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Barritas Energéticas de Cañahua y Quinua

3 Ene

Deliciosas barras energéticas con cereales bolivianos, ideales para personas que trabajan fuera y gustan tener una fuente de energía natural. Las recomiendo para el recreo de sus niños, para las loncheras de la escuela. Sencillamente son ideales para matar el hambre de una forma nutritiva. Poseen un alto contenido de proteínas, vitaminas, Omega 3 y minerales. Barritas de cereales enérgeticas echas en casa de forma tan sencilla y  sin colorantes, ni conservantes. Más sanas imposible.

Ingredientes

  • 100 gr de Azúcar
  • 150 gr de Pito de Cañahua
  • 150 gr de Quinoa pop
  • 2  claras
  • 1 cucharada de Mantequilla
  • 6 cucharadas de Miel
  • 3 cucharadas de Pasas negras
  • 3 cucharadas de pasas rubias

Preparación

  1.  Precalentar el horno a 180º
  2. En un cuenco, poner la miel con las claras de huevo y batir hasta que se mezclen bien
  3. Introducir todos los demás ingredientes, mezclar y formar una pasta
  4. En una bandeja rectángular para horno, engrasar con mantequilla y verter la pasta
  5. Hornear durante 20 minutos
  6. Extraer del horno y cortar en rectángulos cuando aún estén calientes
  7. Con estas cantidades salen 12 barritas

En la preparación de la pasta, podemos añadir otros ingredientes, como manzana deshidratada, ciruelas sin pepa.

Cristina Olmos

“Su majestad, el Ají”

3 Ene

«El ají le da fuerza y sabor a la vida”, comenta Andrade. “El ají es lo más importante que tenemos en la comida boliviana”, remarca Del Solar. Ambas maestras del arte de la cocina coinciden en que este documento tiene la misión de que los bolivianos reconozcan como suyo a este alimento apreciado en la gastronomía de todos los confines del planeta —al igual que la papa y la quinua— y que las ayuden a que el orbe sepa lo mismo.

Ellas sustentan su investigación en las técnicas del ADN. En las pesquisas realizadas en los años 70 del siglo pasado por el botánico estadounidense W. Hardy Eshbaugh, que hoy imparte su experiencia en la Universidad de Miami, en Ohio. Éste halló la semilla de una especie de ulupica, la “planta madre de todos los ajíes” del género Capsicum, aquellos que pican porque tienen el químico capsaicina.

El área del descubrimiento se ubica en el triángulo que forman Aiquile, Comarapa y Villamontes, en los misteriosos valles andinos librados de heladas, y rociados y bendecidos por lluvias moderadas y temperaturas cálidas. El gen de esta especie silvestre que promovió la proliferación de otros ejemplares similares y “domesticados” en otros sitios cercanos y lejanos, fue sometido a pruebas de germoplasma, laboratorio y ciencia pura que avalan la hipótesis de Hardy.

Más aún, confirman la milenaria presencia del ají en territorio americano. Así lo afirma el libro de Del Solar y Andrade, ya que hay vestigios arqueológicos, entre restos de comida y semillas, que demuestran que este condimento era parte de la dieta de los habitantes de este continente, que incluso acompañaba a los difuntos a su última morada. El mundo andino le dio el nombre de uchu (quechua) y waika (aymara) y los incas lo tuvieron en alto: llegó a ser usado como moneda, para el trueque.

El semidios Uchu de los incas

Los incas también lo utilizaron como tratamiento medicinal o para sus rituales. Pero su adoración tenía razones divinas. Según el estudioso peruano Eduardo Guillén, uno de los ocho primeros incas que vinieron al mundo se llamaba “Uchu”, ají. Aparecieron de una abertura en la montaña y se instalaron en el lago Titicaca, en Tiwanaku. Incluso la “limpieza del alma y cuerpo” entre los de esta cultura sólo se lograba dejando las cosas terrenales más importantes de la vida, entre ellas el ají.

