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Paceña la Salteña

19 Ene

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Paceña La Salteña se fundó un 18 de febrero  de 1983 por la inquietud  y el gusto por las empanadas con jigote de su Gerente   propietario el Sr. Mario Chavarría Tórrez apoyado desde ese entonces hasta la fecha por su Sra. esposa  Miriam Alcocer Carrasco.

A un principio se contaba con un pequeño ambiente  ubicado en la calle Hugo Estrada de la ciudad de La Paz y la colaboración de dos empleados quien conjuntamente con el dueño se encargaban de preparar el jigote, la masa, el  armado de  la salteña, el horneado y posterior expendio, siendo su principal característica la calidad, e higiene por ser el dueño en persona quien supervisaba  y trabajaba  con sus empleados.

Actualmente  la empresa tiene 25 años de antigüedad  cuenta con 3 locales de expendio en diferentes lugares de la ciudad conservando desde ayer hasta hoy su receta y la calidad de su producto. A lo largo de este tiempo ha logrado prestigio a nivel nacional y distinciones en el exterior como el International Award to Tourist and Hotel Industry quedando en el currículum de la empresa el estricto cumplimiento a las normas y disposiciones de nuestro rubro gastronómico.

El escritor Antonio Paredes Candia cuenta que a principios del siglo XX doña Juana Manuela Gorriti llegó a Bolivia desde Argentina específicamente de la provincia de Salta, quién fue exiliada de su país por el entonces presidente Rosas, llegando a radicar en la ciudad de Tarija.

La familia de la señora Gorriti tuvo muchas necesidades motivada por ello se puso a elaborar empanadas caldosas, que eran muy comunes en los países europeos, la encargada de venderlas era la ya conocida doña Manuela quien por su lugar de origen la conocían como la salteña.

Poco a poco fue haciéndose popular este producto hasta convertirse hoy en día en una tradición Boliviana. Con el pasar del tiempo la gente ya no recordó a doña Manuela Gorriti sino su apodo “la salteña” y es desde entonces que el producto adopta el nombre que se mantiene hasta hoy.

http://www.pacenalasaltena.com/

El siguiente es un blog dedicado a los amantes de las  salteñas.

http://saltucas.blogspot.com/

Salteñeria Los Castores

18 Ene

Son salteñas originarias de Cochabamba, que en la actualidad cuentan con sucursales en Santa Cruz y La Paz. En el siguiente blog encontraran todas la direcciones y la presentación de la variedad que ofrecen y niveles de ají con que cuentan. Son muy apreciadas en las tres ciudades.

http://www.los-castores.com/

También los invito a visitar el siguiente blog, donde encontraran las direcciones de las mejores salteñerias de Bolivia y podran ver las opiniones y consejos de un experto. Es un blog dedicado a los amantes de las  salteñas.

http://saltucas.blogspot.com/

P’oshqo Api Kulli

13 Ene

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(Mazamorra fermentada de maíz morado)

Ingredientes

  • 1/2 kilo harina de maíz (kulli)
  • 16 tazas de agua tibia
  • 3 clavos de olor
  • 1 palito de canela de 2 pulgadas de largo más o menos cascara seca de una naranja 2 hojas de naranjo
  • 1 1/2 tazas de azúcar o al gusto.

 

Preparacion

1º Poner en una olla las diez y seis tazas de agua tibia con el medio kilo de harina, mezclar y dejar fermentar en lugar abrigado por dos o tres días.

2º— Al segundo o tercer día y con mucho cuidado, escurrir doce tazas del agua, dejando la harina con las cuatro restantes.

3º— Poner a fuego fuerte en una olla las doce tazas de agua fermentada con los clavos de olor, la canela, cascara de naranja, hojas de naranjo y el azúcar dejar hervir unos veinte minutos, al cabo de los cuales, poner la harina fermentada con las cuatro tazas de agua restantes, previamente pasada por una coladera no muy tupida, muy poco a poco, mezclando siempre, esto ya a fuego lento durante una hora y media más o menos.

Servir caliente.

NOTA.— En invierno tarda en fermentar, en cambio en verano es más rápido.

Se puede hacer también sin fermentar, agregando cuarta taza de jugo de limón, es rápido pero no es más agradable. En vez de harina kulli se puede usar harina de maíz blanco.

Nuestras Comidas

Jordán de, Nelly

Edición privada. 8ª Edición, La Paz. Bolivia. 1994

Huarjata

12 Ene

Plato típico paceño de la localidad de Yungas

Ingredientes:

  • 1 cabeza de cerdo mediana
  • 1 rama de perejil
  • 3 cebollas blancas
  • 6 patatas peladas
  • 2 tazas de chuño  cocido ( también puede ser tunta)
  • 1 ½ tazas de arroz
  • Sal
  • Ajo molido
  • Pimienta
  • Comino
  • Ají amarillo molido
  • 1 cuchara de oregano

Preparación

  1. Picar y freír las cebollas hasta que estén transparentes
  2. hacer hervir  la cabeza de cerdo con agua y sal
  3. añadir una cebolla frita,  y el perejil
  4. hacer cocer el arroz con agua y sal
  5. hacer cocer las patatas con agua y sal
  6. hacer cocer el chuño con agua y sal
  7. hacer una salsa con las dos cebollas fritas, el ají amarillo, el orégano, el ajo, la sal,  el comino y la pimienta
  8. servir la cabeza bañada en la salsa, acompañada por las papas, chuno o tunta y el arroz graneado.
  9. Aparte se sirve el caldo.

