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Pan Casero

5 May

 

 

Ingredientes:

3 kilos de harina

5 huevos

2 cucharadas de levadura

2 cucharadas de sal

3/4 taza de azúcar

1/2 kilo de manteca

  1. taza de leche
  2. tazas de agua para la levadura

 

Preparación:

  • Previamente prepare la levadura poniendo en un recipiente con dos tazas de agua tibia; mezcle bien hasta que se deshaga y agregue la harina necesaria; debe quedar rala.
  • Deje «madurar» unas horas.
  • Cuando la levadura esté madura agregue los huevos, el azúcar, la sal y la leche; mezcle todo bien.

Libro de Cocina Doña Piedades

Moreno de Parejas, Delfina

Editorial La Hoguera. 9ª Edición, Santa Cruz. Bolivia. 2000

Patasca Portachueleña

5 May

patasca

 Para 20 personas

 

Ingredientes:

1 kilo de maíz

1 cabeza de chancho

Hueso de chancho (preferentemente las patas)

Comino, pimienta y sal al gusto

Cebolla verde

Colorante

Preparación:

  • Haga remojar el maíz un día antes.
  • Ponga una olla grande con agua fría al fuego, agregue el maíz y el chancho y deje hervir sin batir hasta que ablande y espese.
  • Cuando esté a punto, sirva. Al servir agregue el colorante y sazone con comino, pimienta y sal. Finalmente, añada la cebolla verde picada.

Libro de Cocina Doña Piedades

Moreno de Parejas, Delfina

Editorial La Hoguera. 9ª Edición, Santa Cruz. Bolivia. 2000

Cocina Ecléctica – Sopas (Juana Manuela Gorriti)

5 May

sopa

Juana Manuela Gorriti

Prólogo

El hogar es el santuario doméstico; su ara es el fogón; su sacerdotisa y guardián natural, la mujer.
Ella, sólo ella, sabe inventar esas cosas exquisitas, que hacen de la mesa un encanto, y que dictaron a Brantôme el consejo dado a la princesa, que le preguntaba cómo haría para sujetar a su esposo al lado suyo:
-Asidlo por la boca.
Yo, ¡ay! nunca pensé en tamaña verdad.
Avida de otras regiones, arrojéme a los libros, y viví en Homero, en Plutarco, en Virgilio, y en toda esa pléyade de la antigüedad, y después en Corneille, Racine; y más tarde, aún, en Châteaubriand, Hugo, Lamartine; sin pensar que esos ínclitos genios fueron tales, porque -excepción hecha del primero- tuvieron todos, a su lado, mujeres hacendosas y abnegadas que los mimaron, y fortificaron su mente con suculentos bocados, fruto de la ciencia más conveniente a la mujer.
Mis amigas, a quienes, arrepentida, me confesaba, no admitieron mi mea culpa , sino a condición de hacerlo público en un libro.
Y, tan buenas y misericordiosas, como bellas, hanme dado para ello preciosos materiales, enriqueciéndolos más, todavía, con la gracia encantadora de su palabra.
Juana Manuela Gorriti

Sopas

Sopa salteña – Sopa teóloga – Sopa de abril – Sopa de arroz – Sopa de tortuga – Sopa de albondiguillas – Sopa aderezada – Sopa de gallina con alverjas – Sopa de camarones – Sopa de gallina – Sopa de té para desayuno. 

No habría de perdonarte, si no dieras el primer lugar en la sección -SOPAS- de este ecléctico libro, a la crema de las confecciones suculentas, a la nata de las cosas exquisitas, a la riquísima: 

SOPA SALTEÑA 

Se cortan rebanadas muy delgadas de pan frío; se las tuesta en la parrilla; se las coloca por capas en una sartén esmaltada de porcelana. Sobre cada capa de pan, se echa otra de lonjitas de queso fresco, o de Gruyere rallado, y rebanadas de chorizo frito. 
Sobre cada una de esas capas se verterán dos cucharadas -cuchara de cocina- de caldo sazonado con una salsa de cebollas, picadas muy menudo, un diente de ajo molido, y pimienta ídem. 
Cuando se haya llenado con estas capas la cacerola, se la cubre con una capa de queso rallado y rebanadas de chorizo frito. Se la pone a cocer a fuego lento, cubierta con su tapadera. 
Un momento antes de servirla, se quiebran, encima, tantos huevos cuantas personas sean de mesa. Y cocidos los huevos, se sirve en la misma cacerola, colocada en una bandeja, y ornados sus bordes con ramas de perejil. 

Casiana Castro de Uriburo (Salta)
SOPA TEOLOGA 

Allá va, para figurar en la anunciada «Cocina Ecléctica», la más rica y sustanciosa confección que haya salido de manos de cocinero. 
Parte integrante de las suntuosas comilonas con que los Padres Agustinos, de Lima, festejaban a los huéspedes invitados a sus conferencias teológicas, ha tomado el nombre de éstas. 
Se compone de caldo hecho con carne de pavo, de gallina, pichones, vaca, cordero, cabeza y patas de ídem, y un puñado de garbanzos: todo esto, con sal al paladar, cocido a fuego lento en una olla con tapa.
Se pondrán previamente en la sopera, trocitos de pan cortados en forma de dados, y fritos en grasa de puerco o en mantequilla; zanahorias, alverjas verdes, repollo (todo esto, cocido de antemano en caldo aparte); cebollas remojadas en sal con agua caliente. Además, todos los menudos de las aves con que se ha hecho el caldo: hígados, corazón, mollejas y hueveras, se picarán en menudos trozos, añadiendo rebanadas de huevos duros. 
Sobre todo esto, se vertirá el caldo, bien hirviente, y vuelta a tapar la sopera, se la dejará reposar diez minutos, y se sirve. 
Este nutritivo alimento, en el que la fracción líquida es tan fortificante, robustecería el cerebro de aquellos ínclitos varones, para investigar las nebulosas de esa ciencia -de nombre tan santo, y sin embargo tan vana- y revolotear, cual moscardones sin comprenderla, en torno de la eterna luz: – Dios.- 
Entre tanto, ruégote que hagas uso, tú, de este poderoso agente de vida, para que pueda, conmigo, volver a verte esta Lima que te ama y te echa de menos. 

