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La Virgen de la Candelaria

2 Feb

 

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Por Mario D. Ríos Gastelú

Lanzar la mirada hasta el año 1621, hace posible establecer que la primera entrada folclórica conocida en la historia universal  se realizó durante la entronización de la Virgen del Lago, hecho que, a no dudar, fue una  manifestación de prácticas arraigadas y manifestadas, posteriormente, en las “entradas de carnaval”  costumbre pagano – religiosa,  no ajena a cierto  primitivismo de regocijo popular, como una simbología de creencia religiosa desprendida de leyendas que dieron solidez a toda fe católica naciente.

La fecha 2 de febrero nos lleva por caminos de creencias surgidas de la devoción vinculada a la historia y la leyenda. Es el día de la Virgen Candelaria, no sólo festejada en Bolivia, sino en países de América y Europa, según investigaciones realizadas por expertos y devotos de esa imagen sacra ya venerada en el siglo XVII, proyectándose en el tiempo hasta nuestros días.

Los antecedentes difundidos a través de investigaciones periodísticas, ubican tres nombres sagrados en los altares de creencias marianas, reconociendo a la Virgen del Lago, a la Virgen de Copacabana y a la Virgen del Socavón, como un solo perfil sacrosanto en la devoción católica.

En medio de aquellas referencias, surgen otras revelaciones vinculantes a la leyenda del Chiru – Chiru, origen del “Socavón de la Virgen” en la mina de plata del cerro Pie de Gallo en la ciudad de Oruro, lugar que habitó el mítico personaje. Pero  también se menciona que la Patrona de la minería de Oruro era la Virgen de Copacabana siendo, posteriormente, llamada Virgen del Socavón al encontrar su efigie pintada en la bocamina abandonada en el mencionado cerro.

A las conclusiones que llegaron quienes estuvieron investigando el origen de la Virgen de Copacabana, encontraron ciertos compromisos que vinculan a la santa figura con el  carnaval orureño, fundamentalmente, compromiso que fue aprobado por  autoridades eclesiásticas y representantes mineros.

En tal sentido, acordaron celebrar cada año la fiesta de la Virgen debiendo coincidir con la fecha  del sábado de carnaval,  víspera de la Quincuagésima determinando, así, una fecha móvil centrada en el día señalado.  Por su parte, los mineros, tendrían tres días libres de su trabajo con el fin de incorporarse al festejo religioso y folclórico, no existiendo día fijo para dicha algarabía, pero insistiendo en que siempre debe caer en carnaval pese a  calendarios, ritos y bulas de la Iglesia, de tal manera que todos los creyentes puedan honrar  a la Virgen.

También se determinó que los mineros deben disfrazarse de diablos para conservar ciertas tradiciones de la mina, sin que falten Satanás y el Arcángel San Miguel representantes de la caída de Luzbel. Con esas conclusiones se proclamó a la Virgen del Socavón  (Candelaria) patrona de los mineros.

En noviembre de pasado año surgió una querella respecto al patrimonio cultural de la festividad de la Virgen Candelaria al solicitar Perú, a la UNESCO, reconocimiento de dicha fiesta como originaria de Puno. Conocidos los antecedentes y lo manifestado por representantes peruanos y bolivianos, la UNESCO  incluyó esa manifestación festiva en la lista del patrimonio  de la humanidad tras acuerdo con delegados de ambos países. En tal sentido la declaración dice: “La ancestral  e histórica cooperación  que existe entre Bolivia y Perú  nos compromete a trabajar  en la investigación, salvaguardia y promoción conjunta de nuestro patrimonio.”

http://hojadelsur.blogspot.com/

Anata Papa Nueva

2 Feb

Fiesta Tradicional de La Paz que celebra las primeras cosechas de la papa nueva

Anata Aymara «La ch’alla de la Pachamama» (fecha movible en febrero)

El mundo andino está organizado principalmente por el tiempo de producción agrícola de la papa. Dicho tubérculo andino significa la misma vida para los aymaras y es uno de los pilares que sustenta su sistema social, muy relacionado con el respeto a la naturaleza. Toda esta cosmovisión se traduce en la celebración de la fiesta aymara del Anata o juego en la traducción aymara.

El Anata o «juego» ritual agrícola se realiza en época de Jullapacha o lluvias. Para los aymaras es el tiempo femenino, tiempo de la Paxsi Mama (Luna) y de la Pachamama. Todos los ritos están dirigidos a las sayañas y aynoqas de la papa, la quinua, la arveja y todo lo que en este tiempo esté floreciendo.

El Anata comienza el 2 de febrero, día de la Virgen de la Candelaria, con la bendición de los productos agrícolas y fundamentalmente de la papa. Todas las comunidades andinas se reúnen este día para agradecer simbólicamente a la Pachamama por la primera cosecha que se realizará después del Anata.

Las familias deben llevar de sus parcelas o sayañas de producción una muestra de los tubérculos extraídos de la chacra. Así, en el lugar más alto del pueblo se reúnen todas las comunidades y comienzan a comer las primeras papas con aji y membrillo.

Tambien se cumple con el floreo o wayñu que es la ceremonia conocida como el matrimonio de los animales.  A los camelidos y ganado vacuno se les colocan aretes o t’ikachas de colores además de serpentinas para simbolizar su unión.

http://www.redescuela.org/WikiEscuela/FiestasTradicionalesLaPaz

Quién no se rinde ante el puchero, el plato de la diversidad

31 Ene


Para Luisa Ríos, cocinera del mercado Lanza, el puchero es el carnaval en la mesa. «La sopita se sala de forma natural por la mezcla de carnes de chancho, vaca, cordero y pollo. El arroz a veces tiene un sabor amargo que al mascar la papa se pasa y lo mejor es que los postres de peras y duraznos estén en el mismo plato”.

La experta, que lleva en el mercado más de 50 años, definió el plato carnavalero como una fiesta de sabores para la boca que se originó por la costumbre que tenían los agricultores de compartir.

Según la historia, los agricultores de todo el país, antes de recoger la

cosecha, agradecían a sus deidades por los frutos, regando la tierra con flores, alcohol y la bebida tradicional del lugar.

Al acabar el ritual, las esposas de los trabajadores tendían en el piso mantas u otras telas para simular un gran mantel.

Puesta la mesa, varones y mujeres sacaban una merienda que tendría que ser el mejor plato de cada casa. La comida era depositada en una olla gigante, donde se hacía una mezcla de la que se podía comer de todo un poco.

De esa manera, surge el ritual del aptapi, que quiere decir que la mesa está servida para que recoja comida el que quiera.

El escritor Carmelo Corzón indica que el plato carnavalero más tradicional, a nivel nacional, es el puchero, que no sólo mezcla carnes, verduras y frutas sino sabores que podrían significar la diversidad de razas y culturas que están unidas en Bolivia.

Corzón explica que en el país hay diversidad de comidas porque cada región tiene determinados productos.

Sin embargo, define como ingredientes comunes a las carnes de chancho, vaca, cordero, pollo, pescado y conejo, las que casi siempre estarían acompañadas por ensaladas, zarzas, papas, tuntas, cayas, ocas, duraznos, manzanas, uvas, lujmas y peras.

El literato indica que todas las comidas son acompañadas por refrescos de frutas de la región para los niños. Mientras que los adultos, en los departamentos de Santa Cruz, Beni y Pando, toman el tradicional guarapo.

En Cochabamba, Tarija y Sucre la bebida típica es la chicha con o sin alcohol. Mientras que en La Paz, Oruro y Potosí los coctelitos con singani están entre los preferidos. Los sándwiches de chola (lonjas de cerdo con ensalada de lechuga o escabeche), los choripanes y los anticuchos, pacumutos y latas de cerveza son también populares en las entradas.

http://www.bolivia.com/noticias/AutoNoticias/DetalleNoticia11981.asp

 

Feria Gastronómica Tambo Bolivia

29 Ene

Clasificacion de los Ajies

28 Ene

Clasificación de los chiles, ajíes y pimientos

CHILE DE ARBOL

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Este chile pequeño de subido color rojo pertenece a la familia de la pimienta de cayena.
Es tan esbelto como la habichuela verde (ejote) y sumamente bravo. Se usa para platillos que requieren un agudo sabor picoso.

AJI AMARILLO

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Este chile mide entre 3 y 4 pulgadas (8cm y 10 cm) de largo y sólo 1/2 a 3/4 pulgada (1 cm a 2 cm) de ancho. Es el picante pedrilecto del Perú, donde se usa para condimentar todo tipo de platillos.
El ardiente y afrutado ají amarillo se vende en tres presentaciones básicas: seco, en polvo o en pasta. Los tres se pueden usar por igual. Si no lo consigue, puede sustituírlo por pimienta de cayena o pimentón (paprika) picante mezclado con una pizca de cúrcuma (azafrán de las Indias) para dar color al plato.

CHILE CASCABEL

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La razón para el curioso nombre de este pequeño chile color marrón rojizo con forma de cereza se vuelve evidente cuando se sacude: está lleno de semillas sueltas que suenan cuando se le agita.
Su picante viene templado por un leve sabor dulce con cierto toque de madera fresca y se usa principalmente para preparar salsas.

CHILE PIQUIN

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Con este nombre se identifican muchos chiles de pequeño tamaño, redondos, ovalados, ligeramente cónicos y, sobre todo, muy picantes. su color es verde y se vuelve rojo vivo al madurar.
El chile piquín fresco se usa para preparar salsas o para comerlo como acompañante, pero en su versión seca es utilizado molido y espolvoreado sobre frutas y verduras. Es la base de muchos aderezos, entre ellos la salsa tabasco.
Es un chile espontáneo perenne y que aparece en diferentes terrenos. Los cambios de clima, el tipo de terreno en el que crece y la humedad, generan pequeñas diferencias entre ellos.
Su nombre proviene del Náhuatl y significa pulga, por lo que se le conoce tambén como chile pulga,enano, ó guindilla. Este diminuto chile rojo confirma la regla de que entre más pequeño un chile, más pica. Se puede sustituír por pimienta de cayena molida.

JALAPEÑO Y CHIPOTLE

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Chile fresco, de color verde fuerte. Su forma es cónica alargada, a veces termina en puntiagudo o chato y es carnoso con piel brillante. Mide en promedio unos 6 cm de largo y 2.5 cm de ancho. Se considera un chile picante o muy picante.
Como chile verde es muy utilizado, ya sea crudo o cocido, en diferentes salsas verdes, salsas de jitomate o salsas de mesa.
Se llama jalapeño porque antiguamente se cultivaba en Jalapa (Veracruz, Mx.), desde donde se comercializaba a otras partes. También se le conoce como cuaresmeño, porque se solía utilizar sólo durante la cuaresma, relleno de queso o atún. Cuando llega a su estado de maduración toma un color rojo intenso y se utiliza indistintamente como el verde.
Cuando se seca se le conoce como chipotle, de color café oscuro, textura arrugada y muy picante. Su nombre proviene del Náhuatl y significa chile ahumado. Se venden secos en los mercados populares para hacerlos en escabeche o adobados; sin embargo, la gran mayoría de los chiles en escabeche o adobados se consumen de lata, y sólo muy pocas personas los siguen preparando en casa.
Puede ver la receta de:

AJI MORRON

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Este ají no es picante en comparación de los otros ajís, y su uso culinario es en la preparación de platillos con pasta, carnes, mariscos, y es muy utilizado en la cocina Japonesa y China.
También es muy utilizado para rellenar, tanto de vegetales como los granos de elote, y de carnes .

AJI DULCE Y ROCOTILLO

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Este pimiento anaranjado, amarillo o color verde pálido parece una pequeñisima calabaza amarilla. No es más grande que la yema de un pulgar.
El ají dulce se parece al habanero en su intensa fragancia y aroma, pero a diferencia de éste, no pica para nada. Es un ingrediente muy importante en la cocina del Caribe de habla hispana. Si no lo encuentra, sustituya cada 6 ajíes dulces por 2 cucharadas de pimiento (ají, pimiento morrón) rojo picado. También puede sustituír su pariente cercano, el ají cachucha de Cuba, en cantidades iguales.