 

Cristina Olmos

Refresco del Almendras del Beni con Hoja de Higuera

12 Ene

 

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Ingredientes

  • 3 hojas de higuera
  • 12 tazas de agua – 3 litros
  • ¼ libra de almendras del Beni – a
  • 1 taza de almendras molidas en batan o licuadora
  • ¾ taza de azúcar o al gusto
  • ½ cucharilla canela molida para servir

 

Preparacion

lº — Lavar muy bien las hojas de higuera y hacer hervir con los tres litros de agua, hasta que el líquido quede un poco verde, sacar del fuego, dejar enfriar.

2º — Raspar las almendras del Beni en un raspador menudo primero y después moler en batán o licuadora, poniendo un poco del agua hervida fría para ayudar a licuar, agregar el resto del agua y el azúcar a gusto, dejar enfriar muy bien y servir.


Si quieren, espolvorear con un poquito de canela encima ya en cada vaso.

Nuestras Comidas

Jordán de, Nelly

Edición privada. 8ª Edición, La Paz. Bolivia. 1994

Caldo de Fideos, Corbatitas, Caracoles o Fideos Hechos en Casa

11 Ene

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Calditos livianos, que se acostumbran a consumir en La Paz a la hora de la cena.

(Para 8 personas)

INGREDIENTES:

  • 8 tazas caldo básico colado
  • 1 cucharada sal o al gusto
  • 1/8 kilo fideos gruesos
  • 1/2 taza queso seco raspado (palmesano si es posible).

MODO DE PREPARAR:

  1. Al caldo básico colado que debe estar hirviendo a fuego lento, añadir: la sal y los fideos; dejar hervir unos veinticinco minutos hasta que estén cocidos, siempre a fuego lento y con la olla a medio tapar para que no rebalse.
  2. Servir en cada plato con el queso raspado encima.

Nuestras Comidas

Jordán de, Nelly

Edición privada. 8ª Edición, La Paz. Bolivia. 1994

Cocktail de Tumbo

11 Ene

Es un cocktail tradicional de La Paz

Preparacion

• 10 tumbos pelados y desgranados, conservando su pulpa
• 1/2 vaso de singani boliviano
• 1/3 vaso de leche condensada
• 1 litro de agua hervida y fría
• 3 cubitos de hielo para licuar y 4 para servir.
Añadir más azúcar si es necesario.

Preparación

  1. Se licua la pulpa del tumbo con medio litro de agua. Se cuela, separando las pepas del tumbo y parte de la pulpa del mismo, quedando sólo su jugo.
  2. Se añaden el otro 1/2 litro de agua, los 3 cubitos de hielo y la leche condensada.
  3. Se licua todo muy bien y se añaden el singani y los restantes cubitos de hielo para servir.

Cristina Olmos

Ch’amukas

11 Ene

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Ingredientes

  • 2 tazas azúcar
  • 1 taza maní remojado, pelado y tostado al horno
  • 1 cucharilla mantequilla o aceite

NOTA.— Son las pastillas más baratas, populares y más fáciles de hacer.

 

Preparacion

1º— Poner a fuego suave una olla gruesa o preferible un perol de cobre con las dos tazas de azúcar, mezclar de rato en rato, hasta que se disuelva completamente el azúcar y tome el lindo color de caramelo claro (se sabe que ya está, cuando poniendo una gota en un poco de agua fría se forma una bolita dura que fácilmente se rompe).

 2º— A este caramelo y todavía sobre el fuego, agregar el maní tostado, mezclar y rápidamente volcar toda la preparación sobre un mármol o lata enmantequillada, dejar enfriar y romper en pedazos pequeños.

Nuestras Comidas

Jordán de, Nelly

Edición privada. 8ª Edición, La Paz. Bolivia. 1994

Api

10 Ene

INGREDIENTES

  • 2 bolsitas de api morado de 75 grs. cada uno
  • 3 palitos de canela,
  • 4 unidades clavo de olor,
  • 4 litros de agua,
  • azúcar a gusto.

PREPARACIÓN

  1. Poner el agua en una olla al fuego junto con la canela y el clavo de olor, cuando empiece a hervir añadir la harina de api disuelta en un poco de agua, sin dejar de batir hasta que vuelva a hervir para evitar que se queme, cocer por 20 minutos a fuego lento.
  2. Retirar el api del fuego añadir azúcar a gusto y servir caliente  si es posible acompañado del tradicional pastel de queso.

Nota.- De igual manera se realiza el api blanco.

