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Imponente Carnaval Boliviano

7 Feb

Muchos son los calificativos para el Carnaval en Bolivia. Grandioso, majestuoso, soberbio, maravilloso son algunos de los términos con que los testigos de esta fiesta generalizada manifiestan su impresión de una celebración que combina las costumbres ancestrales propias de cada región, departamento, ciudad y comunidad rural del país, con tradiciones europeas traídas durante la colonia.

La diversidad de opciones carnavaleras varía de acuerdo a la geografía y culturas de cada región. El carnaval andino se caracteriza por los rituales a la Pachamama y su manifestación es más autóctona que en los valles y en el sur, donde destacan el juego con agua y la elección de reinas. Si desea alejarse de la ciudad para estos carnavales sin dejar de lado el baile, la música de moda y la mojazón, puede participar en algunas celebraciones del interior de Potosí, Santa Cruz, Chuquisaca y Cochabamba; pero si busca algo más autóctono, con rituales y ofrendas a la Pachamama, su destino está en pueblos de La Paz y Oruro.

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La brillante riqueza folklórica boliviana, celebra los Carnavales con un ávido interés festivo, al extremo de anticipar las fiestas del calendario casi con dos meses o más, en los que esta celebración cobra creciente entusiasmo y alegría, diferenciándose esta festividad en el lado oriental por su algarabía y alta expresividad, con la del sector occidental del país, donde los entusiasmos no son tan exagerados, sino más bien cargados de una ritualidad, inscrita fuertemente en el pensamiento mágico.

Carnaval de Oruro

Declarado por la UNESCO, como Patrimonio Oral e intangible de la Humanidad, el “Fastuoso Carnaval de Oruro” se caracteriza por mostrar una vasta riqueza folklórica, que combina la danza y la música con la devoción a la Virgen del Socavón.

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Esta expresión folklórica aglutina la mayor muestra existente en toda Bolivia, con danzas como la Diablada, Morenada, Caporales, Tinkus, Llameradas, Sicuris, Incas, Antawaras, Tobas, Waca Wacas, Kullawadas, Pujllay y otras, cuyos integrantes, además de orureños, llegan desde todas las regiones del país, principalmente de La Paz y Cochabamba, así como desde el exterior, con el fin de expresar mediante la danza, su fe y devoción.

El Primer ensayo o “Convite”, conocido como “la Promesa” a la Virgen comienza a principios de Noviembre y sirve para abrir el Carnaval y formular un compromiso para bailar tres años consecutivos. Esta promesa se refrendará en el último “Convite”, que se realiza una semana antes del Domingo de Carnaval.

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Después de muchos años coincide la Fiesta en Honor a la Virgen de la Candelaria, (Virgen del Socavón) del día Sábado 2 de Febrero, coincide con el Sábado de Carnaval, que es cuando se realiza la Fastuosa Entrada de Carnaval, donde resalta el lujo y espectacularidad de más de 50 fraternidades. La fiesta se extiende hasta las primeras horas del día Domingo. Ese día se realiza “El Alba” o saludo a la Virgen por parte de los danzarines que, amenizados por sus bandas y reunidas las fraternidades en el Socavón, contrapuntean con acordes de las distintas danzas, mostrando la destreza y dominio de los instrumentos y la riqueza musical boliviana.

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En estas fechas Oruro recibe a más de 500.000 turistas nacionales y extranjeros y el movimiento que generará este flujo turístico asciende a cerca de 8 millones de dólares en cuatro días, (fuente Viceministerio de Cultura) beneficiando al comercio, transporte, turismo, artesanos bordadores y músicos del país.

El Carnaval de Oruro es una magnífica demostración del sincretismo religioso-pagano, manifestación de cultura viva y expresión folklórica de Bolivia, en la que participan jóvenes y viejos, sin distinción de clases sociales y colores políticos. La fuerte devoción religiosa convierte sus danzas en arte popular vivo.

Carnaval de Santa Cruz

Refleja el espíritu alegre del pueblo cruceño. Comienza un mes antes con las fiestas «precarnavaleras» en las que participan todas las comparsas juveniles encabezadas por su Reina. Una semana antes del carnaval se lleva a cabo el minicorso en el cual se realiza la proclamación de la soberana anual del Carnaval.

A partir del atardecer del sábado y hasta el amanecer del domingo de carnaval tiene lugar el deslumbrante Corso en el que salen a bailar por las calles alrededor de 300 comparsas. Las mismas recorren las calles de la ciudad al ritmo de bandas y «tamborita». En el recorrido, el visitante admira un marco desbordante de lujo y colorido en hermosas fantasías, impresionantes carros alegóricos que transportan a las reinas y también percibe el intento por rescatar los motivos regionales y el respeto al medio ambiente.

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El espectáculo adquiere su máxima fastuosidad cuando ingresa la reina del carnaval cruceño con toda su corte constituida por los integrantes de la comparsa coronadora. En estas fiestas la mujer es la principal protagonista pues, al estar completamente disfrazada, hace de las suyas escogiendo pareja, coqueteando e invitando a bailar a los varones que asisten a dichas fiestas.

El público podrá apreciar que la entrada de los grupos está dividida en tres bloques folklóricos: regional, nacional e internacional. También participan de esta fiesta conjuntos típicos, entre los que destacan los de la Chiquitanía que entran acompañados de tamboristas al son de chovenas (ritmo oriental).

El frenesí continua el domingo, lunes y martes, días en que la población baila y se divierte en las calles céntricas de la ciudad jugando con agua, pintura y espumas, viviendo momentos de total alegría.

Carnaval de Tarabuco (Chuquisaca)

Festividad que manifiesta la virilidad de sus habitantes en la música, danza, colorido y canto. Tiene su origen en la epopeya del 12 de marzo de 1816, protagonizada por los guerreros indígenas que enfrentaron y derrotaron al ejército español realista de los «verdes» (el nombre se debe al color de sus uniformes) que les duplicaba en número.

La sátira al conquistador español se pone de manifiesto en detalles de la indumentaria que utilizan los bailarines en esta oportunidad: grandes espuelas y montera imitando el yelmo español.

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El Phujllay (significa juego) comienza con la celebración de la misa en quechua, continua con la entrada de grupos de bailarines a la plaza y la elección de la ñusta o virgen de la ceremonia ritual de la «pucara» -símbolo mágico y religioso-.

Terminada la danza ritual y luego de beber chicha y degustar platos de comida típica picante, los campesinos montan sus caballos y a los gritos de «Viva el Phujllay!» se alejan en busca de otras ofrendas folklóricas a la madre naturaleza, que consisten en alimentos (carnes, frutas, hortalizas, bebidas, panes) adornados con flores y plantas en un armazón en torno al cual se desarrolla la danza y la música.

Esta fiesta, que se lleva a cabo el segundo domingo de marzo, impresiona al visitante por la fuerza, colorido y belleza de la manifestación ancestral.

Carnaval de Tarija

La fiesta comienza con un mes de anticipación, con recorridos de comparsas y banda por las calles.

Faltando dos semanas para el carnaval, el día jueves hombres y mujeres transitan las calles de la ciudad con hermosas tortas adornadas con fruta de la temporada, dulces, flores, queso, etc.; todo esto en una gran canasta con globos y serpentinas. Se trata de la fiesta de «Comadres y Compadres». El que recibe el presente se convierte en compadre o comadre y se compromete a acompañar en las buenas y en las malas a su nuevo pariente espiritual. Por las noches las mujeres de Tarija salen a la plaza a bailar con sus tortas. Las comparsas tienen la costumbre de llevar a la plaza al diablo enjaulado, donde es liberado con lo que se da por iniciada la fiesta.

Tarija es famosa por la belleza de sus mujeres. Entre ellas se realiza la elección de la Reina de Carnaval. Los habitantes organizan el Corso Infantil y el Corso de Mayores, el cual está lleno de colorido y alegría y se ve complementado con el Concurso Folklórico Campesino de Música y Baile. Posteriormente comienza el gran baile popular en la plaza principal en el que participan comparsas, pueblo y visitantes. Es interesante ir a los pueblos porque cada uno presenta sus manifestaciones folklóricas.

A comienzos de cuaresma, se entierra al diablo en una fiesta especial, evento único en que los tarijeños usan máscara; ésta es elaborada con cuernos de oveja, chivo o vaca imitando al diablo. Mientras un hombre abre el paso para el diablo, detrás va la «negra santera» pintando la cara de los curiosos con hollín. A ellos les sigue el diablo con los grupos carnavaleros.

Carnaval de La Paz

El Carnaval de La Paz se caracteriza por su variedad y colorido y por las distintas presentaciones que tienen lugar esos días de alegría. Comienza el Sábado de Carnaval con el Corso Infantil, para continuar el Domingo con la Farándula, donde se presentan gran cantidad de Comparsas principalmente de “Pepinos” —su personaje principal—, de orígenes mestizos, que desde el anonimato le pone el sello de la alegría en toda la época carnavalera. En las farándulas paceñas, participan distintas comparsas llenando de color y alegría las calles.

El “Pepino” (personaje que representa una sátira del arlequín español), quien con su mixtura, serpentina, harina y al son de sus alegres cascabeles inunda el ambiente carnavalero de algarabía; cubierto su rostro por el anonimato, toma por sorpresa al público al que moja, golpea suavemente con su «chorizo» (especie de garrote hecho de tela y relleno de esponja) invitando a bailar.

El día Lunes se realiza desde horas de la mañana el Jisk’a Anata (Juego pequeño, en aymara), donde participan agrupaciones folklóricas y grupos autóctonos de música y danza. El Martes está dedicado al encuentro con lo mítico y ritual, se realiza la tradicional “Ch’alla”, que es el agradecimiento por lo recibido de la Madre Tierra “Pachamama”, para el buen augurio en el año.

Al siguiente Domingo, tiene lugar la centenaria “Entrada de Domingo de Tentación” y el entierro del Pepino. A manera de cortejo fúnebre, el cuerpo del Pepino es llevado en hombros hasta ser depositado en el Cementerio General, de acuerdo a la costumbre. La música tradicional del Carnaval paceño, combina la música de Ch’uta o huayño suave, con estudiantinas y tarqueadas, que son propias de la estación.

El «Chuta» es gran animador de la fiesta quien, a diferencia del pepino solitario, se mueve al ritmo de las bandas de música acompañado siempre de sus dos mujeres (representando a la que dejó en el campo y a la que encontró en la ciudad). Lleva máscara de alambre milimetrado prensado en moldes de cobre y bronce, pintadas las mejillas rosadas y los ojos celestes. La ropa es la del antiguo pongo y «lluchu» (gorro) colorido.

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Pepinos del Carnaval Paceño.

El «Kusillo» es otro personaje que el visitante tiene que observar con atención: en su imitación del arlequín español, los aymaras representan a este bufón con un traje y careta confeccionados de paño de varios colores.

Junto a ellos se presentan otros grupos de disfrazados que dan rienda suelta a la imaginación y diversión con trajes de héroes y personalidades de la política nacional. En el Jisq’a Anata, fiesta en la que se conmemora la llegada de los primeros productos de la cosecha o de la producción agrícola andina, se baila la danza de los Qhanchwiris, acompañada de pinquillos, con ritmos de la tierra. Participan conjuntos como Kullawada, Morenada, Caporales, Sicuris, Saya Afroboliviana, Chutas, Moceñada y otros del folklore paceño y boliviano.

Fuente: Educa Bolivia

Sucre recupera en su Carnaval de antaño a la Chola y al “aljeri

7 Feb

Sucre revivirá sus tradiciones añejas este sábado con la caravana de damas antiguas. Se repondrán la figura del “cargador” y la guerra con agua perfumada.

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Leny Chuquimia / La Paz
Este sábado, la ciudad de Sucre revivirá tradiciones añejas en su Carnaval de Antaño. Al ritmo de las estudiantinas, la Chola chuquisaqueña y el aljeri (cargador) serán los protagonistas de la fiesta en la que los niños retomarán la tradición del «chauchi” para recibir monedas de chocolate .
«Este sábado, vamos a tener la entrada del Carnaval de Antaño en Sucre,  con la que vamos a recuperar todas las tradiciones del Carnaval no sólo de Chuquisaca sino también de otros departamentos que ya han confirmado su participación. La Paz y Potosí van a estar mostrándonos su danza, música y costumbres”, señaló la secretaria edil de Desarrollo Humano y Social de Sucre, María Cristina Martínez, ayer en la presentación del festejo.
La autoridad explicó que en esta versión del Carnaval de Antaño se resaltará la imagen de la Chola chuquisaqueña para evitar que se pierda el donaire de personaje típico. Una caravana de carrozas, damas antiguas y otros personajes partirá el sábado a las 9:00 desde el palacete del Greo hasta la Plaza Central.
«Otro de los personajes que queremos recuperar es el quepiri o aljeri que era el encargado de llevar  todos los insumos carnavaleros, desde trajes hasta  bebidas. «Ellos acompañaban a los comparseros a las casas de las madrinas llevando en la espalda dos canastas con sándwiches de palta, confites,  licores de tumbo y leche de tigre, que son parte de nuestra la tradición culinaria”, relató Martínez.
No faltará la tradicional cueca chuquisaqueña y los  huayños interpretados por estudiantinas. También habrá grupos de sikuris compuestos  por jóvenes.
Agua perfumada y  «chauchis”
«Queremos recuperar la forma en que jóvenes y niños  jugaban con agua perfumada en épocas antiguas al paso de las carrozas.  Gritaban ‘chauchis, chauchis’ y desde éstas se arrojaban monedas de corte bajo”, contó la edil.
Martínez relató que para el Carnaval los jóvenes preparaban cascarones de huevo, vaciando el contenido cuidadosamente  a través de un orificio, para llenarlos  de agua perfumada y sellarlos. «Para mojar a las doncellas  se situaban cerca y reventaban en su propia mano estos cascarones  con respeto y galantería sin la rudeza que hoy vemos”, expresó.
Este año se recuperará el  «chauchis”   y repartirán monedas doradas de chocolate. «El Carnaval no era sólo de los jóvenes sino también de los niños por eso queremos que todos regalen y reciben monedas”, aseveró

http://www.paginasiete.bo/sociedad/2015/2/5/sucre-recupera-carnaval-antano-chola-aljeri-46309.html

Puchero, sabor del Carnaval

6 Feb

Bien lo decía Gaby Vallejo, autora del libro “Comida y bebida indígenas en Cochabamba”, que no hay familia cochabambina que no cuente con una receta especial de puchero de Carnaval; y es que este es uno de los platos más esperados durante las fiestas del Rey Momo.

Según la publicación del antropólogo Wálter Sánchez coautor del estudio “Cultura, Creatividad, Patrimonio y Mercados: estudio para la generación de iniciativas culturales en el departamento de Cochabamba”, esta ciudad no es un lugar donde “se come mucho” sino un departamento donde se come bien, además de rico y variado.

Si bien este plato puede ser preparado durante todo el año, en estas fechas se agregan otros ingredientes, y eso lo convierte en uno de los platos centrales de estas fiestas. Esa mezcla se sabores se complementa perfectamente con el calor del verano, con los juegos con agua, con los disfraces y bailes, con la mixtura y serpentina. De ahí que el Carnaval, como todas las demás fiestas, tiene sus propios sabores y olores.

Estas son algunas de las razones para estimar que hoy algo más de 43.200 platos de puchero carnavalero serán servidos en la feria gastronómica más esperada de estas carnestolendas, la “Feria del Puchero, Festival del Acordeón y la Concertina”, en su 23 versión, que se realizará en el parque Excombatientes.

La preparación de este plato sigue uno de los procesos más minuciosos y sincronizados dentro de la cocina, puesto que se requiere más de una olla sobre el fuego y además de aprender a colocar a tiempo las carnes, papas y el repollo.

Precisamente estas son las razones para que algunos cocineros no se aventuren en su preparación, porque según la experiencia es un poco difícil calcular el toque exacto de los ingredientes y así lograr la creación de un bocado sublime y… casi perfecto en el cual se fusionan los sabores de las especias, el ardor del picante y el incomparable sabor de las tres variedades de carnes.

el sincretismo del puchero

Tradicionalmente el puchero es un “cocido” en el cual se combinan carnes y verduras, cuya receta básica se heredó de la gastronomía española y ya luego la magia de este plato se fue creando poco a poco, ingrediente tras ingrediente, condimento tras condimento.

El investigador socio cultural Willfredo Camacho señala que este plato es el resultado de una modificación o sincretismo del plato principal que hacían preparar los españoles y criollos durante la época de la Colonia, en las fiestas de Carnaval, pero que el ingenio del mestizo hizo su propia versión y fue así como paso a paso se le fue agregando nuevos ingredientes.

Ya desde aquella época los españoles denominaban a este plato central como “puchero” refiriéndose a la mezcla de ingredientes que se servía.

Wilfredo Camacho asegura que en tiempos de la Colonia, Cochabamba era el centro de encuentro de algunas familias españolas; por lo general estas reuniones se realizaban en sus haciendas de campo y eran atendidos por experimentadas cocineras, las que posteriormente fueron modificando la receta en sus hogares. Es así como ellas fueron quitando o sustituyendo algunos ingredientes como ser la variedad de carnes, puesto que las más empleadas era la carne de oveja y menudencias de cerdo como ser el hocico y las orejas. El plato original tampoco incluía picante ni frutas.

“El aporte de los criollos es el ahogado de ají amarillo en el plato; además de la incorporación de las frutas de temporada”, señala. Esto debido a la abundancia de fruta que existía en el valle.

Asimismo el investigador afirma que ya desde el origen del plato era abundante, ya que se tenía la creencia de que en estas fechas se debe consumir para que todo el año no falte.

Cocina caliente

Cotidianamente la olla principal del puchero lleva -además de la base del caldo común-, el repollo, las frutas y las carnes. Las cuales al cabo de un par de horas de cocción comienzan a desprender olores especiales, anunciando de que es el momento ideal para sacar las carnes, sazonarlas y freírlas en sartén caliente.

Uno de los secretos del puchero es que se debe montar el plato con prontitud, porque debe ser consumido muy caliente.

De esta manera se logra que el ají exalte su sabor con el calor del caldo y logre que el plato sea insuperable en cada bocado.

EL PUCHERO y su feria

En 1990 un grupo de nueve cocineras encaró el reto de organizar la feria del Puchero, entre ellas Pascuala Medrano vda. de Laime y Juana Fuentes vda. de Vásquez, quienes llevan 22 años de actividad y además se convirtieron en las mayores expositoras del plato durante la feria.

Ambas coinciden al afirmar que la idea surgió de otra compañera de ollas, Flora Quinteros, quien coordinó con Julio Rocabado, un reconocido artista del charango actualmente fallecido, quien trabajaba en el departamento de Etnología y Folclore de la Oficialía Mayor de Cultura de la Alcaldía.

Desde entonces el festival creció tanto en número de participantes como de visitantes que poco a poco fueron trasladándose. Al principio se realizaba en el parque Arqueológico, luego en el parque Vial, la plazuela Cobija y finalmente en el parque Excombatientes.

lAS DAMAS DEL PUCHERO

Tanto Juana Fuentes como Pascuala Medrano tienen amplia experiencia en la preparación del puchero y pertenecen al grupo fundador de la feria.

Ambas cuentan con su puesto de servicio gastronómico dentro del Mercado 27 de Mayo, el cual se ubica sobre la calle 25 de Mayo entre Sucre y Jordán, y trabajan en el rubro desde hace más de 40 años.

“Yo empecé a trabajar en la cocina porque me gustaba. Siempre estuve detrás de mi mamá viendo cómo sazonaba sus comidas”, relata Fuentes, al mismo tiempo que explica que para ella no sólo es cuestión de aprender a cocinar sino de amar todo lo que implica el trabajo de la gastronomía.

De igual manera la ganadora del festival del puchero el año pasado, doña Pascuala asegura que no tiene ingredientes secretos y que ella considera que lo único que sazona su plato es el amor y el orgullo de satisfacer el apetito del comensal.

Ambas afirman que conocen todos los trucos para preparar este apetitoso plato de carnaval; y que antes en encender el fuego se encargan de la verificación y calidad de los ingredientes.

“Desde hace años que tengo proveedoras, de carne, papa, repollo y de todo, porque no es fácil comprar productos para preparar algo más de 600 platos para la feria”, asegura Pascuala. Es así como el sábado a las dos de la tarde ya tiene todo listo para inciar la primera parte del trabajo.

“Empieza pelando los garbanzos y las papas, lavando el repollo, pellizcando el chuño; además de hacer cocer carnes y preparar el ahogado. En fin todo aquello que pueda facilitar la tarea a la hora de cocinar”, asegura Rosario Laime, hija de doña Pascuala.

“Tengo a tres hijas que me ayudan, es un trabajo familiar, además tengo a otras ayudantes, porque una sola persona no puede con todo y más cuando se trata de preparar para muchos platos”.

Es así como el día de la feria, a eso de las cuatro de la mañana, las cocineras ingresan al mercado para encender las hornillas, más o menos un promedio de siete por lado. Para poder cubrir la demanda de ese día, utilizan tres cocinas más, explica Juana Fuentes.

Ambas cocineras han sido galardonadas con el primer premio de la feria del Puchero.

“En cuatro ocasiones gané el primer lugar, tres de ellos en años consecutivos”, asegura Juana, pero ahora ya no tengo tiempo para participar porque la fila es tan larga que primero debo atender a mis clientes; puesto que si no fuera uno de los mejores pucheros no estarían haciendo cola y con eso soy feliz”, finaliza Juana Fuentes.

