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Bebidas de San Juan Tarijeñas

23 Jun

Choripán

23 Jun

Inicialmente en Uruguay,  y Argentina, y más tarde también en Bolivia, Chile, Perú, el chorizo parrillero se come en forma de choripán (sándwich de chorizo entre dos mitades de un pan, usualmente blanco y del tipo francés, con forma ligeramente redondeada y no más extenso en longitud que el propio embutido).

El Choripán, se lo consume en los estadios, ferias, parrilla, salidas de cine.

Consiste en la preparación del chorizo  asado a la parrilla, insertado en un pan cortado al medio, generalmente acompañado de sarza, mayonesa, salsa rosada y llajua. Suele ser el primer elemento en servirse en un asado debido a su rápida cocción, practicidad de maniobra y fuerte sabor.

Se conoce una versión del choripán, con el chorizo cocinado mariposa. Esto es, cortando el chorizo en forma longitudinal, sin separar por completo ambas partes.

Origen de la Noche de San Juan

23 Jun

Rituales de la noche de San Juan

La noche de San Juan tiene sus orígenes en el concepto de la fertilidad, razón por la cual muchos de sus ritos se relacionan con este tema. Esto debido, a que en el hemisferio norte se producía el solsticio de verano.Es decir, después de un largo período invernal, una estación muy dura, el sol renacía y se agradecía eso, lo mismo que las cosechas. La fertilidad de la tierra, por supuesto, se relacionaba con la fertilidad humana y con el amor de la pareja, en términos de las fases de siembra, germinación y cosecha.Los orígenes de esta celebración son claramente paganos. Como muchas otras festividades de raíces celtas, el cristianismo las incluyó, pero dotándolas de una nueva vestidura. En este caso, se acogió la figura de San Juan Bautista, cuyo nacimiento se celebra el día 24 de junio, algo inusual, ya que en general los santos se recuerdan por el día de su muerte. La noche del 23 al 24 fue considerada sagrada, pero el componente mágico no se abandonó.La noche de San Juan se relacionaba con el fuego y el agua, símbolos de purificación, por lo cual las hogueras eran una práctica usual. Conocida también como una noche esotérica, mágica, se dice que las brujas realizaban sus aquelarres y que era una buena oportunidad para descubrir secretos y tesoros escondidos.

LA FIGURA DE SAN JUAN
La excepción de celebrar a San Juan Bautista el día de su nacimiento, en vez del de su muerte, proviene del hecho de que el hijo de Zacarías e Isabel, nació libre de pecado, ya que fue santificado cuando estaba todavía en el vientre de su madre.

Isabel era una prima muy mayor de María, la madre de Jesús. Ya anciana no podía tener hijos, y, de hecho, no había concebido tampoco siendo más joven, ya que era estéril. María fue informada de la condición de su prima por el arcángel Gabriel en el momento de la Anunciación, y fue a ella a quien fue a visitar, estando ya embarazada también. Juan vivió una vida rigurosa y ascética, preparando a la gente para el advenimiento de Jesús. Para esto bautizaba con agua, llegando a bautizar al propio Jesús. Como también denunciaba la corrupción, fue encarcelado por denunciar el matrimonio adúltero de Herodes, quien desposó a Herodías, la mujer de su hermano. Herodes se negó a ejecutarlo, pero Salomé, hija de Herodías pidió que decapitaran a Juan.

Ritual de San Juan en Bolivia

Antiguamente la Noche de San Juan era celebrada de forma diferente en muchos países del mundo y en Bolivia. San Juan era sinónimo de fogatas, gente bailando y calentándose alrededor, de quemar todo lo que no servía, prender estrellitas e incluso, jugar con agua. Hoy, las condiciones y el daño ocasionado al medio ambiente no permiten estas prácticas.

Según el historiador Gustavo Rodríguez, la noche de San Juan, tiene origen Celta y esta costumbre llegó a América traída por los españoles. Esta festividad coincide con el solsticio de invierno en el hemisferio sur y con la de verano en la mitad norte del mundo.

A lo largo de todo el planeta aquellos pueblos que tenían conocimientos de astronomía celebraban alguna fiesta relacionada con el Astro Rey. Pueblos distantes entre sí, separados por el océano Atlántico, compartían estas tradiciones.

El pueblo Inca, oriundo del Perú celebraba su festividad primordial al Sol en la impresionante explanada de Sacsahuamán, cerca de Cuzco. Se celebraba cada 24 de junio, el Inti-Raymi o la fiesta del Sol, y consistía en una oración al astro rey donde se rogaba por las cosechas.

El fuego

Muchos son los rituales propios de la noche de San Juan, la víspera del 24 de Junio, pero todos giran en torno al ensalzamiento del fuego. El gran protagonista de la Noche de San Juan es el fuego, cuyo fin no sólo es rendir tributo al sol, sino también purificar los pecados del hombre.

Antiguamente se realizaban fogatas reducidas en las que se calentaban papas o batatas, que luego eran ofrecidas a los asistentes para así asegurarles alimento suficiente durante todo el año. También se arrojaban a las llamas ropas viejas, papeles, y cualquier objeto que representara un mal recuerdo, y así se exorcizaban los malos sucesos de los doce meses anteriores.

Ante esto, Rodríguez señala que en el siglo XVIII, el encendido de fogatas en Cochabamba cumplía hasta una función sanitaria donde la gente se deshacía de sus deshechos y los quemaba durante San Juan. En esa época, la ciudad de Cochabamba contaba con  unos 30 mil habitantes, no existía el recojo de basura, la higienización pasaba por quemar los deshechos en esta fiesta. La contaminación y la preocupación medioambiental no existían. Hoy con el crecimiento de la ciudad y aumento de la población, eso sería terrible.

En algunos países tenían la costumbre de realizar caminatas sobre el fuego.

El agua

El cristianismo fue pródigo en sincretizar viejos cultos paganos. El origen se remonta a los tiempos bíblicos con la historia de Juan el Bautista que vino al mundo con la misión de ser el precursor del esperado mesías. Durante toda su vida se dedicó a predicar el bautismo por inmersión. Su simbolismo era y es, la regeneración por la cual renacemos a la vida espiritual, mediante un lavado externo para indicar una purificación interior.

En las aguas del río Jordán bautizó a muchas personas, incluyendo a Jesús. Murió decapitado por orden del rey Herodes, y su cabeza entregada en una bandeja a la hija de Herodías como regalo.

Así, la Iglesia Católica celebra el 24 de junio el nacimiento de Juan el Bautista.

Se dice que en la víspera de ese día, a la media noche, las aguas son bendecidas y adquieren poderes especiales, como curar enfermedades, purificar el alma y  brindar protección a la gente.

Este es el motivo por el cual muchos van a la playa, un lago o un río cercano en esa fecha, y justo a las 12 de la madrugada se sumergen, en recordación del acto del bautismo que predicaba Juan.

