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Tradiciones de Año Nuevo

30 Dic

Para celebrar la llegada del Año Nuevo, las nueve regiones del país tienen tradiciones y costumbres enraizadas entre sus habitantes. En cada una de ellas hay un menú distinto al otro, pero predomina el consumo de la carne de cerdo, además del champán y la sidra a la hora de brindar en familia y amigos.

“El iniciar un nuevo año es sinónimo de ilusión y esperanza para que el próximo año sea mejor. Por eso, el hecho de abrazarse y realizar otras prácticas tiene el objetivo de que el año que viene esté lleno de éxitos”, asegura el historiador Fernando Cajias

Entre las costumbres que se repiten en la mayoría de las regiones, destaca el comer 12 uvas (seis verdes y seis moradas), pidiendo un deseo en cada bocado, contar dinero (bolivianos, dólares y euros) para la prosperidad económica en la familia, dar vueltas al manzano o subir gradas con las maletas llenas, pues es señal de viaje. Otra tradición es usar ropa interior de color rojo (amor), amarillo (dinero) y blanco (matrimonio). Además, la casa debe estar limpia, pues el estado del lugar reflejará el desarrollo de la vida en el año que empieza. “El Año Nuevo es una página en blanco llena de deseos. Todos anhelan que la misma se llene de ilusiones y se reflejen en la salud, amor y prosperidad”, dice Elizabeth De Col, una tradicionalista paceña.

La Paz

Comidas y bebidas • Los platos típicos para Año Nuevo son el lechón de cerdo y el fricasé al amanecer. Se brinda con champán o sidra.

Tradiciones y creencias • Los paceños mantienen la costumbre de creer que si el primer día del año ven a un varón es signo de buena suerte, si es pareja y si es mujer hay que tener cuidado. Es tradicional servirse carne de cerdo porque está vinculado con la abundancia y porque el animal camina hacia adelante y no retrocede. Dicen que si se quiere encontrar pareja, se debe abrazar a una persona del sexo opuesto a la medianoche.

Cochabamba

Comidas y bebidas • El plato fuerte es el lechón al horno (con choclo y quesillo), seguido por el fricasé al amanecer. Entre las bebidas, se sirven la sidra, chicha de maíz y el singani.

Tradiciones y creencias • Una de las costumbres de los vallunos es comer 12 uvas del racimo de la fruta, seis de ellas tirarlas hacia atrás para que se aleje lo malo y las otras seis comerlas pidiendo un deseo en cada bocado.

Otra tradición es acompañar el lechón al horno, con la chicha de maíz de dos colores. La chicha de frutilla (roja) atrae al amor y la chicha de durazno (amarilla) atrae el dinero.

Santa Cruz

Comidas y bebidas • El plato fuerte es el lechón al horno y la patasca al amanecer (sopa con carne de cerdo incluyendo la cabeza). Se brinda con champán o sidra.

Tradiciones y creencias • La mayoría de los cruceños sigue la moda de utilizar un vestuario de color blanco y formal para asistir a las fiestas (como las brasileras, caribeñas, hawaianas, carnavaleras y las de blanco y negro), acompañado de cotillones alusivos a las alegorías. Otras familias se reúnen a la medianoche en sus casas para hacer una oración de agradecimiento a Dios por los bienes recibidos.

Oruro

Comidas y bebidas • El plato típico es la picana o el lechón al horno y fricasé al amanecer. Se brinda con sidra o singani.

Tradiciones y creencias • Los orureños realizan una Q’oa (ofrenda a la Pachamama) para llamar a la fortuna. La mesa blanca contiene misterios (dulces con figuras que reflejan los buenos deseos como un libro, una casa, etc). Ésta se quema dentro de la casa, sin la presencia de la familia. Pues, al siguiente día un kallawaya lee la suerte en las cenizas. (Si es blanca, los deseos serán realidad y si es negra puede fallecer alguien).

Potosí

 Comidas y bebidas • El plato típico es el asado de chancho y la bebida tradicional es la chicha de maíz (traída desde el pueblo de Tinguipaya). El 1 de enero se sirve una sopa de cordero, un thimpu o una kalapurka.