Desde el corazón de la Bolivia prehispánica, los pájaros se encargaron de la emigración de las variedades silvestres de este condimento, “y luego miles de experimentos agrícolas y culinarios, se expandieron por el continente americano, hallando a sus más famosos adoradores en lo que hoy llamamos México pero llegando más allá, hasta cubrir extensas zonas de Norteamérica”, explica el libro. No obstante, faltaba que esta delicia cruce los mares hacia otros confines, y eso se dio desde 1492.

Cristóbal Colón ayudó para ello con su llegada al Nuevo Mundo. El navegante genovés que en realidad buscaba una nueva ruta de comercio para que las especias arriben a las mesas europeas, se encontró con América y sus riquezas, entre éstas el ají caribeño o “axo” (de donde viene la palabra ají), que mal llamó “pimienta”; llevó esas plantas y semillas a su continente, y no tardaron en conquistar a África y Asia. La expansión del ají se había consumado.

Sin embargo, el condimento tardó de sentar supremacía en Europa, a diferencia de lo sucedido con la papa, que se convirtió raudamente en alimento imprescindible de la dieta de sus habitantes. “El ají está ahora en los platos de los cincos continentes, porque está en la comida tailandesa, la comida india, la comida mexicana y, lógicamente, en la boliviana y la peruana; todos usan el ají, porque es el que le da sabor, es el alma a la comida. El ají es muy importante en el mundo”, señala Del Solar.

“A la gente le ha encantado nuestro hallazgo, lo ha catalogado novedoso. Muchos me dijeron que igual están probando las recetas del documento, que lógicamente llevan ají. Y otros me comentaron que no sabían que el ají es bueno para tantos aspectos de nuestra salud, una medicina fantástica con valores nutritivos, y se hacen más estudios para desentrañar sus efectos curativos. Me parece que en esto hicimos una contribución real”, añade Andrade.

La eficaz medicina picante

La afirmación de Andrade no es gratuita. El ají ha demostrado ser un doctor multiespecialista. En ello tienen que ver los elementos que lo componen. Por ejemplo, un estudio del locoto realizado por el Ministerio de Salud del Perú determinó que este alimento contiene agua, hidratos de carbono, proteínas, fibra, calcio, fósforo, hierro, niacina (que ayuda al aparato digestivo, la piel y los nervios), riboflavina (buena para el crecimiento corporal y la producción de glóbulos rojos), entre otros.

Las autoras se apoyan en estudios médicos para asegurar que el ají tiene más vitamina C que los cítricos, es bajísimo en calorías y que puede ser usado en el tratamiento de artritis, asma, arterioesclerosis, presión alta, bronquitis, problemas circulatorios, resfrío, congestión, depresión, obesidad, neuropatía diabética, fatiga, males cardíacos, migrañas, indigestión, hemorroides, laringitis, dolores bucales, náuseas, sangrado nasal, flebitis, pleuresía, reumatismo, amigdalitis, várices, herpes zoster…

Sus bondades se extienden a la reversión de la caída del cabello y se habla de que tiene el don de calmar el dolor, como anestésico dental. Para desentrañar otros secretos de este alimento se fundó la “Universidad del Ají” en Estados Unidos, la New Mexico State University, que apunta al mejoramiento de la producción y calidad de los ajíes; trabaja durante 20 años y creó 25 nuevas variedades, incluyendo al ají negro y naranja para Halloween, y uno rosa y blanco para el Día de los Enamorados.

Ahora los ratones tienen la clave para desvelar una cura para el cáncer gracias a la capsaicina que poseen los ajíes. Lo informó la Asociación Americana de Investigación de este mal, que hizo eco de las averiguaciones del doctor Russell Vanderboom, que sostienen que este químico del condimento puede erradicar las células cancerígenas de los infectados. Es un empiezo que tiene como protagonista a este alimento que tiene sus raíces en el triángulo que une Cochabamba y Chuquisaca.

