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Queso de Cabeza de Cerdo al Oporto

7 Ene

1-queso de cerdo

El tradicional queso de cerdo Boliviano es un producto que contiene carne de cerdo y cuero de cerdo, también es conocido como queso de chancho y es  ideal para piqueos fríos y sándwiches con aderezos. Es muy consumido y se puede decir que es parte de la comida típica.

Ingredientes:

  • Una cabeza de cerdo
  •  Una manita de cerdo
  •  Un vaso de vino de oporto
  •  2 zanahorias
  •  1 cebolla
  •  4 dientes de ajo
  •  1 puerro hermoso o dos medianos
  •  1 hoja de laurel
  • Gelatina neutra
  •  Aceite de oliva, pimienta negra molida, agua y sal.

Preparación:

  1. Pelar y cortar en dados la cebolla. Introducir en la olla a presión junto a la zanahoria, pelada y cortada en rodajas gruesas, los dientes de ajo también pelados y la parte blanca de los puerros. Rehogar todo a fuego vivo.
  2. Limpiar muy bien la cabeza de cerdo y cortar en trozos no muy pequeños e incorporar a la olla con las verduras.
  3. Poner también la patita limpia, salpimentar y añadir el oporto y la hoja de laurel. Terminar de cubrir con un poco de agua. Tapar la olla y dejar cocer hasta que la careta y las patitas estén tiernas. Separar los trozos de careta y las patitas.
  4. Colar el caldo resultante, aplastando las verduras con un cazo contra el fino para aprovechar los últimos jugos que pudiesen contener. Reservar. Trocear finamente la careta. Deshuesar la patita y hacer lo mismo.
  5. Mezclar y disponer en un molde, con un poco del caldo de cocción. Presionar con el dorso de una cuchara y tapar con plástico de cocina e introducir en el congelador hasta que enfríe y la gelatina solidifique el conjunto. Desmoldamos y listo.

http://con2recetas.blogspot.com/2010/07/queso-de-cabeza-de-cerdo-al-oporto.html

Jak’onta

6 Ene

 

Plato típicamente paceño (del departamento de La Paz) que se sirve como plato único, preferentemente por las mañanas.


Lo preparamos con:

  • 3 litros agua
  • 1 taza chuño negro,
  • 5 trozo carne de res remojado (pecho ó aujilla)
  • 1 repollo pequeño
  • 1 cebolla mediana
  • 1/2 taza arroz
  • 1 tomate pequeño
  • 10 papas pequeñas,
  • 1/4 locoto, sin semilla peladas
  • 1 cuchara sal 1 cuchara perejil picado, para decorar

 Preparacion

Ponemos en la olla con el agua ligeramente tibia la carne, las verduras picadas y la sal; dejamos hervir durante una hora y media (dependiendo de la calidad de la carne).

 Mientras tanto pelamos y machacamos el chuño en batán, a lo que en Aymará llamamos K’UTUÑA; lo lavamos en varias aguas, escurrimos bien con las manos y lo añadimos al caldo junto con el repollo (del cual desprendemos las hojas enteras); dejamos que cocine por cinco minutos para aumentar inmediatamente el arroz y las papas continuando la cocción por cinco minutos más.

Preparamos un ahogado con:

  • 1 cebolla grande dulce, martajada
  • 1 tomate mediano
  • 1 cucharilla perejil,
  • 2 cucharas aji amarillo, picado molido y frito
  • Sal a gusto
  • 1 cucharilla orégano
  • 2 cucharas aceite
  • 1/2 cucharilla pimienta

 Sofreímos en el aceite caliente la cebolla y tomate picados en cuadraditos; añadimos los demás ingredientes y dejamos a que se sazone por unos cinco minutos para incorporarlo al caldo antes de que termine de cocer la papa.

 Servimos en plato hondo con bastante caldo, repartiendo bien el recado y decoramos con el perejil (opcional), acompañando con la imprescindible llajwa de Wakataya llamada en los valles SUYKU.

Cocina Tradicional Boliviana

Romero de Velasco, Emilia  –  Gutentag de Muzevich, Carola

Editorial Amigos del Libro, La Paz. Bolivia. 1988

Phuti de Macarrones

4 Ene

Es un plato andino que es una especie de revuelto como plato único a la hora de la cena.

Ingredientes: 

  • 500 gr. de macarrones
  • 70 gr. de queso blanco desmenuzado
  • 30 gr. de queso parmesano rallado
  • 100 gr de jamón picado
  • 20 gr. de aceite de girasol
  • sal y pimienta
  • 1 taza de cebolla picada
  • 1 taza de tomate picado
  • 5 huevos
  • Pereji

Preparación:

1. Cocer los macarrones en abundante agua hirviendo con un poco de sal y unas gotas de aceite. Escurrirlos cuando esten al dente.

2. Freír la cebolla hasta que este transparente, añadir el tomate y los macarrones excurridos, añadir los huevos y mesclar rápidamente, condimentar, mesclar los quesos.

3.- Espolvorear con el perejil y el queso parmesano y servir inmediatamente.

Cristina Olmos

Propiedades de la Ulupica

3 Ene

Ulupica, el más ardiente de los ajíes

Carolina Reymúndez

Es más chiquito que una arveja, crece salvaje en Bolivia( Aiquile)y Perú y es capaz de llevarte al infierno en un mordisco.

Tan picante que en una comida sólo se utiliza uno, en general rallado. Las cholitas venden ese paquetito, que dura varios meses, por un boliviano, y lo recomiendan para el resfrío.
Tan picante que se usa para hacer el gas paralizante.

Algunos investigadores consideran a la ulupica como el origen de todos los ajíes, desde México hasta la India. Chiles, locotos, rocotos y pimientos, todos descenderían de la ulupica. Las aves habrían sido las encargadas de dispersar la semilla, que se adaptó a los distintos territorios y climas con nuevas versiones de la planta.

En 1912, el químico estadounidense Wilbur Scoville ideó un método para medir el nivel de picante de un ají. El incendiario chile habanero ocupó el primer lugar en la tabla hasta que fue desplazado por el incendiario naga jolakia, con más de un millón de unidades Scoville, y luego por el spray paralizante utilizado por la policía de Estados Unidos.