Clorinda Matto de Turner (Lima)
SOPA DE ABRIL 

Píquese, en igual cantidad, zanahorias y lechugas; agrégueseles carne y chorizo igualmente picados, y habas tiernas; póngaseles a cocer, sazonado con cebollas, orégano, perejil, sal al paladar, y el jugo de un tomate, en grasa de puerco, o mejor en mantequilla. Cuando haya dado un hervor, viértasele encima un buen caldo, y hágasela cocer durante media hora. En seguida llénese con ello la sopera, en cuyo fondo se habrá puesto previamente una capa de rebanadas delgadas de pan tostado a la parrilla. 
Déjese reposar un momento y sírvase. 

Nieves Bustamante (Arequipa)
SOPA DE ARROZ 

Hija de los valles, donde se produce este grano, tan saludable en su uso, como agradable al paladar, conozco muchas maneras de confeccionarlo. La del plato que encabeza estas líneas, es de la manera siguiente: 
Calculando una onza por persona, se le lava con agua tibia, restregándolo bien, y se pone a cocer a fuego lento en caldo de buena carne. 
Se hace una salsa de cebollas cortadas en delgadas rebanadas circulares, tomate, pimienta entera, un diente de ajo molido, un pimiento, orégano y perejil picados, y la respectiva grasa de chancho o mantequilla y sal. 
Cuando después de un hervor haya dorádose la cebolla, se le echa caldo del puchero y se pone al fuego; y cuando comience a hervir se le echa el arroz, ya cocido de antemano. 
Al servir, se echan en la sopera lonjitas de queso fresco, rebanadas de huevos duros, e ídem de salchicha frita. 

Rosa Centeno (Cuzco)
SOPA DE TORTUGA 

Este plato tan celebrado, y cuya presencia, en el menú de los hoteles tiene el honor de ser anunciada por la prensa, se confecciona de la manera siguiente: 
Después de bien lavadas dos libras de carne de tortuga, se las pone en una cazuela esmaltada; se fríen con tres onzas de mantequilla, añadiéndole cuatro dientes de ajo molido, dos onzas de maní tostado e igualmente molido, cebolla en rodajas, jugo de tomate, perejil picado y la correspondiente sal. 
Cuando todo está bien frito, se le echan cuatro tazas de buen caldo y un vaso de vino; se sazona y se deja hervir hasta que esté bien cocida. En la sopera se le espolvorea pimienta. 

María Luisa Martínez (Buenos Aires)
SOPA DE ALBONDIGUILLAS 

Esta sopa gusta mucho a los niños, de suyo tan enemigos de todo cuanto se relaciona con el caldo, y pues que es del agrado de estos angelitos, algo muy bueno debe encontrarse en su sabor. He aquí su confección: 
Quiébrense en una fuente cuatro huevos, y bátaselos con una taza de leche, dos onzas de mantequilla, una dedada de sal, otra de pimienta, y mézclese en este batido harina de trigo hasta que se haga una masa consistente. Hecha la masa, fórmanse con ella albondiguillas del tamaño de una aceituna; envuélvaselas en harina, y fríanse en mantequilla. Para servirla se colocan las albondiguillas en la sopera, y se les vierte el caldo bien caliente, al que se habrá agregado pimienta, y un huevo batido. 

Laurencia Garnier de Salverry (Buenos Aires)
SOPA ADEREZADA 

Cortado el pan en rebanadas delgaditas, que se tostarán cuidadosamente en la parrilla, se pica tocino, jamón, menudos de ave y huevos duros, con queso rallado, perejil y pimienta entera, y se le sazona con mantequilla, durante diez minutos, en el fuego. Se pone en una cazuela una capa de pan tostado y otra de pan picado, y así hasta llenar a medias la cazuela. En seguida se mezcla al caldo la salsa y se le vierte sobre el pan, y se pone al fuego para que dé un hervor. 
Esta sopa se sirve con relieves de huevos duros en rodajitas, cogollos de alcachofas y pajaritos fritos. 

Pastora Bonco de Anzó (Buenos Aires)
SOPA DE GALLINA CON ALVERJAS 

Se cuece la gallina con muy poca sal, apio, y un diente de ajo, hasta que esté blanda. Se muelen juntos, perejil, hojas de lechuga y alverjas crudas. Se ponen en una cacerola dos onzas de mantequilla y dos cucharadas de harina, se les hace fundir al fuego revolviéndolas y se les echa la verdura dándoles un reposo de diez minutos al rescoldo. En seguida, se vierte encima el caldo de gallina, y se deja hervir. Debe quedar un poco espesa. Se cuela en la sopera, sobre pedacitos de pan fritos en manteca y las presas de la gallina. 

Susana Ugarriza de Castilla (Buenos Aires)
SOPA DE CAMARONES 

Las cáscaras de los camarones, menos las de la cabeza, se ponen al horno para que se tuesten bien; se machacan hasta hacerlas polvo. Se pone en una sartén, una cucharada de mantequilla y se la derrite al fuego. Cuando esté derretida, se le mezcla el polvo de cáscaras de camarones junto con una cucharada de harina y se revuelve con algunas cucharadas de caldo. Se quita del fuego, se le añade caldo y se le echa pan rallado. Se le vuelve al fuego, y se le deja hervir; se cuela al tamiz, y si está muy espesa, se le pone más caldo. Al servirla se le ponen unas albondiguillas hechas con miga de pan, huevos, nuez moscada y un trocito de mantequilla, cocidas en caldo aparte. También se pone en la sopa, las colas de los camarones sin cáscara. 
Las albondiguillas de que arriba se habla, se hacen, batiendo una cucharada de mantequilla y tres huevos hasta hacer espuma; se le echa un poco de sal y nuez moscada, y se revuelve poco a poco el pan rallado, hasta formar una masa espesa. Se mojan las manos en agua, y se hacen las albondiguillas, y se echarán al caldo hirviendo, de donde se las sacan para echarlas en la sopa que estará ya en la sopera, pronta a ser servida. 