En el ámbito de la medicina tradicional, el ají en sus variopintos especímenes es apreciado por los reconocidos kallawayas o curanderos de la localidad paceña de Charazani, que lo utilizan en sus brebajes, sea para el tratamiento contra los dolores, las úlceras, la fatiga, el “susto” expresado en depresión y ansiedad, las “llagas supurantes”, la dismenorrea, la falta de apetito, entre otros. Una herencia que tal vez pueda remontarse a los mismísimos incas, que es legada de generación en generación.

Pero Andrade y Del Solar no se quedan ahí, sino que muestran en su libro que el ají también sirve para lidiar contra el crimen, ya que la capsaicina es el principal ingrediente de los sprays o irrigadores lacrimógenos caseros que son llevados en los bolsos de damas para enceguecer y desorientar temporalmente a los ladrones que se cruzan en su camino; y también este elemento se encuentra en las armas químicas que emplean los policías para controlar las turbas que atentan contra el orden público.

En el planeta, Asia concentra la mayor área cultivada de ají, y tiene a China como la máxima proveedora. En América, hay importantes extensiones en Colombia y Honduras. Pero en el país de su génesis, en Bolivia, casi 90 por ciento de su producción se encuentra en Chuquisaca, en los municipios de Huacareta, Muyupampa, Monteagudo, Padilla, El Villar, Villa Serrano, Tomina, Alcalá, Azurduy y San Lucas, según la Fundación Valles; lo restante se lo reparten entre Tarija, Cochabamba y La Paz.

Las autoras probaron el sabor de los ajíes de Huacareta, Padilla y Azurduy; los cochalas de Mizque, los chaqueños de Yacuiba o Caraparí, los paceños de Palca y Mecapaca, los aribibis del Beni, los chinches de Santa Cruz, las ulupicas de Río Abajo, para confirmar de que todos tienen su encanto, sus virtudes; porque si hay algo en lo que estos condimentos son rebeldes, es en evitar ser parecidos entre los de diferentes regiones: unos son más picantes, otros más largos, redondos y/o chuecos.

Otra revelación en ciernes

Ahora, Andrade y Del Solar hilvanan otras investigaciones igual de reveladoras. “Tenemos entre tres y cuatro proyectos parecidos”, anuncia la primera. La segunda se anima a hacer un adelanto más provocativo: “Todavía es un secreto, pero el último trabajo que estamos preparando creo que va a ser publicado en un año. Trata sobre otro alimento que estamos seguras de que es boliviano, no puedo decir su nombre, pero lo usan en todas partes del mundo”.

Por ahora, disfrutan de haber demostrado que el ají es un regalo que nació en los valles bolivianos. Ese condimento que acompaña a los comensales en sus momentos de tortura y placer, sea en forma de ulupica, de locoto, de vaina, o preparado en una llajua con quirquiña y huacataya, o en un chile mexicano, o en una salsa picante asiática. Ese picante que llevó a la tumba a Hermenegildo Fernández y su madre.

Su majestad, el Ají

La Conquista derrumbó tres grandes imperios: el azteca, el maya y el incaico, pero nada pudo contra un Soberano que jamás arrió banderas ni declinó el cetro del Nuevo Mundo: Su Majestad el Ají. Dice el cronista Joseph de Acosta que “ají” es vocablo del Caribe y que ese mismo fruto se llama “uchu” entre los incas y “chile” entre los aztecas.

Gracias al ají en sus múltiples variedades, los pueblos americanos no necesitaron otras especias o condimentos; y a diferencia de los europeos que usaban pimienta, clavo, canela, nuez, jengibre y otros productos para disimular la descomposición de la carne, el ají jamás tuvo propósito de ocultamiento o engaño, sino el de realzar los sabores y alegrar el espíritu, pues genera sensualidad y si pica demasiado tiene su antídoto en la sal “que le corrige mucho, porque son entre sí muy contrarios, y el uno al otro se enfrentan”.

El linaje del locoto

El locoto es un pimiento cabezón y de pocas pulgas. Por nada se le alborota el sistema circulatorio y sus vetas interiores muerden como alacranes. Para no hablar de sus semillas, las chiras, que son una especie de badajo de este fruto campana, porque pica, al entrar y repica (al salir). Pero el locoto es un fruto noble sin hipocresías ni solapas. Por eso sazona tan bien los alimentos y da frescura y alegría a los momentos más gratos de la vida.