Cristina Olmos

Saite S.R.L, productos ecológicos

9 Ene

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SAITE S.R.L. Nace a la vida institucional el 7 de Mayo de 1987 como una sociedad de responsabilidad Ltda. representado por el Sr. Dionicio Huayllani Marca, dedicado a la producción, industrialización y comercialización de productos agropecuarios ecológicos.

Después de más de veinticinco años de trabajo continuo, SAITE S.R.L. ha logrado ingresar exitosamente con sus diferentes productos a los principales mercados internacionales.

En la actualidad SAITE SRL. trabaja con 32 comunidades de 480 familias de productores de quinua, 6 colonias de 95 familias de productores de sésamo y 6 asociaciones de 200 familias productoras de amaranto y varias organizaciones económicas campesinas, logrando una cobertura total en el ámbito nacional, trabajando con comunarios de las tres macro eco regiones de Bolivia; altiplano, valles y trópico.

Actualmente SAITE S.R.L. Cuenta con la certificación ISO 9001:2008, y con la certificación de producto IBNORCA NB NA 0038, está en proceso de implementación de la norma ISO 2200:2005, dentro de la producción orgánicacontamos con la certificación de CERES y la IBD el cual garantizaran el origen y la calidad orgánica del alimento natural o procesado.

Así mismo, SAITE S.R.L. es miembro permanente de la magna asamblea de la Asociación de Organizaciones de Productores Ecológicos de Bolivia – AOPEB organización matriz que aglutina y representa a más de 30.000 familias de productores ecológicos en toda Bolivia, con relacionamiento interinstitucionalprivado-público a nivel nacional e internacional.

Calle Esquillana No. 4014 Urbanización Cosmos 79 (Zona Collpani) El Alto, La Paz – Bolivia
Tel:591-2-2831779 / 591-2-2834893 Fax: 591-2-2832262 (Ext. 102)
info@quinuasaite.com.bo

Aji de Queso

8 Ene

1-Ajiaco de habas

Ingredientes:

  •  1 Taza de habas cocidas
  • 1 Taza de arvejas cocidas
  • 1 Queso fresco blanco
  • 1 Tomate finamente picado
  • 6 Papas cocidas cortadas en 4
  • 1 Taza de caldo o agua
  • 2 Cabezas de cebolla picadas finamente
  • 2 Cucharas de ají colorado o amarillo molido
  • 1 Cuchara de perejil picado
  • 2 Huevos duros pelados
  • Sal y pimienta al gusto

Preparación

  1. Freír la cebolla, tomate y perejil, cuando estén doraditos agregar un poco de agua y un cubo de caldo, dejar hervir por unos minutos y vaciar en una olla.
  2. En esta misma olla agregar el caldo o agua, las arvejas,habas, papas, el queso cortado en tajadas previamente frito, los huevos cortados en tajadas, sazonar y hacer dar un hervor
  3. Servir adornado con perejil picado por encima.

Cristina Olmos

Queso de Cabeza de Cerdo al Oporto

7 Ene

1-queso de cerdo

El tradicional queso de cerdo Boliviano es un producto que contiene carne de cerdo y cuero de cerdo, también es conocido como queso de chancho y es  ideal para piqueos fríos y sándwiches con aderezos. Es muy consumido y se puede decir que es parte de la comida típica.

Ingredientes:

  • Una cabeza de cerdo
  •  Una manita de cerdo
  •  Un vaso de vino de oporto
  •  2 zanahorias
  •  1 cebolla
  •  4 dientes de ajo
  •  1 puerro hermoso o dos medianos
  •  1 hoja de laurel
  • Gelatina neutra
  •  Aceite de oliva, pimienta negra molida, agua y sal.

Preparación:

  1. Pelar y cortar en dados la cebolla. Introducir en la olla a presión junto a la zanahoria, pelada y cortada en rodajas gruesas, los dientes de ajo también pelados y la parte blanca de los puerros. Rehogar todo a fuego vivo.
  2. Limpiar muy bien la cabeza de cerdo y cortar en trozos no muy pequeños e incorporar a la olla con las verduras.
  3. Poner también la patita limpia, salpimentar y añadir el oporto y la hoja de laurel. Terminar de cubrir con un poco de agua. Tapar la olla y dejar cocer hasta que la careta y las patitas estén tiernas. Separar los trozos de careta y las patitas.
  4. Colar el caldo resultante, aplastando las verduras con un cazo contra el fino para aprovechar los últimos jugos que pudiesen contener. Reservar. Trocear finamente la careta. Deshuesar la patita y hacer lo mismo.
  5. Mezclar y disponer en un molde, con un poco del caldo de cocción. Presionar con el dorso de una cuchara y tapar con plástico de cocina e introducir en el congelador hasta que enfríe y la gelatina solidifique el conjunto. Desmoldamos y listo.

http://con2recetas.blogspot.com/2010/07/queso-de-cabeza-de-cerdo-al-oporto.html

Jak’onta

6 Ene

 

Plato típicamente paceño (del departamento de La Paz) que se sirve como plato único, preferentemente por las mañanas.