Mercedes O. de Ortiz (París)
SOPA DE GALLINA 

Se cuece la gallina con sal al paladar y rebanadas de cebolla. Cuando esté bueno el caldo se le quita la gordura de la superficie y en ésta, se deshacen dos cucharadas de harina. Se las bate bien y se las echa encima el caldo necesario para la sopa. Se le ponen las presas de la gallina; y después de un ligero hervor, al mandarla a la mesa, se le echa un vaso de buen vino blanco 

Carolina Zuviría de Escalera (Rosario)
SOPA DE TE PARA DESAYUNO 

¿Diz que no has vuelto a tomar té, desde haber gustado uno tan exquisito -regalo de un mandarín chino a un marino peruano, en cambio de una caja de sahumerio de Lima-, que hizo refractario tu paladar para todo el que se vende en Occidente? Pues, te digo, querida amiga, que habrás de tomarlo en esta sopa, no menos exquisita. 
Se untan con manteca fresca las rebanadas de pan con que se cubrirá el fondo de la sopera. Hecho esto último, se le espolvorea encima azúcar, canela y un muy poquito clavo de especie. Se le vierte una infusión muy cargada de té, y doble cantidad de buena leche. 

Eulalia Deheza de Carreño (Lima)

Cocina Ecléctica

Los orígenes del sabor

5 May

 

Chef Fernando Dávalos.

Chef Fernando Dávalos.

La Razón (Edición Impresa)

 

Bolivia está en proceso de descubrimiento permanente; su ebullición social y cultural son una señal más acerca de lo que está aconteciendo en su gastronomía; como es usual, la calle y los hogares bolivianos son el espacio donde la cultura se encarga de recrear la tradición todos los días, con las particularidades que ayudan a matizar el sabor a través de sus anafes a querosén o a leña de kishuara, las ollas de aluminio o de barro, los hornos de barro en el Oriente, y un largo etcétera que permiten disfrutar de un sabor que solo se puede dar en Bolivia y en ningún otro lugar más.

Junto a Huari nos hemos dado a la tarea de rescatar más de medio centenar de ingredientes de origen, en la búsqueda de encontrar la riqueza de sus combinaciones junto a la mejor cerveza, que hará que el sabor se destaque aún más; junto a esta propuesta, les presentamos hoy una receta de cordero montañés que ha buscado acentuar el sabor intenso de nuestro cordero andino, cuya carne se ha nutrido del forraje mineralizado de las tierras del sur de Oruro y Potosí.

El cordero estará marinado con un adobo de cerveza, que ayudará a intensificar su sabor, que tendrá notas crocantes con el tocino ahumado, acompañado adecuadamente con hierbas, ajo, paprika y aceite de oliva. Las guarniciones de papa y camote equilibrarán el sabor intenso del cordero. La cerveza brindará un complemento al sabor del cordero, ya modificado por el adobo, con un burbujeante sabor que limpiará el paladar tras cada bocado, permitiendo que se renueve la sazón del cordero hasta degustar el plato en su totalidad.

Ingredientes

• Para seis personas: 6 piernas de cordero (deshuesadas)

• 60 gr o 4 cucharillas al ras de paprika

• 6 dientes de ajo cortados en bastoncillos

• 200 gr de lonjas de tocino ahumado congelado s/ corteza

• Jugo de 2 limones

• 3 cucharas de aceite de oliva

• 1 cuchara de orégano molido

• 3 gr de pimienta negra en grano

• 1 cucharilla de ají colorado

• 1 cucharilla comino

• 3 botellas de cerveza Huari 330cc

• Sal y pimienta al gusto

Procedimiento

1.- Lavar el cordero y deshuesarlo.

2.- Realizar incisiones de 2 cm de profundidad.

3.- Preparar un adobo (preparado en forma de caldo o salsa) mezclando el orégano, paprika, aceite, limón, pimienta, comino y la cerveza.

4.- Cortar las lonjas de tocino de 2 cm envolviendo cada bastón de ajo e introduciendo a cada ranura o incisión dejando una pequeña porción hacia afuera.

5.- Marinar el cordero en el adobo por tres horas.

6.- Hornear (tapado) a 160º C  por una hora.

Posteriormente aumentar la temperatura a 180ºc.

Cocinar 30 minutos más sin la tapa  hasta que los tocinos estén crujientes. Bañar el cordero con su salsa hasta formar costra.7.- Servir caliente bañado con la salsa.

8.- Acompañar de papa pinta boca al horno y camote.

 

 

 

 

Lawa de chuño

5 May

 

 

INGREDIENTES

700 grs. de carne de res

1 zanahoria

1 cebolla

1 ramito de apio

1 taza de habas

1 taza de arvejas

4 papas

½ kilo de chuño

1 nabo

1 cucharada de pimentón molido

2 cucharadas de perejil picado

Sal y orégano

PREPARACIÓN

1. En una olla con agua cocer la carne por dos horas, luego agregar la zanahoria, la cebolla, el apio picado, las habas, las arvejas, el nabo y dejar cocer

2. Picar

las papas en tiras y agregarlas al caldo.

Incorporar el chuño lavado y molido.

Añadir el pimentón para darle color y sazonar con sal y orégano.

3. Servir adornando con perejil picado encima.

Un secreto: para recuperar el apio marchito, trozarlo y meterlo en un recipiente con hielo y limón durante una hora.

 

Chips Saludables

5 May

Tartar de Guacamole y Trucha

5 May

Platanos flambeados

5 May

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Tutorial Pie de Manzanas

5 May

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Finger Food Copitas de Crema de Mandarina

5 May

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Tutorial Galletas de Mermelada de Guindas

5 May

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El Bogotá Wine & Food Festival fue todo un éxito!