Otros sustitutos similares a los ajíes dulces son los chiles rocotillos o rocotillo peppers.

CHILE MALAGUETA

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El chile Malagueta es imprescindible en la cocina Brasileña. Este pequeñín acanalado rojo o verde por lo común se vende seco, pero aveces también se prepara en escabeche.
Se usa para animar el sabor de las salsas de mesa.

CHILE HONTAKA

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Este chile rojo pequeño, delgado y arrugado es originario del Japón.
La cocina Peruana saca mucho provecho de su intenso picante. Si no lo encuentra, sustitúyalo por pimienta roja molida.

CHILE MULATO

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Este pariente del chile ancho, también se obtiene secando el poblano.
Mide entre 3 y 4 pulgadas (8 cm y 10 cm) de largo y tiene la forma de un triángulo alargado. su piel es muy arrugada y lustrosa, color marrón oscuro o negra. El sabor es terroso, rico y ahumado, con toques de tabaco y chocolate. No pica mucho, sobre todo si se le saca la semilla. Constituye un ingrediente clave del clásico MOLE POBLANO MEXICANO.(mole rojo)

CHILE ROJO DE NUEVO MEXICO

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Estos chiles también se conocen como chiles de ristra, ya que muchas veces se atan unos con otros. Alargados, de piel lustrosa y lisa y no muy picantes, por lo común se muelen para preparar el chile en polvo de Nuevo México. También se venden enteros para salsas. En ciertas partes de Texas se conocen como chiles colorados.

ANAHIEM

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Este esbelto chile mide entre 6 y 8 pulgadas (15 cm a 20cm) de largo y entre 1 y 1 1/2 pulgada (3 cm a 4 cm) de ancho. Es entre leve y medianamente picante, con un sabor a hierba parecido al del pimiento.
Por su tamaño, el chile de Anahiem se presta muy bien para rellenos. A veces se usa para preparar chiles verdes no muy picantes enlatados. Cuando se madura, este chile se conoce como chile rojo de California.

AJI MIRASOL

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Este chile se parece al ají amarillo, pero es de mayor tamaño, más oscuro y sólo medianamente picante. Su sabor afrutado es muy apreciado en México como ingrediente para el mole amarillo, mientras que en el Caribe de habla hispana, se usa en diversas salsas.

CHILE SERRANO

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Es un chile verde, pequeño no más grande que el dedo meñique, mide de 3 a 5 cm de largo y 1 cm de diámetro, es cilíndrico y muy picante. También se le conoce como chile verde, ya que se consume exclusivamente fresco en salsas y encurtidos. Toma su nombre del lugar donde es cultivado, que son las sierras de los estados de Puebla, Hidalgo y México.
Se puede comer crudo, cocido, asado o frito. cuando está crudo generalmente se muele y se mezcla con otros ingredientes para hacer diferentes salsas, entre ellas la llamada salsa mexicana o el guacamole. Cuando es cocido se utiliza para salsas como la ranchera o salsa verdecocica.

CHILE JAMAIQUINO

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El chile Jamaiquino, conocido como Scotch bonnet con frecuencia se confunde con elhabanero. Si bien se le parece, el jamaiquino por lo común es amarillo. También su forma es un poco diferente. como lo indica su nombre (bonnet es una especie de gorra de mujer), tiene más bien forma de gorra que de nuez.

CHILE GUAJILLO

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Es un chile seco, de color café rojizo, piel lisa y gruesa y con forma triangular alargada. Suele medír unos 10 cm de largo y 3 cm de ancho. Esta especie se utiliza en la preparación de los platos al ajillo que requieren toque rojo y picante de este fruto, así como en todo tipo de guisos con puerco, pollo, res, o cualquier otra carne, o como parte de moles, adobos, salsas picantes, etc.
La mayoría de las veces se usa mezclado con otros chiles, porque solo no produce una buena salsa. Se aconseja ponerlo en remojo antes de ser usado y colado sobre las salsas, pues la mayoría de las veces la licuadora no logra molerlo del todo.
Existen tres variantes de este tipo de chile; el guajillo ancho, que no es picante, el guajillo chico, que es de picor moderado, y el guajillo puya, que es muy picante.

CHILE ANCHO (poblano-pasilla)

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Chile seco de color rojo oscuro, de sabor poco picante, que procede del chile fresco conocido como poblano. Es de forma triangular, con textura rugosa, brillante y flexible al tacto. Cuando se pone en remojo, adopta un color ladrillo muy llamativo, por lo que generalmente es utilizado como colorante en muchos guisos.
Otro nombre que adopta el chile ancho es el de chile para guisar, ya que es muy utilizado en salsas para guisos de cualquier tipo de carne. Se puede usar cocido o crudo, tostado y sin semillas y con él se hacen todo tipo de moles, adobos y diferentes clases de salsas picantes.

CHILE HABANERO

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De color verde claro y con tonalidades amarillas y anaranjadas brillantes cuando madura; el chile abanero es posiblemente el más picante de todos. Su textura es suave y su tamaño aproximado es de 4 cm de largo y 3 cm de ancho.
Su zona de cultivo está cituada en Campeche, Quintana Roo y Yucatán (México). Toma el nombre de su procedencia, porque se cree que fue introducido a la Península de Yucatán vía Cuba.
No se usa seco. Se come fresco, crudo, asado, o cocido. Se pica crudo para hacer ciertos tipos de salsas y se muele para salsas muy picantes.

http://www.cocinadehogar.com/chiles-ajies-y-pimientos.html

Historia del Confite de Sucre

27 Ene

Cartilla recupera Carnaval de los siglos XVII a XX

El Carnaval, manifestación colectiva de alegría y diversión, se viene festejando desde tiempos remotos en todas las ciudades, provincias y comunidades del territorio boliviano, cobrando en cada una de ellas modalidades diferentes dentro de un marco típico de humor, picardía y esparcimiento.

El docente de la carrera de Historia de la Universidad San Francisco Xavier, Guillermo Calvo, en una cartilla carnavalera, pretende brindar algunos apuntes históricos sobre el carnaval en Sucre entre los siglo XVII y XX. Posteriormente, este documento servirá de base para escribir una memoria.

En el documento se cita a los Confiteros en la ciudad de La Plata, que elaboraron los confites en Sucre desde la segunda década del siglo XVII.

En el documento se hace referencia que ya en 1627 existían acuerdos económicos entre mercaderes y artesanos para la fabricación y venta del confite.

Es así que en 1642, don Bartolomé Francisco de Mendoza alquiló un ambiente para dedicarlo a la venta de confites, géneros y otros enseres básicos en la esquina de Santo Domingo (hoy calles Daniel Calvo y Simón Bolívar). Para su fabricación el documento señala que se necesitaba: una paila de cobre, una roldana, azúcar, leña y cargas de carbón, y para la exhibición de los confites era necesario un aparador.

La cartilla también cita el festejo del Señor de los desamparados y la fiesta de compadres.

Este santo está en el beaterio de Santa Rita y desde las últimas décadas del siglo XIX se constituyó en el centro de culto para iniciar la tradicional fiesta de compadres.

Para esta fiesta se celebraba una procesión en el día de los Compadres. Los devotos salían del Beaterio de Santa Rita y recorrían las principales calles de la zona.

En el documento se hace referencia un poemario carnavalero del siglo XIX, con su contenido histórico, político y picaresco, del cual existe transcrito.

Sucre/CORREO DEL SUR

Alasitas en honor al Ekeko

24 Ene

La Fiesta de las Alasitas se festeja principalmente en la ciudad de La Paz, constituye la más importante muestra artesanal de la ciudad, son dos semanas y media de miniaturas, juegos de azar, comidas y tradición. se realiza el 24 de enero, al inicio del solsticio de verano y se prolonga oficialmente hasta el 4 de febrero, aunque generalmente permanece hasta fines de ese mes.

Sebastián Segurola, gobernador e intendente de La Paz dispuso el año 1781 que se realice este festejo en homenaje a quien salvó a la ciudad del asedio indígena, y así fue ordenada la fiesta del mercado de miniatura, costumbre que los indígenas traían desde de los antiguos collas. En el Cerro Santa Bárbara conocido antes como el Cerro del Calvario es donde ahora se realiza feria de Alasitas, allí los brujos aymaras, detentaban el negocio de la venta de medicinas, hechizos, sahumerios y se mezclaban cultos religiosos y superstición, allí se simulaba la compra de terrenos donde los nuevos propietarios construían sus casitas con piedritas, se celebraban matrimonios, se adquirían diferentes artículos y esta práctica era motivo de la Ch’alla con cerveza y licores, celebrando el acontecimiento y pidiendo la protección de la Pachamama.

Alasitas, feria de miniaturas

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La Alasita, voz aymara que significa comprame, no es exclusiva de Santa Bárbara, durante muchos años la zona de la plaza de San Pedro la albergó,y todo el barrio se convertía en feria de Alasitas. La plaza de Churubamba y la avenida Montes también la cobijaron, hasta que, por el crecimiento de la ciudad y de su parque automotor se decidió reponerla a la zona Santa Bárbara. El campo utilizado para este propósito se extiende en todo lo que era el zoológico de La Paz, sigue por las calles que lo circundan, la avenida del Ejército, la calle Roosevelt y toma por algunos días la plaza Alfredo Domínguez, en el atrio del Teatro al Aire Libre y el Parque del Scout. La feria de Alasitas se celebra en honor al Ekeko, un ídolo familiar aymara que simboliza la fecundidad, la alegría, la abundancia y la prosperidad. Se trata de un personaje rechoncho y sonriente que se va cargado de una variedad de productos en miniatura, de primera necesidad y también otros, que simbolizan lo que cada persona ansía obtener como casas, vehículos, dinero, etc. El motivo original religioso, fue transformándose en una devoción profundamente arraigada hacia el antiguo Dios de la Abundancia, el Ekeko. Por un momento, las personas dejan de lado sus actividades y preocupaciones cotidianas y salen a las calles para comprar las representaciones de sus sueños y luego ofrendan sus nuevas pertenencias a este dios de la abundancia y a los santos. Durante esta celebración el tiempo parece detenerse, aunque paradójicamente la ciudad está más conmocionada que de costumbre. Es natural, el dios de la abundancia está llegando como cada año y trae una carga de fortuna para los que creen en él. La fe es tal y las necesidades tantas, que el campo ferial ya no es el único lugar de reunión para quienes salen de sus casas y oficinas llevando aquellas miniaturas que representan sus máximas aspiraciones materiales.

Alasitas tradición extendida al mundo

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Alasitas y el Ekeko

“Alasitas” de la palabra en aymara Alasiña que significa Comprar para sí. Es la celebración al Ekeko, el dios de la abundancia a quien se le obsequia miniaturas, para convertir los sueños en realidad, por ejemplo: los billetes para que no falte dinero, la maleta para ir de viaje, un coche para tener uno, las canastas llenas de conservas para que no falte alimentos durante todo el año, un saco de granos de cereales para la buena cosecha, una pequeña tienda para que prospere el negocio que se tiene, una negrita o un negrito de yeso para tener una pareja. Según la tradición todas las personas acuden, justo al medio día del 24 de Enero, a la compra de las miniaturas que deben ser cha’lladas por el Yatiri con incienso, alcohol, vino y posteriormente bendecidos en una iglesia católica, pues así éstos se harán realidad durante el presente año. La costumbre también dice que el Ekeko tiene que ser atendido todos los martes y viernes poniendo en su boca un cigarrillo encendido y nada le faltará a la familia. Se dice que para tener un mayor efecto, es necesario que el Ekeko sea un regalo de amigos o familiares que desean la prosperidad. Esta manifestación, convertida en la “Feria de Alasitas” tuvo su inicio en la actual Plaza Murillo, luego se extendió al Paseo del Prado que se conocía como la Alameda. Posteriormente a la Plaza de San Pedro, la Av. Montes, la antigua Aduana, la Av. Tejada Sorzano y ahora, tiene su asiento en el ex parque zoológico o Parque Urbano Central. Los residentes de Bolivia en el mundo, han difundido esta tradición en distintas regiones, sobre todo, en el Norte Argentino y en el Sur del Perú, y no es extraño ver en varios países de Europa, Norte y Centro América, manifestaciones de esta tradición milenaria, expresión de fe para conseguir prosperidad y bien estar de las familias que provienen de la región de los Andes Tropicales.