Lo preparamos con:

  • 3 litros agua
  • 1 taza chuño negro,
  • 5 trozo carne de res remojado (pecho ó aujilla)
  • 1 repollo pequeño
  • 1 cebolla mediana
  • 1/2 taza arroz
  • 1 tomate pequeño
  • 10 papas pequeñas,
  • 1/4 locoto, sin semilla peladas
  • 1 cuchara sal 1 cuchara perejil picado, para decorar

 Preparacion

Ponemos en la olla con el agua ligeramente tibia la carne, las verduras picadas y la sal; dejamos hervir durante una hora y media (dependiendo de la calidad de la carne).

 Mientras tanto pelamos y machacamos el chuño en batán, a lo que en Aymará llamamos K’UTUÑA; lo lavamos en varias aguas, escurrimos bien con las manos y lo añadimos al caldo junto con el repollo (del cual desprendemos las hojas enteras); dejamos que cocine por cinco minutos para aumentar inmediatamente el arroz y las papas continuando la cocción por cinco minutos más.

Preparamos un ahogado con:

  • 1 cebolla grande dulce, martajada
  • 1 tomate mediano
  • 1 cucharilla perejil,
  • 2 cucharas aji amarillo, picado molido y frito
  • Sal a gusto
  • 1 cucharilla orégano
  • 2 cucharas aceite
  • 1/2 cucharilla pimienta

 Sofreímos en el aceite caliente la cebolla y tomate picados en cuadraditos; añadimos los demás ingredientes y dejamos a que se sazone por unos cinco minutos para incorporarlo al caldo antes de que termine de cocer la papa.

 Servimos en plato hondo con bastante caldo, repartiendo bien el recado y decoramos con el perejil (opcional), acompañando con la imprescindible llajwa de Wakataya llamada en los valles SUYKU.

Cocina Tradicional Boliviana

Romero de Velasco, Emilia  –  Gutentag de Muzevich, Carola

Editorial Amigos del Libro, La Paz. Bolivia. 1988

Phuti de Macarrones

4 Ene

Es un plato andino que es una especie de revuelto como plato único a la hora de la cena.

Ingredientes: 

  • 500 gr. de macarrones
  • 70 gr. de queso blanco desmenuzado
  • 30 gr. de queso parmesano rallado
  • 100 gr de jamón picado
  • 20 gr. de aceite de girasol
  • sal y pimienta
  • 1 taza de cebolla picada
  • 1 taza de tomate picado
  • 5 huevos
  • Pereji

Preparación:

1. Cocer los macarrones en abundante agua hirviendo con un poco de sal y unas gotas de aceite. Escurrirlos cuando esten al dente.

2. Freír la cebolla hasta que este transparente, añadir el tomate y los macarrones excurridos, añadir los huevos y mesclar rápidamente, condimentar, mesclar los quesos.

3.- Espolvorear con el perejil y el queso parmesano y servir inmediatamente.

Cristina Olmos

Propiedades de la Ulupica

3 Ene

Ulupica, el más ardiente de los ajíes

Carolina Reymúndez

Es más chiquito que una arveja, crece salvaje en Bolivia( Aiquile)y Perú y es capaz de llevarte al infierno en un mordisco.

Tan picante que en una comida sólo se utiliza uno, en general rallado. Las cholitas venden ese paquetito, que dura varios meses, por un boliviano, y lo recomiendan para el resfrío.
Tan picante que se usa para hacer el gas paralizante.

Algunos investigadores consideran a la ulupica como el origen de todos los ajíes, desde México hasta la India. Chiles, locotos, rocotos y pimientos, todos descenderían de la ulupica. Las aves habrían sido las encargadas de dispersar la semilla, que se adaptó a los distintos territorios y climas con nuevas versiones de la planta.

En 1912, el químico estadounidense Wilbur Scoville ideó un método para medir el nivel de picante de un ají. El incendiario chile habanero ocupó el primer lugar en la tabla hasta que fue desplazado por el incendiario naga jolakia, con más de un millón de unidades Scoville, y luego por el spray paralizante utilizado por la policía de Estados Unidos.

Pero la ulupica no tiene rival: es ultrahot y es la madre de todos los ajíes. El sabor recuerda al de un tomate todavía verde, ácido y con ánimo de fruta. Eso dura un segundo, hasta que el picante allana el paladar.
Flor Aiquileña – 2011

 Propiedades Medicinales de la Ulupica

Ricardo Torres Mallea
Estudios y experiencia de trabajo: Maestría en Gestión y Políticas Públicas (UCB). Licenciatura en Economía (UCB)

Perfil del proyecto
La Ulupica -ají diminuto, que se recolecta de ejemplares silvestres o cultivados- es un producto noble y orgánico de la naturaleza. Los compuestos que le dan las propiedades pungentes (picantes) son los  capsaicinoides, y son de gran interés para el proyecto por su química, atributos sensoriales y acciones fisiológicas.  Además de ser objeto de investigaciones y demanda a nivel mundial.

