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Fiesta de la Candelaria en Aiquile

2 Feb

Se celebra el día 2 de Febrero.

La patrona de Aiquile es la Virgen de la Candelaria, morena y bella, en su sonrisa lleva un permanente consuelo a los afligidos y a los soñadores.

Cada 2 de febrero se inicia una semana de fiesta, donde la actividad es total y con anticipación se nombran, en las diversas comunidades de la región, a los “Capitanes” que se encargan de llevar “Toros Bravos” para la corrida diaria durante siete días.

Por las mañanas se realizan las misas solemnes y las procesiones cantadas con la imagen de la Virgen, en la que el “Preste” porta su estandarte y posteriormente se desarrolla la fiesta.

Ya por la tarde se reúne dinero en un aguayo o tela para que se lleve el “enjalme” que portará uno de los toros más bravos, con el cual se enfrentarán ya sea un valiente torero “a pie” u otro “a caballo” para sacarle el preciado botín.

Esta es la tradición que se sigue a lo largo de toda una semana empezando desde el 2 de febrero, todo ello acompañado de la gran devoción que tiene un pueblo por su Patrona “La Virgen de la Candelaria de Aiquile”

http://www.youtube.com/watch?v=zYzVAI-IXNQ

Anata Aymara

2 Feb

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«La ch’alla de la Pachamama»
Por David MendozaEl mundo andino está organizado principalmente por el tiempo de producción agrícola de la papa. Dicho tubérculo andino significa la misma vida para los aymaras y es uno de los pilares que sustenta su sistema social, muy relacionado con el respeto a la naturaleza. Toda esta cosmovisión se traduce en la celebración de la fiesta aymara del Anata o juego en la traducción aymara.El Anata o «juego» ritual agrícola se realiza en época de Jullapacha o lluvias. Para los aymaras es el tiempo femenino, tiempo de la Paxsi Mama (Luna) y de la Pachamama. Todos los ritos están dirigidos a las sayañas y aynoqas de la papa, la quinua, la arveja y todo lo que en este tiempo esté floreciendo.El Anata comienza el 2 de febrero, día de la Virgen de la Candelaria, con la bendición de los productos agrícolas y fundamentalmente de la papa. Todas las comunidades andinas se reúnen este día para agradecer simbólicamente a la Pachamama por la primera cosecha que se realizará después del Anata.En la celebración se agradece la generosidad de la Pachamama y la papa con el ritual de la Ch’alla, en la que se usa azúcar, alcohol, flores, mixtura y vino.

A partir de esta celebración la producción agrícola, la vida y la muerte de las familias aymaras está sellada. Por ello esta fiesta es un ritual muy importante en el plano simbólico de la fertilidad, tanto de la actividad agrícola como la de los animales domésticos.

Después de la fiesta de La Candelaria, los comunarios y el sindicato se preparan para recibir a los Achachilas y a la Pachamama que cohabitan en los parajes, el campo, la casa y en los animales. Los preparativos se hacen en la familia, hay que estrenar ropa nueva, hay que visitar a los padrinos, a los compadres, hay que ir a la ciudad a comprar la mixtura, confites, serpentina, alcohol, vino, azúcar, frutas, globos para los niños. Las autoridades se preparan para reunirse en comunidad, ch’allar la escuela, las carpas solares, el puesto médico, todo lo que es de la comunidad.

En algunos pueblos, se organizan prestes entre los comunarios y los familiares que viven en la ciudad. Los hermanos, los tíos, los padrinos que un día salieron a la ciudad de El Alto a buscar trabajo o se convirtieron en comerciantes prósperos o simples empleados de Estado. La fiesta del Anata es un puente que restablece los lazos culturales con el rito y la familia.

Jisk’a Anata:

El Jisk’a Anata (juego pequeño) es el que se realiza en familia el domingo y lunes de carnaval, días dedicados a restituir los lazos familiares. Es decir, hay que ch’allar las sayañas de la familia, los animales, las herramientas, la casa, etc. También en algunos casos se realizan visitas entre familias; los ahijados van donde sus padrinos muy temprano y les agasajan en medio de juegos. Bailan, toman, degustan manjares de la época y algunas veces t’iqanchan (adornar o marcar) con lanas de colores a los animales. Este día en el lugar más vistoso de la casa se coloca una wiphala blanca, como mostrando a toda la comunidad que están celebrando el Jisk’a Anata.

Jach’a Anata:

En el Anata hay un día de festejo para el pueblo. Las comunidades tanto de Alasaya (arriba) y Masaya (abajo) se reúnen en el taipi (centro) en la Marca (pueblo). Los dirigentes del sindicato, al mando del Jilaqata, se reúnen con sus representados. Se organizan juegos deportivos entre comunidades, la ch’alla de la escuela, la posta sanitaria, las carpas solares, todo aquello que pertenece y sirve a la comunidad.

Para el Jach’a Anata llegan los residentes de la ciudad con una comparsa de los ch’utas. Son recibidos por las autoridades comunales. Luego pasan a festejar y adornar a las autoridades con phillos (adornos de pan, pasanqallas y frutas que se colacan en el cuello del Jilaqata y Mama T’alla), serpentinas, mixtura; y bailan durante varios días, animados con banda de cobres, pinquillos, tarqas y moceños.

El Anata es tiempo de florecimiento de los productos agrícolas, en agradecimiento a la Pachamama (tierra), por eso también se realizan libaciones, se adornan las chacras y se baila y danza alegremente alrededor de las siembras.

La palabra Ch’alla es un término aymara que quiere decir «echar». En este sentido, es una acción de esparcir, rociar elementos simbólicos tradicionales sobre la tierra como ser bebida espirituosa, coca, flores, frutas, etc.

Desde tiempos inmemoriales, en el Anata los aymaras realizan la ch’alla de las chacras, los ganados, las herramientas, en solemne pago a la Pachamama y los Achachilas por su protección y sus bendiciones.

Cacharpaya o Tentación:

La despedida o cacharpaya es el próximo domingo después del Anata. Es conocido también como domingo de tentación, pues, según se dice, despierta la tentación de robarse una warmi (mujer), para jaqicharse (hacerse de familia).

Todos salen bailando al cerro más alto llamado Munaypata (cerro del amor), allí las tawaqos (mujer joven) son tentadas por los waynuchos (joven soltero) para irse a su uta (casa). Es el tiempo propicio para contraer nupcias, para la fertilidad y tener hijos.

Con el Anata se despide el período de lluvias, y se retorna al circulo de siembra y cosecha.

Anata Papa Nueva

2 Feb

Fiesta Tradicional de La Paz que celebra las primeras cosechas de la papa nueva

Anata Aymara «La ch’alla de la Pachamama» (fecha movible en febrero)

El mundo andino está organizado principalmente por el tiempo de producción agrícola de la papa. Dicho tubérculo andino significa la misma vida para los aymaras y es uno de los pilares que sustenta su sistema social, muy relacionado con el respeto a la naturaleza. Toda esta cosmovisión se traduce en la celebración de la fiesta aymara del Anata o juego en la traducción aymara.

El Anata o «juego» ritual agrícola se realiza en época de Jullapacha o lluvias. Para los aymaras es el tiempo femenino, tiempo de la Paxsi Mama (Luna) y de la Pachamama. Todos los ritos están dirigidos a las sayañas y aynoqas de la papa, la quinua, la arveja y todo lo que en este tiempo esté floreciendo.

El Anata comienza el 2 de febrero, día de la Virgen de la Candelaria, con la bendición de los productos agrícolas y fundamentalmente de la papa. Todas las comunidades andinas se reúnen este día para agradecer simbólicamente a la Pachamama por la primera cosecha que se realizará después del Anata.

Las familias deben llevar de sus parcelas o sayañas de producción una muestra de los tubérculos extraídos de la chacra. Así, en el lugar más alto del pueblo se reúnen todas las comunidades y comienzan a comer las primeras papas con aji y membrillo.

Tambien se cumple con el floreo o wayñu que es la ceremonia conocida como el matrimonio de los animales.  A los camelidos y ganado vacuno se les colocan aretes o t’ikachas de colores además de serpentinas para simbolizar su unión.

http://www.redescuela.org/WikiEscuela/FiestasTradicionalesLaPaz

Carnaval, Jueves de Comadres Tarija

1 Feb

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Una de las fiestas más linda y más importantes que se realiza en el Carnaval Chapaco, es la fiesta del Jueves de “Comadres”, es una costumbre que se conserva y sigue a través del tiempo. La fiesta consiste en nombrar o elegir el parentesco espiritual, mostrando objetivamente el aprecio, la simpatía, o verdadera amistad a la persona escogida y entregándole una torta de Comadres, que viene adornada con rosas pascuas, albahacas, serpentinas, servilletas de colores, globos, banderitas, dulces,  también se acompaña a la torta de comadres con frutas seleccionadas de la temporada, colocando todo esto en una amplia canasta. Al año siguiente, la que ha recibido la canasta de comadres en agradeciendo a esta preferencia le devuelve el obsequio que también  consiste en una Canasta de Comadres, con lo que queda establecido en vínculo de comadres a respetarse, ayudarse en toda ocasión y a llamarse comadres.Desde la mañana del jueves de comadres se ve circular por las calles de Tarija a todas las mujeres, de distintas edades, llevando las adornadas canastas de comadres para entregarlas a la persona elegida para comadre.En horas de la noche todas las mujeres de Tarija, salen a la Av. Las Américas (Costanera) a bailar con sus tortas y con la vestimenta típica de Tarija, para luego terminar es una fiesta donde también se realiza un intercambio de tortas de comadres, en esta festividad solo participan las mujeres.
Es una fiesta llena de alegría y colorido, vengan a Tarija y disfruten del JUEVES DE COMADRES http://www.casagrande.com.bo

Quién no se rinde ante el puchero, el plato de la diversidad

31 Ene


Para Luisa Ríos, cocinera del mercado Lanza, el puchero es el carnaval en la mesa. «La sopita se sala de forma natural por la mezcla de carnes de chancho, vaca, cordero y pollo. El arroz a veces tiene un sabor amargo que al mascar la papa se pasa y lo mejor es que los postres de peras y duraznos estén en el mismo plato”.

La experta, que lleva en el mercado más de 50 años, definió el plato carnavalero como una fiesta de sabores para la boca que se originó por la costumbre que tenían los agricultores de compartir.

Según la historia, los agricultores de todo el país, antes de recoger la

cosecha, agradecían a sus deidades por los frutos, regando la tierra con flores, alcohol y la bebida tradicional del lugar.

Al acabar el ritual, las esposas de los trabajadores tendían en el piso mantas u otras telas para simular un gran mantel.

Puesta la mesa, varones y mujeres sacaban una merienda que tendría que ser el mejor plato de cada casa. La comida era depositada en una olla gigante, donde se hacía una mezcla de la que se podía comer de todo un poco.

De esa manera, surge el ritual del aptapi, que quiere decir que la mesa está servida para que recoja comida el que quiera.

El escritor Carmelo Corzón indica que el plato carnavalero más tradicional, a nivel nacional, es el puchero, que no sólo mezcla carnes, verduras y frutas sino sabores que podrían significar la diversidad de razas y culturas que están unidas en Bolivia.

Corzón explica que en el país hay diversidad de comidas porque cada región tiene determinados productos.

Sin embargo, define como ingredientes comunes a las carnes de chancho, vaca, cordero, pollo, pescado y conejo, las que casi siempre estarían acompañadas por ensaladas, zarzas, papas, tuntas, cayas, ocas, duraznos, manzanas, uvas, lujmas y peras.

El literato indica que todas las comidas son acompañadas por refrescos de frutas de la región para los niños. Mientras que los adultos, en los departamentos de Santa Cruz, Beni y Pando, toman el tradicional guarapo.

En Cochabamba, Tarija y Sucre la bebida típica es la chicha con o sin alcohol. Mientras que en La Paz, Oruro y Potosí los coctelitos con singani están entre los preferidos. Los sándwiches de chola (lonjas de cerdo con ensalada de lechuga o escabeche), los choripanes y los anticuchos, pacumutos y latas de cerveza son también populares en las entradas.

http://www.bolivia.com/noticias/AutoNoticias/DetalleNoticia11981.asp

 

» Las Comadres» en Tarija

30 Ene

carnaval_chapaco

Tampoco en Tarija ni sus alrededores, nadie sabe ni recuerda -a ciencia cierta- cuándo nacieron » Las Comadres» . Lo que sí podemos asegurar que ésta fiesta, cuya cuna es el pueblo asturiano de Pola de Siero, está íntimamente vinculada al ciclo agrícola. Es decir, en torno a las cosechas. Diferentes fiestas en el área rural están distribuidas en fiestas de invierno, primavera, verano y otoño.

La Fiesta de » Las Comadres» pertenece al ciclo carnavalesco, circunscrito dentro de las Fiestas de verano o como dirían Lorenzo Calzavarini y Fernándo Arduz Ruiz (Música y Cantos Tradicionales de Tarija, 1999), esta fiesta está dentro del ciclo fuerte (desde diciembre a junio), y está dedicada a los dioses.

A pesar de que no existen crónicas y testimonios escritos sobre la Fiesta de » Las Comadres» , salvo pocos trabajos de investigación, se puede asegurar que ésta se mantuvo gracias a la tradición oral que de madres y padres a hijos fue transmitida y que permitió que permaneciera viva, especialmente en el área rural del valle y, en la Ciudad de Tarija, donde su celebración -en un pasado lejano- estuvo circunscrita al vecindario de la periferia donde fue popular y tradicional. Posteriormente, a partir de 1983 la Fiesta tomaría carta de ciudadanía general, aspecto que hoy la enaltece.