Hoy que es el día de este plato, no desaproveche la oportunidad de acudir a la plaza Excombatientes para degustar “pucherito”, acompañado de toda su familia.

El Puchero sabe a tradición

6 Feb

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Es una sopa que tiene tantos ingredientes que para hacerla toma alrededor de cuatro horas. Su potencial calórico equivale a la mitad del requerimiento diario (distribuido en 5 comidas) en un solo plato. Tiene muchos ingredientes, al igual que la fanesca, el rosero, la colada morada y,  en su segunda venida al país, Simón Bolívar la probó. Tenga en cuenta La tradición indica que su consumo va desde finales de enero hasta el último día de Carnaval, antes del Miércoles de Ceniza. La preparación de este plato exige de la ayuda de toda la familia. Los niños solían pelar las frutas y los granos, mientras que los adultos preparaban los caldos y las carnes. Normalmente, se comenzaba la noche anterior.    Las variedades  de puchero que Pazos ha encontrado son en Pichincha y en Loja, puede ser que haya en Tungurahua.Se trata del puchero que  vino de España.  Parece ser que la variedad que se prepara en Pichincha (que lleva garbanzo)  emigró desde las islas Canarias, como  cuenta el chef e investigador Santiago Pazos Carrillo. El puchero es un plato barroco porque tiene muchos condimentos, es lampreado, además, como otras comidas es emblemático para celebrar una festividad religiosa. Antes se lo preparaba para la temporada de Carnaval, de la misma manera como se prepara la fanesca en Semana Santa y los buñuelos en Navidad. Es un cocido a base de tres tipos de carne, tubérculos y frutas, que lo dotan de un sabor lampreado, tan característico de la cocina ecuatoriana. Piénsese que  en la fanesca algunas familias mantienen la costumbre  de poner un buen trozo de raspadura en ella, o en los distintos ajíes como el de carne, de pollo o de lengua en donde también se utiliza panela.  Lo curioso es que hasta en el hornado se mantiene este sabor característico ya que en el chancho se tiene lo salado; y en el agrio, lo dulce. El puchero, además de res, chancho y pollo, tiene  chorizo español.  La sopa está compuesta por esos tres fondos. Se hace con pera uvilla, durazno de Ambato,  membrillo, garbanzo, camote, pera, zanahoria blanca, arroz, col, ciruelas y 22 ingredientes más. Los secretos de preparación es que los duraznos son pelados y cortados en cruz, se les hace una incisión para cocinarlos con la pepa. Las peras se cocinan con todo y tallo, aunque este es raspado solo para que se quite su sabor amargo. Estas frutas se producen en la época de Carnaval, aunque por el clima cada vez se va retrasando el período de cosecha. Normalmente, para la segunda semana de febrero la pera uvilla ya estaría madura, en la actualidad está muy verde, otro ejemplo es que el membrillo no ha aparecido todavía aunque ya debió abarrotar los mercados. Siendo una receta contundente para el momento de comer, en Carnaval se solía servir únicamente esta preparación. Una porción en un plato sopero normal aporta más o menos  1 000 calorías. En la actualidad esta cantidad puede sonar exagerada, o puede representar al puchero como una preparación sin sentido. No es culpa de la sopa. Pazos explica que la receta obedecía a un modo de vida distinto, con más actividad. Por ejemplo, hoy por hoy nadie necesita caminar dos horas hasta Guápulo, siendo que fácilmente podemos tomar un bus y llegar sin mayor desgaste. Las costumbres han variado y con ellas también la alimentación. La receta ha cambiado poco. El puchero es una preparación tan antigua que hasta aparece en el segundo libro del ingenioso don Quijote de la Mancha, en esos tiempos se la conoció como olla podrida.  Cuando Sancho Panza gobierna la tan ofrecida ínsula Barataria es agasajado con este festín.

 

ElComercio.com

Bolivia suspende sus conflictos para celebrar el carnaval

6 Feb

La Paz 

Un minero sujeta a una llama durante un ritual carnavalesco en Oruro. / G. B. (REUTERS)

La mayor parte de los bolivianos abre un paréntesis en las expresiones de protesta callejera y bloqueos y en su diaria actividad a fin de dar paso a la celebración del Carnaval .

El Carnaval, que se entremezcla con la fiesta indígena de Anata de agradecimiento a la Madre Tierra por la producción agrícola, se ha convertido en una de las mayores expresiones de la cultura boliviana, tanto por el derroche de alegría, bailes y libaciones, como por el tiempo que el boliviano se da para agasajar y reunirse con la familia y los amigos.

El gran desfile de bailarines lujosamente ataviados con atuendos bordados en oro y plata domina las actividades del sábado en la “entrada de Carnaval” en la ciudad altiplánica de Oruro, anfitriona este 2014 de alrededor de medio millón de visitantes, que casi triplican su población, de acuerdo a las cifras del ministerio de Culturas y Turismo.

El de Oruro es un carnaval que está enraizado en la fe religiosa, una vez que todos quienes participan en la “entrada” –que tiene un recorrido de varios kilómetros- hacen una promesa a la virgen del Socavón, o Candelaria, a cambio de peticiones.

El carnaval se ha convertido en una de las mayores expresiones de la cultura boliviana

Los “morenos”, que recuerdan a los esclavos negros traídos durante la colonia, llevan trajes bordados con hilos de oro y plata que pesan unos 50 kilos y su paso lento rememora el caminar cansado al son de una matraca.

Los “diablos” forman parte de fraternidades con centenares de miembros que despliegan una impresionante coreografía pese a que llevan caretas con una enorme ornamenta y son liderados por un ángel, que es quién triunfa en una simbólica lucha del bien contra el mal, la dualidad en la visión andina.

Por eso, los devotos bailan ante la Virgen –vista también como Madre Tierra- vestidos de “diablos” para aplacar las iras del “Tío” o el dueño de las profundidades oscuras del mal y de los minerales. Algunos estudiosos vinculan la esencia de estas expresiones con otras similares que se daban en Tarragona.

Los “caporales” y la “saya” son bailes de raíz africana que conquistaron a los jóvenes bolivianos, que hacen gala de gran energía en el baile que demanda figuras en el aire, entre los varones, y un incesante mover de polleras, mini polleras, entre las mujeres.

En la región oriental de Bolivia, Santa Cruz de la Sierra es el centro de un Carnaval muy parecido al brasileño

Proveniente del área rural llegan también conjuntos que desarrollan bailes como el del “tinku”, un encuentro entre contrarios del norte de Potosís, las kullawadas aimara, los chutas de La Paz y una larga lista de expresiones folclóricas pasará ante cientos de miles de personas apostadas en graderías hechizas, a lo largo de varias horas.

La presidenta de la Asociación de agentes de Turismo, Lourdes Omoye, ha asegurado que los ingresos durante el fin de semana en Oruro se calculan en unos 23 millones de dólares.

En la región oriental de Bolivia, Santa Cruz de la Sierra es el centro de un Carnaval muy parecido al brasileño, con desfile de reinas en carrozas que semejan los escenarios más diversos que uno pueda imaginar y seguido de exultantes comparsas de incansables bailarines.

El martes de “ch’alla” es otro día de gran importancia para la cultura andina pues es el homenaje a la Pachamama (Madre Tierra) y la dedicación de todo bien que pueda tener una persona. Las ofrendas –a fin de gozar de la protección de esta deidad- incluyen incienso, koa, hojas de coca, tierras de color, fetos de camélidos u ovinos, pétalos de flores, lanas de color, amuletos, todo regado a discreción con alcohol y dispuesto en un brasero.

 