Pero la ulupica no tiene rival: es ultrahot y es la madre de todos los ajíes. El sabor recuerda al de un tomate todavía verde, ácido y con ánimo de fruta. Eso dura un segundo, hasta que el picante allana el paladar.
Flor Aiquileña – 2011

 Propiedades Medicinales de la Ulupica

Ricardo Torres Mallea
Estudios y experiencia de trabajo: Maestría en Gestión y Políticas Públicas (UCB). Licenciatura en Economía (UCB)

Perfil del proyecto
La Ulupica -ají diminuto, que se recolecta de ejemplares silvestres o cultivados- es un producto noble y orgánico de la naturaleza. Los compuestos que le dan las propiedades pungentes (picantes) son los  capsaicinoides, y son de gran interés para el proyecto por su química, atributos sensoriales y acciones fisiológicas.  Además de ser objeto de investigaciones y demanda a nivel mundial.

La ulupica será procesada como condimento alimenticio por sus usos comunes de condimentación picante de alimentos, y como ingrediente principal por sus propiedades químicas para productos de la industria farmacéutica que permiten aliviar el dolor, tener un efecto analgésico y desinflamatorio; además, de actuar como regulador natural del colesterol y los triglicéridos. También se será utilizada en aerosoles como producto de defensa personal y para control de animales (gas paralizante); contra insectos y plagas en algunos cultivos (insecticidas).

Mermelada de Locoto Rojo

3 Ene

Foto: Cristina Olmos

Ingredientes

  • 1 kilo de locoto rojo
  • 800grs de azúcar
  • Agua según necesidad
  • 2 grs de pectina citrica

Preparación

  1. Lavar los locotos, partirlos en dos, sacar las semillas y las venitas. Pasarlos por agua caliente dejando en remojo 15 minutos cada vez y enjuagando bien, colarlos, pesar y cortarlos en julianas bien finitas, hacer un nuevo remojo en agua hirviendo, colar  y reservar.
  2. Mojar el azúcar y realizar un almíbar, cuando este hirviendo lentamente añadir la pectina, removiendo constantemente unos 10 minutos,hasta que llegue a 80grados, añadir los locotos dejar hirviendo en fuego lento hasta que llegue a la temperatura 100grados removiendo siempre cuidadosamente para que no se deshaga. Colocar en frascos de vidrio esterilizados y boca abajo volver a esterilizar por unos 20 minutos.
  3. Asi esterilizados, recomiendo guardarlos en nevera, y pueden durar hasta 3 meses.
  4.  Es una delicia acompañando patés, quesos, pescado.

Cristina Olmos

Mermelada de Ají Amarillo

3 Ene

   Ingredientes :

  • 250 g (9 oz) de ají amarillo fresco, sin semillas ni venas
  • 2 cucharadas de vinagre
  • 1 taza de azúcar
  • Gotas de jugo de limón
  • 1 cucharadita de mantequilla o margarina

   Preparación:

  1. Lavar bien los ajíes y colocar en una olla. Cubrir los ajíes con agua y llevar a hervir. Dejar hervir 5 minutos, retirar del fuego y escurrir. Volver a cubrir con agua y repetir el proceso 2 veces más.
  2. Licuar el ají con el vinagre y verterlo luego a una olla. Agregarle las gotas de limón y el azúcar y mezclar. Llevar a hervir hasta que espese y tome punto. Agregar la mantequilla y retirar del fuego. Dejar enfriar.
  3. La mermelada se puede servir sobre el queso crema con tostadas o galletas para bocaditos o acompañante de paté.

Cristina Olmos

“Su majestad, el Ají”

3 Ene

«El ají le da fuerza y sabor a la vida”, comenta Andrade. “El ají es lo más importante que tenemos en la comida boliviana”, remarca Del Solar. Ambas maestras del arte de la cocina coinciden en que este documento tiene la misión de que los bolivianos reconozcan como suyo a este alimento apreciado en la gastronomía de todos los confines del planeta —al igual que la papa y la quinua— y que las ayuden a que el orbe sepa lo mismo.

Ellas sustentan su investigación en las técnicas del ADN. En las pesquisas realizadas en los años 70 del siglo pasado por el botánico estadounidense W. Hardy Eshbaugh, que hoy imparte su experiencia en la Universidad de Miami, en Ohio. Éste halló la semilla de una especie de ulupica, la “planta madre de todos los ajíes” del género Capsicum, aquellos que pican porque tienen el químico capsaicina.

El área del descubrimiento se ubica en el triángulo que forman Aiquile, Comarapa y Villamontes, en los misteriosos valles andinos librados de heladas, y rociados y bendecidos por lluvias moderadas y temperaturas cálidas. El gen de esta especie silvestre que promovió la proliferación de otros ejemplares similares y “domesticados” en otros sitios cercanos y lejanos, fue sometido a pruebas de germoplasma, laboratorio y ciencia pura que avalan la hipótesis de Hardy.

Más aún, confirman la milenaria presencia del ají en territorio americano. Así lo afirma el libro de Del Solar y Andrade, ya que hay vestigios arqueológicos, entre restos de comida y semillas, que demuestran que este condimento era parte de la dieta de los habitantes de este continente, que incluso acompañaba a los difuntos a su última morada. El mundo andino le dio el nombre de uchu (quechua) y waika (aymara) y los incas lo tuvieron en alto: llegó a ser usado como moneda, para el trueque.

El semidios Uchu de los incas

Los incas también lo utilizaron como tratamiento medicinal o para sus rituales. Pero su adoración tenía razones divinas. Según el estudioso peruano Eduardo Guillén, uno de los ocho primeros incas que vinieron al mundo se llamaba “Uchu”, ají. Aparecieron de una abertura en la montaña y se instalaron en el lago Titicaca, en Tiwanaku. Incluso la “limpieza del alma y cuerpo” entre los de esta cultura sólo se lograba dejando las cosas terrenales más importantes de la vida, entre ellas el ají.

Desde el corazón de la Bolivia prehispánica, los pájaros se encargaron de la emigración de las variedades silvestres de este condimento, “y luego miles de experimentos agrícolas y culinarios, se expandieron por el continente americano, hallando a sus más famosos adoradores en lo que hoy llamamos México pero llegando más allá, hasta cubrir extensas zonas de Norteamérica”, explica el libro. No obstante, faltaba que esta delicia cruce los mares hacia otros confines, y eso se dio desde 1492.