La ulupica será procesada como condimento alimenticio por sus usos comunes de condimentación picante de alimentos, y como ingrediente principal por sus propiedades químicas para productos de la industria farmacéutica que permiten aliviar el dolor, tener un efecto analgésico y desinflamatorio; además, de actuar como regulador natural del colesterol y los triglicéridos. También se será utilizada en aerosoles como producto de defensa personal y para control de animales (gas paralizante); contra insectos y plagas en algunos cultivos (insecticidas).

Mermelada de Locoto Rojo

3 Ene

Foto: Cristina Olmos

Ingredientes

  • 1 kilo de locoto rojo
  • 800grs de azúcar
  • Agua según necesidad
  • 2 grs de pectina citrica

Preparación

  1. Lavar los locotos, partirlos en dos, sacar las semillas y las venitas. Pasarlos por agua caliente dejando en remojo 15 minutos cada vez y enjuagando bien, colarlos, pesar y cortarlos en julianas bien finitas, hacer un nuevo remojo en agua hirviendo, colar  y reservar.
  2. Mojar el azúcar y realizar un almíbar, cuando este hirviendo lentamente añadir la pectina, removiendo constantemente unos 10 minutos,hasta que llegue a 80grados, añadir los locotos dejar hirviendo en fuego lento hasta que llegue a la temperatura 100grados removiendo siempre cuidadosamente para que no se deshaga. Colocar en frascos de vidrio esterilizados y boca abajo volver a esterilizar por unos 20 minutos.
  3. Asi esterilizados, recomiendo guardarlos en nevera, y pueden durar hasta 3 meses.
  4.  Es una delicia acompañando patés, quesos, pescado.

Cristina Olmos

Mermelada de Ají Amarillo

3 Ene

   Ingredientes :

  • 250 g (9 oz) de ají amarillo fresco, sin semillas ni venas
  • 2 cucharadas de vinagre
  • 1 taza de azúcar
  • Gotas de jugo de limón
  • 1 cucharadita de mantequilla o margarina

   Preparación:

  1. Lavar bien los ajíes y colocar en una olla. Cubrir los ajíes con agua y llevar a hervir. Dejar hervir 5 minutos, retirar del fuego y escurrir. Volver a cubrir con agua y repetir el proceso 2 veces más.
  2. Licuar el ají con el vinagre y verterlo luego a una olla. Agregarle las gotas de limón y el azúcar y mezclar. Llevar a hervir hasta que espese y tome punto. Agregar la mantequilla y retirar del fuego. Dejar enfriar.
  3. La mermelada se puede servir sobre el queso crema con tostadas o galletas para bocaditos o acompañante de paté.

Cristina Olmos

“Su majestad, el Ají”

3 Ene

«El ají le da fuerza y sabor a la vida”, comenta Andrade. “El ají es lo más importante que tenemos en la comida boliviana”, remarca Del Solar. Ambas maestras del arte de la cocina coinciden en que este documento tiene la misión de que los bolivianos reconozcan como suyo a este alimento apreciado en la gastronomía de todos los confines del planeta —al igual que la papa y la quinua— y que las ayuden a que el orbe sepa lo mismo.

Ellas sustentan su investigación en las técnicas del ADN. En las pesquisas realizadas en los años 70 del siglo pasado por el botánico estadounidense W. Hardy Eshbaugh, que hoy imparte su experiencia en la Universidad de Miami, en Ohio. Éste halló la semilla de una especie de ulupica, la “planta madre de todos los ajíes” del género Capsicum, aquellos que pican porque tienen el químico capsaicina.

El área del descubrimiento se ubica en el triángulo que forman Aiquile, Comarapa y Villamontes, en los misteriosos valles andinos librados de heladas, y rociados y bendecidos por lluvias moderadas y temperaturas cálidas. El gen de esta especie silvestre que promovió la proliferación de otros ejemplares similares y “domesticados” en otros sitios cercanos y lejanos, fue sometido a pruebas de germoplasma, laboratorio y ciencia pura que avalan la hipótesis de Hardy.

Más aún, confirman la milenaria presencia del ají en territorio americano. Así lo afirma el libro de Del Solar y Andrade, ya que hay vestigios arqueológicos, entre restos de comida y semillas, que demuestran que este condimento era parte de la dieta de los habitantes de este continente, que incluso acompañaba a los difuntos a su última morada. El mundo andino le dio el nombre de uchu (quechua) y waika (aymara) y los incas lo tuvieron en alto: llegó a ser usado como moneda, para el trueque.

El semidios Uchu de los incas

Los incas también lo utilizaron como tratamiento medicinal o para sus rituales. Pero su adoración tenía razones divinas. Según el estudioso peruano Eduardo Guillén, uno de los ocho primeros incas que vinieron al mundo se llamaba “Uchu”, ají. Aparecieron de una abertura en la montaña y se instalaron en el lago Titicaca, en Tiwanaku. Incluso la “limpieza del alma y cuerpo” entre los de esta cultura sólo se lograba dejando las cosas terrenales más importantes de la vida, entre ellas el ají.

