![]()
Querido primo Teo:
Ya sé qué hace tiempo que no tienes noticias mías, pero no te apures, no me he olvidado de ti. Es lo que tiene hacerse mayor, uno emprende proyectos, con mayor o menor fortuna, y no le queda tiempo para nada más. Pero ya me tienes de nuevo aquí, dispuesta a adornar tu monótona dieta con más recetas de cine. A veces a uno le gustaría poder olvidarse de todo y dedicarse a la vida tranquila y reposada, esa vida sencilla y apartada en la que te encuentras a solas con tus pensamientos y tu alma. Pero soy una urbanita, no creo que esa vida me llenara mucho más allá de un mes o dos.
Una de las muchas películas que reflejan ese tipo de vida contemplativa es “El festín de Babette”, cuyo director falleció recientemente, aunque, como en muchas otras historias, este entorno aparentemente apacible esconde un mundo de represiones y sueños truncados. En él, dos hermanas, que permanecieron solteras por culpa de la estricta moral de su padre, acogen a la Babette del título, una mujer llegada de Francia que huye de los horrores de la Revolución de la Comuna de París. Tras varios años de convivencia, Babette tiene finalmente la oportunidad de agradecer la hospitalidad de sus salvadoras y sus vecinos con un fastuoso banquete que desafía la austeridad de las creencias puritanas de la zona pero permite a los aldeanos abrirse a los placeres de la vida.
Esta historia es una de las que refleja lo que he intentado enseñarte durante todo este tiempo. La cocina es una forma de amor que permite demostrar a los seres queridos nuestros sentimientos (¿quién no ha preparado una cena de San Valentín?) y nos los devuelve a través de halagos y agradecimientos. Y Babette tenía mucho amor que dar, porque los cierto es que el menú es digno de los paladares más refinados: Sopa de tortuga, blinis demidoff (unos panecillos con crema agria y caviar), codornices en sarcófago, y todo regado con deliciosos vinos franceses (además de ensalada, un surtido de quesos, abundante fruta fresca, etc…). Pero como yo no quiero que sacrifiques a una inocente tortuguita, ni que te dejes los cuartos comprando codornices, te voy a dar la receta del postre, babá al ron, un pan dulce bañado con un almíbar borracho que es un clásico de la cocina francesa. ¿No te apetece un pedazo?
Ingredientes:
Para la masa:
* 250 gr de harina.
* 125 ml de leche tibia.
* 200 gr de mantequilla a temperatura ambiente.
* 25 gr de levadura de panadero fresca.
* 6 huevos.
* 50 gr de azúcar.
* 1 pizca de sal.
Para el sirope:
* 1 litro de agua.
* 200 gr de azúcar.
* Media copa de ron negro.
Elaboración:
Preparamos una masa madre deshaciendo la levadura en la leche y
agregándole 50 gr de harina. Lo mezclamos todo bien, tapamos y dejamos fermentar durante media hora.
– En un bol ponemos la harina restante, la masa madre y lo mezclamos todo bien. Vamos agregando los huevos uno a uno e incorporándolos bien a la mezcla.
– Añadimos el azúcar y la harina y mezclamos bien hasta que nos quede una pasta fina y homogénea. A diferencia de otras recetas de panes que te he dado, esta masa va a quedar muy líquida y floja.
– Ponemos la masa en un molde circular con orificio central, enharinado o cubierto de papel de horno, procurando no llenar más de la mitad para que no se desborde en el horno. Tapamos con un trapo húmedo o papel film y lo dejamos crecer hasta que llegue al borde del molde.
– Horneamos en horno precalentado a 180 grados durante 40 minutos aproximadamente, hasta que veamos que la superficie está bien dorada.
– Mientras el babá se hornea prepararemos el sirope. Mezclamos el agua y el azúcar y lo ponemos a fuego medio hasta que reduzca casi a la mitad. Lo apartamos del fuego y le añadimos el ron.
– Cuando el babá esté tibio lo desmoldamos y lo bañamos generosamente con el sirope. Y no me refiero a que hay que regarlo un poquito, tiene que quedar bien empapado.
– Dejamos enfriar del todo y lo decoramos con fruta fresca o fruta confitada. También podemos pincelarlo con mermelada y adornarlo con nata montada o crema pastelera.
