Leche de tigre – Micalo
1 k (2.2 lb) de papa amarilla
Rellenos
Choclo cocido y desgranado
Salsa Criolla:
Preparación:
Colocar las papas en una olla y cubrirlas con agua con sal. Cocinar hasta cocidas. Retirar de la olla y aún calientes, pelarlas y pasarlas por un prensa papas de manera que se forme un puré. Dejar enfriar y amasar. Condimentar con sal, pimienta blanca, jugo de limón, ají amarillo molido y aceite, al gusto.
Tomar porciones de la causa y formar bolas, achatándolas en la parte superior, o colocar en moldes individuales o un molde grande
Colocar en el plato y cubrir con salsa criolla.
Decorar con hojas de lechuga, aceitunas, choclo y trozos de queso fresco.
Antes de servir colocar la nevera mínimo durante 1 hora
Salsa Criolla:
Cortar cebollas en tajadas bien finas. Poner a remojar en un bol con agua, mezclando bien. Escurrir y dejar que sequen.
Colocar las cebollas en un recipiente y sazonar con sal y pimienta.
Agregar el jugo de limón, ají, perejil o culantro y un chorrito de aceite. Mezclar bien.
A celebrar el día del del Perú brindando con un delicioso Pisco Sour
Esta es la receta clásica para la preparación de un Pisco Sour. La única diferencia consiste en que sustituimos el almíbar comercial por un almíbar casero..
Ingredientes
2 vasos de pisco
1 vasos de jarabe de goma o 1 1/2 vaso de azúcar blanca
2 claras de huevo
el jugo de 4 limones
1 taza de hielo en cubitos
amargo de angostura y canela en polvo para decorar.
Preparación
Licuar los ingredientes, menos el amargo de angostura y la canela en polvo. Cuando se forme regular espuma y el hielo se haya triturado, servir en vasos pequeños y decorar con unas gotas de amargo de angostura y una pizca de canela en polvo. Servir inmediatamente.
Para hacer el almíbar:
Para la bebida:
Para servir:
Preparación

“¡Feliz 28!”, dicen desde la semana pasada algunos taxistas al despedirse de sus pasajeros o los compradores de cierta edad en las bodegas del centro de Lima: la expresión recuerda el 28 de julio de 1821, cuando el general del Ejército argentino José de San Martín, como parte de su expedición libertadora, proclamó la independencia de Perú en la Plaza de Armas de Lima, terminando con casi tres siglos de virreinato, es decir, el fin de la colonia española.
San Martín había declarado la independencia en Chile en 1818 y llegó al puerto de Pisco, en Perú, en septiembre de 1820, cuando el movimiento independentista se expresó primero en Huaura, donde el argentino declaró la independencia del país andino por primera vez en noviembre de ese año.
El libertador dialogó con el virrey español José de La Serna en junio de 1821 en la Hacienda Punchauca, a unos 30 kilómetros del centro de Lima, y según el libro ‘Historia de la República del Perú’ de Jorge Basadre, “insinuó la idea de la independencia del Perú a base de la reconciliación con los españoles, mediante una monarquía constitucional, con un príncipe de esa nacionalidad”, pero el virrey y sus generales rechazaron la propuesta. De la Serna abandonó Lima, la sede del virreinato, y sugirió el puerto del Callao como refugio para otros españoles.
Entonces, el militar argentino entró a Lima el 10 de julio, el 28 proclamó la independencia en la Plaza de Armas y estableció un Protectorado que debía sentar las bases del Estado peruano.
Las palabras de San Martín durante esa ceremonia suelen repetirse en las actuaciones escolares que escenifican la proclama de la independencia: «El Perú es desde este momento libre e independiente por la voluntad general de los pueblos y por la justicia de su causa que Dios defiende. ¡Viva la patria! ¡Viva la libertad! ¡Viva la independencia”, dijo el libertador nacido en Yapeyú, provincia de Corrientes, en 1778.
El acta de la independencia fue redactada por Manuel Pérez Tudela y firmada por 339 residentes en Lima que respaldaban la causa separatista, entre ellos, miembros del cabildo, del clero, y maestros universitarios.
Perú celebra el 28 y 29 de julio las denominadas ‘fiestas patrias’: por ley todas las casas y locales públicos deben colocar la bandera nacional en estas fechas. Los colores de ésta nacieron, cuenta la historia, de un sueño de San Martín, quien un día de 1820 -fatigado en la bahía de Paracas y pensando en la causa independentista- se quedó dormido apoyado en una palmera y al despertar vio unas parihuanas o flamencos andinos, de pecho blanco y alas rojas. La mayoría de congresistas, funcionarios del Poder Ejecutivo y presentadores de televisión suelen portar una escarapela blanquirroja de tela o metal en la solapa, e incluso autos particulares y hasta los ómnibus colocan voluntariamente una pequeña bandera.