Desde el corazón de la Bolivia prehispánica, los pájaros se encargaron de la emigración de las variedades silvestres de este condimento, “y luego miles de experimentos agrícolas y culinarios, se expandieron por el continente americano, hallando a sus más famosos adoradores en lo que hoy llamamos México pero llegando más allá, hasta cubrir extensas zonas de Norteamérica”, explica el libro. No obstante, faltaba que esta delicia cruce los mares hacia otros confines, y eso se dio desde 1492.

Cristóbal Colón ayudó para ello con su llegada al Nuevo Mundo. El navegante genovés que en realidad buscaba una nueva ruta de comercio para que las especias arriben a las mesas europeas, se encontró con América y sus riquezas, entre éstas el ají caribeño o “axo” (de donde viene la palabra ají), que mal llamó “pimienta”; llevó esas plantas y semillas a su continente, y no tardaron en conquistar a África y Asia. La expansión del ají se había consumado.

Sin embargo, el condimento tardó de sentar supremacía en Europa, a diferencia de lo sucedido con la papa, que se convirtió raudamente en alimento imprescindible de la dieta de sus habitantes. “El ají está ahora en los platos de los cincos continentes, porque está en la comida tailandesa, la comida india, la comida mexicana y, lógicamente, en la boliviana y la peruana; todos usan el ají, porque es el que le da sabor, es el alma a la comida. El ají es muy importante en el mundo”, señala Del Solar.

“A la gente le ha encantado nuestro hallazgo, lo ha catalogado novedoso. Muchos me dijeron que igual están probando las recetas del documento, que lógicamente llevan ají. Y otros me comentaron que no sabían que el ají es bueno para tantos aspectos de nuestra salud, una medicina fantástica con valores nutritivos, y se hacen más estudios para desentrañar sus efectos curativos. Me parece que en esto hicimos una contribución real”, añade Andrade.

La eficaz medicina picante

La afirmación de Andrade no es gratuita. El ají ha demostrado ser un doctor multiespecialista. En ello tienen que ver los elementos que lo componen. Por ejemplo, un estudio del locoto realizado por el Ministerio de Salud del Perú determinó que este alimento contiene agua, hidratos de carbono, proteínas, fibra, calcio, fósforo, hierro, niacina (que ayuda al aparato digestivo, la piel y los nervios), riboflavina (buena para el crecimiento corporal y la producción de glóbulos rojos), entre otros.

Las autoras se apoyan en estudios médicos para asegurar que el ají tiene más vitamina C que los cítricos, es bajísimo en calorías y que puede ser usado en el tratamiento de artritis, asma, arterioesclerosis, presión alta, bronquitis, problemas circulatorios, resfrío, congestión, depresión, obesidad, neuropatía diabética, fatiga, males cardíacos, migrañas, indigestión, hemorroides, laringitis, dolores bucales, náuseas, sangrado nasal, flebitis, pleuresía, reumatismo, amigdalitis, várices, herpes zoster…

Sus bondades se extienden a la reversión de la caída del cabello y se habla de que tiene el don de calmar el dolor, como anestésico dental. Para desentrañar otros secretos de este alimento se fundó la “Universidad del Ají” en Estados Unidos, la New Mexico State University, que apunta al mejoramiento de la producción y calidad de los ajíes; trabaja durante 20 años y creó 25 nuevas variedades, incluyendo al ají negro y naranja para Halloween, y uno rosa y blanco para el Día de los Enamorados.

Ahora los ratones tienen la clave para desvelar una cura para el cáncer gracias a la capsaicina que poseen los ajíes. Lo informó la Asociación Americana de Investigación de este mal, que hizo eco de las averiguaciones del doctor Russell Vanderboom, que sostienen que este químico del condimento puede erradicar las células cancerígenas de los infectados. Es un empiezo que tiene como protagonista a este alimento que tiene sus raíces en el triángulo que une Cochabamba y Chuquisaca.

En el ámbito de la medicina tradicional, el ají en sus variopintos especímenes es apreciado por los reconocidos kallawayas o curanderos de la localidad paceña de Charazani, que lo utilizan en sus brebajes, sea para el tratamiento contra los dolores, las úlceras, la fatiga, el “susto” expresado en depresión y ansiedad, las “llagas supurantes”, la dismenorrea, la falta de apetito, entre otros. Una herencia que tal vez pueda remontarse a los mismísimos incas, que es legada de generación en generación.

Pero Andrade y Del Solar no se quedan ahí, sino que muestran en su libro que el ají también sirve para lidiar contra el crimen, ya que la capsaicina es el principal ingrediente de los sprays o irrigadores lacrimógenos caseros que son llevados en los bolsos de damas para enceguecer y desorientar temporalmente a los ladrones que se cruzan en su camino; y también este elemento se encuentra en las armas químicas que emplean los policías para controlar las turbas que atentan contra el orden público.