Tradiciones y creencias • Los potosinos acostumbran tomar 12 copitas de champán o sidra, en representación de los 12 meses del año para atraer a la fortuna. En el área rural, las familias visitan a los padrinos de matrimonio o de bautizo, llevando dos tortas, una caja de cerveza y alcohol como forma de agradecimiento por las atenciones recibidas.

Tarija

Comidas y bebidas • El plato típico es un lechón al horno o una picana que se acompaña con el infaltable vino patero. El 1 de enero los chapacos se sirven un saice o una ranga para curar la resaca del trasnoche.

Tradiciones y creencias • Los tarijeños acostumbran asistir a misa a la medianoche y bailar chapaqueadas, ruedas chapacas y cuecas tarijeñas con los amigos y la familia. En los hoteles y clubes, el personal se viste con el atuendo tradicional chapaco para recibir a los asistentes. Además, se adornan con flores y albahaca (hierba aromática).

Beni

Comidas y bebidas • La cena típica de Año Nuevo es el lechón al horno o el picante de gallina y fricasé o patasca al amanecer. El brindis se realiza con sidra o singani.

Tradiciones y creencias • Los benianos acostumbran echar miel en el piso, luego, con los pies descalzos, lo pisan con el objetivo de atraer fortuna, durante los 12 meses del año. Al día siguiente, es una tradición no barrer las viviendas porque de hacerlo se espanta a la buena suerte.

El festejo • Las familias se concentran en locales y hoteles para recibir el Año Nuevo.

Pando

Comidas y bebidas • El plato tradicional es el locro de gallina criolla, la patasca o el fricasé al amanecer. Se brinda con la sidra, después con ron.

Tradiciones y creencias • Los pandinos acostumbran felicitarse a la medianoche. En la calles de la ciudad se escucha la melodía de Pandinita y el Himno a la Perla del Acre. El 1 de enero continúa la fiesta en la casa de los amigos y una banda de música la ameniza.

El festejo • Los lugareños dan la bienvenida al Año Nuevo como si fuera la fiesta del Carnaval. La mayoría de la gente festeja en locales y también organiza fiestas en casas particulares.

Sucre

 Comidas y bebidas • El plato típico de Año Nuevo es el asado de chancho y fricasé al amanecer. En Sucre se toma sidra y singani.

Tradiciones y creencias • Los sucrenses acostumbran concentrarse en la plaza 25 de Mayo para dar la bienvenida al año. La gente da vueltas alrededor de la plaza, vestida con sus mejores galas. A la medianoche se entona el Himno Nacional y se abren las botellas de sidra, mientras se observa la inmensa cantidad de juegos artificiales. En el área rural, se realiza una sola fiesta y las personas celebran con chicha de maíz.

http://www.fmbolivia.net/noticia19865-las-tradiciones-para-recibir-el-ao-nuevo-se-reinventan-y-multiplican.html

Caldito de Cardan

8 Nov

 

Por Diego Oré

EL ALTO, Bolivia (Reuters) – Combate la fatiga, pero no es una bebida energizante como el «Red Bull», dicen que aumenta la potencia sexual, pero no es viagra: es caldo de cardán, una curiosidad de la cocina boliviana que parece ganar cada vez más adeptos entre quienes necesitan un empujón extra o mente clara tras un largo festejo.

Los fines de semana, y siempre a partir del alba, numerosos bolivianos colman restaurantes de la ciudad de El Alto y barrios marginales de La Paz en busca del caldo de intenso sabor, cuyo ingrediente principal es el miembro viril del toro.

Lo consumen personas de toda edad, incluso mujeres, convencidas de que es efectivo para recuperar el vigor o para curar la molesta resaca. Algunos le atribuyen propiedades afrodisíacas y no falta quien lo recomienda para combatir los dolores de espalda y articulaciones.

El popular caldo debe su nombre a la analogía entre el miembro taurino y el tubo mecánico ubicado en la base de los vehículos y que lleva la fuerza del motor hacia las ruedas posteriores.

El secreto de la mentada eficacia del caldo de cardán recae en la preparación. «Como es un concentrado, lo ponemos (a que cocine) desde las 10 de la noche hasta la mañana siguiente», explicó Julio Luque, dueño de un restaurante cuya especialidad es el popular caldo.

El caldo adquiere de ese modo, según los conocedores, la fuerza del toro, contenida más en los testículos que en el miembro.