Carnaval, La Virgen del Socavón

6 Feb

La Virgen del Socavón y la Corte Infernal, de José Víctor Zaconeta Existe en los valles templados de la América del Sud, un pajarillo muy pequeño de color oscuro, una especie de curruca o ruiseñor bastardo, de canto muy armonioso, que le llaman el “chiru-chiru”. Este pajarillo fabrica su nido en forma de una larga bolsa, colgada en la rama más alta de algún árbol, eligiendo los parajes más silenciosos. Dicha bolsa está trabajada, desde el fondo hasta la entrada, que apenas es un insignificante boquete suficiente para dar paso al cuerpo de la avecilla, mediante un entrelazado de espinos de algarrobo, con las púas dispuestas para afuera, tan fuerte, tan sólidamente asegurados por una sustancia elástica, parecida al pergamino, que elabora el pajarillo, que es imposible descubrir el fondo del nido, a menos que se destroce con un instrumento cortante aquella curiosa construcción erizada de defensivos. Por analogía con el tal nido y por una antigua costumbre, en algunos lugares, como en los valles del Departamento de Cochabamba, a la persona que tiene los cabellos en desorden y los pelos erizados, suele decírseles: “cabeza de chiru-chiru”. Hace tres siglos más o menos, desde que, en la falda del cerro “Pie de Gallo”, situado hacia el Oriente y en las goteras de la ciudad de Oruro, donde descubrieron los conquistadores españoles las primeras y riquísimas minas de plata conocidas con el nombre de “Socavón de la Virgen”, explotadas hasta hoy sin interrupción y actualmente poseídas por la “Compañía minera de Oruro”, vivía o mejor dicho, había hecho su guarida, un ladrón ratero, a quien, sea por la falta de tocado arriba indicada, sea por la semejanza de su guarida con el nido de la avecilla descrita, le llamaban: “El Chiru-Chiru”. El tal ladrón, que, sea dicho de paso, no era criminal sanguinario y sólo se ocupaba de cometer raterías; en un paraje, abrupto por entonces y hoy terraplenado y convertido en plazoleta, había edificado su miserable vivienda, tan baja y mal hecha, como para que no llegase a llamar la atención de ninguna persona. Y así era. Los que conocían al Chiru-Chiru e ignoraban las malas artes a que se dedicaba, lo consideraban como a un mendigo o como a un pobre vagabundo inofensivo, sin que faltaran personas caritativas que aun le prestaran su protección. Él, por su parte, tenía la suficiente habilidad para vender en un barrio apartado de la nueva ciudad de Oruro, lo que hurtaba en otro, desempeñando en apariencia el papel de simple comisionista o encargado de terceras personas; de manera que, siendo un pobre diablo tan insignificante e ignorándose hasta su procedencia, nadie se preocupó nunca de conocer su guarida, con tanta más razón, cuanto que él, o madrugaba mucho o permanecía herméticamente cerrado dentro de aquella. Cinco años habían transcurrido, sin que se notara ninguna novedad ni alteración en la vida siempre igual del “Chiru-Chiru”; hasta que, un buen día, de esos, se notó su desaparición, sin que nadie lo hubiera visto en ninguna parte ni a ninguna hora. Como a la mañana siguiente tampoco pareciese, se le ocurrió a algún vecino invitar a los que hacían el comentario, a “echar de menos” al “Chiru-Chiru” en su propia guarida. Trasladose la comisión, auxiliada de un mechero, sospechando la lobreguez del zaquizamí; y habiendo encontrado su puertecita un poco entreabierta, penetró resueltamente en el aposento. Y aquí viene el asombro y la estupefacción de los concurrentes: encontraron al infeliz “Chiru-Chiru”… muerto y tendido, cuan largo era, sobre su miserable y vil camastro. Tal asombro y tal estupefacción se hicieron indescriptibles, cuando, al levantar los ojos, contemplaron, a la cabecera del cadáver y en la pared que servía de mojinete al cuartucho, una sorprendente y maravillosa imagen, casi de tamaño natural, de la “Virgen de Candelaria”, con un hermoso niño y los atributos de aquella advocación, cayendo involuntariamente de rodillas los felices espectadores de aquel prodigio. Cundió la noticia en un santiamén, acudieron los vecinos, todos mineros, y, bien pronto, los habitantes íntegros de la ciudad; extrajeron el cadáver de Chiru-Chiru, para reconocer la causa de su muerte, amortajarlo decentemente y darle honrosa sepultura; y la guarida de éste, convertida, desde entonces, en una especie de Sancta-Sanctorum, fue el sitio de una romería incesante, que duró meses, años y siglos, y que continúa, ininterrumpida, hasta el presente. La parte esencial y religiosa de la tradición, es ésta. El Chiru-Chiru era efectivamente devoto de la Virgen Candelaria y tenía, a su cabecera, una pequeña imagen de su patrona, en un cuadrito litográfico o, seguramente, estampado en madera, en esa época. Todas las noches que salía a hacer sus fechorías (porque de día era hombre más honrado, como hay muchos), le dejaba, infaliblemente, encendida una velita de sebo a su Virgen, para que le amparase en sus correrías y le sacase “con bien” de cualquier conflicto. La Santa Virgen, probablemente compadecida de su miseria, le dejaba hacer o se hacía la vista gorda, mientras que el Chiru-Chiru desbalijaba un poco de sus bienes terrenales a los poderosos y a los ricos, generalmente avaros y nada caritativos; pero, en una noche fatal, trató de apoderarse del único tesoro que poseían un infeliz peón caminero y su familia, consistente en una petaca de cuero que contenía sus pobres ropas, humildes y estropeadas. Como es natural, la Virgen se indignó sobremanera, y, llamando, interiormente, a la conciencia de su devoto, le prohibió que cometiera semejante atentado. Como el Chiru-Chiru pusiese oídos de mercader y se obstinase en ejecutar la infamia, por considerarla demasiado fácil, no sin insistir en su prohibición, la Virgen apesadumbrada, se vio obligada a abandonar al ladrón, retirándole su amparo. El Chiru-Chiru, libre ya de todo escrúpulo, se puso en ejecución inmediata; pero no había entrado en sus planes la contingencia de que iba a tropezar con un hombre que, aunque demasiado infeliz, era tan valeroso y resuelto, que no sólo sabía hacer frente a todas las adversidades de su mala suerte, sino también defender, a sangre y fuego y temerariamente, su propia vida, las de su mujer e hijos y el tesoro de sus miserables harapos. Cuando el Chiru-Chiru se colaba ya en la vivienda de aquella pobre familia, por una puertecilla que entreabriera cuidadosamente, el caminero que tenía el sueño muy ligero, despertó inmediatamente y percibiendo un leve ruido y a través del trasluz de la puerta la presencia de una sombra humana, creyendo que se trataba de algún asesino o de un enemigo encarnizado que tenía, cogió rápidamente el puñal que le servía para sus andanzas y viajes; y como era hombre “que no esperaba recibir para dar”, lanzose sobre la puerta, sin que el Chiru-Chiru tuviese tiempo sino para volver la espalda, en la cual el caminero le asentó una profunda puñalada. Como el ladrón era demasiado ágil, a pesar de su mortal herida y de la estupefacción del caminero, que se detuvo esperando ver desplomarse a su víctima, echó a correr de tal suerte, que aunque el agresor trató de perseguirlo después, no pudo ya alcanzarlo, perdiéndolo entre las sombras de la noche. Por más que la puñalada no hubiese comprometido el corazón del herido y por mucha que fuese la fortaleza de éste, después de haber corrido unas cinco o seis cuadras, el Chiru-Chiru, cuya lesión era demasiado grave, cayó desfallecido, en campo abierto, ya en las afueras de la entonces aun pequeña ciudad. Allí, casi agonizante y poseído del más inmenso y sincero arrepentimiento, empezó a clamar a su divina patrona y a implorar su protección. La Virgen, sin duda conmovida por las fervientes plegarias de su desobediente protegido, viéndolo en trance tan duro y deseosa, además, de aprovechar de aquel momento supremo de regeneración de su alma, acudió presurosa al sitio en que yacía aquel, y, alentándolo en su fe y prodigándole los más solícitos y delicados cuidados, le condujo, lentamente, hasta su ya descrita guarida. Instalado el herido en su humilde lecho, la divina enfermera, con todo el amor y la ternura de una madre, le asistió, bondadosa, hasta sus últimos instantes, recogiendo de los labios del ladrón, junto con su arrepentimiento, la sincera gratitud de sus bendiciones. Y cerrados para siempre los ojos del Chiru-Chiru, su noble protectora se transformó, en seguida, en la hermosa imagen que bajo la advocación de la “Virgen del Socavón”, es venerada hoy día, en el templo del mismo nombre. Tal es lo que refiere la tradición, cuya versión más aceptable hemos tratado de interpretar, con la fidelidad posible, dentro de la forma literaria que requiere este género de trabajos. No faltarán quienes no digan que el Chiru-Chiru fue conducido por la Virgen desde el lugar en que cayera desmayado hasta el hospital, y que murió allí. Pero, esta versión, poco aceptable, rompería la unidad de acción de la tradición misma: pues, suponiendo que fuera así, la Virgen habría tenido que abandonar al herido en manos humanas, desapareciendo luego y sin llenar, por completo, la divina misión que se le atribuye; o si se quedaba, habría debido convertirse, allí mismo, en la celebrada imagen que motiva esta leyenda. Tales consideraciones y la de no interrumpir el curso armónico de los hechos sobrenaturales relatados, han hecho que nos adaptemos a la versión que nos ha parecido lógica. Mas, los hechos y sus consecuencias no pararon ahí. Descubierta la imagen de la Virgen y sepultado el cadáver del Chiru-Chiru con todos los honores posibles, al tercer día reuniéronse todos los vecinos del Barrio Minero, al que perteneció aquél y llegaron a los siguientes acuerdos aprobados por unanimidad: Que la mina de plata “Pie de Gallo”, que se trabajaba ya entonces, se denominaría, en lo sucesivo: “Socavón de la Virgen”, nombre con el que es conocida actualmente. Que todos los años se celebraría con gran pompa la fiesta de la Virgen, debiendo, precisamente, coincidir ella con la fecha en que cayese el sábado de Carnaval, víspera de la Quincuagésima, tanto porque pocos días antes ocurrió el suceso, cuanto porque sólo entonces tenían los mineros una libertad de tres días de trabajo, los indispensables para celebrar la fiesta, tal como ellos la deseaban. De donde se origina que dicha festividad es movible y que tiene precisamente que caer en el carnaval, pese a los calendarios, bulas y ritos de la iglesia católica. Que para honrar debidamente a su excelsa Patrona, todos los mineros se disfrazarían precisamente de diablos, tanto para dar realce a la fiesta cuanto para conservar ciertas tradiciones de la minería, sin que falten Satanás y el Arcángel San Miguel, para representar, melodramáticamente, la caída de Luzbel; y Que estos acuerdos se pondrían en conocimiento de todos los Mineros de las Empresas de la jurisdicción; debiendo, con la anticipación debida, componerse canciones y villancicos especiales, para cantarlos en loor de la Virgen. Todo lo cual se hizo “al pie de la letra”, proclamándose, desde entonces, a la Virgen del Socavón como a Patrona de todos los Mineros del Departamento de Oruro. Veamos ahora por qué los Mineros resolvieron disfrazarse de diablos y en qué forma iniciaron la fiesta acordada. Para ello y como antecedentes, daremos a conocer algunas costumbres mineras que persisten hasta hoy día: Por una antigua superstición, demasiado arraigada, todos los obreros de las minas creen, sincera e ingenuamente, que el diablo, al cual lo llaman “El Tío”, interviene, precisa e indefectiblemente, en sus trabajos, ya favoreciéndoles, en determinados casos, o haciéndoles la guerra, en otros, según sean las simpatías que le inspiren “sus Sobrinos” o según sea el comportamiento de éstos para con él; porque el diablo es, a pesar de su cola y de sus cuernos, sumamente susceptible y delicado, y no deja pasar nada que pudiera ser ofensivo a su diabólica majestad. De manera que los Mineros tienen buen cuidado y ponen especial atención en no “quedar mal” con “El Tío” ni disgustarle en forma alguna. Para esto, como el diablo no es muy exigente y sí, más bien, muy aficionado a las artes ocultas, le consagran un culto misterioso, que no trasciende afuera, tan simplificado y fácil, que sólo consiste en las siguientes prácticas: Ser modelada, en cada una de las minas y por los obreros que la laboren, del barro o greda más fina que se encuentre en las salvandas o guarda-vetas, una imagen, en bulto, de Satanás, lo más perfecta posible, con todos sus atributos, incluso rabo y cuernos, para colocarla en alguna gruta o grieta natural de una de las rocas más profundas, y, allí, rendirle culto, manteniendo siempre, dos o más velitas de sebo encendidas. – Dirigir, “con fe”, invocaciones y preces al “Tío”, en sentido de que les ayude a encontrar buenas vetas y, principalmente, los “toros”, de los que hablaremos a su turno. – Hacerle voto solemne de disfrazarse, “a su imagen y semejanza”, en la festividad de la Virgen (y no en otras mundanales, como se acostumbra, por algunos que no son del gremio), con la sola supresión del rabo, a fin de que no se les confunda con la verdadera Majestad. – Hacerle, de tiempo en tiempo, unos sacrificios, con la denominación de: “Convidos a la Pacha-Mama”, consistentes en preparar sobre un cerro de las minas, un tendido cubierto de confites y alfeñiques (por que el diablo, como se sabe, es muy goloso) y de una porción de amuletos, muy pequeños, unos vegetales y otros de cobre y estaño vaciados a fuego, llamados “mixturas o jampis” (remedios), sin que falten unas buenas botellas de aguardiente y de vino (a los que también es muy aficionado “El Tío”); y en derribar una o dos llamas, según sea los concurrentes, asarlas bien y colocarlas en otro tendido contiguo al anterior; todo lo cual, en conjunto, se denomina: “La Mesa”. – Debidamente preparada ésta para el banquete infernal, tiene, precisa e indispensablemente, que oficiar en ella, el Sumo Sacerdote del “Tío”, el “yatiri” (el que sabe), que no otro que un indígena vividor de ésos, especie de faquir, que la pasa por “adivino” y que es siempre muy respetado. Este, como quien es y como lo que es, empieza a oficiar con tantas raras, extravagantes y ridículas ceremonias, que, sólo la fe de los interesados es capaz de convertir en un acto serio semejante pantomima; hasta que llega el momento en que debe invocar a Satanás, para ofrecerle el banquete, momento en el cual deben todos los concurrentes alejarse a respetable distancia y tras de alguna colina, para no presenciar la terrorífica, la espeluznante, la apocalíptica aparición de tan eminente personaje, incapaz de soportarla nadie, con sola excepción del yatiri o adivino, que le espera postrado. Después de un lapso de tiempo, el necesario para que el diablo se sirva, a su satisfacción, de las viandas y postres del frugal banquete, libe sendos vasos de vino y de aguardiente, y escoja, además, para su uso, algunos de los amuletos que más le agraden, el yatiri, que, en este caso, no es otro que el mismo diablo en forma humana, después de comer y beber a su gusto, se pone de pie y llama, a grandes voces, a los devotos alejados. A la llegada de éstos, les manifiesta que “El Tío” se ha mostrado sumamente satisfecho, que se ha servido de todo, que el vino y el aguardiente le han parecido muy buenos igualmente que la coca fresca de la nueva cosecha, de la cual se ha llevado una buena muestra, así como de los amuletos, para obsequiar a su esposa y subalternos; que el asado ha estado bastante sabroso, pero que, para la próxima oportunidad, sería conveniente escoger algunas llamitas más grandes y más gordas; por todo lo cual, no ha tenido inconvenientes en concederles las gracias que han solicitado, ordenando, de inmediato, a la “Pacha-Mama” (la Tierra), que les provea de ricos filones y de abundantes minerales. Y agrega que, como el “Tío” no es muy gastrónomo ni tampoco bebedor de oficio como otros, lea ha dejado provisión suficiente, para que la consuman en compañía del yatiri, que sólo ha bebido una copita, y aun está, porque se la invitó el mismo diablo. Los, ya presentes interesados, escuchan religiosamente los resultados de la misión diplomática del yatiri y la celebran ruidosamente, haciendo comentarios, a cual más favorables. Consumen los restos del convite o “convido” y hacen copiosas libaciones a la salud del “Tío”. Termina la fiesta con esta curiosa ceremonia: se reúnen los desperdicios del banquete y en una hoguera, ya preparada, se los convierte en cenizas, las mismas que son aventadas por el yatiri, en medio del humo oloroso de la resina quemada, que se llama “koa”, y de la que sólo se hace uso en el momento de la presentación de Lucifer al yatiri y en este último acto. Después, el yatiri, que realmente sabe más que las arañas, cobra sus derechos de oficiante, cuatro o cinco pesos, y la concurrencia se disuelve, satisfecha y tranquilamente. Y no se crea que entre los obreros de minas falta gente despierta y avisada, no; es que el poder y la antigüedad de esta superstición son tales, que los mismos patrones, personas ya civilizadas, se ven obligados, muchas veces, a dar gusto a la peonada, costeando los gastos del “convido” y dejando a aquella que mande ejecutar sus brujerías, con el solo objeto de que la gente trabaje con buena voluntad. Finalmente, entre los ritos del culto del diablo, falta éste: no divulgar nunca tales supersticiones o prácticas ni invocar jamás a Satanás por su verdadero nombre, lo que parece que le incomoda sobremanera, sino simplemente por el nombre de “Tío”. Tales son las sencillas prescripciones del ignorado culto del diablo: pero aquí vienen el antagonismo y la contradicción, inexplicables, que pasamos a indicar: Los Mineros, a la vez que son devotos a Lucifer, lo son también y con mucho fervor, de la Santísima Virgen, que, en el caso concreto, es la del “Socavón”. Esta devoción es tan grande, que, al encontrarse dos peones en algún socavón o galería, oscuros, el uno saluda con la siguiente invocación: “Ave María purísima”, a lo cual el otro responde: “Sin pecado concebida”; pero lo raro y contradictorio de aquella duplicidad de culto, es que, mientras, en una grutita natural o lacra de las rocas, se ve una pequeña estampa de la Virgen, alumbrada por dos velas y adornada con unas flores artificiales, un poco más lejos, a alguna distancia, probablemente por respeto, se ve, igualmente, otra pequeña efigie de barro (de las que hemos descrito) del “Tío”, alumbrada también por dos velas, pero, eso sí, sin el adorno de las flores, en primer lugar, porque, seguramente, no las merece, y, en segundo, porque el diablo debe ser poco aficionado a la floricultura. No obstante la contradicción que se desprende de los cultos anotados, en resguardo de la honorabilidad y el buen criterio de los Mineros, que se parece mucho al de los hombres políticos, debemos hacer notar que existe una gran diferencia: y es que, el primero, el de la Virgen, es completamente sincero y espiritual, pues no persigue otro fin que el de la obtención de la gracia divina y de las bendiciones de la excelsa Patrona, en tanto que el segundo, el del diablo, como más humano, por mucho que se disimule, es netamente interesado, ya que las gracias a obtenerse son: el mejoramiento de los filones, las riquezas de una buena explotación y el encuentro de los “toros”, con los que no tardaremos en tropezar, a nuestro paso. Tales son, a grandes rasgos, las supersticiones de los Mineros, de esa gente desvalida y trabajadora, cuyas costumbres serán materia de otro estudio; la misma que hace inmensos sacrificios y hasta economías de hambre, por encajarse rabo y cuernos en el carnaval y, sobre todo, por celebrar dignamente la fiesta de la Virgen, cuyos pormenores damos, en seguida: Durante el año, los obreros de minas hacen grandes esfuerzos para ahorrar algo de sus miserables salarios, los unos con objeto de hacer confeccionar disfraces nuevos de diablos y los otros con el de adquirir, en préstamo, algunos ya usados, de negociantes que no desdeñan ni aun la piel de Satanás para sus trapicheos. Dicho disfraz consiste en una camiseta y un calzoncillo de tejido de punto, de hilo y de color carne, de un taparrabo rojo sujeto a la cintura, formado por cinco o seis aletas colgantes y cortas, festoneadas, que caen en forma de hojas oblongas, de una careta, de estuco, que representa la del demonio, con los correspondientes cuernos y una nariz fenomenalmente aguileña, sobre la que descansa una culebra o un sapo, de una peluca de cerda bastante espesa y un par de zapatos ferrados, duros, sin duda, pero demasiado resistentes, en cuyos tacones se hallan bien aseguradas dos enormes espuelas, que no sabemos a ciencia cierta, a cuál de los dos siguientes objetos obedecen: si a que el diablo, a pesar de que no usa nunca sombrero, es muy aficionado a montar a caballo; o si, a que las espuelas infernales son indispensables para llevar el compás de la marcha y del baile en los días de fiesta. Además, los diablos llevan como atributo, una vara larga de madera, ferrada en la punta, en forma de pica o de tridente, con lo cual queda completa la descrita indumentaria que, por otra parte, no es muy costosa. Aparte de las economías y ahorros para disfraz, se preocupan los Mineros de encontrar y adquirir uno o dos buenos “Toros”, pero no vaya a creerse que de los cuadrúpedos, no. Los “toros” son lo más hermosos, grandes y finos trozos de mineral, que encuentran los Mineros en el curso de sus labores y que los esconden y guardan cuidadosamente dentro de la misma mina, no con el poco honrado fin de apropiarse de ellos, sino con el de presentarlos al patrón o empresario como un obsequio de carnaval, bajo la denominación de “achura” (bocado exquisito), para recibir, en cambio, los obsequio de aquel, consistentes en confites, pañuelos grandes de colores, buenas botellas de licores y un poco más o un poco menos de dinero, según sea el “porte” o generosidad del patrón o del gerente, bajo el nombre de “tinca” (gratificación o premio). Tampoco descuidan ejercitar, desde tres o cuatro meses antes, las danzas que tienen que ejecutar, consistentes en una especie de cuadrillas, bailadas a grandes y descomunales saltos, en las plazas y esquinas de la ciudad, con un ruido realmente infernal de vocerío y de sonido de espuelas. Hechos los preparativos ya indicados y recibida la “tinca” el día viernes anterior al carnaval, se reúnen el sábado en la mañana tanto los presuntos y futuros diablos cuanto los mayordomos de la fiesta de la Virgen, que generalmente son ocho o diez vecinos del pueblo, acomodados y pudientes, que corren con todos los gastos de la comida y de la bebida y, sobre todo, de preparar la vajilla infernal, consistente en setenta u ochenta mulas aparejadas, cargadas de equipajes, sobre los cuales se ostenta con una profusión asombrosa y digna de llamar la atención, un respetable caudal de prendas de oro y plata labrada, tales como faluchos, monedas selladas, soperas azafates, fuentes, teteras, calderas, cucharas y hasta vacines, todos estos útiles de plata, que demuestran la riqueza, relativa, pero oculta de un pueblo de obreros. Este convoy, seguido de coches, en los que deben lucirse las personalidades lujosamente ataviadas de los mayordomos, forman parte de la romería infernal que se supone venida y recién llegada del Averno. El día sábado, a horas tres de la tarde, hacen mayordomos y diablos su entrada solemne por las principales calles de la ciudad, dirigiéndose, en seguida, al templo del Socavón, donde toda la Corte Infernal, de rodillas, rinde pleito homenaje a la Reina del Cielo, incluso Lucifer en persona y su no menos cornuda esposa, que a manera de nuestras aristocráticas damas, sin dejar de ir a la iglesia por cortesía, acostumbra no perder esta clase de fiestas, cuando de bailar se trata. Después de la gran ovación hecha a la Patrona, los diablos, que, como tales, no sólo son aficionados al baile y al filrteo, sino también, y con gusto refinado, a la poesía y a la música, entonar, a coro, cantos religiosos, correspondiendo las estrofas a Satanás barítono, a la soprano su esposa y al tenor Mefistófeles. De esos cantos, que pertenecen a la poesía clásicamente infernal, sólo hemos podido conseguir, como ejemplos de que podrían aprovecharse los modernistas, las siguientes rimas: Venimos desde el Enfierno a pedir tu protección, todos tus hijos los diablos, ¡Mamita del Socavón! Las cuentas de tu rosario son balas de artillería: deféndenos pues con ellas ya de noche, ya de día. Aquí estamos de rodillas, échanos tu bendición a estos tus pobres mineros, ¡Mamita del Socavón! No nos niegues, pues, tu amparo divina madre de Dios: ¡Hasta el año, mamasita, hasta el año, adiós, adiós! Para muestra un botón; siendo muy dignas de respeto y de toda consideración, la fe sincera y la fervorosa devoción de esta clase obrera, tan sufrida, tan fuerte y tan sencilla, a la que le deben el país su renombre, e ingentes fortunas tantos millonarios ingratos. Terminadas estas ceremonias místicas, que deben repetirse en los días domingo y lunes de carnaval, el resto del tiempo de los tres días lo emplea la Corte Infernal en ejecutar una danza por las calles de la ciudad, deteniéndose en las esquinas, para lucir en ellas, ante numeroso público popular, su destreza en las figuras de las cuadrillas que bailan; danzas en las que los mineros son infatigables, no obstante las copiosas y repetidas libaciones de alcohol que les invitan los amigos y principalmente los mayordomos de la fiesta. Dentro del programa de su recorrido por la ciudad, es de obligación o de cajón, como llaman, visitar a la primera autoridad departamental, en el Palacio de Gobierno local, en el que se efectúa la representación dramática de “La caída de Luzbel”, por los principales demonios dramaturgos y el Arcángel San Miguel, que forma parte de la tropa; y, es de ver y oír, cuando éste desenvaina la espada para atravesar a Lucifer, como tiemblan postrados y hacen sonar las espuelas los 600 u 800 diablos allí reunidos; finita la cual comedia o tragedia, son obsequiados, todos, por la primera autoridad con un par de libaciones de licores finos. Notable es su presencia en las calles, cuando ordenados en dos alas y de a uno en fondo, forman dos hileras interminables, que avanzan haciendo resonar las espuelas, hasta el momento de precipitarse, a gigantescos saltos, sobre las esquinas, al son de una marcha especial, conocida con el nombre de: “La tonada de los diablos”. Admirable es la resistencia de éstos, en tres días consecutivos de satírica gimnasia; pero, como ni los mismos demonios son incansables ni Satanás, con ser Satanás, puede burlarse impunemente del alcohol, resulta que, en la tarde del lunes, todos los diablos se van al diablo, pues materialmente rendidos y ahítos de bebidas fuertes, que trasladan el infierno a sus cabezas, se desorientan, se dispersan y acaban por caer hipnotizados, unos dentro de las casuchas y otros en las calles, no siendo ya raro ni peligroso andar a tropezones con demonios que han perdido la peluca, los cuernos o los cachos, habiendo degradado su dignidad infernal hasta el extremo de aficionarse y tomar por esposas a unas sencillas y pobres mujeres del pueblo, denominada “palliris” (las que en las minas golpean trozos de mineral y los convierten en fragmentos pequeños). Ello es que el lunes en la tarde termina la endiabladura, teniendo los espíritus infernales, acompañados de sus respectivas consortes, de carne y hueso, que restituirse, en cuerpo y alma, con muy mala gana y mucho dolor de cabeza, a los trabajos mineros, que se restablecen, en toda su plenitud, el día martes, a las seis de la mañana. Tal es la fiesta de la Virgen del Socavón y de la Corte Infernal, que se celebra desde su origen hasta nuestros días, con la sola advertencia de que, en sus primitivos tiempos, la troupé, que era sólo de 600, 800 y aun más obreros, se componía exclusivamente de diablos, y de que, en el día, no sabemos a ciencia cierta, si, por que aquellos han ido perdiendo sus prestigios, porque han sido ventajosamente reemplazados por tantos diablos, sin rabo ni cuernos, que pululan ahora en todas partes, o si, por que el culto de Lucifer se va amenguado, van adquiriendo los tales obreros, la mala costumbre de disfrazarse de otras cosas, permitiendo que se vean ya tan pocos diablos y como si las tales mojigangas pudieran compararse nunca con la gentil, esbelta y magnífica estampa de Lucifer. ¡Mal hecho, muy mal hecho! Pero para eso, tiene doctores la iglesia… y nosotros, con su permiso, ponemos punto final a esta tradición.

* José Víctor Zaconeta, La Virgen del Socavón y la Corte Infernal, en Odas y poemas.

Oruro 1925, Vol. II, pág. 257-275.

El Origen de la Fiesta Grande de los Cruceños

5 Feb

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El Carnaval nació a caballo, con polvos de colores y elegantes bailes de salón

Siglo y medio de cambios en el Carnaval cruceño. Desde la celebración elitista en los salones más exclusivos de la ciudad, hasta el corso diverso y lleno de fastuosidad que abre una celebración que dura cuatro días y que nadie ha podido detener

La diversión estaba en jugar con cascarones llenos de pintura de colores
Carnaval, carnaval de mis sueños, has ido cambiando como Santa Cruz. Agonizan las casas de espera, murió el Caballito, se fue Pan de Arroz. Ya no truena la banda de Zoilo, no hay mascaritas para apechugar. Es la letra de un taquirari que estrenó la comparsa Chirapas en 1999 y que fue escrito por Julio Kempff. Refleja las transformaciones que tuvo el Carnaval cruceño desde que se conoce de él en el siglo XIX.
El historiador Alcides Parejas escribió un ensayo sobre el Carnaval cruceño a través del tiempo. Explica que el primer registro fue de Alcides D’Orbigny, quien describía que los caballeros de la época salían los lunes a caballo, provistos de cascarones llenos de aguas y polvos de colores, que utilizaban para pintar a las mujeres y que la fiesta duraba hasta el martes, a orillas del río Piraí. De aquella época también data el famoso Correo, que va desapareciendo en estos tiempos, en el que se anunciaba, con sátira, el próximo carnaval.
Ya a principios del siglo XX, en 1910, el diario El Comercio hablaba de un Carnaval con comparsas respetuosas, con bailes de sociedad muy concurridos, especialmente los organizados por las comparsas los socialistas y los pilsener.  La fiesta era elitista, no cualquiera podía entrar a esas celebraciones. Poco antes, a fines del siglo XIX, la alta sociedad se escandalizaba por la aparición de un nuevo ritmo que bailaban los más jóvenes, llamado guachambé, el mismo que después se consolidó como el carnavalito, totalmente diferente a los ritmos formales de la alta sociedad.
Aun en los 50 del siglo pasado, el Carnaval se celebraba de día y de noche. Con la luz del sol las fiestas eran en las casas de recepción y en las noches eran los bailes de gran tono; esa característica desapareció en los años 60 cuando el diario El Progreso contaba que “la muchachada de la clase humilde recorre también las calles con su música típica”.
Según el estudio de Alcides Parejas, la fiesta grande nació con características urbanas y sin rasgos folclóricos; careció de máscaras lo que le da un sello exhibicionista, pues a los carnavaleros les gusta mostrarse. La celebración también nació machista, ya que los que se divertían eran hombres, y las mujeres eran relegadas como objeto estético y sensual.
El corso
Las cabalgatas del siglo XIX fueron el antecedente del corso que, en la primera mitad del siglo XX, consistía en el paso de la reina en un carro alegórico, seguida por las comparsas uniformadas que bailaban al ritmo de la banda. Alcides Parejas menciona que en los 70 y 80 irrumpen los fastuosos carros alegóricos, como reflejo del auge del narcotráfico.
Hasta fines de los 60, el corso se realiza alrededor de la plaza 24 de Septiembre, después se hizo en el primer anillo y después pasó al segundo anillo. Durante unos años intentaron trasladarlo a la Doble Vía a La Guardia, pero volvió al segundo anillo y ahora plantean trasladarlo a la avenida Mutualista entre quinto y sexto anillo.
Las ‘precas’
Nacen a fines de los 70 y se realizan por lo menos tres semanas antes del Carnaval. En principio eran protagonizadas por comparsas jóvenes. Ahora se han convertido en desfiles que anticipan el corso, con carros alegóricos, donde la reina del carnaval es protagonista principal.
Los bailes de mascaritas
Nacieron a mediados del siglo XX. Duraban 11 noches, desde el jueves antes del corso, hasta el domingo de carnavalito. Las mujeres se ponían una capucha que les cubría el rostro, lo que daba licencia para la picardía y la sensualidad. Durante décadas se realizaron en el Caballito; pero durante los últimos 20 años entraron en decadencia y tienden a desaparecer.
El ensayo de Alcides Parejas termina interrogando ¿hasta dónde irán las transformaciones del Carnaval? y si estas modificarán la esencia de la fiesta del rey Momo, así como la sicología del pueblo cruceño: su modo de pensar, sentir y actuar frente a la fiesta grande que, hasta aquí, ha formado parte de su esencia. 
Imparable


No pudieron detener la fiesta ni decretos ni ordenanzas la frenaron

Una ordenanza en 1936 planteaba suspender el Carnaval después de la Guerra del Chaco. En 1945 se volvió a intentar la suspensión para evitar el derroche. Y en 1976, se planteó que no haya fiesta por las inundaciones. La fiesta grande se impuso y se mantiene en la idiosincrasia de los cruceños.

Mónica Salvatierra
msalvatierra@eldeber.com.bo

El Deber  

La Diablada de Oruro

5 Feb

 El comandante de los ejércitos celestiales, San Miguel arcán-gel, conduce las tropas infernales a postrarse reverentes ante los pies de la Candelaria del Socavón.

La voz Diablada deriva del latín Diabo-lus = demonio: danza popular con disfraces de diablos muy difundida en el ámbito andino, en cuyo desenlace el comandante de los ejércitos celestiales, San Miguel arcángel, conduce las tropas infernales a postrarse reverentes ante los pies de la Candelaria del Socavón. La pieza tiene su origen, no como se cree en el ámbito colorido del carnaval de Oruro, sino a orillas de las apacibles aguas del Titicaca, en la ciudadela mística de Copa-cabana.Con clara reminiscencia de la lucha del bien y el mal en inicios de los tiempos, constituye una metáfora de la epopeya espiritual operada a inicios del siglo XVII en Copacabana -antaño conocida como “asiento del demonio” por tratarse del principal centro adoratorio o ceremonial de la idolatría en tiempos precolombinos- que es expulsado con todo su séquito infernal al instaurarse el cristianismo en el Lago Sagrado de los incas.

El antecedente más antiguo de la coreo-grafía se halla en el drama sacro del siglo XVI, posiblemente del mismo nombre, y variantes como el “Usca Paucar, auto sa-cramental del patrocinio de N. S. de Copa-cabana” (cuyo original se halla en la Biblio-teca de Lima) y otras similares, ocupán- dose del tema como catequesis para ganar la adhesión de los pobladores indígenas a la nueva fe, tal como lo muestran sendas obras de Calderón de la Barca y el Fénix de los Ingenios Lope de Vega, en plena Época de Oro de la literatura española.

El primero de ellos, en su obra “La auro-ra de Copacabana” considera al Santuario del Titicaca la capital espiritual del Nuevo Mundo, comparándola con la Ciudad Eter-na: “Pues como Roma siendo/ donde más vana tenía/ la gentilidad su trono,/ fue donde puso su silla/ triunfante la Iglesia; así/ donde más la idolatría/ reinaba, puso la fe…”

Por referencias de Ramos Gavilán, se sabe que la primera “entrada” folclórica en

América, se realizó durante la entroniza-ción de la Virgen de Copacabana, cuando a la voz de la fiesta distintas comunidades circunvecinas desfilaron delante de la pro-cesión, siendo la primera vez que las danzas nativas se ejecutaban “en conjun-to”, pues cual signo de identidad antes eran intransferibles e incompatibles con las de otras comunidades, barrera ésta que únicamente el impulso devocional lo-graría vencer.