En el valle central de Tarija, donde existen innumerables comunidades, el calendario Lúdico anual se inicia faltando 15 días -es decir, un día jueves- para la celebración del » Carnaval Chapaco» . La Fiesta tiene el nombre de » Los Compadres» .

Pero la Fiesta más importante del calendario carnavalesco de Tarija es sin duda de » Las Comadres» , que se celebra el día jueves antes de Carnaval. Durante ese día y desde horas muy tempranas, miles de mujeres realizan la compra de la tradicional » torta» para entregarla en acto público o familiar a quién hayan elegido para cristalizar el parentesco espiritual de por vida con su » Comadre» o » Compadre» .

Esta impresionante y vigorosa manifestación del sentimiento chapaco, es la máxima expresión de la Fiesta de » Las Comadres» , Patrimonio Intangible de Tarija. Pero, además, la fiesta posee dos características esenciales que no pueden ser soslayadas: es una fiesta celebrada solamente por mujeres de todas las edades y de todas las clases sociales y es una festividad que se celebra en la Ciudad Capital y en todos los pueblos que conforman el valle central del Departamento de Tarija.

A mi entender, tres elementos deben preservarse. El valor y significado espiritual de la fiesta en sí; la » torta» como expresión material de ese profundo sentimiento de solidaridad y respeto mutuos y; el rol de la mujer, como protagonista esencial de esta celebración.

Durante los meses que me llevó el trabajo de investigación, descubrí que, desde decenas de décadas atrás, familias enteras, procedieron de manera artesanal y rústica, a la elaboración de las » tortas» .

Primero fueron las madres, luego las hijas y hoy las nietas y bisnietas son las que mantienen viva esta tradición. Explican, algunas » Comadres» que hoy todavía persisten en trabajar en su elaboración a pesar de su avanzada edad, que desde muy niñas ellas ayudaban a sus madres a vender las » tortas» , y que luego, enseñaron a sus propias hijas y éstas a su descendencia, no sólo a vender, sino, también a elaborarlas.

La mayoría de las » Comadres» artesanas como bien deben ser llamadas, son oriundas de uno de los más tradicionales Barrios de Tarija. » San Roque» y de un pueblo histórico y muy querido por todos: » San Lorenzo»   o » Tarija, La Vieja» .

Por esa razón, celebramos jubilosamente que, sean las propias mujeres de los dos Barrios más emblemáticos de la Ciudad de Tarija: » El Molino» y » San Roque» y del primer poblado español en Tarija, como es » San Lorenzo» o » Tarija la Vieja» , las que mantengan viva una tradición y que gracias al aporte familiar y su silencioso trabajo, hayan permitido mantener viva una Fiesta tan arraigada en Tarija.

Como testimonio de un merecido y público agradecimiento, considero que debemos mencionar a aquellas obreras de la tradición tarijeña. Si en verdad queremos preservar la Fiesta, reconocer a quiénes son las que trabajaron y dejaron una herencia que hoy todos disfrutamos, será muy importante para los fines que perseguimos. Ellas y sus familias deben ser parte importante de la memoria colectiva de Tarija: Mercedes Suárez de Sandoval(+), Nora Sibila de Suárez, Juana Pereira, Cecilia Sandoval(+), Herminia Figueroa Sandoval, Domitila Jaramillo (San Lorenzo), Raquel Pérez de Bejarano (La Pampa), Dominga Hoyos de Armella(+), Celia Armella Hoyos, Justina Suárez Rueda, Patricia Cortez Iñiguez, Cristina Valdez de Suárez, Flavia Mancilla, Margarita Figueroa de Morales, Hortensia de Molina, María Tejerina y Benita Díaz de Velásquez y otras muchas más que lamentablemente fallecieron.

A manera de anécdota, nos contaron que, inclusive algunas hijas de las aludidas señoras, se casaron con hijos de las propias entrevistadas o viceversa y ahora esas familias, continúan con la tradición familiar elaborando y comercializando las » tortas» .

Con ellas y entre ellas, y luego de un corto proceso de organización y el apoyo de la H. Alcaldía Municipal de Tarija, se celebró el 10 de septiembre de 2000 -por primera vez- la Fiesta al Santo Patrono de los Panaderos: » San Nicolás de Tolentino» oportunidad que sirvió para que mi persona, en calidad de Director de la Unidad de Cultura y Turismo de la Prefectura de Tarija, hiciera entrega de Certificados de Reconocimiento a todas las mencionadas señoras por preservar la Fiesta de » Las Comadres» . Asimismo, el H. Alcalde de Tarija, Oscar Montes Barzón, inauguró la hornacina dedicada al Santo de los Panaderos, construida en la Sección de Masas del Mercado Central de Tarija, ubicada en la calle Bolívar entre Sucre y Gral. Trigo.

Las tortas de antaño tenían el resultado de una exquisita como sencilla preparación propia de la repostería popular. Las » tortas» están preparadas con harina, agua, levadura, huevo y azúcar. Están siempre adornadas con rosas pascuas (Tagetes erecta L.), flor comadritas (Zinnia peruviana L.), y ramitos de albahacas (Ocimun basilicum L.), ejemplos de la flora más tradicional de Tarija; luego, se añaden masitas hechas de harina de maíz y rellenadas con dulce de lacayote; suspiros y pequeños caramelos de azúcar, que hechos a mano, adquieren la forma de aves en diferentes colores, preferentemente el rojo, el rosado y el blanco. Además, están adornadas con pequeñas servilletas que asumen la forma de banderitas, serpentinas y pequeños globos, son parte importante de la simbología que tiene esta Fiesta.

Además, deberá, las » tortas» necesariamente deberán estar acompañadas y enriquecidas con productos de las huertas tarijeñas como: papa (Solanum tuberosum L.), cebolla (Allium cepa L.), zapallos (Cucurbita maxima Duch), choclos (Zea mays L.), duraznos (Prunus persica Batsch), racimos de uva (Vitis vinifera L.), lacayotes (Cucúrbita fisifolia Bouché), queso, nueces (Juglans regia L.), y otras frutas. Todos éstos productos deberán estar dentro de una » Sappa» (palabra Aymara que significa canasta), artesanalmente tejida en el área rural de Tarija con caña hueca (Arundo donax L.), y cuya base y armazones, son de varas de membrillo (Cydonia oblonga Mill), o de molle (Schinus molle L.).

Esta particular forma de expresar respeto, aprecio, simpatía y verdadera amistad, culmina, cuando las personas elegidas aceptan y se comprometen a comulgar respeto, solidaridad y a llamarse a partir de ese día: » Comadres» .

Según, Mauro Molina Balza, el ceremonial de antaño empezaba el día jueves de » Compadre» . Las mujeres enviaban una » torta» adornada con flores, albahacas, serpentinas y banderitas, además, de un pavo relleno o un chanchito al horno o un cordero vivo pintado y envuelto en serpentinas y enflorado. El jueves siguiente o de » Las Comadres» , el » Compadre» debía devolver la gentileza, enviando a » La Comadre» obsequios valiosos o algunas botellas de licor.

Según el mismo Molina Balza, el momento más importante era aquél cuando ambas personas, entrelazando y moviendo pendular y rítmicamente sus dedos meñiques, repetían al unísono: » … cuma, cumita, todo partirse, nunca enojarse… » . A nuestro entender, éste es y se constituye por sí mismo, en el momento más significativo e importante de la Fiesta.

Por su parte, Edmundo Á vila Moreno, señala que, la » torta» deberá tener dos formas: de » corazón» , cuando quién la obsequia es la mujer y el destinatario un hombre; » redonda» , cuándo el hombre hace el presente a una mujer. Por supuesto que ello no siempre se respeta a pesar de sus particulares significados.

En la actualidad, el momento más representativo de la Fiesta es aquél, cuando todas las mujeres, sin distinción de clases, religiones y edades,  se reúnen a partir del mediodía o media tarde del día jueves en sus respectivas barras o clubes, con el objeto de organizarse y celebrar el acto más significativo que se realizará en horas de la noche.

Vestidas a la usanza de la mujer campesina, de » Chapacas» , miles de féminas, miles de » Comadres» toman y se adueñan literalmente de todas las calles de la Ciudad y luego se dirigen a la Plaza Principal » Luis de Fuentes y Vargas» a los son de la inconfundible e insustituible interpretación de dos instrumentos musicales propios de la región y la época: la » Caja» y el » Erke» y bandas de música, para iniciar el Programa Oficial del » Carnaval Chapaco» elaborado por el Gobierno Municipal, que a partir del año 1999, se eligió a la » Comadre» más » chura» y linda, que junto a la Reina del » Carnaval Chapaco» serán la fiel expresión del carácter y la belleza de la mujer tarijeña. Luego, retornaran a las sedes de sus barras o casas particulares para continuar la Fiesta sin la participación de los hombres. Es el día de las féminas, es el día de » Las Comadres» .

Todos los que hayan leído el presente trabajo que cuenta con el debido Depósito Legal 9-2-265-00 otorgado por la Oficina del Repositorio Nacional (Depósito legal), dependiente del Viceministerio de Cultura, podrán haber constatado tres detalles por demás evidentes. El primero, que tanto en Asturias como en Tarija la esencia de la Fiesta estriba en el parentesco espiritual; segundo, la mujer es la principal protagonista; y tercero, el arte de la repostería está representado por el » bollu preñau» y la » torta» respectivamente.

ORGANOLOGÍA

La investigación sobre la Fiesta de » Las Comadres» estaría incompleta si no la complemento con otros detalles referidos a los instrumentos musicales: la » Caja» y el » Erke» .

Para ese cometido, acudí muy escuetamente a la Organología, para conocer mejor en los aspectos etnológicos y folklóricos los dos instrumentos autóctonos que predominan en la Fiesta y tratar de entender mejor la identidad cultural del tarijeño. Seguidamente, busqué la obra príncipe de la Historia Colonial de Tarija, escrita por Federico Á vila y Á vila, para profundizar y poder explicar al profano sobre la historia colonial de Tarija.

Con esas fuentes y otras que obtuve de otros archivos, constaté que muy pocos pero significativos testimonios evidencian la continuidad musical de los Imperios Kolla-Aymara e Incásico-Quechua en diversos sitios, especialmente en la zona andina y muy pocos en los valles del Departamento de Tarija, donde además de la toponimia y numerosos hallazgos arqueológicos -no inventariados ni catalogados debidamente por los estudiosos-, también nos ayudan a sustentar la presencia andina desde tiempo anterior a Tupac Inca Yupanqui, quien, con poderosos ejércitos Quechuas, sometió a los pueblos Aymaras y; éstos, a través de los » Chichas» conquistaron y poblaron los valles de Tarija con los » tomatas» y » churumatas» desde tiempos difíciles de precisar. Luego éste, quiso vanamente, poner fin a los ataques de los » chiriwanos» , que frecuentemente amenazaban sus posesiones.

En todo caso, interesa decir que, fue Tupac Inca Yupanqui, el primero de los Incas que ingresó en los llanos del Chaco tarijeño y bautizó » chiriwano» al hombre de la etnia Tupí-Guarani que en una cantidad que superó los cuatro mil indígenas -según las crónicas de la época- y al mando del portugués Alejo García partieron desde el puerto del » Pato» o » Santa Catalina» en la costa del Brasil en 1524 rumbo a la tierra del » Rey Blanco» , arribando a las inmediaciones del valle de » Las Salinas» , hoy Municipio de O»Connor en el Departamento de Tarija a finales del mismo año y; que después de someter violentamente -por medio de sus » malocas» – a los originarios del actual chaco boliviano y tarijeño respectivamente, les llamaron » Chane» o esclavos y posteriormente se emparentaron con las mujeres de los vencidos y fruto de ello, a lo largo de un largo proceso, nació la Gran Nación » chiriguana» .

Por su parte, también los españoles introdujeron sus propios instrumentos musicales. El violín, instrumento cordófono, que también es muy utilizado durante las festividades propias del calendario lúdico del Departamento de Tarija.

Ahora nos interesa hablar de dos instrumentos que son parte esencial de la Fiesta de » Las Comadres» : la » Caja» y el » Erke» , que son utilizados en determinadas celebraciones del Calendario Folklórico del Departamento, especialmente en la zona andina y los valles.

LA CAJA

Es un instrumento de percusión o membranófono. Su altura varía entre los 9 y 15 centímetros y el diámetro entre 30 y 40 centímetros.

El cuerpo o marco es fabricado con madera blanda de sauce, cardón o pino. Con hacha, sierra y cepillo, se obtiene un delgado listón que luego de sumergido en agua, se ablanda y arquea hasta obtener la forma redonda. Sus extremos son unidos con cola y clavos. Finalizado el trabajo del armado, el marco es a veces decorado con coloridos diseños.

Para los dos parches, se emplea la » panza»i vaca» , es decir, la membrana interna del estómago del vacuno, que una vez desprendida, se lava con agua y jabón para que se ablande y adquiera un aspecto transparente. Esta operación deberá realizarse los días martes o viernes, pues según los artesanos, sólo así se obtendrá una Caja sonora.

A través de grandes puntadas de hilo, cada membrana se sujeta por el borde a un anillo confeccionado con una delgada tira de caña que recibe el nombre de » Arquillo» . Cada arquillo se fija a uno de los bordes del marco, que ciñe, alternadamente, uno y otro » parche» y marcha en zig-zag hasta dar vuelta entera al marco. Pequeñas presillas de cuero rodean, cada una, dos hilos y al desplazarlas tensionan los arquillos que permiten estirar los parches.

Suspendida de una mano a través de una manija de cuero o hilo, el ejecutante, hombre o mujer, percute el parche con la » Wajtana» o palillo con mango de madera, que termina en una pelotita de lana forrada con tela. La Wajtana está sujeta a la manija por medio de un hilo o cordón.

