Guapurutú, que opera en San Javier, indicó que este año han alcanzado un buen desempeño comercial, que dejó un crecimiento en cuanto a producción que fluctúa entre un 10 y 15% con relación a 2010.
Para responder a la creciente demanda, Montaño explicó que en 2010 invirtieron $us 10.000 para ampliar la capacidad de producción en la fábrica. De los 6.000 kilos que actualmente producen por mes, un 65% se destina a Cochabamba, Sucre y Tarija; el resto se distribuye en Santa Cruz y pronto prevén hacer lo propio en los súper Slan e ICNorte.
En Productos Lácteos Cotoca, la propietaria Rubilinda Chávez sostuvo que la caída  de producción de leche atribuida a la falta de pastura está produciendo una merma en la producción de queso y derivados lácteos. En la planta procesan un promedio de 360 kilos de queso por semana.
Productos Lácteos Cotoca en su propuesta comercial incluye quesos ricotta, criollo y untables, además de salsas para acompañar algunas comidas. Dependiendo de la variedad y la presentación vende entre Bs 10 y Bs 35 el kilo de queso.
En la quesería Suiza, ubicada  en Buenavista, distante 97 kilómetros en la carretera nueva a Cochabamba, el propietario Markus Hafner, manifestó que está invirtiendo $us 200.000 en la construcción de una nueva planta -prevé inaugurarla en agosto- que le permitirá ampliar la capacidad de producción de 85 a 100 toneladas de queso por año.
En Solán Productos de Cabra, la gerente de producción, Lorena Soliz, afirmó que por la alta preferencia que alcanzan los productos de cabra se vieron forzados a aumentar el hato de cabra de 7 a 150 para potenciar la producción.

Festival logra más expositores
Santa Cruz, según los organizadores del XI Festival Internacional de Vinos y Quesos, previsto del 20 al 23 de este mes en el pabellón Brasil de la Fexpocruz, se posiciona actualmente como el distrito referente del país en desarrollar una cultura de consumo de vinos de mesa y varietales.
Luis Fernando Terrazas, organizador del evento, refirió que información enunciada por empresarios del sector vitivinícola da cuenta de que Santa Cruz se ha convertido en la plaza comercial más importante del país y que acapara alta predilección por los vinos de mesa y varietales que son producidos por las bodegas nacionales y que importan productos de otras naciones.
En torno al aspecto organizativo del festival, Terrazas indicó que 48 industrias (tres más que en 2010) vitivinícolas nacionales y de Italia, Francia, Portugal, España, Chile y Argentina, además de fabricantes de fiambres y embutidos y de quesos, participarán en el festival. “En esta versión las industrias de jamón nacional y del exterior promocionarán una surtida oferta de productos para deleitar al público que asista al evento”, adelantó Terrazas.
Referente a los precios de las entradas, el organizador dijo que es diferenciada y varía de acuerdo con los días y en función a la posición que elija el visitante cerca del escenario donde actuarán artistas internacionales. Miércoles y jueves, económica Bs 140 y vip Bs 200; mientras que viernes y sábado, económica Bs 160 y vip Bs 220.
Terrazas apuntó que con relación al año pasado el precio de los boletos se incrementó un 7%. “El evento es para un público selecto y promueve la producción nacional de vinos, fiambres y quesos”, puntualizó Terrazas.

   Para saber

Materia prima
440
Es el volumen referencial en millones de litros de leche que por año se produce en el país. Se   estima que por día la producción bordea los 1,2 millones de litros.

Productores
16.000
Según datos del sector lechero,  representa la cifra promedio de productores que hay en Bolivia y que surten con leche a las industrias lácteas y queserías del país.


Fernando Rojas M. | fernandor@eldeber.com.bo

http://eldeber.com.bo/vernotaeconomia.php?id=110716173006

Periodistas culinarios se deleitaron en Santa Cruz

15 Oct Add tablecloth and more men at table

Imagen actual: Add tablecloth and more men at table
 
 
 

Periodistas culinarios se deleitaron en Santa Cruz

Los especialistas llegaron para asistir al evento Encuentros, como parte de un ciclo de cenas anuales, que tuvo como invitado especial al chef peruano Rafael Piquera

 
Margarita Palacios – EL DEBER
lpalacios@eldeber.com.bo

Cuatro periodistas gastronómicos de renombre visitaron diferentesmercados y restaurantes en Santa Cruz y quedaron “maravillados”por la diversidad culinaria que hay en la ciudad.

Se trata del periodista peruano que escribe para el diario Correo de Lima, Javier Masías; la periodista chilena de la revista Caretas, María Elena Cornejo; el estadounidense Patrick Hieger del blog ComoSur y la estadounidense Alexandra Lazar del blog pick up the fork.

“Se asombraron con la gran variedad de productos que tenemos, en comparación con otros países. Quedaron deleitados con las masitas y con la costumbre del café de la siesta”, comenta el director de la división gastronómica y franquicia del hotel Los Tajibos, Jorge Calvo.

Los especialistas llegaron a Santa Cruz para asistir al evento Encuentros, que es parte de un ciclo de cenas anuales, que se llevó a cabo del 8 al 9 de octubre en el Jardín de Asia y tuvo como invitado especial al chef peruano Rafael Piqueras.

“A través de este tipo de acontecimientos buscamos generar intercambios reconfortantes de cocina latinoamericana, desarrollar el gusto y la escena gastronómica de Santa Cruz y promover lo interesante y sabroso que tenemos en nuestra región”, indicó Calvo.