DATOS DE ALGUNAS SUPERSTICIONES

Al pasar de los años, alrededor de la fiesta de la Noche de San Juan se crearon ciertas supersticiones, entre ellas:
Quien se baña en el rocío que cae esa noche quedará protegido durante todo el año.
Meterse desnudo y de espaldas al mar, mirando la luna, permitirá a quien lo haga obrar ciertos prodigios.

Los solteros y solteras que al comenzar el 24 se asomen por la ventana de su casa verán pasar al amor de su vida.

Si se quema un papel donde se haya escrito aquello que se quiera olvidar, se puede lograr bienestar por todo el año.
Quien madrugue el día 24 no pasará sueño el resto del año.

RITUALES
La noche de San Juan en Chile
Lo más importante en algunas zonas de Chile, es la comida de la Noche de San Juan. Por ejemplo, en Chiloé se prepara con carne de cordero, vaca, cerdo, gallina y pavo. Mientras que en la provincia de Ñuble, se trata de un curanto de verduras y carne de vacuno. En Linares se espera esta noche con rositas de masa.

En la noche de San Juan se realizan diversos rituales. Algunos de ellos son:

  • Tres papas: La más conocida de todas es aquella que se utilizan tres papas, una completamente pelada, otra a medio pelar y una última sin pelar. La persona las arroja debajo de su cama, y justo a la medianoche saca una. Dependiendo de la papa que saque sabrá como le irá económicamente durante el año. Si es la pelada, tendrá muchos problemas; si es la que conserva la mitad con piel, no le faltará el dinero, pero tampoco le sobrará; y si es la que tiene toda su piel, le irá muy bien.pasar a su novio en persona.
  • Esperma en recipiente de agua: Se asegura que colocando esperma en una fuente de agua fría, después de enfriarse el agua, las espermas adoptan ciertas formas donde se puede dilucidar la suerte.
  • Fuente de agua: Se asegura que si pones una fuente con agua, un espejo y dos velas blancas, verás aparecer lo más importante que se aproxima a tu vida.
  • La suerte en la yema del huevo: Otra alternativa es leer la suerte en la yema de un huevo, vaciada en un vaso. Se forman las imágenes.
  • La tinta : A las doce de la noche, debes derramar tinta sobre una hoja de papel, después la doblas y vuelve a doblar. A la mañana siguiente, debes abrir los dobleces e interpretar el dibujo de la tinta.
  • El nombre de tu futuro marido o mujer: Si quieres saber quién va a ser tu marido o mujer, entierra tres porotos, asignándole a cada poroto el nombre de un pretendiente. Aquel poroto que amanezca más brotado revelará el nombre del futuro cónyuge.
    En Otros lugares:
  • En la mañana, muy temprano la gente se lava el pelo y la cara con las aguas bendecidas y comienza a llamar, tres veces consecutivas: «San Juan, San Juan, San Juan, dame milcao, yo te daré pan».
  • La joven que sale al amanecer y se encuentra con un perro, su marido será un goloso perro durante su vida.
  • Al salir, después de las 12, se encuentra con un gato negro es mala suerte para el futuro. Es felicidad si el gato es de otro color.
  • Al primero que encuentra y abraza, luego de las 12, puede ser su pareja.
  • Si a medianoche se hace una cruz en los árboles, producirán el doble.
  • Si a las 12, mira la luna y después la higuera, la verá florecer. La higuera y el pesebre (un helecho) florecen esta noche. Quien posea una de estas flores será muy afortunado.
  • Quien vea florecer la yerba buena esta noche será muy afortunado, siempre que lo mantenga en secreto.
  • Si entierra una haba y la va a ver a medianoche de San Juan, florecerá.
  • En la víspera se planta la flor de la hortensia, en un tarro con tierra y agua. Luego se le hace un pedido poniendo fe en el bautismo de San Juan.
  • Hay que lavarse las manos con agua de vertiente para mantenerse joven y el cabello para conservarlo hermoso. Esa noche las aguas están benditas por San Juan.
  • Cuando llueve esa noche o al día siguiente, va a haber abundancia de manzanas.
  • Antes de la salida del sol hay que regar los árboles con agua de vertiente, para que den bastante fruta durante el año.
  • Para tener buena siembra hay que tirar un pedazo de vela la noche de San Juan.

Rituales de San Juan en Galicia 

La Noche de San Juan (Xoán) que se celebra en la noche del 23 y 24 de junio, es realmente mágica y especial para hacer conjuros, ya que se abre la puerta que nos introduce al conocimiento y a las dimensiones mágicas de la realidad.

Es una  tradición gallega, para espantar a las meigas (brujas), no hay nada mejor que preparar una buena queimada y recitar su conjuro casi al terminar.

Se piensa que el origen de esta tradición se remonta a los siglos XI o XII, coincidiendo con la construcción de la Catedral de Santiago. Aunque se desconoce la procedencia exacta de esta costumbre, lo que sí sabemos es que es milenaria.

Como dijimos cualquier ocasión es buena para preparar una buena Queimada, no solo en la noche de San Xoán sino durante todo el año. Muchos las preparan después de una buena cena a la luz de la noche y acaban tan buena velada con su dulce y embriagador sabor. En el conjuro de la Queimada se invoca a los 4 elementos (fuego, tierra, agua y aire), deidades fundamentales de la cultura de los druídas y de los ritos célticos, todos quedan simbolizados en el ritual aunque el fuego e

El plomo y la cerveza revelan el futuro tras la noche más fría

23 Jun

 

En San Juan, una veintena de “maestros” lee la suerte en la populosa zona San Pedro. Para los visitantes la única condición para saber su destino es la fe.

El plomo y la cerveza revelan el futuro tras la noche más fría

Fotos: Marco Aguilar / Página Siete.

 El huevo en la cerveza revela los secretos en la mañana de San Juan.