El parche posterior está atravesado por una cuerda de crin trenzada, denominada » Chirlera» , que le da al instrumento una sonoridad singular al vibrar cuando se golpea la otra membrana.

En el aro realizan los artesanos un pequeño orificio que denominan » oído» por el que insuflan aire al interior del instrumento antes de utilizarlo. Así humedecen los parches e impiden que pueda reventar la caja por causa del calor y el clima seco.

En la zona andina del país es llamada Wancar, palabra Quechua que señala la presencia de dos membranas que se percuten con una baqueta o Wajtana.

EL ERKE O IRQI

ERKE: Párvulo, niño llorón de 1 a 4 años de edad. La etimología es que el sonido se parece al llanto de un niño de 4 años

ERQENCHU: Es un instrumento aerófono. Palabra Quechua que significa: Chillar.

Es un instrumento de viento o aerófono. Es del tipo de clarinete rústico. Los artesanos, hacen siempre el pabellón con un cuerno vacuno, cuyas paredes adelgazan raspándolas con un cuchillo o un trozo de vidrio. El extremo más angosto se agujerea para introducir la boquilla o » Pajuela»   que es un pequeño tubo de caña de Castilla, de unos 10 centímetros de largo por uno de diámetro, con uno de los extremos cerrado por el tabique que forma el nudo, al que se le practica con un cuchillo una incisión hasta poco más de la mitad para obtener una estrecha lámina que cumple la función de lengüeta batiente. Por último suelen lustrar el pabellón con aceite y polvo de ladrillo para obtener un acabado brillante.

El » Erke» se sostiene con una mano, mientras que con la otra percute la » Caja» para acompañar la » Rueda» de Carnaval en el área rural andina y valle del Departamento de Tarija.
http://www.monografias.com/trabajos62/fiesta-comadres/fiesta-comadres2.shtml#ixzz2KjNUPK1J

Feria Gastronómica Tambo Bolivia

29 Ene

Clasificacion de los Ajies

28 Ene

Clasificación de los chiles, ajíes y pimientos

CHILE DE ARBOL

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Este chile pequeño de subido color rojo pertenece a la familia de la pimienta de cayena.
Es tan esbelto como la habichuela verde (ejote) y sumamente bravo. Se usa para platillos que requieren un agudo sabor picoso.

AJI AMARILLO

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Este chile mide entre 3 y 4 pulgadas (8cm y 10 cm) de largo y sólo 1/2 a 3/4 pulgada (1 cm a 2 cm) de ancho. Es el picante pedrilecto del Perú, donde se usa para condimentar todo tipo de platillos.
El ardiente y afrutado ají amarillo se vende en tres presentaciones básicas: seco, en polvo o en pasta. Los tres se pueden usar por igual. Si no lo consigue, puede sustituírlo por pimienta de cayena o pimentón (paprika) picante mezclado con una pizca de cúrcuma (azafrán de las Indias) para dar color al plato.

CHILE CASCABEL

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La razón para el curioso nombre de este pequeño chile color marrón rojizo con forma de cereza se vuelve evidente cuando se sacude: está lleno de semillas sueltas que suenan cuando se le agita.
Su picante viene templado por un leve sabor dulce con cierto toque de madera fresca y se usa principalmente para preparar salsas.

CHILE PIQUIN

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Con este nombre se identifican muchos chiles de pequeño tamaño, redondos, ovalados, ligeramente cónicos y, sobre todo, muy picantes. su color es verde y se vuelve rojo vivo al madurar.
El chile piquín fresco se usa para preparar salsas o para comerlo como acompañante, pero en su versión seca es utilizado molido y espolvoreado sobre frutas y verduras. Es la base de muchos aderezos, entre ellos la salsa tabasco.
Es un chile espontáneo perenne y que aparece en diferentes terrenos. Los cambios de clima, el tipo de terreno en el que crece y la humedad, generan pequeñas diferencias entre ellos.
Su nombre proviene del Náhuatl y significa pulga, por lo que se le conoce tambén como chile pulga,enano, ó guindilla. Este diminuto chile rojo confirma la regla de que entre más pequeño un chile, más pica. Se puede sustituír por pimienta de cayena molida.

JALAPEÑO Y CHIPOTLE

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Chile fresco, de color verde fuerte. Su forma es cónica alargada, a veces termina en puntiagudo o chato y es carnoso con piel brillante. Mide en promedio unos 6 cm de largo y 2.5 cm de ancho. Se considera un chile picante o muy picante.
Como chile verde es muy utilizado, ya sea crudo o cocido, en diferentes salsas verdes, salsas de jitomate o salsas de mesa.
Se llama jalapeño porque antiguamente se cultivaba en Jalapa (Veracruz, Mx.), desde donde se comercializaba a otras partes. También se le conoce como cuaresmeño, porque se solía utilizar sólo durante la cuaresma, relleno de queso o atún. Cuando llega a su estado de maduración toma un color rojo intenso y se utiliza indistintamente como el verde.
Cuando se seca se le conoce como chipotle, de color café oscuro, textura arrugada y muy picante. Su nombre proviene del Náhuatl y significa chile ahumado. Se venden secos en los mercados populares para hacerlos en escabeche o adobados; sin embargo, la gran mayoría de los chiles en escabeche o adobados se consumen de lata, y sólo muy pocas personas los siguen preparando en casa.
Puede ver la receta de:

AJI MORRON

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Este ají no es picante en comparación de los otros ajís, y su uso culinario es en la preparación de platillos con pasta, carnes, mariscos, y es muy utilizado en la cocina Japonesa y China.
También es muy utilizado para rellenar, tanto de vegetales como los granos de elote, y de carnes .

AJI DULCE Y ROCOTILLO

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Este pimiento anaranjado, amarillo o color verde pálido parece una pequeñisima calabaza amarilla. No es más grande que la yema de un pulgar.
El ají dulce se parece al habanero en su intensa fragancia y aroma, pero a diferencia de éste, no pica para nada. Es un ingrediente muy importante en la cocina del Caribe de habla hispana. Si no lo encuentra, sustituya cada 6 ajíes dulces por 2 cucharadas de pimiento (ají, pimiento morrón) rojo picado. También puede sustituír su pariente cercano, el ají cachucha de Cuba, en cantidades iguales.

Otros sustitutos similares a los ajíes dulces son los chiles rocotillos o rocotillo peppers.

CHILE MALAGUETA

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El chile Malagueta es imprescindible en la cocina Brasileña. Este pequeñín acanalado rojo o verde por lo común se vende seco, pero aveces también se prepara en escabeche.
Se usa para animar el sabor de las salsas de mesa.

CHILE HONTAKA

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Este chile rojo pequeño, delgado y arrugado es originario del Japón.
La cocina Peruana saca mucho provecho de su intenso picante. Si no lo encuentra, sustitúyalo por pimienta roja molida.

CHILE MULATO

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Este pariente del chile ancho, también se obtiene secando el poblano.
Mide entre 3 y 4 pulgadas (8 cm y 10 cm) de largo y tiene la forma de un triángulo alargado. su piel es muy arrugada y lustrosa, color marrón oscuro o negra. El sabor es terroso, rico y ahumado, con toques de tabaco y chocolate. No pica mucho, sobre todo si se le saca la semilla. Constituye un ingrediente clave del clásico MOLE POBLANO MEXICANO.(mole rojo)

CHILE ROJO DE NUEVO MEXICO

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Estos chiles también se conocen como chiles de ristra, ya que muchas veces se atan unos con otros. Alargados, de piel lustrosa y lisa y no muy picantes, por lo común se muelen para preparar el chile en polvo de Nuevo México. También se venden enteros para salsas. En ciertas partes de Texas se conocen como chiles colorados.

ANAHIEM

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Este esbelto chile mide entre 6 y 8 pulgadas (15 cm a 20cm) de largo y entre 1 y 1 1/2 pulgada (3 cm a 4 cm) de ancho. Es entre leve y medianamente picante, con un sabor a hierba parecido al del pimiento.
Por su tamaño, el chile de Anahiem se presta muy bien para rellenos. A veces se usa para preparar chiles verdes no muy picantes enlatados. Cuando se madura, este chile se conoce como chile rojo de California.

AJI MIRASOL

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Este chile se parece al ají amarillo, pero es de mayor tamaño, más oscuro y sólo medianamente picante. Su sabor afrutado es muy apreciado en México como ingrediente para el mole amarillo, mientras que en el Caribe de habla hispana, se usa en diversas salsas.

CHILE SERRANO

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Es un chile verde, pequeño no más grande que el dedo meñique, mide de 3 a 5 cm de largo y 1 cm de diámetro, es cilíndrico y muy picante. También se le conoce como chile verde, ya que se consume exclusivamente fresco en salsas y encurtidos. Toma su nombre del lugar donde es cultivado, que son las sierras de los estados de Puebla, Hidalgo y México.
Se puede comer crudo, cocido, asado o frito. cuando está crudo generalmente se muele y se mezcla con otros ingredientes para hacer diferentes salsas, entre ellas la llamada salsa mexicana o el guacamole. Cuando es cocido se utiliza para salsas como la ranchera o salsa verdecocica.

CHILE JAMAIQUINO

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El chile Jamaiquino, conocido como Scotch bonnet con frecuencia se confunde con elhabanero. Si bien se le parece, el jamaiquino por lo común es amarillo. También su forma es un poco diferente. como lo indica su nombre (bonnet es una especie de gorra de mujer), tiene más bien forma de gorra que de nuez.

CHILE GUAJILLO

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Es un chile seco, de color café rojizo, piel lisa y gruesa y con forma triangular alargada. Suele medír unos 10 cm de largo y 3 cm de ancho. Esta especie se utiliza en la preparación de los platos al ajillo que requieren toque rojo y picante de este fruto, así como en todo tipo de guisos con puerco, pollo, res, o cualquier otra carne, o como parte de moles, adobos, salsas picantes, etc.
La mayoría de las veces se usa mezclado con otros chiles, porque solo no produce una buena salsa. Se aconseja ponerlo en remojo antes de ser usado y colado sobre las salsas, pues la mayoría de las veces la licuadora no logra molerlo del todo.
Existen tres variantes de este tipo de chile; el guajillo ancho, que no es picante, el guajillo chico, que es de picor moderado, y el guajillo puya, que es muy picante.

CHILE ANCHO (poblano-pasilla)

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Chile seco de color rojo oscuro, de sabor poco picante, que procede del chile fresco conocido como poblano. Es de forma triangular, con textura rugosa, brillante y flexible al tacto. Cuando se pone en remojo, adopta un color ladrillo muy llamativo, por lo que generalmente es utilizado como colorante en muchos guisos.
Otro nombre que adopta el chile ancho es el de chile para guisar, ya que es muy utilizado en salsas para guisos de cualquier tipo de carne. Se puede usar cocido o crudo, tostado y sin semillas y con él se hacen todo tipo de moles, adobos y diferentes clases de salsas picantes.

CHILE HABANERO

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De color verde claro y con tonalidades amarillas y anaranjadas brillantes cuando madura; el chile abanero es posiblemente el más picante de todos. Su textura es suave y su tamaño aproximado es de 4 cm de largo y 3 cm de ancho.
Su zona de cultivo está cituada en Campeche, Quintana Roo y Yucatán (México). Toma el nombre de su procedencia, porque se cree que fue introducido a la Península de Yucatán vía Cuba.
No se usa seco. Se come fresco, crudo, asado, o cocido. Se pica crudo para hacer ciertos tipos de salsas y se muele para salsas muy picantes.

http://www.cocinadehogar.com/chiles-ajies-y-pimientos.html

Historia del Confite de Sucre

27 Ene

Cartilla recupera Carnaval de los siglos XVII a XX

El Carnaval, manifestación colectiva de alegría y diversión, se viene festejando desde tiempos remotos en todas las ciudades, provincias y comunidades del territorio boliviano, cobrando en cada una de ellas modalidades diferentes dentro de un marco típico de humor, picardía y esparcimiento.

El docente de la carrera de Historia de la Universidad San Francisco Xavier, Guillermo Calvo, en una cartilla carnavalera, pretende brindar algunos apuntes históricos sobre el carnaval en Sucre entre los siglo XVII y XX. Posteriormente, este documento servirá de base para escribir una memoria.

En el documento se cita a los Confiteros en la ciudad de La Plata, que elaboraron los confites en Sucre desde la segunda década del siglo XVII.

En el documento se hace referencia que ya en 1627 existían acuerdos económicos entre mercaderes y artesanos para la fabricación y venta del confite.

Es así que en 1642, don Bartolomé Francisco de Mendoza alquiló un ambiente para dedicarlo a la venta de confites, géneros y otros enseres básicos en la esquina de Santo Domingo (hoy calles Daniel Calvo y Simón Bolívar). Para su fabricación el documento señala que se necesitaba: una paila de cobre, una roldana, azúcar, leña y cargas de carbón, y para la exhibición de los confites era necesario un aparador.

La cartilla también cita el festejo del Señor de los desamparados y la fiesta de compadres.

Este santo está en el beaterio de Santa Rita y desde las últimas décadas del siglo XIX se constituyó en el centro de culto para iniciar la tradicional fiesta de compadres.

Para esta fiesta se celebraba una procesión en el día de los Compadres. Los devotos salían del Beaterio de Santa Rita y recorrían las principales calles de la zona.

En el documento se hace referencia un poemario carnavalero del siglo XIX, con su contenido histórico, político y picaresco, del cual existe transcrito.