Los periodistas, que se fueron el domingo 12, se quedaron una semana en Santa Cruz y degustaron platos en el restaurante El Aljibe, La Tertulia café, el Horno Caliente, Jardín de Asia. Visitaron también un criadero de lagartos en San Juanito, el parque Güembé y la Rinconada. Hicieron un recorrido por la cervecería Corza y por el mercado Abasto y el de Cotoca.

Margarita Palacios – EL DEBER
lpalacios@eldeber.com.bo

Dieta Mediterranea . Nueva PirÁmide Nutricional

15 Oct Woman smiling at a table with Mediterranean dishes overlooking a seaside village

Imagen actual: Woman smiling at a table with Mediterranean dishes overlooking a seaside village

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TEXTO: DRA. MIREN I. MARÍN RECALDE.

Desde hace varias décadas ha quedado demostrado en múltiples estudios, que comer bien nos ayuda no solo a mantener nuestra salud, sino a prevenir y mejorar muchas enfermedades y, por tanto, a conseguir una mejor calidad de vida. En la actualidad, la globalización, la migración constante y los cambios cada vez más rápidos de estilos de vida, han originado que nuestros hábitos alimenticios se hayan alejado, cada vez más, de la clásica dieta mediterránea en favor de una alimentación excesivamente rica en grasas saturadas y pobre en verduras, hortalizas, cereales, frutas y frutos secos. Todo esto, ha comenzado a tener consecuencias negativas para la salud con el incremento de enfermedades cardiovasculares, cáncer, obesidad y otras patologías crónicas.

En realidad lo que comemos, cuándo y cuánto, es un proceso complejo en el que intervienen factores internos y externos, y cuando unos predominan sobre los otros originan unos hábitos alimentarios más o menos adecuados. Entre ellos destacan la etnia, la cultura, la religión, la situación económica personal, los hábitos alimentarios adquiridos desde la infancia, el saber o no cocinar, el comer fuera de casa (donde generalmente consumimos más grasas saturadas y grasas trans), vivir sol@ o acompañad@, la preocupación por la salud y el estado físico, el tener una determinada filosofía de vida (vegetariana, macrobiótica, carnívora, …), la conexión emocional con los alimentos, sus propiedades organolépticas, el aspecto físico de los diferentes productos, y, por supuesto, el marketing y la publicidad, que nos rodean e incluso nos invaden atreviéndose a demonizar ciertos alimentos y a ensalzar las propiedades de otros, sin base científica que lo certifique.

Por todo esto la «Fundación Dieta Mediterranea» en colaboración con diferentes entidades internacionales y un amplio grupo de expertos pertenecientes a diversas disciplinas (nutrición, antropología, sociología, agricultura, etc.) han revisado la tradicional pirámide nutricional y la han renovado y adaptado a los múltiples estilos de vida que hay actualmente, teniendo en cuenta distintos factores de orden cultural y social. Con esta adaptación han conseguido que los objetivos de la nueva Dieta Mediterránea sean más sencillos de cumplir para, así, beneficiarnos de las excelentes propiedades de una dieta variada y equilibrada.

En la nueva pirámide, como en la anterior, se recomienda comer todo tipo de alimentos, la frecuencia de su consumo, la importancia de la ingesta de agua y del ejercicio, pero en esta nueva guía también se indica la porción de las raciones, el uso de todo tipo de hierbas y aromatizantes, las formas de cocinado y la relevancia de la comida como acto social. Teniendo en cuenta que la pirámide de la Dieta Mediterránea está pensada para la población adulta sana.

Luego, esta revisión ha ampliado el concepto de «buena alimentación», pues no sólo se da prioridad a un determinado tipo de alimentos, sino también, a la forma de seleccionarlos, al número de raciones en las diferentes comidas, a la forma de cocinarlos y consumirlos; a la actividad física, al descanso adecuado y por supuesto a la ingesta de líquidos. Por tanto, va más allá de las recomendaciones puramente nutricionales, ya que la nueva pirámide de la Dieta Mediterránea se ha convertido en la guía de un estilo de vida saludable, el mediterráneo; en promotora del respeto al medio ambiente, del consumo de alimentos de temporada y locales y de lo importante que es comer en sociedad, o sea, con familiares y amigos para retomar el contacto que desde hace varias décadas se ha ido dejando debido a las prisas y a la falta de tiempo.

Por todo ello, esta nueva pirámide era necesaria desde todos los puntos de vista, debido a que vivimos en una sociedad plural y tenemos a nuestro alcance todo tipo de alimentos durante todo el año, lo que ha ocasionado un cambio en el patrón alimentario con el deterioro de nuestro tipo de alimentación tradicional. De ahí lo importante que es contar con una guía donde se nos indica los beneficios que nos puede traer el comprar y consumir los productos propios de cada estación (por ser más saludables debido a que contienen mayor cantidad y calidad de nutrientes). El aliño, con diferentes especias (por ser aromatizantes y contener antioxidantes y porque son de gran ayuda para no abusar de la sal) y, por supuesto, utilizar el aceite de oliva, como grasa principal, por ser cardiosaludable. Además, debido a que la comida principal la realizamos muchas veces fuera de casa y con poco tiempo, ha descendido el consumo de cereales, legumbres, pescados, frutas, frutos secos y ha aumentado el consumo de grasas saturadas y ha desparecido la comida como acto social. Por eso es recomendable intentar comer con tiempo necesario y en familia o con amigos para sociabilizar el tiempo que pasamos alrededor de la mesa.