El 28 y 29 de julio son feriados en el país. El 28 se realiza el cambio de mando presidencial cada cinco años, y el mensaje anual del jefe de Estado; mientras que el 29 es el día del desfile o parada militar, en el que las fuerzas armadas y policiales participan exhibiendo sus equipos de tierra y aire.
http://internacional.elpais.com/internacional

Aun sin el uniforme de chef, con un estilo más bien desenfadado y hasta despeinado, con las infaltables zapatillas tipo pantuflas, se reconoce a Gastón Acurio en Perú, España, Japón o cualquier otra parte del mundo.
Está resfriado, tiene la nariz visiblemente colorada, da la impresión de que se acaba de levantar de la cama, pero en realidad suele vestir así.
Solo se obligó a sí mismo a usar zapatos después de que apareció en una revista con una foto junto al presidente Alan García y un ministro mirándole sus zapatillas con una mueca en la cara.
Después de ese episodio salió en la lista de los peor vestidos, pero como no es modelo ni vive de su apariencia, Acurio se concentra y vive para hacer lo único que sabe hacer: cocinar.
En cuatro días cumplirá 47 años y en el umbral del medio siglo de vida aprendió que los malos ratos son oportunidades, como cuando tuvo que cerrar su primer restaurante porque no tenía clientes. En su natal Perú es una suerte de héroe moderno de la patria, todo por ser un cocinero soñador que les devolvió la autoestima nacional al punto de que en cada versión de las elecciones nacionales levantan su nombre como posible candidato.
En sus fogones se gestó la chispa de su revolución gastronómica, en épocas en que ser chef era una sospecha de homosexualidad o era una profesión indigna.
Es literalmente grande, con los ojos pequeñitos y rasgados y la tez en tono canela; quienes lo conocen dicen que piensa con las papilas gustativas y aseguran que tiene un millón de ideas en la punta de la lengua, la misma con la que prueba ingredientes, reinventa recetas tradicionales y da el visto final para un platillo que rehízo decenas de veces.
Como no sale de sus cocinas (tiene los restaurantes Astrid & Gastón, La Mar, Tanta, Chicha, Los Bachinche, Papacho’s, Madam Tusan, Melate Chocolate y Panchita) encontró a su media naranja entre las ollas. Se casó con una repostera con la que compartió estudios en lo que se cataloga como una de las mejores escuelas de cocina del mundo, Le Cordon Bleu.
Contrajo nupcias con la alemana Astrid Gutsche en el 93 y desde entonces son una dupla de la que se ha dicho de todo. Son famosos los episodios en los que él le echó tallarines y ella le vació una botella de Coca Cola en la cabeza. Las habladurías malintencionadas creen que siguen juntos por la sociedad empresarial que tienen.
Cupido los flechó en un estrecho pasillo del Cordon Bleu. Como Astrid es mucho más bajita que él, divisó muy bien un chupón en el cuello y lo recriminó: “¡Por lo menos tápatelo!”, a lo que Gastón le respondió: “Me lo hicieron las 120.000 mujeres que tengo”. Como la alemana no quería perder la pulseada le contestó que creía que ahora él sí iba a poder con ella y se alejó corriendo. Ese fue el punto de inflexión que hizo que se prendaran el uno del otro.
La pareja ya superó las primeras dos décadas de matrimonio, con una breve separación de por medio y fruto de su unión tienen dos hijas Ivalú (20) y Kiara (19).
Cuando se le pregunta al ‘mesías’ de la comida peruana si fue mujeriego, solo habla de su esposa y asegura que si en otra vida tuviera que compartir su destino con alguien sería de nuevo con Astrid, y si no hay la posibilidad de estar con ella, no la compartiría (su vida) con nadie.
Reconoce que el matrimonio al principio era un desastre porque al trabajar juntos en la misma cocina ya no tenían nada de qué hablar al llegar a su casa.
Hoy por hoy Astrid y Gastón acondicionado en la histórica Casa Moreyra, es uno de los mejores restaurante de Perú, fue el primero de su país en figurar en la lista de los 50 mejores del mundo y encabezar la misma lista de los mejores de Latinoamérica (este año quedó en segundo puesto). Acurio fue el primer chef latinoamericano en ganar el prestigioso premio Gourmand World CookBook Awards, con su libro 500 años de fusión, y se puede decir que es amigo íntimo de Ferran Adriá, considerado el mejor chef del mundo.
En la intimidad
¿Qué es lo más lindo que le ha dado la gastronomía?