Leny Chuquimia /  La Paz
Después de la noche de San Juan, cientos de personas llegan hasta la populosa zona de San Pedro para saber lo que les depara el futuro. Frente una hilera de puestos llenos de bandejas con huevos y botellas de cerveza, forman largas filas,  desde donde curiosean en la suerte de los otros. «Su nombre y fecha” es la frase que les  índica  que ya es su turno.
   «Desde la mañana de San Juan se lee la suerte hasta el día de San Pedro y San Pablo, que es el 29 de junio. Pero nosotros nos quedaremos hasta el 30”, explica don Jorge Ramos,  hermano del «maestro” Lucio Ramos.
 Él también lee la suerte pero ahora hace de asistente. Prepara las copas que llenará con cerveza  y derrite el plomo, cuyas formas revelarán los secretos.
«Escoge un huevo, haz un huequito en la parte de arriba”,  explica don Jorge al hijo de doña Aurelia Santos, quien  se hará leer la suerte por primera vez.  «Luego echas la clara en la cerveza”, instruye el asistente.
«Que salga todo y tapas la copa con tu mano”, aconseja Aurelia al joven que consulta al «maestro” Lucio. Dentro de la copa transparente, el huevo y la cerveza forman  nubes blanquecinas    que se levantan como un castillo  con esferas en las torres; mientras la mano que lo cubre es salpicada con un chorro de alcohol.
    «Esas  son las bolsas  del dinero. es suerte y abundancia”,  explica  el «visionero”, mientras todos los de la fila tratan de escuchar el futuro del muchacho. Los que esperan, aseguran que la copa de Santos es buena porque tiene formas blancas. «Cuando el futuro es malo,  se vuelve oscuro como humo y hasta cruces se ven cuando habrá luto”, comentan.
    «Harta gente  viene. En la mañana es cuando más  hay. Hasta ahora (cerca a las 12:00) por lo menos hemos debido leer a unas 100 personas. Es que el lugar es ya tradicional, además somos conocidos y acreditados, así que está garantizado que todos sabemos leer bien”, dice Ramos.
Cerca a su puesto,  sobre la calle  General Gonzales  -entre Aspiazu y Almirante Grau- está el puesto de don Max. La fila de sus clientes abarca la acera.
«Tiene harta  gente. Bien lee”, señala Elena Choque con una sonrisa avergonzada que deja ver unos dientes blancos   salpicados de chispas doradas.
  «Bien sabe. Cada año vengo y siempre se ha cumplido lo que me ha dicho y me ha aconsejado. Ahora quiero que  vea cómo va estar el negocio y cómo me va ir en mi casa. Lo importante es venir siempre con fe”, dice doña Elena contando las  personas que están  antes de ella en la fila.
Don Max trabaja  sin pausa.  Parece no percatarse de la presencia de nadie más que el cliente de turno que se acomoda en un pequeño banco de madera  frente a él. «Tu mano”, es lo primero que pide. Con un bolígrafo señala ciertos lugares de la palma y da una descripción de la personalidad, de los años  que la vida le depara a uno y los problemas que atravesará a lo largo de ellos.
Una de sus clientes más jóvenes es Ana García, que ha esperado ya dos horas para poder hablar con el «maestro”. «Hemos hecho harta fila. Tiene buena fama de leer en plomo por eso vale la pena”, asegura Ana antes de acomodarse y  mostrar la palma de sus sus manos a don Max.
        «Tu nombre y fecha” es la siguiente instrucción. El vidente lanza un chorro de alcohol al suelo para ver la suerte. Inmediatamente  da otro chorro en las manos de su cliente y le pide que eche una cuchara de un líquido plateado espeso en un balde.
 Al caer en el agua, el plomo produce un siseo fuerte y emana algo de vapor. Del fondo del recipiente  don Max  saca una forma extraña y pesada que observa de todo ángulo para empezar a descifrar el futuro.

 

Porque encendemos fogatas la noche de San Juan

23 Jun

Noche de San Juan, una celebración cargada de tradiciones

23 Jun

Caminar sobre brasas en la medianoche de la víspera de San Juan es una costumbre arraigada en los pueblos chiquitanos. La población de Porongo utiliza esta tradición como un excelente motivo de turismo receptivo en honor a su patrono, el bautista
Pasado mañana se conmemora la festividad de San Juan, un acontecimiento que en el calendario cristiano está revestido de singular importancia, y tiene profundo arraigo en gran parte del planeta. La celebración está salpicada de rituales en los que sobresale el popular encendido de fogatas.
Posible origen
El primitivo sentido de la fiesta, más allá de la simple diversión, radicaría en la ejecución de una serie de ritos relacionados con el tiempo, la caza o las deidades a las que se honraba como defensoras de las cosechas, las familias y la prosperidad de las comunidades. Así, en el esfuerzo por calmar las indómitas fuerzas de la naturaleza se crearon ceremonias cada vez más ricas y vistosas, con música, danzas y recitaciones.
Adopciones
La cultura cristiana logró implantarse adoptando las tradiciones paganas, lo que se llama sincretismo, y creó sus propias festividades. De esta manera, si los pueblos orientales celebraban cada 25 de diciembre la gran fiesta del Sol (solsticio de invierno), en esa fecha se instaló la Navidad. Si en el solsticio del verano tenían lugar las mayores celebraciones regeneradoras, allí se ubicó la fiesta de San Juan.
Cargada de tradiciones
Pero esta celebración posee una serie de características que la hacen la más interesante del calendario desde un punto de vista antropológico.
Se creía, por ejemplo, que al amanecer del día de San Juan las aguas de infinidad de fuentes, regatas y riachuelos estaban dotadas por unos momentos de poderes especiales -que los cristianismo luego dijeron bendecidas- para curar enfermedades cutáneas y proteger a personas, animales o incluso bienes materiales rociados con ellas, por lo que se guardaban en las casas como un bien preciado.
Lo mismo valía para el rocío que empapaba los campos aquella mañana, de forma que se paseaba a los animales y las personas desnudas se revolcaban en los eriales para quedar protegidas durante el largo año.
También se plantaban, la noche anterior,  ramas de árboles en las puertas de las casas. Con el tiempo esto derivó en otro ritual que consistía en quemar las maderas de San Juan del año anterior o gajos de laurel bendito, y con los tizones aún encendidos recorrer las tierras propias, con sumo cuidado, para favorecer las cosechas.
Así se entra a lo que hoy es un motivo de la fiesta: el fuego.
Quemar lo viejo
En la costumbre de encender fogatas, se fue incorporando gradualmente el concepto de purificación, la creencia de que quemando las cosas viejas uno está listo para recibir todo lo nuevo, y volverlo a quemar luego de un largo periodo de uso.
Chicotazos
En muchas familias, sobre todo en ciertos lugares rurales del departamento, se practica el rito de dar guasca, no tan fuerte por supuesto, a los muchachos petisos, para que crezcan. Lo mismo a las plantas del patio de la casa, para que sus frutos sean mejores. No faltan quienes ‘riegan’ maíces a los tallos de los árboles de sus aceras, con la finalidad, dicen, de que brinden mucha sombra.
Caminar sobre brasas
Una tradición que ‘pisa fuerte’ es la de caminar sobre brasas justo cuando el reloj marca la medianoche, el momento cero se podría decir, en el instante del tránsito del tiempo entre las fechas 23 y 24.
Se practica esta costumbre en la mayoría de los pueblos de la provincia Velasco. En los últimos años se ha convertido en un motivo de atracción turística de la comunidad Porongo que, justamente, se está alistando para celebrar la festividad de su patrono: San Juan Bautista.