La nueva «pirámide nutricional» está representada en varios niveles que nos indican la frecuencia de consumo de los diferentes alimentos. En la base están representados: Cereales (trigo, arroz, maíz, centeno, cebada, avena, mijo y sorgo) que contienen hidratos de carbono, que son la mayor fuente de energía con la que contamos. Los podemos consumir de diferentes formas, cocidos directamente como el arroz y la avena, o convertidos en otros productos como pan, pastas, harina, sémola o talo. Comeremos una o dos raciones en cada comida. Es preferible comerlos integrales porque contienen todos los nutrientes y la fibra, ya que si los consumimos procesados se producen pérdidas tanto de fibras como de nutrientes. Verduras y hortalizas que por su gran variedad de colores y texturas aportan antioxidantes, fibra, agua, vitaminas y minerales. Deben comerse una o dos raciones al mediodía y en la cena. Y por lo menos una de ellas debe ser cruda. Frutas, con propiedades nutricionales similares a las verduras y hortalizas. Es importante comer una o dos raciones en cada comida, formando parte de los diferentes platos y/o como postre habitual, siendo conveniente que una ración sea cítrica.

En un escalón más arriba encontramos: Leche y productos lácteos (yogur, queso, cuajada, …), preferiblemente bajos en grasa. Son imprescindibles por su contenido en calcio, mineral indispensable para la formación y mantenimiento de los huesos. Pero su consumo deber ser moderado, unas dos raciones diarias, debido a las grasas saturadas que tienen. En el centro de la pirámide aparecen: Aceite de oliva, que, por su excelente calidad nutricional, debemos utilizar como grasa principal para aderezar y cocinar, ya que es muy rica en ácidos grasos monoinsaturados y por su alta resistencia a las altas temperaturas de cocción. La ración recomendable es de una cucharada en cada plato de comida. Especias, hierbas, cebolla y ajo, como estrategia para reducir el uso de sal, conseguir sabores especiales, gran variedad de aromas y por su contenido en antioxidantes. Aceitunas, frutos secos y semillas, que deben estar presentes en la alimentación diaria por ser buena fuente de grasas poliinsaturadas (cardiosaludables), proteínas, vitaminas, minerales y fibra. Vino u otras bebidas fermentadas siempre que sea costumbre, teniendo en cuenta que su consumo debe ser moderado (una copa al día para las mujeres y dos para los hombres).

En un peldaño más alto encontramos los alimentos ricos en proteínas animales y/o vegetales, que consumiremos varias veces por semana: Pescados blancos y azules, mariscos y moluscos; dos o más raciones a la semana. Estos alimentos además de proteínas de excelente calidad, son fuente importante de grasas saludables. Las formas más aconsejables de cocinado son: cocidos, a la plancha o asados. Carne magra (pollo, pavo, conejo, …). Estos alimentos contienen proteínas de gran calidad pero tienen grasas saturadas. De ahí que esté limitado el consumo a no más de dos raciones por semana. La forma de cocinado recomendable es similar a la de los pescados.

Huevos; Este alimento es muy completo por poseer proteínas de alto valor biológico que son los constituyentes mayoritarios de la clara, aunque en la yema también se encuentran y tienen una digestibilidad cercana al 100%. En la yema están concentradas las grasas, siendo saturadas y poliinsaturadas. Por esta buena composición, es recomendable comer de dos a cuatro a la semana. Legumbres, son buena fuente de proteínas de origen vegetal y combinadas con los cereales originan proteínas de excelente calidad. La indicación de su consumo en la pirámide actual es de tres raciones por semana, mientras que en la pirámide anterior se recomendaba su consumo diario. Patatas, tubérculo rico en hidratos de carbono, que consumiremos, al igual que las legumbres, tres o cuatro raciones a la semana, como plato principal con verduras, pescados o carnes; o como guarnición en las recetas tradicionales.

Llegando al vértice están: Carnes rojas, que al igual que el resto de las carnes, contienen proteínas de excelente calidad, pero al tener más cantidad de grasas saturadas, la recomendación es de menos de dos raciones a la semana. Carnes procesadas, como, por ejemplo, salchichas y hamburguesas, que consumiremos menos de una ración a la semana, debido a la menor calidad nutricional consecuencia del proceso de elaboración. En el vértice de la pirámide encontramos los dulces, alimentos que comeremos en pequeñas cantidades y de manera ocasional, por el elevado contenido en azúcares sencillos y grasas trans. Están representados por el azúcar, caramelos, pasteles, bollería, zumos de fruta azucarados, refrescos azucarados…

Fuera de la pirámide, pero con tanta transcendencia como los alimentos descritos, están el agua, como bebida principal, que se puede completar con infusiones y caldos bajos en grasa y sal; el ejercicio, que también debe formar parte de nuestro día a día; el comer acompañados para potenciar el valor social y cultural de la comida; y, por último, el descanso adecuado.

La nueva pirámide de la Dieta Mediterránea destaca:

