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Pachamanca

3 Mar

 

El 3 de marzo, día de la Cruz, se comía la huatía, hecha con carne de cordero, ocas, papas y camotes. “Y era tradición decir 1.000 veces Jesús contando maíz”, comenta sonriendo la costumbrista  Elizabeth de Col.

La Pachamanca, Huatia o Watia se la come generalmente de febrero a marzo, que es la época de cosecha. Es preparada en toda la región andina con algunas variantes. Es una Tradición comerla en las fechas mas importantes. En una próxima entrega les compartiré un hermoso relato sobre la Pachamanca de Jaime Ariansen, (Perú)  Director del Instituto de los Andes – Lima – Perú  Escritor – Historiador – Investigador.

La fuente de esta receta esta en el libro de Cocina Ecléctica, de Juana Manuela Gorriti (1818-1892). Les invito a visitar el link que aparece líneas abajo. Allí encontrarán las recetas para los platos más sabrosos que preparaban  nuestras abuelas y bisabuelas y que sólo evocarlas nos hace aguar la boca. Tendrán a la mano recetas bolivianas, peruanas, salteñas, bonaerenses, uruguayas, españolas, chilenas y de tantos otros países que las numerosas amigas de Juana Manuela le hicieron llegar. Gracias a todas ellas y a la minuciosa paciencia de la autora se ha podido preservar un patrimonio notable de otros tiempos:

http://www.bibliotecasvirtuales.com/biblioteca/librodecocina/RecetasdeJuanaManuelaGorriti/cocinaeclectica.asp

Les invito también a leer el libro de la antropóloga boliviana Beatriz Rossells Montalvo: La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana. LA PAZ-BOLIVIA: Instituto de Estudios Bolivianos, 2003, 446p. Allí encontrarán recopiladas las recetas de Juana Manuela y  siquiera otras 800 mas. Es el trabajo más vasto que se ha hecho acerca de la comida Boliviana. Llegue a conocer este libro gracias a mi amiga Pilar López, quien me lo compartió. Agradezco a Pilar por hacerme conocer esta formidable investigación sobre la comida boliviana que solo ahora cuando estoy de vuelta en Bolivia empiezo a descubrir

PACHAMANCA

Se prepara un cabrito de leche, pero ya en destete. Desollado, lavado y cortadas cabeza y patas, se le pone dos horas en un adobo de aceite, vinagre y especias, en una batea de madera, u otra vasija que no sea de metal, cuidando de revolverlo cada media hora para que se adobe por igual, debiendo hacer gran parte entre las especias de este adobo, el ají mirasol, y los cominos, para dar a la carne del cabrito más exquisito sabor.

Se preparan gruesas lonjas de queso fresco, y de queso añejo mantecoso de Tafí o de Huaraz; papas, batata, yucas, o mandiocas y choclos; todos estos frutos, enteros y con sus cáscaras. Se tienen, también prontas hojas de plátano, de las más grandes.

Dispuesto ya, todo esto, se cava, en un sitio seco, al aire libre, huerta o jardín, y mejor, aún, si es arenoso, un hoyo de medio metro de hondo y ancho suficiente para que las otras cosas que se asen no estorben a la pieza de carne, que debe cocerse extendida, y las papas, yucas, choclos y queso amontonados a un lado.

Hecho el hoyo se coloca dentro una gran cantidad de leña y se le cubre con piedras formando un horno y elevándole a la altura de un metro.

Antes de poner fuego a la leña se le acomodan encima de las piedras, envueltas en paquetes de dos en dos las hojas de plátano para que se soasen y pierdan su rigidez, y volviéndose flexibles, lo necesario para envolver en ellas las piezas que han de asarse.

Hecho esto se enciende la leña, cuya llama sube, abrasa toda la leña, que en brasas vivas y ceniza calientes, va cayendo sobre el fondo del hoyo y caldeando las piedras.

Téngase cuidado de retirar después de las primeras llamaradas, las hojas de plátano, que se habrán ya soasado, desenrólleselas, y envuélvase en ellas la pieza de cabrito y el queso; con una pala se retiran las piedras sobre los bordes del horno; acomódese en el fondo de éste, desembarazado para ello de las brasas y rescoldo, el cabrito y el queso, y se les añade, amontonándolas, las papas, yucas, batata y choclos. Échese sobre ellos, de nuevo, las brasas y rescoldo; añádasele la tierra extraída del hoyo y hasta las piedras, y cúbrase todavía con una tela fuerte de lana o lino.

después de cinco horas de cocción, la pachamanca está a punto.

Se aparta con mucho cuidado, la tela, las piedras, tierra, brasas y rescoldo; se extrae con esmero las piezas asadas; se las desembaraza de su envoltura de hojas de plátano y se sirven en grandes fuentes con salsas picantes.