Los origenes de la Fiesta de San Juan

23 Jun

La tradición europea de encender fogatas en la víspera de San Juan nada tiene que ver con el homenaje que se rinde al Bautista, quien nació seis meses antes que Jesús y fue el primero en predicar los principios cristianos. Es, más bien, una tradición pagana.
Las leyendas del viejo mundo dan cuenta de que esa noche se celebraba el advenimiento del solsticio de verano en el hemisferio norte. El rito principal consistía en encender fogatas para dar más fuerza al sol, que, a partir de esa fecha, se debilitaba, pues la luz del día habría de durar menos hasta el solsticio de invierno.
Esta costumbre llegó al Nuevo Mundo después de la conquista, pues era muy practicada en España, Portugal, donde se encendían las fogueiras de São João, Noruega, donde la ceremonia se denomina Jonsok, Dinamarca, conocida como Sankthans, Suecia (Midsommar), Finlandia (Juhannus) y el Reino Unido (Midsummer).
Antes de la llegada de los españoles, el solsticio de invierno en el hemisferio era motivo para la celebración de un nuevo año, cuyo calendario constaba de 13 meses.
Los sacerdotes europeos lucharon para erradicar las tradiciones religiosas locales e impusieron sus creencias y dogmas. Así, asimilaron el Año Nuevo andino amazónico con la fiesta de San Juan, que, a su vez, es producto de un sincretismo entre las viejas prácticas precristianas de Europa y la prédica de Jesús.
LA RELACIÓN CON UNA LEYENDA. Así, en España, la noche de San Juan tiene directa relación con la antiquísima leyenda de la Encantada, una joven que aparece repentinamente esa noche mientras se peina la larga cabellera con un peine de oro.
En otros países europeos, se creía que esa noche las brujas se reunían en aquelarres y para espantarlas era necesario encender grandes fogatas, como en Irlanda y, en general, en todo el Reino Unido.
Sin embargo, en aquellos lugares en los que esta celebración se relaciona con la festividad de San Juan, el 24 de junio de cada año, y no con la efeméride astronómica del solsticio de verano, que se produce entre el 20 y el 21 de junio, existe una disputa sobre cuál es la auténtica noche destinada al encendido tradicional de las fogatas.
Sin embargo, en el curso de los últimos años ha surgido una corriente ecologista que busca evitar el encendido de las hogueras para evitar causar daños al medio ambiente.
LA FIESTA EN LA REGIÓN IBEROAMERICANA. La noche se San Juan se celebra prácticamente en todo el continente iberoamericano, en cumplimiento de las prácticas traídas a esta parte del mundo por los conquistadores españoles y portugueses cuya acción dio paso al sincretismo cultural con elementos indígenas e incluso africanos.
Además, se produce el fenómeno de que en aquellos territorios en los que la población de origen europeo es mayoritaria, los rituales se asemejan más a los de Europa y la influencia de las tradiciones autóctonas es mucho menor.
Este fenómeno tiene mayor incidencia en Norteamérica, Canadá y en algunas ciudades de Brasil, Argentina y Chile.
La tradición en Bolivia
Tradicionalmente, en Bolivia, las familias y los grupos de amigos se reunían en torno a fogatas en las que, durante la noche del 23 al 24 de junio, atizaban cosas viejas de madera, paja, papel y, en general, productos inflamables. Este acto implicaba deshacerse de lo viejo y lo malo para dar paso a lo nuevo. Así se renovaba lo material y lo espiritual, a modo de comenzar un nuevo año.
La costumbre popular señala que ésa es la noche más fría del año, motivo por el que se encendían las fogatas y se consumían platos calientes y se bebía té con té, ponche, sucumbé o “leche de tigre”.
Sin embargo, en los últimos años, se procura cambiar la costumbre por el de preparar, en la noche de San Juan, hotdogs para comerlos en familia y evitar causar daños al medio ambiente, aunque no por ello se dejó de consumir las bebidas alcohólicas.
La leyenda de la Encantada dio lugar a la celebración
Hace siglos, una princesa árabe se enamoró de un príncipe cristiano, lo que provocó las iras de su padre, el rey, que la maldijo a vivir por siempre encantada, presa en un castillo, dentro del monte del Cabezo Soler, al lado del río Segura, en el camino que lleva a Guardamar.
Todos los años, y sólo en la noche de San Juan, la Encantada baja al río en busca de quien la libere. Todos los hombres del pueblo temen encontrarla, porque los que lo han intentado, sin conseguirlo, han muerto de una forma horrible.
Si algún hombre valiente se encuentra con ella, la Encantada le pedirá esa noche mágica que la lleve en brazos hasta el río para bañar sus cansados pies, y que sólo eso rompa el maleficio. Pero para el hombre que la lleva, la Encantada se hace cada vez más y más pesada, miles de monstruos y pesadillas salen a su encuentro, y entonces el pobre incauto cae desfallecido y ésta vuelve a su castillo.
Dicen en el pueblo que la paz sólo podrá venir al mundo cuando haya alguien lleno de verdadera valentía que pueda liberar a la Encantada de la maldición. Para invocar esta liberación todas las noches de San Juan, la gente salta sobre hogueras.
Por si acaso, por la noche, todos evitan el camino que acompaña el río en brumas. Todos cuentan historias de que hay quien la ha visto en la vereda del río y que la Encantada adopta distintas formas. Otros la vieron aparecer por una escuela, y hay quien asegura que la vio vendiendo flores en un mercadillo.

http://tradicionesdebolivia.blogspot.com/search/label/San%20Juan

Noche Magica de San Juan

23 Jun

Ritual de San Juan

23 Jun

Conoce los rituales de la suerte para la noche de San Juan

23 Jun

K’isas de ocas y Frutas

22 Jun

Se le da el nombre de K’isa a toda fruta secada al sol, se las expone al sol por dos semanas, luego se las selecciona y se las almacena.

Después de la cosecha se realiza la selección en tres partes: para consumo, para semillas,  y k’isa. Se realizan K’isas de durazno (orejones) de manzana, de ciruelo, de oca, de uva. Al exponerlas al sol se endulzaran con un sabor diferente y delicioso.

Puede durar mucho tiempo almacenada se almacena en costales tejidos de lana de llama.

Desecación natural al sol. Las frutas se dejan secar al aire libre, por lo que este proceso sólo se puede llevar a cabo en las regiones muy favorecidas por el clima, como la región andina, que en la época de invierno, que tiene mucho sol y baja humedad

La desecación o deshidratación a la que son sometidas algunas frutas frescas es una operación destinada a reducir al máximo el contenido de agua en la constitución de la fruta, con el fin de paralizar la acción de los gérmenes que necesitan humedad para vivir. Para lograr este propósito, se recurre al calor natural (exposición al sol) o bien al artificial (combustión de leña o de carbón, gas o electricidad

Tanto el horno como el microondas garantizan buenos resultados, porque permite regular la evaporación de manera progresiva. Se comienza a una temperatura baja, de 45 a 50 grados, que se va elevando progresivamente hasta 65 ó 70, según la clase de fruta tratada. Con el secado artificial la operación se termina en 8 ó 10 horas; en el microondas, según la fruta, de 30 minutos a 1 hora, mientras que al aire libre hay que contar con 6 u 8 días o más. Una vez listas se recomienda colocarlas en la heladera unas 24 horas para eliminar algún germen que quede.