  • Moderación en el tamaño de las raciones, que deben basarse en la frugalidad, debido a que las necesidades energéticas en nuestra sociedad son bajas por el estilo de vida sedentario que llevamos.
  • Cocinar con tiempo, es decir, debemos dedicar tiempo a la preparación de los alimentos para hacer de ella una actividad relajada y divertida que, además, podemos realizar en familia, con amigos o con la pareja, por lo menos los fines de semana.
  • Socialización. Importante, porque ayuda a recobrar el valor más allá del aspecto nutricional, la convivencia potencia el valor social y cultural de la comida, ya que sentarse a la mesa en compañía de la familia y de las amistades proporciona un sentido de comunidad.
  • Estacionalidad en la elección de los alimentos, pues los productos de temporada, frescos y mínimamente procesados, contienen más nutrientes y sustancias protectoras. Además intentaremos dar prioridad a los productos tradicionales y locales, sin olvidar comprar aquellos elaborados respetando el medio ambiente, el bienestar animal y la biodiversidad.
  • Actividad física moderada, un mínimo de 30 minutos al día, pues proporciona grandes beneficios para la salud. Por ejemplo, caminar, nadar, bailar, subir y bajar escaleras, etc., son una forma sencilla de realizar ejercicio. Y siempre que sea posible, hacer actividades al aire libre y si es en compañía, mejor que mejor, pues es otra forma de reforzar los vínculos con la comunidad.
  • Descanso. Descansar debidamente es imprescindible, pues forma parte de un estilo de vida saludable. Agua, debemos beber entre 1, 5 y 2 litros de agua diarios para conseguir una correcta hidratación y porque es esencial para el buen funcionamiento del organismo. Si bien, comentar que las necesidades varían según la edad, la actividad física que se realice, las condiciones climáticas y las diferentes patologías. Por último, comentar que si la Dieta Mediterránea ha sido nombrada por la UNESCO Monumento Inmaterial de la Humanidad, es porque «es la forma de alimentación más equilibrada y beneficiosa para la salud, siempre que el ejercicio físico, la socialización y el descanso sean parte integrante, respetando las particularidades propias de cada etnia y creencias religiosas».

http://mx.globedia.com/perfil/sano-y-ecologico/

Ahora, la comida boliviana está en boca de todos

15 Oct Bowl of Bolivian soup with meat, potatoes, and crispy noodles at market stall

Imagen actual: Bowl of Bolivian soup with meat, potatoes, and crispy noodles at market stall

Con la sopa de maní a la cabeza, la ganadora del reality Masterchef llevó al centro de la escena sabores que, de a poco, ganan su lugar

Maní remojado y procesado. Un suculento caldo, con ossobuco, verduras y papa. La cocción lenta, uniendo todo. Perejil fresco por encima. Y papas fritas doradas como decoración. Así se prepara la sopa de maní, tradicional plato de Bolivia que, dicen, fue la última comida que probó el Che Guevara, preso en La Higuera, a horas de ser fusilado.

Esa misma sopa de maní es la que comenzó a marcar el triunfo de Elba Rodríguez, la participante que obtuvo el primer premio en el reciente realityMasterchef, emitido por Telefé. Bajo la consigna de preparar un plato que representara su niñez, Elba, estudiante de enfermería e hija de inmigrantes bolivianos en la Argentina, hizo la sopa tal como la hacía su mama, así lo dijo, acentuando la primera sílaba. «Este plato es un viaje», afirmó Germán Martitegui, uno de los jurados.

Según el Ministerio de Relaciones Exteriores de Bolivia, la Argentina alberga a más de un millón doscientos mil bolivianos. Pero, pese a lo apabullante del número, es poco lo que se conoce aquí de la gastronomía del país vecino. La comparación con Perú es inevitable, pero mientras éste es la vedettede la cocina mundial, los sabores de Bolivia están lejos de semejante reconocimiento.

Para que la cocina boliviana logre expandirse, primero debe crecer en sus propias fronteras. Hace dos años, un evento causó sensación en todo el planeta: Claus Meyer, dueño de Noma (el restaurante danés considerado en 2010, 2011 y 2012 el mejor del mundo) extendió a Bolivia su fundación Melting Pot y creó en la ciudad de La Paz el restaurante Gustu, dirigido por la también danesa Kamilla Seidler y el venezolano Michelangelo Cestari. Gustu pretende convertirse en un actor social dentro de la gastronomía boliviana, y recibe unos 30 jóvenes bolivianos de escasos recursos para que se formen en su Escuela de Comida. «El objetivo es invitar a todas las partes interesadas a participar en un proceso que se convierta en un movimiento que ayude a aprovechar el potencial de la cultura gastronómica local», explican desde Melting Pot. En esta búsqueda, los cocineros de Gustu investigan las culturas alimentarias indígenas del Amazonas, del Altiplano y de los valles, para luego trabajar con esa materia prima bajo una mirada nueva. En su menú ofrecen, por ejemplo, papas nativas cocidas en sal rosada, flor de capuchina y alcaparras de sauco. «La gastronomía boliviana está viviendo una etapa de rescate de sus raíces y su valor. Bolivia está dando los pasos necesarios para revalorizar su cocina, renovarla y convertirse en un referente gastronómico mundial», cuenta Sumaya Prado, a cargo de la comunicación de Melting Pot.

LA POLÉMICA

Pero la llegada de Gustu no está exenta de polémica. Guillermo Iraola es director de Escuela Hotelera, la primera institución de Bolivia en ofrecer capacitación profesional gastronómica. «LaNueva Cocina Boliviana comenzó entre 1995 y 2002. Muchas veces llegan supuestas cooperaciones del extranjero para revolucionar la cocina local, pero no están provocando cambios, sino aprovechando un trabajo de dos décadas en el país -se indigna-. Es una aberración que Gustu sea parte de la próxima feria Mistura, en Perú.»

Según cuenta, además, la escena de restaurantes de Bolivia está en pleno crecimiento. A la hora de recomendar, menciona a La Casa del Camba, en Santa Cruz, Jardín de Asia, en La Paz y Santa Cruz, donde fusionan sabores orientales con productos amazónicos, o Flaningan’s, «uno de los mejores restaurantes de La Paz».