Sucre/CORREO DEL SUR

Alasitas en honor al Ekeko

25 Ene

La Fiesta de las Alasitas se festeja principalmente en la ciudad de La Paz, constituye la más importante muestra artesanal de la ciudad, son dos semanas y media de miniaturas, juegos de azar, comidas y tradición. se realiza el 24 de enero, al inicio del solsticio de verano y se prolonga oficialmente hasta el 4 de febrero, aunque generalmente permanece hasta fines de ese mes.

Sebastián Segurola, gobernador e intendente de La Paz dispuso el año 1781 que se realice este festejo en homenaje a quien salvó a la ciudad del asedio indígena, y así fue ordenada la fiesta del mercado de miniatura, costumbre que los indígenas traían desde de los antiguos collas. En el Cerro Santa Bárbara conocido antes como el Cerro del Calvario es donde ahora se realiza feria de Alasitas, allí los brujos aymaras, detentaban el negocio de la venta de medicinas, hechizos, sahumerios y se mezclaban cultos religiosos y superstición, allí se simulaba la compra de terrenos donde los nuevos propietarios construían sus casitas con piedritas, se celebraban matrimonios, se adquirían diferentes artículos y esta práctica era motivo de la Ch’alla con cerveza y licores, celebrando el acontecimiento y pidiendo la protección de la Pachamama.

Alasitas, feria de miniaturas

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La Alasita, voz aymara que significa comprame, no es exclusiva de Santa Bárbara, durante muchos años la zona de la plaza de San Pedro la albergó,y todo el barrio se convertía en feria de Alasitas. La plaza de Churubamba y la avenida Montes también la cobijaron, hasta que, por el crecimiento de la ciudad y de su parque automotor se decidió reponerla a la zona Santa Bárbara. El campo utilizado para este propósito se extiende en todo lo que era el zoológico de La Paz, sigue por las calles que lo circundan, la avenida del Ejército, la calle Roosevelt y toma por algunos días la plaza Alfredo Domínguez, en el atrio del Teatro al Aire Libre y el Parque del Scout. La feria de Alasitas se celebra en honor al Ekeko, un ídolo familiar aymara que simboliza la fecundidad, la alegría, la abundancia y la prosperidad. Se trata de un personaje rechoncho y sonriente que se va cargado de una variedad de productos en miniatura, de primera necesidad y también otros, que simbolizan lo que cada persona ansía obtener como casas, vehículos, dinero, etc. El motivo original religioso, fue transformándose en una devoción profundamente arraigada hacia el antiguo Dios de la Abundancia, el Ekeko. Por un momento, las personas dejan de lado sus actividades y preocupaciones cotidianas y salen a las calles para comprar las representaciones de sus sueños y luego ofrendan sus nuevas pertenencias a este dios de la abundancia y a los santos. Durante esta celebración el tiempo parece detenerse, aunque paradójicamente la ciudad está más conmocionada que de costumbre. Es natural, el dios de la abundancia está llegando como cada año y trae una carga de fortuna para los que creen en él. La fe es tal y las necesidades tantas, que el campo ferial ya no es el único lugar de reunión para quienes salen de sus casas y oficinas llevando aquellas miniaturas que representan sus máximas aspiraciones materiales.

Alasitas tradición extendida al mundo

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Alasitas y el Ekeko

“Alasitas” de la palabra en aymara Alasiña que significa Comprar para sí. Es la celebración al Ekeko, el dios de la abundancia a quien se le obsequia miniaturas, para convertir los sueños en realidad, por ejemplo: los billetes para que no falte dinero, la maleta para ir de viaje, un coche para tener uno, las canastas llenas de conservas para que no falte alimentos durante todo el año, un saco de granos de cereales para la buena cosecha, una pequeña tienda para que prospere el negocio que se tiene, una negrita o un negrito de yeso para tener una pareja. Según la tradición todas las personas acuden, justo al medio día del 24 de Enero, a la compra de las miniaturas que deben ser cha’lladas por el Yatiri con incienso, alcohol, vino y posteriormente bendecidos en una iglesia católica, pues así éstos se harán realidad durante el presente año. La costumbre también dice que el Ekeko tiene que ser atendido todos los martes y viernes poniendo en su boca un cigarrillo encendido y nada le faltará a la familia. Se dice que para tener un mayor efecto, es necesario que el Ekeko sea un regalo de amigos o familiares que desean la prosperidad. Esta manifestación, convertida en la “Feria de Alasitas” tuvo su inicio en la actual Plaza Murillo, luego se extendió al Paseo del Prado que se conocía como la Alameda. Posteriormente a la Plaza de San Pedro, la Av. Montes, la antigua Aduana, la Av. Tejada Sorzano y ahora, tiene su asiento en el ex parque zoológico o Parque Urbano Central. Los residentes de Bolivia en el mundo, han difundido esta tradición en distintas regiones, sobre todo, en el Norte Argentino y en el Sur del Perú, y no es extraño ver en varios países de Europa, Norte y Centro América, manifestaciones de esta tradición milenaria, expresión de fe para conseguir prosperidad y bien estar de las familias que provienen de la región de los Andes Tropicales.

El origen de las Alasitas se sostiene en mitos y leyendas

Las investigaciones del sociólogo especialista en patrimonio cultural, David Mendoza, muestran que la celebración de las Alasitas y su relación con el Ekeko no han dejado evidencias escritas acerca de su origen. Sus antecedentes más conocidos están sostenidos en mitos y leyendas. Esta festividad de la miniatura se celebra en la ciudad de La Paz al mediodía de cada 24 de enero, y en diferentes fechas en el resto del país. Los autores más conocidos que escribieron sobre esta festividad fueron Antonio Paredes Candia, Rigoberto Paredes, Antonio Díaz Villamil, Carlos Ponce Sanjinés, Ernesto Cavour y Arthur Posnasky, cuyas obras están envueltas en leyendas y mitos sobre la feria y el personaje en miniatura. Mendoza elaboró un expediente sobre esta festividad, pero no detectó una evidencia histórica en los archivos del país sobre la tradición, aunque sí memorias orales que atestiguan la celebración. Una de las causas por las que no existiría documentación, según el investiador, habría sido «la colonización española que no permitió desarrollar ciertos sistemas de creencias; entonces la historia ha sido proscrita, atacada, por eso no se tiene bien definido (la fecha, la localidad de las Alasitas) qué es el Ekeko, porque hay muchas interpretaciones». alasitas 3

Alasitas: La bendición de los Yatiris.

Para comenzar, el nombre de Alasitas tiene diferentes significados, en aymara el más conocido es el reflexivo «cómprame». «Trata de la compra de las illas, ispallas (amuletos, imágenes), miniaturas con el atributo de volverse reales, en medio de un ritual celebrado por el yatiri (adivinador) a las 12.00. Antiguamente, indígenas de comunidades venían a la feria a comprar illas, ispallas, animales y semillas, y duraba un día hasta dos, pero hoy dura como 15 días». Las versiones sobre el origen geográfico de la festividad son diversas, pero coinciden en que sucede en la región andina de Bolivia. Unos autores dicen que es en Tiawuanaku (antes Kollasuyo), en los pueblos kallawayas (enclave quechua) y otros en Chuquiago Marka (ciudad de La Paz), todos en el departamento de La Paz. Sobre Chuquiago Marka, una versión dice que estaba formada por comunidades y ayllus, y la Alasitas habría nacido en la actual zona de Santa Bárbara, antes ayllu Uturuncu. Posteriormente la exposición recorrió por la plaza Murillo, la plaza San Francisco, el paseo El Prado, la Terminal de Buses y la avenida Tejada Sorzano, hasta asentarse en el ex Parque de los Monos o campo ferial. Tampoco existe claridad respecto de la fecha de celebración. «La alasitas se fue ubicando en una época, unos dicen en octubre, otros el 21 de diciembre (solsticio de verano), al final se quedó en 24 de enero, relacionado con la fiesta de Nuestra Señora de La Paz y después del cerco del caudillo Tupac Katari, en 1781». Esta afirmación fue abstraída de una obra de Antonio Díaz Villamil, pero Mendoza observa que no existen pruebas para afirmar que, evidentemente, en 1781 se haya instaurado oficialmente la Alasitas. «Gran parte de los historiadores -afirma Mendoza- eran hijos de hacendados quienes les contaban lo que hacían los campesinos. Por ejemplo, Antonio Paredes, Rigoberto Paredes son hacendados y seguro recogieron de algunos cuentos de los indígenas (sobre la Alasitas y el Ekeko) y le dieron una narrativa literaria. Por tanto, son cuentos de tatarabuelos a abuelos, lo más particular y sospechoso es que esta fiesta no existe en el campo. En fin, la leyenda no surge de la nada seguro tiene algún sustento».

Tres versiones sobre el origen de las Alasitas

El investigador Galo Illatarco elaboró el estudio Alasitas: Festividad ritual del Eqeqo y las Illas. Una tradición andina viva, en la que analiza tres versiones y coincidencias sobre esta tradición. La primera versión que comparte Illatarco dice que la Alasitas deriva del verbo aymara Alathaña (comprar), es una festividad sagrada de culto a la deidad andina de la reproducción y la fertilidad animal, vegetal y humana, de la buena fortuna, del amor y propiciador de las uniones sexuales (Ekeko), es además una festividad prehispánica celebrada en el Qhapaj Raymi cada solsticio de verano (21 de diciembre), caracterizada por la presencia e intercambio de dijes y miniaturas como símbolos de la tradición andina. La segunda explicación dice que Alasitas proviene del verbo aymara Chhalaqa o Chhalaqasiña (intercámbiame). En el pasado habría sido un ritual sagrado (en el Qhapaj Raymi) dedicado al dios Sol con la presencia del Eqaqo Illa a través del intercambio de miniaturas illas, llallawas e ispallas que representan la fuerza reproductiva de los objetos, alimentos, animales y personas o símbolos con poderes reproductores y propiciatorios de producción y fertilidad. Una tercera versión señala que Alasitas derivaría de la festividad incaica llamada Sitwa o Alaui Situa y sería una fiesta ritual del Eqeqo, de las takas y de las illas vinculadas a la fertilidad y a la salud, supuestamente realizada desde el 21 de septiembre hasta el 21 de diciembre. En conclusión Illatarco considera que actualmente la Alasitas es «una festividad paceña de carácter cíclico y se caracteriza por la tradición de adquirir, intercambiar y/o comprar illas de muchos tipos y formas vinculadas a la producción agrícola y ganadera, a la fertilidad vegetal, animal y humana, y en general, al bienestar material, físico y espiritual». Tanto Illatarco como Mendoza coinciden en que no se conoce información fehaciente de esta fiesta en el momento de la fundación de La Paz.

La leyenda del Ekeko

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El Ekeko y leyendas

Las versiones existentes sobre el origen del Ekeko son variadas, sin embargo, la tradición menciona que nació a raíz de las sublevaciones indígenas de 1781 y el cerco de Tupac Katari a La Paz. El año de la revolución que enfrentó a blancos e indios, dio fuerza a la tradición indígena del 24 de enero, fecha elegida por el gobernador Sebastián Segurola para rendir homenaje a la Virgen deNuestra Señora de la Paz en agradecimiento a la liberación de la ciudad de La Paz. El rebelde Julián Apaza y su esposa Bartolina Sisa emprendieron un crudo encuentro con españoles y criollos dirigidos por Don Sebastián de Segurola. El 14 de marzo de 1781, La Paz se vio rodeada por miles de indígenas que habían guardado el rencor de muerte hacia blancos. Mientras se presenciaba esta gran pugna, acontecía otra escena en Laja, donde Paulita Tintaya, una humilde muchacha perteneciente al repartimiento del español Don Francisco de Rojas, se encargada a servir a Doña Josefa Ursula de Rojas Foronda, esposa del Brigadier Don Sebastián de Segurola, quien fue Gobernador y Comandante de armas de esta ciudad. Sin embargo, para Paulita, fue dolorosa la despedida del lugar donde dejaba a su amado el galán Isidro Choquehuanca que con dolor entregó a paulita, un pequeño amuleto de yeso que él mismo lo había fabricado como muestra de su cariño. Según la tradición era el amuleto que guardaba la felicidad. Isidro tomó la imagen del encomendero Rojas y la copió en la estatuilla que tenía forma de hombre, pequeña, de rostro enrojecido y grueso de cuerpo, pues dependía de Rojas el destino de los dos amantes. Además de la apariencia puesta por Choquehuanca, le puso pequeñas bolsitas con alimentos y otros bienes que formaban parte de la felicidad que soñaba el joven Isidro. Pasó mucho tiempo de esperanzas para el reencuentro del gran amor, mientras la ciudad se encontraba aislada. Cerca de siete meses toda la ciudad sufrió la escasez de alimentos, las despensas donde se guardaban los víveres se encontraban vacías. Solo por algo inexplicable había un poco de alimento en el rincón de una casa y que una vez consumidos eran renovados por arte de magia. Esas provisiones las poseía Paulita, una bolsa de maíz tostado, kispiña (galleta de harina de quinua) y un trozo de charque(carne seca) de llama, que casualmente puso junto al Ekeko que Isidro le había dado. La situación empeoraba cada día más, Isidro decidió protegerla y salvarla, por eso vino a su encuentro y trajo consigo algunos alimentos como tostado, kispiña y charque. Desde es día, nunca más faltaron esas provisiones que misteriosamente estaban colocadas junto al Ekeko. Ya en el quinto mes de asedio, la esposa del Brigadier Segurola, se encontraba en una situación de muy grave de desnutrición, su esposo no podía atenderla pues su preocupación mas importante era vigilar, organizar y dirigir la defensa de la ciudad encomendada a él. Pero Paulita encargada de su protección y al sentir lástima por ella, le dio una parte de sus alimentos. Desde entonces fueron el Brigadier, su esposa y Paulita quienes podían alimentarse un poco. Al sexto mes cuando las esperanzas se agonizaban, llegó la noticia de la aproximación de un ejército a la ciudad, dirigida por el Comandante General José Reseguín. Entonces la ciudad fue liberada y la paz había vuelto otra vez La liberación de la ciudad de La Paz también trajo la resurrección de una tradición que fue difundida de generación en generación: La feria de Alasitas en la que se permutaban piezas pequeñas que tenían valor cambiario. Así fue que el Brigadier Segurola devoto de Nuestra Señora de La Paz autorizo que el 24 de enero de 1783 se restaurase el mercado de miniaturas Alasitas; donde reapareció el Ekeko. El Ekeko El Ekeko es un muñeco de terracota que puede presentarse en varios tamaños, pero que generalmente tiene alrededor de 20 cm de altura. Representa a un hombre con las típicas vestiduras de la región andina, de su cuerpo cuelgan pequeñas bolsitas, que a modo de alforjas contienen cereales, tabaco y billetes enrollados. El poseedor del Ekeko puede agregar nuevas ofrendas en miniatura que se colgarán de la estatuilla o se ubicarán a su lado, representando aquello que se desea obtener.

