Un regalo para el Día del Niño en Bolivia
Omelete y Arroz
Evasion et plaisirs gourmands
Alpiste: esta semilla, ha ganado popularidad en los últimos tiempos. De acuerdo a su contenido enzimático, se conocen varias de sus propiedades medicinales, dentro de las cuales se pueden mencionar la reducción de triglicéridos.
Ruda: la ruda contiene diversos principios activos que mejoran el perfil lipídico, gracias a la reducción de la síntesis de triglicéridos endógenos. Incluso existen datos científicos que avalan dichos beneficios.
Cardo mariano: es una planta con un alto poder antioxidante, que contiene diversos compuestos que ayudan además a evitar la absorción de las grasas de las comidas. El cardo mariano es de mucha utilidad para las dislipemias de origen endógenas, en las cuales es el propio cuerpo el que fabrica un exceso de triglicéridos y colesterol.
Estas 3 plantas consumidas en forma de infusión, té o leche (en el caso de la leche de alpiste), pueden ser remedios naturales que te ayuden a reducir un factor cardiovascular tan importante como es la hipertrigliceridemia.
A celebrar el día del Niño con mashmelos

Ingredientes:
Preparación:
Cocinar en una cacerola la glucosa, la sal, el azúcar y la mitad del agua a fuego bajo, hasta que alcance una temperatura de 120° C. Por otro lado, hidratar la gelatina sin sabor con la otra mitad de agua fría.
Batiendo a velocidad baja, incorporar de a poco el almíbar caliente a la gelatina; luego batir a velocidad fuerte durante 15 minutos o hasta que se triplique el volumen de la preparación.
Agregar la esencia de vainilla y el colorante. Mezclar. Extender la mezcla sobre una placa tapizada con papel aluminio untado con aceite común (neutro), o rocío vegetal y espolvoreado con azúcar impalpable.
Dejar en la heladera al menos 1 hora. Cortar a gusto espolvorear con azúcar impalpable. Para una mejor conservación guardarlos en frascos de vidrio tapado.
Helado de frutas para agasajar a su niño en su día.
Si te encanta el ají, no te pierdas esta receta fácil y rápida, para darle ese toque picante a tus recetas.
Ingredientes:
* 2 ajíes rojos
* 1 tomate de árbol
* 1 tapa de limón
* 2 ajos pelados
* Perejil cortado
* 1 pizca de sal
Preparación:
1.- En una olla pequeña poner media taza de agua junto con los ajíes y el tomate de árbol. Dejar hervir.
2.- Cuando ya este hirviendo apagar y dejar reposar por 5 minutos.
3.- Poner el tomate, los ajíes y el agua en la licuadora.
4.- Agregar los ajos pelados, la sal y el jugo de la media tapa de limón.
5.- Licuar bien hasta que todo este bien liquido.
6.- Poner en un frasco de preferencia de vidrio y agregar el perejil.
Listo!!! Ya tienes una deliciosa salsa de ají para acompañar con tus comidas.
NOTA: Si quieres que el ají te dure por más tiempo, cuando lo utilices, no metas en el frasco una cuchara de metal, de preferencia que sea de palo o plástico.
https://ivonnenaranjo.wordpress.com/2015/01/28/aji-de-tomate-de-arbol/#respond
La llajwa tradicionalmente se prepara con quirquiña o con huacataya. Estas dos le dan su especial sabor a la clásica llajwa boliviana, la salsa picante con la que se acompañan todo tipo de comidas.
No hay mesa donde se esté celebrando algún acontecimiento, o simplemente se haya reunido la familia, donde falte una buena llajwita para acompañar algún plato especial.
Es delicioso comerse unos chorizos a la parrila con pan y su buena llajwa, el choripan. O, en general cualquier carne, digamos un lapi, un queperi, una buena punta de ese o un bife de chorizo.
Y si se trata de platos más cotidianos, un plato paceño no es tal si no lo sirves con su llajwa al lado.
Pero además de preparar la llajwa con quirquiña o con la huacataya, también se puede experimentar otros tipos de llajwa donde se emplean otras hierbas aromáticas. Este es el caso del cilantro, o culantro o también llamado perejil chino.