Y listo para servir. Es un postre trabajoso pero que da una enorme satisfacción al terminarlo. Los napolitanos han adoptado este postre y lo han convertido en una de sus señas de identidad gastronómicas. Ellos suelen prepararlo en porciones individuales, en moldes muy parecidos a flaneras. Si optas por esta opción no te olvides de ajustar el tiempo de horneado y de pesar bien cada porción para asegurarte de que son todas del mismo tamaño y que su cocción sea uniforme.
Así que ya sabes, si tienes alguien a quien quieras mucho, alguien a quien quieras agradecer algo, ¿por qué no te pones el delantal y le deleitas con un gran manjar? Existen pocas cosas que expresen amor mejor que eso. Pero por favor, escoge alguna de las muchas recetas que te he dado en todo este tiempo, que son unas cuantas. No le sirvas una de tus “especialidades”, que a lo mejor no iba a entender bien el mensaje.
Tu prima.
Mohoja
http://comercomodiosmanda.blogspot.com/2013/03/fueron-felices-y-comieron-cododrnices.html
Es sin duda uno de los grandes clásicos del cine dedicado a la gastronomía.
Esta película es una fábula. Es un cuento con un final feliz.
«Fueron felices y comieron codornices«.





Quiero darte las gracias de nuevo por haber pensado en mi para este premio. Los invito a visitar el blog de Marina, que estoy segura les gustara y sera de mucha utilidad para conservarse saludables.
https://consejonutricion.wordpress.com


uuuh tiene una pinta deliciosa y golosa! en mi hogar gusta mucho el dulce de leche, seguro que les encanta, gracias!
Muchas gracias por los comentarios y las visitas.
Maravilloso! Como siempre, un agrado tu blog. Un fuerte abrazo de argentina!
Muy buen post! Me encanta siempre lo que subes. Un abrazo grande desde mi buenos aires querido!
Maravilloso! Me ha encantado tu post y por cierto, buen blog. Un abrazo fuerte desde argentina!
Cristina Gracias x responderle a Facundo la intención es apreciable ... En realidad en Aiquile se prepara la "leche de coco" es de origen vegetal, del coco, un tipo de palma que producen en Chuquisaca, en Tarabuco... Decía la leche de coco se prepara moliendo el coco en batan de piedra, hasta obtener una masa pastos y de allí obtener su "leche" (jugo del coco) y luego se hace hervir con canela y clavo de olor en agua. Se sirve caliente con pastel de queso. No contiene nada de origen animal y tampoco alcohol.
Si puedes darte una escapada por los valles tanto del sur de Cochabamba, norte de Chuquisaca y norte de Potosí encontraras exquisiteces muy peculiares y propias a ser descubiertas y degustadas que también aportan al patrimonio de la cocina boliviana.
Muchas gracias por tan valioso blog y aporte al mundo Cristina.
PD: Sabes donde se puede encontrar regaliz en Cochabamba?
Que hermoso blog!!! Gracias por todo la compilación y tu tiempo.🤗🤗🤗🤗
Se ve increible. Lo voy a hacer
Gracias
Hola Cristina un gusto saludarte despues de mucho tiempo, yo sigo en la Cronica Gastronomica y ya van como siete mis libros sobre este tema apasionante
Hola! Yo he sido siempre una ratona, me chifla el queso! Pero desde que tengo fibromialgia y como consecuencia síndrome de colon irritable he dejado todos los lácteos y debo decir que, mi cuerpo lo nota!
Ahora tomo frutos secos y levadura nutricional para hacer "quesos veganos", de hecho en mi blog hablo de ella, para que al menos mis compañeros de enfermedad sepan que el queso y los lácteos en general, inflaman y que es un mito que sin ellos, nuestro organismo carezca de calcio.
Buen artículo, a ver si el mundo va tomando conciencia y come más sano.
Un saludo.
Que rico, me recuerda a las vendedoras de dulces en las calles en La Paz, todos hechos a mano como los quesitos,tablillas,pitu, los extranjeros de la Argentina como los Sugus,Marilu,etc.
Mi adorado papi me traía de Potosí y Sucre los dulces hechos en los conventos.
Gracias por la receta.
El choripán en Chile es otra cosa, que bueno aprender de otros países, gracias por compartir.
Excelente tip me funciono excelente mil gracias. Saludos.
Hola buenas tardes, muy interesantes sus aportaciones, quisiera ponerme en contacto con usted.
La Jabuticaba, en el Oriente Boliviano se la conoce como Guapurú. En Brasil, existe una ciudad denominada como Jabuticabal