Es un gran remedio contra las úlceras, porque las cauteriza y es un cauterio infalible para las heridas del alma, y para la depresión, porque es imposible que persistan las penas cuando uno le da un mordisco a un locoto. De pronto uno está tan ocupado en dar saltos, agitar las manos y meter aire con la boca abierta y la lengua colgando, que quién se va a acordar de sus penas.

El locoto tiene una familia frondosa, desde la pequeña ulupica que es un chip de sabor eléctrico hasta el pimentón que es el hermano del k´aspote. Primos del locoto son el khomer ucho, o ají verde, el chile serrano, el chile piquín, el chile guajillo, el chile de árbol y otras cincuenta variedades mexicanas; el famoso ají putita tarijeño, el aribibi cambinga, el ají amarillo, el ají colorado, el ají panca y por supuesto el rocoto peruano. En conjunto, es una familia con los ovillos bien puestos, dispuesta en todo momento a defender sus opiniones, pero apasionada por el buen sabor criollo en todas sus manifestaciones.

El locoto tiene un amor secreto por la quilquiña, y unos celos temibles por el tomate, que siempre anda proponiendo un menaje de tres que es una orgía de sabor y engendra una hija pícara llamada Llaguita en quechua y Jallpahuayka en aymara, a veces con ayuda del suico en los valles y de esa imilla pispila, la huacataya, en el altiplano. Nada más verla a la quilquiña, el locoto se pone colorado de emoción, se le acelera el torrente sanguíneo y provoca estornudos y moqueras a su paso. Pero a veces le pone cuernos con esa gringa con pollera, la cebolla, en el Motel El K´allu o en el Alojamiento El Solterito.

“Su majestad, el Ají” de Rita del Solar y Lupe Andrade

Enlace : http://www.la-razon.com/version_es.php?ArticleId=773&EditionId=2636&ids=99

Propiedades de la Cañahua /Qañihua /Kañahua

2 Ene

La cañahua es originaria de los Andes, generalmente se la consume pulverizada en refrescos con agua y azúcar, antes las dulceras lo vendían en conos de papel mesclado con azúcar y se lo consumía también seco. Es el alimento indicado para los viajeros que recorren el altiplano.

El amaranto junto con la quínoa y la kañahua constituyeron el trío de oro de la alimentación de los Incas. Su consumo se remonta a 10000 años de antigüedad, tanto en el imperio Inca, como en el Maya y Azteca fue considerado grano sagrado, conocido  por ayudar a la tolerancia de la altura

La NASA la utiliza en sus vuelos espaciales, porque tiene más nutrientes que cualquier otro alimento, incluso las estrellas del basketball de la NBA consumen este producto antes de sus partidos, porque les da resistencia.

La cañahua (Chenopodium pallidicaule) o kaniwa, es un cultivo bastante difundido en el Altiplano Boliviano, es una especie que se desarrolla hasta los 4,200 m.s.n.m. presentando características agronómicas de buena adaptabilidad a factores edáficos y ambientales condiciones en las que muy pocas especies cultivadas pueden competir con ella, se cultiva en los departamentos de Oruro La Paz, Cochabamba y Potosí con rendimientos de 375 Kg /ha.
La importancia de este cultivo se debe esencialmente a su alto contenido de proteína en el grano (15,23 %), con buena cantidad de aminoácidos esenciales y no esenciales, siendo un alimento  energético de considerable valor alimenticio y nutritivo para el consumo humano en forma de fideos, barra energética, chips, tostado y harina de (cañahua).

COMPOSICION.- Su grano contiene un elevado nivel de proteínas (de 15 a 19 %) y como la quinua una elevada cantidad de aminoácidos, tiene como ventaja sobre la quinua el no contener saponina lo que facilita su tratamiento.

