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Tantawawas para Todos Santos

28 Oct

Ingredientes

  • 3 libras harina blanca
  • 1 tajada levadura fresca
  • 1/2 libra azúcar molida
  • 2 cuchllas sal molida
  • 1 libra margarina regia
  • 4 unid. huevos
  • 1 sobrecito canela molida
  • 1 sobrecito colorante amarillo huevo
  • 2 tazas leche

Preparación

 

  1. Cernir la harina
  2. Mezclar la harina con la margarina que se forme como arena
  3. Formar una corona y agregar al centro la levadura, el azúcar y la sal
  4. Incorporar los huevos, el colorante y la canela molida e ir mezclando con la leche poco a poco.
  5. Sobar bien y dejar descansar 15 minutos, el mismo procedimiento 4 veces
  6. Formar bolas del tamaño de las figuras que desee armar, dejar madurar 30 minutos.
  7. Con las caritas de estuco que venden en esta época se dan formas de guaguas, caballos, escaleras, etc.
  8. Pasar con huevo batido por encima para que tenga brillo
  9. Colocar en honor moderado de 15 a 20 minutos

Suspiros de Colores

26 Oct

Ingredientes

  • 8 claras huevo
  • 1/2 limón
  • 3 1/2 tazas azúcar molida
  • Colorantes Vegetales

Preparación

  1. Batir las claras a punto nieve
  2. Agregarle el azúcar
  3. Mezclar con el juego de limón poco a poco y dividir en  tres o cuatro partes y poner colorantes vegetal, rosado, morado, azul y verde, son los mas usuales pero también se puede hacer de otros colores
  4. Colocar la mezcla con una cuchara en latas forradas con papel mantequilla
  5. Meter a horno  muy suave por espacio de 45 minutos.

‘Tranca pecho’, sazón criolla

14 Sep

Su nombre es explícito. El «tranca pecho» es una variedad del silpancho que deja satisfecho incluso al más exigente comensal. Su preparación es sencilla y deja un exquisito sabor a quienes lo degustan.

Como un sándwich. El «tranca pecho» es una delicia surgida en Cochabamba, donde decidieron darle una presentación diferente al tradicional silpancho y lo presentaron a modo de sándwich. «Todo lo que está en este plato, incluido el arroz, se lo incorpora al pan tortilla que también es típico de esa ciudad», explicó Verónica Llano, propietaria del restaurante «Sazón Criollo».

En Cochabamba, este «sándwich» está muy difundido, entre los lugares donde más acude la gente a probarlo está el mercado Las Islas y los locales frente de la Universidad Católica de San Pablo. «Por más hambre que tenga, quien lo pruebe sale satisfecho», aseguró Llano.

Directo desde la llajta. La carne apanada es el principal ingrediente del silpancho y del «tranca pecho», por tanto debe reunir alguna características para ofrecer un sabor exquisito. «Nuestro producto es elaborado con carne de lomo de primera calidad, no es carne molida. Esto hace variar el sabor», manifestó Llano.

Pocos lugares. Son contados los negocios que ofrecen el «tranca – pecho» en Santa Cruz. Sazón Criollo, ubicado en la calle Rafael Peña, es un restaurante de una familia cochabambina con cerca de 10 años de tradición en el negocio de la gastronomía. Ofrece este sándwich a Bs 12, mientras el silpancho está a 20.

Entre semana ofrece el almuerzo a 15 bolivianos, con un variado menú basado en la comida típica nacional. «Tenemos desde un chairo, pasando por un habas pejtu, papa pica e incluso keperí», explicó Llano.

‘Tranca Pecho’
6 Personas

• 3/4 Kg de carne de res blanda sin grasa ni nervios
• 6 huevos estrellados
• 3 cebollas
• 2 tomates
• 6 papas
• 3 tazas de pan molido
• 2 locotos
• 2 tazas de arroz
• Sal aceite
• 6 panes tortilla (o francés)

1. Abrir el pan y reservar. Corte la carne en filetes, sazone con sal a gusto y golpee la carne sobre el pan molido hasta que esté cubierta y delgada.

2. Cocine las papas en rodajas y cuando estén tiernas dórelas en aceite. Fría la carne apanada. Haga cocer en una olla aparte arroz blanco. Corte la cebolla, el tomate y el locoto en cuadraditos y aderece con poco aceite y sal. Fría los huevos.

3. Coloque la ensalada que preparó con el tomate y cebolla, en el centro de la carne debajo del pan. Encima agregue una camada de arroz blanco, luego otra de tomate y cebolla picados finamente y un huevo frío al final y listo a comer un «tranca pecho».

Cochabamba, ayer y hoy

14 Sep

Ojo de Vidrio

Una nostálgica nota de evocación “cochala”, un lamento porque la cultura de la hamburguesa reemplaza al mote y la tradición agraria.

En toda cultura hay una herencia en visión del mundo, en usos y costumbres que contribuye a moldear la sociedad actual. ¿Cuál es la herencia que recibimos en Cochabamba?

Sin duda, la de una sociedad agraria, con fuertes raíces en los valles productores, pero tan móvil que allí nació la leyenda de la bandera de chicha en la Luna. ¡Dónde no hay cochabambinos!

Los mitayos de la Colonia se daban modos para negociar su retorno a los valles en épocas de cosecha para volver con productos alimenticios: trigo para los españoles y maíz para las laguas de los mitayos.

Grano, siempre grano, que es el mejor alimento y está en la raíz de hombres y mujeres fuertes, aptos para el trabajo, el esfuerzo, los viajes a pie y la alimentación frugal siempre a base de laguas, pito, tostado, mote, humintas o choclo fresco.