El origen de las Alasitas se sostiene en mitos y leyendas

Las investigaciones del sociólogo especialista en patrimonio cultural, David Mendoza, muestran que la celebración de las Alasitas y su relación con el Ekeko no han dejado evidencias escritas acerca de su origen. Sus antecedentes más conocidos están sostenidos en mitos y leyendas. Esta festividad de la miniatura se celebra en la ciudad de La Paz al mediodía de cada 24 de enero, y en diferentes fechas en el resto del país. Los autores más conocidos que escribieron sobre esta festividad fueron Antonio Paredes Candia, Rigoberto Paredes, Antonio Díaz Villamil, Carlos Ponce Sanjinés, Ernesto Cavour y Arthur Posnasky, cuyas obras están envueltas en leyendas y mitos sobre la feria y el personaje en miniatura. Mendoza elaboró un expediente sobre esta festividad, pero no detectó una evidencia histórica en los archivos del país sobre la tradición, aunque sí memorias orales que atestiguan la celebración. Una de las causas por las que no existiría documentación, según el investiador, habría sido «la colonización española que no permitió desarrollar ciertos sistemas de creencias; entonces la historia ha sido proscrita, atacada, por eso no se tiene bien definido (la fecha, la localidad de las Alasitas) qué es el Ekeko, porque hay muchas interpretaciones». alasitas 3

Alasitas: La bendición de los Yatiris.

Para comenzar, el nombre de Alasitas tiene diferentes significados, en aymara el más conocido es el reflexivo «cómprame». «Trata de la compra de las illas, ispallas (amuletos, imágenes), miniaturas con el atributo de volverse reales, en medio de un ritual celebrado por el yatiri (adivinador) a las 12.00. Antiguamente, indígenas de comunidades venían a la feria a comprar illas, ispallas, animales y semillas, y duraba un día hasta dos, pero hoy dura como 15 días». Las versiones sobre el origen geográfico de la festividad son diversas, pero coinciden en que sucede en la región andina de Bolivia. Unos autores dicen que es en Tiawuanaku (antes Kollasuyo), en los pueblos kallawayas (enclave quechua) y otros en Chuquiago Marka (ciudad de La Paz), todos en el departamento de La Paz. Sobre Chuquiago Marka, una versión dice que estaba formada por comunidades y ayllus, y la Alasitas habría nacido en la actual zona de Santa Bárbara, antes ayllu Uturuncu. Posteriormente la exposición recorrió por la plaza Murillo, la plaza San Francisco, el paseo El Prado, la Terminal de Buses y la avenida Tejada Sorzano, hasta asentarse en el ex Parque de los Monos o campo ferial. Tampoco existe claridad respecto de la fecha de celebración. «La alasitas se fue ubicando en una época, unos dicen en octubre, otros el 21 de diciembre (solsticio de verano), al final se quedó en 24 de enero, relacionado con la fiesta de Nuestra Señora de La Paz y después del cerco del caudillo Tupac Katari, en 1781». Esta afirmación fue abstraída de una obra de Antonio Díaz Villamil, pero Mendoza observa que no existen pruebas para afirmar que, evidentemente, en 1781 se haya instaurado oficialmente la Alasitas. «Gran parte de los historiadores -afirma Mendoza- eran hijos de hacendados quienes les contaban lo que hacían los campesinos. Por ejemplo, Antonio Paredes, Rigoberto Paredes son hacendados y seguro recogieron de algunos cuentos de los indígenas (sobre la Alasitas y el Ekeko) y le dieron una narrativa literaria. Por tanto, son cuentos de tatarabuelos a abuelos, lo más particular y sospechoso es que esta fiesta no existe en el campo. En fin, la leyenda no surge de la nada seguro tiene algún sustento».

Tres versiones sobre el origen de las Alasitas

El investigador Galo Illatarco elaboró el estudio Alasitas: Festividad ritual del Eqeqo y las Illas. Una tradición andina viva, en la que analiza tres versiones y coincidencias sobre esta tradición. La primera versión que comparte Illatarco dice que la Alasitas deriva del verbo aymara Alathaña (comprar), es una festividad sagrada de culto a la deidad andina de la reproducción y la fertilidad animal, vegetal y humana, de la buena fortuna, del amor y propiciador de las uniones sexuales (Ekeko), es además una festividad prehispánica celebrada en el Qhapaj Raymi cada solsticio de verano (21 de diciembre), caracterizada por la presencia e intercambio de dijes y miniaturas como símbolos de la tradición andina. La segunda explicación dice que Alasitas proviene del verbo aymara Chhalaqa o Chhalaqasiña (intercámbiame). En el pasado habría sido un ritual sagrado (en el Qhapaj Raymi) dedicado al dios Sol con la presencia del Eqaqo Illa a través del intercambio de miniaturas illas, llallawas e ispallas que representan la fuerza reproductiva de los objetos, alimentos, animales y personas o símbolos con poderes reproductores y propiciatorios de producción y fertilidad. Una tercera versión señala que Alasitas derivaría de la festividad incaica llamada Sitwa o Alaui Situa y sería una fiesta ritual del Eqeqo, de las takas y de las illas vinculadas a la fertilidad y a la salud, supuestamente realizada desde el 21 de septiembre hasta el 21 de diciembre. En conclusión Illatarco considera que actualmente la Alasitas es «una festividad paceña de carácter cíclico y se caracteriza por la tradición de adquirir, intercambiar y/o comprar illas de muchos tipos y formas vinculadas a la producción agrícola y ganadera, a la fertilidad vegetal, animal y humana, y en general, al bienestar material, físico y espiritual». Tanto Illatarco como Mendoza coinciden en que no se conoce información fehaciente de esta fiesta en el momento de la fundación de La Paz.

La leyenda del Ekeko

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El Ekeko y leyendas

Las versiones existentes sobre el origen del Ekeko son variadas, sin embargo, la tradición menciona que nació a raíz de las sublevaciones indígenas de 1781 y el cerco de Tupac Katari a La Paz. El año de la revolución que enfrentó a blancos e indios, dio fuerza a la tradición indígena del 24 de enero, fecha elegida por el gobernador Sebastián Segurola para rendir homenaje a la Virgen deNuestra Señora de la Paz en agradecimiento a la liberación de la ciudad de La Paz. El rebelde Julián Apaza y su esposa Bartolina Sisa emprendieron un crudo encuentro con españoles y criollos dirigidos por Don Sebastián de Segurola. El 14 de marzo de 1781, La Paz se vio rodeada por miles de indígenas que habían guardado el rencor de muerte hacia blancos. Mientras se presenciaba esta gran pugna, acontecía otra escena en Laja, donde Paulita Tintaya, una humilde muchacha perteneciente al repartimiento del español Don Francisco de Rojas, se encargada a servir a Doña Josefa Ursula de Rojas Foronda, esposa del Brigadier Don Sebastián de Segurola, quien fue Gobernador y Comandante de armas de esta ciudad. Sin embargo, para Paulita, fue dolorosa la despedida del lugar donde dejaba a su amado el galán Isidro Choquehuanca que con dolor entregó a paulita, un pequeño amuleto de yeso que él mismo lo había fabricado como muestra de su cariño. Según la tradición era el amuleto que guardaba la felicidad. Isidro tomó la imagen del encomendero Rojas y la copió en la estatuilla que tenía forma de hombre, pequeña, de rostro enrojecido y grueso de cuerpo, pues dependía de Rojas el destino de los dos amantes. Además de la apariencia puesta por Choquehuanca, le puso pequeñas bolsitas con alimentos y otros bienes que formaban parte de la felicidad que soñaba el joven Isidro. Pasó mucho tiempo de esperanzas para el reencuentro del gran amor, mientras la ciudad se encontraba aislada. Cerca de siete meses toda la ciudad sufrió la escasez de alimentos, las despensas donde se guardaban los víveres se encontraban vacías. Solo por algo inexplicable había un poco de alimento en el rincón de una casa y que una vez consumidos eran renovados por arte de magia. Esas provisiones las poseía Paulita, una bolsa de maíz tostado, kispiña (galleta de harina de quinua) y un trozo de charque(carne seca) de llama, que casualmente puso junto al Ekeko que Isidro le había dado. La situación empeoraba cada día más, Isidro decidió protegerla y salvarla, por eso vino a su encuentro y trajo consigo algunos alimentos como tostado, kispiña y charque. Desde es día, nunca más faltaron esas provisiones que misteriosamente estaban colocadas junto al Ekeko. Ya en el quinto mes de asedio, la esposa del Brigadier Segurola, se encontraba en una situación de muy grave de desnutrición, su esposo no podía atenderla pues su preocupación mas importante era vigilar, organizar y dirigir la defensa de la ciudad encomendada a él. Pero Paulita encargada de su protección y al sentir lástima por ella, le dio una parte de sus alimentos. Desde entonces fueron el Brigadier, su esposa y Paulita quienes podían alimentarse un poco. Al sexto mes cuando las esperanzas se agonizaban, llegó la noticia de la aproximación de un ejército a la ciudad, dirigida por el Comandante General José Reseguín. Entonces la ciudad fue liberada y la paz había vuelto otra vez La liberación de la ciudad de La Paz también trajo la resurrección de una tradición que fue difundida de generación en generación: La feria de Alasitas en la que se permutaban piezas pequeñas que tenían valor cambiario. Así fue que el Brigadier Segurola devoto de Nuestra Señora de La Paz autorizo que el 24 de enero de 1783 se restaurase el mercado de miniaturas Alasitas; donde reapareció el Ekeko. El Ekeko El Ekeko es un muñeco de terracota que puede presentarse en varios tamaños, pero que generalmente tiene alrededor de 20 cm de altura. Representa a un hombre con las típicas vestiduras de la región andina, de su cuerpo cuelgan pequeñas bolsitas, que a modo de alforjas contienen cereales, tabaco y billetes enrollados. El poseedor del Ekeko puede agregar nuevas ofrendas en miniatura que se colgarán de la estatuilla o se ubicarán a su lado, representando aquello que se desea obtener.

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Ekeko en Alasitas

El Ekeko era considerado por los antiguos collas como el dios de la fortuna y la prosperidad, según las creencias este ídolo se encargaba de traer al hogar fortuna y alegría, además ahuyentaba las desgracias, debía ser el compañero inseparable de la familia. Pero también se cree que es vengativo, ya que si no se le presta atención castiga quitando todo lo que su dueño tiene o con enfermedades, una de las formas de rendirle culto, y para lograr los favores solicitados, hay que hacer «fumar» al Ekeko en el momento en que se pone el objeto, la figura presenta un hueco en la zona donde debería estar la boca, y es allí donde debe colocarse un cigarrillo encendido. Si el deseo o pedido es aceptado, del cigarrillo saldrá humo como si realmente el Ekeko fumara. En ese marco, todo lo que uno quiere poseer en el año se compra en Alasitas, además de objetos en miniatura: casas pequeñas, bolsas de arroz, de azúcar, fideos, pan, se pueden adquirir artesanías en mimbre, barro, madera, ropa de alpaca, vicuña, instrumentos musicales. Por el principio de la magia imaginativa, la gente del campo adquirirá con preferencia, figuras de animales, vacunos, ovinos, llamas y aves, camiones, camionetas, bicicletas; que representaban las necesidades de su entorno, en cambio, se prepara para los vecinos de las ciudades: casas, edificios, artículos de construcción, palas, ladrillos, celulares y dinero, para ello ya se imprimen bolivianos, dólares y euros. Entre los pobladores antiguos, la fiesta del Ekeko se realizaba en el solsticio de verano, reunían de sus cosechas los elementos más extraños, si alguien no los tenía debía recoger piedras con formas raras para cambiarlas por objetos, nadie podía negarse al intercambio. Al haberse reintroducido esta fiesta donde los indígenas practicaban el intercambio de objetos pequeños por monedas, se reestableció paulatinamente este culto, donde el Ekeko debe conseguirse ya sea regalado o robado, jamás comprado, ya que los sueños nunca se compran con dinero y cada viernes o cada martes hay que colocar un cigarrillo encendido en su boca, si este se mantiene encendido hasta el final, los sueños se harán realidad. Tal vez el origen de esta tradición en el Altiplano, en la región sur de los Andes, donde la comparten Perú y Bolivia, alrededor del Lago Titicaca, se remonte a aquellos comerciantes españoles que viajaban solitarios por todo el país, visitando los pueblitos y llevando consigo diversas mercancías para intercambiarlas por productos locales. Muchas de estas mercancías eran productos totalmente inútiles para los indínegas, chucherías, pero constituían símbolos procedentes de un mundo dominante. En cierta forma estos viajeros blancos representaban también sueños hechos realidad a través de productos que venían de lugares lejanos, así el viejo comerciante español se fue convirtiendo en un símbolo de buena suerte y felicidad. Durante la Colonia, los Ekekos se fabricaron en oro y plata, también en estaño y cobre, actualmente se hacen en yeso o arcilla, pero a pesar de lo humilde de estos últimos materiales, este ídolo ha extendido su influencia a otras regiones andinas y costeñas y continúa llevando felicidad a la gente que cree en él. Quien lo posea, se sentirá más confiado para conseguir lo que necesita y podrá creer que este amuleto le ha de proporcionar dinero, trabajo, alegría y especialmente mucha esperanza. En los tiempos difíciles que vivimos esta ayuda es generalmente muy buscada.