PREPARACION.- La preparación más frecuente consiste en limpiar, tostar ligeramente los granos y posteriormente moler los granos, obteniéndose un tipo de harina llamada comúnmente «PITO». Se lo consume mezclando con bebidas frías o calientes, se conocen más de 15 maneras diferentes de preparar el grano entero y el «PITO».
De la misma manera en la panificación se han obtenido excelentes resultados incorporando a las mezclas un 20% de «PITO».

La cañahua o kaniwa es una planta parecida a la quinua, este grano ha hecho su entrada en supermercados y almacenes de alimentación, como cereal de desayuno o compuesto listo para la sopa preparada.

A diferencia de la quinua, la cañahua no contiene saponina, materia amarga y tóxica, por lo tanto no necesita ser quitada.

Si el grano limpio no es asado, se puede empaparlo brevemente en agua e introducirlo en un cañón procesador de maíz, obteniéndose las pipocas, por expansión explosiva que separa el grano estallado desde el germen, este producto es muy rico en proteínas y lípidos.
Las pipocas pueden ser usadas como cereales para el desayuno y barras energéticas, alternativamente enriquecidas con germen de Cañahua.

Es muy resistente a las heladas, pestes, enfermedades y sequías; gracias a esta resistencia múltiple, se usa principalmente como alimento seguro para las familias rurales del Altiplano Boliviano.

Los especialistas del cultivo de la cañahua En Bolivia, existen segmentos de poblaciones extremadamente pobres, sin embargo ellos han paliado por sí mismos su alimentación con una planta robusta y adaptable a las duras condiciones climáticas del Altiplano.

RELACION DE LA QUINOA Y CAÑAHUA CON OTROS CEREALES
para 100% CAÑAHUA TRIGO QUINOA ARROZ CEBADA
PROTEINAS 16,2 11,5 13.8 8,7 10,6
LIPIDOS 8,04 2,0 5,0 2,2 2,1
GLUCIDOS 58,6 59,4 59,7 74,6 57,7
CALCIO mg. 157,0 41,0 85,0 39,6 26,0
MAGNESIO mg. 210,0 91,0 204,0 119,6 57,0
HIERRO 13,6 3,3 7,0 2,0 2,0

En la siguiente direccion encontraran más datos interesantes de otras semillas originarias de Bolivia

http://www.ccbolgroup.com/

Buñuelos

2 Ene

El perfume de la miel de chancaca (hecha con el jugo de la caña de azúcar) con buñuelos endulza mis memorias, brindándome un aroma que para mí tiene reminiscencias  de abuelitos, de nacimiento, de niñitos cantando villancicos, ….

A los que adoraban al niño se los agasajaba con una taza de chocolate caliente con buñuelos con miel de chancaca. Era una tradición social en la que participaba toda la familia.

La primera sociedad que consumió buñuelos fue la morisca. En Sevilla y Granada eran postre típico los buñuelos fritos en aceite cubiertos de miel.

No solo en Bolivia se consumen buñuelos. En países como Colombia, Cuba, Ecuador y México los buñuelos con chocolate también forman parte de la comida de fiestas de Fin de Año y Año Nuevo

Ingredientes

  • 2 cucharitas de levadura granulada
  • 1 palito de canela
  • 1 palito de clavo de olor
  • 1 Cucharita de anís
  • 2 Huevos
  • ¼ taza de pisco o singani
  • 2 tazas de harina
  • ½ taza de agua
  • 1/2 tazas de azúcar
  • 1/3 taza de agua tibia
  • ¼ cucharadita de sal
  • 1 cucharadita de ralladura de limón
  • 1 litro de aceite light para freír
  • 1 taza de aceite de girasol para untar las manos
  • ½ litro de miel de chancaca para bañar los buñuelos