La larga y lenta cocción, en enormes ollas calentadas con fuego de leña o cocinas de gas licuado de petróleo, hace que la taurina -una sustancia presente también en varias bebidas energizantes- se mezcle con el caldo, destacó Luque, quien prepara el potaje desde hace 17 años con una receta que aprendió en la región central de Cochabamba, donde trabajaba como ayudante de cocina. Son casi 10 horas de cocción para que el caldo esté concentrado, ése es uno de los secretos; el otro, es tomarlo de mañana», señaló Cristina Poma, esposa de Luque y también cocinera en el restaurante que ambos manejan.

Tras la cocción, el caldo adquiere una consistencia cremosa y del miembro taurino sólo quedan a la vista pequeños trozos, que se mezclan en el plato con porciones de patas de res, carne de pollo y cordero, huevo duro, unos granos de arroz y papa, el tubérculo andino omnipresente en la culinaria boliviana.

«Yo lo como porque es rico», dijo Bráñez saboreando el caldo, que por la variedad de ingredientes tiene un sabor intenso y agradable.

Por su parte, Lucio Surco resaltó: «Yo tengo nueve hijos gracias al caldo de cardán» y, mientras, levantaba su pecho y tomaba del hombro a su hijo menor, Marco, con quien dijo que va, de cuando en cuando, a saborear el suculento plato.

INGREDIENTES:

  • 1 Pata de res
  • 2 Kilos de res
  • 2 Kilos de miembro del toro, criadillas y  nervio de toro
  • 1 Pollo mediano
  • 1/2 Kilo de charque (carne deshidratada)
  • 10 Huevos
  • 20 Papa (patatas)
  • 2 Nabos
  • 1 Kilo  de tunta
  • 1 1/2 Libra de arroz
  • Sal a gusto y orégano

PREPARACIÓN

  1. En una olla hacer cocer la pata, el miembro, criadillas y nervio durante unas dos horas, una vez que este cocido agregar el pollo, la carne de res y el charque con un poco sal, cuando ya estén cocidas todas las carnes agregar el arroz, la tunta y la papa.
  2. En otra olla hacer pasar el huevo (huevo cocido).
  3. Luego una vez cocida todo separar las carnes en una cacerola y freírlas por separado, una vez listo servirlas en platos hondos acompañado con una marraqueta y con su llajwa.

Lecciones de una Fricasera

18 Sep

Marcelo Paredes Lastra Pata y perro

En el Año Nuevo de 2004 estuve despierto 48 horas preparando y vendiendo centenares de platos de fricasé. Hasta ahora lo digo con orgullo: no me arrepiento de haber abierto una fricasería, pero tampoco me arrepiento de haberla cerrado.

A la mayor parte de los bolivianos nos llega un momento en la vida en que deseamos hacer un emprendimiento empresarial para volvernos “independientes”. A los perseverantes les va bien, a otros no.

En mi familia fui testigo de buenas experiencias emprendedoras. Gracias a mi abuelita hubo una temporada larga en que pudimos vivir gracias a sus recetas de mermelada casera. Conformamos una pequeña empresa familiar que hubiera crecido más si es que no se abrían las fronteras e ingresaban las mermeladas argentinas, con mejor presentación, mejores envases, pero con más edulcorantesy preservantes químicos; hasta el momento, no encuentro una mermelada casera de la calidad de la nuestra.

Luego vi a muchos compañeros universitarios abandonar los estudios y los encontré años más tarde bien plantados con sus negocios. Entonces me picó la idea de hacer un negocio que podría permitirnos ganar más y trabajar menos. No sólo que no gané, sino que perdí dinero y nunca trabajé tanto como en esa temporada.

Mi negocio

El gran problema de mi emprendimiento fue que nos metimos a un negocio del que no sabíamos nada. Influyó para que nos metiéramos en esta aventura el que unos compadres tenían una casa con una buena ubicación y estaban dando en alquiler algunos locales.

La casa estaba cerca del estadio, un lugar donde existen muchos locales de diversión. La idea era aprovechar a ese público de fin de semana, a aquellos de chaki que iban a comer fricasé a la calle Pando. La opción era darles un local más cercano donde puedan comer un rico fricasé de madrugada. La otra alternativa, para los demás días de la semana, era servir chicharrón.