Lo mismo que le da a cualquier cocinero, el poder hacer feliz a las personas con su trabajo. Hay muchos trabajos en la vida que son difíciles porque consisten en hacer que unos ganen y que otros pierdan, como le pasa a los abogados o a los médicos que quieren salvar una vida y a veces no pueden hacerlo.
En el caso de la cocina, lo bueno es alegrar a las personas con tu trabajo, no solo a quienes comen tus platos, sino a quienes les compras sus productos, a quienes formas para que hagan una carrera. Es algo muy bonito que deberíamos recordarle a los cocineros jóvenes que están empezando, que nuestra profesión consiste en hacer felices a los otros y que lo demás son solo circunstancias.
¿Cree que ha hecho feliz a muchas personas?
Lo intento y trato de ser consecuente con ello en cada una de mis acciones.
¿Ha podido cambiar vidas?
En nuestro instituto de cocina Pachacútec hay chicos que no tenían oportunidades y de pronto ahora tienen formación de calidad que ha transformado sus vidas porque hace posible tener opciones y una carrera exitosa. Es una manera de transformar una vida que de pronto parecía sombría en una con ilusión y esperanza. No sé si he logrado cambiar vidas, pero sí he intentado llevar un poquito de esperanza ahí donde no había.
Se dice que usted coquetea mucho con la política…
Las puertas a la política están cerradas absolutamente, los cocineros tenemos que cumplir un rol dentro de la política muy activo, en el sentido de hacer cosas por el bien del país desde el terreno en el que estamos y no asumiendo cargos políticos que es muy distinto.
¿Qué puede decir a los que aún no se animan a decir a sus padres que no quieren ser licenciados sino cocineros?
Que no tengan miedo, que es una de las profesiones más hermosas del mundo y en la medida en que lo hagan bien, con respeto a las personas, al medioambiente, a la cocina, en la medida en que actúen dignamente y libremente, se van a ganar el respeto de la sociedad y cuando eso suceda los chicos más jóvenes que ellos cuando quieran ser cocineros encontrarán un entorno más amigable. Para que eso suceda tienen que empezar los pioneros a hacer el cambio.
¿Usted fue un pionero?
No. Hubo personas detrás, pioneros que fueron incomprendidos por diferentes motivos, quizá porque no era el momento. Yo simplemente fui parte de una generación que heredó este mensaje y aprovechó que las circunstancias eran más favorables.
¿Alguna vez la pasó mal?
Depende de qué entiende uno por pasarla mal. En su momento creía que la pasaba mal cuando no tenía clientes o cuando me equivoqué en un restaurante y tuve que cerrarlo. Pero ahora no me pesa porque son lecciones, son aprendizajes propios del trabajo de quienes emprendemos aventuras todo el tiempo.
Al comienzo cuando no tenía muchos clientes la pasaba mal porque mi única preocupación era llenar el restaurante y no entendía ninguno de los principios y valores que hoy rigen a nuestra cocina. Había un sentimiento de frustración diaria, de soledad, de desasosiego, sentía que cocinaba para unos pocos y que cocinaba una cocina que no era la mía. Recordar ese momento me anima a no volver nunca más a él.
Al ser tan famoso ¿se ha dado cuenta de que hay personas a su alrededor por interés? ¿Qué hace con ellas?
Los que hemos nacido para ser cocineros somos gente muy sencilla, lo que nos gusta es cocinar, todavía acariciamos el sueño de tener un restaurante pequeñito y cocinar para ocho mesas como cuando empezábamos.
Lo demás son circunstancias que la vida te va poniendo y el hecho de hacer proyectos grandes o restaurantes en otras partes del mundo son obligaciones del momento, pero la naturaleza del cocinero es la del hombre simple que trabaja en las calles, en las esquinas y que huye de los eventos glamorosos.
¿Usted huye?
Huyo totalmente, no he ido a un solo matrimonio en todo el año, a ninguna embajada, nada, porque mi corazón está con la gente más sencilla, que es donde se aprende muchas lecciones de humildad, de tolerancia, de respeto y donde el cariño es mucho más sincero.
Lo demás lo manejo con inteligencia para no ofender ni prejuzgar a nadie tampoco. Pero siempre estoy alerta en tratar de mantener este espíritu que es propio de mi naturaleza.
¿Cuál es su ingrediente preferido?
El ají en todas sus variantes, el rocoto, el amarillo, el panca. El ají es el sabor de la cocina peruana, sin él esta no tendría qué contar porque en él está el color, el sabor y el aroma. El ají es el pasaporte de nuestra cocina y nuestros sabores de infancia están en él.
¿Cuál fue el primer plato que aprendió a cocinar?