Preparación

  1. Poner el agua tibia en un bol, junto a una cuchara de azúcar y la levadura; dejarla reposar durante 15 minutos. Mientras, poner en remojo el anís en la taza de agua fría. Mezclar la harina, la canela, agregar la ralladura de cáscara de limón si lo desea, los huevos, el pisco, la sal y el azúcar.
  2. Agregar el agua con el anís y la levadura y hacer una masa suelta que pueda amasarse. Dejarla reposar en un lugar tibio, cubierta con un pano de cocina para que esté más abrigada hasta que la masa doble su tamaño. La forma de freír es untar las manos con el aceite, coger un puñadito con la punta de los dedos e ir dándole forma redonda delgada; al momento de freír en aceite bien caliente hacerle un agujero en el medio, y con un palito o con la parte de atrás de una cuchara de madera darle vueltas siempre por el agujerito.
  3. Cuando estén dorados por ambos lados, colocar encima de papel absorvente y luego colocarlos en la fuente que se va servir. Se los sirve tibios y rociados con la miel de caña.

Cristina Olmos

Libros de Recetas y Tradiciones de Bolivia

2 Ene

“Ají Regalo de Bolivia al Mundo”, 2010.

Rita del Solar y Lupe Andrade

“Chuquiago Marka La Paz de Ayacucho. Vida, Tradición y Gustos”.

Rita del Solar y Lupe Andrade

CocinaCasera

Trigo de Illanes, Marcela                       

La Paz. Bolivia. 1975

Cocina Práctica Boliviana e Internacional

Subercaseaux, Miguel                          

Alfa Editores. 1ª Edición, Santiago, Chile. 1999

“Cocina de Bolivia y el Mundo”, 

Lucy Ávila

Contiene más de 300 recetas de la cocina
de Bolivia y el mundo

Cocina Casera

Trigo de Illanes, Marcela                      

Edición privada. 2ª Edición, La Paz. Bolivia. 1975

 Cocina y
Comida Boliviana

Alaiza de Achá, Lourdes
Editorial Modelo.
EdiciónCochabamba
Bolivia.2003


Cocina Típica del Oriente Boliviano.
Adela Gutiérrez Vda. de Rivero.
Primera Edición.

Cocina Tradicional Boliviana

Romero de Velasco, Emilia  –  Gutentag de Muzevich, Carola

Editorial Amigos del Libro, La Paz. Bolivia. 1988

 DICCIONARIO ABREVIADO 

DE LA COMIDA EN BOLIVIA
Jorge Angel Orellana Jiménez

1ª edición.
Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. 2012
20 páginas,
Doña Piedades Para niños
Carola Parejas Román – Lucía Parejas Muñoz Reyes

Editorial La Hoguera, 2012

Primera Edición.

“El Arte de Cocinar la Quinua”, 2002,

Maria Rita del Solar

El Arte en la Gastronomía Boliviana

Gerard Germain

Imprenta Landivar, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. 2002

 Ellas

El Deber

Suplemento del periódico el Deber

Publicación semanal

“El Gusto y los Gustos de Bolivia, 2004,

Maria Rita del Solar

“El Maní de Bolivia”,

Rita del Solar

El Placer de Comer

Zuleta de Subieta, Carmen

Editorial La Hoguera. 9ª Edición, Santa Cruz. Bolivia. 2000

 EL APTHAPI: EL «BANQUETE INDÍGENA«

Lugar: La Paz,  2009

cover
Tamaño: 14 x21 cm.Páginas: 82

Ministerio de Relaciones Exteriores. Academia Diplomática Plurinacional

«Epicuro Andino»

Recopilado por: Teresa de Prada, Peggy Palza, Wilma W. Velasco, Susan Gisbert

La Paz – Bolivia 1995 – Sexta Edición

Cocina Típica del Oriente Boliviano

Gutierrez, Vda. de Rivero, Adela
Edición privada. 3ª
Edición
Trinidad, Beni. Bolivia. 2008

“La Paz Una Aventura Culinaria de II Siglos”

Rita del Solar

«La Mesa Feliz»

Myriam Baptista Gumucio

La Paz – Bolivia

“Los Azogueros de Potosí”, Expresiones y Sabor Virreinal,

Rita del Solar

“Mesas de Bolivia”, 1997,

Rita del Solar Taborga

“La Paz Una Aventura Culinaria de II Siglos”

Rita del Solar

Las mejores recetas de la Cocina Boliviana

Cattoretti, Gianna

Saravia, Jessica

Editorial Trébol. 1ª Edición, Cochabamba. Bolivia. 2000

La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana.