Cristóbal Colón ayudó para ello con su llegada al Nuevo Mundo. El navegante genovés que en realidad buscaba una nueva ruta de comercio para que las especias arriben a las mesas europeas, se encontró con América y sus riquezas, entre éstas el ají caribeño o “axo” (de donde viene la palabra ají), que mal llamó “pimienta”; llevó esas plantas y semillas a su continente, y no tardaron en conquistar a África y Asia. La expansión del ají se había consumado.

Sin embargo, el condimento tardó de sentar supremacía en Europa, a diferencia de lo sucedido con la papa, que se convirtió raudamente en alimento imprescindible de la dieta de sus habitantes. “El ají está ahora en los platos de los cincos continentes, porque está en la comida tailandesa, la comida india, la comida mexicana y, lógicamente, en la boliviana y la peruana; todos usan el ají, porque es el que le da sabor, es el alma a la comida. El ají es muy importante en el mundo”, señala Del Solar.

“A la gente le ha encantado nuestro hallazgo, lo ha catalogado novedoso. Muchos me dijeron que igual están probando las recetas del documento, que lógicamente llevan ají. Y otros me comentaron que no sabían que el ají es bueno para tantos aspectos de nuestra salud, una medicina fantástica con valores nutritivos, y se hacen más estudios para desentrañar sus efectos curativos. Me parece que en esto hicimos una contribución real”, añade Andrade.

La eficaz medicina picante

La afirmación de Andrade no es gratuita. El ají ha demostrado ser un doctor multiespecialista. En ello tienen que ver los elementos que lo componen. Por ejemplo, un estudio del locoto realizado por el Ministerio de Salud del Perú determinó que este alimento contiene agua, hidratos de carbono, proteínas, fibra, calcio, fósforo, hierro, niacina (que ayuda al aparato digestivo, la piel y los nervios), riboflavina (buena para el crecimiento corporal y la producción de glóbulos rojos), entre otros.

Las autoras se apoyan en estudios médicos para asegurar que el ají tiene más vitamina C que los cítricos, es bajísimo en calorías y que puede ser usado en el tratamiento de artritis, asma, arterioesclerosis, presión alta, bronquitis, problemas circulatorios, resfrío, congestión, depresión, obesidad, neuropatía diabética, fatiga, males cardíacos, migrañas, indigestión, hemorroides, laringitis, dolores bucales, náuseas, sangrado nasal, flebitis, pleuresía, reumatismo, amigdalitis, várices, herpes zoster…

Sus bondades se extienden a la reversión de la caída del cabello y se habla de que tiene el don de calmar el dolor, como anestésico dental. Para desentrañar otros secretos de este alimento se fundó la “Universidad del Ají” en Estados Unidos, la New Mexico State University, que apunta al mejoramiento de la producción y calidad de los ajíes; trabaja durante 20 años y creó 25 nuevas variedades, incluyendo al ají negro y naranja para Halloween, y uno rosa y blanco para el Día de los Enamorados.

Ahora los ratones tienen la clave para desvelar una cura para el cáncer gracias a la capsaicina que poseen los ajíes. Lo informó la Asociación Americana de Investigación de este mal, que hizo eco de las averiguaciones del doctor Russell Vanderboom, que sostienen que este químico del condimento puede erradicar las células cancerígenas de los infectados. Es un empiezo que tiene como protagonista a este alimento que tiene sus raíces en el triángulo que une Cochabamba y Chuquisaca.

En el ámbito de la medicina tradicional, el ají en sus variopintos especímenes es apreciado por los reconocidos kallawayas o curanderos de la localidad paceña de Charazani, que lo utilizan en sus brebajes, sea para el tratamiento contra los dolores, las úlceras, la fatiga, el “susto” expresado en depresión y ansiedad, las “llagas supurantes”, la dismenorrea, la falta de apetito, entre otros. Una herencia que tal vez pueda remontarse a los mismísimos incas, que es legada de generación en generación.

Pero Andrade y Del Solar no se quedan ahí, sino que muestran en su libro que el ají también sirve para lidiar contra el crimen, ya que la capsaicina es el principal ingrediente de los sprays o irrigadores lacrimógenos caseros que son llevados en los bolsos de damas para enceguecer y desorientar temporalmente a los ladrones que se cruzan en su camino; y también este elemento se encuentra en las armas químicas que emplean los policías para controlar las turbas que atentan contra el orden público.

En el planeta, Asia concentra la mayor área cultivada de ají, y tiene a China como la máxima proveedora. En América, hay importantes extensiones en Colombia y Honduras. Pero en el país de su génesis, en Bolivia, casi 90 por ciento de su producción se encuentra en Chuquisaca, en los municipios de Huacareta, Muyupampa, Monteagudo, Padilla, El Villar, Villa Serrano, Tomina, Alcalá, Azurduy y San Lucas, según la Fundación Valles; lo restante se lo reparten entre Tarija, Cochabamba y La Paz.

Las autoras probaron el sabor de los ajíes de Huacareta, Padilla y Azurduy; los cochalas de Mizque, los chaqueños de Yacuiba o Caraparí, los paceños de Palca y Mecapaca, los aribibis del Beni, los chinches de Santa Cruz, las ulupicas de Río Abajo, para confirmar de que todos tienen su encanto, sus virtudes; porque si hay algo en lo que estos condimentos son rebeldes, es en evitar ser parecidos entre los de diferentes regiones: unos son más picantes, otros más largos, redondos y/o chuecos.

Otra revelación en ciernes

Ahora, Andrade y Del Solar hilvanan otras investigaciones igual de reveladoras. “Tenemos entre tres y cuatro proyectos parecidos”, anuncia la primera. La segunda se anima a hacer un adelanto más provocativo: “Todavía es un secreto, pero el último trabajo que estamos preparando creo que va a ser publicado en un año. Trata sobre otro alimento que estamos seguras de que es boliviano, no puedo decir su nombre, pero lo usan en todas partes del mundo”.

Por ahora, disfrutan de haber demostrado que el ají es un regalo que nació en los valles bolivianos. Ese condimento que acompaña a los comensales en sus momentos de tortura y placer, sea en forma de ulupica, de locoto, de vaina, o preparado en una llajua con quirquiña y huacataya, o en un chile mexicano, o en una salsa picante asiática. Ese picante que llevó a la tumba a Hermenegildo Fernández y su madre.