Para aquellos que quieren un sabor diferente, bien pueden probar sustituyendo las clásicas quirquiña o huacataya por cilantro. Un toque especial de sabor, que para los puristas de las llajwas puede no ser de su elección. Sin embargo, no dejes de probarte una llajhua con esta interesante variación.
La preparación es similar a la de cualquier llajwa, pero usando el cilantro.
1 locoto, de preferencia de pepas negras (más picante)
1 tomate bien maduro.
1 rama pequeña de cilantro
sal al gusto
Se muelen todos los ingredientes y se sirve. Y a disfrutar…
Michelangelo Cestari y Kamilla Seidler, chefs del restaurante Gustu, en La Paz, Bolivia.Los caballos no aguantaban. Algunos directamente morían por falta de oxígeno. Porque transportar plata por senderos de alturas escalofriantes tampoco es tarea que soporte todo animal. Sin embargo las llamas sí. Así que a ellas recurrieron los conquistadores españoles para trasladar su botín de las minas bolivianas de Potosí a La Paz. Y de ellas también tira el restaurante Gustu, siglos después y con objetivos distintos. Riqueza, sí, pero del paladar. El centro abierto por el cofundador de Noma Claus Meyer en La Paz hace nueve meses respeta la regla del kilómetro 0 a rajatabla: solo productos bolivianos crecidos a su alrededor. Como, precisamente, las llamas.
Su carne y su leche, en concreto, son algunas de las especialidades que sirven a 3.700 metros de altura la danesa Kamilla Seidler y el venezolano Michelangelo Cestari, los dos jóvenes chefs que Meyer puso al frente de su última perla. Con un objetivo: cocina creativa a partir de lo boliviano de toda la vida. Aunque la recién terminada XII edición del congreso gastronómicoMadrid Fusión ha dejado claro que la misión de Gustu tiene aliados por todo el eje andino. “Nos separan fronteras políticas, pero tenemos la misma tierra, el mismo lenguaje, los mismos pensamientos”, aclara Virgilio Martínez, dueño y cocinero de Central, en Lima, el 4º mejor restaurante de América Latina según la última lista de la revista Restaurant.
Ninguno de los cocineros, para empezar, supera los 36 años. Todos usan únicamente lo que produce su tierra y mantienen estrechas relaciones con pequeñas comunidades recolectoras y productores autóctonos. Hasta trabajan con biólogos y antropólogos. El reto es llevar a la mesa el sabor del país. “Conocemos los animales que te vamos a dar. Quiero saber qué gente corta del suelo la comida que servimos”, añade Rodolfo Guzmán, 36 años y los últimos siete al frente de Boragó, en Santiago de Chile (octavo en la lista de Restaurant).
Así, ante el cliente de Central pueden aparecer papas liofilizadas recogidas a 4.800 metros en Perú. Y en Boragó se sirve un plato que sigue durante un año la evolución del árbol chileno peumo. Son muchas, al fin y al cabo, las historias que narran las exquisiteces de estos restaurantes. Hay productos que proceden de la selva fría chilena, un “parque jurásico donde hay frutos que desaparecen y vuelven al cabo de cinco años”, destaca Guzmán. Y Martínez viaja dos veces al mes a los Andes para volver “cargado” de nuevos hechizos para los paladares ajenos.
Con esta receta, y unos menús que oscilan entre los 50 y los 130 dólares (37 y 100 euros), han acabado por cocinar un éxito mundial. De momento, cuentan con reservas para más de un mes y mezclan público nacional y extranjero. En Gustu, por ejemplo, lo boliviano gana en los fogones y en sala: el 65% de los clientes es autóctono, prometen Seidler y Cestari. Guzmán, en cambio, sigue teniendo más dificultades para convencer a los chilenos: su público, por ahora, es al 75% foráneo.
En el fondo, con los problemas el dueño de Boragó se ha peleado siempre. Se dedicó a la cocina tras un accidente que truncó su carrera como deportista de esquí acuático. Cuenta que estuvo a punto de cerrar su restaurante cuatro veces y que, al menos al principio, en Chile se encontró con resistencia y escepticismo. Otro tanto les ocurrió a los cocineros de Gustu. Aunque ellos mismos lo entienden. “La gente podía pensar: ‘¿Quién eres tú? ¿Por qué vienes de Dinamarca a cocinar platos bolivianos?”, afirma Seidler.