Según Garcilaso, en tiempos prehispáni-cos la danza era una costumbre muy arrai-gada entre las poblaciones nativas, citan-do entre otros ejemplos la danza “los Incas”, en la cual participaban entre 200 o 300 hombres con ritmos pausados, graves y solemnes, que iban ganando tierra hasta llegar cerca donde estaba el Inca, diciendo al compás del baile cantares compuestos en loor del Inca presente y sus antepasa-dos…

Como resultado del choque entre cultu-ras, luego surgen expresiones de mestiza-je que perduran hasta hoy, en modalidades nuevas que incorporan máscaras y disfraz para satirizar en ve-lada protesta al conquista-dor. Entre ellas, la Diablada ridiculiza a las tropas napo-leónicas invasoras del rei-no de España, interpretan-do en ágiles ritmos su himno que hoy caracteriza a esa danza, el consabido “tan-taran-tan-tan, etc”.

Pero antes de ingresar a la temática del Carnaval, es conveniente destacar la popularidad que gozaban las fiestas de la Candelaria en la Villa Imperial como centro de riqueza de todo el Virreinato, donde los mentados festejos a la Pa-trona de la minería se pro-logaban durante todo un mes, concluyendo con el esperado desfile folclórico; pero en 1670 la Corona las suspendió definitivamente por atentar contra el trabajo de la Mita en los socavones del Cerro Rico.

Al coincidir la suspensión de la fiesta, con la aparición de los ricos yacimientos en Uro-Uro (hoy Oruro) que comenzaban a opacar a los de la Villa de Carlos V con costos más bajos en la producción, los prósperos empresarios orureños apadrina-ron la celebración extinta en Potosí, exten-diendo la fiesta desde el 2 de febrero hasta el sábado de Carnaval, cuando se realiza-ba la tan esperada entrada prolongada en su festejo por los feriados.

En la grandiosidad del Carnaval de Oru-ro, es donde entre las premuras del desfile folclórico el drama sacro deriva en los rit-mos ágiles y enérgicos que hoy identifican a la Diablada, habiendo perdido su significado evangelizador para ingresar de lleno en el ámbito del folclore, convertida en atracción central de la “obra maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Hu-manidad”.

Entre variantes que en la actualidad se observan, se puede mencionar que el número de diablos y ángeles antaño era el mismo; de las legiones celestiales hoy sólo interviene el arcángel San Miguel como figura central; en el caso de los animales que sobreviven -Ukumari, oso polar, cón-dor o monos- antaño representaban a los siete pecados capitales; del antiguo relato hoy solo se conservan breves fragmentos que se recitan antes de emprender la danza, etc.

Como dijimos, con aportes de conjuntos de música y baile del Carnaval de Oruro la

festividad del 2 de febrero descolla en Puno, prolongada en “la Octava” y una semana extra más de festejos. En 1967, observando la participación de esos asi-duos grupos desde dos décadas antes, el peruanísimo José María Arguedas presa-gia: “este desfile en los Campos Elíseos de París o en la 5ta. Avenida de Nueva York, causaría deslumbramiento y despertaría en los espectadores inquietudes jamás suscitadas antes en el corazón”

http://www.eldiario.net/noticias/2015/2015_02/nt150217/nuevoshorizontes.php?n=1&-la-diablada-de-oruro

Carnaval Paceño

5 Feb

El carnaval paceño comienza con el Corso Infantil que se festeja el día sábado de Carnaval, en el que niños e infantes desfilan por El Prado, luciendo diversos tipos de disfraces típicos y modernos.

La Farándula y entrada de pepinos se realiza día domingo de Carnaval, la misma que empieza su recorrido en la Av. Montes, pasando por la Pérez Velasco y terminado en la Av. Camacho, en cuyo recorrido participan pepinos (personajes bufos) que van bailando en comparsas y haciendo travesuras a su paso por las calles. También participan comparsas con diversos tipos de disfraces como los Chutas o Aljeris, danza carnavalesca que se ejecuta en parejas con atuendos típicos al son de huayños. En este corso prima el juego con agua, espuma, harina y mixtura.

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Chutas y pepinos de La Paz.

El día lunes se realiza la entrada del Jiska Anata(Entrada Folklórica del Carnaval paceño) que antiguamente era una de las fiestas mas importantes del mundo andino, donde cada tiempo del proceso productivo en el ciclo agrícola aymará estaba bien marcado por un conjunto de ritos y celebraciones festivas.

El Jiska Anata del carnaval paceño consiste en la entrada de conjuntos y danzas folklóricas como los morenos, caporales, tobas, kusillos y saya afroboliviana, cuyo recorrido empieza en la Av. Montes finalizando en Av. Camacho.

El día martes de Carnaval, se procede a la tradicional Challa en todas las zonas de La Paz, tradición andina que consiste en bendecir mediante la ceremonia de la Challa los bienes como casas, vehículos, negocios, etc. De origen Aymara y campesino, esta tradición con la que se paga favores a la madre tierra saltó a la urbe en los años 30 y 40.

Un domingo después, en la tradición del Carnaval Paceño, se festeja elDomingo de Tentación. Con una retreta en la plaza Murillo y la ceremonia del Entierro del Pepino, a la que se sumará la entrada de Chutas.

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Entierro del pepino en La Paz.(foto:turismolapaz360.com)

El programa se inicia a las 11.00 de la mañana en la plaza Murillo, con la retreta de carnaval, en la que participan el movimiento cultural Los Olvidados.

Concluida la retreta, el sector femenino de Los Olvidados, en el que también estarán las viudas, cargará el ataúd con el Pepino rumbo al Cementerio General pasando por la tradicional calle Comercio, en una muestra de que el Carnaval paceño ha llegado a su fin.

Una comitiva conformada por más de 20.000 chutas lo esperará a las 13.00 en la plaza Garita de Lima, donde se realiza la concentración del Chuquiago Anata. Esta entrada hará su paso por la avenida Baptista, y finalizará en la cancha de El Tejar.

Cuando venga al carnaval en Bolivia no se olvide del carnaval paceño.

Fuente: turismolapaz360.com

Los Ch’utas de las Cholas

4 Feb

Desde hace algunos años, las mujeres de los ch’utas del Carnaval paceño han venido adquiriendo una connotación nueva, de mayor importancia, de visibilización y cierto poder en un ámbito ritual y festivo que privilegiaba al hombre. En efecto, el ch’uta no es cualquiera en su origen mítico.

Como protector de la cosecha, tiene una gran significación en el mundo agrícola del que proviene. Si bien esta fuerza de la ritualidad y religiosidad agrícola se ha perdido de gran manera al alejarse del origen campesino e instalarse en la ciudad, su figura continúa siendo importante.

La transformación última, sin embargo, tiene que ver con el lugar de las mujeres: en los denominativos de las comparsas y en la organización y las decisiones de las actividades propias de la fiesta. Este hecho, constituye una revalorización de la chola, la compañera de los ch’utas, aparentemente disminuida en su papel de mujer al admitir la existencia de los ch’utas choleros, hombres con dos mujeres a las cuales hacen bailar y dar vueltas, una con cada brazo, además de los versos abiertamente machistas de las canciones de Carnaval.

Es esta relación, la que parece dar un vuelco a partir de los últimos años en el contexto de la fiesta, espacio privilegiado para las transformaciones y los cambios de valores y normas, pues los rituales reflejan, tanto los conflictos y oposiciones del orden social como las proyecciones y estrategias de un mundo cambiante.

Algo más que nombres

Ya a inicios del milenio se empezó a incluir a las mujeres en los nombres de las comparsas, como es el caso de la Fraternidad Comparsa de Ch’utas y Pepinos “Los celosos y sus lindas celositas del Carnaval” o la fraternidad “Juventud ch’utas alegres wistu vida y sus lindas cholitas Queipo del llano”. En los siguientes años se utilizan más designaciones femeninas relacionadas con ideales de belleza y distinción, atributos físicos, llenos de humor o términos propios de las relaciones amorosas: “Elegantes ch’utas choleros de La Paz y sus lindas bellezas de tipo holandesas”, “Fiesta cohetillos y sus cholitas magníficas de la Plana Mayor”, “Volantes de oro y sus muñequitas de oro”, “Fiesta ch’okopitas y sus lindas mamacitas diamantinas”, “Ch’utas Súper Papis Bronco Amigo y sus lindas Mamis 0 km.”

Esta tendencia será más visible, ya que la moda es precisamente usar nombres especiales: “Comparsa de ch’utas coquetos y sus lindas damitas de 24 kilates”; los Viajeros de Charaña se denominan “Wistu Vidas y sus lindas Tawacos” (jóvenes);  la tradicional comparsa de los maquineros, “Lindas cholitas miski chuymas” (corazones dulces); Los Chaska caballos utapokas, “Los Jaira Compadres y sus magníficas orkochis” (que no conocen las labores femeninas); “Los chuyma lunthathas y sus comadres quitalulus” (roba jovencitos). En el denominativo “Los Pocholos rompecorazones y sus lindas Maridas” hay una clara influencia de la pareja de comediantes urbanos que revierten los roles del hogar, encargando a un sometido y sufrido marido todos los quehaceres domésticos bajo el mando de la mujer.

Javier Escalier, dirigente de la asociación de comparsas carnavaleras, sostiene que la tendencia revela la conciencia que se va adquiriendo en los grupos sobre el poder de la familia y la mujer. Los cambios no se dan sólo en los nombres, sino que ahora asisten parejas a las reuniones de organización; si los  hombres acuden solos, dicen: “Voy a consultar”. Las mujeres gravitan más que hace unos cinco años, están involucradas; antes se las dejaba fuera, ahora aparecen como centralizando el poder, especialmente económico.

Esa transformación curiosamente proviene en especial de parte de la pareja fundadora de los Ch’utas Choleros en 1985. Héctor Quisbert y su esposa Cristina Yujra tuvieron la idea de hacer que un ch’uta baile con dos cholas, algo que antes no existía. No todos estuvieron ni están de acuerdo, y el baile en pareja predomina; además,  la figura de las señoras, manifiestan algunos bailarines, merece respeto. Al fallecimiento del esposo, Cristina Yujra ha tomado las riendas como pasante.

Un estudio realizado en la carrera de Literatura de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA, 2010) analiza coplas que cantan los músicos de las bandas que amenizan el baile de los ch’utas. Los resultados son paradójicos, distantes de esta corriente nueva que analizamos. Dichas coplas tienen diferentes significados para hombres y mujeres, pero muchas están relacionadas con la cantina y la bebida, a partir de las cuales se expresa un “yo” desdichado:

Muy amargado me encuentro./Maldigo de haber nacido/Voy buscando en las cantinas/En busca de mi belleza/Muy amargada me siento/ Maldigo de haber nacido/Voy buscando en las cantinas/En busca de mi cholero Banda Gallardos Raymis.

Dicen los investigadores:  “El cuerpo es mencionado como un vehículo al pasado, existe una continua dicotomía entre olvido y amor: el amor se olvida en otro cuerpo. Para el hombre, el recuerdo y el baile son motivo de alegría y ostentación; para la mujer, son motivo de llanto. La situación se invierte y la mujer sufre pero olvida, en cambio el hombre olvida circunstancialmente y lleva el castigo por su malquerer […]. La condición de cholero parece una carga porque implica un inicial sentimiento de culpa (por el fracaso de la relación) con la chola “titular” y recae en la traicionera: es culpable por ser débil, falta de paciencia y carácter al permitir que sus padres la casen con otro cuando debió esperar y escapar con el ch’uta (Herrera, 2010).

Los autores se refieren  a la “oscilación identitaria”, del cholero, un vaivén entre el campo y la ciudad. El ch’uta cholero al vivir en la ciudad, debe adquirir nueva mujer:

Quieres, quieres volver a mí/Ya no quiero saber de ti/ Porque tengo otra mejor:/Chiquitita, quinceañerita/Alicia eres bonita como flor/Sopocacheñita eres mi amor/Linda sampedreña.

Esta identidad partida, evidente en el pasado, en gran parte de los casos ya ha sido superada, pues la migración familiar se ha completado, así como la vivienda citadina, salvo en el caso de los transportistas.

¿En qué medida corresponde la narrativa de la fiesta con la vida real y cotidiana de los actores sociales identificados con estos personajes?

Conociendo que en el ámbito festivo, espacio simbólico de múltiples contradicciones, las redefiniciones sirven para reforzar identidades que son cambiantes y no estáticas y para actualizarlas reconduciendo formas de subordinación y otras. La actuación de los danzantes refleja los cambios sociales, pero también son fuerzas liberadoras que transforman la sociedad.

¿De qué manera cambiarán las letrillas de las nuevas canciones de los ch’utas o continuarán encarnando discursos de desdicha sobre sí mismos?  Ahora que las mujeres de los ch’utas ya no son pasivas y están transformando en la práctica sus intervenciones, ¿seguirán cantando igual que antes?

Texto: Beatriz Rossells

Referencias:  El carnaval de La Paz y Jisk’anata de Beatriz Rossells y otros autores, y el estudio  de Gabriel Llanos, J. Ángel Herrera Transculturación, narrativa e identidad en ‘Fiesta y Literatura’, ambas publicaciones del Instituto de Estudios Bolivianos, Universidad Mayor de San Andrés, ASDI- SAREC. 2010.

Dos parejas para el Domingo de Tentación

Una mujer policía se dirige a nuestro encuentro. Unocincuentaialgo de estatura y enormes ojos vistosamente maquillados. No es que la cabo Juli Cuentas luzca así todos los días, sólo que se acerca el Carnaval y, como integrante de la comparsa de ch’utas Unión Comercial Los golosos y sus lindas golosinas, la joven ha aceptado posar para las fotos de una nota referida, justamente, a las “golosinas”.

Con Juli llega Benjamín Choque, 1,80 de alto aproximadamente y a quien ella ha llevado hasta las filas de los ch’utas. Ambos enamorados bailan juntos y a él no se le pasa por la mente tomar de la mano a otra cholita, pues ni por asomo es un “cholero”. No con Juli, tan segura de sí misma, a su lado.

“Yo no me dejo; las mujeres hemos cambiado en ese sentido”, afirma la joven que sale del vestuario transformada en una beldad gracias a la pollera, la chaquetilla y las vistosas joyas.

Benjamín baila también morenada con las Rosas de Viacha Revelación 82. Ella pertenece a familias de folkloristas provenientes de Achocalla, la Unión Comercial,  y Achacachi, Los Catedráticos, y menciona que, si no fuese más cómodo, por su trabajo, llevar pantalón, estaría muy feliz de vestir a diario una pollera.

La pareja posa, baila, se divierte ante la cámara. “Nada de machismos”, expresa ella. “No, no soy muy machista”, se define él con un hilo de voz. ¿Me pongo el sombrero?, pregunta él. “No, con sombrero te ves muy flaco”, decide ella.

Otra joven que tiene su propio ch’uta es Jhovana Carmen Cahuasa Quispe. Ella y su ahora esposo participan, desde la fundación hace 14 años, de la Elegante Comparsa Ch’utas y Pepinos Renacer y sus Palomitas Blancas, iniciativa exclusivamente carnavalera de su hermana María Isabel y su cuñado Ramiro Lazo.

Jhovana, comunicadora social, ha hecho su tesis sobre la danza paceña cuyo origen se disputan Corocoro y Caquiaviri. Y está en condiciones de defender que los ch’utas serán unos infieles en la ciudad,  “tomarán con una mano —la derecha, eso sí— a la pareja titular y con la otra a la suplente”; pero por su origen y significación rural son en realidad “una consagración de la pareja, del matrimonio”.

Dice la comunicadora que la danza del ch’uta es propia de la etapa de siembra y de fertilidad de la tierra, de los animales, de las personas. Un periodo húmedo, que se inicia apenas acaba el Día de Difuntos y que se extiende hasta marzo. A diferencia de otros personajes del folklore, que bailan en cualquier época del año, éste lo hace exclusivamente en este tiempo y, más estrictamente, en el Carnaval paceño. “Se respeta tiempo y espacio”, aunque haya aspectos que han ido cambiando por la migración campo-ciudad, por la moda, etc.

Tanto Julio como Jhovana destacan el hecho de que hay más mujeres que varones en la danza del ch’uta. Y que, por eso, se ve a los enmascarados bailando con dos cholitas. Habrá quien vea en ello puro machismo, y habrá machismo en ello; “pero en general, ellas sólo quieren divertirse y no se hacen problema”, señala Juli. “Es la danza del ch’uta y sin él no hay baile; no creo que, como en la morenada, que tiene bloques de mujeres cada vez mayores, se vea a cholas bailando sin ch’utas; la tradición no va a permitirlo”, considera Jhovana.

Esta  joven —la primera que fue  elegida Cholita  del Carnaval Paceño, en 2005— está casada con Gróver Chuquimia, ingeniero comercial que proviene de una familia de artesanos costureros. Se conocieron en el colegio, pero bailando ch’utas se enamoraron. Tienen una niña que los une más, pero hay que verlos vistiéndose, ayudándose uno a otro a quedar perfectos en sus vistosos trajes —tal cual hicieron Juli y Benjamín—, para intuir que debe haber más que sólo bailar en el rito de ser parte de la fiesta.

Parte de la fiesta son el consumo de alcohol y la violencia. “Es cierto”, dice la pareja Chuquimia; “en nuestro grupo hablamos con la gente para que no lleven a los niños a la entrada, no es un lugar para ellos”, explica la comunicadora social. Ella no bebe y su esposo reconoce  las veces que se ha excedido, ella ha controlado la situación. Y  Juli explota ante la posibilidad de ser agredida: “¿Golpearme?, ya vería el desgraciado que se atreviese”.

Texto: Mabel Franco

La Razón / Beatriz Rossells/Mabel Franco

 

El ch’uta llega hoy a La Paz para iniciar el Carnaval

4 Feb

Festejo. La forma en que el personaje arribará es una sorpresa. El domingo se desenterrará al pepino

Tradición. El ch’uta llegará, como otros años, acompañado a La Paz.

Tradición. El ch’uta llegará, como otros años, acompañado a La Paz.

Este año, la forma en que llegará el ch’uta a La Paz está envuelta en el mayor secretismo. Como fuere, el personaje de las carnestolendas paceñas estará hoy a las 10.00 en la plaza Murillo y será recibido por el gobernador César Cocarico.

“La sorpresa del día será ver en qué llega desde Caquiaviri. Pero, aunque sea en burro, el ch’uta estará mañana (hoy) en la ciudad para participar el domingo en el desentierro de su compinche: el pepino”, aseguró el presidente de la Asociación de Comparsas del Carnaval Paceño, Javier Escalier.

En anteriores versiones de ambos eventos, considerados como la primera precarnavalera oficial del departamento, los dos personajes llegaron a la urbe en medios de transporte como un avión, un minibús y otros.

Escalier adelantó que el acto, planificado para las 10.00, también servirá como pistoletazo de salida para todas las actividades oficiales de las fiestas en el departamento de La Paz.

Durante la bienvenida al personaje, diversos grupos interpretarán las danzas tradicionales de la Anata, como las pinquilladas, tarqueadas y la moseñada, además de la danza del ch’uta. Hoy también será el lanzamiento de la segunda canción oficial de las fiestas de este año. El tema fue compuesto por la agrupación Hiru Hicho, que en octubre del año pasado lanzó Caquivireñita, dedicada al ch’uta.

Este último es uno de los tres personajes tradcionales de las carnestolendas de La Paz, junto al pepino y la cholita. Originalmente parte de un baile exclusivo para solteros y actualmente llega a las fiestas acompañado siempre por dos cholitas.

Las poblaciones de Corocoro y Caquiaviri se disputan ser su cuna. Fue en esta última donde la asociación dio por iniciadas las actividades con la elección de la Cholita Caquiavireña y la fiesta del patrono de la comunidad, San Antonio Abad, el 16 y 17 de enero.

Con la llegada del ch’uta, la Asociación de Comparsas ya puede proceder con el siguiente paso de la fiesta: desenterrar al pepino. Esta ceremonia se realizará el domingo 2 de febrero. La dirigencia convocó a sus afiliados y a los ciudadanos que quieran disfrutar del espectáculo a las 12.00 en la puerta del Cementerio General. El recorrido comenzará a las 14.00.

Escalier adelantó que su organización ha preparado varias sorpresas para la resurrección del personaje, que serán reveladas durante el desarrollo de la fiesta. Este año, el desentierro del pepino fue organizado por la Fundación Poder del Folklore. Esta institución preparó un espectáculo que consiste en sacar del camposanto un féretro cerrado y llevarlo por un recorrido por las vías cercanas al Cementerio.

La procesión irá por la avenida Bautista y terminará en la calle Entre Ríos, en la puerta trasera de la necrópolis. Allí se levantará un podio donde estarán los invitados: el ministro de Culturas, Pablo Groux; el gobernador César Cocarico; el alcalde Luis Revilla, y otros.

“Tendremos bandas de música que nos acompañarán durante todo el recorrido, grupos musicales y muchas sorpresas. Invitamos especialmente a todas las familias”, agregó Escalier. La elección de los personajes del Carnaval será el 14 de febrero.