Su majestad, el Ají

La Conquista derrumbó tres grandes imperios: el azteca, el maya y el incaico, pero nada pudo contra un Soberano que jamás arrió banderas ni declinó el cetro del Nuevo Mundo: Su Majestad el Ají. Dice el cronista Joseph de Acosta que “ají” es vocablo del Caribe y que ese mismo fruto se llama “uchu” entre los incas y “chile” entre los aztecas.

Gracias al ají en sus múltiples variedades, los pueblos americanos no necesitaron otras especias o condimentos; y a diferencia de los europeos que usaban pimienta, clavo, canela, nuez, jengibre y otros productos para disimular la descomposición de la carne, el ají jamás tuvo propósito de ocultamiento o engaño, sino el de realzar los sabores y alegrar el espíritu, pues genera sensualidad y si pica demasiado tiene su antídoto en la sal “que le corrige mucho, porque son entre sí muy contrarios, y el uno al otro se enfrentan”.

El linaje del locoto

El locoto es un pimiento cabezón y de pocas pulgas. Por nada se le alborota el sistema circulatorio y sus vetas interiores muerden como alacranes. Para no hablar de sus semillas, las chiras, que son una especie de badajo de este fruto campana, porque pica, al entrar y repica (al salir). Pero el locoto es un fruto noble sin hipocresías ni solapas. Por eso sazona tan bien los alimentos y da frescura y alegría a los momentos más gratos de la vida.

Es un gran remedio contra las úlceras, porque las cauteriza y es un cauterio infalible para las heridas del alma, y para la depresión, porque es imposible que persistan las penas cuando uno le da un mordisco a un locoto. De pronto uno está tan ocupado en dar saltos, agitar las manos y meter aire con la boca abierta y la lengua colgando, que quién se va a acordar de sus penas.

El locoto tiene una familia frondosa, desde la pequeña ulupica que es un chip de sabor eléctrico hasta el pimentón que es el hermano del k´aspote. Primos del locoto son el khomer ucho, o ají verde, el chile serrano, el chile piquín, el chile guajillo, el chile de árbol y otras cincuenta variedades mexicanas; el famoso ají putita tarijeño, el aribibi cambinga, el ají amarillo, el ají colorado, el ají panca y por supuesto el rocoto peruano. En conjunto, es una familia con los ovillos bien puestos, dispuesta en todo momento a defender sus opiniones, pero apasionada por el buen sabor criollo en todas sus manifestaciones.

El locoto tiene un amor secreto por la quilquiña, y unos celos temibles por el tomate, que siempre anda proponiendo un menaje de tres que es una orgía de sabor y engendra una hija pícara llamada Llaguita en quechua y Jallpahuayka en aymara, a veces con ayuda del suico en los valles y de esa imilla pispila, la huacataya, en el altiplano. Nada más verla a la quilquiña, el locoto se pone colorado de emoción, se le acelera el torrente sanguíneo y provoca estornudos y moqueras a su paso. Pero a veces le pone cuernos con esa gringa con pollera, la cebolla, en el Motel El K´allu o en el Alojamiento El Solterito.

“Su majestad, el Ají” de Rita del Solar y Lupe Andrade

Enlace : http://www.la-razon.com/version_es.php?ArticleId=773&EditionId=2636&ids=99

Buñuelos

2 Ene

El perfume de la miel de chancaca (hecha con el jugo de la caña de azúcar) con buñuelos endulza mis memorias, brindándome un aroma que para mí tiene reminiscencias  de abuelitos, de nacimiento, de niñitos cantando villancicos, ….

A los que adoraban al niño se los agasajaba con una taza de chocolate caliente con buñuelos con miel de chancaca. Era una tradición social en la que participaba toda la familia.

La primera sociedad que consumió buñuelos fue la morisca. En Sevilla y Granada eran postre típico los buñuelos fritos en aceite cubiertos de miel.

No solo en Bolivia se consumen buñuelos. En países como Colombia, Cuba, Ecuador y México los buñuelos con chocolate también forman parte de la comida de fiestas de Fin de Año y Año Nuevo

Ingredientes

  • 2 cucharitas de levadura granulada
  • 1 palito de canela
  • 1 palito de clavo de olor
  • 1 Cucharita de anís
  • 2 Huevos
  • ¼ taza de pisco o singani
  • 2 tazas de harina
  • ½ taza de agua
  • 1/2 tazas de azúcar
  • 1/3 taza de agua tibia
  • ¼ cucharadita de sal
  • 1 cucharadita de ralladura de limón
  • 1 litro de aceite light para freír
  • 1 taza de aceite de girasol para untar las manos
  • ½ litro de miel de chancaca para bañar los buñuelos

Preparación

  1. Poner el agua tibia en un bol, junto a una cuchara de azúcar y la levadura; dejarla reposar durante 15 minutos. Mientras, poner en remojo el anís en la taza de agua fría. Mezclar la harina, la canela, agregar la ralladura de cáscara de limón si lo desea, los huevos, el pisco, la sal y el azúcar.
  2. Agregar el agua con el anís y la levadura y hacer una masa suelta que pueda amasarse. Dejarla reposar en un lugar tibio, cubierta con un pano de cocina para que esté más abrigada hasta que la masa doble su tamaño. La forma de freír es untar las manos con el aceite, coger un puñadito con la punta de los dedos e ir dándole forma redonda delgada; al momento de freír en aceite bien caliente hacerle un agujero en el medio, y con un palito o con la parte de atrás de una cuchara de madera darle vueltas siempre por el agujerito.
  3. Cuando estén dorados por ambos lados, colocar encima de papel absorvente y luego colocarlos en la fuente que se va servir. Se los sirve tibios y rociados con la miel de caña.

Cristina Olmos

Fricase de Monja

2 Ene

Gracias a las investigaciones del inmortal tradicionalista paceño Antonio Paredes Candia y a los minuciosos estudios de la antropóloga sucrense Julia Elena Fortún es posible conocer qué y cómo comían realistas y patriotas a lo largo de la Colonia y durante los duros años de la guerra de la independencia.

Fortún es una estudiosa singular, pionera en las investigaciones antropológicas en el país. Fue una mujer de vanguardia, graduada, y que se atrevió a rebuscar en las ruinas de Tiwanaku con un trabajo de campo y, después, durante décadas, revisar archivos coloniales.