Por lo visto, han conseguido ganarse la confianza de la crítica –Food & Winese preguntaba hace poco si se trata del «mejor restaurante nuevo del mundo»- y del respetable. Tal vez sea porque sus cervezas artesanales las trae una señora de un establecimiento a 20 metros del restaurante. Tal vez porque a Cestari le fascina tanto la gastronomía que lleva tatuadas en su cuerpo las recetas de la crème brûlée y de los macarons de chocolate. O tal vez por la miríada de proyectos que rodea Gustu: un festival gastronómico, un movimiento que pone en contacto ONG, productores, cocineros y demás actores culinarios, varias escuelas para futuros chefs y un laboratorio de alimentos bolivianos. “Pensamos que podemos cambiar el mundo a través de la comida”, reza un ambicioso lema en la web de Gustu.
Guzmán formula un concepto parecido, aunque de forma más poética: “El restaurante es un soporte. Es importante que se entienda el valor de la comida”. El chileno se dice convencido de que su establecimiento ha generado “un cambio importante”. Más en general, todos creen que el gran momento de la gastronomía sudamericana está llegando. Según Martínez, “América Latina tiene mucho que ofrecer. Tenemos productos únicos y muy diversos”. De las llamas a las papas liofilizadas, es sin duda cocina de altura. Literal.
http://elpais.com/m/cultura/2014/02/07/actualidad/1391799441_633151.html?rel=rosEP
TOMMASO KOCH Madrid
COLUMNA:Por José Graziano da Silva *

José Graziano da Silva/Crédito FAO
ROMA, may 2015 (IPS) – En el último medio siglo, los estilos de vida cambiaron radicalmente. La esperanza de vida aumentó casi por doquier, pero vino acompañada de un incremento de las llamadas enfermedades no transmisibles (como las cardiovasculares, las respiratorias, el cáncer o la diabetes), que cada vez provocan más muertes en todo el mundo.
Mi distinguida colega, Margaret Chan, directora general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha calificado el incremento mundial de las enfermedades no transmisibles (ENT) como “una catástrofe a cámara lenta”.
Si estas enfermedades fueron consideradas en su día el azote de los países desarrollados, esto ha dejado de ser cierto; ahora afectan de manera desproporcionada a los países de bajos y medianos ingresos, donde se producen casi tres cuartas partes de las muertes relacionadas con estas enfermedades, 28 millones al año.
Gran parte del aumento de las ENT se puede atribuir a las dietas poco saludables. La OMS estima que 2,7 millones de muertes al año obedecen a dietas bajas en frutas y hortalizas.
A nivel mundial se estima que las dietas no saludables provocan aproximadamente 19 por ciento de los cánceres gastrointestinales, 31 por ciento de las enfermedades isquémicas del corazón, y 11 por ciento de los accidentes cerebrovasculares, haciendo de las ENT relacionadas con la dieta una de las principales causas evitables de mortalidad en todo el mundo.
En otras palabras, nuestra dieta determina nuestra salud.
Y así como la mala alimentación puede causar enfermedades, las dietas saludables pueden contribuir a una buena salud.
Pero, ¿en qué consiste exactamente una dieta saludable? Se trata de una pregunta difícil. En general, una dieta saludable debe proporcionar los nutrientes adecuados en cantidades adecuadas y con suficiente variedad, limitando la ingesta de azúcares libres a menos de 10 por ciento de las necesidades energéticas totales, y manteniendo la ingesta de sal por debajo de cinco gramos al día.
Sin embargo, no existe una única dieta saludable. Una dieta saludable debe ser asequible, debe basarse en alimentos disponibles a nivel local, y debe satisfacer las preferencias culturales.
Durante más de 20 años la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha trabajado, junto con la OMS, con los gobiernos en las directrices dietéticas nacionales basadas en los alimentos: consejos breves y con base científica sobre alimentación saludable, en consonancia con los valores, costumbres y tradiciones locales.
Las comidas saludables no siempre saben igual o tienen el mismo aspecto. Tomemos, por ejemplo, las dietas mediterránea y japonesa: son muy saludables y completamente diferentes.