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Ekeko en Alasitas

El Ekeko era considerado por los antiguos collas como el dios de la fortuna y la prosperidad, según las creencias este ídolo se encargaba de traer al hogar fortuna y alegría, además ahuyentaba las desgracias, debía ser el compañero inseparable de la familia. Pero también se cree que es vengativo, ya que si no se le presta atención castiga quitando todo lo que su dueño tiene o con enfermedades, una de las formas de rendirle culto, y para lograr los favores solicitados, hay que hacer «fumar» al Ekeko en el momento en que se pone el objeto, la figura presenta un hueco en la zona donde debería estar la boca, y es allí donde debe colocarse un cigarrillo encendido. Si el deseo o pedido es aceptado, del cigarrillo saldrá humo como si realmente el Ekeko fumara. En ese marco, todo lo que uno quiere poseer en el año se compra en Alasitas, además de objetos en miniatura: casas pequeñas, bolsas de arroz, de azúcar, fideos, pan, se pueden adquirir artesanías en mimbre, barro, madera, ropa de alpaca, vicuña, instrumentos musicales. Por el principio de la magia imaginativa, la gente del campo adquirirá con preferencia, figuras de animales, vacunos, ovinos, llamas y aves, camiones, camionetas, bicicletas; que representaban las necesidades de su entorno, en cambio, se prepara para los vecinos de las ciudades: casas, edificios, artículos de construcción, palas, ladrillos, celulares y dinero, para ello ya se imprimen bolivianos, dólares y euros. Entre los pobladores antiguos, la fiesta del Ekeko se realizaba en el solsticio de verano, reunían de sus cosechas los elementos más extraños, si alguien no los tenía debía recoger piedras con formas raras para cambiarlas por objetos, nadie podía negarse al intercambio. Al haberse reintroducido esta fiesta donde los indígenas practicaban el intercambio de objetos pequeños por monedas, se reestableció paulatinamente este culto, donde el Ekeko debe conseguirse ya sea regalado o robado, jamás comprado, ya que los sueños nunca se compran con dinero y cada viernes o cada martes hay que colocar un cigarrillo encendido en su boca, si este se mantiene encendido hasta el final, los sueños se harán realidad. Tal vez el origen de esta tradición en el Altiplano, en la región sur de los Andes, donde la comparten Perú y Bolivia, alrededor del Lago Titicaca, se remonte a aquellos comerciantes españoles que viajaban solitarios por todo el país, visitando los pueblitos y llevando consigo diversas mercancías para intercambiarlas por productos locales. Muchas de estas mercancías eran productos totalmente inútiles para los indínegas, chucherías, pero constituían símbolos procedentes de un mundo dominante. En cierta forma estos viajeros blancos representaban también sueños hechos realidad a través de productos que venían de lugares lejanos, así el viejo comerciante español se fue convirtiendo en un símbolo de buena suerte y felicidad. Durante la Colonia, los Ekekos se fabricaron en oro y plata, también en estaño y cobre, actualmente se hacen en yeso o arcilla, pero a pesar de lo humilde de estos últimos materiales, este ídolo ha extendido su influencia a otras regiones andinas y costeñas y continúa llevando felicidad a la gente que cree en él. Quien lo posea, se sentirá más confiado para conseguir lo que necesita y podrá creer que este amuleto le ha de proporcionar dinero, trabajo, alegría y especialmente mucha esperanza. En los tiempos difíciles que vivimos esta ayuda es generalmente muy buscada.

Fuentes: pitonisas.net pieb.com.bo turismoruralbolivia.com / Patricia Espejo Tapia

http://www.eabolivia.com/alasitas-y-ekeko.html

Alasita

24 Ene

“… nos fuimos a cascarle un plato paceño picante, a jugar suerte sin blanquitas, a gritar 5-0 chico ¡bolas!… ”

Billetitos de Alasita

Billetitos de Alasita

Hoy entierro los dolores, barnizo los humores, el corazón palpita/ esquivando trancaderas, cambistas y problemas voy a las alasitas/ llueve mistura a las doce, pintando la rutina, cambiamos el planeta/ a ch’allar la esperanza, un api atigrado circula por mis venas”. Así inicia la canción que compuse para la Alasita y para el Ekekito, allá por 1996, y que ahora se ha convertido en la banda sonora de la fiesta anual.

Para nosotros los paceños, la Alasita es tan relevante como la Navidad. Por algo la fiesta se llevaba a cabo antiguamente el 21 de diciembre, en el solsticio de verano. Vislumbro tres etapas en esta bella historia: la primera, hace miles de años en pleno Tiwanaku, con un ritual profundo dedicado a las deidades para que provean alimentos en abundancia y otorguen fertilidad. Dicen los que saben que la deidad principal del añejo período es el Ekhako, representado por la figura de un indígena con joroba (¿o sería su k’epi?) y el pene bien erecto. Se lo puede ver en los museos paceños, hecho en metal o en piedra negra basalto, los miles de años no pudieron con él.

Esta etapa va más o menos hasta 1550. Luego de la fundación española de Nuestra Señora de La Paz, la feria va llegando a la hoyada, el Ekhako pijudo causa iras a un obispo amargado que prohíbe el ritual declarándolo indecente y reñido con la moral judeo-cristiana. Entonces se inicia la etapa del amuki, del silencio aymara de resistencia, 200 años de ritual clandestino, hasta dar con la tercera etapa que se inicia en 1781 con el cerco de Tupak Katari y su esposa Bartolina Sisa, los precursores en rebelarse contra la brutal colonia. Se cuenta que el cerco de Katari fue radical, los españoles y criollos de la hoyada morían de hambre. Los empleados aymaras del alcalde paceño de la época le salvan la vida con alimentos originarios bien almacenados: la quinua, el tarwi, la coca y el mote salvaguardan la existencia de don Sebastián Segurola y familia. Cuentan que el alcalde pregunta de dónde viene el milagro alimenticio, lo llevan a un k’atu clandestino, allí  le presentan al Ekhako que guarecía severamente estos alimentos prodigiosos. Segurola, agradecido, decide relanzar la festividad, el rito, la feria, trasladándola al 24 de enero y casándola con la Fiesta de la Virgen de La Paz. Entonces nace el Ekeko que dicen se parece a él, regordete, con cara de Jorge Negrete. Esta etapa va de 1783 a la actualidad, más de 200 años de feria y cambios de la figura mágica, conservándose la pulsación sagrada de pedir cositas, abundancia, fertilidad y la creatividad de las miniaturas de los hábiles artesanos. Hoy urbanizado, el Ekeko es nuestro rey mago mayor y ha extendido su reinado a toda Bolivia, Perú, Argentina, Chile y Brasil.

Van a ser seis años que no estoy en la inauguración de la Feria de Alasita, extraño mucho la intensidad de las 12.00 del mediodía, la locura del tráfico paceño, el regalarnos cositas como si fuéramos guaguas. En la última Feria que estuve, la del 2009, clausuré la inaugurashon entonando mi canción en el palco oficial con la presencia de Evo Presidente, Álvaro Vicepresidente y autoridades ediles. Cuando se fueron los jefes, salte del palco, apareciendo mi querido amigo Astroboy con cientos de mini cd’s de la canción que firmamos para una cola gigante de paceños, con un sol duro en la nuca. Luego de dos horas de firmas nos fuimos caminando a cascarle un plato paceño picante, a jugar suerte sin blanquitas, a gritar 5-0 chico ¡bolas¡. Me compré maletita con pasajes aéreos, 20.000 dólares en un dólar, pasaporte y en julio estaba viajando, che.

Ekekito, papito, guagüita de pecho, este 2015 es el ocho, el infinito, el amor. Danos, pues, serenidad para aceptar las cosas que no podemos cambiar, valor para cambiar las que se puedan, abundancia y mucha fertilidad para que las birlochas tengan guaguas hermosas, para que los paceños y neo paceños nos unamos for ever. Camiones, licuadoras, refrigeradores, k’atus, títulos, viajes, dólares, euros, bolivianos, argentinos, televisores, living, comedor, dos cuartos, línea telefónica, hectáreas, chevas, está bien que nos otorgues. Pero también sería que este año nos des hectáreas de amor, kilos de lealtad, toneladas de agradecimiento, respeto y entendimiento.

Ekekito, líbranos de los serruchos, del falso afán, del súper llunk’u, de los crueles t’anta yupis. A los rateros y maleantes tienes que darles duro con el chicote de jilakata que te suministramos estas  próximas semanas. Quisiera pedirte que la Cabeza de Zepita retorne a su Taypi Sagrado, la Plaza de los Héroes, que juntos revivamos la Plaza Pérez Velasco destruida por visiones lamentables, que le des haaarta comida a los niños y jóvenes lustra calzados, que la señora gorda no lo persiga tanto al inquilino, que le ayudes un poco al k’encha Terán para que encuentre el camino, que les otorgues inspiración y platita a los artesanos de verdad y que los chilenos no se entren al salar de Uyuni. Porque mi pueblo no necesita de una isla de la fantasía donde se cumplan sus sueños, para eso está: “Alasita/ ala plena/ alasita/ rebaja casera/ alasita, alarila/ ¡sé que el Ekeko ya cambió mi vida!”.

(*) El papirri: personaje de la Pérez, también es Manuel Monroy Chazarreta.

La Razón (Edición Impresa) / El papirri

Alacita, Alasitas o Alasita o Alacitas

24 Ene

Huáscar I. Vega L.

Hay tantos nombres para una costumbre, de la cual no se sabe a ciencia cierta sus origenes e incluso la costumbre ha cambiado con el paso del tiempo, e incluso continúa cambiando. Es algo de nunca acabar, es como un ser con vida, es algo que crece y se transforma, sin dejar de ser lo que es, pero sin ser lo que era antes, ya me siento Cantinflas escribiendo. y por cierto, Cantinflas es otro de los personajes en miniatura que se venden en las Alasitas (con ese nombre se las conoce ahora).Para la actual mayoría, las Alasitas son una feria, donde decenas de artesanos ofrecen productos de primera y «última» necesidad, cuya característica principal es la miniaturización de los objetos ofrecidos. La gente tiene la costumbre de comprar los objetos que considera necesarios y, aquellos que desea obtener en la realidad, logrando de este modo una relación mágica con el objeto, de forma tal que gran parte de sus esfuerzos en el año son dirigidos a obtener el objeto real, mientras el miniaturizado descansa en un lugar escogido en la morada del creyente.Pero para comprender mejor esta costumbre principalmente paceña, es necesario procurar remontarnos a sus origenes, de este modo Fernando Diez de Medina indica:
«… la fabulosa corte mitológica de los Dioses y divinidades de la teogonía aymara, brilla por su atractiva figura, cautivantes hechos y manifiestas virtudes, el diminuto Dios de la fortuna, de la alegría y del amor: el Ekeko«Es decir, las Alasitas son una fiesta dedicada a el Ekeko, quien con su actual figura regordeta y repleta de cosas en miniatura (no siempre fue así), aparentemente tiene la potestad de llenarnos de abundancia y riqueza material, espiritual, emocional e incluso sexual. Es por eso que el escritor costumbrista Rigoberto Paredes manifiesta:
«… El Ekhako popularizado con el nombre alterado de Ekhekho, era el Dios de la fortuna y de la prosperidad entre los antiguos kollas«¿ Y cómo es que ahora es el Diosecillo de la fortuna y prosperidad tambien, pero de los criollos citadinos de La Paz y otras ciudades? ¿ A pesar de sus raices, de sus orígenes?. Pero ese traspaso cultural, si bien no se explica del todo, es posible comprenderlo en base a la aceptación y acepción de investigadores de la talla de Arturo Posnansky, quien en una de sus publicaciones menciona: «… la fiesta del Ekeko siempre fue indígena y no una costumbre introducida por el coloniaje…«Y para ello es menester ver la foto del prendedor que menciona Fernando Diez de Medina, por voz de Carlos Ponce Sangines:
«… Diez de Medina tuvo el indudable acierto de identificar al Ekeko en una figura moldeada en alto relieve en la placa circular de un prendedor inkaiko de plata. No queda por consiguiente otro recurso que aceptar la identificación sugerida y por ende exponer que el Ekeko barrigón tiene su antecedente inmediato en el periodo inka. Sin embargo habría que reconocer que se ha modificado parcialmente la represetnación, ya que el Ekeko actual, no está desnudo como su predecesor, carece de giba y del pronunciado apéndice fálico…«

¿ Qué, cómo?… ¿ dijeron fálico? Si señor, así mismo es. Para ello pueden observar algunas fotos de figuras gibosas y fálicas encontradas en diversas excavaciones (otras muestras: gibosas y fálicas ).