Este asado indígena es esencialmente usado en meriendas campestres, bajo la fronda, sobre el césped, donde el blanco mantel, el dorado pan, las coloreadas salsas, y las garrafas de rica chicha, mezcladas a las polvorientas botellas de los venerandos añejos, hacen de esta confección culinaria nacional, un manjar exquisito. Como lo dice su nombre, pachamanca -Banquete de la Madre Tierra- es de orígen incásico, y estaba reservado a la mesa del soberano.

Cristina Román de Palma (Lima)

Bacalao a la vizcaína

20 Feb

bacalao-a-la-vizcaina

Receta de la cocinera Delfina

Se remoja bacalao en agua hirviendo, cambiando al día siguiente otra agua también hirviendo. Se fríe un pan partido en trozos en bastante manteca, cuando está tostado se le pone cebollas partidas en dos y se hace dorar lo mismo que los dientes de ajo. Se remoja bastante tomate en agua tibia y se les pone después sobre carbones encendidos hasta que tuesten un poco y luego se les pone a la manteca en que está el pan y se hace dorar; cuando ya está, se saca todo y se muele, desliéndose después en un poco de agua de aquella en la que estuvo el bacalao, haciéndola calentar; se cuela esta salsa y se la pone en una olla con el bacalao y se hace dar unos hervores cuidando que queden jugoso, se le añade petit pois y un poco de pimiento morrón picado y un poco de agua de los pimientos. Para mandar a la mesa se le adorna con tiras de pimiento.

La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana.

Beatriz Rossells Montalvo: LA PAZ-BOLIVIA: Instituto de Estudios Bolivianos, 2003, 446p.

Tripa de Gato

19 Feb

 

Hilos

 

 

La masa es de huevos con claras y yemas, harina de trigo buena y bien floreada, un poco de levadura y su sal, muy bien batido todo junto, la masa rala que pueda correr. Después de batirla ir friendo en manteca bien caliente, no tanto que se queme; el modo es el siguiente; se ha de agujerear la cascara de un huevo del tamaño que pueda salir un garbanzo grande, o algo mayor y en esta cascara se llena la masa y se hace chorrear en el sartén, girando la mano de modo que parezcan tripas amontonadas y fritas han de quedar huecas, se comen como buñuelos.

La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana.

Beatriz Rossells Montalvo: LA PAZ-BOLIVIA: Instituto de Estudios Bolivianos, 2003, 446p. Allí encontrarán recopiladas las recetas de Juana Manuela Gorriti y  siquiera otras 800 mas.

Gallinas con Arroz

19 Feb

Gallina con Arroz 

 

Se rellena una gallina gorda con el siguiente jigote: Se muele en máquina un poco de tocino, el hígado de la misma gallina y la mitad de un pan, se le añade tres huevos enteros, una cucharada de cebolla picada, pimienta en polvo, perejil y sal, se mezcla todo bien y se embute la gallina cosiéndola con una aguja, se la amarra en un lienzo, se echa a una olla de agua hirviendo con una cabeza de cebolla, seis clavos de olor, tres tomates partidos por la mitad, un pedazo de canela, una hoja de laurel, pimientas enteras y seis zanahorias, todo esto se deja hervir a fuego lento durante seis horas. Una hora antes de sacar del fuego se dora en manteca, una media libra de arroz bien escogido y lavado que luego se hace hervir en poca agua hasta que esté bien cocido, entonces se prepara una salsa con una cebolla partida a cuatro que se dora en manteca y el jugo de seis tomates, media taza de caldo que se añade con un poco de sal, cuando todo esto ha hervido se le añade el arroz; y se sirve junto con la gallina.

La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana.

Beatriz Rossells Montalvo:

LA PAZ-BOLIVIA:

Instituto de Estudios Bolivianos, 2003, 446p.

Allí encontrarán recopiladas las recetas de Juana Manuela Gorriti y  siquiera otras 800 mas.

SALUD Receta para personas convalecientes

19 Feb

sopa de gallo

(o para personas debilitadas)

Se toma un gallo muy viejo y se lo pela sin mojarlo, se lo destripa y sin quitarle la sangre se lo rellena haciendo un preparado con lo siguiente: se muele una libra de azúcar, una onza de canela, otra de clavo, un puñado de pepitas de sandía, otro de pepitas de melón, (las pepitas deben estar peladas), una raíz corta de escarsonera, dos narigadas de asta de ciervo y seis manzanas; con todo esto bien molido y mezclado se rellena el gallo, se dan unas puntadas a la abertura para evitar que se derrame el relleno y se lo pone en una olla grande y nueva bien tapada para que no se evapore el caldo. Se hace hervir hasta que escurra un almíbar que es la medicina. La olla debe estar en el fuego hasta que no escurra más el almíbar y esté bien cocido el gallo, después se saca el almíbar y se toma una cuchara por la mañana en ayunas y otra a las cinco de la tarde. A media hora de haber tomado esta medicina recién se puede almorzar o tomar agua u otro alimento. Este preparado conserva la salud y puede ser tomado por personas de diferente constitución y edad y un buen régimen de vida la prolonga hasta más de un siglo. Esta receta fué hallada entre los papeles del Dr. Jermes Sueco.