La dieta mediterránea se basa en el consumo de legumbres, cereales, frutas y hortalizas, aceite de oliva, pescado, y el consumo moderado de productos lácteos (sobre todo queso y yogur). Hace hincapié en alimentos vegetales no elaborados, como frutas y hortalizas, además del consumo de legumbres, frutos secos, cereales y otras semillas; el aceite de oliva es la principal fuente de grasa, y se trata de grasa no saturada.
Por su parte, la cocina japonesa se suele asociar al sushi (pescado crudo con arroz) y al sashimi (marisco crudo fresco). La dieta japonesa se basa, al menos, en siete ingredientes: pescado como fuente principal de proteínas; hortalizas como el rábano japonés y las algas marinas; arroz; soja (tofu, miso, salsa de soja), fideos, frutas, y té, preferiblemente verde.
Las dietas japonesa y mediterránea son ejemplos de dietas saludables. Emplean una amplia variedad de ingredientes; son ricas en alimentos vegetales como hortalizas y frutas, legumbres y fibras, no incluyen mucha carne roja, y utilizan muchas hierbas y especias naturales para sazonar los alimentos en lugar de sal.
Ambas dietas están vinculadas a los pueblos y a las culturas, tanto como a su entorno natural. Por ello, no es ninguna sorpresa que las dos hayan sido incluidas en la Lista Mundial del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, La Ciencia y la Cultura).
Los beneficios para la salud de las dietas japonesa y mediterránea son prometedores. Los japoneses disfrutan de una de las esperanzas de vida más longevas del mundo: 87 años para las mujeres y 80 años para los hombres. En los países mediterráneos, como Italia y España, las mujeres tienen una esperanza de vida de 85 años. En el caso de los hombres italianos se cifra en los 80 años, lo mismo que los varones japoneses.
Todos están por encima de la media de los países de altos ingresos: 82 años para las mujeres y 76 para los hombres.
La investigación médica también indica que la dieta japonesa conlleva la menor prevalencia del mundo de obesidad -solo 2,9 por ciento de las mujeres japonesas- y otras enfermedades crónicas como osteoporosis, enfermedades del corazón y algunos tipos de cáncer.
Por otro lado se sabe que, si se sigue la dieta mediterránea durante unos años, se reduce el riesgo de desarrollar enfermedades del corazón, cáncer, hipertensión, diabetes de tipo 2, las enfermedades de Parkinson y Alzheimer.
En definitiva, adoptar una dieta saludable no solo ayuda a vivir más tiempo, sino que también permite disfrutar de una mejor calidad de vida. Por el contrario, una dieta inadecuada provoca malnutrición y puede exponer a diversas enfermedades no transmisibles.
Una paradoja moderna es que muchos países –incluyendo aquellos en desarrollo– sufren por una parte de subalimentación y, por otra, de obesidad y de enfermedades no transmisibles.
Y aunque la principal preocupación de la FAO es erradicar el hambre en el mundo, no podemos separar la seguridad alimentaria de la nutrición. La FAO -junto con otros organismos de las Naciones Unidas- considera la seguridad alimentaria y nutricional como un derecho humano básico.
En todo caso, el coste de la malnutrición va más allá de la salud del individuo: afecta a la sociedad en su conjunto en términos de gasto sanitario público y pérdida de productividad y, por tanto, es un asunto que debe abordarse mediante una acción pública y coordinada.
La Segunda Conferencia Internacional sobre Nutrición (CIN2), celebrada en noviembre del año pasado y organizada conjuntamente por la FAO y la OMS, lanzó un mensaje claro en este sentido.
Los dos documentos finales de la CIN2, la Declaración de Roma sobre la Nutrición y el Marco de Acción, comprometen a los líderes mundiales a formular políticas nacionales encaminadas a erradicar la malnutrición y a lograr que haya dietas nutritivas al alcance de toda la población.
Un mensaje clave de la CIN2 es: los gobiernos tienen un papel fundamental que desempeñar en la creación de un entorno alimentario saludable que permita a las personas adoptar hábitos alimentarios sanos.
Sí, son los consumidores los que deciden qué comer, pero es responsabilidad del gobierno habilitar un entorno propicio que fomente y posibilite opciones saludables.