Gracias a sus aportes se han rescatado partituras musicales y también el recetario de Manuel Camilo Crespo que hoy resumimos. De acuerdo con su prólogo, este libro pasó por varias manos hasta terminar en los arcones de la cocina de su abuela, en Sucre. Sin embargo, los datos del librito muestran que fue escrito en La Paz y que corresponde a las comidas que se preparaban en estas alturas.

Muchas recetas tienen nombres relacionados a personajes o quehaceres de la Iglesia Católica. Al parecer era en conventos y claustros donde la tristeza de la soledad se compensaba con las sopas suculentas y los platillos preparados con conejos, costillas de cerdo, criadillas de toro y ubres de vaca.

Fortún ha rescatado más de 100 recetas de caldos, platos y postres que consumían los protomártires paceños, sus esposas e hijos y también sus represores. Aquí les comparto una de ella

Fricasé de monja

“Las carnes de un chanchito asado el día anterior se pican menudamente con otro tanto de salchichas. Se dispone un ahogado lleno bien hecho como se tiene indicado en su lugar. Se le agradan rebanaditas de limón desagriado y se echan las carnes agregándole aceitunas despepitadas y partidas en cuatro, unas almendras y pasas de Corinto, y cuando está en punto se sirve con perejil picado. Si se quiere, se espesa con pan rallado y aun se adereza con leche en lugar de caldo. A falta de salchichas se puede hacer con chorizos bien cocidos, agregándole un poco de vinagre, y en este caso no se le echa leche. Es plato apetitoso y de fácil digestión.”

Manual de Cocina de Manuel Camilo Crespo, transcrito por  Julia Elena Fortún

Risotto de Mote y Quinoa

2 Ene

La comida Novo Andina empieza a surgir  en los años 80, esta tendencia rescata los ingredientes propios de las antiguas tradiciones culinarias andinas, pero adaptando técnicas de elaboración y presentación de la cocina internacional.  Esta receta la podríamos ubicar entre las varias recetas creadas entre los últimos 30 anos.

Ingredientes (para 4 personas)

  • 1 cebolla picada fina
  • 50 g de mantequilla
  • 60 g de charqui desmenuzado
  • 300 g de mote
  • 100 g de quínoa cocida
  • 100 cc de vino blanco
  • 400 cc de fondo oscuro de vacuno
  • 50 cc de crema líquida
  • 80 g de queso parmesano rallado
  • 1 atado de perejil picado
  • Sal y pimienta

Preparación.

  1. Poner una cucharada de mantequilla en una sartén grande y freír la cebolla durante 2 a 3 minutos o hasta que esté transparente. Agregar el charqui y revolver bien por 1 minuto.
  2. Añadir el mote y cocinar. Revolver por 1 minuto. Cubrir los ingredientes con el vino y hervir hasta que el líquido se evapore. Luego cubrir con el fondo de vacuno y cocinar a fuego bajo; agregar más fondo en la medida en que se vaya absorbiendo. Cuando el mote esté cocido -pero todavía al dente- adicionar la quínoa cocida y el resto de mantequilla, además de la crema, la sal y la pimienta. Sacar la olla del fuego y añadir el queso parmesano y después la crema. Al final mezclar con la mitad del perejil picado. Servir de inmediato y espolvorear con el resto de perejil.

«El lugar donde los aromas, sabores y texturas toman forma…»

Emilia Tellez

Pertenciente a las recetas Novo Andinas

http://www.debuenamesa.wordpress.com/

Libros de Recetas y Tradiciones de Bolivia

2 Ene

“Ají Regalo de Bolivia al Mundo”, 2010.

Rita del Solar y Lupe Andrade

“Chuquiago Marka La Paz de Ayacucho. Vida, Tradición y Gustos”.

Rita del Solar y Lupe Andrade

CocinaCasera

Trigo de Illanes, Marcela                       

La Paz. Bolivia. 1975

Cocina Práctica Boliviana e Internacional

Subercaseaux, Miguel                          

Alfa Editores. 1ª Edición, Santiago, Chile. 1999

Cocina de Bolivia y el Mundo”, 

Lucy Ávila

Contiene más de 300 recetas de la cocina
de Bolivia y el mundo

Cocina Casera

Trigo de Illanes, Marcela                      

Edición privada. 2ª Edición, La Paz. Bolivia. 1975

 Cocina y
Comida Boliviana

Alaiza de Achá, Lourdes
Editorial Modelo.
EdiciónCochabamba
Bolivia.2003


Cocina Típica del Oriente Boliviano.
Adela Gutiérrez Vda. de Rivero.
Primera Edición.

Cocina Tradicional Boliviana

Romero de Velasco, Emilia  –  Gutentag de Muzevich, Carola

Editorial Amigos del Libro, La Paz. Bolivia. 1988

 DICCIONARIO ABREVIADO 

DE LA COMIDA EN BOLIVIA
Jorge Angel Orellana Jiménez

1ª edición.
Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. 2012
20 páginas,
Doña Piedades Para niños
Carola Parejas Román – Lucía Parejas Muñoz Reyes

Editorial La Hoguera, 2012

Primera Edición.

“El Arte de Cocinar la Quinua”, 2002,

Maria Rita del Solar

El Arte en la Gastronomía Boliviana

Gerard Germain

Imprenta Landivar, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. 2002

 Ellas

El Deber

Suplemento del periódico el Deber

Publicación semanal

“El Gusto y los Gustos de Bolivia, 2004,

Maria Rita del Solar

“El Maní de Bolivia”,

Rita del Solar

El Placer de Comer

Zuleta de Subieta, Carmen

Editorial La Hoguera. 9ª Edición, Santa Cruz. Bolivia. 2000

 EL APTHAPI: EL «BANQUETE INDÍGENA«

Lugar: La Paz,  2009

cover
Tamaño: 14 x21 cm.Páginas: 82

Ministerio de Relaciones Exteriores. Academia Diplomática Plurinacional

«Epicuro Andino»

Recopilado por: Teresa de Prada, Peggy Palza, Wilma W. Velasco, Susan Gisbert

La Paz – Bolivia 1995 – Sexta Edición

Cocina Típica del Oriente Boliviano

Gutierrez, Vda. de Rivero, Adela
Edición privada. 3ª
Edición
Trinidad, Beni. Bolivia. 2008

“La Paz Una Aventura Culinaria de II Siglos”

Rita del Solar

«La Mesa Feliz»

Myriam Baptista Gumucio

La Paz – Bolivia

“Los Azogueros de Potosí”, Expresiones y Sabor Virreinal,

Rita del Solar

“Mesas de Bolivia”, 1997,

Rita del Solar Taborga

“La Paz Una Aventura Culinaria de II Siglos”

Rita del Solar

Las mejores recetas de la Cocina Boliviana

Cattoretti, Gianna

Saravia, Jessica

Editorial Trébol. 1ª Edición, Cochabamba. Bolivia. 2000

La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana.