La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana.

Beatriz Rossells Montalvo:

LA PAZ-BOLIVIA:

Instituto de Estudios Bolivianos, 2003, 446p.

Allí encontrarán recopiladas las recetas de Juana Manuela Gorriti y  siquiera otras 800 mas.

Empanadas con Singani

18 Feb

empanadas

Masa.- A tres libras de harina se pone doce yemas de huevo bien batidas y uno entero, un vaso de levadura, vaso y medio de singani, un vaso de agua tibia salada y media libra de manteca, con esto se prepara la masa sobándola mucho.

Recado.- Se ahoga dos cucharadas de ají colorado bien molido, con un platillo de cebolla blanca y una cuchara de azúcar molida, en cuatro onzas de manteca, fuera del fuego se le añade dos libras de queso bien rallado y se arma las empanadas. Se hornean

La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana.

Beatriz Rossells Montalvo:

LA PAZ-BOLIVIA:

Instituto de Estudios Bolivianos, 2003, 446p.

Allí encontrarán recopiladas las recetas de Juana Manuela Gorriti y  siquiera otras 800 mas.

Jalea de Membrillo

18 Feb

Jalea de Membrillos 

(Receta de la Sra. Benedicta R. V. de Linares)

Para hacer jalea y dulce de membrillo en caja, se hace un día antes el almíbar de punto alto, de dos arrobas de azúcar y se la divide en dos porciones iguales. Se mondan cien membrillos, se los parte en el sentido del palito, se les saca las semillas con toda esa parte dura que las contienen, se los deposita en agua fría para que no se ennegrezcan. Mientras se hace esta operación, se hace hervir agua en una paila, se lava los membrillos en dos aguas y se los hace a cocer hasta que les entre una paja punzándolos, se les saca con un cucharón a una fuente, si no se ha podido hacer cocer todos los membrillos de un golpe, se echa los restantes a este mismo caldo. Todo este caldo se echa a una de las porciones de almíbar y además el jugo que se escurre de los membrillos que se los pone en un tocuyo nuevo y colgados, no se los aprieta a fin de que el jugo sea claro. Inmediatamente se los pone a hervir con más la goma de las pepitas, que no bien se quitan de los membrillos se lavan con agua fría y se hacen hervir en una buena porción de agua, se cuela y se hace dar punto junto con el caldo hasta que echando unas gotas de éste en el plato con agua fría queden como topacios, en el mismo plato se procura juntarlos con la punta de los dedos si se esparcen es que hay que darles más punto. Para que salga muy clara es preciso hacerlo en una paila de porcelana y no de cobre que le da mal color. En todo caso se hace el almíbar el día anterior y la preparación de los membrillos muy de mañana, cosa que desde el mediodía tome punto y se termine hasta las cuatro o cinco de la tarde, porque si se guarda el caldo a medio hervir comienza la fermentación y el resultado es malo. Este caldo se deja enfriar en moldes. Los membrillos bien escurridos se los raspa en una lata llena de agujeros y se los hace hervir con la otra porción de almíbar con unos palitos de canela y clavos de olor hasta que tome punto muy alto como para cajeta, también se echa a este dulce parte de la goma que hay que separar de ia que se echó al otro. Debe hacerse este dulce el mismo día por las razones expresadas, de ninguna manera se hace cocer los membrillos más de lo preciso, si no lo necesario para que les entre una paja, de lo contrario el dulce sale como mazamorra, guardando la regla indicada es graneteado y blanco. Es preciso pesar el membrillo por si pesa más que la arroba, se hace más almíbar de punto alto de tantas libras de azúcar cuantas más haya de membrillo y se aumenta agua caliente mientras esté hirviendo. El punto debe ser alto para evitar que la fruta hierva demasiado y pierda su aspereza que es tan agradable. La goma se le añade en espesa por esta misma razón se le pone un poco de agua.

La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana.

Beatriz Rossells Montalvo:

LA PAZ-BOLIVIA:

Instituto de Estudios Bolivianos, 2003, 446p.

Alfeñiques de Azúcar

17 Feb

 

Alfeniques

 

Se tomarán 6 libras de azúcar y se clarificarán, se hará dar punto alto, en cuyo estado se le exprimirá una lima dejando hervir un rato, al mismo tiempo se le echará un poco de anís y luego retirar del fuego. Deben tenerse dispuestas dos estacas con las cuales se enfriará el almíbar, elevándolo y batiéndolo hasta que esté a una temperatura que se pueda meter las manos, seguir batiendo y elevando hasta que se haya endurecido y puesto blanco, en cuyo estado y hallándose como melcocha se irá estirando a manera de soga delgada, y con toda rapidez se irán amarrando nuditos pequeños y cortados, los cuales se arroparán bien estando calientes para que resulten blandos y suaves. Los que se quisiesen duros y amelcochados se dejarán enfriar sin arroparlos.