ACÁ TAMBIÉN SE CONSIGUE

Los mejores cocineros porteños lo saben: para conseguir productos exóticos, en especial ajíes, maíces y papas de todos los tamaños, no hay mejor lugar que Liniers, donde se erige el barrio Boliviano. Trescientos metros, repletos de puestos con una oferta ecléctica, desde equecos hasta queso fresco, pasando por latas de leche evaporada, legumbres, hierbas aromáticas, macarrones caramelizados y habas fritas. Sábados y domingos se suman improvisados puestos de comida callejera, que ofrecen salchipapa, chicharrón de cerdo y pollo broaster. En esas calles también están los mejores restaurantes que atienden a la comunidad boliviana, además de recibir argentinos y turistas. Miriam, con dos locales en la misma calle, es el más reconocido. «Vine hace 18 años a la Argentina, empecé cocinando para los comercios y hace ocho años abrí el primer local. Yo vengo de Cochabamba, y muchas de las especialidades que ofrezco son de allí: el chicharrón de cerdo, el picante de pollo, el charquekan, el pique a lo macho», dice Miriam Flores Navia, y agrega: «No hay dudas, desde que Elba ganó en Masterchef, viene mucha más gente a comer acá».

Rodolfo Reich para LA NACION.

09.08.2014 | 00:00

Flores comestibles

2 Oct

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Todos sabemos que las flores son muy bonitas para decorar cualquier ambiente y que hay una gran variedad para poder elegir la que más se adapte a nuestra decoración y a nuestros gustos, pero hay otras que además de cumplir la función decorativa también son comestibles y te servirán para condimentar muchos platos. Las flores comestibles son muchas más de las que la gente se piensa y entre ellas hay algunas tan conocidas como la alcachofa, la coliflor, el brócoli, la flor del azafrán o el clavo.Muchas de ellas sirven como plato principal mientras que otras se utilizan como condimento para darle un sabor especial a los platos. Toma nota de las características de algunas flores comestibles:

– Entre las más conocidas están la flor de la calabaza, muy utilizada en países como Italia o México y que puedes comprarlas en cualquier mercado. La rosa también se utiliza mucho en estos países desde hace cientos de años cuando se preparaban muchas ambrosías gracias a los pétalos de rosas.

– En otras culturas como la griega, la romana, la medieval o la hindú también se utilizaban flores comestibles en la antigüedad, mientras que en España se utilizaban principalmente en la cocina andaluza, la gastronomía que tiene más recetas con este tipo de alimento.

– Actualmente, quienes más utilizan las flores comestibles son los grandes chefs, que las utilizan como una parte muy importante de la nueva cocina creativa. El clavel indio, las begonias o las capuchinas son algunas de las más utilizadas para darle a cualquier plato no solo un aspecto diferente sino también un sabor muy original.

– Entre las flores comestibles más utilizadas en todo el mundo para distintos platos están las lavandas,caléndulas, geranios, pensamientos, violas, tulipanes, crisantemos, romeros, hinojos, tréboles,manzanillas, claveles, clavelinas, gladiolos, violetas, malvas, borrajas, jazmines, amapolas, coquetas, flores del naranjo, salvias y cualquier flor de azahar.

Leer más: http://jardinplantas.com/flores-comestibles/#ixzz2t83taCoQ

COMO EL LÁPIZ – Paulo Coelho

2 Oct

Imagen actual: Yellow Ticonderoga HB pencil on sketchbook with doodles and art supplies in background

 

El niñito miraba al abuelo escribir una carta. En un momento dado, le pregunto:

– ¿Abuelo, estás escribiendo una historia que nos pasó a los dos? ¿Es, por casualidad, una historia sobre mí?

El abuelo dejó de escribir, sonrió y le dijo al nieto:

– Estoy escribiendo sobre ti, es cierto. Sin embargo, más importante que las palabras, es el lápiz que estoy usando. Me gustaría que tú fueses como él cuando crezcas.

El nieto miró el lápiz intrigado, y no vio nada de especial en él, y preguntó:

– ¿Qué tiene de particular ese lápiz?

El abuelo le respondió:

– Todo depende del modo en que mires las cosas. Hay en él cinco cualidades que, si consigues mantenerlas, harán siempre de ti una persona en paz con el mundo.

Primera cualidad:

Puedes hacer grandes cosas, pero no olvides nunca que existe una mano que guía tus pasos. Esta mano la llamamos DIOS, y Él siempre te conducirá en dirección a su voluntad.

Segunda cualidad:

De vez en cuando necesitas dejar lo que estás escribiendo y usar el sacapuntas. Eso hace que el lápiz sufra un poco, pero al final, estará más afilado. Por lo tanto, debes ser capaz de soportar algunos dolores, porque te harán mejor persona.

Tercera cualidad:

El lápiz siempre permite que usemos una goma para borrar aquello que está mal. Entiende que corregir algo que hemos hecho no es necesariamente algo malo, sino algo importante para mantenernos en el camino de la justicia.

Cuarta cualidad:

Lo que realmente importa en el lápiz no es la madera ni su forma exterior, sino el grafito que hay dentro. Por lo tanto, cuida siempre de lo que sucede en tu interior.

Quinta cualidad:

Siempre deja una marca. De la misma manera, has de saber que todo lo que hagas en la vida, dejará trazos. Por eso intenta ser consciente de cada acción.

Autor. Paulo Coelho, del libro Ser Como el Río que Fluye.