Lecciones aprendidas

Las siguientes fueron las lecciones que aprendí de este negocio y las transmito, por si son de utilidad a alguien que quiera incursionar de cero en el negocio de la gastronomía:

– No te metas en un negocio que no conoces.

– Si tienes un negocio, dale todo tu tiempo.

– Si tu idea es madrugar los fines de semana para dar fricasé, pues madruga.

– Apunta bien a tu público. O cocinas poco y caro, dándole las atenciones y infraestructura a un público exigente, o cocinas mucho y vendes barato. Es difícil atrapar a dos públicos diferentes.

– Los coolers (refrigeradores) para la cerveza y los refrescos son sólo para exhibir el producto; en La Paz no debes enfriar las bebidas, pues tu factura comercial de electricidad te saldrá cara.

– Si no tienes cocineras y ayudantes honrados, por lo menos debes tener el espíritu de perro guardián.

– El hecho de que vendas en la víspera y en Año Nuevo 300 fricasés no es ningún indicador de que te irá así de bien todo el año.

– Si fracasan el fricasé y el chicharrón, cambia a tiempo y prepara almuerzos.

– Si te das cuenta de que no naciste para este negocio, ciérralo antes de que se sumen más las pérdidas.

buena retirada

Así lo hice. Traspasé al negocio a una familia que había vivido de la gastronomía todo el tiempo y allí donde no germinó mi semilla ellos tuvieron una buena cosecha.

Lo positivo de esta experiencia es que la hice. No me quedé con la duda de “si hubiera realizado ese negocio, ahora estaría’”. En esos meses inolvidables vi mis fortalezas y conocí mis debilidades, supe que puedo dar mucho más de lo que yo mismo esperaba. Que no resultara el negocio es secundario.

Debido al nombre de vanguardia que le puse entonces (noviembre de 2003), mi fricasería-chicharronería fue merecedora de dos notas televisivas. Tal vez alguno se acuerde del local: “El Referéndum”.

La idea era aprovechar a ese público de fin de semana, a aquellos de chaki que iban a comer fricasé a la calle Pando. La opción era darles un local más cercano donde puedan comer un fricasé de madrugada.

Tucumanas (Comida Eclectica de Mariana Ruiz)

4 Ago

Esta vez no tengo la receta, aunque rindo mi homenaje a esta empanada y a su creadora -oriunda, dicen, de Tucumán- por lo menos dos veces a la semana.
Ya mi compadre Ramón Rocha Monroy venía diciendo que hay tres divinos artes que se cultivan en nuestra tierra; las tres sendas de la empanada: la salteña, jugosa como ninguna; el pastel, de queso y dulce por igual, y la tucumana, frita y rellena.

Es de la tercera divinidad de la que quiero hablar hoy.

Empanada frita rellena de carne, papa, huevo duro, pollo o charque, que se come de pie, ya sea en el Prado o en la Arce (en la Paz, aunque están en todo el país), almuerzo solar si los hay.
Y de sus aderezos.Salsa de maní:Al mani tostado se le añade ají amarillo, se licúa y sofríe, añadiendo sal a gusto, esta salsa espesa es la misma para las papas a la huancaína.

Salsa de aceituna:Aceitunas negras despepitadas, licuadas con un poco de agua y crema, sal y pimienta. Deliciosa.Salsa de cilantro:Manojo de cilantro fresco, aceite común y algo de agua, muy poco para que sea espesa, sal y pimienta.Salsa de palta:

Palta licuada con agua, aunque se recomienda comerla fresca y en tajadas al lado de la tucumana.Y las ensaladas:De repollo, crudo o cocido, de pepino y tomate picados, de cebollita en escabeche…

Ancas de Rana del Lago Titicaca

3 Sep

Ingredientes:

  •  1 libra de ancas de rana
  • ½ taza de jugo limón
  • Sal
  • 1 huevo
  • Perejil picado
  • 1 cuchara de harina
  • Aceite

Preparación

  1.  Lavamos bien las ancas de rana. Las salpimentamos y las dejamos marinar con zumo de limón 5 minutos. Sacamos del marinado, y las pasamos por harina y huevo batido con perejil.
  2. Freímos en el aceite muy caliente. Una vez fritas sacamos las ancas a un plato con papel de cocina para que elimine el exceso de grasa de la fritura. Servimos calientes. Podemos acompañarlas con papa, y una sarza o ensalada de lechuga