La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana.

Beatriz Rossells Montalvo:

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Instituto de Estudios Bolivianos, 2003, 446p.

Dulces Secos

17 Feb

Frutos Secos

 

Los dulces secos son los que en adelante se irán refiriendo: Estos dulces se sirven en la tarde cuando se convidan helados. Se ponen en las palanganas o fuentes chacurruscados con diasitrones de sidras y fruta seca, que todo viene a ser diasitrones, porque la fruta seca son conservas de todas frutas. Las conservas las cubren con almíbar en punto y las secan. Estas al poner en las palanganas, se han de cuidar que los dulces delicados y synetosos se pongan encima de los demás, que llaman a ello pintar las fuentes.

Algunas personas mezclan estos dulces con bizcochuelos cubiertos que llaman diafanitos, rosquetes cubiertos, tortitas, etc, que está mal dicho porque mejor es que las tres cosas estén aparte revueltas entre ellas, como también los barquillos puestos en orden en cada fuente o palangana, que los blancos y colorados hermosean la mesa. También se da chocolate en tales funciones.

La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana.

Beatriz Rossells Montalvo:

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Instituto de Estudios Bolivianos, 2003, 446p.

Picarones

16 Feb

picarones 

Se hace hervir dos tazas de leche, con seis pedazos de azúcar, media cucharada de las de sopa, de manteca y un pedacito de sal, cuando está hirviendo se le pone harina de maíz blanco molida en piedra y cernida, se hace una masa regular, ni gruesa ni delgada meneando mucho para que no tenga grumos, se aproxima al fuego meneando siempre hasta que se desprenda de la olla, se vacía a una fuente y cuando está fría se le añade 24 huevos, mezclándolos con la mano uno por uno, la crema queda un poco gruesa y se la pasa por un tamiz a fin de que sea muy suave. Se echa esta crema con una cucharilla a la manteca bien caliente y se las va bañando con la misma manteca, cuando están dorados se los saca a una charola sin ponerlos uno encima de otro. En fríos se los echa al almíbar frío de regular punto y se les hace dar un hervor, se los toma al día siguiente. Para esta cantidad se hace almíbar de dos libras de azúcar.

La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana.

Beatriz Rossells Montalvo

LA PAZ-BOLIVIA: Instituto de Estudios Bolivianos, 2003, 446p.

Allí encontrarán recopiladas las recetas de Juana Manuela Gorriti y  siquiera otras 800 mas.

Membrillos Asados

13 Feb

Gollorias 

Se han de escoger los membrillos grandes, sanos y maduros, y se les ha de cortar un poquito el pezón para que forme asiento de modo que puedan tenerse derechos en el horno, y por la parte de arriba se le quita una coronilla muy pequeña, en ese lugar se le hace un agujero por donde se le saca todas las pepitas, debe quedar el membrillo por dentro muy limpio. Luego se lavan con vino y se les echa unas gotas de agua de azahar, henchirlos con azúcar molida y volverlos a tapar con la coronilla que se les sacó. Envolverlos en papel blanco descubierta la coronilla y ponerlos a asar en el horno; cuando estén ya asados los hallarán llenos de almíbar, este se vacía todo, se le pone más azúcar y un poco de agua y darles dos o tres hervores. Mondar los membrillos y volverlos a llenar de almíbar, del cual ha de quedar para poner después en el plato; a tiempo de comerlos han de estar calientes y se pondrán paraditos en el plato con el almíbar caliente.

También se asan de otra manera estos membrillos y quedan muy buenos. Se dispone como queda dicho, no tienen más diferencia que el azúcar molida ha de llevar canela, y al membrillo se le clava tres o cuatro clavos de comer, y en lugar de papel se le envuelve con masa de pan de toda harina, algo gruesita la masa, bien pegada al membrillo, lo que se conseguirá echándole con agua por encima (también llevan dentro agua de azahar).

 

Bien embarrados y la coronilla descubierta dejarlos cocerse en el horno hasta que la masa esté bien cocida, la cual se seca con cuidado, sin lastimar el membrillo, y se comen como los otros.

La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana.