Fuentes: pitonisas.net pieb.com.bo turismoruralbolivia.com / Patricia Espejo Tapia

http://www.eabolivia.com/alasitas-y-ekeko.html

Alasitas: Origen, Dinámicas y Ritualidad

24 Ene

Feria y encuentro con el imaginario colectivo paceño
No sólo el hip hop, los graffiti o los festivales de teatro hablan sobre la cultura urbana de La Paz, la feria anual de Alasitas es otro elemento importante del moderno imaginario de los paceños. Un encuentro en el que se puede comprar cualquier objeto anhelado y posible de conseguir en la vida real, por lo que expresa la capacidad/aspiración productiva –y el deseo– de cada ciudadano.Para estudiar el fenómeno de la Alasita, que hasta ahora se expandido, según el diario La Razón, a 13 ciudades y cuatro países, el investigador Nelson Martínez Espinoza partió de un análisis de la cultura urbana paceña y de la producción de imaginarios sociales.Entonces, dice, la Alasita “es un evento sui generis de producción de imaginarios urbanos en la ciudad de La Paz”, un encuentro citadino que, salvo tal vez por el Carnaval, no se puede apreciar en otras ciudades de América Latina.Y es que al mediodía del 24 de enero de cada año, los habitantes de la ciudad de La Paz acuden a la feria (que luego se extiende hasta por tres semanas), instalada en distintos puntos de la urbe, para adquirir sus objetos de deseo en miniatura. Una casa, un carro, una computadora, un pasaje de avión, millones de dólares, todo en miniatura se pone al alcance de cualquier bolsillo.A pesar de ser un acto de masas, la satisfacción individual de participar surge de la identidad que vincula al ciudadano con su ciudad y su cultura.
Los emblemas principales de la Alasita son el antiguo dios de la abundancia (convertido ahora en Ekeko) y las illas (representaciones de objetos a escala), son los elementos indígenas de la festividad que se han conservado con sus respectivas mutaciones. Las illas, por ejemplo, representaban a los animales, la producción agrícola y otros elementos de la naturaleza, pero actualmente representan bienes materiales de consumo masivo.

Según Nelson Martínez, lo primero que llama la atención de la feria de Alasita es su carácter masivo y su capacidad de movilizar a casi toda la población, “una movilización cultural de identidad que se va expandiendo, (pues) tenemos registros (de que sucede) en Buenos Aires, el norte de Chile y Perú”.A pesar de que la identidad indígena aymara es la productora y reproductora de este fenómeno, se trata más bien de una miscelánea de visiones mestizas, católicas e indígenas que producen y reflejan un imaginario colectivo.

“Es el imaginario de los ciudadanos expresado en las miniaturas para amplificar sus posibilidades de futuro, de metas de producción, de capacidad productiva”, dice Martínez. Y esto significa que las personas acuden a buscar aquello de desean, pero a la vez aquello que tienen posibilidades de conseguir en la vida real.

Martínez explica que en la Alasita de La Paz se expresa “el imaginario que tiene que ver con capacidad productiva (individual), no es un imaginario que se da en función a la capacidad de acumular riqueza y bienes”.

A pesar de ser un encuentro masivo, las personas acuden a la Alasita en función de intereses personales y no de una receta colectiva. Lo que se compra o se desea no es para la comunidad, sino para sí mismo y para su entrono familiar.

“Eso define una acción específica en la feria de Alasita –dice Martínez–, uno va a buscar lo que puede lograr, lo que ansía, lo que uno espera y desea”. Por eso se trata de un ritual en el que las personas se marcan una meta a futuro.

Una vez que las personas adquieren sus objetos de deseo, suelen ir a bendecirlos con el sacerdote católico o con el yatiri (adivino aymara), o a ambos sin importar el orden. Martínez dice que esto también es importante porque cada quién construye su propia norma dentro del mismo ritual. El investigador conoció a un grupo de bolivianos en Canadá, por ejemplo, que obligaba a los demás a elevar una oración antes de empezar el ritual de la compra, etcétera. Esa costumbre puede continuar o desaparecer, sólo es una demostración de que pueden añadirse elementos nuevos constantemente, como parte de una construcción colectiva e imaginaria.

Alasita es, por tanto, “ese imaginario poderoso que ha subsistido por cientos de años y que hace que los paceños se encuentren con su identidad, pidiendo algunos objetos o sueños anhelados para fijarse como meta y, en función a eso, establecer su ritmo de vida”.

Martínez advierte que a pesar de que a lógica de vivir en ciudad distancia a un ciudadano de otro, esta práctica de cultura urbana paceña congrega a todos en un escenario (Alasita) para encontrarse en un acto ritual y de entretenimiento.

El comunicador e investigador de las culturas urbanas Nelson Martínez Espinoza puede ser contactado a través del correo pucarani@gmail.com.

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Alacita, Alasitas o Alasita o Alacitas

24 Ene

Huáscar I. Vega L.

Hay tantos nombres para una costumbre, de la cual no se sabe a ciencia cierta sus origenes e incluso la costumbre ha cambiado con el paso del tiempo, e incluso continúa cambiando. Es algo de nunca acabar, es como un ser con vida, es algo que crece y se transforma, sin dejar de ser lo que es, pero sin ser lo que era antes, ya me siento Cantinflas escribiendo. y por cierto, Cantinflas es otro de los personajes en miniatura que se venden en las Alasitas (con ese nombre se las conoce ahora).Para la actual mayoría, las Alasitas son una feria, donde decenas de artesanos ofrecen productos de primera y «última» necesidad, cuya característica principal es la miniaturización de los objetos ofrecidos. La gente tiene la costumbre de comprar los objetos que considera necesarios y, aquellos que desea obtener en la realidad, logrando de este modo una relación mágica con el objeto, de forma tal que gran parte de sus esfuerzos en el año son dirigidos a obtener el objeto real, mientras el miniaturizado descansa en un lugar escogido en la morada del creyente.Pero para comprender mejor esta costumbre principalmente paceña, es necesario procurar remontarnos a sus origenes, de este modo Fernando Diez de Medina indica:
«… la fabulosa corte mitológica de los Dioses y divinidades de la teogonía aymara, brilla por su atractiva figura, cautivantes hechos y manifiestas virtudes, el diminuto Dios de la fortuna, de la alegría y del amor: el Ekeko«Es decir, las Alasitas son una fiesta dedicada a el Ekeko, quien con su actual figura regordeta y repleta de cosas en miniatura (no siempre fue así), aparentemente tiene la potestad de llenarnos de abundancia y riqueza material, espiritual, emocional e incluso sexual. Es por eso que el escritor costumbrista Rigoberto Paredes manifiesta:
«… El Ekhako popularizado con el nombre alterado de Ekhekho, era el Dios de la fortuna y de la prosperidad entre los antiguos kollas«¿ Y cómo es que ahora es el Diosecillo de la fortuna y prosperidad tambien, pero de los criollos citadinos de La Paz y otras ciudades? ¿ A pesar de sus raices, de sus orígenes?. Pero ese traspaso cultural, si bien no se explica del todo, es posible comprenderlo en base a la aceptación y acepción de investigadores de la talla de Arturo Posnansky, quien en una de sus publicaciones menciona: «… la fiesta del Ekeko siempre fue indígena y no una costumbre introducida por el coloniaje…«Y para ello es menester ver la foto del prendedor que menciona Fernando Diez de Medina, por voz de Carlos Ponce Sangines:
«… Diez de Medina tuvo el indudable acierto de identificar al Ekeko en una figura moldeada en alto relieve en la placa circular de un prendedor inkaiko de plata. No queda por consiguiente otro recurso que aceptar la identificación sugerida y por ende exponer que el Ekeko barrigón tiene su antecedente inmediato en el periodo inka. Sin embargo habría que reconocer que se ha modificado parcialmente la represetnación, ya que el Ekeko actual, no está desnudo como su predecesor, carece de giba y del pronunciado apéndice fálico…«

¿ Qué, cómo?… ¿ dijeron fálico? Si señor, así mismo es. Para ello pueden observar algunas fotos de figuras gibosas y fálicas encontradas en diversas excavaciones (otras muestras: gibosas y fálicas ).


Muestras Gibosas y fálicas

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¿ Y que tiene que ver todo esto con la feria de Alasitas? Pues forma parte de sus orígenes e incluso de algunas prácticas no perdidas del todo, pero en proceso de desaparición. Por ejemplo actualmente las mozas que desean pareja, van a comprar gallos, si, estatuillas de gallo y, ellas se dan el lujo de escoger el gallo que más les guste y esté al alcance de su bolsillo. Eso si, es más conveniente si le regalan el gallo, de este modo la magia funciona mejor. También es costumbre comprar estatuillas de bebes (para tener niños), y los varones buscan el famoso warmimunachi (2 estatuillas juntas de diversa manera: abrazados, o lado a lado, o juntos en relación erótica), pues con este amuleto conquistan el amor de las mujeres. Recalco que en estas prácticas, la magia funciona mejor cuando le regalen el talisman a que cuando se lo compra.

Reforzando, Paredes explica: «… al Ekhako consideran los jóvenes como el Dios propicio a las uniones sexuales, y que favorece los matrimonios…«

A pesar de nuestra cibernética época, la creencia en este generoso Dios, permanece, con algunas variantes y distorsiones que se explican en este texto y en el que habla del Ekhako (ver texto referido).

Hay cosas tan interesantes del pasado, como la figurilla de la que habla Fernando diez de Medina. Un Ekeko de antes del 1800, con 51 cm de alto. y nada parecido al ancestral Ekhako, pero más parecido al actual, por lo menos se puede suponer que es un representante de la transcición que sufrio esta figurilla. Com referencia, Diez de Medina indica:
«… se supone con relativo acierto, que la simpática figura del Ekeko: rechoncho, barrigón, y mofletudo, risueño y pleno de bondad, estaba copiada de la muy conocida facha del popular gobernador Segurola, o bien, de la de su suegro el encomendero Don Francisco de Rojas; creemos que tal supocisión es relativa porque -como se puede apreciar en la figura que data de fines del siglo XVIII- el artista que lo elaboró, con notable habilidad y malicia, parece haberlo hecho con cierto parecido a las personas antes citadas, no sólo en la apariencia física sino también en partes de su indumentaria«


Apariencia e Indumentaria

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Apariencia física Indumentaria

presione para una versión de mayor tamañoReforzando Chali Ponce Sangines:
«… en consecuencia, se infiere que desde el inkario hasta la hora actual el Ekeko ha sufrido una transformación tanto en el material con que se elabora la efigie como en el aspecto de la misma. Ha adquirido catadura más bien criolla y ha perdido la giba precolombina para tornarse en enano y obeso«
Pero lo más significativo de este cambio son las palabras vertidas en 1969 por Carlos Ponce en el libro que sirve de base para este texto, «Tunupa y Ekako». Pues sin quererlo nos alerta:
«El área de expansión de el Ekeko es restringida, aunque curiosamente se halla en proceso de expansión. El centro emplazado en la ciudad de La Paz. Aunque parezca paradójico el indígena por lo general no lo posee en las comunidades altiplánicas…«

Dos aspectos nos mencionan, uno que el indígena no lo practica actualmente, y dos el de expansión. Para hoy, cuarenta años después, esta costumbre ya está arraigada en las principales ciudades del país origen (Bolivia) y en ciudades peruanas (Puno, Cuzco). Pero además hay muestras itinerantes (ferias periodicas) con sus respectivos creyentes en varias otras ciudades del Perú, Ecuador, Argentina, Chile y no tengo información de otros paises vecinos, pero imagino que si.