La Nutrida agenda de la fiesta paceña

En febrero se celebrará la Preste del Pepino, la segunda fiesta precarnavalera. A ésta le sigue la selección de los personajes  y la elección de la reina.

La Razón (Edición Impresa) / Jorge Soruco / La Paz

http://la-razon.com/la_revista/chuta-llega-Paz-iniciar-Carnaval_0_1990000982.html

Culinaria de Carnaval

4 Feb

Una celebración que combina las costumbres ancestrales propias de cada región, departamento, ciudad y comunidades rurales del país, con algunas tradiciones europeas traídas durante la epoca colonial. La diversidad ecologica del país crea opciones culinarias carnavaleras que varían de acuerdo a la geografía y cultura de cada región.

Los carnavales preludian la Cuaresma. Pero antes de pasar a esas semanas de privación, la sociedad se sume en días de festejo en los que la gastronomía es de todo menos escasa. Esta fiesta se remonta siglos atrás. Se trata de una fiesta de origen cristiano que se celebra antes de que comience la Cuaresma. Los cuarenta días antes de la Pascua de Resurrección, los cristianos debían preparar su cuerpo y su mente para recibir a Cristo en base a abstinencia en su quehacer diario y, por supuesto, en la gastronomía. Esta época de privación también incluía la prohibición de comer carne los viernes.

Por ello, antes de someterse a esta escasa alimentación y rígida forma de vida, los ciudadanos necesitaban un periodo de liberación, de fiesta y de poder disfrutar de los placeres culinarios.

Hoy en día permanece la costumbre de la comida en familia, que se respeta a pesar del incremento acelerado del ritmo de algunas de nuestras ciudades.

En casi todos los rincones del país se celebran los carnavales y con ellos, se disfruta de platos y recetas singulares.

Algo típico de la gastronomÍa de esta fiesta es la abundancia de deliciosas recetas pasadas de generación en generación

Indígenas de la Chiquitanía piden a la iglesia permiso para divertirse y perdón por los excesos en Carnaval

4 Feb

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Periódico Digital PIEB •

Indígenas de las comunidades misionales le piden permiso a la Iglesia Católica para divertirse los días de Carnaval, y perdón por los excesos cometidos durante los días festivos, como parte de las tradiciones religiosas y culturales que datan del periodo republicano, afirma el historiador e investigador Raúl Landívar Justiniano, más conocido como el «profe» Famín.El estudioso especializado en la cultura chiquitana, señaló al Periódico Digital PIEB, que el Carnaval Chiquigtano se desarrolla en dos ámbitos; el mestizo, con participación de la población citadina y pueblerina, caracterizado por la entrada de comparsas, la elección de reina carnavalera, el consumo de bebidas alcohólicas y la comida tradicional como la patasca y churrascos; y el indígena, con más sentido religioso que festivo, rico en rituales y costumbres que datan del periodo republicano.“En el caso del carnaval indígena cambia el sentido porque lo hacen con un sentido más religioso que festivo”, afirma.Según el ´profe´, las comparsas indígenas se distinguen de las otras porque salen a bailar por las calles al ritmo de la orquesta típica chiquitana; con la flauta de tacuara, tambor y maracas, que marcan tonadas de la tamborita, “su son es totalmente diferente a los toques de las bandas que prevalecen con la chobena aguililla, preponderantes del carnaval de Santa Cruz o el taquirari porque es una música muy característica de la rueda grande, que es una especie de chobena un poco más lenta y ceremoniosa”, dice.Al son de la chobena ceremoniosa –señala el historiador- los indígenas carnavaleros se preparan para rezar y pedir perdón a la iglesia porque “están conscientes de que se divertirán durante los tres días de carnaval (sábado, domingo y lunes), y cometerán pecado contra Dios al olvidarse de él y de la virgen María durante la festividad, por también por beber, bailar y cometer excesos.Landívar explica que dentro del periodo de Carnaval, los indígenas destinan el día martes -al cierre de los festejos- para dirigirse a la iglesia de donde retiran el estandarte del cabildo indígena y salen bailando en la rueda grande, con protagonistas como los lanceros, los encargados de las banderas y las agrupaciones de las autoridades indígenas, seguidos de la población, para luego dirigirse a Betania, un sitio ritual que cuentan todos los pueblos misionales chiquitanos.

“El cura, lo único que hace es permitirles que saquen de la iglesia las banderas y las lanzas y el estandarte indígena, que todo el año está en el museo de la iglesia, al lado de la virgen. El indígena es el más religioso porque es autorizado por el cura que les da permiso a salir a divertirse pero con moderación, pero hay muchas exageraciones, sobre todo porque hay la creencia que es chiquitano es borracho por naturaleza», señala.

La rueda grande es encabezada por los cuatro caciques que llevan las banderas de la iglesia católica de color rojo y amarillo, dos banderas con la cruz de Cristo y con la cruz de San Andrés, detrás de ellos van los abanderados que son cuatro caciques con lanzas de tacuara vestidos de blanco y flechas, les sigue el cacique general portando su bastón especial que tiene la tacha de oro, y detrás de él, doce miembros del cabildo que bailan al son de la chobena. Detrás de todo este grupo se colocan en media luna los varones y al final, las mujeres.

Betania según explica el investigador, también es el destino de Jesús después de la procesión del Domingo de Ramos, y es ahí, donde el martes de carnaval, los indígenas piden perdón por los excesos cometidos días previos y realizan un ritual simbólico y jocoso, donde el cacique del cabildo une en matrimonio ficticio a aquellas parejas que “lograron entenderse” durante las fiestas. “Les pone una guirnalda, una enredadera y ofrece discursos que pretenden hacer reír a todos los concurrentes”.

Por tradición todas las comparsas de la población acuden a los rituales de Betania, donde se baila la rueda grande, tras la cual se comienza un juego en el que todos participan y donde nadie sale limpio, se trata del embarre. “A eso se le llama el día de la cochinera porque todos terminan cochinos, no se respeta a nadie prácticamente, y sigue la fiesta todo el día hasta promediar las 17:30 a 18:00 que se realiza el entierro del carnaval”, dice.

Con el entierro del carnaval simbolizado por el entierro en barro de un representante por cada comparsa, terminan los festejos de carnaval, y el mismo día los indígenas devuelven todo lo que sacaron de la iglesia, y se preparan para la cuaresma con el arrepentimiento previo.

El origen del carnaval en la Chiquitanía, data según Landívar, data del periodo republicano, cuando los chiquitanos ya conocían diferentes danzas aprendidas por los jesuitas que se representaban para la fiesta grande de Corpus Cristi y la fiesta de la Virgen de la Candelaria, y es cuando los cruceños citadinos llevan el carnaval a la chiquitanía y se fusionan las celebraciones.

© Los artículos difundidos por el Periódico Digital PIEB
pueden ser reproducidos total o parcialmente, citando la fuente.

Carnaval de Oruro en Bolivia

4 Feb

Oruro es una ciudad minera de Bolivia, capital del Departamento de Oruro, se encuentra localizada a 3.706 msnm entre las ciudades de La Paz y Potosí, tiene una población de 420.660 habitantes aproximadamente (2009).

Cada año, Oruro, se convierte en el centro de las miradas de toda Bolivia y gran parte del mundo. Porque se celebra la entrada del fastuoso carnaval de Oruro majestuoso por su algarabía   el año 2001 la Unesco declaró como «Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad».

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Carnaval de Oruro en Bolivia.

La acción se desarrolla a lo largo de una gran avenida (Avenida del Folklore también llamado 6 de Agosto), en la que se colocan graderías a ambos lados de la calle y la gente está bailando, disfrutando de los grupos folklóricos y las bandas que los acompañan, bebiendo sin parar rociándose con sprays de espuma. Esta es la entrada del Carnaval de Oruro.

Los grupos folklóricos vienen desde todas partes de Bolivia y el Mundo; preparan sus galas durante todo el año para la entrada del Carnaval de Oruro. Estos grupos pasan bailando y desfilando durante horas un recorrido de varios kilómetros que acaba en la Iglesia de la Virgen del Socavón a la que ofrecen el sacrificio de su baile con unos trajes espectaculares.

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La fiesta del Carnaval de Oruro es espectacular, la entrada comienza a las 7 de la mañana hasta que el último grupo entra en la Iglesia sobre las 4 de la madrugada.

Los devotos al pie de la Virgen del Socavón a la que ofrecen el sacrificio de su baile en la entrada del Carnaval de Oruro.

Al final, todas las bandas se juntan para el alba, para la llamada “diana”, donde se recibe el nuevo día con una ceremonia cacofónica en la que todos tocan al mismo tiempo.

Al día siguiente,  vuelve la entrada del Carnaval de Oruro con los grupos actuando en otra orden y sin todo el despliegue de los trajes. Esta entrada es ya para diversión de los bailarines, sin el componente de sacrificio a la Virgen.

Entre todos los grupos folklóricos que participan (caporales, sambos, etc.) lo más espectacular y típico del Carnaval de Oruro son la Diabladas. El sentido del carnaval es una representación de la lucha del bien contra el mal, en la que el bien acaba triunfando. Los diablos y los ángeles desfilan con unos trajes espectaculares y tirando fuegos y cohetes. Durante la noche es increíble el despliegue pirotécnico.

En la actualidad, las más importantes celebraciones se centran en el Santuario del Socavón.

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La fiesta se lleva a cabo durante diez días y noches, durante los cuales cincuenta grupos folklóricos como la diablada recorren la ciudad por una ruta que tiene una extensión de cuatro kilómetros, acompañados de bandas musicales y gran cantidad de celebrantes. La principal de estas danzas es la diablada, aunque también destacan los Caporales, la Morenada, los Suri-Sicuris, la llamerada, la kullawada, los Waca-Waca, Pujllay, Tinku, entre otros.

Lindas mujeres deslumbran con su belleza en el Carnaval de Oruro en Bolivia.

La fiesta termina con una gran procesión final en la que participan cerca de 28.000 bailarines y cerca de 10.000 músicos y que tiene una duración de cerca de 20 horas. Todo finaliza con dos representaciones teatrales de obras católicas que se centran una en la conquista española y otra sobre el triunfo del arcángel Miguel sobre el Demonio.

http://www.eabolivia.com/carnaval-de-oruro.html

Comadres y compadres una fiesta popular que aviva la amistad

3 Feb

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Una de las fiestas que se realiza antes del Carnaval de Oruro Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad, es la fiesta de los compadres y comadres que se realiza un jueves antes de dos semanas a la peregrinación al santuario de la Virgen Candelaria.

Lastimosamente, no hay muchos datos específicos de cómo nace esta fiesta, en el departamento de Oruro, pero se podría remarcar el énfasis que tiene esta celebración en Tarija y sus alrededores.

De lo que sí podemos referirnos, que ésta fiesta, cuya cuna es el pueblo asturiano de Pola de Siero, está íntimamente vinculada al ciclo agrícola. Es decir, en torno a las cosechas se realizan diferentes fiestas en el área rural están distribuidas en fiestas de invierno, primavera, verano y otoño.

La Fiesta de » Las Comadres» pertenece al periodo de Carnavales, en la actualidad en Oruro se celebra esta fiesta de forma diferente pero con un matiz más sobrio. En los círculos de la clase social media de Oruro, se efectúan fiestas sociales de recaudación, para actividades de beneficencia, y otros, claro ejemplo la «Femi-mascarada» organizada por el Bloque Boliviano de Promoción Moral.

A pesar de que no existen crónicas y testimonios escritos sobre la Fiesta de » Las Comadres y Compadres», salvo pocos trabajos de investigación, se puede decir que se mantuvo gracias a la tradición oral de padres a hijos que permitió mantener esta tradicional fiesta.

Antiguamente esta actividad popular es más avivada especialmente en el área rural donde fue popular y tradicional, posteriormente, a partir de 1983 la Fiesta tomó mayor fuerza en el país.

En el valle central de Tarija, donde existen innumerables comunidades, el calendario Lúdico anual se inicia faltando 15 días a la peregrinación de los danzarines del carnaval de Oruro hacia la Virgen Candelaria, es decir, un día jueves, para los compadres, siete días después celebran las comadres.

Sin Duda esta Fiesta es más importante en el calendario carnavalesco de Tarija, especialmente el de » Las Comadres», que se celebra el día jueves antes de Carnaval.

Durante ese día y desde horas muy tempranas, miles de mujeres realizan la compra de la tradicional «torta» para entregarla en acto público o familiar a quién hayan elegido para cristalizar el parentesco espiritual de por vida con su «Comadre» o «Compadre».

Esta impresionante y vigorosa manifestación del sentimiento chapaco, es la máxima expresión de la Fiesta de «Las Comadres», Patrimonio Intangible de Tarija, en Oruro esta actividad es recordada con el encuentro de comadres y comadres para compartir un plato típico acompañado de bebidas espirituosas en algunos casos.

Pero, además, la fiesta celebrada en Tarija posee dos características esenciales que no pueden pasar desapercibidas: es una fiesta celebrada solamente por mujeres de todas las edades y de todas las clases sociales y es una festividad que se celebra en la Ciudad.

Hace muchas décadas las familias enteras, proceden de manera artesanal y rústica, a la elaboración de las tradicionales «tortas».

Primero fueron las madres, luego las hijas y hoy las nietas y bisnietas son las que mantienen viva esta tradición. Explican, algunas «Comadres» que hoy todavía persisten en trabajar en su elaboración a pesar de su avanzada edad, que desde muy niñas ellas ayudaban a sus madres a vender las «tortas», y que luego, enseñaron a sus propias hijas y éstas a su descendencia, no sólo a vender, sino, también a elaborarlas.

La mayoría de las «Comadres» artesanas como bien deben ser llamadas, son oriundas de uno de los más tradicionales Barrios de Tarija. «San Roque» y de un pueblo histórico y muy querido por todos: «San Lorenzo» o «Tarija, La Vieja», donde se producen las más exquisitas y variadas tortas.

Por esa razón, se celebra con júbilo las propias mujeres de los dos Barrios más emblemáticos de la Ciudad de Tarija: «El Molino» y «San Roque» y del primer poblado español en Tarija, como es «San Lorenzo» o «Tarija la Vieja», las que mantengan viva una tradición y que gracias al aporte familiar y su silencioso trabajo, hayan permitido mantener viva una Fiesta tan arraigada en Tarija.

Sino vivió la fiesta de las comadres y compadres en Tarija, se preguntó de que está compuesta una torta, esta deberá ser enriquecida o acompañadas con productos de las huertas tarijeñas como: papa, cebolla, zapallos, choclos, duraznos, racimos de uva, lacayotes, queso, nueces, y otras frutas.

Todos éstos productos deberán estar dentro de una «Sappa» (palabra Aymara que significa canasta), artesanalmente tejida en el área rural de Tarija con caña hueca, y cuya base y armazones, son de varas de membrillo, o de molle.

Esta particular forma de expresar respeto, aprecio, simpatía y verdadera amistad culmina, cuando las personas elegidas aceptan y se comprometen a comulgar respeto, solidaridad y a llamarse entre sí, a partir de ese día: «Comadres».

Según, Mauro Molina Balza, el ceremonial de antaño empezaba el día jueves de «Los Compadre». Las mujeres enviaban una «torta» adornada con flores, albahacas, serpentinas y banderitas, además, de un pavo relleno o un chanchito al horno o un cordero vivo pintado y envuelto en serpentinas y enflorado.

El jueves siguiente o de «Las Comadres», el «Compadre» debía devolver la gentileza, enviando a «La Comadre» obsequios valiosos o algunas botellas de licor, esta misma apreciación es percibida por Elías Anibal Vacaflor Dorakis.

 

Por: Itza Terrazas – Periodista http://lapatriaenlinea.com/?nota=61122

La fiesta de las comadres

3 Feb

t

  1. A manera de prólogo
  2. Introducción
  3. «Les comadres» de Pola de Siero Principado de Asturias, España
  4. «Las comadres» en Tarija, Departamento de Tarija, Bolivia
  5. La caja
  6. El erke o irqi
  7. A manera de epílogo
  8. Referencias bibliográficas

CARNAVAL CHAPACO

Patrimonio Oral e Intangible de Tarija

CULTURA VIVA

A MANERA DE PRÓLOGO

Argumentando en líneas generales el porqué del carácter de la mujer y el hombre de Tarija, podemos decir que; somos, sin duda, el baluarte más representativo del espíritu español en el corazón de nuestra Bolivia. Y es precisamente, este arraigado sentimiento, una muestra de nuestro carácter de vocación universal por la cual en fechas que se pierden en el tiempo, alguien bautizó sabiamente a la tierra chapaca como » La Andalucía Boliviana» en alusión a la tierra natal de nuestro Ilustre fundador Don Luis de Fuentes y Vargas: Sevilla y otrora Capital del reino musulmán de » Al-Andalus» .

Esta condición universalista de Tarija, es el resultado de una simbiosis entre nuestra historia y nuestra tierra que, lejos de ser introspectiva, viene abriéndose al mundo a lo largo de siglos; una apertura que, es el fiel reflejo de nuestro dinamismo y del compromiso de todos los que hemos nacido en esta bendita tierra con nuestro pasado, nuestro presente y con nuestro futuro.

Y son precisamente esas condiciones que sumadas a las telúricas, las que influyeron y modelaron nuestro carácter. Entonces, queda evidenciada dicha influencia en la vida de todos los pueblos tarijeños, pues el habitante de la zona fría, de la templada y la cálida, son diferentes, pero, esencialmente tarijeños.

El perfil de nuestra Cuesta de » Sama» , con sus cumbres, nuestras vegas, valles y bosques bordeados por el río » Uad Al Kebir» y otros, son en resumen la tierra donde aquellos primeros pobladores los » tomatas» y los » churumatas»   de los valles tarijeños, establecieron sus poblaciones y desde inmemoriales tiempos lucharon contra los » chiriwanos» , venidos del Chaco. Sin embargo, éstos de una u otra manera, se interrelacionarían, a partir del 6 de septiembre de 1539, con la primera expedición de españoles al mando del griego Pedro de Candia a los » Valles de Tarija»  y; en febrero de 1540, con la expedición del español Diego de Rojas. Pero finalmente le corresponderá la honra al ilustre sevillano don Luis de Fuentes y Vargas a nombre del Quinto Virrey del Perú, don Francisco Á lvarez de Toledo, fundar la Villa de » San Bernardo de la Frontera de Tarija» el 4 de julio de 1574 de acuerdo a la Real Provisión de 22 de enero de 1574, gestando a partir de esa emblemática fecha al » Chapaco» .

Desde ese entonces, hemos formado esta comunidad abierta, diversa, esforzada y mil veces histórica. Un pueblo, en definitiva, adaptado siempre a su tiempo, precisamente, por su condición universal ya referida. Por ello, soy un convencido que todos los que nacimos en Tarija llegamos a ser universales sin dejar de ser bolivianos; y bolivianos sin dejar de ser » chapacos» de una sola pieza.

Fiel a este compromiso para con Bolivia y con el mundo -como tarijeño- estoy orgulloso de mis raíces y herencias culturales. Así alimentado, decidí investigar sobre una de las más emblemáticas Fiestas del Carnaval Chapaco: » Las Comadres» . A todos quienes han decidido visitarnos, les ofrezco mi más emocionada bienvenida a la tierra Chapaca y les invito para que juntos celebremos y postulemos ésta gran manifestación cultural ante la UNESCO y ésta la declare como » Símbolo del Patrimonio Oral de la Humanidad» .

INTRODUCCIÓN

La Fiesta de » Las Comadres» en Tarija es única en todo el territorio de la República y América, porque a diferencia de aquellas que se celebran en otras regiones del país y de la Argentina, hasta ahora mantiene casi intactas sus principales características. Y sólo en Tarija pudo haber calado tanto. Aquí y sólo aquí un conjunto de condiciones sociales, económicas, culturales, etc., le permitieron echar raíces y crecer. La Fiesta no fue un accidente. Apareció en su momento, en virtud de lo que existía en la península ibérica y se difundió perezosa como sistemáticamente en la incipiente vida cultural de los chapacos; pues las mujeres chapacas estaban preparadas para ello. En consecuencia, no podemos entender la Fiesta cabalmente en abstracto, aislada del mundo que la rodea. La Fiesta de » Las Comadres» , ayer como hoy, es parte esencial de la historia social de Tarija y desde este contexto se la debe observar. Pero, ¿Cuáles fueron, entonces, las condiciones sociales que hicieron posible y, de hecho, casi inevitable el arraigamiento de la Fiesta?

Para empezar, es un hecho que la otrora y añorada Villa de » San Bernardo de la Frontera de Tarija» , albergaba a una influyente población de origen español, que en los primeros meses de la fundación de la villa Tarija alcanzó a menos de cien personas que constituían aproximadamente el 10% del pueblo, y que había demostrado una extrema inclinación por sus propias manifestaciones culturales. Esas personas, venidas generalmente de Andalucía y por lo tanto, miembros de una gran familia regional, sin duda alguna, crearon su propio sistema de interrelación que, al transcurrir de los meses y a pesar de los peligros que tuvieron que enfrentar, en especial a la hostilidad de los » chiriwanos» se profundizó aún más e hizo atractivo vivir en la villa.

