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Las horas planetarias y la salud

12 Mar

   SALUD Dormir del Lado Izquierdo

12 Mar

 

Interesante articulo enviado por mi amiga Pilar Lopez

 


    Artículo original escrito por el Dr. John Doulliard

De acuerdo a la medicinas orientales ya sean la  india, la china, la
tibetana o la tailandesa, el lado izquierdo del cuerpo es totalmente
diferente al lado derecho. Incluso algunas tradiciones monásticas
budistas incluyen dentro de sus preceptos para los monjes dormir sobre
su lado izquierdo. Aunque suene raro descansar y dormir del lado
izquierdo tiene muchos beneficios para la salud.

La linfa drena hacia la izquierda.
El lado izquierdo del cuerpo es el lado dominante en el sistema
linfático. La mayor parte de la linfa drena hacia el ducto torácico
que se localiza en el lado izquierdo. En su camino la linfa transporta
proteínas, glucosa metabolitos y productos de desperdicio que son
purificados por los nódulos linfáticos para ser drenados hacia el lado
izquierdo.

Derivado de lo anterior es común deducir en la medicina oriental que
los padecimientos del lado izquierdo del cuerpo se pueden deber a la
congestión crónica del sistema linfático.

Las prioridades del cuerpo.
De acuerdo al ayurveda la congestión sucede en el cuerpo siguiendo
ciertas prioridades. Si el sistema linfático se cogestiona,
posteriormente el hígado y la sangre se saturan de sustancias tóxicas.
Síntomas primarios de congestión se presentan en el lado izquierdo del
cuerpo antes de moverse hacia el lado derecho donde hacen su aparición
posterior.

¿Aletargado después de una comilona?
La sugerencia india es que si tomas un descanso después de comer lo
hagas recostándote del lado izquierdo. El descanso no debe de exceder
de 10 minutos y es diferente a la siesta vespertina que usualmente es
de 20 minutos o más.

El estómago y el páncreas cuelgan hacia el lado izquierdo. Cuando te
recuestas en tu lado izquierdo ambos cuelgan naturalmente permitiendo
una digestión óptima y eficiente. La comida es impulsada a moverse de
manera natural a través del estómago y las enzimas pancreáticas son
secretadas de manera paulatina y no de un solo golpe, lo cual sucede
si es que te recuestas del lado derecho.

Al recostarte del lado izquierdo el hígado y la vesícula cuelgan desde
lado derecho. Descansar del lado izquierdo les permite colgar y
secretar sus preciosas enzimas hacia el tracto digestivo, emulsionando
las grasas y neutralizando los ácidos estomacales.

Cuando el sistema digestivo es estimulado de esta manera tu ciclo de
digestión es más corto y no te deja aletargado por el resto de la
tarde. Haz la prueba de descansar 10 minutos de tu lado izquierdo
después de comer.

Siéntete con energía y no con cansancio después de comer.
Procura comer de manera relajada al medio día y no olvides descansar
en tu lado izquierdo y comprueba que te sentirás con más energía y con
una mejor digestión.

La magia de dormir del lado izquierdo.

Mejor eliminación.
El intestino delgado desecha toxinas a través de la válvula ileocecal
(VIC) en el lado derecho del cuerpo al inicio del intestino grueso. El
intestino grueso viaja por el lado derecho de tu cuerpo, cruza tu
vientre y desciende por el lado izquierdo.
A través de la VIC, dormir del lado izquierdo permite a la gravedad
estimular los desechos corporales hacia el intestino grueso desde el
intestino delgado de manera más sencilla.

Al transcurrir la noche y continuar durmiendo en tu lado izquierdo los
desechos se mueven con mayor facilidad hacia el colon descendente y la
eliminación matutina será más sencilla.

Mejor función cardiaca.
Más del 80 % del corazón se encuentra del lado izquierdo del cuerpo.
Si duermes del lado izquierdo la linfa drenada hacia el corazón será
impulsada por la gravedad quitando trabajo a tu corazón mientras
duermes.

La aorta que es la arteria más grande del cuerpo, sale de la parte
alta del corazón y se arquea hacia la izquierda antes de bajar hacia
el abdomen. Al dormir del lado izquierdo, el corazón bombea con más
facilidad la sangre hacia la aorta descendente.

Dormir del lado izquierdo permite que los intestinos se alejen de la
vena cava que lleva la sangre de regreso al corazón. Notablemente la
vena cava descansa en el lado derecho de la espina, así que cuando te
recuestas del lado izquierdo las vísceras se alejan de la vena cava.
Nuevamente la gravedad hace el trabajo del corazón más fácil.