(*) José Graziano da Silva, director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO),
(FIN/IPS)
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———-Tanto las clases regulares de yoga como las de ejercicios de estiramiento alivian el dolor y mejoran la movilidad en las personas con problemas crónicos en la parte baja de la espalda, según indica una investigación estadounidense.El estudio, publicado en Archives of Internal Medicine, observó a más de 200 adultos con dolor en la parte baja de la espalda y halló que quienes practicaban ambos tipos de actividad informaban más mejoras en los síntomas después de tres meses que los pacientes que sólo recibían un libro con consejos sobre cómo prevenir y controlar el dolor. «Aquí hay una opción que vale la pena probar», dijo Karen Sherman, del Group Health Research Institute en Seattle, quien dirigió el estudio. El hallazgo de que el yoga y el estiramiento tengan efectos prácticamente iguales implica que probablemente es el estiramiento en el yoga -y no los componentes de la práctica ligados a la relajación o la respiración- lo que ayudó a mejorar los síntomas vinculados con el dolor y la funcionalidad, indicaron los expertos. Para el estudio, el equipo dividió a 228 adultos con dolor de espalda de larga data en tres grupos. Los pacientes de los primeros dos grupos asistieron a clases semanales de yoga o de estiramiento durante 12 semanas y se les pidió que practicaran por su cuenta entre clases, sobre todo focalizados en elongar y fortalecer la parte baja de la espalda y las piernas. Los pacientes del tercer grupo recibieron un libro con ejercicios relacionados al dolor de espalda y consejos de estilo de vida, además de información para manejar los ataques de dolor. Luego del programa de 12 semanas, las personas que habían asistido a las clases grupales presentaban resultados mucho menores en un cuestionario que midió cuánto el dolor interfería con sus actividades diarias. El cuestionario calificó el nivel de «discapacidad» diaria en una escala de cero a 23, donde 23 era la más severa. A las 12 semanas, los grupos que habían ejercitado habían pasado de una calificación inicial de 10 entre quienes hacían yoga o 9 en el grupo de estiramiento a entre 4 y 5 en ambos grupos. Las personas que recibieron el libro comenzaron con un registro promedio de 9 y a las 12 semanas habían bajado a alrededor de 7. El 60 por ciento de las personas del grupo que hizo yoga informó mejoras en el nivel de dolor, comparado con el 46 por ciento en la cohorte que realizó ejercicios de estiramiento y apenas el 16 por ciento de quienes sólo recibieron el libro. Tres meses después del final de las clases, las mejoras en los síntomas eran similares en las personas que habían hecho estiramiento o yoga, y eran mejores en el grupo sin ejercitar. «Sabemos desde hace tiempo (…) que el ejercicio es bueno para aliviar el dolor de espalda», dijo Timothy Carey, de la Universidad de Carolina del Norte, en Chapel Hill, que escribió un comentario publicado junto al estudio
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“Vamos a tener que renacionalizar y relocalizar todo el sistema productivo a medida que se demuestre que el alto precio del petróleo hace inviable seguir globalizando la economía (…) Eso significa que en las Navidades del 2010, amigo, ya no va usted a poder comer mangos (…) Yo de pequeño, en Navidad en Toronto, la única fruta que tenía era la compota de manzana en tarro de mi abuela.
A eso volvemos: a relocalizar y aproximar la producción al consumidor: EL MUNDO ENCOGERÁ. América no podrá permitirse importar como ahora 6.000 millones de dólares de comida china (…) No habrá más remedio. Lo exótico será de nuevo exótico… Y caro. Y lo local y artesano volverá a ser lo cotidiano… Como en nuestra infancia”
Jeff Rubin
¿Qué tiene que ver la globalización con la cocina alternativa? Pues mucho, porque dicen los expertos que en breve dejaremos de comer cerezas en navidad y volveremos a las conservas caseras de antañoporque la economía low cost y de consumo desenfrenado es insostenible, llegará a su fin y la globalización ciega pasará el relevo a la comunidad y la proximidad.