Por todo esto, y a pesar de no haber sido tan grata la vida en la recién nacida villa de Tarija, aquella gente trabajó muy duro por el bien de sus familias, sus comunidades y su propio país. Inculcaron, ante todo, el honor, la veracidad y el respeto a los derechos de los demás. Viejos documentos indianos nos refieren esa característica que, por supuesto está reflejada en el comportamiento del propio fundador, don Luis de Fuentes y Vargas y los miembros del primer Cabildo de la Villa de » San Bernardo de la Frontera de  Tarija» , designado por el mismísimo Virrey Toledo a través de una Real Provisión despachada en la Ciudad de La Plata el 19 de mayo de 1574.Sin embargo, a finales del Siglo XVI, mucha gente había abandonado la Villa por una serie de razones. Al mismo tiempo, en virtud de una gran variedad de razones económicas, sociales, religiosas y militares, el sistema estaba desmoronándose. Hijos e hijas nacidas de padres españoles tuvieron que construir su propio destino. La villa crecía rústica, con calles tan enlodadas por el clima lluvioso y húmedo que, era necesario colocar desiguales tablones para cruzar éstas y las acequias. Y otro factor que quizá tuvo enorme influencia sobre el arraigamiento de la Fiesta traída desde Asturias fueron las mujeres que, siendo esposas de las autoridades y de la soldadesca, responsables éstos de la administración y la conquista, coadyuvaron al lento proceso haciéndolo moralmente aceptable. Además, y por razones fáciles de discernir dentro del tejido social imperante en la Villa dentro de las relaciones sociales, las tradiciones y las costumbres españolas estaban creciendo y desarrollándose imparablemente, según el número y origen de los peninsulares.

Sin duda, hubieron de transcurrir muchos años para que el proceso de aculturación a través de ésta y otras se haya consolidado. El descubrimiento y conquista de Tarija significaron la presencia de influencias procedentes de otras culturas pero venidas de un mismo territorio. Es decir, desde España pero oriundos de diversas naciones al interior de la misma: Andalucía, Extremadura, Asturias, etc.

Por lo tanto, no debe sorprendernos descubrir el significado de la palabra » Comadre» . Tampoco que la Fiesta, seguramente, se abrió paso a un inicio entre los propios españoles y luego entre los mestizos. La música, por supuesto representada por instrumentos traídos desde la península encajó con exactitud con los existentes entre los pueblos originarios y otros advenedizos. Con este nuevo espíritu, seguramente tuvo -al menos en apariencia- espontaneidad y se improvisó en el mismo momento de su ejecución y celebración.

Por eso, tampoco nos debe llamar la atención la presencia de instrumentos musicales de origen andino. Ellos vinieron en calidad -como dije líneas arriba- en calidad de advenedizos. El cuándo todos o ambos se entremezclaron y ganaron primacía en desmedro del otro, será parte de un otro y específico trabajo de investigación. Lo que sí podemos asegurar es que, la Fiesta fue celebrada masivamente por la población que vivía en las afueras de la Villa y luego la Ciudad y no así por los habitantes del » centro» . Quizá ello explique la presencia del » Erke» y la » Caja» , instrumentos nativos de los andes, pues de otra manera no podríamos explicar que, por regla general, las diferentes clases sociales que vivieron en la Villa se segregaron a sí mismas.

Además, la mujer en general fue parte integral del nuevo espíritu y resultó ser fundamental para la aceptación de la Fiesta. Debemos entender, entonces, que mientras un importante porcentaje de la clase media tarijeña no gustaba de la Fiesta, probablemente la mayoría la toleraba y una vasta minoría se entusiasmaba con ella. En resumen, podemos decir que la Fiesta de » Las Comadres» fue asombrosamente democrática: tanto sus amigos como sus enemigos, todos provenían del espectro completo del sistema de clases de Tarija.

Por ello, a tiempo de ratificar mi encendido orgullo por mi tierra y sus culturas; quiero decir a viva voz que, es penoso comprobar, lo poco que las actuales generaciones valoran la identidad cultural de Tarija, su propia identidad cultural. Quizá sea culpa, de aquellos, que creen que tornar los ojos al pasado es un achaque de historicista, o de aquellos otros, que piensan que la vida es sólo presente. A tiempo de rechazar esa posición; decir que los bolivianos en general y los tarijeños en particular, hemos heredado testimonios del Patrimonio Tangible e Intangible que nos hablan de nuestro rico pasado. Sin embargo, sólo el primero de éstos ha sido objeto de la atención y preocupación.

En un mundo que fue testigo y cómplice -y todavía lo es- de la sistemática destrucción y desaparición de muchísimas expresiones del Patrimonio Cultural y que hoy es absorbido inexorablemente por la globalización o agujero negro, no puede hoy soslayar su preocupación y atención al Patrimonio Cultural Intangible y su preservación. En la actualidad, otras muchas expresiones dispersas en el mundo están siendo ignoradas o práctica y seriamente amenazadas por la desidia y la indiferencia de la humanidad que, a nombre del desarrollo están desapareciendo. Si no rectificamos nuestro accionar, seremos cómplices y sólo asistiremos con expresiones de pesar a la agonía, muerte y entierro de tradiciones y manifestaciones que deberían constituirse como Símbolos del Patrimonio Oral de la Humanidad. Sólo la atención sincera y exenta de la burocracia y la estupidez permitirán su preservación y valorización, pues desde una perspectiva histórica y ética todas esas manifestaciones forman parte indisoluble de la identidad de los pueblos, y por ende, del Patrimonio Cultural de las naciones.

Sin embargo, cada pueblo tiene su grado de responsabilidad y; por lo tanto, debe valorar y preservar sus tradiciones.

En el caso tarijeño, la preservación de la Fiesta de » Las Comadres» , una fiesta popular y tradicional, debe  significar que hemos acercado el pasado con el presente y éstos con el futuro. Para nosotros el futuro de nuestro pasado no debe correr peligro como en el presente. Para alcanzar ese objetivo, tenemos que decidir algunos aspectos esenciales: ¿que vamos a preservar? ¿Quiénes lo harán? Pero para tomar decisiones, debemos corregir nuestro accionar. La máxima de Antonio Machado quizá nos ayude a actuar: » …todo lo que se ignora, se desprecia… » .

En ese contexto, y previo a todo, debemos conocer el origen de la Fiesta, quiénes la protagonizaron y cuál la esencia de la misma. Sólo así podremos explicar, entender e interpretar a la más emblemática de las fiestas del » Carnaval Chapaco» y que prácticamente da inicio al calendario lúdico de Tarija: La Fiesta de » Las Comadres» .

Si bien en cierto que hoy estamos abocados a su celebración y preservación, también debemos reconocer que no solamente con celebrar la Fiesta habremos de cumplir, sino, también reconocer que entre la teoría y la práctica todavía existe una gran brecha. Las razones para ello son pocas pero determinantes. Nuestros recursos económicos y financieros son escasos y limitados y no siempre hemos actuamos con seriedad. Y desgraciadamente ello, no nos ha permitido diferenciar con severa lucidez entre lo urgente y lo importante, imponiéndose generalmente la improvisación porque, en realidad no sabemos bajo qué criterios vamos a celebrar. Es decir, no sabemos si objeto de preservación será la festividad en sí, la reivindicación femenina o el profundo significado de la Fiesta.

Todos sabemos que todas las fiestas son iguales, en el sentido que son instrumentos de comunicación. Esta Fiesta tiene una especial diferenciación con el resto de las fiestas que conforman el calendario folclórico de Tarija: hoy como en el pasado, las mujeres son las principales protagonistas. Quizá por esa razón la Fiesta se mantuvo viva aunque agonizante hasta que un grupo de féminas del histórico y tradicional barrio de » El Molino» la recuperó el año 1983 para la memoria colectiva del pueblo.

Por ello, decimos, aunque duela aceptar esa cruda realidad, que las tradiciones, los ritos y los mitos son a veces como los seres vivos: nacen, crecen decaen y mueren. Dependen desgraciadamente del idioma y del contexto social y político y de sus relaciones para su vigencia. En Tarija (Bolivia), como en Pola de Siero y otras comunidades de la Comunidad Autonómica del Principado de Asturias (España), » Las Comadres» o » Les Comadres» respectivamente, se mantuvieron no tan sólo para no olvidar una antiquísima y precristiana reivindicación de la mujer, sino, para eternizar el carácter religioso y espiritual que dispuso la religión cristiana.

Por esa razón, afirmamos que la tradición oral es el mayor atributo cultural que deberíamos valorar. Por eso, queremos hacer hincapié en la necesidad que tenemos los tarijeños y los defensores de nuestras culturas, de postular la Fiesta de » Las Comadres» para que la UNESCO de acuerdo a la Resolución emanada de la 154º Reunión del Consejo Ejecutivo (154/EX/13, en París el 19 de marzo de 1998 y del Anexo III, la proclame como » Símbolo del Patrimonio Oral de la Humanidad» .

Pero, reconocemos que no bastará la Declaratoria en sí, sino, la propia decisión de los tarijeños de salvaguardar y preservar nuestra Fiesta, por ende, nuestra identidad cultural.

Las razones que me impulsan a lograr; primero, la conciencia de los tarijeños por su patrimonio y; segundo, a preservarlo, tienen que ver con los flujos y corrientes migratorios y sus propios valores culturales que hoy presionan, no tan sólo a la Fiesta de » Las Comadres» , sino, sobre muchas otras del Departamento de Tarija. Causas exógenas y endógenas están erosionando la esencia de las fiestas tarijeñas.

Los flujos y corrientes migratorias interregionales e interdepartamentales que desde 1985 llegaron hasta Tarija, quizás sean la mayor preocupación. Pero también y sin duda, la globalización sea la más perversa. De una u otra manera ambas están alineando a nuestros hijos. Y ello debe ser una voz de alarma. Ninguna cultura es una entidad herméticamente cerrada, todas las culturas están influidas por otras que a su vez ejercen influencia sobre otras de manera armoniosa, benigna o maligna, en especial sobre culturas débiles.

Para los fines propuestos, es importante conocer algunas puntualizaciones.

Según el Informe de la Comisión Mundial de Cultura y Desarrollo, presidida por Javier Pérez de Cuellar (Nuestra Diversidad Creativa, 1996): » … el género, junto al parentesco y la muerte, es quizás la cuestión existencial que más preocupa a cualquier cultura… » . Esta frase nos lo dice todo.

La Fiesta que hoy trato de mostrar al mundo, tiene un contexto por demás interesante: el descubrimiento y la conquista de América, un proceso complejo y lleno de muchas aristas. Deseo mostrar algunas de ellas: el rol y el aporte de la mujer en dicho proceso.

Sin duda, cuando los españoles arribaron a nuestras tierras, necesitaron algo más para conquistarnos. Necesitaron de la religión, el arte y la mujer para ese propósito. Pondré énfasis en éste último aspecto, porque, la mujer no sólo acompañó a sus esposos durante sus viajes, sino, que durante el proceso de sus largas o cortas migraciones intercontinentales o regionales, coadyuvó decididamente a consolidar el entorno familiar. Diseminó sus genes y con ellos la propia cultura que cada familia regional española -léase vascos, castellanos, etcétera- trajeron consigo a América y a ésta parte de ella. Así, no sólo posibilitó el crecimiento demográfico de esas familias que, más luego escalarían en el aspecto social, económico y político, sino, que junto a sus consortes erradicaron las culturas autóctonas e impusieron las propias. Pero sobre todo puedo decir, sin lugar a equivocarme, que la mujer posibilitó que el proceso de la conquista fuera moralmente justificable. Ella representó y encarnó la tradición española.

Decir con certeza cuándo y quién trajo la Fiesta a Tarija será difícil. Pero ¿cuales los orígenes de la Fiesta? Después de un satisfactorio proceso de investigación iniciado a mediados de enero de 1998 a través de notas epistolares dirigidas a los españoles José Manuel Valdez y Lluis Anxel Núñez, realicé innumerables horas de navegación por la Internet y después de muchos intentos, obtuve la información que buscaba: Los sitios donde se celebra ésta Fiesta están ubicados en muy pocos ayuntamientos del Principado de Asturias, al Norte de España, aunque otros celebran una otra Fiesta: » Santa Á gueda» , que también tiene como principales protagonistas a las mujeres, pero no posee las características de » Les Comadres» . Y fueron: el Excmo. Alcalde del Ayuntamiento de Pola de Siero, don José Aurelio Á lvarez Fernández y don Vicente Á lvarez Areces, Alcalde de Gijón, quienes al comprender el objetivo de nuestra cruzada, no dudaron un instante en brindar oportuna respuesta a nuestros numerosos requerimientos. Pero, además, aceptaron gustosos nuestra iniciativa de: primero, gestionar el hermanamiento entre los Municipios de Tarija y Pola de Siero y; Segundo, trabajar juntos y lograr que la Fiesta sea declarada por la UNESCO como » Símbolo del Patrimonio Oral de la Humanidad» .

En ese ínterin recibí de ellos, importante documentación; además, localmente investigue y busqué referencias sobre la fiesta. Por último organicé entre el 28 y 29 de enero de 1999 un seminario-taller: » La Fiesta de Las Comadres» del que participaron más de una treintena de personas de profunda vocación costumbrista como don Mauro Molina Balza y Edmundo Á vila Moreno y otras que, luego de sus respectivas exposiciones, enriquecieron el trabajo y aprobaron la propuesta de postulación presentada por mi persona. Entre el apoyo español sobresale aquel de Julio Caro Baroja, un importante investigador tradicionalista español. Según éste, la Fiesta tiene sus raíces cuando la actual España, era una provincia del Imperio Romano desde el Siglo III antes de Cristo.

La fiesta en sí coincide con una otra que celebraban los romanos el primer día de cada mes y sé llamada » Matronaria» . Como es por todo conocido, la sociedad romana era eminente y radicalmente patriarcal. Una vez al año, los hombres delegaban el mando en sus esposas y éstas a su vez en sus sirvientas. Así durante un día, las mujeres tenían los mismos privilegios que los hombres y las sirvientas recibían los mismos honores que las esposas, como en la » Saturnalia» (fiesta dedicada a los esclavos). Ausonio (310-395), Décimo Magno y Preceptor del Emperador Graciano, relata que la » Matronaria» también era celebrada por los cristianos. Pero cuando se implantó la religión cristiana, ésta no aceptó esas celebraciones paganas. A partir de ahí, la fiesta derivó en un acontecimiento de carácter marcadamente religioso: Comadre (del latín, Cumatris), que hace alusión al parentesco espiritual que deberá existir entre la madre y la madrina.

Como vemos, la Corona española como la romana en su tiempo, dentro de su respectiva política de descubrimiento, conquista y expansión, diseñó una gigantesca estrategia de penetración y adoctrinamiento de todos los pueblos conquistados. Primero, a través de los cronistas cuyo trabajo de elevamiento historiográfico y geográfico de todas las comunidades que descubrían, le permitió conocer in situ las ancestrales costumbres y tradiciones que hablaban del pensamiento y filosofía, del pasado y presente de esos pueblos; segundo, compenetrados de esa realidad, a través de un impresionante y prolongado proceso, impuso sobre el temperamento e idiosincrasia de las poblaciones conquistadas, la religión, la lengua, su cultura y sus interminables manifestaciones. Una de ellas fue avasalladora: el Carnaval, por excelencia el mejor ejemplo del Patrimonio Cultural Intangible de la Humanidad.

Y no pocas costumbres, como el Carnaval, que tiene su origen en Roma, fueron trasladadas junto a las Legiones de Romanos a sus nuevas Colonias. Y como Roma fue la madre de las culturas sucesivas, impuso -tal cual hiciera España siglos después- en sus colonias: el idioma, el Derecho, el arte, los usos y costumbres. Por ello, las tradiciones y las costumbres, aunque no fueron insertas en los libros oficiales de Historia, tienen hasta hoy una estrecha relación con dos aspectos que han marcado la historia del mundo. La ocupación del territorio es uno de ellos; el segundo, todos los procesos de aculturación, mestizaje, marginamiento, segregación, hibridación y exclusión que sufrieron todos los pueblos conquistados. Pero al mismo tiempo, esas mismas tradiciones se convirtieron en espacios para la resistencia a través de un complejo lenguaje de signosy símbolos difíciles de comprender.

Los Carnavales que se celebran en todos los pueblos del mundo, no sólo son sinónimo de diversión, fiesta y esparcimiento, sino, que se constituyen en espacios para que el pueblo puedan recrear y reinventar reivindicaciones, sobre todo de protesta, de resistencia y de reclamo. Es decir, el Carnaval encierra secretos bien guardados a pesar de los siglos transcurridos. La fuerza onírica de los pueblos se concentra en celebraciones cargadas de significado y fuerza dramáticas. Durante el Carnaval las fuerzas del bien y del mal se enfrentan en una batalla simbólica que moviliza las iras populares y da rienda suelta a la sed de justicia. Según la simbología del Carnaval, todo está permitido, liberándose los instintos y actitudes prohibidas, la gente se cambia de sexo, se burla del Poder y de la autoridad y el mundo camina al revés. El pueblo se expresa contra el poderoso a través de bandos, de máscaras y gestos.

» LES COMADRES» DE POLA DE SIERO

PRINCIPADO DE ASTURIAS, ESPAÑA

Características principales

El calendario lúdico de Pola de Siero se inicia con la celebración de la Fiesta de » Les Comadres» , y se completa con la celebración de otras dos fiestas: » Los Güevos Pintos» y » El Carmín» .

La Fiesta en sí se desarrolla a partir de la media tarde del jueves antes de Carnaval en torno a reuniones familiares o grupo de amistades y cuyo plato principal son los tradicionales » bollos preñaos de chorizos» . Según el tradicionalista Caro Baroja, antiguamente ésta fiesta era protagonizada por las mujeres polesas para: » …comadrar o merendar el bollu preñau con chorizo acompañado con sidra, con faldas y a lo loco…» .

El » bollu preñau» tradicional es una especie de pan grande y al horno. Está elaborado básicamente con harina, manteca, agua, sal, levadura y un chorizo de calidad, frente al de hojaldre, es decir, con mantequilla. Pero, además, se puede saborear las tradicionales tortillas de sardinas salonas y otros ingredientes como picatostes, frixuelos o fayuelos y productos de las huertas de Pola, como ser las naranjas.

La esencia de la fiesta tiene sus raíces en la tradición oral de Comadres y Compadres, en la que las mujeres, acompañadas de sus ahijados, iban al » Prau Picón» , especie de área verde, a comer » el bollu» , beber sidra, bebida muy propia de Asturias y, chupar una naranja.

El arte ancestral de elaborar » bollus preñaus» ha conseguido permanecer a través del tiempo. Si bien han variado algunas costumbres, la receta es particular y casera. La preparación del tradicional bollo se compone de: cuatro cucharillas de sal por cada kilo de harina, un trozo de levadura y agua tibia; luego se pone a fermentar tapado con un paño. Luego de la fermentación se le añade 75 gramos de manteca por cada cuarto kilo de harina y se vuelve a amasar hasta ponerlo a cocer en el horno.

» LAS COMADRES» EN TARIJA

DEPARTAMENTO DE TARIJA, BOLIVIA

Características principales

Tampoco en Tarija ni sus alrededores, nadie sabe ni recuerda -a ciencia cierta- cuándo nacieron » Las Comadres» . Lo que sí podemos asegurar que ésta fiesta, cuya cuna es el pueblo asturiano de Pola de Siero, está íntimamente vinculada al ciclo agrícola. Es decir, en torno a las cosechas. Diferentes fiestas en el área rural están distribuidas en fiestas de invierno, primavera, verano y otoño.

La Fiesta de » Las Comadres» pertenece al ciclo carnavalesco, circunscrito dentro de las Fiestas de verano o como dirían Lorenzo Calzavarini y Fernándo Arduz Ruiz (Música y Cantos Tradicionales de Tarija, 1999), esta fiesta está dentro del ciclo fuerte (desde diciembre a junio), y está dedicada a los dioses.

A pesar de que no existen crónicas y testimonios escritos sobre la Fiesta de » Las Comadres» , salvo pocos trabajos de investigación, se puede asegurar que ésta se mantuvo gracias a la tradición oral que de madres y padres a hijos fue transmitida y que permitió que permaneciera viva, especialmente en el área rural del valle y, en la Ciudad de Tarija, donde su celebración -en un pasado lejano- estuvo circunscrita al vecindario de la periferia donde fue popular y tradicional. Posteriormente, a partir de 1983 la Fiesta tomaría carta de ciudadanía general, aspecto que hoy la enaltece.

En el valle central de Tarija, donde existen innumerables comunidades, el calendario Lúdico anual se inicia faltando 15 días -es decir, un día jueves- para la celebración del » Carnaval Chapaco» . La Fiesta tiene el nombre de » Los Compadres» .

Pero la Fiesta más importante del calendario carnavalesco de Tarija es sin duda de » Las Comadres» , que se celebra el día jueves antes de Carnaval. Durante ese día y desde horas muy tempranas, miles de mujeres realizan la compra de la tradicional » torta» para entregarla en acto público o familiar a quién hayan elegido para cristalizar el parentesco espiritual de por vida con su » Comadre» o » Compadre» .

Esta impresionante y vigorosa manifestación del sentimiento chapaco, es la máxima expresión de la Fiesta de » Las Comadres» , Patrimonio Intangible de Tarija. Pero, además, la fiesta posee dos características esenciales que no pueden ser soslayadas: es una fiesta celebrada solamente por mujeres de todas las edades y de todas las clases sociales y es una festividad que se celebra en la Ciudad Capital y en todos los pueblos que conforman el valle central del Departamento de Tarija.

A mi entender, tres elementos deben preservarse. El valor y significado espiritual de la fiesta en sí; la » torta» como expresión material de ese profundo sentimiento de solidaridad y respeto mutuos y; el rol de la mujer, como protagonista esencial de esta celebración.