Una de mis citas favoritas es la siguiente:

 

 

 

“Que el camino venga a tu encuentro,
que el viento sople siempre a tus espaldas,
que el sol brille cálido sobre tu cara,
que la lluvia caiga suavemente sobre tus campos,
y hasta que  volvamos a encontrarnos,
que Dios te lleve en la palma de su mano.
” Anónimo

Sonríe y sé feliz

Los ajies más populares en la comida latina

2 Oct

Los latinos agradecidos por el Articulo

Avatar de GustolatinoGustolatino Gastronomia

América Latina es una despensa llena de deliciosos y exóticos ingredientes que han trascendido a través de los años. Muchos de estos ingredientes son parte fundamental de platillos que se han convertido en estandartes de las diferentes regiones latinoamericanas, ellos son los que aportan ese toque y esos sabores maravillosos y únicos haciendo posible comer los platos y las recetas más auténticas. Y es que cuando se habla de la comida latina, no podemos dejar de pensar en los chiles, esas pequeñas y coloridas especias que con sus picores, se convierten en el alma de cada una de las fiestas gastronómicas que preparamos día a día en nuestras cocinas. Hoy en Gustolatino Gastronomía, hablaremos de ellos, ¡los invito a un viaje gastronómico por América Latina con el picor de una de las especias más maravillosas que existen!, los chiles.

¿Por qué nos gustan los chiles en Latinoamérica?

Chiles y beneficios (Cortesía: alma-mexico.info) Chiles y beneficios

Es muy difícil…

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El ‘superalimento’ que reduce a la mitad las posibilidades de tener un ictus

2 Oct

Imagen actual: Bowl with cherry tomatoes, avocado, walnuts, chickpeas, pomegranate seeds, sweet potatoes, blueberries, pumpkin seeds, green hummus, kale, spinach, quinoa, and fresh basil.
 
 
 
 
 

Mónica de Haro

Una dieta rica en derivados del tomate contribuye a reducir el riesgo de sufrir un infarto cerebral (ictus), además de prevenir la aparición de otras enfermedades.

Cada 14 minutos muere un paciente por ictus en España, según la la Sociedad Española de Neurología (SEN).

El ictus es una enfermedad que ocasiona una gran discapacidad en los supervivientes, siendo la primera causa de dependencia en el adulto y la segunda causa de demencia en el mundo. El Instituto Nacional de Estadística (INE) sitúa el ictus como la segunda causa de muerte global en la población”, explica el Dr. Dr. Jaime Gállego, coordinador del Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares (GEECV) de la SEN.

Unos datos ‘preocupantes’ que deberían animarte a cuidar tu salud por todos los medios posibles con el fin de prevenir este accidente cerebrovascular que afecta a hombre y mujeres en cualquier franja de edad.

Un modo sencillo de hacerlo es cuidando tu alimentación e incorporando productos con efecto protector, como los tomates.

Así lo ha demostrado un grupo de investigadores de la Universidad de Finlandia Oriental después de realizar un seguimiento de más de 12 años a un total de 1.031 hombres de entre 46 y 65 años, sobre los cuales se analizó la asociación existente entre las concentraciones séricas de los principales compuestos antioxidantes que contiene el tomate (licopeno alfa-caroteno, beta-caroteno, alfa-tocoferol y retinol) y el riesgo de sufrir un accidente cerebral (ictus).

Los resultados del estudio, publicados en la revista científicaNeurology (la publicación oficial de la American Academy of Neurology), revelaron que aquellos hombres que poseían niveles más altos de licopenos en sangre presentaron un menor riesgo de sufrir un evento cardiovascular.

El tomate es, sin duda, un alimento indispensable de la dieta mediterránea y gracias a su versatilidad está presente en una amplia variedad de platos de nuestra gastronomía (gazpacho, ensaladas, mermeladas, salsas, etc.).

Ahora, además, son varios los estudios que resaltan el beneficio que esta hortaliza aporta sobre nuestra salud cardiovascular.

“El licopeno es antioxidante y tiene la propiedad de ser vasodilatador, además de protegernos de la hipertensión y de la formación de coágulos”, manifiesta la Dra. Miren Morillas, de la Sección de Riesgo Vascular de la Sociedad Española de Cardiología (SEC).

Llevar una buena alimentación es una de las mejores formas de proteger nuestra salud. Para ello desde la Fundación Española del Corazón (FEC) se recomienda consumir cinco piezas de fruta y verdura al día y que, dentro de éstas, se consuman entre 3 y 7 miligramos de licopeno al día, lo que equivaldría a siete comidas semanales ricas en productos derivados del tomate.

Aun así, no solo encontramos licopeno en el tomate, sino que también está presente en otras frutas y verduras rojas como el pimiento rojo, las fresas, la sandía, las cerezas, los arándanos o la papaya.

Ansa

10 Enfermedades de Transmisión Espiritual

2 Oct

 

1. Comida rápida espiritual: Mezclar la espiritualidad con una cultura que celebra la velocidad y el resultado, es probable que se confunda con la comida rápida espiritualidad. Una cosa es clara: la transformación espiritual no se puede tener en una solución rápida.

2. La espiritualidad de imitación: la espiritualidad de imitación es la tendencia a hablar, vestirse y actuar como nos imaginamos que una persona espiritual lo haría, es como la tela de leopardo que imita la piel real de un leopardo.

3. Motivaciones confusas: A pesar de que nuestro deseo de crecer es genuino y puro, a menudo se mezcla con otras motivaciones, como el deseo de ser amado, de pertenecer y el deseo de ser especial, ser mejor que, para ser “el uno”.

4. Identificarse con las experiencias espirituales: En esta enfermedad, el ego se identifica con nuestra experiencia espiritual y empezamos a creer que estamos encarnando ideas que han surgido dentro de nosotros en determinados momentos. En la mayoría de los casos, no dura indefinidamente, aunque tiende a perdurar en los que se creen iluminados o funcionan como maestros espirituales.