5 May

pierre

El Bogotá Wine & Food Festival  fue todo un éxito!
Después de las conferencias sobre Quinua y su participación como jurado en congresos y festivales en Puno, Perú, el chef francés Pierre Van Oost represento Bolivia en el Bogotá Wine & Food .
Este evento nace en Colombia con el fin de capitalizar el entusiasmo y la experiencia de los chefs colombianos y compartirlo con chefs de todas partes del mundo, para juntos poder ofrecer experiencias únicas en los diferentes restaurantes de la ciudad.Nacido en Auchel, Pas-de-Calais, Francia, Pierre, Co-autor del libro “Reflejo Culinario de los Lípez – Variaciones sobre Quinua Real y llama”, es agrónomo y chef internacional, radicado en Bolivia hace 20 años.Ha sido participe de la historia y construcción de la cultura culinaria en este país.Van Oost es experto en quinua, productos andinos y cocina Novo Boliviana.Participó en diferentes programas, eventos internacionales en calidad de exponente, conferencista, jurado y organizador.Además de ser un pionero en el uso de ingredientes autóctonos en Bolivia, innova en comida gourmet desde hace varios años.

Este año, la tercera versión del Bogotá Wine & Food Festival se desarrolló del 28 de agosto al 1 de septiembre y contó con la participación de más de 50 chefs colombianos e internacionales, quienes fueron los que hicieron del Festival un evento de gran calidad.El representante Boliviano participó de Charlas de Expertos durante lo cual exponía sobre la quinua real, la biodiversidad en la gastronomía y el Movimiento de Integración gastronómico Boliviano, de la noche de la Gran Degustación con unos bocaditos con quinua, wakataya, killkiña y charque de llama, y un licor de quinua y kañawa con singani, y termino con una presentación en Desayuno Salud y Sabor con crepes de quinua y un peske repensado.

Felicidades Pierre y gracias por representar  muy bien a todos los bolivianos !

Publicado por Ají y Chocolate S.R.L.

http://ajiychocolate.blogspot.com/

SXIX: costumbres, sentencias y recetas

5 May

 

 

 

Publicado por  

SXIX: costumbres, sentencias y recetas

Hace como 15 años una muy querida amiga me regaló un libro para que compartiéramos dos “pasiones” (según describió ella misma en la dedicatoria), la literatura y el arte culinario: Cocina Ecléctica, de Juana Manuela Gorriti, es un libro de mediados del 1800.

Un precioso libro que por supuesto recomiendo y muy en especial para esta época, por las recetas típicas que contiene.

Cuando pienso en aquellos tiempos y en sus costumbres, imagino lo diferentes que eran a los actuales… Cuesta transportarse tan lejos, quizás con la comida sea más fácil (la cocina patria clásica, algo modernizada en nuestros tiempos no deja de tener la misma impronta criolla, los ingredientes propios de la zona…), pero cuando trato de pensar en cómo era el ceremonial, cómo era el comportamiento diario de las personas en la calle, en la mesa… Me cuesta un poco más… Quizás porque cada clase social tenía sus usos y costumbres muy marcados, había una clase social muy alta y una muy baja, donde unos sabían mucho de etiqueta y otros nada, y eran pocos los  que podían acceder a aprender algo de las buenas maneras fuera de su clase  y de ser así era por obligación, por trabajar en las casas de los “más ricos”.

Para esta fecha patria en Argentina, me gustaría transcribirles una nota escrita por la mismísima Juana en su libro que, me parece de lo más interesante, habla de la mesa y de lo importante que es todo lo que se genera en torno a la misma:

“El hogar es el santuario doméstico; su ara es el fogón; su sacerdotisa y guardián natural, la mujer. Ella, solo ella, sabe inventar esas cosas exquisitas, que hacen de la mesa un encanto, y que dictaron a Brantome el consejo dado a la princesa, que le preguntaba cómo haría para sujetar a su esposo al lado suyo:

‘Asidlo por la boca.’

Yo, ay! Nunca pensé en tamaña verdad. Ávida de otras regiones, arrojéme a los libros y viví en Homero, en Plutarco, en Virgilio… Sin pensar que esos ínclitos genios fueron tales, porque – excepción hecha del primero- tuvieron todos, a su lado, mujeres hacendosas y abnegadas que los mimaron, y fortificaron su mente con suculentos bocados, fruto de la ciencia más conveniente a la mujer…”

¿Qué les parece? Una cita como para empezar un debate, ¿no? El rol de la mujer, las relaciones sociales, la pareja… Me parece interesante pensar en qué cambió en Argentina en estos años, en qué permanece, en qué es mejor olvidar y qué podemos rescatar… Y además es divertido aproximarse a ese mundo cocinando una comida típica de la época.

maiz

¡Hay recetas, como costumbres, que jamás pasan de moda!

Para cerrar y complacer a quienes mueve más la gula que la curiosidad histórica, les dejo una receta presente en el mismo libro:

Tamal limeño

“Para dar la receta de este sabroso producto de la cocina criolla en Lima, necesario es enseñar la manera de prepara el maíz, su base y materia prima.

Se pone a cocer cuatro libras de maíz blanco en bastante agua y unos puñados de cal viva, para despojarlo de su película.

Cuando ha dado dos hervores, se escurre el agua de la olla que lo contiene; se le vacía en una batea, o cualquiera vasija abierta, y se le restrega para quitarle el pellejo, o película que lo cubre, restregándolo y layándolo alternativamente, y muchas veces, hasta dejarlo limpio de ollejos, blanco, y sin señal de cal.

Obtenido esto, se le muele hasta reducirlo a masa; y se sazona con la sal necesaria; es decir, poca, bastante manteca de chancho, y cuatro huevos, sobando esta masa hasta que haya adquirido consistencia y suavidad.

Entonces, se le divide en trozos del tamaño que han de tener los tamales, y se les rellena con un picadillo de carne de chancho cocida, condimentada con huevos duros, aji molido, tocino, almendras y mani molidos.

Se les envuelve en hojas de maíz, que se preparan remojándolas para darlas flexibilidad y lavándolas muy bien.

Una vez envueltos, se les coloca, con poca agua, en la olla, acomodándolos en cuadros como quien hace una pared. Se cubre muy bien la boca de la olla, primero con una arpillera doblada en cuatro, y después con la tapa, a fin de que el vapor ayude a la cocción, que se hará en dos horas, a fuego lento, añadiendo una o dos veces de a poco agua caliente, por si la olla ha disminuido.