En este aspecto expansivo, ya estamos sintiendo los efectos del robo cultural y es menester cuidar el patrimonio intelectual en este aspecto, pues Bolivia ha demostrado ser pasible a este tipo de atropellos; por otra parte, si logramos de alguna forma «patentar»esta tradición, sería altamente recomendable exportarla no sólo a los paises vecinos, mas bien al mundo entero, pues se adapta fácilmente a los requerimientos del tercer milenio, de la aldea global y las condiciones del mercado, pues como su nombre lo indica ALASITA es igual a CÓMPRAME.

Retornando a estas tierras del pasado, volvemos a palabras de Carlos Ponce:
«.. se asegura que en años pasados la efigie siempre se la representaba desnuda… Sobresalen entre las prendas el ponchito que cubre el torso y la testa con sombrero y gorro..«


Efigie y sus prendas

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Efigie desnuda Prendas de la efigie

Este aspecto es comprensible, si se además se lee lo que Costas asegura:
«Una mujer sea burguesa, chola o indígena, que en la feria de Alasitas lo compra desnudo…. está obligada a vestirlo y escoger personalmente los objetos le interesa que él cargue«

Vamos por partes. Actualmente ya no se compran Ekekos desnudos, se los compra vestiditos y cargado de cositas diversas. Es la relación comercial actual, «cómpralo hecho», «llave en mano», ya nadie tiene el tiempo para vestirlo y cargarlo de miniaturas. Eso conlleva hacia una estandarización de los Ekekos, de las necesidades, de los gustos.

Pero antes, se los compraba desnudos, entonces es posible que los blancos de la época los ataviaran como a ellos les parecía, con el frac y levita que ellos deseaban conseguir, con las botas que querían, con el sombrero anhelado, etc, etc. Lo mismo ocurriría con las necesidades de un terrenito, o el ganado o las frutas o quien sabe, ¿ quién conoce las necesidades del prójimo?.

Entonces, es probable que poco a poco adquirió ese estandar mestizo de ciudad, un poco indio y un poco blanco, con necesidades mas blancas que indias.

Por supuesto que esa no es la única transformación, hay otras menos benignas todavía. Tal como lo expresa Carlos Ponce:
«… acción destructora de los pesquisidores y sus drásticos procedimientos represivos lograron en el lapso comprendido entre 1570 y 1660 eliminar a las deidades superiores de la religión inkaika y tolerar tan sólo prácticas mágicas que eran marginales, apoyados en la distinción teológica de que las últimas eran superticiones, o sea culto vicioso y no idolatría herética que abraza la adoración de las primeras… «

¿ Qué nos quiere decir Carlos con esa frase? No quiero ni imaginarme tanta teogonía andina destruida y olvidada. ¿ Acaso significa que la pervivencia de el Dios Ekeko se debe al derecho deidad menor, a su cualidad marginal y superticiosa? ¿ Dónde están los otros Dioses de estas tierras? ¿ Quién proteje a sus hijos ahora?

Obvio que para la mayoría católica este cuestionamiento no viene al caso. Pero de alguna manera todos creen en el Ekeko, van a las Alasitas y compran y se hacen «sahumear» y además pasan por la iglesia más cercana y hacen bendecir sus objetos y el cura de turno bendice sin ningún reparo, hasta muy contento de ver tantos feligreses y tanto contento desbordando por los ojos.

Esto es parte de las contradiciones o las simbiosis religiosas que vive nuestra amada Bolivia. No pongo en tela de juicio, sólo intento «mostrar la película».

Pero veamos cuanto duraban estas fiestas y cuanto duran actualmente. Según se sabe, en decenios anteriores se prolongaba por 3 dias, en 1969 por una semana y ahora por 2 o 3 semanas.

Y para conocer su fecha de inicio, Paredes indica que es el remanente de la fiesta sagrada del Ekeko en tiempos prehispánicos , solemnizada en solisticio de verano. Y A. Posnasky indica:
«…22 de diciembre, fecha en la que se realizaban rogativas a sus deidades para que les traiga buena suerte, ofreciendo miniaturas de cuanto anhelaban poseer o alcanzar«

Diez de Medina no se queda atrás: «… la fiesta con la que se agasajaba al diocesillo kolla, el 22 de diciembre -fecha que correspondía al solisticio de verano y al comienzo del año agrícola de los aymaras…«

Esas palabras nos ubican en fechas parecidas a las Navidades (regalos, alegrías, cosas del estilo) y, sin embargo hubo un cambio sustancial, más o menos sustanciado en voz de Chali Ponce:
«… Asimismo según Paredes durante el periodo colonial se realizaba el 20 de octubre, rememorando el aniversario de la ciudad de La Paz, y recién después de 1781 se trasladó al 24 de enero…«

En 1781, ¿ porqué? ya entenderemos aquello, pero lo que aún perdura martillando mis ideás es el ¿porqué cambió hacia el 24 de enero, porqué no al 30 o al 17 o a febrero?

Antes de ello, como un paréntesis, comprenderemos de donde proviene el nombre de esta costumbre. La denominación Alacita deriva del verbo aymara alathaña que significa comprar y, alacita equivaldría a cómprame.

Y en el transcurso de esta pequeña investigación del nombre, conseguí un dato curioso, fruto del cual elucubré algo que peca hasta de gracioso, pero explica de alguna manera el trastoque del nombre Alacita por Alasita (con letra ese en lugar de ce). Resulta que, según Palza, el marques Juan Contreras de Villarreal se asustó muchísimo cuando oyó que la gente de la ciudad hablaban de «el 24 vamos a Alacita» él entendió «vamos a la cita» y pensó que era un código para complotar y alzarse y producirse otra masacre parecida a la del 28 de septiembre de 1814… Quizá por eso cambiaron el nombre por Alasita con ese, pues es harto conocido la notable diferencia en pronunciación que tiene para los españoles la ese de la ce; de este modo es menos probable la generación de ese error en comprensión. No lo sé, pero se me vino a la mente.

Regresando a más datos y menos especulación, les informo que esa fiesta se celebraba en:
«… se ha realizado la feria son la plaza Alonso de mendoza en el barrio de Churubamba, la plaza de San Francisco, la plaza Murillo, la avenida 16 de julio (1914), la avenida camacho, la plaza Sucre en el barrio de San Pedro (1953) y hoy en día en la avenida Montes y aledaños…«

Actualmente se celebra en el ex parque zoologico, a la altura de la cancha Zapata, precisamente este año los artesanos se molestaron una vez más, pues el gobierno municipal, hasta ahora no les proporciona un espacio estable para el efecto. Pero además de ello, las Alasitas se han convertido en fiesta itinerante, pues casi en la puerta de todas las iglesias se reunen vendedores de miniaturas e, incluso la ciudad de El Alto tiene su propia fiesta, bastante grande y concurrida. Es realmente algo que se nota a la legüa (palabras de antaño) que es una costumbre con vida propia, dificil de matar, dificil de morir. El mismo tiempo nos muestra las cualidades de sobrevivencia de esta fiesta, de este Dios agradable y bonachón, que cada 24 de enero despierta en nosotros la esperanza de conseguir lo que nos falta y, seguir teniendo lo que necesitamos.

Es un momento de tanto regocijo, es un momento tan mágico, tan lleno de ojos adultos recuperando el brillo infantil. No tengo ni la menor idéa si así sería cuando se celebraba en febrero, pero si sabemos cuando se cambió y su aparente razón, pues Paredes indica:
«Don sebastian Segurola despues del asedio de 1871, luego de su triunfo, por ser devoto de la Virgen de La Paz instauró el cambio de fecha del 20 de octubre al 24 de enero«

Eso aconteció cuando los indios en un intento más por liberarse, sitiaron la ciudad de La Paz y, los citadinos casi mueren de hambre. Sin embargo lograron resistir y salvarse. Después de ello es que Segurola cambia la fecha, posiblemente un mago, un yatiri, un kallawaya le habló del 24 de enero. No se sabe. Pero esa fecha es muy sugestiva, y más que todo es sugestiva la costumbre de que es mucho mejor si se compra el 24 a las 12 del mediodía. y lo sugestivo y extraño es que a esa hora llueve todos los años, es posible que llueva poco o mucho, pero llueve y todos ya sabemos que el Ekeko, el Tunupa es también el Dios de la lluvia y el agua, de la fecundidad, ¡del bienestar para las cosechas!.

http://www.bolivian.com/alasita99/alacita.html

La Alasita nació en el pueblo de Ayata

24 Ene

A decir del autor de la nota

Por Milton Loayza Mejía

 

Muchos investigadores y autores afirman que la Alasita nació en la hoyada de la ciudad de La Paz, no sabemos las fuentes en las que se basan, pero lo concreto y real es que la Alasita tiene su origen en los valles de la provincia Muñecas, en el pueblo de Ayata, donde cada año en el mes de mayo, para la fiesta del Señor de la Cruz, los campesinos de distin-tas comunidades participan de esta festividad, la misma que comienza con una serenata de kantus. El pueblo, previo a esta festividad se prepara con mucha expectativa, para ofrecer todo tipo de productos, comidas, chicha, guarapo y una variedad de masas hechos de maíz y trigo.

Esta feria se realiza todo el día en el Calvario de la población, la gente viene de las comunidades que están alrededor del pueblo y de estancias muy lejanas, trayendo sus productos como maíz, papa, oca, poroto, charque, leche, haba, etc. Los originarios acostumbran comprar productos que ofrecen los vecinos de Ayata, especialmente masitas con figuras de caballos, asnos, llamas, tantahuahuas, escaleras, con la ilusión de hacer realidad una de estas representaciones. En el mes de noviembre para la fiesta de Todos Santos, es todo un acontecimiento, los que han adquirido esas masas con anticipación buscan un compadre o padrino y challan emotivamente. A veces hasta perder la cabeza con tanta bebida. Luego viajan al Perú para hacer realidad comprando lo que la casa necesita.

También se exponen una variedad de animales: conejos, gallinas, ovejas, cabras, mulas, burros, etc. Dentro de los productos agrícolas se ofrecen las siguientes verduras como cebollas, lechugas, nabos, repollos, zapallos, etc. Esta feria se la realiza desde tiempos inmemorables. La alasita en la población de Ayata tiene una característica, se intercambia productos con maíz, papa, oca, lacayote, coca, achiuete, sal, etc. Y muy poco se hace la compra monetizada. La mayoría hace el trueque de los productos con la esperanza de que estos no falten durante el año. Se compran cosas vivas pero siempre con la esperanza de que se multiplique esa fe.

En cuestión de platos se ofrece una variedad de comidas típicas del lugar, como ají de arvejas, ají de papaliza, chairo de kaya, lawa de maíz, etc. En cuanto a productos de cerámica se ofertan ollas de todo tamaño, tostaderas, chatos, chuas finas para hacer chicha. Esto generalmente se lo hace mediante el trueque, en épocas pasadas no existía la venta con billetes, esta costumbre hasta la fecha sigue existiendo.

Por tanto, se concluye que estas costumbres ancestrales que existen en la población de Ayata, fueron copiadas por los comerciantes y trasladadas a la ciudad de La Paz. Esta tradición en la población nunca tuvo como objetivo de buscar beneficio económico, sino al contrario, que la Pachamama provea lo necesario y que no falte los productos básicos, a diferencia de la ciudad donde se impuso el ekeko, que es representado como el dios de la abundancia y la fecundidad, entrando en una contradicción andina, donde el aymara y el quechua nunca hizo acumulación de riqueza sino simplemente busca tener lo necesario.