El teórico principal de esta corriente es el canadiense Jeff Rubin, economista, experto energético y autor de “Por qué el mundo está a punto de hacerse mucho más pequeño” para quien el origen de la crisis económica no han sido las llamadas “hipotecas basura” sino el agotamiento del petróleo y que augura unretorno al MUNDO LOCAL: alimentos cercanos que no hagan miles de km, la vuelta de los artesanos y la fabricación en la comarca, usar menos el coche, trabajar más cerca de casa y volver a hacer vida comunitaria.
Lo que está claro es que, sea por el ocaso del petróleo o no (estos autores no contemplan otras hipótesis energéticas como la energía libre), llevar una vida más sencilla y cercana a la naturaleza es una opción sana para todos que puede solucionar muchos de los males del mundo.
Y en la ilustración superior* se detallan 7 pasos para ser feliz en un mundo pequeño y local. Apostamos por ello:
1. Consumir productos de temporada. De este modo retomamos el contacto con las estaciones, cada una de las cuales nos premia con sabores y aromas varios
2. Descubrir las tiendas de barrio. Aunque ofrezcan precios algo más elevados que las grandes superficies, el trato familiar nos procura la sensación de pertenencia a la comunidad
3. Caminar más. Si nuestro trabajo está demasiado lejos para ir en bicicleta, como mínimo en el tiempo libre deríamos practicar el ejercicio más suave y saludable del mundo: caminar. Entre media hora y una hora diaria es una buena tónica
4. Trabar amistad con vecinos. Es muy agradable coincidir en la calle con personas con las que tenemos algo en común. Para ello, formar parte de algún club o asociación local sirve para estrechar lazos con personas cercanas
5. Conocer mejor nuestro entorno. Podemos pasar la vida en un sitio pero limitar los pasos a las mismas calles y lugares. Antes de salir a explorar el gran mundo, deberíamos conocer los secretos del pequeño mundo que nos rodea
6. Hacer fiestas en casa. Para no relacionar el hogar con la monotonía, invitar amigos a cenar u organizar veladas literarias es una manera de disfrutar de los placeres sencillos y a la vez sofisticados
7. Leer y escribir. Puesto que vivir en un mundo pequeño no implica ser estrecho de miras, un libro es la manera más cómoda y ecológica- y a menudo intensa- de viajar. Por el mismo motivo, al compartir nuestros pensamientos por escrito, por ejemplo a través de correo electrónico, ampliamos nuestro círculo social sin salir de casa.
Ilustración tomada de la revista Mundo Nuevo
VENTA ONLINE de “Por qué el mundo está a punto de hacerse mucho más pequeño”
http://www.lacocinaalternativa.com/2012/08/05/7-pasos-para-ser-feliz-en-un-mundo-pequeno-y-local/
Estas técnicas son el arte de decorar o embellecer alimentos y/o bebidas, utilizando elementos comestibles; desde la más sencilla presentación hasta complejas decoraciones llenas de belleza y las personas relacionadas al mundo de la gastronomía sabe que la apariencia de la comida es tan importante como su sabor por eso les comparto estas fotos, que estoy segura los llenaran de de emoción y alegría.
https://www.google.com/search?q=1-lexus-escultura-en-frutas-y-verduras&hl
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Ingredientes:
1 Kg de de Requesón sin Sal
4 Yemas de Huevo
4 Claras de Huevo a punto de Nieve
1 Taza Grande de Mantequilla sin Sal
2 Cucharadas de Harina
1/4 lb de Pasas de Uva Negra
1 Taza de Azúcar
Preparación:
Bata la mantequilla con el azúcar, añada las yemas una a una sin dejar de batir hasta formar una crema. Agregue requesón, harina, pasas de uva y mescle. Incorpore las claras a punto de nieve y mescle con movimientos envolventes. Vierta la masa en un molde enmantequillado y enharinado. Lleve al horno a 450º por 45 minutos. Luego, disminuya el calor a 250º y hornee por otros 15 minutos. Apague el horno y deje reposar el pie media hora más. Retire y desmolde cuando esté frío. Ponga azúcar molida en un tamiz y espolvoree encima del pie.