Luego se las utiliza para hacer refrescos, compotas y postres. También son deliciosas consumirlas secas y puras.

Para la época de Corpus Christi es tradición consumirlas en casi toda Bolivia.

Caldo de Fideos (Cabellos de Angel)

22 Jun

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CALDOS O SOPAS DE LA TARDE

En el tiempo de nuestras abuelas el caldo se hacía con carne de vaca, cordero, de aves, patitas de cordero, pata de vaca y todas las verduras imaginables; hervía todo el día y naturalmente se tenía un caldo suculento.

Ahora es un tanto difícil tener un caldo así para todos los días, de manera que todos debemos ajustamos a nuestras posibilidades.

(Para 8 personas)

 

Ingredientes

  • 8 tazas caldo básico colado
  • 1 cucharada sal o al gusto
  • 1/2 kilo de fideos (cabello de ángel)

 

Preparacion

  1. Al caldo básico ya colado que debe estar hirviendo a fuego lento añadir: la sal, los fideos y dejar hervir unos quince minutos hasta que estén cocidos, siempre con la olla a medio tapar para que no rebalse.
  2. Servir con perejil encima, si se quiere.

Nuestras Comidas

Jordán de, Nelly

Edición privada. 8ª Edición, La Paz. Bolivia. 1994

Ch’ajchu del Altiplano

22 Jun


 

Para prepararlo necesitamos:

  • 21/2 litros agua
  • 10 chuños negros (ó tunta) remojados
  • 1 costilla de cordero
  • 1 cebolla
  • 5 papas runas, peladas y partidas en dos
  • 1 tomate mediano picado
  • 1 cuchara perejil,
  • 1 taza cebolla verde, cortada en tiras
  • 1 cuchara sal

 Preparacion

Ponemos en una olla con agua ligeramente tibia, el costillar y antes de que de el primer hervor, espumamos, cuidando de no sacar la grasa que desprende la carne. Añadimos la cebolla y el tomate picados, el perejil y la sal; dejamos cocer durante una hora y media (dependiendo de la calidad de la carne).

 

Mientras tanto, el chuño ya remojado (llamado en Qhéshwa CHULLUSQA), lo partimos con las yemas de los dedos, tratando de aplanarlos y lavamos en varias aguas para luego estrujarlo fuertemente con las manos; lo incorporamos al caldo para que hierva por cinco minutos. Añadimos las papas, continuando la cocción por diez minutos. Probamos la sal y retiramos del fuego.

 Sacamos las costillas, las trozamos y las freímos en aceite caliente manteniéndolas en una fuente al calor.

Ahora preparamos un ahogado con:

  • 2 cucharas aceite
  • 1/4 cucharilla pimienta
    1 cebolla grande dulce
  • 1 tomate mediano
  • 1 diente de ajo, machacado molido y frito
  • 4 cucharas ají amarillo,
  • 1 cucharilla orégano
  • 1 taza de caldo.
  • sal a gusto

 

En una sartén con el aceite caliente doramos la cebolla y tomate finamente picados; agregamos los condimentos, ají y el caldo, dejamos sazonar hasta que quede espeso.


Necesitamos además:

  • 2 huevos duros, cortados en Kollana u otro
  • 15 tajadas de queso redondeles


Perejil para decorar

Servimos el caldo rociando con perejil finamente picado. Aparte, en una fuente grande y linda, ponemos las papas, chuño y el resto del recado bien distribuido; sobre todo esto, acomodamos las tajadas de queso rociando con un poco del ahogado; decoramos con los huevos y ponemos a los costados del plato el costillar bien dorado. En pocillo aparte llevamos a la mesa el saldo del ahogado de ají .

Cocina Tradicional Boliviana

Romero de Velasco, Emilia  –  Gutentag de Muzevich, Carola

Editorial Amigos del Libro, La Paz. Bolivia. 1988

Chuno Pfuti con Mani

22 Jun

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CHUÑO PFUTI CON MANÍ

Ingredientes.: Chuño remojado (cinco por personas). Agua. Sal. Maní.

Preparación: El chuño remojado, lavado, exprimida y cocido, se lo pellizca dividiéndolo en pedacitos pequeños. Aparte se muele una cantidad d( maní hasta obtener una masa compacta, la que se hace cocer en aceite en la sartén. Cuando ya está cocido se le agrega sal a gusto y una piz­ca de comino bien molido; luego se mezcla con el chuño desmenuzado.

Manera de servir: De acompañamiento en algunos pla­tos como el picante de pollo, el ají de lengua, el falso conejo y especialmente el saice que se prepara en Tarija, Sucre, es decir en la mayor parte de las poblaciones del país.

LA COMIDA POPULAR BOLIVIANA

Paredes Candia, Antonio

Edición privada. 2ª Edición

La Paz. Bolivia. 1990

El corazón a la brasa de Doña Pochita y Doña Pascuala

22 Jun

El anticucho, de origen afroperuano, es la estrella de la comida callejera en Lima

En la gastronomía peruana abundan las recetas que no todos los estómagos toleran: el suri, un gusano que brota de la putrefacción del árbol de aguaje, es considerado un manjar en territorio amazónico; el cuy o conejillo de indias se usa en la cocina tradicional de los Andes; el gato se sigue metiendo en el potaje –casi en la clandestinidad– en algunas comunidades afroamericanas asentadas en la costa… La peruana puede considerarse una gastronomía para paladares aventureros. Entre los platos que levantan suspicacias, el más popular y extendido es el anticucho, elaborado con corazón de vaca.

El anticucho se cocina a la parrilla. El secreto de su receta se encuentra en la sazón, de «tradición morena» (afroperuana). Para adobar la carne se emplea generalmente ajo, aceite vegetal, vinagre y una combinación de especias en la que predominan la pimienta molida y el ají panca. El anticucho, que se sirve ensartado en palitos de caña, siempre viene acompañado de papa sancochada, un pedazo de choclo –maíz cocido– y salsa de ají picante. Para los que tienen más saque, a las brochetas de anticucho se les puede añadir rachi –estómago de res–, mollejas ychoncholí –intestinos de res–, también preparados a la parrilla. Y de postre, picarones, un dulce frito hecho a base de harina de camote –patata dulce– y calabaza, que se sirve bañado en miel de chancaca.