El bazo está del lado izquierdo.
El bazo es parte del sistema linfático y también está del lado
izquierdo del cuerpo. Su función es la de un gran nódulo linfático que
filtra la linfa y adicionalmente filtra la sangre. Cuando te recuestas
del lado izquierdo el regreso de los fluidos hacia el bazo es más
sencillo y se produce con mayor facilidad por la gravedad.

El sistema linfático drena todas las células del cuerpo por medio de
contracciones y movimiento muscular y no por el bombeo cardiaco.
Ayudar a la linfa a drenarse hacia el bazo y el corazón con gravedad
es una forma sencilla de purificar tu cuerpo.

¡Pruébalo!

Y aunque no hay protocolos científicos al respecto, dormir del lado
izquierdo hace sentido. Entender la sabiduría ancestral basándose en
los conocimientos de la anatomía moderna esclarece muchas dudas de las
razones que se tienen en oriente para dormir de cierta manera.

www.lifespa.com

EL SOÑAR ES LA FORMA EN LA QUE DESCUBRIMOS LA VIDA DEL ALMA”

12 Mar

“EL SOÑAR ES LA FORMA EN LA QUE DESCUBRIMOS LA VIDA DEL ALMA”

TAL VEZ LA FUNCIÓN DE LOS SUEÑOS SEA FAMILIARIZARNOS CON NUESTRA ALMA

Existen numerosas teorías sobre por qué soñamos. Entre las más discutidas por la ciencia destacan la idea de que soñamos para consolidar ciertas memorias o para depurar otras (un procesamiento de la basura diurna, liberar espacio de RAM vía R.E.M.); para resolver problemas o ensayar escenarios futuros; o, la más materialista, como un subproducto de nuestros impulsos neurales, igual que la conciencia es sólo un accidente de la complejidad de nuestra materia cerebral. Freud creía que el sueño tenía la función de cumplir nuestros deseos inconscientes y de esta forma liberar tensión mental. Si bien algunas de estas ideas seguramente tienen algo de cierto y cubren algún aspecto de lo que ocurre cuando soñamos, ninguna parece concluyente y todas nos dejan sin una imagen satisfactoria para responder al misterio y a la fascinación de la experiencia de los sueños. Y es que soñar es algo bastante extraño: todas las noches viajamos mentalmente a un enigmático mundo hecho de imágenes en el que no sabemos del todo si lo que vemos es sólo una representación de nuestro contenido cerebral o si las imágenes que se nos presentan tienen vida propia y se originan en un inconsciente colectivo o en un mundo paralelo. Desde que tenemos noción de la historia, los sueños han conjeturado la idea de que al soñar viajamos a otro mundo. Ese otro mundo es explicado por la ciencia simplemente como la imaginación, pero me gustaría recordar que históricamente la imaginación no es sólo la función del cerebro de fantasear o entretener cosas inexistentes. En las tradiciones místicas la imaginación es el órgano de percepción de lo invisible –“el ojo del corazón”– o aquello mismo que une en este mundo a los otros mundos.

Sobre esta múltiple madeja de incertidumbre, consideremos otra línea de exploración sobre los sueños. Aclaro que es una visión, más el resultado de una imagen que una teoría y no debe ser analizada bajo la misma estructura lógica-racional. Es la idea antigua de que los sueños son el dominio del alma. Podemos decir también que son el dominio de la psique, pero en el viejo sentido de la palabra “psique”, que es alma y no sólo mente. El mundo de la vigilia es sobre todo el dominio del ego, esa parte de la psique que nos hace creer que existe una sola realidad y un solo sujeto en el cuarto de control piloteando la máquina: él mismo. Si el mundo despierto del ego es lo real, entonces, el mundo de los sueños debe de ser ficción (y el alma misma es ficción puesto que no la podemos ver ni controlar). Pero tal vez la irrealidad y la insustancialidad que nos parece tan propia de los sueños sea en buena medida resultado de la influencia del ego, de que es al único personaje que escuchamos, la única voz en nuestra cabeza. En una lógica aristotélica y en un dualismo cartesiano pensamos que si el mundo despierto del ego es real entonces el mundo de los sueños –que es lo opuesto en nuestras categorías– no puede ser también real. Nos cuesta admitir la posibilidad de que los dos puedan ser reales o más o menos reales, o los dos irreales (y es que si el ego no es real, entonces qué ocurre con nosotros, ¿por qué no desaparecemos?). Como dijera Robert Anton Wilson, en amor a la paradoja: “Todos los fenómenos son reales en algún sentido, irreales en algún sentido, sin sentido y reales en algún sentido, sin sentido e irreales en algún sentido y sin sentido reales e irreales en algún sentido”. Tal vez esta sea parte de la fenomenología espectral y paradojal del sueño.