Después de dos horas de cocción lenta, los tamales están a punto debido.”

Josefina del Valle de Chacaltana

 

 http://www.cocinerosdeverdad.com/author/Marcela%20Cicero-2/

 

 

Como curar un recipiente de cobre

5 May

Dos cucharadas de amor, el ingrediente secreto

5 May

 

 

 

 

Un pensador anónimo una vez dijo: cocinar es la mejor manera de decir “te amo, y esta frase no es nada descabellada, no solamente se pueden demostrar sentimientos tan intensos como estos, a través de la cocina podemos definir y canalizar distintas sensaciones y penurias.

Muchos son los que relacionan los sentimientos con cocteles y bebidas alcohólicas; una celebración con un champagne, tristezas con vino tinto, romances con vino blanco, reunión de amigos con ron, pero, la manera más sustanciosa de demostrar ydistribuir las emociones es a través de la combinación de especias y sazones.

Aquí es donde llegan las comparaciones: un café tan dulce como una tarde de primavera, un postre tan suave como el suspiro de una mujer…, algunas son muy divertidas, otras hasta fuera de contexto, y es que, dependiendo del estado de ánimo, emoción y afectos que se conjuguen durante la realización de una receta, el platillo se convertirá en una creación personal, una que puede encantar o espantar a los comensales.

Muchos dicen que cuando se lleva una carga o una penuria, la comida sabrá a lágrimas, pero si se encauza estos sentimientos en una combinación de ingredientes con los que se puedan representar las pasiones sentidas, se puede tener al alcance de las manos una manera de meditación, recreación y diversión, transformando las decepciones y desconsuelos en platillos de sazón incomparable.

En el caso del amor, el motor que mueve al mundo, puede usarse como ejemplo las familias, en los momentos en los que los hijos deciden consentir a los padres preparándoles sus platillos favoritos y sirviéndole como si fueran los propios reyes, esto como acto de agradecimiento, cariño, aprecio y demostración de profundo amor.

El amor también es un ingrediente importantísimo, un ejemplo es en las situaciones de nuevas parejas, cuando se dan cita en la casa de alguno de sus miembros con las excusa de, “te haré la cena”, y es que esta es una oportunidad de demostrar el aprecio a través de una preparación culinaria pensada y hecha con el fin de enamorar, complacer y encantar al invitado en medio de un íntimo ambiente.

Sin mencionar a los que no les gusta para nada cocinar o simplemente no lo saben. Llevar a cabo actividades culinarias cuando se posee alguna de estas dos inhabilidades es una demostración de amor gigantesca, un arma de convencimiento y enganche, acciones que necesariamente deben contar con la participación de ambas partes, ya que, como dice el popular showman, Anthony Bourdain, “el que cocina está en posición de dominación y el que come se entrega”, una excelente reflexión para entender quien es el que lleva los pantalones en casa.

Los caminos del mestizaje culinario en Bolivia

5 May

 

 

 

Los lectores devotos del Quijote se precian de recitar de memoria sus primera líneas: “En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda”.

Pues la comida que se servía en la mesa de Alonso Quijano no era diferente, un siglo y medio después, de la que llenaba la mesa de las élites de la ciudad de Potosí. Podemos saber esto gracias al Libro de cocina que escribió en 1776 doña Josepha de Escurrechea. Allí están las recetas de la famosa olla, del salpicón y de los duelos y quebrantos.

Este libro de recetas —el único conocido hasta ahora de la época colonial en toda la América hispánica— está en la base de la investigación La gastronomía en Potosí y Charcas, siglos XVIII, XIX y XX de la antropóloga Beatriz Rossells Montalvo, cuya cuarta edición acaba de aparecer.

En el recetario de doña Josepha —Condesa de Otavi y Marquesa de Cayara, nacida en 1736 y fallecida en 1821—, se lee, por ejemplo, que para preparar los duelos y quebrantos hay que “batir huevos como para tortilla, ponerle todas las menudencias de las aves, hasta la tripas, todo cocido y picado, lonjitas de tocino cocido, pedacitos de longaniza media asada, presas de pollo medio asadas, cebollas, tomates, ajíes verdes, perejil bien picado, orégano, migajón de pan rallado, pasas, almendras y sal”. Después de semejante vianda no es raro que Alonso Quijano se sintiera con suficiente valor y locura para salir al campo a batirse con los molinos.

Para la cuarta edición de su libro Rossells ha escrito un nuevo prólogo titulado “La gastronomía: un permanente mestizaje mundial”. Desde que el libro se publicó por primera vez en 1995, la gastronomía ha cobrado un interés internacional que no lo tenía anteriormente. “Ha estallado en el mundo la moda de la gastronomía y se dispersa por doquier”, escribe Ro- ssells en la primera línea de su nuevo prólogo. Ese interés se evidencia también en la mayor cantidad de investigaciones que se han realizado en los últimos años, especialmente sobre la gastronomía de los diferentes países latinoamericanos.

“En los nueve años que han transcurrido desde la primera edición del libro —dice Rossells—, se han sucedido enormes cambios en el mundo: una mayor globalización en la economía y, por lo tanto, una mayor globalización en la cultura y en la gastronomía. Se ha generado un movimiento gastronómico en el mundo, inversiones en muchos tipos de comida, influencias a través del mundo entero, desde la China hasta América. En lo particular, hay también mayor investigación histórica de la gastronomía que nos permite situar el recetario de doña Josepha, que es el principal componente de este libro, en un sitio sumamente interesante”.

¿Y cuál es el lugar que ocupa el recetario de esa aristocrática mujer potosina que atravesó buena parte del siglo XVIII y vivió prácticamente hasta los albores de la República?

“En el tiempo del recetario de doña Josepha, en 1776 —explica Rossells—, estamos en las postrimerías del periodo colonial. En sus recetas aparece una gran cantidad de mezclas de productos; son mezclas que ya han ingresado a la cocina, que ya se las practica, que ella ya las ha probado. A la luz de las nuevas investigaciones que están realizando investigadores de España y de otros países sobre las grandes revoluciones gastronómicas, el recetario de doña Josepha viene a mostrar el momento de consolidación de la comida mestiza en Potosí”.