En sus orígenes el anticucho era un plato de pobres. Durante la época colonial los esclavos africanos de las haciendas hicieron comida de aquello que los patrones consideraban las sobras: las vísceras de animal. De la carne desechada, la más cotizada era la de corazón de vaca. Algunos historiadores sitúan la invención de los anticuchos en los alrededores de la plaza de toros de Acho, en Lima. Hoy el anticucho es uno de los platos más exóticos y genuinos de la gastronomía peruana.

Este pincho se come cuando se pone el sol. Al atardecer, van a apareciendo las anticucheras con sus carretillas para atrincherarse en las aceras, generalmente en algún cruce de caminos, en las esquinas, o junto a los paraderos de buses que hierven de gente al final de la jornada. Los fines de semana también surgen puestos en las zonas de cantinas y discotecas, y en los aledaños de los estadios, las iglesias, los parques… Las anticucheras –porque el anticucho es por tradición cosa de mujeres en el Perú– saben situarse en lugares estratégicos, donde los anticuchos se vuelven un anzuelo irresistible para los sentidos, tanto para el olfato, con ese aroma sabroso y picante que despierta instantáneamente el apetito, como para la vista, cuando las llamas de sus parrillas refulgen en la penumbra y resulta inevitable contemplar a las anticucheras cocinando las brochetas, macerando, dando vueltas a la carne.

Es fácil orientarse en Lima a la hora de ir en busca de anticuchos: basta con lanzarse a la calle después del atardecer y tentar la suerte. Aunque hay nombres propios que se han ganado su fama a fuerza de cocinar a la intemperie, como es el caso de doña Pochita, quien tiene su puesto en la calle Ignacio Merino, junto al mercado del distrito de Lince. Noche tras noche, su clientela hace cola en la acera para degustar sus famosas brochetas. También se reúnen numerosos transeúntes en torno a las brasas de doña Pascuala –esquina de la calle Santa Rosa con la avenida Angamos, junto a  la iglesia San Vicente de Paul, en el distrito de Surquillo– y de doña Delia –esquina de la calle Héctor Velarde con Juan Torciguera, también en Surquillo–.

La tía Grimanesa prepara los anticuchos más conocidos de Lima. Durante casi 40 años regentó una carretilla en el cruce de las calles Enrique Palacios y 27 de Noviembre, cuya esquina se convirtió en uno de los lugares más transitados del distrito de Miraflores. Su éxito le permitió dejar la calle y montar su propio local, que se encuentra en Jirón Ignacio Merino 466, también en Miraflores. La tía Grimanesa cambió de parrilla, pero el toque de sabor de sus anticuchos no se ha resentido. No se puede decir lo mismo de los precios.

Otros restaurantes que tienen el anticucho como plato bandera son Sarita(jirón Ayacucho 198, en la Plaza de Armas de Surco Viejo), Panchita(avenida Dos de Mayo 298, en Miraflores), Puro Corazón (calle Sucre 155, en San Miguel) y cualquiera de los locales situados en la avenida Mariano Cornejo, junto a la plaza de La Bandera, en el distrito de Pueblo Libre. La anticuchería El Tío Mario (jirón Zepita 214, en Barranco) está situada en un lugar privilegiado: frente al Puente de los Suspiros, uno de los rincones más románticos y fotografiados de Lima. Al igual que Grimanesa, el tío Mario también abandonó la carretilla, aupado por la fama de su sazón, para instalarse en un remodelado local. Dicen que en sus fogones se preparan los mejores picarones de la zona. Al menos por las vistas, su elección siempre será un acierto.

Comer k’alapurka en Potosí

22 Jun

karapulca

 

Comer k’alapurka en Potosí

Víctor Montoya
Escritor

D espués de haber transitado por las calles de la antigua Villa Imperial, desde tempranas horas de la mañana, me entraron ganas de comer en las cercanías de la plaza 10 de Noviembre. Entonces, en mi afán por degustar la gastronomía local, paré en la acera a dos hombres de mediana edad, quienes, al verme con la cara de forastero preguntón, se arrimaron contra la pared, prestos a escuchar lo que tenía en el corazón.