“Debemos de invertir nuestro procedimiento usual de traducir el sueño al lenguaje del ego y en cambio traducir el ego al lenguaje de los sueños. Esto significa aplicar al ego una labor-de-sueño, hacer de él una metáfora, viendo a través de su “realidad””, dice el psicólogo James Hillman. Hacer esto significa dejar de considerar al sueño como una metáfora del ego, una representación más o menos insignificante de su vida psíquica. Dejar de interpretar nuestros sueños con respecto a lo que nos ocurre en la vigilia y con respecto a los deseos del ego; darles autoridad y autonomía, creer en su propia naturaleza, personificarlos. Hillman agrega que más que traer nuestros sueños a este mundo y buscar entenderlos e interpretarlos bajo la lógica de la luz y la razón para así transmutar su enigma en algo que podamos usar y entender, podemos aceptar la invitación de los sueños y viajar a ese otro mundo de sombras. En su libro sobre los sueños, The Dream and the Underworld, Hillman comenta sobre la idea de Platón de que los sueños son sombras: “como toda sombra visual, estas imágenes oscurecen la vida, dándole profundidad, una luz doble, crepuscular, duplicidad, metáfora. La escena en el sueño (la raíz de la palabra escena tiene un parentesco con skia, “sombra”) es una versión metafórica de esa escena y esos actores de antaño que han profundizado y entrado en mi alma”.

No es insignificante que en la mitología griega el hogar del dios del sueño, Hipnos, se encontraba en Erebos, la tierra de la oscuridad eterna y su hermano era Tánatos, la muerte. Soñar no sólo es como morir, como dice Shakespeare, soñar también es ir con los muertos, con el pasado, con todo lo que está debajo de nosotros en nuestro inconsciente, en nuestra alma. Es necesario visitar esta parte, que es la profundidad misma de la psique, para tener una visión completa de la humanidad y de los fantasmas que habitan la psique. En este camino arquetípico podemos entender por qué Dante entró al infierno después de quedarse dormido y “desviarse del camino correcto”. La puerta del infierno, del inframundo, es el sueño; recordemos también que para ir al cielo y cumplir la visión beatifica del amor divino es necesario antes cruzar el infierno (esto es lo que significa ser humanos). Esto en la psicología de Jung se conoce como integrar la sombra; en términos más seculares sería honrar nuestra historia y a nuestros antepasados.

Thomas Moore, alumno de James Hillman y estudioso y traductor de textos clásicos, cuenta que en la antigua Grecia se creía que “grandes beneficios podían sobrevenir cuando el alma escapa del cuerpo y el mundo actual”. Esto esboza una explicación de la función del sueño: el recreo del alma, el viaje necesario para seguir alimentando su naturaleza y comunicarla. Moore hace referencia a la anterior imagen donde se muestra una visita a un templo consagrado a Asclepio, el dios de la medicina. Vemos que la curación ocurre en dos niveles: primero el diagnóstico y la auscultación que todos conocemos y luego a través del sueño o lo que se conocía como incubación. Los pacientes eran conducidos al enkoimeterion (o pórtico de incubación) donde el dios se manifestaba en el sueño y daba la pauta del tratamiento y se curaba no sólo el cuerpo sino también el alma –algo que podía hacerse en el sueño).

¿Es posible que sea en los sueños que nos damos cuenta de que tenemos alma, de que somos un alma y no sólo un ego y que nuestra alma tiene su propia historia? James Hillman escribe: “Al familiarizarme con mis sueños también me familiarizo con mi mundo interior. ¿Quién vive en mí? ¿Qué paisajes interiores son míos? ¿Qué es recurrente y por lo tanto sigue regresando a habitar en mí? Estos son los animales, personas, lugares y preocupaciones, que quieren que les haga caso, que quieren hacerse mis amigos”. Hillman sostiene que esta comunidad interna puede llamarse “la sangre del alma” y que “la conexión con el inconsciente nos lleva a un sentido de alma, a una experiencia de la vida interna, a un lugar donde el significado se siente en casa”. De aquí que toda vida con profundidad y significado necesite de los sueños. La memoria y la imaginación en los sueños se hacen alma.

Fte: PJS

http://frentefantasma.org

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