El primer plato con el que yo me revelé fue el cebiche, en mi casa mi madre lo cocinaba ocho horas cubierto de limón porque esos eran los cánones de la época y con poco ají porque no le gustaba. A mí de chiquito me gustaba el picante y el pescado crudo, por lo que modifiqué la receta de mi madre e hice un cebiche a mi gusto con bastante ají amarillo licuado. Hoy día es esta la receta tradicional del cebiche.
¿Cómo le prepararía un cebiche a nuestro presidente?
Le invitaría un cebiche, pero con productos de Bolivia. Somos países hermanos, las fronteras entre Perú y Bolivia son políticas, las fronteras ambientales y culturales son las mismas, somos un mismo pueblo, entonces es normal que la coincidencia de productos se dé todo el tiempo. Usar una receta propia del Perú con ingredientes de Bolivia es ser coherente con nuestro discurso.
Amor
Un chef que cocina y que habla de felicidad, sin duda ha conocido muchas veces el amor… ¿Ha tenido muchas mujeres en su vida?
Hasta que me casé con Astrid, algunas cuantas, pero digamos que una de las mayores fortunas en mi vida fue haberme cruzado en mi camino con mi esposa.
¿Usted le cocina a ella o ella le cocina a usted?
No nos cocinamos, porque como somos cocineros nos aburrimos.
¿Si tuviera que conquistar a una mujer, cómo llegaría a su corazón desde el estómago?
No hay nada más sensual que un hombre cocinándole a una mujer.
El hombre que aparenta ser fuerte, de trabajo duro y que cocina se vuelve un hombre que muestra su lado más sensible, eso lo torna particularmente atractivo.
El secreto es no tener miedo de cocinar algo que te recuerde a tu madre o a tu infancia, compartir parte de tus sentimientos más íntimos con esa persona amada y no caer en lo absurdo de buscar la receta de otro cocinero famoso y tratar de ser otro. La cocina es eso, un espacio para mostrar y poner en valor lo que uno lleva dentro
By Patrick Hieger
By now, Lima is considered to be one of the leading cities for Latin American cuisine, sporting a team of chefs and restaurants that have conquered lists like the World’s 50 Best and Latin America’s 50 Best restaurants. And while these temples of modern Peruvian cuisine do over an incredible new look into what the country has to offer, as well as what’s to come, it’s no secret that the best to be had in Lima is at street level. From ceviches to anticuchos, choclo con queso and a whole variety of drinks, the street food scene is legendary, and respected by the humblest of clients, on up to Peru’s best chefs. With such a diverse offering, choosing where to stop can be the most difficult part. So, we turned to three of Peru’s most noted culinary figures, a pair of chefs and a culinary journalist, to find out why street food is so important, and what we shouldn’t be missing.
Even with his more than forty restaurants worldwide, if you talk to Gastón Acurio, you’ll find that his heart remains in the streets. For Virgilio Martínez, street food remains as the path of discovery to what the people are eating. And for Spanish critic Ignacio Medina, who was so wooed by the foods and culture of Peru many years ago that he up and moved to Lima, Peruvian street food paints a picture of the real Peru. Below, find out what each thinks of the diverse offerings available not just in Lima, but throughout the country. And, find out what each eat when they’re not enjoying the world-class restaurants that Lima is famous for.
Gastón Acurio
Our street food is artisanal, which is to say it’s made by cooks right in front of you. It’s made to order, which is to say they make it on the spot, asking you how you like your anticucho or if you like your ceviche extra spicy, for example. It’s healthy, because it’s made with high quality, fresh ingredients. It’s unique, which is to say that it’s not something you’ll find elsewhere. Finally, it’s delicious.
1. Cebiche de caretilla, by day.
2. Anticuchos on street corners, by night.
3. Emolientes, all day.
4. Picarones, in the afternoon.
5. Tamales, on the weekends.
6. Choclo con queso, all day.
Ignacio Medina
Street food is an expression of the humblest cuisine dedicated to meeting one need, allowing everyday people to eat. It’s the first step on the way to becoming a restaurant. In Lima, it became of fundamental importance linked to the massive growth of a city that went from two to thirteen million inhabitants in just over twenty years. When this happened, during the 80’s and 90’s, street food was already part of culture, but it has reached heights unknown until now. Economic development has marked changes in what’s offered. In districts like Miraflores and San Isidro, street food is expressly prohibited under new regulations, with special exceptions like in Parque Kennedy, in Miraflores. In exchange, new spaces have appeared which open onto the street that solidify the traditional offerings, like sandwiches and anticuchos.