Beatriz Rossells Montalvo:

LA PAZ-BOLIVIA:

Instituto de Estudios Bolivianos

Gollorias Chuquisaqueñas

12 Feb

 

Es un postre tradicional Chuquisaqueno y fue uno de los postres oficiales del Bicentenario

Ingredientes

  • 400 grms. de nueces criollas peladas
  • 1 kilo de azúcar
  • 1/2 de taza de canela molida
  • 1 lt. de agua

Preparacion

  1. – Remojar las nueces en agua la noche anterior y  limpiarlas bien.
  2. – Poner al fuego el azúcar, canela y agua.
  3. – Cuando la miel tiene punto alto (bola dura), agregar las nueces y revolver.
  4. – Vaciar inmediatamente sobre papel encerado; poner cucharadas formando conitos y dejarlos enfriar.

 

 

Tablillas de Leche con Canela

21 Ene

Estos confitados se hacen con harina de arroz que es el arroz molido y cernido

Para 20 tablillas necesitamos.

  • 3 litros de leche
  • 6 tazas de azúcar
  • 2 cucharas de harina de arroz
  • 1 cucharada de canela molida
  • 1/2cucharilla de bicarbonato
  • Preparación
  1. Hacemos hervir a fuego lento la leche con el azúcar y la harina de arroz, por unas 2 horas, hasta que tome punto espeso.
  2. Añadimos la canela y movemos con una cuchara de palo hasta que se forma una masa dura, la que extendemos sobre una tabla o mármol húmedo o levemente untado con manteca y cortamos en rectángulos o rombos con un cuchillo mojado en agua caliente.

 Cocina Tradicional Boliviana

Romero de Velasco, Emilia  –  Gutentag de Muzevich, Carola

Editorial Amigos del Libro   –   La Paz. Bolivia. 1988

Comida Boliviana del Siglo XIX

7 Ene

colonial

Una muestra de los gustos y preferencias que tenía la clase dirigente boliviana en el siglo XIX puede encontrarse en los pocos menús que han quedado de banquetes ofrecidos por presidentes de la república. Por cierto, los abundantes condumios presidenciales sólo estaban al alcance de las élites.

En el “banquete de obsequio en el Palacio nacional” ofrecido por los “agradecidos” ministros de Mariano Melgarejo en 1869, vemos un menú escrito en formato francés, pero finalmente se trata de comida criolla mestiza con influencia extranjera: Sopas: valenciana, fideos, verduras; Hors D’euvres (aperitivos): carnes frescas,  lengua a l’ecarlata, jamón con jalea, galatinas, sardinas, escabeche de bogas, pastel frío; Releves: bocaditos a la  reina, tomatadas de súchez, lomitos mechados, ají de bocadillos, ají de conejos, picana de ternero, guiso de pollos, chanchitos rellenos, enrollados de cordero, patos con aceitunas; Legumbres: zanahorias, arvejas, frijoles verdes; Asados: patos trufados, patos carneri. Intermedios: ponche a la romana, queso helado. Dessert: tres castillos grandes, tres helados, tres pasteles grandes en fuente, huevos chimbos, sopas borrachas, frutas de cartain, pastelitos surtidos, jaleas, crema inglesa, y frutas; Licores: bordeaux, sauterne, jerez, champagne, coñac y curazao.

Este menú, correspondiente a 1870, representa muy bien algunos productos y platos que luego se consolidaron como parte de la comida boliviana en el siglo XX, aunque se presentan con variantes, como los chanchitos rellenos, los corderos y patos, la picana de ternero. Están, además, las casi desaparecidas bogas y dos platos de ají medio olvidados, el ají de conejo y el de bocadillos.

El Manual de Cocina de Manuel Camilo Crespo (1860), republicado en 1987 por la reconocida investigadora Julia Elena Fortún, es el único recetario que brinda información abundante sobre la comida del siglo XIX, considerando que refleja la comida en una ciudad como La Paz y una familia criolla acomodada. Se trata de una cocina en transición, en la que ya no se encuentra el pesado recetario colonial con uso excesivo de especias; pero persisten varias recetas de origen español. Lo más interesante es el considerable número de recetas de platos de ají, por lo que se confirma la adopción de este tipo de alimentación en el menú criollo paceño. Están platillos como el fricasé de chancho, el tamal, el locro de pallares, el chuño atamalado, las achojchas rellenas. Se ve un consumo considerable de productos americanos como el zapallo, maíz, tomate, papa, camote, quinua, lacayote, achojcha, pallares y racacha. De la antigua cocina española todavía quedan los lampreados, costradas, tortas, torrejas, migas, pebres y una serie de postres de origen conventual.

Resulta de gran interés en el Manual… el uso de productos del departamento de La Paz, provenientes de la caza y la pesca como las pequeñas palomas o kukulis y principalmente los chchichchis, larvas de himenópteros anfibios de los ríos de altura, de gran valor nutritivo proteínico.

Lo que ofrece el recetario tiene mayor riqueza y variedad en productos animales y vegetales que los del siglo XXI en nuestro país. Se utiliza una variedad de carnes, junto a las buenas chuletas de ternera, aparecen el cordero, puerco o chancho, conejo, perdices sudadas, capones, patos rellenos, pavos, vizcachas, chorlitos, corvina, bogas, dorado, sábalo.