-¿Dónde puedo servirme la tradicional k’alaphurka? (palabra quechua que significa sopa cocida con piedra ardiente), les pregunté mirándoles a los ojos.
-A dos cuadras de aquí hay un lugar donde puede servirse, contestó uno de ellos, señalando con el dedo índice la dirección que debía tomar.
-Si quiere comer la verdadera k’alaphurka, pero la verdadera -intervino el otro con un gesto de amabilidad- tiene que ir al restaurante de doña Eugenia Rodríguez de Arismendi, que está en la zona sur, cerca de los rieles de tren, pero le aconsejo que tome un microbús en la esquina de la plaza, que lo dejará cerquita del lugar.
Seguí sus instrucciones. Me embarqué en un microbús y, como quien busca un tesoro perdido, recorrí varias cuadras hasta que el conductor paró justo allí donde debía bajarme. Miré en derredor y crucé por la avenida Santa Cruz hacia la esquina Hermanos Ortega, donde está el restaurante Doña Eugenia.
Acompañado con una bicervecina
Lo primero que me llamó la atención fue la basura tirada en la calle, haciendo un franco contraste con la limpieza del restaurante y la pulcritud del mesero, quien me dio la bienvenida y me invitó a tomar asiento. Me acomodé en la mesa del fondo, con la intención de observar los cuadros con motivos tradicionales. Le solicité una botella de cerveza fría y me contestó que sólo tenían bicervecina y gaseosas.
No habiendo otras alternativas, pedí una bicervecina, convencido de que, a falta de chicha o cerveza, era lo que mejor acompañaría el plato de k’alaphurka. El mesero cumplió con el mandado y luego desapareció en la cocina.
Me tocó aguardar un momento y, mientras el restaurante se llenaba de comensales, me puse a tomar sorbo a sorbo la bicervecina, hasta que, de pronto, se acercó el mesero con el plato de k’alaphurka, como si llevara un pequeño volcán en una mano, mientras en la otra sujetaba los cubiertos y un platillo lleno de mote pelado, que acompañaba a manera de guarnición.
-Buen provecho, dijo y se retiró.
Quedé maravillado por esa singular manera de servir un plato y, como es natural, me recordó mi infancia. Aquellos inolvidables años que pasé en la casa de mis abuelos, donde, sentado en la puerta de la cocina, solía contemplar el amor y la pasión que mi abuela le ponía a cada uno de los platos que preparaba al promediar el mediodía.
La cocina de mi abuela
Con la boca hecha agua y con la mirada fija en la k’alaphurka, donde la lawa (sopa espesa) seguía hirviendo alrededor de la piedra volcánica, recordé las lawas de jank’akipa (maíz tostado y molido) que mi abuela solía preparar en una olla de barro, sobre uno de los ojos del fogón alimentado con leña y ennegrecido por el hollín.
Cuando lo tenía a punto, después de removerlo una y otra vez con el cucharón de palo, servía la humeante lawa en los platos de barro y, a modo de coronar su exquisito gusto por la comida tradicional, le agregaba perejil y un chorro de ají colorado retostado con un poco de aceite en la sartén.
Ese toquecito de picante que le daba el ají a la lawa era tan delicioso como la llajwa, esa salsa preparada con locotos, tomates y hierbas aromáticas, como la killkiña o wacataya, que ella molía con manos diestras entre las piedras del batán, un instrumento indispensable en la cocina de mi abuela. No en vano era una mujer oriunda del norte de Potosí.
Luego de comer la k’alaphurka quedé satisfecho y convencido de que se trataba de un plato típico de las alturas, nacido del ingenio de las cocineras populares para combatir las bajas temperaturas del altiplano, porque la lawa, debido a su consistencia y la candente piedra sumergida en su interior, permanece caliente por mucho tiempo, como para quemar la boca de los mentirosos y mitigar el frío de los condenados.
A tiempo de pagar la cuenta y agradecer por el buen servicio, no dudé en preguntarle al hombre que me atendió en la caja cómo se preparaba y cuáles eran los ingredientes de la k’alaphurka. Él me miró de pies a cabeza y, esbozando una sonrisa afable, y contestó:
-Los principales ingredientes son: carne de res en charque, papas sipancachi, harina de maíz willkapuru, ají colorado, cebolla, ajo. Todo esto sazonado con orégano, sal, comino, pimienta, chachacoma (hierba con sabor parecido al pino), pupusa y alguno que otro condimento más, que no te lo puedo decir, porque es el secreto de la casa…
-Ummm… asentí devolviéndole una sonrisa cómplice. -Imagino que su cocción está hecha en una cazuela de barro, ¿verdad?
-Así es, pues, dijo abriendo los ojos y frunciendo el ceño. Sin embargo, lo más importante es que se sirve en un plato de barro, con una piedra volcánica negra que, una vez caldeada al rojo vivo sobre las brasas, se sumerge en el centro del plato para que la lawa mantenga su temperatura. La misma piedra redonda que mi señora recoge en las orillas del río, es la que le da el nombre de k’alaphurka a este plato, que no se deja preparar, así nomás, en ninguna otra región del territorio nacional.
-Le agradezco por su valiosa información, le dije, mientras me despedía con un fuerte apretón de manos.
-Espero que nos visite otra vez, dijo él, antes de que yo cruce el dintel de la puerta.
Al retornar a la plaza 10 de Noviembre, me puse a pensar que la deliciosa k’alaphurka debe ser uno de esos platos que dignifican la gastronomía potosina, porque así haya tenido influencias de la comida española desde la Colonia, conserva las tradiciones y costumbres culinarias de la cocina precolombina, no sólo a través del uso de los ingredientes caseros, sino también a través de la preparación y cocción de este típico plato de la Villa Imperial, que se consume todo el año, haga frío o calor.
Cualquiera que visite Potosí, con la curiosidad de conocer el afamado Cerro Rico, la arquitectura colonial y otros atractivos turísticos, no puede perderse la deliciosa k’alaphurka que, con el fin de salvaguardar la gastronomía tradicional, ha sido declarada Patrimonio Cultural del departamento de Potosí, tanto por la Cámara de Senadores como por el Ministerio de Culturas y Turismo.

 

 

El Año Nuevo Andino y su relación con San Juan

22 Jun

Marcelo Lara

El Año Nuevo Andino es una celebración que se vincula al Solsticio de Invierno, es decir, a la época del año en que el sol se halla en su punto más alejado en el firmamento, los días son más cortos y las noches más largas y fríos. Según el calendario, el Solsticio de Invierno acontece el 21 de junio, aunque más importante que la fecha es el periodo de tiempo.

Se dice que con el Solsticio de Invierno el sol empieza su retorno, los días se hacen cada vez más largos y calientes, además que la naturaleza empieza a regenerarse; esto facilita el inicio de un nuevo ciclo de producción para las sociedades andinas agrarias que tienen una concepción cíclica del tiempo.

¿Cuáles son sus significados? 

Existen diversas interpretaciones: “Willka Kuti” que sería el retorno del sol; es un Taypi (centro) entre el año que se deja y el año que comienza; también es la “renovación” de la vida, de la naturaleza y con ello de un nuevo ciclo productivo.

Esta fecha es de vital importancia para los pueblos andinos que, desde remotos tiempos, han observado cuidadosamente los ciclos de la naturaleza y los astros. Ciclos que han marcado la organización del tiempo, de las actividades productivas y de la vida misma. Por ello es que los pobladores andinos conservan un profundo respeto por su medio natural, lo cual se hace evidente a través de una serie de celebraciones festivas y rituales, mismas que sirven como referentes que marcan los principales momentos de los ciclos astronómicos, climáticos y productivos.

El Año Nuevo Andino es un momento que marca la alternancia de un periodo de oscurecimiento (noches largas) a otro de una claridad creciente (días más largos). Del fin de un ciclo de producción con las cosechas de mayo y el inicio de otro a partir de los ritos de licencias a la Pachamama en agosto y el inicio de las siembras en septiembre. En síntesis es un verdadero Taypi (centro) y a la vez de un Kuti (alternancia) necesario para mantener el equilibrio en la naturaleza y la sociedad.

¿Desde cuándo se celebra y con qué objetivo? 

No se sabe con certeza si la celebración del Año Nuevo Andino corresponde a remotos tiempos precolombinos. Sin embargo, en atención a sus significados creo que si puede haber sido posible, puesto que, existe bastante evidencia que las sociedades andinas, como otras sociedades antiguas en el mundo, han desarrollado una organización del tiempo (calendarios) basada en la observación e interpretación sistemática los ciclos de la naturaleza y los astros, comprendiendo y sacralizando los momentos cruciales de estos ciclos. Un ejemplo de ello serían las celebraciones solsticiales de invierno.

No obstante, creo que la denominación de estas celebraciones como “Año Nuevo” es bastante reciente. Existen informaciones que desde aproximadamente la década de los 80 del siglo anterior, algunos intelectuales aymaras, a través de movimientos académicos, culturales y políticos han promovido la organización de festivales del Machaq Mara o Año Nuevo Andino. Eso sucedió en Tiwanaku y otros lugares. Posteriormente, estos festivales crecieron por influjo del turismo y los intereses comerciales.
Pero, pese a ello, en la celebración del Año Nuevo Aymara se halla una clara intención de revitalizar símbolos culturales indígenas, una ideología que sirve como soporte de los movimientos que luchan por la reivindicación de los pueblos originarios.