Los nuevos tiempos y la modernidad pudo imponerse ante esta tradición ancestral y que también se encargó de monetizar y convertirlo en un comercio esta tradición ayateña.

No se tiene datos de esta costumbre, tam-poco existen investigaciones, pero lo cierto es que en la provincia Muñecas, en el pueblo de Ayata, la Alasita se lo realiza desde tiem-pos ancestrales y con el tiempo tomó fuerza y se expandió hasta la ciudad de La Paz.

http://www.eldiario.net

Las Alacitas y El Ekeko

22 Ene


La Paz, conocida también como Chuqiyapu Marka, es poseedora de múltiples tradiciones y fiestas andinas heredadas de la colonia y la república. Una de esas tradiciones es la feria de la Alasita que desde antes de la colonia se celebraba en honor del diminuto ídolo llamado Ekeko.

Se inicia cada 24 de enero y permanece por dos semanas en el área ocupada anteriormente por el zoológico municipal. Su mayor característica es la exposición de miniaturas elaboradas por los artesanos especializados en hojalatería, yeso, confección de ropa, comida, pastas, madera y otros.
Al Ekeko se le atribuyen poderes mágicos capaces de atraer la buena fortuna y la riqueza material. De ahí que se lo represente con semblante de un mestizo, vestido a la usanza de los cargadores, y cargado de víveres, electromotores, autos, billetes; todo en miniatura.

El Ekeko y su feria tienen un remoto pasado. Ni la misma tradición oral de los pueblos andinos coincide en una versión definitiva. Existen sin embargo esculturas y cerámicas que sugieren la veneración del dios desde la propia Tiwanaku. De lo que debe estarse seguro es de que las sublevaciones indígenas de 1781 y el sitio de Tupac Katari a La Paz, sumaron devotos de la virgen de Nuestra Señora de La Paz y popularizaron la creencia en el dios de la abundancia (Ekeko-Iqiqu).
De allí en adelante la religión católica y las creencias andinas volvieron a juntarse para dar origen a otra fiesta de rasgos mestizos y su feria. De allí que la Alasita (palabra derivada de Alasita, comprame pues, variación a su vez del verbo Althaña, comprar) sea la expresión de la religiosidad católica del pueblo y su inclinación de recurrir a las deidades andinas para alcanzar los favores de la fortuna y la salud.

Años después de los alzamientos indígenas, las autoridades locales institucionalizaron la procesión de la virgen cada 24 de enero y la consiguiente feria de artesanías. Los anales refieren una fiesta fastuosa, al extremo de que los propios curas y familias opulentas solicitaron aminorar tal derroche y suprimir las danzas de los originarios, por cuestión de «decencia». Se mantuvo en cambio la romería de la virgen; y ni en la república se volvió a la magnificencia de los años iniciales.

Desde entonces se acostumbra comprar miniaturas a las 12 del mediodía. Una vez challados (con coca, alcohol, esencias andinas) por el yatiri (sabio aymara), pasan por la bendición del sacerdote católico y son llevados a casa. Esta tradición se mantuvo y creció gracias a la migración del campo.

Ya se anotó que el Ekeko viene cargado de todo. Su apariencia urbana lo hace parte del mundo mestizo, donde el saco al estilo europeo se complementa con el pantalón hasta el tobillo del antiguo pongo aymara, el lluchu y las abarcas.
Su nombre está en la lista de personajes extraños, así de extraños como el Tío de la mina y el Kari Kari. Pero su condición benefactora requiere atenciones especiales, caso contrario puede invertirse su papel.

A las artesanías en miniatura, se suman los periodiquitos. El primero fue la «Epoca», 24 de enero de 1846, que medía 160 x 167 mm. a dos columnas y cuatro páginas, con el lema de: Dios, Patria y Libertad; con noticias, avisos, comunicados, humor. Fue todo un éxito. Este periodiquillo se editaba en la imprenta Paceña hasta 1860. Llegó hasta el número 20. Después, se publicarón otros periodiquillos con diferentes características los más llamativos fueron: «El Cholo» (1850), «El Artesanito» (1860), » El Gualaichito» (1864) y la «Pulga» (1866).
La feria cambió muchas de sus peculiaridades iniciales, como la compra de artesanías con botones amarillos, llamados «tapa balazos». Hoy se lo hace con dinero corriente.

Fuente: http://www.cultura.gov.bo/empresas/cultura/Fiestas_Tradicionales/alasitas.asp

Alacitas. Feria de las Miniaturas

20 Ene

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Agencia de Noticias Fides

Los paceños viven con intensidad la Alasita,  que buscará este año revalorizar la figura del Ekeko, además de ofrecer una variedad de miniaturas que van desde los tradicionales billetitos, casas, vehículos, títulos profesionales, masitas, dulces hasta los enseres de la línea blanca consistente en refrigeradores, televisores LCD, computadoras, lavadores refrigerados entre otros productos.

De acuerdo con el municipio paceño, se espera que un total de 56 asociaciones y 4.000 expositores y artesanos participen de la feria de las miniaturas, que este año se presenta bajo el lema «Alasita, Ekeko punchawipa, sum jaqaña suyt’añani qatuqañani, chuquiyapu suma ñiqi marka» que traducido al castellano quiere decir «Fiesta del Ekeko, de esperanza y el bienestar. La Paz, ciudad maravillosa».

La feria de la Alasita, que significa «cómprame» en aimara, es una de las tradiciones más antiguas de la cultura andina que se celebra cada año, el 24 de enero, cuando los paceños bendicen al mediodía las miniaturas que representan sus aspiraciones materiales. Esta tradición se extendió en todo el país y es revalorizada por los bolivianos que viven en el exterior como en Argentina y Brasil.

INSÓLITO: UN CORCHO PARA ABLANDAR LOS GUISOS DE TERNERA O EL PULPO

18 Ene

La imagen actual no tiene texto alternativo. El nombre del archivo es: pexels-photo-928250.jpeg

 

 

 
Con esta insólita imagen me encontré no hace mucho, cuando destapé la olla en la cocina de uno de mis clientes para ver lo que se cocinaba.
 
 
 
 
Corchos del vino, recién extraídos de la botella, y con propiedades supuestamente reblandecientes, según me comentaba el equipo de cocina, para las carnes de guiso cocinadas en marmitas o para la elaboración del pulpo.
 
Puesto a indagar un poco por la red, observo que la idea está bastante generalizada, y aunque parece una recomendación usual tanto por usuarios como por profesionales de la cocina, nadie (o al menos yo no lo he encontrado), propone una explicación razonada del efecto ablandador o suavizante que puede tener un corcho adicionado sobre el caldo de cocción, más allá de algunas teorías que sugieren que su efecto se debe a la acidez del vino contenido, en cuyo caso me parece mucho más práctico añadir directamente un buen vaso de vino, que además aportará un excelente sabor al guiso.
 
El ablandamiento de la carne ha de producirse, por debilitamiento de la elastina y el colágeno presentes en el tejido conjuntivo, que se encuentra en mayor proporción en cortes o músculos sometidos a mayor actividad física (así, por norma general el lomo es más tierno que la pierna).
 
El corcho es un material formato por suberina (aproximadamente un 45%), polifenoles como la lignina y taninos (33%), celulosa (12%), ceras (5%) y otros compuestos minoritarios como agua, sales minerales (5%). A ninguna de estas sustancias se le atribuyen propiedades tiernizantes, por lo que a priori parece cuando menos lejano el razonamiento lógico aplicable a sus “supuestas propiedades”.
 
Me pasa por la cabeza que en este caso se debió pasar de la experiencia a la teoría, ya que imagino el invento como fruto del descuido de un cocinero que perdió el corcho del vino, para descubrir más tarde que había que rescatarlo de un guiso cuya carne estaba curiosamente tierna.
 
Existen técnicas y productos cuya efectividad está más que justificada a la hora de proporcionar ternura a los cortes más resistentes. Extractos de fruta como la papaya (papaína), piña (bromelina) o kiwi (actinidina), se comercializan como polvo deshidratado para adicionar a la carne, al igual que trozos de esta fruta presentes en el guiso o untados directamente, pueden conseguir el mismo efecto.
 
Se conoce el efecto reblandeciente y suavizante de distintos ácidos como el vinagre, el limón o el vino, con los que previamente se maceran los cárnicos.
 
Con el mazo también se consigue la rotura superficial de fibras, obteniendo en pocos minutos carnes más tiernas.
 

En definitiva, aunque lo del corcho no tiene justificación, y teniendo en cuenta lo barato que es probar, puede ser interesante realizar el experimento aunque sólo sea por acabar con la leyenda; al fin y al cabo nada es mentira hasta que se demuestra lo contrario, y precisamente yo, anduve un par de años de mi niñez con un corcho colgado del cuello para prevenir el dolor de muelas (y ciertamente no me fue mal).

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El achachairú desata una fiesta comercial en Porongo

17 Ene

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Existen 300 productores y una superficie de 700 hectáreas con árboles que este año registran una producción abundante. Este domingo se realizará la Fiesta del Achachairú en Terebinto

AMANTE DE LA NATURALEZA. Don Juan Ibañez disfruta ver sus árboles que tienen más de 15 años de vida. En época de temporada dice que todos los días consume los frutos y que nunca se ha empachado, porque el achachairú es parte de su vida.
ROBERTO NAVIA
Lo que faltan son manos. Manos para cosechar esos frutos anaranjados que cuelgan de los árboles de achachairú en el municipio de Porongo.La fiesta ya está desatada y no parará hasta que caiga la última fruta.  Por las calles de Porongo transitan vagonetas con canastas en sus parrillas y se meten a los campos donde la cosecha arranca antes de que salga el sol.Todos los datos son alentadores. Ángel Meneses, director de Desarrollo Productivo del municipio de Porongo, dice que existen 300 productores que tienen plantaciones en 700 hectáreas. Tan bien les va que se estima que la producción llegará a superar los tres millones de frutos o su equivalente a 3.400 canastas. Eso, en plata es más o menos Bs 784.00 que queda en el pueblo, puesto que los intermediarios doblan el precio en los mercados de Santa Cruz de Bs 20 a Bs 40 el cien de achachairú.Don Juan Ibáñez es uno de los productores tradicionales de Porongo y, cada vez que mira sus árboles, una sonrisa amplia se le dibuja en su rostro. La forma en la que él, como otros, cierra el negocio, es que vende toda su producción a una persona, quien se encargará de realizar la cosecha y de hacer llegar las frutas hasta Santa Cruz.Jovita Rivera es una de las que se dedica a comprar el producto cuando aún está en los árboles, contrata a dos cosechadores y por la madrugada llega a La Ramada para comercializar los achachairuses. “Cuando llego al mercado los comerciantes me quitan de las manos los frutos porque hay mucha demanda”, dice emocionada.http://www.eldeber.com.bo/el-achachairu-desata-una-fiesta-comercial-en-porongo-/140117233019

Diccionario Aimara – Quechua

16 Ene

Les sugiero tener a mano estos enlaces pues con ellos puede traducir palabras escritas en quechua o aimara, que suelen aparecer en mi blog.

http://www.katari.org/diccionario/diccionario.php

http://www.folkloredelnorte.com.ar/diccionario.htm

http://www.perou.org/dico/index.php?lg=es

http://www.profesorenlinea.cl/ChileFolclor/DiccioQuechuaAymara(f)-%20(g).htm

Comida Amazonica

15 Ene

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Publicado por Julio C Fernández 

Amazonas cuenta con una diversidad de platos autóctonos que dejarían extasiados al más exigente paladar. Cierto que no todos son de tan fácil obtención, ya que algunos han sido prohibidos por las autoridades, pues, se corre el riesgo de que algunas especies se extingan producto de la más cruel y desproporcionada explotación.

En tiempos lejanos no existía la prohibición y tanto el indígena como el «criollo» podían degustar de tan deliciosos manjares que ofrecía el suelo, la costumbre y el arte gastronómico amazonense.