Cristina Olmos
Ingredientes 1 persona
250 gr. filete de cordero
7 und. aceitunas negras
30 mi. vino blanco
30 mi. crema de leche
25 mi. aceite de oliva
30 mi. Singani
1 cda. azúcar
1 cdta. sal gruesa de Uyuni
1 und. ramito de tomillo
40 gr. espinaca
7 und. dientes de ajo
1/4 und. cebolla
1 und. achojcha
1/2 und zanahoria
1 und. hoja de masa filo
4 und. pimienta blanca en grano papel aluminio sal y pimienta
PREPARACIÓN DEL FILETE DE CORDERO
Extraer a medias la grasa al filete. Salpimentar y sellar en una sartén con 10 ml. de aceite de oliva. Cortar dos tiras de la hoja de masa filo. Extender el resto, cubriéndola con las hojas de espinaca blanqueadas y la mitad de las aceitunas picadas.
Colocar el filete en el centro, cerrar formando un paquete y atar con las dos cintas de masa filo. Hornear durante 3 minutos a 150 °C, sacar y reservar.
PREPARACIÓN DE LA CREMA DE AJO
Saltear los recortes de cordero en una sartén con 10 ml. de aceite de oliva. Agregar 6 dientes de ajo enteros, zanahoria y cebolla picadas y flambear con 30 mi. de Singani. Adicionar el vino blanco, la crema de leche y reducir a la mitad. Colar. Apartar 1/3 de la preparación y unir al resto de las aceitunas negras picadas para utilizar en la decoración.
Colocar el ajo con cascara en un papel de aluminio. Agregar la sal gruesa, el azúcar, el tomillo, la pimienta blanca en grano y 5 mi. de aceite de oliva. Mezclar bien, cerrar en papillote y hornear durante 10 minutos a 180° C.
Cortar la achojcha en juliana y blanquear en agua con sal.
DECORACIÓN
Formar un círculo cerrado con la achojcha y verter dentro la crema. Colocar el filete en medio del círculo con el confitado de ajo encima. Decorar con la crema de ajo con aceitunas.
Arte de la gastronomía boliviana Gerard Germain
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Muy bueno!
Buen post! Te mando un abrazo grande desde argentina, siempre es un agrado leerte :)
Muy buen post! Me encanta siempre lo que subes. Un abrazo grande desde mi buenos aires querido!
Maravilloso! Me ha encantado tu post y por cierto, buen blog. Un abrazo fuerte desde argentina!
Cristina Gracias x responderle a Facundo la intención es apreciable ... En realidad en Aiquile se prepara la "leche de coco" es de origen vegetal, del coco, un tipo de palma que producen en Chuquisaca, en Tarabuco... Decía la leche de coco se prepara moliendo el coco en batan de piedra, hasta obtener una masa pastos y de allí obtener su "leche" (jugo del coco) y luego se hace hervir con canela y clavo de olor en agua. Se sirve caliente con pastel de queso. No contiene nada de origen animal y tampoco alcohol.
Si puedes darte una escapada por los valles tanto del sur de Cochabamba, norte de Chuquisaca y norte de Potosí encontraras exquisiteces muy peculiares y propias a ser descubiertas y degustadas que también aportan al patrimonio de la cocina boliviana.
Muchas gracias por tan valioso blog y aporte al mundo Cristina.
PD: Sabes donde se puede encontrar regaliz en Cochabamba?
Que hermoso blog!!! Gracias por todo la compilación y tu tiempo.🤗🤗🤗🤗
Estupendo trabajo!
Se ve increible. Lo voy a hacer
Gracias
Hola Cristina un gusto saludarte despues de mucho tiempo, yo sigo en la Cronica Gastronomica y ya van como siete mis libros sobre este tema apasionante
Que rico, me recuerda a las vendedoras de dulces en las calles en La Paz, todos hechos a mano como los quesitos,tablillas,pitu, los extranjeros de la Argentina como los Sugus,Marilu,etc.
Mi adorado papi me traía de Potosí y Sucre los dulces hechos en los conventos.
Gracias por la receta.
El choripán en Chile es otra cosa, que bueno aprender de otros países, gracias por compartir.
Excelente tip me funciono excelente mil gracias. Saludos.
Hola buenas tardes, muy interesantes sus aportaciones, quisiera ponerme en contacto con usted.
La Jabuticaba, en el Oriente Boliviano se la conoce como Guapurú. En Brasil, existe una ciudad denominada como Jabuticabal
Definitivamente con tus recetas me da hambre 😂