Durante los meses que me llevó el trabajo de investigación, descubrí que, desde decenas de décadas atrás, familias enteras, procedieron de manera artesanal y rústica, a la elaboración de las » tortas» .

Primero fueron las madres, luego las hijas y hoy las nietas y bisnietas son las que mantienen viva esta tradición. Explican, algunas » Comadres» que hoy todavía persisten en trabajar en su elaboración a pesar de su avanzada edad, que desde muy niñas ellas ayudaban a sus madres a vender las » tortas» , y que luego, enseñaron a sus propias hijas y éstas a su descendencia, no sólo a vender, sino, también a elaborarlas.

La mayoría de las » Comadres» artesanas como bien deben ser llamadas, son oriundas de uno de los más tradicionales Barrios de Tarija. » San Roque» y de un pueblo histórico y muy querido por todos: » San Lorenzo»   o » Tarija, La Vieja» .

Por esa razón, celebramos jubilosamente que, sean las propias mujeres de los dos Barrios más emblemáticos de la Ciudad de Tarija: » El Molino» y » San Roque» y del primer poblado español en Tarija, como es » San Lorenzo» o » Tarija la Vieja» , las que mantengan viva una tradición y que gracias al aporte familiar y su silencioso trabajo, hayan permitido mantener viva una Fiesta tan arraigada en Tarija.

Como testimonio de un merecido y público agradecimiento, considero que debemos mencionar a aquellas obreras de la tradición tarijeña. Si en verdad queremos preservar la Fiesta, reconocer a quiénes son las que trabajaron y dejaron una herencia que hoy todos disfrutamos, será muy importante para los fines que perseguimos. Ellas y sus familias deben ser parte importante de la memoria colectiva de Tarija: Mercedes Suárez de Sandoval(+), Nora Sibila de Suárez, Juana Pereira, Cecilia Sandoval(+), Herminia Figueroa Sandoval, Domitila Jaramillo (San Lorenzo), Raquel Pérez de Bejarano (La Pampa), Dominga Hoyos de Armella(+), Celia Armella Hoyos, Justina Suárez Rueda, Patricia Cortez Iñiguez, Cristina Valdez de Suárez, Flavia Mancilla, Margarita Figueroa de Morales, Hortensia de Molina, María Tejerina y Benita Díaz de Velásquez y otras muchas más que lamentablemente fallecieron.

A manera de anécdota, nos contaron que, inclusive algunas hijas de las aludidas señoras, se casaron con hijos de las propias entrevistadas o viceversa y ahora esas familias, continúan con la tradición familiar elaborando y comercializando las » tortas» .

Con ellas y entre ellas, y luego de un corto proceso de organización y el apoyo de la H. Alcaldía Municipal de Tarija, se celebró el 10 de septiembre de 2000 -por primera vez- la Fiesta al Santo Patrono de los Panaderos: » San Nicolás de Tolentino» oportunidad que sirvió para que mi persona, en calidad de Director de la Unidad de Cultura y Turismo de la Prefectura de Tarija, hiciera entrega de Certificados de Reconocimiento a todas las mencionadas señoras por preservar la Fiesta de » Las Comadres» . Asimismo, el H. Alcalde de Tarija, Oscar Montes Barzón, inauguró la hornacina dedicada al Santo de los Panaderos, construida en la Sección de Masas del Mercado Central de Tarija, ubicada en la calle Bolívar entre Sucre y Gral. Trigo.

Las tortas de antaño tenían el resultado de una exquisita como sencilla preparación propia de la repostería popular. Las » tortas» están preparadas con harina, agua, levadura, huevo y azúcar. Están siempre adornadas con rosas pascuas (Tagetes erecta L.), flor comadritas (Zinnia peruviana L.), y ramitos de albahacas (Ocimun basilicum L.), ejemplos de la flora más tradicional de Tarija; luego, se añaden masitas hechas de harina de maíz y rellenadas con dulce de lacayote; suspiros y pequeños caramelos de azúcar, que hechos a mano, adquieren la forma de aves en diferentes colores, preferentemente el rojo, el rosado y el blanco. Además, están adornadas con pequeñas servilletas que asumen la forma de banderitas, serpentinas y pequeños globos, son parte importante de la simbología que tiene esta Fiesta.

Además, deberá, las » tortas» necesariamente deberán estar acompañadas y enriquecidas con productos de las huertas tarijeñas como: papa (Solanum tuberosum L.), cebolla (Allium cepa L.), zapallos (Cucurbita maxima Duch), choclos (Zea mays L.), duraznos (Prunus persica Batsch), racimos de uva (Vitis vinifera L.), lacayotes (Cucúrbita fisifolia Bouché), queso, nueces (Juglans regia L.), y otras frutas. Todos éstos productos deberán estar dentro de una » Sappa» (palabra Aymara que significa canasta), artesanalmente tejida en el área rural de Tarija con caña hueca (Arundo donax L.), y cuya base y armazones, son de varas de membrillo (Cydonia oblonga Mill), o de molle (Schinus molle L.).

Esta particular forma de expresar respeto, aprecio, simpatía y verdadera amistad, culmina, cuando las personas elegidas aceptan y se comprometen a comulgar respeto, solidaridad y a llamarse a partir de ese día: » Comadres» .

Según, Mauro Molina Balza, el ceremonial de antaño empezaba el día jueves de » Compadre» . Las mujeres enviaban una » torta» adornada con flores, albahacas, serpentinas y banderitas, además, de un pavo relleno o un chanchito al horno o un cordero vivo pintado y envuelto en serpentinas y enflorado. El jueves siguiente o de » Las Comadres» , el » Compadre» debía devolver la gentileza, enviando a » La Comadre» obsequios valiosos o algunas botellas de licor.

Según el mismo Molina Balza, el momento más importante era aquél cuando ambas personas, entrelazando y moviendo pendular y rítmicamente sus dedos meñiques, repetían al unísono: » … cuma, cumita, todo partirse, nunca enojarse… » . A nuestro entender, éste es y se constituye por sí mismo, en el momento más significativo e importante de la Fiesta.

Por su parte, Edmundo Á vila Moreno, señala que, la » torta» deberá tener dos formas: de » corazón» , cuando quién la obsequia es la mujer y el destinatario un hombre; » redonda» , cuándo el hombre hace el presente a una mujer. Por supuesto que ello no siempre se respeta a pesar de sus particulares significados.

En la actualidad, el momento más representativo de la Fiesta es aquél, cuando todas las mujeres, sin distinción de clases, religiones y edades,  se reúnen a partir del mediodía o media tarde del día jueves en sus respectivas barras o clubes, con el objeto de organizarse y celebrar el acto más significativo que se realizará en horas de la noche.

Vestidas a la usanza de la mujer campesina, de » Chapacas» , miles de féminas, miles de » Comadres» toman y se adueñan literalmente de todas las calles de la Ciudad y luego se dirigen a la Plaza Principal » Luis de Fuentes y Vargas» a los son de la inconfundible e insustituible interpretación de dos instrumentos musicales propios de la región y la época: la » Caja» y el » Erke» y bandas de música, para iniciar el Programa Oficial del » Carnaval Chapaco» elaborado por el Gobierno Municipal, que a partir del año 1999, se eligió a la » Comadre» más » chura» y linda, que junto a la Reina del » Carnaval Chapaco» serán la fiel expresión del carácter y la belleza de la mujer tarijeña. Luego, retornaran a las sedes de sus barras o casas particulares para continuar la Fiesta sin la participación de los hombres. Es el día de las féminas, es el día de » Las Comadres» .

Todos los que hayan leído el presente trabajo que cuenta con el debido Depósito Legal 9-2-265-00 otorgado por la Oficina del Repositorio Nacional (Depósito legal), dependiente del Viceministerio de Cultura, podrán haber constatado tres detalles por demás evidentes. El primero, que tanto en Asturias como en Tarija la esencia de la Fiesta estriba en el parentesco espiritual; segundo, la mujer es la principal protagonista; y tercero, el arte de la repostería está representado por el » bollu preñau» y la » torta» respectivamente.

ORGANOLOGÍA

La investigación sobre la Fiesta de » Las Comadres» estaría incompleta si no la complemento con otros detalles referidos a los instrumentos musicales: la » Caja» y el » Erke» .

Para ese cometido, acudí muy escuetamente a la Organología, para conocer mejor en los aspectos etnológicos y folklóricos los dos instrumentos autóctonos que predominan en la Fiesta y tratar de entender mejor la identidad cultural del tarijeño. Seguidamente, busqué la obra príncipe de la Historia Colonial de Tarija, escrita por Federico Á vila y Á vila, para profundizar y poder explicar al profano sobre la historia colonial de Tarija.

Con esas fuentes y otras que obtuve de otros archivos, constaté que muy pocos pero significativos testimonios evidencian la continuidad musical de los Imperios Kolla-Aymara e Incásico-Quechua en diversos sitios, especialmente en la zona andina y muy pocos en los valles del Departamento de Tarija, donde además de la toponimia y numerosos hallazgos arqueológicos -no inventariados ni catalogados debidamente por los estudiosos-, también nos ayudan a sustentar la presencia andina desde tiempo anterior a Tupac Inca Yupanqui, quien, con poderosos ejércitos Quechuas, sometió a los pueblos Aymaras y; éstos, a través de los » Chichas» conquistaron y poblaron los valles de Tarija con los » tomatas» y » churumatas» desde tiempos difíciles de precisar. Luego éste, quiso vanamente, poner fin a los ataques de los » chiriwanos» , que frecuentemente amenazaban sus posesiones.

En todo caso, interesa decir que, fue Tupac Inca Yupanqui, el primero de los Incas que ingresó en los llanos del Chaco tarijeño y bautizó » chiriwano» al hombre de la etnia Tupí-Guarani que en una cantidad que superó los cuatro mil indígenas -según las crónicas de la época- y al mando del portugués Alejo García partieron desde el puerto del » Pato» o » Santa Catalina» en la costa del Brasil en 1524 rumbo a la tierra del » Rey Blanco» , arribando a las inmediaciones del valle de » Las Salinas» , hoy Municipio de O»Connor en el Departamento de Tarija a finales del mismo año y; que después de someter violentamente -por medio de sus » malocas» – a los originarios del actual chaco boliviano y tarijeño respectivamente, les llamaron » Chane» o esclavos y posteriormente se emparentaron con las mujeres de los vencidos y fruto de ello, a lo largo de un largo proceso, nació la Gran Nación » chiriguana» .

Por su parte, también los españoles introdujeron sus propios instrumentos musicales. El violín, instrumento cordófono, que también es muy utilizado durante las festividades propias del calendario lúdico del Departamento de Tarija.

Ahora nos interesa hablar de dos instrumentos que son parte esencial de la Fiesta de » Las Comadres» : la » Caja» y el » Erke» , que son utilizados en determinadas celebraciones del Calendario Folklórico del Departamento, especialmente en la zona andina y los valles.

LA CAJA

Es un instrumento de percusión o membranófono. Su altura varía entre los 9 y 15 centímetros y el diámetro entre 30 y 40 centímetros.

El cuerpo o marco es fabricado con madera blanda de sauce, cardón o pino. Con hacha, sierra y cepillo, se obtiene un delgado listón que luego de sumergido en agua, se ablanda y arquea hasta obtener la forma redonda. Sus extremos son unidos con cola y clavos. Finalizado el trabajo del armado, el marco es a veces decorado con coloridos diseños.

Para los dos parches, se emplea la » panza»i vaca» , es decir, la membrana interna del estómago del vacuno, que una vez desprendida, se lava con agua y jabón para que se ablande y adquiera un aspecto transparente. Esta operación deberá realizarse los días martes o viernes, pues según los artesanos, sólo así se obtendrá una Caja sonora.

A través de grandes puntadas de hilo, cada membrana se sujeta por el borde a un anillo confeccionado con una delgada tira de caña que recibe el nombre de » Arquillo» . Cada arquillo se fija a uno de los bordes del marco, que ciñe, alternadamente, uno y otro » parche» y marcha en zig-zag hasta dar vuelta entera al marco. Pequeñas presillas de cuero rodean, cada una, dos hilos y al desplazarlas tensionan los arquillos que permiten estirar los parches.

Suspendida de una mano a través de una manija de cuero o hilo, el ejecutante, hombre o mujer, percute el parche con la » Wajtana» o palillo con mango de madera, que termina en una pelotita de lana forrada con tela. La Wajtana está sujeta a la manija por medio de un hilo o cordón.

El parche posterior está atravesado por una cuerda de crin trenzada, denominada » Chirlera» , que le da al instrumento una sonoridad singular al vibrar cuando se golpea la otra membrana.

En el aro realizan los artesanos un pequeño orificio que denominan » oído» por el que insuflan aire al interior del instrumento antes de utilizarlo. Así humedecen los parches e impiden que pueda reventar la caja por causa del calor y el clima seco.

En la zona andina del país es llamada Wancar, palabra Quechua que señala la presencia de dos membranas que se percuten con una baqueta o Wajtana.

EL ERKE O IRQI

ERKE: Párvulo, niño llorón de 1 a 4 años de edad. La etimología es que el sonido se parece al llanto de un niño de 4 años

ERQENCHU: Es un instrumento aerófono. Palabra Quechua que significa: Chillar.

Es un instrumento de viento o aerófono. Es del tipo de clarinete rústico. Los artesanos, hacen siempre el pabellón con un cuerno vacuno, cuyas paredes adelgazan raspándolas con un cuchillo o un trozo de vidrio. El extremo más angosto se agujerea para introducir la boquilla o » Pajuela»   que es un pequeño tubo de caña de Castilla, de unos 10 centímetros de largo por uno de diámetro, con uno de los extremos cerrado por el tabique que forma el nudo, al que se le practica con un cuchillo una incisión hasta poco más de la mitad para obtener una estrecha lámina que cumple la función de lengüeta batiente. Por último suelen lustrar el pabellón con aceite y polvo de ladrillo para obtener un acabado brillante.

El » Erke» se sostiene con una mano, mientras que con la otra percute la » Caja» para acompañar la » Rueda» de Carnaval en el área rural andina y valle del Departamento de Tarija.

A MANERA DE EPÍLOGO

El presente trabajo de investigación fue presentado en:

  1. La XIII Reunión Anual de Etnología realizada en la Ciudad de La Paz (Bolivia), entre el 18 y 20 de agosto de 1999, auspiciada por el Museo Nacional de Etnología y Folklore;
  2. El Ayuntamiento de Pola de Siero (Comunidad Autonómica de Asturias, España), a través de su Alcalde Municipal, don Juan José Corrales Montequín, en marzo de 2001;
  3. En la Cátedra UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura), realizada en la Ciudad de Oruro, Capital del Folclore boliviano, entre el 18 al 25 de septiembre de 2001; y
  4. En la tercera versión » Somos Patrimonio – 2001″ del Concurso Internacional convocado por el Convenio » Andrés Bello» : » Experiencias en Apropiación Social de Patrimonio Cultural y Natural para el Desarrollo Comunitario» . Colombia, diciembre de 2001, habiendo obtenido el Cuarto Lugar y logrado una » Mención» por parte del Jurado Internacional, como: » … una Fiesta mestiza con creciente arraigo popular y perspectiva de Género… «

Este año, en ocasión de celebrar el » Carnaval Chapaco» 2002 y; por lo tanto, el segundo del Siglo y del Milenio, mi más sincero homenaje a don Mauro Molina Balza a quien dedico el presente trabajo. A los hermanos turistas del interior y exterior del país les ofrecemos la posibilidad de conocernos mejor y; compartir con nosotros, esta Fiesta que nos enorgullece y nos obliga a trabajar con perseverancia para preservar su esencia.

Agradecer a las actuales autoridades municipales de Pola de Siero: don Juan José Corrales Montequín, H. Alcalde Municipal;  don Ramón Quirós Moro, Director del Patronato de Cultura; doña Carmen Canteli Delmiro, H. Concejala Municipal y; a doña Rosa María González Díaz, Archivera Municipal, por su compromiso y aceptación en hermanar culturalmente a los Municipios de Tarija y Pola de Siero.

Un especial reconocimiento al Excmo. Embajador de Bolivia en España, don Enrique Toro Tejada y para doña Hanne Amado Romero, Directora de Relaciones Públicas en esa nuestra representación diplomática por el apoyo brindado para que los hermanos pueblos de Bolivia y España profundicen aún más sus relaciones a través de la preservación de nuestro común Patrimonio Cultural Oral Intangible como es la Fiesta de » Las Comadres» o » Les Comadres» .

Al Embajador de la UNESCO en Bolivia, don Yves de la Goublaye de Ménorval, por incentivar nuestras gestiones ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura -UNESCO- para que la Fiesta de » Las Comadres» sea declarada como » Símbolo del Patrimonio Oral de la Humanidad» .

Asimismo, a la Asociación de Panificadoras de Tarija por su decisivo apoyo y compromiso. A » Las Comadres Tradicionales» , » Tijeras Podadoras» y » Pispilas» de los barrios de » San Roque» , » Juan XXIII» y Urbanización » Moto Méndez» respectivamente, por su manifiesto apoyo a todas las acciones realizadas y coadyuvar a preservar la Fiesta de » Las Comadres» Patrimonio Oral e Intangible de Tarija.

Tarija, febrero de 2002

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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2.         REVISTA » MÚSICA E INVESTIGACIÓN»

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3.         REVISTA » MÚSICA E INVESTIGACIÓN»

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4.         REVISTA » FOLKLORE – FOLKLORE»

La Paz, 1981

5.         DON LUIS DE FUENTES Y VARGAS Y LA FUNDACIÓN DE TARIJA

Federico Ávila y Ávila, Potosí, 1975

6.         UNESCO RESOLUCIÓN 154º REUNIÓN DEL CONSEJO EJECUTIVO (154/EX/13),         ANEXO III

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7.         MÚSICA Y CANTOS TRADICIONALES DE TARIJA

Lorenzo Calzavarini y Fernando Arduz Ruiz

Tarija, 1999.

8.         PERÍODICO » LA RAZÓN»

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10.       PERÍODICO » PRESENCIA» – » PRESENCIA LITERARIA»

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11.       PERÍODICO » PRESENCIA» – » REPORTAJES EN PRESENCIA»

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12.       » FIESTAS DE ASTURIAS: APROXIMACIÓN AL PANORAMA FESTIVO ASTURIANO»

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13.       ENCICLOPEDIA DE LA ASTURIAS POPULAR

» TIEMPOS DE CARNAVAL»

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15.       » ESPAÑA: FIESTA Y RITO»

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Eduardo del Arco Martín, Consolidación González Casarrubios, Carmen Padilla Montoya y María Pía Timón Tiemblo

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16.       BOLETÍN DE ESTUDIOS ASTURIANOS

» EL JUEVES DE LES COMADRES ¿NACIÓ EN LOS VALLES CALCHAQUÍES?

Ricardo D. Morilla.

Buenos Aires, 29 de abril de 1968.

17.       EL CARNAVAL: ANÁ LISIS HISTÓRICO-CULTURAL

Julio Caro Baroja

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18.       REVISTA » NARRIA» DE ESTUDIOS DE ARTES Y COSTUMBRES POPULARES

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Editorial Salmantina, Ediciones Anaya, Madrid, septiembre y diciembre de 1979.

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20.       PERIÓDICO » EL COMERCIO»

Pola de Siero, Asturias, 23 de febrero de 2001.

21.       PERIÓDICO » LA NUEVA ESPAÑA»

Ediciones para Siero y Centro del 4, 6 y 7 de febrero de 1997, 13 y 20 de febrero             de 1998.

22.       » HISTORIA DE SIERO»

Lázaro Polledo

Pola de Siero, diciembre de 1981.

23.       » GEOGRAFÍA DEL PARAGUAY»

Hugo Ferreira Gubetich

Editora La Colmena S.A.

Asunción, Paraguay, 1964

24.       » CORPUS DOCUMENTAL: HISTORIA DE TARIJA»

Catherine Julien, Kristina Angelis y Zulema Bass Werner de Ruiz

Editora Guadalquivir

Tarija, julio de 1997

25.       » ARTE DE LA LENGUA AYMARA – GRAMÁ TICA Y VOCABULARIO COMPUESTO»

Padre Diego de Torres Rubio, 1616

Actualización por Mario Franco Inojosa

Ediciones Liras

Lima 1966.

26.       » GRAMÁ TICA DEL KECHUA Y DEL AYMARA»

Germán G. Villamor

Editorial » Popular»

La Paz, 1942

27.       » MANUAL BÁ SICO PARA APRENDER EL IDIOMA AIMARA»

Franklin Maquera Céspedes

Producciones CIMA

La Paz, 1998

28.       » VOCABULARIO MODERNO DEL AYMARA, KECHUA Y CASTELLANO»

Imprenta » Los Andes» .

29.       INFORME DE LA COMISIÓN MUNDIAL DE CULTURA Y DESARROLLO

» NUESTRA DIVERSIDAD CREATIVA»

Javier Pérez de Cuellar, Secretario General de Las Naciones Unidas

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30.       PERIÓDICO » EL PAÍS» – SUPLEMENTO » CÁ NTARO CULTURAL»

» PEDRO DE CANDIA Y LA GéNESIS DE LA HISTORIA COLONIAL DE TARIJA» .