Beatriz Rossells Montalvo:

LA PAZ-BOLIVIA:

Instituto de Estudios Bolivianos, 2003, 446p.

Allí encontrarán recopiladas las recetas de Juana Manuela Gorriti y  siquiera otras 800 mas.

Las mejores recetas de la Cocina Boliviana

Cattoretti, Gianna               Saravia, Jessica               

Editorial Trébol. 1ª Edición, Cochabamba. Bolivia. 2000

La Cocina de Graciela

Sangol, Graciela Leyla                         

Editorial Santa Cruz. 1ª Edición, Santa Cruz. Bolivia. 2000

La Cocina en Bolivia

Gainsborg Vda. de Aguirre Achá, Edición privada. 10ª Edición

La Paz. Bolivia. 2006

 La Cocina de Graciela

Sangol, Graciela Leyla
Editorial Santa Cruz.
1ª Edición Santa Cruz de la
Sierra. Bolivia. 2000

La Cocina

Monroy L., Maggi                                 

Edición privada. 1ª Edición

La Paz. Bolivia. 1997

Libro de Cocina Doña Piedades

Moreno de Parejas, Delfina

Editorial La Hoguera. 9ª Edición, Santa Cruz. Bolivia. 2000

LA COCINA COLONIAL EN EL ALTO PERU

Gustavo Adolfo Otero
La Vida Social en el Coloniaje
(Esquema de la Historia del Alto Perú hoy Bolivia,
de los siglos XVI, XVII y XVIII).
© Rolando Diez de Medina, 2011
La Paz – Bolivia

Lo mejor de platos & buen gusto

 Lucy Ávila Auzza

 2da edición. Cochabamba

«Los secretos de Rosalía»,

primer libro de Mariana Ruiz Romero (Tarija, 1982)

co-edición que ha sido trabajada en Bolivia por Editorial Nuevo Milenio  y en Argentina por Ediciones el Boulevard

Manual de cocina: comidas en la ciudad de La Paz en el siglo diecinueve

 Manuel Camilo Crespo, Julia Elena Fortún

Editorial e Impr. «Artística», 1987 – 226 páginas

Nuestras Comidas

Jordán de, Nelly

Edición privada. 8ª Edición, La Paz. Bolivia. 1994

“Quinua el Grano de Oro de los Andes”, 2005,

Rita del Solar

La Comida Popular Boliviana    

paredes

Paredes Candia, Antonio

   Edición privada. 2ª Edición, La Paz. Bolivia. 1990

Manual de Cocina y Repostería

Julia Plaza de Majluf

Comida Tarijena, Editorial San Silvestre, La Paz

Recetas de la Comida en Bolivia

Orellana Jiménez, Jorge Angel:

Editorial Premier. Santa Cruz, Bolivia. 2009

Recetas de la Comida en Pando

Orellana Jiménez, Jorge Angel:

Edición Privada. Santa Cruz, Bolivia. 2010

orellana@cotas.com.bo

Reflejo Culinario de los Lípez, Variaciones sobre Quinua Real y Llama”,pierrevanoostydanieldelgadillo

 Pierre Van Oost, Daniel Delgadillo

 Consorcio Lípez, 2006 – 99 páginas

Un Canto a las Semillas y Recetas Bolivianas

Escrito e ilustrado por  Ariana Sankbianchi

Este libro es escrito en español e ingles. Es apropiado el público en general.

 
 
 
VEINTICUATRO RECETAS CON QUINUA EL GRANO DE ORO
 
Publicado por el Programa Quinua Altiplano Sur de la Fundación Autapo y el apoyo de la Embajada del Reino de los Países Bajos
 

Gran Cocina Latina: The Food of Latin America Hardcover

by Maricel E. Presilla  (Author)

 Polenta, familias italianas en Bolivia,

Mauricio Belmonte Pijuàn, Segunda Edición editorial Gente Común, 2011.