1. Picarones Don Pablo. Parque Kennedy. Miraflores
2. Anticucho Doña Pochita. Cuadra 23 de Ignacio Merino, Lince
3. Anticuchos Pascuala. Santa Rosa con Angamos, Surquillo.
4. El Chinito. Jirón Chancay 894, esquina con Zepita. Cercado de Lima.
5. Cebiche Andrea. Mercado de Magdalena, Magdalena del Mar
Virgilio Martínez
What makes street food special is that it’s part of our culture. Peruvians have always eaten food “on the go,” as part of work, and to not go hungry during certain hours of the day without having to interrupt your work day. With time, we’ve gotten more creative and the options have increased. Vendors have been adapting and creating what was missing. Warm drinks for breakfast, filling breads for lunch, sweets for the afternoon, and so on.
1. Choclo con queso. If you visit Huaraz, in Ancash, you can’t miss the whole corn in panca, from a huge pot of boiling water, accompanied by a thick chunk of local, salty Andean cheese.
2. Raspadillas, in Santa Catalina.
3. Anticuchos, on many streets in Lima.
4. Emoliente, a warm drink. We had some in front of the Cajamarca market, with a lot of ingredients: herbs, roots, seeds. Delicious!
5. Pan con Chicharrón, El Chinito
6. Ceviche, Surquillo
Gastón Acurio
Nuestra comida callejera es artesanal, es decir hecha por cocineros frente a ti. Es a la medida, es decir que la hacen en el momento preguntándote si el anticucho te gusta en que termino o si el cebiche lo prefieres picante por ejemplo. Es saludable, porque esta hecha con ingredientes todos frescos y de gran calidad, es única, es decir que no es algó que uno encuentre en otro lugar y por ultimo es deliciosa.
1. Cebiche de caretilla, de dia.
2. Anticuchos de esquinas, de noche.
3. Emolientes, todo el dia.
4. Picarones, por la tarde.
5. Tamales, fines de semana.
6. Choclo con queso, todo el día.
Ignacio Medina
La cocina de la calle es una expresión de las cocinas más humildes dedicada a cubrir una necesidad: dar de comer a las clases populares. Es el primer escalón del camino que lleva hacia los restaurantes. En Lima cobró una importancia fundamental vinculada al descomunal crecimiento de una ciudad que pasó de dos a trece millones de habitantes en poco más de veinte años. Cuando sucedió, en la década de los ochenta y los noventa, la comida de la calle era una fórmula implantada, pero alcanzó una extensión y unas dimensiones nunca conocidas hasta ahora. El desarrollo económico marta nuevos ritmos para estas propuestas. En distritos como Miraflores y san Isidro, la comida callejera está expresamente prohibida por lo nuevos reglamentos, con excepciones puntuales como la del Parque Kennedy, en Miraflores. A cambio aparecen locales abiertos a la calle en los que se concretan ofertas tradicionales, como el sanguche o el anticucho.
1. Picarones Don Pablo. Parque Kennedy. Miraflores
2. Anticucho Doña Pochita. Cuadra 23 de Ignacio Merino, Lince
3. Anticuchos Pascuala. Santa Rosa con Angamos, Surquillo.
4. El Chinito. Jirón Chancay 894, esquina con Zepita. Cercado de Lima.
5. Cebiche Andrea. Mercado de Magdalena, Magdalena del Mar
Virgilio Martínez
La hace especial es hecho de que es parte de nuestra cultura. Desde siempre los peruanos hemos comido “al paso”, para acompañar las labores, y para no pasar hambre en determinadas horas sin la necesidad de interrumpir las jornadas de trabajo. Con el tiempo fuimos más creativos, y se ampliaron las opciones. Y se fueron adaptando a lo que hacía falta. Bebidas calientes para desayunos, panes contundentes para almuerzos, dulces para las tardes, etc.
1. Choclo con queso. Si visitas Huaraz, en Ancash, no puedes perderte el choclo entero en panca, de una olla enorme de agua hirviendo, acompañado de una tajada gruesa de queso local andino, muy salado.
2. Raspadillas, en Santa Catalina.
3. Anticuchos, en muchas calles de Lima
4. Emoliente, bebida caliente. La probamos frente al mercado de Cajamarca, con demasiados ingredientes; hierbas, raíces, semillas. Buenazo!
5. Pan con Chicharrón, El Chinito
6. Ceviche, Surquillo
Ocurrió en un viaje a Huaraz, cuando sus hijas eran chicas. Hasta ese momento Gastón Acurio solo había servido comida francesa en la mesa de su restaurante miraflorino. Eran –nuevamente– los años 90 y en la cocina que comandaba junto a su esposa, Astrid, aún no había empezado la revolución. “Llevamos carne desde Lima para hacer una parrilla”, cuenta el cocinero sobre aquel paseo familiar. “Nos cruzamos con unos niños que vendían papas nativas, ollucos, ocas. Cosas que nunca habíamos visto. Les propusimos un intercambio. Ellos nos daban sus papas, nosotros nuestra carne. Fue el comienzo”.