En este sentido, en Año Nuevo Aymara no sólo marca la renovación de un ciclo anual, sino de todo un periodo de sojuzgamiento, explotación económica, exclusión social, negación cultural y discriminación étnica, en espera de una Pachakuti o inversión del orden social con justicia para los pueblos originarios. Detrás del significado cultural del Año Nuevo Andino, hay también un sentido político de reivindicación.

De este último hecho, puede entenderse que las grandes celebraciones del Machaq Mara se hayan reproducido en distintos lugares de los Andes de Bolivia, Perú, Ecuador y Chile. Celebraciones que se pueden justificar por sus valores y significados culturales y espirituales, pero que guardan estrecha relación con el surgimiento de los pueblos indígenas andinos que se han convertido en principales actores sociales y políticos de los Estados actuales.

¿Por qué 5516 años? 

El 2008 se dice que se celebrarán 5516 años. Pero como se calcula este tiempo. La respuesta se halla en la interpretación que hacen de su historia los propios pueblos andinos. Interpretación que está ligada a esa ideología de reivindicación que mencione anteriormente.

Se habla de ciclos largos en la historia social de los pueblos andinos. 1) Un primer ciclo correspondería a las sociedades andinas antes del surgimiento de las grandes civilizaciones y de la agricultura, se trata de pueblos de cazadores, pescadores y recolectores. 2) El segundo ciclo se relaciona con el surgimiento de la civilización de Tiwanaku, su auge y todo el desarrollo cultural y tecnológico asociado. 3) El tercer ciclo se remite a la decadencia de Tiwanaku y la disgregación de los pueblos andinos que se hallaban constantemente enfrentados en guerras (puede tratarse del periodo arqueológico del intermedio tardío y que la etnohistoria identifica como la época de formación de los “señoríos aymaras”). 4) Con el cuarto ciclo se iniciaría un nuevo periodo de luz, simbolizada en la formación del Estado Inka, de unificación y de orden para los pueblos andinos. 5) Finalmente, el quinto ciclo hace referencia a la tragedia que significó para los pueblos andinos la conquista de América en 1492.
En todos estos ciclos se señala una alternancia entre periodos de oscuridad (puruma/ ch’amak pacha) y de luz (qhana pacha). Tiwanaku y la época Inka serían los periodos de luz para los pueblos andinos. La conquista sería el último ciclo de oscuridad, en la espera de un Pachakuti o un nuevo ciclo de luz.
Cada uno de los ciclos mencionados comprendería una duración de 1000 años (en términos simbólicos, no cronológicos). De ahí que son 5000 años, a lo cual se suman los años cronológicos a partir de 1492 (la conquista de América) hasta la fecha (2008) que serían 516 años. En síntesis, así tenemos los 5516 años que se celebrará con el Año Nuevo Aymara.

¿Qué relación tiene con la festividad de San Juan? 

En realidad, el Año Nuevo convencional que se celebra el 1 de enero está también vinculado al Solsticio de Invierno, pero para los países del hemisferio norte, ya que, cuando aquí es invierno allá es verano y al revés. Existe bastante documentación que los antiguos pueblos del mundo occidental también celebraban los solsticios con connotaciones similares a los Andes, sólo que todo eso fue encubierto por el cristianismo que impuso su calendario con santos, vírgenes y Cristo, sobre celebraciones que consideraba “paganas”. Ahora, las antiguas tradiciones occidentales son sólo un recuerdo, inscritos en libros de historia y de folklore.
El cristianismo instauró la celebración del nacimiento de Cristo en coincidencia con los ritos solsticiales de invierno y el nacimiento de San Juan Bautista con las celebraciones del solsticio de verano. La fundamentación religiosa cristiana es que Cristo representa la renovación de la vida a través de la redención, en concordancia con las antiguas creencias de que el Solsticio de Invierno representaba la renovación de un nuevo ciclo vital de la naturaleza con el retorno del sol. San Juan Bautista, se asocia con el solsticio de verano, cuando el sol empieza a declinar y, por tanto, en las antiguas prácticas “paganas” se lo trataba de “reanimar” a través de fogatas y luminarias rituales.

El calendario cristiano se hizo universal, y de esa manera llega a los pueblos andinos con el proceso de conversión. Pero como en el sur, el invierno no esta asociado a Cristo, nos e habla aquí de un Año Nuevo. El símbolo cristiano que corresponde a nuestro solsticio invernal es San Juan Bautista.

De lo anterior se deduce que en las comunidades andinas actuales se celebré San Juan con las connotaciones de un verdadero Año Nuevo. A parte de las fogatas rituales de la noche del 23 de junio, víspera de San Juan y de los ritos con agua “purificada” el día 24 -en alusión al rol de San Juan que bautizaba a la gente con este elemento-, existe una serie de creencias tanto en las comunidades andinas como en los sectores populares urbanos de que en San Juan se deben quemar las cosas viejas, o que también se debe leer la “suerte” en elementos como el estaño fundido y otros. Aspectos que claramente denotan que se espera un nuevo ciclo, de renovación. La celebración de San Juan, es pues, el Año Nuevo para quienes vivimos en el Sur; es el símbolo asociado a nuestro solsticio de invierno.
Ahora, para mí, tiene más sentido el por qué de las grandes fiestas que se organizan en San Juan, que sólo tienen comparación con el Año Nuevo convencional impuesto por el cristianismo.

Quizás la festividad de San Juan, ha permitido la pervivencia y continuidad de ritos solsticiales que nuestros ancestros solían hacer y que, ahora, se trata de recuperar a través de las celebraciones del Machaq Mara o Año Nuevo Andino.

*Marcelo Lara es investigador del Centro de Ecología y Pueblos Andinos (CEPA).

http://tradicionesdebolivia.blogspot.com/2011/06/el-ano-nuevo-andino-y-su-relacion-con.html

Porongo pone en marcha su agenda por San Juan 

22 Jun

 

El Deber

Noche de San Juan

22 Jun

Comparto otra informacion interesante de una querida amiga sobre la noche de San Juan:por la Dra. Mónic

22 Jun

Gracias..

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El 24 de junio de cada año, las naciones originarias en todo los andes celebran el solsticio de invierno, es decir el momento en cual empieza el nuevo año solar. Segun el conocimiento de la ciencia occidental el solsticio empieza el 21 de junio, dia que se comienza con la Celebracion, que tiene su punto culminante entre la noche del 23 de Junio (Noche de la Fogata de San Juan) y el 24 de Junio (LaNavidad Andina) El Pacha Unachaq, que es un calendario solar utilizado por los Incas, indica que el Sol se queda en el mismo lugar por algunos dias antes del amanecer del 24 de junio. Este preciso día, las naciones originarias andinas lo proclaman el Año Nuevo, el Inti Raymi. Tambien ese dia comenzamos a prepara las distintas cañas con Ruda para celebrar el 1 de Agosto el dia de la Pachamama no se…

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