Muestras Gibosas y fálicas

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¿ Y que tiene que ver todo esto con la feria de Alasitas? Pues forma parte de sus orígenes e incluso de algunas prácticas no perdidas del todo, pero en proceso de desaparición. Por ejemplo actualmente las mozas que desean pareja, van a comprar gallos, si, estatuillas de gallo y, ellas se dan el lujo de escoger el gallo que más les guste y esté al alcance de su bolsillo. Eso si, es más conveniente si le regalan el gallo, de este modo la magia funciona mejor. También es costumbre comprar estatuillas de bebes (para tener niños), y los varones buscan el famoso warmimunachi (2 estatuillas juntas de diversa manera: abrazados, o lado a lado, o juntos en relación erótica), pues con este amuleto conquistan el amor de las mujeres. Recalco que en estas prácticas, la magia funciona mejor cuando le regalen el talisman a que cuando se lo compra.

Reforzando, Paredes explica: «… al Ekhako consideran los jóvenes como el Dios propicio a las uniones sexuales, y que favorece los matrimonios…«

A pesar de nuestra cibernética época, la creencia en este generoso Dios, permanece, con algunas variantes y distorsiones que se explican en este texto y en el que habla del Ekhako (ver texto referido).

Hay cosas tan interesantes del pasado, como la figurilla de la que habla Fernando diez de Medina. Un Ekeko de antes del 1800, con 51 cm de alto. y nada parecido al ancestral Ekhako, pero más parecido al actual, por lo menos se puede suponer que es un representante de la transcición que sufrio esta figurilla. Com referencia, Diez de Medina indica:
«… se supone con relativo acierto, que la simpática figura del Ekeko: rechoncho, barrigón, y mofletudo, risueño y pleno de bondad, estaba copiada de la muy conocida facha del popular gobernador Segurola, o bien, de la de su suegro el encomendero Don Francisco de Rojas; creemos que tal supocisión es relativa porque -como se puede apreciar en la figura que data de fines del siglo XVIII- el artista que lo elaboró, con notable habilidad y malicia, parece haberlo hecho con cierto parecido a las personas antes citadas, no sólo en la apariencia física sino también en partes de su indumentaria«


Apariencia e Indumentaria

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Apariencia física Indumentaria

presione para una versión de mayor tamañoReforzando Chali Ponce Sangines:
«… en consecuencia, se infiere que desde el inkario hasta la hora actual el Ekeko ha sufrido una transformación tanto en el material con que se elabora la efigie como en el aspecto de la misma. Ha adquirido catadura más bien criolla y ha perdido la giba precolombina para tornarse en enano y obeso«
Pero lo más significativo de este cambio son las palabras vertidas en 1969 por Carlos Ponce en el libro que sirve de base para este texto, «Tunupa y Ekako». Pues sin quererlo nos alerta:
«El área de expansión de el Ekeko es restringida, aunque curiosamente se halla en proceso de expansión. El centro emplazado en la ciudad de La Paz. Aunque parezca paradójico el indígena por lo general no lo posee en las comunidades altiplánicas…«

Dos aspectos nos mencionan, uno que el indígena no lo practica actualmente, y dos el de expansión. Para hoy, cuarenta años después, esta costumbre ya está arraigada en las principales ciudades del país origen (Bolivia) y en ciudades peruanas (Puno, Cuzco). Pero además hay muestras itinerantes (ferias periodicas) con sus respectivos creyentes en varias otras ciudades del Perú, Ecuador, Argentina, Chile y no tengo información de otros paises vecinos, pero imagino que si.

En este aspecto expansivo, ya estamos sintiendo los efectos del robo cultural y es menester cuidar el patrimonio intelectual en este aspecto, pues Bolivia ha demostrado ser pasible a este tipo de atropellos; por otra parte, si logramos de alguna forma «patentar»esta tradición, sería altamente recomendable exportarla no sólo a los paises vecinos, mas bien al mundo entero, pues se adapta fácilmente a los requerimientos del tercer milenio, de la aldea global y las condiciones del mercado, pues como su nombre lo indica ALASITA es igual a CÓMPRAME.

Retornando a estas tierras del pasado, volvemos a palabras de Carlos Ponce:
«.. se asegura que en años pasados la efigie siempre se la representaba desnuda… Sobresalen entre las prendas el ponchito que cubre el torso y la testa con sombrero y gorro..«


Efigie y sus prendas

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Efigie desnuda Prendas de la efigie

Este aspecto es comprensible, si se además se lee lo que Costas asegura:
«Una mujer sea burguesa, chola o indígena, que en la feria de Alasitas lo compra desnudo…. está obligada a vestirlo y escoger personalmente los objetos le interesa que él cargue«

Vamos por partes. Actualmente ya no se compran Ekekos desnudos, se los compra vestiditos y cargado de cositas diversas. Es la relación comercial actual, «cómpralo hecho», «llave en mano», ya nadie tiene el tiempo para vestirlo y cargarlo de miniaturas. Eso conlleva hacia una estandarización de los Ekekos, de las necesidades, de los gustos.

Pero antes, se los compraba desnudos, entonces es posible que los blancos de la época los ataviaran como a ellos les parecía, con el frac y levita que ellos deseaban conseguir, con las botas que querían, con el sombrero anhelado, etc, etc. Lo mismo ocurriría con las necesidades de un terrenito, o el ganado o las frutas o quien sabe, ¿ quién conoce las necesidades del prójimo?.

Entonces, es probable que poco a poco adquirió ese estandar mestizo de ciudad, un poco indio y un poco blanco, con necesidades mas blancas que indias.

Por supuesto que esa no es la única transformación, hay otras menos benignas todavía. Tal como lo expresa Carlos Ponce:
«… acción destructora de los pesquisidores y sus drásticos procedimientos represivos lograron en el lapso comprendido entre 1570 y 1660 eliminar a las deidades superiores de la religión inkaika y tolerar tan sólo prácticas mágicas que eran marginales, apoyados en la distinción teológica de que las últimas eran superticiones, o sea culto vicioso y no idolatría herética que abraza la adoración de las primeras… «

¿ Qué nos quiere decir Carlos con esa frase? No quiero ni imaginarme tanta teogonía andina destruida y olvidada. ¿ Acaso significa que la pervivencia de el Dios Ekeko se debe al derecho deidad menor, a su cualidad marginal y superticiosa? ¿ Dónde están los otros Dioses de estas tierras? ¿ Quién proteje a sus hijos ahora?

Obvio que para la mayoría católica este cuestionamiento no viene al caso. Pero de alguna manera todos creen en el Ekeko, van a las Alasitas y compran y se hacen «sahumear» y además pasan por la iglesia más cercana y hacen bendecir sus objetos y el cura de turno bendice sin ningún reparo, hasta muy contento de ver tantos feligreses y tanto contento desbordando por los ojos.

Esto es parte de las contradiciones o las simbiosis religiosas que vive nuestra amada Bolivia. No pongo en tela de juicio, sólo intento «mostrar la película».

Pero veamos cuanto duraban estas fiestas y cuanto duran actualmente. Según se sabe, en decenios anteriores se prolongaba por 3 dias, en 1969 por una semana y ahora por 2 o 3 semanas.

Y para conocer su fecha de inicio, Paredes indica que es el remanente de la fiesta sagrada del Ekeko en tiempos prehispánicos , solemnizada en solisticio de verano. Y A. Posnasky indica:
«…22 de diciembre, fecha en la que se realizaban rogativas a sus deidades para que les traiga buena suerte, ofreciendo miniaturas de cuanto anhelaban poseer o alcanzar«

Diez de Medina no se queda atrás: «… la fiesta con la que se agasajaba al diocesillo kolla, el 22 de diciembre -fecha que correspondía al solisticio de verano y al comienzo del año agrícola de los aymaras…«

Esas palabras nos ubican en fechas parecidas a las Navidades (regalos, alegrías, cosas del estilo) y, sin embargo hubo un cambio sustancial, más o menos sustanciado en voz de Chali Ponce:
«… Asimismo según Paredes durante el periodo colonial se realizaba el 20 de octubre, rememorando el aniversario de la ciudad de La Paz, y recién después de 1781 se trasladó al 24 de enero…«

En 1781, ¿ porqué? ya entenderemos aquello, pero lo que aún perdura martillando mis ideás es el ¿porqué cambió hacia el 24 de enero, porqué no al 30 o al 17 o a febrero?

Antes de ello, como un paréntesis, comprenderemos de donde proviene el nombre de esta costumbre. La denominación Alacita deriva del verbo aymara alathaña que significa comprar y, alacita equivaldría a cómprame.

Y en el transcurso de esta pequeña investigación del nombre, conseguí un dato curioso, fruto del cual elucubré algo que peca hasta de gracioso, pero explica de alguna manera el trastoque del nombre Alacita por Alasita (con letra ese en lugar de ce). Resulta que, según Palza, el marques Juan Contreras de Villarreal se asustó muchísimo cuando oyó que la gente de la ciudad hablaban de «el 24 vamos a Alacita» él entendió «vamos a la cita» y pensó que era un código para complotar y alzarse y producirse otra masacre parecida a la del 28 de septiembre de 1814… Quizá por eso cambiaron el nombre por Alasita con ese, pues es harto conocido la notable diferencia en pronunciación que tiene para los españoles la ese de la ce; de este modo es menos probable la generación de ese error en comprensión. No lo sé, pero se me vino a la mente.

Regresando a más datos y menos especulación, les informo que esa fiesta se celebraba en:
«… se ha realizado la feria son la plaza Alonso de mendoza en el barrio de Churubamba, la plaza de San Francisco, la plaza Murillo, la avenida 16 de julio (1914), la avenida camacho, la plaza Sucre en el barrio de San Pedro (1953) y hoy en día en la avenida Montes y aledaños…«

Actualmente se celebra en el ex parque zoologico, a la altura de la cancha Zapata, precisamente este año los artesanos se molestaron una vez más, pues el gobierno municipal, hasta ahora no les proporciona un espacio estable para el efecto. Pero además de ello, las Alasitas se han convertido en fiesta itinerante, pues casi en la puerta de todas las iglesias se reunen vendedores de miniaturas e, incluso la ciudad de El Alto tiene su propia fiesta, bastante grande y concurrida. Es realmente algo que se nota a la legüa (palabras de antaño) que es una costumbre con vida propia, dificil de matar, dificil de morir. El mismo tiempo nos muestra las cualidades de sobrevivencia de esta fiesta, de este Dios agradable y bonachón, que cada 24 de enero despierta en nosotros la esperanza de conseguir lo que nos falta y, seguir teniendo lo que necesitamos.

Es un momento de tanto regocijo, es un momento tan mágico, tan lleno de ojos adultos recuperando el brillo infantil. No tengo ni la menor idéa si así sería cuando se celebraba en febrero, pero si sabemos cuando se cambió y su aparente razón, pues Paredes indica:
«Don sebastian Segurola despues del asedio de 1871, luego de su triunfo, por ser devoto de la Virgen de La Paz instauró el cambio de fecha del 20 de octubre al 24 de enero«

Eso aconteció cuando los indios en un intento más por liberarse, sitiaron la ciudad de La Paz y, los citadinos casi mueren de hambre. Sin embargo lograron resistir y salvarse. Después de ello es que Segurola cambia la fecha, posiblemente un mago, un yatiri, un kallawaya le habló del 24 de enero. No se sabe. Pero esa fecha es muy sugestiva, y más que todo es sugestiva la costumbre de que es mucho mejor si se compra el 24 a las 12 del mediodía. y lo sugestivo y extraño es que a esa hora llueve todos los años, es posible que llueva poco o mucho, pero llueve y todos ya sabemos que el Ekeko, el Tunupa es también el Dios de la lluvia y el agua, de la fecundidad, ¡del bienestar para las cosechas!.

http://www.bolivian.com/alasita99/alacita.html

Alacitas,Tunupa tuvo varios rostros antes de ser el Ekeko actual

23 Ene

De deidad de la fertilidad a emisario de la abundancia. Infografía: La Razón
De deidad de la fertilidad a emisario de la abundancia. Infografía: La Razón
La apariencia original del espíritu dista mucho de la conocida en la actualidad. Según los trabajos de Ponce Sanjinés, se denominaba Tunupa y estaba representado como una persona baja y contrahecha, con una joroba y además dotado con un falo, símbolo de la fertilidad. Aunque la historia oficial ha identificado a 1781 como el año del nacimiento del Ekeko, esta deidad de la prosperidad acompañó a los pueblos andinos con diferentes rostros desde Tiwanaku. El historiador Jesús Llusco y el antropólogo Milton Eyzaguirre explicaron ayer que en la era prehispánica las personas con joroba eran consideradas tocadas por el rayo, el q’ixo q’ixo o illapa. “Esto las hacía personas afortunadas. El mismo principio se aplica al Tunupa, el cual tiene el rayo dentro de su joroba”, explicó Llusco. Esto es lo que lo convierte en dios de la abundancia. En esta etapa no cargaba ninguna clase de productos o illas, aunque ambos cultos se realizaban durante el jallupacha, el tiempo de las lluvias.Las illas son, básicamente, el espíritu de las cosas. “Es una representación de lo que uno quiere tener. Es la realidad futura en miniatura”, indicó Eyzaguirre. Es por ello que se compran las figuras. Pero no todas las miniaturas son illas. La jefa de Investigación del Museo Nacional de Etnografía y Folklore (Musef), Luz Castillo, indicó que las artesanías con valor espiritual corresponden a productos que reciben la bendición de la iglesia y de los yatiris. Generalmente son objetos como los billetitos, los documentos, las propiedades y la comida. Sin embargo, Tunupa no cargó ninguno de estos elementos hasta la Colonia. Las investigaciones aún no han definido cuándo ocurrió la transición; aunque, según la leyenda difundida por Villamil de Rada, el Ekeko surgió durante el cerco a La Paz de 1781, cuando el gobernador Sebastián de Segurola distribuyó alimentos a una población hambrienta. “Las illas que lleva el Ekeko depende del dueño de la figura. Se puede decir que asimila la costumbre de ‘vestir al santo’ de los católicos”, especificó Castillo. Hay dos tipos de Ekeko: el ornamental y el ceremonial. Este último suele tener un altar en la casa y su dueño debe cumplir con rituales, como hacerle fumar. El no realizarlo puede acarrear nefastos resultados. Quizá por eso la popularidad de esta figura se ha deteriorado últimamente, dijo.
La Razón (Edición Impresa) / Jorge Soruco / La Paz

Las Alacitas y El Ekeko

22 Ene


La Paz, conocida también como Chuqiyapu Marka, es poseedora de múltiples tradiciones y fiestas andinas heredadas de la colonia y la república. Una de esas tradiciones es la feria de la Alasita que desde antes de la colonia se celebraba en honor del diminuto ídolo llamado Ekeko.