Hoy, no se puede disfrutar ya del famoso «carapacho de tortuga», plato muy apetecido en temporada de Semana Santa, que consiste en un delicioso  y jugozo guiso de esta especie, la cual se cocina a leña en su propio carapacho, para luego acompañarlo con un buen casabe y jugo de túpiro o ceje.

En cuanto a la cacería se consiguen suculentos platos como el danto, la lapa que aun se sirven a pesar de las restricciones de las autoridades. Sin embargo, estos al igual que la tortuga se consumen con amplia libertad en caceríos, y comunidades indígenas del interior del Estado, por pertenecer a la tradición y cultura de estos pueblos.

Los platos de pescado son los más variados. Abundan en el Estado los ricos menús de morocoto, sardinata, payara, curbina, palometa y valentón (lau lau) los cuales se consiguen en distintas preparaciones, según el tipo de cocina.

Así encontramos las formas típicas que consisten en simples cuajaos, asados en hoja de topocho y frituras que siempre vienen acompañado de la deliciosa catara, el cabeza de gallo, la yucuta y el casabe pajoso.

El paují viene a ser el ave más apetecida y entre los jugos mas exquisitos se tiene el túpiro, el moriche, el copoazú, la manaca, el ceje y la piña.

Como aperitivo no se puede dejar comer un delicioso pijiguao.

Para la ensalada es un pecado obviar el túpiro, fruta redonda de color amarillo  naranjoso de intenso sabor, según dicen se asemeja a una combinación de piña con parchita y generosa en vitaminas que da al paladar un toque especial muy agradable, como tampoco hay que olvidar para acompañar a estos platos el popular cabeza de gallo o cresta de gallo, que está preparado de mañoco tomate, cebolla y aliños picaditos.

Al visitar Amazonas, pregunte dónde puede conseguir el tan apetecido cuajao, una especie de hervido de pescado que anteriormente ha sido asado y que se hierve con ají picante y sal.

El pescado asado es otro de los platos más solicitados, éste se prepara con sal y se rellena con orégano y cilantro, se envuelve en hojas de topocho y se coloca en el fogón.

Para los más exóticos y exigentes se les recomienda el Yaraque que consiste en una liga fermentada de mañoco y agua que se toma como bebida alcohólica o el guarapo de caña dejado tapado con hojas de plátano y vástago de caña durante varios días hasta la fermentación.

Lo que no debe faltar

La Catara: Salsa picante regional fabricada con jugo de yuca (yare), especies y bachaco culón (hormiga grande) el cual es recolectado, molido y luego mezclado con el jugo de la yuca, soya natural, sal, ajoporro, apio españa y cebollín que dan un excelente sabor y  del cual afirman nuestros indígenas y aquellos que la han probado, posee fuerte propiedades afrodisicas.

La Yucuta: liga de mañoco con agua fresca, la cual se toma como jugo y es muy refrescante.

El Mañoco: Yuca deshidratada molida un paso antes de la elaboración del casabe. Excelente fibra para acompañar las sopas así como también para preparar atoles y jugos de frutas. Preparado en un sebucán que son especies de exprimidores hechos con fibras vegetales con una extensión de dos a tres metros y que  poseen un agarradero en ambos extremos. La yuca luego de rallarla es puesta en el sebucán donde se exprime varias veces hasta obtener el mañoco.

El Casabe: Torta preparada de la harina de la yuca, luego de pelarla, rallarla, pasarla por una prensa (sebucán), tamizarla, cocinarla en una plancha o budare y colocarla a secar al sol para que adquiera la textura tostada.

La Yuca: ya sea sancochada o frita. Tubérculo suramericano que se encuentra en dos variedades: la dulce y la amarga. Su composición es de 35% de carbohidratos por lo que representa una importante fuente de calorías.

Nota: Lo dulce o lo amargo de la yuca depende de la cantidad de ácido cianhídrico, sustancia venenosa que pierde su toxicidad al ser cocinada.

(En las gráficas: foto ilustrativa de palometa asada, Pijiguao; Pescado asado; Indígena en la preparación del casabe) 

Publicado por Julio C Fernández 

Gastronomía Boliviana

13 Ene

Estampillas

La gastronomía de Bolivia es famosa por su variedad, se basa en productos típicos de las zonas como por ejemplo las frutas y verduras, carnes, trigo y maíz, entre otros, con los que se elaboran suculentos platos. Su cocina varía dependiendo de la zona geográfica de este país, es decir cada región tiene su sabor característico.
En la ciudad de La Paz no puedes dejar de comer un buen fricasé paceño, o dejar de acompañar un café caliente con una marraqueta (pan crujiente). Si tu recorrido continúa hacia el sur boliviano y visitas Oruro, no dejes de probar el rostro asado y el charquekán. Después de conocer la Casa de la Moneda en Potosí, degusta  unas salteñas. En Sucre, luego de un paseo por los Museos, las Iglesias y la Recoleta, almuerza unos deliciosos chorizos criollos. En Tarija, después de visitar los viñedos chapacos, el saice es imperdible. Santa Cruz te invita a saborear un buen majadito, el  sonso y el cuñape acompañado de un café caliente. Beni y Pando te dan la bienvenida con un delicioso masaco, tamales y locro. A tu retorno a Cochabamba disfruta de los deliciosos manjares que te ofrece La llajta (ciudad de Cochabamba). ¡Buen provecho!

 

El sabor de los valles Bolivianos

En los valles de Cochabamba, Chuquisaca y Tarija, se produce una gran variedad de frutas y vegetales, granos y legumbres. Cochabamba, un departamento muy peculiar, una población cuya característica es enriquecer la gastronomía boliviana, logrando que el aroma, el sabor, la sensación se unan, se conjuguen, provocando gratas sensaciones en el paladar. Cochabamba es la ciudad gastronómica por excelencia, donde el api con pastel, las salteñas, los chorizos, el relleno de papa, la chank’a de pollo, el picante de pollo, el pique macho, el chicharrón, el charque, las humintas, el silpancho, y todos los sabores de Bolivia entera están presentes; pues si algo no fue creado acá, es costumbre del cochabambino mejorarlo a tal punto, que uno olvida su procedencia y se convierte por siempre y para siempre en un plato cochala. Además, acompañar cada plato con llajua (especie de salsa preparada con locoto, tomate, quilquiña y un toque de sal), tiene la particularidad de enriquecer hasta el plato más insípido. Para el cochabambino la llajua es como la cereza del helado.

La gastronomía de Sucre ofrece tradición, variedad, sabor y aroma en sus platos, además de excelentes chocolates y dulces, con los que los paladares más golosos, quedarán más que satisfechos. Entre los platos típicos hay que destacar los chorizos chuquisaqueños y los chorizos criollos que se sirven antes del medio día y que suelen acompañarse con cerveza negra. Las empanadas son una parte importante de la tradicional gastronomía chuquisaqueña y se comen a media mañana. La fritanga es un plato preparado con carne de cerdo, ají colorado, cebolla y mote blanco. El mondongo es un plato que consiste en mote de maíz cocido, piel de chancho y ahogado. Acompaña a la carne de chancho. El karapecho está elaborado con charque seco, papa y mote. Coco de Pollo: pollo, chicha, condimentos. Y por fin, la sulka es una especialidad de carne de res, maíz, ensalada de lechuga, tomate y cebolla.

En el campo de la gastronomía, Tarija es famosa por sus platos típicos como el arvejado, saice y la chanka de pollo. El arvejado es un plato que consistente en una mezcla de arvejas con ají de la región y carne, acompañado con arroz. El plato tradicional de Tarija es el saice el mismo que se prepara con carne molida de res, papa harinosa, arvejas y se lo acompaña con arroz, fideo y chuño rebosado con queso y huevo, también se lo sirve con ensalada de tomate, lechuga y cebolla. La chanka de pollo consistente en una sopa picante, mezclada con pollo, acompañada con papas o chuño.

Las tentaciones culinarias de las tierras bajas

En el oriente boliviano se consume mucho el tujuré con leche, elaborado a base de maíz, lejía y leche, se consume caliente o frío. Sin embargo, el producto más importante es el maíz, del cual existen muchas variedades, como el kulli o maíz morado. En las tierras bajas o llanos, Pando, Beni y Santa Cruz, la yuca reemplaza a la patata y es más frecuente el uso de hortalizas. Se produce azúcar, plátanos, almendras, frutas tropicales, soja y carne de res. El plato principal de los llanos es el locro, una sopa de arroz con charque o pollo. En esta parte del país, extremadamente húmeda se preserva la repostería de una manera muy ingeniosa: Se deja en el horno al fuego lento hasta que se deshidrata y endurece. Para consumirla, se remoja en el café o en la bebida caliente con la cual se está acompañando.
Dentro de la comida del oriente hay que destacar la sopa tapada que es un plato típico beniano que básicamente consta de tres capas una de arroz y otra de un preparado de carne con huevo y plátano con unas aceitunas más o menos como un pastel de fideo. Asadito colorado es un plato típico de la provincia de Vallegrande; está hecho en base a carne de cerdo, preparado con condimentos, especialmente un colorante rojo por lo cual lleva el nombre, se cuece en la misma manteca que escurre de la carne. Se acompaña con papas cocidas, ají y pan si desea. Las kjaras a la brasa es un plato típico de la región de los valles, en una zona próxima de los departamentos de Santa Cruz y Chuquisaca, más propiamente en la provincia de Vallegrande del departamento de Santa Cruz. Contiene mote, papas, chuletas de cerdo, y el cuerrillo de cerdo que está cocido sobre las brazas vivas, es un plato delicioso que invita a disfrutar los sabores de la gastronomía del oriente boliviano.

Tomado del siguiente sitio, donde encontraran mucha información sobre Bolivia

http://www.visitbolivia.org/ogd/gastronomia/177

Maridaje del Vino

12 Ene

 Vino tinto con carne y el blanco con pescado ya no es un dogma

Maridajes, ¿cómo casar vino y comida?

Hasta hace poco era sencillo: «El vino tinto con carne y el blanco con pescado» Pero, ahora los somilleres nos dicen que hay que considerar la variedad de uva del vino y la forma en que se ha cocinado el plato

Puede que a muchas personas, tener que escoger el vino para una comida, no les seduzca y no es de extrañar. Si a esto además, le añadimos que cada vez hay más bodegas y más marcas en el mercado, escoger el vino adecuado puede resultar una tarea complicada.

Sin embargo, que sea complicado o no, depende mucho de nosotros. En cuestión de maridajes no hay verdades absolutas. Esto no es una ciencia. Por tanto, no le preocupe demasiado, si su elección es la más acertada o no. Porque casi todo el mundo tiene sus propias ideas sobre qué tipo de vino es el más adecuado a cada comida, -incluidos sus comensales-. Es una cuestión de gusto, de paladar, de educación, Lo cual siempre puede dar lugar al desacuerdo. Lo dice el refrán: sobre gustos no hay nada escrito.

En este artículo, no hablamos de marcas, porque, entre otras razones, la lista sería interminable. Nos hemos centrado en los criterios que actualmente se están utilizando para revisar la vieja formula de «carne con tinto y blanco con pescado».

A la hora de escoger un vino, el tipo de plato puede ser importante, pero la forma en la que ha sido cocinado es lo que debe determinar que nuestra elección tome un rumbo u otro. El segundo aspecto es la variedad de la uva.

CARNES

Para las carnes rojas, vino tinto. Esta es una cuestión, sobre la que no hay dudas. Pero ¿qué vino tinto escoger ? Un entrecot, un chuletón, un solomillo ( de buey) sin más adorno, que una sencilla guarnición, es la gran oportunidad para abrir cualquiera de los grandes vinos tintos crianza o reserva que hay en el mercado. Puede ser de Rioja, Ribera del Duero, Priorato, Somontano, Penedès. Aquí no se busca tanto un tipo de variedad de uva como que sea un vino bien elaborado, robusto, potente y con concentración.