Ese mestizaje gastronómico es para Rossells de gran importancia. Es el legado positivo de la conquista —“no podemos ignorar que también fue un acto de violencia y de imposición”, dice—. Y en ese mestizaje ya está el germen de lo que después será la comida “nacional”, vigente desde entonces con muy pocos cambios.

“En primer lugar —explica la antropóloga—, el libro muestra lo que comía la aristocracia hispana en Potosí, que era lo que consumían las aristocracias en los otros centros coloniales importantes porque seguían el modelo medieval español, que es de una comida muy cargada. Hay un enorme parecido entre las recetas de doña Josepha y de los grandes cocineros españoles. Se ve que habían llegado libros, que ella copiaba y llevaba a la práctica esa comida española. A partir de cierto punto, sin embargo, las recetas asombran. Ya no están copiadas de la comida medieval española, sino que en las recetas empiezan a entrar productos andinos”.

En este sentido, la gran prueba del mestizaje gastronómico es la receta del plato de la olla, casi el arquetipo de la comida española —la olla que comía don Quijote tenía “más vaca que carnero”—.

“La olla —explica Rossells— era un plato popular, un cocido de toda clase de carnes y vegetales. En España había olla en las clases ricas y en las más pobres. En el caso de doña Josepha, su receta de olla tiene una gran cantidad de carnes —carnero, cecina, jamón tocino, capones y gallinas, morcilla, salchichas, longaniza— y también garbanzo, cabezas de ajos, hierbabuena, culantro, repollo, nabos y peras. Pero a estos ingredientes se suman los elementos americanos. En la receta se nombra a la yuca, el camote, el plátano, las papas, el zapallo, la oca, el choclo y, por supuesto, el ají. Esto quiere decir que doña Josepha y sus cocineras inventaron la olla americana. Después de haberla probado la llevaron al papel. Esta receta es, documentalmente, la figura más simbólica del mestizaje”.

La olla es la figura simbólica del mestizaje, pero los productos propios también aparecen en otras recetas. Entre esos ingredientes están los choclos, la chicha, las ajipas, los locotos, la achojcha, el maíz blanco, el tomate, la tuna, el airampo y el chuño. “Pero sobre todo —dice Rossells— el ají, que es utilizado de una manera casi escandalosa”.

Asimismo, en el recetario de doña Josepha ya están platos que configuran la comida nacional actual, como las humintas, los tamales, el mondongo de panza, el charquekán y el majao, entre otros.

Una manifestación del buen momento por el que pasa la gastronomía en el mundo es el interés en ciertos productos antes poco difundidos o ignorados. Uno de ellos, de indudable importancia para Bolivia, es la quinua. “Ese interés puede ser real —dice la investigadora— pero también es cuestión de modas. Por ahí se dice que antes la quinua estaba prohibida. En Bolivia por lo menos no es así”.

Las pruebas de la permanencia de la quinua en las mesas bolivianas a través del tiempo están otra vez en las recetas. Como colofón a estas disquisiciones culinarias, las enumera Beatriz Rossells:

“En Comidas de la ciudad de La Paz, un recetario del siglo XIX escrito por Manuel Camilo Crespo, figura la torta de quinua. En el recetario de doña Sofía Urquidi, que también estudio en mi libro, publicado en Sucre en 1917, ya está la quinua atamalada y la chicha de quinua. Más adelante, en el siglo XX, en el libro de Aida G. de Aguirre Achá, La cocina en Bolivia, de 1957, hay 16 recetas de quinua. En el libro de doña Nelly de Jordán El arte culinario en Bolivia hay otras cuatro. Pero el libro más importante (no sé por qué no se le hace un homenaje) es el libro que Betsabé Iñiguez de Barrios publica en 1977: Mil delicias de la quinua. El libro tiene 400 páginas y una cantidad similar de recetas. Esto quiere decir que comíamos quinua siempre, pero no se le daba la importancia que ahora tiene ni se conocía toda su riqueza”.

 

 

http://boliviachef.blogspot.com/search/label/Comida%20Boliviana

Cinco especies para controlar el azucar…

5 May

 

 

 

 

 
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SAIKU
5 fabulosas plantas para regular el azúcar en la sangre

Conoce los poderes de las plantas medicinales como el orégano y mejorana …

¿Utilizas especies cuando cocinas? Esta acción beneficia a tu salud, ya que un estudio de la Universidad de Purdue detalla que los genes de algunas plantas son útiles para producir diversos compuestos químicos que pueden utilizarse para crear medicamentos.

Por su potencial, las plantas medicinales son muy útiles para aliviar dolores o malestares, así como reducir el desarrollo de otras enfermedades como la diabetes tipo 2.

5 plantas ideales para controlar tu azúcar

De acuerdo con un estudio publicado en el Journal of Agricultural and Food Chemistry, al usar estas plantas como condimento en tus alimentos controlas el azúcar en la sangre.

– Orégano griego y mexicano
– Romero
– Mejorana
– Salvia
– Jengibre

Los tres primeros tienen la capacidad para interferir con las enzimas dipeptidil peptidasa IV (DPP-IV), relacionada con la secreción de la insulina, así como con la proteína tirosina fosfatasa 1B(PTP1B) que se encarga de la señalización de insulina.

La salvia aumenta la secreción de insulina, por lo que ayuda a controlar los niveles de azúcar en la sangre, sobre todo en pacientes con diabetes mellitus.

En tanto, el jengibre intensifica la producción de insulina, con lo que se reduce entre un 15 y 20%, de acuerdo con un estudio de la Universidad de Canadá.

Además, las plantas son bajas en calorías y tienen fibra que ayudan a acelerar tu metabolismo, por lo que mejoran tu salud y peso. Para gozar de los beneficios de estas plantas puedes cultivarlas tu mismo en tu casa. Y tú, ¿cómo controlas el azúcar en la sangre?