Se inicia cada 24 de enero y permanece por dos semanas en el área ocupada anteriormente por el zoológico municipal. Su mayor característica es la exposición de miniaturas elaboradas por los artesanos especializados en hojalatería, yeso, confección de ropa, comida, pastas, madera y otros.
Al Ekeko se le atribuyen poderes mágicos capaces de atraer la buena fortuna y la riqueza material. De ahí que se lo represente con semblante de un mestizo, vestido a la usanza de los cargadores, y cargado de víveres, electromotores, autos, billetes; todo en miniatura.

El Ekeko y su feria tienen un remoto pasado. Ni la misma tradición oral de los pueblos andinos coincide en una versión definitiva. Existen sin embargo esculturas y cerámicas que sugieren la veneración del dios desde la propia Tiwanaku. De lo que debe estarse seguro es de que las sublevaciones indígenas de 1781 y el sitio de Tupac Katari a La Paz, sumaron devotos de la virgen de Nuestra Señora de La Paz y popularizaron la creencia en el dios de la abundancia (Ekeko-Iqiqu).
De allí en adelante la religión católica y las creencias andinas volvieron a juntarse para dar origen a otra fiesta de rasgos mestizos y su feria. De allí que la Alasita (palabra derivada de Alasita, comprame pues, variación a su vez del verbo Althaña, comprar) sea la expresión de la religiosidad católica del pueblo y su inclinación de recurrir a las deidades andinas para alcanzar los favores de la fortuna y la salud.

Años después de los alzamientos indígenas, las autoridades locales institucionalizaron la procesión de la virgen cada 24 de enero y la consiguiente feria de artesanías. Los anales refieren una fiesta fastuosa, al extremo de que los propios curas y familias opulentas solicitaron aminorar tal derroche y suprimir las danzas de los originarios, por cuestión de «decencia». Se mantuvo en cambio la romería de la virgen; y ni en la república se volvió a la magnificencia de los años iniciales.

Desde entonces se acostumbra comprar miniaturas a las 12 del mediodía. Una vez challados (con coca, alcohol, esencias andinas) por el yatiri (sabio aymara), pasan por la bendición del sacerdote católico y son llevados a casa. Esta tradición se mantuvo y creció gracias a la migración del campo.

Ya se anotó que el Ekeko viene cargado de todo. Su apariencia urbana lo hace parte del mundo mestizo, donde el saco al estilo europeo se complementa con el pantalón hasta el tobillo del antiguo pongo aymara, el lluchu y las abarcas.
Su nombre está en la lista de personajes extraños, así de extraños como el Tío de la mina y el Kari Kari. Pero su condición benefactora requiere atenciones especiales, caso contrario puede invertirse su papel.

A las artesanías en miniatura, se suman los periodiquitos. El primero fue la «Epoca», 24 de enero de 1846, que medía 160 x 167 mm. a dos columnas y cuatro páginas, con el lema de: Dios, Patria y Libertad; con noticias, avisos, comunicados, humor. Fue todo un éxito. Este periodiquillo se editaba en la imprenta Paceña hasta 1860. Llegó hasta el número 20. Después, se publicarón otros periodiquillos con diferentes características los más llamativos fueron: «El Cholo» (1850), «El Artesanito» (1860), » El Gualaichito» (1864) y la «Pulga» (1866).
La feria cambió muchas de sus peculiaridades iniciales, como la compra de artesanías con botones amarillos, llamados «tapa balazos». Hoy se lo hace con dinero corriente.

Fuente: http://www.cultura.gov.bo/empresas/cultura/Fiestas_Tradicionales/alasitas.asp

Sillpancheria de Doña Cecilia

22 Ene

Tres hurras por la silpanchería de doña Cecilia PDF Imprimir E-mail
Escrito por Marcelo Paredes
La medalla de la ciudad entregada a Doña CeciliaLa medalla de la ciudad entregada a Doña Cecilia

El departamento de Cochabamba (Bolivia pura) tiene un plato estrella que bien pronto saltó al resto del país. De hecho, a día de hoy su tirón es incuestionable y se ha convertido en una auténtica representación de la gastronomía boliviana. Me refiero al silpancho. Se trata de una receta con una curiosa historia: fue doña Celia la Fuente Peredo la que innovó hace unos 60 años partiendo como base de una comida popular. Su aportación fue añadirle huevo y arroz. A esta dama le debemos muchos y buenos atracones…

Desde entonces todo se extendió y hoy en día las calles de Cochabamba hay muchísimos lugares exclusivos para esta insignia culinaria. Por suerte, la sillpanchería de doña Cecilia sigue funcionando en la calle Lanza esquina calle Ecuador, aunque regentada por su hija. Obvio.

Ingredientes: seis filetes de carne de res, una taza de pan rallado, dos cebollas picadas muy finas, medio tomate picado a cuadraditos, tres locotos pequeños muy picados, aceite, sal, pimienta, arroz hervido, papas y un huevo.

Condimentamos los filetes con sal y pimienta, luego los golpeamos bastante sobre el pan rallados,  para que queden muy delgados. Luego en una sartén con una fina capa de aceite caliente los freímos una vez que lo hemos empanado.

Por otro lado sazonamos la cebolla, el locoto y el tomate con el aceite y con la sal. Se sirve cada silpancho sobre arroz y papas doradas en rodajas. Encima lo cubrimos con un huevo frito y lo decoramos alrededor del huevo con la ensalada de cebolla, locoto y tomate.

Marcelo Paredes

Alasitas: Origen, dinámicas y ritualidad

21 Ene

El origen de la Alasita se sostiene en mitos y leyendas

–Las investigaciones del sociólogo especialista en patrimonio cultural, David Mendoza, muestran que la celebración de la Alasita y su relación con el Ekeko no han dejado evidencias escritas acerca de su origen. Sus antecedentes más conocidos están sostenidos en mitos y leyendas.Esta festividad de la miniatura se celebra en la ciudad de La Paz al mediodía de cada 24 de enero, y en diferentes fechas en el resto del país.Los autores más conocidos que escribieron sobre esta festividad fueron Antonio Paredes Candia, Rigoberto Paredes, Antonio Díaz Villamil, Carlos Ponce Sanjinés, Ernesto Cavour y Arthur Posnasky, cuyas obras están envueltas en leyendas y mitos sobre la feria y el personaje en miniatura.Mendoza elaboró un expediente sobre esta festividad, pero no detectó una evidencia histórica en los archivos del país sobre la tradición, aunque sí memorias orales que atestiguan la celebración.Una de las causas por las que no existiría documentación, según el investiador, habría sido «la colonización española que no permitió desarrollar ciertos sistemas de creencias; entonces la historia ha sido proscrita, atacada, por eso no se tiene bien definido (la fecha, la localidad de la Alasita) qué es el Ekeko, porque hay muchas interpretaciones».Para comenzar, el nombre de Alasita tiene diferentes significados, en aymara el más conocido es el reflexivo «cómprame». «Trata de la compra de las illas, ispallas (amuletos, imágenes), miniaturas con el atributo de volverse reales, en medio de un ritual celebrado por el yatiri (adivinador) a las 12.00. Antiguamente, indígenas de comunidades venían a la feria a comprar illas, ispallas, animales y semillas, y duraba un día hasta dos, pero hoy dura como 15 días».Las versiones sobre el origen geográfico de la festividad son diversas, pero coinciden en que sucede en la región andina de Bolivia. Unos autores dicen que es en Tiawuanaku (antes Kollasuyo), en los pueblos kallawayas (enclave quechua) y otros en Chuquiago Marka (ciudad de La Paz), todos en el departamento de La Paz.Sobre Chuquiago Marka, una versión dice que estaba formada por comunidades y ayllus, y la Alasita habría nacido en la actual zona de Santa Bárbara, antes ayllu Uturuncu. Posteriormente la exposición recorrió por la plaza Murillo, la plaza San Francisco, el paseo El Prado, la Terminal de Buses y la avenida Tejada Sorzano, hasta asentarse en el ex Parque de los Monos o campo ferial.Tampoco existe claridad respecto de la fecha de celebración. «La alasita se fue ubicando en una época, unos dicen en octubre, otros el 21 de diciembre (solsticio de verano), al final se quedó en 24 de enero, relacionado con la fiesta de Nuestra Señora de La Paz y después del cerco del caudillo Tupac Katari, en 1781».

Esta afirmación fue abstraída de una obra de Antonio Díaz Villamil, pero Mendoza observa que no existen pruebas para afirmar que, evidentemente, en 1781 se haya instaurado oficialmente la Alasita.

«Gran parte de los historiadores -afirma Mendoza- eran hijos de hacendados quienes les contaban lo que hacían los campesinos. Por ejemplo, Antonio Paredes, Rigoberto Paredes son hacendados y seguro recogieron de algunos cuentos de los indígenas (sobre la Alasita y el Ekeko) y le dieron una narrativa literaria. Por tanto, son cuentos de tatarabuelos a abuelos, lo más particular y sospechoso es que esta fiesta no existe en el campo. En fin, la leyenda no surge de la nada seguro tiene algún sustento».

Tres versiones 
El investigador Galo Illatarco elaboró el estudio Alasita: Festividad ritual del Eqeqo y las Illas. Una tradición andina viva, en la que analiza tres versiones y coincidencias sobre esta tradición.

La primera versión que comparte Illatarco dice que la Alasita deriva del verbo aymara Alathaña (comprar), es una festividad sagrada de culto a la deidad andina de la reproducción y la fertilidad animal, vegetal y humana, de la buena fortuna, del amor y propiciador de las uniones sexuales (Ekeko), es además una festividad prehispánica celebrada en el Qhapaj Raymi cada solsticio de verano (21 de diciembre), caracterizada por la presencia e intercambio de dijes y miniaturas como símbolos de la tradición andina.

La segunda explicación dice que Alasita proviene del verbo aymara Chhalaqa o Chhalaqasiña (intercámbiame). En el pasado habría sido un ritual sagrado (en el Qhapaj Raymi) dedicado al dios Sol con la presencia del Eqaqo Illa a través del intercambio de miniaturas illas, llallawas e ispallas que representan la fuerza reproductiva de los objetos, alimentos, animales y personas o símbolos con poderes reproductores y propiciatorios de producción y fertilidad.

Una tercera versión señala que Alasita derivaría de la festividad incaica llamada Sitwa o Alaui Situa y sería una fiesta ritual del Eqeqo, de las takas y de las illas vinculadas a la fertilidad y a la salud, supuestamente realizada desde el 21 de septiembre hasta el 21 de diciembre.

En conclusión Illatarco considera que actualmente la Alasita es «una festividad paceña de carácter cíclico y se caracteriza por la tradición de adquirir, intercambiar y/o comprar illas de muchos tipos y formas vinculadas a la producción agrícola y ganadera, a la fertilidad vegetal, animal y humana, y en general, al bienestar material, físico y espiritual».

Tanto Illatarco como Mendoza coinciden en que no se conoce información fehaciente de esta fiesta en el momento de la fundación de La Paz.

Una leyenda popular
El escritor Antonio Diaz Villamil relata en su libro Leyendas de mi tierra que en 1781, durante el cerco a la ciudad de La Paz, encabezado por los caudillos indígenas Túpac Amaru y Túpac Katari, se impidió el ingreso de productos a la urbe.

En ese contexto los campesinos Isidro Choquewanca y Paula Tintaya fueron separados por el patrón español Francisco de Rojas. El encomendero decidió trasladar a Paula la ciudad para que atendiera a su hija Josefa Ursula de Rojas Foronda, esposa del gobernador Sebastián de Segurola Marchain.

Paula y la hija del español se refugiaron en un pequeño cuarto, custodiado por un Ekeko. La empleada guardaba maíz tostado, k’ispiña y charque de llama, provisiones que le eran enviadas por su enamorado Isidro.

Al retornar de la batalla, Sebastián de Segurola encontró a su esposa alimentada, rodeada de alimentos donde antes no había y la imagen del Ekeko en la habitación.

Segurola, mediante una Ordenanza en 1783, dispuso el cambió de la fiesta tradicional del Ekeko de diciembre al 24 de enero, fiesta de la Virgen Nuestra Señora de La Paz, para festejar la victoria española. Díaz Villamil relata que Segurola, agradecido por la provisión de alimentos, hizo que Isidro Choquewanca fabricara un idolillo con los rasgos de Francisco de Rojas, su suegro, con una carga de alimentos en sus manos y espaldas. El idolillo también circulaba en el día de la festividad de La Paz, el 20 de octubre.