El Manual… nos recuerda el verdadero nombre de las ahora denominadas “salteñas”. Siempre fueron empanadas hasta la llegada de unas señoras argentinas que trastornaron la denominación.//  La Razón – Beatriz Rossells, antropóloga, autora de ‘Gastronomía en Potosí y Charcas’, siglos XVIII al XX.

http://reyquibolivia.blogspot.com/2011/07/bolivia-la-gastronomia-en-el-siglo-xix.html

Pastel de Choclo a la Sucrense

3 Ene

Esta receta la he tomado del libro de Cocina Ecléctica, de Juana Manuela Gorriti (1818-1892). Les invito a visitar el link que aparece líneas abajo. Allí encontrarán las recetas para los platos más sabrosos que preparaban  nuestras abuelas y bisabuelas y que sólo evocarlas nos hace aguar la boca. Tendrán a la mano recetas bolivianas, peruanas, bonaerenses, uruguayas, españolas, chilenas y de tantos otros países que las numerosas amigas de Juana Manuela le hicieron llegar. Gracias a todas ellas y a la minuciosa paciencia de la autora se ha podido preservar un patrimonio notable de otros tiempos:

http://www.bibliotecasvirtuales.com/biblioteca/librodecocina/RecetasdeJuanaManuelaGorriti/cocinaeclectica.asp

Les invito  a leer el libro de la antropóloga boliviana Beatriz Rossells Montalvo: La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana. LA PAZ-BOLIVIA: Instituto de Estudios Bolivianos, 2003, 446p.

Allí encontrarán recopiladas las recetas de Juana Manuela y  siquiera otras 700 mas. Es el trabajo más vasto de investigacion que se ha hecho acerca de la comida Boliviana.

Llegue a conocer este libro gracias a mi amiga Pilar López, quien me lo compartió. Agradezco a Pilar por hacerme conocer esta formidable investigación sobre la comida boliviana que solo ahora cuando estoy de vuelta en Bolivia empiezo a descubrir.

PASTEL DE CHOCLO A LA SUCRENSE

Rállase el choclo, y muélesele muy bien, en batán o mortero. Viértasele una taza de leche, revuélvase bien, y cuélese en una tela rala, exprimiéndolo con fuerza para extraer el jugo. Vuélvase el bagazo al mortero, y muélasele otra vez, echándole también una taza de leche, y cuélesele.
En este jugo de choclo, échese, cucharada a cucharada, harina de maíz blanca, o maizena, revolviendo, a medida que se echa la harina, y batiendo hasta que se haya espesado. Se le sazona con sal y un poco de azúcar, a lo más una cucharada o dos, para hacer resaltar el dulzor natural del choclo.
Se derrite un gran trozo de mantequilla, y se la mezcla a la masa, revolviéndola y batiéndola, hasta que la mantequilla se haya incorporado.
Si la masa ha espesado más de lo regular, añádasele un poco de leche y siempre revolviéndola, póngasela a cocer en un fuego moderado.
Pruébese con frecuencia, para, por el sabor, conocer cuando esté cocida ya a punto.
Entonces se la quita del fuego, se le añade mantequilla, se revuelve y se deja enfriar. Ya fría, se le mezclan cuatro yemas de huevo, y se revuelve aún para incorporarlas a la masa.
El fondo de una fuente de loza resistente al calor, se unta de mantequilla y se extiende una capa de la masa de choclo. Sobre ésta se acomoda un relleno; el que se quiera; ya sea de pichones despresados, puestos en adobo y estofados; o bien con un picadillo condimentado con especias, pasas de Málaga, almendras y aceitunas. Sobre el relleno, se acomodan con simetría, rebanadas de huevos duros y aceitunas. Se cubre el relleno con otra capa de masa de choclo y se la entra al horno.
Cuando la superficie del pastel haya tomado el color de un dorado subido, la cocción está hecha, y del horno debe ir a la mesa; pues mientras más caliente, este pastel es más exquisito.

Natalia R. de Dorado (Cochab)

Fricase de Monja

2 Ene

Gracias a las investigaciones del inmortal tradicionalista paceño Antonio Paredes Candia y a los minuciosos estudios de la antropóloga sucrense Julia Elena Fortún es posible conocer qué y cómo comían realistas y patriotas a lo largo de la Colonia y durante los duros años de la guerra de la independencia.

Fortún es una estudiosa singular, pionera en las investigaciones antropológicas en el país. Fue una mujer de vanguardia, graduada, y que se atrevió a rebuscar en las ruinas de Tiwanaku con un trabajo de campo y, después, durante décadas, revisar archivos coloniales.