Alain Ducasse se rebela contra las estrellas Michelín y la cocina de moda

5 May

Alain Ducasse se revela contra las estrellas Michelín

Alain Ducasse se rebela contra las estrellas Michelín y la cocina de moda

Los quince cocineros franceses más célebres  con Alain Ducasse  a la cabeza se rebelan contra las estrellas Michelín y para ello han fundado un colegio profesional para reconocer y premiar la vuelta de la cocina tradicional, sana, natural y sin «enjuagues ni artificios»

Tenemos que ser más éticos en la cocina dijo Alain Ducasse a principios de este año,. En la re-apertura de su Plaza Athénée, se pronunció a favor de una cruzada por la cocina “simple y natural”, lo que lo ha llevado a reducir las porciones de carne al mínimo y a producir más platos con pescado, granos y vegetales.

Alain Ducasse se revela contra las estrellas Michelín y la cocina de moda

La cruzada la han comenzado concediendo un «label», una marca, una etiqueta, que certifique el «saber hacer artesanal» de cocineros y restauradores, grandes o pequeños, célebres o desconocidos, unidos contra la tiranía y la barbarie de la nueva cocina artificiosa que nos invade, están decididos a defender los valores de la cocina francesa de siempre, la auténtica sin artificios además de rechazar la comida industrial.

Tras esta inquietante alarma gastronómica, los grandes cocineros, célebres y menos célebres, advierten de la temible influencia de la «experimentación» y las cocinas de «laboratorio», usando masivamente productos químicos destinados a «producir nuevos sabores». Otros cocineros españoles están siguiendo el mismo camino que nuestros vecinos franceses, de lo cual y ya lo he dicho en otros artículos anteriores, me alegro que por fin acabemos con tantos nombrecitos que rozan lo cursi, de tanta parafernalia y de tanta tontería y estupidez. Se impone defender la artesanía tradicional y lo natural para salvaguardar el buen saber hacer gastronómico, amenazado por las modas e industrialización.

 

http://www.alacartaparados.es/alain-ducasse-se-revela-contra-las-estrellas-michelin-y-la-cocina-de-moda/

Gastronomía chaqueña,

5 May

La Razón / Edgar Toro

 

El guiso o agresado de mote, las chirriadas (tortillas de maíz), ensaladas de poroto, sopa de maní, mate, sábalo y una variedad de platos y repostería forman parte del potencial de la gastronomía chaqueña, que hoy se recupera para su promoción y desarrollo en esa región.

La primera Escuela de Hotelería y Turismo de Bolivia (EHT) organizó el 8 y 9 de agosto en La Paz el Primer Foro Gastronómico del Chaco Boliviano donde se expusieron los platos típicos y repostería de la zona que abarca territorio de los departamentos de Tarija, Chuquisaca y Santa Cruz.

El chef Guillermo Iraola Mendizábal, director ejecutivo de la EHT, manifestó que el objetivo de este evento fue recuperar la comida chaqueña y destacar el maní, el ají y el maíz, tres productos tradicionales y con potencial del Chaco boliviano.

Si bien se sabe que los pobladores del lugar son tendientes a las carnes, por ejemplo el cerdo y cabra a la cruz y los afamados asados chaqueños, Iraola aclaró que esta forma de preparar la comida es “más bien importada” de la gastronomía paceña o argentina. Y por el contrario, destacó que la comida típica de los pueblos indígenas guaraníes y weenhayek oferta lo suyo, en especial con una variedad de pescados.

Iraola sostuvo que a través de las investigaciones de expertos hallaron que la “sopa de maní” es un plato originario de Bolivia. Destacó que la producción de este cultivo se exporta a diversos lugares del mundo y alguna vez lo adquirió en Alemania. “Ni hablar del ají que viene del Chaco chuquisaqueño”, expresó y enfatizó su procedencia local y demanda internacional.

“Como nunca supimos que habíamos tenido 36 variedades de maíz, eso es increíble y un gran potencial para nuestro desarrollo económico”, acotó respecto a información difundida durante el foro. Vicente Cuevas Aguirre, chef argentino invitado a este evento, expresó que “al recorrer muchas regiones del país, y ahora en particular el Chaco, veo que Bolivia tiene un gran potencial gastronómico y turístico, pero le falta mucha promoción”.

En su criterio se debe aprovechar no sólo la carne del sábalo, también su cuero y hueso. Señaló que la técnica del espinado facilita sacar la carne y dejar las otras partes para utilizarlas, por ejemplo, en artesanía y prendas como carteras y cinturones.

La chef de Macharetí, en el Chaco chuquisaqueño, Elva Ruiz, resaltó el plato del guiso o agresado de tujuré (mote) que se acompaña con charque frito, cebolla, ají colorado y ajo. “Es un plato delicioso de la región”, expresó.

Sonia Caballero, profesora de la Escuela Gastronómica Municipal de Camiri (Santa Cruz), mostró las bondades de la repostería chaqueña que ahora se consume en otras regiones del país: entre otros, los bizcochos de maíz con queso, maicillos dulces, chimas de chala del maíz, tamales curtidos y humintas al horno y a la olla.

“Tenemos toda una variedad de comidas para explotar y promocionar”, resaltó Caballero.

El gas es caro y escaso en la región y aún cocinan a leña

“Somos una región petrolera, pero el gas no nos llega o llega muy caro; por eso seguimos cocinando con leña”, se lamentó la chef Elva Ruiz Valencia, quien arribó a la sede de gobierno desde Macharetí, provincia Luis Calvo del departamento de Chuquisaca.

Dijo que los camiones repartidores sólo distribuyen el energético cada fin de semana y que una garrafa se vende en Bs 35 (su precio en ciudades capitales del país es de Bs 22,50). “Somos exportadores de hidrocarburos y allí sufrimos de este producto básico para desarrollar nuestra cocina”.

Necesidades. Ruiz también indicó que en muchas poblaciones tampoco tienen energía eléctrica y que aún utilizan mechero.