Enviado por Elías Vacaflor Dorakis

http://www.monografias.com/trabajos62/fiesta-comadres/fiesta-comadres.shtml

Autor:

Elías Anibal Vacaflor Dorakis

Bolivia

Leer más: http://www.monografias.com/trabajos62/fiesta-comadres/fiesta-comadres2.shtml#ixzz3RTu8JM9x

El puchero, una fusión de sabores y colores

3 Feb

 

lostiempos.com

El puchero, la comida tradicional del Carnaval, es una mezcla de sabores y colores que seducen a los paladares más exigentes. En nuestro medio, en esta época, es muy solicitado y apetecido.

“El puchero es una mezcla de sabores y colores”, dice el chef Nelson Huanca. Explica que en un solo plato se fusionan sabores salados (arroz, papa), dulces (pera y durazno) y  picantes (ají).

Además, la mezcla de colores distingue a este suculento plato. “El blanco del arroz, negro o plomo del chuño, verde del repollo y el amarillo del ají, le dan  un toque particular en cuanto a los colores”, dice Huanca, integrante de la Asociación de Gastrónomos de Bolivia (AGB).

Tres expertos chefs comparten en Doble Click sus recetas, quienes también coinciden en que es un menú muy solicitado en la época de Carnaval por los ingredientes que se requieren, como el durazno y la pera.

“Es un plato de temporada, muy solicitado por nuestros clientes”, comenta  Fabiana Lobo de la Casa de Campo, un referente en nuestra ciudad en gastronomía  tradicional. “Preparamos este plato desde una semana antes del Día de Compadres hasta una semana después del Corso de Corsos o un poco más, si la gente lo pide”, señala Lobo.

Los chefs Nelson Huanca, Roberto Lunario y Vladimir Zapata coinciden en que el origen del puchero es español y que en nuestro país se fue modificando de acuerdo a los productos de temporada.

Además, señalan que en la región y dentro de Bolivia -de acuerdo al lugar-  también existen variaciones.

Así, “en España este plato es con caldo y con carne de chancho. En la Argentina se asemeja bastante a un cocido madrileño y lleva muchos embutidos como chorizo y salame”, explica Roberto Lunario.

En Bolivia, de acuerdo al piso ecológico que tengan  y su producción también hay modificaciones. “En el altiplano no lleva repollo o frutas, pero en el valle es parte de los ingredientes ”, comenta el chef.

“Generalmente lleva carne de cordero y vaca, pero en algunos lugares del altiplano el cordero es suplantado por la carne de llama”, dice Zapata.

Destacan que en Cochabamba, gracias a la producción que se tiene, se puede disfrutar de la verdura (repollo), las frutas (durazno y pera) y los otros insumos característicos de esta comida tradicional.

Resaltan que el preparado del ají es muy importante para hacer de este plato algo muy especial.

Además, indican que es importante moler el ají en batán porque adquiere otro sabor.

El puchero más grande

En el marco de las actividades carnavaleras, cada año,  en Sacaba se elabora el puchero más grande.

“Este proyecto se inició con  el objetivo de promocionar el Carnaval de Sacaba y hemos tenido buenos resultados”, comenta Zapata quien junto a la Alcaldía Municipal de Sacaba organizan este evento desde el 2015.

Comenta que el pasado año, esta tradicional comida del Carnaval fue presentado en un plato de metal de cinco metros de diámetro que fue degustado por más de 2.000 personas.

Para su elaboración se usaron más de 200 kilos de carne de cordero, cuatro quintales de arroz, cuatro cargas de papa, un quintal de chuño, 100 repollos, tres arrobas de ají, una arroba de garbanzos, tres cargas de durazno y dos de pera. En la preparación participaron más de 20 chefs de diferentes partes del país, pertenecientes a la AGB.

“Cada año vamos superando retos”, dice Zapata. Se preparó primero para 1.500 personas, después para 2.000 y este año esperamos llegar a 2.500 personas”, señala.

Este año la elaboración del puchero más grande se realizará el 18 de febrero, en Sacaba.

Más allá de las fronteras

Zapata fue invitado por la comunidad Bolivianos en España (BoE)para elaborar el puchero más grande en Madrid. El desafío se realizará en 24 de febrero, en Usera (Madrid).

RECETAS DEL PUCHERO CARNAVALERO

CHEF VLADIMIR ZAPATA
Ingredientes: Para 8 porciones

• 6 litros de agua  •  1 1/2 k de carne de vaca (pecho o cadera) • 1  1/2 de costilla de cordero •  1 cebolla mediana • 3 zanahorias en lonjas • 2 dientes de ajo picado • 1 cucharilla de orégano desmenuzado • 2 ramitas de hierbabuena • 1 ramita de apio • 1 rama de perejil • 1 cucharilla de pimienta entera negra • ½ cucharilla de comino molid

Guarniciones saladas: • 3 litros de agua • 1 repollo mediano (crespo) • 1 taza de garbanzos remojados (24 horas antes) • 8 papas imillas cocidas aparte • 1 taza de chuño negro cocido • Sal al gusto

Guarnición dulce: • 8 peramotas sin pelar • 8 duraznos criollos pelados • 1 cucharilla de azúcar  • 1 ramita de canela

Para el arroz: • 12 tazas de caldo de puchero • 2 cucharadas de aceite • 3 tazas de arroz bien lavado •  Sal a gusto

Para el ají: • ¼ taza de aceite • 1 ½ cebolla finamente picada • 1 diente de ajo picado • ½ cucharilla de comino molido •  ½ cucharilla pimienta molida • 10 unidades de ají en vaina  • Sal a gusto • 1 taza de caldo del puchero

Preparación:
1. Hervir en una olla grande la carne de vaca, la costilla de cordero y con unas pinzas quemar la cabeza de la cebolla en la hornilla y agregarla con las zanahorias, el ajo, el orégano, la hierbabuena, el perejil, apio, la pimienta y el comino, dejar hervir dos horas. Ir sacando la espuma que se forme continuamente de la olla.

2. Añadir a una olla los garbanzos y dejarlos cocer.

3. Hacer cocer en una olla las papas y cuando empiecen a cocer agregar las hojas de repollo.

4.  En otra olla hacer cocer el chuño. 5. La peramota, los duraznos, el azúcar y la canela hacer cocer en otra olla hasta que estén blandos.

5. En otro recipiente hacer hervir las 12 tazas de caldo del puchero. Una vez que hierva, agregar el arroz, el aceite y sal al gusto. Bajar a fuego suave y dejar cociendo 35 minutos. Debe estar siempre húmedo. Aumentar caldo si requiere.

6. Para el ají, con una pinza quemar el ají en vaina en la hornilla, luego sacar las pepas e hidratarlas en agua hirviendo hasta que la piel se separe. Después moler en un batán hasta conseguir una consistencia pastosa.

7. Usar una cacerola pequeña y poner la cuarta taza de aceite en fuego fuerte, una vez caliente añadir la cebolla, el ajo y dejar dorarla. Agregar el ají en vaina molido, comino, pimienta y sal a gusto. Mezclar por unos minutos y añadir la taza de caldo del puchero y dejar cocer por una hora como mínimo para tener un buen ají.

8. Sacar la carne de cordero y res, cortar en 8 pedazos y  freírla con aceite en un sartén.

9. Una vez cocidos todo los ingredientes salados y dulces, separar el caldo.

10. Para servir poner en cada plato repollo como base, agregar la porción de arroz, 1 papa entera, 1 chuño, poner la costilla de cordero y res en el centro del plato, bañar con ají y decorar con el garbanzo, la pera y el durazno.

CHEF NELSON HUANCA
Ingredientes: Para 6 personas

• 1 ½ k carne de res (pecho) • 1 ½ k  carne de cordero (costilla)

Fondo (*):• 1 zanahoria • 1 cebolla • 2 dientes de ajo • Apio • PerejilPara el ají: • ½ taza de ají amarillo en vaina molido • 5 dientes de ajo • 2 cebollas • Aceite   • Sal • Pimienta

Para el arroz: • Arroz •  ½ taza de arroz popular • 4 tazas de fondo• 1/4 garbanzo remojado • 1 taza de chuño remojado • 6 papas medianas peladas • Medio repollo • 6 duraznos • 6 peras • Canela • Clavo de olor • Azúcar

Preparación:
1. Poner las carnes en una olla con bastante agua, agregar las verduras para el fondo (*), cocer hasta que las carnes estén tiernas,  sacarlas, freírlas y reservarlas.
2. Blanquear el repollo en el fondo sacar y reservar.
3. Para el ají: pasar por el fuego el ají en vaina (chamusquear), luego moler (preferentemente en batán) y hacer cocer. Picar el ajo y la cebolla en cuadraditos finos, saltearlos en aceite. Agregar el ají, sal y pimienta a gusto. Hacer cocer aproximadamente una hora.
4. Hacer cocer en una olla el arroz con el fondo hasta que esté pastoso.
5. Hacer cocer el chuño y reservar.
6. Cocer el garbanzo y reservar.
7. Cocer la papa pelada y reservar.
8. Cocer la pera y el durazno con canela, clavo de olor y azúcar, hasta que estén tiernos y reservar.

CHEF ROBERTO LUNARIO
Ingredientes: Para 4 personas

• 1  kg carne de res (kawi) • 1  kg costilla de cordero • 30 g de ajo • 60 gramos de cebolla • 20 gramos de ají amarillo en vaina • 200 gramos de arroz • 40 gramos de garbanzo • 60 gramos de repollo • 1 kg de papa • 600 gramos de chuño • 40 gramos de apio • 20 gramos de perejil • Sal • Pimienta • Comino • 4 duraznos • 4 peras • 20 gramos de canela • 150 gramos de azúcar

Preparación:
1. Poner en una olla con abundante agua el kawi y la costilla de cordero, dejar cocer.
2. Sofreír en una olla el ajo y la cebolla finamente picados hasta que cristalice y añadir el ají -previamente chamuscado-, agregar sal, pimienta y comino.
3. Cortar el apio y perejil e incorporar a la olla al principio, medio y final.
4. Dejar que reduzca cuatro veces el ají y luego añadir un poco de fondo (*) y dejar que reduzca nuevamente, rectificar el sabor y apagar.
5. Pelar y hacer cocer las papas.
6. Pelar, hacer una pequeña abertura y lavar el chuño, hacer cocer.
7. En un poco del fondo blanquear las hojas enteras de repollo.
8. Colocar agua en una olla e incorporar el arroz lavado y el garbanzo pelado, agregar un poco de sal. Cuando esté cocido añadir el fondo, dejar unos cinco minutos y apagar.
9. En una olla hacer cocer el durazno y las peras peladas junto con el azúcar y canela.

*El fondo es caldo concentrado donde se hace hervir la carne con verduras y especias deseadas

Fuente: lostiempos.com

 

Jueves de Compadres en Tarija

3 Feb

El penúltimo jueves antes del carnaval se celebra el “día de los compadres”, y el siguiente jueves previo al carnaval, “el día de las comadres”, tanto en el campo como en la ciudad. Es motivo para expresar la amistad más profunda con los hombres en su día, y con las mujeres en comadres.  Tarija celebra la tradicional fiesta del jueves de compadres, caracterizada por la entrega de tortas a los “cumpas”, la cuales van acompañadas de frutas, adornadas de globos carnavaleros y otros productos típicos de esta fiesta que reúne a los amigos que deciden estrechar vínculos durante esta celebración. En la ciudad de Tarija es tradicional que la gente pase el día en una celebración multitudinaria de todos los compadres, para ello el Municipio, a través de la Dirección de Ingresos, procedió a la venta de puestos de venta de comida típica de la región, lo que además se constituye en un atractivo para los turistas que visitan la región estas fechas. La venta de bebidas alcohólicas sólo está permitida dentro del  “campo de los compadres” que es un espacio abierto a orillas del río Guadalquivir y no en veredas ni calles de la ciudad, inforó la secretaria de Ingresos, Sanabria Guzmán. “Los puestos para la fiesta de compadres se ha vendido exclusivamente para comidas y no así para trago (bebidas) en la parte externa, es decir en el muro, en la calle, porque hay una Ley que prohíbe (el expendio) en áreas públicas y sólo lugares autorizados por el Gobierno Municipal”, explicó Guzmán. La autoridad edil reconoció que el consumo de las bebidas alcohólicas suele ser parte de esta fiesta, por lo que el reto es que se evite el exceso de su consumo, para ello invocó a la población que asista a la fiesta beber con moderación. “Se consumen bebidas, no vamos a tapar el sol con un dedo, lo que se va a tratar es disminuir, controlar, evitar que sea en exceso. El campo de los compadres es un lugar de entretenimiento para compartir el intercambio de tortas, escuchar música tradicional, comer un plato típico, asentar con dos copas de vino o cerveza y retirarse, no es una cantina”, señaló. Esta es la antesala a la fiesta del jueves de comadres, que se celebra en una semana y que es mucho más grande, y en la que además hay un desfile folclórico, para el cual ya se dispuso la venta de puestos en graderías cuyo costo será de 10 Bs. Según señala un crónica del diario El Nacional de Tarija el principal elemento de la fiesta de compadres es la canasta, que tiene es su interior la torta, que es dulce, como la amistad, hecha con mucho cariño, donde se ponen todos los productos de la temporada, como uva, duraznos y choclos. Además, se colocan tres pañuelos de diferentes colores, dependiendo a quién se entrega. También se incluyen confites, dulces artesanales y ancucos. La forma de entregar una torta ahora es en el domicilio y de manera personal. Al momento de entregarla, se encienden los cuetillos y se adorna el cuello del compadre con serpentinas y mixtura en la cabeza. Para darle mayor solemnidad al acto se puede acompañar con música de erque, especialmente cuando la entrega es en un lugar público, invitando a bailar al compadre con la canasta en la cabeza. El tiempo de entrega es a partir del jueves de compadres hasta el domingo de tentación, antes del mediodía.

http://www.pieb.com.bo/sipieb_notas.php?idn=7754

Dia de «Las Comadres» Tarija

3 Feb

Tampoco en Tarija ni sus alrededores, nadie sabe ni recuerda -a ciencia cierta- cuándo nacieron » Las Comadres» . Lo que sí podemos asegurar que ésta fiesta, cuya cuna es el pueblo asturiano de Pola de Siero, está íntimamente vinculada al ciclo agrícola. Es decir, en torno a las cosechas. Diferentes fiestas en el área rural están distribuidas en fiestas de invierno, primavera, verano y otoño.

La Fiesta de » Las Comadres» pertenece al ciclo carnavalesco, circunscrito dentro de las Fiestas de verano o como dirían Lorenzo Calzavarini y Fernándo Arduz Ruiz (Música y Cantos Tradicionales de Tarija, 1999), esta fiesta está dentro del ciclo fuerte (desde diciembre a junio), y está dedicada a los dioses.

A pesar de que no existen crónicas y testimonios escritos sobre la Fiesta de » Las Comadres» , salvo pocos trabajos de investigación, se puede asegurar que ésta se mantuvo gracias a la tradición oral que de madres y padres a hijos fue transmitida y que permitió que permaneciera viva, especialmente en el área rural del valle y, en la Ciudad de Tarija, donde su celebración -en un pasado lejano- estuvo circunscrita al vecindario de la periferia donde fue popular y tradicional. Posteriormente, a partir de 1983 la Fiesta tomaría carta de ciudadanía general, aspecto que hoy la enaltece.

En el valle central de Tarija, donde existen innumerables comunidades, el calendario Lúdico anual se inicia faltando 15 días -es decir, un día jueves- para la celebración del » Carnaval Chapaco» . La Fiesta tiene el nombre de » Los Compadres» .

Pero la Fiesta más importante del calendario carnavalesco de Tarija es sin duda de » Las Comadres» , que se celebra el día jueves antes de Carnaval. Durante ese día y desde horas muy tempranas, miles de mujeres realizan la compra de la tradicional » torta» para entregarla en acto público o familiar a quién hayan elegido para cristalizar el parentesco espiritual de por vida con su » Comadre» o » Compadre» .

Esta impresionante y vigorosa manifestación del sentimiento chapaco, es la máxima expresión de la Fiesta de » Las Comadres» , Patrimonio Intangible de Tarija. Pero, además, la fiesta posee dos características esenciales que no pueden ser soslayadas: es una fiesta celebrada solamente por mujeres de todas las edades y de todas las clases sociales y es una festividad que se celebra en la Ciudad Capital y en todos los pueblos que conforman el valle central del Departamento de Tarija.

A mi entender, tres elementos deben preservarse. El valor y significado espiritual de la fiesta en sí; la » torta» como expresión material de ese profundo sentimiento de solidaridad y respeto mutuos y; el rol de la mujer, como protagonista esencial de esta celebración.

Durante los meses que me llevó el trabajo de investigación, descubrí que, desde decenas de décadas atrás, familias enteras, procedieron de manera artesanal y rústica, a la elaboración de las » tortas» .

Primero fueron las madres, luego las hijas y hoy las nietas y bisnietas son las que mantienen viva esta tradición. Explican, algunas » Comadres» que hoy todavía persisten en trabajar en su elaboración a pesar de su avanzada edad, que desde muy niñas ellas ayudaban a sus madres a vender las » tortas» , y que luego, enseñaron a sus propias hijas y éstas a su descendencia, no sólo a vender, sino, también a elaborarlas.

La mayoría de las » Comadres» artesanas como bien deben ser llamadas, son oriundas de uno de los más tradicionales Barrios de Tarija. » San Roque» y de un pueblo histórico y muy querido por todos: » San Lorenzo» o » Tarija, La Vieja» .

Por esa razón, celebramos jubilosamente que, sean las propias mujeres de los dos Barrios más emblemáticos de la Ciudad de Tarija: » El Molino» y » San Roque» y del primer poblado español en Tarija, como es » San Lorenzo» o » Tarija la Vieja» , las que mantengan viva una tradición y que gracias al aporte familiar y su silencioso trabajo, hayan permitido mantener viva una Fiesta tan arraigada en Tarija.

Como testimonio de un merecido y público agradecimiento, considero que debemos mencionar a aquellas obreras de la tradición tarijeña. Si en verdad queremos preservar la Fiesta, reconocer a quiénes son las que trabajaron y dejaron una herencia que hoy todos disfrutamos, será muy importante para los fines que perseguimos.

http://www.metroflog.com/cuycho/20100211/1

La Virgen de la Candelaria

2 Feb

 

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Por Mario D. Ríos Gastelú

Lanzar la mirada hasta el año 1621, hace posible establecer que la primera entrada folclórica conocida en la historia universal  se realizó durante la entronización de la Virgen del Lago, hecho que, a no dudar, fue una  manifestación de prácticas arraigadas y manifestadas, posteriormente, en las “entradas de carnaval”  costumbre pagano – religiosa,  no ajena a cierto  primitivismo de regocijo popular, como una simbología de creencia religiosa desprendida de leyendas que dieron solidez a toda fe católica naciente.

La fecha 2 de febrero nos lleva por caminos de creencias surgidas de la devoción vinculada a la historia y la leyenda. Es el día de la Virgen Candelaria, no sólo festejada en Bolivia, sino en países de América y Europa, según investigaciones realizadas por expertos y devotos de esa imagen sacra ya venerada en el siglo XVII, proyectándose en el tiempo hasta nuestros días.

Los antecedentes difundidos a través de investigaciones periodísticas, ubican tres nombres sagrados en los altares de creencias marianas, reconociendo a la Virgen del Lago, a la Virgen de Copacabana y a la Virgen del Socavón, como un solo perfil sacrosanto en la devoción católica.

En medio de aquellas referencias, surgen otras revelaciones vinculantes a la leyenda del Chiru – Chiru, origen del “Socavón de la Virgen” en la mina de plata del cerro Pie de Gallo en la ciudad de Oruro, lugar que habitó el mítico personaje. Pero  también se menciona que la Patrona de la minería de Oruro era la Virgen de Copacabana siendo, posteriormente, llamada Virgen del Socavón al encontrar su efigie pintada en la bocamina abandonada en el mencionado cerro.

A las conclusiones que llegaron quienes estuvieron investigando el origen de la Virgen de Copacabana, encontraron ciertos compromisos que vinculan a la santa figura con el  carnaval orureño, fundamentalmente, compromiso que fue aprobado por  autoridades eclesiásticas y representantes mineros.

En tal sentido, acordaron celebrar cada año la fiesta de la Virgen debiendo coincidir con la fecha  del sábado de carnaval,  víspera de la Quincuagésima determinando, así, una fecha móvil centrada en el día señalado.  Por su parte, los mineros, tendrían tres días libres de su trabajo con el fin de incorporarse al festejo religioso y folclórico, no existiendo día fijo para dicha algarabía, pero insistiendo en que siempre debe caer en carnaval pese a  calendarios, ritos y bulas de la Iglesia, de tal manera que todos los creyentes puedan honrar  a la Virgen.

También se determinó que los mineros deben disfrazarse de diablos para conservar ciertas tradiciones de la mina, sin que falten Satanás y el Arcángel San Miguel representantes de la caída de Luzbel. Con esas conclusiones se proclamó a la Virgen del Socavón  (Candelaria) patrona de los mineros.

En noviembre de pasado año surgió una querella respecto al patrimonio cultural de la festividad de la Virgen Candelaria al solicitar Perú, a la UNESCO, reconocimiento de dicha fiesta como originaria de Puno. Conocidos los antecedentes y lo manifestado por representantes peruanos y bolivianos, la UNESCO  incluyó esa manifestación festiva en la lista del patrimonio  de la humanidad tras acuerdo con delegados de ambos países. En tal sentido la declaración dice: “La ancestral  e histórica cooperación  que existe entre Bolivia y Perú  nos compromete a trabajar  en la investigación, salvaguardia y promoción conjunta de nuestro patrimonio.”

http://hojadelsur.blogspot.com/

@esterucaa

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