5. El Ego Espiritualizado: Cuando el ego se espiritualiza, es invulnerable a la ayuda o a una retroalimentación constructiva. Nos convertimos en seres humanos impenetrables, retrasando nuestro crecimiento espiritual, todo ello en nombre de la espiritualidad.

6. La producción en masa de los maestros espirituales: Hay una serie de tradiciones que producen las personas que se creen con iluminación espiritual. Esta enfermedad es como una cinta transportadora espiritual: poner en este resplandor, conseguir la visión, y bam! Está iluminado y listo para iluminar a otros en forma similar. El problema no es que estos profesores instruyan sino que se presentan como que han alcanzado la maestría espiritual.

ESPACIO PATROCINADORES

7. El orgullo espiritual: El orgullo espiritual se produce cuando el practicante, a través de años de penoso esfuerzo, en realidad ha alcanzado un cierto nivel de sabiduría y usa sus logros para justificar el cierre de más experiencias. Una sensación de “superioridad espiritual” es otro síntoma de esta enfermedad de transmisión espiritual. Se manifiesta como una sutil sensación de que “yo soy mejor que otros, más sabios, y por encima, porque yo soy espiritual.”

8. La mente del grupo: También se describe como pensamiento de grupo, la mentalidad de culto, o la enfermedad de ashram, la mente es un grupo de virus insidioso que contiene muchos elementos de la codependencia tradicionales. Los individuos y los grupos infectados con “mente de grupo” rechazan los individuos, las actitudes y circunstancias que no se ajusten a las normas, a menudo no escritas, del grupo.

9. El complejo “pueblo elegido”: Es la creencia de que “Nuestro grupo está más evolucionado espiritualmente, potente, inteligente y, en pocas palabras, mejor que cualquier otro grupo.”

10. El virus mortal: “He llegado” Esta enfermedad es tan potente que tiene la capacidad de ser terminal y mortal para nuestra evolución espiritual. Esta es la creencia de que “he llegado” es el objetivo final de la senda espiritual. Nuestro progreso espiritual termina y un mayor crecimiento se detiene.

AUTOR: Mariana Caplan. Psicoterapeuta, profesora de psicología transpersonal.

VISTO EN: https://compartiendoluzconsol.wordpress.com/2015/08/27/10-enfermedades-de-transmision-espiritual/

Menu G77

30 Sep Table with traditional Andean dishes including grilled fish, empanadas, quinoa salad, shredded meat, potatoes, corn, and coca leaves.

 

 

39 EL EVENTO SE REALIZARÁ ENTRE EL 14 Y 15 DE JUNIO EN SANTA CRUZ

Salteñas, quinua, llama, trucha y coca, entre los 68 platos que se servirán en la cumbre del G77

Por Abi – Agencia – 10/06/2014


 

 

Las tradicionales salteñas, empanadas en base de carne de vacuno, pollo y hasta puerco, típicas de la cocina andina heredera de la colonia española, figuran, entre otros 68 decorados y coloridos platillos, bocadillos y postres de quinua, trucha, llama y coca -con toque gourmet- que deleitarán los paladares de jefes de Gobierno y de Estado y representantes de 133 países que participarán, entre el 14 y el 15 de junio, en la Cumbre del G77+China que se escenificará en la ciudad boliviana de Santa Cruz, reveló hoy el chef francés responsable del preparado, Gerard Germain.

 

 

Aunque el nombre de la empanada horneada honra la norteña ciudad de Salta, parte de la nación andina antes del Uti Posedetis Iuris de 1810, su tradición está vinculada íntimamente a la gastronomía de los 2 últimos siglos en las ciudades bolivianas de Potosí, Sucre, La Paz, Tarija, Oruro y Cochabamba.

 

 

La empanada, parte de la ingesta diaria de los bolivianos de las 9 regiones del país, no debería pesar, normalmente, más de 250 gramos, aunque las que se ofrecerán a los participantes del G77 + China, no excederán sino un tercio de tal peso.

 

 

Mezcla de carne picada, cebolla, especies, entre otras de origen arábigo, el ají amarillo, un fruto que da en los valles subandinos de Bolivia y también Perú, el jigote de la salteña parece ser la clave de esta comida de «entre horas», de insuperable sabor que los bolivianos consumen consuetudinariamente, bien en la mañana, después del desayuno o como tal, o en tamaño reducido por la noche.

 

 

La envoltura de harina de maíz de la salteña, en realidad una fina hoja esférica, del tipo de la tortilla mexicana, tocada con agua, sal y manteca, es otro de los secretos mejor atesorados por los «salteñeros» bolivianos. El comercio de esta comida ha levantado fortunas indecibles en el país.

 

 

La salteña, que por el agregado de un componente de colágeno (gelatina de pata) suelta, ya en la cocción, en el horno, un caldillo que acaricia las papilas, suele acompañarse bien con un batido de plátano con leche, con una gaseosa o, por último, con un vaso de hervido o licuado de fruta con agua.

 

 

En inteligible español, el cocinero galo dijo también que en el menú incluye la quinua, el grano de oro, producto estrella de las exportaciones no tradicionales del país y que Morales promociona en el mundo como el producto, que fructifica en los Andes y que salvará a la humanidad de una previsible hambruna, tal como la papa y el maíz que la región exportó a la carenciada Europa después de 1492.

 

 

«Voy a utilizar la quinua, que va a ser dentro de la comida, y voy a hacer un helado de coca, eso lo puedo decir. El resto todavía no lo puedo decir», dijo durante la presentación preliminar de los manjares al presidente anfitrión de la cumbre, Evo Morales.