El Perú era una enorme despensa; había que volver a descubrirla. ¿Por qué habíamos vivido tantos años ajenos a nuestras raíces, favoreciendo los productos que venían de fuera y negando los propios? A través de la gastronomía, Gastón Acurio ayudaría a devolvernos el orgullo perdido y nos invitaría a festejar nuestra diversidad como nunca antes. Quizá la olla sea el mejor símil de aquello que somos: una mezcla de todas las sangres y todas las razas. La fusión más rica que existe.
“Cuando yo era niño, Lima era una ciudad muy dura en términos de racismo. Había un gran choque cultural entre el mundo andino y el mundo costeño”, sostiene el cocinero, hijo de un cusqueño y una trujillana. “La de mis padres era como muchas otras historias: la de la unión entre una señora de origen chino con un señor de origen italiano; o la de una de origen amazónico con uno de origen arequipeño”, continúa. Gastón nació y creció en Lima, en uno de los distritos más acomodados de la capital. Su infancia la vivió en una época en la que todas las señales (“en la calle o en la televisión”) indicaban que ese origen debía de ocultarse. “En esa época la misión en la vida era blanquearse. A pesar de que en mi casa por las noches se comía mote o de postre había King-Kong”, recuerda. Afuera, sin embargo, mientras más europeo o más estadounidense parecieses –se pensaba–, mejor te iba a ir en la vida, más respetado ibas a ser. “Era traumático”, asegura Acurio. “Yo tuve la suerte de que me acoja la cocina”.
Como parte del proyecto ‘De inga y de mandinga’ Gastón Acurio se realizó una prueba genética para determinar cuál es su ascendencia. Los análisis, realizados en Laboratorios Biolinks por la doctora Ysabel Montoja, arrojan que Acurio tiene 34,2% de asiático; 57,5% de caucásico; 5,7% de andino y 2,6% de africano.
Los platos que componen el recetario nacional son, precisamente, fruto del mestizaje. “Un diálogo entre personas de orígenes diferentes, que tienen que ponerse de acuerdo en lo que van a comer cada día. Ahí es donde habitan ambas vertientes” añade. “Mira qué pasa cuando nos mezclamos: eso nos enseñaba la cocina todo el tiempo. ¿Qué faltaba? Celebrarlo. Los cocineros de mi generación tuvimos la suerte de llegar en un momento en el que las condiciones estaban dadas para reivindicar nuestra propia identidad, conscientes de que eso nos unía a todos”.
El mundo se enamoró de la comida peruana porque es mestiza. El resto ya es historia.

El Anticucho es un platillo a base de delgados filetes de corazón, cocidos generalmente en brochetas y al carbón con ayuda de aceite y vinagre, para luego servirse caliente acompañado principalmente de papas y salsa picante o llajua de maní. Es también conocido por ser uno de los principales manjares nocturnos en innumerables partes de Bolivia, donde las vendedoras (conocidas con afecto como «anticucheras»), fáciles de hallar en paseos, calles y bulevares, tienen un peculiar ritual para atraer a sus clientes y comensales que consiste en crear espectaculares flamas de fuego que desprenden el irresistible aroma del platillo.
Pese a que el Anticucho adquiere su nombre del quechua («Anti k’uchu», «anti» = Andes, «K’uchu» = Corte/»Uchu» = Mezcla), se comenta que su creación se la atribuye a los árabes, quienes esparcieron tanto ésta como otras recetas por Europa, principalmente en España, pues fue ahí donde se asentaron durante la Conquista Árabe-Musulmana, razón por la que existen algunas similitudes entre dichas culturas. Los españoles, a su vez, incorporaron el hábito de este gustoso platillo en nuestro continente cuando les tocó ser conquistadores. Existen otras referencias que indican que el Anticucho ya existía en la región andina aun cuando los españoles llegaron para conquistar, así como se presume que los esclavos africanos practicaban la receta por costumbre propia.
Un aspecto en el que todas las hipótesis convergen, es en que la receta era muy diferente durante los primeros años de la Colonia Española. Esto se debe a que, para los conquistadores y miembros de clases dominantes, alimentarse con las vísceras no parecía ser algo digno, por lo que preferían dárselas a esclavos o ponerlas como alimento de fácil acceso para las clases menos pudientes. Aun así, con los años, ésta visión de separar los alimentos según la clase fue desvaneciéndose, y empezó a crearse una práctica gastronómica muy común.