Beatriz Rossells Montalvo:

LA PAZ-BOLIVIA:

Instituto de Estudios Bolivianos, 2003, 446p.

Allí encontrarán recopiladas las recetas de Juana Manuela Gorriti y  siquiera otras 800 mas.

Las mejores recetas de la Cocina Boliviana

Cattoretti, Gianna               Saravia, Jessica               

Editorial Trébol. 1ª Edición, Cochabamba. Bolivia. 2000

La Cocina de Graciela

Sangol, Graciela Leyla                         

Editorial Santa Cruz. 1ª Edición, Santa Cruz. Bolivia. 2000

La Cocina en Bolivia

Gainsborg Vda. de Aguirre Achá, Edición privada. 10ª Edición

La Paz. Bolivia. 2006

 La Cocina de Graciela

Sangol, Graciela Leyla
Editorial Santa Cruz.
1ª Edición Santa Cruz de la
Sierra. Bolivia. 2000

La Cocina

Monroy L., Maggi                                 

Edición privada. 1ª Edición

La Paz. Bolivia. 1997

Libro de Cocina Doña Piedades

Moreno de Parejas, Delfina

Editorial La Hoguera. 9ª Edición, Santa Cruz. Bolivia. 2000

LA COCINA COLONIAL EN EL ALTO PERU

Gustavo Adolfo Otero
La Vida Social en el Coloniaje
(Esquema de la Historia del Alto Perú hoy Bolivia,
de los siglos XVI, XVII y XVIII).
© Rolando Diez de Medina, 2011
La Paz – Bolivia

Lo mejor de platos & buen gusto

 Lucy Ávila Auzza

 2da edición. Cochabamba

«Los secretos de Rosalía»,

primer libro de Mariana Ruiz Romero (Tarija, 1982)

co-edición que ha sido trabajada en Bolivia por Editorial Nuevo Milenio  y en Argentina por Ediciones el Boulevard

Manual de cocina: comidas en la ciudad de La Paz en el siglo diecinueve

 Manuel Camilo CrespoJulia Elena Fortún

Editorial e Impr. «Artística», 1987 – 226 páginas

Nuestras Comidas

Jordán de, Nelly

Edición privada. 8ª Edición, La Paz. Bolivia. 1994

“Quinua el Grano de Oro de los Andes”, 2005,

Rita del Solar

La Comida Popular Boliviana    

paredes

Paredes Candia, Antonio

   Edición privada. 2ª Edición, La Paz. Bolivia. 1990

Manual de Cocina y Repostería

Julia Plaza de Majluf

Comida Tarijena, Editorial San Silvestre, La Paz

Recetas de la Comida en Bolivia

Orellana Jiménez, Jorge Angel:

Editorial Premier. Santa Cruz, Bolivia. 2009

Recetas de la Comida en Pando

Orellana Jiménez, Jorge Angel:

Edición Privada. Santa Cruz, Bolivia. 2010

orellana@cotas.com.bo

Reflejo Culinario de los LípezVariaciones sobre Quinua Real y Llama,pierrevanoostydanieldelgadillo

 Pierre Van Oost, Daniel Delgadillo

 Consorcio Lípez, 2006 – 99 páginas

Un Canto a las Semillas y Recetas Bolivianas

Escrito e ilustrado por  Ariana Sankbianchi

Este libro es escrito en español e ingles. Es apropiado el público en general.

 
 
 
VEINTICUATRO RECETAS CON QUINUA EL GRANO DE ORO
 
Publicado por el Programa Quinua Altiplano Sur de la Fundación Autapo y el apoyo de la Embajada del Reino de los Países Bajos
 

Gran Cocina Latina: The Food of Latin America Hardcover

by Maricel E. Presilla  (Author)

 Polenta, familias italianas en Bolivia,

Mauricio Belmonte Pijuàn, Segunda Edición editorial Gente Común, 2011.

Editorial lexus La Cocina Boliviana:
paso a paso
Editorial Lexus.
Edición
2012Barcelona,
España. 2012

Fricasé

1 Ene

Foto Cristina Olmos

La Primera receta criolla del año que voy a compartir es el Fricasé. Es Tradición comer el día de Año Nuevo, se sirve al amanecer para los trasnochadores del 31, para curar el chaqui “resaca” de la noche y seguir con el festejo. Se dice que levanta muertos . Creo que en mi época no había ningún paceño que no hubiera amanecido un Año Nuevo comiéndolo en la Plaza Alexander, el Mercado Lanza o el  de Mallasa. También había lugares que lo servían todos los días del año y a cualquier hora

Ingredientes (Mas o menos para 6 personas)

  • 1 kilo de brazo o pierna de cerdo con cuero
  • 1 kg. Costilla de Cerdo  con cuero
  • 2 cucharas de sal
  • 2 cucharas de comino molido
  • 4 cucharas de ajo picadito bien fino
  • 8 cucharas de aji amarillo molido
  • 2 cucharas de aji colorado
  • 3 cucharas de pan molido.
  • 1 kilo de mote de maíz cocido
  • ½ kg. Chuño mediano cocido
  • 3 Lt. Agua más o menos
  • 1 cucharilla de perejil picado finito para echar encima al servir.

Preparación

  1. Poner en una olla grande todas las carnes cortadas en porciones. Añadir el ajo molido, la sal, comino, ají amarillo.
  2. Agregar el agua hasta que cubra todo y un poco más.
  3. Cocinar hasta que la carne este tierna, rectificar la sazón y añadir el pan molido, y tenga la consistencia de una salsa liviana.
  4. Servir en plato hondo…una porción de mote, un par de chuños, porción de carne y caldo en abundancia. Que lo disfruten mucho, tal vez con una cerveza Paceña…

Cristina Olmos

Risotto de Quinua Roja y Mascarpone

1 Ene

Esta receta es Novo Andina y pertence a la nueva corriente surgida en los años 80, rescata los ingredientes propios de las antiguas tradiciones culinarias andinas, experimentando con productos del lugar y  encontrando formas de convertirlos en algo más sofisticado. Las recetas son rigurosas pero la comida es muy sabrosa y bien presentada, baja en condimentos, con cocimientos ligeros y sin grasa.