En el planeta, Asia concentra la mayor área cultivada de ají, y tiene a China como la máxima proveedora. En América, hay importantes extensiones en Colombia y Honduras. Pero en el país de su génesis, en Bolivia, casi 90 por ciento de su producción se encuentra en Chuquisaca, en los municipios de Huacareta, Muyupampa, Monteagudo, Padilla, El Villar, Villa Serrano, Tomina, Alcalá, Azurduy y San Lucas, según la Fundación Valles; lo restante se lo reparten entre Tarija, Cochabamba y La Paz.

Las autoras probaron el sabor de los ajíes de Huacareta, Padilla y Azurduy; los cochalas de Mizque, los chaqueños de Yacuiba o Caraparí, los paceños de Palca y Mecapaca, los aribibis del Beni, los chinches de Santa Cruz, las ulupicas de Río Abajo, para confirmar de que todos tienen su encanto, sus virtudes; porque si hay algo en lo que estos condimentos son rebeldes, es en evitar ser parecidos entre los de diferentes regiones: unos son más picantes, otros más largos, redondos y/o chuecos.

Otra revelación en ciernes

Ahora, Andrade y Del Solar hilvanan otras investigaciones igual de reveladoras. “Tenemos entre tres y cuatro proyectos parecidos”, anuncia la primera. La segunda se anima a hacer un adelanto más provocativo: “Todavía es un secreto, pero el último trabajo que estamos preparando creo que va a ser publicado en un año. Trata sobre otro alimento que estamos seguras de que es boliviano, no puedo decir su nombre, pero lo usan en todas partes del mundo”.

Por ahora, disfrutan de haber demostrado que el ají es un regalo que nació en los valles bolivianos. Ese condimento que acompaña a los comensales en sus momentos de tortura y placer, sea en forma de ulupica, de locoto, de vaina, o preparado en una llajua con quirquiña y huacataya, o en un chile mexicano, o en una salsa picante asiática. Ese picante que llevó a la tumba a Hermenegildo Fernández y su madre.

Su majestad, el Ají

La Conquista derrumbó tres grandes imperios: el azteca, el maya y el incaico, pero nada pudo contra un Soberano que jamás arrió banderas ni declinó el cetro del Nuevo Mundo: Su Majestad el Ají. Dice el cronista Joseph de Acosta que “ají” es vocablo del Caribe y que ese mismo fruto se llama “uchu” entre los incas y “chile” entre los aztecas.

Gracias al ají en sus múltiples variedades, los pueblos americanos no necesitaron otras especias o condimentos; y a diferencia de los europeos que usaban pimienta, clavo, canela, nuez, jengibre y otros productos para disimular la descomposición de la carne, el ají jamás tuvo propósito de ocultamiento o engaño, sino el de realzar los sabores y alegrar el espíritu, pues genera sensualidad y si pica demasiado tiene su antídoto en la sal “que le corrige mucho, porque son entre sí muy contrarios, y el uno al otro se enfrentan”.

El linaje del locoto

El locoto es un pimiento cabezón y de pocas pulgas. Por nada se le alborota el sistema circulatorio y sus vetas interiores muerden como alacranes. Para no hablar de sus semillas, las chiras, que son una especie de badajo de este fruto campana, porque pica, al entrar y repica (al salir). Pero el locoto es un fruto noble sin hipocresías ni solapas. Por eso sazona tan bien los alimentos y da frescura y alegría a los momentos más gratos de la vida.

Es un gran remedio contra las úlceras, porque las cauteriza y es un cauterio infalible para las heridas del alma, y para la depresión, porque es imposible que persistan las penas cuando uno le da un mordisco a un locoto. De pronto uno está tan ocupado en dar saltos, agitar las manos y meter aire con la boca abierta y la lengua colgando, que quién se va a acordar de sus penas.

El locoto tiene una familia frondosa, desde la pequeña ulupica que es un chip de sabor eléctrico hasta el pimentón que es el hermano del k´aspote. Primos del locoto son el khomer ucho, o ají verde, el chile serrano, el chile piquín, el chile guajillo, el chile de árbol y otras cincuenta variedades mexicanas; el famoso ají putita tarijeño, el aribibi cambinga, el ají amarillo, el ají colorado, el ají panca y por supuesto el rocoto peruano. En conjunto, es una familia con los ovillos bien puestos, dispuesta en todo momento a defender sus opiniones, pero apasionada por el buen sabor criollo en todas sus manifestaciones.

El locoto tiene un amor secreto por la quilquiña, y unos celos temibles por el tomate, que siempre anda proponiendo un menaje de tres que es una orgía de sabor y engendra una hija pícara llamada Llaguita en quechua y Jallpahuayka en aymara, a veces con ayuda del suico en los valles y de esa imilla pispila, la huacataya, en el altiplano. Nada más verla a la quilquiña, el locoto se pone colorado de emoción, se le acelera el torrente sanguíneo y provoca estornudos y moqueras a su paso. Pero a veces le pone cuernos con esa gringa con pollera, la cebolla, en el Motel El K´allu o en el Alojamiento El Solterito.