Actualmente, existen aun otras formas de preparación según el país, por ejemplo, en Chile, el Anticucho podría considerarse como un acompañamiento, y puede incluir verduras, chorizo, champiñones y pan, su consumo alcanza un punto álgido de popularidad durante las fiestas patrias propias del país; en Perú, el Anticucho se sirve en pancas acompañado con choclo, cebollas, ají y papas.
En Bolivia, el Anticucho es un por lo general aperitivo de paseo, disponible cualquier día, o mejor dicho cualquier noche. Aunque bien puede prepararse en el hogar, con la facilidad de saciarse a gusto y acompañarlo con extras, el platillo popularmente servido en las noches es siempre una tentación única para todo viandante, hasta que sucumbe ante los gustosos filetes con papas estacados a la parrilla y exóticamente embadurnados con llajua de maní o ají amarillo.
http://www.cocina-boliviana.com/noticias/42_tradicion-y-gusto-del-anticucho

En conmemoración por el 193 aniversario del Perú, hoy el restaurante «Y se llama Perú», organizador del 17 festival gastronómico de este país, enseña a preparar el delicioso «juane», un plato típico de la selva de esta nación.
Variedad de opciones. Magnolia Nolivos, chef y propietaria del restaurante, explicó que la gastronomía del Perú está divida en la comida de la costa, que se caracteriza por los platos marinos como el ceviche, paella, chicharrones de calamar y los cocteles de camarones; mientras que en la sierra se puede degustar la causa limeña, papas a la huancaina y la papalisa; pero la comida de la selva está representada por el famoso juane, el plato de la novela «Al fondo hay sitio», dijo.
Características. Entre las características de esta delicia, Nolivos indicó que lleva un relleno de gallina y arroz envuelto en una hoja de bijao (plátano) y se cocina al vapor. Asimismo resaltó que siempre se debe cocinar con presas de gallina.
Presentación Si bien la receta es un poco extensa, lo ideal es tener paciencia para poder hacer un plato perfecto. En cuanto a la presentación, el relleno va en dos hojas de plátano que se ponen en forma de cruz y se amarran con una soga delgada para luego ponerlo a hervir y servirlo en un plato acompañado con salsa criolla. Se puede acompañar con la bebida típica de la selva llamada siete hierbas, aseguró la experta.
Festival gastronómico. Por otro lado, el festival gastronómico del Perú se realizará del 25 al 28 de julio en el restaurante «Y se llama Perú», ubicado en la avenida Bush, 1 cuadra entes de llegar al cuarto anillo a mano izquierda, diagonal al microhospital, Perpetuo Socorro.
Receta
Ingredientes
Para 6 personas
• 6 presas de gallina o pollo.
• 18 huevos.
• 14 aceitunas.
• 12 hojas de bijao (plátano).
• 1 kilo de arroz .
• 3 cucharaditas de palillo o colorante el que guste.
• 5 hojas de laurel .
• Dos cabezas de ajo grande.
• 1 cabeza de cebolla picada a cuadritos.
• Sal.
• Sazonador.
• Aceite .
• 1 soga delgada.
Preparación
• Sazonar bien la gallina y dejar reposar un par de horas. Cocinar una parte de los huevos, partirlos por la mitad y colocarlos junto a las aceitunas.
• En una olla calentar el aceite, freir todos los aderezos como el ajo y la cebolla cortados en cuadritos y agregar el palillo. Posteriormente, las presas de pollo y freir todo el preparado hasta que dore. Después de calentar, aumentar agua y dejar cocer hasta que se absorba, agregar el arroz y cocinar hasta que quede precocido; dejar enfriar y añadir el resto de los huevos batidos y mezclar.
• Colocar las hojas de plátano (lavadas previamente) en forma de cruz y con un cucharón o cuchara poner la preparación con la presa de pollo y la rodaja de huevo y aceituna al centro. Amarrar herméticamente con una cuerda de aproximadamente 60 cm y llevar el juane a hervir en una olla por 20 o 30 minutos.