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Menú del día tendrá carne de llama, sopa de quinua y trucha

21 Ene

HOTELES DE TIWANAKU TAMBIÉN SE ALISTAN PARA LOS VISITANTES

Sopas de chairo, maní y quinua, además de trucha, pejerrey e ispi, son las propuestas de los restaurantes para el próximo 21 de enero.

Menú del día tendrá carne de llama, sopa de quinua y trucha

Restaurantes se alistan para recibir a los visitantes.

Gabriel Díez Lacunza  / Tiwanaku, La Paz

Una sopa de quinua y bife de llama, son la principal apuesta gastronómica de muchos restaurantes de Tiwanaku para el 21 de enero, cuando el presidente Evo Morales sea investido en esa localidad.
El restaurante «La cabaña del Puma” tiene un convenio para  preparar  300 almuerzos y 300 refrigerios para funcionarios de los ministerios de Cultura, Medio Ambiente y Aguas y de Relaciones Exteriores, cuenta  el dueño de este centro gastronómico, Gualberto Soria.
«Tenemos reservas de distintas instituciones que solicitan sopas de quinua, chairo o maní y como plato fuerte piden bife de llama, trucha, pejerrey e ispi. Lo que más solicitan es la quinua y la llama”, asegura Soria, quien expresa que la expectativa que se vive es «tremendamente grande”.
Julio Román, propietario del restaurant «Real” comenta que para la fecha se prepararán 200 truchas. «Llegan muchos turistas y hay mucho movimiento económico”, arguye.
Turismo y hotelería
Carlos Flores, miembro de la Asociación de Guías Locales de Tiwanaku, explica que es frecuente que los visitantes extranjeros  pregunten  sobre el lugar donde se efectuaron   las anteriores posesiones de Morales, además que  interrogan sobre  dónde será la próxima  ceremonia.
«Siempre preguntan dónde va a ser la posesión y dónde estuvo el Presidente para ir a visitar ese lugar en específico”, comenta.
Flores destaca que este tipo de actividades contribuyen al turismo de forma directa, ya que los ingresos tienden a subir y la economía, al menos del sector turístico, también va en alza.
El sector hotelero también toma sus recaudos. El Hotel Akapana, más allá de casi haber agotado sus 34 habitaciones disponibles para un día antes de la llegada de Morales, servirá como centro de prensa para medios informativos nacionales e internacionales.
«Estamos haciendo arreglos en el último piso. Va a haber internet WiFi. Nos pidieron 20 mesas y ya están listos todos los ambientes para recibir a la prensa”, asegura la gerente, Rosario Morales. Cuenta que se trabaja en el mejoramiento de la acera principal de este hospedaje.Tiwanaku  espera
Gastronomía  Los restaurantes prepararán platos como el chairo, sopa de maní,  trucha, pejerrey e ispi. La oferta «fuerte” será de sopa de quinua y carne de llama.
Hotelería  Los hoteles de Tiwanaku se alistan para recibir a cientos de personas que visitarán el lugar para la posesión de Evo Morales.
Prensa  El hotel Akapana funcionará como «centro de operaciones” de la prensa nacional e internacional.
Turismo  Guías locales destacan la alta afluencia turística por este acontecimiento.

http://www.paginasiete.bo/nacional/2015/1/18/menu-tendra-carne-llama-sopa-quinua-trucha-44436.html

Alasitas: Origen, Dinámicas y Ritualidad

19 Ene

Feria y encuentro con el imaginario colectivo paceño
No sólo el hip hop, los graffiti o los festivales de teatro hablan sobre la cultura urbana de La Paz, la feria anual de Alasitas es otro elemento importante del moderno imaginario de los paceños. Un encuentro en el que se puede comprar cualquier objeto anhelado y posible de conseguir en la vida real, por lo que expresa la capacidad/aspiración productiva –y el deseo– de cada ciudadano.Para estudiar el fenómeno de la Alasita, que hasta ahora se expandido, según el diario La Razón, a 13 ciudades y cuatro países, el investigador Nelson Martínez Espinoza partió de un análisis de la cultura urbana paceña y de la producción de imaginarios sociales.Entonces, dice, la Alasita “es un evento sui generis de producción de imaginarios urbanos en la ciudad de La Paz”, un encuentro citadino que, salvo tal vez por el Carnaval, no se puede apreciar en otras ciudades de América Latina.Y es que al mediodía del 24 de enero de cada año, los habitantes de la ciudad de La Paz acuden a la feria (que luego se extiende hasta por tres semanas), instalada en distintos puntos de la urbe, para adquirir sus objetos de deseo en miniatura. Una casa, un carro, una computadora, un pasaje de avión, millones de dólares, todo en miniatura se pone al alcance de cualquier bolsillo.A pesar de ser un acto de masas, la satisfacción individual de participar surge de la identidad que vincula al ciudadano con su ciudad y su cultura.
Los emblemas principales de la Alasita son el antiguo dios de la abundancia (convertido ahora en Ekeko) y las illas (representaciones de objetos a escala), son los elementos indígenas de la festividad que se han conservado con sus respectivas mutaciones. Las illas, por ejemplo, representaban a los animales, la producción agrícola y otros elementos de la naturaleza, pero actualmente representan bienes materiales de consumo masivo.

Según Nelson Martínez, lo primero que llama la atención de la feria de Alasita es su carácter masivo y su capacidad de movilizar a casi toda la población, “una movilización cultural de identidad que se va expandiendo, (pues) tenemos registros (de que sucede) en Buenos Aires, el norte de Chile y Perú”.A pesar de que la identidad indígena aymara es la productora y reproductora de este fenómeno, se trata más bien de una miscelánea de visiones mestizas, católicas e indígenas que producen y reflejan un imaginario colectivo.

“Es el imaginario de los ciudadanos expresado en las miniaturas para amplificar sus posibilidades de futuro, de metas de producción, de capacidad productiva”, dice Martínez. Y esto significa que las personas acuden a buscar aquello de desean, pero a la vez aquello que tienen posibilidades de conseguir en la vida real.

Martínez explica que en la Alasita de La Paz se expresa “el imaginario que tiene que ver con capacidad productiva (individual), no es un imaginario que se da en función a la capacidad de acumular riqueza y bienes”.

A pesar de ser un encuentro masivo, las personas acuden a la Alasita en función de intereses personales y no de una receta colectiva. Lo que se compra o se desea no es para la comunidad, sino para sí mismo y para su entrono familiar.

“Eso define una acción específica en la feria de Alasita –dice Martínez–, uno va a buscar lo que puede lograr, lo que ansía, lo que uno espera y desea”. Por eso se trata de un ritual en el que las personas se marcan una meta a futuro.

Una vez que las personas adquieren sus objetos de deseo, suelen ir a bendecirlos con el sacerdote católico o con el yatiri (adivino aymara), o a ambos sin importar el orden. Martínez dice que esto también es importante porque cada quién construye su propia norma dentro del mismo ritual. El investigador conoció a un grupo de bolivianos en Canadá, por ejemplo, que obligaba a los demás a elevar una oración antes de empezar el ritual de la compra, etcétera. Esa costumbre puede continuar o desaparecer, sólo es una demostración de que pueden añadirse elementos nuevos constantemente, como parte de una construcción colectiva e imaginaria.

Alasita es, por tanto, “ese imaginario poderoso que ha subsistido por cientos de años y que hace que los paceños se encuentren con su identidad, pidiendo algunos objetos o sueños anhelados para fijarse como meta y, en función a eso, establecer su ritmo de vida”.

Martínez advierte que a pesar de que a lógica de vivir en ciudad distancia a un ciudadano de otro, esta práctica de cultura urbana paceña congrega a todos en un escenario (Alasita) para encontrarse en un acto ritual y de entretenimiento.

El comunicador e investigador de las culturas urbanas Nelson Martínez Espinoza puede ser contactado a través del correo pucarani@gmail.com.

 Periódico Digital de Investigación sobre Bolivia :: pieb.com.bo

Cuatro Manjares de la Alasita

18 Ene

La feria paceña trae consigo una variedad de comidas que son características de la fecha.

Hay comidas cuyo sabor se debe a la tradición de comerlas en alguna fecha específica del año, la Alasita no pasa desapercibida al paladar, y es que el tradicional plato paceño, los deliciosos churros, el exquisito api con pasteles, acompañado de unas películas o el simple pero igualmente sabroso choclo con queso, son algunas de las propuestas gastronómicas que no faltan en el recorrido a la feria.
Un paseo para el paladar. Primitiva Villarroel, vivandera del mercado Kollasuyo, afirma que el plato paceño es un plato característico de la fiesta de las miniaturas, porque representa abundancia a través de los granos de choclo y las habas, ingredientes principales.
Según explica, “el plato paceño tiene choclo, papa con cáscara, habas, queso y su llajuita con quirquiñita y huacataya, hoy por hoy, en muchos casos le han implementado la carne, aunque es un ingrediente opcional”.
Entre las opciones dulces, un buen vaso de api puro o mezclado, acompañado de un pastel con abundante queso o buñuelo bañado en miel de caña, nunca viene mal, sobre todo si es frente a una pantalla que proyecta los filmes “clásicos” de siempre. el precio de api y pastel asciende a los siete bolivianos.
Churros en cono. Otro bocadillo dulce obligatorio en el recorrido de la feria son los churros, cuestan seis bolivianos la docena, y generalmente los sirven espolvoreándoles azúcar impalpable.
En la lista no pueden faltar las pequeñas pero sabrosas minitortas y pasteles con crema, que reflejan el arte y las habilidades de las vendedoras en la repostería. La venta de este producto es por docena y uno puede escoger entre la amplia variedad de pastelillos.
Sin duda alguna, nadie puede resistirse al exquisito sabor de un choclo caliente acompañado de una tajada de queso, un aperitivo que forma parte de la tradición.

Los churros, una delicia de origen español. Los churros son un alimento típico de España; según la tradición, este alimento se lo consume acompañado de un chocolate caliente cuando hace frío.

En La Paz, esta masa dulce es un contraste de sabores equilibrados, la dulzura con los aromas salados y aceitosos del crujiente churro hacen una pareja ideal.
Otras bocadillos. Aparte de las golosinas mencionadas, en la feria se puede encontrar variedad de comidas y postres según los gustos, que año tras año son característicos por sus pequeños tamaños y por su excelente sabor.

Gustito paceño

A la siguiente receta se le puede añadir un asado o una chuleta jugosa, todo depende del gusto.

Plato paceño
He aquí una receta de uno de los más exquisitos platillos de la tradicional Feria de la Alasita.

Ingredientes

  • 8 choclos tiernos frescos,
  • sin chala
  • 1 kilo de habas verdes
  • desenvainadas
  • 8 papas con cáscara
  • 4 quesillos frescos o
  • queso paceño
  • 1/4 taza aceite o manteca
  • para freír el quesillo
  • 1 taza llajua

Preparacion
Poner agua a fuego fuerte en una olla, cubriendo el fondo con bastantes chalas de choclo. Una vez que el agua hierva, añadir los choclos y las habas, separados también por chalas. Añadir las papas con cáscara bien lavadas, cubrir nuevamente con chala y dejar cocer.
Poner el aceite en una sartén a fuego fuerte; cuando esté caliente, freír los quesillos o tajadas de queso paceño partidos en dos redondeles.
Servir en cada plato un choclo,.
habas, papa y medio quesillo frito y acompañar con llajua. El secreto es comer con las manos…

El achachairú desata una fiesta comercial en Porongo

17 Ene

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Existen 300 productores y una superficie de 700 hectáreas con árboles que este año registran una producción abundante. Este domingo se realizará la Fiesta del Achachairú en Terebinto

AMANTE DE LA NATURALEZA. Don Juan Ibañez disfruta ver sus árboles que tienen más de 15 años de vida. En época de temporada dice que todos los días consume los frutos y que nunca se ha empachado, porque el achachairú es parte de su vida.
ROBERTO NAVIA
Lo que faltan son manos. Manos para cosechar esos frutos anaranjados que cuelgan de los árboles de achachairú en el municipio de Porongo.La fiesta ya está desatada y no parará hasta que caiga la última fruta.  Por las calles de Porongo transitan vagonetas con canastas en sus parrillas y se meten a los campos donde la cosecha arranca antes de que salga el sol.Todos los datos son alentadores. Ángel Meneses, director de Desarrollo Productivo del municipio de Porongo, dice que existen 300 productores que tienen plantaciones en 700 hectáreas. Tan bien les va que se estima que la producción llegará a superar los tres millones de frutos o su equivalente a 3.400 canastas. Eso, en plata es más o menos Bs 784.00 que queda en el pueblo, puesto que los intermediarios doblan el precio en los mercados de Santa Cruz de Bs 20 a Bs 40 el cien de achachairú.Don Juan Ibáñez es uno de los productores tradicionales de Porongo y, cada vez que mira sus árboles, una sonrisa amplia se le dibuja en su rostro. La forma en la que él, como otros, cierra el negocio, es que vende toda su producción a una persona, quien se encargará de realizar la cosecha y de hacer llegar las frutas hasta Santa Cruz.Jovita Rivera es una de las que se dedica a comprar el producto cuando aún está en los árboles, contrata a dos cosechadores y por la madrugada llega a La Ramada para comercializar los achachairuses. “Cuando llego al mercado los comerciantes me quitan de las manos los frutos porque hay mucha demanda”, dice emocionada.http://www.eldeber.com.bo/el-achachairu-desata-una-fiesta-comercial-en-porongo-/140117233019

@esterucaa

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