El director de la Primera Escuela de Hotelería y Turismo de Bolivia (EHT), Guillermo Iraola, coincidió en que, al margen de Yacuiba, Villamontes y Camiri, las demás poblaciones del Chaco tienen múltiples necesidades.

“Los pueblos pequeños viven en situación precaria, no tienen gas para sus cocinas y la zona necesita mejoras en su infraestructura, hay un problema que el Estado debe atender”. En lo gastronómico lamentó que estas poblaciones sufran la “invasión de comidas ajenas a su cultura” y citó el consumo de sardinas y atunes en lata, fideos, arroz y otras que los indígenas consumen.

El chaco boliviano

Territorio

El Chaco abarca el territorio de Tarija y algunas zonas de Chuquisaca y Santa Cruz. Son 16 municipios con cerca  de 300.000 habitantes

 

Los Qñapés, donde el gusto de las masitas cruceñas es asunto de familia

5 May

 

Fernando Mirabal y Ruth Pozo tomaron las recetas que llevan generaciones en la familia de la conocida conductora de televisión para abrir un local y darle un toque muy personal.

Los Qñapés, donde el gusto de las masitas cruceñas es asunto de familia

La receta del cuñapé es uno de los secretos guardados de la familia de la conductora de TV.

 Alejandra Pau / La Paz
Los cuñapés y el sabor del oriente boliviano son un asunto familiar en este nuevo local en la zona Sur de La Paz.
Los «horneados” cruceños ya tienen un espacio para recuperar el gusto que contiene los secretos de varias generaciones.
La conocida presentadora de televisión, Ruth Pozo, junto a su esposo, y socio, Fernando Mirabal, formaban parte de aquellos  tés cambas  que la mamá de Pozo   ofrecía hace alrededor de 25 años, una tradición cruceña que se afincó en parte de la familia en La Paz. Fue Mirabal quien sugirió que ese sabor debía ser un emprendimiento y después de más de dos décadas surgió Los Qñapés.
«En el caso de los cuñapés es la receta tradicional, aquella que hacían las abuelitas. Esa receta se ha ido modificando con el tiempo y en la actualidad, como lo conocemos, tiene otras características muy diferentes a la elaboración típica”, explica Pozo.
La familia de Pozo por parte de su madre   es de Santa Cruz y los secretos de las recetas de las masitas son más antiguos aún. Su abuela fue propietaria de una panadería en la capital cruceña. En aquella época el sabor característico de su sazón ya tenía secretos  que hoy son parte de la herencia familiar.
Los Qñapés es el resultado de todo ese bagaje familiar y un toque que ambos propietarios le han dado. El cuñapé, el masaco, el zonzo, la huminta, la gelatina de pata además de las empanadas fritas de queso, charque, carne y pollo forman parte de la carta de esta nueva alternativa gastronómica.
La tradición y más
La pareja analizó por qué el sabor de los cuñapés que se ofrecían en La Paz era tan diferente de los que comían en casa.
«Fue un amigo el que me hizo notar que en casa lo que se produce es un fenómeno del punto caliente, es decir, del horno al plato. En cambio, en los restaurantes lo exhiben y antes de servirlos el error que cometen es que lo calientan en el microondas, ese es el momento en el que la textura y el sabor cambian”, sostiene Mirabal.
Rodeados de obras pictóricas de artistas como Magenta Murillo, Juan José Serrano, Mauricio Bayro y Lourdes Montero,  los propietarios explican que vieron una oportunidad de mercado a pesar de estar rodeados de cafeterías porque  su especialidad son los horneados cruceños y no  servir variedades de café.
Sólo ofrecen un destilado hecho de un café boliviano premiado a nivel mundial,  las demás bebidas son chocolate caliente, mocochinchi, chicha morada y una variedad de bebidas hervidas. Todos los insumos  que se utilizan son de productores locales.
La regla es que nada se recalienta, todo va directamente del horno, la freidora o la plancha al plato del cliente. El té camba de la intimidad familiar se ha traslado a Los Qñapés. Pero además algunos manjares cambas han sido reinterpretados.
El masaco en lugar de charque lleva chicharrón de cerdo, las humintas son coloradas y tienen un sutil toque de picante (una receta de la familia de Mirabal). Por otro lado, el mocochinchi se sirve en dos recipientes. El primero es un vaso en donde está la bebida, en otra copa se pone el fruto con un jugo más condensado y dulce. La persona que desee un sabor más dulce en su bebida puede ir mezclando ambas.
El equilibrio para las masitas saladas llega con el postre del día que incluye  gelatina de pata, arroz con leche, torta de chocolate y tres leches.
Desde la inauguración, a inicios de mayo, las masitas más requeridas son los cuñapés, las humintas y empanadas fritas.
De momento, Los Qñapés  abre en las tardes, pero una vez que se consolide la dinámica de trabajo con el personal -algunos graduados  de las Escuelas de Cocina Manq’a- habrá atención en las mañanas.
El siguiente paso para el emprendimiento es el servicio de delivery. Según detallan los propietarios, hay 1.080 oficinas entre la calle 8 y 25 de Calacoto comprendidas entre la avenida Costanera y la Naval. El objetivo es que la persona coma el cuñapé máximo  cinco minutos después de que salgan del horno.
«Hay masitas que tenemos pendientes, como el pan de arroz o el cuñapé abizcochado. Este es un lugar para romper la dieta y disfrutar del sabor de las delicias cruceñas y con el tiempo esperamos expandirnos a otras zonas y por qué no a Santa Cruz”, concluye Pozo.
Las coordenadas
  • La dirección Los Qñapés está ubicado en la calle René Moreno, 1283 entre Vainilla y Roaster,  San Miguel, zona Sur. El horario de atención es de 15:00 a 22:00.
  • Redes Para saber más sobre el emprendimiento gastronómico, se puede ingresar a su página de Facebook. Los Qñapés.
  • Nombre  Varios autores han señalado que el nombre cuñapé se origina de los términos en  guaraní   cuñá: mujer y pé: pecho, debido que para algunos la forma de este se parece  a la de un seno femenino. Sin embargo, existen otras teorías sobre el origen de su nombre.

 

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