Nuestros abuelos y nuestros padres no tenían la costumbre del té inglés, introducido en La Paz y Oruro con el ferrocarril y las importaciones. El desayuno frecuente era una taza de infusión de cedrón con pan de harina integral al amanecer; el almuerzo a las diez de la mañana consistía en una sustanciosa lagua, un chaqe, un lluspichi o un chupe servido en un ch’illami o plato grande, y nada más.

Hasta hoy las viejas pensiones ofrecen “almuerzo y segundo”, como si el almuerzo fuera el caldo por antonomasia, porque el segundo se servía después de las cuatro de la tarde (a veces, alrededor de las tres, un aperitivo llamado sajra hora, la hora mala, consistente en un k’allu, un solterito o unos choclos con queso y locoto).

De ahí quizá viene una costumbre muy cochabambina que no hay en otros valles: la del plato de la tarde, una sola especialidad por día, no el menú de un restaurante sino el plato del figón, común para todos los comensales.

Estas costumbres agrarias son muy sanas, pues un plato a las cuatro de la tarde es digerido con calma antes de acostarse, al calor de una jarra de chicha, para descansar cuando se entra el sol y levantarse al amanecer a reiniciar la jornada.

La semana agraria se inicia el martes. ¿Por qué? Porque el sábado es el día más laborioso, es el día de “cancha”, cuando hay que comercializar los productos de la agricultura, la ganadería, la artesanía o el comercio en general, y esto dura todo el día y determina que el “viernes de soltero” no sea una costumbre típica del valle agrario sino una imposición de la burocracia que trabaja de lunes a viernes.

Aquí no: el viernes por la noche hay que preparar “la mercadería” para el sábado. De ahí viene la costumbre del domingo familiar y del lunes “de zapatero”: el domingo para la familia, que comparte un plato comunitario, por lo general un chicharrón de cerdo rociado de chicha y durante el día.

Esto porque somos borrachos solares: nuestras pilas funcionan mientras hay sol; podemos iniciar la jornada de disfrute a las nueve o diez de la mañana y prolongarla todo el día para acostarnos temprano.

Ésta es a raíz de un reproche frecuente de los visitantes de ciudades más grandes, que se quejan de que en Cochabamba “no hay vida nocturna”, un resabio de la sociedad agraria que se va perdiendo en las zonas de consumo noctámbulo, particularmente en la zona norte.

Llega el lunes y uno está “a media fuerza” porque ha trabajado intensamente el día sábado, ha compartido con la familia el domingo y el lunes está presto a disfrutarlo con los amigos, a la sombra de un plato frío: el escabeche de patitas de cerdo o el enrollado de carne del mismo animal.

La rayuela como juego que sustituyó al sapo y la infaltable chicha, que hoy es “chamborneada”, es decir, mezclada con cerveza: a un balde de chicha, una botella de cerveza. Total, ambos vienen del grano y se fortalecen mutuamente.

La jornada semanal comienza el martes y termina por la noche del sábado. Por eso, si hay resoluciones municipales que prohíben el expendio de alcohol los lunes, quiere decir que no se ha estudiado como se debiera nuestros usos y costumbres, nuestra herencia cultural.

Las mujeres cochabambinas, en particular las cholas, se destacan por su extraordinaria laboriosidad y fortaleza.

Como decía Augusto Céspedes, ellas son mujeres emancipadas “económica y sexualmente”. Son cabezas de familia. No es posible comparar la extraordinaria devoción de los hijos por la madre cochabambina con el trato respetuoso e indiferente al padre.

El cumpleaños de la madre es una fiesta de tres días; en cambio, el del padre puede ser sólo de un plato bien servido, a veces sin fiesta. Pero el varón es necesario “porque es el respeto de la casa”. El varón es artesano, empleado público o empleado a secas, y gana menos que su mujer, pero ésta lo conserva para “hacerse respetar”.

Estas costumbres se van perdiendo. Ahora, cuando llega la ceremonia del matrimonio, nos vestimos muy elegantes, tenemos abundancia de damitas, contratamos un “local”, bebemos sidra de cuarta y ron de cuarta, y bailamos el vals sin que nadie nos haya enseñado a bailar ese torbellino inventado en Viena.

Y todo en lugar de vestirnos a la cochabambina, contratar un “viaje” de buena chicha punateña o cliceña, servir un picante suculento y bailar cueca.

Hoy consumimos poco grano, nos han invadido el pollo a la broaster, la Coca-Cola y las hamburguesas, que hacen negra competencia al silpancho, el trancapecho y el sándwich de chola, los fast food de la vieja sociedad agraria.

Hoy somos cada vez más noctámbulos y ya no nos citamos para compartir “un platito”, sino para beber en una plazuela ron barato mezclado con cualquier cola.

Ramón Rocha Monroy

Pagina Siete

La Paz, Bolivia – 12/10/2012

Pichon de Cliza

6 Nov

-PichÓn DE cliza
INGREDIENTES
8 pichones
1 cucharada sal o al gusto
1 cucharilla pimienta molida1 taza aceite o manteca para freír
Para acompañar:Ensalda de beterraga, cebolla y tomate picado finamente.1 porción de fideo (preparado) por persona

PREPARACIÓNTener listos los pichones muy bien desplumados, quemar la pelusa con un poco de alcohol.Ponerlos a cocer en el caldo hasta que estén suaves, por veinte minutos más o menos. Sacarlos de la olla, escurrir y condimentarlos con la sal y pimienta.Colocar una sartén a fuego fuerte, agregar un poco de aceite o manteca y freír los pichones uno por uno hasta que estén dorados.Servirlos calientes con papas doradas, ensaladas de beterraga, cebolla y tomate y una porción de fideo.