http://www.elsol.com.bo/index.php?c=Plato-Fuerte&cat=379&pla=1
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A escoger. El Buen Gusto, Nikkei, Sake Toscano y Tanta abren sus cartas para celebrar la independencia de ese país
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![]() Cristian Massud Lozada – cmassud@eldeber.com.bo Es una ocasión perfecta para que se deje tentar por las delicias peruanas que se preparan en cuatro lugares de Santa Cruz. ¿Por qué? Porque el 28 de julio se celebran 192 años de la independencia del vecino país. LA RUTA DEL SABOR NIKKEI. Lunes a miércoles: 10:00 a 23:00 / Jueves a sábado: 10:00 a 0:00. Barrio Guapay, calle Leonardo Nava Nº 1. Telf.: 342-3753. TANTA. Lunes a domingo: 12:00 a 0:00. Monseñor Santistevan, esq. Andrés Manso. Telf.: 337-1240. SAKE TOSCANO. Lunes a domingo: 19:00 a 1:00. Calle La Riva Nº 55. Telf.: 335-6977. EL BUEN GUSTO. Lunes a sábados: 9:00 a 21:00 / Domingo: 9:00 a 19:00. Equip., comercial El Chuubi. Telf.: 333-8553. |
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Durante décadas, los aguacates fueron etiquetados como un alimento graso que debía evitarse. Sin embargo, la mayor parte de la grasa en un aguacate es monoinsaturada, protege contra enfermedades del corazón y ciertos tipos de cáncer. La grasa monoinsaturada en realidad reduce el colesterol. Afortunadamente, vamos a volver a la ingesta tradicional de grasas saludables en nuestra dieta. Con este entendimiento, la popularidad de los aguacates ha crecido. De hecho, los aguacates son un alimento perfecto equilibrado nutricionalmente. Contienen casi todos los nutrientes esenciales que nuestro cuerpo no puede producir por sí mismo. Lo que es aún más fascinante, los aguacates contienen una increíble cantidad de antioxidantes que pueden revertir el envejecimiento.
Los aguacates contienen esteroles vegetales, como el beta-sitosterol, que tienen propiedades antiestrogénicas. Ellos son capaces de bloquear los receptores de estrógeno en nuestras células y reducir las tasas de absorción. Por lo tanto aumento de los niveles de progesterona en las mujeres y los niveles de testosterona en los hombres.
La mayoría de las personas no saben que los aguacates tienen potentes propiedades anti-envejecimiento contenidos tanto en la carne, como en el aceite.. Los científicos han descubierto recientemente que los aguacates poseen potentes propiedades anti-envejecimiento que protegen contra los radicales libres. Los aguacates son capaces de penetrar profundamente en el interior de nuestras estructuras celulares, hasta la mitocondria y activar su producción de energía, permitiendo que las células funcionen correctamente, incluso mientras eran constantemente atacadas por los radicales libres. La mitocondria juega un papel muy importante en la lucha contra los radicales libres. Las mitocondrias son los componentes centrales de nuestras células, y producen la mayoría de los nutrientes. Por desgracia, tienen un lado oscuro – que generan productos químicos inestables que causan daño, tanto a la propia mitocondria, como a otros componentes celulares.. Este daño afecta directamente el envejecimiento y por lo tanto, ha sido objetivo de muchos científicos encontrar remedios para revertir este daño.
Lo han encontrado en el aceite de aguacate! Este nuevo descubrimiento puede revolucionar realmente nuestro punto de vista de los aguacates. El autor del estudio, Dr. Christian Cortez-Rojo, señaló que ” el aceite de aguacate provoca la respiración acelerada en la mitocondria, lo que indica que el uso de los nutrientes para la producción de energía para las funciones celulares sigue siendo eficaz incluso en las células atacadas por radicales libres y que las mitocondrias pueden producir pequeñas cantidades de radicales libres dañinos “.
Otros beneficios saludables de aguacates
Los aguacates son una gran fuente de grasa saludable, lo que les falta a muchas personas hoy en día. Contienen alrededor de 20 nutrientes esenciales que incluyen:
Fibra
Potasio (más de dos veces la cantidad encontrada en un plátano)
La vitamina E
Vitaminas del grupo B
El ácido fólico
Calcio
Magnesio
Sodio
Hierro
Boro
Además, los aguacates aumentan la capacidad del cuerpo para absorber los nutrientes solubles en grasa de otras frutas y verduras, como el alfa y beta-caroteno y luteína. Los aguacates poseen propiedades antibacterianas y antifúngicas, que ayudan a tener un sistema inmune sano. Los aguacates son una maravillosa fuente de la lecitina de aminoácidos, lo que evita la sobrecarga del hígado, ayudan a equilibrar el peso, y aumentan las funciones cerebrales.
Beneficios del aceite de aguacate para la piel
Reduce las manchas de envejecimiento.El aceite de aguacate contiene sitosterolin que suaviza la piel y reduce las manchas de envejecimiento.
Rejuvenece la piel.El aceite de aguacate es rico en vitaminas A, varias vitaminas B, incluyendo B1 y B2, vitamina D y E, así como el beta-caroteno, potasio, leticina.
Aumenta el colágeno.El aceite de aguacate aumenta la producción de colágeno y ayuda a prevenir el envejecimiento.
No pase por alto los aguacates; que podría ser que la comida más perfecta en la tierra.
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