Gracias a sus aportes se han rescatado partituras musicales y también el recetario de Manuel Camilo Crespo que hoy resumimos. De acuerdo con su prólogo, este libro pasó por varias manos hasta terminar en los arcones de la cocina de su abuela, en Sucre. Sin embargo, los datos del librito muestran que fue escrito en La Paz y que corresponde a las comidas que se preparaban en estas alturas.

Muchas recetas tienen nombres relacionados a personajes o quehaceres de la Iglesia Católica. Al parecer era en conventos y claustros donde la tristeza de la soledad se compensaba con las sopas suculentas y los platillos preparados con conejos, costillas de cerdo, criadillas de toro y ubres de vaca.

Fortún ha rescatado más de 100 recetas de caldos, platos y postres que consumían los protomártires paceños, sus esposas e hijos y también sus represores. Aquí les comparto una de ella

Fricasé de monja

“Las carnes de un chanchito asado el día anterior se pican menudamente con otro tanto de salchichas. Se dispone un ahogado lleno bien hecho como se tiene indicado en su lugar. Se le agradan rebanaditas de limón desagriado y se echan las carnes agregándole aceitunas despepitadas y partidas en cuatro, unas almendras y pasas de Corinto, y cuando está en punto se sirve con perejil picado. Si se quiere, se espesa con pan rallado y aun se adereza con leche en lugar de caldo. A falta de salchichas se puede hacer con chorizos bien cocidos, agregándole un poco de vinagre, y en este caso no se le echa leche. Es plato apetitoso y de fácil digestión.”

Manual de Cocina de Manuel Camilo Crespo, transcrito por  Julia Elena Fortún

Ranfañote de Antaño

13 Nov

El ranfañote es un dulce tradicional de la gastronomía del Perú,  limeño exactamente, conocido también como el dulce de antaño.  Por su fama en época de la colonia se extendió su consumo  hasta el  Alto Peru.

Ingredientes :

  • 600 g (1 lb 5 oz) de chancaca oscura partida a trozos chicos
  • 3 tazas de agua caliente
  • Una raja de cáscara de naranja
  • 4 palos de canela entera
  • 1 taza de nueces picadas
  • ½ taza de coquitos chilenos bien pelados y picados en cuadritos
  • ¼ de taza de oporto o cualquier otro vino dulce
  • 200 g de queso fresco cortado en cuadritos (que el queso tenga poca o casi nada de sal)
  • 1 taza de cuadritos de pan francés frío o tostado
  • 1 cucharada de mantequilla
  • ¼ de cucharadita de clavo de olor en polvo
  • Tostaditas chicas en forma triangular y hojas de menta para adornar a la hora de servir.

Preparación:

 

  1. Colocar la chancaca y el agua caliente, con la cáscara de naranja y la canela entera en una olla alta y poner a fuego medio-alto hasta que la chancaca se disuelva completamente. Bajar el fuego inmediatamente y dejar hervir a fuego lento hasta que comience a espesar. Retirar la cáscara de naranja y la canela. Agregar luego las nueces, los coquitos chilenos, el clavo de olor molido, el oporto, el queso fresco y la mantequilla, moviendo constantemente hasta que tome punto. El punto se conoce cuando al echar una gota de la miel a un platito con agua fría, la gota no se disuelve y mas bien con la punta del dedo se puede juntar para comenzar a hacer una bolita.
  2. Cuando está ya casi listo se agrega el pan tostado cortado también en cuadritos. Mover y mezclar todo bien. No dejar que se endurezca demasiado.
  3. Retirar del fuego y dejar que enfríe un poco antes de vaciar a una dulcera. Es bastante dulce de manera que se sirven porciones chicas en platos o dulceritas adornándolo con una tostadita parada hacia un costado y si se consigue, con hojitas de menta.

Receta de la Sra. Rosa Echecopar vda. de Diez Canseco

Mazamorra de Obispo

9 Nov

La investigadora Julia Elena Fortún rescató un manual elaborado en pleno siglo XIX que no sólo da recetas, sino consejos. También describe los productos agrarios y para qué sirven y como comían realistas y patriotas a lo largo de la Colonia

Gracias a sus aportes se han rescatado partituras musicales y también el recetario de Manuel Camilo Crespo. De acuerdo con su prólogo, este libro pasó por varias manos hasta terminar en los arcones de la cocina de su abuela, en Sucre

Muchas recetas tienen nombres relacionados a personajes o quehaceres de la Iglesia Católica.

Aquí compartimos una de las recetas rescatadas del recetario de Manuel Camilo Crespo.

Mazamorra de Obispo

“Se desgranan unos choclos de maíz blanco que sean tiernos y después de quitarles las colitas se ponen en leche, dejándoles empapar por una noche. Al día siguiente se muelen muy bien en un batán limpio; luego se pasa la masa por una coladera agregándole leche. Se pone en una olla vidriada con media botella de vino generoso, azúcar al gusto, unas rajitas de canela y un poquito de nuez moscada. Se deja cocer hasta que espese meneando sin parar. Entrando ya en punto se sirve con canela molida por encima.”