 

 

El experto estableció que entre los platos más típicos del departamento de Santa Cruz presentará, en su estilo, un majadito de charque (carne de vacuno deshidrata en base de sal) en forma de tacú (enrrollado en hojas de choclo o elote). Es decir charque tocado con arroz tipo paella española, con una provisión de yuca o mandioca.

 

 

El cocinero galo afincado en Santa Cruz, la ciudad más pujante y poblada en el oriente de Bolivia, pondrá en la mesa de gobernantes, representantes y delegados de los 133 países del G-77, dos tercios de los congregados en la Organización de Naciones Unidas, una variedad de sopas.

 

 

El presidente Morales ha pedido «dentro del almuerzo y de la cena una sopa», reveló.

 

 

Según Germain, en todos los casos se dará prioridad a los productos alimenticios nacionales, pero la presentación variará para que esté «al más alto nivel» de la cocina internacional.

 

 

«El día del evento (el domingo 15) se verá todo lo preparado, entre las casi 68 platillos y postres que estamos preparando«, concluyó.

 

 

Sushi de milanesa y postre del albañil: la cocina boliviana sale al mundo

30 Sep

Imagen actual: Plate of sushi rolls with soy sauce, wasabi, and ginger alongside a dessert with whipped cream, caramel sauce, and a small cup of coffee.
 
 

 

Canelones rellenos de «falso conejo», «ranga ranga» de calamares, sushi de silpancho y el Postre del Albañil son parte de la innovadora carta que ofrece en La Paz el restaurante Madame Ulupica.
 
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Restaurante Madame Ulupica, de la empresa Made in Bolivia. EFE/Martín Alipaz

 
 

El restaurante  fusiona la tradición culinaria boliviana con técnicas gastronómicas internacionales.

 

La idea se gestó hace ocho años, aunque por entonces no existían las condiciones suficientes para encarar un proyecto de estas características, explica en una entrevista con Efe Ilya Fortún, chef de Madame Ulupica y uno de los socios de la empresa Made in Bolivia, que administra el restaurante.El buen contexto económico en el país, el cambio de hábitos de consumo y una mejor predisposición del mercado local hacia una iniciativa de este tipo permitieron reflotar la idea en 2012 para, finalmente, abrir el restaurante en mayo pasado en la residencial Zona Sur de La Paz.Fortún indica que Madame Ulupica ha apostado por la cocina fusión y «mestiza», algo que puede apreciarse incluso en la arquitectura y decoración del local, que incluye los típicos gaviones de piedra que se ven en las riberas de los ríos y montañas de La Paz.El mismo nombre del lugar ratifica este concepto, al unir la palabra francesa ‘madame’ (señora) con la ulupica, una diminuta baya de color verde considerada como uno de los principales ajíes bolivianos, «la madre de los ajíes», según Fortún.

El empresario sostiene que el concepto de fusión del restaurante no es el de una comida «tremendamente sofisticada, inalcanzable o cara», sino que incluye el «mirar atrás, recuperar lo mejor de la gastronomía boliviana y trabajarla artísticamente con lo mejor» de fuera, ya sean ingredientes, texturas, recetas o técnicas.

Madame Ulupica avanza por un camino sin límites para crear sus platos y, en esa línea, una de las ofertas más exitosas del restaurante es el sushi de silpancho, en el que se aplican la técnica de los famosos ‘rolls’ japoneses y la «deconstrucción» del silpancho boliviano, una milanesa de lámina muy fina servida con arroz cocido, patatas fritas, huevo, y tomate y cebolla finamente picados.

Otra de las propuestas apela a la típica ranga ranga boliviana, una especie de estofado picante que normalmente se hace con panza de res o «librillo» cortada en tiras, pero que en esta interpretación ha sido reemplazada por el calamar.

También están los canelones italianos rellenos con el bolivianísimo «falso conejo», una especie de milanesa de carne de res que se cuece en una salsa de ají colorado, con tomates, cebollas y zanahorias picadas, arvejas y especias.

Y si de tradiciones se trata, nada como un «Postre del Albañil», creado a partir de la merienda de los constructores bolivianos, cuyo refrigerio consiste en una banana, un vaso de la soda llamada Papaya Salvietti y una marraqueta, el bollo de pan típico de La Paz.

«Ése era el almuerzo típico de un albañil y, a partir de eso, hemos creado un postre que lleva esos tres elementos, presentados de otra manera», explica Fortún.

En cuanto a las bebidas, el trago «emblemático» del restaurante es el cóctel de tumbo (un fruto andino), singani (el destilado boliviano similar al aguardiente) y huacataya, una hierba andina bastante empleada para sazonar la comida local.

Fortún insiste en que todas estas fusiones se han creado a partir de un profundo respeto y admiración por el «ADN gastronómico» boliviano y las costumbres y la historia del país.

«Queremos comunicar cosas con la cocina, detrás de nuestros platos siempre hay la recuperación de alguna tradición o de algún plato que signifique algo para los bolivianos (…) Un esfuerzo de esta naturaleza está orientado a llevarnos a sentir orgullo y pasión por nuestra comida presentada de otra manera», agrega.

La recepción a la propuesta de Madame Ulupica ha sido buena no sólo en el caso del público local, sino también de los extranjeros que visitan la ciudad, ya que, según Fortún, ambos grupos han sabido comprender y aceptar su concepto de cocina mestiza.

A su juicio, la gente en Bolivia «está lista para este tipo de comida» y es posible lograr el despegue de la gastronomía del país, como ha sucedido en los últimos años en Perú.

Pero para ello hay que formar una comunidad de gastrónomos que trabaje conjuntamente y con «desprendimiento» para dar identidad al nuevo movimiento gastronómico boliviano, agregó. EFE