Ingredientes

  • 1  cebolla picada en cuadritos
  • Un poco de mantequilla
  • 250 g  de Quínoa Real Roja
  • 1 diente de ajo
  • 150 ml de vino blanco
  • 7 cucharadas de caldo de verdura
  • un poco de jugo de limón
  • un poco de sal
  • un poco de pimienta
  • 50 g de queso
  • 100 g de mascarpone
  • 1/2 cuchara de menta
  • 350 g de berenjenas cortada en cuadritos
  • un poco de mantequilla
  • un poco de queso rallado

Preparación:

  1. Cocer la cebolla en la mantequilla espumante. Agregar la Quínoa Roja y saltear hasta que adquiera un aspecto cristalino. Exprima el ajo, agregue vino y un poco de caldo. Deje cocer.
  2. Agregue el resto del caldo poco a poco a la Quínoa Roja, remueva de rato en rato, deje cocer en temperatura baja por 20 -25 minutos. Agregue el jugo de limón y condimente.
  3. El Risotto debe tener siempre una consistencia aguanosa. Mientras tanto corte la berenjena en cuadraditos y saltéela  en mantequilla caliente.
  4. Incorpore a la mezcla el queso, el mascarpone y la menta. Saque el sartén del fuego y deje reposar el Risotto por cinco minutos. Sirva porciones en platos hondos, decorando con cuadraditos de berenjena y queso rallado.

http://www.lasrecetasdeellayelabanico.com

Tradiciones de Año Nuevo

30 Dic

Para celebrar la llegada del Año Nuevo, las nueve regiones del país tienen tradiciones y costumbres enraizadas entre sus habitantes. En cada una de ellas hay un menú distinto al otro, pero predomina el consumo de la carne de cerdo, además del champán y la sidra a la hora de brindar en familia y amigos.

“El iniciar un nuevo año es sinónimo de ilusión y esperanza para que el próximo año sea mejor. Por eso, el hecho de abrazarse y realizar otras prácticas tiene el objetivo de que el año que viene esté lleno de éxitos”, asegura el historiador Fernando Cajias

Entre las costumbres que se repiten en la mayoría de las regiones, destaca el comer 12 uvas (seis verdes y seis moradas), pidiendo un deseo en cada bocado, contar dinero (bolivianos, dólares y euros) para la prosperidad económica en la familia, dar vueltas al manzano o subir gradas con las maletas llenas, pues es señal de viaje. Otra tradición es usar ropa interior de color rojo (amor), amarillo (dinero) y blanco (matrimonio). Además, la casa debe estar limpia, pues el estado del lugar reflejará el desarrollo de la vida en el año que empieza. “El Año Nuevo es una página en blanco llena de deseos. Todos anhelan que la misma se llene de ilusiones y se reflejen en la salud, amor y prosperidad”, dice Elizabeth De Col, una tradicionalista paceña.

La Paz

Comidas y bebidas • Los platos típicos para Año Nuevo son el lechón de cerdo y el fricasé al amanecer. Se brinda con champán o sidra.

Tradiciones y creencias • Los paceños mantienen la costumbre de creer que si el primer día del año ven a un varón es signo de buena suerte, si es pareja y si es mujer hay que tener cuidado. Es tradicional servirse carne de cerdo porque está vinculado con la abundancia y porque el animal camina hacia adelante y no retrocede. Dicen que si se quiere encontrar pareja, se debe abrazar a una persona del sexo opuesto a la medianoche.

Cochabamba

Comidas y bebidas • El plato fuerte es el lechón al horno (con choclo y quesillo), seguido por el fricasé al amanecer. Entre las bebidas, se sirven la sidra, chicha de maíz y el singani.

Tradiciones y creencias • Una de las costumbres de los vallunos es comer 12 uvas del racimo de la fruta, seis de ellas tirarlas hacia atrás para que se aleje lo malo y las otras seis comerlas pidiendo un deseo en cada bocado.

Otra tradición es acompañar el lechón al horno, con la chicha de maíz de dos colores. La chicha de frutilla (roja) atrae al amor y la chicha de durazno (amarilla) atrae el dinero.

Santa Cruz

Comidas y bebidas • El plato fuerte es el lechón al horno y la patasca al amanecer (sopa con carne de cerdo incluyendo la cabeza). Se brinda con champán o sidra.

Tradiciones y creencias • La mayoría de los cruceños sigue la moda de utilizar un vestuario de color blanco y formal para asistir a las fiestas (como las brasileras, caribeñas, hawaianas, carnavaleras y las de blanco y negro), acompañado de cotillones alusivos a las alegorías. Otras familias se reúnen a la medianoche en sus casas para hacer una oración de agradecimiento a Dios por los bienes recibidos.

Oruro

Comidas y bebidas • El plato típico es la picana o el lechón al horno y fricasé al amanecer. Se brinda con sidra o singani.

Tradiciones y creencias • Los orureños realizan una Q’oa (ofrenda a la Pachamama) para llamar a la fortuna. La mesa blanca contiene misterios (dulces con figuras que reflejan los buenos deseos como un libro, una casa, etc). Ésta se quema dentro de la casa, sin la presencia de la familia. Pues, al siguiente día un kallawaya lee la suerte en las cenizas. (Si es blanca, los deseos serán realidad y si es negra puede fallecer alguien).

Potosí

 Comidas y bebidas • El plato típico es el asado de chancho y la bebida tradicional es la chicha de maíz (traída desde el pueblo de Tinguipaya). El 1 de enero se sirve una sopa de cordero, un thimpu o una kalapurka.

Tradiciones y creencias • Los potosinos acostumbran tomar 12 copitas de champán o sidra, en representación de los 12 meses del año para atraer a la fortuna. En el área rural, las familias visitan a los padrinos de matrimonio o de bautizo, llevando dos tortas, una caja de cerveza y alcohol como forma de agradecimiento por las atenciones recibidas.