Si va a tomar cordero al horno, ligeramente especiado utilice un tinto (tempranillo, garnacha, cabernet) con una crianza en barrica prolongada. Los aromas de fondos especiados de estos vinos, le va muy bien a este plato. Otra elección interesante puede ser un syrah. Si el cordero lo ha macerado unas horas antes con vino tinto, utilice para la comida el mismo vino y no importa que sea un vino joven. Una regla básica : cuando se prepara cualquier tipo de carne previamente macerada o con una salsa al vino, debe servirse el mismo tipo de vino en la comida que el utilizado en la maceración o salsa.

POLLO

El pollo es una carne neutra que nos permite diferentes tipos de vino. Si lo prepara con un sofrito de tomate, cebolla y plantas aromáticas escogeríamos un vino tinto estructurado pero no demasiado robusto. Nos decantaríamos por un tempranillo, preferiblemente un semicrianza, buscando una ligera carnosidad y un tanino frutal y agradable.

Si este pollo, lo sirve con salsa de trufas y acompañado de champiñones y patatitas asadas, nos iríamos a un vino con más cuerpo. Nos atreveríamos con un reserva de cabernet sauvignon o con un merlot.

Finalmente si el pollo lo adereza con el zumo de un limón y hierbas aromáticas, como por ejemplo, tomillo, y lo mete al horno para asar, nos olvidaríamos de los vinos tintos y nos iríamos a un blanco. Un Chardonnay, por sus aromas cítricos. Escogeríamos un chardonnay joven y no uno fermentado en barrica, porque buscamos frescura, cuerpo y una adecuada acidez.

PESCADO

El pescado no requiere automáticamente un vino blanco. Un tinto puede ser adecuado si servimos un salmón con champiñones. Un bonito encebollado con pimientos y tomate puede servirse con un rosado. Pero tanto al marisco como a los pescados blancos lo que mejor les sienta es un blanco. Además de considerar la variedad de la uva, tendremos en cuenta si es más conveniente un joven o un blanco fermentado en barrica.

Para los pescados en fritura preferimos vinos elaborados con las variedades autóctonas de Andalucia como Palomino. Pulpos, sepias, mejillones y mariscos casan muy bien con albariño, verdejo y godello. Para los guisos de pescado en cazuela de barro, que combinan pescado con algún molusco y están aderezados con perejil, nos gustan los blancos de macabeo, parrellada y xare-lo.

Una merluza rellena de gambas y con una salsa cremosa, pide un vino blanco fermentado en barrica: un sauvignon blanc o un chardonnay. Para otros pescados como el rodaballo, la lubina o el besugo que tienen mucho sabor y caracter, los blancos con crianza son una buena opción, pero la elección dependerá una vez más de su preparación.

PASTA

En los platos de pasta, la salsa lo es todo. Con unos spaguetti con salsa boloñesa tomaremos un tinto joven o con una crianza de 3/4 meses en barrica. Si se trata de un plato de pasta con fondo de tomate y verduras podemos seguir con un tinto joven o tomar un rosado. Si no lleva más que mozarella, orégano y aceite de oliva, un rosado es lo que mejor le va. Sin embargo, escogeríamos un blanco con crianza para unos spaguetti al pesto.

A los platos de pasta con salsas marineras y acompañados de mejillones o sepia, les va desde un blanco joven, aromático y frutal : un macabeo, sauvignon blanc, un verdejo . Tenemos un amplio abanico para escoger. También blancos con crianza e incluso un cava.

Si tomamos pasta fresca al huevo y la servimos con una salsa cremosa, – mantequilla, nata, y parmesano- que es lo que lleva la receta de los fettuchines Alfredo, seguiríamos con un blanco. Tal vez muchos, se decantarían por un blanco con crianza, nosostros preferimos, un blanco de las variedades chardonnay, xare-lo (pansa blanca) y garnacha blanca.

http://www.megustaelvino.cl/blog/?p=1193

http://www.sabormediterraneo.com/vinos/maridajes.htm

Diccionario de Habla Popular de Santa Cruz

11 Ene

(A mí no me nadie!) ~ (¡Adelante con los faroles!) ~ (¡Amollarse topones!) ~ (¡Andá bañáte!) ~ (¡Arde o no arde!) ~ (¡Así no más!) ~ (¡Atrás, que hay petos!) ~ (¡Barajo che!) ~ (¡Bótele no más!) ~ (¡Bótele puño!) ~ (¡Camba patazas!) ~ (¡Chupáte esa!) ~ (¡De ande!) ~ (¡Decí vos!) ~ (¡Decíte vos!) ~ (¡Disquibi cuibi!) ~ (¡Echele duro!) ~ (¡Echele no más!) ~ (¡Elay che!) ~ (¡Elay tus cosas Chabela!) ~ (¡Eso y la cara de Dios!) ~ (¡Esta es la dura!) ~ (¡Esto era!) ~ (¡Esto sí que es!) ~ (¡Fuera che!) ~ (¡Fuera flete!) ~ (¡Guasca al macho!) ~ (¡Ju… ju!) ~ (¡Jujuruju!) ~ (¡Llegó la plata!) ~ (¡Llegó mantequilla de Izozo!) ~ (¡Mamada de guapuruses!) ~ (¡Maminga la vende leche!) ~ (¡Meta fierro!) ~ (¡Métale!) ~ (¡Miércoles!) ~ (¡Ni hay tu tía!) ~ (¡Ni se ha ofrecío!) ~ (¡No faltaba más!) ~ (¡No pues che!) ~ (¡No se deje!) ~ (¡Pucha!) ~ (¡Qué capaz!) ~ (¡Qué cosa ésta!) ~ (¡Qué esperanzas!) ~ (¡Qué te has creío!) ~ (¡Roncó el pavo!) ~ (¡Se la bota!) ~ (¡Son macanas!) ~ (¡Te pelaste!) ~ (¡Tiqui miniqui!) ~ (¡Tiro, pava!) ~ (¡Tomá peji!) ~ (¡Vaya che!) ~ (¡Venga el diablo y escoja!) ~ (¡Ya yo no porque ya yo ya!) ~ (¡Zámpele!) ~ (A chicote alzao) ~ (A chicote limpio) ~ (A la buena de Dios) ~ (A la cansada) ~ (A la con pollera) ~ (A la de Dios es padre) ~ (A la que te criaste) ~ (A lo aquí) ~ (Abayoy) ~ (Abusar) ~ (Abusivo) ~ (Acabadura) ~ (Acabar) ~ (Acabóse) ~ (Acasí) ~ (Achachairú) ~ (Achetarse) ~ (Achuntar) ~ (Acopaibao) ~ (Afilao) ~ (Afilar los cachos) ~ (Afiltracao) ~ (Aguaí) ~ (Aguililla) ~ (Agujeta) ~ (Agulillura) ~ (Ajilibioso) ~ (Ajitería) ~ (Ajuria) ~ (Ajustar las clavijas) ~ (Albarenga) ~ (Alborotao) ~ (Alcanzar) ~ (Alegata) ~ (Alegón) ~ (Alegrona) ~ (Alfombrilla) ~ (Almondrote) ~ (Almú) ~ (Alzadora) ~ (Alzar su gallo) ~ (Amachada) ~ (Amachinarse) ~ (Amarrete) ~ (Ambaiba) ~ (Amusgar) ~ (Anatuya) ~ (Andar a tropezones) ~ (Andar a velentos) ~ (Andar apestao) ~ (Andar atirantao) ~ (Andar de su cuenta) ~ (Anfora) ~ (Angelito) ~ (Anta) ~ (Antojo) ~ (Apapayada) ~ 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Historia de La Salteña

10 Ene

La Empanada Salteña  por Jorge Ángel Orellana Jiménez

Breve historia anecdótica de la empanada salteña

La creadora de la empanada salteña, fue la familia del General José Ignacio de Gorriti y Cueto (1770-1835), esposo de Doña Feliciana Zuviría, y padre de 8 hijos, una familia de la alta alcurnia del Norte Argentino, de la Provincia de Salta del siglo antepasado.

Don José Ignacio Gorriti, fue un importante militar, abogado y político, participante de las luchas por la independencia de la República Argentina, y ejércitos argentinos organizados para apoyar a la independencia de los países vecinos.

Durante la dictadura del General Juan Manuel de Rosas en Argentina, siendo el General de Gorriti el 22º Gobernador Delegado de la Provincia de Salta, por sus convicciones políticas, en 1931 fue desterrado por el gobierno argentino a la ciudad de La Paz, Bolivia; pero antes que se procediera a la formalización del mandato de gobierno, huyó a la cercana ciudad fronteriza boliviana de Tarija, abandonando todo su patrimonio, acompañado de lo que rápidamente pudo tomar, con su prole de nueve personas,

La condición de desterrado, le mermó rápidamente los pocos recursos que había traído consigo, lo cual lo obligó a llevar una vida austera llena de limitaciones; ante lo cual Doña Feliciana, ayudada por el espíritu emprendedor de sus hijas colaboró a generar ingresos para la familia, con el establecimiento de una pequeña panadería que se dedicaba a producir empanadas al horno, de aspecto sui generis y contenido jugoso, que rápidamente se llenaron de fama, por ser de exquisitas de sabor, e inigualables a otras de los parajes. De esta manera, los clientes cuando iban a hacer sus compras de las empanadas, insinuaban hacerlo donde Las Salteñas, por su origen nativo de la prole femenina que las producía y comercializaba.

Entre las hijas del general Gorriti, se encontraba Juana Manuela, nacida en 1816, en la Hacienda Los Horcones de Rosario de la Frontera (Provincia de Salta), quien en 1831 constaba con apenas 13 años de edad, desempeñándose como vendedora y pregonera de la existencia de las empanadas en la pequeña ciudad de Tarija.

La condición de político argentino, le permitió al General Gorriti, relacionarse con lo más selecto de la sociedad local boliviana, iniciando amistad con el señor Manuel Isidoro Belzú, quien había llegado a Tarija en calidad de joven militar destinado, a esos trechos en ejercicio de su profesión recientemente iniciada. En 1833, el General Gorriti cambió de residencia a la ciudad de Charcas (actual Sucre), donde falleció en 1835, asistido en los últimos oleos por su célebre hermano Canónigo: Juan Ignacio de Gorriti.

Fue en estas circunstancias que el joven militar Belzú conoció a la señorita Juana Manuela Gorriti Zuviría, a quien después de cortejarla durante dos años, la pidió en matrimonio y se la llevó a vivir a la ciudad de La Paz.

En la ciudad de La Paz, Doña Manuela con sus 15 años de edad, se dedicó a difundir la poesía y el culto a la buena empanada, que había dejado atrás en Tarija, entre la sociedad de la capital boliviana.

El militar Belzú, llegó a ser General del Ejército Boliviano, y constante agitador de cuanta revolución apareciese, contra los regímenes presidenciales, hasta que después de una vida militar azarosa y aventurera, en 1830 se hizo del poder hasta 1868, logrando durante su mandato presidencial fanatizar al populacho boliviano, que llegó a idolatrarlo como Tata Belzú, hasta que fue muerto por el otrora caudillo boliviano General Mariano Melgarejo.

Doña Juana Manuela acompaño a su marido hasta el destierro que recibiera en alguna oportunidad a la ciudad de Lima; sin embargo, su vida fue un constante sufrimiento, ante el continuo abandono del hogar, por parte de su esposo.

Posteriormente a la muerte del General Belzú, Doña Manuela se replegó a la ciudad de Lima, y posteriormente a Buenos Aires, donde en 1892 escribió su libro La Cocina Ecléctica, y una amplia serie de creaciones literarias, que la han situado como poetisa y cuentista argentina de renombre, y precursora de las letras de ese país.

Por la posición social que alcanzó Doña Juana Manuela Gorriti Zuviría, el escritor e historiador boliviano Antonio Paredes Candia Céspedes (1924 – 2004), como un gentilicio a su famosa e importante trayectoria cultural, atribuye el origen de La Empanada Salteña a ésta señora, quien como se ve, hizo parte del núcleo familiar que la generó, y cuyo mérito principal fue difundirla en Tarija, y posteriormente en La Sede de Gobierno de Bolivia, en su condición de Primera Dama de la Nación (cargo que nunca quiso ejercer), desde donde se propagó a todo el país.