“Su majestad, el Ají” de Rita del Solar y Lupe Andrade

Enlace : http://www.la-razon.com/version_es.php?ArticleId=773&EditionId=2636&ids=99

Buñuelos

2 Ene

El perfume de la miel de chancaca (hecha con el jugo de la caña de azúcar) con buñuelos endulza mis memorias, brindándome un aroma que para mí tiene reminiscencias  de abuelitos, de nacimiento, de niñitos cantando villancicos, ….

A los que adoraban al niño se los agasajaba con una taza de chocolate caliente con buñuelos con miel de chancaca. Era una tradición social en la que participaba toda la familia.

La primera sociedad que consumió buñuelos fue la morisca. En Sevilla y Granada eran postre típico los buñuelos fritos en aceite cubiertos de miel.

No solo en Bolivia se consumen buñuelos. En países como Colombia, Cuba, Ecuador y México los buñuelos con chocolate también forman parte de la comida de fiestas de Fin de Año y Año Nuevo

Ingredientes

  • 2 cucharitas de levadura granulada
  • 1 palito de canela
  • 1 palito de clavo de olor
  • 1 Cucharita de anís
  • 2 Huevos
  • ¼ taza de pisco o singani
  • 2 tazas de harina
  • ½ taza de agua
  • 1/2 tazas de azúcar
  • 1/3 taza de agua tibia
  • ¼ cucharadita de sal
  • 1 cucharadita de ralladura de limón
  • 1 litro de aceite light para freír
  • 1 taza de aceite de girasol para untar las manos
  • ½ litro de miel de chancaca para bañar los buñuelos

Preparación

  1. Poner el agua tibia en un bol, junto a una cuchara de azúcar y la levadura; dejarla reposar durante 15 minutos. Mientras, poner en remojo el anís en la taza de agua fría. Mezclar la harina, la canela, agregar la ralladura de cáscara de limón si lo desea, los huevos, el pisco, la sal y el azúcar.
  2. Agregar el agua con el anís y la levadura y hacer una masa suelta que pueda amasarse. Dejarla reposar en un lugar tibio, cubierta con un pano de cocina para que esté más abrigada hasta que la masa doble su tamaño. La forma de freír es untar las manos con el aceite, coger un puñadito con la punta de los dedos e ir dándole forma redonda delgada; al momento de freír en aceite bien caliente hacerle un agujero en el medio, y con un palito o con la parte de atrás de una cuchara de madera darle vueltas siempre por el agujerito.
  3. Cuando estén dorados por ambos lados, colocar encima de papel absorvente y luego colocarlos en la fuente que se va servir. Se los sirve tibios y rociados con la miel de caña.

Cristina Olmos

Fricase de Monja

2 Ene

Gracias a las investigaciones del inmortal tradicionalista paceño Antonio Paredes Candia y a los minuciosos estudios de la antropóloga sucrense Julia Elena Fortún es posible conocer qué y cómo comían realistas y patriotas a lo largo de la Colonia y durante los duros años de la guerra de la independencia.

Fortún es una estudiosa singular, pionera en las investigaciones antropológicas en el país. Fue una mujer de vanguardia, graduada, y que se atrevió a rebuscar en las ruinas de Tiwanaku con un trabajo de campo y, después, durante décadas, revisar archivos coloniales.

Gracias a sus aportes se han rescatado partituras musicales y también el recetario de Manuel Camilo Crespo que hoy resumimos. De acuerdo con su prólogo, este libro pasó por varias manos hasta terminar en los arcones de la cocina de su abuela, en Sucre. Sin embargo, los datos del librito muestran que fue escrito en La Paz y que corresponde a las comidas que se preparaban en estas alturas.

Muchas recetas tienen nombres relacionados a personajes o quehaceres de la Iglesia Católica. Al parecer era en conventos y claustros donde la tristeza de la soledad se compensaba con las sopas suculentas y los platillos preparados con conejos, costillas de cerdo, criadillas de toro y ubres de vaca.

Fortún ha rescatado más de 100 recetas de caldos, platos y postres que consumían los protomártires paceños, sus esposas e hijos y también sus represores. Aquí les comparto una de ella

Fricasé de monja

“Las carnes de un chanchito asado el día anterior se pican menudamente con otro tanto de salchichas. Se dispone un ahogado lleno bien hecho como se tiene indicado en su lugar. Se le agradan rebanaditas de limón desagriado y se echan las carnes agregándole aceitunas despepitadas y partidas en cuatro, unas almendras y pasas de Corinto, y cuando está en punto se sirve con perejil picado. Si se quiere, se espesa con pan rallado y aun se adereza con leche en lugar de caldo. A falta de salchichas se puede hacer con chorizos bien cocidos, agregándole un poco de vinagre, y en este caso no se le echa leche. Es plato apetitoso y de fácil digestión.”

Manual de Cocina de Manuel Camilo Crespo, transcrito por  Julia Elena Fortún