Editorial lexus La Cocina Boliviana:
paso a paso
Editorial Lexus.
Edición
2012Barcelona,
España. 2012

Fricasé

1 Ene

Foto Cristina Olmos

La Primera receta criolla del año que voy a compartir es el Fricasé. Es Tradición comer el día de Año Nuevo, se sirve al amanecer para los trasnochadores del 31, para curar el chaqui “resaca” de la noche y seguir con el festejo. Se dice que levanta muertos . Creo que en mi época no había ningún paceño que no hubiera amanecido un Año Nuevo comiéndolo en la Plaza Alexander, el Mercado Lanza o el  de Mallasa. También había lugares que lo servían todos los días del año y a cualquier hora

Ingredientes (Mas o menos para 6 personas)

  • 1 kilo de brazo o pierna de cerdo con cuero
  • 1 kg. Costilla de Cerdo  con cuero
  • 2 cucharas de sal
  • 2 cucharas de comino molido
  • 4 cucharas de ajo picadito bien fino
  • 8 cucharas de aji amarillo molido
  • 2 cucharas de aji colorado
  • 3 cucharas de pan molido.
  • 1 kilo de mote de maíz cocido
  • ½ kg. Chuño mediano cocido
  • 3 Lt. Agua más o menos
  • 1 cucharilla de perejil picado finito para echar encima al servir.

Preparación

  1. Poner en una olla grande todas las carnes cortadas en porciones. Añadir el ajo molido, la sal, comino, ají amarillo.
  2. Agregar el agua hasta que cubra todo y un poco más.
  3. Cocinar hasta que la carne este tierna, rectificar la sazón y añadir el pan molido, y tenga la consistencia de una salsa liviana.
  4. Servir en plato hondo…una porción de mote, un par de chuños, porción de carne y caldo en abundancia. Que lo disfruten mucho, tal vez con una cerveza Paceña…

Cristina Olmos

Risotto de Quinua Roja y Mascarpone

1 Ene

Esta receta es Novo Andina y pertence a la nueva corriente surgida en los años 80, rescata los ingredientes propios de las antiguas tradiciones culinarias andinas, experimentando con productos del lugar y  encontrando formas de convertirlos en algo más sofisticado. Las recetas son rigurosas pero la comida es muy sabrosa y bien presentada, baja en condimentos, con cocimientos ligeros y sin grasa.

Ingredientes

  • 1  cebolla picada en cuadritos
  • Un poco de mantequilla
  • 250 g  de Quínoa Real Roja
  • 1 diente de ajo
  • 150 ml de vino blanco
  • 7 cucharadas de caldo de verdura
  • un poco de jugo de limón
  • un poco de sal
  • un poco de pimienta
  • 50 g de queso
  • 100 g de mascarpone
  • 1/2 cuchara de menta
  • 350 g de berenjenas cortada en cuadritos
  • un poco de mantequilla
  • un poco de queso rallado

Preparación:

  1. Cocer la cebolla en la mantequilla espumante. Agregar la Quínoa Roja y saltear hasta que adquiera un aspecto cristalino. Exprima el ajo, agregue vino y un poco de caldo. Deje cocer.
  2. Agregue el resto del caldo poco a poco a la Quínoa Roja, remueva de rato en rato, deje cocer en temperatura baja por 20 -25 minutos. Agregue el jugo de limón y condimente.
  3. El Risotto debe tener siempre una consistencia aguanosa. Mientras tanto corte la berenjena en cuadraditos y saltéela  en mantequilla caliente.
  4. Incorpore a la mezcla el queso, el mascarpone y la menta. Saque el sartén del fuego y deje reposar el Risotto por cinco minutos. Sirva porciones en platos hondos, decorando con cuadraditos de berenjena y queso rallado.

http://www.lasrecetasdeellayelabanico.com