Tarija

Comidas y bebidas • El plato típico es un lechón al horno o una picana que se acompaña con el infaltable vino patero. El 1 de enero los chapacos se sirven un saice o una ranga para curar la resaca del trasnoche.

Tradiciones y creencias • Los tarijeños acostumbran asistir a misa a la medianoche y bailar chapaqueadas, ruedas chapacas y cuecas tarijeñas con los amigos y la familia. En los hoteles y clubes, el personal se viste con el atuendo tradicional chapaco para recibir a los asistentes. Además, se adornan con flores y albahaca (hierba aromática).

Beni

Comidas y bebidas • La cena típica de Año Nuevo es el lechón al horno o el picante de gallina y fricasé o patasca al amanecer. El brindis se realiza con sidra o singani.

Tradiciones y creencias • Los benianos acostumbran echar miel en el piso, luego, con los pies descalzos, lo pisan con el objetivo de atraer fortuna, durante los 12 meses del año. Al día siguiente, es una tradición no barrer las viviendas porque de hacerlo se espanta a la buena suerte.

El festejo • Las familias se concentran en locales y hoteles para recibir el Año Nuevo.

Pando

Comidas y bebidas • El plato tradicional es el locro de gallina criolla, la patasca o el fricasé al amanecer. Se brinda con la sidra, después con ron.

Tradiciones y creencias • Los pandinos acostumbran felicitarse a la medianoche. En la calles de la ciudad se escucha la melodía de Pandinita y el Himno a la Perla del Acre. El 1 de enero continúa la fiesta en la casa de los amigos y una banda de música la ameniza.

El festejo • Los lugareños dan la bienvenida al Año Nuevo como si fuera la fiesta del Carnaval. La mayoría de la gente festeja en locales y también organiza fiestas en casas particulares.

Sucre

 Comidas y bebidas • El plato típico de Año Nuevo es el asado de chancho y fricasé al amanecer. En Sucre se toma sidra y singani.

Tradiciones y creencias • Los sucrenses acostumbran concentrarse en la plaza 25 de Mayo para dar la bienvenida al año. La gente da vueltas alrededor de la plaza, vestida con sus mejores galas. A la medianoche se entona el Himno Nacional y se abren las botellas de sidra, mientras se observa la inmensa cantidad de juegos artificiales. En el área rural, se realiza una sola fiesta y las personas celebran con chicha de maíz.

http://www.fmbolivia.net/noticia19865-las-tradiciones-para-recibir-el-ao-nuevo-se-reinventan-y-multiplican.html

Caldito de Cardan

8 Nov

 

Por Diego Oré

EL ALTO, Bolivia (Reuters) – Combate la fatiga, pero no es una bebida energizante como el «Red Bull», dicen que aumenta la potencia sexual, pero no es viagra: es caldo de cardán, una curiosidad de la cocina boliviana que parece ganar cada vez más adeptos entre quienes necesitan un empujón extra o mente clara tras un largo festejo.

Los fines de semana, y siempre a partir del alba, numerosos bolivianos colman restaurantes de la ciudad de El Alto y barrios marginales de La Paz en busca del caldo de intenso sabor, cuyo ingrediente principal es el miembro viril del toro.

Lo consumen personas de toda edad, incluso mujeres, convencidas de que es efectivo para recuperar el vigor o para curar la molesta resaca. Algunos le atribuyen propiedades afrodisíacas y no falta quien lo recomienda para combatir los dolores de espalda y articulaciones.

El popular caldo debe su nombre a la analogía entre el miembro taurino y el tubo mecánico ubicado en la base de los vehículos y que lleva la fuerza del motor hacia las ruedas posteriores.

El secreto de la mentada eficacia del caldo de cardán recae en la preparación. «Como es un concentrado, lo ponemos (a que cocine) desde las 10 de la noche hasta la mañana siguiente», explicó Julio Luque, dueño de un restaurante cuya especialidad es el popular caldo.

El caldo adquiere de ese modo, según los conocedores, la fuerza del toro, contenida más en los testículos que en el miembro.

La larga y lenta cocción, en enormes ollas calentadas con fuego de leña o cocinas de gas licuado de petróleo, hace que la taurina -una sustancia presente también en varias bebidas energizantes- se mezcle con el caldo, destacó Luque, quien prepara el potaje desde hace 17 años con una receta que aprendió en la región central de Cochabamba, donde trabajaba como ayudante de cocina. Son casi 10 horas de cocción para que el caldo esté concentrado, ése es uno de los secretos; el otro, es tomarlo de mañana», señaló Cristina Poma, esposa de Luque y también cocinera en el restaurante que ambos manejan.

Tras la cocción, el caldo adquiere una consistencia cremosa y del miembro taurino sólo quedan a la vista pequeños trozos, que se mezclan en el plato con porciones de patas de res, carne de pollo y cordero, huevo duro, unos granos de arroz y papa, el tubérculo andino omnipresente en la culinaria boliviana.

«Yo lo como porque es rico», dijo Bráñez saboreando el caldo, que por la variedad de ingredientes tiene un sabor intenso y agradable.

Por su parte, Lucio Surco resaltó: «Yo tengo nueve hijos gracias al caldo de cardán» y, mientras, levantaba su pecho y tomaba del hombro a su hijo menor, Marco, con quien dijo que va, de cuando en cuando, a saborear el suculento plato.

INGREDIENTES:

  • 1 Pata de res
  • 2 Kilos de res
  • 2 Kilos de miembro del toro, criadillas y  nervio de toro
  • 1 Pollo mediano
  • 1/2 Kilo de charque (carne deshidratada)
  • 10 Huevos
  • 20 Papa (patatas)
  • 2 Nabos
  • 1 Kilo  de tunta
  • 1 1/2 Libra de arroz
  • Sal a gusto y orégano

PREPARACIÓN

  1. En una olla hacer cocer la pata, el miembro, criadillas y nervio durante unas dos horas, una vez que este cocido agregar el pollo, la carne de res y el charque con un poco sal, cuando ya estén cocidas todas las carnes agregar el arroz, la tunta y la papa.
  2. En otra olla hacer pasar el huevo (huevo cocido).
  3. Luego una vez cocida todo separar las carnes en una cacerola y freírlas por separado, una vez listo servirlas en platos hondos acompañado con una marraqueta y con su llajwa.