Helado de Espuma

18 Ago

Esta receta la he tomado del libro de Cocina Ecléctica, de Juana Manuela Gorriti (1818-1892). Les invito a visitar el link que aparece líneas abajo. Allí encontrarán las recetas para los platos más sabrosos que preparaban  nuestras abuelas y bisabuelas y que sólo evocarlas nos hace aguar la boca. Tendrán a la mano recetas bolivianas, peruanas, salteñas, bonaerenses, uruguayas, españolas, chilenas y de tantos otros países que las numerosas amigas de Juana Manuela le hicieron llegar. Gracias a todas ellas y a la minuciosa paciencia de la autora se ha podido preservar un patrimonio notable de otros tiempos:

http://www.bibliotecasvirtuales.com/biblioteca/librodecocina/RecetasdeJuanaManuelaGorriti/cocinaeclectica.asp

Les invito también a leer el libro de la antropóloga boliviana Beatriz Rossells Montalvo: La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana. LA PAZ-BOLIVIA: Instituto de Estudios Bolivianos, 2003, 446p. Allí encontrarán recopiladas las recetas de Juana Manuela y  siquiera otras 800 mas. Es el trabajo más vasto que se ha hecho acerca de la comida Boliviana. Llegue a conocer este libro gracias a mi amiga Pilar López, quien me lo compartió. Agradezco a Pilar por hacerme conocer esta formidable investigación sobre la comida boliviana que solo ahora cuando estoy de vuelta en Bolivia empiezo a descubrir.

HELADO DE ESPUMA

En los países fríos, así como en los- que el invierno es riguroso -como en Bolivia y el Sur del Perú- se confecciona este delicioso helado, fácil también de obtenerse, durante la estación fría, en toda la provincia de Buenos Aires. Los habitantes de las Estancias pueden darse el placer de saborear diariamente en su almuerzo, el más exquisito de los helados.
He aquí la manera de hacerlo: a las cinco de la mañana, llenan de leche hasta la mitad, dos tarros de lata o de zinc, iguales a los que usan los lecheros. Se les envuelve en cueros de carnero muy empapados en agua fuertemente sazonada con salitre, o a falta de éste, sal; y colocados sobre el lomo de un caballo se le hace trotar una legua, y con el mismo trote se le trae de regreso. La leche -que se habrá tenido cuidado de tapar muy bien, ajustando la cubierta del tarro- holgada en su recipiente, se sacude como el mar en borrasca, tornándose como él, espuma, que sube, llenando completamente el vacío del tarro, al mismo tiempo que el hielo, apoderándose de ella acaba por paralizarla. Así, cuando después del trote cotinuado de dos leguas, llega donde se le espera con fuentes hondas, preparadas a recibirle, quitados los tapones, dos cascadas de espuma congelada llenan los recipientes, y sazonadas con azúcar y canela, van a la mesa a deleitar el paladar de los gourmets únicos catadores dignos de estos deliciosos manjares.
Puede también, aún en los países cálidos, obtenerse este rico helado, de la manera siguiente:
En las primeras horas de la mañana, se pone sobre hielo sazonado con salitre, en una fuente honda, de lata o zinc, una cantidad de buena leche, a la que se pueda añadir una taza de crema, y sazonarla con azúcar y canela. Se harán dos manojos de la paja enhiesta que se emplea para las escobas; y con estas dos espátulas se bate la leche por ambos costados del recipiente. Con esta operación, en diez minutos, la leche se ha tornado espuma, y esta espuma ha llegado a una completa congelación.

Corina Aparicio de Pacheco (París)

Ponche Frio

9 Ago

Esta receta la he tomado del libro de Cocina Ecléctica, de Juana Manuela Gorriti (1818-1892). Les invito a visitar el link que aparece líneas abajo. Allí encontrarán las recetas para los platos más sabrosos que preparaban  nuestras abuelas y bisabuelas y que sólo evocarlas nos hace aguar la boca. Tendrán a la mano recetas bolivianas, peruanas, salteñas, bonaerenses, uruguayas, españolas, chilenas y de tantos otros países que las numerosas amigas de Juana Manuela le hicieron llegar. Gracias a todas ellas y a la minuciosa paciencia de la autora se ha podido preservar un patrimonio notable de otros tiempos:

http://www.bibliotecasvirtuales.com/biblioteca/librodecocina/RecetasdeJuanaMan

PONCHE FRIO

Media libra de azúcar pulverizada; un limón cortado en rodajas; una copa de ron, aguardiente de Jamaica o Coñac, y una botella de buen vino blanco.
Mézclese en una ponchera, donde, bien tapado, se le deja, antes de tomarlo, infusionar media hora.

Maurita Alvarez (Oruro)